Décimo día

*

* “Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales”.

*

Luis Zamora Calzada

Al décimo día se levantó y resucitó la evaluación al profesorado. El uso político había terminado. Entre el anuncio de la SEP  mediante comunicado 129/2015 de fecha 29 de mayo del año para “suspender indefinidamente” los exámenes de ingreso, promoción y permanencia en educación básica y media superior, y la contraorden de la medida a través del anuncio del titular de la dependencia educativa, aludiendo motivos técnicos y la “extrema prudencia” política por el probable boicot al proceso electoral, anunciado el 8 de junio, únicamente transcurrieron diez días. Al dormir los maestros ese lunes, las temidas pruebas seguían allí, en la SEP y su calendario de aplicación 20, 21 y 22 de junio, tal como aconteció ese fin de semana.

Este columnista anunció, el 2 de junio en los términos siguientes, que “a todas luces la medida es meramente electoral ─suponen que los maestros no tienen memoria de los agravios que se han cometido en su perjuicio─, el término “suspender indefinidamente” no garantiza la anulación de los exámenes, el anuncio puede durar un día o dos, quizá más, dependiendo del contexto de elecciones que se genere. Probablemente, después del siete de junio, se dé a conocer una nueva calendarización de aplicaciones de los exámenes para decepción de muchos profesores, que incluso festejaron la suspensión engañosa”, lo que finalmente aconteció al día siguiente de lo anunciado en ese, para muchos, párrafo fatal.

Para amarrar y no dejar dudas, el martes 16 de junio nuevamente el titular de la SEP dio la nota con una frase propia de siglos pasados al afirmar que “seguirá habiendo evaluación en México, porque quienes piensen lo contrario ofenden al presidente…”, en referencia al actual titular de Los Pinos, sin tomar en cuenta que los planteamientos monárquicos no han funcionado en nuestro país, un claro ejemplo está en los hechos de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, que por iniciativa de los propios gobernantes no se olvida.

Las alusiones climatológicas del multicitado titular quizá se deban al calentamiento global que sufre “nuestra casa común”, que definió el papa Francisco, en su encíclica Laudato si, hecha pública formalmente el jueves 18 de junio del año que transcurre, afirmando, entre otros elementos, que se debe oír “tanto el llanto de la tierra como el llanto del pobre”, redefinir el concepto de progreso que impera actualmente, “completamente opuestos a este modelo están los ideales de armonía, justicia, fraternidad y paz propuestos por Jesús”.

Es urgente que el titular de la SEP escuche a los maestros, las condiciones de trabajo implementadas en perjuicio del trabajador educativo, la infraestructura educativa deficiente y en malas condiciones, los contenidos curriculares tan atrasados y no evaluados, los libros de texto gratuitos con errores, los modelos de gestión escolar fallidos y direccionados al secuestro de la creatividad pedagógica magisterial con actuaciones extremas de control, la falta de liderazgo académico de directivos impuestos y sin perfil para la función, la desvinculación notoria entre educación básica, media superior, con educación superior y la infraestructura de producción y de servicios instalados que ofertan un mercado laboral con salarios que no garantizan la subsistencia de los trabajadores, entre otros, pueden ser arrasados por  las lluvias y los truenos anunciados, provocando inundaciones e incendios. Ni los pararrayos, mucho menos las construcciones mal planeadas han evitado accidentes, tampoco la destrucción de asentamientos humanos edificados en cauces naturales del agua, cuántas casas y puentes han caído por estas circunstancias: tales condiciones pueden provocar un despertar social hasta ahora adormilado y controlado por los grupos dominantes en turno.

Mentiras

El anuncio del lunes 8 de junio de 2014, un día después de las cuestionadas elecciones, era poco creíble, incluso inatendible por parte del secretario de Educación federal. El argumento de la suspensión de la evaluación a los docentes pasaba por motivos técnicos, supuestamente porque algunos gobiernos estatales no tenían las sedes ni los equipos de cómputo y no contaban con la conectividad necesaria, además ese anuncio estaba obligado a comunicar el número de maestros registrados en busca de un ascenso hasta antes del 31 de mayo, que al día 29 del mismo mes y, según su versión, no había ocurrido.

Se infiere que ante el anuncio de la continuidad del calendario de evaluaciones todo estaba resuelto, los eficientes gobernadores habría finalmente superado su incumplimiento a los requerimientos de la SEP, lo cual no fue cierto, la realidad desmiente una vez más la versión oficial y para muestra basta un botón.

Así lo corrobora en las partes que interesa una crónica del examen de oposición para promoción a una supervisión escolar, asegurando el maestro que la narra y que participó en la prueba, que en realidad se le aplicó la evaluación para ser jefe de sector y no para la plaza en la que se había inscrito.

Señala que “…cuando entregué mis documentos, cumpliendo con todos los requisitos que marca la convocatoria, las personas encargadas de revisar y recibirlos, me solicitaron mi título de licenciatura cuando en la convocatoria dice “título o acta de examen”; les presenté el acta, no el título porque lo tengo enmarcado. Con voz muy enérgica me dijeron: “profesor se lo vamos a recibir, pero de una vez le advierto: si llega a pasar el examen y no nos trae su título, no le vamos a dar la plaza”. Me quedé pensando. Si estoy cumpliendo con todo lo que marca su convocatoria, por qué me dice eso, yo no hice la convocatoria, pero bueno, entregué mis documentos y esperé el día del examen.

El veinte de junio a las nueve de la mañana me presente en las instalaciones del COBAEM plantel 32 III, ubicado en el Barrio de la Concepción de San Cristóbal Huichochitlán, municipio de Toluca. Justo a las diez nos dieron las indicaciones. Dijo el aplicador: “vamos a dar inicio con su examen, les pido que apaguen sus celulares, no está permitido tenerlo ni en modo vibrador, si se descubre a algún profesor utilizando el celular, puede ser causa de cancelación de examen”.

“Al iniciar, sorpresa. Ningún maestro pudo ingresar al programa, nos solicitaron calma, el aplicador lo intentó una y otra vez, no le fue posible acceder. Resignado, requirió que cerráramos las máquinas y volviéramos a ingresar: todo fue inútil, no se pudo entrar. El equipo de aplicadores, ya desesperado, revisaba y hacía intentos de acceso. Algo hicieron, poco a poco logramos entrar al programa. En total fuimos 17 en la lista, sin embargo, únicamente nos presentamos trece. La mayoría, creo, son maestros federales o por lo menos la mitad, el resto somos estatales.

“Al momento de iniciar la computadora marca un tiempo de 4 horas. Se deben contestar 120 preguntas de opción múltiple, tipo enlace, igual a  los de carrera magisterial. A minutos de iniciado, el sistema nos sacó a todos, la red de internet falló otra vez. El facilitador pretende apoyar y uno a uno se vuelve a ingresar al examen. Él tenía las claves, que fue tecleando para el nuevo acceso. Una nueva falla pero el tiempo en la computadora no se detuvo, quedaban 3 horas, la hora transcurrida fue para volver a conectarse.

“Apenas cinco preguntas resueltas y nuevamente fuera del sistema. Otros 30  minutos para volver a ingresar. Nuevamente, el tiempo siguió corriendo, tres respuestas y se desconecta otra vez. Cabe resaltar que este problema se repitió, para unos, cinco veces, para otros 6, de pronto el tiempo se agotó, nunca se detuvo…”.

Se puede identificar quién dice mentiras. Primero: “suspender indefinidamente”. Luego, todo está resuelto. Después dirán que ya hay calidad educativa, en realidad, en las escuelas qué habrá cuando llegue ese momento.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s