¿Por qué?

 

“Prefiero despertar en un mundo donde Estados Unidos sea proveedor del 100 % de las armas

mundiales”.

Lincoln Bloomfield, funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos.

 

Marcelo Colussi/ Argenpress

En estos días murieron 12 personas en una balacera en Estados Unidos y alrededor de 50 resultaron heridas. Lo cierto es que ya no resulta novedad la noticia de una masacre en ese país. Lo curioso a tener en cuenta en estos casos es su modalidad: un “loco” que se pone a matar gente a diestra y siniestra, armado hasta los dientes, en medio de una escena de aparente tranquilidad ciudadana. Estamos tan habituados a eso que no nos sorprende especialmente. Si el mismo hecho ocurriera, por ejemplo, en una nación africana o centroamericana serviría para seguir alimentando su estigmatización como “países pobres y, fundamentalmente, violentos”. Allí, en el Sur del mundo, la violencia y la muerte cotidiana adquieren otras formas: no hay “locos” que se broten y produzcan ese tipo de masacres; la muerte violenta es más “natural”, está ya incorporada al paisaje cotidiano, recordando que muere más gente de hambre -otra forma de violencia- que por proyectiles de armas de fuego.

La repetición continuada de estos sucesos tremendamente violentos obliga a preguntarse sobre su significado. Si bien es cierto que en muchos puntos del planeta la violencia campea insultante con guerras y criminalidad desatada, luchas tribales o sangrientos conflictos civiles, no es nada común la ocurrencia de este tipo de matanzas, con esa forma tan peculiar que la potencia del Norte nos presenta casi con regularidad. Si ocurren, como sucedió hace un año en Noruega, constituyen una catástrofe nacional. En Estados Unidos, por el contrario, ya son parte de su estampa social “normal”.

Explicarlas sólo en función de explosiones psicopatológicas individuales puede ser una primera vía de abordaje, pero eso no termina de dar cuenta del fenómeno. Sin dudas que quienes la cometen, quienes terminan suicidándose en muchos casos, pueden ser personalidades desestructuradas, psicópatas o psicóticos graves; simplemente “locos” para el sentido común. ¿Pero por qué no ocurren también en los países del Sur plagados de guerras internas y armas de fuego, donde la cultura de violencia está siempre presente y las violaciones a los derechos humanos son el pan nuestro de cada día? ¿Por qué se repiten con tanta frecuencia en la gran potencia? Ello habla de climas culturales que no se pueden dejar de considerar. La violencia no es patrimonio de las “repúblicas bananeras”, en absoluto, aunque cierta versión peliculesca -estadounidense, por cierto- nos intente acostumbrar a esa visión.

Ese patrón de violencia fenomenal que desencadena periódicamente masacres de esta naturaleza no es algo aislado, circunstancial. Por el contrario, habla de una tendencia profunda. La sociedad estadounidense en su conjunto es tremendamente violenta. Su clase dirigente -hoy por hoy, clase dominante a nivel global- es un grupo de poder con unas ansias de dominación como jamás se vio en la historia, y el grueso de la sociedad no escapa a ese clima general de violencia, entronizado y aceptado como derecho propio.

Exultante y sin la más mínima sombra de duda o recato el por ese entonces candidato a representante de Washington ante Naciones Unidas, John Bolton, en el 2005 y en medio del clima de “guerras preventivas” que se había echado a andar luego de los atentados de las Torres Gemelas, pudo decir que “cuando Estados Unidos marca el rumbo, la ONU debe seguirlo. Cuando sea adecuado a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a nuestros intereses, no lo haremos”. Es decir: la gran potencia se arroga el derecho de hacer lo que le plazca en el mundo, y si para ello tiene que apelar a la fuerza bruta, simplemente lo hace. Esa es la cultura estadounidense. El vaquero “bueno” matando indios “malos” cuando lo desea; así de simple.

Estados Unidos ha construido su prosperidad sobre la base de una violencia monumental (por cierto, como todas las prosperidades de los imperios: a la base siempre hay un saqueo. La propiedad privada es el primer robo de la historia). La Conquista del Oeste, la matanza indiscriminada de indígenas americanos, el despojo de tierras a México, la expansión sin límites a punta de balas, el racismo feroz de los anglosajones blancos contra los afrodescendientes -con linchamientos hasta no hace más de 50 años y un grupo extremista como el Ku Klux Klan aún activo al día de hoy- o el actual racismo contra los inmigrantes hispanos legalizado con leyes fascistas, toda esa carga cultural está presente en la cultura estadounidense. Único país del mundo que utilizó armas nucleares contra población civil -no siendo necesarias en términos militares, pues la guerra ya había sido perdida por Japón para agosto de 1945, cuando se dispararon-; país presente en forma directa o indirecta en todos los enfrentamientos bélicos que se libran actualmente en el mundo, productor de más de la mitad de las armas que circulan en el planeta, dueño del arsenal más fenomenal de la historia con un poder destructivo que permitiría hacer pedazos la Tierra en cuestión de minutos y productor de alrededor del 80% de los mensajes audiovisuales que inundan el globo con la maniquea versión de “buenos” versus “malos”, Estados Unidos es la representación por antonomasia de la violencia imperial, del desenfreno armamentístico, del ideal de supremacía. Las declaraciones de Bolton citadas más arriba no pueden ser más elocuentes.

Su símbolo patrio, el águila de cabeza blanca, lo pinta de forma cabal: ave rapaz por excelencia, muchas veces se alimenta de carroña o robando las presas de otros cazadores, conducta “ladrona” que llevó al padre de la patria Benjamin Franklin a oponerse vehementemente a la designación de este animal como representación del país. [El águila blanca] “no vive honestamente. Por haraganería no pesca por sí misma. Ataca y roba a otras aves pescadoras”, escribió indignado fundamentando por qué no debía ser esa ave el símbolo nacional. Obviamente, sus ideales no triunfaron.

Lo que sucedió estos días en el estreno de la película de Batman, repetición de dramas más o menos similares en estos años, es consecuencia natural -y ¡obligada!, se podría decir- de una historia donde la apología de la violencia y de las armas de fuego está presente en los cimientos de su sociedad. “El derecho a poseer y portar armas no será infringido”, establece tajante la segunda enmienda de su Constitución. Para salvaguardar este derecho y “promover y fomentar el tiro con rifle con una base científica”, en 1871 se fundó la Asociación Nacional del Rifle, hoy día la asociación civil más vieja del país, con cuatro millones de miembros y treinta millones de allegados y simpatizantes. Por lo que puede apreciarse, la pasión por las armas (¿por la muerte?) no es nueva. Las masacres son parte fundamental de la historia de Estados Unidos.

De acuerdo con informaciones de la organización Open Secrets, en los últimos años distintas instancias que buscan restringir las armas de fuego han invertido alrededor de un millón y medio de dólares en sus campañas, en tanto la Asociación Nacional del Rifle para ese mismo período ha cabildeado gastando más de diez millones de dólares para mantener intocable la segunda enmienda.

Si es cierto, como dijera Freud, que no hay real diferencia entre psicología individual y social, porque en la primera está ya contenida la segunda, la “locura” del joven asesino de estos días no es sino la expresión de una cultura de violencia que permea toda la sociedad estadounidense haciéndola creer portadora de un “destino manifiesto”. Pero la realidad es infinitamente más compleja que vaqueros “buenos” contra indios “malos”.

El club de ajedrez de Míster Morphy

 

 

«No hay genio sin un gramo de locura»

Aristóteles

 

 

«Ningún gran maestro de ajedrez es una persona normal. En lo único que se distinguen es en el tipo de locura»

Víktor Korchnói

 

Pau Pascual/ Argenpress

– Mami…

– ¿Sí, cielo? – responde la mujer.

El autobús avanza por la Quinta Avenida, sorteando carros y automóviles, una tarde soleada de 1911. Madre e hija, sentadas en el piso superior al descubierto, se dirigen al antiguo tiovivo del Central Park.

– Mami, mira aquel señor… – dice la niña apuntándolo con su dedito.

– ¡Qué horror! – suelta la madre cubriendo rápidamente los ojos de la pequeña.

Rodeado de pasajeros estupefactos, un hombre bajito con gafas de montura redonda, permanece de pie completamente desnudo. Se llama Carlos Torre Repetto.

No sería la última vez que este extraordinario ajedrecista se exhibiera en cueros. Años más tarde, durante un torneo celebrado en Polonia, perdió los estribos y empezó a correr desnudo por todo el recinto, gritando “¡fuego!”.

El mexicano Carlos Torre aprendió a jugar al ajedrez a los seis años y muy pronto destacó en su país. Jugó varios torneos internacionales y logró estar considerado entre los cinco mejores jugadores del mundo cuando sólo tenía veinte años. Según el propio Torre, nunca dormía más de dos horas por noche. Le encantaban los helados de piña y se comía de diez a quince diarios. A los veintiún años, los problemas psíquicos le obligaron a recluirse en un manicomio durante tres años. Luego se retiró del ajedrez para el resto de su vida.

Catorce años antes del episodio del autobús, el secretario de otro hombre lo sorprende esperando pacientemente una respuesta a través de un audífono invisible. El hombre alberga la ilusión de poder hablar por teléfono sin hilo ni auricular. Suele acercarse a la ventana para hablar y cantar. Luego espera una contestación.

El secretario personal de Wilhelm Steinitz informaría de ello al cónsul norteamericano, quien sugirió que se recluyese a Steinitz en un sanatorio.

El gran ajedrecistra Wilhelm Steinitz estuvo convencido de que podía emitir corrientes eléctricas, con la ayuda de las cuales podría mover las piezas a voluntad. Aseguraba estar en comunicación eléctrica con Dios y que podía vencerle al ajedrez dándole un peón de ventaja. Esto propició que finalmente lo ingresaran durante un tiempo en un manicomio de Moscú. Steinitz fue el primer campeón del mundo oficial. Descubrió muchos de los principios estratégicos en los que se basa el moderno juego posicional.

Cuarenta años antes de que Steinitz empezara sus conversaciones metafísicas con el audífono invisible, un joven estudiante de Nueva Orléans es presa de los efluvios primaverales. Cae locamente enamorado de la hija del hortelano que cuidaba las tierras de su familia. Pero su primo Ernest, dos años mayor que él, había llegado antes y se opone a sus proyectos amorosos. El joven urde un plan. Desafía al primo Ernest a un match de ajedrez a seis partidas cuyas condiciones son: a) Todas las partidas se jugarán con el Gambito Evans. b) Él dispondrá únicamente de un minuto por cada jugada, mientras que Ernest tendrá todo el tiempo que quiera. Y c) El vencedor tendrá el derecho a los favores de la hija del hortelano, sin que el rival vencido pueda oponerse. Ernest aceptó y fue derrotado por 4 ½ a 1 ½. Pero la muchacha nunca quiso saber nada del joven Morphy, quien acabó profundamente deprimido. ¿Sería el inicio su locura?

Paul Morphy fue uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos. Ya de muy joven sufrió paranoias. Estaba convencido de que diversas personas querían envenenarle y durante mucho tiempo sólo aceptó alimentos si se los daban directamente su madre o su hermana. También pensaba que su hermano político y otro amigo conspiraban para rasgarle sus elegantes trajes y luego asesinarle. Tenía la costumbre de colocar zapatos de mujer distribuidos cuidadosamente trazando un medio círculo.

– Me gusta mirarlos -decía cuando le preguntaban la razón.

Morphy no pudo soportar el peso de su fama después de llegar a la cumbre en pocos años. Tras vencer a los mejores de su época en una gira por Europa, regresó a su país y dejó definitivamente de jugar. Terminó odiando el ajedrez. Ni siquiera permitía que se le mencionase nada relacionado. Rechazó todos los premios y reconocimientos que se le ofrecieron por su extraordinaria carrera.

Ya han pasado veinticuatro años desde que Carlos Torre se exhibiera en pelotas en el piso de arriba del autobús.

– Ven aquí, Ajedrez.

Curioso nombre, el de su gato preferido. El felino da un salto y se arremolina en su regazo. El hombre, agradecido, lo acaricia dulcemente. Está exhausto. Acaba de ganar una intensa partida a Max Euwe. Como en las anteriores partidas del match, antes de empezar el juego ha dejado a sus dos gatos sobre el tablero, oliendo las piezas. Sabe que esto le ayuda. Al comprensivo doctor Euwe no le importa.

– No creo que Alekhine hiciera eso intencionadamente con ánimo de molestarme – diría años más tarde el doctor.

Alexander Alekhine fue campeón del mundo desde 1927 a 1935, año en que perdió el título ante Max Euwe. Además de excéntrico, era un alcohólico empedernido. Poco antes del inicio de una de las partidas del match, lo encontraron tendido en un campo cercano completamente ebrio. En otra ocasión, se presentó a dar una exhibición de ajedrez tan borracho que empezó a orinarse en el suelo ante la concurrencia. La exhibición tuvo que anularse debido a la lamentable “exhibición”. En 1937 retó de nuevo a Euwe y le ganó. Fue otra vez campeón del mundo hasta su muerte, en 1946.

Hace ahora cuatro años desde que encontraron a Alekhine tirado en el campo durmiendo la mona. Los nazis ya han tomado Polonia y están enviando judíos en masa a los campos de concentración. Esa mañana, un oficial de la Gestapo se ha presentado sin aviso en un sanatorio mental de Varsovia. Le atiende el jefe del servicio de Psiquiatría.

– ¿Hay judíos en su clínica?

– No… bueno, sí. Tenemos a un gran maestro de ajedrez, pero está completamente loco.

– Quiero entrevistarme con él. Lo comprobaré yo mismo.

El oficial es conducido a la habitación del enfermo, quien se encuentra tendido en la cama.

– ¿Es usted Akiba Rubinstein?

– Sí, señor.

– Levántese ahora mismo. ¡Venga conmigo!

– ¿Para qué? – responde el paciente levantándose de la cama.

– ¡Para trabajar!

– Ah, a trabajar… ¿a dónde?

– ¡Al campo de concentración!

– ¡Magnífico! ¡Eso me encanta! – dice mientras se coloca el sombrero y se pone la chaqueta.

– ¡Quédese, quédese aquí!

El oficial da media vuelta y se marcha por donde había venido. El polaco se acaba de librar de ser deportado al campo de exterminio de Auschwitz.

Akiba Rubinstein llegó a ser el jugador más fuerte de su tiempo pero no tuvo la oportunidad de disputar el campeonato del mundo, ya que en aquella época el campeón del mundo era quien fijaba las condiciones para disputar la corona a sus adversarios y a menudo exigía elevadas sumas de dinero, como fue el caso de Lasker, contemporáneo de Rubinstein.

Rubinstein sufrió diversos trastornos psíquicos: espasmos nerviosos, timidez patológica, antropofobia (miedo a la gente), hidrofobia (miedo al agua) y manías persecutorias. Pasó los últimos treinta años de su vida en una institución mental.

Ello no le impidió jugar en torneos de élite. Durante un tiempo, una ambulancia lo llevaba cada día desde el manicomio donde vivía a la sala donde se celebraba la competición. Después del juego se lo llevaban inmediatamente.

Era extraordinariamente tímido. En los torneos, después de realizar cada jugada, se retiraba discretamente a un lugar alejado de la mesa “para no molestar al rival”.

No viajó a América a jugar los grandes torneos de Nueva York de 1924 y 1927, por el miedo a viajar en barco, y en las escasas ocasiones en que viajó al Reino Unido lo hizo con los ojos tapados para no ver el mar.

Estamos de nuevo en la época en que el gato Ajedrez olfateaba las piezas.

– Debería usted hacer más ejercicio.

El hombre de origen letón mira al doctor. Sabe que tiene razón.

Días más tarde empezaría con su nueva rutina. Durante el torneo de ajedrez en que participaba, se empeñó en practicar diversos movimientos gimnásticos. Cuando no le tocaba mover sus piezas, aprovechaba para ir a un rincón de la sala y empezaba con sus estiramientos y genuflexiones. Luego se tumbaba en el suelo boca abajo y se relajaba. Los espectadores no lo podían creer.

Aaron Nimzowitsch, uno de los grandes teóricos del ajedrez del siglo XX, nunca llegó a estar incapacitado por una enfermedad mental, pero sus excentricidades rozaron lo patológico. Tenía curiosas costumbres como la de presentarse a los torneos en pijama.

Se consideró a Nimzowitsch como el tercer mejor jugador del mundo, inmediatamente detrás de sus contemporáneos Alekhine y Capablanca. Nunca jugó con ellos un encuentro por el título.

Nimzowitsch fue un gran teórico que aportó muchas ideas y conceptos al ajedrez. Como ejemplo, se puede ver un fragmento de “Mi sistema”. Quizás sea el libro de ajedrez más profundo que se haya escrito.

Estamos ahora a finales de los setenta.

– Él me dio primero.

– Fue sin querer. Luego recibí un puntapié en la espinilla que todavía me duele. Por eso le devolví otra patada.

– Y ayer también me pateaste sin querer, ¿No? Y anteayer.

Aunque parece una discusión entre niños, se trata de dos adultos.

– Señores -interviene el árbitro de la FIDE con una expresión entre sorprendido y cabreado. – Así no vamos a llegar a ninguna parte. Instalaremos hoy mismo una tabla separadora debajo de la mesa para que no puedan darse más patadas en las siguientes partidas, y problema resuelto.

Anatoly Kárpov y Víktor Korchnói no estaban locos. Pero la presión a la que fueron sometidos durante el campeonato del mundo de 1978 los llevó a una guerra psicológica llena de extravagancias. Ya en las primeras partidas, Korchnói apareció llevando unas gafas de sol con cristales de espejo. Sabía que a Kárpov le gustaba mirar fijamente a los ojos de sus contrincantes. Kárpov no se quedó corto. Contrató un parapsicólogo con la misión de interferir y confundir telepáticamente los pensamientos del rival. Cuando se pidió al parapsicólogo que se retirase de las primeras filas del público, Kárpov dijo:

– Se irá cuando tú te quites las gafas.

Más adelante Korchnói se trajo a un par de miembros de una secta hindú para que, a través de la meditación, anularan la influencia del parapsicólogo. También se quejó de que a Kárpov le pasaban mensajes codificados en los yogures que comía durante las partidas. Finalmente, el aspirante perdió y Kárpov siguió ostentando el título de campeón del mundo.

Septiembre de 2001. De pura casualidad, el personaje se encuentra hoy en la emisora de la Radio Bombo de Manila. La primera de las Torres Gemelas acaba de derrumbarse hace unos minutos. La radio cubre la noticia y aprovecha para preguntarle su opinión.

– Ya era hora de que le dieran una patada en el culo a los EU. Aplaudo esta acción, quiero ver cómo América desaparece del mapa.

Pocos años más tarde, tras su muerte, se encontraría en su casa el borrador de una carta que empezaba así: “Estimado Sr. Osama Bin Laden, permítame que me presente. Soy Bobby Fischer, el campeón mundial de ajedrez. En primer lugar, debe usted saber que comparto su odio a…”.

No sólo odiaba a América. Pese a que su madre era judía, su antisemitismo creciente le llevó a afirmar que los judíos habían inventado el Holocausto para hacer dinero.

Robert James Fischer fue uno de los ajedrecistas más geniales, más carismáticos y más polémicos de la historia. Fue campeón de América a los catorce años. Su gran momento fue el duelo contra el campeón del mundo ruso Boris Spassky : el “Match del siglo”, un enfrentamiento entre el capitalismo y el comunismo en plena Guerra Fría. El campeonato estuvo plagado de incidencias y de extravagantes exigencias del americano. Incluso tuvo que intervenir el propio secretario de Estado, Henry Kissinger, para convencer a Fischer de que no abandonara.

Fischer acabaría con el dominio ruso en el tablero desde 1948. Pero tras ganar el título mundial, simplemente desapareció. Tres años más tarde, Kárpov fue declarado campeón del mundo por la incomparecencia de Fischer para defender el título. En su largo ocaso fue creciendo su desequilibrio mental. Su nombre sólo apareció en los medios por diversos escándalos. El hombre que fue un mito llegó a ser perseguido por las autoridades de su propio país. Después de pasar ocho meses en prisión en Japón por viajar con un pasaporte falso, logró asilo en Islandia donde terminó su vida totalmente aislado. Un trágico caso de la historia del ajedrez.

Más allá de su dudosa personalidad, Fischer merece que se lo recuerde por su ajedrez y por lo que hizo por el ajedrez. Su dedicación fue infatigable. Posiciones que durante mucho se habían considerado inferiores se vieron revitalizadas como consecuencia de su capacidad de observar todo como si fuera nuevo.

Bien. Después de esta serie de casos protagonizados por ajedrecistas de primer nivel, uno podría preguntarse: ¿El ajedrez puede llevar a la locura? ¿Es un terreno abonado para el desarrollo de enfermedades mentales? En realidad, estos casos son una minoría en comparación al número de ajedrecistas cuerdos. Digamos que el ajedrez es un juego encerrado en sí mismo, sin conexión con ninguna otra realidad. Un juego solitario cuyo objetivo es destruir al contrario. Personas con obsesiones y tendencias paranoides pueden encontrar en el ajedrez un campo minado. Pero aun así, el ajedrez sería más bien un catalizador, no el origen del problema.

El ajedrez, pues, no significa ninguna amenaza de desarrollo de un desorden psicológico. Más bien al contrario, se ha comprobado que el ajedrez aporta valiosos beneficios a sus practicantes como, por ejemplo, el mejoramiento de la habilidad para planear durante el proceso de toma de decisiones. En la revista Schizophrenia Research, se publicaron los resultados de un estudio que demuestra que jugar ajedrez es una buena terapia para los pacientes con esquizofrenia. Es más, en otro experimento realizado a largo de veintiún años, los científicos concluyeron que la práctica del ajedrez previene contra enfermedades como el Alzheimer y otras formas de demencia. De hecho, no se conocen ajedrecistas que hayan padecido el mal de Alzheimer.

Todo es relativo. El escritor británico Gilbert Keith Chesterton, también llamado “El príncipe de la paradoja”, dijo en una ocasión: «la fantasía nunca arrastra a la locura. Lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos. Los ajedrecistas, sí». Curiosamente el propio Chesterton (quien también fue poeta) padecía una dispraxia de desarrollo sin diagnosticar.

Los parientes pobres del euro

* Hace unos meses, el euro parecía la alternativa al monopolio del dólar, hubo países que creyeron que al cambiar sus reservas de dólares a euros y vender sus materias primas en la moneda europea adquiría un seguro y ahora, al revender apresuradamente, perderán millones. No obstante, los países que como Grecia fracasen o los recién admitidos, en caso de expulsión o disolución, pueden optar por convertirse en provincias de Estados Unidos.

 

Jorge Gómez Barata/ Argenpress

Además de ser los más pobres de Europa Occidental, España, Grecia y Portugal tienen en común ser los países donde el sistema político evolucionó menos. Las oportunidades perdidas, tienen nombres y apellidos: Borbones en España, Habsburgo y Braganza en Portugal, Glücksburg en Grecia y luego: Franco, Oliveira Salazar y Georgios Papadopoulos.

Se trata de la Europa ultraconservadora cuyas elites políticas, en lugar de aprender de la Revolución Francesa y del triunfo bolchevique los confrontaron y dejaron pasar las diferentes etapas de auge económico y liberalización política. Mientras allí las dictaduras frenaban el progreso, en el occidente de Europa, aunque con dificultades e inconsecuencia, la socialdemocracia de matriz marxista ocupaba posiciones políticas y en una convergencia estratégica de facto con los bolcheviques y los comunistas, junto con la economía perfeccionaban los sistemas políticos, llegando incluso a los estados de bienestar.

La fuerza de la Alemania y la Francia de hoy no proceden de las posiciones de la Merkel y Sarkozy, sino de revoluciones y de estremecimientos políticos que tanto en 1789, 1848, 1917 como en 1945, impactaron también al resto de Europa. La bonanza de la posguerra, el progreso económico y político que en Europa siguió a la derrota del fascismo, incluyendo el vertiginoso avance de la Unión Soviética y el crecimiento del mercado norteamericano, fueron para España, Portugal y Grecia, oportunidades virtualmente perdidas.

Al margen de otros factores y conveniencias geopolíticas asociadas, simultáneamente a la contención de la presunta “amenaza soviética” y el “desafío americano”, el hecho de que en proceso de gestación de la unidad europea varios países del viejo continente estuvieran gobernados por fuerzas políticas realistas influyó en que se adoptaran políticas inclusivas y tolerantes respecto a España, Portugal y Grecia.

En 1950 el ministro de asuntos exteriores francés Robert Schumann propuso la unión del carbón y el acero de Alemania y Francia. En 1956, en la universidad de Zúrich, Winston Churchill, señaló: “Tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa…” En 1957 se firmaron los tratados de Roma para la Constitución de una Unión Europea que, además de entendimientos políticos y jurídicos incluyeron la unión aduanera, que dio lugar a la Comunidad Económica Europea y a políticas comunes en varias áreas. En estos procesos intervinieron Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.

En 1973 Gran Bretaña y Dinamarca entraron en la Comunidad Económica Europea. En 1981, con casi 40 años de atraso lo hizo Grecia y más tarde todavía, en 1986 España y Portugal, cuando eso ocurrió no existían ya las dictaduras de Franco, Oliveira Salazar ni de los coroneles griegos.

Aunque obviamente en el rápido proceso de integración de Grecia, España y Portugal a la Unión Europea y a la Zona Euro, no prevaleció la generosidad, cosa rara en la política y más aun en las finanzas, hubo altísimas dosis de voluntarismo. De un día para otro aquellos estados adquirieron una solidez financiera no alcanzable con sus propios recursos y como por arte de magia sus ciudadanos fueron catapultados a las sociedades de consumo.

Lo que ahora ocurre es una combinación de los procesos económicos reales que pasan la cuenta al voluntarismo y el irresponsable desenfreno del gasto público, el crédito y el consumo que, varias décadas después, han conducido a inauditos niveles de endeudamiento soberano y privado que ahora no pueden honrar.

La Europa rica aprendió la lección y ahora, aunque acepta el ingreso de los parientes pobres de la esfera ex soviética, no les abre la zona Euro. Con la amenaza de llamar a referéndum, Grecia, una de las tres cenicientas de la Unión Europea original, puso en crisis el sistema en su conjunto.

Hace unos meses, el euro parecía la alternativa al monopolio del dólar, hubo países que creyeron que al cambiar sus reservas de dólares a euros y vender sus materias primas en la moneda europea adquiría un seguro y ahora, al revender apresuradamente, perderán millones.

No obstante, los países que como Grecia fracasen o los recién admitidos, en caso de expulsión o disolución, pueden optar por convertirse en provincias de Estados Unidos. El fantasma de Marshall ronda la escena. Millones no faltan y siempre se pueden imprimir más. Allá nos vemos.

La nueva esclavitud

* Washington necesita desplegar el AFRICOM contra la penetración masiva de China en África: créditos blandos sin condicionamientos a los países, y más de 5 millones de trabajadores y profesionales chinos en una multiplicidad de emprendimientos sino-africanos. La Libia con el tirano Kadafi había evitado toda relación con la OTAN, y es uno de los 5 países africanos que rechazó integrarse en el AFRICOM.

 

Gustavo Herren/ Argenpress

Sin el contrapeso soviético y desenfrenados por las crisis económicas que ellos mismos producen, el imperialismo estadounidense y el europeo, junto con sus aliados árabes, siguen la hoja de ruta para el proyecto del Gran Oriente Medio y Norte de África. Sistemáticamente van avanzando sobre cada uno de sus objetivos, Irak, Afganistán, Sudán, Libia, Siria, Líbano, Somalia e Irán. Las grandes potencias occidentales se realimentan aplicando en Libia las lecciones aprendidas en Kosovo, Irak y Afganistán.

Cuando la injerencia es directa o invaden un país soberano, las grandes potencias imperio-colonialistas invocan valores nobles y humanitarios. Llevan la libertad y seguridad a la población, la modernidad, la civilización, el progreso, el desarrollo y la democracia, pero no cualquiera, sino la democracia liberal con su ideología insertada en el régimen capitalista de mercado. Suponen que no solo deberían estarles agradecidos los traidores y entregadores locales sino el pueblo invadido como un todo.

Al respecto Obama declaró ‘…el gobierno de Estados Unidos y el pueblo de Libia están unidos por sentimientos de libertad, justicia y dignidad, sus sacrificios han sido extraordinarios. Vamos a continuar en firme coordinación con el Consejo Nacional de Transición… Estados Unidos es amigo y socio de los libios y vamos a trabajar como socios y aliados para proteger sus intereses‘.

Desde el comienzo los líderes del triplete franco-anglo-estadounidense que comanda la invasión, ya habían declarado abiertamente su objetivo, Sarkozy afirmó ‘…Es imposible imaginar un futuro para Libia con Kadafi en el poder… permitirlo sería una traición inconcebible para el pueblo de Libia… que se convertiría en un Estado paria y fallido… mientras Kadafi siga en el poder, la OTAN y la coalición mantendrá sus operaciones para proteger a los civiles y presionar al régimen… luego puede comenzar una transición genuina, de la dictadura a un proceso constitucional inclusivo conducido por una nueva generación de líderes’.

Hace casi seis meses, cuando lanzaba la operación Odisea del Amanecer para proteger al pueblo libio, el presidente premio Nobel de la Paz también deslizó públicamente el objetivo de la invasión ‘…Kadafi ha perdido legitimidad y debe irse… Es necesaria una transición ordenada, significativa y pacífica‘. Luego reajustó su discurso ‘…La política de Estados Unidos sobre el líder Muammar Kadafi es que necesite irse’, confirmando que los bombardeos humanitarios de la OTAN serían sobre objetivos civiles para crear el caos en la población. De hecho sus bombas ‘inteligentes’ destruyeron establecimientos sanitarios, de salud, educativos, de abastecimiento, usinas de energía, edificios oficiales, fábricas, rutas, puentes y viviendas de la población con cientos de civiles asesinados.

Actualmente, después de 20 mil misiones y más de 5 mil ataques aéreos, y mientras la OTAN realizaba un furibundo bombardeo personalizado contra la vivienda del Hermano Líder y su familia, siguiendo la técnica de los asesinatos selectivos (como la que aplicaron a Osama bin Laden), el oscuro presidente pronosticó que el cambio de régimen estaba por ser alcanzado : ‘…El gobierno de Kadafi ha llegado a su fin… la oposición debe seguir tomando medidas para la transición pasiva, inclusiva y justa de los derechos de los libios’. La declaración fue rápidamente difundida y celebrada por las 4 grandes agencias internacionales de noticias que generan el 80% de la información mundial. Del otro lado, la respuesta ante la prepotencia colonial de Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y la OTAN a 188 días de terror, muerte y destrucción y fue la de un guerrero del desierto ‘…Victoria o muerte contra la agresión’.

Los imperialistas están aplicando en Libia las lecciones aprendidas en Irak y Afganistán. En estos países, a pesar de la coalición de aliados, Estados Unidos no logró evitar el impacto y el desprestigio internacional por la matanza de cientos de miles de iraquíes, que provocó la Operación Libertad Iraquí para protegerlos de las armas de destrucción masiva y los excesos del monstruo Saddam Hussein, armado por el mismo Pentágono. En Libia, se bajó el perfil. Washington comanda desde atrás, encubierto como sus drones, Francia e Inglaterra más expuestos, pero todos diluyendo responsabilidades detrás de la gran pantalla, la corrupta OTAN constituida en gendarme mundial con la ONU a su servicio, junto con 14 países socios agresores y 14 que no participaron directamente, sino de una manera u otra como cínicos cómplices de la masacre libia.

Para los liberales toda crisis encierra una oportunidad, encontrar el orden dentro del caos es saber manipularlo, las revueltas árabes y el error de Kadafi con una represión supuestamente desproporcionada, crearon condiciones para que las potencias desaten una Guerra de Masas en Libia, y próximamente ni bien Europa y Estados Unidos la utilicen para recuperarse económicamente, en Siria, otro potencial aliado de Irán. La guerra de masas, es aquella provocada por elites extranjeras contra toda la masa de un pueblo, fogoneando las divisiones y enfrentamientos internos y suministrando armas y soporte económico a bandos estratégicamente elegidos para que se maten entre sí, habilitando la dominación extranjera. Lo que el presidente Chávez llamó la guerra de perros. Estados Unidos e Inglaterra son especialistas, esta última la aplicó como imperio colonial en la conquista de la India y con las guerras del opio en China. Últimamente lo hicieron en Yugoslavia y en Sudán, con la reciente secesión de la petrolera y pro-estadounidense región sur.

Se sabía que los brutales ataques aéreos de la OTAN difícilmente serían suficientes para derrocar al gobierno libio. La última fase del plan requeriría la invasión de tropas terrestres extraterritoriales. Pero la oposición libia no veía esto con buenos ojos, mostrando además su preocupación de que la población de Trípoli no se sienta invadida por tropas de Libia oriental. Por otro lado, teniendo en cuenta las experiencias del pantanal iraquí, los imperialistas estadounidenses y europeos tampoco volverían a cargar con el costo político mundial de aparecer nuevamente como invasores. Obama se ufanó ‘…Nuestros pilotos han realizados sus misiones con mucha valentía sin tener una sola tropa de Estados Unidos en tierra libia’.

Washington con todo éxito tercerizó en Honduras el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya, el poder inteligente de Obama utilizó la experiencia para el golpe contra el gobierno de Kadafi.

La solución fue que la OTAN realizó la invasión indirectamente, mediante terceros. Se abrieron centros de reclutamiento de mercenarios, en Arabia Saudita, en Emiratos Árabes Unidos y en Qatar, la CIA y el MI6 los organizaron en Libia. Se configuró un ejército mercenario con nativos de tribus descontentas, con salafistas de Bengasi y Dernah, con egipcios de la Hermandad Musulmana, con tunecinos, y hasta con la participación de paramilitares colombianos y extremistas relacionados con Al Qaeda, los movimientos populares rebeldes armados nunca estuvieron. Aunque este fue el apantallamiento, detrás de esta fuerza contratista se hallaban los militares de Francia, Inglaterra, Europa del Este y Qatar entre otros.

Obama manifestó ‘…La OTAN ha probado que es la alianza más capaz del mundo con su fortaleza y aviones acompañada de ideales democráticos que muestran lo que puede suceder cuando trabajamos como socios iguales’, refiriéndose a los sediciosos del Consejo Nacional de Transición libio (una caterva compuesta entre otros por oportunistas y desertores del gobierno de Kadafi, neoliberales formados en los centros de poder occidental, líderes de las tribus adversarias, extremistas religiosos yihadistas de Darnah), y al furibundo lanzamiento de la operación ‘Amanecer de la Sirena’. Esta última estocada final, fue posible porque el gobierno de Obama, facilitó a las fuerzas especiales terrestres anglo francesas y a la OTAN el uso de la información de inteligencia de los drones, aviones y satélites del Pentágono (lo cual no sorprende a muchos argentinos, ya que una actitud equivalente tuvo Washington con Gran Bretaña en la guerra de Malvinas; Kadafi fue uno de los pocos que durante el conflicto proporcionó armas a Argentina). El ataque sobre la plaza de Trípoli y sus alrededores, tuvo una envergadura tal que la mitad de la Fuerzas Armadas libias sufrió bajas. Al bombardeo por saturación de la OTAN, se sumó el masivo ataque con helicópteros, el desembarco de armamento pesado y de tropas, y la ofensiva de grupos infiltrados en la misma ciudad. El saldo, una carnicería humana con miles de muertos y heridos.

Una lección sobre cuáles son las leyes de las grandes potencias occidentales que ostentan los primeros puestos en la estratificación jerárquica de la estructura internacional, es considerar el error que cometió Kadafi al confiar en los imperialistas creyendo que el servilismo y la cesión garantizaría su protección. Para éstos, el líder nunca dejó de ser no confiable e impredecible. En el fondo las leyes de las grandes potencias imperialistas/colonialistas, encubiertas por el derecho internacional articulado por ellas mismas, son simples y rudimentarias. Las relaciones son de puro interés, 100% pragmáticas, y aplicadas con una unilateralidad e impunidad proporcional al poder que los mantiene en la escala jerárquica mundial. Una suerte de colorario de la primitiva y tosca ley del más fuerte. Muchos líderes conocen que las grandes potencias no intercambian favores, sino que estos funcionan en un solo sentido, el servilismo no implica protección.

El presidente Chávez muestra conocer bien el tema. El oro es el actual refugio especulativo frente al debilitamiento del papel fiduciario de intercambio mundial, el dólar. Una muestra de la dependencia de los Estados menores a las grandes potencias, es que muchos de estos países siguen exportándoles la mayoría de sus recursos mineros auríferos, con regalías irrisorias, tal es el caso de Argentina. E increíblemente la subordinación al orden capitalista imperante es tal, que tienen depositadas como garantía partes significativas de sus reservas monetarias y en oro en los bancos de las grandes potencias capitalistas del norte. En el caso de Venezuela, en Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, y en bancos como el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, el Barclays Bank, JP Morgan y la Reserva Federal de Estados Unidos, el BNP Paribas, el Deutsche Bank, Bank of Nova Scotia y el Banco Mundial entre otros. Otro tanto pasaba con las reservas internacionales de Libia. Pero debido a las sanciones económicas impuestas por las grandes democracias del norte para defender los intereses del pueblo libio, desaparecieron robadas tal vez, las reservas internacionales del país, unos 200 mil millones de dólares que el gobierno había depositado en los bancos occidentales, y que las usinas mediáticas del imperio intencionalmente llamaban fondos de la familia Kadafi.

Venezuela, con Chávez próximo a las elecciones y afectado por la enfermedad es otra plaza a tomar por la superpotencia imperialista del norte y sus aliados. Por lo pronto, el líder venezolano anunció que el gobierno repatriará las reservas de oro en el exterior y nacionalizará la explotación minera de ese metal, así como que movilizará las reservas internacionales del país, en parte hacia bancos de China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica.

Después de la ‘destrucción constructiva’ de la Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista, es decir dejar tierra arrasada, eliminar al enemigo militar y controlar a los opositores, los neocolonialistas deben reconstruir desde cero y en el nuevo orden capitalista, un Estado según el modelo angloestadounidense de Westfalia. Para evitar un nuevo Irak, deben de inmediato restaurar la vida normal en Trípoli y en el país, para esto tienen listos programas de apoyo económico internacional, de ayuda humanitaria de la ONU, y de los países islámicos ganadores como Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Turquía.

Con las lecciones aprendidas sobre la guerra urbana irregular en el pantano de Irak y la resistencia talibán en la ciénaga de Afganistán, los neocolonialistas, que ya se están peleando por la repartija del botín libio incluido el negocio de la reconstrucción, buscan evitar un nuevo arenal. Por ello, buena parte de las fuerzas de seguridad de Trípoli provendría de la misma ciudad, con contratistas opositores y desertores. Para apoyar al Consejo de Transición pos-Kadafi, arribaría inmediatamente a la capital ‘como policía’, una fuerza de transición de más de un millar de combatientes de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Por su parte el Pentágono está preparando tropas que entrarán a Libia para ayudar a proteger las armas.

Respecto de destino planificado para el gran tirano, el Hermano líder, después que fracasara el intento de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos para asesinarlo, el Consejo de Transición puso precio por su cabeza, vivo o muerto, al mejor estilo estadounidense del ‘Far West’. Por si esto fuera poco, el fiscal argentino de la Corte Penal Internacional condenó a Kadafi por los crímenes en Libia, pero no a George W. Bush y los otros líderes cómplices occidentales por los crímenes y masacres de civiles en Irak y Afganistán.

Todo gobierno que defienda los intereses nacionales y de su pueblo afectando a los imperialistas, es una amenaza que deberán revertir. El corrupto Hermano Líder, planeaba aumentar del 30% al 50%. La participación del Estado libio en el petróleo. Salvo Italia y Alemania, las petroleras occidentales estaban disconformes con los contratos y condiciones del gobierno, considerados extremadamente duros y ‘abusivos’. A pesar de todo, el 90% de las ganancias petroleras quedaba en el país. En 2009, Kadafi rechazó el bajo precio del petróleo debido a la crisis global, y amenazó con expulsar a las grandes petroleras estadounidenses y europeas en favor de la compañía petrolera nacional de Libia, lo que hizo que Washington que lo calificara como amigo del ‘nacionalizador Chávez’. Libia es una de las mayores reservas petroleras de África, y mas importante aún, con la mayor parte de su subsuelo todavía sin explorar.

Washington necesita desplegar el AFRICOM contra la penetración masiva de China en África: créditos blandos sin condicionamientos a los países, y más de 5 millones de trabajadores y profesionales chinos en una multiplicidad de emprendimientos sino-africanos. La Libia con el tirano Kadafi había evitado toda relación con la OTAN, y es uno de los 5 países africanos que rechazó integrarse en el AFRICOM. El Pentágono proyecta plantar bases militares en el norte de África, y es probable que con el nuevo gobierno títere llamado Consejo Nacional de Transición, la cede central del AFRICOM no tarde en ser trasladada de Stuttgart (Alemania) a un nuevo hogar, Trípoli. Sería buen escarmiento para los libios anti-imperialistas y una advertencia para los Estados menores de África y Sudamérica, al convalidarse el principio R2P (Responsabilidad Para Proteger) aplicado en Serbia, en que las grandes potencias pueden intervenir donde quieran con la excusa del derecho a proteger a los civiles.

La Cumbre América del Sur – África 2011, debía realizarse en Libia. En la anterior en Venezuela (2009), Kadafi había cuestionado al Consejo de Seguridad de la ONU, había llamado a la unidad del Sur y propuesto la creación de una ‘OTAN del Sur’ : ‘…Tenemos que luchar para construir nuestras propias fuerzas. … Miren el Atlántico Norte, no hay una separación, América del Norte está vinculada desde todo punto de vista con Europa, a través de las comunicaciones, de las flotas, de todo. En cambio en el Atlántico Sur, hay un vacío y lo tenemos que llenar antes que lo hagan otros. Poner fin a ese abismo y crear continuidad entre nosotros, ya sea a través de alianzas, convenios, pactos, para organizar una acción histórica, estratégica, que pueda llenar ese vacío de manera que redunde en beneficio de la comunicación marítima, aérea, gasoductos, oleoductos, del turismo, etc. Que el Sur se interconecte como la OTAN del Norte. Ellos se sienten fuertes y muy potentes. Tienen su teoría: piensan que el mundo se divide en dos partes: señores y esclavos. En el norte están los señores y en el sur los esclavos. Y que en el mundo hay dos partes: una que produce y otra que consume. El norte produce, el sur consume lo que produce el norte. Si trabajamos juntos, quebrantaremos esa teoría…’

No es la sequía

* La invasión gringa a Somalia se hizo con todo lujo de medios: fue retransmitida en directo por las cadenas de televisión. Era un Hollywood hecho realidad, aunque acabó en tragedia porque la población se opuso con las armas a la intervención extranjera. Más de un centenar de cascos azules murieron en estos años. El caso más conocido se produjo en octubre de 1993, cuando 18 soldados norteamericanos muertos fueron arrastrados por las calles de Mogadiscio y las imágenes recorrieron todo el mundo. A los pocos días, los estadounidenses abandonaban el país. Se llamaba la operación “Restaurar la Esperanza”.

 

Miguel Giribets/ Argenpress

Somalia tiene una población de unos 10 millones de personas. El 98% es de la misma etnia y la religión (musulmana sunnita). Esto debería ser una buena base para constituir un país cohesionado, a diferencia de la mayoría de países africanos, donde se ha aprovechado la diversidad multiétnica y/o multirreligiosa para enfrentar a su población y saquear sus riquezas. No ha sido así: el factor que ha dividido es la existencia de 10 tribus y múltiples clanes y sub-clanes.

Los somalíes viven en el país más pobre del mundo después de Niger y Sierra Leona, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. En la actualidad, el 87% de la población es analfabeta y el 85% de los niños en edad escolar no van al colegio. La esperanza de vida de 47 años; uno de cada 10 niños muere al nacer y el 25% de los niños que sobreviven mueren antes de cumplir 5 años. Somalia tiene una de las peores tasas de mortalidad infantil del mundo: 117.7 niños por cada mil. Las causas de muerte de los niños son la desnutrición y la diarrea.

Según datos de octubre de 2007, la tasa de malnutrición estaba en el 17%, dos puntos por encima de lo que se considera como catástrofe humanitaria; el 20% de los menores de 5 años sufrían malnutrición en 10 regiones. Ahora la situación es mucho peor.

Hay un médico por cada 100 mil habitantes y algunos han de recorrer 700 kilómetros para encontrar al médico más próximo. No hay Ministerio de Sanidad, los 45 hospitales del país son privados. En consecuencia, casi la totalidad de la población carece de un sistema público de salud. Hay 3 compañías de teléfonos privadas y varios hoteles de lujo, con guardaespaldas privados.

El intento de formar una policía en 1998 fracasó. Se trataba de adiestrar a 3 mil hombres, pero como no cobraban, fueron desertando hasta que no quedó ni rastro del cuerpo policial

El 43% de la población vive con menos de un euro al día. Los billetes no los emite el Banco Central, que desapareció en 1991. Los billetes los confeccionan empresarios locales y se imprimen en Canadá. En esta situación, la tentación de imprimir billetes falsos es demasiado fuerte; con ello, se contribuye a disparar la inflación y la miseria de las gentes de Somalia. El primer banco desde 1991 se abrió en 1997: al Barakaat, aunque de 300 empleados, 100 eran guardaespaldas armados, pues no hay seguridad pública. En 2001 este banco era el grupo financiero más importante del país, con sucursales en 40 países. Pero los norteamericanos –a quienes ya les va bien que este país no levante cabeza-, no podían consentirlo: en noviembre de 2001, Bush declara que este banco es “amigo de Bin Laden” y congela los bienes del banco en Estados Unidos; es un golpe durísimo a la reconstrucción económica de Somalia, pues, por ejemplo, el 80% de la población recibe dinero de las remesas que llegan del extranjero a través de este banco, entre 700 a mil millones de dólares cada año, y ahora esto ya no será posible; ésta es uno de las mayores fuentes de ingresos del país.

También por estas fechas los Estados Unidos cortaron el acceso a Internet desde Somalia, acusando a las dos compañías que lo comercializaban de pertenecer a Al Qaeda.

Las exportaciones de cabras, ovejas y camellos eran el 80% del total de las exportaciones totales. Pero están prohibidas por motivos sanitarios, aunque el problema se solucionaría fácilmente con vacunaciones y controles veterinarios.

 

Pero… Somalia es un país muy rico

 

Cuenta con grandes reservas de gas y petróleo; en 1986 el gobierno concedió a 4 grandes corporaciones el permiso para la extracción de crudo: Conoco, Amoco, Chevron y Phillips, que controlaban el 75% de los campos petrolíferos. Además, tiene reservas de uranio, hierro, estaño, bauxita, cobre y sal.

Por Somalia pasa el tráfico de mercancías del Mar Rojo, un 13% del tráfico marítimo mundial, que incluye el petróleo de Oriente Medio. Por eso, había que evitar las influencias “peligrosas” (soviéticas en una época, chinas en la actualidad), aunque para ello haya que destrozar un país y condenar a la muerte por hambre a gran parte de su población.

“Ya en 1991 el general Schwarzkopf que en la época era nada menos que el jefe del estado mayor para el sudeste asiático presentó un informe al senado donde decía: “el embudo estratégico del mar rojo es el centro de los intereses de Estados Unidos ahí donde convergen África y Asia. El estrecho será cada vez más importante debido al acrecentamiento de las capacidades de tratamiento y de exportación de Arabia cuyo petróleo deberá pasar en su mayor parte por el ya que los superpetroleros son demasiado grades para el canal de Suez”.

También Israel tiene intereses estratégicos. “Israel tiene el proyecto de prolongar el oleoducto Bakú, Azerbayán–Cehyan,Turquía, que se inauguró justamente al comienzo de la guerra del Líbano, y de convertirlo en una autopista energética conectándolo con el ya existente oleoducto Trans-Israel que cruza el país y acaba en el mar Rojo. Y Somalia está justamente en la salida y entrada del mar Rojo lo que le otorga una importancia geoestratégica evidente”.

 

De la independencia a la crisis de 1990

 

Somalia se hace independiente en 1960. Desde el principio, la URSS ayudó al país. Las décadas de los años 60 y 70 fueron los mejores años para los somalíes: las condiciones sociales, la sanidad y la enseñanza alcanzaron niveles más que aceptables. La agricultura y ganadería alcanzaron un nivel tal que hacían de Somalia en un país autosuficiente para alimentar a su población.

Los problemas comenzaron en 1977 por los enfrentamientos con su vecina Etiopía. Las autoridades somalíes pretendieron anexionarse la región etíope de Ogadén, de mayoría de población somalí, y atacaron a Etiopía. En aquel momento, Etiopía era un país que marchaba hacia el Socialismo, con el apoyo soviético. La URSS intervino y lograron un acuerdo de paz, pero Somalia no lo respetó, persistió en su agresión a los etíopes y se pasó al bando imperialista. Una vista informal de Kissinger a Mogadiscio selló las nuevas relaciones del país con los Estados Unidos.

Con el viraje hacia Occidente, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial entraron en Somalia para saquear el país:

– Le imponen fuertes devaluaciones de la moneda nacional, con los que la deuda externa se engorda hasta niveles insostenibles y la dependencia financiera de los bancos occidentales se hace asfixiante. De 1981 a 1990 la deuda externa se más que duplicó, pasando de mil millones de dólares a 2 mil 300 millones. En la actualidad, la deuda es de 3.000 millones de dólares; no es mayor porque al no haber un Estado las entidades financieras occidentales no prestan dinero, por las dificultades de recuperarlo.

– Le imponen la importación de alimentos –como hicieron con el resto del países del Tercer Mundo-, con lo que se destruye la agricultura y la ganadería locales, base de subsistencia de la población.

– Se aplican las “leyes de mercado”, que consisten en reducir el gasto sanitario en un 78% del 1975 a 1989, el de educación en 82 dólares/año/niño en 1982 a 2 dólares/año/niño en 1986, etc., etc. Frente a todo ello, Somalia compró a Estados Unidos en los años 80 armas por valor de 200 millones de dólares

Los programas de ajustes traen el desempleo, la liquidación de los subsidios a la agricultura, la liquidación del gasto social, salarios de miseria, aplastamiento de los derechos laborales y pobreza generalizada.

Ante la destrucción de la economía somalí, comienza a llegar ayuda humanitaria. Pero los funcionarios y militares corruptos se apropiaron del 80% de la ayuda alimentaria en estos años.

Las condiciones de vida de la población caen en picado. En 1991, la lucha armada de los distintos clanes derroca al gobierno. Pero el país cae en manos de estos jefes de clanes y tribus, en luchas continuas entre ellos.

En 1991 la región norteña de Somalilandia se autoconstituye en país independiente. Otra región, Puntland sigue sus pasos a partir de 1998, aunque sin declaración formal de independencia. Estas dos regiones gozan de una cierta estabilidad, entre otras cosas porque, al no ser países reconocidos internacionalmente, ni el FMI ni el Banco Mundial ha desembarcado en ellos para crearles deuda externa ni otras dependencias financieras.

Somalilandia tiene unos 2 millones de personas mayoritariamente del clan de los issaqs y proclamó una Constitución en 1997. Mantiene cierta actividad comercial a través del puerto de Berbera. Comprende casi la mitad norte del país. Puntland se estructura en torno al clan de los majestins. Comprende la parte noroeste del país. El resto de Somalia, casi un 60% del territorio, queda en manos de los diversos clanes y tribus, que se mantienen en lucha continua.

 

Intervención norteamericana 1992-1993

 

La intervención norteamericana tiene lugar entre 1992 y 1993, junto con diversas tropas de la ONU que permanecieron hasta 1995.

La invasión gringa a Somalia se hizo con todo lujo de medios: fue retransmitida en directo por las cadenas de televisión. Era un Hollywood hecho realidad, aunque acabó en tragedia porque la población se opuso con las armas a la intervención extranjera. Más de un centenar de cascos azules murieron en estos años. El caso más conocido se produjo en octubre de 1993, cuando 18 soldados norteamericanos muertos fueron arrastrados por las calles de Mogadiscio y las imágenes recorrieron todo el mundo. A los pocos días, los estadounidenses abandonaban el país.

Se llamaba la operación “Restaurar la Esperanza”, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, y fue realizada en medio de una sequía y una hambruna generalizadas. En 1992 murieron de hambre unas 300 mil personas. Como explica Chomsky “…mientras el conflicto seguía activo el hambre era terrible, la población moría y se producían muchas muertes, los EU simplemente se mantuvieron al margen sin mostrarse dispuestos a hacer nada al respecto. Cuando la lucha disminuyó, cuando parecía que iba a producirse una buena cosecha y había considerables posibilidades de que acabara el hambre, y cuando la Cruz Roja y otras organizaciones eficaces estaban suministrando comida, en ese momento los EU entraron en el país realizando una demostración de fuerza y una enorme operación de relaciones públicas, esperando recibir al menos una enorme publicidad favorable por su intervención”.

Se habla mucho de los 18 soldados norteamericanos. Pero se habla menos de los 10 mil muertos –hombres, mujeres y niños-, muchos de ellos tirados por las calles de Mogadiscio y miles de torturados y desaparecidos a manos de los cascos azules.

La actuación de los Cascos Azules Somalia fue incalificable, como también hemos visto en otros muchos lugares del Tercer Mundo. En abril de 1997 se publicaron varias fotos que ilustran la actuación de los cascos azules belgas en 1993. Entre otras, presentaban estas escenas:

* Un soldado meando sobre un somalí muerto, con la bota sobre el cuello del fallecido.

* Un somalí en el suelo, agarrado por el cabello y la ropa, con un fusil en el cuello; fue asesinado a continuación, según la prensa belga.

* Un soldado meando sobre una tumba somalí.

* Un adolescente acribillado a balazos.

* Dos soldados sostienen a un niño somalí sobre una hoguera; el niño se debate para no morir quemado.

* Un soldado obliga a un niño somalí a beber agua con sal después de que le ha obligado a comerse sus propios vómitos.

* Obligan a un muchacho musulmán a comer carne de cerdo (prohibida por su religión) mezclada con agua salada, le atan a un tanque y lo ponen en marcha.

* Muere un muchacho encerrado en un contenedor metálico bajo el sol.

* Varios soldados celebran el cumpleaños de uno de ellos violando a una muchacha.

Las tropas italianas tampoco se quedaron a la zaga. Una serie de fotos también ilustra acciones como éstas:

* Fotografías con torturas, violaciones y asesinatos de civiles.

* Una violación. “La mujer lloraba, se revolvía y gritaba, pero estábamos en grupo, excitados, y queríamos divertirnos”, declaró uno de los violadores.

* Un soldados con cables en las manos, con los que va a picanear en los testículos a un somalí.

* Lanzamiento de granadas sobre vehículos donde iban sólo civiles; “tiraban al blanco para divertirse”, declararon los soldados.

* Asesinato de un viejo a patadas.

* Una mujer atada a la que se le introduce una bomba cubierta de mermelada por la vagina, “para divertirnos”.

* Al menos 10 prisioneros somalíes murieron a causa de las torturas, según consta en el diario de un soldado italiano. También se conocen atrocidades de los Cascos Azules del Canadá.

 

Luchas entre los jefes de los clanes 1996-2006

 

Las luchas entre los diversos clanes se han centrando en torno a la capital, Mogadiscio, y el sur del país. Cada año han muertos varios centenares de personas a causa de los combates, muchas de ellas civiles.

Muchos han querido huir del país y alcanzar la península arábiga. Y muchos han muerto en el intento. En 2001 mueren ahogadas 86 personas cuando trataban de huir en barco al Yemen. La tripulación del barco ha lanzado al mar a los pobres viajeros, después de cobrarles juna cifra considerable por el pasaje. Lo mismo sucederá con unas 130 personas dos años más tarde y con otro centenar de personas en 2004. En 2006 morirán en el intento de alcanzar Yemen unas 300 personas, y otras 300 se darán por desaparecidas. Al año siguiente, son 800 los desaparecidos.

A partir de diciembre de 2001 (hay que recordar que ya se ha producido el 11-S), se producen los primeros vuelos de espionaje norteamericanos y el posicionamiento de su flota frente a las costas somalíes. Estados Unidos dice que el gobierno de Somalia está infiltrado de agentes de al Qaeda y así se hace imposible la reconstrucción del país. El gobierno somalí sólo llega a controlar algunos barrios de Mogadiscio y algunas zonas en los alrededores de la capital.

Se sabe que grupos militares británicos ya están en suelo somalí. En 2002 se unen 6 buques de la flota alemana a las labores de control frente a las costas de Somalia. No sólo es el pretexto del terrorismo internacional sino, sobre todo, el proteger el expolio de los bancos de pesca que están haciendo las flotas pesqueras occidentales, a lo que se oponen los pescadores somalíes calificados de “piratas” por los medios de comunicación.

El año 2005 es el año del tsunami, que en Somalia produce 300 muertos, otros tantos desaparecidos y 5 mil desplazados. El tsunami pone al descubierto una realidad trágica. Somalia es un basurero de residuos tóxicos y nucleares de las grandes potencias occidentales.

 

Los tribunales islámicos: 2006

 

En junio de 2006, tras fuertes combates con varios centenares de muertos, los islamistas de la Unión de Tribunales Islámicos se hacen dueños de la capital, con Sharif Sheikh Ahmed a la cabeza. Los Tribunales Islámicos tienen como base social a clérigos islámicos, juristas, trabajadores, fuerzas de seguridad y comerciantes.

Mogadiscio era un nido de tráfico de armas y drogas a cargo de los jefes de los clanes; todos ellos luchaban – financiados por los Estados Unidos con 150 mil dólares al mes- contra los islamistas. Con este dinero, podían comprar armas en Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y Yemen.

Los Tribunales Islámicos (ICU) van creando lo que parece ser un Estado unificado y en paz, como se evidencia en opiniones de la más variada procedencia:

“He podido comprobar que, en aquellas zonas controladas por ellos los tribunales, han asegurado el orden; hay menos puntos de control donde los mercenarios extorsionan a los civiles; ha descendido la agresividad y ya no existe la arbitrariedad de los señores de la guerra”, dice Josep Prior, coordinador de Médicos sin Fronteras-España (MSF) en Somalia. “Progresivamente pero en poco tiempo la ICU logró llevar la ley y orden a todo el país, eliminaron las drogas y las armas de las calles, hicieron accesibles los servicios básicos de atención sanitaria y educación, aportaron estabilidad a la sociedad civil, se aseó la ciudad, los puertos marítimos y los aeropuertos volvieron a abrirse para el tráfico comercial, etc.

“Amina Mire, miembro eminente de la diáspora somalí reconoce que “muchos somalíes que no son religiosos han visto como su seguridad mejoraba bajo la dirección de los Tribunales Islámicos. Queremos darles a estos tribunales el tiempo necesario para limpiar las calles de violencia. Después de haber restablecido el orden, estos tribunales habían podido progresivamente modernizar sus interpretaciones y aplicaciones de las leyes islámicas. Una gran parte de los somalíes que viven en el extranjero estaban dispuestos a volver al país una vez que la paz y la seguridad fuesen restablecidas”.

“Se instaló una extensa red de programas y centros de seguridad social, clínicas sanitarias, cocinas colectivas y escuelas primarias para atender a gran número de refugiados, campesinos desplazados y pobres urbanos. Estas actuaciones aumentaron el apoyo popular a los ICU”.

“No debemos olvidar que los así llamados islamistas han creado un sentido de estabilidad en Somalia y han promovido la educación y otros servicios sociales, mientras que los señores de la guerra mutilaban y asesinaban a civiles inocentes,” declaró Ted Dagne, especialista en el Cuerno de África del Servicio de Investigaciones del Congreso.

En pocas semanas, los islamistas toman las principales ciudades del país. Inmediatamente, unos 300 soldados etíopes cruzan la frontera para impedir el avance de los Tribunales Islámicos. A continuación, en julio de 2006, son 8 mil los soldados etíopes que llegan a Baidoa, sede del gobierno de transición, a 245 kilómetros al NO de Mogadiscio. Poco después, los soldados etíopes en Somalia llegarán a los 15.000 efectivos.

Se forma un nuevo gobierno en Baidoa, con un ex marine norteamericano como ministro del Interior. En diciembre de 2006, la ofensiva de las tropas etíopes derrota a los islamistas, que han de abandonar Mogadiscio. La Cruz Roja denuncia que hay miles de desplazados, a causa de los combates.

“Washington aseguró que una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconociera el diminuto enclave del señor de la guerra de Baidoa como gobierno legítimo. Esto se llevó a cabo a pesar del hecho de que toda la existencia del TFG [gobierno de transición] dependía de un contingente de varios cientos de mercenarios etíopes financiados por los Estados Unidos. Como las tropas del ICU [islamistas] se desplazaron hacia el oeste para desalojar a Yusuf de su puesto fronterizo –que comprendía menos del 5% del país-, los Estados Unidos aumentaron su financiación al régimen dictatorial de Meles Zenawi en Etiopía para que invadiera Somalia”.

“La mayor parte de periodistas, expertos y observadores independientes reconocen que sin la presencia de un apoyo ‘exterior’, principalmente la presencia de al menos 10 mil mercenarios africanos (‘mantenedores de la paz’) financiados por Estados Unidos y la UE, el régimen de Yusuf se hubiera hundido en cuestión de días, cuando no de horas. Washington cuenta con una coalición informal de clientes africanos –una especie de ‘Asociación de Hombres de Paja Subsaharianos’ (ASS, en sus siglas en ingles)- para reprimir el descontento masivo de la población somalí e impedir el retorno de los Tribunales Islámicos populares. Las Naciones Unidas declararon que no enviarían un ejército de ocupación hasta que los contingentes militares de la ‘ASS’ de la Organización para la Unidad Africana hubieran ‘pacificado’ el país”.

 

El caos

 

Pero la derrota de los islamistas no acalla la protesta popular contra los invasores etíopes. En enero de 2007 se producen fuertes movilizaciones en la capital contra la presencia de esas tropas. Pronto se reanudan los combates armados entre islamistas y etíopes; en marzo mueren más de mil personas en Mogadiscio y un millón 400 mil (la mitad de la población) han abandonado la ciudad. En abril mueren en Mogadiscio unas 300 personas en los combates; muchos cadáveres se pudren por las calles.

Por su parte, los Estados Unidos inician una serie de bombardeos, sobretodo en el sur del país, con el pretexto de matar a los terroristas de Al Qaeda. En el mes de enero de 2007 y durante 5 días seguidos, los Estados Unidos lanzan sus bombas en la zona produciendo un centenar de muertos civiles.

“En dieciséis años de gobierno anárquico de los señores de la guerra, la denominada “Comunidad Internacional” no mostró nunca interés alguno por intervenir en Somalia. Sin embargo, precisamente una vez que los tribunales islámicos lograron imponer orden y estabilidad, vieron cómo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en noviembre del año pasado y bajo instigación estadounidense, votaba la resolución 1752, que abría la puerta a la intervención etíope que les llevaba de nuevo el terror y la anarquía de los que acababan de liberarse.

En marzo de 2007 llegan a Mogadiscio tropas ugandesas, unos mil 500 soldados (aunque la Unión Africana tiene previsto enviar 8 mil efectivos), con la intención de reemplazar a las tropas etíopes, a las que la población somalí odia profundamente. Los motivos de este odio los explica un funcionario de la Unión Europea, que declaraba al jefe de la delegación europea para Somalia que “fuerzas militares etíopes y somalíes en ese país pueden haber cometido crímenes de guerra y que los países donantes podrían ser considerados cómplices si no hacen nada por detenerlas. Tengo informarle que existen motivos concretos para creer que el gobierno etíope y el gobierno federal transitorio de Somalia y el comandante de la Fuerza (de mantenimiento de la paz) de la Unión Africana, posiblemente también incluyendo al Jefe de Misión de la Unión Africana y otros funcionarios de la Unión Africana han, mediante comisión u omisión, violado el Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional”.

Un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU señala unos meses más tarde que “el TFG y las fuerzas etíopes han llevado a cabo rastreos casa por casa y detenciones arbitrarias. Nos han llegado informes de civiles rodeados y ejecutados, incluidos casos de hombres a los que se les ha degollado como castigo colectivo”, subraya. “Estos actos barbáricos son una grave violación del Derecho Internacional Humanitario”.

En mayo de 2008 un informe de Amnistía Internacional indica que “las ejecuciones extrajudiciales de civiles a manos de soldados etíopes han crecido de forma marcada”. También se recoge el testimonio de una mujer violada tras sacarle los ojos a su hermano, de violaciones en serie y muertos degollados. Michelle Kagari, subdirectora del Programa Regional para África de Amnistía Internacional señala que “en Somalia, la población sufre homicidios, violaciones y torturas; los saqueos son un fenómeno generalizado, y se destruyen vecindarios enteros”. Amnistía Internacional insiste en sus escritos en que los etíopes “matan como a cabras” a la población civil somalí y documenta numerosos casos de asesinatos de somalíes por las tropas etíopes, como el de que “soldados etíopes le rajaron la garganta a un niño pequeño frente a su madre”.

El representante especial de Naciones Unidas para Somalía, Ahmedou Ould Abdalá, declarará más tarde que “está en curso un genocidio sin nombre e ignorado, que está sacrificando una generación entera”.

A finales de 2007, Mogadiscio es tan sólo un campo de batalla “Miles de personas están huyendo. La situación es desesperada para los civiles, debido a que ambos bandos utilizan artillería de manera indiscriminada, tal como sucedió durante los encarnizados combates de marzo pasado (…) “Una multitud enardecida incendió la comisaría de Hawlwadag, después que los milicianos islámicos la capturaran y liberaran a los presos”, señala un testigo presencial.

“Seis de los 17 distritos están prácticamente desiertos debido a la inseguridad y los desalojos forzados. La destrucción de casas e infraestructura es casi total”, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

El año 2008 conoce importantes avances islamistas, con la toma de algunas ciudades importantes. Los Estados Unidos siguen con sus bombardeos sobre población civil: un periodista de AP recoge este testimonio de un niño de 13 años: “El ataque estadounidense mató a mi hermano, mi hermana y mi abuela. Somos refugiados y huimos de Mogadiscio. ¿Desde cuándo nos convertimos en terroristas?”. Se producen varias manifestaciones contra los bombardeos a los gritos de “Abajo el gobierno de Bush” y “Abajo sus marionetas”.

A finales de 2008 la situación se hace insostenible. Un informe de Human Rights Watch dice que “Dos años de guerra sin restricciones y de violentos abusos de los derechos humanos han contribuido a generar una crisis humanitaria que empeora cada día y que no recibe las respuestas adecuadas. Desde enero de 2007, al menos 870 mil civiles han escapado del caos tan sólo de Mogadiscio, las dos terceras partes de la población de la ciudad… Las necesidades humanitarias de Somalia son enormes. Las organizaciones humanitarias estiman que más de 3,25 millones de somalíes –alrededor del 40% de la población del centro y del sur de Somalia- se encontraban ya en situación de desesperada necesidad a finales de 2008… Las milicias, que campan por sus respetos, han robado, asesinado y violado a las personas desplazadas en las carreteras del sur que van hacia Kenia. Cientos de somalíes se han ahogado este año en intentos desesperados de cruzar en bote el Golfo de Aden para llegar a Yemen”.

En enero de 2009 se retiran las fuerzas etíopes, y son reemplazados por soldados de Uganda y Burundi. Estados Unidos sigue armando al gobierno somalí: desde la toma del poder por Obama, se han recibido 80 millones de toneladas en armas, pese a que los prohíben los acuerdos internacionales.

En mayo los islamistas controlan el 60% de Mogadiscio. El gobierno sólo controla una mínima parte de la capital, y ello gracias a las fuerzas extranjeras. A mediados de 2011, en medio de la mayor crisis humanitaria, los Estados Unidos reanudan los bombardeos con aviones no tripulados. En la actualidad, se ha superado el millón de muertos a consecuencia de los enfrentamientos armados desde 1990.

 

Las crisis humanitarias

 

Desde los años 80 –y especialmente desde los años 90 del siglo pasado- el sufrimiento de la población somalí no cesa. La hambruna es ya un mal crónico. Somalia vive una tragedia que dura ya dos décadas como mínimo.

En noviembre de 1998, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el país tenía 700 mil personas afectados de hambruna; ha habido 3 malas cosechas consecutivas y fuertes inundaciones en el sur por el desbordamiento de dos ríos. El país no cuenta ni con un gobierno ni con una infraestructura capaz de responder a las catástrofes naturales. Las consecuencias de estas inundaciones fueron una epidemia de malaria y diarreas hemorrágicas, con unos mil 500 muertos.

En enero de 2000, otra vez debido a inundaciones en el sur el precio del sorgo, que es la base de la alimentación de la zona, se ha disparado. Miles de personas marchan hacia el norte buscando alimento.

Al año siguiente, según la ONU, 300 mil personas en el sur del país están en riesgo de hambruna debido a la sequía y a la quiebra económica del país. La ayuda internacional tiene muchas dificultades en llegar debido a los grupos tribales armados; ha habido secuestros y asesinatos del personal de las organizaciones internacionales que llevaban la ayuda humanitaria, además de que muchas ONG han abandona do el país tras el 11S porque Somalia “es un refugio de terroristas”, según los Estados Unidos.

En septiembre de 2004, según la ONU, se llega al millón de personas en hambruna a causa de la sequía. Las necesidades financieras para dar de comer a los que nada tienen se calculan en 119 millones de dólares, pero tan sólo la ONU dispone de 35 millones. La zona más afectada es el norte y noroeste (Somaliland y Puntland); han muerto el 80% de los camellos.

En febrero de 2005, otras 500 mil personas en el sur no tienen reservas de alimentos debido a la sequía. La gente dispone del equivalente de 3 vasos diarios por persona (un 20% de la cantidad mínima recomendada por la ONU), y la temperatura supera los 40 grados. Los niños han de beber su orina. Muchos caminan hasta 70 kilómetros buscando pozos subterráneos. La muerte de los ganados está en la base de la tragedia, pues priva de alimentos y leche a los somalíes. La mayoría de la población vive de la ganadería.

Fue un año de recuperación el 2006. Pero desde Occidente no podían consentirlo y echaron mano del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA). “El PMA empezó a distribuir toda la ayuda de grano de años para Somalia justo en el momento en el que los campesinos somalíes llevaban sus cosechas de grano al mercado. Con miles de toneladas de grano gratis disponible, a los campesinos somalíes les resultó casi imposible vender sus cosechas y tuvieron que enfrentarse al desastre. (…) Después, en 2007, justo cuando la cosecha de grano somalí empezaba a llegar a los mercados locales, el PMA de nuevo distribuyó toda su ayuda de grano de años, solo que esta vez allí estaba el ejército etíope para protegerle. Con una sequía de cuatro años que volvía a afectar a la mayor parte de Somalia, se podría decir que el PMA ayudó a dar el tiro de gracia a la agricultura somalí”.

En mayo de 2008, según la FAO, 2.6 millones de personas necesitan ayuda, es el 35% de la población; la cifra es un 40% superior a la de enero pasado. El precio de los cereales es tres veces superior al de los últimos 5 años; importaciones de trigo y maíz se han incrementado un 375% en el último año, cerca del 60% del consumo de cereales lo tienen que importar normalmente; la moneda se ha depreciado un 125% en los últimos 4 meses, lo que encarece las importaciones. La FAO necesita 18 millones 500 mil dólares; sólo ha recogido 3 millones 789 mil dólares.

En 2009 hay 200 mil niños desnutridos, de los que 60 mil están en peligro de muerte. En marzo de 2010, el 40% de la población depende ya de la ayuda humanitaria, pero se sabe que la mitad de la ayuda alimentaria de la ONU no llega a su destino debido, sobre todo, al boicot de los Estados Unidos y a las tramas de corrupción formados por grupos locales o funcionarios de la ONU. Por ejemplo, es muy sospechoso que el 80% de los contratos de transporte de la ONU se hagan con 3 contratistas somalíes únicamente. La ONU confiesa que sólo podrá alimentar a 2.5 millones de personas, lo que no llega a cubrir ni la mitad de las necesidades.

Los norteamericanos imponen condiciones ridículas (por ejemplo, no pagar tasas en el trayecto) que imposibilitan el reparto de la ayuda y hacen de los alimentos un arma de guerra para condenar al hambre a las zonas –que son la mayoría del país- que apoyan a los combatientes islamistas del Shahab, el brazo armado de los Tribunales Islámicos. En febrero de 2010, el New York Times publicó un titular: “Funcionarios de la ONU atacan a EU por retener la ayuda para Somalia”. En 2009 la ayuda financiera de los Estados Unidos fue la mitad de la de 2008. “Cuando el representante de las Naciones Unidas Mark Bowden se quejó a los funcionarios en Washington de que estaban reteniendo los alimentos que debían llegar a Somalia, se le dijo: Eso va más allá de nuestras posibilidades. Lo que significa que las órdenes llegan desde mucho más arriba, probablemente de la Embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, la acólita más destacada del gobierno estadounidense de la “intervención militar humanitaria”, una doctrina que Rice ha distorsionado hasta la obscenidad máxima en el Cuerno de África”.

En 2011 se produce un éxodo de la población hacia los campamentos de refugiados en Kenia y Etiopía. Familias enteras, con niños inclusive, llegan a estos campamentos tras 20 días de caminata. Muchos niños han muerto en las cunetas.

El campamento de Médicos Sin Fronteras en Dadaab, Kenia, recibe cada día mil 400 personas. Es el campamento más grande del mundo, pero está desbordado, pues tiene una capacidad para 90 mil personas y alberga a unas 400 mil; la malnutrición y la mortalidad infantil son muy altas en los campos; el 40% de los niños del campo padece malnutrición. Se dan 3 litros de agua por persona y día, cuando el mínimo es de 20 litros; hay un mercado negro de agua. Sólo hay tiendas de campaña para el 20% de los refugiados. Otros campamentos en Kenia y Etiopía están igualmente desbordados. Según la ONU, 3 millones de somalíes viven desplazados.

Más de cien mil personas han llegado a Mogadiscio buscando algo que comer. A los problemas alimenticios hay que añadir que la capital es escenario de enfrentamientos armados: “la situación aquí es aún más crítica porque ya no sólo tienen que luchar por la sequía y el hambre sino también por la inseguridad (…) En los barrios que hemos visitado no solamente había casas deshechas, calles destrozadas, sino que todavía hay enfrentamientos y todavía hay bombas”.

Se dice ya que es la peor sequía en 60 años y afecta a todo el Cuerno de África. El 70% del ganado ha muerto. Con suerte, se recogerán la mitad de las cosechas; ello es tremendamente grave, si tenemos en cuenta que sólo el 2% del suelo somalí es cultivable. Se teme que la sequía deje a un millón de niños desnutridos en toda la región. Y el precio de los alimentos no se detiene: el precio de la leche se ha triplicado en unos meses; el precio del sorgo se ha elevado en un 240% en un año; Según fuentes de la ONU, el precio de los cereales ha subido en un año entre un 110 y un 375%.

El 10% de los niños está en riesgo de morir por inanición; hay zonas con un 11% de niños con desnutrición severa. Según la ONU, unos 29 mil niños han muerto de hambre en los últimos tres meses. Una mujer somalí, Joice Karambu, madre de una niña llamada Elisabeth declara a la prensa: “En nuestro pueblo ya no hay nada de qué comer. Nada de lluvia, nada de cosechas: ya no tenemos suficiente comida. Intento vender un poco de leña que recojo pero no es suficiente. Hace algunas semanas, Elisabeth empezó a perder mucho peso. Mírela: tiene dos años y pesa seis kilos: ¡es el peso de un niño de seis meses!”. En la zona sur la desnutrición aguda afecta al 50% de los niños; según Unicef unos 780 mil niños podrían morir de hambre.

Somalia necesita mil 60 millones de dólares, pero sólo han llegado o se cree que llegarán unos 429 millones. El colmo del cinismo es que Estados Unidos se ha comprometido en 45 millones de dólares para armas a los ugandeses y burundíes que mantienen al gobierno títere de Mogadiscio; y el colmo de los colmos es que, si miramos a un mapa de Africa, mientras en Somalia mueren de hambre, un poco más arriba y a la izquierda los Estados Unidos y la OTAN están derrochando millones de dólares cada día en masacrar al pueblo libio.

 

Lo que el tsunami sacó a la luz

 

El tsunami de hace unos años desenterró la tragedia: se confirmaba que Somalia era un basurero mundial de residuos nucleares. “El tsunami no sólo había dejado en las costas de Somalia desechos normales sino también nucleares. Muchas personas de las zonas afectadas por el tsunami padecen problemas extraordinarios de salud. Según el informa de UNEP, se trata de infecciones agudas de las vías respiratorias, hemorragias intestinales, reacciones “químicas” atípicas de la piel y muertes repentinas”.

A partir de los años 90 del siglo pasado, cuando Somalia se quedó sin gobierno central, “llegaban misteriosamente buques europeos a la costa de Somalia, vertiendo enormes barriles en el océano. La población de la costa empezaba a enfermar. Al principio, padecieron extrañas erupciones, nausea, y nacieron niños malformados. Entonces, después del tsunami de 2005, cientos de estos barriles vertidos y con fugas terminaron en la orilla. La gente empezó a enfermar de la radiación, y más de 300 personas murieron. Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declara: “Alguien está vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo, y materiales pesados, tales como cadmio y mercurio – o sea, de todo.” Se puede seguir su rastro hasta los hospitales y las fábricas europeos, y se entrega a la mafia italiana para que ésta se deshaga de ello de la manera menos costosa. Cuando pregunté a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos italianos para combatir esto, dijo con un suspiro: “Nada. Ni se ha limpiado, ni ha habido compensación ni prevención””.

“En la página 134 de un informe de la UNEP, cuyo título en alemán reza «Nach dem Tsunami – Erste Umwelteinschätzungen» (Después del tsunami – Primeras estimaciones para el medioambiente), se dice que Somalia es uno de los numerosos países subdesarrollados que desde los años ochenta recibió innumerables cargamentos de residuos nucleares y otros desechos tóxicos y los almacenó a lo largo de la cosa. Se contaron, entre otros, uranio, cadmio, plomo y mercurio.” (…)“ Ilaria Alpi y Miran Hrovatin, dos periodistas italianos, intentaron averiguar algo más de tales negocios. El 18 de marzo de 1994 llegaron a la ciudad somalí de Bosasso, entrevistaron a un funcionario local y el 20 de marzo de ese mismo año, tan sólo unas horas antes de que pudieran enviar telefónicamente su informe a la RAI , fueron asesinados en plena calle en Mogadiscio por un comando”.

El almacenaje de residuos tóxicos cuesta en Europa a 250 dólares la tonelada; en África sólo cuenta 2,5 dólares, cien veces menos. De esta manera, el 40% de la población padece algún tipo de cáncer.

 

La piratería

 

Somalia tiene 3 mil kilómetros de costa y grandes bancos de pesca. Unos 300 mil barcos surcan estas aguas anualmente. Mucho se habla de la piratería en Somalia. Pero hay que ver quiénes son los verdaderos piratas. El director del Programa de Asistencia Marítima de África del Este, Andrew Mwangura, da en el clavo cuando dice que “los verdaderos piratas son hombres de negocios, grandes tiburones que se dedican al tráfico ilegal de armas, de humanos, que se lucran con la pesca ilegal y con el vertido de residuos en la costa somalí, y que tienen despachos en Nairobi, Mombassa, Londres y Dubai”.

Se nos quiere hacer creer que la costa somalí está llena de piratas-pescadores al acecho de las flotas pesqueras de los países occidentales que andan por la zona. Según el informe del Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF, en inglés): podemos afirmar lo siguiente:

– Que la riqueza pesquera de Somalia está siendo saqueada por las flotas pesqueras de los países más desarrollados.

– Que los países ricos están vertiendo basura tóxica en la costa somalí.

– Que, a modo de ejemplo, en 2005, más de 800 barcos pesqueros operaban en aguas somalíes.

– Que estas flotas pesqueras extranjeras roban a Somalia una riqueza pesquera que se puede evaluar en 450 millones de dólares anuales.

– Que todo ello es posible gracias a la inexistencia de un aparato de Estado en Somalia desde hace un par de décadas.

El origen de la “piratería” somalí son los propios pescadores, que antes de morirse de hambre, atacaban a las flotas extranjeras que robaban la riqueza piscícola del país. Uno de estos “piratas”, Sugule Ali, declaró a la prensa occidental que “no nos consideramos bandidos del mar. Consideramos que los bandidos del mar [son] quienes pescan ilegalmente y descargan basura, y portamos armas pero en nuestros mares”. Más adelante, han aparecido grupos mafiosos que realmente sólo buscan el dinero del rescate (con la complicidad de conocidos grupos financieros en Gran Bretaña, por ejemplo), pero el origen y la mayor parte de esta lucha es absolutamente justa.

La otra cara del tema es que grupos mafiosos están utilizando la crisis simplemente para lucrarse. “Por una vez, [The Times] da cuenta de algo que casi nunca se menciona en cualquier historia sobre Somalia, ni en los muy escasos artículos sobre el conflicto en sí mismo, ni en las mucho más numerosas historias sobre piratería y sus efectos en la navegación comercial (un asunto de más importancia que las vidas de 10 mil seres humanos inocentes, por supuesto): el hecho de que los principales patrocinadores y financiadores de las bandas de piratas “están vinculados con el gobierno pro-occidental del país”. El dinero de los rescates de los piratas es blanqueado por grupos financieros en Dubai y Emiratos Arabes, Nairobi y Mombasa; los rescates se pagan en despachos en Londres. El negocio puede ser de unos 60 millones de euros anuales.

Que se calle el cantor

* Cabral conocía la vida como pocos porque dejó de ser adolescente a muy temprana edad cuando arbitrariamente lo internaron en un reformatorio. En una ironía fatídica, lo asesinan el día de la Independencia de Argentina camino a Nicaragua para seguir cantando por la paz.

 

Juan Francisco Coloane/ Argenpress

Argentina es quizás la nación latinoamericana más fecunda en generar autores e intérpretes de música popular que abordan la crónica social con poesía y profundidad sin ser distantes o aburridos. En las composiciones se desprende por lo general un dejo de reflexión sobre la vida que oscila entre el encantamiento de estar vivos y la ironía aguda por esa condición del ser humano de provenir del mar y del aire y tener que estar tan anclado en la tierra. Las letras de tango y de muchas zambas y chacareras y en las baladas modernas está presente esa forma de interpretar la vida.

El cancionero de Facundo Cabral expresaba justamente eso y formaba parte de la cultura de una nación que ha producido encantamiento artístico a raudales. Su cantar pertenece a una ilustre y larga lista de próceres de la verdadera libertad.

El cable señalaba duramente que “de ocho a 10 disparos de fusiles de asalto recibió Cabral en cabeza y tórax”. Rigoberta Manchú la Premio Nobel declaraba que se trataba de un “crimen político, también dirigido a afectar las relaciones entre Nicaragua y Guatemala, un sabotaje a la democracia en Guatemala”.

Antes de la trova cubana, antes de la generación de autores e intérpretes de lo que se llamó tal vez equivocadamente “canción protesta”, ( un concepto importado de Norteamérica vía Disc Jockeys), estaban, Chango Rodríguez, Atahualpa Yupanqui, Cuchi Leguizamón, Horacio Guarany, Horacio Ferrer, Manuel Castilla, Armando Tejada Gómez, Eduardo Falú, Jaime Dávalos, Hamlet Lima Quintana, César Isella, José Larralde por citar los de fácil ubicación en el recuerdo.

Ellos representaban “la nueva canción popular”, como una forma de construir y reforzar una identidad artística local en medio de la globalización de entonces, y en ese grupo Facundo Cabral quizás haya sido el menos clasificable en el arquetipo del cantante llamado de protesta.

Si hay algo que caracteriza distintivamente al pueblo argentino es el sentido de ave libre, soñadora y creadora. Una tierra que ha abrazado al inmigrante por estar abierta al Atlántico como pocas en la región. El famoso lápiz patentado como BIC, es el Birome, como se le llama en Argentina por llevar el apellido de los autores del invento. Los hermanos BIRO, dos húngaros que emigraron a la Argentina y que desarrollaron el proyecto después de una invitación que les hiciera el entonces presidente argentino Agustín Pedro Justo para refugiarse en Argentina al ser perseguidos por los nazis.

Facundo Cabral era un fiel representante de ese ambiente y era un iconoclasta, hasta para las posiciones extremas del espectro político. Nunca quiso que lo encasillaran excepto en eso de ser libre. Tampoco reconocía ser anarquista. Su canción “No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá” lo retrata, y lo catapulta a la fama en 1970. Era un integrado constructivista y por sobre todo un luchador de la justicia social y la paz. En reconocimiento a su trayectoria abogando por la paz la UNESCO lo nombró en 1996 “Mensajero Mundial de la Paz”.

En Guatemala y América Central la violencia despiadada no descansa y habrá que preguntar una vez más el por qué. Esto obliga a indagar exhaustivamente como lo ha solicitado Rigoberta Manchú, el móvil de este crimen y sus ramificaciones. Por las informaciones, ya comienzan a detectarse obstáculos para conocer más los hechos.

Viene a la memoria la tragedia del 27 de julio de 2004, cuando uno de los guardias de la embajada chilena en San José de Costa Rica emprende una balacera asesinando a tres chilenos. Rocío Sariego secretaria cultural, el cónsul Cristián Yussef y el primer secretario Roberto Nieto, terminan fulminados después de un secuestro que demoró más de medio día. De inmediato se montó un cerco a la información y el suceso como hecho político y criminal comenzó a desdibujarse a partir de la decisión del gobierno costarricense de no continuar con la investigación. El gobierno chileno tampoco la exigió, y hasta hoy Jorge Sariego, el padre de Rocío, continúa solicitando a las autoridades del gobierno chileno que encause una reapertura de las investigaciones. La nota que escribí para un diario electrónico en el momento para denunciar el cerco a la información fue censurada.

Algo sucede en el submundo que se construye entre la autoridad pública y la delincuencia a secas, que se hace inasible al espectador común o al que se convierte en víctima.

Da mucha rabia que se calle al cantor de esta manera. No es creíble que el plan de los asesinos intelectuales haya sido matar al supuesto blanco (el señor Fariña) en medio de personajes como Facundo Cabral entre otros que iban en el coche, que no están ligados a las cuentas pendientes en Guatemala o Centroamérica. Cuando se es un buen asesino y de reputación, y eso no es de novelas sino que se observa hasta en la más elemental de las criminalidades, se escoge el momento y el espacio para la mayor eficacia.

Lo que ha sucedido con Facundo Cabral es un indicador fiel del estado de situación de la violencia estructural que tiene no solo Guatemala, sino que la región adyacente, y que no es más que el deterioro de sociedades que han estado sometidas al terrorismo extranjero por una parte y al terrorismo interno de una elite que explota sin pausas.

Ya sabemos, y con esto no se trata de estigmatizar ni a una nación ni a un pueblo. Por esas tierras donde ha habido violencia extrema prolongada en la arena política – y donde se escapan pocos países en la región de América Latina- hay que andar con mucho cuidado porque hasta un cantante por la Paz como Facundo puede morir asesinado en la desesperación del que no trepida para cumplir un objetivo a toda costa. Es el espíritu de cómo viven las elites del poder en esta etapa de decadencia y descomposición de la matriz ética de la sociedad política, la que vemos operar sin restricciones. Si no se puede negociar, entonces hay que asesinar.

Cabral conocía la vida como pocos porque dejó de ser adolescente a muy temprana edad cuando arbitrariamente lo internaron en un reformatorio. En una ironía fatídica, lo asesinan el día de la Independencia de Argentina camino a Nicaragua para seguir catando por la paz.

 

“Si se calla el cantor calla la vida

porque la vida misma es todo un canto.

Si se calla el cantor muere de espanto

la esperanza, la luz y la alegría.

 

Si se calla el cantor se quedan solos

los humildes gorriones de los diarios.

Los obreros del puerto se persignan,

quien habrá de luchar por sus salarios.”

 

(De Horacio Guarany. “Si se calla el cantor”)

 

El papel de Wall Street en el narcotráfico

* Si da la impresión de que Obama está haciendo todo lo que puede para convertir México en una dictadura militar, es porque es lo que está haciendo. El Plan México es una farsa que esconde los verdaderos motivos de la administración, que consiste en asegurarse de que los beneficios del tráfico de drogas acaben en los bolsillos de la gente adecuada.

 

Mike Whitney/ Argenpress     

La Guerra contra las Drogas es un fraude. Esto no tiene que ver con la prohibición, tiene que ver con el control. Washington pone la fuerza para los bancos. Imaginen cuál sería su reacción si el gobierno mexicano conviniera en pagar mil 400 millones de dólares a Barak Obama por desplegar tropas norteamericanas y vehículos blindados en Nueva York, Los Ángeles y Chicago para llevar a cabo operaciones militares, establecer puestos de control y verse envuelto en tiroteos que acaben por causar la muerte de 35 mil civiles en las calles de ciudades norteamericanas.

Si el gobierno mexicano tratara así a los Estados Unidos, ¿lo considerarían ustedes amigo o enemigo?

Así es exactamente cómo tratan los EU a México, y así ha venido siendo desde 2006.

La política mexicana de Norteamérica –la Iniciativa de Mérida– es una pesadilla. Ha minado la soberanía mexicana, ha corrompido el sistema político y ha militarizado el país. Ha tenido también como resultado la muerte violenta de miles de civiles, pobres en su mayoría. Pero a Washington le importan una higa los “daños colaterales” mientras pueda vender más armamento, fortalecer su régimen de libre comercio y lavar más beneficios de las drogas en sus grandes bancos.

Entonces es todo de lo más agradable.

¿No ha lugar a dignificar esta carnicería llamándola “Guerra contra las drogas”?

No tiene sentido. Lo que vemos es una oportunidad descomunal de hacerse con poder por parte de las grandes empresas, las altas finanzas y los servicios de inteligencia norteamericanos. Lo único que hace Obama es ocuparse de la subasta, razón por la cual –no es de sorprender– las cosas se han puesto bastante peor bajo su administración. No sólo ha incrementado Obama la financiación del Plan México (también conocido como Mérida) sino que ha desplegado más agentes norteamericanos para que trabajen en secreto, mientras aviones no tripulados llevan a cabo labores de vigilancia. ¿Lo captan? No se trata de una pequeña redada antidroga, es otro capítulo de la Guerra Norteamericana contra la Civilización. He aquí un pasaje de un artículo de CounterPunch escrito por Laura Carlsen que nos muestra algo del trasfondo:

“La guerra contra las drogas se ha convertido en el vehículo principal de militarización de América Latina. Un vehículo financiado e impulsado por el gobierno norteamericano y alimentado por una combinación de falsa moral, hipocresía y mucho de temor duro y frío. La llamada ‘guerra contra las drogas’ constituye en realidad una guerra contra la gente, sobre todo contra los jóvenes, las mujeres, los pueblos indígenas y los disidentes. La guerra contra las drogas se ha convertido en la forma principal del Pentágono de ocupar y controlar países a expensas de sociedades enteras y de muchas, muchas vidas”.

“La militarización en nombre de la guerra contra las drogas está sucediendo más rápida y concienzudamente de lo que la mayoría de nosotros probablemente anticipó con la administración de Obama. El acuerdo para establecer bases en Colombia, posteriormente suspendido, mostró una de las señales de la estrategia. Y ya hemos visto la extensión indefinida de la Iniciativa de Mérida en México y América Central e incluso, tristemente, las cañoneras enviadas a Costa Rica, una nación con una historia de paz y sin ejército…”

“La Iniciativa de Mérida financia intereses norteamericanos para entrenar a fuerzas de seguridad, proporciona inteligencia y tecnología bélica, aconseja sobre las reformas de la justicia y el sistema penal y la promoción de los derechos humanos, todo ello en México”. (“The Drug War Can’t Be Improved, It Can Only be Ended” [“No se puede mejorar la guerra contra las drogas, sólo se puede concluir”] Laura Carlsen, Counterpunch).

Si da la impresión de que Obama está haciendo todo lo que puede para convertir México en una dictadura militar, es porque es lo que está haciendo. El Plan México es una farsa que esconde los verdaderos motivos de la administración, que consiste en asegurarse de que los beneficios del tráfico de drogas acaben en los bolsillos de la gente adecuada. De eso es de lo que se trata, de muchísimo dinero. Y por eso es por lo que se ha disparado el número de víctimas, mientras la credibilidad del gobierno mexicano ha caído como nunca en décadas. La política norteamericana ha convertido grandes extensiones del país en campos de muerte y la cosa no hace más que empeorar.

Véase esta entrevista con Charles Bowden, que describe cómo es la vida de la gente que vive en la Zona Cero de la guerra de las drogas en México, Ciudad Juárez:

“Esto sucede en una ciudad en la que en ocasiones la gente vive en cajas de cartón. En el último año han cerrado diez mil negocios, tirando la toalla. De treinta a sesenta mil personas, sobre todo los ricos, se han mudado a El Paso, al otro lado del río, por razones de seguridad, entre ellos el alcalde de Juárez, que prefiere largarse a dormir en El Paso. El editor del diario local también vive en El Paso. Entre 100 mil y 400 mil personas sencillamente se marcharon de la ciudad. Buena parte del problema es económico, y no simplemente de violencia. Durante esta recesión han desaparecido por lo menos 100 mil empleos de las empresas fronterizas debido a la competencia asiática. Las estimaciones cifran las bandas de delincuentes entre 500 y 900”.

“De modo que lo que tenemos son 10 mil soldados de las tropas federales y agentes de la policía federal merodeando por allí. Una ciudad en la que nadie sale de noche, en la que los pequeños negocios pagan todos extorsión, donde oficialmente se robaron 20 mil coches el año pasado, en el que oficialmente fueron asesinadas más de 2 mil 600 personas el pasado año, donde nadie sigue el rastro de la gente que ha sido secuestrada y no regresa, en donde nadie cuenta la gente enterrada en cementerios secretos de los que, de forma indecorosa, parecen de cuando en cuando salir algunos escarbando. Lo que tenemos es un desastre y un millón de personas, demasiado pobres para poder marcharse, atrapadas en él. La ciudad es eso”. (Charles Bowden, Democracy Now)

Esto no tiene que ver con las drogas; se trata de una política exterior chiflada que apoya a ejércitos por delegación para imponer el orden por medio de la represión y militarización del Estado policial. Se trata de expandir el poder norteamericano y de que engorden los beneficios de Wall Street.

Veamos más datos de fondo proporcionados por Lawrence M. Vance en la Future of Freedom Foundation:

“Un número no revelado de agentes de la ley norteamericanos trabajan en México (…) La DEA tiene más de 60 agentes en México. A ellos se suman 40 agentes de Inmigración y Aduanas, 20 ayudantes del Servicio de Comisarios de Policía y 18 Agentes de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, más agentes del FBI, del Servicio de Ciudadanos e Inmigración, Aduanas y Protección de Fronteras, Servicio Secreto, Guardacostas y Agencia de Seguridad en el Transporte. El Departamento de Estado mantiene también una Sección de Asuntos de Narcóticos. Los Estados Unidos también han suministrado helicópteros, perros antidroga y unidades de polígrafos para examinar a quienes solicitan ingresar en organismos de aplicación de las leyes”.

“Los aviones no tripulados norteamericanos espían los escondites de los cárteles y las balizas rastreadoras norteamericanas ubican con exactitud los coches y teléfonos de los sospechosos. Agentes norteamericanos siguen los rastros, localizan llamadas telefónicas, leen correos electrónicos, estudian patrones de comportamiento, siguen rutas de contrabando y procesan datos sobre traficantes de droga, responsables del lavado de dinero y jefes de los cárteles. De acuerdo con un antiguo fiscal antidroga mexicano, los agentes norteamericanos no están limitados en sus escuchas en México por las leyes norteamericanas, mientras no se encuentren en territorio norteamericano y no pinchen a ciudadanos norteamericanos. (“Why Is the U.S. Fighting Mexico’s Drug War?” [ “¿Por qué libran los Estados Unidos la Guerra contra las drogas de México?”] Laurence M. Vance, The Future of Freedom Foundation)

Esto no es política exterior; es otra ocupación norteamericana. ¿Y adivinan quién hace caja a lo grande con este pequeño timo sórdido? Wall Street. Eso es: los grandes bancos le sacan un pico como hacen siempre. Echemos un vistazo a este pasaje de un artículo de James Petras títulado “How Drug Profits saved Capitalism” [“Cómo los beneficios de las drogas salvaron al capitalismo”] en Global Research. Es un estupendo resumen de los objetivos que están configurando esa política:

“Mientras el Pentágono arma al gobierno mexicano y la DEA (Drug Enforcement Agency, la agencia antidroga) norteamericana ponen en práctica la ‘solución militar’, los mayores bancos de los EU reciben, lavan y transfieren cientos de miles de millones de dólares a las cuentas de los señores de la droga, que compran así armas modernas, pagan ejércitos privados de asesinos y corrompen a un número indeterminado de funcionarios encargados de hacer cumplir las leyes a ambos lados de la frontera…”

“Los beneficios de la droga, en el sentido más básico, se aseguran mediante la capacidad de los cárteles de lavar y transferir miles de millones de dólares al sistema bancario norteamericano. La escala y envergadura de la alianza entre la banca norteamericana y los cárteles de la droga sobrepasa cualquier otra actividad del sistema de la banca privada norteamericana. De acuerdo con los registros del Departamento de Justicia norteamericano, un banco sólo, el Wachovia Bank (propiedad hoy de Wells Fargo), lavó 378 mil 300 millones de dólares entre el 1 de mayo de 2004 y el 31 de mayo de 2007 (The Guardian, 11 de mayo de 2011). Todos los bancos principales de los EU han hecho de socios financieros activos de los cárteles asesinos de la droga.

“Si los principales bancos norteamericanos son los instrumentos financieros que permiten operar a los imperios multimillonarios de la droga, la Casa Blanca, el Congreso norteamericanos y los organismos de aplicación de las leyes son los protectores esenciales de estos bancos (…) El lavado de dinero de la droga es una de las fuente más lucrativas de beneficios para Wall Street, los bancos cargan abultadas comisiones por transferencias de beneficios de la droga, que a su vez prestan a instituciones crediticias a tasas de interés muy superiores a las que pagan – si es que pagan- a los depositantes de los traficantes de drogas. Inundados por los beneficios de las drogas ya desinfectados, estos titanes norteamericanos de las finanzas mundiales pueden comprar fácilmente a los funcionarios electos para que perpetúen el sistema. (“How Drug Profits saved Capitalism”, James Petras, Global Research)

Repitámoslo: “Todos los bancos principales de los EUhan hecho de socios financieros activos de los cárteles asesinos de la droga…”

La Guerra contra las Drogas es un fraude. Esto no tiene que ver con la prohibición, tiene que ver con el control. Washington pone la fuerza para que los bancos puedan llevarse una buena pieza. Una mano lava a la otra, igual que con la Mafia.

 

* Counterpunch.org, 1 de junio de 2011. Traducción para sinpermiso.info de Lucas Antón