El rostro de Julio

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* El caso de Julio César Mondragón está fragmentado y distribuído en varios Estados de la República. El único policía acusado por el asesinato de Julio César Mondragón, fue exonerado de este cargo, aunque continúa privado de su libertad acusado de delincuencia organizada.

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Elrostrodejulio.org/

México. DF; 24 de junio de 2015. Acorde a las diligencias contenidas en la averiguación previa realizada por la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero, fue “fauna nociva” la que devoró el rostro a Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista torturado y ejecutado extrajudicialmente en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre de 2014. Según el mismo documento, la causa de muerte fue edema cerebral, múltiples fracturas en cráneo producidas por agente contundente.

Esta afirmación, validada por agentes ministeriales de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero, constituye una absoluta falta de respeto y de profesionalismo, además de que muestra el desinterés para resolver el caso de Julio César Mondragón Fontes. Es evidente que el rostro de Julio no fue devorado, sino que esas lesiones fueron provocadas por personas adiestradas para infligir esta clase de tormento, igual que se han visto otros casos de desollamiento en América Latina durante las dictaduras militares y en México en los últimos meses.

A propósito, Luis Francisco Martínez Díaz, el policía municipal señalado por la Secretaría de Gobernación como único agente responsable de asesinar a Julio César Mondragón, fue liberado de esta imputación a finales de marzo pasado, apenas un mes después de ser detenido. No obstante, permanece privado de su libertad, pero acusado por otros delitos, incluyendo el de delincuencia organizada. Nada de esto le fue informado a la familia de Julio César Mondragón, a pesar de los acuerdos firmados por Enrique Peña Nieto con los familiares de las víctimas de la masacre de Iguala. Hoy sabemos todo esto porque recién obtuvimos el expediente, luego de vencer los absurdos obstáculos que la dinámica burocrática ha impuesto.

Cabe destacar que el expediente permanece en Iguala, Guerrero, pero una decena de causas penales que mencionan el caso fueron enviadas a Tamaulipas, Nayarit, Veracruz, Toluca y Cuernavaca. Fragmentar los expedientes es una práctica dolosa de la justicia mexicana que dificulta la investigación y la reconstrucción de lo que en realidad sucedió el 26 de septiembre de 2014 en Iguala.

A 9 meses de los crímenes de Estado cometidos contra los estudiantes normalistas y contra otras 2 personas que resultaron asesinadas en Iguala Guerrero, seguimos preguntando ¿quiénes torturaron y ejecutaron a Julio?, ¿por qué lo trataron con tanta saña?, ¿por qué no han hecho nada serio las distintas procuradurías para investigar el caso de Julio?, ¿en dónde están los 43 estudiantes normalistas desaparecidos forzadamente el 26 de septiembre?

El Estado mexicano dijo que dedicaría todas sus fuerzas y recursos para resolver el caso de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, sin embargo, se ha dedicado a fabricar una versión a modo de exonerarse a sí mismo. Su “verdad histórica” se resume ahora en que los normalistas desaparecidos fueron quemados en un basurero y en que a Julio César le comieron el rostro las ratas y los perros. Esta versión de los hechos es una burla que se desmorona al menor análisis. Particularmente en el caso de Julio César son evidentes los esfuerzos para enturbiarlo y nulos los que buscan esclarecerlo.

Exigimos que se realice una investigación profesional y conforme a derecho, en la que se indague quiénes cometieron los crímenes contra los normalistas y quiénes los protegen desde el propio Estado, en la que se deslinden responsabilidades de los funcionarios de todos los poderes y niveles que por acción u omisión han obstaculizado nuestro acceso a la justicia y a la verdad.

Como parte de nuestra lucha por la justicia, participaremos en la jornada 43 x 43 con las familias de los normalistas que han sido desaparecidos forzadamente, así como todas las víctimas del Estado Mexicano. Seguiremos buscando que la muerte de Julio César Mondragón Fontes no quede en impunidad.

Por último, condenamos el allanamiento y robo de equipo en contra del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) ocurrido el 22 de junio pasado. Agresiones como esta nos demuestran que vivimos en un país de impunidad en el que en el mejor de los casos las autoridades son omisas y, en el peor, son quienes cometen las violaciones a los derechos humanos.

* Colectivo El Rostro de Julio

Familiares, compañer@s y amig@s de Julio César Mondragón Fontes.

Décimo día

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* “Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales”.

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Luis Zamora Calzada

Al décimo día se levantó y resucitó la evaluación al profesorado. El uso político había terminado. Entre el anuncio de la SEP  mediante comunicado 129/2015 de fecha 29 de mayo del año para “suspender indefinidamente” los exámenes de ingreso, promoción y permanencia en educación básica y media superior, y la contraorden de la medida a través del anuncio del titular de la dependencia educativa, aludiendo motivos técnicos y la “extrema prudencia” política por el probable boicot al proceso electoral, anunciado el 8 de junio, únicamente transcurrieron diez días. Al dormir los maestros ese lunes, las temidas pruebas seguían allí, en la SEP y su calendario de aplicación 20, 21 y 22 de junio, tal como aconteció ese fin de semana.

Este columnista anunció, el 2 de junio en los términos siguientes, que “a todas luces la medida es meramente electoral ─suponen que los maestros no tienen memoria de los agravios que se han cometido en su perjuicio─, el término “suspender indefinidamente” no garantiza la anulación de los exámenes, el anuncio puede durar un día o dos, quizá más, dependiendo del contexto de elecciones que se genere. Probablemente, después del siete de junio, se dé a conocer una nueva calendarización de aplicaciones de los exámenes para decepción de muchos profesores, que incluso festejaron la suspensión engañosa”, lo que finalmente aconteció al día siguiente de lo anunciado en ese, para muchos, párrafo fatal.

Para amarrar y no dejar dudas, el martes 16 de junio nuevamente el titular de la SEP dio la nota con una frase propia de siglos pasados al afirmar que “seguirá habiendo evaluación en México, porque quienes piensen lo contrario ofenden al presidente…”, en referencia al actual titular de Los Pinos, sin tomar en cuenta que los planteamientos monárquicos no han funcionado en nuestro país, un claro ejemplo está en los hechos de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, que por iniciativa de los propios gobernantes no se olvida.

Las alusiones climatológicas del multicitado titular quizá se deban al calentamiento global que sufre “nuestra casa común”, que definió el papa Francisco, en su encíclica Laudato si, hecha pública formalmente el jueves 18 de junio del año que transcurre, afirmando, entre otros elementos, que se debe oír “tanto el llanto de la tierra como el llanto del pobre”, redefinir el concepto de progreso que impera actualmente, “completamente opuestos a este modelo están los ideales de armonía, justicia, fraternidad y paz propuestos por Jesús”.

Es urgente que el titular de la SEP escuche a los maestros, las condiciones de trabajo implementadas en perjuicio del trabajador educativo, la infraestructura educativa deficiente y en malas condiciones, los contenidos curriculares tan atrasados y no evaluados, los libros de texto gratuitos con errores, los modelos de gestión escolar fallidos y direccionados al secuestro de la creatividad pedagógica magisterial con actuaciones extremas de control, la falta de liderazgo académico de directivos impuestos y sin perfil para la función, la desvinculación notoria entre educación básica, media superior, con educación superior y la infraestructura de producción y de servicios instalados que ofertan un mercado laboral con salarios que no garantizan la subsistencia de los trabajadores, entre otros, pueden ser arrasados por  las lluvias y los truenos anunciados, provocando inundaciones e incendios. Ni los pararrayos, mucho menos las construcciones mal planeadas han evitado accidentes, tampoco la destrucción de asentamientos humanos edificados en cauces naturales del agua, cuántas casas y puentes han caído por estas circunstancias: tales condiciones pueden provocar un despertar social hasta ahora adormilado y controlado por los grupos dominantes en turno.

Mentiras

El anuncio del lunes 8 de junio de 2014, un día después de las cuestionadas elecciones, era poco creíble, incluso inatendible por parte del secretario de Educación federal. El argumento de la suspensión de la evaluación a los docentes pasaba por motivos técnicos, supuestamente porque algunos gobiernos estatales no tenían las sedes ni los equipos de cómputo y no contaban con la conectividad necesaria, además ese anuncio estaba obligado a comunicar el número de maestros registrados en busca de un ascenso hasta antes del 31 de mayo, que al día 29 del mismo mes y, según su versión, no había ocurrido.

Se infiere que ante el anuncio de la continuidad del calendario de evaluaciones todo estaba resuelto, los eficientes gobernadores habría finalmente superado su incumplimiento a los requerimientos de la SEP, lo cual no fue cierto, la realidad desmiente una vez más la versión oficial y para muestra basta un botón.

Así lo corrobora en las partes que interesa una crónica del examen de oposición para promoción a una supervisión escolar, asegurando el maestro que la narra y que participó en la prueba, que en realidad se le aplicó la evaluación para ser jefe de sector y no para la plaza en la que se había inscrito.

Señala que “…cuando entregué mis documentos, cumpliendo con todos los requisitos que marca la convocatoria, las personas encargadas de revisar y recibirlos, me solicitaron mi título de licenciatura cuando en la convocatoria dice “título o acta de examen”; les presenté el acta, no el título porque lo tengo enmarcado. Con voz muy enérgica me dijeron: “profesor se lo vamos a recibir, pero de una vez le advierto: si llega a pasar el examen y no nos trae su título, no le vamos a dar la plaza”. Me quedé pensando. Si estoy cumpliendo con todo lo que marca su convocatoria, por qué me dice eso, yo no hice la convocatoria, pero bueno, entregué mis documentos y esperé el día del examen.

El veinte de junio a las nueve de la mañana me presente en las instalaciones del COBAEM plantel 32 III, ubicado en el Barrio de la Concepción de San Cristóbal Huichochitlán, municipio de Toluca. Justo a las diez nos dieron las indicaciones. Dijo el aplicador: “vamos a dar inicio con su examen, les pido que apaguen sus celulares, no está permitido tenerlo ni en modo vibrador, si se descubre a algún profesor utilizando el celular, puede ser causa de cancelación de examen”.

“Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales.

“Al momento de iniciar la computadora marca un tiempo de 4 horas. Se deben contestar 120 preguntas de opción múltiple, tipo enlace, igual a  los de carrera magisterial. A minutos de iniciado, el sistema nos sacó a todos, la red de internet falló otra vez. El facilitador pretende apoyar y uno a uno se vuelve a ingresar al examen. Él tenía las claves, que fue tecleando para el nuevo acceso. Una nueva falla pero el tiempo en la computadora no se detuvo, quedaban 3 horas, la hora transcurrida fue para volver a conectarse.

“Apenas cinco preguntas resueltas y nuevamente fuera del sistema. Otros 30  minutos para volver a ingresar. Nuevamente, el tiempo siguió corriendo, tres respuestas y se desconecta otra vez. Cabe resaltar que este problema se repitió, para unos, cinco veces, para otros 6, de pronto el tiempo se agotó, nunca se detuvo…”.

Se puede identificar quién dice mentiras. Primero: “suspender indefinidamente”. Luego, todo está resuelto. Después dirán que ya hay calidad educativa, en realidad, en las escuelas qué habrá cuando llegue ese momento.

Xochicuautla: la invasión de Higa

* Grupo Higa ha entrado a Xochicuautla. Sus máquinas recorren las calles del pueblo y abren los trazos para que la autopista Toluca-Naucalpan prosiga. Los terrenos que invade no son suyos, son de comuneros que han ganado amparos en distintos tribunales pero que ven, desde la impotencia aún, como Juan Armando Hinojosa, el empresario favorito del presidente de México, Enrique Peña, masacra sus bosques, sus patrimonios. Los masacra a ellos, por 4 mil millones de pesos.

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Xochicuautla, Lerma; 19 de junio del 2015. Es el tiempo de las máquinas, del fin del bosque.

Y la mitad de los habitantes de Xochicuautla lo celebra porque allí, en esa comunidad de unos cinco mil habitantes, en Lerma, Estado de México, es fácil convencer por 40 mil 410 pesos para obtener permisos, validar asambleas, sobornar para pasar desintegrando por encima de otros.

Xochicuautla está enfrentada contra sí misma, vuelta sobre su propia entraña y permite, la mitad del pueblo, la llegada de los trascabos, la presencia policiaca -la burla de los empleados de la constructora- y el abuso de uno de los empresarios más ricos del país, el más cuestionado por corrupción.

También es el tiempo de entregas para Juan Armando Hinojosa, de los plazos vencidos, los reclamos desde la presidencia de México. Esa empresa, Grupo Higa, a la cual pertenece Autovan, la encargada de hacer la autopista Toluca-Naucalpan con un costo de 4 mil millones de pesos por 39 kilómetros y una concesión de 30 años, ha minado al pueblo pacientemente desde hace ocho años.

El 18 de junio del 2015 un trascabo subía a los bosques sagrados del agua, protegidos por la Nación Otomí, para iniciar la excavación de la autopista en el paraje de Ladeche, en los límites del pueblo, a menos de 500 metros de las primeras casas. La máquina es para los comuneros el poder de Higa, que emana desde el Grupo Atlacomulco. Capaz de poner de su lado al aparato estatal de Seguridad Pública, al gobierno municipal de Lerma, encabezado por el priista Érick Sevilla y de usar recursos públicos para pagar sobornos que le permitan decir, pero no probar desde lo legal, que tiene un convenio firmado con el presidente de Bienes Comunales, Ángel Valdez, ha excluido la opinión de los afectados directos. Ese día, 18 de junio, la llegada del trascabo, mole amarilla abandonada al pie de un cerro en el paraje de Lomas de Maguey, representaba en silencio el inicio de la devastación.

– Pero es que así se hacen las carreteras, ¿o cómo piensan ustedes que se hacen? –dice uno de los ingenieros de Autovan, sorprendido genuinamente cuando los comuneros le recuerdan que para llegar a ese paraje la empresa ha destruido el bosque, abierto una brecha de kilómetros, quitado los árboles, capturado los animales del bosque -a los que envió a alguna parte, fuera de la comunidad- arrasado cosechas, tierras de cultivo que han perdido la siembra, dividido a la gente. Y se han burlado, porque detrás de ellos está la policía, la mayoría otomí, como el pueblo que arrasan.

La primera máquina pasó porque los vecinos la dejaron.

– ¿Cómo es que la mayoría de los comuneros permite que pasen las máquinas? ¿Por qué no apoyan a los afectados, si al final de cuentas el pueblo entero cambiará?

– Porque ellos fueron comprados. Antes éramos 120 y ahora somos menos. Pero de los que somos no todos vienen porque no quieren o porque no pueden. A los que ya compraron les dieron dinero por aceptar una reunión de la asamblea comunal, desconocida por nosotros porque presentó irregularidades, ni siquiera había el número necesario. Nosotros no firmamos nada. Los dejaron pasar porque la empresa Autovan y también Teya les prometieron que arreglarían algunas cosas. A unos les prometieron hacer un camino para sus casas, a otros que arreglarían las veredas y las calles quedarían pavimentadas. A unos más, el alumbrado público. Pero eso se los dijeron desde hace mucho tiempo. Ahora que entró la máquina, los vecinos piensan que llegó para cumplir esas promesas cuando en realidad van a hacer las primeras obras –dice Lucas Miguel Hernández, uno de los más afectados por la intromisión de Autovan.

Es cierto. Los propios pobladores aplauden que Higa esté allí, que las máquinas lleguen. El 17 de junio dieron paso franco a la primera de ellas, que hizo poco, pero hizo. Una brecha excavada de unos 7 metros fue todo lo que realizó. El chiste era llegar. Ahora nadie podrá moverla. Ese mismo día, por la tarde, otra excavadora estacionaba en las laderas del pueblo. La protesta de los afectados no encontró eco en los empleados pero sí en los vecinos a favor de la carretera.

– ¡Quiten sus camionetas, que vamos a salir, pero aprisa, porque ya nos vamos! –decía gritando un hombre joven, apoyado por dos mujeres, que truenan los dedos a los ejidatarios, detenidos frente a su entrada, detenidos porque el trascabo hace maniobras para estacionarse. Aquel engranaje ya encontró su primer damnificado en la camioneta de Lucas Miguel, que después se dará cuenta de los golpes que la pala gigante ha encajado en su vehículo. Los dientes de acero dejaron allí rayones profundos, lesiones en láminas que indican el preludio. Al ver otra máquina, los comunitarios le toman fotos y la graban. Eso de qué sirve cuando serán los propios pobladores los que darán los permisos. Minutos antes de este incidente, los comuneros se han reunido en una tensa asamblea informal, en el paraje de La Joya, con el segundo delegado, Ángel Valdés Ramírez, a quien se le reclaman los pasos francos.

– ¡Retírense, retírense, ustedes vayan a pelear lo que a ustedes les corresponda! Dejen en paz a los de este lado, que están en sus terrenos. ¡Ésta es asamblea de los de esta calle! –gritan los vecinos cuando los perjudicados piden explicación.

Pero es qué quieres que haga yo. Ayer apenas me informaron que está pasando la máquina.

Está el delegado aquí para preguntarle qué.

Y que entonces… y cómo quieres que yo…

¡Entonces qué!

En el caos, alguien articula. Jaime Velázquez, vecino.

– Los de las máquinas traen un permiso del que no nos han informado. Desde ayer los paramos, no podemos quedarnos viendo cómo van pasando.

– ¿Pero entonces por qué los dejaron pasar ahorita?

– Porque los de la empresa alegaron que quieren ver su maquinaria. Pero no hay ningún acuerdo. Queremos saber por qué firmaron nuestras autoridades.

Para ver esa maquinaria, Autovan ocupa 40 policías, un largo convoy de autos particulares y el apoyo de agentes municipales. Pasan y miran a la gente, que apenas puede ponerse de acuerdo.

– ¿Los han agredido?

– Nadie nos ha agredido. Pero un ingeniero de Autovan nos dijo que si alguien quiere que los caminos vecinales o brechas se arreglen, vamos a tener que pagar.

Pasan las patrullas. Una se detiene y pregunta algo.

Cómo te voy a informar.

Vuelvo a lo mismo, a mí van a chingarme.

Lucas Miguel encara a Ángel Valdés.

– Si estuvieras con la ley en esos permisos, yo no podría hacer nada. Delegado, lo que estás haciendo…

A Lucas Miguel le dicen que están los granaderos allá arriba.

… yo nomás quiero que me justifiques el documento que tú elaboraste conjuntamente con la empresa –sigue Lucas-. Es un proceso que la comunidad no conoce, no tenemos ninguna notificación. Como Consejo se los pido.

Sí, sí, sí, mueve la cabeza el delegado. Sí, siempre sí.

– Yo nomás le hago el comentario –dice el delegado-. Aquí el asunto es que yo no puedo hacer nada si la asamblea de los vecinos no corrobora. Ellos me dicen que necesitan saber qué va a haber para la calle México. Yo no puedo meterme a asuntos que no me competen. Se les recalca a los de gobierno que vean cómo está lo de la luz. Lo que se firma especifica lo de la calle México, y nada más. Si ustedes, de veras, no confían en mí, yo me hago a un lado.

– Debe tomar en cuenta –le dice Lucas Miguel- que la comunidad nos compete a todos y si no se hace así, quiere decir que lo está haciendo por tramos, a conveniencia.

Pasan los helicópteros, perdidos entre las ramas del bosque que agoniza. Pasan los helicópteros, como pasó el Augusta 109, matrícula XAUQH de Juan Armando Hinojosa García, el 28 de julio del 2012, estrellándose kilómetros adelante, muriendo junto con otros dos tripulantes. Otra patrulla se detiene. Alguien baja y toma apuntes. Es por seguridad, se oye una voz que dice.

– Tú y yo sabemos que el gobierno, por las buenas y por las malas, tarde o temprano va a pasar – interviene otro comunero, pero la discusión se pierde entre las reformas, cuáles son, las que han pasado.

Lo que no pasa es la angustia en el rostro de las víctimas, que miran escuchando cómo les dan vueltas. Porque arriba ya están los granaderos mientras ellos, allí, entrampados entre su propia gente, pierden el tiempo.

– Hay pruebas y grabaciones, delegado, en donde estás involucrado con la empresa de la autopista -dice otro comunero-. Estás autorizando que hagan el trabajo, y hay un papel que firmaste. Y entonces lo estás firmando por todos… porque estás negociando que ellos pasen por aquí y se arregle la calle. En pocas palabras, le estás autorizando porque estás dando el permiso de paso. Como autoridad debes decir que no podemos negociar nada porque aquí hay un problema comunal.

Alguien de la casa dio el permiso para la que llaman “la maldita carretera”, a pesar de los amparos ganados por la comunidad. En el poblado de Buenavista ya están también las máquinas, a cambio de arreglar calles. Ya abrieron en los pozos de agua potable y los de allí llegaron a acuerdos, que de todas maneras los de Higa tienen que consultar con Juan Armando Hinojosa. Y es que los vecinos, pues sí, los vecinos, no están en contra de la carretera, sino de que a ellos no se les pague. Y aunque saben que perderán sus bosques, también sus propiedades, prefieren no pelear. El núcleo se reduce, la defensa se debilita. Los que quedan, el grupo de Lucas Miguel Hernández, José Luis Fernández Flores, Armando García, Antonio y Cirilo Reyes Valdés y los que representan no están dispuestos a perder sus bosques ni las propiedades. Los demás sólo quieren el respaldo de un beneficio, que muchos ya cobraron o están por hacerlo. La ayuda, si llega, vendrá de fuera.

“Ya tiraron un chingo de árboles”, es la frase que algunos repiten como aviso de que algo se les impone mientras recuerdan que en Santa Cruz Ayotuxco lograron detener las obras y sacar las máquinas, aunque eso no significa que la empresa se fuera.

“¿Sabes cuánto están cobrando los de Santa Cruz? Mil 200 por metro cuadrado. Cuando acá, a nosotros, nos están pagando 230 pesos y a los afectados 160”, informan al delegado.

– Nosotros, delegado, sólo queremos un respaldo que garantice que las máquinas no van a trabajar –dice una mujer, quien al mismo tiempo quiere volver a hacer un convenio “que a nosotros nos beneficie”.

– No van a trabajar, no están trabajado –responde Ángel Valdez, rodeado por sus partidarios.

– ¡Exigimos una asamblea informativa para que sepamos lo que está ocurriendo! ¡Nunca nos avisas de nada y si de verdad hay una decisión o un documento que tú firmaste sin nuestro  conocimiento, lo vamos a desconocer de antemano! –le replican los comuneros.

– Consulto a mi gabinete y con mucho gusto –dice Valdez.

El delegado no resolverá nada. Sabe que la mitad rechazará las asambleas generales porque no conviene escuchar, de nueva cuenta, al grupo de los afectados. Si las realizaran, los que luchan contra Autovan no serán avisados.

“Con mucho gusto yo me llevo sus propuesta orita”, dice Valdez mientras avisa que va por su hija, porque ya se le hizo tarde.

El delegado tiene razón. La máquina, todavía una sola, no está trabajando. Los topógrafos no son máquinas. Esos no entraron en el trato. Tampoco los granaderos.

Porque esos sí están trabajando.

*

II

Para los vecinos, los que dejaron libre el paso, se trata de un malentendido y no, no lo es.

Pero no hay para dónde hacerse. Mientras discuten pasa el convoy policiaco. Municipales y estatales observan la alegata mientras circulan por esa brecha. Con ellos van los operadores de las máquinas y algunos topógrafos. Va el abogado, un joven a quien más adelante, en el paraje de Lomas de Maguey, se esconderá como pueda detrás de los arbustos, mientras se le grita que “tú sabrás mucho de leyes, pero de los hombres ni de la vida sabes nada”.

Y es que el abogado ríe. Lo hace cuando pasa, en uno de los autos blancos de la empresa.

Lo hará después, en el bosque, cuando Lucas Miguel se pare frente a los granaderos y les escupa su enojo, junto con el doctor Díaz González, otro de sus compañeros.

Lo hará una vez más, cuando el representante del gobierno del Estado de México, Eduardo García Flores, invite a los campesinos a presentar las denuncias correspondientes, porque él no puede hacer nada y, por lo pronto, les dice muy amable que acepten y superen que Juan Armando Hinojosa ya está destruyendo. “Yo me llevo sus inquietudes”, dice, igual que el segundo delegado, abriendo las piernas.

El abogado Óscar Velázquez volverá a reír cuando otro funcionario del Estado de México, con las manos en las bolsas, mirando agachado, diga que “ustedes no tienen un papel para mostrar y nosotros ya firmamos un documento con la asamblea, la del segundo delegado, Ángel se llama”.

Velázquez reirá cuando susurre a uno de sus compañeros que “éstos no tienen nada, hay que decirles que muestren sus papeles de propietarios. No los tienen porque son comuneros”.

Su chanza será el tic que lo descubra acobardado al final -porque vergüenza nunca- parado frente al pelotón de policías, con los brazos colgando, mirando de lado, riéndose de todas maneras mientras se escabulle entre los agentes.

Porque ahí el abogado es el único que no quiere decir su nombre. Sólo dice que sabe leyes, y que su nombre, que lo dirán después, no importa para seguir construyendo.

El abogado de Autovan sonríe -sí, otra vez- con la mueca cubriéndole el rostro y sólo quienes están junto a él pueden ver. Indígena él mismo, se agacha cuando entiende que los comuneros tienen razón. De mezclilla y chamarra negra, los zapatos enlodados, es acompañado en aquella vereda por un grupo de trajeados, con las corbatas desanudadas, apuntando siempre, susurrando por teléfono, siempre hablando.

El abogado, tan joven, conmueve.

“Sí, ya, aquí estamos”.

“…que no se quitan”.

“Sí, como habíamos dicho”.

“…y mañana, como dijimos”.

Como los policías.

– Hasta ahorita de nuestra parte no han recibido ninguna intimidación ni agresión alguna. Mas sin embargo, vean ustedes mismos cómo están provocando en llegar y grabarnos a nosotros cuando con nosotros no tienen nada que ver… si vienen de algún periódico, también grabe a las personas que nos están agrediendo para… siempre somos los que agredimos, que detenemos, pero ustedes no graban a la ciudadanía. Es un trabajo que nosotros tenemos, o sea -dice el grupo de granaderos, con el tono indignado, los ojos ausentes.

Los policías no bajarán porque deben acatar órdenes, dicen ellos. Ni siquiera debieran estar escuchando porque no van a resolver el problema. Eso también lo dicen.

Entonces. “Nosotros no estamos contentos de estar peliando aquí con ustedes. No nos están pagando más, nos da lo mismo que nos manden aquí o a otro lado. Nosotros los estamos tomando como una agresión, que lleguen tomando fotografías porque es personal para nosotros, inmiscuidos… sin querer…”.

Luego, como los retratan, reflexionan con el aturdimiento de quienes están armados.

– Nosotros nomás cuidamos a los topógrafos, no venimos a peliar con ustedes –repiten los granaderos.

Los policías no se mueven un centímetro, aunque los topógrafos detienen sus actividades. La táctica elegida por Grupo Higa, propietaria de Autovan, es el desgaste pero también la intimidación. Ellos regresarán al otro día. Y lo harán una y otra vez hasta que consigan lo que quieren: han peleado con trampas y sobornos desde hace ocho años por las tierras y los permisos de los habitantes. El plan es simple. El de siempre.

Los policías ajustan sus cascos sobre la armadura negra que tienen como uniforme. Acomodan sus cascos bajando la visera de resina, protegiéndose el rostro mientras se recargan en los escudos. De aquel uniforme cuelgan macanas y sus armas, balanceándose, rebotando en ellos mismos cada vez que se mueven. Porque se sienten agredidos, insultados.

Que las cámaras fotográficas de 700 pesos de los comuneros son armas mortales.

Que quienes los increpan son tres campesinos cercanos a los 60 años. El resto, un hombre joven y mujeres. Cinco niños no mayores de diez años y un anciano de 80 ó 90 años, sentado en el tronco humedecido de un árbol son los agresores.

Que el abogado, riéndose, es más otomí que cualquiera.

Aquí vienen los topógrafos y el empleado del gobierno estatal.

Ella levanta la cámara.

Les dispara.

*

III

Lucas Miguel Hernández les exige un documento donde se exprese que tienen permiso para invadir los terrenos. Ahí viene el que ríe, el abogado de Autovan, Óscar Velázquez y un nuevo pelotón de policías estatales

Los comuneros se cansan de explicar a los de Autovan, quienes escuchan arropados en la fuerza policial. Los hombres del pueblo entienden desde lo más obvio la inutilidad de los que hacen la fortuna de Juan Armando Hinojosa. Tan empobrecidos como los afectados, los de Higa miran sus relojes, atienden celulares, se oponen unos a otros.

– Los policías dicen que les decimos groserías. Si es mi terreno y le están poniendo en la madre, ¿qué voy a hacer? ¡A ver, díganme! –les grita el doctor Vargas González.

Los policías se mueven. Buscan camino libre, sólo en caso de emergencia, para llegar con facilidad contra los comuneros.

– Bueno, miren, buenas tardes, me presento porque es lo indicado, su servidor: Eduardo García Flores y vengo de la Dirección de Gobierno Región Lerma y comentarles lo siguiente: ustedes refieren que se van a conducir dentro de la legalidad. La empresa dice que ellos, de igual forma, respetan… si la empresa está trabajando porque dice no tener impedimento legal para hacerlo y ustedes dicen que sí lo tiene porque hay un… ¿qué nos queda hacer?

Pausa.

Pausa.

(Iré a otro país, veré otras playas)

Pausa.

(Y uno se pregunta qué puede un hombre, una mujer con una cámara, una grabadora de mano).

Los comuneros, por un segundo, creen. Los de Higa Respiran de otra forma, menos el abogado, que ríe, ni el ingeniero, apurado porque va retrasado.

Por un segundo.

– Qué nos queda hacer –repite el funcionario. Nosotros, como particulares, en un pleito jurídico no podemos… esteee… establecer u obligar qué haga o deje de hacer otro. La autoridad judicial tendrá que decirle a la empresa: no puedes entrar ahí. ¿Cómo lo tiene que hacer? Bueno, si ustedes tienen un documento que así lo establece, yo les sugiero: vamos a ese tribunal: decirle: señor juez o magistrado: y quiero darle fe de que en la comunidad no se está respetando. Para qué: para que se actúe en consecuencia.

Le creyeron por un segundo. Ahora el mismo García Flores no se traga sus propias palabras. Sabiéndolo, suelta desde la mala fe el consejo. Vayan y reclamen, denuncien, exijan a la autoridad. Porque allí García Flores ni siquiera alcanza para figura decorativa, menos para intermediario del conflicto.

– ¡Que la empresa me muestre una firma donde le autorizo trabajar en mi terreno! –le dice un comunero.

– Bien –traga el funcionario- si usted está siendo afectado por una persona que no tiene derecho a hacerlo, yo le sugiero que acuda y denuncie.

La denuncia, señor García Flores, tiene ocho años. Y los amparos obtenidos por los comuneros jamás han sido tomados en cuenta. Higa, de pronto, se encuentra con un escollo que el poder de Juan Armando Hinojosa no podrá resolver por la vía legal. Pero está acostumbrado. Jamás ha usado la vía legal. El constructor de la casa blanca de Peña Nieto ordena la vida de otros, a quienes jamás verá mientras los helicópteros siguen la ruta rumbo a México o van a Toluca. Allí murió su hijo, pero allí también hay agua y enormes terrenos para construir en una compensación que la vida le ofrece al que vino de Reynosa para hacer serigrafía en el mandato de Alfredo del Mazo González, hace tantos años.

– Les pedimos que no suban porque no tienen derecho, hasta que haya una resolución. Vamos a aceptar una mesa redonda, pero aquí, aquí, aquí es donde se hace el diálogo –dice Lucas Miguel al ingeniero- y queremos que se apersone el abogado.

–  ¡A ver, el abogado, que se presente! –grita García Flores.

Como volviéndose a ir, sale de entre los policías.

– Dígame, señor…

– …con la responsabilidad de que usted sabe si se está violentando alguna disposición jurídica, al día de hoy, la empresa que usted representa, ¿tiene una resolución judicial que le impida trabajar?

– No, señor. Y de hecho yo leí ayer, párrafo por párrafo, donde dice que se deben quedar las cosas tal cual, pero en el juicio. Yo se lo explicaba al señor y me dice que él no interpreta la ley y yo le digo que no es de interpretar. La ley es lo que dice. Los del Tribunal Agrario les piden exhibir una acta original, no sé si lo hayan hecho, ayer me dijo el señor que no. Les dan nueva fecha de audiencia, donde dicen que se va a resolver, que se quede en el estado procesual…

– ¿Tiene algún permiso mío para trabajar en mis terrenos? –pregunta un afectado.

– Sí, señor, el convenio que ayer le exhibimos. Y si no pertenecen al comisariado, no tienen por qué estar aquí los señores.

Se trata del convenio que suscribió Ángel Valdés sin avisar a los propietarios, sin considerar los amparos.

Hay que acudir a las autoridades, dice la propia autoridad, que además invita a que se conozcan desde el marco de la ley. Mientras, no le puede decir a la empresa que no trabaje porque no tiene autoridad, dice la autoridad. De todas maneras, los papeles que menciona la empresa no se encuentran en ningún tribunal, desde hace tres años.

“Eres un títere”, le dicen.

Y con mucho gusto viene a saludarlos.

(Pausa)

Por ahora, se retiran los de la empresa.

En realidad no hay una denuncia, sino cincuenta y son ocho años sin respuestas.

Aquí es donde el abogado comienza a reír.

*

IV

El 5 de junio del 2015, según el expediente 420/ 2005, Luis Fernández Flores y otros dos comuneros se presentaron ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Nueve para demandar a Ángel Valdés Ramírez, José Manuel Domínguez Ballesteros y Antonio Guadalupe Saavedra, presidente, secretario y tesorero del órgano de representación de Xochicuautla. Atendidos por el juez, Jorge J. Gómez de Silva Cano, escuchó de parte de los afectados la solicitud de ampliar la demanda de nulidad de asamblea del 26 de octubre del 2014 en contra de los integrantes del comisariado de bienes comunales, el consejo de bienes comunales, el municipio de Lerma y del delegado del Registro Agrario Nacional, para impugnar la firma del convenio de ocupación previa por la afectación en las tierras en La Concepción, Xochicuautla, y por el pago anticipado de la indemnización, porque esa acta no reúne los requisitos establecidos en la ley agraria.

El 23 de marzo del 2015 también se solicitaba la aplicación de medidas precautorias para suspender consecuencias de hecho y derecho derivadas de la asamblea general de comuneros celebrada el 27 de febrero del 2015. Esta impugnación fue rechazada por el magistrado, que concluyó también que “no ha lugar a la concesión de las medidas solicitadas porque se trata de hechos consumados y pronunciarse el Tribunal sobre la validez de los acuerdos tomados por el órgano máximo de la comunidad en la convención comunal, dejaría sin materia el presente juicio agrario, en consecuencia, deberán mantenerse las cosas en el estado en que se encuentran”.

Esa audiencia fue suspendida y otorgada una fecha de reinicio, marcada para el 28 de agosto.

La interpretación legal de la frase “deberán mantenerse las cosas en el estado en que se encuentran”, permite a Grupo Higa, en esa indeterminación, ocupar los terrenos de los comuneros, pues alega que esa frase significa dejar todo como está, pero en los tribunales, no en las tierras. Los propietarios lo interpretan al revés. Esa laguna debía, por sí misma, suspender cualquier trabajo, pero Higa pasa por encima de cualquier derecho.

A Higa todo esto le vale madre.

*

V

Ya hay otra máquina excavando y los empleados de Juan Armando Hinojosa se concentran en dos puntos, los mismos que el 17 de junio marcaron la entrada al pueblo de las máquinas. Al otro día dos trascabos trazaban un camino y una tercera se estaciona en las afueras

También hay un camión repleto de policías, que desde temprano llegaron para cuidar trabajadores. Los granaderos se dispersan por el bosque, escondiéndose algunos mientras que otros respaldan a los topógrafos. Nada se ve entre la maleza, pero los comuneros los van identificando.

Aquí, allí, allá también. Otro más en ese árbol, esa piedra.

El camión bloquea los accesos hacia las máquinas. Por eso hay que llegar de otra forma.

Antonio Reyes y su hermano Cirilo, junto con Lucas Miguel encabezan aquella procesión, que más parece un grupo emboscando. Ese grupo ha sido obligado a caminar así en sus propias tierras, invadidas porque sí, para hacer una carretera a pesar de los amparos ganados por los comuneros. Higa justifica estar allí porque invoca un convenio con Ángel Valdés, del cual nunca mostró una copia. Tampoco lo ha hecho el segundo delegado. No hay papeles de por medio, nunca los ha habido.

El año pasado Higa y Autovan construían en los límites del poblado, relativamente lejos de las casas, aunque invadía sin concesiones las tierras de cultivo. Tres enormes columnas llamaban la atención de todos y hasta el diario global The New York Times enviaba corresponsales para tomar fotos y notas.

Los obreros trabajan sin interrupciones y por lo pronto terminan más columnas. La parte dura no está allí, sino en Xochicuautla. Las dos máquinas, en el paraje de Ladeche, avanzaron 200 metros en menos de un día. Sólo están allí los operadores pero detrás de ellos una camioneta con tres agentes los observa de lejos.

– ¿Cuánto tardaron en abrir el camino?

– Toda la mañana.

– Y…

– Si me estás grabando no te voy a contestar ni madres –dice uno de los operarios, enojándose, como si lo invadieran.

En Ladera de Maguey los topógrafos siguen trabajando. El acuerdo del día anterior era que los de Higa no seguirían allí. Otra vez el mismo camino. Otra vez los policías cuidando las espaldas. Otra vez el reclamo, el mismo ingeniero, desde el cinismo de dejar hablar, de siempre asentir, espera a los comuneros, que esta vez no son ni siquiera diez.

Otra vez la policía, esta vez burlándose abiertamente de los comuneros.

“¡Mañana viene mi relevo!”, les gritan. O silban a las mujeres. O sólo se ponen a los lados, en medio de las veredas. Ese día, el 18 de junio, fue el peor para Lucas Miguel y sus compañeros, quienes ven desde la impotencia el avance de las máquinas, pero también que habrá otras oportunidades porque poco a poco convocan.

Esta vez los topógrafos no se van y siguen, siguen midiendo.

– No me pida que corra a los trabajadores –dice uno de los funcionarios del Estado de México, haciendo muecas frente a Lucas Miguel-  usted sabe que no puedo hacer eso.

Y no, no se van porque les vale madres.

A Higa le vale madres.

*

VI

Es el tiempo de abrir veredas con la fuerza de la palabra mecanizada de un trascabo y la promesa de calles en la marginalidad, alumbrado público y que la miseria sea, pero ahora entre faroles y la luz amarilla que guiña y desfigura, comprada con los ojos cerrados por la mitad de los pobladores de Xochicuautla, una de las últimas reservas ecológicas, recipiente del agua que nace en el volcán Xinantécatl y por la que pasará una autopista, arrasando para privatizar en un trazo que sólo tiene sentido si uno es el dueño, si desde el Xinantécatl se planea privatizar el agua, en un proyecto que está por firmar la empresa Higa con el ayuntamiento de Toluca.

Es la hora de los granaderos.

El funcionario del Estado de México viaja en una camioneta de la policía estatal, con dos agentes a bordo. Se retiran temprano y a las cinco recorren sin prisa las calles de Xochicuautla, rumbo a Toluca. Educado, el funcionario se despide desde su asiento. Detrás de ellos, un camión de granaderos los sigue a su propia velocidad.

Cuando llegue el momento, les tocará masacrar.

Un policía mienta la madre. Lo hace todo el pelotón, cortesía de la Nación Peña Nieto. Se llevan sus “güevos, güey” para repartir mañana, otro día, a donde sean asignados. Otro día, otro despojo.

– ¡Güeeeevos, güey! ¡Mañana le tomas fotos a mi relevo!

Las cinco.

Y todo al diablo.

Diputados 2015

*

* La estructura legislativa, como se ha visto, siempre está al servicio del gobernador en turno, quien manda sus iniciativas sin importar la racionalidad de las mismas y se aprueban, sea para sancionar, crear nuevas estructuras o impuestos de novedad constituidos en representación. Se hace a un lado al pueblo para imponer su visión. No sólo aprueban el gasto anual, también dicen de los egresos e ingresos, al fin y al cabo la gente no lo sabe, el Estado los cuida con dinero del pueblo. ¡Viva esta bendita revolución!

*

Luis Zamora Calzada

La lista es reveladora, entre los setenta y cinco diputados, simple y sencillamente no está el representante del sindicato oficial de maestros, algo pasó, no entró ni por equidad de género.

En la lista de treinta y cuatro priistas no aparece su nombre, doce del PRD, once del PAN, seis de Morena, dos del Partido del Trabajo, tres de Movimiento Ciudadano, tres de Encuentro Social, dos verdes y dos de Nueva Alianza, setenta y cinco en total.

Treinta y ocho en mancuerna, PRI, Verde y Nueva Alianza, treinta y cuatro el resto, para oponerse a la visión oficial, quizá para convalidar, simple y sencillamente no se sabe, su dedo votador se verá en acción en los meses que siguen.

El trabajo legislativo hasta hoy, sin los urbinas, mucho menos con los ulises, ni los higinios pueden tener la oportunidad de cambiar leyes, hacer reformas, mantener el Estado de Derecho que tanta falta hace a la legislación estatal.

La estructura legislativa, como se ha visto, siempre está al servicio del gobernador en turno, quien manda sus iniciativas sin importar la racionalidad de las mismas y se aprueban, sea para sancionar, crear nuevas estructuras o impuestos de novedad constituidos en representación. Se hace a un lado al pueblo para imponer su visión. No sólo aprueban el gasto anual, también dicen de los egresos e ingresos, al fin y al cabo la gente no lo sabe, el Estado los cuida con dinero del pueblo. ¡Viva esta bendita revolución!

En la lista priista destaca el ex secretario de Educación, Raymundo Martínez, el de la meta del Récord Guiness, con sus tapetes de yoga que nunca logró nada, en materia legislativa. No se trata de que sepa o no y dicen los que lo conocen que hasta quiere ser gobernador. Será. Erasto y el de Ecatepec lo verán bien. Es pregunta, sólo pregunta, hasta Pepe Manzur puede opinar.

Maestros engañados

Ya ni la burla perdonan. Qué la coordinadora ni qué la coordinadora, el examen sigue, tal y como lo dijimos en entrega anterior. Fue momento político para votos al partidazo, la evaluación a los maestros está en pie, fue simple paliativo, lo demás no cuenta, fue engaño y los ingenuos que se la creyeron ¿Acaso no conocen la actuación de los administradores actuales de esta pobre nación?

El secretario de Educación federal, Emilio Chuayffet,irónico y tajante, señaló el lunes 8 de junio, un día después de las elecciones, que la determinación del 29 de mayo quedaba sin efecto, no se suspendía indefinidamente la evaluación para el ingreso, promoción y permanencia, incluso adelantamos que se veía en el horizonte un problema de controversia constitucional por la violación a determinaciones que no son competencia de la Secretaría, las que corresponden única y exclusivamente al Instituto de Evaluación de la Educación, que no ocurrirá ante el cambio de la determinación autoritaria e incongruente de la SEP.

¿Qué cambió? Nada, los supervisores y directores desde preescolar, primarias, secundarias y media superior se deben evaluar, los profesores frente a grupo también.

Los engaños siguen, en nombre de la supuesta calidad educativa se dicen y se aseguran futuros, nada va a cambiar si el maestro no lo propone. El trabajo en el salón de clases depende de la formación y capacitación de los maestros. Los recomendados y quienes han comprado una plaza no tienen espacio en esta pretensión de cambiar a la escuela pública.

Bien por los docentes que se esfuerzan y buscan ser mejores cada día, la escuela pública los requiere y los necesita, el alumnado quiere tener como maestros a gente con esas características, no a perfiles que simulan, engañan y se venden al mejor postor. Ahora, más que nunca, nuestras escuelas necesitan de formadores, no de informadores.

La ejecución extrajudicial de mi hermano

*

* “Pregunto: ¿este es el Estado de Derecho que prevalece en México? No hay resultados, no hay averiguación científica, no hay esclarecimiento del caso. ¿A esto se le puede llamar justicia? ¿Estas son las normas que rigen el funcionamiento de la sociedad mexicana? ¿Así es como funciona esta sociedad? ¿Que todo quede impune?”.

*

Lenin Mondragón Fontes

El término “ejecución extrajudicial” se deriva de una acción intencional para privar arbitrariamente de la vida a una o más personas de parte de agentes del Estado, o bien de participantes bajo su orden, complicidad o aquiescencia.

En muchos casos de ejecuciones extrajudiciales la muerte ocurre como consecuencia de malos tratos, uso excesivo indiscriminado en la fuerza e incluso la práctica de tortura, ya sea por cuerpos de seguridad del Estado, policías o militares, debido también a la negligencia de dichos agentes.

Estamos muy indignados, nosotros, los familiares de Julio César Mondragón Fontes y también la sociedad. Lamentablemente mi hermano fue una víctima más de los hechos del día 26 de septiembre del 2014 en Iguala. Su caso no ha sido esclarecido, se ha visto en conferencias de prensa que la PGR no ha sabido dar respuesta y yo creo que si en México estamos en un Estado de Derecho no debe prevalecer la impunidad. Al parecer no les interesa hacer nuevas líneas de investigación que averigüen a profundidad lo ocurrido de esta tragedia para que caigan los responsables; en ese sentido, estamos muy enojados porque no hay nada qué aplaudir y mucho menos olvidar.

Y pregunto: ¿este es el Estado de Derecho que prevalece en México? No hay resultados, no hay averiguación científica, no hay esclarecimiento del caso. ¿A esto se le puede llamar justicia? ¿Estas son las normas que rigen el funcionamiento de la sociedad mexicana? ¿Así es como funciona esta sociedad? ¿Que todo quede impune?

No, señores.

De nuestros impuestos y de las riquezas que hasta hace apenas unos años eran de los mexicanos, comen, se dan sus lujos mientras el pueblo trabaja duro.

Esto ya sobrepasó los límites, es una burla. Exigimos que hagan su trabajo como debe ser. En el caso de mi hermano, necesariamente hubo varios involucrados en su muerte, lo asesinaron cobardemente, se llenan de valentía a montón y en ventaja, pero en el hecho se respira su cobardía porque no tienen el mismo valor al asesinar cruelmente pero a la hora de decir la verdad mostrar miseria humana. No solamente a los ejecutores sino también a los que los mandaron, a los altos mandos que estaban enterados de lo que estaba pasando, que ya está comprobado y que por omisión son también culpables.

Se trata de una burla, pero más grave es una muestra de cómo en México no se respetan los derechos humanos, es contradictorio lo que está escrito en la Constitución con los hechos. ¿Cómo es posible que en México, existiendo un Estado de Derecho, haya tanta impunidad?

Para terminar, exijo que los responsables físicos e intelectuales sean procesados, que se reconozca por las autoridades la desaparición forzada de los 43, la ejecución extrajudicial de 6 personas y tortura de mi hermano, crimen de lesa humanidad porque hoy en día solamente fue detenido un policía, pero sin ningún soporte ni investigación científica. Hago un llamado a la sociedad civil, al gobierno federal, a las entidades, así como a todas las instituciones que tienen que ver en estos casos, a los grupos civiles, abogados y académicos interesados en el caso, al mismo ejército y policías. Las leyes deben ser modificadas y aplicadas para garantizar la paz y el Estado de Derecho, los cuerpos policiacos están para proteger a la ciudadanía, estamos en un sistema político en descomposición y es tiempo de transformarlo, hacer un cambio radical.

Exigimos justicia, la no repetición y la reparación del daño con base a los estándares internacionales.

Postguerra

*

* En Toluca, concluían, el PAN ganó la campaña. Pero el PRI ganó la elección con apenas un millón 800 mil votos, de un padrón aproximado de 10 millones de electores. Cuarenta por ciento de abstención fue un registro apenas por encima de lo previsto, que se calculaba en 65 por ciento, aunque del voto efectivo el 23 por ciento de las casillas fueron contabilizadas en cero por el IEEM, por diversas circunstancias. La elección fue, al final de cuentas, corporativa, determinada por el voto duro de los participantes. Sánchez Gómez impugnó los comicios, como sucedió con 182 procesos en el Edomex y se ha decidido a usar las influencias que pueda tener desde Los Pinos.  

*

Miguel Alvarado

Unas horas antes de la elección del 7 de junio en el Estado de México, uno de los operadores del panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez comentaba, en medio de una particular crisis de cansancio y angustia que “los resultados ya están planchados para Toluca. Ya los palomeó Peña Nieto y Juan Rodolfo Sánchez es el ganador. Y el proyecto político no es para tres años, sino para buscar la gubernatura del Estado de México. Nosotros vamos con Sánchez Gómez, el PRI va con Alfredo del Mazo y para la presidencial van Eruviel Ávila y Margarita Zavala, de una vez se los anticipo. Porque esta no es una elección de votos, de contar votos, hace mucho que dejaron de serlo. Los votos sólo sirven para expresar un malestar de la gente. Para eso es la elección, ésta y todas las demás”.

La cara del operador reflejaba todo, excepto confianza, a pesar de que días antes en la casa de campaña de Sánchez se hacía eco de la misma versión. Pero ahora no hubo recursos como en el 2006, cuando Sánchez ganó la alcaldía por primera vez y el PAN ocupaba la presidencia mexicana. En la oposición  no pueden decir que les faltó experiencia, porque sus operadores principales fueron extraídos del propio PRI.

El 16 de junio del 2015 Sánchez Gómez presentaba recursos de impugnación ante la Junta local del Instituto Electoral del Estado de México por creer que el priista Fernando Zamora rebasó topes de campaña y usó recursos públicos.

En el ayuntamiento priista de Toluca, operadores de la llamada Estructura H, empleados municipales que efectivamente hacían trabajo electoral pero para la ex alcaldesa Martha Hilda González Calderón, quien ganó al final una diputación federal, coincidían con los panistas, pero concedían el triunfo anticipado a Fernando Zamora Morales porque tenía el control de la estructura, la posibilidad económica de trasladarla y controlarla y, finalmente, estaba en condiciones de pagar de su propio dinero lo que hiciera falta. Eso, y que el PRI está permanentemente en campaña, lo que le asegura experiencia operativa, marcarían el resultado.

Porque en Toluca, concluían, el PAN ganó la campaña. Pero el PRI ganó la elección con apenas un millón 800 mil votos, de un padrón aproximado de 10 millones de electores. Cuarenta por ciento de abstención fue un registro apenas por encima de lo previsto, que se calculaba en 65 por ciento, aunque del voto efectivo el 23 por ciento de las casillas fueron contabilizadas en cero por el IEEM, por diversas circunstancias. La elección fue, al final de cuentas, corporativa, determinada por el voto duro de los participantes. Sánchez Gómez impugnó los comicios, como sucedió con 182 procesos en el Edomex y se ha decidido a usar las influencias que pueda tener desde Los Pinos.

¿Por qué un hombre como Fernando Zamora pudo ganar la elección para la alcaldía con la mano en la cintura, con 7 puntos de ventaja a pesar de él mismo? Zamora, quien arrastrará toda su vida el error de posar en una foto armado con un rifle AK-47, acompañado por el narcotraficante Albert González, líder de los Zetas hace 10 años en el sur mexiquense, ni siquiera tuvo que debatir públicamente con sus contrincantes. Ni siquiera tuvo que hacer campaña cuando un equipo de 80 personas lo cobijó en las zonas adversas. Zamora hizo del norte de Toluca su bastión desde que era líder del magisterio del Edomex e instaló en el pueblo de San Cristóbal Huichochitlán una industria textilera que acaparó desde el miedo y la coerción y que lo ha convertido en un hombre millonario, con nexos comerciales hasta en China, que compite en mercados del DF como Tepito por la venta de gorras. Eso, magisterio, Huichochitlán y abstención fueron las armas del PRI, como sucede tradicionalmente.

Las manifestaciones de repudio contra el resultado en la capital no fueron contundentes. Armadas por los panistas, congregaron a unos cientos pero también terminó por aclarar que a la ciudadanía los procesos electorales le importan un comino. La guerra poselectoral tampoco interesa a nadie, aunque desde los partidos parezca lo contrario. Mario Medina, candidato perredista a una diputación local, opinaba después de perder, sobre la impugnación de Sánchez Gómez que “es curioso ver a un puñado de panistas protestando por lo que ellos llaman fraude electoral; aún más curioso resulta que quien encabeza esta minoría es el mismo personaje que en el 2006 ganó la presidencia municipal de forma contundente. Recuerdo que en ese mismo año Juan Rodolfo Sánchez criticaba el llamado de López Obrador a la resistencia civil, fue duro en sus críticas al plantón de Reforma, como alcalde en funciones del periodo 2006-2009. Mira que la vida da vueltas, estoy plenamente convencido que hoy no le asiste la razón jurídica, pero está en su pleno derecho de manifestar libremente su pensar”.

Los perredistas encararon la elección divididos por las desavenencias del propio PAN, que debió reparar como pudo la ruptura de cuadros encabezados por Mónica Fragoso, una ex candidata que compitió hace tres años y culpó de esa derrota al grupo de Sánchez Gómez. Ella, junto con los ex alcaldes, fueron aislados en el 2015 y la fractura cobró sus dividendos. Fragoso incluso protagonizó una especie de elección interna en el PRD, donde hizo la prueba para representarlos en la contienda. Al final, Ana Leyva mantendría la candidatura, que le alcanzó para un tercer lugar y 20 mil votos. Fue Fragoso un factor de desgaste cuando ella, apoyada desde la Secretaría General de Gobierno y el titular, José Manzur, daba a conocer recibos de gratificaciones del ayuntamiento del 2006 cobradas por Sánchez Gómez y que en tres de ellas alcanzaban casi un millón de pesos. De nada valieron las negociaciones con Fragoso y no aceptó nada para congraciarse con el aspirante. Así, Sánchez obtuvo el segundo lugar, con 81 mil votos. La otra mitad del PRD fue señalado de operar para Sánchez pues Leyva, precisamente, mantiene una relación sentimental con Roberto Valdez, un ex funcionario panista en la alcaldía del 2006 cercano a Sánchez Gómez.

Pero el priista Zamora encontró sus propios obstáculos. Halló una candidatura de rebote, que no estaba pensada para él y que al menos otros dos ya habían rechazado. Tuvo que tragar lodo cuando priistas locales y federales le dieron la espalda y desde lo privado apoyaron al panismo. Al final ganó porque pagó él mismo sus operaciones, las lícitas y las ilegales, estas últimas documentadas durante la jornada del 7 de junio, sobre todo en el área norte, que alberga a más de 102 mil personas. Él mismo había dicho que la campaña para la alcaldía la había prefigurado con nueve años de anticipación.

En el Edomex las victorias y las derrotas fueron negociadas. Manzur, operador con dobles apuestas, se encargó de las más importantes, como sucedió en Ecatepec, donde militantes de Morena refieren la venta del resultado que Octavio Martínez, aspirante del PRD a la alcaldía, gestionó con el funcionario, con quien desayunaba en Toluca una semana antes del proceso electoral. Malinalco, el municipio más violento, fue desarticulado de inmediato. Lo mismo pasó en los municipios inconformes. El camino legal desactivará desde las impugnaciones los reclamos de la mayoría, si no es que de todos, incluyendo Toluca, aunque a Sánchez le asiste la razón. La trampa existió, pero si la oposición hubiera podido pagarla, también lo habría hecho.

El PRI festinaba resultados desde el 9 de junio, con boletas en mano: 83 municipios, 34 diputaciones locales y 31 federales. Ellos mismos señalan que gobernarán al 75 por ciento de la población, hayan votado o no. Atrás quedarán, por ejemplo, las llamadas a algunas redacciones locales por parte del equipo de campaña de Martha Hilda González, informando que pagarían 10 mil pesos por no cubrir esa campaña. O la centena de personas contratadas por Zamora para operar el día de la elección, traídos desde Villa Victoria y el sur mexiquense y a quienes pagaban sus servicios afuera de la casa de campaña del priista en Huichochitlán, a la una y media de la mañana del 8 de junio. O los registros que el Verde Ecologista y el PRI hizo a nombre de ciudadanos de ciudadanos ajenos a instituciones políticas, sin consentimiento, sin avisarles, en Atizapán, Estado de México o el asesinato de un hombre, Romualdo Mondragón, en Villa Victoria por la policía municipal, acusado de “participar en el proceso político”.

Morena, por su lado, es un fenómeno político. Sin un solo día de campaña, sin que nadie conociera a los aspirantes, al menos en Toluca, los del partido de López Obrador tenían 9 puntos a favor. La presencia de Obrador, según las propias encuestas de ese partido, elevaba considerablemente los porcentajes. “A pesar de nosotros, nos fue bien”, decía luego Félix Santana, secretario general estatal de ese partido, que a partir de este proceso se encontrará con una desbandada proveniente del perredismo y del Partido del Trabajo y la posibilidad de establecer alianzas, siempre y cuando su dirigencia, la mexiquense, consiga equilibrar los intereses de las cúpulas, representados por el propio Santana y Pedro Zenteno, presidente estatal. Allí, desde hace un año está cantada la aspirantía gubernamental del senador Alejandro Encinas, quien buscará encabezar al poder Ejecutivo por tercera vez, toda vez que Yeidckol Polevnsky perdió su propia elección en Naucalpan, y que entonces perfila la elección por el Estado de México con Del Mazo, Encinas y un panista que se definirá en los próximos tiempos. Los resultados en el Edomex prefiguran un mapeo a nivel nacional de cómo será la elección presidencial con el PRI, otra vez, a la cabeza y ejerciendo la industria del voto con todo tipo de operadores. En PAN, en segundo, con posibilidades de arrebatarle la presidencia de México y Morena como cuarta fuerza nacional en espera de que Obrador compita en su tercer proceso.

Ahora mismo

Miguel Alvarado

*

Qué delgada estabas cuando nos vimos el último día.

Yo pensaba en tu desnudez y te miraba

frente a mí, preocupada y radiante.

Porque nunca habías estado tan perfectamente hermosa

ni tus ojos tan oscuros por el sol de aquella mañana a la mitad.

*

Nunca, también, habías estado tan enferma.

*

Entonces hablabas de un mundo que yo no he visto

todavía aunque me esfuerce, cerrando los ojos y los oídos

y me digo que luego habrá alguien que no me entenderá

que no sabrá qué hacer aunque me ame con todas sus fuerzas.

*

Tal vez ese día yo deba caminar evadiendo

cuando los mensajes se descifren en las luces de la calle.

*

Padre Nuestro que estás en el cielo.

*

Ahora

ahora mismo pero en otro lado

Fátima va pensando como una ocurrencia pero profundamente

va pensando en ti hasta que algo la encuentra y la distrae, consolándola.

*

Formalmente te aviso que sostendré tu mirada pidiendo

que me enseñes las cosas que hay y las que no.

*

Entonces elegiré un hotel.

*

Nadie recuerda la mano agitando el aire, la nieve del volcán

y tu cara enrojecida mientras fumabas diciendo.

Sí. Los aviones y el gato que falta.

Sí. Las campanas de Catedral a las dos.

Sí. La furia y la reconciliación

lo inabarcable, lo roto para siempre.

*

Cómo será ir caminando juntos, con tu muerte a cuestas

extendidas las sombras, acercados a los demás

mirando al frente sabiendo que nada está en nuestras manos.

Regaño simulado

* Los legisladores del Edomex dejaron pasar una oportunidad inmejorable para asumir el verdadero papel que la ley les confiere, el de ser un contrapeso real del Poder Ejecutivo y ponerle límites a sus ambiciones extralegales, toda vez que para efectos prácticos esta amonestación a Eruviel Ávila no pasa de ser un simple llamado de atención.

Jorge Hernández

Toluca, México, 11 de junio del 2015. En el marco de la pugna electoral por varios ayuntamientos de la entidad y al filo de la medianoche del 10 de junio, los diputados de la LVIII Legislatura estatal acordaron, a propuesta de los integrantes de la Junta de Coordinación Política, amonestar públicamente al gobernador Eruviel Ávila Villegas por haber publicitado su Tercer Informe (2014) de gobierno fuera de los tiempos reglamentarios, fuera del territorio estatal y fuera de las pautas para medios electrónicos que para tal efecto estipula la legislación, según acreditó el Instituto Nacional Electoral (INE) mediante el expediente SCG/PE/MORENA/CG/30/INE/46/2014 y su acumulado SCG/PE/MORENA/CG/32/INE/48/PEF/2/2014, los que pueden consultarse en su sitio web.

El acuerdo no amonestó a los mandos de la Coordinación General de Comunicación Social del gobierno estatal, que según la misma resolución del INE, también son responsables de dichas violaciones.

Trabajado como un mero asunto de trámite, la Legislatura mexiquense probablemente ha emitido un acuerdo histórico, pues no se recuerda, al menos en el pasado reciente, que algún otro gobernador haya sido sujeto de una amonestación similar.

Por otra parte, los legisladores también dejaron pasar una oportunidad inmejorable para asumir el verdadero papel que la ley les confiere, el de ser un contrapeso real del Poder Ejecutivo y ponerle límites a sus ambiciones extralegales, toda vez que para efectos prácticos esta amonestación no pasa de ser un simple llamado de atención.

En el fondo, sin embargo, los congresistas se quedaron cortos con la sanción administrativa, ya que según el INE el mandatario violentó incluso la Constitución, como se lee en la página 183 del citado expediente:

(Resolutivo) “SEGUNDO. Se declara fundado el Procedimiento Especial Sancionador incoado en contra de Eruviel Ávila Villegas, Gobernador Constitucional del Estado de México, Raúl Vargas Herrera, Coordinador General de Comunicación Social, Érika Natividad Ramírez Silva, Coordinadora Administrativa de la Coordinación General de Comunicación Social, y Miriam Vidal Sánchez, Directora General de Publicidad de la Coordinación General de Comunicación Social, todos del Gobierno del Estado de México, por haber conculcado lo dispuesto en el artículo 134, párrafo octavo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 242, párrafo 5, y 449, párrafo 1, incisos d) y f) de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, con motivo de la comisión de la conducta sintetizada en el inciso A) numeral I del apartado denominado “Fijación de la Litis”, en los términos precisados en el numeral 5, I del Considerando TERCERO”.

Además, decidieron su calificación para después de la jornada electoral, cuando desde el pasado 30 de abril fue recibido en el Congreso local el multicitado expediente del INE, evitando así cualquier raspón en  contra del Gobernador Eruviel Ávila previo a las elecciones.

Cabe señalar que la denuncia original contra los ahora comprobados ilícitos del mandatario mexiquense fue ingresada al INE por el naciente partido Morena en septiembre del 2014, tras monitorear la publicidad oficial del Tercer Informe de Gobierno de Ávila Villegas, observando que se transmitieron spots de radio y televisión en varios estados del país, fuera del tiempo oficial y mostrando la imagen del gobernador, así como su nombre y cargo, lo que atenta contra diversas disposiciones tanto de la Constitución federal como de la  Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta denuncia también responsabilizaba al PRI, aunque el INE desechó la impugnación.

Los respectivos resolutivos del INE también implican la participación de la Contraloría de la entidad para investigar estos hechos y fijar las sanciones debidas en los términos de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios. Sin embargo, es de esperar, por igual, una sanción simbólica que no afecte seriamente a Eruviel Ávila Villegas, quien al asumir la gubernatura juró, precisamente, cumplir y hacer cumplir la Carta Magna.

Desempleada

 

El Pleno de la LVIII Legislatura mexiquense aprobó, en sesión del XIII Periodo Extraordinario, sustituir a Arlene Siu Jaime Merlos como comisionada del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de México y Municipios (INFOEM) por considerar que no califica suficientemente para ocupar ese cargo, según evaluación presentada por el Grupo Parlamentario del PRD que la dejó en último lugar entre las cuatro mujeres comisionadas de ese Instituto.

Corresponderá ahora a la Junta de Coordinación Política del Congreso local proponer el procedimiento de sustitución de la ahora desempleada Arlene Jaime, y llevarlo a cabo en un periodo de diez días.

En cumplimiento de lo que estipula el artículo transitorio tercero del Decreto 437 de la Legislatura, la Plenaria de la Cámara de Diputados estatal ratificó la permanencia de  Josefina Román Vergara como presidenta del INFOEM, así como de Zulema Martínez Sánchez, Eva Abaid Yapur y Javier Martínez Cruz como comisionados.

De acuerdo con el PRD, en voz de la legisladora Xóchitl Teresa Arzola Vargas, era necesario atender la integración del INFOEM observando el principio de equidad de género, según mandata el propio Decreto 437. Por lo anterior, el Instituto debería conformarse con dos mujeres y tres hombres o con tres mujeres y dos hombres, por lo que la actual conformación (cuatro mujeres y un hombre) no se ajusta a dicho precepto. En este sentido, sobraba por lo menos una mujer.

Ante semejante situación, el propio PRD se dio a la tarea, explicó la diputada que aspiró a la candidatura de este partido a la presidencia municipal de Ecatepec, de hacer una evaluación de las cuatro mujeres comisionadas, resultando que Jaime Merlos era la de menor calificación, por lo que ella tendría que irse, como al final sucedió.

La propuesta del PRD de no ratificarla como comisionada mereció el voto unánime del Pleno legislativo, algo que no se ve con mucha frecuencia.

Cabe recordar que la referida ex comisionada había sido designada por estos mismos diputados y por unanimidad para ocupar ese cargo por un periodo de cinco años apenas en agosto del año pasado, por lo que no cubrirá ni siquiera un año de gestión.

A Arlene Jaime se le vincula al PRD mexiquense por ser hija de los ex diputados locales José Luis Jaime y Rocío Merlos, quienes han sido acusados frecuentemente de controlar caciquil y férreamente al perredismo de la capital estatal. Ambos participan como integrantes de la corriente Foro Nuevo Sol, que no es precisamente aliada del Movimiento Vida Digna que dirige y controla Héctor Bautista López, diputado local y coordinador formal de la fracción amarrilla en la Cámara de Diputados estatal.  Así pues, todo indica que se trató de un ajuste de cuentas entre perredistas.

¿Vida democrática?

* Una elección en estas condiciones no está apegada a la ley y los procesos de impugnación que habrán de tramitarse tienen que ser resueltos apegados a Derecho. Existen claras causales de invalidación de los resultados Y a todas luces la judicialización de la elección es el paso siguiente.

Luis Zamora Calzada

Es imposible concebir una democracia electoral en un país en donde no participa el 54% de su padrón. Las votaciones para las elecciones de sus representantes populares carecen estrictamente de legitimidad. El gran ganador, como siempre, es el abstencionismo, la gente no acude a votar simplemente porque no le interesa ejercer ese derecho y obligación que le concede la ley suprema del país.

El problema básico del abstencionismo, como se ha escrito a lo largo del dominio de grupos enquistados en el poder, se sintetiza en educación y pobreza, una ciudadanía preparada construiría otros escenarios en los resultados electorales y no serían susceptibles de la venta de su voto.

Suena repetitivo mencionar que la escuela pública tiene una gran responsabilidad en la temática, con la urgencia de un nuevo perfil del maestro, conocedor del Estado de Derecho ─tan citado en los discursos y con una ausencia casi permanente en la práctica─, siendo actualmente insuficientes los conocimientos pedagógico y temáticos de la tiras curriculares, para ejercer la docencia que requiere la población escolar de nuestro país.

En otro orden de ideas, la tendencia gubernativa y la del presidente electoral, Lorenzo Córdova, es convencer que las elecciones “son parte de lo cotidiano de la vida democrática”, sin reconocer el fracaso que representa la baja participación ciudadana, que contraviene a la Constitución Política de México.

El burlón de líderes indígenas parece no darse cuenta de que sus declaraciones no se olvidan, aún cuando alegue diálogo privado: “Exactamente. No mames, desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa hasta esto; no mames. No voy a mentir y te voy a decir cómo hablaba ese cabrón ─yo jefe gran nación chichimeca, vengo Guanajuato, yo decir aquí a diputados o yo no permitir tus elecciones”─, señala en su conocida grabación investigada, que independientemente de la escolaridad que ostenta, refleja una profunda discriminación hacia los pueblos originales de la nación, restándole calidad moral para hablar de vida democrática.

En este contexto, los 18 mil 572 millones de pesos de presupuesto que tiene el Instituto Nacional Electoral parecen ser un gran desperdicio al no proponer mecanismos para contar con un padrón electoral con educación en la materia, un marco jurídico que garantice la participación de los registrados y un conocimiento ciudadano de las obligaciones de los representantes populares en todos los niveles, lo cual puede ser inconcebible para los titulares en turno cuando se ejerce la función sin una noción de la responsabilidad inmediata y se maneje por la improvisación y las inercias impuestas desde personajes y ámbitos diversos.

Impugnación electoral

Fallaron sus movilizadores, no fueron suficientes todos los vicios y prácticas contrarias a derechos para obtener una mayor participación de electores en el municipio de Toluca, donde de acuerdo a datos preliminares del padrón existente, solo acudió a ejercer el voto un 39%, que habla por sí mismo de la decepción del ciudadano por el proceso electoral, pues no brinda la confianza necesaria al elector.

Los resultados que muestra el Programa de Resultados Electorales Preliminares 2015 (PREP 2015), son ilustrativos de la baja participación de las comunidades, la que fue muy escasa y desgraciadamente se concatena al nivel económico, laboral y escolar que las hace susceptibles de cualquier tipo de explotación.

El derroche de recursos, la inducción del voto doble, el acarreo de electores, la falta de capacitación de los funcionarios electorales ─que mostró la incapacidad del IEEM para garantizar elecciones apegadas a Derecho─,  son claros indicadores del destino de la elección, que tiene un altísimo porcentaje de judicializarse.

Si bien el proceso electoral es legal al estar contemplado en la Constitución Política del país, lo cierto es que sus prácticas no están normadas y, por ejemplo, la presencia de grupos de choque para inhibir a la población ─quienes estuvieron expuestos a la luz pública en las oficinas del candidato priista y se dice que fueron, en promedio, 200 personajes preparados para entrar en acción en el momento en que fueran requeridos─, hicieron gala de un supuesto poderío al exhibirse durante tres días ─del viernes cinco al domingo siete, hasta las dos de la mañana─, en grupos de diez y veinte en camionetas preparadas para la ocasión, acción que no se contempla en ninguna parte de la ley.

En tales circunstancias es de reconocer que se colocó en riesgo la seguridad de los habitantes del municipio de Toluca, lo cual no puede pasar desapercibido por las autoridades electorales y mucho menos por los responsables de la seguridad del gobierno estatal, que tendrán la gran responsabilidad de que hechos tan reprobables no ocurran por el bien de toda la ciudadanía, caso contrario, su actuación queda en entredicho y en tela de juicio.

Una elección en estas condiciones no está apegada a la ley y los procesos de impugnación que habrán de tramitarse tienen que ser resueltos apegados a Derecho. Existen claras causales de invalidación de los resultados Y a todas luces la judicialización de la elección es el paso siguiente.

Elecciones 2015: crónicas desde la trampa

* En la fuente del Águila, en la ciudad, el baile del profesor ni siquiera era emblemático. Su celebración en realidad fue pobre, bacanal contenida y que estallará, como siempre pasa, cuando lleguen los primeros presupuestos, las obras de Higa ya firmadas. Su celebración ni siquiera fue cruel. Sin fotogenia porque no la hay, Zamora saludaba a los feisbuqueros y los operadores políticos encargados de la web, les recordaba la tiniebla primaria, el triunfo desde la verdadera operación electoral.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 8 de junio del 2015. No, no fueron las cualidades oratorias de Fernando Zamora, aspirante a la alcaldía por Toluca las que le dieron el triunfo el 7 de junio del 2015. Tampoco su trabajo legislativo, pues a fin de cuentas es todavía diputado local con licencia. Ni siquiera su condición indígena, de la cual uno debiera estar orgulloso de no rodearle un aura indigna, la ausencia hasta de dios que en él se orla siniestra en lugar de liberarlo.

Es priista y eso lo determina, como una condición de género; le pesa en su estado genético, involuntario producto de la educación que prefigura como héroes a “El Komander” y Cuauhtémoc Blanco y que al paso del tiempo le ha desarrollado una militancia perturbadora en busca de poder porque el dinero ya lo tiene. Fernando Zamora Morales, próximo alcalde de Toluca, será también el más cuestionado, aunque observe, obediente modelo del político mexicano, estrategias de manual para administrar su más reciente adquisición. Para él, desde las 12 de la noche del 7 de junio, las puertas de la gubernatura del Edomex están abiertas junto con las de la alcaldía. Dice todavía que serán tres años maravillosos y lo son desde la perspectiva de un priista cuya única habilidad consiste en ganar elecciones desde el voto duro, con 62 por ciento de abstencionismo y 23 por ciento de las casillas en cero.

Zamora, perdedor exitoso, no tiene problema en reconocerse. Otomí, pero no igual a los otros 102 mil que habitan la zona norte del municipio, la más pobre de todas. Maestro, aunque líder de uno de los magisterios más corruptos, arma dura del priismo en elecciones o tiempos de paz. Equivalencia todavía más menuda de Peña Nieto, reflejo atezado de Aarón Urbina es, sobre todo, una infrasabiduría que le permite escalar sin virtud, creyéndoselo todo.

¿Cuál es el mérito del profesor Fernando Zamora –34.72 por ciento, 79 mil 61 votos- que lo llevará a gobernar Toluca?

“Ya me los chingué”, dijo Blanco, cuando supo que encabezaba las preferencias en Cuernavaca, Morelos, para aquella alcaldía. Último ídolo, de limo pero sí, del futbol mexicano, el Temo consiguió sintetizar este desatino llamado México: volverse lumbrera desde Televisa o los foros de Paty Chapoy le costó años aunque nunca entendió que ser futbolista lo adecentaba, a pesar de sí mismo. “Ya me los chingué” es la síntesis de la ética flat que mejor retrata a la política mexicana o la mexiquense. Zamora y Blanco no se diferencian en nada, excepto en que uno es más futbolista que el otro.

El periodista Elpidio Hernández recuerda del profesor que “en dos años y medio como diputado, la labor legislativa de Fernando Zamora Morales se limitó a las 15 iniciativas a las que se adhirió, una que suscribió y sólo dos de su inspiración pero que no lograron prosperar, como lo da a conocer la página del Congreso que hace pública la información de las iniciativas, proposiciones, asistencias y votaciones en el Pleno de cada diputado”.

Dicen que Zamora, al conoce las tendencias que recabó su partido, a las 20: 45, dijo: “¡ya chingamos!”. Ese Fernando que bailaba en el monumento del Águila, a las 10 de la noche en el Paseo Colón festejando su victoria sin casillas computadas, es el mismo que hace unos años, después de perder otras elecciones, se acercaba a los patriarcas priistas, en total desahucio, para pedirles que lo rescataran y de paso una oportunidad, otra. Se la dieron y con cuidado lo cobijaron, dejándolo solo para que él pudiera, como lo hizo, reconstruirse desde esa nada que para la ciudad representa la zona norte. Si uno va, la vibrante región otomí puede contar su propia historia, incluso la historia del nuevo alcalde de Toluca.

Y a esta hora uno se pregunta cómo le hizo Cuauhtémoc Blanco para chingárselos a todos.

II

Esta es la derrota más llorada por el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez, segundo lugar en las votaciones por la presidencia de Toluca –27.52 por ciento, -62 mil 670 sufragios-, quien al otro día, calmo pero no, anunciaba sus planes: 10 mil acarreados votaron doble en el municipio y hay manera de probarlo. Sánchez equilibra sus últimos recursos para sostener esa tesis, tan endeble en principio como la tinta del IPN para marcar los dedos que se borraba a las pocas horas, a pesar de los candados de seguridad implementados por científicos del Poli. Sánchez tuvo impalpables apoyos de funcionarios priistas que al final lo engatusaron y al mismo tiempo se engañaron solos. La renuncia de Emilio Chuayffet a la Secretaría de Educación, el mismo 7 de junio, vaticinaba el desastre, pues había enviado imperceptibles funcionarios para operar algunas logísticas que apoyo… pero no, no renunciaba aunque la versión tomó forma desde los sindicatos. Que Narro lo sustituiría y que eso pondría fin a las esperanzas de algunos para que llegara Alberto Curi, subsecretario federal de Educación Básica, terminaban de empantanar aquella elección que, ya se sabía, sería corporativa, un voto duro de casi 20 por ciento. Chuayffet se quedó para anunciar que las evaluaciones a maestros se reactivaban una hora después de terminados los comicios.

Pero los operadores de Emilio llegaron y lo hicieron, hasta donde fuerzas y dinero les alcanzaron. Incluso esferas tan extrañas como Jocotitlán fueron acaparadas por aquellos hacedores milagrosos que un día, una noche antes de las elecciones pregonaban el triunfo panista.

– De verdad te digo –balbuceaba el operador, azul y emocionado hasta las lágrimas, mesías evidentemente sobrio- que esto ya está decidido. Lo palomeó Peña y lo palomeó Montiel. No, no, no, es segurísimo, vamos a ganar, mañana a estas horas ya estaremos celebrando. Y ustedes tienen escrito su nombre en letras de oro en la historia del PAN.

A esas alturas, debieron saber, una paloma de Peña es la peor de las señales. Y una de Montiel, las dos juntas, vaticinaban el tsunami.

Esa angustia no era exclusiva de los directamente involucrados. En San Cristóbal Huichochitlán se hacían arreglos de última hora y líderes del PRI anunciaban su adhesión a las filas de Acción Nacional. Las reuniones, desde las once de la noche, perfilaban en el último minuto una contienda cerrada en las que Zamora era el abstracto mal mientras que Gómez, si no el bueno, al menos no era el diablo. A esa hora se tejía para todos una mortaja que de pronto tomaba la forma de lo inexcusable. Las traiciones, simples pero contundentes, se explicaban ellas mismas cuando alguien decía que “Zamora se lo buscó. Tiene hasta su casita blanca y por él están los chinos en el pueblo, así que…”.

O desde esta otra: “la orden de Gilberto Ortiz Torres -candidato a la diputación local por el PRD en el distrito II del municipio- fue apoyar a Sánchez Gómez en voto diferenciado. Así lo vamos a hacer porque Gilberto tiene la idea de impulsar un municipio autónomo”.

Y sí. Tan cerca de Zamora, tan lejos de Toluca.

Pero los nombres del oro se pronuncian distinto, quizás las piedras preciosas.

Esmeralda de Luna, comerciante empoderada después de la muerte violentísima de su ex marido, Gerardo Sotelo “Alma Grande” -líder ambulante que operaba para el ex alcalde panista Armando Enríquez-, había llegado a un acuerdo, sentada al final frente al secretario general de Gobierno, José Manzur y con Sánchez Gómez como invitado y testigo.

-Miren, vamos a garantizar la paz de los comicios –les dijo Manzur, quien una semana atrás había apaciguado los ánimos del perredista Octavio Martínez, una piedra en el zapato del gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, en Ecatepec y que finalmente perdió por paliza (70 mil 907 votos, 18.34 por ciento contra 159 mil 637 del PRI, 41.32 por ciento en cifras preliminares). También, dos semanas antes, el efectivo Manzur había solicitado al ayuntamiento de Toluca los talones de cheques donde se registraron las gratificaciones de Sánchez Gómez cuando era alcalde de Toluca. Después se los entregó a Mónica Fragoso, la eterna rival de Sánchez para que los hiciera públicos y encabezara la fractura. Ella lo hizo primero por venganza. Y sí, después por placer.

– Los quiero para ahorita, ya –dijo Manzur a los del ayuntamiento.

Un intervalo.

La impostura de De Luna comenzaba desde el apellido. Su elegante farsa comenzaba en el nombre, ni siquiera de correcta fonética, pero no le estorbó para aparecer, en uno de sus cierres, junto a Manuel Espino, la figura determinante de Movimiento Ciudadano, abrazada con Patricia Durán, hermana de aquel clan de los Durán Reveles, del valle de México. Estos panistas retractados compitieron aliados de los comerciantes del mercado de Palmillas, encabezados por adinerados líderes que al menos buscaban una regiduría para De Luna, una secretaria en el ayuntamiento de Toluca hace años y que ahora aspira a dirigir.

En Palmillas se reubicaron los comerciantes que Sánchez desalojó, en el 2006. No todos quisieron o no todos alcanzaron lugar, pero tres años después operaba allí el narcomenudeo, células duras controladas por La Familia Michoacana -ahora por los Templarios- con la priista María Elena Barrera como alcaldesa. En ese ayuntamiento del PRI trabajó el jefe de plaza de ese cártel, Germán Reyes Munguía, “ex subdirector de Política Criminal Municipal de Toluca y ex agente de la AFI, a quien se le atribuyen 25 homicidios y la fosa clandestina con cinco osamentas halladas en un predio de Almoloya de Juárez”, recuerda la reportera Magdalena Santiago.

Al principio un puerto fantasma, aquel mercado fue creciendo hasta consolidarse, convertido desde cero en acopio de verduras y poder. Lo que Alma Grande había conseguido, hacer y deshacer las uniones de comerciantes ambulantes, lo capitalizó De Luna estableciendo una jettatura disfrazada de paz pero mucho trabajo, dosificado con amor y prebendas. Hasta la fecha, Palmillas sigue siendo centro de narcomenudistas.

Por eso Manzur, el mismo que presionaba el brazo de Octavio Martínez, mientras desayunaban en el Crown Plaza de Toluca, a una semana de la elección.

-Miren, vamos a garantizar la paz de los comicios –les dijo el secretario general de Gobierno. Y Sánchez y De Luna asintieron. Sólo ellos saben por qué tardó tanto esa reunión.

Juan Rodolfo había creído que había un paréntesis para él en esa zona otomí, enclave eterno de Zamora, donde se afinca la centralidad de su poder. Allí están su casita blanca, enorme y silenciosa desde que se dedicó a las campañas. Sus negocios textiles también allí prosperan. Es dueño del mercado de gorras, bonetes y bufandas y su palabra es ley, incluso con carácter de legal. Su imperio, afincado en el miedo y la coerción le provee del dinero que a veces la política olvida entregar. Porque a él lo habían abandonado. Luis Miranda, la propia Martha Hilda González, ex alcaldesa de la ciudad; Ernesto Monroy y hasta Manzur, Ernesto Nemer y Peña le habían expresado una velada antipatía. Si no le dijeron a él, lo esparcieron en otros partidos. En el PAN, por ejemplo. Sánchez, por otro lado, debió entender que iba solo. Si ya lo sabía, tiene mérito perder por siete puntos. Sin derrota no hay virtud, aunque eso a nadie le interesa.

– Pero Zamora se lo buscó- decían todavía los líderes de la zona norte, cuando a las once de la noche del 7 de junio decidieron votar por el PAN. El enojo se expresaba pero no podía canalizarse, porque el miedo a Zamora había impedido denunciar desde el principio la desaparición de cuatro paquetes electorales en ese distrito II, más grande que la propia ciudad, convulsión esperando su propia crisis.

Por eso a Zamora nadie lo conoce, porque los de Toluca no asisten a los patios traseros y confeccionan ilusa y tristemente sus propias fronteras, levantan muros que allá, en San Cristóbal, San Andrés, San Pablo o Pueblo Nuevo, les permiten hilar en silencio –como lo hizo Fernando cuando construyó su imperio miserable- uniendo la necesidad más canalla, la costumbre de hacer pasar basura por esmeraldas.

Sánchez Gómez sabía que los comerciantes le darían la espalda. En lo público aceptaba el costo político pero en su casa le quitaba el sueño. No pudo dejar de ver que De Luna tenía un templete diez más grande que el suyo y que la algarabía, si bien pagada, se oía a cinco cuadras a pesar de que un grupo de músicos acompañaba al panista, en uno de los cierres donde ambos, frente a frente, colocaron sus espectáculos. Juan Rodolfo pasaba por un lado de aquella alharaca para llegar a su propia concentración, volteando discreto, sin dejar de sonreír.

– ¡Esmeralda, Esmeralda, ra, ra rá!

Ella, en el templete y como una estrella recibía aquellas consideraciones. Desde esa perspectiva allí había amor y, si no, qué más daba porque la embriaguez la tomaba por asalto. Hasta el griterío de los niños más pobres, obligados a cuchichear su nombre, le hacía olvidar sus orígenes.

No se daba cuenta.

Los niños. Los hijos de los más jodidos obligados a los peores trabajos. Mauricio Aguirre, aspirante a la diputación por el distrito II de Movimiento Ciudadano, definía el año en la cárcel que pasó Esmeralda como duro, “porque ella fue presa política”. Los niños. ¡Esmeralda, Esmeralda, ra, ra rá!

Detrás de Esmeralda ondeaba su propio rostro impreso en carteles obtenidos desde el patrocinio de los comerciantes, agitando sin viento su cara, desplanchados sus pliegues y a la vista de todos el retoque del photoshop, la tienda quirúrgica más barata del mundo. Sólo ella se fija en las minucias. Ella y su compañera Patricia, alta y entaconada, saludando a la otredad, en el vacío escandaloso de los que tienen rostro pero a fuerza lo ocultan. Gracias a dios, en Movimiento Ciudadano todos son ex panistas, condenados ellos mismos a la operación imposible de un partido de franquicia alquilada y consientes, demasiado tal vez, de que en esta partida nunca habrá ganadores.

Esmeralda aplaudida por una botarga y ella misma el delirio es lo que hay en el descampado de San Pablo, donde enfrente los panistas de a deveras organizan su nigromancia. Con ella regalan banderas, con suerte las gorras naranjas pero acá, a la derecha, los azules, se conforman porque, dicen, son pocos pero sinceros y para demostrarlo aderezan la espera entre mandiles, contando chistes y canciones en lo que Sánchez llega, creyendo que allí se gana o se pierde el municipio entero.

Por eso un bote de pintura, ladrillos, la puerta de una casa o la casa misma aunque sea de lámina, son las riquezas más buscadas. Si alguien puede vender un voto, como sucedió el 7 de junio, lo hace. Dos mil quinientos pesos ya representan la mesa servida o una reja de cocas cuando no cervezas para toda la semana, una fortuna que se repite cada tres años, naturalmente.

También Zamora entonaba sus gritos guerreros y aseguraba que “ya ganamos. Ya ganamos porque hemos caminado más calles que ninguno. El presidente municipal, los regidores, los síndicos, los directores generales van a ganar úuunicamente lo que gana un maestro de tiempo completo de la Universidad Autónoma del Estado de México. No vamos a ganar más porque queremos sentir lo que siente el pueblo, porque queremos estar en los zapatos del pueblo, porque queremos sufrir como sufre el pueblo, somos parte del pueblo. El ayuuuntamiento de Toluca va a mantener sus puertas abiertas para toda la gente de San Cristóbal Huichochitlán. Lo único que tienen que decir, cuando vayan al ayuntamiento, es: con permiso, vengo a buscar a mi hermano Fernando Zamora Morales. Así le van a hacer. ¡Ya ganamoos! ¡Ya ganamoos porque las propuestas que estamos presentando no nos las estamos inventando! Los hemos estudiado con los especialistas. Nos van a ayudar a gobernar los especialistas, los que tienen grado de doctor o de maestría. El único profesor que va a estar ahí voy a ser yo. ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar!”.

Ese día, 3 de junio, la familia de Julio César Mondragón, normalista asesinado de Ayotzinapa, oriundo de Tecomatlán, Tenacingo, en el Estado de México, preparaba el cumpleaños del joven, al otro día. El 26 de mayo Marissa Mendoza, su viuda escribía: “a 8 meses de tu muerte y mi hija comienza a decir papá. Sé que te extraña, sé que quiere sentir el calor de un padre. Julio, buscaremos justicia y no nos rendiremos”.

Mondragón es el rostro del verdadero maestro.

Lo que sufre el pueblo. Lo que siente el pueblo.

Las piedras, el aire se resquebrajan y un maestro otomí sacude las manos, empapado en sudor, mientras camina por las calles de Huichochitlán buscando, tocando otra puerta.

III

Sueldo mensual de los Profesores de Carrera, de tiempo completo, de acuerdo a la categoría:

Puesto                Sueldo              Salario Integrado

Categoría “A”    $11, 392. 57    $14, 409. 48

Categoría “B”     $12, 776. 91    $16, 160. 41

Categoría “C”     $14, 314. 23   $18, 104. 84

Categoría “D”     $16, 548. 37   $20, 930. 61

Categoría “E”     $19, 587. 92    $24, 775. 07

Categoría “F”     $22, 954. 42    $29, 033. 07

 

* Secretaría de Docencia, UAEM, 2013.

* Secretaría de Planeación y Desarrollo Institucional, UAEM.

IV

Se puede empezar así. Era de madrugada y esa noche terminaba con un cigarro, con un café, casi 15 horas después de vagar por ese norte alucinado. Alumbraba el sitio web del IEEM la inmensidad de un local donde antes se vendían tacos o carnes. Hoy las mesas juntas formaban un amplio escritorio y desde el Programa de Resultados Preliminares las tendencias se iban perfilando, disimuladas en porcentajes todavía sin entraña. También estaban los zumbidos, los teléfonos recargándose y al otro lado de la cortina la calle, la avenida Manuel Buendía en San Cristóbal Huichochitlán, en la esquina de Monterrey.

La elección ya no, dijeron unos.

Todavía no es tendencia, decían otros.

El PAN comenzó ganando por casualidad. Con dos por ciento de casillas computadas, Sánchez iba arriba. Pero los resultados parciales de las pocas urnas entregadas a tiempo daban otro marcador. Tres a uno a favor de Zamora en la zona norte. Eso lo sabían en el PAN antes que nadie pero esperaban que la ciudad, la capital del Estado de México, harta de Peña, les ayudara en algo. Pero una de las casillas ubicadas en la colonia Morelos dio indicios de un cáncer que, por supuesto la euforia del trabajo dominguero de aquel 7 de junio, había matizado. Zamora ganaba y los rostros por fin adquirían el color de las circunstancias.

En la fuente del Águila, en la ciudad, el baile del profesor ni siquiera era emblemático. Su celebración en realidad fue pobre, bacanal contenida y que estallará, como siempre pasa, cuando lleguen los primeros presupuestos, las obras de Higa ya firmadas. Su celebración ni siquiera fue cruel. Sin fotogenia porque no la hay, Zamora saludaba a los feisbuqueros y los operadores políticos encargados de la web, les recordaba la tiniebla primaria, el triunfo desde la verdadera operación electoral.

Esas expresiones que salen cuando uno está hasta la madre encontraban tumbas, observadores electorales agotados de muerte luego de que un día antes atestiguaran la artimaña. Allí, al otro lado de aquella cortina, en la calle, esperaban pacientes los operadores de Zamora a que alguien les llevara el pago. Venidos de Villa Victoria, algunos del sur desde Tejupilco, habían estado allí para lo que se ofreciera. Para ellos, los 80 ó 100 jóvenes, mujeres y hombres, no habría pantallas de tele ni tarjetas de La Efectiva o reparto de zapatos, paquetes escolares inventados por otro delirante, el gobernador Eruviel, que se hizo el inteligente colocando una campaña gubernamental sobre fondos rojos y verdes, los colores del PRI.

No el día de la elección, sino el anterior, esos mismos que estaban afuera habían sido fotografiados, mostrados en un tumulto desparramado por la calle.

– Ellos son los que trajeron los de Zamora Morales – dijeron los observadores de Huichochitlán mientras el auto enfilaba por una calle lateral. Una cuadra adelante, el auto se detuvo. Y detrás, un sedán Tiida arena, también. Llevaba las luces encendidas a las 3 de la tarde.

– Ya nos están siguiendo –dijeron, mientras arrancaban de nuevo sin acelerar. Los autos dieron vueltas por el laberinto de San Cristóbal, buscando salida hacia la ciudad. El Tiida persistió aunque era torpe.

– Y quiénes son o qué –preguntaba el reportero.

– Esto es de parte de Fernando Zamora -le dijeron- El que maneja es Manuel Zamora, el hermano menor del candidato del PRI. Nos vio cuando iba llegando y se dio la vuelta para esto.

Durante 15 minutos los autos circularon mientras entre ellos mediaban 50 metros. Llovía como llueve en las tardes de junio, aunque pronto el perseguidor quedó atrás debido también a su impericia.

– Nos vio, pero tal vez no nos reconocieron –comentaban los observadores, perdido el Tiida a la altura del PRI estatal, en la avenida Del Mazo. Una vuelta más por la ciudad se vería interrumpida, pocas horas después, por una llamada de auxilio.

Ganar no sería fácil para Zamora, quien según el PAN gastó 300 millones de pesos nada más para movilizar a sus acarreados. Él mismo puso parte del dinero porque ser alcalde es un negocio no solamente para el ego.

Para alguien que está dispuesto a cobrar en el ayuntamiento lo mismo que un maestro universitario, acceder a la presidencia municipal parecería una locura cuando no se ha dirigido el sindicato más grande, ocupado dos veces una diputación o recuperado de heridas electorales desde la dirección de la CNOP en el PRI, coordinando precisamente los votos de la militancia.

Zamora es un hombre preparado, pero no en el conocimiento. La fuerza de “El profe” no es intelectual, nunca lo será, pero sabe que el músculo es un aceptable sustituto. Eso no se le había ocurrido en el 2005, cuando posó armado con un rifle AK-47, montado en un caballo, muy sonriente mientras alguien sostenía las bridas. Ese alguien era el narcotraficante Albert González Peña, líder de La Familia Michoacana en ese entonces en el sur mexiquense. Luego, en el arranque de esta campaña, diría que “¡esa es una foto choteada, choteadísima, que digo choteada, megachoteada!”.

– Bueno, sí, hermana, ¿qué pasó? –contestaba un observador, cerca de las siete de la noche.

“Sí, está bien, dame oportunidad y en unos minutos resolvemos esto”, le dijo a la hermana mientras colgaba. Otras llamadas en el mismo tono confirmaban que las casas de los familiares de los observadores estaban rodeadas por grupos de jóvenes, los mismos de Fernando Zamora. Nadie podía entrar, nadie podía salir.

Los observadores, desde Toluca, reportaron la intimidación a la Secretaría de Gobierno. Una hora después los apostados se iban y alguna patrulla alcanzaba a pasar, en rondines que, dijeron, serían permanentes. Esos grupos estaban allí, disponibles y afuera del edificio que servía como casa de campaña de Zamora en el norte, en la calle de Monterrey, aguantando. Estaban si llovía. Si hacía calor. Si era noche. Toda la madrugada. Reposaron en la calle, reptando a veces buscando cierta comodidad. Comieron lo que hallaron y algunos, aniquilados por el cansancio, se quedaban dormidos en las aceras mientras otros tomaban Coca-Cola, mordían tortillas. Morenos, ninguno demasiado alto, vestidos con sudaderas negras y sombreros algunos, fueron repartidos en todas las casillas el 7 de junio. Siempre recargados, miraron primero, en coordinación con los propios habitantes afines a Zamora, quienes cuidaron todo el día, como siempre lo hacen, cada una de las casillas en ese norte inexplicable. Luego de mirar, reportaron y se quedaron hasta lo último, cuando la urna final salió para el IEEM, a la medianoche.

Con la izquierda borrada y Morena en proceso de parto, la lucha se redujo al PRI, aliado con una fracción del PRD y sus microscópicos minipartidos, el PVEM y Nueva Alianza, contra el PAN y sus muy particulares perredistas, los desertores desde el PRI y algunos del Movimiento Ciudadano de Esmeralda de Luna. Sánchez Gómez sabía que las diputaciones estaban perdidas y que en el PRI sólo les preocupaba la alcaldía. En algún momento Sánchez supuso que su fuerza era suficiente. Sus cuentas estaban bien, de cualquier manera, pero no debió creer. Autoridad él mismo alguna vez, debió prever que Zamora lograría revertir cualquier tendencia en unas horas porque las elecciones las ganan quienes cuentan los votos.

La madrugada del 8 de junio dejaba atrás una jornada en la que se había reportado la llegada de tres camiones con 120 golpeadores de Neza, y que se apostaban en el Barrio de la Y, en San Andrés Cuexcontitlán, a las seis y media de la tarde. Un contingente de granaderos fue enviado para contenerlos mientras las casillas cerraban, las que podían, y entregaban los resultados.

Los hombres de Zamora estaban allí.

– ¿Tú eres el que está sacando las fotos, pendejo? –decían en algunas casillas.

– …

– No se puede sacar fotos de nada. Si sigues, te vamos a reventar tu madre, te levantamos a todos los de las casillas –decían, mientras se identificaban con las siglas de otros partidos, cosidas o pegadas en camisetas ocultas por las sudaderas.

“Nos vale verga que seas de la prensa, pendejo”.

Por lo demás, aquel norte de incalculable extensión, una mezcla entre campos sembrados y casas, mansiones inconcebibles al estilo de la casita blanca de Zamora, se mostraba desinteresado. Gane quien gane, decían, nosotros perdemos como hemos pedido otras veces. Porque la ayuda, ahora que nosotros apoyamos, porque la ayuda que luego llega se queda entre los dirigentes, ya sean del PAN o del PRI, y de ahí nunca nos toca nada. Para qué ayudarles si nunca no ayudan. Que ganen y luego ya vemos, pero que ganen solos.

Eso, incluso en lo más apartado de Huichochitlán, un llano enorme con casas sosteniéndose milagrosas entre campos de futbol de dudosas extensiones, era una realidad.

– Este barrio es el de los de la droga, aquí se vende y están los laboratorios de metanfetaminas –decía los observadores. Luego los empaquetan en cascarones de baterías de autos y se los llevan. Aquí, en la calle Álvaro Obregón.

Una mujer barre la entrada de su casa mientras los hombres se van al futbol. Son las tres de la tarde y el sol cae a plomo sobre las calles del barrio más empobrecido de San Cristóbal. Caminan el polvo, junto a las nuevas mansiones, gigantescos cíclopes todavía en obra negra, propiedad de los comerciantes de la Central de Abastos.

– Compran barato y se hacen sus pirámides – dicen los observadores. San Pablo y San Cristóbal se encuentran entre las 10 colonias con mayor consumo de mariguana, cocaína y, crack, según el Centro de Integración Juvenil Toluca (CIJ). Pero en la zona de las metanfetaminas nadie vota. Ni siquiera está instalada la casilla, con sede original en una escuela primaria. A las cuatro de la tarde las puertas están cerradas y no hay ningún aviso.

Los observadores reciben una llamada sobre reparto de despensas en uno de los barrios. Se trata de la madre del primer delegado, que ha prestado su casa para repartirlos. Los observadores llegan a la casilla cercana y preguntan por el delegado, a quien.

– No, yo no he visto nada, dice el asoleado policía destacado en aquellas urnas – aquí no hay nada de reparto –dice, mientras sus ojos buscan a los hombres recargados en la pared cercana. No les queda más remedio que acercarse y los observadores les informan. Vienen a buscar aquella casa. Uno de ellos palidece y, volviéndose a recargar, se seca el sudor. Luego se aleja unos pasos, ya con el celular activado y hace la llamada.

-Nos están buscando. Ya, ya, ya, llévense eso –dice tapándose la boca mientras los observadores se retiran.

“Él es el delegado que estamos buscando. Se hace güey, como si no supiéramos. Pero ya con eso se detiene ese reparto, donde sea que sucede”, se dicen entre ellos.

El diario El Valle reportaba elecciones sin incidentes.

El Sol de Toluca hablaba de comicios en paz.

Todos son incidentes menores pero nadie habla del operativo armado por Zamora para la zona norte.

Toluca tiene 931 casillas pero 231, el 23.41 por ciento de ellas estaban en cero por diferentes razones hasta el martes 9 de agosto del 2015 por la tarde. Del total de casillas en Toluca, sólo dos fueron ganadas por un partido distinto al PRI o al PAN. Una por el PRD, la 5359; y otra por PRI-Verde-Nueva Alianza, la 5438.

Estas son las razones por las que aparecen en cero, sin contabilizar, según el reglamento del IEEM:

“Situaciones de excepción no contabilizadas:

“a  Resultados ILEGIBLES en alguno de los PARTIDOS o COALICIONES en número y/o letra.

“b  En alguno de los PARTIDOS o COALICIONES los resultados NO COINCIDEN en número y/o letra.

“c  La suma total de los votos es mayor a la cantidad de boletas asignadas.

“d  La suma total de los votos EN CASILLA ESPECIAL es mayor a la cantidad de boletas asignadas.

“e  La copia del Acta de Escrutinio y Cómputo quedó dentro del paquete electoral.

“f  La suma total de los votos es mayor a la cantidad de votos sacados de la urna.

“Situaciones de excepción contabilizadas:

“g  Los resultados son ILEGIBLES o NO COINCIDEN en número y/o letra para los NO REGISTRADOS.

“h  Los resultados son ILEGIBLES o NO COINCIDEN en número y/o letra para los votos NULOS.

“i  El Acta de Escrutinio y Cómputo LLEGÓ EN CEROS”.

V

Uno vota o no y las dos cosas resultan ingenuas cuando las elecciones se parecen más a un juego de guerra, soterrada y sucia que sucede frente a uno, que a lo que dicen ser. El dinero para organizar campañas alcanza para contratar golpeadores, acarrear sin dificultades y armar las estrategias más burdas, de cuatro pesos y dos neuronas. Zamora se ha declarado ganador y Sánchez anuncia impugnaciones. El PRD de Ana Leyva se retiró a dormir temprano. Su fracaso fue estrepitoso pero ya están “listos para la otra”. Ella, la más preparada, entendió por las malas que Toluca y su pasmo es sólo una máscara porque lo que hay debajo se parece al Ecatepec de los 400 feminicidios y sesenta asesinados encontrados en el Río de los Remedios. Sánchez hizo lo que pudo y Zamora hizo lo que quiso. Ninguna campaña fue limpia pues eso no está en los estándares de la democracia mexicana. No hubo muertos pero ya los habrá porque las operaciones el día de la elección rondan el abismo de una violencia que en otros lados es visible. Quienes operan en ese borde son pobres de todas maneras. Acceden luego a programas como miserables de verdad y consumen los recursos sin sentido. Porque esos jodidos que joden en la escala de valores diseñada por los partidos, serán señalados por los actos que cometieron, no los candidatos.

Que Zamora es corrupto, ya se sabía. Que Sánchez no tuvo el aparato con el que controló en el 2006, también. Entonces.

Entonces el 8 de junio, a la 1:15 de la mañana en la avenida Buendía esquina con Monterrey y en la avenida Buendía esquina con Tepic, los que venían de Villa Victoria cobraron lo estipulado. Formaron grupos en las esquinas y, ya hasta la madre, aceptaron lo que les daban. Luego abordaron camionetas estaquitas y se fueron. El silencio de la madrugada en Huichochitlán no fue roto por nada porque no había celebración. Tal vez más adelante, cuando el 23 por ciento de las casillas en cero, en el programa del PREP del IEEM sean contabilizadas desde la impugnación.

Televisión Mexiquense elegía hablar del avance perredista antes que dar los resultados del triunfo priista en Toluca. Y en redes sociales, unas horas antes, Zamora había brincado, chapulín, y se mostraba agradecido. Llegaban los parabienes y las adhesiones. “Siempre creímos en ti, profesor”, le decían sus convencidos por el face, más o menos interesado en los resultados. A la una y media de la mañana el IEEM ordenaba un receso. Seguiría contando a las dos y media y así fue, pero tres horas después las cosas más o menos estaban igual: 32 por ciento para el PAN contra 36 por ciento para el PRI. Después todo se fue a pique para los azules y a las 11 de la mañana todo estaba resuelto. Los siete puntos de ventaja serían definitivos.

“Atrás ha quedado el trajín electoral. Atrás quedó la disputa política. Ahora es tiempo de mirar hacia adelante. Es tiempo de unirnos y trabajar juntos. Extiendo mi mano a los candidatos de los otros partidos. Los respeto por su congruencia y los admiro por sus notables capacidades. Disputamos en buena lid, los varones como auténticos caballeros y las damas con inteligente audacia. Gobernaremos con todos y para todos. Incluyendo a todos”, cerraba Zamora aquel día y todos los meses de preparación, que en su caso fueron nueve años, cuando anunciaba que iba por la alcaldía. Hace nueve años.

Esto de las elecciones, qué necedad tan ingenua.