Recesión

* En medio de una fiebre privatizadora disfrazada con los términos legales de “reformas” desde el gobierno peñista, Petróleos Mexicanos reportó el doble de pérdidas en el primer semestre con respecto al 2014. Y la Comisión Federal de Electricidad que sus ganancias cayeron 156 por ciento, con pérdidas de 35 mil millones de pesos. El informe de Pemex, el 28 de julio del 2015, confirmaba que las pérdidas alcanzaban 84 mil 600 millones de pesos, el desplome en la venta de gasolina de 24. 5 por ciento y la reducción del 34. 8 por ciento en la exportación de crudo y derivados.

 

Miguel Alvarado

Recesión. Significa que la economía de un país está paralizada. Eso sucede en México y desde finales del 2013 es oficial. Esto lo confirmó la financiera Bank of America Merrill Lynch, pero su advertencia ha pasado de largo en el gobierno mexicano, que la disfraza de crisis o usa palabras más comunes para los mexicanos. Devaluación es la más socorrida y cuando el dólar ha alcanzado máximos históricos, como el 16.61 del 28 de julio del 2015, ese término no alcanza para describir.

Merril Lynch informaba, a finales de mayo del 2014, que para México no había señales de recuperación, en un tobogán que comenzó en el primer trimestre del 2012. El dólar, en diciembre del 2012, costaba 12.93 pesos. La devaluación de la moneda mexicana es de 26 por ciento, en poco más de dos años y medio.

Hoy, por ejemplo, hasta en la Cámara de Diputados del Estado de México la recesión representa un punto de quiebre en el sector salud, y el diputado priista, Juan Abad de Jesús, presiente de la Comisión de Salud, confirma despidos en ese sector. “Seis de cada diez plazas se han comenzado a recortar”, dice una nota de la reportera Violeta Huerta para El Sol de Toluca.

La recesión económica es definida por la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas (National Bureau of Economic Research) de Estados Unidos, como “un periodo de tiempo de duración mayor a doce meses, durante el cual el porcentaje de crecimiento del Producto Interior Bruto de una economía es negativo y considera como recesión cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica por dos o más trimestres consecutivos.

“Cuando no existe crecimiento, y además hay inflación, se dice que hay estanflación. Si la recesión se prolonga por mucho tiempo se le llama depresión.

El NBER enumera, además, una serie de síntomas que permite establecer si la economía de un país se encuentra en recesión: aumento del desempleo; disminución del consumo; aumento en la cartera vencida de los créditos provocada por la falta de capacidad de pago de los deudores y disminución del Producto Interno Bruto.

Para México, el crecimiento del PIB de los primeros tres meses del 2014 fue del 1.8 por ciento. Para el 2015, el PIB se calculaba en 3.9 pero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos redujo la expectativa a 2.9.

A principios de junio del 2015, el Fondo Monetario Internacional recortaba las previsiones mexicanas sobre el crecimiento del PIB para 2016 y 2017, que eran de 3 y 3.3 por ciento, dejándolas en 2.4 y 3 por ciento, respectivamente.

En México el crecimiento del PIB alcanzó niveles históricos de hasta 6.75 por ciento con Gustavo Díaz Ordaz pero en 1988, con Miguel de la Madrid, la burbuja de la bonanza estalló y el crecimiento fue de 0.18 por ciento. A partir de esa fecha, el mayor crecimiento experimentado fue el del sexenio de Carlos Salinas, con 3.91 por ciento.

“Una de las razones que no ayudan a que el PIB crezca es que mucho del capital invertido en nuestro país por extranjeros es capital especulativo que entra en la Bolsa Mexicana de valores. Otro factor es que la acumulación de la riqueza mexicana está en menos de cuarenta corporativos que cotizan en la BMV a pesar de no representar más del 4% del total de empresas existentes”, apunta el sitio web economia.com.mx

En medio de una fiebre privatizadora disfrazada con los términos legales de “reformas” desde el gobierno peñista, Petróleos Mexicanos reportó el doble de pérdidas en el primer semestre con respecto al 2014. Y la Comisión Federal de Electricidad que sus ganancias cayeron 156 por ciento, con pérdidas de 35 mil millones de pesos. El informe de Pemex, el 28 de julio del 2015, confirmaba que las pérdidas alcanzaban 84 mil 600 millones de pesos, el desplome en la venta de gasolina de 24. 5 por ciento y la reducción del 34. 8 por ciento en la exportación de crudo y derivados.

Luis Videgaray, secretario federal de Hacienda, no es claro respecto a la crisis mexicana. Sus mensajes son ambiguos, oscuros para la mayoría de los mexicanos, pero reveladores por otro lado para quienes mínimamente lo comprenden.

Para Videgaray, México está creciendo, sigue creciendo incluso por encima de las previsiones de la OCDE y esa versión la difunde desde foros internacionales. “¿Por qué tenemos una baja inflación? Además, ¿por qué tenemos un Banco Central que está haciendo un gran trabajo? Pues porque las reformas están ya dando resultados, que tienen un resultado ya sobre la economía familiar”, apuntaba muy serio en un foro parisino, a principios de junio del 2015.

Esta recesión ha seguido un camino consistente. Fuga de capitales al extranjero; 2 millones de nuevos pobres hasta julio del 2015; masacres perpetradas por el ejército y la fuerza pública; la privatización de la educación y persecución a docentes; desaparición de normales rurales; la depreciación del peso ante el dólar en caída libre y por último el periodo prolongado de recesión. El siguiente momento es un estallido social.

Las elecciones tramposas

Luis Videgaray, un integrante del grupo de los Golden Boy, fabricado y pulido desde la finanzas del Estado de México en equipos políticos de Arturo Montiel Rojas y del propio Peña Nieto, cocinó una deuda que hasta hoy alcanza 39 mil 507 millones de pesos, sin contar las erogaciones que significan los Proyecto de Prestación de Servicios. Consiguió además que una de las cuentas públicas más desaseadas en la historia local, la del último año de Montiel Rojas, en el 2005, fuera aprobada y archivada cuando había irregularidades cercanas a 2 mil millones de pesos. Aprobada en el 2006 en una reunión donde Videgaray debía explicarla, se votó allí mismo cuando el priista Ignacio Rubí y el panista Sergio Octavio Germán Olivares se presentaron con dictámenes ya elaborados.

Eso, y la conversión de la deuda estatal, primero en UDIS y luego de regreso a pesos, con ayuda del entonces de secretario de Finanzas mexiquense, Luis Miranda Nava, lo ayudaron a llegar al gabinete federal.

Además, para las elecciones presidenciales del 2012, fue uno de los dos operadores financieros de Peña Nieto más efectivos llegados de Toluca. El otro, Luis Miranda Nava, un toluqueño que labora como titular de la Subsecretaría de Gobernación, es el poder de facto en México, y quien en realidad ejerce el poder político.

Las elecciones mexiquenses ayudan a entender desde lo político algunas de las causas del quebranto mexicano. Toluca, la capital del estado más poblado del país, uno de los tres más ricos y sede del grupo político de Peña Nieto, resulta un buen ejemplo.

Fernando Zamora Morales, ganador por el PRI de la alcaldía de la ciudad, elaboró una de las campañas más sucias de las que se tenga memoria. Relacionado con el narcotráfico a partir de una foto, en el 2005, en la que aparece montando un caballo y cargando un rifle AK-47, y como caballerango Albert González Peña, líder de los Zetas en el sur mexiquense en esos años, a Zamora se le dejó hacer cualquier cosa.

Apenas en una aproximación realizada por los partidos rivales, el PAN, sobre todo, que quedó en segundo lugar, se indica que el ayuntamiento de Toluca gastó 120 millones de pesos del dinero público en las campañas priistas de Zamora, lo que desajustó los topes de campaña, rebasándolos en 882 por ciento.

El equipo de campaña del panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez denunció que el Consejo Municipal Electoral había recibido 206 cajas sin identificación alguna. Eran cajas blancas sin firmas y sin actas visibles o datos de la sección a la que pertenecen. Fueron abiertas en la Sesión Permanente que inició el 10 de junio del 2015, y corresponden al distrito 26, y equivalen al 22.12% del total de las casillas integradas, que al final quedaron fuera del conteo.

El quebranto mexicano, si bien en lo económico tiene orígenes globales como las crisis griega y china, encuentra explicación en la trampa electoral. Un análisis del partido Movimiento de Regeneración Nacional acerca del último proceso electoral en el Estado de México arroja otra luz y recuerda el asesinato de Romualdo Mondragón, candidato panista en Villa Victoria.

El estudio de Morena, denominado “Las elecciones del 7 de junio 2015. Resultados y Reflexiones”, no pasa por alto las irregularidades más elementales, y que incidieron en los resultados finales, en las narices de los electores. No es casual que el 35 por ciento de los funcionarios de casillas elegidos tuvieran que ser sustituidos porque no aceptaron su designación, una semana antes de los comicios. Y el mismo día de la elección, 31. 9 de los elegidos no acudió a las casillas, por lo que tuvieron que ser sustituidos por civiles formados, que esperaban para votar.

“El Estado de México prefigura el mapa político de la elección que viene”, consideraba Mauricio Aguirre, ex candidato de Movimiento Ciudadano en su momento. Y es que la lista nominal del Edomex es de 11 millones 23 mil 636 inscritos, de los cuales votó el 50.42 por ciento. Esa lista es la más copiosa del país y siempre ha definido los comicios presidenciales. Quien gana la entidad, seguramente gana Los Pinos.

El futuro inmediato para el país es poco menos que claro en manos de toluqueños. Oaxaca, Guerrero, Michoacán y el Estado de México son territorios fuera de control y, empujados al borde de una violencia sin precedentes, encaran como pueden la opresión económica y social ejercida desde el Estado. En el caso del Edomex, al menos 19 municipios de la zona sur están bajo control de células del narcotráfico, organizaciones del crimen organizado a las que se les comienza a llamar con un nuevo nombre, paramilitares, que por otro lado han generado en todo el país cerca de 280 mil desplazados, que no puede suceder sino en un escenario de guerra.

El gobierno federal prepara y ejecuta el último tramo de las privatizaciones, pero eso coincidirá con una nueva escalada en el precio del dólar, que se calcula llegue a 20 pesos en las últimas semanas del año. Para entonces, la recesión paralizaría.

Informantes de la presidencia de México aseguran que el escape del “Chapo” Guzmán de la prisión federal del Altiplano fue orquestado por el gobierno federal, quien sacó al narcotraficante de Almoloya, apoyado por el ejército, con el objetivo de que ayudara a encontrar el dinero que aún tiene escondido, pero también para ser recapturado, en un montaje desde el gobierno, cuando el momento lo requiera. Esos mismos informantes predijeron la caída del CNTE y el encarcelamiento del líder de la Sección XX de Oaxaca, Rubén Núñez, así como la llegada de Luis Miranda Nava a la Secretaría de Gobernación, sustituyendo a Osorio Chong, quien encabezaría el PRI nacional. Por lo pronto, el cisma de la CNTE se ha cumplido.

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