Bajo el volcán (egipcio)

* La consigna clave de la revolución ha sido: “El pueblo quiere el derrocamiento del régimen”. Eso ha tenido un resultado-consecuencia: “El pueblo quiere la liberación de Palestina”. Estén pendientes de la información meteorológica; el auténtico volcán ni siquiera ha entrado en erupción.

 

Pepe Escobar/ Asia Times Online/ Rebelión/ Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La fiesta –y qué fiesta- terminó. Ahora toca la resaca, y ¡menuda resaca!

Conozcan al nuevo jefe, o al Faraón reconstruido como Shiva: el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Si esto fuera el Sudeste Asiático, la gente diría “lo mismo, lo mismo, aunque diferente”.

En lugar de un Estado-policía, es el momento de los comunicados (se habla de un retorno a la década de los setenta). El Presidente y el Vicepresidente disueltos. El Parlamento disuelto (pero con el Primer Ministro nombrado, el Faraón Ahmed Shafiq, insistiendo en que el actual gabinete-canguro se pondrá en marcha para eso de la “transición ordenada”). La Constitución suspendida. El ejército tratando de imponer la idea de que va a encargarse de dirigir Egipto durante los seis próximos meses. Se esperan siniestras restricciones al derecho a la huelga y “caos y desorden”.

¿Qué puede hacer un presidente demócrata de EU y Premio Nobel de la Paz excepto apoyar un golpe militar? (Otra reminiscencia de las décadas de los sesenta y los setenta). Resumiendo: la Casa Blanca y el Departamento de Estado querían que Hosni Mubarak se fuera.

Pero Arabia Saudí, Israel y la Agencia de Central de Inteligencia de EU (CIA) estaban empeñados en que siguiera. Aunque Mubarak –como en una mala versión de Luis XVI con el pelo teñido- luchó por su propia supervivencia, el Vicepresidente Omar “Jeque al-Tortura” Suleimán, apoyado por Washington y Bruselas, luchó por la supervivencia del régimen (eso de la “transición ordenada”), y Washington luchó por la supervivencia de uno de los pilares cruciales de la “estabilidad” en el Oriente Medio. La calle luchaba por su vida.

Es fácil explicar por qué la CIA no lo vio venir. Puede que la Agencia se haya destacado gestionando las entregas extraordinarias con el Jeque al-Tortura, pero, en conjunto, se había quedado aprisionada en una importante camisa de fuerza ideológica desde los años de Ronald Reagan. Sencillamente, la CIA no se molesta en hablar con nadie que no sea un vasallo, desde Irán a Hamás y a los Hermanos Musulmanes.

Por tanto, no pueden recoger inteligencia procesable de calidad sobre el terreno. Egipto llevaba hirviendo por debajo desde al menos 2005. La Embajada de EU en El Cairo no tenía siquiera un oficial de enlace con los Hermanos Musulmanes. Y ahora su activo, Suleimán, es una no-entidad (foto de Langley –sede de la CIA- inundada por un diluvio de lágrimas).

Al final, la calle egipcia lo comprendió. Reclutas miserablemente pagados dispuestos a armar la de Dios es Cristo si se les ordenaba disparar contra ciudadanos de a pie lo comprendieron. Discretos organizadores sindicales activos desde hacía años lo comprendieron. Jueces manifestándose por las calles lo comprendieron. Y los jóvenes lo comprendieron. Los jóvenes revolucionarios del 25 de enero despertaron pronto a la realidad.

Todos ven ya con claridad que Washington decidió finalmente reducir sus pérdidas y dar luz verde a la concepción plagada de onanismo de un golpe militar contra una dictadura militar. OK, si funcionan los buenos pronósticos, conocemos al menos un precedente: la revolución de 1974 en Portugal, que acabó, en el plazo de un año, en una sólida democracia de tendencia socialista.

 

Mi comunicado es más grande que el tuyo

 

¿Qué hay de todos esos comunicados a los que se ha vuelto tan adicto el Consejo Supremo? La calle sabe que todos ellos son compinches de Mubarak, que la mayoría tiene más de setenta años –empezando por el líder del golpe, el Mariscal de Campo y Ministro de Defensa Mohammed Hussein Tantawi, 75 años- y que están muy próximos a Robert Gates, el del Pentágono (y algo que es crucial: Tantawi llegó a la cumbre después de ser el comandante del ejército privado de Mubarak, los Guardias Republicanos).

Todos ellos son accionistas, propiciados por EU (mediante los miles de millones de dólares de “ayuda” año tras año), de una inmensa dinastía empresarial de propiedad militar que controla sectores enteros de la economía egipcia. No hay forma de que pueda nacer un nuevo Egipto sin echar abajo todo ese sistema al completo. Ergo, la calle tiene que enfrentarse al ejército.

Nos esperan grandes fuegos artificiales. Por el momento, los adversarios potenciales están estudiándose el uno al otro. Salida: “transición ordenada”; entrada –según el General Mohsen al-Fangari-: “una transición pacífica de poder” que permita que “un gobierno civil elegido gobierne y construya un Estado libre y democrático”. Suena todo como el Purple Haze [Neblina Púrpura] de Jimmy Hendrix. Olvídense de eso del ejército transfiriendo rápidamente el poder a un gobierno interino dirigido por civiles.

En la batalla de comunicados, al menos los líderes del 25 de enero saben cómo llamar la atención. Entre sus demandas principales –llámenlas la hoja de ruta de los deseos políticos de la calle-, nos encontramos con el fin inmediato del estado de emergencia; la liberación inmediata de todos los prisioneros políticos; la creación de un consejo de gobierno colectivo y transitorio; la formación de un gobierno interino que integre las tendencias nacionalistas independientes que supervisen unas elecciones libres y justas; la formación de un grupo de trabajo que redacte una nueva constitución democrática que se vote en referéndum; la eliminación de cualquier restricción a la libre formación de partidos políticos; libertad de prensa; libertad para formar sindicatos y organizaciones no gubernamentales sin que se necesite permiso del gobierno; y abolición de todos los tribunales militares.

Cualquiera que sea capaz de creerse que los generales del Consejo Supremo entregarán en bandeja todo eso al pueblo es que debe de estar viviendo allá por la meseta tibetana.

 

Bombardéame una democracia, nena

 

Ésta no ha sido sólo una revolución dirigida por los jóvenes, también es ahora un movimiento masivo de la clase trabajadora. En la próxima etapa la clase trabajadora –y el campesinado- serán cada vez más importantes. Como el bloguero Hossam El-Hamalawy ha señalado: “Ahora toca a las fábricas tomar Tahrir”. La ofensiva final del régimen se produjo cuando las huelgas se extendieron como un reguero de pólvora. Se ha intensificado la conceptualización de la democracia directa desde abajo que conduce a un estado de revolución permanente. “Occidente” tiembla en sus Ferragamo .

Al mismo tiempo, los líderes del 25 de enero son conscientes de que Washington, Tel Aviv y Riad –más las clases compradoras del mubarakismo – harán todo lo que esté en su mano para que la democracia egipcia descarrile. Se echará mano de todo: desde todo un Walhalla de sobornos a la siniestra manipulación de leyes y del proceso electoral.

Ya verán como al menos un general se presenta para Presidente; ciertamente, no será el increíblemente evanescente activo de la CIA, el “Jeque al-Tortura” Suleimán, sino muy probablemente el Jefe del Estado Mayor, Sami Anan, de 63 años, que también pasó mucho tiempo en EU y está más cercano que Tantawi a muchos de los del Pentágono.

Muy pronto, verán como todo el mundo, y hasta su vecino, se dedica a cortejar a los Hermanos Musulmanes como si no hubiera un mañana: Turquía (para avanzar en su papel de faro de la moderación en Oriente Medio); Irán (incluso aunque sean chiíes, para recordar a los Hermanos Musulmanes su lucha por Palestina); EU (para que puedan creer que controlan una corriente yihadista , aunque los HM no tengan ninguna); y Arabia Saudí (con toneladas de dinero en efectivo, para colar como sea las maquinaciones estadounidenses).

The New York Times ha descrito de forma extraña cómo “la Casa Blanca y el Departamento de Estado estaban ya discutiendo cómo dedicar nuevos fondos para impulsar la aparición de partidos políticos laicos”, en un intento de acorralar hasta el último rincón a la oposición a la agenda estadounidense.

Además del hecho de que la revolución egipcia –todavía en pañales- representa el cambio estratégico más estremecedor en el Oriente Medio de las últimas tres décadas (desde que Israel invadió el Líbano en 1982), lo que se destaca es la abyecta falacia de muchas cosas, desde la Islamofobia a la teoría reduccionista del “choque de civilizaciones” y a la quimera neocon del Gran Oriente Medio. Sin embargo, la calle egipcia abrió una autopista hacia la democracia en sólo dos semanas y media. Compárenlo con la democratización de Afganistán por el Pentágono desde hace nueve años y la de Iraq desde hace siete.

En el presente estadio, nadie sabe si el mubarakismo va a sobrevivir a base de un estiramiento facial mínimo; si se le invitará a las próximas elecciones mientras el ejército permanece en la sombra; o si una auténtica revolución social y política reorganizará final y radicalmente toda la estructura de la riqueza y el poder en Egipto.

Mucho más allá del choque inevitable en Egipto entre la explosión demográfica y la crisis económica, lo que nos hace realmente flipar es que las elites de Occidente saben lo que la inmensa mayoría de los egipcios no quieren. Un gobierno egipcio realmente soberano y democrático no puede seguir siendo un esclavo de la política exterior de EU.

Como mínimo, todo podría empezar con el levantamiento del bloqueo a Gaza y con la revisión de la exportación de gas natural a Israel a precios subvencionados; después, debería volver a considerarse el paso seguro de la Marina estadounidense por el Canal de Suez y, finalmente, revisar el sanctasanctórum: los Acuerdos de Camp David de 1979 con Israel.

De ahora en adelante, cualquier incremento de libertad que Egipto pueda disfrutar será directamente proporcional al aumento del grado de temor que puedan pasar a sentir Washington, Tel Aviv y Riad.

Es justo decir que en estos momentos la calle egipcia lleva en su corazón a todos aquellos que la apoyaron: desde Al-Yasira y todo un surtido de nacionalistas árabes a Hizbulá en el Líbano. Y conoce muy bien quiénes son los que la despreciaron: desde la Casa de los Al-Saud, junto a todo tipo de extremistas wahabíes, a Israel. Nadie olvidará que el rey saudí Abdullah acusó a la calle de “injerencia en la seguridad y estabilidad del Egipto árabe y musulmán”.

La consigna clave de la revolución ha sido: “El pueblo quiere el derrocamiento del régimen”. Eso ha tenido un resultado-consecuencia: “El pueblo quiere la liberación de Palestina”. Estén pendientes de la información meteorológica; el auténtico volcán ni siquiera ha entrado en erupción.

 

* Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

 

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MB15Ak01.html

 

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El destino de Mubarak en manos del ejército

* Con casi medio millón de hombres, el ejército es una de las instituciones más poderosas de Egipto. Pero es un error considerarlo simplemente como un vasto complejo de defensa, pues tiene raíces profundas en la población activa y la economía nacional, en las obras públicas, en empresas y en la producción de todo, desde armas hasta teteras.

 

Cam McGrath/ IPS

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, permanecerá en el cargo el tiempo que los generales del ejército juzguen necesario para sus propios intereses.

“La única garantía de permanencia que ha tenido Mubarak hasta ahora es el respaldo del ejército”, aseguró Okasha, analista del Centro de Estudios Estratégicos y Políticos Al-Ahram. “Si le quitan el apoyo, se le acaba todo”, sostuvo.

El ejército es un pilar central del Estado desde que el movimiento de Oficiales Libres derrocó a la monarquía en 1952. Los cuatro presidentes desde la revolución tienen antecedentes castrenses, así como muchos gobernadores, administradores locales y directores de entes públicos.

Con casi medio millón de hombres, el ejército es una de las instituciones más poderosas de Egipto. Pero es un error considerarlo simplemente como un vasto complejo de defensa, pues tiene raíces profundas en la población activa y la economía nacional, en las obras públicas, en empresas y en la producción de todo, desde armas hasta teteras.

El ejército mantiene su apoyo a Mubarak, pese a que es reacio a reprimir las manifestaciones contra el gobierno para no manchar su imagen, cuidadosamente guardada, de protector del pueblo, según numerosos expertos.

No hay dudas de que los generales sopesan sus opciones para decidir qué les conviene para sus intereses políticos y económicos.

“Mubarak probó que el ejército está de su lado y perdió algo de credibilidad en la calle”, dijo Okasha a IPS. “Pero puede llegar a cambiar de lado si es lo que le conviene”, apuntó.

El presidente tiene a su favor ciertos antecedentes militares adornados. Se entrenó como piloto de combate y fue comandante de la Fuerza Aérea en las guerras de 1967 y 1973 contra Israel.

En cambio, los posibles candidatos –el ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohammad ElBaradei, el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, y el líder del partido El-Ghad, Ayman Nour– son civiles con formación legal.

Por su parte, la Hermandad Musulmana, la mayor organización política de oposición, es aborrecida por los altos mandos.

“La institución militar tiene una cultura especial, sólo respeta a alguien que haya salido de sus filas”, explicó Okasha. “El presidente también es el comandante en jefe y es difícil que acepte a un civil”, añadió.

La falta de linaje castrense del hijo del presidente, Gamal Mubarak, de 47 años, era considerada uno de los mayores obstáculos para que haga una carrera política.

En uno de los cables diplomáticos divulgados a fines de 2010 por Wikileaks, un analista señaló que oficiales le habían dicho que el “ejército no apoya a Gamal y que ellos tomarán el poder si Mubarak muere siendo presidente”.

El ministro de Defensa, Mohammad Hussein Tantawi, de 75 años, a quien oficiales jóvenes llaman el “perrito faldero de Mubarak”, estaría enfermo y no tendría intenciones de ser presidente.

La embajada de Estados Unidos en El Cairo hizo en marzo de 2008 una evaluación directa de las capacidades de Tantawi antes de su visita a ese país.

“Los interlocutores de Washington deben prepararse para ver a un anciano Tantawi resistente al cambio”, señaló el entonces embajador Francis J. Ricchiardone. “Él y Mubarak están concentrados en la estabilidad del régimen y en mantener el status quo hasta el final de sus días. Simplemente no tienen energía, inclinación ni visión para hacer algo diferente”, añadió.

Los manifestantes trataron de ganarse a los militares. Trataron a los soldados con deferencia, les tiraron botellas de agua, alimentos y pastelitos.

“El ejército y el pueblo están unidos”, cantaron los manifestantes cuando Tantawi apareció brevemente en la plaza de Tahrir la semana pasada.

Pero la gente, y los líderes de la oposición que se plegaron a la revuelta, reconocen la necesidad de preservar el prestigio y el poder militar tras la partida de Mubarak.

ElBaradei, por ejemplo, propuso que el presidente dimita y que se creé un consejo interino de tres hombres, uno de ellos militar, para que gobierne hasta las elecciones.

Las diferencias entre la cúpula militar y allegados al gobernante Partido Nacional Democrático (PND) pueden favorecer a los manifestantes.

Cuando se retiran, los generales suelen recibir grandes extensiones de tierras y cargos directivos en empresas de construcción, de energía, agrícolas y turísticas. Pero el meteórico ascenso del círculo de magnates neoliberales vinculados con Gamal Mubarak les hizo competencia y generó resentimientos en los altos mandos.

La caída del régimen puede servir para poner fin a las políticas económicas liberales y a la privatización que amenazan los intereses económicos del ejército.

Pero, ¿para qué cambiarán de lado si el partido de gobierno está en decadencia y los fiscales persiguen a los magnates corruptos? La pérdida de poder del PND casi con seguridad lleve a una ampliación del peso político y económico del ejército.

Los altos mandos estarían dispuestos a reemplazar al atribulado Mubarak por el no tan asediado vicepresidente Omar Suleiman, ex general, jefe de inteligencia y allegado al presidente.

Suleiman asumió un papel más significativo el 29 de enero, cuando lo nombraron segundo en la jerarquía, en tanto Mubarak prácticamente desapareció de la escena pública.

Diplomáticos estadounidenses consideran a Suleiman como un pragmático con “visión e influencia”, pero también conocen su lado oscuro, incluido su papel clave en el programa de entregas extraordinarias de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Lo más importante para el ejército es que la continua existencia del régimen con Suleiman le garantiza los mil 300 millones de dólares, al año, otorgados por Estados Unidos por concepto de asistencia militar. La ayuda está sujeta al mantenimiento de la paz con Israel.

El presidente estadounidense Barack Obama dio su visto bueno para un gobierno de transición encabezado por Suleiman. Los generales egipcios saben que las transiciones se eternizan y que las elecciones se amañan.

El ejército consolida su poder en silencio mientras siguen las negociaciones entre el régimen y la oposición.

La crisis entre Davos y Egipto

* Unos 2 mil 500 participantes se concentraron en Davos para discutir “los enfoques comunes para la nueva realidad”. Esa “nueva realidad” era pensada como superación de la crisis, ante los datos del crecimiento de la economía estadounidense (2,9% para el 2010, luego del -2,6 del 2009) pero en el mismo momento de la reunión estalló la rebelión popular en Túnez, Yemen y especialmente Egipto, país paradigmático para el mundo capitalista.

 

Julio C. Gambina/ Especial para ARGENPRESS.info

Con más de treinta jefes de Estado y de Gobierno, funcionarios de 90 países y un conjunto de grandes empresarios, asesores e influyentes periodistas e intelectuales del poder económico mundial tomaron parte del cónclave del Foro Económico Mundial, más conocido como el Foro de Davos, que desde 1971, regularmente, pasan revista a la situación mundial y pretenden fijar línea sobre las políticas a seguir.

En simultáneo al cónclave del poder, miles de manifestantes poblaron de resistencia las calles de varios países del norte de África y medio oriente, haciendo evidente el sufrimiento de los pueblos por el ejercicio del orden capitalista. La represión y muerte de decenas de manifestantes es la respuesta de los gobiernos y el saldo hasta ahora. Aún fuera del temario, la rebelión popular se coló en las discusiones del poder económico mundial.

Unos 2 mil 500 participantes se concentraron en Davos para discutir “los enfoques comunes para la nueva realidad”. Esa “nueva realidad” era pensada como superación de la crisis, ante los datos del crecimiento de la economía estadounidense (2,9% para el 2010, luego del -2,6 del 2009) (1), pero en el mismo momento de la reunión estalló la rebelión popular en Túnez, Yemen y especialmente Egipto, país paradigmático para el mundo capitalista, especialmente EU que lo asiste con fondos por mil 500 millones de dólares anuales. Por ello adquirió otra relevancia en el cónclave de los poderosos, el análisis del aumento de los precios de los productos básicos, y el tema de la deuda soberana en alusión a la continuidad de la crisis mundial.

El tema del aumento de los alimentos es clave para pensar la revuelta en Egipto, gran importador de alimentos, especialmente de trigo. Egipto es un importante comprador de trigo a la Argentina. La hambruna es la reversa del alza de los precios y si estos estimulan nuevas burbujas de especulación, en paralelo no deben sorprender los impactos regresivos sobre buena parte de la población mundial. No es sorpresa la movilización popular cuando el hambre se instala en forma generalizada. Hambre y represión por un lado, y del otro, subida del oro, las comodities, alimentos y los bonos para refugio de inversores interesados en la ganancia y no en los mil 20 millones de hambrientos según la FAO.

La cuestión de la deuda externa preocupa, especialmente cuando EU acaba de superar los 14 billones de dólares de su deuda pública y privada, siendo la pública de 3,5 billones de dólares, superando ampliamente el problema históricamente concebido para los países del sur del mundo (en desarrollo), que en conjunto acumulan una deuda pública de 1,4 billones de dólares. (2)

Un monto que representa el 10% de la deuda total de EU. El endeudamiento público estadounidense supera dos veces y medio el de los países en desarrollo. La mitad de la deuda total de EU fue asumida en los últimos seis años, tres de los cuales han sido en situación de crisis evidente.

Hoy la deuda es problema por los elevados niveles que se registran en los países capitalistas desarrollados. Francia solamente acusa una deuda pública de 1,2 billones de dólares, casi similar a la totalidad del mundo en desarrollo. Mientras en América Latina, la deuda total, pública y privada representa el 22% del PBI, para Gran Bretaña es el 400%, Portugal el 263%, España el 169%, Grecia 168%, Alemania 148%, EU 100% e Irlanda el 979%. Convengamos que los principales acreedores de esos países son los bancos transnacionales, quienes aceleradamente, como en los 80, en tiempos de la crisis de la deuda latinoamericana, están generando condiciones para transferir el costo del quebranto hacia los trabajadores y lo pueblos de esos países y del mundo. Son los temas que preocuparon al poder económico en Davos.

Deuda, capitalismo y crisis son tres categorías para explicar la política del poder mundial, del curso contemporáneo del capitalismo actual. La consigna del no pago se resignifica para los pueblos del mundo, contra el régimen del capital y su chantaje del endeudamiento, ayer contra el sur del mundo y hoy en el norte. Es parte de un programa a sostener junto al impuesto al movimiento internacional de capitales y el rechazo al conjunto de estrategias de liberalización (tratados de libre comercio, tratados bilaterales de inversión, los paraísos fiscales, y otras formas de defensa de las inversiones extranjeras), tanto como el desarme de la estructura financiera comandada por los organismos internacionales, especialmente el FMI y el Banco Mundial.

Hace falta una nueva arquitectura financiera y económica sustentada desde el sur, lo que supone discutir el patrón de cambio mundial y terminar con la hegemonía del dólar y las pretendidas sustituciones del euro o de la moneda que sea en función del capital y el régimen de explotación.

 

China en la mira de Davos

 

Otro de los temas en que se concentró la atención en Suiza fue conocer de cerca la realidad de países llamados emergentes, especialmente China e India, que pese a la crisis mantienen elevados niveles de crecimiento y son destino principal de las inversiones capitalistas a escala global.

La situación China fue explicada por la más numerosa delegación del cónclave, y remitió a la política de modernización y oportunidades para las inversiones y el mercado inmobiliario chino. China ya es el segundo PBI del mundo, que con sus 5,5 billones de dólares expresa un tercio respecto del registro estadounidense y superando a Japón y Alemania en el podio de las cuatro mayores economías del mundo.

Muchos escucharon las argumentaciones chinas, al tiempo que presionaron a los participantes chinos para flexibilizar las políticas de ese país, especialmente referidas a las presiones del G7 para una apreciación del Yuan, con vistas a mejorar las balanzas comerciales de las principales potencias capitalistas en crisis con China.

El papel del gigante asiático no se vincula sólo con la economía mundial, sino que crecientemente pesa en la escena política. Es un tema trascendente para el poder mundial, pero también para quien piense en términos alternativos, incluso más allá del debate sobre el “modelo chino”, si socialista o en tránsito al capitalismo o directamente capitalismo de Estado.

 

Modestas expectativas desde el poder económico

 

En el Foro de Davos (3) intentaron trazar el rumbo político del capitalismo contemporáneo con ciertas prevenciones, pues el mismo fundador y presidente del FEM, Klaus Schwab, afirma que se abre “una era de modestia” (4), anunciando una pobre superación de la crisis, con bajos niveles de crecimiento (un 2,9% informado por EU para el 2010).

Un primer interrogante es si resulta correcto hablar de “nueva era” cuando aún sobrevive la situación de crisis de la economía mundial, donde el desempleo creciente continúa sido el efecto inmediato y evidente que sufren los sectores más desprotegidos en el capitalismo mundial. En EU el desempleo no baja del 10% y en España superó el 20%. Sin considerar la agresión y ofensiva que se mantiene sobre los recursos naturales, situación que agrava los peligros ambientales y afectan a recursos estratégicos como el agua y la tierra.

La crisis del “modelo productivo y de desarrollo” subsiste y es grave para pensar en términos de “nueva era”. La revuelta en los países árabes y el medio oriente da cuenta de situaciones que no siempre consideran los analistas del poder económico. Aludo al hartazgo de los pueblos a sus condiciones de vida, aunque no queden claras las alternativas económicas y políticas, generando por cierto un desafío para el pensamiento y la práctica por la emancipación.

El principal ejecutivo del Foro de Davos, Klaus Schwab, agrega que “en esta nueva realidad, somos nosotros, las víctimas colectivas, las que deben hacer el futuro más seguro. Y como ni los gobiernos ni las empresas solos podrán superar la complejidad de los desafíos globales, la frontera entre economía y política se va a hacer aún más pequeña”. (5)

Es muy curioso cómo se incluye a los victimarios, a los responsables de la crisis entre las víctimas. ¿Quiénes son los responsables de las políticas que llevaron a la crisis, sino el propio sistema financiero y económico internacional presente en Davos desde 1971? ¿Quién empujó y empuja la liberalización de la economía sino los partícipes habituales de Davos desde sus posiciones de poder?

Más interesante aún resulta la reflexión que alude al vínculo entre economía y política, especialmente para pensar en la respuesta a Davos que provendrá la próxima semana desde DAKAR, cuando se reúna del 6 al 11 de febrero de 2011, la contra cara del FEM, el Foro Social Mundial (FSM), cuya consigna por otro mundo posible se mantiene como realidad y desafío. Es la señal que proviene de África y del oriente medio, aunque no se conozca exactamente el rumbo futuro de superación.

Aquel “que se vayan todos” vuelve a reaparecer en el escenario político y económico global. El desafío está en la construcción de alternativas, que supone nuevos cursos para el pensamiento y la acción emancipatoria.

Nuevos modos y formas de producción y apropiación de la naturaleza, donde el buen vivir de las comunidades andinas nos ofrecen posibilidades para pensar en nuevos tiempos, pero sobre todo, nuevas formas de pensar el agrupamiento social con perfil y objetivo político para la emancipación y transformación social. Los renovados intentos de democratizar la economía y la sociedad venezolana con mecanismos de poder popular, especialmente de los trabajadores en la gestión empresaria son estímulos para pensar el nuevo tiempo. El ejemplo persistente del proyecto revolucionario en Cuba es también referencia, especialmente en tiempos de renovación sustentada en un gran debate y movilización d la población cubana.

La alusión andina por Bolivia o Ecuador como la referencia a Venezuela y Cuba son atinentes para discutir los límites de unos procesos complejos, especialmente en el sur de América, pero también en otros países de la región, que formulan un discurso antineoliberal sin sustanciar cambios profundos en la estructura económico social capitalista. El problema es el límite que se establece para la constitución de sujetos por la emancipación. Es un debate cotidiano en la política de nuestros países y también parte esencial de la discusión en el movimiento de movimientos, el FSM.

¿Es posible ir más allá de lo real existente? Se puede superar el posibilismo de que la realidad “es lo que hay”, como único imaginario posible. América Latina es un gran laboratorio para pensar al respecto, si se tiene la mira en las demandas de los pueblos por renovar y revolucionar las relaciones sociales, en la economía y en la política.

 

Notas:

1) Son datos del Departamento de Comercio de EU, leídos en el sitio de internet el 30-01-11: http://www.bea.gov/index.htm

2) Los datos sobre deuda externa están sacados de Eric Toussaint. Crisis Global. Del Norte al Sur del planeta: la deuda en todos sus estados. Presentación para Conferencia en Quito el 27 de enero de 2011, en la sede del Banco Central de Ecuador.

3) Amplia información sobre discursos y debates en: http://www.weforum.org/

4) El Foro Económico Mundial de Davos debate el nuevo escenario tras la mayor crisis desde 1930. En ámbito.com del miércoles 26 de enero de 2011 y consultado el 30 de enero de 2011 en: http://www.ambito.com/noticia.asp?id=565509

5) Ib.

 

Julio C. Gambina es profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Profesor de posgrado en diversas universidades públicas de Argentina y el exterior. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

 

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