Acto dominguero

* “Hasta que se nos hizo, sin palancas ya eres directora y yo supervisor, llevaba años pidiendo esta plaza a los que llaman jefes, pero nunca te hacen caso si no eres arrastrado o estás con regalos y regalos, pero ahora ya ves, al del sindicato ni quién lo pelara, su trajecito no le sirvió para nada, nadie lo saludó, qué pena, eso les pasa por… y a nadie mandaron de Educación, creo que fueron más inteligentes que el que limosneaba al menos una mirada, nuestras plazas no se las debemos a nadie, para qué hacer caravanas…”, decía el maestro, ahora supervisor, a su acompañante, entre la euforia y satisfacción de quien logra un éxito, además en voz muy alta para que le escucharan.

Luis Zamora Calzada

Otra vez las prisas y el estrés, el listado de la documentación a presentar llegó hasta el numeral once, para todos aquellos maestros que recibieron el comunicado en sus correos electrónicos el 15 de agosto, la cita fue al día siguiente, el domingo 16 del mismo mes y año que transcurre, lo que constituye todo un acto dominguero magisterial.

El turno de afectación emocional correspondió ahora a los maestros que presentaron la evaluación para la promoción a directores y supervisores escolares, en el mes de junio, obteniendo el resultado de idóneos.

El lugar de reunión fue en las instalaciones de la Normal Uno de Toluca y desde las siete y media de la mañana del día señalado, llegaron maestros de diferentes partes del Estado de México, federales y estatales, que accedían a la sede.

Sin los escenarios impuestos para ocasiones similares ─ceremonias con discursos inatendibles y funcionarios encomendados para la recepción de aplausos fáciles─, los profesores se fueron amontonando en los listados fijados en las rejas de la escuela, con cierta ansiedad iniciaron la búsqueda de sus nombres y folios, era el inicio de la asignación de la función obtenida.

“¿Cómo le hiciste para sacarte las fotos? fue un relajo, pedir cuatro fotografías de frente, perfil derecho, izquierdo, oídos y frente descubierta de tamaño afiliación óvalo de un día a otro, es un verdadero abuso, fueron treinta fotos, en ningún lugar te sacan solamente cuatro. Los fotógrafos, ahora sí, literal, hicieron su agosto.”, comentaban dos profesores mientras checaban las listas.

La dichosa invitación presentó textos que pueden calificarse de extremadamente amenazantes pero infundados y queda para la historia los siguientes: “El procedimiento para la asignación de cargos será público, los sustentantes de acuerdo con las vacantes disponibles podrán elegir su adscripción, en estricto orden de prelación….de acuerdo con las vacantes que se vayan generando durante el Ciclo Escolar 2015-2016, convocarán a quienes continúen en el orden de prelación….Asimismo quienes no acepten las condiciones para su promoción en el servicio, serán eliminados de este proceso; para tal efecto deberán manifestar por escrito este hecho…

“…de no presentarse en el lugar, fecha y horario indicado, y no mostrar o exhibir la documentación indicada, quedará sin efecto el lugar de prelación que le corresponde”.

Lo anterior, a pesar de que la Ley General del Servicio Profesional Docente, no establezca nada al respecto y aun cuando pretendan justificar la acción en lineamientos, por la supremacía de leyes, lo que pretenden es una verdadera violación al artículo 123 Constitucional.

Renuncia sin valor

Las manifestaciones fueron diversas, las caras de satisfacción en muchos, el desaliento en otros; hubo de todo en la asignación de plazas a los maestros calificados como idóneos, el 16 de agosto en la Normal Uno de Toluca.

“Hasta que se nos hizo, sin palancas ya eres directora y yo supervisor, llevaba años pidiendo esta plaza a los que llaman jefes, pero nunca te hacen caso si no eres arrastrado o estás con regalos y regalos, pero ahora ya ves, al del sindicato ni quién lo pelara, su trajecito no le sirvió para nada, nadie lo saludó, qué pena, eso les pasa por… y a nadie mandaron de Educación, creo que fueron más inteligentes que el que limosneaba al menos una mirada, nuestras plazas no se las debemos a nadie, para qué hacer caravanas…”, decía el maestro, ahora supervisor, a su acompañante, entre la euforia y satisfacción de quien logra un éxito, además en voz muy alta para que le escucharan.

Del otro lado de la moneda, con cigarro en mano y el celular pegado al  oído, la maestra va hablando mientras se dirige a la salida de la escuela: “…me fue muy mal, me ofrecieron varios lugares, pero ninguno cerca de la casa, imagínate el tiempo para trasladarse, los gastos, en lugar de salir beneficiada, saldría con deudas, es como empezar de nuevo, con otra categoría pero es volver a iniciar, en el colmo de las cosas, de verdad no sé qué decir, pero me hicieron renunciar a esa plaza, me obligaron a firmar una renuncia, qué des…”, dice, sin ocultar su molestia.

Efectivamente, lo que dice la maestra es verdad, después de casi cuatro horas y en la fase cuarta de la asignación, en la elección de la probable adscripción, si el maestro idóneo no elige alguna institución, los que atienden le entregan un formato de una hoja, con sus datos personales con el siguiente encabezado: “CARTA DE ACEPTACIÓN Y RENUNCIA A LA ASIGNACIÓN DE PLAZA”, a pesar de no existir normatividad legal que les faculte realizar lo que es a todas luces un agravio al trabajador, en la parte que interesa presenta el siguiente texto:

“…RENUNCIO A MI DERECHO DE ASIGNACIÓN DE PLAZA DERIVADO DEL CONCURSO DE OPOSICIÓN PARA PROMOCIÓN A CARGOS CON FUNCIONES DE DIRECCIÓN, SUPERVISIÓN Y ASESORÍA TECNICA PEDAGÓGICA EN EDUCACIÓN BÁSICA, CICLO ESCOLAR 2015-2016.

Lo que hago de su conocimiento para los efectos legales a que haya lugar”.

El documento está dirigido a Aurelio Robles Santos, ex subsecretario de Administración y Planeación del área educativa, ahora en su carácter de coordinador del servicio profesional docente del Estado de México, quien desde su puesto anterior, en enero del 2015 aún firmó nombramientos de supervisor escolar, sin concurso alguno, incurriendo en probables violaciones a lo establecido en la Ley General del Servició Profesional Docente.

La citada ley prohíbe cualquier asignación en plazas de dirección, supervisión y asesoría técnica que no se apegue a lo establecido en la misma, señalando que las misma serán nulas, siendo determinante en su artículo 25, que mandata que “quienes participen en alguna forma de ingreso distinta a lo establecido en este Capítulo, autoricen o efectúen algún pago o contraprestación u obtengan algún beneficio, incurrirán en responsabilidad y serán acreedores a las sanciones correspondientes”, de donde se puede desprender que se otorgó autorización que contraviene el mandato federal en la asignación de plazas de supervisión escolar en enero de este año.

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