Cuartos de Guerra

* Las descoloridas campañas no dan para más. Ni siquiera un debate, al que sólo asistieron dos candidatos y un clown acercado al PRI, logra interesar a la ciudadanía que conoce, aunque sea en partes, las historias de cada uno de los aspirantes a la presidencia municipal por Toluca. Pero esto, el descrédito de los contendientes, tiene una razón.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 18 de mayo del 2015. Eymar Gutiérrez Ramírez es muy joven. Lo es, y así lo asume. Perredista, además, es candidato a la diputación federal por el distrito 34 de Toluca y como curiosidad, publica el reportero local Gabriel Flores Archundia, tiene un Vocho de 1973.

Estudiante en la Facultad de Arquitectura en la Universidad estatal, impulsó desde ahí una organización llamada Movimiento Metrobús Toluca Ya, que impulsaba propuestas para mejorar el transporte público donde incluía, precisamente, la implementación del propio metrobús. Estas iniciativas fueron eventualmente arropadas por el PRD, por el ahora candidato al distrito I local por Toluca, Mario Medina, y su hermano, Gabriel, quien busca una regiduría en el ayuntamiento de Toluca.

A Eymar pocos lo ubican, aunque en su organización, el círculo de los hermanos Medina, es bien acogido y la opinión, espontánea si se puede el término, es que el chico, de 25 años, “es muy joven pero se expresa con una calidad y una solvencia  que impactan”.

Sí, o así parece. Un video, que tiene más de 70 mil reproducciones, en su propio muro de facebook, lo muestra en campaña política. No tiene empacho, en la filmación que él mismo realiza, en abordar a otro aspirante, el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez, quien por su lado busca, por segunda vez, la candidatura del PAN a la alcaldía de Toluca.

A las puertas de lo que parece una escuela, se observa a Eymar, vestido con su camisa negra de campaña, bordado el logo del PRD en el lado del corazón, acercarse precisamente a Sánchez Gómez, quien lo ve llegar a su lado, sorprendido. Sin embargo, el panista no se niega a un diálogo inicial.

– Juan Rodolfo… -dice el perredista- yooo soy candidato a diputado federal, Eymar Gutiérrez…

– Sí, te he visto, te he visto –responde Sánchez Gómez- Eymar, muy bien…

– Mira, yoooo… mi familia… hoy puedo tener una carrera universitaria porque mi familia… son comerciantes –suelta sin más Eymar, mirando a Sánchez- mi abuela y mi madre vendían en el mercado Juárez, cuando tú los quitaste.

Sánchez aguanta la embestida. Apenas cambia el gesto y sabe por dónde va Eymar. El tianguis, aquel desalojo que luego justificaría como una medida contra las actividades ilegales, lo sigue en las campañas por Toluca que, aunque desangeladas y con el desinterés vivo de la ciudadanía, se desarrollan en un ambiente donde la mayoría sabe, o cree saber, que las decisiones respecto a los resultados finales, están ya tomadas. Así que Sánchez Gómez se limita a asentir con rápidos movimientos de cabeza mientras el perredista habla.

– Tú dices que nos diste oportunidades… y opciones… –alcanza a decir Eymar cuando una voz, bronca y gruesa, lo interrumpe.

– ¿Por qué lo estás grabando? –increpa un hombre de camisa azul claro y saco café.

– ¿Por qué lo estás grabado? -repite, interponiéndose entre Sánchez y Eymar, levantando la mano, invitando a un diálogo, pero poco amistoso.

– Pues por queee…

-Si no quieres una plática… –dice, entrecano y malencarado, aquel que se parece a Francisco García Burgos, coordinador general de la campaña de Sánchez. Para este caso, no importa que lo sea, ejerce igualmente de guardaespaldas y consigue separar a Sánchez, quien discreto se va, se ubica en segundo plano y aprovecha que alguien le pide una foto para abrazarse con él y, de pronto, poner distancia.

– Si no quieres una plática tranquila, pueees…

– Yo quiero preguntarle, yo quiero preguntarle –insiste Eymar, disminuido incluso por la sorpresa –no nos dio opciones, no nos dio opciones…

– Bueno, tú quieres hacer una campaña…

– …hacer una pregunta…

– …a costa de…

–  Yo lo que quiero…

– Ten el valor de hacer una campaña con lo que tú traes, -dice García Burgos, señalándolo al estilo del oeste, dándose media vuelta, pues el candidato panista ya se ha ido. Eymar, sin remedio, se queda viendo espaldas.

– Yo quiero hacer una pregunta y no me lo permitieron –dice para la camarita el del PRD, mientras levanta la voz y la mano- ¡Juan Rodolfo, no nos contestaste! ¡Quedan dudas para la ciudadanía!

Pues sí.

Las descoloridas campañas no dan para más. Ni siquiera un debate, al que sólo asistieron dos candidatos y un clown acercado al PRI, logra interesar a la ciudadanía que conoce, aunque sea en partes, las historias de cada uno de los aspirantes a la presidencia municipal por Toluca. Pero esto, el descrédito de los contendientes, tiene una razón.

¿Por qué Eymar Gutiérrez, un chico apenas estudiante de Arquitectura, saltó a la candidatura de una diputación federal? El capital político de Gutiérrez tiene su origen en el círculo inmediato de los hermanos Medina, de quienes es pariente de sangre. Los partidos políticos, una base amorfa que luego reparten poder y prebendas, están diseñados desde una construcción feudal, donde el poder es, en todo el ámbito de lo real, repartido entre familias. El Grupo Atlacomulco es para el Edomex el ejemplo más emblemático, pero lo mismo sucede en todos las organizaciones del país.

Las elecciones que definirán la alcaldía y diputaciones en Toluca de pronto son una mala broma y el caso de Eymar no es el único: Ana Leyva, la aspirante del PRD a la presidencia, mantiene su propio conflicto de intereses. Ella, por otro lado activa defensora de los derechos de las mujeres y denunciante eficaz de casos de feminicidos en el Estado de México desde su curul, en la Cámara de Diputados, tiene un nexo panista que pocos saben, pues es pareja sentimental de Roberto Valdez García, ex director general de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad y luego secretario del Ayuntamiento, hace unos años, justamente en la administración de Juan Rodolfo Sánchez.

Valdez, también abogado penalista, fue incluso sustituto de Sánchez Gómez cuando éste era, justamente, secretario del Ayuntamiento (2000-2003). El diario Alfa, el 20 de marzo del 2015, recordaba la relación de Leyva y el abogado: “un dato curioso, de esos que abundan en la política y que hacen pensar que todo está conectado. La precandidata del PRD a la alcaldía, Ana Yurixi Leyva Piñón, es pareja sentimental desde un par de años nada menos que de Roberto Valdez, uno de los hombres más cercanos a Juan Rodolfo Sánchez, tanto que se desempeñó como secretario del Ayuntamiento durante su mandato como presidente municipal de Toluca. Qué cosas tiene la vida”.

Ana Leyva, en los inicios de su carrera política, formada en el círculo de Domitilo Posadas, uno de los caciques del perredismo en la ciudad, hoy alcanza, apenas, 9 por ciento en las preferencias electorales, en una capital donde la izquierda nunca ha gobernado. El círculo cercano de Leyva afirma que ella no era la primera opción del PRD para la alcaldía. Y si lo era, ella misma no aceptó de buenas a primeras.

Así, el panista Sánchez Gómez ha encontrado hasta sin querer, en uno de sus colaboradores más cercanos, un punto de coincidencia dentro del PRD. Pero si Leyva dice en lo privado que su relación sentimental no tiene nada que ver con la política, los Medina son un tema aparte.

Mario Medina, el candidato a diputado, es idealista. Desde la quinceava regiduría de Toluca, donde despachaba antes de las elecciones, apoyó siempre el olvidado sector cultural de la ciudad desde la impresión de colecciones literarias, presentaciones de libros y, en general, actividades marginales o independientes. Nadie lo hace. Por otro lado, entendió la fuerza que otorgan posiciones políticas y la construcción de estructuras. Fue acusado por algunos medios locales de cobrar cuotas a ambulantes del primer cuadro de la ciudad, dedicados a la venta de tamales. Jamás comprobado, sin embargo, se dejó ver públicamente con algunos líderes del ambulantaje, como Francisco Hernández, representante de la Organización Cuauhtémoc con presencia en la Alameda. Hernández, por su lado apoyaba al PAN, hace años, antes de la llegada de Sánchez al poder municipal, pero cuando entendió la política de Sánchez, optó por acercarse al PRD.

Reporteros locales recuerdan que Eymar Gutiérrez, hace pocos años, todavía en el proyecto del metrobús, llenó un día a la explanada de la Alameda, colocó una mesita y una silla y se dedicó, como pudo, a recabar firmas de apoyo para su organización. En esas estaba cuando Francisco Hernández se presentó ante el improvisado gestor y, sin mediar palabra, le propinó una golpiza. Las elecciones del 2015, sin embargo, han servido también para limar asperezas y las alianzas, por extrañas que parezcan, impulsan disímbolos proyectos políticos.

Poco después, Mario Medina fue señalado por apoyar a Mónica Fragoso, candidata del PAN a la alcaldía de Toluca hace tres años, y quien perdió porque, dice ella misma, el grupo político de Sánchez operó para que así sucediera. Medina la impulsó para que se presentara a una extraña votación interna en el partido amarillo, y compitiera justamente contra Ana Leyva, ya nombrada abanderada, para ver a quién prefería la militancia. Leyva ganó, cuando se sentía bajada de la campaña y no tuvo más remedio que seguir. El propio Medina reconoce que Fragoso aceptó de buen grado aquella derrota. A mitad de las campañas, Mónica Fragoso demandó la expulsión de Sánchez Gómez del PAN, por tener doble militancia, azul y del Movimiento Ciudadano, pero también exhibió recibos del ayuntamiento con los montos de las gratificaciones que cobró el ex alcalde. Casi un millón de pesos. El pleito interno continúa. El diario local Alfa afirma que “Juan Rodolfo Sánchez propuso un acuerdo a Mónica Fragoso para evitar la ruptura entre panistas en Toluca. Le ofreció la primera sindicatura en su planilla, ella la rechazó, se le hizo poco. Pidió más posiciones para ceder, pero era imposible, ya estaban comprometidas. Posturas irreconciliables de ambos lados, era claro que los agravios del pasado seguían vigentes. Ya verán cuánto les costará”.

En el Cuarto de Guerra de los Medina, la sombra de Fernando Zamora se pasea.