“¡Vamos a lincharlos!”

*

* Los linchamientos están dirigidos contra integrantes del mismo estrato social o político, contra extraños que no pueden probar su dicho. O, aunque lo prueben, no basta. En algunos casos la turba ha capturado a culpables de algún delito, leve o grave, y la ejecución procede. Casi nunca irrumpe en las casas de los gobernantes para hacer justicia y reclamarles. No se les ocurre o no pueden o no sabe. Entonces, el linchamiento es una de las formas de violencia social que muestran el hartazgo… frente a la autoridad que no actúa, aunque el odio, el mensaje de la muerte siempre será dirigido contra un igual o similar, aunque sea culpable.

*

Miguel Alvarado

Toluca, México; 28 de octubre del 2015. Yo vi esto. En 1999 fui a Lerma para tomar fotos sobre la toma del palacio municipal de ese municipio. Quienes lo hicieron eran vecinos que protestaban por la falta de agua y tenían razón en esa protesta.

Pero es que ahora quién no la tiene. Tiene razón hasta el que no la tiene.

Por la mañana habían cerrado la carretera México-Toluca por horas y en el diálogo conseguido con el gobierno de Arturo Montiel, recién llegado a la gubernatura del Estado de México, se había levantado aquella barricada. Ellos, los afectados, se retiraron al centro del municipio en espera de alguna respuesta. A las ocho de la noche aquella no había llegado, por lo que se decidió la toma, pensando que se quemaría el edificio si nada sucedía. Pero primero era la primero. Establecieron un cerco alrededor y cerraron las puertas, ya sin nadie adentro. Después, el sitio. Lerma, siempre falto de agua, hasta el 2015 sigue practicando bloqueos para obtener la atención de los responsables.

¿Agua? En junio del 2010 no la había y las acusaciones sobre incumplimiento de convenios llovían sobre el gobierno en turno, el del sobrino de Montiel, Enrique Peña.

¿Agua? Estaba la del río Lerma, el más contaminado del país, irrecuperable según la propia administración mexiquense y que ahora es uno de los temas centrales en la privatización del líquido, desde el Nevado de Toluca. Esa sed que padece Lerma, el volcán la tiene en exceso y alcanza para todo el valle. No es casualidad que el trazo de la carretera Toluca-Naucalpan suceda justamente sobre los ríos subterráneos en Xochicuautla, 70 metros abajo. Autopista, volcán y recurso hídrico van juntos y para Higa, la constructora, el verdadero negocio se encuentra en las profundidades.

Agua, pues, la que pedían los mismos vecinos de Xochicuautla, Atarasquillo, Analco, Cañadas y San Nicolás, todos pertenecientes a Lerma, en junio del 2010. Y agua era la que pedían aquel 1999, cuando uno iba a tomar las fotos a las diez de la noche. Cuando llegamos, antes de bajar del auto algunos de los pobladores se acercaron, mirando la cámara. Esperaron a que bajáramos y ya afuera, preguntaron qué queríamos.

– Somos reporteros –dijo uno, pero nadie escuchó.

– ¡Son de Gobernación! –gritó alguien tragado por la multitud y las sombras, propias de aquella historia, que dice que unas manos se alzaron como emergiendo del mar para agarrar –así se dice en Lerma- para agarra al más cercano y levantarlo en vilo, las sombras se abrieron dejando un camino casi perfecto hacia enfrente, donde estaba el líder.

*

II

Bueno, los linchados de Ajatla eran del municipio de Lerma. Habían ido a trabajar a Puebla y cuando alguien les preguntó qué hacían, qué eran, me acordé de Lerma, en 1999.

– ¿Qué haces aquí?

– ¡Soy reportero, son reportero!- contesté, contestó el otro.

– Somos encuestadores –dijeron los hermanos muertos, linchados la noche del 19 de octubre del 2015

– ¡Son secuestradores! –clarificó aquella voz de los mil rostros, o al revés, pero respondiendo de inmediato en la sordera más sangrienta. Porque eran encuestadores los hermanos José Abraham y Rey David Copado Molina, enviados a ese pueblo desde su trabajo.

Y entonces, porque eran encuestadores, dice CNN, -“hazte fan”, ponen los de esa agencia en sus páginas de información- se les echaron encima unos mil habitantes y si no los despedazaron fue porque alguien les roció gasolina, les prendieron fuego. No fueron todos los del pueblo, pero como si hubieran sido.

Pero mil son demasiados. Porque cuánto es tanto para que se considere una desgracia, una tragedia. Uno fue enterrado en San Lorenzo Huitzizilapan, Lerma, y el otro en el DF. En San Francisco Huiztizilapan, también en Lerma, hubo ya enfrentamientos contra la policía estatal, pero por el trazo carretero de Higa.

Esa es una zona demasiado complicada, dicen los ingenieros de Higa, acostumbrados al agua como a desalojar pueblos, pues, porque “¿a poco hay otra forma de hacer carreteras?”. Y como sucede en el estado de Guerrero o donde haya algo que extraer, las condiciones de la región se complican cuando se encuentra una mezcla de soldados, narcotraficantes y guerrilla, el ERPI. Eso, en Santa Cruz Ayotuxco, de Huixquilucan, donde una expropiación realizada por el gobierno de Eruviel Ávila permite a Higa y su Juan Armando Hinojosa avanzar hacia el DF por Naucalpan. Un amparo desde el Tribunal Agrario ha permitido parar las obras, que en realidad a nadie, ni a los dueños de la empresa le importa cuando el agua será más cara que el oro.

“O se quitan o les echamos al ejército”, les dicen a los comuneros hace tiempo los funcionarios del gobierno eruvielista, que por otra parte reciben ayuda de una guardia privada contratada por Autovan o la empresa Lince, subsidiarias de Higa y que es oriunda de la comunidad de El Hielo, Huixquilucan, uno de los más pobres de aquel municipio. Un asentamiento, dice el INEGI.

Higa eligió pasar por la zona de Ayotuxco por dos razones: la primera, pero no la más importante, es que se ha convertido en tierra de nadie. Hay colonias de Antorcha Campesina cuyos militantes invadieron terrenos ejidales, generando una batalla, primero legal, por el territorio. La detención de La Barbie, Édgar Valdez Villarreal, el 30 de agosto del 2010, precisamente en los límites de Lerma y Huixquilucan, dejó un vacío de poder que se fue llenando de “banditas” como La Mano con Ojos, desde la zona residencial del municipio de David Korenfeld y Alfredo del Mazo, y otras todavía menos poderosas, pero que consiguieron generar un primer ámbito de desorden. Meter miedo, por ejemplo, y dejarlo muy claro en el asentamiento de El Hielo era una parte de ese plan que parecía hacerse solo, armarse desde la casualidad, pero que en realidad busca despejar poblaciones para dejar paso a obras y extracción de recursos naturales. Esta última es la segunda razón de Higa. Hay algo para extraer.

Y allí en Ayotuxco se formó una línea de autodefensas que pronto pudo enfrentarse con los minicárteles que había dejado La Barbie a su paso e implementó un sistema de autogobierno que puso a temblar, primero al municipio y luego a la administración de Ávila Villegas. Esto, desde el 2014.

El Hielo, entonces.

Esas autodefensas atrajeron la atención de otros grupos, que en el imaginario mexicano de la información a ciegas son llamados guerrilleros como si fueran terroristas. Una guerrilla es lo que produce un Narcoestado y éste es uno de los más funcionales. El ERPI, dicen las autodefensas y también los paracaidistas de la Antorcha Campesina venidos sin ningún problema y hasta gratis desde Chimalhuacán, comenzó a trabajar en ese despojo que representaba el asentamiento pero cuyo resultado o destino es determinante para que Higa pueda avanzar. Por lo pronto a las autodefensas se les ha pedido que quiten retenes y que se registren ante el gobierno, que acepta por lo bajo.

Cerca, muy cerca de allí, hay otras curiosidades, una de ellas es una casa de retiro llamada Monachil, un “centro de reflexión y creación”, en el paraje de La Lomita Huiloteapan, casi vecina del Colegio Miraflores, escuela donde hasta hace un año, en junio del 2014 –antes de Ayotzinapa- estudiaban Paulina Peña Pretelini y Sofía Castro, hijas de Enrique Peña Nieto.

Enseguida aparece el Campo Militar Uno, cerca de Chichicaspa, a media hora de la cabecera municipal de Huixquilucan, borrado de los mapas digitales del INEGI, pero ahí. La mezcla espera, pues, para ser agitada en el momento conveniente.

*

III

El 28 de octubre del 2015 el secretario general de Gobierno, José Manzur, decía, después de cuatro intentos de linchamiento en ocho días, que no habrá “justicia por propia mano ni (se permitirá) que la población ande armada”. Bien. Manzur es uno de los aspirantes a la gubernatura del Estado de México y hasta una de sus hermanas se ha encargado de repetirlo desde la dirección de la Preparatoria Tres de la Universidad estatal, donde mantiene régimen de dictadora. Ella, la doctora en Educación, María de los Ángeles Manzur Quiroga, ha logrado limpiar, como si se tratar de Xochicuautla, aquel plantel de indeseables. Ha sacado, ni modo, a los mejores profesores reubicándolos hasta en trabajos administrativos y desde allí gestionarse para ella la candidatura de su hermano. Pero poca cosa sería Manzur si solamente tuviera el poder del parentesco y su futuro –siempre piensa en lo que hay para él, el bien común- dependiera de eso.

Manzur ha sido hasta cortés para definir el entorno descompuesto del Edomex y que de paso refleja a su clase política, comenzado por Peña Nieto. Su frase, a pesar de educada, define y de paso recuerda la de otro personaje que en asuntos de seguridad no se anda por las ramas y que ha dicho que, precisamente, esa “seguridad nacional no se negocia con un grupo de culeros que controlan cinco municipios”, refiriéndose, desde luego, al caso de Ayotzinapa. También Juan Ibarrola, vocero del ejército, ha dicho que habrá que preguntarles a los gobiernos anteriores cómo les fue cuando ofendieron a las fuerzas armadas”, recopila el articulista Carlos Fazio.

Está bien, las frases no se parecen, pero eso de la justicia por propia mano recuerda un caso sucedido en Veracruz, cuando los guardaespaldas de Mónica Pretelini -la primera esposa de EPN que había fallecido hacía poco, el 11 enero del 2007- fueron ejecutados en el puerto cuando un grupo de sicarios les marcó el alto. Pobres, ellos ya lo sabían y hasta dóciles cumplieron con el trámite. Se bajaron a investigar mientras los niños de Peña escapaban en otra camioneta y ni siquiera se dieron cuenta. Esos cuatro, que habían cuidado a la primera mujer de Enrique hasta el último minuto, no pudieron pedir ayuda. Era jueves, creo, y la noticia llegaba después de la medianoche, desde el bulevar Ávila Camacho. Ellos se llamaban Fermín Esquivel Almazán, Rey Erick López Sosa, Roberto Delgado Nabor y Guillermo Ortega Serrano y Toluca, la ciudad a la que no quieren voltear los medios de comunicación considerados nacionales, sabe que estuvieron presentes cuando ella murió. Pero cómo estuvieron si ella, según la verdad oficial, murió en el hospital ABC en la ciudad de México, víctima de letal epilepsia, a los 44 años. Después, quienes mataron a los guardaespaldas fueron ejecutados en Luvianos, en el sur mexiquense, meses después, cuando uno de ellos se fue de la boca.

Eso fue como un linchamiento, de pronto da esa impresión. Unos fueron testigos involuntarios de una muerte. Estaban allí porque cuidaban a la Primera Dama. Digamos que iban de paso, pero desde entonces las autoridades se han escudado diciendo que fue una “confusión sicaria”. Luego, los que matan son matados. Pero si no, al menos ejemplifica lo que Manzur quiso decir con esa frase sesuda y acolmillada: no habrá “justicia por propia mano ni (se permitirá) que la población ande armada”.

Sólo los guardaespaldas de Peña, por si ocupan.

*

IV

En El Hielo hay, comprobable desde el 2014, autodefensas, infiltrados del ERPI y narcotráfico. Ah, también están militantes de Antorcha Campesina. ¿Qué tiene ese asentamiento que genera tanto interés? A unos pocos kilómetros, la Zona Militar Uno del ejército mexicano cuida, observa mejor dicho, como dice que lo hizo en Iguala el 26 y 27 de septiembre del 2014.

El 7 de marzo del 2014 desde la más usada de las redes sociales, Facebook, se lanzaba esta convocatoria: “Vecinos de huixquilucan formemos autodefensas estamos artos de tantos crimenes y asaltos vallamos a huixqui y obligemos ala policia a cuidar se les invita a todos los vecinos a estar armados y cuidar todas nuertras comunidades desarmemos alos policias municipales tomemos sus armas y agamos rondines ya basta de asesinatos y corrupcion en el municipio agamos como en michoacan linchemos o matemos a rateros derroquemos al presidente municipal ya q es un idiota y no a hecho nada por frenar la delincuencia repito formemos autodefensas”, insertada en el muro “¿En Huxquilucan? por La Marquesa”.

El 30 de junio del 2014 otro grupo de autodefensas, pero en Tlalnepantla, en la colonia Lázaro Cárdenas, vecinos, taxistas y comerciantes cerraron filas y se armaron. Ellos escogieron el nombre de La Presa para su iniciativa, en realidad una brigada de 40 miembros pero apoyada por 600 personas. Ellos dicen que han rescatado a 82 personas víctimas de plagio exprés y han detenido a diez. Están armados y algunos tienen exclusivas del ejército. Un grupo más del valle de México, en Ecatepec, el 10 de diciembre del 2013 en la colonia Tolotzin I los vecinos se hicieron cargo de sí mismos.

No son como las autodefensas de Michoacán, Oaxaca o Guerrero, aunque los mueve un interés común: la protección del patrimonio. Todavía no se politizan ni estudiarán jamás el marxismo-leninismo, que por otro lado experimentarán o ya lo hacen desde la praxis.

Así, pues, primero la seguridad, luego la defensa contra el despojo. En Huixquilucan hay poco relacionado con la industria extractiva y sus minas de arena están, por ahora, bien determinadas. Pero hay espacio y es demasiado caro, además de una pobreza útil para elecciones pero también lista para detonar. El miedo es una de las armas más efectivas en contra de la población desprotegida y la región de Santa Cruz Ayotuxco, pegada a El Hielo tiene mucho. Por allí pasará el trazo de la autopista de Higa pero los predios tienen dueño desde los ejidos. Lerma, el vecino incómodo, observa los ejemplos de las autodefensas en la zona urbana más grande del país.

*

V

La historia de los linchamientos en el Edomex la resume la reportera Claudia Carmona del diario local Alfa: “en los diez meses transcurridos de este año se han suscitado al menos 30 insurrecciones sociales en su forma de intentos de linchamiento”.

Pero entonces por qué suceden los linchamientos. Quizás porque uno dice que es encuestador y alguien repite, con eco malévolo, que están frente a un secuestrador, como en Lerma, en 1999, cuando La Barbie se encontraba en pleno proceso de formación, haciéndose el duro desde la escalada de posiciones.

Así, pues, es 1999, a mitad del año, cuando nos enviaron a tomar fotos de la toma del palacio municipal, como a las diez de la noche. Ya se dijo que los sitiadores del edificio esperaron a que uno bajara del auto para preguntar, desde el mar de manos más negras, que qué estábamos haciendo allí.

– …

– ¡Son de Gobernación, agarren a esos pendejos! –dijo alguien al mismo tiempo.

Levantado en vilo el reportero fue llevado con el líder de aquella manifestación, que tenía alrededor a unas 300 personas ocupando la explanada. Antes, la cámara que llevaba fue arrebatada y abierta –el tiempo de los rollos, mire usted-, confiscada porque allí estaban las pruebas. “Aquí tiene las fotos, aquí está lo que hizo”, recuerdo que dijeron desde la sed que en ese momento se aplacaba con cocacolas que las familias les llevaban.

Levantado así, entre cinco fue arrastrado el reportero, que miraba su cámara desaparecer por allí, en las manos de todos. A las puertas de aquel palacio en sombras estaba el líder o representante, un hombre viejo que parecía cansado, como un procurador cansado, sin casco ni chaleco reflejante.

– ¿Lo conoce?– le dijeron- ¿Lo conoce o lo ha visto en los bloqueos de la mañana?– le dijeron.

– ¿Traes identificación?– dijo como ido, viendo que ya había una distracción.

Mirado atrás, no se atrevió a decir que, a pedir que soltaran al reportero y mirando él por encima del detenido, abierto en una cruz, guardó primero el silencio más político para escuchar esas palabras desde los rostros negros, oír qué le decían ellos desde aquellas manos. Luego miró al reportero, buscando la identificación, que no llevaba.

Lo que dijo lo dijo por miedo, como el que de pronto se puede ver en el asentamiento de El Hielo o en los que andan en Iguala, comprando en el mercado. Y lo que dijo lo dijo dándose la vuelta, yéndose, dejando la decisión a los que habitan ese mar de manos, en las orillas sobre todo.

– No, no lo conozco.

*

VI

Qué es lo que yo he visto.

Que individuos hartos ponen sus manos en la justicia.

Que individuos llenos de miedo están hartos. Unos están paralizados y esa inmovilidad no les alcanza ni para el habla.

También pueblos hartos que no linchan, pero sí se enfrentan, levantados, contra el narcotráfico, las empresas extractoras, la inseguridad inmediata. Está bien lo que dice el sociólogo Raúl Rodríguez Guillen, en el estudio llamado “Crisis de autoridad y violencia social, los linchamientos en México”, donde apunta que “la crisis de autoridad es la causa más profunda de la violencia social y la indignación moral; es el detonante que expresa que los límites sociales se han roto y es necesario poner coto a la corrupción e ineptitud de las autoridades, así como el abuso que cometen en contra de la sociedad… mostramos cómo los linchamientos son una de las formas de violencia social que muestran el hartazgo… frente a la autoridad que no actúa o que lo hace de manera incorrecta”.

Los linchamientos están dirigidos contra integrantes del mismo estrato social o político, contra extraños que no pueden probar su dicho. O, aunque lo prueben, no basta. En algunos casos la turba ha capturado a culpables de algún delito, leve o grave, y la ejecución procede. Casi nunca irrumpe en las casas de los gobernantes para hacer justicia y reclamarles. No se les ocurre o no pueden o no sabe. Entonces, el linchamiento es una de las formas de violencia social que muestran el hartazgo… frente a la autoridad que no actúa, aunque el odio, el mensaje de la muerte siempre será dirigido contra un igual o similar, aunque sea culpable.

Qué extraña la multitud a veces, que se parece a las audiencias del futbol, los clubes metafísicos.

*

VII

– ¿Lo conoce? –le dijeron al líder.

– No, no lo conozco –respondió cansado, más dispuesto para irse a dormir que a quedarse a indagar. Como si eso importara, echó una ojeada al reportero que sostenían cinco, desde el cuello hasta las pantorrillas.

“Dice que no lo conoce, güey”, murmuró alguien por atrás.

Que no lo conoce, güey, repitió otro y luego el otro hasta que alguien, muy atrás, soltó el grito de “vamos a lincharlo”. Y el vamos a lincharlo activó algo en la multitud, algo que estaba allí desde antes y que paciente se fue cultivando hasta encontrar un resquicio y rebasar. Nadie culpó más a las autoridades, nadie se acordó de la respuesta no emitida por el gobierno de Arturo Montiel porque había un chivo expiatorio que, explican hasta los comentaristas de ESPN en un documental llamado “Catching Hell”, es necesario hasta en el beisbol cuando narran la historia de Steve Bartman, el hombre que al atrapar una pelota, pero quitándola prácticamente del guante del jardinero Moisés Alou, el 14 de octubre del 2013, alargaba la mala suerte contra la franquicia. Los Marlines estaban en la lona y faltaba un out para que los Cachorros malditos accedieran a la Serie Mundial. Era el sexto juego por el campeonato de la Liga Nacional y Bartman estaba sentado atrás, por el jardín central. Para el beisbol, Chicago es algo así como el Atlas mexicano, un grupo reunido para perder aunque jugaran bonito. “Al Atlas aunque gane”, dicen sus aficionados y los de Chicago ese día ya cantaban victoria porque era la octava entrada y ganaban tres a cero. Con uno retirado, Luis Castillo había botando la bola hasta más allá de la franja de advertencia pero Alou había saltado y su guante rebasaba incluso el barandal de las gradas. Era seguro, tenía la bola y Chicago ya soñaba con los Yanquis cuando Bartman metió las manos.

Y jaló la pelota, sacándola del guante de Alou.

Bartman jamás pudo retomar su vida y se convirtió en el símbolo más negro para la ciudad, que veía a su Cachorros perder, como siempre y desde 1908, la posibilidad del campeonato porque los Marlins, en la novena, les arracimaban ocho carreras dándoles piso. Luego, en el séptimo partido, definirían a su favor la serie. Bartman fue el chivo expiatorio para todo, a partir de entonces -se convirtió en un verbo, dice ESPN- y no fue linchado pero sí odiado para siempre por la comunidad beisbolera.

A Bartman lo lincharon los medios, como se acostumbra.

*

VIII

Entonces, vamos a lincharlo.

Jalaron al reportero hacia una de las columnas del ayuntamiento y allí lo repegaron. Pidieron a gritos un lazo pero en esa espera microsecuencial algo sucedió que de pronto alguien se dio cuenta de los que estaban haciendo. Fue lo mismo que la rabia pero a la inversa. Aquellos allí parecieron desconectarse y bajaron los brazos, lo recuerdo bien porque alguien entregó la cámara, ya sin rollo y abierta y abollada pero casi intacta, sólo desencajada, balanceándose. Alguien estiró los brazos y sacó al reportero, lo subió al auto y se lo llevó.

El lazo llegaba pero no había ya quien lo sostuviera.

La turba, que ya no lo era, observó todo como despertada o, peor aún, como adormecida.

Y así es como a veces sucede todo.

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Todavía no hablo de la muerte

*

Miguel Alvarado

*

Fíjate

este es el mapa de las fosas

el barrio de los pobres que siempre se están muriendo.

*

Los desgarros y una hoguera cicatrizan mandarinas

y una mano se amontona desigual en el aire de las tumbas

cuando pasan las tanquetas.

Hay flores y dan ganas de jugar como Pirlo cuando el vocero de los militares

dice que la seguridad nacional no se negocia con un grupo de culeros que ofende a las fuerzas armadas.

*

El sicario dijo mientras fumaba que necesitaba un pueblo desalojado.

Lo dijo frotándose los güevos, sin mirar el arma

los labios cortados por una mordida.

*

Su sombra se asoma y yo digo que estaba oscureciendo

yo digo que la luz, el residuo, se arrojaba en sus ojos queriendo

abrasar sus amapolas.

*

Dijo lo del pueblo cuando ya le apuntaban porque lo iban a linchar.

*

No puedo imaginarte matando cuando orita estás pidiendo un café

y le reclamas al mesero buenos modales.

*

Así ha pasado este día

con tus muertos a la mitad de nosotros.

*

II

Quizás lo que se necesite sea la inmovilidad

llevar la grabadora al off

encontrarle al gato sus tres pies, la última raya al tigre.

*

Y Selene.

Y Selene y su silencio que arrulla.

*

Estará por aquí la manzana podrida del post-rock a todo volumen

a toda madre en este cuarto a salvo aún

de la guerra contra las drogas

esa contrainsurgencia a las cuatro de la noche en una mesa del barrio

*

No tienes nada, dios

todavía no tienes nada.

Justicia, no te encuentro

*

* Ese día le llamaron a su escuela para informarle lo que estaba ocurriendo, no sabía qué hacer, al llegar a su casa ya había policías federales y municipales, el susto fue tremendo y pensó lo peor: “tanta gente para un simple robo, no es normal, algo pasó”, se dijo.

Luis Zamora Calzada

“Está muy corrompido el sistema”, dice la maestra.

La semana pasada se metieron a robar a su casa, el jueves para ser preciso, en sus palabras se deja notar la impotencia y mucho enojo, la ruta que está tomando la carpeta de investigación 130090830057915 por la denuncia de esos hechos radicada en el ministerio público de Tonatico no está bien, asegura.

Ese día le llamaron a su escuela para informarle lo que estaba ocurriendo, no sabía qué hacer, al llegar a su casa ya había policías federales y municipales, el susto fue tremendo y pensó lo peor: “tanta gente para un simple robo, no es normal, algo pasó”, se dijo.

Afortunadamente y una vez que conoció y vio el desorden que le habían dejado los rateros, respiró más tranquila, se habían llevado algunas cosas de valor y un poco de efectivo, “para terminar la quincena”, dijo. Su familiar, que habita en el lugar estaba bien, “fue un gran susto, pensé que le habían hecho algo”, mencionó.

Para esa hora ya los vecinos y personas que viven en la calle tenían ya sus propias conjeturas, de quienes eran los responsables. En las citadas condiciones, le solicitaron hacer la denuncia contra quien resultara responsable, lo que inició en Tonatico. El peregrinar empezaba, nadie le podía tomar la declaración y todos querían la reconstrucción de hechos.

“El José”, como llaman a José Solís Flores, al parecer ministerial de la citada agencia, le aclaraba, “a mí no me dieron el oficio, la atiendo por educación”, y durante el proceso de supuesta reconstrucción de hechos le preguntaba a la maestra:

– ¿Quién piensa que fue? ─enlistándole una serie de apodos- ¿Cree que haya sido el Crispín, el Jonathan, quizá el Quintilo?

La maestra respondió que los vecinos le aseguraron que habían visto rondar cerca de su casa a este último, con dos sujetos más.

El José la pasó entonces con quien parecía ser el jefe de la oficina. Nuevamente la reconstrucción, el tiempo se había extendido demasiado, al final le dijeron que se retirara a su domicilio a esperar a un perito, que no tocara nada.

Ya casi en la salida una funcionaria del lugar le dijo que en ese momento no había perito, que llegaría hasta el sábado, pero que no moviera nada; llegado el día fijado, le dijeron que tampoco llegaría, que será hasta el 27 de octubre cuando se presentaría. “No hacen caso, sólo dicen que ellos no tienen la culpa de que haya sólo un perito para tantos municipios”, comentaba decepcionada.

Lo cierto es que la gente de la calle ya se empezó a organizar, aseguran que si ven sospechosos rondado las casas los van a agarrar y linchar, “no hay justicia, dónde estás, no te encuentro, el ministerio público está de adorno, por eso las cosas están como están”, dice un vecino; el rumor entre la gente es que agarraron a uno de los raterillos, lo tuvieron detenido dos horas y lo soltaron, se aseguran tantas cosas al respecto que es necesario que el procurador General de Justicia estatal revise el estado que guarda su sede en Tonatico.

*

Ciclones huracanados

*

El miedo, un medio de control social igual que el futbol, las televisoras y tantas cosas más, implementadas en los diferentes tiempos para mantener estática a la gente y que piensen en lo que los señores del poder han determinado que piensen, “casi la reproducción de una parte del argumento de la película, la dictadura perfecta, construir una fantasía, una historia extraordinaria que la gente crea real, que haga suyo el tema, que hable de él varias veces al día…”, comenta un conocido analista de la ciudad de Toluca.

La semana pasada, en efecto, se impusieron dos temas que muchos consideran distractores sociales, nadie puede negar que se pasó de las narraciones fantasiosas, casi guión de película de los fracasos de la Marina, en su supuesta persecución contra el Chapo Guzmán y su cabaña, las menores y el chango delator que no limita su régimen alimenticio al plátano, requiriendo de productos que pagan más impuestos y que se compran en establecimientos especializados, como línea conductora para ubicar al personaje, quien con capacidades casi heroicas ha evadido al personal de la Marina cuantas veces ha querido. La reportera Patricia Dávila, de Proceso, considera “otro show que se le cae a la PGR”, señalando que desde mayo han incursionado en el llamado Triángulo Dorado en busca de Adelmo Niebla González, hombre de confianza de Guzmán Loera, a quien si veían de pasada, que también lo capturaran.

Inmediatamente se pasó a la casi llamada probable tragedia nacional, el huracán “Patricia”, de Categoría 5 a depresión tropical, la velocidad de sus vientos que levantaría carros, destruyendo todo a su paso, sin dejar piedra sobre piedra, al tocar México disminuyó. La fatídica hora de las cinco de la tarde, tiempo marcado por la televisión y diversos medios para el inicio del caos, les falló; sin embargo espantaron a la gente, los refugios, las escuelas para recibir a los damnificados y todo lo que dijeron programas diversos, lograron dominar a millones de ciudadanos, impusieron su lógica.

Mientras la mirada nacional se centraba en el show, ocurría la antítesis del discurso gubernamental. Las gasolinas no bajan, se aprobaban nuevos impuestos que aumentan su precio, serán devastadores los nuevos costos, ya no serán centavos, ahora son pesos los que se pagaran más a partir de enero, la gasolina Magna aumenta $4.16 pesos, pasa de $13.57 a $17.73; la Premium sube $3.52, de $14.38, aumenta a $17.90; el diesel costará $4.58 más, ahora se pagará por litro $18.78, de los $14.20 que costaba;  las consecuencias, una espiral inflacionaria que sube los pasajes, los precios de la canasta básica, entre otros, con un salario mínimo estancado en $70.10 para contener su propio crecimiento y esto no lo trajo “Patricia”, llega del Congreso de la Unión.

Otro asunto no menor: el Departamento de Estado del Gobierno de Obama, decidió recortar 5 millones de dólares, de la Iniciativa Mérida para combatir el narcotráfico, de una partida de 148 millones que se proyectaba entregar al país, por la falta de respeto a los derechos humanos, que cometen las policías del país.

La probable reforma al sistema de pensiones en México, propuesta por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), trae más vientos huracanados que puede afectar a nueve millones de trabajadores sin que se implemente refugio alguno, seguramente no improvisarán espacios para los damnificados de ese ciclón autoritario.

Mejor aquí le paramos, hay nuevas tesis jurisprudenciales dictadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con relación a la Ley General del Servicio Profesional Docente, algunas en franca contradicción a la Política Educativa Mundial, dictada en la declaración de Incheon, Corea.

Examen inexistente

*

* En el marco general de una educación de calidad, se reconocerá al conjunto de perfiles, parámetros e indicadores que se establecen a fin de servir como referentes para los concursos de oposición y la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio, con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación, sin que en ninguna parte establezca un examen diagnóstico.

*

Luis Zamora Calzada

A nivel federal se anunció la rescisión de 291 maestros por no haber presentado un supuesto examen diagnóstico que no contempla la Ley General del Servicio Profesional Docente.

La ley secundaria establece cuatro tipos de exámenes, el de ingreso, promoción, reconocimiento y el de la permanencia, determinando en su artículo cuatro que la evaluación del desempeño se entenderá como la acción realizada para medir la calidad y resultados de la función docente, directiva, de supervisión, de asesoría técnica pedagógica o cualquier otra de naturaleza académica.

En la fracción XVII del mismo artículo establece que, en el marco general de una educación de calidad, se reconocerá al conjunto de perfiles, parámetros e indicadores que se establecen a fin de servir como referentes para los concursos de oposición y la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio, con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación, sin que en ninguna parte establezca un examen diagnóstico.

A pesar de plantear un examen para el reconocimiento, lo cierto es que se define para que el personal docente, los directores y  supervisores que destaque en su desempeño y, en consecuencia, en el cumplimiento de su responsabilidad, sean objeto del reconocimiento que al efecto otorgue la autoridad educativa u organismo descentralizado.

Los programas de reconocimiento para docentes en servicio están enfocados a reconocer y apoyar al docente en lo individual, al equipo de docentes en cada escuela y a la profesión en su conjunto; contempla incentivos temporales o por única vez, según corresponda, y ofrece mecanismos de acceso al desarrollo profesional.

Existe una gran incongruencia en lo anunciado por el secretario de Educación federal, lamentablemente no ha sido posible conocer algún oficio de rescisión de esta naturaleza para comentar con certeza la causal de baja que imputan al trabajador. De ser el caso se estructuraría un medio de defensa para evitar este tipo de agravios.

*

Venta de plaza

*

Su mirada no veía a ningún lado, sus ojos parecían estar detenidos en algún pensamiento, quizá de frustración; su rostro se endureció, sus facciones así lo demostraban. Miguel Martínez  Hernández, afuera del edificio de la escuela Normal 1 de Toluca, a pie de banqueta, iniciaba el lunes 19 de octubre su diálogo con reporteros.

“El país vive una crisis de aplicación de justicia en todos los niveles de gobierno, donde la impunidad es la ley que solapa toda corrupción y la Escuela Preparatoria Oficial Anexa a la Normal 1 de Toluca no escapa a ella…”, manifestó de entrada el aún director de la prepa.

Asegura que el 27 de julio del año en curso hizo del conocimiento del secretario de Educación estatal, en presencia además del director de Bachillerato General, Cuitláhuac Anda Mendoza, así como del subdirector del nivel educativo respecto a la venta de una plaza realizada por Sylvia Ramírez González ─subdirectora de la preparatoria─, quien fue señalada como responsable de la acción por la persona que había realizado el pago.

En esas circunstancias le han solicitado dejar la dirección escolar mediante oficio: el director de bachillerato general le ordena cambiar de adscripción e incluso un abogado del jurídico de Bachillerato General ─Carlos Castañeda─, instruyó a la subdirectora y secretario escolar de la preparatoria para desalojar al maestro, a tal grado que el 13 de octubre le cambiaron las chapas de su oficina, para impedir su ingreso.

Las acciones realizadas en su contra son una clara muestra de represión de quienes tienen a su cargo el nivel educativo y en abierta protección a la subdirectora escolar, quien al parecer cuenta con la anuencia del  director de Bachillerato General para realizar este tipo de acciones, a pesar de que la Ley General del Servicio Profesional Docente no lo permita.

Asegura, además, que dichas autoridades le exigieron la adquisición de un vehículo utilizando los recursos generados del plantel, así como la práctica de imponer empresas a modo en trabajos diversos en las escuelas. Como ejemplo menciona la colocación de mochetas colocadas enfrente de la institución, pagando tres veces más el costo ofertado por otras.

Es, a todas luces, la protección y las posibilidades de corrupción que no puede permitir el secretario de Educación del Estado de México, por lo que es urgente realizar una investigación a fondo del tipo de relación que guardan las autoridades del Bachillerato General con todas y cada una de las escuelas del nivel, que a decir de radio pasillo, la prepa anexa a la Normal 1 de Toluca no es la única que sufre de este tipo de actuaciones.

Las mil y una noches

* “Favorecido por la “legalidad”, Carlos Romero Deschamps se ha convertido en una máquina para hacer dinero cuyo destino nadie conoce. Pero también en un depredador de la riqueza patrimonial que alguna vez tuvieron los trabajadores de Pemex. Se sabe que en enero de 1989, a la caída de La Quina, la riqueza del sindicato petrolero se calculaba en tres billones de pesos: dos billones en propiedades —ranchos, hoteles, maquinaria, bodegas, tiendas de consumo y ganado— y uno en efectivo”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

Francisco Cruz

Es un secreto a voces que la fuerza que disfruta Romero Deschamps tiene sus cimientos en el número de afiliados al sindicato, sus cuotas —incluidas las de sus 65 mil jubilados—, el misterioso destino de los recursos y la benevolencia del gobierno federal que cada año transfiere cientos de millones al sindicato petrolero. Es el caso de los dos sexenios panistas (2000-2012), donde supo reconocer y aprovechar las debilidades y ambiciones de Vicente Fox y Felipe Calderón. Por otro lado, si bien es cuestionable su auténtica fuerza política al interior del PRI, no deja de ser intocable y, desde su imposición, mantiene para su gremio la cuota de diputaciones —federales y locales—, alcaldías, regidurías y una senaduría otorgada por la dirigencia nacional y una que otra local del PRI.

Durante los gobiernos panistas, Romero Deschamps vio cumplido su mayor deseo: convertir en oro todo lo que toca. Tras las negociaciones y acuerdos que hizo con el entonces presidente Vicente Fox, llegó bien recomendado con Felipe Calderón, quien sólo en los primeros cuatro años de su gobierno entregó al sindicato petrolero más de mil millones de pesos sin que Romero Deschamps tuviera que justificarlos.

La transferencia no fue cosa menor: 318 millones en 2007; 236 millones 876 mil en 2008; 256 millones 591 mil 949 pesos en 2009 —en plena crisis—, y una cantidad similar en 2010 para festejos o actividades cívicas o deportivas, y otras ayudas convenidas con el Comité Ejecutivo General. Amparado en una de las cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo, durante su primer año, el calderonato entregó casi 22.5 millones de pesos para cubrir gastos de viaje de Romero Deschamps y algunos integrantes del Comité Ejecutivo General, entre asesores, funcionarios del Consejo General de Vigilancia y una docena de comisionados.

En 2010, la Tesorería del sindicato recibió 88 millones para gastos generados por la revisión anual del Contrato Colectivo de Trabajo; 13 millones para participar en la discusión de la reforma petrolera de ese año; 15 millones más para los festejos de la expropiación petrolera; y otros millones por conceptos como el Día del Trabajo, que regularmente superan los 40 millones de pesos.

Según los informes disponibles del IFAI, entre 1995 y 2009 la cúpula sindical recibió 410 millones de pesos para gastos de representación; 150 millones para gastos de viaje; 240 millones para festejar el Día del Trabajo y la expropiación petrolera, y otros 219 millones de pesos para gastos relacionados con la revisión de los contratos colectivos de trabajo. Por su parte y aún con crisis de por medio, en el primer semestre de 2000 el sindicato petrolero recibió de Pemex, por lo menos, mil 700 millones de pesos justificados entre convenios y acuerdos no incluidos en alguna de las cláusulas del contrato colectivo.

Luego se descubrió que no hubo cautela en la entrega-recepción de los recursos y que la mayoría de las operaciones se realizaron a través del banco Inverlat —hoy Scotiabank—. En esos extraños acuerdos participaron Rogelio Montemayor Seguy, director general de Pemex; Carlos Fermín Juriasti Septién, titular corporativo de Administración; Juan José Domene Berlanga, director de Finanzas, y Julio Pindter González, subdirector corporativo y de Relaciones Laborales. Por el lado sindical hubo dos representantes: Carlos Romero Deschamps y el tesorero Ricardo Aldana Prieto.

Las cantidades son exorbitantes. A las entregas gubernamentales deben sumarse entre 300 y 400 millones de pesos que cada año recibe el sindicato por cuotas de sus agremiados, de las que nadie puede pedir cuentas. En agosto de 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que las aportaciones sindicales son recursos privados que no están sujetos a la Ley Federal de Transparencia.

Favorecido por la “legalidad”, Carlos Romero Deschamps se ha convertido en una máquina para hacer dinero cuyo destino nadie conoce. Pero también en un depredador de la riqueza patrimonial que alguna vez tuvieron los trabajadores de Pemex. Se sabe que en enero de 1989, a la caída de La Quina, la riqueza del sindicato petrolero se calculaba en tres billones de pesos: dos billones en propiedades —ranchos, hoteles, maquinaria, bodegas, tiendas de consumo y ganado— y uno en efectivo. Hoy ningún trabajador sindicalizado sabe cuánto tienen. Desde aquella época nadie les ha entregado ningún reporte. Sebastián Guzmán Cabrera se llevó algunos secretos a la tumba y Romero Deschamps cuenta con la protección gubernamental.

Ahora que el PRI está de regreso en la Presidencia, su relación con el gobierno mantiene un son de paz. Con ello prueba la capacidad que tiene para adaptarse y cambiar de color dependiendo de las circunstancias —cual si fuera un camaleón—, pero sobre todo que supo decodificar el mensaje enviado por la Presidencia de la República con la detención de Elba Esther Gordillo: “no es un asunto de sindicalismo, sino una cuestión personal”. En otras palabras, se trataba de poner un ejemplo a todos con un vecino, más no de corregir a todo el vecindario.

Entrevistado por la revista electrónica sinembargo.com, Fernando Palomino, secretario del Interior alterno, viejo amigo de andanzas de Romero Deschamps y con quien actualmente se encuentra enfrentado por el control del sindicato, dio una poderosa razón por la que Romero Deschamps se va a mantener a flote con el PRI: “Alrededor del sindicato hay negocios inmensos. Un cambio obligaría a nuevos acuerdos para continuar los negocios. Con Carlos ya están hechas las cosas. Tiene cuatro procesos penales pendientes, algunos relacionados con enriquecimiento ilícito, pero simplemente nadie actúa. No actúan procuradores, secretarios del Trabajo. Nadie. ¿Qué puede uno pensar?” Las respuestas se multiplican, pero todas tienen como núcleo a dos hermanas siamesas llamadas corrupción e impunidad.

Con toda certeza, se puede decir que Romero Deschamps forma parte de la sagrada familia de líderes sindicales depredadores e intocables cuya capacidad para aliarse no tiene límites, tan odiada como temida, siempre necesitada por los partidos. Sin embargo, para conocer mejor a este líder petrolero, nada mejor como el pasado, es decir, la historia de la casta sindical en la que está anclado su origen.

La reina de la venta de plazas

*

* En la calle, un profesor denuncia que las plazas laborales se venden en el Prepa Uno Anexa. A un lado algunos padres lo acompañan mientras las puertas laterales de aquella escuela se abren y los que están adentro se asoman por unos segundos. Como si fuera ambulante, porque hasta el espacio que había pedido para hablar se lo han quitado, ofrece allí la versión que explica la separación y que tiene que ver con una venta de plaza, una plaza, dice en algún momento, “una plaza que yo mismo gestioné porque la escuela la necesitaba” y que la subdirectora de esa prepa, Sylvia Ramírez González, aprovechó para vender al orientador Édgar Morales Cordero, a cambio de 40 mil pesos.

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Miguel Alvarado

Toluca, México; 19 de octubre del 2015.

Entró a su oficina, con el cuerpo inclinado y en el rostro ni siquiera la pregunta.

– Oiga, profesor, ¿por qué me quiere correr si no le debo nada a nadie?

– Perdón, no le entiendo –respondió Miguel Martínez Hernández, director de la Escuela Preparatoria Oficial Anexa a la Normal 1 del Estado de México.

– No se me hace justo, porque yo pagué por mi plaza lo que pidieron y ahora me mandan un oficio donde me quieren reubicar –le reviró Édgar Morales Cordero, un orientador de esa escuela.

– ¿Cómo que pagó? ¿A quién le pagó? ¿Me lo puede ratificar ante las autoridades? –dijo Martínez.

Morales narró brevemente los hechos y Miguel Martínez lo denunció en una reunión convocada ante la Dirección de Bachillerato General, dos días después, el 29 de julio del 2015.

Para el 14 de octubre Martínez era obligado a abandonar la escuela preparatoria, al salir de los sanitarios, “porque eran instrucciones del Jurídico, de la subdirectora y del secretario del plantel, y fui escoltado como vil delincuente hasta la salida”.

*

II

Miguel Martínez espera en una de las entradas laterales del Prepa Uno Anexa. Son las 8 y media de la mañana y ha convocado a una conferencia de prensa. La ha pospuesto ya una vez y ahora, al llegar al lugar donde ha trabajado 7 años, ha encontrado las puertas cerradas. No hay acceso por ninguna de ellas y nadie está para dar explicaciones. Le han negado de manera definitiva el paso y tendrá que hablar desde la calle.

– ¿Cerraron la escuela por usted?

– Pues sí, ya sabían que iba a denunciar y han cerrado las puertas principales. Desde hace rato no se puede entrar por allí. Los que están adentro quieren o querían dar su propia conferencia.

Está junto al zaguán del estacionamiento, habilitado por esta vez como entrada única. Por allí van maestros y padres de familia, que lo miran, unos bajando la vista y otros diciendo algo. En esta escuela se puede mirar bajando la vista cuando los autos de los directores entran, antes de las nueve de la mañana. Con Ramírez están algunos padres de familia, que reprueban la persecución que las autoridades educativas del Estado de México han desatado contra él, y que lo tiene separado de su trabajo.

Martínez señala como responsables, entre otros, a Cuitláhuac Anda Mendoza, actualmente director de Bachillerato General y a quien, desde las oficinas del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) lo describen como “el rey de la venta de plazas”.

Anda era director de Educación Media Superior y Superior en el 2013. No es ningún improvisado en las ligas intermedias del poder en el singular mundo de las escuelas públicas mexiquenses, uno de los cotos más cuidados y en extremo oscuros desde el propio gobierno y el sindicato oficial, y cuyos afiliados representan unos 120 mil votos duros para la dictadura priista generadora, por ejemplo, de la carrera política de Enrique Peña Nieto.

Y también hubo quejas contra él, a mediados de noviembre del 2013, cuando fue denunciado por profesores de distintos planteles por la opacidad con la que manejó recursos autogenerados como cuotas por inscripciones, constancias, exámenes extraordinarios y certificados.

Y es que Anda, antes como ahora, ha dictado la lista de proveedoras para algunas escuelas donde, por otro lado, ubica a sus amigos en esta red de conveniencias que aprovecha el poder público para generar ganancias para ellos. Hace dos años, los socios de ese desfalco legalizado eran subdirectores de Bachillerato, Agustín González de la Rosa y de Bachillerato Tecnológico, José Francisco Cobos Barreiro, dice el diario Edomex Al Día.

Esa vez fue enviada una circular a más de 130 planteles para adquirir un escáner de 120 mil pesos cuyo vendedor fue designado por Anda, con un contrato firmado desde la Dirección de Educación Media Superior. El precio real de aquel equipo, decía los denunciantes, era de 35 mil pesos.

El profesor separado lo deja entrever. Anda es un funcionario que sabe utiliza el capital público desde una tramposa legalidad y ahora, en la Prepa Uno Anexa, hizo lo mismo que hace dos años.

“A esta institución a mi cargo le fue exigida la adquisición de un vehículo, comprado con los recursos del plantel y de lo cual el Dr. Cuitláhuac tuvo conocimiento de ello, así como de la imposición de una empresa que cobró tres veces más los costos de mochetas que fueron colocadas enfrente del plantel y cuya cotización inicial fue de 150 mil pesos, pero se pagaron 434 mil por disposición de la Subdirección de Bachillerato General, que obligó a contratar a una empresa que no reunía las características que nosotros pedíamos. ¿Acaso ellos reciben mochadas de las empresas o son los dueños?”, dice Martínez, quien aclara que las facturas aparecen en el libro de Ingresos y Egresos de la escuela.

Hace dos años los señalamientos fueron los mismos: construcción de aulas, mantenimiento civil, adquisición de equipos de cómputo con el mismo proveedor designado por la Dirección con sobreprecios de hasta un 200 por ciento”, cita Al Día, que enmarca a Cuitláhuac en medio de dos procesos judiciales abiertos en Naucalpan por los mismos manejos.

Anda ha entregado equipo y obras en el sector educativo, como las del 28 de noviembre del 2014, cuando a la Prepa 24 le dieron medio millón de pesos en equipo para gimnasio, en Naucalpan y allí, ante 10 caminadoras, 10 elípticas, 10 bicicletas fijas y cuatro islas para diversos ejercicios, el entonces director general de Educación Media Superior dijo que se está velando por los más jóvenes. Pues sí, de alguna manera.

Perspectivas aparte, el 27 de enero del 2014, atestiguó “la rehabilitación integral de escuelas, el Internet en las mismas y los técnicos que dan mantenimiento a las computadoras, libros y clases de inglés a partir de cuarto grado, bibliotecas digitales, así como el pago a más de 200 conserjes y el apoyo económico a las escuelas de tiempo completo”, la entrega de “740 mil pesos en trabajos de pintura general en muros y herrería, así como en la impermeabilización y otros trabajos, que igual se realizaron en la escuela Primaria “Luis Cabrera Lobato”’, en Tlalnepantla.

Miguel Martínez se enfrentaba entonces a una estructura basificada desde los procesos de licitación y que ha encontrado la manera de lucrar construyendo una red de proveedores asociados.

¿Posee Cuitláhuac Anda, también ex director de Gobierno en Toluca en el 2008, regidor en el ayuntamiento de Naucalpan, director de Gobierno en la región de este municipio, también director de Desarrollo Metropolitano en la Secretaría del ramo y encargado del despacho de la Secretaría de Desarrollo Metropolitano, alguna de esas empresas proveedoras?

“No lo sé”, dirá después Martínez, mientras prepara su historia y mira por encima de sus lentes, diciendo algo desde esa pausa.

*

III

En la calle, el profesor reparte un relato donde pormenoriza. A un lado algunos padres lo acompañan mientras las puertas laterales de aquella escuela se abren y los que están adentro se asoman por unos segundos. Como si fuera ambulante, porque hasta el espacio que había pedido para hablar se lo han quitado, ofrece allí la versión que explica la separación y que tiene que ver con una venta de plaza, una plaza, dice en algún momento, “una plaza que yo mismo gestioné porque la escuela la necesitaba” y que la subdirectora de esa prepa, Sylvia Ramírez González, aprovechó para vender al orientador Édgar Morales Cordero, a cambio de 40 mil pesos.

“He sufrido acoso laboral por los tres niveles de autoridad, la Dirección de Educación media Superior, la Subdirección de Bachillerato General y la Supervisión Escolar, que han insistido en mi cambio de adscripción después de la denuncia”, dice Ramírez.

Porque después de enterarse de que el orientador había pagado, en la junta de Bachilleres, el 29 de junio, encaró sin rodeos el tema.

– Profesor Édgar Morales –dijo en aquella reunión el ahora separado- ¿puede decirnos quién le vendió esa plaza?

– Me la vendió la subdirectora Sylvia Ramírez González –respondió el orientador, mientras miraba hacia donde estaban sentados Cuitláhuac Anda Mendoza; Arturo González de la Rosa, subdirector de Bachillerato General; Carlos Castañea, asesor jurídico de esa dirección; el propio Miguel Martínez y la subdirectora Ramírez González.

No hubo réplica. Sylvia guardó silencio mientras Anda escuchaba.

Solicitar una plaza tiene un procedimiento. Antes de la reforma educativa, el director se encargó de esa gestión porque hacían falta cuatro orientadores en la escuela. La plaza que se ha vendido fue autorizada por la Dirección General desde un trámite formal, que aprovecharían Sylvia y su sigilo.

“A partir de entonces he recibido acoso laboral”, repite el director de la Prepa Anexa en esa banqueta que de pronto ha atraído la atención de quienes entran y salen, sobre todo de los que entran, que se quedan en un rato, el que pueden, a escuchar. Una que, primero mirando y después arrebatando el espacio participa, descubre antes la figura del profesor suspendido. Delante de él, una cámara de la ambigua Televisa toluqueña graba su testimonio. Y nada, apenas el reportero apenas está enterándose cuando ella, la que observa a unos metros, decide intervenir.

– Perdón por la metida –dice, mientras hace a un lado al maestro y suelta lo que trae, que ha configurado desde los movimientos de cabeza que ya hacía cuando escuchaba en la periferia. Es ese vaivén lo que la ha impulsado pero también la revoltura de su entraña, quizás la bilis, dice alguien detrás de ella, que la conoce.

– Es Rocío, pues quién más.

Pero antes, Miguel Ramírez ha podido articular su historia. El silencio de la subdirectora Sylvia daba la razón a quien la señalaba. No intentó defenderse ni desmintió una sola palaba pero había un motivo. La mesa allí reunida formaba parte del equipo de vendedores, a excepción de los dos quejosos.

Antes, un poco más, en abril del 2015 una orden firmada por Anda autorizaba a Sylvia Martínez como única responsable de la administración de los recursos financieros, de los que hasta este día no ha presentado los informes correspondientes. Eso y más de ocho intentos por cambiar al director configuraban ya un plan que desarticularía esa denuncia. Porque Anda sabe que las quejas no prosperan, y es que las que él colecciona han sido acalladas, por decirlo de alguna manera, al estilo Iguala. Se apuesta al tiempo, a la distancia, a las larguísimos procesos que los mismos señalados se encargan de bloquear y de la complicidad o al menos el silencio del secretario de Educación. Y también se usa la dádiva, pues el último intento de colocar a Martínez en otra escuela, la 305 o en la 139, incluía las opciones de un permiso prejubilatorio, año sabático, un permiso con goce de sueldo por un año, quizás otra cosa.

Pero dijo que no.

Entonces Rocío Hernández Nateras, quien se ha metido entre él y la cámara de Televisa, que ha llegado tarde pero que ahora tiene una exclusiva.

– Lo que dice el profesor no es cierto. Yo es sufrido acoso laboral de su parte y ahora que le toca a él, se queja, pero no dice nada de lo que hace.

Martínez sonríe pero le sale una mueca. Hernández ha entrado en el mejor momento y le ha rociado a la denuncia un algo de gasolina, y por lo pronto, dicen desde adentro de la escuela, “servirá para que vea lo que se siente”. Hernández Nateras lo mira mientras habla, torciendo la boca. Lo que dice es cierto, pero desde la percepción de la bilis. Ella dice sentirse acosada laboralmente, aunque después se sepa que tiene una demanda ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por maltrato a los alumnos.

La escuela preparatoria Número Uno de Toluca es una tragicomedia. Y pasa en Televisa, aunque no ha encontrado horario estelar.

*

IV

El 13 de octubre del 2015, dice el director Martínez, recibió al jurídico Carlos Castañeda, “quien de manera autoritaria me exige abandonar las instalaciones y ordena a la subdirectora y al secretario escolar cambiar la chapa de mi oficina hasta nuevo aviso”. Entonces Martínez se negó a recibir el documento que amparaba esa orden, pero a cambio recibió una amenaza.

– ¿No? Se atiene a las consecuencias –le dijo el abogado, levantándose.

Ese mismo día, más adelante, Martínez saldrá de su oficina por media hora y al regresar se encontrará con las chapas cambiadas y retiradas las líneas de los teléfonos. Al otro día, después de usar los sanitarios de las instalaciones, será escoltado hasta la salida pero el 15 la trampa se habrá cerrado.

La subdirectora Ramírez, Jesús Eduardo López Romero, secretario escolar y el jurídico Castañeda lo acusaron de desfalco. Pero lo que ellos pensaron sería una campaña relámpago para, de una vez acallar al director, resultó al revés cuando la comunidad estudiantil y los padres de familia tomaron partido por Martínez. Un día después la vendedora de plazas fue ascendida como directora desde la Dirección de Educación Media Superior mientras a los alumnos se les amenazaba diciéndoles que no debían participar en los problemas de los adultos.

Ellos recibieron un documento firmado por Cuitláhuac Anda, el 16 de octubre del 2015, el oficio 205210000/9230/2015:

“Señores padres de familia, docentes y alumnos de la Escuela Preparatoria Oficial Anexa la Normal Número Uno de Toluca: Sirva el presente para enviarles un cordial saludo al mismo tiempo de informarles que a raíz de los panfletos distribuidos hacia la comunidad estudiantil de la Prepa Anexa de Toluca, en la cual se les invita a interrumpir las actividades académico-administrativas de esta institución el día lunes 19 de octubre, se les informa que la Dirección General de Educación Media Superior, dependencia perteneciente a la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado, no reconoce ninguna interrupción de labores y al mismo tiempo se les informa que se trabajará de  manera normal, de acuerdo a la normatividad establecida”.

– Yo no he convocado a ningún paro- aclara Martínez- los panfletos que yo repartí sólo hacen una denuncia y estoy señalando mi reinstalación.

Al final, Martínez ha seguido la ruta de los agraviados, la que apenas contiene un mínimo de éxito pero que es, para la inmensa mayoría, el único camino con una posibilidad. La Comisión de Derechos Humanos lo ha canalizado, cómo no, a la Secretaría del Trabajo, donde le han dicho que no procederá una demanda por abandono de trabajo porque de parte de las autoridades educativas no existe una notificación.

Por ahora no existe documento que avale la separación de Miguel Martínez Hernández. Todavía, para rematar, el director separado dice que “ya pasó la primera evaluación y hay grupos que todavía no tienen maestro. Sí, en esta escuela, a medio semestre”.

Y, por ejemplo, la palabra corrupción.

Octubre

*

* Es el sábado y se desmarca el Chicharito porque él y su jersey rojinegro pasan entre los centrales del Hamburgo, que le sacan dos cabezas de altura. Va el Chicharito ejecutando sin balón el prodigio del desmarque que a su edad, unos 27, quizás, nada tiene de fantástico y sin embargo ese movimiento practicado en el recreo, en los campos escolares, contra las bardas más callejeras parece imposible y metafísico.

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Miguel Alvarado

Toluca, México; 15 de octubre del 2015.

Diablura Ediciones es una colección de plaquetas de poesía, artesanales, con las cubiertas en serigrafía y satánicos motivos. Tiene copyleft, que las hacen todavía más curiosas -o sea que se pueden usar los contenidos de manera libre, sin cargo de conciencia-.

Pero hablar de uno. Tampoco que otro hable de uno, aunque lo hiciera para bien.

Mejor que gane el Atlas.

Porque octubre, no, no, excepto porque en su fin llega el Día de Muertos y se les puede mirar de cerca, como cobijado porque todos miran y hasta de lejos es bien visto que uno vea. Pero después de eso, viene la cancelación, los ciclos, pues sí, a los que uno también está condicionado.

Entonces uno hojea, pero hojea los libros de otros. A veces también se hojean libretas donde se encuentran cosas así:

“Primero interceptado y luego custodiado por federales. No fue atacado por polis”.

O esto más: (me pregunto entonces si puedo responder. Luego me digo que no, que no, que no puedo): “no se trata de ayudar a los padres de Ayotzinapa, se trata de generalizar la lucha. Somos el pensamiento de Lucio Cabañas”.

Es el sábado y se desmarca el Chicharito porque él y su jersey rojinegro pasan entre los centrales del Hamburgo, que le sacan dos cabezas de altura. Va el Chicharito ejecutando sin balón el prodigio del desmarque que a su edad, unos 27, quizás, nada tiene de fantástico y sin embargo ese movimiento practicado en el recreo, en los campos escolares, contra las bardas más callejeras parece imposible y metafísico. Entonces se queda enfrente, flotando a 15 kilómetros por hora con la vista fija en cuatro mil posibilidades. Detrás de él, Leverkusen y hasta los narradores más errados de ESPN saben que ha ganado ese pique en no más de 30 centímetros. Se levanta alzando el vuelo y si el balón fuera un Tango todo podría quedar allí, congelado para siempre en la foto más perfecta. Porque es el gesto de Hernández haciendo el cuerpo abajo para tomar impulso y los defensas extendiendo los brazos –uno de los rivales será barbado y sus ojos azules en dos semitonos- han comprendido que nada pueden hacer. El portero, tal vez de suéter amarillo y los guantes blancos con vivos rojos, cuidará el primer poste. Hará en segundos un recorrido de palo a palo y si hay suerte, se encontrará de frente con el remate.

También hay que hablar de dios en estas líneas, porque en otras no quiere caber, en estas, las que siguen:

– ¿Tienes miedo?

– No, no tengo miedo, me vale madres.

Entonces se oye que cortan armas, el cartucho o como se llame. No son los M1 o M2 de antes, pero cortan y está oscuro. Los que van a caballo no tiene de otra que gritar hacia l’oscuro, diciéndoles que le jalen. Y los que están en la emboscada le jalan y unos caen.

Luego, en otra donde tampoco cabe dios:

Hasta los bomberos iban armados esa noche y los de la Cruz Roja se quedaron detenidos por una orden que alguien les dio y que acalló la sirena, requisó las camillas, engarrotó los brazos. Los rescatistas de Protección Civil se encargaron de todo. Subieron los cuerpos -porque había un chingo- y se los llevaron. Luego los embolsaron y de pronto dieron las cuatro de la mañana. Que nadie se mueva, somos los bomberos y venimos a matar.

¿Sí, así?

O en esta última, donde tampoco dios cabe: dice: traigo el dolor de la equimosis. Fui atado con cordones y arrastrado y he perdido la capacidad de mirar. Ahora tengo en las uñas la sangre de otros, pero esto no podrá comprobarse porque ya ha pasado mucho tiempo y si no sucede el milagro de la conservación, no habrá nada que responder.

Aquí he llegado y no se vislumbra otro día.

Ahora salta el Chicharito gana, midiendo en el último segundo con los ojos cerrados, como con el instinto, dicen los que gritan en la tele, el viaje de la plástica pelota que se vuelve comba o gambeta contra sí misma. Y se levanta y remata frente al arco del Hamburgo.

Es la hora.

Nadie recuerda a Kevin Keegan fichando por el Hamburgo para ganar la Bundesliga en 1977. In that year la FIFA era más corrupta que ahora pero en la cancha había un orden, roto de vez en cuando, en l978, por ejemplo, cuando Perú necesitaba perder por 6 a 0 contra Argentina en ese Mundial septentrional porque en ello le iba la vida a alguien que no sabía de futbol. O en el Azteca, cuando el América ganaba hasta en las películas de Chespirito y los de esa época tenían su Tlatelolco, sus matanzas escondidas detrás de la puerta, y sin embargo las rendijas.

Keegan nació en 1951, cuando Duncan Edwards no sabía nada de Munich pero ya jugaba esperando que el Manchester del 58 no sucediera. Si así hubiera pasado, Pelé no se pronunciaría igual y Wolverhampton habría perdido porque así estaba dictaminado. Edwards nació el 1 de octubre, que parece llevarse lo mejor, nunca devolverlo.

Y de eso se trata Octubre, el libro que me ha tocado en las ediciones artesanales, rojas y de agradecido copyleft, pero que no puedo leer en voz alta ni en voz baja. Tampoco lo puedo abrir o dibujar sobre sus hojas.

Y es que un fatídico megaterremoto dividirá América y matará a millones de personas.

Gracias.