La cobertura

* En un país en el que muy poca gente lee periódicos y el alcance de la Internet y la televisión por cable se encuentra limitado a las clases medias, Televisa y su rival TV Azteca, ejercen una gran influencia sobre la política nacional.

 

Cubadebate / The Guardian

Según unos documentos vistos por The Guardian, la cadena de televisión más grande de México vendió presuntamente a importantes políticos un tratamiento informativo favorable en sus noticieros y shows principales y usó los mismos programas para desacreditar a un líder de izquierda.

Los documentos, que consisten en docenas de archivos informáticos, salen a la luz tan sólo unas semanas antes del Proceso Electoral Federal del 1 de Julio y coinciden con la aparición de un enérgico movimiento de protesta que acusa a Televisa de manipular la forma en la que cubre las noticias para favorecer al candidato favorito Enrique Peña Nieto.

Los documentos que aparentemente fueron creados hace varios años incluyen:

Un resumen de las cantidades aparentemente cobradas por elevar el perfil de Peña Nieto a escala nacional cuando éste era gobernador del Estado de México.

Una estrategia de medios detallada y explícitamente diseñada para torpedear la anterior candidatura a la presidencia del candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, que es el rival más próximo de Peña Nieto.

Pagos que sugieren que la oficina del anterior presidente, Vicente Fox, ocultó unos gastos públicos exorbitantes en promoción publicitaria.

Aunque no ha sido posible confirmar la autenticidad de los documentos, que fueron hechos llegar al Guardian por una fuente que trabajó con Televisa, (Laura Barranco, jefa de Redacción de Carlos Loret, conductor de un noticiero en esa empresa), las referencias cruzadas que se han llevado a cabo en profundidad muestran que los nombres, las fechas y las situaciones mencionadas responden en gran medida a lo sucedido.

También hay evidencia de que tuvieron lugar las acciones que se sugieren en las propuestas. Estas denuncias ocurren en un momento crucial para Peña Nieto, el candidato del Partido Revolucionario Institucional. Los sondeos de opinión más recientes muestran que su clara ventaja está empezando a disminuir al mismo tiempo que el papel de Televisa como hacedor de reyes (políticos) se ha convertido en un asunto central de la campaña.

En un país en el que muy poca gente lee periódicos y el alcance de la Internet y la televisión por cable se encuentra limitado a las clases medias, Televisa y su rival TV Azteca, ejercen una gran influencia sobre la política nacional.

Televisa es el imperio mediático más grande del mundo de habla española y controla cerca de dos tercios de la programación de los canales gratuitos de televisión en México. Los documentos parecen haber sido realizados en Radar Servicios Especializados, una empresa de marketing dirigida por un vicepresidente de Televisa, Alejandro Quintero.

Al ponerse The Guardian en contacto con Televisa la empresa declinó clarificar la relación entre Radar y la empresa matriz o el papel de Quintero en las dos compañías sin ver primero los documentos. Un portavoz rehusó hacer comentarios sobre las acusaciones sin ver primero los archivos. “No podemos opinar sobre información y/o documentos que desconocemos… El actuar de Televisa siempre ha sido cumplir con el marco legal vigente en México, y en temas electorales se ha observado un escrupuloso cumplimiento de toda la normatividad,” declaró.

Muchos de los archivos informáticos vistos por The Guardian estaban guardados con el nombre de Yessica de Lamadrid que en esos momentos era empleada de Radar y amante de Peña Nieto.

De Lamadrid declaró a the Guardian que ella creía que los documentos eran falsos. También dijo que en los proyectos promocionales en los que trabajó para políticos nunca se pusieron contenidos a la venta.

Uno de los documentos es una presentación en PowerPoint que contiene el objetivo explícito de asegurarse de “que AMLO no gane las elecciones del 2006.” Esas elecciones fueron muy reñidas y terminaron con el candidato de izquierda perdiendo la ventaja que había acumulado y con el mismo denunciando que había sido víctima de un fraude.

Este documento fue aparentemente creado poco después de la medianoche del 4 de Abril del 2005, horas antes de que se informara de que el presidente Fox se había reunido con los dirigentes de Televisa y TV Azteca.

En esos momentos Fox estaba siendo criticado por su intento de acusar a López Obrador, a la sazón alcalde de la Ciudad de México, de una infracción menor en asuntos urbanísticos. El documento recoge un resumen de las medidas a corto plazo para mitigar los daños y distraer la atención sobre la disputa en un momento de duelo nacional por la reciente muerte del Papa Juan Pablo II. Al día siguiente Fox declaró un día de luto por el Pontífice.

Otras estrategias a largo plazo proponían “desmantelar la percepción pública de que AMLO es mártir/salvador” mediante el aumento de informaciones sobre el crimen en la capital y sobre antiguos casos de corrupción en los que estaban involucrados sus aliados anteriores. El plan también contemplaba “promover historias de inseguridad personales de gente en el Medio del Espectáculo” e “insitar a los habitabtes de la casa de BB 3R a contar las historias sobre la inseguridad en el DF”. Algunas de las celebridades de Televisa lo hicieron así, tanto en distintos programas como en la versión mexicana de Big Brother VIP que se emitió ese mes de mayo.

El documento también aconseja que los guionistas de un show muy popular de sátira política llamado El Privilegio de Mandar deberían hacer que el personaje que representaba a López Obrador fuese “torpe e inepto”. El episodio final del show, emitido justo después de las elecciones de 2006, cuando los resultados todavía estaban pendientes, finalizó con una intervención no humorística de un actor para que López Obrador aceptara la derrota.

Un antiguo trabajador de Televisa que no es la fuente de estos documentos, declaró a The Guardian que estuvieron en reuniones en la empresa en las que se discutió la estrategia contra López Obrador. La fuente declaró que “había una estrategia y un cliente que pagó mucho dinero”.

La mayoría de los otros documentos son estrategias y presupuestos asociados, aparentemente orientados a la promoción de clientes políticos a través de anuncios y programas de televisión.

Incluyen tres hojas de Excel tituladas “Enrique Peña Nieto: Presupuesto 2005-2006″, creadas aparentemente al comienzo de su período como gobernador del Estado de México.

Las tres hojas detallan casi 200 artículos de prensa, entrevistas y reportajes. La primera versión estima el coste total de estos servicios en 346.326.750 de pesos (unos 36 millones de dólares en esos momentos o 23 millones de libras a día de hoy). El último incluye un “50% de reducción en la tarifa”.

Un documento en papel que contiene las mismas cifras, vistas por The Guardian fue citado por López Obrador durante un debate presidencial el mes pasado. Durante el debate repitió las acusaciones de que Peña Nieto es un producto de la televisión. Peña Nieto y Televisa han sugerido que el documento, que se publicó por primera vez en la revista de izquierda Proceso en el 2005, podría haber sido una falsificación.

El documento fue obtenido por el periodista de investigación Jenaro Villamil que siempre se ha negado a revelar la identidad de su fuente. En el pasado Televisa ha acusado a Villamil de haber estado empeñado en desacreditar a la compañía.

Cuando se le preguntó que si el Estado de México ha pagado alguna vez por la cobertura hecha por Televisa, el equipo de campaña de Peña Nieto rehusó a hacer comentarios. En una respuesta por escrito, David López, que es el jefe de Comunicación de Peña Nieto y previamente ostentó el mismo cargo en el Estado de México, dijo: “no conocemos los documentos y los contenidos a los que haces referencia. Durante el gobierno de Enrique Peña en el Estado de México (periodo 2005-2011), no se hizo ningún contrato como los señalados. Todos los contratos de publicidad para difusión de las labores de gobierno y sus montos han sido transparentes, y se publicaron en la página de internet del gobierno del Estado de México”.

Los políticos mexicanos llevan tiempo siendo criticados por su excesivo gasto en la promoción de los logros de sus administraciones entre sospechas de contabilidad creativa que enmascara el coste real al público.

El experto en medios de comunicación, Raúl Trejo, dijo que el tipo de prácticas detalladas en el documento parecían no ser ilegales bajo la ley mexicana pero, que de ser ciertas, no serían éticas. El único documento que detalla los servicios aparentemente prestados se refiere a una campaña de televisión anterior a la intervención en el quinto estado de la nación por parte del presidente Fox el 1 de septiembre del 2005.

El documento describe una “cantidad acordada” de 60 millones de pesos (unos 6 millones de dólares) que cubriría la producción de seis anuncios de televisión sobre Fox, así como formación en medios de comunicación a cinco de sus ministros y una serie de entrevistas con ellos. The Guardian ha verificado que al menos tres de estas entrevistas tuvieron lugar. La sección que podría resultar más controvertida se refiere a los arreglos de pago, que sugieren una manipulación deliberada para ocultar la cantidad gastada. El documento dice que “como acordado” la Oficina del presidente ha recibido facturas directas por únicamente 3 millones de pesos, y añade que las facturas por los 57 millones de pesos restantes, serán enviadas cuando “la Oficina del Presidente nos indique qué otras secciones del gobierno deben recibir las facturas y por qué servicios”.

Los archivos también contienen propuestas, presupuestos y material promocional sobre otros políticos incluyendo el antiguo ministro del Estado de Tamaulipas, Tomás Yarrington, que ha sido acusado por fiscales de Estados Unidos de blanqueo de dinero para el Cártel del Golfo. Los abogados de Yarrington han negado las acusaciones de blanqueo de dinero.

Otro político al que se refieren los documentos, el antiguo senador Demetrio Sodi, dijo no tener ningún conocimiento sobre una estrategia promocional diseñada por Radar poco tiempo antes de su infructuosa campaña para convertirse en el alcalde del DF.

Sodi dijo que era poco probable que el documento fuera una falsificación pero insistió en que él nunca ha pagado por un tratamiento favorable en los medios de comunicación. Sugirió que el documento pudiera haber estado originado entre gente que quería apoyar su candidatura, aunque él lo desconocía.

Ninguno de los otros políticos nombrados en los documentos ha querido hablar con The Guardian. La actual ola de protestas contra las trampas percibidas en los medios de comunicación comenzó el 10 de mayo cuando Televisa minimizó una protesta en contra de Peña Nieto en una universidad privada en la que estaba haciendo una intervención de campaña y luego dio amplia cobertura a las acusaciones de que la protesta fue llevada a cabo por elementos provocadores extraños a la universidad.

Un manifestante en una protesta reciente llevaba una pancarta proclamando: “Ni siquiera mi madre me manipula como Televisa”,.

Mientras las manifestaciones en contra del supuesto sesgo de los medios de comunicación aumentan, Televisa está ahora muy interesada en probar que su tratamiento de la información es equilibrado. Ahora está cubriendo el movimiento de protesta en detalle y los presentadores de sus principales noticieros recientemente sometieron Peña Nieto a una durísima entrevista. La cadena también ha anunciado que emitirá el próximo debate presidencial del 10 de junio en su canal más popular el cual fue reservado durante el primer debate a un programa de entretenimiento.

El antiguo trabajador de Televisa dijo que mientras que la cadena estaba feliz de promover a Peña Nieto cuando “éste era el mejor producto”, esto no significaba necesariamente un compromiso a largo plazo. La fuente señaló que antes de la campaña de trampas contra él, López Obrador se llevaba muy bien con la cadena. “No se olvide nunca del hecho de que esto es un negocio. La lealtad es a la posición, no a la persona”.

* Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/06/10/televisa-vendio-cobertura-favorable-a-politicos-mexicanos-denuncia-the-guardian/

Petróleo, fertilizantes y tabaco radiactivos

* En México se fuman 2 mil  500 millones de paquetes de 20 cigarrillos al año, y unos 11 millones de fumadores, en un país de 112 millones de habitantes, consumen un promedio diario de 5,4 unidades, según el informe de 2010 “La economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México”, elaborado por expertos estadounidenses y mexicanos.

 

Emilio Godoy/ IPS

La emisión de materia radiactiva por la quema de combustibles fósiles y la producción de fertilizantes químicos es un motivo más para buscar alternativas sustentables, indican expertos.

Hay materias primas que contienen radiactividad natural. Su tratamiento a gran escala puede concentrar esa radiactividad en productos o desechos. Eso sucede con la elaboración de fertilizantes fosfatados artificiales y con la explotación de petróleo y gas.

El desastre atómico que se desarrolla en Japón desde que el tsunami de marzo hizo colapsar la central de Fukushima ha generado un alerta mundial por los peligros de la generación electronuclear y, en general, una renovada atención a todas las fuentes de radiación.

Pero para el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, las Naciones Unidas decidieron poner sobre la mesa otro asunto: la protección de los bosques.

La extracción y quema de crudo, gas y carbón ‒principales fuentes mexicanas de energía‒ liberan a la atmósfera radón 220 y 222, plomo 210, polonio 210, radio 226 y 228, torio 232 y uranio 238. Pero no hay estudios sobre los efectos de esos radionúclidos en el ambiente y la salud humana.

“Se sabe poco sobre el efecto de esas emisiones. El carbón es el más fuerte. Quitarle el uranio es casi imposible”, dijo a IPS el miembro de la Academia de Ingeniería de México, Miguel Medina.

En este país, 93 por ciento de la energía generada procede de combustibles como el gas y el carbón.

Además, México lanza a la atmósfera unas 710 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, procedentes sobre todo de la generación de energía y el transporte. La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) extrae diariamente 2,5 millones de barriles de crudo y 6,8 millones de pies cúbicos de gas natural.

La también estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) opera tres centrales eléctricas a carbón que generan 678 de los 52 mil megavatios que se producen en el país.

La generación de un gigavatio eléctrico quemando carbón libera al ambiente mundial unas 5 mil toneladas de uranio y 8 mil de torio, según el científico Murdoch Baxter, quien dirigió entre 1990 y 1997 el Laboratorio del Medio Ambiente Marino de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

“La contribución de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) al incremento de la radiactividad natural es la que mejor se conoce, aunque quizás no se aprecie aún en toda su magnitud”, escribió en 1993 Baxter, fundador del Journal of Environmental Radioactivity, en un artículo titulado “Contribuciones de la industria a la radiactividad ambiental”.

El gobierno mexicano del conservador Felipe Calderón asumió la meta voluntaria de reducir las emisiones contaminantes en 50 millones de toneladas para 2012, en la cual Pemex y la CFE juegan un rol preponderante.

Pero el monopolio eléctrico demandará unos 25,6 millones de toneladas de carbón en 2024, y las tres generadoras térmicas descargan unos 20 millones de toneladas de dióxido de carbono por año.

“La solución es disminuir el consumo de combustibles fósiles. No basta con el desarrollo tecnológico para reducir las emisiones”, planteó Medina.

La producción y uso de fertilizantes químicos libera al ambiente polonio 210, muy radiactivo y tóxico y que se fija, por ejemplo, a las hojas de la planta de tabaco y culmina ingresando a los pulmones de los fumadores en el humo de los cigarrillos.

La presencia de ese radionúclido en el tabaco es bien conocida por la industria y los expertos desde 1960. El polonio 210, muy volátil y de manejo peligroso, aparece en los fertilizantes fosfatados aplicados en las plantaciones de tabaco, sobrevive al secado y procesamiento y, cuando es inhalado, permanece en los bronquios.

Este isótopo ganó notoriedad en noviembre de 2006, cuando el ex oficial de la KGB soviética Alexander Litvinenko cayó enfermo y murió en Londres. Los exámenes que se le practicaron demostraron presencia de polonio 210.

“El tabaco tiene pequeñas dosis de polonio 210. La ley obliga a los fabricantes a incluir todos los componentes del cigarrillo cuando solicitan una licencia sanitaria. Estamos ante un producto químico que contiene muchas cosas”, dijo a IPS Gustavo Soñora, asesor legal en México de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias.

La Ley General para el Control del Tabaco estipula en México que los productores, fabricantes o importadores de tabaco, deben anexar, al solicitar la licencia sanitaria, la información sobre componentes, aditivos, residuos y otras sustancias utilizadas en su fabricación, así como los límites permitidos y los riesgos conocidos o potenciales.

México produce casi un millón de toneladas de fertilizantes, especialmente de fosfatos y potasio, y consume aproximadamente cuatro millones. La diferencia se cubre con importaciones, sobre todo de nitrogenados, según los gubernamentales Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura.

Además, produce unas 7 mil 800 toneladas de tabaco en casi 4 mil 300 hectáreas, con fertilizantes de nitrógeno y potasio, según la Secretaría (ministerio) de Agricultura. Los principales estados cosechadores son Nayarit, Veracruz y Chiapas.

En México se fuman 2 mil  500 millones de paquetes de 20 cigarrillos al año, y unos 11 millones de fumadores, en un país de 112 millones de habitantes, consumen un promedio diario de 5,4 unidades, según el informe de 2010 “La economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México”, elaborado por expertos estadounidenses y mexicanos.

Los envases contienen mensajes de advertencia sobre la presencia de polonio 210 y cadmio, un metal nocivo. Fumar cuesta la vida a entre 25 mil y 60 mil mexicanos por año.

“Los más grandes productores de tabaco descubrieron que el polonio era parte del tabaco y su humo hace más de 40 años e intentaron, pero fallaron, remover esa sustancia radioactiva de sus productos”, afirma la investigación “Despertando al gigante dormido: la respuesta de la industria del tabaco al tema del polonio-210”, publicada en septiembre de 2008 en la revista estadounidense American Journal of Public Health.

Los científicos estadounidenses Monique Muggli, Jon Ebbert, Channing Robertson y Richard Hurt concluyeron que “documentos internos de la industria revelan que las compañías suprimieron la publicación de su propia investigación interna para impedir el fortalecimiento de la conciencia del público de la radiactividad en los cigarrillos”.

Las transnacionales Philip Morris y British American Tobacco, que monopolizan el mercado del tabaco mexicano, no respondieron a la consulta de IPS.

 

Persiste descontrol radiactivo

* Desde 1999, el Proyecto de Recuperación de Fuentes Externas de Estados Unidos, administrado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, ha recogido 24 mil 29 fuentes radiactivas abiertas en ese país, 479 en Perú, 431 en Chile, 127 en Brasil, 36 en Ecuador, 19 en Argentina y dos en Uruguay, pero ninguna en México.

 

Emilio Godoy/ IPS

A pesar del riesgo potencial que representan las fuentes radiactivas “huérfanas”, extraviadas o en desuso, México carece de un control pleno sobre esos materiales utilizados en la medicina o la industria.

Un ejemplo de esta situación es una unidad de cobalto-60, dañina para el ambiente y la salud humana, contenida en un aparato de radioterapia marca Picker, modelo C-8, en desuso y localizado en la norteña Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, según pudo averiguar IPS.

La ubicación y el retiro de esa fuente fue parte de un proyecto de recuperación de fuentes perdidas o vetustas implementado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas inglesas), con sede en Viena.

Para ello, el organismo internacional contrató a la empresa estadounidense Neutron Products Inc, encargada de reunir y desarmar en su país los materiales de este tipo procedentes de los países americanos ubicados al sur del río Bravo.

“Cuando esas fuentes están registradas, la autoridad tiene un estricto control muy adecuado. El problema viene cuando muchas de ellas entran por vías no legales.

Si se quiere comprar una máquina para tomografías y se quiere evitar los costos de importación, se adquiere de contrabando”, señaló a IPS Benjamín Ruiz, académico de la Facultad de Química de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.

La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), dependiente de la Secretaría (ministerio) de Energía, es la responsable de supervisar todas las actividades relacionadas con materiales radiactivos.

La Gerencia de Seguridad Radiológica, de la CNSNS, ha emitido en los últimos años al menos mil 897 licencias para posesión de este tipo de materiales. Pero la fuente de cobalto-60 citada no figura en sus registros ni hay un responsable técnico del manejo de ella.

“Las fuentes grandes están bien controladas!”, aseguró a IPS Juan Eibenschutz, director general de la CNSNS. “En los 10 años que llevo en el cargo se habrán dado casos de tres o cuatro fuentes muy pequeñas perdidas y no recuperadas”, añadió.

El problema con estos materiales que están fuera del radar gubernamental es que terminan en las ventas de chatarra, que luego son adquiridos por la industria metalúrgica.

Precisamente fue esa la causa del accidente, el peor registrado en la historia de México, ocurrido a mediado de los años 80 con una unidad de radioterapia que contenía cobalto-60 y que había sido traída de contrabando en 1977 desde Estados Unidos por pedido del privado Hospital de Especialidades de Ciudad Juárez.

Esa máquina fue vendida en 1983 por dos empleados del hospital a la chatarrería el Yonque Fénix, que a su vez la trasladó a la entonces empresa estatal Aceros de Chihuahua, que la usó para producir piezas metálicas y luego distribuirlas en 16 de los 32 estados mexicanos. Las autoridades afirmaron en 1985 que se detectaron 17.636 construcciones con varilla contaminada.

La empresa Tubos de Acero de México derritió en junio de 2008 cesio-137, un isótopo potencialmente nocivo, en una fábrica en el sudoriental estado de Veracruz, sin que la acerera pudiera rastrear el origen del material.

“La industria tiene temas pendientes en el depósito de fuentes radioactivas selladas, plan de cierre de instalaciones y el transporte de materiales radioactivos”, declaró a IPS Edmundo de Alba, asesor del Instituto Nacional de Ecología y miembro del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.

La CNSNS efectuó en febrero 37 inspecciones a instalaciones radiactivas, por debajo de la meta estipulada de 55. Atendió, además, una emergencia radiológica, sin especificar el tipo de suceso.

Al menos 7 mil 733 personas trabajan con fuentes de radiación, según el ente supervisor, que en los últimos años ha investigado 42 casos de exposición a dosis atípicas.

Desde 1999, el Proyecto de Recuperación de Fuentes Externas de Estados Unidos, administrado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, ha recogido 24 mil 29 fuentes radiactivas abiertas en ese país, 479 en Perú, 431 en Chile, 127 en Brasil, 36 en Ecuador, 19 en Argentina y dos en Uruguay, pero ninguna en México.

Desde 1984 ha habido accidentes de consideración en México, El Salvador, Costa Rica, Perú, Bolivia, Chile y Brasil.

La empresa Neutron Products Inc no respondió a la consulta de IPS y la IAEA adujo que todos sus expertos están concentrados en la atención al accidente nuclear en la planta japonesa de Fukushima, luego del terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo pasado.

La forma de evitar filtraciones es que la autoridad “hiciera una inspección adecuada en todos los hospitales de los servicios que ofrecen, en cuáles hay necesidad de equipos con fuentes radioactivas y que el administrador demuestre cómo lo compró, cuándo, cuáles son sus planes de manejo”, según Ruiz.

“El problema de identificar las fuentes es que no hay un registro de las fuentes que existen”, enfatizó el experto.

En 2010, la base de datos sobre tráfico ilícito de la AIEA recibió al menos 222 notificaciones de incidentes, como posesión no autorizada e intentos de venta y contrabando de material radiactivo y robo o extravío de fuentes.

“Existen algunos incidentes que han obligado a incrementar el control e información internacional de fuentes”, indicó Eibenschutz.

El gobierno mexicano y la AIEA suscribieron en diciembre pasado el Marco Programático Nacional, un tratado que estipula la cooperación técnica entre los Estados parte y el organismo, para el periodo 2011-2015.

Las áreas prioritarias incluidas son energía nuclear y manejo de desechos radiactivos, radiación y seguridad nuclear, así como salud humana, seguridad alimentaria y gestión del agua y protección ambiental.

 

Los gitanos del átomo

* ¿Por qué los obreros de las centrales nucleares son calificados como desechables? ¿Es verdad que los japoneses preferían contratar a negros norteamericanos para trabajos de alto riesgo? ¿Cuánto cobra un obrero que labora con energía nuclear? ¿En qué se parecen los trabajadores japoneses a los mexicanos? ¿El dinero vuelve retrasados a los dueños de las empresas?

 

Pio D’Emilia/ Il Manifesto/ Traducido para Rebelión por Susana Merino

Tepco “sabía” que en el radiador 3 de Fukushima había agua radiactiva pero no lo dijo, admite un portavoz. La radiactividad obstaculiza las tentativas de refrigerar el combustible. Pero los verdaderos “héroes” de las centrales nucleares son obreros transitorios y precarios a quienes se les confía el trabajo sucio.

“¿Miedo? ¡No, qué va! Pero sí preocupados… porque desde la semana próxima no se venderán más cigarrillos en el Japón… ¿te das cuenta? Si nos quitan el cigarrillo, ¡estamos listos!”, ríen los obreros de Onegawa, “héroes” -por ahora- de otra central nuclear construida, vaya a saber por qué, en la costa de más alto riesgo sísmico del mundo. Un día los japoneses nos explicarán por qué decidieron concentrar todas las centrales en este lugar y no junto al más tranquilo Mar del Japón. Ha sido una pésima elección. Y no ha sido la única.

Los encontramos, por casualidad, al finalizar su turno, en una de las pocas tabernas abiertas en esta ciudad famosa por sus hermosas playas blancas –una rareza en Japón- y ahora devastada por el tsunami. La mitad de la ciudad y la mitad de la población han desaparecido. Está el que encontró su casa a un par de kilómetros de distancia, sobre tierra firme. Otros merodean, a dos semanas del Apocalipsis entre los escombros, buscando a alguien o al menos alguna cosa.

Los “gitanos”, trabajadores “estacionales” de la central nuclear se reconocen rápidamente. Son alegres, fanfarrones, fuman continuamente y sobre todo no hablan bien el tohoku, el dialecto local, tan incomprensible para nosotros como para la mayor parte de los japoneses del sur. No quieren hablar de trabajo, de peligros, de radiaciones. Cosas lejanas para ellos. Tienen otros problemas inmediatos que resolver.

El cheque de pago al que siempre le falta algo. Los bancos que han suspendido o demoran los trámites haciendo cada vez más difícil el envío de remesas a la familia. Y ahora la prohibición de los cigarrillos, anunciada recientemente por el monopolio del Estado (uno de los pocos que quedan en el mundo): las empresas que proveen los filtros están concentradas en Tohoku y no pueden suministrarlos.

Luego de haber roto el hielo con Nagatomo y con Zaccheroni que está organizando por primera vez el “partido del corazón” para ayudar a las víctimas del terremoto, tratamos de insistir. ¿Cómo va todo? ¿Se terminó la emergencia? “Bah, dicen que todo está tranquilo aquí. Tuvimos una emergencia del 13 de mayo, dos días después del tsunami, la radiactividad se había disparado hasta 21 milisiveres por hora. Pero diez minutos después todo se había normalizado. Dijeron que el aumento se debía al desperfecto de Fukushima, no a nuestra central”.

Dicen. Palabra mágica de estos tiempos. Dicen. Dicen –y se sienten– de todos los colores. Con los medios locales y extranjeros, que amplifican, distorsionan y a veces inventan. No solo en Fukushima, sino también en Onagawa, doscientos kilómetros más al sur, en el norte devastado, humillado y un poco olvidado, la única fuente oficial es la premiada Tepco, una sociedad repetidamente involucrada en el pasado reciente en errores, violaciones y omisiones. Entre 1986 y 1991 como lo admitió en una sesión pública de la Comisión nacional para la Seguridad Nacional, esta sociedad cometió 16 graves violaciones de las normas de seguridad. Violaciones por las que fue repetidamente amonestada y multada. Sin contar el incidente de Tokaimura en 1999 que se mantuvo oculto y luego se manipuló fraudulentamente durante varias semanas.

Fue en aquella oportunidad cuando, por primera vez, se puso de manifiesto la triste, trágica realidad del “genpatsu gypsies”, los “gitanos del átomo”. De los casi 70 mil trabajadores del sector –explica Kenji Higuchi, un colega japonés que sigue con atención este fenómeno– cerca de 63 mil son trabajadores precarios, contratados estacionalmente o mensualmente para realizar tareas de mantenimiento o actuar en las emergencias. Se trata de trabajadores originalmente reclutados en los guetos de Sanya en Tokio y Kamagasaki en Osaka, sin ninguna especialidad, pero que con los años al precio de grandes contaminaciones se han convertido, de algún modo, en expertos. Constituyen casi el 90% de la fuerza laboral y se les paga, al fin de cuentas para contaminarlos”.

Ryu, nombre falso, es uno de ellos. Trabaja desde hace dos meses en Onagawa, donde se ocupa de tareas tan simples como “peligrosas” como limpiar uniformes, aspirar el polvo y secar eventuales pérdidas de agua. Trabajó en otras centrales en el pasado, incluida la de Fukushima, que conoce al dedillo. ¿Sigues en contacto con amigos, compañeros de trabajo? “Al principio sí, nos telefoneábamos, luego nada. No sé qué habrá pasado que no pude comunicarme más” ¿Cómo es la vida de un “gitano del átomo”? ¿Les pagan bien? ¿Saben a qué riesgos se exponen? “El salario es lo que hay, cobramos un máximo de 10 mil yenes diarios (90 euros), en cuanto a las radiaciones… bah, nos hemos acostumbrado”.

Según Ryu, hablar de “50 héroes” no tiene sentido Los “forzados” del átomo son en realidad centenares, entre los que hay que contar cientos de bomberos literalmente amenazados por el gobierno (“no se hagan los conejos”, tronó en días pasados el ministro de Economía Banri Kaieda frente a la vacilación de algunos de ellos, amenazándolos con despedirlos aunque después de haber sido criticado por el primer ministro Naoto Kan se excusó en directo por tele). Trescientos, tal vez más. Cincuenta es sólo la cantidad de los que entran por turno en la central maldita para literalmente tapar agujeros, porque ahora parece que existen verdaderas y auténticas grietas en la “camisa” del reactor y enfriarlo.

Un trabajo pesado, fatigoso y estresante. Un trabajo “sucio” para hombres descartables. Tanto es esto verdad que en el pasado, a finales de los 80, la Tepco había recurrido incluso a “gitanos negros”, obreros estadounidenses de color “enviados” por la General Electric, un asunto denunciado en su momento por otro colega japonés, Kunio Horie, que se hizo contratar en una central (siendo él mismo víctima de las radiaciones) y es autor de un terrorífico documento sobre el universo nuclear japonés.

Un sacrificio, por lo tanto, sólo aparentemente “voluntario” pero de hecho inducido y provocado por la desesperación, por la necesidad de llegar a fin de mes a cualquier precio. Una situación de la que es responsable el gobierno, dado que en el momento en que se precipitó la crisis (el pasado 13 de marzo) elevó imprevistamente el límite máximo de exposición diaria llevándolo de 100 a 250 milisiveres. Límite que debe ser regularmente superado dado que en días pasados por lo menos una veintena de trabajadores debieron ser hospitalizados de urgencia, tres de ellos en estado muy grave.

Mientras saludo a los “gitanos” de Onagawa, recuerdo a Mitsuo (otro seudónimo) a quién encontré un día en Kawamata, a la entrada de la zona evacuada, en el centro de acogida. Hoy tendría que haber vuelto a trabajar a Fukushima. Recuerdo que estaba tan aterrorizado como resignado. Como lo estarán, algunos más, otros menos, los obreros de la fábrica Nissan de Iwaki, ubicada a unos 60 kilómetros de la central. A diferencia de Honda y Toyota que han postergado la reapertura de sus fábricas (obligando obviamente a sus trabajadores a tomarse “vacaciones”) la Nissan ha quemado a todos. Todos a trabajar. Por otra parte ahora somos todos “gitanos”. Del trabajo.

 

Fuente: http://www.esserecomunisti.it/index.aspx?m=77&f=2&IDArticolo=34901〈=ita

 

Accidente nuclear en Japón hace temblar a EU

* ¿Enfrentan los vecinos de México riesgos sobre desastres nucleares en su propio país? ¿Cuál es el nivel de seguridad con cuentan los 104 reactores norteamericanos? ¿Cuántos están cerca de fallas geológicas y zonas sísmicas?

 

Andrea Lunt/ IPS

Nueva York. Mientras Japón sigue luchando contra una amenaza nuclear, legisladores, activistas y representantes de la industria atómica en Estados Unidos debaten sobre el futuro de su propio país.

La polémica se centra en la capacidad de Washington para enfrentar una eventual crisis similar a la que vive la oriental ciudad japonesa de Fukushima luego del tsunami del viernes pasado.

Existen 104 reactores nucleares en todo Estados Unidos, 35 de los cuales utilizan sistemas similares a los afectados en Japón. Legisladores como Edward Markey, del gobernante Partido Demócrata, cuestionan hoy su seguridad.

En una carta a la Comisión Regulatoria Nuclear (NRC) con fecha el 11 de marzo, Markey expresó preocupación por la capacidad de resistencia de las centrales nucleares del país, varias de las cuales están sobre o cerca de fallas geológicas.

De especial preocupación, señaló, es un diseño de reactor fabricado por Westinghouse y actualmente en revisión por la NRC, que ha fallado ante las pruebas de impactos sísmicos.

Según Markey, un alto ingeniero en NRC aseguró que la estructura contenedora interna del reactor AP1000 era tan frágil “que podría destrozarse como un vaso de vidrio” ante la presión generada por un terremoto.

El congresista también expresó preocupación por la capacidad de Washington para responder a un desastre, luego de recientes revelaciones de que la Agencia de Protección Ambiental, la NRC y la Agencia Federal de Administración de Emergencias no lograron acordar cuál lideraría los esfuerzos en caso de ocurrir algo similar a lo de Japón.

Markey solicitó una completa investigación sobre las regulaciones de seguridad a la luz de los acontecimientos en el complejo atómico japonés de Fukushima, donde se teme una gran fuga de radiactividad.

Fue creada una zona de exclusión de 20 kilómetros a la redonda del complejo, y los medios locales informaron que crecían los niveles de radiación en Ibaraki, ubicada entre Fukushima y Tokio.

El gobierno japonés minimizó la amenaza, a pesar de que solicitó urgente asistencia de la NRC y de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Por su parte, la administración de Barack Obama insistió en que las centrales atómicas de Estados Unidos eran seguras, y rechazó los llamados a una moratoria de los planes de desarrollo nuclear. El independiente Instituto de Energía Nuclear también intentó frenar los temores. En una declaración en su sitio web, señaló que era demasiado “prematuro” trazar paralelos entre los programas nucleares de Japón y de Estados Unidos.

“Japón afronta lo que literalmente puede ser considerado ‘el peor caso’. Aun así, incluso el más dañado de sus 54 reactores no ha liberado radiación a niveles que puedan dañar al público”, señaló el grupo, a la vez que subrayó los avances que logrados por el sector atómico en los últimos años.

“Mientras no entendamos claramente lo que ha ocurrido en las centrales nucleares de Fukushima y sus consecuencias, es difícil especular sobre el impacto a largo plazo en el programa de energía nuclear de Estados Unidos”, añadió.

Sin embargo, Linda Gunter, del grupo Beyond Nuclear, llamó a una mayor transparencia del gobierno de Japón y de las autoridades del sector atómico.

Gunter dijo a IPS que el derretimiento parcial de los reactores de Fukushima debía servir de llamado de alerta a aquellos que defienden el uso de energía atómica.

“Aun dejando de lado el tema de la seguridad, que obviamente está en el tapete ahora por lo que ocurre en Japón, y si se busca una solución al cambio climático, la energía atómica cuesta mucho tiempo en ser construida, los reactores toman años en entrar en funcionamiento, y son muy caros”, señaló.

“La mayor parte del costo recae en los contribuyentes de Estados Unidos. Entonces, ¿para qué seguir ese camino?”, añadió.

Además, “la confiabilidad de la energía nuclear es prácticamente nula en una emergencia cuando tienes esta confluencia de desastres naturales”, indicó.

En Japón, donde se calcula que más de 10 mil personas habrían perecido en el tsunami, la población teme lo que se considera el mayor desastre nuclear desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

A la luz de esto, Beyond Nuclear y otras organizaciones llaman a una completa y gradual eliminación de las plantas atómicas y una mayor inversión en energías verdes. “Tenemos ahora la tecnología para usar energías 100 por ciento renovables y efectivas”, dijo Harvey Wasserman, editor del sitio web Nukefree.org.

“Pero las corporaciones tienen grandes inversiones que serían amenazadas si se renuncia al carbón, al petróleo, al gas y a la energía nuclear”, dijo a IPS.

“También temen la instalación de un sistema de energía que pueda ser controlado por la comunidad, en vez de estar monopolizado por el mundo corporativo. Así que, en última instancia, es una lucha entre ricos y pobres, corporaciones y comunidades, entre tecnología de la muerte y la que busca la supervivencia”, agregó. Otros expertos señalaron la peligrosa conexión entre la energía atómica y la proliferación de armas nucleares.

“El ya promocionado ‘renacer nuclear’ definitivamente terminó”, dijo John Burroughs, director ejecutivo del Comité de Abogados sobre Políticas Nucleares y director de la oficina estadounidense de la Asociación Internacional de Abogados contra las Armas Atómicas.

“Cada reactor nuclear produce combustible conteniendo plutonio, que puede ser usado en armas”, dijo a IPS. “La conexión entre arsenales y energía atómica debe ser parte de una revisión del sector”, añadió.

“Indudablemente, el desastre (en Japón) generará renovadas demandas para que la industria nuclear y sus reguladores sean más transparentes. Las mismas demandas deben extenderse a los responsables de las armas atómicas en los nueve países que las poseen”.

Las cinco potencias nucleares “declaradas” son China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, mientras que las cuatro “no declaradas” son Corea del Norte, India, Israel y Pakistán.

 

* Con aporte de Kanya D’Almeida.