Votos para Eruviel

* En el 2011, la profesora Elba Esther Gordillo y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

En cuestión de aprendizaje e inteligencia, no hay quien le gane a Elba Esther Gordillo, salió demasiado lista. Ni siquiera Carlos Salinas, que fue quien la impuso en el sindicato y la quería en la Secretaría de Educación, lo hubiera imaginado. Estaba “por encima” de la marca. Desde un principio entendió que la clave de las diferentes posiciones políticas es “negociar”. Alguna vez un profesor cercano a ella dijo: “No hay nadie en el sindicato que no le deba nada a La Maestra, al igual que los políticos”.

En esta intrincada red de “favores”, Elba Esther consolidó un poder que se pudo demostrar, lo mismo en sus eventos de festejo, que en momentos de duelo. Un ejemplo de esto último se pudo apreciar en el funeral de la profesora Estela Morales Ochoa, madre de Elba Esther Gordillo Morales, ocurrido en junio de 2009.En palabras del extinto Miguel Ángel Granados Chapa: “El funeral […] sirvió para mostrar el poder, los intereses y la presencia de Elba Esther Gordillo. En el velatorio estuvieron presentes el propio presidente Felipe Calderón, aliado político de la doliente, y los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens, de Salud, José Ángel Córdova, y Educación, Alonso Lujambio (que además hizo publicar una esquela de condolencias al día siguiente); el rector de la UNAM, doctor José Narro Robles, la presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar; el director del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, y el de la Lotería Nacional, Benjamín González Roaro (que forman parte de la porción gordillista del gabinete presidencial ampliado); Roberto González Barrera, presidente de Grupo Maseca, que incluye a Banorte.

El líder de la bancada tricolor que está por concluir sus tareas, Emilio Gamboa, estuvo presente en el velatorio, lo mismo que el gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que además hizo publicar la esquela consabida. Hicieron esto último los gobernadores Jorge Carlos Hurtado, de Campeche; Humberto Moreira, de Coahuila; Ismael Hernández Deras, de Durango; Miguel Ángel Osorio Chong, de Hidalgo; Enrique Peña Nieto, de México; Ney González, de Nayarit; José Natividad González Parás, de Nuevo León; Mario Marín, de Puebla; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Fidel Herrera Beltrán, de Veracruz”.

Considerada como la política más repudiada del país, a Elba Esther la persigue un sinfín de etiquetas e insultos callejeros—corrupta, déspota, traidora, monstruo, mapacha electoral, ratera, asesina—, pero nada ofende a La Maestra que supo adornarse con otras credenciales oficiales como haber sido tres veces diputada federal y titular de la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal, secretaria general del PRI, secretaria general del SNTE, líder moral vitalicia del sindicato y presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. Éste último le otorgaba el control del SNTE hasta 2018, pero se atravesó su destitución.

La sagacidad fue uno de los atributos que le sirvieron para convertirse en pieza clave del ajedrez político nacional, así como para hacer que los estatutos del sindicato favorecieran su permanencia. Fue de esta manera como, en 2004, logró el derecho a la reelección, con lo que extendió su periodo como líder sindical. Tres años después, en un congreso extraordinario del SNTE, la Gordillo fue designada por los suyos como líder vitalicia del SNTE “por el tiempo que sea necesario”.

Todavía no concluía 2012 cuando propuso a los profesores votar “libremente” por la planilla única Innovación que tenía por lema “unidad y renovación”, y de la que ella era la presidenta. En realidad, estaba disfrazando su reelección o renovando su dirigencia vitalicia. Le seguían Juan Díaz de la Torre como secretario general; Carlos Moreira Valdés —hermano del actual gobernador de Coahuila y de Humberto Moreira, que se propuso en el Colegiado Nacional de Seguridad y Derechos Sociales—; Francisco Arreola Urbina, ex esposo de Elba Esther, en el Comité de Vigilancia, Transparencia y Rendición de Cuentas; y René Fujiwara, nieto de Elba, en Colegiado de Formación Sindical, por mencionar algunos. En fin, nueva estructura con los mismos nombres.

El voto de los 3 mil 500 delegados provenientes de las 56 secciones del SNTE se les pidió en un lujoso evento que tuvo lugar en el hotel Barceló de la Riviera Maya ubicado en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo. Los invitados de La Maestra llegaron con tres días de anticipación para hospedarse en el lujoso resort categoría Premium, un complejo con cinco edificios de estilo tropical, playero, caribeño, colonial y de palacio cuyos servicios ya habían sido pagados, de tal forma que los huéspedes podían hacer uso de ellos sin costo alguno. Ese día también tuvieron la oportunidad de cambiar su vieja computadora por una laptop Hewlett-Packard, cuyo costo fue financiado por su sindicato.

Fue así como, el 20 de octubre de 2012, Elba Esther fue electa “democráticamente” por los suyos como presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. El resultado de la elección fue contundente y quedará en la historia. Ningún delegado votó en contra de los cambios estatutarios. En medio de gritos de alegría, porras y canciones, Juan Díaz de la Torre se encargó de dar a conocer el veredicto final: “El SNTE, el sindicato de maestros más grande y más poderoso de América Latina confirmó a una mujer, la maestra Elba Esther Gordillo, como su líder”, exclamó. A su lado, La Maestra sonreía. Y ese mismo día le dijo a los sindicalistas que no debían admitir traidores en el SNTE ni personajes que crearan lazos de compromisos con el gobierno para que se respetara la autonomía sindical. Ya se enteraría que Judas mismo le había levantado la mano del triunfo.

Al hacer la toma de posesión de su nuevo nombramiento, Elba Esther Gordillo —la poderosa maestra que profesa creencias de santería, una religión cubana que practica el sacrificio de animales— declaró: “Asumo esta responsabilidad consciente de los tiempos. Sé que no estoy sola, que nunca lo he estado, porque permítanme decirlo, hoy hay un espíritu cerca de mí que me enseñó a amar lo que soy y que me enseñó como madre a ser mejor. El espíritu de una maestra está en mi ser” Y aunque unos meses antes de esta elección asombró a varios con la noticia de que en octubre se iba porque se sentía cansada y deseaba “salir por la puerta de la sala, no la de la cocina”, hubo quienes no le creyeron. Y razón de sobra tenían para hacerlo, debido a que Elba Esther ya estaba integrando la planilla con la que planeaba extender, por seis años más, su cacicazgo.

Pero si alguien supo cómo pagar los favores, esa fue ella, que tuvo muy claro: “Para los leales todo, para los disidentes nada”, frase con la que instauró una dirigencia de prebendas pagado con las cuotas sindicales que son, como se diría coloquialmente, “el sombrero ajeno con que la Golden Queen saludaba y mantenía contenta a toda su comarca”. Mas, como bien reza el dicho, no dio paso sin guarache. Quería a los maestros incondicionales a sus intereses para que, cuando se tratara de concretar un “compromiso” adquirido con la clase política, ellos estuvieran siempre unidos y dispuestos.

La Maestra demostró que,  cuando se trataba de consentir a sus más allegados, no escatimaba recursos para premiar el trabajo político y de gestión que realizaban sus dirigentes sindicales durante todo el año. Como ejemplo están los cruceros que, ni trabajando tiempo extra, un profesor alcanzaría a pagar. De acuerdo con una nota del periódico El Universal, publicada el 13 de diciembre de 2012 tan sólo en ese año “los poco más de 50 integrantes del comité ejecutivo y comisionados en la dirigencia nacional, además de los 54 secretarios generales de cada una de las secciones de la organización en los estados, más un acompañante, están incluidos en la lista de quienes partirán […] rumbo a Miami, en Estados Unidos”.

El viaje se realizaría en medio de todos los lujos y comodidades: “albercas, jacuzzis, servicios completos de salón de belleza, áreas de masaje, aromaterapia, aplicación de mascarillas, clases de baile, espectáculos de animación, entrenamiento para buceo o asistencia a salas de juegos y en algunos casos hasta casinos.” Pero lo mejor sería que todo estaría financiado con las cuotas que obtuvo la organización sindical a través de sus agremiados quienes dejan, aproximadamente, 6 millones de pesos por día—declaró Francisco Arriola, ex esposo de Elba Esther Gordillo, para El Universal.

Sólo por hacer una aproximación, se estima que este crucero tenía un costo de 558 euros o 9 mil 500 pesos por persona si se ocupaba un camarote standard, y hasta mil 661 euros o 27 mil pesos por una suite. Aunque este viaje fue cancelado de último minuto por la entonces lideresa sindical, se sabe que un año antes su recorrido fue por la isla de Puerto Rico y, en 2010, se les deleitó con el paisaje de Hawai. Definitivamente, ni pensionados hubieran estado mejor.

Y es que, por todo el trabajo que realizaban como aviadores electorales, los profesores se merecían eso y mucho más, pues su actividad fue evidente en cada elección en que La Maestra tuvo puestos sus intereses. Por ejemplo, en 2011, ella y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista.

No por nada, la mayoría de la sociedad mexicana la tiene en tan poco afecto, acusándola de haber secuestrado la educación para usarla de acuerdo a sus intereses. Aunque, a decir verdad, esta idea se vio seriamente arraigada en el colectivo después del documental titulado De Panzazo, de Carlos Loret de Mola, que la señalaba a ella y a su sindicato como los responsables del rezago educativo que enfrenta el país. En su momento, La Maestra supo defenderse argumentando que la intención del documental era la de apoyar la iniciativa privada de la educación, valiéndose de una campaña sucia y desmedida contra su persona. No tenía ninguna razón.

Lecciones

* “Carlos Salinas de la mano de Elba Esther Gordillo puso en marcha su proyecto neoliberal con el que pretendía modernizar a la educación pública, a la enseñanza y mejorar las condiciones, tanto formativas como laborales, de los profesores en servicio.  En este sentido, el periodo de Fox fue más lejos, puesto que creyó que el sistema educativo se debía modernizar con el apoyo de la iniciativa privada y otras organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia y la Fundación Vamos México. Todo bajo el supuesto de que así garantizaba la calidad educativa”, escribe el periodista Francisco Cruz Jiménez en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

Y, aunque en los últimos años de su mandato (el ex presidente Felipe) Calderón se mostró preocupado por pedir transparencia en el sindicato y, en apariencia, le restó poder a La Maestra despidiendo a su gente de algunos cargos que él había cedido, no fue porque quisiera enmendar su camino de fracaso, sino porque Elba Esther—caracterizada por ser de lealtades cambiantes— no apoyó a su hermana Luisa María Calderón en su camino a la gubernatura de Michoacán en 2011, en el que ganó el priista Fausto Vallejo.

Esta derrota panista fue, sin duda, la corona de fracaso que acompañará hasta su sepultura a la familia Calderón Hinojosa. Sin embargo, cuando esto sucedió y la furia del entonces Presidente quiso alcanzar a Elba Esther, ésta ya había dado muchos pasos adelante negociando con personajes del Partido Revolucionario Institucional.

A principios de 2013 Enrique Peña Nieto lanzó una iniciativa de reforma educativa que gira en torno a “novedades” para mejorar el sistema de enseñanza y el magisterio: se propone, por ejemplo, evaluar constantemente a los profesores para determinar si son aptos para dar clases. La realidad parece la imagen engañosa de un espejo que refleja pasado. “Lo nuevo” son ahora los viejos modelos que se sacuden el polvo y resurgen en un tiempo diferente al que los vio nacer. Y eso lo saben ella y sus agremiados. Tantos años protagonizando la misma historia otorgaron a La Maestra una actuación impecable, fue así como, mientras en entrevistas alegaba que la Reforma contenía una palabra —permanencia— que atentaba contra la dignidad y los derechos de los profesores, en varios puntos estratégicos del país se podía ver a pequeños grupos de sus sindicalizados argumentando que ésta debía ser aprobada porque elevaría la calidad educativa con escuelas de tiempo completo equipadas con la mejor tecnología y porque respetaba los derechos de los maestros.

Se tiene registro, por ejemplo, de una decena de profesores pertenecientes a la Sección 10 del SNTE, liderados por el profesor Jaime León Navarrete—fiel seguidor de Elba Esther Gordillo—, que se plantaron el 20 de enero de 2013 en el monumento a la Revolución, ubicado en el Distrito Federal, con la intención de promover la reforma educativa: “señores padres de familia, nosotros somos los maestros que estamos a favor de la educación de sus hijos, somos quienes luchamos junto con sus hijos en las aulas de la escuela para construir un mejor futuro, no en marchas y plantones como lo hacen “otros” que sólo piensan en conseguir prestaciones y prestaciones”.

A cambio de una firma, regalaban un libro del escritor Fernando Savater—El valor de educar, editado por el Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA), prologado por Elba Esther Gordillo—, un folleto de mano que contenía un sí rotundo a la Reforma porque “promueve la excelencia educativa, la evaluación para mejorar, escuelas de tiempo completo, programas de superación profesional, pero, sobre todo, porque dignifica la figura del maestro”.

Dignidad, un tema para la discusión… Desde que el sindicato existe como SNTE, “dignidad” y “calidad” son las palabras frecuentes en el discurso educativo. Desde el sexenio de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) se dio por sentado que, para dignificar la figura del maestro, se tenía que reconocer a su sindicato. La clave estaba en el lema “unidad” para una mejor educación. Pero ésta tenía como trasfondo, claro está, el control absoluto del gobierno federal sobre los profesores que, a partir de ese momento, se vieron comprometidos por su líder sindical a servir a los intereses del partido oficial—PRI—.

Jesús Robles Martínez es el responsable de charrificar la organización magisterial. Luego vino Jonguitud, quien mantuvo la campaña de represión que había aplicado su antecesor para calmar a los disidentes. Hasta aquí, el discurso oficial señalaba a la educación como prioridad; en la práctica era más bien una forma de control, una manera de concentrar el poder en una sola persona: el líder sindical, cuya permanencia se debía al Estado. Carlos Salinas de la mano de Elba Esther Gordillo puso en marcha su proyecto neoliberal con el que pretendía modernizar a la educación pública, a la enseñanza y mejorar las condiciones, tanto formativas como laborales, de los profesores en servicio.  En este sentido, el periodo de Fox fue más lejos, puesto que creyó que el sistema educativo se debía modernizar con el apoyo de la iniciativa privada y otras organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia y la Fundación Vamos México. Todo bajo el supuesto de que así garantizaba la calidad educativa.

En materia de calidad y dignidad magisterial, el gobierno de Calderón constituye un paradigma con su Alianza por la Calidad Educativa, que llegó acompañada de exámenes, pero también con mucho dinero y puestos burocráticos para la cúpula sindical. Lejos de subrayar que la Reforma Educativa de Peña tiene su modelo en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica impulsado por Carlos Salinas, surge una pregunta obligada: ¿Dignidad de quién?, ¿de los profesores comisionados o la de quienes contribuyen cada quincena con su cuota sindical?, ¿la de los docentes que en cada elección fungen como “aviadores” electorales?, ¿la de los comisionados que mantiene la Secretaría de Educación Pública como interinos en puestos directivos, pero con el mismo sueldo de su plaza?, ¿la de los maestros entreguistas que permiten que el gobierno federal disponga de su derecho a defender su patrimonio sindical?

Sin duda alguna, tanto “dignidad” como “calidad” son dos palabras protocolarias que se han vaciado de sentido y que, por su carácter subjetivo—porque estadísticamente no son cuantificables—, se usan indistintamente en discursos reiterados sobre educación que tampoco dicen nada o, al menos, no tienen el impacto de competitividad que prometen. Las cifras sobre los niveles de deserción escolar en educación básica, media superior, así como de los que ingresan al nivel superior y no terminan su carrera no necesariamente son el reflejo de la falta de calidad, sino la suma de diversos factores sociales, políticos y económicos. Por ejemplo, la pobreza, de parte de los niños, aunada a la mala remuneración de los profesores, a quienes el sistema obliga a cubrir hasta dos o tres turnos —o de plano dedicarse a otras actividades al término de su horario normal— para tener un ingreso medianamente digno, sin contar la falta de materiales ni malas condiciones de las escuelas en las que imparten clases.

Frente a esta “nueva” Reforma, la realidad educativa se torna cada vez más dramática por los grupos de poder que la controlan: gobiernos aliados con un sindicato corrupto y profesores que han encontrado en el servilismo la mejor manera de ganarse la vida. Como bien dijo Jonguitud en una entrevista hecha por el periódico La Jornada en 2002: “El maestro ha aprendido que su presencia en el sindicato significa sumisión, aceptación de todo lo que venga, y que los canales sindicales dejen de trabajar en beneficio del maestro”. Con toda certeza, esta lección la aprendió muy bien Elba Esther.

Madrazo que no mata…

* Para nadie es un secreto que esa televisión en México tiene todo el poder de inventar y legitimar la realidad —que “santo que no es visto en la tele no es alabado”—. Personajes de todo tipo existen gracias a la influencia de las dos principales empresas que controlan el espectro nacional abierto, Televisa y TV Azteca, las cuales han fomentado en sus espectadores una lógica simplista de blanco o negro, bueno o malo.

 

Francisco Cruz Jiménez

Sin la necesidad de aparecer en ninguna fotografía de plástico, donde se exhibieron las divas y las no tan divas del nuevo PRI, la maestra Elba Esther ya tiene su lugar en la primera fila del periodo presidencial 2012-2018. Sus méritos no estuvieron en convencer al electorado a través de una cara bonita y una sonrisa que solicitaba un voto de confianza, sino más bien en movilizar al millón 200 mil afiliados del SNTE.

Y es que en el selecto grupo dorado no podía quedar fuera la inteligencia sindical que representa la maestra. El voto que la acredita como integrante es el otorgado por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en abril de 1989. Característica que la convierte en la Golden Queen número uno del equipo de Peña.

Aunque  fue expulsada de las filas del PRI el 14 de julio de 2006 luego de que se hizo público su apoyo a Felipe Calderón, se volvió a creer que el poder de la maestra llegaba a su fin. No obstante, como reza el dicho: “Madrazo que no hace caer, fortalece”. Tras la expulsión, Elba Esther consiguió una presea mejor que ser integrante del PRI: su libertad para negociar abiertamente con el mejor postor.

El sistema la creó y se ha encargado de consentirla durante los23 años que lleva en el SNTE. Tiempo en el que se ha convertido en la líder sindical más poderosa de este país, capaz de influir no sólo en el rumbo educativo, sino también en todo  lo que se refiera a cuestiones políticas y burocráticas.

No es sólo un rumor el que ella se encuentre detrás del triunfo del priista Enrique Peña Nieto en los comicios del 1 de julio de 2012. Aunque en enero del mismo año se anunció públicamente la disolución del matrimonio por conveniencia PRI-Nueva Alianza, esto no fue más que una cortina de humo para que la maestra trabajara por la libre, fuera de sospechas a favor de la coalición Compromiso por México conformada por los partidos PRI y PVEM.

El periódico La Jornada hizo público el 22 de enero de 2012 que dos días antes, los negociadores del PRI, Miguel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso hicieron una llamada telefónica a la maestra para convencerla de quitar de la lista para el senado a su hija Mónica Arriola y a su yerno Fernando González, con el fin de evitar pleitos internos en el PRI. Sugerían poner en su lugar a cualquiera del magisterio, pero la respuesta fue: “Pues entonces, que se vaya todo a la chingada”. En vano fueron también los esfuerzos preocupados de Peña, quien trató de convencerla. Ya era un hecho que la maestra prefería romper con el PRI, aunque esta decisión implicaba perder 24 diputaciones y cuatro lugares en el Senado.

Las sospechas de varios incrédulos no se hicieron esperar, hubo quienes opinaron que todo era una farsa, un numerito planeado para distraer la atención. Elba Esther había hecho sentir su amistad a Peña desde siempre, incluso, en algunas reuniones con sus allegados la maestra  ha presumido que Peña no ganó la gubernatura por su partido, sino con su apoyo.

Polémica como es, Elba Esther regresa a negociar con el partido que la vio nacer, ya no como la maestra que estaba aprendiendo cómo funcionaban las cosas en la política, sino ya con la especialidad en corrupción que le han otorgado los años. Tenerla cerca se aplaude entre gestos de amargura, pues aunque ella se debe a su maestro Carlos Salinas, nada garantiza su lealtad. Su amistad equivale, para el presidente Enrique Peña Nieto, a la posibilidad de que su gobierno no tenga problemas con el SNTE, que el PRI alcance la mayoría de votos en la Cámara Baja del Congreso de la Unión, pero no por ese deja de ser una sombra pesada como las tantas que han acompañado a Enrique Peña en su andar político.

Considerada como la “querida amiga” de los presidentes, a Elba Esther no se le ha negado nada. Ni siquiera las grandes cantidades de dinero que el gobierno destina para mantener a los 50 mil maestros comisionados del SNTE.

De acuerdo con Sergio Espinal —secretario del Comité Nacional Ejecutivo Democrático del sindicato de maestros—, en entrevista con Karina Avilés del periódico La Jornada, “Elba Esther Gordillo ha sostenido no sólo un excesivo número de profesores con comisión, sino “todo un ejército de aviadores” dedicados a actividades electorales, como la compra del voto, renta de casas donde se realizan elecciones, pagos a funcionarios de casilla […].

”Algunas cifras que da la Secretaría de Educación Pública (SEP) señalan que tan sólo en el tiempo transcurrido entre enero y marzo de 2011, el gobierno destinó 525 millones para pagar la importante labor que estos docentes realizan en cada periodo electoral.”

La estrategia del gobierno es clara, concede presupuestos a Elba Esther porque le conviene tenerla incondicional a sus políticas de impunidad y corrupción. Tal es el caso de los presidentes anteriores a Enrique Peña Nieto: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, que durante su gobierno se dedicaron a engrandecer el patrimonio de Elba Esther con el dinero de sus gobernados. De entre ellos, sobresale el sexenio de Fox que le depositó 41 mil 333 millones de pesos mediante el Programa Nacional de Educación. Sin lugar a dudas, su periodo presidencial fue un buen negocio para la maestra, pues en éste recibió 333 mil pesos más que con Calderón.

Por otra parte, a la Golden Queen se le pueden criticar muchas cosas: metidas de pata en la pronunciación de cifras y deportes olímpicos—, el yerro ocurrió en la lectura de su discurso en la ceremonia de apertura del ciclo escolar 2012- 2013 cuando dijo que 2 mil 35 mil 200 docentes recibirán el Estimulo a la Calidad Docente, y al felicitar a la selección mexicana que había ganado medalla de oro en la cancha de beisbol—, pero nunca que sea mala dirigiendo. Se ha comprobado que es una excelente estratega para coordinar a su ejército de mapaches electorales que integran su sindicato. Las cuentas no le fallan cuando se trata de cooptar votos. El ex presidente Felipe Calderón, y ahora el nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto pueden dar fe y legalidad de esto.

Mientras que, para Felipe Calderón Hinojosa, la maestra consiguió la mínima cantidad de votos con que ganó la contienda presidencial a Andrés Manuel López Obrador, con Peña fue más esplendida, pues elaboró todo un plan para regalarle sólo 5 millones de votos. Dicho operativo inició en el SNTE y se llamaba Ágora, puesto al descubierto por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que entregó el documento al diario La Jornada, para su publicación que tuvo lugar el 25 de junio de 2012.

“Ágora es un sofisticado operativo, que incluye estrategias de ‘inteligencia’, de comunicaciones y menciona seis estados ‘prioritarios’ para la jornada del 1 de julio: Aguascalientes, Chiapas, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas.

”Se destacaba que con Ágora se contactarían más de 6 millones 768 mil 250 personas, de las que 3 millones 434 mil 125 serían ‘acarreados’ a las urnas con un ejército de 27 mil 473 activistas.

”Dicho dispositivo contaba con un mapa y cronograma de las casillas seleccionadas para el acarreo, un contact center para llamar a cada uno de los 3.4 millones de acarreados, un teléfono celular para cada uno de los 27 mil 473 aviadores para que enviaran por mensaje SMS en ‘tiempo real’ y a escala de estado, distrito y sección sindical; una encuesta previa con fecha del 30 de junio de 2012, con 2 mil 500 casos y otra de salida para el día de la elección, un conteo rápido de los resultados, ‘según actas’, en 250 puntos monitoreados del país y un cuarto de mando desde donde se tomarían todas las decisiones. Todo por la módica cantidad de 151 millones 277 mil 750 pesos.”

Ni a los servicios de espionaje del gobierno federal les hubiera quedado mejor. Hoy se sabe que si todo salió a pedir de boca para Peña, es porque supo rodearse de la gente correcta para hacer del fraude, no sólo una cultura democrática, sino un camino para llegar a la silla presidencial.

Otro de los favores que la maestra prestaría a Peña es el servicio de los 10 pupilos que Elba Esther logró colocar en la Cámara de Diputados en San Lázaro, sin ser elegidos por ningún ciudadano— porque son parte del grupo de representación proporcional a que tiene derecho el partido por un determinado de votos— con los que el PRI suma un total de 250 diputados

Ciertamente, Elba Esther es una mujer sin escrúpulos que seguirá mercando con la educación y con la falta de dignidad de maestros educados en la cultura de la sinrazón y obediencia, fieles a un sistema corrupto que los denigra, mientras les hace  creer que los protege; pero cómo se califica a los millones de mexicanos que prefieren olvidar y prestarse a los juegos sucios del poder.

Como dato curioso, la revista electrónica Reporte Índigo señaló en una nota publicada el 27 de julio de 2012, que los legisladores del Panal recibieron un presupuesto millonario para cubrir los gastos que demanda su función. Sólo del 1 de enero al 30 de abril de ese año, se les otorgaron 12 millones 247 mil pesos, es decir, un millón 530 mil pesos para cada diputado en un lapso de cuatro meses, cifra que corresponde sólo a los incentivos, al margen de la dieta o salario legislativo.

Además, a través de un acuerdo secreto, los coordinadores parlamentarios se autorizaron 230 millones de pesos. De ese monto, al partido de “La Maestra”, como le dicen los propios legisladores, le tocaron 7 millones 350 mil pesos.

A partir del 1 de septiembre de 2012, la fracción del Panal tiene 10 diputados: el ex priista Rubén Benjamín Félix Hay, María Guadalupe Talamantes —activista del SNTE en la sección 28—, Fernando Bribiesca Sahagún —hijo de Marta Sahagún—, Yolanda Martínez Mendoza —ex diputada local del PRI por Nuevo León y quien abandonó ese partido cuando Elba rompió con Roberto Madrazo en 2005—, Lucila Garfias Gutiérrez —dirigente de Nueva Alianza en el estado de México—, Luis A. González Roldán —representante del Panal ante el IFE—, Cristina Olvera Barrios —dirigente del SNTE y lideresa de la Federación Democrática de Servidores Públicos—, René Fujiwara —nieto de Elba Esther—, José Angelino Caamal Mena —incondicional de Gordillo, ex secretario general de la Sección 4 del magisterio de Campeche—, y finalmente, Sonia Rincón Chanona— quien estuvo al frente de la dirigencia estatal del PRI en Chiapas, fue diputada federal por el PRI, y recientemente se pasó a las filas del Panal—.

Todos están listos para practicar las enseñanzas de su “maestra”, es decir, negociar posiciones y prebendas a cambio de su voto y constante presencia en la Legislatura. Pero hay territorios “gobernados” por otros líderes que, necesariamente, marcarán las acciones de la presidencia peñanietista, tal es el caso de la industria forjadora de sueños más importante del país: la televisión.

Para nadie es un secreto que esa televisión en México tiene todo el poder de inventar y legitimar la realidad —que “santo que no es visto en la tele no es alabado”—. Personajes de todo tipo existen gracias a la influencia de las dos principales empresas que controlan el espectro nacional abierto, Televisa y TV Azteca, las cuales han fomentado en sus espectadores una lógica simplista de blanco o negro, bueno o malo.

El bien y el mal, según el criterio de un medio de trasmisión, son entonces los argumentos que se esgrimen como válidos o incorrectos. Casi nunca hay términos medios ni matices. Las opiniones que después se integran al colectivo tienen, además, la característica de mutar sin explicaciones convincentes y, así como se adopta una postura, se abanderan otras, dependiendo de los intereses y criterios televisivos.

La influencia de los medios es tal que en apariencia no obliga a nada. Basta que la imagen aparezca y que alguien comente algo al respecto para que su efecto empiece a influir, no sólo el criterio individual sino en el colectivo.

Confiada en estas cualidades que han logrado posicionar a la televisión por encima de los libros, el 11 de marzo del 2010 Televisa —la empresa que había impulsado a Enrique Peña Nieto desde 2005— se apresuró a exponerlo como el priista que más cerca estaba de la candidatura presidencial.

Los medios en general y los periodistas en particular no se perdían ninguna de las apariciones públicas de Peña e incluían en sus ediciones y comentarios hasta el más insulso de sus dichos y la más simple de sus anécdotas. Su imagen alcanzó tal fuerza que hubo quienes, mucho antes de las elecciones de julio de 2012, lo consideraban ya no candidato, sino presidente electo.

Negociaciones por debajo del agua, manipulación de la información—encuestas de dudosa veracidad, exceso de los tiempos de televisión suscritos por el IFE, spots rosas que vendían la imagen de un candidato cuyos valores enmarcaban la más conservadora tradición en cuanto a la familia mexicana— y omisión sobre los descalabros de la administración de Enrique Peña en el Estado de México fueron los elementos que completaron la campaña presidencial perfecta.

Visto así, a Emilio Azcárraga Jean no hay quien le pueda disputar su título de Golden Boy.

Días de gloria

* Antes de ser arrestada, la figura de Elba Esther Gordillo fue analizada por el periodista mexiquense Francisco Cruz, en un texto que se publicó en el libro “Los Golden Boy’s”, editado por Planeta en el 2012. En la investigación, Cruz dice que “la maestra invierte, según el informe  de la Asociación Ciudadana Magisterial (ACM), 51 millones de pesos mensuales para tener a su disposición una estructura de 357 incondicionales, que reciben un sueldo estimado entre los 65 mil y 95 mil pesos”.

 

Francisco Cruz Jiménez

La especialidad de Elba Esther no es el transporte de almas, sino más bien de mentes corrompidas por el deseo de poder. Así de chiquita como se ve, la maestra ya ha logrado acomodar a muchos en diferentes puestos importantes, incluida su familia. Pero lo que más sobresale es el periodo presidencial que ayudó a conseguir a Vicente Fox Quezada— un encantador de víboras prietas y tepocatas— o el de Felipe Calderón Hinojosa— autor de la doctrina filosófica “haiga sido como haiga sido”—, sin mencionar el caso reciente del Golden Boy que ocupa la silla presidencial de 2012 a 2018, a quien no sólo por su linda cara, la maestra le consiguió, en coordinación con su sindicato, 5 millones de votos.

Según se ha escrito, es propietaria de al menos 61 inmuebles, entre los que se encuentran departamentos en Polanco, Lomas de Chapultepec y casas de descanso en San Diego, California, donde se documentó un inmueble con un costo de más de un millón 692 mil dólares; usa ropa de diseñadores y se consiente con detalles a los que ni el profesor más capacitado del país puede acceder.

Pero, como se ha explicado más de una vez, “en el ánimo de no generar suspicacias sobre el origen de su riqueza, la propia maestra se ha encargado de ventilar que es rica, pero asegura que ‘nunca he robado ni matado’ y que su fortuna tiene como sustento una herencia dejada por su abuelo, Rubén Morales Trujillo; explica que nunca ha tocado un solo centavo de los 80 mil millones de pesos que ha recibido de fondos federales y 13 mil millones de pesos que, según cifras extraoficiales, había recaudado hasta 2009 por concepto de cuotas sindicales y que ha manejado discrecionalmente desde que tomó posesión de su cargo en abril de 1989”.

Devota de embrujos y santería, la maestra supo labrar una trayectoria exitosa hasta llegar a ser considerada la mujer más poderosa de la política nacional; los más de un millón 700 mil agremiados que representa en todo el país le han dado un lugar preponderante en el sistema político mexicano y la han convertido en pieza fundamental en términos electorales, señaló en julio de 2010 el politólogo y catedrático de la facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), Eduardo Rodríguez Manzanares.

Aunque muchos la han dado por muerta más de una vez, la maestra sigue tan vigente como nunca. Ni siquiera la acusación de Carlos Jongitud Barrios en 2002, quien la señalaba como la autora intelectual del asesinato del maestro Misael Núñez Acosta, ni la demanda presentada por la CNTE donde se pedía que se abriera el caso del asesinato del maestro, mucho menos el frente anti- elbista han logrado desviarla de su largo camino.

En 2004, tras los descalabros que venía acumulando tanto en el SNTE —protestas e inconformidades por la manera en que se manejaba en el poder—como en su partido —, traicionada por Roberto Madrazo y Emilio Chuayffet para quitarle la coordinación de los legisladores del PRI en la Cámara de Diputados—, José Gil Olmos, en la revista Proceso del 25 de enero de 2004, hablaba del desgaste de la figura de la maestra, pronosticando que el principio del fin de su cacicazgo  había comenzado.

Al igual que José Gil, los dirigentes de la disidencia creyeron fervientemente en la posibilidad y esperaban con buen humor el acontecimiento.

La realidad era otra, nadie esperó que la suerte le sonriera, de nuevo, a Elba Esther. De todo cuanto se le acusó salió ilesa y libre de culpas. La demanda de sus enemigos le ayudó a deshacerse de dos de sus peores sombras: Misael Núñez y Carlos Jongitud.

También el 25 de enero Jesusa Cervantes comentó en la revista Proceso: “la Procuraduría General de la República exoneró a Elba Esther Gordillo en el asesinato del maestro Misael Núñez Acosta y archivó el asunto a pesar de existir elementos para mantenerlo abierto, según se desprende del documento ‘de autorización de la consulta de no ejercicio de acción penal’, de 24 cuartillas, firmado por el subprocurador de Procedimientos Penales ‘A’, Gilberto Higuera Bernal”.

La Procuraduría encontró la manera de declarar culpable a Clemente Villegas, asesor de Ramón Martínez Martín, entonces secretario general del SNTE, que de acuerdo con los sicarios, les había pagado 300 mil pesos por el asesinato; con la salvedad de que Villegas nunca fue capturado y tampoco se presentó a desmentir la acusación.

Terminado el numerito jurídico, la misma Procuraduría hizo el favor a la maestra de mandar a Jongitud al sótano valiéndose de un estudio neuropsicológico practicado por la neuropsicóloga Cecilia Frías Gómez en el que diagnosticaba a Jongitud como un paciente con demencia factorial, lo que impedía que éste distinguiera entre un juicio propio y el del exterior.

Al quedar todo en rumores, las cosas se volvieron a enturbiar para todos, excepto para Elba Esther Gordillo, quien ya preparaba a su grupo de maestros para incidir en las elecciones de 2006, no sólo como testigos, sino también como participantes. La estrategia: vender sus servicios al mejor postor, pero sobre todo, el registro de su propio partido. Así fue como, a través de la Asociación Ciudadana del Magisterio, que tiene su origen en 2003 en Tijuana, Baja California, se organizó un desplegado de reuniones por todo el país, en el que participaron alrededor de 152 mil maestros con el objetivo de obtener el registro del partido político Nueva Alianza. El 30 de julio de 2004, el Instituto Federal Electoral colocó en la nómina de partidos al de Elba Esther Gordillo.

Aunque a simple vista este registro se logró de común acuerdo, los hechos están muy lejos de acreditarlo. En realidad, la incursión de Nueva Alianza en los terrenos electorales fue un insulto a la poca inteligencia de muchos maestros que cayeron en la treta de la rifa de varias camionetas, donde el primer requisito ni siquiera fue comprar un boleto, sino entregar una copia de la credencial de elector. Del dinero se encargó la Asociación Ciudadana del Magisterio, que desembolsó varios millones de pesos para su proyecto.

Con o sin engaño, la única ganadora de la rifa fue Elba Esther, a quien poco le importó hacerse de nuevos enemigos que la empezaron a detestar. Ciertamente, la maestra no se ha caracterizado nunca por procurar una gran cantidad de adeptos, sino más bien de súbditos y uno que otro Presidente de la República. Y en este gusto, la maestra invierte, según el informe  de la Asociación Ciudadana Magisterial (ACM), 51 millones de pesos mensuales para tener a su disposición una estructura de 357 incondicionales, que reciben un sueldo estimado entre los 65 mil y 95 mil pesos.

Acostumbrada a los apapachos presidenciales, la maestra buscó en 2006, no sólo que su partido estuviera en la boleta electoral, sino también asegurar su cacicazgo en el periodo presidencial 2006-2012. Para ello estaba dispuesta a negociar con el apoyo de su sindicato y el de su nuevo partido a cambio de conseguir “manga ancha” para el SNTE.

De acuerdo con la versión de Arturo Cano y Alberto Aguirre en “Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo”, la maestra buscó a través de varias celestinas —Ignacio Marván Laborde, José María Pérez Gay, Marcelo Ebrard Casaubón y Manuel Camacho Solís— concertar una cita con el entonces candidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador: “No le pido otra cosa, más que cinco minutos con Andrés Manuel… a solas”, encargó a Manuel Camacho.

Convencida de que Obrador ganaría la presidencia, la maestra buscaba la posibilidad de reacomodar sus intereses en la Coalición por el bien de todos, con la intensión de erigir al SNTE por encima de la Coordinadora  Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y colocar a líderes sindicales como candidatos a diputados federales —planteamiento que hizo el presidente del Panal, Miguel Ángel Jiménez, a Leonel Cota Montaño, dirigente nacional del PRD, en una reunión informal—.

La oferta: financiar las campañas a través del SNTE, así como el incondicional apoyo operativo para la jornada electoral. Sin embargo, esto no pudo concretarse, pues Andrés Manuel decidió rechazar tal ofrecimiento, sin imaginar que con esto no sólo obligaba a la maestra a cambiar su mirada hacia otros senderos, sino el mismo rumbo de las elecciones.

Como bien lo dijo ella en una reunión con sus dirigentes: “Poder es poder, señores. Poder es poder”. Y con eso fue suficiente para enderezar el camino de fracaso por el que andaba Felipe Calderón.

Empezaba a anochecer, cuando Juan Camilo Mouriño, coordinador de campaña  de Felipe Calderón, recibió una llamada donde se enteró por el propio Felipe de que la maestra se había decidido por ellos, por lo que urgía que se coordinaran con su equipo   lo más pronto posible. “Ni un cuarto de hora pasa cuando —precisan Cano y Aguirre— el presidente nacional del Panal, Miguel Ángel Jiménez, y el entonces director general de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Fernando González Sánchez se apersonan en el lujoso departamento”.

El despliegue estratégico fue el siguiente: dentro del sindicato se tenían órdenes precisas de votar por el PAN para la presidencia, mientras que la maestra se tomaba el tiempo para convencer a varios gobernadores de su partido para que dieran su voto a favor de Calderón y no por Roberto Madrazo, candidato presidencial del PRI, con quien tenía diferencias.

Para muchos, ya no es un secreto de estado que Calderón llegó a la presidencia endeudado con Elba Esther. Que, si bien el fraude de 2006 se gestó desde diferentes bandos —televisivo, empresarial, político— la maestra fue la partera.

Aunque cuando estaba en campaña, Felipe Calderón no dijo que expulsaría a ninguna víbora tepocata, como el presidente Vicente Fox, sí prometió acabar con las complicidades y la impunidad. Sin embargo, olvidó aclarar que a través de ellas tenía planeado llegar a la presidencia.

Una vez que asumió el poder, los acreedores del mandatario hicieron acto de presencia, de entre ellos sobresale la figura de Elba Esther, a quien Calderón favoreció, sólo en los primeros meses de su gobierno, con 41 mil millones de pesos para la rezonificación salarial, así como puestos importantes para sus allegados —a Francisco Yáñez lo pusieron a cargo de la Lotería Nacional; al yerno de Elba, Fernando González, lo hicieron subsecretario de Educación Básica, a Miguel Ángel Yunes le dieron el ISSSTE y, finalmente, Roberto Campa recibió el nombramiento de secretario técnico del gabinete de Seguridad Pública—.

En el olvido quedaron sus aparentes intensiones de “alcanzar una educación de calidad y superar el marasmo de intereses a fin de que la educación sea la puerta grande para salir de la pobreza.” Al pactar con Elba Esther Gordillo, Felipe Calderón dejó en claro que lo más importante no era terminar con las complicidades, la opulencia y la corrupción, sino convertirlas en el andamio de su gobierno. Así, la educación se convirtió en la puerta grande, pero para los intereses del sindicato.

Si bien la deuda con Gordillo la adquirió la noche anterior a la jornada electoral, no fue hasta el 6 de febrero de 2006 cuando Calderón juró en una reunión concertada en Los Pinos que apoyaría y aceptaría los lineamientos de su “reforma educativa”. Desde ese momento, nada se le negó a la maestra, ni siquiera el aumento del 15 por ciento de compensaciones laborales que Felipe prometió a los maestros en el IV Congreso Nacional del SNTE.

No sorprenden las declaraciones para confesar el negocio que Elba Esther hizo con el inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón. Las cifras lo dicen por sí solas. Según datos estadísticos, en los niveles de aprendizaje de educación básica, México ocupa el lugar número 31 de los 32 países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), sitio ganado gracias a su nivel de deserción de 50 por ciento en educación media superior, y a que sólo tres de cada diez estudiantes que ingresan al sistema escolar logran terminar una carrera.

El legado que deja a la educación el gobierno incompetente y fracasado de Calderón es un conjunto de políticos que la han mercantilizado, que hicieron de ella un medio para encumbrarse en el poder, que han impedido a toda costa las reformas necesarias para la formación de “una ciudadanía moderna y participativa”, tal y como lo propone Axel Didrikson en su artículo “Jóvenes sin proyecto de vida” publicado en la revista Proceso.

Lo que sí han sabido hacer muy bien es atiborrarla de reformas mañosas, es el caso del programa por competencias, cuyo objetivo es crear una educación que promueva la obediencia antes que la competencia. Así, al educando se le ha forjado para que memorice ideas —las que da la historia oficial—, nunca para que sea capaz de crearlas por sí mismo a partir de un razonamiento crítico. Demagogia pura, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se ha convertido en una fuerza que vela por sus intereses políticos, pero no por la educación.

Finalmente, de qué sirvió “que la droga no llegue a los hijos de la familia mexicana”— eslogan de campaña de Felipe Calderón— si dejó a la educación —el único medio para evitarlo y no la violencia— en manos de una política corrupta cuyo primer mandamiento es entender a los acuerdos demagógicos como una práctica democrática.

Los 30 minutos de Elba Esther

* Sobre esta línea de olvidos, pocos son quienes caen en la cuenta de que  Gordillo es una invención del propio sistema. Que si ahora se le colocan varios calificativos como corrupta, implacable y maquiavélica, se debe recordar que esas fueron las primeras virtudes que en ella vieron sus mentores para empezarla a forjar. Tal es el caso de Carlos Jongitud Barrios, quien fue su guía  más importante, recuerda el periodista Francisco Cruz sobre la maestra, en el libro Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012 y al cual pertenece este extracto.

 

Francisco Cruz Jiménez

Con una estatura más bien baja, la maestra Elba Esther Gordillo Morales ha demostrado que es chiquita, pero de muy buena altura. Suficiente para obtener las concesiones políticas que mejor se acomoden a sus propios intereses. Las cualidades que la distinguen en definitiva no son físicas, pues tanto su rostro como su complexión han dado lugar a varios apodos que apuntan hacia la monstruosidad. Sus mejores atributos están en su buen ojo para saber negociar, como ya lo ha demostrado.

Nacida en Comitán de Domínguez, Chiapas, el 6 de febrero de 1945, Elba Esther ha sabido mover muy bien los hilos del poder, circunstancia que la ha consolidado en la cúpula del gremio sindical.

Al escuchar su nombre, la asociación de la memoria es inmediata: la líder del sindicato más importante de América Latina, una mujer de poder, a quien muchos temen y evitan, el monstruo que ha secuestrado a la educación, la mapacha electoral. Sin embargo, pocos recuerdan a la Elba Esther flaquita que llegó a Ciudad Nezahualcóyotl a ocupar una plaza de maestra, después de que Víctor Gallo Martínez —director del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM)— pidiera a Adrián Ortega Monroy —director de Educación Pública del Estado de México— una plaza para apoyar a Elba Esther, quien en esos tiempos enfrentaba la desgracia de ser la viuda ilegítima de Arturo Montelongo, cuya verdadera esposa apareció tras su muerte para reclamar  sus derechos.

Agotada por el largo tiempo que estuvo al cuidado del finado Arturo Montelongo, quien fue internado en el área de urgencias del hospital “20 de noviembre” por una insuficiencia renal terminal; débil por el fallido trasplante, pues su riñón no resultó compatible con el de su esposo; y corrida del sepelio por la cónyuge legal de Montelongo, a Elba Esther no le quedó más que buscar los medios para sobreponerse. Fue así como llegó a Nezahualcóyotl en 1964, cuando todavía era una ranchería llena de porquerizas y lomas, a dar clases en una primaria nueva, ubicada en la colonia El Porvenir, constituida por casas en obra negra y caminos polvosos.

Arturo Cano y Alberto Aguirre, autores del libro Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo, recogen varios testimonios de algunas madres de Neza que evocan a una maestra ‘muy movida’ para “buscar padrinos entre los políticos locales para sus alumnos que salían de sexto grado.” También recuerdan que, por las tardes, la maestra era una mesera menudita en un hotel de Sullivan e Insurgentes  en la ciudad de México.

Sobre esta línea de olvidos, pocos son quienes caen en la cuenta de que  Gordillo es una invención del propio sistema. Que si ahora se le colocan varios calificativos como corrupta, implacable y maquiavélica, se debe recordar que esas fueron las primeras virtudes que en ella vieron sus mentores para empezarla a forjar. Tal es el caso de Carlos Jongitud Barrios, quien fue su guía  más importante.

Cuando Elba Esther conoce a Jongitud en 1973, éste llevaba apenas un año de haber sido impuesto por el presidente Luis Echeverría como líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). De la mano de éste, el ascenso de  Gordillo se aceleró, pues de ser una maestra de una primaria polvosa y una meserita de hotel, pasó a ocupar el cargo mayor de la secretaría general de la sección 36 del Valle de México (1977), de donde escaló al Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, al mismo tiempo que empezaba a hacer sus primeras demostraciones en el PRI para quedarse en sus filas y ser postulada como candidata a diputada federal por uno de los seis distritos electorales de Ciudad Nezahualcóyotl, elección que ganó con el ciento por ciento de votos —en los tiempos del PRI, la dictadura perfecta, esto era lo común—.

Por su sagacidad, Jongitud vio en Gordillo a la aliada perfecta —se sabe, por la propia Elba Esther, que el maestro fue un amante a quien ella quiso mucho—. Ella era su incondicional cuando iniciaron las presiones fuertes por parte de la disidencia, pero el momento más crítico llegó con el asesinato de Misael Núñez Acosta, uno de los opositores más importantes que preocupaba al sindicato. La historia del maestro Misael terminó la tarde del 30 de enero de 1981, después de que le dispararon desde un auto en movimiento. El o los pistoleros le dieron cuatro balazos por la espalda. Misael, el líder magisterial opositor cayó muerto fuera de la escuela Héroes de Churubusco, ubicada en la colonia La Loma, del municipio de Tulpetlac, Estado de México.

Curiosamente este asesinato ocurre cuando están a punto de iniciar un conjunto de movilizaciones y paros magisteriales, razón por la que se especuló que la orden venía de Jongitud en complicidad con Gordillo.

Tiempo después, esta amistad se terminó, pues Jongitud frenó la intensión de su amiga de ocupar la Secretaría General del SNTE. El criterio que se usó para borrarla de la lista fue un dicho muy socorrido: “A las mujeres, ni todo el amor ni todo el poder”. Pero al maestro se le olvidó una regla de oro: “El alumno debe superar al maestro”. Y en efecto, con el apoyo del presidente Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther no sólo aventajó a Jongitud en inteligencia, sino también en mañas.

En esta etapa, cuando era ya militante activa de Vanguardia Revolucionaria—organización sindical creada por Carlos Jongitud—, se instruyó en el arte del engaño y el negocio. Le gustaba “poner una vela a dios y otra al demonio”, jugaba a protagonizar el papel de amiga de la disidencia, y entonces les pasaba información de su propio bando. Fue ella, quien, en una reunión con los dirigentes de la disidencia de la sección 36, les advirtió: “Cuídense, la línea viene dura”. Semanas después, el asesinato de Núñez Acosta daría la razón a Gordillo.

Así pues, mientras el líder vitalicio del SNTE, Carlos Jongitud Barrios ponía en práctica su campaña de miedo y represión, Elba Esther recibía las últimas clases de política en el PRI. Nunca imaginó el maestro que su pupila chiapaneca estaba lista para ocupar su lugar. El 23 de abril de 1989, cuando Carlos Salinas de Gortari llevaba apenas cuatro meses de haber llegado a Los Pinos, decidió terminar con el cacicazgo del SNTE, para colocar a la “alumna” Elba Esther Gordillo Morales como su dirigente.

Después de 17 años en el poder del SNTE, varios enfrentamientos con los disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y malas relaciones con algunos secretarios de Educación Pública, Carlos Jongitud estaba seguro de su poder y presumía que los únicos que podrían destituirlo eran los órganos del sindicato —confiado en que no lo harían nunca—.

Sin embargo, de nada sirvieron todos estos argumentos. Una llamada del secretario particular del presidente Carlos Salinas de Gortari, Andrés Massieu, para avisarle que era requerido en Los Pinos y una “plática” de media hora en la oficina presidencial fueron suficientes para destituirlo.

La orden era precisa, Jongitud debía presentar su renuncia e informar a sus seguidores que se iba por voluntad propia. Pero, esto no ocurrió. Homero Campa de la revista Proceso publicó el 1 de mayo de 1989: “Fue la Dirección de Comunicación de la Presidencia la que, a las 13:30 horas, emitió el comunicado 225, en el que informó:

El presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, concedió esta mañana audiencia al profesor y licenciado Carlos Jongitud Barrios en la residencia oficial de Los Pinos.

Al final de dicha audiencia, y después de comentar una resolución del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, el senador Carlos Jongitud Barrios informó su decisión de renunciar hoy a los cargos sindicales que ocupa como presidente nacional de Vanguardia Revolucionaria y como asesor permanente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)”.

Ahora sí que “la línea venía dura”. Ese 23 de abril fue un día turbulento, el Presidente había dado la orden de controlar cualquier manifestación y para eso ordenó arraigar y trasladar a los secretarios generales de las secciones sindicales del SNTE, así como desplegar un gran dispositivo de seguridad tanto en el edificio sindical del Distrito Federal como en la casa de Jongitud. Sin embargo, la mayoría de ellos ya estaban reunidos en la capital del país decidiendo lo que harían.

Mientras esto sucedía, en el auditorio “Che Guevara” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, más de 2 mil voces eufóricas de la Coordinadora de Nacional de Trabajadores de la Educación festejaban la destitución.

Pocos sabían cuál era el objetivo de la disposición federal, la noticia había tomado a todos por sorpresa, por lo que no se dieron tiempo para pensar con malicia. Los primeros en descubrir de qué se trataba fueron los integrantes de la Coordinadora, pues Pablo Enríquez, colaborador cercano de Elba Esther le hizo saber a Ramón Couoh, dirigente de la CNTE, que la maestra era la siguiente secretaria general del sindicato.

Los rumores y especulaciones no se hicieron esperar, todos trataban de imaginar lo que había de trasfondo en el nombramiento. Lo que sí se sabía era que con Jongitud se iba su séquito más importante. Resaltaba la figura de Refugio Araujo del Ángel, secretario general del sindicato, de quien la Dirección de Comunicación Social del SNTE, dio a conocer que había pedido una “licencia ilimitada”. La razón: el bien del sindicato. El criterio persuasivo y “acertado” del presidente Salinas lo había hecho entender que era tiempo de tomar vacaciones sin fecha de caducidad.

Por su parte, Elba Esther Gordillo Morales —cual Cenicienta—, subió a su Corsar rojo la madrugada del lunes 24 de abril rumbo al SNTE, para dar inicio al XVI Consejo Nacional Extraordinario y convencer a los secretarios de la secciones del CEN del SNTE que iniciaba una nueva etapa para la organización, sin represalias. Pero para esto se requería unidad. Fue en este momento donde los 30 minutos que tardó en caer Carlos Jongitud Barrios se hicieron efectivos para la Gordillo. Si bien, no tenía muchos amigos, contaba con uno, uno solo que ya le estaba haciendo sentir su amistad: el presidente Carlos Salinas de Gortari.

No se sabe a ciencia cuál era la deuda del presidente con Elba Esther, ni cómo se  ganó su confianza. Lo que cierto es que Salinas cobraba al líder vitalicio Carlos Jongitud una deuda, pues en 1987, éste acusó al titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto de haber retenido 10 mil millones de cuotas sindicales. Nunca imaginó que, dos años después, ese secretario iba a ser el Presidente de la República.

Arropada por Salinas, Elba Esther empezó a controlar las marchas y plantones magisteriales que habían iniciado en 1980, al mismo tiempo que asentaba las bases para mantener el control de su propio gremio. La estrategia: una cadena de favores y concesiones que comprendían desde el apoyo para una fiesta familiar, el pago de la hospitalización de un familiar, el apoyo para una casa, hasta bonos para viajar. Nadie podía quedar sin deber algo al sindicato, pero sobre todo a la Gordillo, y para ello consiguió que el presidente Salinas de Gortari destinara para el SNTE 25 mil 503 millones de pesos, durante su sexenio.

Atrás quedaron los tiempos de pobreza, que hoy se recuerdan como los episodios que la maestra cuenta para presumir de su origen humilde, del hecho de que, al igual que muchos, empezó desde abajo. Tiempos que no han de volver, pues ha sabido procurarse varios bienes, pero sobre todo, favores pendientes con las élites del poder que todavía no se han cobrado. Y es que a la Gordillo bien se le puede comparar con Caronte, criatura mitológica que se encargaba de transportar  las sombras de los muertos de un lado a otro del río Aqueronte, pero sólo a quienes llevaban una moneda bajo la lengua para pagar.