Chupacabras

* Elba Esther se sabía intocable. Lo mismo “impresionaba” con su poder a la esposa de Fox que menospreciaba el poder regional del Grupo Atlacomulco. El tiempo colocó a estos últimos en el poder absoluto de México, por encima incluso de su partido, el PRI. La maestra siguió su camino y abandonó su alianza panista cuando el momento lo ameritó. En el 2011 apoyó la campaña electoral de Eruviel Ávila que lo llevó a la gubernatura y todavía, el 6 de febrero del 2013, estuvo en Tlalnepantla con el gobernador mexiquense.

 

Miguel Alvarado

Elba Esther Gordillo está presa, luego de más de dos decenios al frente del sindicato más poderoso del país. Hace dos semanas, nadie en ningún nivel de gobierno se había dado cuenta de que la maestra Gordillo tenía una fortuna personal que alcanzaba 2 mil 600  millones de pesos, equivalente al presupuesto municipal de Toluca en el 2013. Las razones de esa ceguera son electorales. En las pasadas elecciones, el PRI rompía con Nueva Alianza un pacto que le garantizaba vituperios gratuitos. Elba no pudo, desde entonces, congraciarse con el grupo de Peña Nieto, con el cual negociaba una descomunal cuenta y a quien había ayudado a ganar las elecciones del 2012.

La maestra fue hábil negociadora pero Arturo Montiel es un hombre visceral y recuerda como si fuera ayer el otoño del 2003, cuando una serie de llamadas telefónicas exhibían el lado chusco de la maestra y llamaba Chupacabras al ex mandatario del Estado de México, cuando hablaba con Jorge Castañeda, en ese entonces secretario en el gobierno de Vicente Fox:

Gordillo: Jorge Castañeda

Jorge G. Castañeda (JGC): Bueno…

Elba Esther Gordillo (EEG): Hola querido, ¿cómo te sientes?

JGC: Estoy contento por el triunfo, creo que tú y yo somos los grandes ganadores de esta chingadera de ayer, nos salió de poca madre.

EEG: Estoy contenta por ti, a mí me fue bien, yo gané tres gubernaturas, yo, yo, yo solita y ahí están, pero me da mucho gusto que haya salido lo de Convergencia por tí. ¿Tú qué vas a hacer?

JGC: Voy a estar en mi casa y voy a dar entrevistas.

EEG: Te recomiendo que no te vayas a pelear con el PRI y que tengas mucho cuidado con el Presidente Fox. Ahora sí necesito que me ayudes por aquel cuate, necesito que me ayudes, ahora sí con todo, no te hagas tonto; yo te pido, pero si tú no pones lo que te toca… para eso, porque es de altísima prioridad.

JGC: Lo voy a hacer empezando hoy, porque tengo a toda la prensa extranjera aquí desfilando, pero sí necesito verte para que me orientes un poquito, por dónde quieres que empiece.

EEG: Yo nada más desayuno con Alfredo del Mazo.

JGC: Ufff… ¡Qué pérdida de tiempo…!

EEG: Pues sí, pero ahorita tengo que cerrar con todos y es que aquél me anda viboreando y no quiere compartir nada.

JGC: Alfredo del Mazo se va a ir con Chuayffet, ese no va a jalar contigo ni tampoco “El Chupacabras” de Arturo Montiel, aunque te haya dicho que te va a ayudar.

EEG: No creas, traigo muy grillado al “Chupacabras” y a los otros gobers que lo siguen, hasta el momento me han sido útiles y tengo que jugar así si queremos lograr lo que nos interesa.

Elba Esther se sabía intocable. Lo mismo “impresionaba” con su poder a la esposa de Fox que menospreciaba el poder regional del Grupo Atlacomulco. El tiempo colocó a estos últimos en el poder absoluto de México, por encima incluso de su partido, el PRI. La maestra siguió su camino y abandonó su alianza panista cuando el momento lo ameritó. En el 2011 apoyó la campaña electoral de Eruviel Ávila que lo llevó a la gubernatura y todavía, el 6 de febrero del 2013, estuvo en Tlalnepantla con el gobernador mexiquense en la XXXVI Reunión de la Unidad de los Trabajadores de la Educación. Allí se dieron besos y abrazos y se desearon suerte en sus respectivas actividades. La ruptura de la presidencia con Gordillo se iba perfilando en lo público cuando televisa, la patrocinadora oficial de Peña Nieto, pasó en cadena nacional la filmación “De Panzazo”, que elaboró el conductor de aquella empresa Carlos Loret de Mola y que exhibe las carencias de los maestros y “que no quieren ni ver qué dicen las reformas laborales”.

El encuentro entre Elba Esther y rubiel Ávila ha sido leído de una sola manera y se cree que entre el de Ecatepec y Peña media un abismo imposible para el gobernador actual, que por otro lado le debe su carrera política al tío del presidente, Arturo Montiel.

Sobre Ávila pesa una atenta invitación de la Federación para que acompañe a su jefe a encargos más personales y cercanos, pero a cambio deberá dejar la gubernatura, pedir permiso. Los últimos meses del año pasado se dio por hecho que Ávila no terminaría su mandato pero una serie de llamados, más de 400, colocó a su gobierno en desventaja, pues tuvo que armarlo desde nada. Eruviel no es miembro del Grupo Atlacomulco, aunque “quiere serlo”. Representa intereses económicos y políticos del Valle de México, por años relegados de las primeras oficinas estatales, por lo que nadie extrañaría su presencia en el palacio de Lerdo.

El 6 de abril del 2011 se cumplía el último día de la precampaña de Eruviel Ávila. Allí, el ex alcalde de Ecatepec decía con todas las letras que “necesito de la maestra Elba Esther; necesito de los maestros del Estado de México del sector federalizado, de los maestros estatales; necesito de todos”, apuntaba. La revista Proceso cita que Gordillo influyó en Peña Nieto para que Eruviel fuera nombrado candidato priista en el 2011, cuando ya estaba decidido que Alfredo del Mazo Maza competiría por el cargo.

Dos años después, Ávila agradecía las atenciones de la profesora y aprovechaba para apoyar las reformas educativas de la Federación y posaba con ella, que lucía un sobrio vestido azul y un peinado a la “despeiné”, muy en su estilo. Cuando Gordillo tomó la palabra, se dirigió al mandatario mexiquense para hacerle llegar un mensaje a Peña, mientras aseguraba que los maestros siempre han estado con él. “Doctor Eruviel Ávila, por favor transmita al señor presidente que los maestros de México somos sus amigos, lo hemos sido siempre y lo seguiremos siendo por el bien de la patria”. Luego de detenida, Ávila no pudo desdecirse pero sí matizar. “Nos pronunciamos por  el Estado de Derecho y también expresamos la disposición de los gobernadores y; ahora hablo a título personal, de llevar una relación de mucho respeto, de coordinación, de trabajo en equipo, con las maestras y maestros del SNTE y en mi caso también del SMSEM… este incidente que todos conocemos pues deberá desde luego tener su cauce legal en el Poder Judicial federal, y en el caso del Estado de México habremos de trabajar con los maestros”.

Mientras Ávila se decide por melón o por sandía, el 4 de febrero firmaba un convenio que unificó los mandos de las policías municipales en uno solo, al mando de la policía estatal y horas después un triple asesinato en su capital, en El Seminario, era la respuesta del crimen, que el fin de semana había ejecutado a otras 12 personas en diversos municipios.

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Nuevo gobernador

* Eruviel  Ávila se prepara para dejar la gubernatura del Edomex, justo el primero de diciembre del 2012. En su lugar, como gobernador interino, quedará Ernesto Nemer, primo político de Enrique Peña.

 

Miguel Alvarado

Eruviel Ávila se separará de la gubernatura el primero de diciembre del 2012, justo el día en que Enrique Peña asume como nuevo presidente de México. En su lugar queda Ernesto Nemer, primo político del atlacomulquense y actual secretario de Gobierno.

La noticia, sabida desde que Ávila asumió la administración, la confirman funcionarios del palacio de Lerdo, donde despacha Eruviel, y ha puesto en movimiento la maquinaria priista que cambiará la faz al gabinete actual, a partir del 2013. Ávila se irá al equipo de Peña como compensación, aunque nadie sabe en qué lo ocuparán.

Ernesto Nemer, secretario de Gobierno del Estado de México, ha guardado discreto perfil desde que asumió su encargo en el gobierno de Eruviel Ávila, en el 2011. Esposo de Carolina Monroy, (sobrina de otro gobernador, Alfredo del Mazo) alcaldesa electa de Metepec y prima del virtual presidente de México, Enrique Peña, a Nemer siempre le había interesado la gubernatura mexiquense. Lo más cerca que estuvo de ella fue cuando su principal protector, Emilio Chuayffet, lo colocó como su secretario particular, en 1993, cuando el ex secretario de Gobierno de Ernesto Zedillo ocupó la silla de Lerdo.

Luego vinieron años de obediencia y aprendizaje, que incluyeron dolorosas derrotas electorales para él y su esposa en Metepec, cuando buscaron en periodos distintos la presidencia municipal. El peñismo reconoce en Nemer su total sumisión y lealtad, pero también su capacidad política en beneficio de los más elementales principios de agradecimiento que exige trabajar para el Grupo Atlacomulco. Y esta organización, temida e invisible, ha decidido que el tiempo de Eruviel Ávila al frente del Ejecutivo del Estado de México, ha terminado y que el sueño casi adolescente de Nemer por ocupar la gubernatura se cumpla.

El futuro de Ávila es, a pesar de todo, lo bastante nebuloso como para sumirlo en cavilaciones. Nunca pudo –nunca lo dejaron- gobernar de verdad o al menos cometer sus propios errores. Le eligieron el camino de la mansedumbre y le regalaron un año administrando la entidad más rica de México, pero que le sirvió para maldita la cosa. Ávila dejó en el camino electoral del 2011 a Alfredo de Mazo Maza, junior de tercera generación que todavía preside Huixquilucan cuando todos pensaban que sería elegido para suceder a Peña. Ávila, que incluso sería postulado por el PRD para competir decentemente contra los parientes de Arturo Montiel, llegó a la aspirantía tricolor casi de carambola y con una serie de candados que lo obligaban a garantizarle a Peña el triunfo electoral de cualquier forma. Para empezar, las finanzas estatales las controlaría el grupo de Luis Videgaray y los programas sociales y sus recursos, Ernesto Nemer. Ávila debía encargarse de la paz política y social y de hacer promoción pública al priismo, así como de garantizar que los acuerdos sucedieran.

Peña ganó, pero Eruviel no. Decidido éste último a hacer que le respetaran su gubernatura, trató de negociar peor era demasiado tarde. Un pacto entre ese tipo de caballeros deberá ser respetado y la clase política se terminó de olvidar de Eruviel. Una primera serie de cambios, casi todos cantados, sacudió pero sin fuerza al gabinete del ex presidente municipal de Ecatepec, de quien la prensa local ha dicho que ha logrado consolidar el poder de la clase política del valle de México. Cierto a medias, lo anterior también significaba que la clase política del valle de México, representada entre otros por Manuel Cadena, ex secretario de Gobierno de Montiel y salinista hasta la médula, y que se ha convertido en uno de los poderes detrás del trono que operan para Arturo Montiel, a pesar de que el primero perdiera la alcaldía de Texcoco en los comicios del 2012. Cadena, cuya familia es dueña de la franquicia de Ferrari para México, tiene razones para avalar que Ernesto Nemer ocupe el lugar de Eruviel. Muchas están determinadas por el lado de la afectividad, de la total obediencia y de la innegable capacidad que el todavía secretario de Gobierno ha mostrado como operador para los intereses personales de las cabezas del Grupo Atlacomulco. Cadena, sin embargo, no puede obviar que entre Peña y Nemer hay algo más que una relación de negocios, como demuestra que Ernesto aparezca cada que puede al lado de la pareja presidencial en fiestas otorgadas a celebridades de la empresa Televisa y a las cuales es tan difícil acceder que políticos de más peso quedan fuera de las listas. La agenda social de Peña es controlada por su esposa, Angélica Rivero, dice el periodista Francisco Cruz.

Así, amigo y pariente político del nuevo presidente de México, Nemer sustituye al gobernador más gris que el Estado de México registre en los últimos sexenios. Ávila resultó todavía más parco que César Camacho y menos efectivo que cualquiera. Una revisión a titulares de diarios locales muestran a Eruviel en giras sociales donde entrega lentes, bicicletas, obra pública y nada más. No hay nada que pueda rescatarse, excepto curiosidades como el proceso de revisión de la Cuenta Pública 2011, impresas en un discreto negocio de la ciudad, custodiado día y noche por un guardia de seguridad, que fiscalizaba y apuntaba cualquier operación realizada por los impresores. La cantidad de números a cuadrar es impresionante. Apenas en la primera prueba, se debió corregir más de la mitad de los apartados, antes de entregarla al Ejecutivo para su aprobación final.

Pero si en lo público Ávila es poco más que un petimetre sin sombrero, en lo privado es un feroz negociador, por decirlo de alguna manera. Fue él quien negoció una supuesta abdicación del alcalde panista de Valle de Bravo y que derrotara al equipo del ex gobernador Pichardo Pagaza. Fue él quien vigiló que recursos estatales se usaran para la campaña de Peña y garantizó discreción. También se encargó de entregar al primer círculo del de Atlacomulco el control financiero y dejó que Ernesto Nemer gobernara detrás de él. Ávila lo sabía. La gubernatura nunca fue para él.

Y con Nemer, perdedor ya de elecciones populares, el Grupo Atlacomulco no se podía arriesgar. Por eso no lo eligieron como el aspirante desde el principio, pero lo mantuvieron allí. Ernesto Nemer siempre ha sido un hombre afable. Cumplidor en sus encomiendas políticas, fue al lado de Emilio Chuayffet donde conoció las profundidades del poder y los beneficios del servicio público. Casado con Carolina Monroy, prima del aspirante presidencial Enrique Peña, a Nemer no se le ha complicado su carrera política y de la mano de ella ha ocupado distintos cargos. El último fue como diputado local, que le sirvió para sopesar su verdadero poder, el que él mismo se ha encargado de forjarse. Controló aquella Cámara sin mayores dificultades y prácticamente la unificó en torno a la figura y necesidades de Peña Nieto pero al menos en lo público la aspiración más deseada de Ernesto era la propia gubernatura. Así como su mecenas, Emilio, a Nemer se le había inculcado el amor por el servicio público pero no lo pudo trasmitir a la ciudadanía electora, quien lo rechazó en su intento de hacerse con la alcaldía de Metepec. Nemer es muy cuidadoso en las formas y aceptó aquella derrota sin mohines, que le enseñó que no todos los caminos llevan a Lerdo y aguardó paciente los tiempos adecuados. Asumió que sólo su trabajo, más allá de los fines, le garantizaría el cargo definitivo.

Su carrera la inició en 1979 como secretario del Ministerio Público de la Procuraduría mexiquense. De febrero de 1998 a marzo de 2000 fue secretario de Administración del gobierno del Estado de México, luego presidente del Consejo Directivo del Instituto de Seguridad Social de la entidad; de enero a agosto de 2001, coordinador de Enlace Institucional del gobierno mexiquense.

En noviembre de 2002 dejó de ser subsecretario general de Gobierno y del 15 de septiembre de 2005 al 24 de febrero de 2009 fue secretario de Desarrollo Social del gobierno, cargo que lo llevó a percibir, en ese cargo, la cantidad de 6 millones 570 mil 127 pesos, con un sueldo bruto mensual de 160 mil 247 pesos.

El licenciado Luis

* De Luis Videgaray se sabe poco. Durante mucho tiempo su mayor blasón fue ser el hermano inteligente de Eduardo Videgaray Caso, un conductor y humorista de Televisa, y que salía en programas concursos o presentando videos musicales. Luis le iba al América y perdió una elección estudiantil. Estudiante aplicado del ITAM, encontró acomodo en el despacho-negocio de Pedro Aspe, un ex secretario de Hacienda cuyos días de gloria transcurrieron al lado de Carlos Salinas de Gortari.

 

Miguel Alvarado

Tres semanas antes del primero de julio, la sede priista del Estado de México en Toluca decidió hacer remodelaciones en su edificio, ubicado en la avenida Alfredo del Mazo, al norte de la capital. Para ello contrató a un albañil para que tirara una barda interna y ampliara el espacio. Este hombre había trabajado anteriormente para los priistas en la construcción de bodegas ubicadas en el valle de México y en el periodo electoral había participado en la construcción de al menos tres de ellas. Pero esta vez era distinto. Laboraría por la madrugada, en una sección que no conocía. Lo haría solo pero rodeado por al menos 20 policías, que se limitaban a observarlo derrumbar aquella pared. Finalmente aceptó las condiciones porque le pagaban bien y comenzó su tarea. No tardó mucho en echarla abajo. Detrás de aquella pared encontró un enorme cuarto lleno de bolsas negras, que empaquetaban algo. El escombro había caído cerca de algunas de ellas y le impedían trabajar adecuadamente, por lo que decidió quitarlas, reacomodarlas en otro lugar. Así, de un puntapié intentó hacerlo pero la bolsa se abrió. El contenido se desbordó y dejó boquiabierto al albañil. Decenas de fajos de billetes se desparramaron por el suelo al mismo tiempo que sonaba una alarma y los policías rodeaban y detenían al desafortunado alarife. Sin explicar nada, lo retuvieron ahí, amarrado, hasta que llegó “El General”,  jefe de seguridad de aquella zona fantasma y lo interrogó más divertido que preocupado. Como pudo, el trabajador le explicó lo sucedido. El General, con voz suave, ordenó a los policías que lo liberaran y al asustado hombre que siguiera su trabajo.

– Nomás no digas nada, cabrón –fue la recomendación final.

El albañil terminó la ampliación y se apresuró a salir. No pudo evitar, por más que quiso, mirar que aquellas bolsas de basura negras, del tamaño de un hombre, eran metidas a camionetas Van negras, con los vidrios polarizados. Luego llegó a su casa, se emborrachó y se lo contó a su mujer.

La sospecha, por decirlo de alguna forma, de que el aspirante priista presidencial Enrique Peña compró las elecciones del primero de julio, será imposible de probar a pesar de relatos, testimonios y facturas que se han recabado por todo el país y que demuestran esa ilegalidad.

Las empresas involucradas con ese negocio han sido investigadas periodísticamente y se han  encontrado verdades que no necesitan sino la voluntad de las instituciones para hacerlas legales. Televisa, Milenio y TV Azteca son los órganos informativos vinculados con Peña Nieto, cuyo equipo supo que aquellos escaparates serían insuficientes. Así, sumó los esfuerzos de Monex, una casa financiera que triangula dinero y se dedica al negocio de los depósitos electrónicos en tarjetas de prepago y los unió al de las tiendas Soriana, cadena de supermercados que trabaja habitualmente con el gobierno del Estado de México, que le ha comprado hasta 4 mil millones de pesos en mercancías los últimos años.

Por complicado que sea, el camino que sigue ese dinero y cuyas cantidades rebasan los topes de campaña autorizados por el IFE, el organismo encargado de organizar las elecciones federales, es rasteable y se ha conectado en algunos casos con fuentes relacionadas con el narcotráfico y el lavado de dinero. Otras compañías se sumaron al esfuerzo priista por ganar la presidencia de México. Incluso, hubo algunas que surgieron de la nada y cuyos dueños son obreros, albañiles y hasta un muerto. En otros escenarios, los dueños de aquellos negocios tienen nexos con personalidades priistas que operaron en todos los niveles la campaña del sobrino de Arturo Montiel, como sucedió con el Grupo Empresarial Tiguan S. A., involucrado con las tarjetas electrónicas de Monex y que ya en el 2011 le vendió al PRI mexiquense 2 millones 554 mil peso en relojes de mano, cilindros para agua y cubetas, para la campaña del actual gobernador del Edomex, Eruviel Ávila.

Luis Videgaray, coordinador de campaña de Peña, fue también el jefe de las ansiedades gubernamentales de Ávila.

De Luis Videgaray se sabe poco. Durante mucho tiempo su mayor blasón fue ser el hermano inteligente de Eduardo Videgaray Caso, un conductor y humorista de Televisa que salía en programas concursos o presentando videos musicales. Luis le iba al América y en broma le decían que tal vez por eso había perdido una elección escolar. Estudiante aplicado del ITAM, encontró acomodo en el despacho-negocio de Pedro Aspe, un ex secretario de Hacienda cuyos días de gloria transcurrieron al lado de Carlos Salinas de Gortari. Su tienda, Protego, se dedicaba a reinventar las deudas públicas de los estados mexicanos, entre otras cosas, y hasta Toluca llegó el joven Videgaray, enviado por Aspe para que le resolviera a Arturo Montiel y Luis Miranda el embrollo que habían hecho de la cuenta pública mexiquense. Tan bien le fue a Videgaray que pronto se codeó con la crema y nata del Grupo Atlacomulco y se integró sin dificultades a los autollamados Golden Boys, un selecto club formado por Montiel que escogía a lo más granado de la política y que exigía ser joven, más o menos guapo pero muy ambicioso y que sirviera sin chistar las órdenes de aquel ex gobernador. La inteligencia ni la educación eran necesarias. Así se fortaleció la carrera pública de muchos políticos como Enrique Peña, Miranda, Videgaray. Laura Barrera, los jóvenes Del Mazo y una larga lista que incluía, faltaba más, a los parientes dilectos de ese ambicioso Arturo.

Videgaray aseguró la Secretaría de Finanzas en el Edomex cuando Peña se encargó de administrar el negocio familiar desde el palacio de Lerdo en Toluca. Luego fue diputado local y federal y desde esos cargos aprendió lo que le faltaba, que fue poco pero que le dio estómago para desprenderse de lo que no necesita la exigencia política.

Falto, pues, de los valores elementales pero brillante, millonario y poderoso, será cuestión de tiempo para que Luis se encargue de la Secretaría de Hacienda federal y le lleve las cuentas al peñanietismo, como sucede desde hace años. De aquel Videgaray que llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto abrochándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco. Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como “Harry Potter” por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos. La miseria de la cual dice venir no cuadra con el actual político, comprador delirante de elecciones presidenciales, artista burdo que no pudo mantener en la discreción los tratos que terminaron de deslegitimar a su jefe eterno. Su padre biológico, Luis Videgaray Alzada, murió joven pero como empleado de la banca pública cultivó relaciones que años después aprovecharían los hijos. A ese padre le dio tiempo de fundar, en 1958, el Instituto Mexicano de Valuación junto a “Antonio Fraga Mañana, alto funcionario de la banca pública y hermano de Gabino Fraga Magaña, prominente jurista y magistrado de la SCJN que fue siempre destacado representante de las élites postrevolucionarias. Antonio Fraga fue tío de Gabino Fraga Peña, el abogado que desde su despacho en Polanco construyó el falso armazón jurídico de Comercializadora Efra que trianguló millones de pesos para el financiamiento ilegal del PRI”, recuerda el diario Pulso.

La Comercializadora Efra es una de las que triángulo, junto con Monex, el dinero para comprar votos para el priismo, como acusan perredistas y panistas. Los cobros de esa comercializadora alcanzan 91 millones de pesos.

Otro vínculo que se encuentra entre Efra y las elecciones recae en el consejero general del IFE, Sergio García Ramírez, quien reconoció una amistad por más de 50 años con la familia Fraga.

“El consejero reconoció que como resultado de su amistad, participó en la boda de Emilio Fraga con Sandra Acuña, ceremonia a la que también asistieron el ex presidente Miguel de la Madrid y su esposa, Paloma Cordero, así como Alfredo del Mazo, ex gobernador del Estado de México”, publicaba el diario Milenio.

El apellido Fraga sale por todos lados dentro de la estructura priista. Un anuncio en el Instituto Nacional de Administración Pública recuerda una mesa redonda a la cual asistió hace poco el secretario de Gobierno mexiquense, Ernesto Nemer. “La cita es en el Aula Magna “Gabino Fraga” del Instituto, para este miércoles a las 18:00”, reproducía el reportero local Pastor Tapia.

Los Fraga mantienen un despacho llamado Grupo de Abogacía Profesional. Gabino Fraga, uno de sus socios, fue coordinador de campaña de Peña en Tlaxcala. La misma dirección del Grupo es la que usa la Comercializadora Efra, Calderón de la Barca 78, Polanco, en el DF. Con los gobernantes mexiquenses siempre han realizado negocios. Así, dice el diario Reforma, consiguieron “entre 2004 y 2007… la construcción del Circuito Exterior Mexiquense, obra construida por el consorcio de origen español OHL y que dirige en México José Andrés de Oteyza, quien fue secretario de Patrimonio y Fomento Industrial durante la presidencia de José López Portillo, y más tarde en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari fue director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares”.

También hizo trabajos para liberar derechos de vía en 12 municipios, en el 2004 y participó en la fase II de la construcción del Circuito Exterior Mexiquense. Desde 2008 tiene el contrato para implementar el tren suburbano La Paz-Texcoco

Gabino Fraga Mouret es ex secretario y ex subsecretario de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología; ex director de Gobierno en la Secretaría de Gobernación, en tiempos de Jesús Reyes Heroles, de quien fue secretario particular.

Estado de Sitio

* La criminalidad en el Edomex, con casi 15 millones de habitantes y poco más de 10 millones de electores, está asociada al narcotráfico de manera inevitable pero también a las autoridades. La Familia de Michoacán, los Zetas y las falanges que toman sus nombres de la tradición masónica, y que no es casualidad, como La Mano con Ojos o Los Caballeros Templarios, han encontrado la protección necesaria para dominar sin oposición una actividad que en otras ciudades es toda una empresa.

 

Miguel Alvarado

El Estado de México es uno de los más violentos del país. Poco a poco, se perfiló un escenario donde la impunidad y la alianza entre criminales y autoridades se consolidaron para el beneficio de ellos. Una plaza que hasta entonces había temido o al menos ignorado el narcotráfico, fue tomada por asalto, a costa de cualquier cosa, pero con la ayuda de los tres niveles de gobierno. Primero el sur, la Tierra Caliente siempre revuelta y alzada. Luego, el valle de México, altamente industrializado pero tan pobre como el barrio más segregado de Mogadiscio. Después, el norte politizado por el Grupo Atlacomulco, que entendió que era peor no hacer pactos con esos grupos y por último Toluca, la ciudad más alta del país, donde apenas hace 20 años lo más importante  sucedía en los partidos de futbol.

La criminalidad en el Edomex, con casi 15 millones de habitantes y poco más de 10 millones de electores, está asociada al narcotráfico de manera inevitable pero también a las autoridades. La Familia de Michoacán, los Zetas y las falanges que toman sus nombres de la tradición masónica, y que no es casualidad, como La Mano con Ojos o Los Caballeros Templarios, han encontrado la protección necesaria para dominar sin oposición una actividad que ya es toda una empresa.

En el 2009, cuando gobernaba el aspirante presidencial priista Enrique Peña, la entidad era ubicada en el primer lugar nacional en delincuencia por una encuesta del Instituto Ciudadano de Estudios sobre Inseguridad y que señalaba que el 15 por ciento de los mexiquenses habían padecido algún tipo de delito. Un año antes se habían denunciado en los ministerios públicos hasta 255 mil 865 delitos, según México Unido Contra la Delincuencia.

En 1998, cuando el tío de Peña, Arturo Montiel, gobernaba la entidad en su segundo año, hubo 154 mil 225 denuncias, reportaba el diario local Alfa.

En el 2011 y con la precandidatura presidencial ocupando sus actividades principales, Peña reconocía el lugar 13 nacional en delincuencia. “Que tenemos problemas, es cierto y lo hemos reconocido; sabemos que en algunos rubros se ha acentuado el índice de inseguridad debido a las condiciones del estado, su ubicación geográfica, sus colindancias con otros estados, la red de comunicaciones que tiene en torno, muchas razones que hemos expuesto pero que también se están atendiendo”, diría el 25 de enero del 2011 en público. Todavía, en la campaña que encabeza para el PRI, asegura que las condiciones geográficas son determinantes para que los estados mexicanos presenten altos índices de criminalidad.

Combatir la inseguridad costaba a la entidad 158 pesos por cada mexiquense en el 2009, según datos del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad. Al año siguiente, lo mismo costaba 242 por ciento más, unos 540 pesos por cada habitante.

Poco ha cambiado el panorama para el Estado de México. Luego de obtener la dirección del Ejecutivo, otro priista, Eruviel Ávila, no encuentra cómo resolver lo mínimo esencial. Un secuestro cada dos días, en promedio; el primer lugar en feminicidios, donde Ecatepec, municipio que presidía el propio Ávila hace menos de un año y el mayor crecimiento del número de delitos en el país no se han resuelto. Cada mes, el gobernador que llegó al poder porque garantizaba al grupo de Peña el control total de la administración mexiquense hasta no terminar las elecciones, debe enterarse de los gastos que genera la Procuraduría estatal, donde destacan inusuales rubros que consumen parte del dinero destinado para la seguridad pública. Un ejemplo es el pago por madera y productos de madera, por un monto de 54 mil 991 pesos entre enero y marzo de este año o la subcontratación de servicios con terceros, por 344 mil 800 pesos en el mismo periodo.

Las estadísticas oficiales sobre la efectividad de la PGJEM se encuentran bloqueadas por la llamada veda electoral, que impide que cifras y programas gubernamentales se utilicen o conozcan porque pueden afectar las actividades de los candidatos.

De cualquier forma, la Procuraduría es la instancia que más quejas acumulaba en el 2010 debido a violaciones a los derechos humanos y había ocupado el primer lugar en esa definición por lo menos 5 años consecutivos. Hasta febrero del 2012, la PGJEM carecía de información acerca de los ejecutados en suelo mexiquense. El aproximado se conoce gracias a los conteos de algunos medios locales. Sin embargo, el 2011 había registrado 473 homicidios para el Edomex.

El crecimiento de la violencia se explica en parte por el grado de impunidad. Quienes más trasgreden la ley y cometen abusos son las mismas autoridades o el empresario poderoso que puede ubicarse por encima de las reglas. Los castigados en realidad son los pobres, pero hasta en ese nicho se ha desarrollado la compra de voluntades a cambio de favores que no necesitan de dinero, obligatoriamente. La escala aumenta conforme se mira arriba.

Otras estadísticas marcan 522 feminicidios hasta marzo del 2012, donde el 56 por ciento permanece impune porque la policía dice no saber quién los cometió.

El diputado federal priista Humberto Benítez es la principal figura que denuncia públicamente la impunidad en el país. Era secretario de Gobierno de Peña en el 2006 y encabezó la represión policiaca de San Salvador Atenco, a principios de mayo y que costó la vida a dos personas y cadena perpetua a 11 campesinos, liberados 4 años después por un mandato de la Suprema Corte de Justicia.

Sobre Atenco, el mismo Peña reconoce que él ordenó aquel operativo y ahora en el 2012 supone que se trata de “un punto para nosotros” y que volvería a actuar de la misma forma si tuviera que restablecer el orden y la paz social.

No es normal que un gobernador mexiquense no ejecute la administración que encabeza. Pero Ávila es la excepción y su inmovilidad ha sido interpretada como el anuncio silencioso de una próxima salida, el abandono del cargo. El tema es comentado por la clase política pero no hay todavía fundamento para sostenerlo, aunque se prevé que esto suceda luego de las elecciones, sea el resultado que sea.

La tirada

* Si Peña y su grupo lo consiguen, Ávila verá nuevas luces en una secretaría federal, que muchos creen es la funesta y tenebrosa Gobernación. Para ello deberá abandonar el cargo por el que peleó por años y dejar como sucesor a Ernesto Nemer, tal como sucedió con César Camacho en tiempos de Emilio Chuayffet.

Miguel Alvarado

Que el actual gobernador mexiquense esté en una de las giras de trabajo más publicitadas en medios no es casualidad. Sin embargo, hasta un mandatario como Eruviel Ávila debe atender las cuestiones elementales de oficina. Las salidas para todos los puntos del Estado de México absorben pero están presupuestadas, al menos para el Palacio de Lerdo, donde el verdadero poder se encuentra en otro despacho, en otro grupo político.

Ernesto Nemer siempre ha sido un hombre afable. Cumplidor en sus encomiendas políticas, fue al lado de Emilio Chuayffet donde conoció las profundidades del poder y los beneficios del servicio público. Casado con Carolina Monroy, prima del aspirante presidencial Enrique Peña, a Nemer no se le ha complicado su carrera política y de la mano de ella ha ocupado distintos cargos. El último fue como diputado local, que le sirvió para sopesar su verdadero poder, el que él mismo se ha encargado de forjarse. Controló aquella Cámara sin mayores dificultades y prácticamente la unificó en torno a la figura y necesidades de Peña Nieto pero al menos en lo público la aspiración más deseada de Ernesto era la propia gubernatura. Así como su mecenas, Emilio, a Nemer se le había inculcado el amor por el servicio público pero no lo pudo trasmitir a la ciudadanía electora, quien lo rechazó en su intento de hacerse con la alcaldía de Metepec. Nemer es muy cuidadoso en las formas y aceptó aquella derrota sin mohines, que le enseñó que no todos los caminos llevan a Lerdo y aguardó paciente los tiempos adecuados. Asumió que sólo su trabajo, más allá de los fines, le garantizaría el cargo definitivo.

Y así fue. Las elecciones gubernamentales del 2011 lo colocaron dentro del PRI en la terna final para elegir al aspirante tricolor. Él, junto a Alfredo del mazo y el propio Ávila representaron las opciones más coherentes para los fines del partido pero entendía que se ubicaba, al menos, en el segundo sitio en esa carrera que a la postre deciden otros. Y así fue. Cuando Alfredo del Mazo fue anunciado como el virtual ganador, a Nemer se le ordenó disciplina y a Eruviel lealtad, pues el PRD o lo que queda de ese partido en el Edomex le había abierto una ventana al de Ecatepec para que contendiera con ellos. La decisión última llegó tarde pero fue acatada. No sería Alfredo pero tampoco Ernesto y así Eruviel llegó en una carambola de tres bandas al ansiado sitial. Se diría que así se desactivaba un movimiento de fractura dentro del PRI que no convenía a los grupos dueños del poder pero también que se llegaba a un acuerdo para incluir al menospreciado valle de México, poderoso enclave que reclamaba de una vez por todas la participación directa en lo que representa gobernar al estado más importante del país. Nadie se imagina quién puede querer un territorio tan complicado en su microuniverso como el propio país o alguna nación centroamericana o de Sudamérica. Los riesgos de seguridad ya son enormes y los problemas rebasan cualquier medida pero las ganancias todo lo justifican. Eruviel así lo entendió pero también los otros dos. Al primero se le hizo saber que si bien estaba calificado en lo suficiente para asumir la responsabilidad, no era del agrado de todos y todavía debía demostrar su valía. Le dijeron que ese cargo, tal vez no duraría los seis años establecidos en la Constitución y que su destino podría dirigir rumbos a otras responsabilidades. Ávila lo entendió perfectamente y aceptó como lo hizo Del Mazo, a quien se le obligó a ceder sobre sus derechos de heredad y esperar los siguientes seis años. Nemer, sin embargo, fue el más favorecido. No sólo se le libraba de tener que hacer una desgastante campaña que sólo exhibió al aspirante oficial sino que fue ubicado como el segundo en el poder, sólo detrás de su antiguo rival, Ávila, nada más ganar la contienda. Como secretario de Gobierno, a Nemer se le otorgó, de facto, el verdadero poder del Estado de México. Para Chuayffet representó, al final de todo, el triunfo que tantos años estuvo buscando en su querida entidad y supo que la gubernatura era suya o al menos de Ernesto.

Eruviel hizo lo que le indicaron. Guardó enojos y aspavientos para peores escenarios y se dedicó a palomear un gabinete en el que poco o nada tuvo que ver para su elección. Las condiciones de su gobierno resultan evidentes hasta para los menos avezados. Un equipo plagado de montielistas y peñistas no significaba cambio alguno para los del valle de México, quienes a pesar de todo obtuvieron plazas secundarias o con poderes limitados. Y eso era sólo el principio. Ávila se dedicará a cumplir como mejor pueda los seis mil compromisos firmados que prometió en una campaña que si bien arrasó en medios y hasta en el conteo de los votos, no le garantizó la aceptación generalizada de su entidad. Para quienes se dedican a ese negocio las condiciones estaban en el camino de sus expectativas. Ya se había cumplido que Eruviel ganara y que aceptara el entorno en el que fue colocado. Luego, la ubicación de Nemer respaldaba que lo importante quedara fuera de la esfera de Ávila y su propio equipo y finalmente, el objetivo último, la presidencia el país, estuviera cobijada por el muy mexiquense entretelón que se fue tejiendo.

Peña, como se sabía desde hace años, resultó interesado en competir por Los Pinos, añejo sueño de los nacidos o relacionados con Atlacomulco, pequeño municipio donde el poder en México puede explicarse. La alquimia de la gubernatura mexiquense comenzaba también a tener sentido en la figura de un gobernador cuya presencia muchos no podían explicar ganadora debido a que eso significaría la supresión de aquellos que han administrado la entidad durante decenios. Ávila estaba dentro del convite, aunque no como anfitrión y la reciente declinación presidencial de Peña Nieto confirmó los designios que incluso hasta astrológicos pueden resultar desde la óptica de los subgrupos que derivan dentro de la política. “He decidido no participar en el proceso interno por la candidatura presidencial, optando por ser un hombre útil al interés de mi país y de mi partido, al que sueño renovado y liderando la construcción de una nueva nación prospera y segura”, diría Manlio Fabio en un desplegado y en un video publicado en redes sociales y diarios electrónicos. No había más que decir. Peña caminará solo en el proceso interno priista en busca de abanderado y competirá con Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez o Ernesto Cordero para suceder al presidente del empleo y los 40 mil innecesarios muertos.

En el Estado de México prevalece la disciplina, al menos en la política de los funcionarios priistas y Ávila se dedica a lo que puede y tal vez sabe. Las giras de alto impacto publicitario cumplen el objetivo primario de ubicarlo en la opinión pública y ejercer el hechizo del trabajo continuado. Detrás de él. Las decisiones importantes recayeron desde el principio en Ernesto Nemer, el disciplinado gobernador de facto. Una parte del trato que consiguió Eruviel para llegar a donde está incluye que Peña ganara, que ya lo hizo, la competencia interna priista pero también la elección mayor, donde aparece como el más favorecido en las encuestas públicas, pagadas o no.

Si Peña y su grupo lo consiguen, Ávila verá nuevas luces en una secretaría federal, que muchos creen es la funesta y tenebrosa Gobernación. Para ello deberá abandonar el cargo por el que peleó por años y dejar como sucesor a Ernesto Nemer, tal como sucedió con César Camacho en tiempos de Emilio Chuayffet.

La Gordillo

* En su último discurso Gordillo dijo ante los maestros comisionados a su servicio: “todos creen que ya me comprometí con el PRI, pero eso no es cierto… tampoco lo he hecho con el PAN y hay que esperar quién da más”. Y viene la demagogia: “claro yo no habló de más dinero, sino de quien respeta la educación pública y” bla, bla, bla. Pero a Esther Gordillo, a Calderón, a los precandidatos Peña Nieto, Beltrones, Ebrard, Vázquez Mota o Cordero, les importa un bledo la educación, su carácter público, laico, gratuito o popular.

Pedro Echeverría/ Argenpress

1. Diez mil profesores de primaria y secundaria, comisionados por el Sindicato (SNTE) para ponerse a las órdenes de la líder magisterial Esther Gordillo (nombrada con actas de congreso: “la líder vitalicia del SNTE”), se encargarán de realizar visitas domiciliarias y la organización de actos públicos; actuarán como guardaespaldas y policías de vigilancia, presidirán mesas de votación, contarán votos después de los comicios presidenciales de julio de 2012.

Si los maestros desde los años 20 del siglo pasado tuvieron la capacidad para ser líderes comunitarios, líderes sociales, ¿por qué ahora no van a cumplir un papel “importantísimo” como es apoyar “a quien dé más diputados, senadores, dinero contante, subsidios y más exigencias”? López Obrador mandó al carajo a la Gordillo desde hace seis años, pero el PRI y el PAN la buscan con desesperación porque 10 mil profesores activistas no son poca cosa.

2. Esther Gordillo fue quizá la pieza más importante de los millones de votos que recibió Felipe Calderón en las elecciones de 2006, por eso también, al asumir la Presidencia, le entregó a Gordillo la SEP, el ISSSTE, la Lotería Nacional, muchos diputados y senadores y algunas gubernaturas; además Gordillo logró subsidios millonarios para su partido (Nueva Alianza) y todo el apoyo para que la dirigencia nacional del SNTE no sea tocada por la lucha de los maestros honestos de oposición representados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de Educación (CNTE) Podrán decir lo que quieran: que soy la mamá de Chuky, que soy muy fea, pero mi fortaleza está en lo que pienso: “Maestros, no se engañen, el poder es el poder, y la ingenuidad es de tontos”. “¿Quién da más?, that es the cuestion”. ¿“Los principios?, esos me los paso por el arco de triunfo”. ¡Así que quien quiera negociar, estoy lista!

3. Esta maldita Gordillo, aunque me duela reconocerlo, ha sido diez veces más hábil y tramposa que Fidel Velázquez que manipuló la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) de 1936 a 1997; aunque Lombardo Toledano, el ideólogo, fue su fundador y primer secretario general cuatro años, Velázquez manejo los hilos para deshacerse de él y apropiarse de la central más importante del país. Éste manejó la CTM durante sesenta años, pero la Gordillo controla un sindicato con un millón 500 mil profesores con 200 millones de pesos en cuotas, controla una central (la FSTSE), tiene un partido político (Nueva Alianza), tiene secretarías de Estado, legisladores y gobernadores y además, el PRI y el PAN, quizá hasta el PRD (sin AMLO) andan desesperados por negociar con ella. Por eso dice que “en política la ingenuidad es de tontos”, que “el poder se negocia porque él determina todo”.

4. Y sí, esta funesta maestra que quizá fue rural en su primer año y luego estuvo en Netzahualcóyotl, Estado de México, pronto tuvo muy claro que la ideología, la moral, la ética valían un carajo en el sistema capitalista y lo mejor era ponerse al servicio de los líderes de la política para “triunfar”. Alguien le aconsejó que la honestidad le serviría para que sus hijos la vieran como un ejemplo; pero ella reviró: “no seamos ingenuos, nuestros hijos serán educados en el capitalismo, en la competencia, en la individualidad, dentro de las relaciones de poder, ¿por qué no prepararlos dentro de estos que muchos llaman mugre y enseñarlos a sumergirse en ella? A partir de ese “pensamiento lógico” se metió en la cabeza que no hay nada legal o ilegal, decente e indecente, justo o injusto, y que lo único que cuenta es el poder, que todo lo que hagas sea en función del poder y que una vez teniéndolo hay que luchar por hacerlo más grande.

5. El desplome de la educación pública en México no se debe a Esther Gordillo ni a los líderes del SNTE que le antecedieron. El fracaso educativo ha ido parejo con el desastre de los servicios de salud, con la caída del país y las inversiones sociales. Sólo podrá haber una buena educación cuando logremos que la población esté dispuesta a luchas por el cambio de las estructuras económicas y políticas. En el sistema capitalista la educación, los servicios de salud, de vivienda, etcétera, sólo podrían mejorar un poco, no estar tan abandonados como ahora; pero esperar ilusoriamente que las cosas cambien radicalmente para bien, es una tontería. Es como esperar que los funcionarios designados por el mismo poder económico cambien algún día de actitud por los ruegos del pueblo. Por eso Gordillo dice: “no seamos ingenios”, y la CNTE dice: hay que luchar en las calles para despojarlos del poder que defienden por lo mucho que les da.

6. En su último discurso Gordillo dijo ante los maestros comisionados a su servicio: “todos creen que ya me comprometí con el PRI, pero eso no es cierto… tampoco lo he hecho con el PAN y hay que esperar quién da más”. Y viene la demagogia: “claro yo no habló de más dinero, sino de quien respeta la educación pública y” bla, bla, bla. Pero a Esther Gordillo, a Calderón, a los precandidatos Peña Nieto, Beltrones, Ebrard, Vázquez Mota o Cordero, les importa un bledo la educación, su carácter público, laico, gratuito o popular. A esos personajes lo único que les interesa es el poder, el apoyo empresarial, su amplia aparición en los medios de información, pero sobre todo los negocios económicos particulares que pudieran hacer. La educación comenzó a privatizarse de manera acelerada con los gobiernos del PRI y Fox y Calderón del PAN lo único que hicieron es profundizar esas medidas para desaparecer la educación pública.

7. Esos diez mil profesores comisionados por la SEP con el visto bueno de todos los gobernadores deberían estar dando clases porque para eso les pagan; pero no, según el PRI y el PAN están realizando cosas más importantes que consisten en cuidar la democracia y la justicia en el país. Pero de esta realidad nadie habla porque es más fácil culpar a los maestros que sí están en las aulas, que luchan en las calles por sus derechos, así como los derechos de los niños y sus padres de tener buena educación y trabajo, por que se incrementen los desayunos escolares y se entreguen uniformes y útiles escolares a los estudiantes. ¿Puede olvidarse que la pobre Vázquez Mota y el funesto Lujambio, impuestos en la SEP por Felipe Calderón, sólo ocuparon el cargo con el fin de hacer méritos para su precandidatura presidencial? Fue Esther Gordillo la que ha determinado todo en la SEP.

Intercambio epistolar

* A Eruviel lo han peinado y maquillado, lo han entrenado para acercar su imagen a la de la realeza de Atlacomulco y en ese campo, a fuerza de ser sinceros, ha avanzado sustancialmente. Atiende de manera oportuna los protocolos de subordinación jerárquica: en primer lugar a Arturo Montiel y cuando hay oportunidad le toma las llamadas al saliente Peña Nieto.

 

Félix Santana Ángeles

Fieles a su naturaleza, los priistas no cambian sus prácticas y desde que fue designado candidato por el Revolucionario Institucional a la gubernatura del Estado de México, Eruviel se viste, habla en público y camina como gobernador en funciones.

Lo han peinado y maquillado, lo han entrenado para acercar su imagen a la de la realeza de Atlacomulco y en ese campo, a fuerza de ser sinceros, ha avanzado sustancialmente. Atiende de manera oportuna los protocolos de subordinación jerárquica: en primer lugar a Arturo Montiel y cuando hay oportunidad le toma las llamadas al saliente Peña Nieto.

En esta maraña de poses y formas, el pasado lunes convocó a Alejandro Encinas Rodríguez y a Luis Felipe Bravo Mena, a través de una carta en la que les reitera su disposición de ejercer un gobierno incluyente dispuesto al diálogo y al trabajo en equipo.

En su misiva, insiste en que las campañas electorales han quedado atrás y ahora es tiempo de que trabajen todos juntos por la entidad. Por esa razón les expresa su voluntad interés de sostener un encuentro para platicar sobre cómo contribuir en el futuro del estado.

Este hecho no deja de ser un acto simpático en sí mismo, porque la primera parte de la carta se encuentra cargada de demagogia propia de la autonombrada nueva generación de priistas, en un estéril intento por mostrarse abierto a sus adversarios políticos. Es evidente que su capacidad de aprendizaje no es la más rápida, pues nunca entendió el tamaño político e intelectual de su contrincante, Alejandro Encinas.

Por su parte, la contestación que este último le propina a Eruviel echa por la borda su intensión de reunirse debido a la incongruencia de quien lo impugna y que ahora lo invita a sentarse para ejercer un gobierno incluyente.

En la contestación epistolar le hace saber al presunto gobernador electo que el proceso electoral no ha concluido, en virtud de que la coalición Unidos Podemos Más interpuso diversos recursos de impugnación a dicho proceso ante las autoridades electorales correspondientes, los cuales se encuentran en curso.

Además le informó que la coalición del PRI que encabezó en su calidad de candidato, también impugnó el mismo proceso, por lo que en términos estrictos no hay gobernador electo para el estado hasta que los tribunales definan al ganador.

Queda claro que no hay la menor intención de Alejandro Encinas de sentarse a dialogar para construir el gobierno incluyente que tanto anhela Eruviel para darle un aire de legitimidad a su eventual guberbnatura, pues hacerlo sería desconocer la elección de Estado que se orquestó desde el palacio de gobierno y se sirvió de sus subordinados, como los consejeros del Instituto Electoral, para consumarlo.

Ignorar la compra de votos, el acarreo, coacción a los burócratas y utilización de recursos públicos gubernamentales en la elección del 3 de julio pasado, sería consentir al fraude electoral como una práctica común sin posibilidades de cambiar el destino de nuestro estado.

La contestación de Encinas no sorprende, pues quien lo vio ganar todos los debates, ridiculizando a quien se autodefine como ganador, conoció la calidad y capacidad del político, que se encuentra muy lejos de establecer un diálogo constructivo con un político tan inferior, intelectualmente hablando.

 

* Hoja.viento@gmail.com

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