El rostro de Julio

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* El caso de Julio César Mondragón está fragmentado y distribuído en varios Estados de la República. El único policía acusado por el asesinato de Julio César Mondragón, fue exonerado de este cargo, aunque continúa privado de su libertad acusado de delincuencia organizada.

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Elrostrodejulio.org/

México. DF; 24 de junio de 2015. Acorde a las diligencias contenidas en la averiguación previa realizada por la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero, fue “fauna nociva” la que devoró el rostro a Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista torturado y ejecutado extrajudicialmente en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre de 2014. Según el mismo documento, la causa de muerte fue edema cerebral, múltiples fracturas en cráneo producidas por agente contundente.

Esta afirmación, validada por agentes ministeriales de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero, constituye una absoluta falta de respeto y de profesionalismo, además de que muestra el desinterés para resolver el caso de Julio César Mondragón Fontes. Es evidente que el rostro de Julio no fue devorado, sino que esas lesiones fueron provocadas por personas adiestradas para infligir esta clase de tormento, igual que se han visto otros casos de desollamiento en América Latina durante las dictaduras militares y en México en los últimos meses.

A propósito, Luis Francisco Martínez Díaz, el policía municipal señalado por la Secretaría de Gobernación como único agente responsable de asesinar a Julio César Mondragón, fue liberado de esta imputación a finales de marzo pasado, apenas un mes después de ser detenido. No obstante, permanece privado de su libertad, pero acusado por otros delitos, incluyendo el de delincuencia organizada. Nada de esto le fue informado a la familia de Julio César Mondragón, a pesar de los acuerdos firmados por Enrique Peña Nieto con los familiares de las víctimas de la masacre de Iguala. Hoy sabemos todo esto porque recién obtuvimos el expediente, luego de vencer los absurdos obstáculos que la dinámica burocrática ha impuesto.

Cabe destacar que el expediente permanece en Iguala, Guerrero, pero una decena de causas penales que mencionan el caso fueron enviadas a Tamaulipas, Nayarit, Veracruz, Toluca y Cuernavaca. Fragmentar los expedientes es una práctica dolosa de la justicia mexicana que dificulta la investigación y la reconstrucción de lo que en realidad sucedió el 26 de septiembre de 2014 en Iguala.

A 9 meses de los crímenes de Estado cometidos contra los estudiantes normalistas y contra otras 2 personas que resultaron asesinadas en Iguala Guerrero, seguimos preguntando ¿quiénes torturaron y ejecutaron a Julio?, ¿por qué lo trataron con tanta saña?, ¿por qué no han hecho nada serio las distintas procuradurías para investigar el caso de Julio?, ¿en dónde están los 43 estudiantes normalistas desaparecidos forzadamente el 26 de septiembre?

El Estado mexicano dijo que dedicaría todas sus fuerzas y recursos para resolver el caso de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, sin embargo, se ha dedicado a fabricar una versión a modo de exonerarse a sí mismo. Su “verdad histórica” se resume ahora en que los normalistas desaparecidos fueron quemados en un basurero y en que a Julio César le comieron el rostro las ratas y los perros. Esta versión de los hechos es una burla que se desmorona al menor análisis. Particularmente en el caso de Julio César son evidentes los esfuerzos para enturbiarlo y nulos los que buscan esclarecerlo.

Exigimos que se realice una investigación profesional y conforme a derecho, en la que se indague quiénes cometieron los crímenes contra los normalistas y quiénes los protegen desde el propio Estado, en la que se deslinden responsabilidades de los funcionarios de todos los poderes y niveles que por acción u omisión han obstaculizado nuestro acceso a la justicia y a la verdad.

Como parte de nuestra lucha por la justicia, participaremos en la jornada 43 x 43 con las familias de los normalistas que han sido desaparecidos forzadamente, así como todas las víctimas del Estado Mexicano. Seguiremos buscando que la muerte de Julio César Mondragón Fontes no quede en impunidad.

Por último, condenamos el allanamiento y robo de equipo en contra del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) ocurrido el 22 de junio pasado. Agresiones como esta nos demuestran que vivimos en un país de impunidad en el que en el mejor de los casos las autoridades son omisas y, en el peor, son quienes cometen las violaciones a los derechos humanos.

* Colectivo El Rostro de Julio

Familiares, compañer@s y amig@s de Julio César Mondragón Fontes.

Décimo día

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* “Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales”.

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Luis Zamora Calzada

Al décimo día se levantó y resucitó la evaluación al profesorado. El uso político había terminado. Entre el anuncio de la SEP  mediante comunicado 129/2015 de fecha 29 de mayo del año para “suspender indefinidamente” los exámenes de ingreso, promoción y permanencia en educación básica y media superior, y la contraorden de la medida a través del anuncio del titular de la dependencia educativa, aludiendo motivos técnicos y la “extrema prudencia” política por el probable boicot al proceso electoral, anunciado el 8 de junio, únicamente transcurrieron diez días. Al dormir los maestros ese lunes, las temidas pruebas seguían allí, en la SEP y su calendario de aplicación 20, 21 y 22 de junio, tal como aconteció ese fin de semana.

Este columnista anunció, el 2 de junio en los términos siguientes, que “a todas luces la medida es meramente electoral ─suponen que los maestros no tienen memoria de los agravios que se han cometido en su perjuicio─, el término “suspender indefinidamente” no garantiza la anulación de los exámenes, el anuncio puede durar un día o dos, quizá más, dependiendo del contexto de elecciones que se genere. Probablemente, después del siete de junio, se dé a conocer una nueva calendarización de aplicaciones de los exámenes para decepción de muchos profesores, que incluso festejaron la suspensión engañosa”, lo que finalmente aconteció al día siguiente de lo anunciado en ese, para muchos, párrafo fatal.

Para amarrar y no dejar dudas, el martes 16 de junio nuevamente el titular de la SEP dio la nota con una frase propia de siglos pasados al afirmar que “seguirá habiendo evaluación en México, porque quienes piensen lo contrario ofenden al presidente…”, en referencia al actual titular de Los Pinos, sin tomar en cuenta que los planteamientos monárquicos no han funcionado en nuestro país, un claro ejemplo está en los hechos de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, que por iniciativa de los propios gobernantes no se olvida.

Las alusiones climatológicas del multicitado titular quizá se deban al calentamiento global que sufre “nuestra casa común”, que definió el papa Francisco, en su encíclica Laudato si, hecha pública formalmente el jueves 18 de junio del año que transcurre, afirmando, entre otros elementos, que se debe oír “tanto el llanto de la tierra como el llanto del pobre”, redefinir el concepto de progreso que impera actualmente, “completamente opuestos a este modelo están los ideales de armonía, justicia, fraternidad y paz propuestos por Jesús”.

Es urgente que el titular de la SEP escuche a los maestros, las condiciones de trabajo implementadas en perjuicio del trabajador educativo, la infraestructura educativa deficiente y en malas condiciones, los contenidos curriculares tan atrasados y no evaluados, los libros de texto gratuitos con errores, los modelos de gestión escolar fallidos y direccionados al secuestro de la creatividad pedagógica magisterial con actuaciones extremas de control, la falta de liderazgo académico de directivos impuestos y sin perfil para la función, la desvinculación notoria entre educación básica, media superior, con educación superior y la infraestructura de producción y de servicios instalados que ofertan un mercado laboral con salarios que no garantizan la subsistencia de los trabajadores, entre otros, pueden ser arrasados por  las lluvias y los truenos anunciados, provocando inundaciones e incendios. Ni los pararrayos, mucho menos las construcciones mal planeadas han evitado accidentes, tampoco la destrucción de asentamientos humanos edificados en cauces naturales del agua, cuántas casas y puentes han caído por estas circunstancias: tales condiciones pueden provocar un despertar social hasta ahora adormilado y controlado por los grupos dominantes en turno.

Mentiras

El anuncio del lunes 8 de junio de 2014, un día después de las cuestionadas elecciones, era poco creíble, incluso inatendible por parte del secretario de Educación federal. El argumento de la suspensión de la evaluación a los docentes pasaba por motivos técnicos, supuestamente porque algunos gobiernos estatales no tenían las sedes ni los equipos de cómputo y no contaban con la conectividad necesaria, además ese anuncio estaba obligado a comunicar el número de maestros registrados en busca de un ascenso hasta antes del 31 de mayo, que al día 29 del mismo mes y, según su versión, no había ocurrido.

Se infiere que ante el anuncio de la continuidad del calendario de evaluaciones todo estaba resuelto, los eficientes gobernadores habría finalmente superado su incumplimiento a los requerimientos de la SEP, lo cual no fue cierto, la realidad desmiente una vez más la versión oficial y para muestra basta un botón.

Así lo corrobora en las partes que interesa una crónica del examen de oposición para promoción a una supervisión escolar, asegurando el maestro que la narra y que participó en la prueba, que en realidad se le aplicó la evaluación para ser jefe de sector y no para la plaza en la que se había inscrito.

Señala que “…cuando entregué mis documentos, cumpliendo con todos los requisitos que marca la convocatoria, las personas encargadas de revisar y recibirlos, me solicitaron mi título de licenciatura cuando en la convocatoria dice “título o acta de examen”; les presenté el acta, no el título porque lo tengo enmarcado. Con voz muy enérgica me dijeron: “profesor se lo vamos a recibir, pero de una vez le advierto: si llega a pasar el examen y no nos trae su título, no le vamos a dar la plaza”. Me quedé pensando. Si estoy cumpliendo con todo lo que marca su convocatoria, por qué me dice eso, yo no hice la convocatoria, pero bueno, entregué mis documentos y esperé el día del examen.

El veinte de junio a las nueve de la mañana me presente en las instalaciones del COBAEM plantel 32 III, ubicado en el Barrio de la Concepción de San Cristóbal Huichochitlán, municipio de Toluca. Justo a las diez nos dieron las indicaciones. Dijo el aplicador: “vamos a dar inicio con su examen, les pido que apaguen sus celulares, no está permitido tenerlo ni en modo vibrador, si se descubre a algún profesor utilizando el celular, puede ser causa de cancelación de examen”.

“Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales.

“Al momento de iniciar la computadora marca un tiempo de 4 horas. Se deben contestar 120 preguntas de opción múltiple, tipo enlace, igual a  los de carrera magisterial. A minutos de iniciado, el sistema nos sacó a todos, la red de internet falló otra vez. El facilitador pretende apoyar y uno a uno se vuelve a ingresar al examen. Él tenía las claves, que fue tecleando para el nuevo acceso. Una nueva falla pero el tiempo en la computadora no se detuvo, quedaban 3 horas, la hora transcurrida fue para volver a conectarse.

“Apenas cinco preguntas resueltas y nuevamente fuera del sistema. Otros 30  minutos para volver a ingresar. Nuevamente, el tiempo siguió corriendo, tres respuestas y se desconecta otra vez. Cabe resaltar que este problema se repitió, para unos, cinco veces, para otros 6, de pronto el tiempo se agotó, nunca se detuvo…”.

Se puede identificar quién dice mentiras. Primero: “suspender indefinidamente”. Luego, todo está resuelto. Después dirán que ya hay calidad educativa, en realidad, en las escuelas qué habrá cuando llegue ese momento.

Xochicuautla: la invasión de Higa

* Grupo Higa ha entrado a Xochicuautla. Sus máquinas recorren las calles del pueblo y abren los trazos para que la autopista Toluca-Naucalpan prosiga. Los terrenos que invade no son suyos, son de comuneros que han ganado amparos en distintos tribunales pero que ven, desde la impotencia aún, como Juan Armando Hinojosa, el empresario favorito del presidente de México, Enrique Peña, masacra sus bosques, sus patrimonios. Los masacra a ellos, por 4 mil millones de pesos.

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Xochicuautla, Lerma; 19 de junio del 2015. Es el tiempo de las máquinas, del fin del bosque.

Y la mitad de los habitantes de Xochicuautla lo celebra porque allí, en esa comunidad de unos cinco mil habitantes, en Lerma, Estado de México, es fácil convencer por 40 mil 410 pesos para obtener permisos, validar asambleas, sobornar para pasar desintegrando por encima de otros.

Xochicuautla está enfrentada contra sí misma, vuelta sobre su propia entraña y permite, la mitad del pueblo, la llegada de los trascabos, la presencia policiaca -la burla de los empleados de la constructora- y el abuso de uno de los empresarios más ricos del país, el más cuestionado por corrupción.

También es el tiempo de entregas para Juan Armando Hinojosa, de los plazos vencidos, los reclamos desde la presidencia de México. Esa empresa, Grupo Higa, a la cual pertenece Autovan, la encargada de hacer la autopista Toluca-Naucalpan con un costo de 4 mil millones de pesos por 39 kilómetros y una concesión de 30 años, ha minado al pueblo pacientemente desde hace ocho años.

El 18 de junio del 2015 un trascabo subía a los bosques sagrados del agua, protegidos por la Nación Otomí, para iniciar la excavación de la autopista en el paraje de Ladeche, en los límites del pueblo, a menos de 500 metros de las primeras casas. La máquina es para los comuneros el poder de Higa, que emana desde el Grupo Atlacomulco. Capaz de poner de su lado al aparato estatal de Seguridad Pública, al gobierno municipal de Lerma, encabezado por el priista Érick Sevilla y de usar recursos públicos para pagar sobornos que le permitan decir, pero no probar desde lo legal, que tiene un convenio firmado con el presidente de Bienes Comunales, Ángel Valdez, ha excluido la opinión de los afectados directos. Ese día, 18 de junio, la llegada del trascabo, mole amarilla abandonada al pie de un cerro en el paraje de Lomas de Maguey, representaba en silencio el inicio de la devastación.

– Pero es que así se hacen las carreteras, ¿o cómo piensan ustedes que se hacen? –dice uno de los ingenieros de Autovan, sorprendido genuinamente cuando los comuneros le recuerdan que para llegar a ese paraje la empresa ha destruido el bosque, abierto una brecha de kilómetros, quitado los árboles, capturado los animales del bosque -a los que envió a alguna parte, fuera de la comunidad- arrasado cosechas, tierras de cultivo que han perdido la siembra, dividido a la gente. Y se han burlado, porque detrás de ellos está la policía, la mayoría otomí, como el pueblo que arrasan.

La primera máquina pasó porque los vecinos la dejaron.

– ¿Cómo es que la mayoría de los comuneros permite que pasen las máquinas? ¿Por qué no apoyan a los afectados, si al final de cuentas el pueblo entero cambiará?

– Porque ellos fueron comprados. Antes éramos 120 y ahora somos menos. Pero de los que somos no todos vienen porque no quieren o porque no pueden. A los que ya compraron les dieron dinero por aceptar una reunión de la asamblea comunal, desconocida por nosotros porque presentó irregularidades, ni siquiera había el número necesario. Nosotros no firmamos nada. Los dejaron pasar porque la empresa Autovan y también Teya les prometieron que arreglarían algunas cosas. A unos les prometieron hacer un camino para sus casas, a otros que arreglarían las veredas y las calles quedarían pavimentadas. A unos más, el alumbrado público. Pero eso se los dijeron desde hace mucho tiempo. Ahora que entró la máquina, los vecinos piensan que llegó para cumplir esas promesas cuando en realidad van a hacer las primeras obras –dice Lucas Miguel Hernández, uno de los más afectados por la intromisión de Autovan.

Es cierto. Los propios pobladores aplauden que Higa esté allí, que las máquinas lleguen. El 17 de junio dieron paso franco a la primera de ellas, que hizo poco, pero hizo. Una brecha excavada de unos 7 metros fue todo lo que realizó. El chiste era llegar. Ahora nadie podrá moverla. Ese mismo día, por la tarde, otra excavadora estacionaba en las laderas del pueblo. La protesta de los afectados no encontró eco en los empleados pero sí en los vecinos a favor de la carretera.

– ¡Quiten sus camionetas, que vamos a salir, pero aprisa, porque ya nos vamos! –decía gritando un hombre joven, apoyado por dos mujeres, que truenan los dedos a los ejidatarios, detenidos frente a su entrada, detenidos porque el trascabo hace maniobras para estacionarse. Aquel engranaje ya encontró su primer damnificado en la camioneta de Lucas Miguel, que después se dará cuenta de los golpes que la pala gigante ha encajado en su vehículo. Los dientes de acero dejaron allí rayones profundos, lesiones en láminas que indican el preludio. Al ver otra máquina, los comunitarios le toman fotos y la graban. Eso de qué sirve cuando serán los propios pobladores los que darán los permisos. Minutos antes de este incidente, los comuneros se han reunido en una tensa asamblea informal, en el paraje de La Joya, con el segundo delegado, Ángel Valdés Ramírez, a quien se le reclaman los pasos francos.

– ¡Retírense, retírense, ustedes vayan a pelear lo que a ustedes les corresponda! Dejen en paz a los de este lado, que están en sus terrenos. ¡Ésta es asamblea de los de esta calle! –gritan los vecinos cuando los perjudicados piden explicación.

Pero es qué quieres que haga yo. Ayer apenas me informaron que está pasando la máquina.

Está el delegado aquí para preguntarle qué.

Y que entonces… y cómo quieres que yo…

¡Entonces qué!

En el caos, alguien articula. Jaime Velázquez, vecino.

– Los de las máquinas traen un permiso del que no nos han informado. Desde ayer los paramos, no podemos quedarnos viendo cómo van pasando.

– ¿Pero entonces por qué los dejaron pasar ahorita?

– Porque los de la empresa alegaron que quieren ver su maquinaria. Pero no hay ningún acuerdo. Queremos saber por qué firmaron nuestras autoridades.

Para ver esa maquinaria, Autovan ocupa 40 policías, un largo convoy de autos particulares y el apoyo de agentes municipales. Pasan y miran a la gente, que apenas puede ponerse de acuerdo.

– ¿Los han agredido?

– Nadie nos ha agredido. Pero un ingeniero de Autovan nos dijo que si alguien quiere que los caminos vecinales o brechas se arreglen, vamos a tener que pagar.

Pasan las patrullas. Una se detiene y pregunta algo.

Cómo te voy a informar.

Vuelvo a lo mismo, a mí van a chingarme.

Lucas Miguel encara a Ángel Valdés.

– Si estuvieras con la ley en esos permisos, yo no podría hacer nada. Delegado, lo que estás haciendo…

A Lucas Miguel le dicen que están los granaderos allá arriba.

… yo nomás quiero que me justifiques el documento que tú elaboraste conjuntamente con la empresa –sigue Lucas-. Es un proceso que la comunidad no conoce, no tenemos ninguna notificación. Como Consejo se los pido.

Sí, sí, sí, mueve la cabeza el delegado. Sí, siempre sí.

– Yo nomás le hago el comentario –dice el delegado-. Aquí el asunto es que yo no puedo hacer nada si la asamblea de los vecinos no corrobora. Ellos me dicen que necesitan saber qué va a haber para la calle México. Yo no puedo meterme a asuntos que no me competen. Se les recalca a los de gobierno que vean cómo está lo de la luz. Lo que se firma especifica lo de la calle México, y nada más. Si ustedes, de veras, no confían en mí, yo me hago a un lado.

– Debe tomar en cuenta –le dice Lucas Miguel- que la comunidad nos compete a todos y si no se hace así, quiere decir que lo está haciendo por tramos, a conveniencia.

Pasan los helicópteros, perdidos entre las ramas del bosque que agoniza. Pasan los helicópteros, como pasó el Augusta 109, matrícula XAUQH de Juan Armando Hinojosa García, el 28 de julio del 2012, estrellándose kilómetros adelante, muriendo junto con otros dos tripulantes. Otra patrulla se detiene. Alguien baja y toma apuntes. Es por seguridad, se oye una voz que dice.

– Tú y yo sabemos que el gobierno, por las buenas y por las malas, tarde o temprano va a pasar – interviene otro comunero, pero la discusión se pierde entre las reformas, cuáles son, las que han pasado.

Lo que no pasa es la angustia en el rostro de las víctimas, que miran escuchando cómo les dan vueltas. Porque arriba ya están los granaderos mientras ellos, allí, entrampados entre su propia gente, pierden el tiempo.

– Hay pruebas y grabaciones, delegado, en donde estás involucrado con la empresa de la autopista -dice otro comunero-. Estás autorizando que hagan el trabajo, y hay un papel que firmaste. Y entonces lo estás firmando por todos… porque estás negociando que ellos pasen por aquí y se arregle la calle. En pocas palabras, le estás autorizando porque estás dando el permiso de paso. Como autoridad debes decir que no podemos negociar nada porque aquí hay un problema comunal.

Alguien de la casa dio el permiso para la que llaman “la maldita carretera”, a pesar de los amparos ganados por la comunidad. En el poblado de Buenavista ya están también las máquinas, a cambio de arreglar calles. Ya abrieron en los pozos de agua potable y los de allí llegaron a acuerdos, que de todas maneras los de Higa tienen que consultar con Juan Armando Hinojosa. Y es que los vecinos, pues sí, los vecinos, no están en contra de la carretera, sino de que a ellos no se les pague. Y aunque saben que perderán sus bosques, también sus propiedades, prefieren no pelear. El núcleo se reduce, la defensa se debilita. Los que quedan, el grupo de Lucas Miguel Hernández, José Luis Fernández Flores, Armando García, Antonio y Cirilo Reyes Valdés y los que representan no están dispuestos a perder sus bosques ni las propiedades. Los demás sólo quieren el respaldo de un beneficio, que muchos ya cobraron o están por hacerlo. La ayuda, si llega, vendrá de fuera.

“Ya tiraron un chingo de árboles”, es la frase que algunos repiten como aviso de que algo se les impone mientras recuerdan que en Santa Cruz Ayotuxco lograron detener las obras y sacar las máquinas, aunque eso no significa que la empresa se fuera.

“¿Sabes cuánto están cobrando los de Santa Cruz? Mil 200 por metro cuadrado. Cuando acá, a nosotros, nos están pagando 230 pesos y a los afectados 160”, informan al delegado.

– Nosotros, delegado, sólo queremos un respaldo que garantice que las máquinas no van a trabajar –dice una mujer, quien al mismo tiempo quiere volver a hacer un convenio “que a nosotros nos beneficie”.

– No van a trabajar, no están trabajado –responde Ángel Valdez, rodeado por sus partidarios.

– ¡Exigimos una asamblea informativa para que sepamos lo que está ocurriendo! ¡Nunca nos avisas de nada y si de verdad hay una decisión o un documento que tú firmaste sin nuestro  conocimiento, lo vamos a desconocer de antemano! –le replican los comuneros.

– Consulto a mi gabinete y con mucho gusto –dice Valdez.

El delegado no resolverá nada. Sabe que la mitad rechazará las asambleas generales porque no conviene escuchar, de nueva cuenta, al grupo de los afectados. Si las realizaran, los que luchan contra Autovan no serán avisados.

“Con mucho gusto yo me llevo sus propuesta orita”, dice Valdez mientras avisa que va por su hija, porque ya se le hizo tarde.

El delegado tiene razón. La máquina, todavía una sola, no está trabajando. Los topógrafos no son máquinas. Esos no entraron en el trato. Tampoco los granaderos.

Porque esos sí están trabajando.

*

II

Para los vecinos, los que dejaron libre el paso, se trata de un malentendido y no, no lo es.

Pero no hay para dónde hacerse. Mientras discuten pasa el convoy policiaco. Municipales y estatales observan la alegata mientras circulan por esa brecha. Con ellos van los operadores de las máquinas y algunos topógrafos. Va el abogado, un joven a quien más adelante, en el paraje de Lomas de Maguey, se esconderá como pueda detrás de los arbustos, mientras se le grita que “tú sabrás mucho de leyes, pero de los hombres ni de la vida sabes nada”.

Y es que el abogado ríe. Lo hace cuando pasa, en uno de los autos blancos de la empresa.

Lo hará después, en el bosque, cuando Lucas Miguel se pare frente a los granaderos y les escupa su enojo, junto con el doctor Díaz González, otro de sus compañeros.

Lo hará una vez más, cuando el representante del gobierno del Estado de México, Eduardo García Flores, invite a los campesinos a presentar las denuncias correspondientes, porque él no puede hacer nada y, por lo pronto, les dice muy amable que acepten y superen que Juan Armando Hinojosa ya está destruyendo. “Yo me llevo sus inquietudes”, dice, igual que el segundo delegado, abriendo las piernas.

El abogado Óscar Velázquez volverá a reír cuando otro funcionario del Estado de México, con las manos en las bolsas, mirando agachado, diga que “ustedes no tienen un papel para mostrar y nosotros ya firmamos un documento con la asamblea, la del segundo delegado, Ángel se llama”.

Velázquez reirá cuando susurre a uno de sus compañeros que “éstos no tienen nada, hay que decirles que muestren sus papeles de propietarios. No los tienen porque son comuneros”.

Su chanza será el tic que lo descubra acobardado al final -porque vergüenza nunca- parado frente al pelotón de policías, con los brazos colgando, mirando de lado, riéndose de todas maneras mientras se escabulle entre los agentes.

Porque ahí el abogado es el único que no quiere decir su nombre. Sólo dice que sabe leyes, y que su nombre, que lo dirán después, no importa para seguir construyendo.

El abogado de Autovan sonríe -sí, otra vez- con la mueca cubriéndole el rostro y sólo quienes están junto a él pueden ver. Indígena él mismo, se agacha cuando entiende que los comuneros tienen razón. De mezclilla y chamarra negra, los zapatos enlodados, es acompañado en aquella vereda por un grupo de trajeados, con las corbatas desanudadas, apuntando siempre, susurrando por teléfono, siempre hablando.

El abogado, tan joven, conmueve.

“Sí, ya, aquí estamos”.

“…que no se quitan”.

“Sí, como habíamos dicho”.

“…y mañana, como dijimos”.

Como los policías.

– Hasta ahorita de nuestra parte no han recibido ninguna intimidación ni agresión alguna. Mas sin embargo, vean ustedes mismos cómo están provocando en llegar y grabarnos a nosotros cuando con nosotros no tienen nada que ver… si vienen de algún periódico, también grabe a las personas que nos están agrediendo para… siempre somos los que agredimos, que detenemos, pero ustedes no graban a la ciudadanía. Es un trabajo que nosotros tenemos, o sea -dice el grupo de granaderos, con el tono indignado, los ojos ausentes.

Los policías no bajarán porque deben acatar órdenes, dicen ellos. Ni siquiera debieran estar escuchando porque no van a resolver el problema. Eso también lo dicen.

Entonces. “Nosotros no estamos contentos de estar peliando aquí con ustedes. No nos están pagando más, nos da lo mismo que nos manden aquí o a otro lado. Nosotros los estamos tomando como una agresión, que lleguen tomando fotografías porque es personal para nosotros, inmiscuidos… sin querer…”.

Luego, como los retratan, reflexionan con el aturdimiento de quienes están armados.

– Nosotros nomás cuidamos a los topógrafos, no venimos a peliar con ustedes –repiten los granaderos.

Los policías no se mueven un centímetro, aunque los topógrafos detienen sus actividades. La táctica elegida por Grupo Higa, propietaria de Autovan, es el desgaste pero también la intimidación. Ellos regresarán al otro día. Y lo harán una y otra vez hasta que consigan lo que quieren: han peleado con trampas y sobornos desde hace ocho años por las tierras y los permisos de los habitantes. El plan es simple. El de siempre.

Los policías ajustan sus cascos sobre la armadura negra que tienen como uniforme. Acomodan sus cascos bajando la visera de resina, protegiéndose el rostro mientras se recargan en los escudos. De aquel uniforme cuelgan macanas y sus armas, balanceándose, rebotando en ellos mismos cada vez que se mueven. Porque se sienten agredidos, insultados.

Que las cámaras fotográficas de 700 pesos de los comuneros son armas mortales.

Que quienes los increpan son tres campesinos cercanos a los 60 años. El resto, un hombre joven y mujeres. Cinco niños no mayores de diez años y un anciano de 80 ó 90 años, sentado en el tronco humedecido de un árbol son los agresores.

Que el abogado, riéndose, es más otomí que cualquiera.

Aquí vienen los topógrafos y el empleado del gobierno estatal.

Ella levanta la cámara.

Les dispara.

*

III

Lucas Miguel Hernández les exige un documento donde se exprese que tienen permiso para invadir los terrenos. Ahí viene el que ríe, el abogado de Autovan, Óscar Velázquez y un nuevo pelotón de policías estatales

Los comuneros se cansan de explicar a los de Autovan, quienes escuchan arropados en la fuerza policial. Los hombres del pueblo entienden desde lo más obvio la inutilidad de los que hacen la fortuna de Juan Armando Hinojosa. Tan empobrecidos como los afectados, los de Higa miran sus relojes, atienden celulares, se oponen unos a otros.

– Los policías dicen que les decimos groserías. Si es mi terreno y le están poniendo en la madre, ¿qué voy a hacer? ¡A ver, díganme! –les grita el doctor Vargas González.

Los policías se mueven. Buscan camino libre, sólo en caso de emergencia, para llegar con facilidad contra los comuneros.

– Bueno, miren, buenas tardes, me presento porque es lo indicado, su servidor: Eduardo García Flores y vengo de la Dirección de Gobierno Región Lerma y comentarles lo siguiente: ustedes refieren que se van a conducir dentro de la legalidad. La empresa dice que ellos, de igual forma, respetan… si la empresa está trabajando porque dice no tener impedimento legal para hacerlo y ustedes dicen que sí lo tiene porque hay un… ¿qué nos queda hacer?

Pausa.

Pausa.

(Iré a otro país, veré otras playas)

Pausa.

(Y uno se pregunta qué puede un hombre, una mujer con una cámara, una grabadora de mano).

Los comuneros, por un segundo, creen. Los de Higa Respiran de otra forma, menos el abogado, que ríe, ni el ingeniero, apurado porque va retrasado.

Por un segundo.

– Qué nos queda hacer –repite el funcionario. Nosotros, como particulares, en un pleito jurídico no podemos… esteee… establecer u obligar qué haga o deje de hacer otro. La autoridad judicial tendrá que decirle a la empresa: no puedes entrar ahí. ¿Cómo lo tiene que hacer? Bueno, si ustedes tienen un documento que así lo establece, yo les sugiero: vamos a ese tribunal: decirle: señor juez o magistrado: y quiero darle fe de que en la comunidad no se está respetando. Para qué: para que se actúe en consecuencia.

Le creyeron por un segundo. Ahora el mismo García Flores no se traga sus propias palabras. Sabiéndolo, suelta desde la mala fe el consejo. Vayan y reclamen, denuncien, exijan a la autoridad. Porque allí García Flores ni siquiera alcanza para figura decorativa, menos para intermediario del conflicto.

– ¡Que la empresa me muestre una firma donde le autorizo trabajar en mi terreno! –le dice un comunero.

– Bien –traga el funcionario- si usted está siendo afectado por una persona que no tiene derecho a hacerlo, yo le sugiero que acuda y denuncie.

La denuncia, señor García Flores, tiene ocho años. Y los amparos obtenidos por los comuneros jamás han sido tomados en cuenta. Higa, de pronto, se encuentra con un escollo que el poder de Juan Armando Hinojosa no podrá resolver por la vía legal. Pero está acostumbrado. Jamás ha usado la vía legal. El constructor de la casa blanca de Peña Nieto ordena la vida de otros, a quienes jamás verá mientras los helicópteros siguen la ruta rumbo a México o van a Toluca. Allí murió su hijo, pero allí también hay agua y enormes terrenos para construir en una compensación que la vida le ofrece al que vino de Reynosa para hacer serigrafía en el mandato de Alfredo del Mazo González, hace tantos años.

– Les pedimos que no suban porque no tienen derecho, hasta que haya una resolución. Vamos a aceptar una mesa redonda, pero aquí, aquí, aquí es donde se hace el diálogo –dice Lucas Miguel al ingeniero- y queremos que se apersone el abogado.

–  ¡A ver, el abogado, que se presente! –grita García Flores.

Como volviéndose a ir, sale de entre los policías.

– Dígame, señor…

– …con la responsabilidad de que usted sabe si se está violentando alguna disposición jurídica, al día de hoy, la empresa que usted representa, ¿tiene una resolución judicial que le impida trabajar?

– No, señor. Y de hecho yo leí ayer, párrafo por párrafo, donde dice que se deben quedar las cosas tal cual, pero en el juicio. Yo se lo explicaba al señor y me dice que él no interpreta la ley y yo le digo que no es de interpretar. La ley es lo que dice. Los del Tribunal Agrario les piden exhibir una acta original, no sé si lo hayan hecho, ayer me dijo el señor que no. Les dan nueva fecha de audiencia, donde dicen que se va a resolver, que se quede en el estado procesual…

– ¿Tiene algún permiso mío para trabajar en mis terrenos? –pregunta un afectado.

– Sí, señor, el convenio que ayer le exhibimos. Y si no pertenecen al comisariado, no tienen por qué estar aquí los señores.

Se trata del convenio que suscribió Ángel Valdés sin avisar a los propietarios, sin considerar los amparos.

Hay que acudir a las autoridades, dice la propia autoridad, que además invita a que se conozcan desde el marco de la ley. Mientras, no le puede decir a la empresa que no trabaje porque no tiene autoridad, dice la autoridad. De todas maneras, los papeles que menciona la empresa no se encuentran en ningún tribunal, desde hace tres años.

“Eres un títere”, le dicen.

Y con mucho gusto viene a saludarlos.

(Pausa)

Por ahora, se retiran los de la empresa.

En realidad no hay una denuncia, sino cincuenta y son ocho años sin respuestas.

Aquí es donde el abogado comienza a reír.

*

IV

El 5 de junio del 2015, según el expediente 420/ 2005, Luis Fernández Flores y otros dos comuneros se presentaron ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Nueve para demandar a Ángel Valdés Ramírez, José Manuel Domínguez Ballesteros y Antonio Guadalupe Saavedra, presidente, secretario y tesorero del órgano de representación de Xochicuautla. Atendidos por el juez, Jorge J. Gómez de Silva Cano, escuchó de parte de los afectados la solicitud de ampliar la demanda de nulidad de asamblea del 26 de octubre del 2014 en contra de los integrantes del comisariado de bienes comunales, el consejo de bienes comunales, el municipio de Lerma y del delegado del Registro Agrario Nacional, para impugnar la firma del convenio de ocupación previa por la afectación en las tierras en La Concepción, Xochicuautla, y por el pago anticipado de la indemnización, porque esa acta no reúne los requisitos establecidos en la ley agraria.

El 23 de marzo del 2015 también se solicitaba la aplicación de medidas precautorias para suspender consecuencias de hecho y derecho derivadas de la asamblea general de comuneros celebrada el 27 de febrero del 2015. Esta impugnación fue rechazada por el magistrado, que concluyó también que “no ha lugar a la concesión de las medidas solicitadas porque se trata de hechos consumados y pronunciarse el Tribunal sobre la validez de los acuerdos tomados por el órgano máximo de la comunidad en la convención comunal, dejaría sin materia el presente juicio agrario, en consecuencia, deberán mantenerse las cosas en el estado en que se encuentran”.

Esa audiencia fue suspendida y otorgada una fecha de reinicio, marcada para el 28 de agosto.

La interpretación legal de la frase “deberán mantenerse las cosas en el estado en que se encuentran”, permite a Grupo Higa, en esa indeterminación, ocupar los terrenos de los comuneros, pues alega que esa frase significa dejar todo como está, pero en los tribunales, no en las tierras. Los propietarios lo interpretan al revés. Esa laguna debía, por sí misma, suspender cualquier trabajo, pero Higa pasa por encima de cualquier derecho.

A Higa todo esto le vale madre.

*

V

Ya hay otra máquina excavando y los empleados de Juan Armando Hinojosa se concentran en dos puntos, los mismos que el 17 de junio marcaron la entrada al pueblo de las máquinas. Al otro día dos trascabos trazaban un camino y una tercera se estaciona en las afueras

También hay un camión repleto de policías, que desde temprano llegaron para cuidar trabajadores. Los granaderos se dispersan por el bosque, escondiéndose algunos mientras que otros respaldan a los topógrafos. Nada se ve entre la maleza, pero los comuneros los van identificando.

Aquí, allí, allá también. Otro más en ese árbol, esa piedra.

El camión bloquea los accesos hacia las máquinas. Por eso hay que llegar de otra forma.

Antonio Reyes y su hermano Cirilo, junto con Lucas Miguel encabezan aquella procesión, que más parece un grupo emboscando. Ese grupo ha sido obligado a caminar así en sus propias tierras, invadidas porque sí, para hacer una carretera a pesar de los amparos ganados por los comuneros. Higa justifica estar allí porque invoca un convenio con Ángel Valdés, del cual nunca mostró una copia. Tampoco lo ha hecho el segundo delegado. No hay papeles de por medio, nunca los ha habido.

El año pasado Higa y Autovan construían en los límites del poblado, relativamente lejos de las casas, aunque invadía sin concesiones las tierras de cultivo. Tres enormes columnas llamaban la atención de todos y hasta el diario global The New York Times enviaba corresponsales para tomar fotos y notas.

Los obreros trabajan sin interrupciones y por lo pronto terminan más columnas. La parte dura no está allí, sino en Xochicuautla. Las dos máquinas, en el paraje de Ladeche, avanzaron 200 metros en menos de un día. Sólo están allí los operadores pero detrás de ellos una camioneta con tres agentes los observa de lejos.

– ¿Cuánto tardaron en abrir el camino?

– Toda la mañana.

– Y…

– Si me estás grabando no te voy a contestar ni madres –dice uno de los operarios, enojándose, como si lo invadieran.

En Ladera de Maguey los topógrafos siguen trabajando. El acuerdo del día anterior era que los de Higa no seguirían allí. Otra vez el mismo camino. Otra vez los policías cuidando las espaldas. Otra vez el reclamo, el mismo ingeniero, desde el cinismo de dejar hablar, de siempre asentir, espera a los comuneros, que esta vez no son ni siquiera diez.

Otra vez la policía, esta vez burlándose abiertamente de los comuneros.

“¡Mañana viene mi relevo!”, les gritan. O silban a las mujeres. O sólo se ponen a los lados, en medio de las veredas. Ese día, el 18 de junio, fue el peor para Lucas Miguel y sus compañeros, quienes ven desde la impotencia el avance de las máquinas, pero también que habrá otras oportunidades porque poco a poco convocan.

Esta vez los topógrafos no se van y siguen, siguen midiendo.

– No me pida que corra a los trabajadores –dice uno de los funcionarios del Estado de México, haciendo muecas frente a Lucas Miguel-  usted sabe que no puedo hacer eso.

Y no, no se van porque les vale madres.

A Higa le vale madres.

*

VI

Es el tiempo de abrir veredas con la fuerza de la palabra mecanizada de un trascabo y la promesa de calles en la marginalidad, alumbrado público y que la miseria sea, pero ahora entre faroles y la luz amarilla que guiña y desfigura, comprada con los ojos cerrados por la mitad de los pobladores de Xochicuautla, una de las últimas reservas ecológicas, recipiente del agua que nace en el volcán Xinantécatl y por la que pasará una autopista, arrasando para privatizar en un trazo que sólo tiene sentido si uno es el dueño, si desde el Xinantécatl se planea privatizar el agua, en un proyecto que está por firmar la empresa Higa con el ayuntamiento de Toluca.

Es la hora de los granaderos.

El funcionario del Estado de México viaja en una camioneta de la policía estatal, con dos agentes a bordo. Se retiran temprano y a las cinco recorren sin prisa las calles de Xochicuautla, rumbo a Toluca. Educado, el funcionario se despide desde su asiento. Detrás de ellos, un camión de granaderos los sigue a su propia velocidad.

Cuando llegue el momento, les tocará masacrar.

Un policía mienta la madre. Lo hace todo el pelotón, cortesía de la Nación Peña Nieto. Se llevan sus “güevos, güey” para repartir mañana, otro día, a donde sean asignados. Otro día, otro despojo.

– ¡Güeeeevos, güey! ¡Mañana le tomas fotos a mi relevo!

Las cinco.

Y todo al diablo.

Diputados 2015

*

* La estructura legislativa, como se ha visto, siempre está al servicio del gobernador en turno, quien manda sus iniciativas sin importar la racionalidad de las mismas y se aprueban, sea para sancionar, crear nuevas estructuras o impuestos de novedad constituidos en representación. Se hace a un lado al pueblo para imponer su visión. No sólo aprueban el gasto anual, también dicen de los egresos e ingresos, al fin y al cabo la gente no lo sabe, el Estado los cuida con dinero del pueblo. ¡Viva esta bendita revolución!

*

Luis Zamora Calzada

La lista es reveladora, entre los setenta y cinco diputados, simple y sencillamente no está el representante del sindicato oficial de maestros, algo pasó, no entró ni por equidad de género.

En la lista de treinta y cuatro priistas no aparece su nombre, doce del PRD, once del PAN, seis de Morena, dos del Partido del Trabajo, tres de Movimiento Ciudadano, tres de Encuentro Social, dos verdes y dos de Nueva Alianza, setenta y cinco en total.

Treinta y ocho en mancuerna, PRI, Verde y Nueva Alianza, treinta y cuatro el resto, para oponerse a la visión oficial, quizá para convalidar, simple y sencillamente no se sabe, su dedo votador se verá en acción en los meses que siguen.

El trabajo legislativo hasta hoy, sin los urbinas, mucho menos con los ulises, ni los higinios pueden tener la oportunidad de cambiar leyes, hacer reformas, mantener el Estado de Derecho que tanta falta hace a la legislación estatal.

La estructura legislativa, como se ha visto, siempre está al servicio del gobernador en turno, quien manda sus iniciativas sin importar la racionalidad de las mismas y se aprueban, sea para sancionar, crear nuevas estructuras o impuestos de novedad constituidos en representación. Se hace a un lado al pueblo para imponer su visión. No sólo aprueban el gasto anual, también dicen de los egresos e ingresos, al fin y al cabo la gente no lo sabe, el Estado los cuida con dinero del pueblo. ¡Viva esta bendita revolución!

En la lista priista destaca el ex secretario de Educación, Raymundo Martínez, el de la meta del Récord Guiness, con sus tapetes de yoga que nunca logró nada, en materia legislativa. No se trata de que sepa o no y dicen los que lo conocen que hasta quiere ser gobernador. Será. Erasto y el de Ecatepec lo verán bien. Es pregunta, sólo pregunta, hasta Pepe Manzur puede opinar.

Maestros engañados

Ya ni la burla perdonan. Qué la coordinadora ni qué la coordinadora, el examen sigue, tal y como lo dijimos en entrega anterior. Fue momento político para votos al partidazo, la evaluación a los maestros está en pie, fue simple paliativo, lo demás no cuenta, fue engaño y los ingenuos que se la creyeron ¿Acaso no conocen la actuación de los administradores actuales de esta pobre nación?

El secretario de Educación federal, Emilio Chuayffet,irónico y tajante, señaló el lunes 8 de junio, un día después de las elecciones, que la determinación del 29 de mayo quedaba sin efecto, no se suspendía indefinidamente la evaluación para el ingreso, promoción y permanencia, incluso adelantamos que se veía en el horizonte un problema de controversia constitucional por la violación a determinaciones que no son competencia de la Secretaría, las que corresponden única y exclusivamente al Instituto de Evaluación de la Educación, que no ocurrirá ante el cambio de la determinación autoritaria e incongruente de la SEP.

¿Qué cambió? Nada, los supervisores y directores desde preescolar, primarias, secundarias y media superior se deben evaluar, los profesores frente a grupo también.

Los engaños siguen, en nombre de la supuesta calidad educativa se dicen y se aseguran futuros, nada va a cambiar si el maestro no lo propone. El trabajo en el salón de clases depende de la formación y capacitación de los maestros. Los recomendados y quienes han comprado una plaza no tienen espacio en esta pretensión de cambiar a la escuela pública.

Bien por los docentes que se esfuerzan y buscan ser mejores cada día, la escuela pública los requiere y los necesita, el alumnado quiere tener como maestros a gente con esas características, no a perfiles que simulan, engañan y se venden al mejor postor. Ahora, más que nunca, nuestras escuelas necesitan de formadores, no de informadores.

La ejecución extrajudicial de mi hermano

*

* “Pregunto: ¿este es el Estado de Derecho que prevalece en México? No hay resultados, no hay averiguación científica, no hay esclarecimiento del caso. ¿A esto se le puede llamar justicia? ¿Estas son las normas que rigen el funcionamiento de la sociedad mexicana? ¿Así es como funciona esta sociedad? ¿Que todo quede impune?”.

*

Lenin Mondragón Fontes

El término “ejecución extrajudicial” se deriva de una acción intencional para privar arbitrariamente de la vida a una o más personas de parte de agentes del Estado, o bien de participantes bajo su orden, complicidad o aquiescencia.

En muchos casos de ejecuciones extrajudiciales la muerte ocurre como consecuencia de malos tratos, uso excesivo indiscriminado en la fuerza e incluso la práctica de tortura, ya sea por cuerpos de seguridad del Estado, policías o militares, debido también a la negligencia de dichos agentes.

Estamos muy indignados, nosotros, los familiares de Julio César Mondragón Fontes y también la sociedad. Lamentablemente mi hermano fue una víctima más de los hechos del día 26 de septiembre del 2014 en Iguala. Su caso no ha sido esclarecido, se ha visto en conferencias de prensa que la PGR no ha sabido dar respuesta y yo creo que si en México estamos en un Estado de Derecho no debe prevalecer la impunidad. Al parecer no les interesa hacer nuevas líneas de investigación que averigüen a profundidad lo ocurrido de esta tragedia para que caigan los responsables; en ese sentido, estamos muy enojados porque no hay nada qué aplaudir y mucho menos olvidar.

Y pregunto: ¿este es el Estado de Derecho que prevalece en México? No hay resultados, no hay averiguación científica, no hay esclarecimiento del caso. ¿A esto se le puede llamar justicia? ¿Estas son las normas que rigen el funcionamiento de la sociedad mexicana? ¿Así es como funciona esta sociedad? ¿Que todo quede impune?

No, señores.

De nuestros impuestos y de las riquezas que hasta hace apenas unos años eran de los mexicanos, comen, se dan sus lujos mientras el pueblo trabaja duro.

Esto ya sobrepasó los límites, es una burla. Exigimos que hagan su trabajo como debe ser. En el caso de mi hermano, necesariamente hubo varios involucrados en su muerte, lo asesinaron cobardemente, se llenan de valentía a montón y en ventaja, pero en el hecho se respira su cobardía porque no tienen el mismo valor al asesinar cruelmente pero a la hora de decir la verdad mostrar miseria humana. No solamente a los ejecutores sino también a los que los mandaron, a los altos mandos que estaban enterados de lo que estaba pasando, que ya está comprobado y que por omisión son también culpables.

Se trata de una burla, pero más grave es una muestra de cómo en México no se respetan los derechos humanos, es contradictorio lo que está escrito en la Constitución con los hechos. ¿Cómo es posible que en México, existiendo un Estado de Derecho, haya tanta impunidad?

Para terminar, exijo que los responsables físicos e intelectuales sean procesados, que se reconozca por las autoridades la desaparición forzada de los 43, la ejecución extrajudicial de 6 personas y tortura de mi hermano, crimen de lesa humanidad porque hoy en día solamente fue detenido un policía, pero sin ningún soporte ni investigación científica. Hago un llamado a la sociedad civil, al gobierno federal, a las entidades, así como a todas las instituciones que tienen que ver en estos casos, a los grupos civiles, abogados y académicos interesados en el caso, al mismo ejército y policías. Las leyes deben ser modificadas y aplicadas para garantizar la paz y el Estado de Derecho, los cuerpos policiacos están para proteger a la ciudadanía, estamos en un sistema político en descomposición y es tiempo de transformarlo, hacer un cambio radical.

Exigimos justicia, la no repetición y la reparación del daño con base a los estándares internacionales.

Postguerra

*

* En Toluca, concluían, el PAN ganó la campaña. Pero el PRI ganó la elección con apenas un millón 800 mil votos, de un padrón aproximado de 10 millones de electores. Cuarenta por ciento de abstención fue un registro apenas por encima de lo previsto, que se calculaba en 65 por ciento, aunque del voto efectivo el 23 por ciento de las casillas fueron contabilizadas en cero por el IEEM, por diversas circunstancias. La elección fue, al final de cuentas, corporativa, determinada por el voto duro de los participantes. Sánchez Gómez impugnó los comicios, como sucedió con 182 procesos en el Edomex y se ha decidido a usar las influencias que pueda tener desde Los Pinos.  

*

Miguel Alvarado

Unas horas antes de la elección del 7 de junio en el Estado de México, uno de los operadores del panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez comentaba, en medio de una particular crisis de cansancio y angustia que “los resultados ya están planchados para Toluca. Ya los palomeó Peña Nieto y Juan Rodolfo Sánchez es el ganador. Y el proyecto político no es para tres años, sino para buscar la gubernatura del Estado de México. Nosotros vamos con Sánchez Gómez, el PRI va con Alfredo del Mazo y para la presidencial van Eruviel Ávila y Margarita Zavala, de una vez se los anticipo. Porque esta no es una elección de votos, de contar votos, hace mucho que dejaron de serlo. Los votos sólo sirven para expresar un malestar de la gente. Para eso es la elección, ésta y todas las demás”.

La cara del operador reflejaba todo, excepto confianza, a pesar de que días antes en la casa de campaña de Sánchez se hacía eco de la misma versión. Pero ahora no hubo recursos como en el 2006, cuando Sánchez ganó la alcaldía por primera vez y el PAN ocupaba la presidencia mexicana. En la oposición  no pueden decir que les faltó experiencia, porque sus operadores principales fueron extraídos del propio PRI.

El 16 de junio del 2015 Sánchez Gómez presentaba recursos de impugnación ante la Junta local del Instituto Electoral del Estado de México por creer que el priista Fernando Zamora rebasó topes de campaña y usó recursos públicos.

En el ayuntamiento priista de Toluca, operadores de la llamada Estructura H, empleados municipales que efectivamente hacían trabajo electoral pero para la ex alcaldesa Martha Hilda González Calderón, quien ganó al final una diputación federal, coincidían con los panistas, pero concedían el triunfo anticipado a Fernando Zamora Morales porque tenía el control de la estructura, la posibilidad económica de trasladarla y controlarla y, finalmente, estaba en condiciones de pagar de su propio dinero lo que hiciera falta. Eso, y que el PRI está permanentemente en campaña, lo que le asegura experiencia operativa, marcarían el resultado.

Porque en Toluca, concluían, el PAN ganó la campaña. Pero el PRI ganó la elección con apenas un millón 800 mil votos, de un padrón aproximado de 10 millones de electores. Cuarenta por ciento de abstención fue un registro apenas por encima de lo previsto, que se calculaba en 65 por ciento, aunque del voto efectivo el 23 por ciento de las casillas fueron contabilizadas en cero por el IEEM, por diversas circunstancias. La elección fue, al final de cuentas, corporativa, determinada por el voto duro de los participantes. Sánchez Gómez impugnó los comicios, como sucedió con 182 procesos en el Edomex y se ha decidido a usar las influencias que pueda tener desde Los Pinos.

¿Por qué un hombre como Fernando Zamora pudo ganar la elección para la alcaldía con la mano en la cintura, con 7 puntos de ventaja a pesar de él mismo? Zamora, quien arrastrará toda su vida el error de posar en una foto armado con un rifle AK-47, acompañado por el narcotraficante Albert González, líder de los Zetas hace 10 años en el sur mexiquense, ni siquiera tuvo que debatir públicamente con sus contrincantes. Ni siquiera tuvo que hacer campaña cuando un equipo de 80 personas lo cobijó en las zonas adversas. Zamora hizo del norte de Toluca su bastión desde que era líder del magisterio del Edomex e instaló en el pueblo de San Cristóbal Huichochitlán una industria textilera que acaparó desde el miedo y la coerción y que lo ha convertido en un hombre millonario, con nexos comerciales hasta en China, que compite en mercados del DF como Tepito por la venta de gorras. Eso, magisterio, Huichochitlán y abstención fueron las armas del PRI, como sucede tradicionalmente.

Las manifestaciones de repudio contra el resultado en la capital no fueron contundentes. Armadas por los panistas, congregaron a unos cientos pero también terminó por aclarar que a la ciudadanía los procesos electorales le importan un comino. La guerra poselectoral tampoco interesa a nadie, aunque desde los partidos parezca lo contrario. Mario Medina, candidato perredista a una diputación local, opinaba después de perder, sobre la impugnación de Sánchez Gómez que “es curioso ver a un puñado de panistas protestando por lo que ellos llaman fraude electoral; aún más curioso resulta que quien encabeza esta minoría es el mismo personaje que en el 2006 ganó la presidencia municipal de forma contundente. Recuerdo que en ese mismo año Juan Rodolfo Sánchez criticaba el llamado de López Obrador a la resistencia civil, fue duro en sus críticas al plantón de Reforma, como alcalde en funciones del periodo 2006-2009. Mira que la vida da vueltas, estoy plenamente convencido que hoy no le asiste la razón jurídica, pero está en su pleno derecho de manifestar libremente su pensar”.

Los perredistas encararon la elección divididos por las desavenencias del propio PAN, que debió reparar como pudo la ruptura de cuadros encabezados por Mónica Fragoso, una ex candidata que compitió hace tres años y culpó de esa derrota al grupo de Sánchez Gómez. Ella, junto con los ex alcaldes, fueron aislados en el 2015 y la fractura cobró sus dividendos. Fragoso incluso protagonizó una especie de elección interna en el PRD, donde hizo la prueba para representarlos en la contienda. Al final, Ana Leyva mantendría la candidatura, que le alcanzó para un tercer lugar y 20 mil votos. Fue Fragoso un factor de desgaste cuando ella, apoyada desde la Secretaría General de Gobierno y el titular, José Manzur, daba a conocer recibos de gratificaciones del ayuntamiento del 2006 cobradas por Sánchez Gómez y que en tres de ellas alcanzaban casi un millón de pesos. De nada valieron las negociaciones con Fragoso y no aceptó nada para congraciarse con el aspirante. Así, Sánchez obtuvo el segundo lugar, con 81 mil votos. La otra mitad del PRD fue señalado de operar para Sánchez pues Leyva, precisamente, mantiene una relación sentimental con Roberto Valdez, un ex funcionario panista en la alcaldía del 2006 cercano a Sánchez Gómez.

Pero el priista Zamora encontró sus propios obstáculos. Halló una candidatura de rebote, que no estaba pensada para él y que al menos otros dos ya habían rechazado. Tuvo que tragar lodo cuando priistas locales y federales le dieron la espalda y desde lo privado apoyaron al panismo. Al final ganó porque pagó él mismo sus operaciones, las lícitas y las ilegales, estas últimas documentadas durante la jornada del 7 de junio, sobre todo en el área norte, que alberga a más de 102 mil personas. Él mismo había dicho que la campaña para la alcaldía la había prefigurado con nueve años de anticipación.

En el Edomex las victorias y las derrotas fueron negociadas. Manzur, operador con dobles apuestas, se encargó de las más importantes, como sucedió en Ecatepec, donde militantes de Morena refieren la venta del resultado que Octavio Martínez, aspirante del PRD a la alcaldía, gestionó con el funcionario, con quien desayunaba en Toluca una semana antes del proceso electoral. Malinalco, el municipio más violento, fue desarticulado de inmediato. Lo mismo pasó en los municipios inconformes. El camino legal desactivará desde las impugnaciones los reclamos de la mayoría, si no es que de todos, incluyendo Toluca, aunque a Sánchez le asiste la razón. La trampa existió, pero si la oposición hubiera podido pagarla, también lo habría hecho.

El PRI festinaba resultados desde el 9 de junio, con boletas en mano: 83 municipios, 34 diputaciones locales y 31 federales. Ellos mismos señalan que gobernarán al 75 por ciento de la población, hayan votado o no. Atrás quedarán, por ejemplo, las llamadas a algunas redacciones locales por parte del equipo de campaña de Martha Hilda González, informando que pagarían 10 mil pesos por no cubrir esa campaña. O la centena de personas contratadas por Zamora para operar el día de la elección, traídos desde Villa Victoria y el sur mexiquense y a quienes pagaban sus servicios afuera de la casa de campaña del priista en Huichochitlán, a la una y media de la mañana del 8 de junio. O los registros que el Verde Ecologista y el PRI hizo a nombre de ciudadanos de ciudadanos ajenos a instituciones políticas, sin consentimiento, sin avisarles, en Atizapán, Estado de México o el asesinato de un hombre, Romualdo Mondragón, en Villa Victoria por la policía municipal, acusado de “participar en el proceso político”.

Morena, por su lado, es un fenómeno político. Sin un solo día de campaña, sin que nadie conociera a los aspirantes, al menos en Toluca, los del partido de López Obrador tenían 9 puntos a favor. La presencia de Obrador, según las propias encuestas de ese partido, elevaba considerablemente los porcentajes. “A pesar de nosotros, nos fue bien”, decía luego Félix Santana, secretario general estatal de ese partido, que a partir de este proceso se encontrará con una desbandada proveniente del perredismo y del Partido del Trabajo y la posibilidad de establecer alianzas, siempre y cuando su dirigencia, la mexiquense, consiga equilibrar los intereses de las cúpulas, representados por el propio Santana y Pedro Zenteno, presidente estatal. Allí, desde hace un año está cantada la aspirantía gubernamental del senador Alejandro Encinas, quien buscará encabezar al poder Ejecutivo por tercera vez, toda vez que Yeidckol Polevnsky perdió su propia elección en Naucalpan, y que entonces perfila la elección por el Estado de México con Del Mazo, Encinas y un panista que se definirá en los próximos tiempos. Los resultados en el Edomex prefiguran un mapeo a nivel nacional de cómo será la elección presidencial con el PRI, otra vez, a la cabeza y ejerciendo la industria del voto con todo tipo de operadores. En PAN, en segundo, con posibilidades de arrebatarle la presidencia de México y Morena como cuarta fuerza nacional en espera de que Obrador compita en su tercer proceso.

Ahora mismo

Miguel Alvarado

*

Qué delgada estabas cuando nos vimos el último día.

Yo pensaba en tu desnudez y te miraba

frente a mí, preocupada y radiante.

Porque nunca habías estado tan perfectamente hermosa

ni tus ojos tan oscuros por el sol de aquella mañana a la mitad.

*

Nunca, también, habías estado tan enferma.

*

Entonces hablabas de un mundo que yo no he visto

todavía aunque me esfuerce, cerrando los ojos y los oídos

y me digo que luego habrá alguien que no me entenderá

que no sabrá qué hacer aunque me ame con todas sus fuerzas.

*

Tal vez ese día yo deba caminar evadiendo

cuando los mensajes se descifren en las luces de la calle.

*

Padre Nuestro que estás en el cielo.

*

Ahora

ahora mismo pero en otro lado

Fátima va pensando como una ocurrencia pero profundamente

va pensando en ti hasta que algo la encuentra y la distrae, consolándola.

*

Formalmente te aviso que sostendré tu mirada pidiendo

que me enseñes las cosas que hay y las que no.

*

Entonces elegiré un hotel.

*

Nadie recuerda la mano agitando el aire, la nieve del volcán

y tu cara enrojecida mientras fumabas diciendo.

Sí. Los aviones y el gato que falta.

Sí. Las campanas de Catedral a las dos.

Sí. La furia y la reconciliación

lo inabarcable, lo roto para siempre.

*

Cómo será ir caminando juntos, con tu muerte a cuestas

extendidas las sombras, acercados a los demás

mirando al frente sabiendo que nada está en nuestras manos.