Fábrica de sueños

* Los negocios de la familia Maccise repuntaron en la administración montielista y se consolidaron con Peña Nieto. Nunca se pudo comprobar que Montiel estuviera detrás de esas empresas, pero versiones recurrentes lo ubicaban como uno de los socios. Ni falta hacía. El montielato permitió el desaforado crecimiento económico, gracias al cual los Maccise pueden anunciar la propiedad de diarios como Rumbo de México, Estadio Deportes, The News, Revista Cambio, Diario del DF, Green TV, El Reloj de Hidalgo, El Corregidor de Querétaro, El Caudillo de Morelos, El Águila de Veracruz, El Ángel de Puebla y El Libertador de Oaxaca.

 

Miguel Alvarado

El Grupo Atlacomulco obtuvo el poder absoluto de México en el 2012. Luego de exitosas operaciones de rescate a paraestatales en décadas anteriores y bancos en anteriores sexenios, como Imevisión, Banamex, Banca Cremi, Serfín, Bancomer y Banorte, el priismo tardó un año en poner casi todo lo que faltaba a la venta. Repite sin dificultades el modelo aplicado en el Estado de México durante más de 70 años, donde hasta un volcán puede ser privatizado.

La habilidad de sus miembros es directamente proporcional a la desinformación de la ciudadanía, la apatía, confusión, la incapacidad de usar elementos legales a su favor y ganar en la defensa de los bienes públicos. Otros opinan que la fuerza de aquella asociación de empresarios, dirigentes religiosos y políticos radica en hacer creer que no existe. Ese operar en las sombras es más que evidente. El poder público es una heredad, fórmula medieval al estilo de Blackberry y casas de bolsa inexpugnables, como fortalezas del tesoro.

La televisión ha enseñado, como doctrina absurda, que las acusaciones y pruebas de corrupción deben sustentarse con grabaciones casi en directo y que si no se ve en pantalla no existen o al menos no son sustentables. Y todo esto funciona y norma un criterio. Las clases sociales en el país están pulverizadas y todo se reduce a tres niveles casi primitivos pero también perfectos en la escala social: los dueños del dinero y las armas, ni siquiera el 2 por ciento de la población nacional, están por encima de cualquier tipo de ley constitucional; los operadores, una nueva clase de capataces cuyos látigos no son solamente físicos y por último los trabajadores, la esclavitud de hoy, disfrazada de oportunidades, de libertad de elección, de libre tránsito o expresión.

¿Por qué debemos creer a un grupo que siempre ha mentido, fracasado en sus políticas públicas y saqueado el erario? Atlacomulco no significa priismo. Con ellos están inmiscuidos militantes de todos los partidos, asociaciones y extranjeros. El mito de la democracia mexicana siempre ha señalado que el PRI es una fuerza política con un poder mayor a cualquiera de los grupos que lo forman. Esta vez no es así. El PRI aporta la legalidad y da la cara por el poderoso Grupo, pero lo han excluido del enorme negocio que significa el control del país. Basta ver el gabinete del presidente Peña Nieto, revisado a profundidad por el periodista Francisco Cruz en el libro Los Golden Boy’s. Pero ellos no se esconden. Currículas y filias están a la vista de todos, disponibles en sitios oficiales y seguidos en decenas de reportajes. Todos saben quiénes son y a qué intereses responden. El priismo, como ente político, es esclavo del Grupo Atlacomulco.

Así, provoca gracia la lista que la publicación norteamericana Forbes presenta sobre los 10 más  personajes más corruptos de México. Aquella revista, que en el entramado de los más ricos del mundo también incluye a narcotraficantes, es inocente, se lava las manos aunque se da el lujo de poner al tío del presidente Peña, Arturo Montiel, entre los más tenebrosos. La lista no es incorrecta pero ni siquiera perfila el verdadero cuerpo de la corrupción mexicana, globalizada a más no poder y condenada a responder a intereses todavía menos mexicanos que los de Atlacomulco. Parece más bien un golpe que, pasado el tiempo, generará su respectivo apapacho.

Si Montiel es uno de los más corruptos no es porque lo diga Forbes ni las razones que le enlistan sean las únicas. Producto del priismo mexiquense y miembro del Grupo Atlacomulco, a Montiel se le puede culpar de todo, excepto de no seguir la elemental conducta de un político. Desde sus Cocinas Quetzal, hoy afincadas hasta en Polanco, formuló una empresa política personalísima que no le alcanzó para hacerse de la presidencia del país de manera física pero, al menos, sí para negociar la prestancia y galanura de un sobrino muy mediático, que él mismo construyó y que sabía dócil, dogmático hasta el fanatismo. El Grupo Atlacomulco le debe a Montiel parte del pastel presidencial, pero no todo, y pronto comenzará a cobrarle la parte que ya se ha comido. Forbes recuenta que Montiel separó a sus hijos de la mamá, la francesa Maude Versini, de quien está divorciado aunque era una de sus principales impulsoras para Los Pinos. Cuando Montiel abandonó la carrera, también su matrimonio acabó. Versini regresó a París y rehízo su vida. Montiel casó por tercera vez y hasta pudo reaparecer en público, en un foro que lo colmó de aplausos seis años después de que nadie metiera las manos por su figura, luego de ser investigado por enriquecimiento inexplicable, un caso que Alfonso Navarrete Prida, actual secretario federal del Trabajo dio por cerrado al no encontrar pruebas de ninguna especie.

Fue el gobierno de Montiel el que perdió una de las batallas más significativas, junto con el federal de Vicente Fox, cuando no pudo instalar el aeropuerto de la ciudad de México en tierras ejidales de San Salvador Atenco, un negocio que se calculaba en 5 mil millones de dólares en el año 2000. Luego de una represión contra los opositores de ese proyecto en el 2006 y durante el gobierno de Peña en el Edomex, la Federación anuncia hoy que de todas maneras el aeropuerto será instalado en esas tierras, aunque sin necesidad de expropiaciones, según Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones, quien necesita 5 mil 500 hectáreas para la expansión.

Para el Grupo Atlacomulco el aeropuerto representa sólo un negocio más y será tarde o temprano que logre conseguirlo. Ruiz Esparza, Peña y Montiel son algunos militantes distinguidos. La formación de cuadros, como si se tratara de un equipo de futbol que necesita renovar plantilla, es parte de la planeación en los grupos políticos, como lo demuestra el caso de Manuel Velasco, gobernador de Chiapas y quien lanzó una campaña mediática para reforzar su imagen con un costo de 10 millones de dólares. Su administración es un éxito. No cualquiera gobierna el estado más pobre del país y obtiene recursos para aparecer en espectaculares, revistas y redes sociales así como así. Jenaro Villamil, periodista de la revista Proceso, escribe que Velasco inició esta campaña en la revista Cambio, propiedad de la familia Maccise, originaria de Toluca. Empresarios de medios de comunicación, los Maccise siempre han estado del lado del régimen, sin importar apellidos. La filia es fuerte. Reciben algunos de los convenios publicitarios más grandes, sólo por debajo de las televisoras y se les menciona como posibles auspiciadores del tercer canal de televisión en señal abierta. Además son flamantes socios del periódico de ultraderecha El País, en España, una de las publicaciones globales más exitosas.

Los negocios de la familia Maccise repuntaron en la administración montielista y se consolidaron con Peña Nieto. Nunca se pudo comprobar que Montiel estuviera detrás de esas empresas, pero versiones recurrentes lo ubicaban como uno de los socios. Ni falta hacía. El montielato permitió el desaforado crecimiento económico, gracias al cual los Maccise pueden anunciar la propiedad de diarios como Rumbo de México, Estadio Deportes, The News, Revista Cambio, Diario del DF, Green TV, El Reloj de Hidalgo, El Corregidor de Querétaro, El Caudillo de Morelos, El Águila de Veracruz, El Ángel de Puebla y El Libertador de Oaxaca.

El sentido patriótico de los Maccise se impregna hasta en la elección de los nombres, la tendencia aparece desde la razón social y se encarga de las directrices editoriales, meros simulacros informativos impresos como lujosos pasquines a color que no dicen nada, pues ni siquiera se destacan en el arte de la adulación. Y es que para ello se necesita todavía más talento. Completan aquella empresa otros medios, ahora radiofónicos, y que son la cereza a aquel pastel tan cargado de publicidad : Radio Capital, que se escucha en el DF, el área metropolitana y Toluca; Capital Máxima, con cobertura en Chilpancigo, Ixtapan de la Sal e Izúcar de Matamoros y Capital FM, con difusión en Morelos, Villahermosa, Xalapa, Tepic y Colima. Antes de Montiel, la cobertura era sólo para el Estado de México.

Manuel Velasco es, para El País, los Maccise y el Grupo Atlacomulco, la moneda de cambio que sucederá a Peña en la presidencia. Al gobernador de Chiapas, joven pero no tan guapo como el sobrino de Arturo Montiel, le han construido una historia paralela a la del ex gobernador del Estado de México. No es brillante, eso sí, pero su apariencia está diseñada para aparecer en las revistas del corazón que para encabezar un gabinete explicando reformas, proyectos públicos. Es novio de Anahí, una actriz de Televisa y se le menciona continuamente en medios de espectáculo. Su sonrisa es incluyente y cálida. Cercano al pueblo, al menos en sus propios comerciales, no se avergüenza de las distancias sociales, donde él representa el extremo opuesto de la pobreza. Detrás de él, los Maccise, Anuar y Luis, se toman la foto con Juan Luis Cebrián, uno de los diamantes del Grupo PRISA, dueño del diario español, para cerrar alianzas. Y es que no se puede explicar que El País, a pesar de su postura, uno de los medios más rigurosos editorialmente del mundo, se fije en el periodismo deschavetado de los dueños de Radio Capital. “¿Leeremos en El País informaciones sobre actualidad mexicana filtradas con los criterios pro priistas que singularizan a las notas de Rumbo de México? ¿Se mimetizarán los diarios del grupo español con la costumbre de publicar como notas de la redacción informaciones pagadas (aquí les dicen gacetillas) que singulariza a los diarios del Grupo Mac igual que, todavía, a importantes segmentos de la prensa mexicana? ¿Imperarán en la mexicana XEW, copropiedad de Prisa y Televisa, los programas de Radio Capital que es como se denomina la frecuencia que históricamente fue la XELA, que transmitía música clásica y que desde hace algunos años es controlada por el Grupo Mac con una programación anodina y sin audiencia?”, escribe el columnista Raúl Trejo Delarbe sobre el tema.

Es claro que no. Una alianza así no pasa por contenidos sino por relaciones políticas, empresariales. Los Maccise son una de las caras mediáticas de los de Atlacomulco y desde allí se puede negociar. Velasco es un negocio, como lo es Peña y el mismo Grupo PRISA. Los trucos, en esta puesta escénica, tienen una explicación y la más simple es la que prevalece.

Por lo pronto, el gobernador de Chiapas aprovecha algunos espectaculares en Toluca, como el que se encuentra en la avenida Venustiano Carranza, metros antes de la vialidad Vicente Guerrero, para comunicar sus parabienes. Presidencial o no, ha derramado 10 millones de dólares, casi todos  a sus amigos y a cambio ha conseguido atención nacional, aunque no del todo favorable.

El prestanombres

* “El caso de Luis Miranda es especial, además de amigo personal de Peña, conoce el manejo de las cuentas y la deuda pública, pues se encargó —con Luis Videgaray Caso, a la sazón ejecutivo estrella de la empresa Protego de Pedro Aspe Armella— de renegociar la deuda mexiquense en el sexenio montielista”, explica el periodista Francisco Cruz, en el libro los Golden Boy´s, escrito por él en el 2012 y publicado en Editorial Planeta.

 

Francisco Cruz Jiménez

A Luis Miranda también se le imputó su participación en desvío de recursos, lavado de dinero y delincuencia organizada al prestar su nombre para que Arturo Montiel comprara inmuebles. Se le documentaron las 123 propiedades en el Estado de México a nombre de sus familiares. Sin embargo, el 13 de enero del 2006, la Procuraduría estatal, dirigida por Alfonso Navarrete Prida, otro de los Golden Boy’s montielistas, exoneró a Montiel, la familia de éste y al propio Miranda Nava.

La versión que Navarrete ofreció fue precisa: “José Luis Cortés Trejo, décimo quinto regidor de Tlalnepantla, presentó ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) un escrito con fecha 6 de enero del 2006, en el cual pretendió desistirse de su denuncia con el argumento de que la misma fue presentada por él, basada en notas periodísticas y a través de internet, y que no le constan los hechos materia de la investigación […] dentro del marco legal, la Procuraduría está abierta a entregar copia de la Averiguación Previa a cualquier institución legalmente competente que lo solicite y así dejar en claro que la actuación de esta dependencia, fue en todo momento apegada a derecho”.

Cortés también entregó la lista de las 123 propiedades de la familia Miranda en la PGR, donde se abrió una investigación paralela. La denuncia del entonces regidor fue desestimada por la PGJEM, que citó a Miranda a declarar. Según la Procuraduría, el investigado rechazó las imputaciones y que sus familiares fueran dueños de las propiedades mencionadas. Presentó papeles de 23 de ellas, que sí eran de su familia, de las cuales 15 estaban escrituradas antes del 16 de septiembre de 1999, cuando Luis ingresó al servicio público.

Sólo dos propiedades acreditó con su nombre, registradas en 1983 y 1991, respectivamente. Otras tres tienen registros de 2001 a 2004, pero uno de ellos, del 3 de junio del 2002, correspondía a Luis Enrique, aunque a través de un poder “que se le otorga como representante legal de una empresa, en la cual participa con 30 acciones”. Con respecto a una casa en Tonatico, “su actuación en el mismo quedó acreditada y fue como poderdante, no para sí, sino para otra persona”.

Se estableció ministerialmente que, en la relación de 123 inmuebles presentada por el denunciante, Cortés Trejo, aparecen varios registros repetidos y Miranda Nava señaló que la mayor parte de los propietarios que aparecen en la lista no son sus familiares, a pesar de llevar apellidos similares, es decir, que se trata de homónimos, concluyó la procuraduría.

Respecto a Montiel, se presentó a declarar el 11 de enero de 2006, “acompañado de su abogado, respondió al interrogatorio formulado por el agente del Ministerio Público y negó los hechos que se le imputan. Declaró trabajar desde los 13 años en actividades empresariales, manifestó haber iniciado su vida laboral con su padre, quien fue concesionario de una cervecería y de varias marcas de refrescos en Atlacomulco, haberse desempeñado como director general del primer auto-lavado de vehículos automático en la Ciudad de México, siendo aún estudiante universitario; haberse dedicado al negocio de engorda de ganado, venta de autos usados y desde 1979 como accionista de una importante firma fabricante de cocinas integrales, proveedora de grandes empresas nacionales y transnacionales, a invitación de uno de sus profesores universitarios.

”Señaló que en 1982 creó una empresa dedicada a la explotación de materiales pétreos (Calefa Construcciones S.A.) habiendo vendido su parte accionaria en 1992; que entre 1982 y 1989 se dedicó a la construcción y venta de viviendas de interés social, interés medio y residencial en Toluca y Metepec, particularmente en los fraccionamientos conocidos como Residencial Las Flores y Residencial Los Cedros, que personalmente escrituró a nombre de los compradores ante notario público; señaló que participó en la construcción del centro comercial denominado Plaza Las Américas, en conjunto con empresarios michoacanos, dedicados a la construcción de salas de exhibición de películas; en el año de 1982, se dedicó también al transporte de carga y materiales para construcción para lo cual creó, junto con otras personas, una empresa que se liquidó a la muerte de uno de los accionistas.

”En 1984 creó la empresa Desvastes y Trefilados, S.A., cuyas acciones fueron vendidas a principios de los 90; señaló haber fungido como consejero y vicepresidente de la Asociación de Industriales del Estado de México y por su vinculación con ese sector, haber sido invitado a fungir como secretario de Desarrollo Económico en la administración de Emilio Chuayfett Chemor. Textualmente manifestó que ‘todo lo anteriormente señalado me permitió consolidar un patrimonio y una sólida posición económica antes de desempeñar el alto cargo como gobernador constitucional del estado de México, como queda acreditado con toda la documentación que exhibo y con las declaraciones de manifestaciones de bienes que por alta presenté ante la Secretaría de la Contraloría del Estado de México, declaración patrimonial que, reitero, fue certificada por Notario Público’”.

Montiel aceptó “haber adquirido, a través de Luis Enrique Miranda Nava, un inmueble en Tonatico; ello debido a que Miranda tenía una mejor relación con los señores Visetti, propietarios del inmueble y pudo obtener un mejor precio, agregó que dicho inmueble fue declarado en su oportunidad en su manifestación de modificación patrimonial”.

Al final, la Procuraduría estatal determinó que, “por todos esos hechos comprobados, la Dirección General de Responsabilidades de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, encargada de la indagatoria, ha determinado la reserva de la averiguación previa, al no encontrar datos que acrediten el cuerpo del delito y la probable responsabilidad en la comisión de los delitos de peculado y enriquecimiento ilícito por parte de Arturo Montiel, su esposa Maude Versini; la señora Paula María de Jesús Yáñez Villegas y el licenciado Luis Enrique Miranda Nava, ex secretario de Finanzas y Administración del gobierno del Estado de México”.

El amigo Luis

* Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional. Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Este texto es parte del libro escrito por el periodista Francisco Cruz, Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012

 

Francisco Cruz Jiménez

Durante los meses que siguieron a la toma de posesión de Peña Nieto como gobernador —15 de septiembre de 2005—, y al fatídico, para Montiel, 10 de octubre, fue un secreto el funcionamiento del equipo peñanietista. Luego, a finales de 2006 la indiscreción de un funcionario del PRI permitió saber que el Grupo Atlacomulco, con Montiel a la cabeza, preparaba un reacomodo con visos de revancha para iniciar, una vez más, la conquista de la elusiva candidatura presidencial.

Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional.

Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Esa situación hizo a Miranda intocable. Al lado de María Elena Barrera Tapia, es considerado el único amigo de Peña. Los une una amistad sólida. Ellos, con Luis Videgaray, son el corazón del equipo.

Ciertamente la carrera de los tres está unida por Montiel, quien los amalgamó en los originales Golden Boy’s, pero también es cierto que todos ellos —Peña, Miranda y Barrera—tenían amistad antes de integrarse al gabinete estatal montielista, mucho antes de que el ahora presidente estuviera en camino de convertirse en una estrella más de Televisa.

Enrique Gómez y Abel Barajas escribieron el 15 de abril de 2008 en el periódico Reforma: “Miranda, quien entró al gabinete de Montiel cuando tenía 35 años, inició en la Coordinación Jurídica del gobierno estatal, de donde pasó a la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos. Luego ocupó la Secretaría de Administración y, en 2003, llegó a la de Finanzas, tras fusionarla con la anterior dependencia. […] Los Golden Boy’s ya vislumbraban el salto para el siguiente gobierno”.

Considerado uno de los hombres más controvertidos de la política mexiquense, Miranda convirtió la causa de Peña en una obsesión. Retrospectivamente, hay elementos para afirmar que, en dos ocasiones, ha caído hasta el fondo y, en ambas, estuvo allí la mano salvadora de su amigo.

En 2005, escribieron Gómez y Barajas, “salió a la luz pública que Miranda Nava estaba en la trama de intermediarios y prestanombres de Montiel para adquirir bienes inmuebles. De acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad de Tenancingo, el 6 de mayo de 2002 Miranda compró a Kurt Andrea Visetti Vogelbach y Patricia Ruth Visetti, tres predios en el municipio de Tonatico, por un valor de 3.8 millones de pesos. Pasados 19 días, Miranda se los vendió al mismo precio a Montiel”. Adquiridos, los tres terrenos se unificaron en una sola propiedad de 6 mil 539 metros cuadrados. La casa ocupa la mitad de la manzana y cuenta con tres conjuntos construidos, amplios jardines y una alberca.

Para que no hubiera dudas, el periódico Reforma transcribió los documentos oficiales: “Luis Enrique Miranda Nava vende, y el señor Arturo Montiel Rojas compra y adquiere para sus hijos Arturo y Juan Pablo Montiel Yáñez en copropiedad y en partes iguales la nuda propiedad del inmueble, indica el asiento 1066 de la Sección 1, Volumen 64 del Libro Primero del Registro Público. La finca se ubica en la esquina de las avenidas Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón, Barrio de Santa María Norte, en el paraje denominado Tempantitla, a unos 3 kilómetros del municipio de Ixtapan de la Sal, en el sur del Edomex. Los señores Arturo Montiel Yáñez y Juan Pablo Montiel Yáñez donan y transmiten a título gratuito a la señora Paula María de Jesús Yáñez Villegas la nuda propiedad respecto del terreno con casa habitación ubicada en el paraje denominado Tempantitla, se indica en el volumen 67, libro primero de la sección primera del Registro Público de Tenancingo”.

Las relaciones Miranda-Peña-Montiel se estrecharon todavía más. Miranda fue nombrado nuevo secretario de Finanzas. Le fue mejor porque su nueva dependencia absorbió las Secretarías de Planeación y  Administración que dejaba pendiente Peña, al registrarse como candidato a diputado local por un distrito de su natal Atlacomulco para el periodo 2003-2006. A Miranda le crearon una supersecretaría.

Unos meses después de los señalamientos, pasada la tormenta de las acusaciones y asentado en su nueva supersecretaría, desde las oficinas del gobernador Peña salió la solicitud para hacerlo candidato a la presidencia municipal de Toluca. Algunas crónicas de los periódicos locales reflejan la situación:

“Marzo de 2006. Luis Miranda revisa por enésima vez los resultados. Su cara, casi siempre de pocos amigos, se contrae y deja poco a la imaginación. Atrás quedaron las reuniones multitudinarias con transportistas, aquel baile con integrantes de la tercera edad que lo captó intentando pasos imposibles. La derrota estaba anunciada. El panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez comería, meses después, tacos de canasta con el alcalde saliente, Armando Enríquez, en las obras viales de Alfredo del Mazo, comenzando así el tercer periodo azul al frente de la capital mexiquense. Miranda desaparecería del escenario político, refugiándose en Ixtapan de la Sal.

”Hijo de Luis Miranda Cardozo, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Miranda obtuvo 85 mil 778 votos, contra 128 mil del panista Sánchez. Miranda Nava se sumó a la lista de candidatos tricolores derrotados por el PAN. Alberto Curi perdió contra Juan Carlos Núñez Armas en 2000, y Armando Enríquez venció a Ernesto Monroy Yurrieta.

”En 2006, la derrota de Miranda no pudo ser evitada pese a que el candidato priista fue quien más gastó en el proceso electoral, según reporte del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que aseguró que en los primeros 15 días Miranda tuvo 667 spots”.

El enclaustramiento en Ixtapan fue efímero. El 28 de septiembre de 2007, Peña lo nombró subsecretario General de Gobierno bajo las órdenes de Humberto Benítez Treviño. Diecinueve meses más tarde, el 1 de abril de 2009, asumió como la titularidad de dicha Secretaría, en sustitución del hankista Benítez Treviño, enviado como candidato a una diputación federal.

“El caso de Miranda es especial, además de amigo personal de Peña, conoce el manejo de las cuentas y la deuda pública, pues se encargó —con Luis Videgaray Caso, a la sazón ejecutivo estrella de la empresa Protego de Pedro Aspe Armella— de renegociar la deuda mexiquense en el sexenio montielista.

”El nombramiento puso a Miranda, si bien ilusoriamente, en la línea de sucesión del propio Peña, junto a Videgaray, quien al inicio del gobierno peñanietista fue contratado como secretario de Finanzas—.

”Al enfrentar Montiel acusaciones por enriquecimiento ilícito, Miranda fue arrastrado en las investigaciones contra el ex mandatario y su familia, un ex colaborador y 13 ex diputados locales, a quienes el perredista José Luis Cortés Trejo, décimo quinto regidor en Tlalnepantla, acusó de recibir 25 millones de pesos cada uno por aprobar las cuentas públicas e iniciativas de aquella administración. Miguel Sámano, ex secretario particular de Montiel, y Carlos Rello Lara, ex secretario de Desarrollo Económico también fueron implicados.”

Los escándalos exaltaron a Montiel, cuyo saldo superó los alcances de su sofisticada esposa francesa Maude Versini y de sus hijos: el sábado 29 de octubre de 2005, Cortés presentó una segunda denuncia de hechos, con folio 069490. Montiel y su familia fueron acusados de incurrir en enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de atribuciones y lavado de dinero, pero se pidió indagar también a Luis Enrique Miranda Nava, secretario montielista de Finanzas, Administración y Planeación, así como al padre de éste, Luis Miranda Cardoso, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, como prestanombres de Montiel. La denuncia cargó contra casi toda la familia Miranda Nava: Javier, Ana Rosa, José Javier, Gabriel, Alfredo, Armando, Felipe, María Estela, María de los Ángeles, Pedro, Rubén, Salud y Enrique, así como María del Carmen Miranda Nava de Mercado y Roberta Miranda Cardoso.

El caso de las acusaciones presentadas por Cortés Trejo en 2005 tuvo un nuevo episodio durante 2006: había documentado, al menos, 123 propiedades a nombre de los Miranda Nava y Miranda Cardoso, pero que, en realidad, pertenecían a los Montiel. Las autoridades estatales lo arroparon con una exoneración y Peña lo reintegró a la nómina gubernamental en la Subsecretaría de Gobierno para, más tarde incorporarlo a la Secretaría de Gobierno, el segundo puesto más importante de la administración estatal.

Los patrones

* Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del escritor y periodista Francisco Cruz, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

No fue, por eso, una casualidad que, en el proceso de la candidatura presidencial y más tarde de la sucesión del panista Felipe Calderón, la primera tarea de Peña —y de quienes están atrás de él— tuviera que ver con la creación de un equipo “propio”— los Golden Boy’s peñanietistas—, para tapar fisuras en su administración.

Quienes mueven los hilos del entramado sucesorio, conocidos simplemente como la “enorme red de complicidades” —aunque los viejos se mantengan en su macho y, por costumbre, llamen a eso “el poder tras el trono”— entendieron que el Grupo Atlacomulco es una sociedad de células activas o subgrupos que siguen los lineamientos y las escuelas de Fabela, Del Mazo Vélez, Hank González y Montiel Rojas.

Llegada la hora de la repartición de cuotas, se identificaron cuatro células vivas: una, la primera, encabezada por Montiel, en la que destacan Peña, Luis Videgaray y el ex gobernador César Camacho Quiroz, quien hace poco más de una década le jugó malas pasadas a su mentor Emilio Chuayffet, así como las senadoras María Elena Barrera Tapia y Ana Lilia Herrera Anzaldo, el diputado federal Fernando Zamora Morales, el actual alcalde de Huixquilucan, Carlos Iriarte Mercado, Martha Hilda González Calderón, alcaldesa de Toluca, entre otros.

Los lazos de parentesco con el presidente Peña dieron una bocanada de aire puro para mantener, revitalizar e impulsar al subgrupo atlacomulquense de los Del Mazo, en el que se pudo identificar al ex gobernador Alfredo del Mazo González, tío consentido del primer mandatario, así como a los hijos de éste, Alfredo y Alejandro del Mazo Maza, Gerardo Ruiz Esparza, David López Gutiérrez y Enrique Nieto Enríquez.

Las líneas de investigación sobre el origen real del grupo y sus primeros grandes patriarcas llevan a los últimos años del siglo XIX y a los primeros del XX a través de la alcaldía de Atlacomulco, pero los vínculos familiares y compadrazgos se afianzaron y  multiplicaron a partir de 1940, cuando empezó a circular un rumor que se convirtió en la profecía de la futuróloga del pueblo, doña Francisca Castro Montiel, quien vaticinó que seis gobernadores saldrían de ese lugar y que uno de ellos sería presidente de la República.

La consolidación del grupo tuvo la finalidad de mantener y ampliar el poder político y económico, aunque luego se extendió a la rama empresarial. Frente a la verdad institucional, las genealogías pueden cambiar, desintegrarse y rearticularse, pero la raíz es la misma del siglo XIX: Montiel, Fabela, Velasco, Del Mazo, Vélez, Peña, Sánchez, Colín, Vélez, Flores, Huitrón, Barrios y, más adelante, el adoptado apellido de los Hank, epítome de los abusos del poder durante los años de la República priista.

Isidro Fabela, fundador del “inexistente” Grupo Atlacomulco, aportó al joven Hank y a sus sucesores, algunos de los atributos que servirían para caracterizar a la clase política del Estado de México: el refinamiento, la aparente pulcritud y el reclutamiento de jóvenes prospectos, a los que Hank complementó con dos más: el uso del poder político para procurarse grandes fortunas y la violencia como un medio cuando las primeras virtudes no sean suficientes.

En el subgrupo de los Hank se encuentran los magnates Carlos y Jorge Hank Rhon, cuya fortuna supera 3 mil millones de dólares; así como el tres veces ex procurador —general de la República, del Estado de México y del Distrito Federal— Humberto Benítez Treviño.

Aunque, entre agosto y diciembre de 2005, se internó con paso firme en los  pantanosos terrenos de la política activa para despojar a Peña de la candidatura al gobierno del estado, Carlos Hank Rhon, hijo mayor de Carlos Hank González, mantiene un perfil bajo. A los 28 años de edad le cedieron el control del Grupo Hermes, que incluía las empresas Aralmex (autopartes), Babcock de México (proyectos de manufactura, construcción y energía), Cerrey (calderas y partes), Tabasmi (estructuras de acero) y FAMSA (camiones).

La revista especializada Forbes lo incluyó, en 2012, en la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en mil 400 millones de dólares, derivada de negocios en servicios financieros y el desarrollo de infraestructura.

Según los especialistas del sector, “se dedicó a multiplicar la fortuna familiar, con la ayuda de su padre. Cerró la asociación de FAMSA con Mercedes-Benz, en 1988 puso a volar a la aerolínea Taesa —que años más tarde llevarían al fracaso los hermanos Abed— y fundó la casa de bolsa Interacciones, cuya evolución terminó en grupo financiero. […] Carlos Hank Rhon consolidó el Grupo Financiero Interacciones.

Su banco se encuentra entre los mejor capitalizados y dentro de los 10 con mayores activos del país; cuenta con una aseguradora, una casa de bolsa y una operadora de sociedades de inversión. […] En 1997, el consorcio formado por la trilogía de AES, Nichimen y Hermes ganó la licitación para construir las dos unidades de la planta termoeléctrica Mérida III, proyecto que se realizó bajo el esquema de productor independiente de energía, con una inversión total de 750 millones de dólares, incluyendo un gasoducto. […] De las tres empresas que se unieron para el proyecto Mérida III, sólo Grupo Hermes no tenía experiencia previa en proyectos de energía eléctrica.

En lo que sí se fue especializando el grupo, así como también el propio Carlos Hank Rohn, fue en ganar licitaciones públicas que habían estado teñidas de acusaciones por presunto ‘favoritismo’. Tal fue el caso de MASA, consorcio que ganó la concesión del autotransporte público en la ciudad de México. […] En 2004 el BBVA pagó 850 millones de dólares por el Laredo National Bank, banco que controlaba Carlos Hank Rhon, con 110 mil clientes, 3 mil 400 millones de dólares en activos y 23 por ciento del mercado fronterizo texano”.

En diciembre de 2005 lo obligaron a dejar el camino libre para que Peña llegara a la  gubernatura mexiquense. Desde entonces tiene la mira puesta en el futuro de su vástago, Carlos Hank González, cabeza de los grupos Hermes e Interacciones, ambas en la lista 2010 de las 500 empresas más importantes que clasifica el Grupo Expansión, con ventas netas conjuntas superiores a 10 mil millones de pesos.

Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”.

En agosto de 2004, tres años después de la muerte de su padre, Jorge Hank Rhon irrumpió en la política priista. Ganó la alcaldía de Tijuana, Baja California, a pesar de los señalamientos que lo involucraban en delitos de  homicidio, contrabando y narcotráfico.

La maquinaria hankista dio refugio a sus amigos en la nómina municipal a través de la creación de 170 puestos de altísimo nivel. Gracias a sus influencias en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, desde la alcaldía tijuanense logró imponer a sus allegados en el Consejo Estatal Electoral (CEE).

Contrariamente a lo que se creía, en 2004 se apoderó de la candidatura priista a la gubernatura de Baja California. Lo más sobresaliente de su campaña no fue su exitosa batalla en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por brincarse la llamada “Ley Chapulín”, el artículo 42 de la Constitución estatal, que le impedía ser candidato mientras no terminara su mandato en la alcaldía; ni su posterior derrota en las urnas, ni sus fervientes oraciones al pie del altar en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, sino algunas entrevistas en las que mostraba una estrambótica y caprichosa personalidad.

Durante su llamativa campaña, confirmó que es dueño de 500 pares de botas elaboradas con pieles exóticas, de 700 caballos andaluces, 35 osos negros, 70 avestruces y  de otras especies en peligro de extinción. Para quienes lo dudaran, sus allegados se encargaron de ratificar que su jefe bebe un tequila especial preparado con el miembro de un león, el de un tigre y el de un perro, cuerno de venado, hiel de oso, ocho víboras de cascabel, además de alacranes.

Caprichoso o no, Jorge es cabeza del Grupo Caliente, que controla un centenar de locales de apuestas en 20 estados y tiene filiales en Europa, Centro y Sudamérica, dando empleo —directo e indirecto— a unas 7 mil personas en el que, su lanzamiento hace 13 años, se han invertido, al menos 500 millones de dólares.

Sólo Jorge heredó la excentricidad del papá, dicen quienes conocen a la familia. Los genes resumen la raíz en este hijo cuyo animal favorito es la “domesticada mujer”, aunque, paradójicamente, le gustaría reencarnar en una. Al margen de la veracidad de la idea de patentar cinturones fabricados con la rugosa piel de falo de burro, en 2009 apareció en la casilla 49 de la lista de los 100 empresarios más importantes de México  por la revista Expansión.

Al siguiente año, se dio a conocer que Grupo Caliente ocupaba el lugar 205 en la lista de Las 500 empresas más importantes de México. Su hijo, Jorge Alberto Hank Inzunza, controla Xoloitzcuintles de Tijuana, equipo de Primera División del futbol mexicano.

Dentro del poderoso Grupo Atlacomulco que, a partir del 1 de diciembre de 2012, determinará la hora y el rumbo de todos los mexicanos, el ex gobernador mexiquense Emilio Chuayffet Chemor encabeza, al lado de su ex secretario particular Ernesto Némer Álvarez —actual secretario general de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila Villegas—, Alberto Curi Naime, Juan José Guerra Abud, Carlos Alberto Acra Alva y Carolina Monroy del Mazo de Némer, quienes integran el llamado subgrupo libanés.

Los menos candorosos creen que, a pesar de sus desgracias desde el ascenso de Montiel a la gubernatura mexiquense en 1999, aún sigue vivo el subgrupo, que ocupa el cuarto lugar en la lista, del ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, quien se mantiene cerca de sus ex colaboradores Humberto Lira Mora, José Merino Mañón, además de su hijo el ex diputado federal Ignacio Pichardo Lechuga.

El 10 de octubre de 2005, Televisa dejó al descubierto las andanzas del ex gobernador Arturo Montiel, quien, cobijado por el Grupo Atlacomulco y el poderío económico del gobierno mexiquense, logró convertirse en aspirante presidencial. Aquella mañana de lunes, Víctor Trujillo, en su programa El cristal con que se mira, difundió copias de depósitos bancarios por 35 millones 213 mil 396 pesos a nombre de integrantes de la familia Montiel Yáñez.

Los documentos exhibidos formaban parte de una investigación que el gobierno federal realizaba sobre una serie de 53 depósitos efectuados entre 2000 y 2001 a favor de Juan Pablo Montiel Yáñez, hijo del entonces gobernador Arturo Montiel. La información ampliaba que tan sólo uno de los depósitos, efectuado el 15 de mayo de 2000, acreditaba la entrega de 14 millones de pesos en efectivo al menor de los Montiel. Además se difundía un contrato de compra-venta de un predio de 14 mil metros cuadrados en el exclusivo conjunto residencial La Providencia en Metepec, a favor del mayor de los hijos.

Lo expuesto fue mortal para Montiel, quien vio desvanecerse sus aspiraciones de presidir el país. Sin embargo, el desatino no exterminó las ambiciones de aquel Arturo que logró reponerse y, aún hoy, mantiene vivo su anhelo de gobernar, sólo que ahora a través de su “delfín”, Enrique Peña Nieto.

Desde “el retiro” y para aliviar su depresión, el defenestrado Montiel rearticuló alianzas, movió hilos y acomodó a su grupo. Para septiembre de 2009, los montielistas se habían diseminado por todos los rincones del estado mexiquense y luego Peña los multiplicó en el resto del país, especialmente en el Congreso de la Unión. Sus nombres emergieron como la generación de Montiel. Así pasó  con los diputados y senadores Alfonso Navarrete Prida, Carlos Iriarte Mercado, Miguel Sámano Peralta, Enrique Jacob Rocha, Fernando Zamora Morales, Francisco Fountanet Mange, José Manzur Quiroga, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Luis Videgaray.

Recuperado, Montiel no perdió el tiempo. Tampoco respetó las formas de su partido. Puso en marcha una maquinaria para crearle a su sobrino Peña una enorme e intrincada red de colaboradores que tendrían tres tareas principales. La primera, identificar a los rivales y enemigos priistas del Grupo Atlacomulco. Sólo así tendrían capacidad para enfrentar al grupo del sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera.

La segunda etapa parecía más complicada, pero igual debía cumplirse: tomar por asalto la dirigencia nacional del partido. Montiel —con un equipo al que se integraron los ex gobernadores mexiquenses Alfredo del Mazo González y Emilio Chuayffet Chemor— estaba convencido de que descuidar el control del partido le  había costado, encostó en 2005, la candidatura presidencial que, al final, le comió el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado.

Ese fue el secreto mejor guardado. Cumplidos los dos primeros objetivos, todo fue cuestión de esperar o de amarrar alianzas estratégicas. El punto final fue menos complicado: elaborar un programa para ganar la Presidencia de la República, tomando como base la organización electoral que, a partir de 1969, puso en marcha el profesor Carlos Hank González para desplazar y aplastar a su rival interno Enedino Ramón Macedo, y que luego perfeccionaría Jorge Jiménez Cantú a través de los llamados “Ejércitos del Trabajo”, grupos de individuos a quienes se les habían encomendado ciertas labores organizativas para la producción, pero que terminaron convertidos en “un brazo electoral”.

Los parientes

* Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del periodista Francisco Cruz, a quien edita Planeta.

 

Francisco Cruz

El presupuesto del gobierno del Estado de México siguió su camino: para 2004 la Legislatura estatal autorizó a Montiel un gasto de 87 mil 717 millones 824 mil pesos.  Peña mantuvo el paso: en su primer año de gobierno (2005-2006) recibió 92 mil 152 millones 748 mil 533 pesos; un año más tarde, la suma ascendió a 105 mil 126 millones 29 mil pesos; y para 2008, la Legislatura le autorizó un presupuesto de egresos por 114 mil 555 millones 213 mil 673 pesos.

Entre 2009 y 2011, cuando Televisa, sus especialistas en imagen y los “dueños” del marketing habían consolidado la marca Peña, la oposición interna en el PRI se había reducido a nada y ya estaba bien apuntalada la candidatura presidencial, el gobierno mexiquense recibió cerca de 410 mil millones de pesos.

Como se ve, no se trataba, en este caso por lo menos, de carisma, capacidad o preparación, sino del lado oculto o las arcas públicas, complementadas por un abultado padrón electoral cercano a 10.5 millones de personas —13.1 por ciento del total de México—, contra los 7.2 millones del Distrito Federal, hecho que se sumó a otros aspectos no menos importantes.

“Con semejante fortuna en las manos —comentó alguna vez el analista Jorge Toribio Cruz Montiel— el Grupo Atlacomulco ha procurado colocar en las principales carteras a sus hombres de confianza, pero de verdadera confianza”. Y ese es el caso de los Golden Boy’s: Peña fue secretario de administración, mientras que Miranda Nava no sólo estuvo en Finanzas sino en la Secretaría de Gobierno, responsable de la política interna, y Videgaray controló y operó, al menos en dos ocasiones— una con Montiel en 2004 y otra con Peña en 2008 —, la renegociación de la deuda del Estado de México.

La escuela se puso marcha en marzo de 1942, cuando Isidro Fabela nombró tesorero a su sobrino Alfredo del Mazo Vélez, a quien más tarde haría secretario general de Gobierno e impondría en 1945 como gobernador constitucional del estado de México. Al ascenso de Del Mazo Vélez, Fabela nombró como tesorero a Alberto Vélez Martínez, primo hermano de su sobrino Del Mazo, mientras encargaba a Mario Montiel —familiar de Arturo Montiel— crear la sección de auditoría, para evitar fugas fuera del grupo.

Esa forma de proceder, donde la ambición política se usa para conseguir beneficios económicos familiares, la siguió al pie de la letra Alfredo del Mazo Vélez cuando, el 16 de septiembre de 1945, llegó a gobernar el Estado de México. Con él se inaugurarían los periodos de seis años, pero lo más destacado al inicio de su administración fue el nombramiento del tesorero director de Hacienda: su primo hermano Alberto Vélez Martínez, mientras a su hermano Manuel del Mazo Vélez lo protegió como director del Departamento de Comunicaciones y Obras Públicas. Y muy cerca, allí donde la nómina es generosa, mantuvo a otro pariente como uno de sus principales asesores: Galo del Mazo.

Anécdotas sobre su proceder hay muchas. Para evitar que la fuga de presupuesto público beneficiara a sus rivales, además de apuntalar su futuro, cualquiera que éste fuera, cultivó añejos dares y le dio más a los atlacomulquenses: a la Tesorería, allí donde se manejan los recursos públicos, envió a Teodoro Mendoza Plata, y como titular de egresos de la misma envío a su paisano y amigo Mario Montiel.

“En previsión de que no hubiera desórdenes administrativos y políticos durante su gestión —advierten algunos viejos periodistas—, Del Mazo Vélez tuvo buen cuidado de enviar al interior del Estado, a los municipios, pues, a personal de su confianza o de la absoluta familiaridad de sus colaboradores cercanos, ya sea para desempeñar trabajos administrativos, o bien para asumir cargos de gobierno. Así se estrechó el control y sometimiento de las clases políticas municipales, para que solamente quienes garantizaran lealtad y subordinación a toda prueba accedieran a los principales cargos de las administraciones locales. Si bien es cierto que esta medida protegió los intereses del gobernante, también lo es que castró a generaciones de políticos, principalmente de los municipios del Valle Cuautitlán–Texcoco”, conurbados con el Distrito Federal.

La resonancia de ese comportamiento conocido como “la amistad asegurada en la nómina o amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”, la cumplió Del Mazo Vélez al pie de la letra, se la impuso como un acto de fe. En 1958, cuando llegó a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, en la administración del presidente Adolfo López Mateos, lo primero que hizo fue pagar viejos favores y poner los cimientos para lanzarse, por segunda vez, a la caza de la candidatura presidencial priista.

Para apoyar sus muy amplias miras, incrustó en la nómina de la secretaría a su ahijado Alfredo Colín Cabrera, familiar muy cercano de su amigo, paisano y socio Alfredo Becerril Colín. Y a este último lo llevó, literalmente, pegado a él como asesor. Lo mismo hizo con Malaquías Huitrón Velasco, Ricardo González Velasco —sobrino de Malaquías, de Fabela y de Del Mazo—.

Convencido de que tenía oportunidades reales de ganar la candidatura presidencial priista en 1964, encajó en la nómina a “todo” Atlacomulco: de Trinidad Mercado, a quien hizo jefe de intendencia, a Carlos Vélez Sánchez, Antonio Medrano Flores, Juan Montiel Flores —hijo de Maximino Montiel Olmos—, Luis Galindo Ruiz y Teodoro Mendoza Plata.

La libertad que le dio su amigo Adolfo López Mateos le permitió mantener sus alianzas con el clero, pues, como gobernador y gracias a las generosas limosnas que de las arcas públicas entregó, obró el “milagro” de que el Vaticano impusiera a su primo-hermano Arturo Vélez Martínez como primer obispo de la Diócesis de Toluca.

Las historias sobre cómo se manejaron estos familiares, base del moderno Grupo Atlacomulco, ya no se oirán jamás, pero, además de controlar la nómina estatal, Fabela y Del Mazo, en sociedad con su paisano el ingeniero Alfredo Becerril Colín, quien en el gobierno fabelista fue titular de Juntas Materiales, crearon algunas empresas —entre ellas las constructoras Mexicana de Obras Públicas y Morelos— fachada para apropiarse de recursos públicos.

Como se documentó en el libro editado en 2009 Negocios de familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco—que se sugiere como la primera parte de esta investigación—, se hicieron de contratos de obra pública para caminos de terracería y carreteras, sistemas de agua potable y alcantarillado, así como escuelas. Las dos constructoras, controladas por Becerril Colín, suscribieron acuerdos gubernamentales para construir puentes y hospitales, pero también para introducir drenaje y agua potable.

Ya luego, el profesor Hank González,  el nombre más conocido y el segundo más importante asociado a la palabra Atlacomulco, daría una lección sobre cómo usar, para beneficio propio, los recursos públicos hasta levantar un imperio familiar desde cargos gubernamentales… pero esa es otra historia.

Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009.

Peña no ha ocultado ni disimulado la preferencia por su pariente y aunque la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en el Estado de México prohíbe a los funcionarios la contratación de personas con las que tengan algún parentesco consanguíneo hasta el cuarto grado, ya por afinidad o civil, Peña no dudó en impulsar el proyecto político de su primo, primero nombrándolo titular del Instituto Mexiquense del Emprendedor, más tarde llevándolo a la Secretaría de Turismo, desde donde impulsó el malogrado proyecto “Resplandor Teotihuacano” y luego dotándolo de una candidatura para la alcaldía de Huixquilucan.

Los primos fallidamente intentaron impulsar el proyecto que buscaba convertir la zona arqueológica de Teotihuacán en un espectáculo de luz y sonido. El proyecto que se promocionaba bajo el eslogan de “las noches de Teotihuacán no volverán a ser las mismas”, no sólo enfrentó la oposición de los trabajadores sindicalizados del INAH, recuerda Jenaro Villamil en su libro Si yo Fuera Presidente, sino también a la opinión negativa de varios sectores de la población que veían con preocupación los excesos mediáticos del gobernador mexiquense.

El proyecto multimedia que sería admirado por 520 personas cada 45 minutos fue anunciado con bombo y platillo el 19 de septiembre de 2008 muy lejos del territorio mexiquense. En Monterrey los primos dijeron que con la iluminación contratada a la firma holandesa Phillips se mostraría al amanecer, al atardecer e incluso los eclipses de sol y luna en el mayor centro ceremonial de la cultura prehispánica.

En diciembre de 2008 los trabajadores de la zona arqueológica protestaron porque las obras afectaban los vestigios y acudieron, entre otras instancias, a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y lograron además un dictamen favorable del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, adscrito a la Unesco, organismo que se pronunció por las suspensión de los trabajos y aunque los funcionarios defendieron a capa y espada el proyecto, en medio de la resistencia oficial quedó suspendido.

Del Mazo Maza no se ha librado de los escándalos. En 2002 fue investigado por la Procuraduría General de la República por presuntamente recibir, de manera irregular, una beca de 257 mil pesos de Pemex para estudiar un posgrado en Harvard. En el escándalo se vieron involucrados Juan José Domene Berlanga y Carlos Juarustin Septién, señalados por uso indebido de atribuciones y facultades y acusados más tarde de un desvió de mil 500 millones de pesos junto con su ex jefe, Carlos Montemayor.

Pero en ese entonces Montemayor creó para Del Mazo un puesto especial clasificado como “fuera de cuadro”. Alfredo se hizo acreedor a esa beca apenas tres meses después de haber ingresado a la paraestatal, aunque los estatutos exigían cuando menos tres años de servicio para usar la prestación, Del Mazo tampoco era “profesionista de planta”, otro de los requisitos que exigía la paraestatal, publicó Reforma.

Según la querella de la Contraloría, las autoridades de Pemex violaron numerosas disposiciones internas para favorecer al hijo del ex gobernador que recibió de manera especial la beca. Aunque en su momento también se habló de fincar responsabilidades a Del Mazo por la presunta sospecha de que al momento de recibir la beca no contaba con un título profesional para estudiar un posgrado, Del Mazo recibió más de 250 mil pesos para financiarse aquel posgrado, además de recibir permiso especial con goce de sueldo, prestaciones y sin interrumpir su antigüedad.

Alfredo desciende de una familia acomodada en el poder hace varias décadas. Su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, además de gobernador fue senador de la república y más tarde secretario de Recursos Hidráulicos el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. Su padre, Alfredo del Mazo González, además de gobernar la entidad fue secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal y malogrado candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal. Es el tercero en la dinastía, licenciado en Administración de Empresas por el ITAM, con un postgrado en Administración y Finanzas por la Universidad de Harvard.

En su trayectoria dentro de la iniciativa privada destaca su participación en el Corporativo Banco Azteca y Grupo Financiero Serfín. Fue gerente de Financiamientos y Análisis de Mercados de Pemex. En el estado de México fue director general de Fomento a la Micro y Pequeña Empresa de la Secretaría de Desarrollo Económico en 2005, la cual transformó en el Instituto Mexiquense del Emprendedor y donde se desempeñó como director general hasta mayo del 2008; ese año fue nombrado secretario de Turismo de la entidad, cargo que ocupó hasta el pasado 28 de febrero, cuando se inscribió para contender por la alcaldía de Huixquilucan, que actualmente gobierna.

Del Mazo es uno de los políticos más activos de la red. Maneja cuentas en twitter @alfredodelmazo; en Facebook, http://www.facebook.com/adelmazomaza. Tiene además un canal en Youtube, http://www.youtube.com/user/alfredodelmazo y una página personal en el sitio http://www.alfredodelmazo.com. Otra cuenta la maneja en http://www.myspace.com/alfredo_delmazo.

De acuerdo con el perfil publicado en las redes sociales se dice soltero, con estudios de postgrado y dedicado a la política; no fuma y tampoco bebe, le gusta leer, correr y ver futbol; sus lugares para vacacionar son Ixtapan de la Sal, Palenque y Oaxaca; además administra una cuenta en Hi5. La elegancia y el buen vestir del edil lo hace contar con su club de fans que mantiene una cuenta en Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=76833712094.

Chupacabras

* Elba Esther se sabía intocable. Lo mismo “impresionaba” con su poder a la esposa de Fox que menospreciaba el poder regional del Grupo Atlacomulco. El tiempo colocó a estos últimos en el poder absoluto de México, por encima incluso de su partido, el PRI. La maestra siguió su camino y abandonó su alianza panista cuando el momento lo ameritó. En el 2011 apoyó la campaña electoral de Eruviel Ávila que lo llevó a la gubernatura y todavía, el 6 de febrero del 2013, estuvo en Tlalnepantla con el gobernador mexiquense.

 

Miguel Alvarado

Elba Esther Gordillo está presa, luego de más de dos decenios al frente del sindicato más poderoso del país. Hace dos semanas, nadie en ningún nivel de gobierno se había dado cuenta de que la maestra Gordillo tenía una fortuna personal que alcanzaba 2 mil 600  millones de pesos, equivalente al presupuesto municipal de Toluca en el 2013. Las razones de esa ceguera son electorales. En las pasadas elecciones, el PRI rompía con Nueva Alianza un pacto que le garantizaba vituperios gratuitos. Elba no pudo, desde entonces, congraciarse con el grupo de Peña Nieto, con el cual negociaba una descomunal cuenta y a quien había ayudado a ganar las elecciones del 2012.

La maestra fue hábil negociadora pero Arturo Montiel es un hombre visceral y recuerda como si fuera ayer el otoño del 2003, cuando una serie de llamadas telefónicas exhibían el lado chusco de la maestra y llamaba Chupacabras al ex mandatario del Estado de México, cuando hablaba con Jorge Castañeda, en ese entonces secretario en el gobierno de Vicente Fox:

Gordillo: Jorge Castañeda

Jorge G. Castañeda (JGC): Bueno…

Elba Esther Gordillo (EEG): Hola querido, ¿cómo te sientes?

JGC: Estoy contento por el triunfo, creo que tú y yo somos los grandes ganadores de esta chingadera de ayer, nos salió de poca madre.

EEG: Estoy contenta por ti, a mí me fue bien, yo gané tres gubernaturas, yo, yo, yo solita y ahí están, pero me da mucho gusto que haya salido lo de Convergencia por tí. ¿Tú qué vas a hacer?

JGC: Voy a estar en mi casa y voy a dar entrevistas.

EEG: Te recomiendo que no te vayas a pelear con el PRI y que tengas mucho cuidado con el Presidente Fox. Ahora sí necesito que me ayudes por aquel cuate, necesito que me ayudes, ahora sí con todo, no te hagas tonto; yo te pido, pero si tú no pones lo que te toca… para eso, porque es de altísima prioridad.

JGC: Lo voy a hacer empezando hoy, porque tengo a toda la prensa extranjera aquí desfilando, pero sí necesito verte para que me orientes un poquito, por dónde quieres que empiece.

EEG: Yo nada más desayuno con Alfredo del Mazo.

JGC: Ufff… ¡Qué pérdida de tiempo…!

EEG: Pues sí, pero ahorita tengo que cerrar con todos y es que aquél me anda viboreando y no quiere compartir nada.

JGC: Alfredo del Mazo se va a ir con Chuayffet, ese no va a jalar contigo ni tampoco “El Chupacabras” de Arturo Montiel, aunque te haya dicho que te va a ayudar.

EEG: No creas, traigo muy grillado al “Chupacabras” y a los otros gobers que lo siguen, hasta el momento me han sido útiles y tengo que jugar así si queremos lograr lo que nos interesa.

Elba Esther se sabía intocable. Lo mismo “impresionaba” con su poder a la esposa de Fox que menospreciaba el poder regional del Grupo Atlacomulco. El tiempo colocó a estos últimos en el poder absoluto de México, por encima incluso de su partido, el PRI. La maestra siguió su camino y abandonó su alianza panista cuando el momento lo ameritó. En el 2011 apoyó la campaña electoral de Eruviel Ávila que lo llevó a la gubernatura y todavía, el 6 de febrero del 2013, estuvo en Tlalnepantla con el gobernador mexiquense en la XXXVI Reunión de la Unidad de los Trabajadores de la Educación. Allí se dieron besos y abrazos y se desearon suerte en sus respectivas actividades. La ruptura de la presidencia con Gordillo se iba perfilando en lo público cuando televisa, la patrocinadora oficial de Peña Nieto, pasó en cadena nacional la filmación “De Panzazo”, que elaboró el conductor de aquella empresa Carlos Loret de Mola y que exhibe las carencias de los maestros y “que no quieren ni ver qué dicen las reformas laborales”.

El encuentro entre Elba Esther y rubiel Ávila ha sido leído de una sola manera y se cree que entre el de Ecatepec y Peña media un abismo imposible para el gobernador actual, que por otro lado le debe su carrera política al tío del presidente, Arturo Montiel.

Sobre Ávila pesa una atenta invitación de la Federación para que acompañe a su jefe a encargos más personales y cercanos, pero a cambio deberá dejar la gubernatura, pedir permiso. Los últimos meses del año pasado se dio por hecho que Ávila no terminaría su mandato pero una serie de llamados, más de 400, colocó a su gobierno en desventaja, pues tuvo que armarlo desde nada. Eruviel no es miembro del Grupo Atlacomulco, aunque “quiere serlo”. Representa intereses económicos y políticos del Valle de México, por años relegados de las primeras oficinas estatales, por lo que nadie extrañaría su presencia en el palacio de Lerdo.

El 6 de abril del 2011 se cumplía el último día de la precampaña de Eruviel Ávila. Allí, el ex alcalde de Ecatepec decía con todas las letras que “necesito de la maestra Elba Esther; necesito de los maestros del Estado de México del sector federalizado, de los maestros estatales; necesito de todos”, apuntaba. La revista Proceso cita que Gordillo influyó en Peña Nieto para que Eruviel fuera nombrado candidato priista en el 2011, cuando ya estaba decidido que Alfredo del Mazo Maza competiría por el cargo.

Dos años después, Ávila agradecía las atenciones de la profesora y aprovechaba para apoyar las reformas educativas de la Federación y posaba con ella, que lucía un sobrio vestido azul y un peinado a la “despeiné”, muy en su estilo. Cuando Gordillo tomó la palabra, se dirigió al mandatario mexiquense para hacerle llegar un mensaje a Peña, mientras aseguraba que los maestros siempre han estado con él. “Doctor Eruviel Ávila, por favor transmita al señor presidente que los maestros de México somos sus amigos, lo hemos sido siempre y lo seguiremos siendo por el bien de la patria”. Luego de detenida, Ávila no pudo desdecirse pero sí matizar. “Nos pronunciamos por  el Estado de Derecho y también expresamos la disposición de los gobernadores y; ahora hablo a título personal, de llevar una relación de mucho respeto, de coordinación, de trabajo en equipo, con las maestras y maestros del SNTE y en mi caso también del SMSEM… este incidente que todos conocemos pues deberá desde luego tener su cauce legal en el Poder Judicial federal, y en el caso del Estado de México habremos de trabajar con los maestros”.

Mientras Ávila se decide por melón o por sandía, el 4 de febrero firmaba un convenio que unificó los mandos de las policías municipales en uno solo, al mando de la policía estatal y horas después un triple asesinato en su capital, en El Seminario, era la respuesta del crimen, que el fin de semana había ejecutado a otras 12 personas en diversos municipios.

Ensayos para describir un distribuidor vial

* Libre Cuetzalan de montieles y versinis, enfrenta sus propios problemas, propios de una comunidad indígena que se ha visto violentamente introducida en la cultura del turismo nefasto. El pueblo, de unos 4 mil habitantes, se ubica en lo más alto de la sierra y eso le impide su exacta comercialización, aunque dos tiendas de Telmex ya se han apropiado de algunos locales en la calle principal, llamada Miguel Alvarado por una oscura razón relacionada con música y ópera de bajo presupuesto pero mucho corazón.

 

Miguel Alvarado

Para ir a Cuetzalan, en Puebla, se debe pasar por un distribuidor vial llamado Arturo Montiel Rojas, ubicado en Atlacomulco, siempre y cuando se salga de Toluca y se elija la red de autopistas anudadas en un sistema llamado Arco Norte. Luego de Arturo Montiel, todo es posible en el país y hasta la existencia de los chupacabras cobra cada vez mayor credibilidad. Esther Gordillo, una de las promotoras más vigorosas de aquel animal, está ahora en la cárcel cuando apenas ha cumplido 68 años. Tierna anciana de mirada cansina y cabellos albos, nunca tuvo problemas para relacionare con sus agremiados y hasta les mandó construir algunos hoteles, desperdigados aquí, allá para que tuvieran un lugar de esparcimiento. Montiel, tío de sangre del presidente Enrique Peña y que ahora, ya un hombre de cierta edad, 70 años, sostiene una tórrida pelea con su ex mujer por la custodia de sus hijos, la francesa Maude Versini, quien en el 2005 lo impulsara con toda la fuerza de su desmesura para que consiguiera la casa de Los Pinos. Montiel falló miserablemente o al menos eso le pareció a la francesa y su matrimonio se vino abajo. Se divorciaron pero como prueba de su amor quedaron algunas placas conmemorativas que delatan, indiscretas, al hombre que una vez amó a una extranjera tanto como a un distribuidor vial. Cuetzalan, pueblito mágico en la sierra de Puebla, nunca pensó que le debería tanto a aquella pareja, tan cosmopolita y deportista, pues entre partidas de tenis de mesa y viajes a París, seguramente nunca tuvieron tiempo de darse una escapada por allá.

Y qué bueno que no lo hicieron. Los Montiel, buenos como salieron, de un sexenio para otro, el de su patriarca, para hacer negocios, lo hubieran transformado como lo hicieron con Valle de Bravo las incontables generaciones que nuestro preciado pero sospechoso Grupo Atlacomulco produjo incansable. Y es que Cueztalan se parece a Valle de Bravo en casi todo, excepto en que allá no tiene una casa Maude Versini ni sus amigos los televisos han abierto un hotel Rodavento o una tienda de yates de gusto tan refinado como el diseño del Teletón y han condenado al exterminio a los pueblitos de los alrededores, donde los narcotraficantes patrullan despreocupados y cobran derechos de paso y posesión.

Libre Cuetzalan de montieles y versinis, enfrenta sus propios problemas, propios de una comunidad indígena que se ha visto violentamente introducida en la cultura del turismo nefasto. El pueblo, de unos 4 mil habitantes, se ubica en lo más alto de la sierra y eso le impide su exacta comercialización, aunque dos tiendas de Telmex ya se han apropiado de algunos locales en la calle principal, llamada Miguel Alvarado por una oscura razón relacionada con música y ópera de bajo presupuesto pero mucho corazón.

El centro del pueblo es extraordinario. Una iglesia gótica mira desde lo alto al caserío, adornado como un pueblo mágico necesita: techos de teja y pared de adobe para resistir el méndigo frío que de pronto se suelta pero que no impide sentir que aquella iglesia es en realidad un templo pagano, hereje hasta la última de sus cruces que por cierto allá se hacen con cera y representan una de las artesanías más bellas y complicadas que puedan verse. Una serie de grecas, como adornos textiles náhuatl, fueron incrustadas en las paredes de aquella construcción, donde todo huele a pastel de otra repostería. Y es que cada imagen es una hechicería, incluso algunos versos dedicados en la pared principal, al Hermano Sol, lo confirman. La iglesia es decente y honorable porque nada se finge. Afuera, a 30 metros de la entrada principal, un enorme palo que mide lo mismo que la torre más alta da cabida a los Voladores de Papantla, siempre listos para rendirle culto al dios que mejor pague o a alguno de los puntos cardinales.

La calle principal ofrece al turista, que tampoco son tantos, una colección de olores y sabores casi colocados allí, a propósito, en orden, como si de un platillo enorme se tratara. Se pueden encontrar hasta fragmentos de meteoritos cosechados por un señor muy serio que dice al que le pregunta que luego de caer un rayo, allí cae un meteorito. Como su pirita, las piedras permanecen en su puesto, sin que nadie las lleve pero esta ciudad de los quetzales apenas está aprendiendo que la verdadera riqueza la dejará el visitante distraído que exige bares y centros nocturnos.

Por ahora la horda la forman fotógrafos, seres extraños, barbudos y sucios o, si son mujeres, tocadas con gorritos estrafalarios y ropa cómoda, que se meten en todo. Si una mujer se lleva un bocado, si el otro acomoda un manojo de hierbas, si los refrescos brillan en el sol o si alguien se compra un taco y lo come sentado en la calle, están allí para retratarlo. Ningún pueblo ha visto tantos amantes de la lente deambulando atónitos para ningún lado. Los pobladores los resisten lo mejor que pueden porque luego comerán en sus cocinas, comprarán sus refrescos y se hospedarán en sus hoteles.

Mientras el presidente se empeña en regañar a los gobernadores de las entidades que visita en sus giras y exige trabajo duro y producción, la investigadora Marien Rivera, coordinadora del área de seguridad del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC) y con datos del INEGI, apunta que en México hubo más de 300 mil desaparecido y más de 100 mil muertos por la  guerra contra los cárteles. Peña, a pesar de sus planes miles, colecciona casi 2 mil muertos en los tres primeros meses de su administración, pero a cambio gestiona que Pemex sea, de una vez por todas, el motor que saque al país de cualquier atolladero, no importa que deba venderse. Si algunos desaparecidos se perdieron en Cuetzalan, harían bien en dejarlos allí. Muchos no querrían regresar ya, ni siquiera porque pasaran por un distribuidor vial llamado Arturo Montiel Rojas.

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