La autopista del licenciado Peña Nieto

* Xochicuautla, un pueblo de 5 mil habitantes en el municipio de Lerma, a 40 minutos de Toluca, está a punto de cambiar para siempre. Una supervía, construida por el empresario Juan Armado Hinojosa, atravesará parte del lugar y arrasará con una forma de entender la vida, construida al paso de los siglos por la nación otomí. El gobierno del mexiquense Eruviel Ávila comenzó un proceso de expropiación que por ahora ha sido detenido por amparos interpuestos por los afectados, pero la activación de las obras del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, con el cual se conecta la autopista, podría cambiar todo llegado septiembre del 2015.

 

Miguel Alvarado

Xochicuautla, Lerma; 17 de febrero del 2015. Ignacia y su familia juegan con las flores cortadas al paso, nacidas al pie de su propia altura y se abrazan, afuera de su casa, junto a una varilla metálica envuelta en plástico que fosforesce, clavada en el césped. Muy juntos, se acompañan mientras apuntan sus dedos a la señal, límite de la carretera que pasará por allí, descifrado el mensaje que envía desde el óxido el gobierno administrado por el Grupo Atlacomulco. Para la familia ésos qué, ésos no eran nadie, ni siquiera cuando llegaron, hace ocho años, montados en la ola del confuso progreso que dictaba que encima de propiedades de la nación otomí habrá una autopista con centro comercial y de negocios como Santa Fe, en el Distrito Federal. Ésos no eran nadie hasta que en Xochicuautla se enteraron de que les quitarían sus casas, los llevarían a vivir a otro lado, arrasando de paso 960 mil metros cuadrados del Gran Bosque de Agua, parte de las 235 mil hectáreas que proveen de agua a los valles de Toluca y México. Según estudios de la UNAM, cada año se pierden 2 mil 400 hectáreas de ese bosque, “equivalente a nueve campos de futbol, diariamente”.

Los policías estatales, enviados por la administración del gobernador priista Eruviel Ávila, dicen a los vecinos que “si no se quitan los vamos a quitar”. La amenaza no se ha cumplido pero las varas amarillas permanecen encajadas como señal del futuro. Lo que se avecina es un centro comercial de primer mundo para que la autopista la autopista Aeropuerto Toluca-Interlomas Naucalpan- Nuevo Aeropuerto Ciudad de México tenga razón de ser, y un superfraccionamiento en Atarasquillo, Lerma, llamado Reserva Santa Fe, descrito por sus constructores, Taller de Operaciones Ambientales (TOA), como un “plan maestro diseñado dentro de una reserva ecológica, integrando zonas de conservación y restauración del bosque con un desarrollo residencial de bajo impacto ambiental. Fueron incluidas estrategias de restauración, captura y reutilización de agua, producción de energía, producción de alimento e integración comunitaria; así como un monitoreo del desempeño ecológico del sitio buscando generar prácticas de diseño y estilo de vida en México para comunidades de bajo impacto”.

Resbalosa y verde, en esa ladera escuchamos niños cantando y pensamos que allí había amor y odio y caminamos hacia ellos, cuidándonos de no caer. Se ocultaban en la maleza y los árboles que yacen. Los niños, tragados por las yerbas, cantaban lo mismo que se oye en la Tierra Colorada de Guerrero. Su “Zapata vive…” no tenía fecha de ayer ni era artilugio de protestas multitudinarias. Sólo cantaban porque sí.

Los que andan se detienen, prestan atención y observan. El canto parece que nace de los troncos.

Zapata vive. Xochicuautla sigue.

El Taller de Operaciones Ambientales no le ha preguntado a nadie en Atarasquillo si quieren ese superdesarrollo sustentable, pero en su página web fotos de los escenarios vislumbran lo que será ese proyecto. El perfil de TOA incluye el diseño del Parque Bicentenario de Metepec, en el 2008, para el gobierno del Estado de México, que se disfrazó como un triunfo ecologista de los vecinos de la zona, pero que en realidad representó un primer paso para la privatización de un predio público.

“Esta es la autopista del licenciado Peña Nieto”, les dicen a los vecinos los granaderos, cuya ausencia es más siniestra que sus patrullajes en los límites de un cerro condenado a la extinción por el trazo de la carretera, a cargo de Autovan desde el 2007, una empresa de Juan Armando Hinojosa, quien mantiene contratos vigentes en todo el país por casi 50 mil millones de pesos y que para esta carretera obtuvo 2 mil millones del erario público mexiquense, en el 2013. Y es que la obra era una promesa de campaña de Peña, cuando buscaba la gubernatura mexiquense.

Para que los comuneros aceptaran el plan, que arrasa ya con un ecosistema que sustenta a la región de una forma para entender la vida, Hinojosa les ofreció hasta 50 mil pesos a cada uno para conciliar y otras prebendas que, en conjunto, representaban cerca de 13 millones de pesos, en el marco de asambleas simuladas, forzadas para obtener la aprobación. Pero las denuncias y resistencia de los directamente afectados al final surtieron efecto, cuando “el 15 de mayo (del 2014) el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito anuló la asamblea general de comuneros de San Francisco Xochicuautla”, recuerda el semanario Proceso.

Los gobiernos apoyan de manera incondicional a la empresa de Hinojosa Cantú. La alcaldía de Lerma, por ejemplo, publicaba en el 2012 una resolución donde afirmaba que la región “carece de algún valor histórico, social o cultural” Eso se usó como punta de lanza para que, en el 2012, el gobernador Eruviel Ávila recurriera a la expropiación directa de tierras, como publicó la Gaceta de Gobierno del Estado de México el jueves 4 de octubre del 2012, en el número 66. En ese decreto, el gobierno mexiquense justifica que es “un factor determinante para el desarrollo económico y social de la Entidad, la consolidación ampliación y modernización de la red de autopistas de altas especificaciones que hagan más segura, económica y confortable la interconexión de polos de desarrollo industrial, turístico, comercial y en general el transporte de bienes y personas; destacando que esta obra carretera, enlaza directamente con el Aeropuerto Internacional de Toluca, a toda la zona norte y noreste de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, lo que significa una enorme aportación al desarrollo socioeconómico no solo para el Estado de México, sino para todo el centro del país”.

Los amparos, para los afectados, sólo funcionaron en el papel. La obra, iniciada hace ocho años sin existir todavía un decreto, es un ejemplo de impunidad. El bosque, detrás de las casas, es devorado por talamontes nocturnos que ganan, silenciosos, metros para Autovan.

Para el gobierno federal, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México no puede quedar incomunicado en la intrincación de pistas de cuota que marginan a quienes no puedan pagar los peajes y que cortan el paso común. Modernas fronteras internas, esas vías, construidas sobre propiedades comunales o privadas, usan dinero público para un negocio privado cuyos beneficiarios están relacionados con las familias en el poder.

La paciencia está de parte de los contratistas. El nuevo aeropuerto de la ciudad de México debió esperar quince años luego de que los comuneros de San Salvador Atenco defendieran sus tierras en el 2001 y en el 2006 sufrieran una de las peores represiones de parte del gobierno de Enrique Peña, entonces Ejecutivo mexiquense. Si las tierras del ex vaso de Texcoco no se vendieron por las malas, la Conagua montó una campaña silenciosa para comprarlas con otra excusa: la recuperación del entorno. Hace un año, ya había tierra suficiente para el aeropuerto y casi nadie se dio cuenta. Ahora, anunciadas las inversiones por 169 mil millones de pesos, es cuestión de tiempo para que todo cambie de manera radical.

En Xochicuautla, los afectados por Hinojosa denuncian que una compañía, Di Terra Consultores Ambientales, con sede en Metepec, Edomex, ha capturado y se ha llevado a los animales cuyo hábitat eran esos cerros, contratada por el gobierno estatal. Ese bosque es un silencio que desde la ceguera empresarial lanza una alerta que por lo pronto advierte que, además de Xochicuautla, otros poblados como Huizapa están en la mira. Los sitios emblemáticos de la nación otomí ya están afectados. La Cañada de Alférez está cercada, privatizada. La Campana, lugar donde se cree se originó la vida; La Palmita; la Piedra China; el Cerro de la Verónica o El Llanito, donde aparece la Virgen de Guadalupe, serán arrasados y se prepara el desvío de manantiales y ríos subterráneos hacia el DF.

“Con la construcción de la autopista se verá truncada la ruta sagrada Ndañu-Donikjä, en la cual se realizan diversas festividades ñhañhus milenarias, entre ellas la ceremonia del Fuego Nuevo. Esta ruta sagrada se hace anualmente desde la comunidad indígena de San Lorenzo Huitzizilapan hasta el punto más alto del municipio de Lerma. También quedarían cortados de tajo los senderos sagrados que conducen desde el lado norte hacia el santuario de Nacelagua, el cual, además, ha sido privatizado en 99 por ciento al venderse para la construcción de un fraccionamiento privado de lujo denominado Reserva Santa Fe, en lo que son parte de los terrenos de Santa María Atarasquillo, que fue el primer ejido en privatizar parte de sus tierras tras la reforma agraria impulsada por Carlos Salinas de Gortari”, apunta el Frente de Pueblos.

San Francisco Xochicuautla es una población de Lerma, a 40 minutos del centro de Toluca y separada de la cabecera municipal por un tramo carretero donde puede verse el trazo de la autopista, que espera imperturbable. Con unos 5 mil habitantes, el 14 por ciento hablante de alguna lengua indígena, conserva todavía tradiciones prehispánicas iniciadas por las comunidades ñhato, otomíes del Alto Lerma, protegidas por convenios internacionales y avaladas por el gobierno mexiquense y federal en su momento, y que ahora niegan, para que allí pase, por 300 hectáreas de bosque, la autopista.

Xochicuautla comparte el mismo destino carretero con los poblados de Huitzizilapan y Santa Cruz Ayotuxco, involucrados también en el trazo que Autovan presentó, y que tiene un costo estimado de 3 mil millones de pesos. Incluso, en septiembre del 2013, el propio presidente de México, Enrique Peña, firmaba ante la ONU documentos que garantizan respetar a la nación otomí, recuerda el periodista David Galeano.

Francisco Reyes Flores, de 25 años, es uno de los vecinos afectados. Campesino de la comunidad, fue detenido por la policía del Estado de México el 3 de noviembre del 2014, al mediodía, cuando los pobladores se dieron cuenta de que la empresa Autovan reanudaba las obras. Encabezados por el doctor Armando García Salazar, delegado y representante, presentaron amparos y argumentos que demostraban a los empleados de Hinojosa que no tenían derecho a reactivar los trabajos.

Cuando llegaron, ya había granaderos para proteger a los de Autovan. Una multitud presenciaba aquello y el Consejo Supremo, del lado de los colonos, decidió formar un comité de cinco personas para dialogar. La llegada de medios de comunicación no ayudó en nada y ese primer intento de acuerdo se rompería. Los dichos de los comuneros son grabados por las cámaras: los de Autovan permanecieron silenciosos, no respondieron a las peticiones para mostrar documentos que les permitieran continuar las obras. Finalmente, los medios se retiraron y en ese momento Autovan reaccionaría.

Los granaderos, en fila, esperaron la orden del comandante mientras los de Autovan regresaban a trabajar. La gente volvió a oponerse y esta vez ocho personas formaron una valla para impedir el avance.

-Nosotros traemos la autoridad –les decía el encargado de la obra.

Acto seguido, los granaderos apresaron a los colonos.

– ¿¡¡¡No que muy cabrón!!!? – increparon los gendarmes a Francisco Reyes, mientras lo arrastraban, aunque todavía alcanzaba a preguntarles qué había hecho.

La respuesta  viene en una patrulla. Francisco se ve levantado en vilo, aventado boca abajo y aunque se queja diciendo que ha sido lastimado, sólo obtiene un “¡cállate o aquí te rompemos la madre!”.

Luego, junto con otras siete personas, fue llevado a la Procuraduría, donde permaneció detenido 48 horas, en espera de que alguien los denunciara por algún delito. Nadie acudió y los colonos fueron liberados.

– ¿Te han amenazado después?

Los árboles crujieron y el silencio se recargó, escurriéndose en lo oscuro.

– No, no soy delincuente para que me anden amenazando, pero si llegara a pasar lo voy a publicar. Aquella vez nos quisieron interrogar antes de que declaráramos, pero nos negamos. La gente nos apoyó, nos defendió, junto con un abogado particular.

Luego voltea a ver el bosque, donde se observa el avance de los talamontes que atestigua árboles arrancados, abandonados en las brechas.

– Siembro maíz, el haba. A mi patrimonio se lo va a llevar la autopista. Los de Autovan alegan que una asamblea, la del 30 de abril del 2012, les da el poder de entrar a las tierras y trabajar en la obra. Pero todas las asambleas se han caído porque nosotros obtuvimos amparos que las anulan.

Esas reuniones fueron custodiadas por hasta 800 granaderos, estatales y municipales. En 1951 un decreto presidencial otorgaba a los otomíes la posesión comunal de mil 902 hectáreas. La Federación, ahora, desconoce esos tratados. El amparo 647/2011, emitido por el Tribunal Colegiado de Toluca y que mandataba al magistrado del Tribunal Unitario Agrario con Distrito Nueve, fue obtenido el 14 de agosto del 2012 y ordenaba una sentencia en la cual se comprueba que no hay ninguna causa que perseguir, ningún acuerdo realizado era válido y que las obras se debían detener. Desde esa fecha Autovan ha manejado todo de otra manera y eso incluye la intimidación con granaderos, la ocupación de calles y caminos con agentes de la policía que han comenzado por molestar a quienes pasan por allí, acosando a las jovencitas o solamente hablando a gritos sobre los que les va a pasar a quienes no se vayan. Otro amparo, el 503-2013 del 27 de mayo del 2013, ordenaba la suspensión provisional de las obras.

Pero esos documentos no le importan a Autovan. Con 109 comuneros a favor de la autopista y aprovechando que el resto -en total son 442- abandonara las asambleas, Autovan consiguió autorización para una ocupación previa. Así, la compañía comenzó a abrir brechas y establecer trazos para la autopista, de 22 kilómetros de largo, violando aquel amparo. Incluso la empresa ya ha realizado un pago –a los cuatro comisariados- para ejecutar el trabajo.

La autopista tiene la forma de una luna, la luna de una uña. El pueblo queda dentro pero las propiedades de los afectados son atravesadas por ese trazo, que invade primero la casa del delegado Armando Martínez, pero además destruye uno de los lugares de reunión para los otomíes, considerado como sagrado, la Primera Capilla, que marca el inicio de un camino de peregrinos. El trazo continúa hasta el Cerro de la Campana, cerrando el paso a los celebrantes.

El objetivo fundamental de pasar la carretera precisamente por estos puntos es quedarse con afluentes de agua y que riegan una gran parte de Lerma y Toluca. El trazo carretero reducirá en 250 millones de litros la producción de agua. Los mantos apenas contienen 30 por ciento del agua que un día acumularon. Actualmente, en la región hay el triple de pozos autorizados por la Comisión Nacional del Agua, operando sin control alguno. La carretera pasará entre las ciénegas de Chignahuapan y Chimaliapan, pertenecientes al Lerma, según datos del Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra.

Porque en Atarasquillo estará el nuevo complejo Santa Fe, en un llano llamado La Sabanilla, que ya se eligió para zonas residenciales, un complejo de la Coca-Cola, otro de la Nestlé y un club de golf. A los actuales dueños se les ha ofrecido mil 500 pesos por metro cuadrado y ya hay inversiones chinas y francesas para esos procesos. La construcción del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México comenzará en septiembre del 2015 y eso también afectará a las obras que lo complementan.

En la casa del delgado Armando Martínez, médico de profesión, un hombre trabaja sentado frente al enorme ventanal que domina Xochicuautla. Inmóvil, sólo sus manos se mueven en el oficio que practica y que alumbra el sol que entra. Xochicuautla a lo lejos, un valle desde esa altura, no parece, todavía, una población a punto de cambiar para siempre. Pero Martínez borra de inmediato esa idea y sostiene que el ecosistema será diferente porque un segmento del bosque y sus afluentes dejarán de existir. Los animales serán arrancados de sus hábitats y las tradiciones otomíes enterradas para siempre, a pesar de estar protegidas por tratados internacionales.

Pasaron los perros cruzando, regresando o gruñendo por brechas todavía más largas.

Debimos ver al sol puliendo el bosque, creciendo sobre cimientos de concreto, deshojándose en los ojos que nos seguían, pero no lo hicimos.

Y aunque algunos voltean y miran, no dicen qué, qué habrían de decir cuando sobrevuela un helicóptero de la policía del Estado de México destellando su ojo único de vidrio. Los ruidos del bosque fueron borrados por las hélices y las sombras dispersadas en el aspaviento.

Lo esperábamos.

Después llegaron los granaderos, a rondar por ahí.

Ignacia abraza los árboles mientras sus hijos la abrazan a ella.

El guión es este: no vayas todavía: está oscuro y las luces aún no se encienden en Xochicuautla.

El Señor de las Albercas

* Otra compra multimillonaria de casas envuelve al presidente de México, Enrique Peña, quien  levanta asombro en Estados Unidos y una nueva ola de indignación en México cada vez que se le descubre una propiedad. En realidad, su Casa Blanca y ahora la de Ixtapan de la Sal apenas son la punta de una compleja red de favores y negocios desde el Estado de México. Otros políticos mexiquenses hicieron lo mismo que Peña, amparados en la impunidad que ellos mismos prohíjan.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 21 de enero del 2015. Ixtapan de la Sal es un cálido destino. Aguas termales, balnearios, paisajes naturales, hoteles, discotecas  y desarrollos inmobiliarios reciben a los visitantes pero también a inversionistas que buscan una casa de descanso, hacer negocios desde el ramo turístico. Las calles de Ixtapan, paraíso para quien tiene dinero, ubicado ya en la Tierra Caliente del Edomex, no reflejan, sin embargo, el agua turbia donde los balnearios son un mero pretexto para reflejar una bonanza que sólo alcanza para los administradores del poder y, en la última década, entre el crimen organizado, narcotráfico incluido.

El diario norteamericano The Wall Street Journal publica, desde su asombro, las propiedades del presidente mexicano Enrique Peña y que involucran a sus amigos, a quienes lo acompañaron a gobernar el Estado de México en el sexenio del 2005-2011 e incluso antes, en el periodo de Arturo Montiel, tío de Peña. Ellos dos, parte del Grupo Atlacomulco, y los equipos de trabajo conjuntados a su alrededor desde los años 40, han formado una triangulación con el poder empresarial y la Iglesia, y ahora con un factor extra que se ha fusionado con el poder político. Desde el narcotráfico, la transformación de México en un Estado salvaje fue inevitable. Ayotzinapa, Tlatlaya, Michoacán, el Estado de México son apenas una muestra de un ramillete inacabable que prácticamente en todo el país cobra su cuota de sangre, terror, que encontró su cima para ixtapan de la Sal en el asesinato del alcalde priista Salvador Vergara, en el 2008, a manos de narcomenudistas de la región relacionados con los cárteles duros de la droga, como los Templarios, Guerreros Unidos y La Familia Michoacana.

Pero si la realidad del ex alcalde Vergara encontró forma en una fosa más servicios funerarios, la de Peña Nieto dista mucho de ese peaje de sangre que exige Ixtapan de la Sal. Él, junto con otros funcionarios, primero del Edomex y ahora federales, hallaron solaz en el fraccionamiento Grand Reserva, propiedad de la familia San Román y que se popularizó a finales del sexenio de Arturo Montiel como el lugar por excelencia para adquirir una casa de fin de semana. Allí tienen propiedades Luis Miranda Nava, subsecretario de Gobernación y operador financiero de la campaña presidencial peñista; el propio Montiel Rojas, a quien las versiones del mismo Ixtapan de la Sal le adjudican una comilona monumental en el fraccionamiento, agasajado por los San Román para obtener de él los permisos casi eternos para el control del agua; también los lugareños afirman que otro habitante del fraccionamiento era uno de los capos del cártel de los Beltrán Leyva, en los inicios de la administración mexiquense de Peña Nieto. El complejo no sólo sirve para esconderse. Está documentado que el ex gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, también posee una residencia allí, al igual que el comunicador Jorge Ramos Campirán; el locutor deportivo de Toluca, Tonatiuh Bravo y uno de los dueños de la empresa MAC, socios de Grupo PRISA, que compiten por una concesión de televisión abierta. También aparecen los empresarios Michael Devlyn, Daniel Garcés y Antonio Hawa, entre otros.

Sobre los orígenes de la familia San Román, se identifica en 1956 a Arturo San Román Chávez como el primero de todos, quien en abril de ese año comenzaba a construir un imperio basado en el comercio del agua y las relaciones políticas. Justo en aquel momento era ya un hombre rico pero un Don Nadie a ojos de los capitalinos. “Un malinchista impide abrir nuevos caminos”, titulaba El Sol de Toluca una nota perdida en su portada, en abril de 1956. Pero no era el malinchismo de don Arturo sino el afán del dinero lo que lo obligaba a actuar como desquiciado. Los vecinos de Ixtapan de la Sal no habían recibido apoyos para construir caminos que comunicaran a los poblados aledaños con la cabecera municipal, por lo que decidieron a hacerlos ellos mismos. Todo iba bien. Todos participaban, menos los San Román, claro, hasta que llegaron a una de las propiedades de aquel Señor de los Balnearios, quien para entonces ya tenía sus parques acuáticos. Allí, en las lindes de sus terrenos, explicó groseramente que los caminos que construían los usarían los extranjeros, que llegarían a Ixtapan para apoderarse de la riqueza, sobre todo de la suya y que los lugareños quedarían en la indefensión. Confundidos al principio por la retórica medieval de don Arturo y que todavía aplica la familia actualmente, decidieron denunciarlo ante el gobernador Sánchez Colín, explicando que era imposible no usar aquellos terrenos debido a lo agreste de la geografía. Este “malinchista” finalmente cedió pero se cobró muy cara la revancha. El patriarca de los San Román entendió la fuerza que manejar el agua pública de Ixtapan de la Sal le daba. Eventualmente, la familia consiguió comodatos por 99 años. Hoy, en el 2015, el reparto del agua está en manos de los San Román. Las pipas se llenan en el Balneario de Ixtapan, propiedad de la familia, y los habitantes deben pagar mil quinientos pesos por cada una. Sin embargo, el negocio no sólo está en ese reparto amañado, sino en las relaciones políticas que sus actividades y entorno le permiten. San Román no es el constructor favorito de Peña Nieto, a pesar de ganar contratos por más de 100 millones de dólares en los últimos años, pero sí uno de sus incondicionales aliados económicos. El diario local Alfa publicaba, el 20 de enero del 2015, desde la columna “Se Dice Que…”, la inminente venta del Balneario de los San Román, el más popular en el Estado de México. “Aunque ha sido prácticamente imposible confirmar la escasa información disponible, tratándose de una operación cerrada entre particulares a través de un contrato privado, firmado presuntamente en el extranjero, versiones de fuentes bien informadas hablan de la supuesta venta del Balneario Ixtapan, uno de los 10 más grandes de América Latina, por un monto de aproximadamente 150 millones de dólares. En la historia, que se cuenta con detalle en los primeros círculos del poder y los negocios, se coloca como protagonista, obvio, al vendedor Arturo San Román Widerkehr, heredero del parque acuático y a su primo, Roberto San Román Dunne, quien representaría a los compradores. Este asunto, si se confirma, dará mucho de qué hablar, de lo que pasa en el icónico pueblo de Ixtapan de la Sal, el lugar preferido de descanso del presidente Peña”.

El periodista Elpidio Hernández, narraba para Nuestro Tiempo que los San Román son tan poderosos que ellos solos generan empleo para la mitad de los habitantes de Ixtapan, algo parecido a lo que sucedía en Santiago Tianguistenco, poblado a la sombra de Carlos Hank González.

“Los San Román son propietarios, entre otras empresas, del Parque Acuático Ixtapa, del Country Club Gran Reserva, del hotel Ixtapan Golf Resort Country Club, del fraccionamiento Residencial Ixtapan, constructoras, colegios y son los principales concesionarios del agua de riego en el municipio”, recuerda Hernández, y apunta que la primera concesión de agua le fue otorgada a aquella familia desde la Federación, en 1947 y renovada en 1997, por 25 años más.

Esa concesión les permite la explotación del manantial de San Gaspar, desde donde controla el abasto de agua. “De acuerdo a estimaciones el municipio tiene una afluencia anual de dos millones y medio de personas; 93.9 por ciento de origen nacional y 6.1 por ciento proveniente del extranjero”, cita Hernández.

El patriarca de los San Román, Arturo, había creado la empresa Nueva Ixtapan (Nisa), en los años sesenta y a ella se le entregó una de la las trece concesiones que la Conagua repartía en aquel entonces. Once de ellas iban a comunidades, otra al Organismo de Agua local y la última, la mejor, a los San Román, que les permite recibir desde entonces mil por ciento más abasto que el gobierno municipal.

“De acuerdo a datos revelados por la investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Graciela Cruz Jiménez, en 2005 la empresa propiedad de los San Román recibía 158.7 litros por segundo, mientras el gobierno municipal obtenía sólo 16.2 litros por segundo, cantidad que aseguraba el buen funcionamiento de sus instalaciones, principalmente las del Parque Acuático Ixtapa, considerado el más importante en América Latina e incluido en el top ten de los mejores balnearios a nivel mundial”, recuerda el periodista a este Semanario.

Elpidio Hernández da detalle de la casa de Montiel Rojas, de quien dice que “tiene su casa de descanso en Paseo de la Cima, cerca del campo de golf. El complejo residencial está ubicado en el bulevar Arturo San Román y desde su página web, los dueños describen su propio producto: “hace más de seis décadas, la familia San Román llegó a Ixtapan de la Sal, donde echaron profundas raíces y construyeron negocios prósperos y reconocidos en el mundo e integraron paso a paso, una reserva territorial de singular belleza natural con el objetivo de crear, algún día, un proyecto golfístico residencial”.

Según sus propias descripciones, ese desarrollo, de 400 hectáreas, está diseñado para crecer como un pueblito para millonarios, con la adición de centros comerciales, hotel y spa. Por lo pronto, tienen un helipuerto, usado sobre todo por la Presidencia de la República. Desde la Casa Club se ofrecen canchas de tenis, alberca en infiniti, chapoteadero, jacuzzi, snack-Bar, área de juegos infantiles y baños con regadera.

La descripción de la casa de Montiel, que hace Alfa, es imperdible: “es un palacete con alberca de dimensiones olímpicas, cincuenta metros de largo por cuatro de ancho; un carril de competencia y abastecida con 33 mil litros de agua”.

La casa de Peña, valuada en 372 mil dólares y comprada en el 2005, es un palacete. Elpidio Hernández describe la casona, que se ubica en la zona conocida como Real de la Cantera y que fue fotografiada por la revista TV Notas en la edición 699. Esa revista dice que la casa está diseñada “como villa de descanso, es de dos plantas y amplia terraza, cuenta con cinco recámaras, dos salas de televisión, área de juego, estancia, comedor, desayunador, cocina equipada, estacionamiento, jardín, acabados de mármol y una fuente que simula un río”.

Ese fraccionamiento no es una cosa menor, como lo indica el campo de golf de 18 hoyos en 7 mil 300 yardas o su lago interior que bordea el club hípico y sus seis kilómetros de senderos. O su parque de montaña, su lago de pesca y sus rutas para practicar el ciclismo. Peña pasaba los fines de semana en ese entorno y allí recibía visitas de su gabinete, hacía fiestas con la farándula de la televisión e incluso al ex obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, se paseaba con el ahora Ejecutivo federal.

“Roberto San Román Dunne es hijo de Roberto San Román Widerkehr, quien murió en 2010, y fue el empresario que le vendió la casa de Ixtapan de la Sal en 2005 a Peña Nieto ubicada en el Country Club Gran Reserva”, apunta la revista del corazón, Quién. Roberto es el dueño de la empresa Constructora Urbanizadora Ixtapan, que atrajo la atención de The Wall Street Journal por los contratos ganados los últimos años y sobre las propiedades del presidente y sus relaciones comerciales disfrazadas de amistad. Ese mismo Roberto es padrino de comunión de Paulina Peña, hija de Peña Nieto.

“Arturo San Román Widerkehr es el accionista principal del Parque Acuático Ixtapan que se erige como el principal atractivo turístico de la región y se estima que el 53 por ciento de los turistas que visitan el municipio llagan a ese balneario, 15 por ciento a las albercas municipales y el resto realiza actividades dentro de los hoteles donde se hospedan. El parque tiene capacidad para 20 mil personas”, apunta el periodista Hernández, quien señala que hay otras empresas a nombre de los San Román, como Zona Uno S. de R. L. de C. V, de Widerkehr, y “que edificó en 2003 un conjunto urbano de tipo habitacional mixto popular llamado Residencial Ixtapan compuesto en sus orígenes por 133 viviendas. El 29 de mayo de 2008 le fueron autorizadas la construcción de otras 309 casas más como parte de la segunda, tercera y cuarta etapas de aquel conjunto residencial. Los precios de esas construcciones se ajustan a los bolsillos populares, pues una vivienda de 325 metros cuadrados alcanza un valor de 731 mil pesos, mientras que una de 176 metros cuadrados tiene un importe de 429 mil 952 pesos”, señala Elpidio Hernández

Esa bonanza, a pesar de los 107 millones de dólares que se ganaron los San Román, no es para todos. La suerte de aquella familia no la compartió el alcalde priista Salvador Vergara, asesinado en el 2008, cuando circulaba por la carretera Pilcaya-Ixtapan de la Sal. Rápidamente circularon versiones sobre la culpabilidad de Zetas y La Familia y en una inusitada labro de inteligencia policiaca, en tres días había 14 detenidos, supuestos miembros de La Familia, autores materiales del homicidio. Los culpables eran, pues narcomenudistas que habían amenazado al alcalde, quien denunció ante las autoridades una extorsión pero sólo se llevó un “no pasa nada, no eres el único”.

El 24 de septiembre del 2008, Vergara reveló que comerciantes de fayuca y piratería de Ixtapan de la Sal eran extorsionados, supuestamente, por miembros del cártel de La Familia. Según él, había levantado un acta y de manera “rapidísima, con acción inmediata, la Agencia de Seguridad Estatal conjuntamente con la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Ixtapan de la Sal, se contribuyó”.

No era la primera vez que viajaba a Pilcaya. El 26 de abril del 2007 había ido a Guerrero, para participar, junto con el gobernador de aquel lugar, Zeferino Torreblanca, en la inauguración de la vía de acceso en aquel lugar. Algunos vecinos de Ixtapan señalaban la especial amistad con el gobernador Peña y las relaciones que el fallecido mantenía con el síndico procurador de aquel municipio, Daniel Figueroa. Enfrentó además reclamos de la policía municipal por retrasar salarios y uniformes.

El 3 de marzo del 2008, Vergara negó en público que la siembra de droga en el sur afectara el flujo turístico en su municipio. “Ixtapan de la Sal es un pueblo tranquilo aun cuando es la ventana para entrar al Estado de México… la detención de personas con armas largas en Ixtapan de la Sal, al igual que en varios municipios del sur especialmente en los denominados de Tierra Caliente, no implica que exista en esta zona la presencia de algún grupo armado”, citó aquella vez.

Fuerzas armadas: la advertencia

* Recibe la Marina reconocimiento del gobierno eruvielista y desde el Congreso del Estado de México advierte a quienes “desestabilizan al país”.

 

Jorge Hernández

El almirante secretario de Marina del gobierno federal, Vidal Francisco Soberón Sanz, reiteró la “advertencia”  a los grupos “violentos” de combatirlos por atentar contra la seguridad y tranquilidad de la población, durante su participación en la sesión solemne de la LVIII Legislatura mexiquense para llevar a cabo la develación en los “Muros de Honor” del recinto legislativo, de la leyenda con letras de oro “A la Armada de México en el Centenario de la Gesta Heroica del Puerto de Veracruz el  21 de abril de 1914”.

Tras las intervenciones del presidente de la Directiva en este 7º Periodo Ordinario de Sesiones, el panista Alonso Adrián Juárez Jiménez, y el gobernador Eruviel Ávila Villegas, quien hizo a la Legislatura la propuesta de realizar esta inscripción, el secretario de Marina señaló que “debemos unir esfuerzos   y sumar voluntades para combatir juntos todo aquello que atente contra los intereses supremos de la nación, todo aquello que lastime las aspiraciones legítimas de un pueblo que se esfuerza dignamente por tener un mejor futuro”.

La inscripción de esta leyenda fue presentada por el Congreso estatal apenas la semana pasada, y votada sin trámite de análisis y dictamen en comisiones legislativas. En esa ocasión el legislador Octavio Martínez Vargas, quien se opuso a su aprobación, denunció que se trataba de una provocación del Ejecutivo, ya que la participación de las fuerzas armadas del país en la lucha contra la delincuencia ha generado violaciones a los derechos humanos y múltiples agravios a la población.

Este diputado y los del PT, Óscar González Yáñez y Norberto Morales Poblete, así como el de Movimiento Ciudadano Higinio Martínez Miranda no asistieron a dicha sesión solemne.

En la ceremonia, Ávila Villegas se sumó a las expresiones de un día anterior del almirante, en la ceremonia oficial por el 193 Aniversario de la Armada que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto, cuando condenó la violencia de algunos manifestantes que demandan la aparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y la renuncia de Peña Nieto.

Entonces condenó también los actos “mezquinos” de quienes “enmascarados y en grupos minoritarios laceran a la sociedad”. En esta ceremonia en Toluca advirtió además que “mantendremos la guardia en alto y seguiremos dando lo mejor de nosotros mismos en cada operación que realicemos”.

De manera sorpresiva, el panista Juárez Jiménez reconoció el trabajo de las fuerzas armadas en el combate a la inseguridad, pero también demandó justicia en el caso Ayotzinapa: “Esta soberanía, dijo, no es ni ciega ni sorda, por eso desde la trinchera de la paz, el diálogo y la institucionalidad nos sumamos a las voces que demandan paz, respeto y principalmente que exigen justicia, porque ¡todos somos Ayotzinapa, todos somos México!”.

Feliz cumpleaños

* Al final, o al principio, si uno comienza a caminar desde el otro extremo, una playera de Peña Nieto, al estilo de Warhol recibe al visitante. El local es como todos, sólo que entendió las leyes del mercado –del tianguis, pues- y por menos de 15 dólares uno se puede llevar a su casa un bonito recuerdo del presidente de México. No son las letras con su nombre, en fondo rojo o blanco, como las 15 millones de camisetas que se repartieron en las elecciones del 2012. Es su cara bañada en color, mirando hacia arriba, hasta la victoria siempre, la del Grupo Atlacomulco, le diría al Ché si viviera.

 

Miguel Alvarado

Uno. Enrique Peña cumplió 48 años el 20 de julio. Su vida ha sido plena. Nadie como él ha conocido el éxito o lo que en México, se considera, es. En 1999 participaba en la campaña para la gubernatura del Estado de México que llevaría al priista Arturo Montiel a ganar aquellas elecciones. Lo hizo por poco. Apenas por una diferencia de 150 mil votos sobre el panista José Luis Durán Reveles, quien como nunca antes podía arrebatar el poder al PRI en el Edomex. Caro anhelo pero, como casi todas las oposiciones políticas, ilusorio. Peña fue llamado al gabinete de aquel Montiel que no se cansaba de señalar que los derechos humanos eran para los hombres, no para las ratas, para administrar la entidad. Pronto fue evidente la liviandad en aquel nuevo funcionario, extraído de la nada ante los ojos de la opinión pública, por otra parte desmemoriada y preocupada por lo inmediato, la comida diaria, no perder el trabajo.

 

Dos. Peña daba entrevistas a todo mundo. En la banqueta, preferentemente y cotorreaba con la prensa local, que le preguntaba sin ganas por números que nunca tenía a la mano. A nadie extrañaba la desmemoria de un secretario estatal pues casi todos eran así, se comportaban de la misma manera. El trabajo real descansaba en el equipo de asesores, que presentaban reportes y preparaban las comparecencias ante los diputados, teatro al aire libre que no significaba otra cosa que pérdida, pasatiempo de acrobacias. ¿Trabajo real?

 

Tres. Peña escaló pronto los limbos de la política. Dejaba uno para adentrase en otro, todavía más confuso pero lleno de esperanzas para el joven a quien la vida le ofrecía todo lo que una chica Cosmo cataloga como trendy, necesario o de perdida deseable. Parecía un hombre despreocupado y pronto trascendió su fama de galán de altos vuelos. Coqueto, tenía en público una sonrisa para todos, al menos la mano estirada y encantaba sin ambages porque tenía ese aire de novela de Televisa que después sería una de sus bazas portentosas, a falta de una propuesta intelectual o administrativa. Todavía no existían los tabloides rosas, tan importantes en la vida de Peña en los años por venir y que le darían un impulso electoral sin precedente a cambio de 800 millones de pesos en menos de seis años. Ese negocio, el mejor de su vida, lo ha llevado ahora a romper paradigmas. Las ventas de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, una paraestatal que provee, corrupta y todo, inmanejable y todo, la mayor parte de los recursos para subsidios y excedentes a estados y municipios. No está mal por 8 millones de pesos.

 

Tres. La foto del Ché, la más famosa, la de Korda, se pierde en un mar de camisetas en el mercado de la terminal en Toluca. Icónica, atravesó tres generaciones para todavía confundir al que la mira. Casi todos conocen el nombre del Ché y algunos la historia de aquella foto, pero son los menos los que lo miran sin asociarlo a Benicio del Toro, a Gael García. Ni modo, son los peligros del cine de calidad hecho en Estados Unidos y vendido como contestatario, como si la maquinaria ésa pudiera apuntarse a sí misma, destructora, sin alma. Nunca lo haría. Las torres neoyorquinas mataron a los empleados, no a los dueños del espanto. En la terminal los textiles se han apropiado del alma de otros, incluso de la virgen de Guadalupe, milagrosa y exigente y gracias a dios la han modificado hasta la saciedad. Virgen delgada, no morena sino rubia, porta lentes al estilo de Katie Perry y enseña los muslos, redondos, casi modelados por las pantagruélicas cremas Goicochea, quitando várices y arrugas en un dos por tres que conquista la indignación pero también el apapacho popular. El fervor católico también es risueño y se burla de sí mismo, so pena de perder la eternidad en un instante de pecador derroche y se arriesga a llevarse la playera, con fondo azul o negro, cómo lo prefiere la damita, porque ser virgen en los tiempos del Ché, de las camisetas del Ché, es más un estorbo que una virtud a negociar. Lo impreso, impreso está y no hay nada que pueda retractarlo. Después de Perry las imágenes son cualquier cosa. Carlos Santana, la mota, el Komander, Los Tigres del Norte, El Chapulín Colorado, Oribe Peralta y Memo Ochoa enseñorean los pasillos, ente calcetines -a 3 por 20 varos- y los cigarros chinos, ambulantes pero con la digna marca del Marlboro en sus profundidades cancerígenas. Al final, o al principio, si uno comienza a caminar desde el otro extremo, una playera de Peña Nieto, al estilo de Warhol recibe al visitante. El local es como todos, sólo que entendió las leyes del mercado –del tianguis, pues- y por menos de 15 dólares uno se puede llevar a su casa un bonito recuerdo del presidente de México. No son las letras con su nombre, en fondo rojo o blanco, como las 15 millones de camisetas que se repartieron en las elecciones del 2012. Es su cara bañada en color, mirando hacia arriba, hasta la victoria siempre, la del Grupo Atlacomulco, le diría al Ché si viviera. Son pocas las que hay porque vuelan y además hay cierto resquemor para venderlas. La imagen de Peña en una prenda se asocia a la falta de respeto, a hacer bisne sin su consentimiento. Porque al fin y al cabo es su cara y no recibe regalía ninguna. También pesa aquella parte bien sabida de la impunidad del poderoso. ¿Y si me rompen la madre? ¿Y si me cancelan el contrato? ¿Y si me clausuran el local? Porque el Ché vale más muerto que vivo y con Peña, de este lado de la tarima, todo es pirata, pirateable. El mensaje se ha recibido. Todo se vende. Lo malo es que no tenemos nada. Y nadie se pone su camiseta.

 

Cuatro. No le quedó de otra que aprender las artes del diablo. O las de dios, que a la hora de hacer las cuentas entrega los mismos números, y hacerse de tripas, corazón. Aprendió que el poder no es cuestión de capacidad sino de pertenecer a la familia adecuada y hacer valer derechos tan arraigados en la conducta humana que gustosa acepta la esclavitud siempre y cuando se respeten horarios de oficina, fines de semana futboleros y para los más chidos su dosis de Joe Division, los aullidos de Morrison o del profeta post-apocalíptico Justin Bieber. El poder no se comparte. O sí, si conviene. O no, si no conviene. Lo que sí se comparte es el pastel y los parabienes y las salutaciones públicas. Las privadas no, porque no se sabe lo que pueda suceder. Ese oficio de simulaciones arrincona sin miramientos lo indeseable, inapropiado. De vez en cuando permite un vistazo a lo inútil que resulta la presidencia, la figura del Ejecutivo, realeza de cuento chino que al mexicano le cuesta la mitad del presupuesto federado.

 

Cinco. El cumpleaños 48 del presidente se destacó por su sobriedad. Pública, al menos. No hubo festejos para recordar, como cuando era más joven y era menos temerario, no tenía miedo. Casi toda la corte política realizó su propio ensayo cumpleañero. Eruviel Ávila, por ejemplo, le llevó pastel y mariachis. Lo felicitó y de pasada hizo las paces consigo mismo. Lo que un pastel de chocolate puede llegar a significar en los tiempos de la señorita Laura se confunde con La Higuera del Ché en esa otra historia, la que pudo ser, la que le que falta un paso, cinco minutos, una llamada. El pastel, dedicado también a la plebe, trasmitió la felicidad de un pueblo jodido que mira a su jerarca darle la cara, aunque sea por el Canal de las Estrellas, explicar hasta con manzanas los beneficios de sus políticas económicas y otras lindezas. Peña Nieto es, en verdad, un gestor revolucionario y al paso que va algo hará estallar. Algo.

 

Seis. Eruviel festina. Está de plácemes y lo demuestra con una sonrisa. Un impasse apenas perceptible en su trabajo cotidiano, que consiste en mantener la calma, la neutralidad y aceptar el vasallaje desde la Federación. No hay mal que por bien no venga y sabe que si cumple con eso que sólo puede palparse desde la perspectiva de un negocio privado con el dinero público, está del otro lado. Eso significa continuar su carrera política, que se entiende por obtener presupuesto para sus necesidades personalísimas. Es un hombre bueno metido en una actividad que todo lo pudre. Sólo puede decir que sí o que no, como lo ha demostrado, pero elige decir que sí cuando debe decir que no. La diferencia para él es poco significativa cuando, estadista, ofrece 3 millones de pesos por la captura de seis criminales. Y otros tres millones por un grupo de 12 personas. No hay ningún político o líder sindical. Ni siquiera golpeadores o guardias blancas. Todos malos, eso sí, malos como la ley lo dicta. Como los 23 muertos en Tlatlaya, ejecutados por el ejército combatiendo o formados en el paredón. Porque al final de cuentas nadie se mete al narco sabiendo que lo más probable es que se muera, que se muera pronto y que mejor prefiere eso a vivir jodido, ineducado, explotado. En estos temas todos tienen razón, incluso los que opinan que el narco también trabaja para el gobierno.

 

Siete. Cinco asesinatos diarios en el Estado de México. El índice criminal ha bajado, dice el presidente Peña.

 

Ocho. Después se supo que Arturo Montiel Rojas era tío de sangre de Enrique Peña Nieto. Todavía lo es. De los cinco crímenes, quién sabe.

Futuro cancelado

* La adquisición de tierras es lenta pero avanza. Los números están listos y la estructura que rodeará Ciudad Futura y al aeropuerto por consiguiente se encuentra trazada. La llamada Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco necesitaría unas 3 mil 200 hectáreas, aunque hasta hace dos años se reportaba la compra de poco más de la mitad. El aeropuerto, por su lado, comprendería unas mil 500 hectáreas.

 

Miguel Alvarado

Habitantes de San Salvador Atenco observan llegar camiones con cargas de tierra y otros tantos irse por los mismos caminos que en el 2001 transitaron ingenieros enviados del gobierno mexiquense de Arturo Montiel, tío de sangre del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto. El seco vaso del Lago de Texcoco es el lugar elegido. Hace doce años apenas nadie lo visitaba, y menos después de mayo del 2006, cuando la policía del DF y el Estado de México masacró a los habitantes que defendían espacios comerciales, dando muerte a dos y encarcelando a los líderes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra a condenas carcelarias por más de 200 cada uno. Liberados luego debido a la intervención de organismos de derechos humanos y de la Suprema Corte de Justicia, ahora vuelven otra vez la vista al lago y cada vez les preocupa más el proyecto Ciudad Futura, anunciado mesiánicamente como una obra que cambiará la cara de aquel ecosistema y la vida de los habitantes de la región.

Pero Ciudad Futura, cuya explicación resumen los desarrolladores en la frase, que quiere ser inteligente, de “la ciudad es una gran obra de arquitectura”, no resolverá nada, al menos para los habitantes de San Salvador Atenco. Impulsado desde el 2002 por el Despacho Futura Desarrollo que encabezan Teodoro González de León, Alberto Kalach, José Manuel Castillo Olea, y Gustavo Lipkau, recibe ahora señalamientos severos. Y es que Ciudad Futura no pasará desapercibida, pues solamente su superficie sería 23 veces más grande que Chapultepec. Pero además la relación entre el nuevo aeropuerto de la ciudad de México y la ciudad ecológica es evidente, pues participan constructoras en ambas estrategias, y ya comienzan a definir a Ciudad Futura como “la barrera que detendrá el crecimiento del puerto aéreo”.

Por lo pronto, las supercarreteras que comunicarán a la terminal aérea ya están lista y en funciones, y una de ellas es el Circuito Exterior Mexiquense, construida por la empresa OHL y que atraviesa 18 municipios del valle de México y entronca con las autopistas México-Querétaro, Pachuca, Puebla, Chamapa-Lechería y Peñón-Texcoco. El Circuito Exterior Mexiquense recorre 113 kilómetros y tuvo un costo de 24 mil millones de pesos financiados por Banobras en la modalidad de Asociaciones Público-Privadas

La española OHL es uno de los principales consorcios constructores para el Estado de México y apenas el 20 de junio del 2014 había ganado la licitación para construir el tren México-Toluca, con un costo de unos 10 mil millones de pesos para la parte del primer tramo y en asociación con Carlos Hank Rhon, otro de los empresarios consentidos del montielato. La empresa es la séptima constructora más importante del mundo y una de sus primeras obras se realizó en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, en el 2002, a  través del Grupo Fumisa, una concesionaria que por 20 años explotó centros comerciales, pasillos y estacionamientos del propio aeropuerto hasta que el contrato venció y se reclamara la cobertura de un porcentaje por ganancias previstas que puede ascender a 6 mil millones de pesos. OHL es también operadora del Viaducto Bicentenario y controla en aeropuerto internacional de Toluca.

OHL encaja en el rompecabeza del aeropuerto, Ciudad Futura y las tierras de San Salvador Atenco porque sería una de las constructoras en caso de que se realicen las obras. Está tan involucrada que realiza estudios de “diagnósticos de riesgo ejidal, comunal y de la pequeña propiedad”, desde el 2013, a través de una consultora llamada Alter Consultores, dice la reportera Blanche Petrich y que no significa otra cosa que gestionar la venta de ejidos. Según el FPDT, unas 600 hectáreas ya han sido vendidas. En el 2001, la venta de tierra era uno de los negocios que intentaron aprovechar políticos y hasta jerarcas de la iglesia, como el ex obispo Onésimo Cepeda, quien buscó comprar para luego vender a las empresas. El gobierno del Estado de México cotizó en ese entonces el valor de la tierra de los atenquenses en 7 pesos el metro cuadrado, poco más de medio dólar al tipo de cambio actual y que representaba el precio más bajo en toda la entidad.

En la compra-venta de terrenos y en la construcción de Ciudad Futura participa la Comisión Nacional del Agua, hoy dirigida por el mexiquense David Korenfeld, ex alcalde Huixquilucan y ex secretario del Agua en el Estado de México en la administración de Enrique Peña, y ha planteado el 2016 como fecha límite para tener la propiedad de al menos 8 ejidos completos. La excusa para las compras es la misma de siempre: el rescate ecológico aunque luego parte de esas tierras deban usarse para el aeropuerto. OHL explora y compra de paso. Y también ambiciona tierras del lago Nabor Carrillo, en Texcoco, para el mismo proyecto aéreo.

El Colegio de Ingenieros Civiles de México apunta una relación entre Ciudad Futura y la intención presidencial de recuperar el proyector aeroportuario de Vicente Fox y Montiel Rojas en Atenco y Texcoco, que cambiará para siempre al valle de México, que corrobora el semanario Proceso, pues “directivos de OHL anunciaron que aprovecharán las oportunidades del Plan Nacional de Infraestructura que Peña Nieto presentó el 15 de julio, con una inversión estimada en 1.3 billones de pesos, según informó CNN-Expansión. Los directivos afirmaron que la empresa cuenta con un fondo cercano a los mil millones de dólares para participar en los nuevos proyectos. Los recursos provendrán de su oferta accionaria en la Bolsa Mexicana de Valores y de la contratación de deuda. El objetivo, dijeron, será quedarse con obras para la zona metropolitana de la capital del país y el Estado de México, aunque no especificaron cuáles. No obstante, el 11 de febrero pasado integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra declararon al diario La Jornada que, mediante engaños, OHL compró terrenos en las comunidades aledañas a San Salvador Atenco para el desarrollo de nuevos planes de negocios. Uno de los que más ambiciona es el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, según un consultor español que trabaja en México y que pidió no ser identificado”.

El Colegio de Ingenieros Civiles de México advierte que la Conagua compraría, en el 2014, en los ejidos de Santa María Chimalhuacán, Huexotla, San Felipe, Santa Cruz de Abajo, San Bernardino (Texcoco); Santa Isabel Ixtapan, San Cristóbal Nexquipayac y Francisco I. Madero (Atenco).

La compra significa que los terrenos serán propiedad federal y destinados a cualquier fin que decida aquella autoridad. “Y precisamente al amparo de los terrenos federales ya recuperados por la Conagua, se tiene listo el plan para construir uno de los parques más grandes en América Latina dirigido a revertir el desequilibrio ambiental de la zona, proteger el lago Nabor Carrillo y que serviría como escenario ecológico para dar paso al nuevo aeropuerto en una zona que hasta ahora se llama sigilosamente Resguardo Federal”, dice el mismo Colegio de Ingenieros.

La adquisición de tierras es lenta pero avanza. Los números están listos y la estructura que rodeará Ciudad Futura y al aeropuerto por consiguiente se encuentra trazada. La llamada Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco necesitaría unas 3 mil 200 hectáreas, aunque hasta hace dos años se reportaba la compra de poco más de la mitad. El aeropuerto, por su lado, comprendería unas mil 500 hectáreas.

La Conagua anuncia ya en congresos y papeles oficiales que la construcción del proyecto ecológico es un hecho, como consta en el Libro Blanco Conagua-07 Programa Ecológico Lago de Texcoco (PELT) de la Conagua. “El PELT integrado a la zona federal se levanta como un parque de clase mundial ya que puede contener 43 veces al Central Park de Nueva York y 23 veces al Bosque de Chapultepec”.

Las imágenes de la Ciudad solamente pueden ser descritas como futuristas, algo nunca antes visto, al menos para la mitad de la población del Estado de México, que vive en algún tipo de pobreza y en cuyo territorio nunca ha gobernado un partido distinto del PRI en el poder Ejecutivo estatal.

El lago de Texcoco recuperado, alcanzaría terrenos de Ecatepec, donde un montaje hacer ver las depauperadas colonias de la tierra del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, unidas por interminables puentes que atraviesan la masa líquida. En medio del lago, algunas edificaciones triangulares sobresalen en la superficie. La miseria evidente e histórica del valle de México sería entonces una especie de cinturón de miseria que rodearía la fantástica arquitectura ecológica. “México Ciudad Futura propone la creación de un sistema de lagos permanente, interconectados con una extensión tres veces mayor que la bahía de Acapulco. Estos lagos serán alimentados con sólo 155 de las aguas residuales que la ciudad se ha comprometido a tratar. Los lagos estarán rodeados por un litoral de 80 kilómetros para desarrollo urbano”, apunta el documento de presentación del proyecto, en la página http://www.kalach.com/proyectos/ciudad-futura/pp38.html.

El proyecto dice que del total de la superficie de Ciudad Futura, 8 millones de metros cuadrados corresponderían al nuevo aeropuerto. Además afirma que habría doce millones de metros cuadrados para urbanización y garantiza orquestar el crecimiento de la ciudad por 25 años. Promete reactivar la industria de la construcción y el mercado mobiliario, además de equilibrar áreas marginadas. Las promesas, realizadas en el tono más festivo, son beneficios que a simple vista les tocaría a los constructores del nuevo entorno y a quienes pudieran pagar un hábitat de lujo. El resto, mejorado al menos su paisaje visual, tendría que conformarse con eso, con mirar, mientras atestiguan cómo nuevos edificios habitacionales de interés social se desarrollan para ellos junto a los mismos centros comerciales y las mismas, caóticas, vías de comunicación, pues hasta se contempla una enorme línea férrea, sobre la hipotética calzada México-Teotihuacán, que conectaría al sur del país con el DF.

La imaginación del proyecto parece no tener límite cuando los montajes presentados para Ciudad Futura muestran pirámides ultramodernas en el agua de la rescatada cuenca, emitiendo juegos de luz por su vértice más alto mientras carreteras y avenidas se deslizan junto a canales de agua transparente, en desarrollos similares al de Santa Fe, sólo que definidos entre parques y vegetación. Nada se habla de los desplazados o del futuro de quienes venderían sus tierras pero las respuestas serán las mismas llegado el momento. Que podrán trabajar en el proyecto, que podrán vivir en áreas cercanas y que el futuro nunca será más brillante para ellos.

La proyección del nuevo aeropuerto está representada en el bucólico paisaje. La estructura se dibuja junto a una gran masa de agua, que marca sus límites de crecimiento y que está conectado por carreteras que atraviesan un lago azulado. El puerto aéreo será vecino del rescatado lago Nabor Carrillo y de la depauperada urbanización de Ecatepec, por un lado, y de Texcoco por el otro. Otra gráficas muestra enormes complejos habitacionales y comerciales de primer mundo. Pintados en tono dorado, reflejan una puesta de sol mientras dominan la orilla de la zona ecológica. Detrás de ellos, el pobrísimo valle de México es para el artista una especie de cajas encimadas, unas sobre otras, aunque también doradas porque el sol todavía sale para todos. Una docena de torres de cristal, de altura indeterminada pero al menos tan grandes como la Latinoamericana, se yerguen en la franja colonizada. Al fondo y literalmente construidos en una isla, dos estadios deportivos conviven en espacios reverdecidos. Barcos tipo velero se observan anclados en bahías individuales a la espera de sus dueños

Pero el aeropuerto sería la estructura más impactante. Formado por dos polígonos, es atravesado por una autopista que pasa por el lago y allí ejecuta tréboles de concreto para dirigir la distribución vial. El dibujo mostrado no podría ser más encantador. Al fondo, los dos volcanes, el Popo y el Izta, atestiguan la llegada de aeroplanos y los enormes hangares se reflejan en el agua dorada de un valle de México transformado. El aeropuerto es en realidad parte de un sistema de terminales conectados entre sí por el Circuito Exterior Mexiquense y que comprende Toluca, Pachuca, Puebla y Cuernavaca, así como al actual aeropuerto de la ciudad de México.

“El plan maestro del aeropuerto fue desarrollado por el grupo de consultores en ingeniería Arup e incluye cuatro pistas y una terminal para dar servicio a 30 millones de pasajeros para 2018, año en que reemplazaría al aeropuerto actual”, dice la agencia de noticias Reuters, que menciona a Fernando Romero, yerno de Carlos Slim, como otro de los interesados en el proyecto.

Arup es una firma global de diseño y arquitectura que construyó la Ópera de Sydney, la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, el Lincoln Center, el aeropuerto de Kansai, en Osaka, Japón; el Puente del Milenio en Londres; el Centro Pompidou de París y el Allianz Arena, de Munich, Alemania, entre docenas de ubicaciones mundiales.

Arup está ligada con el arquitecto Teodoro González de León, cabeza de Ciudad Futura, pues junto a él diseñaron la Torre Manacar, en el DF. Arup participa en otros cuatro rascacielos en la capital mexicana, la Torre Ejecutiva BBVA-Bancomer, la Torre Reforma, la Torre Pedregal 24 y la torre Punta Chapultepec.

Otra recomendación del proyecto señala que éste “sería impensable sin el compromiso y el apoyo del gobierno del Estado de México en cuanto a actividades y componentes específicos en el ámbito de sus competencias, ejercicio de gasto de inversión y operación, regulaciones y capacidad de concentración”.

Previsores, avizoran la creación de la Corporación para el Desarrollo del Lago de Texcoco, a la cual “se dotaría de un capacidad eficaz para disuadir a invasores de tierras mediante el apoyo específico de la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Seguridad Pública federal”.

Los proyectistas también han convenido que “la Corporación recibiría una asignación presupuestal multianual por parte dela SHCP, además de generar ingresos propios por concesiones, ventas de terrenos y otros conceptos… sería factible que la Corporación fuese una sociedad anónima con participación pública mayoritaria pero con una amplia apertura a la inversión privada…”. El propio gobierno del Edomex, la UNAM, y el Colegio Mexiquense participaron en la elaboración del proyecto.

El consorcio sería integrado preliminarmente por ICA, representado por Bernardo Quintana, “IDEAL de Carlos Slim; Teya, de Juan Armando Hinojosa; GIA, de Hipólito Gerard, Prodemex de Olegario Vázquez, La Peninsular, de Carlos Hank Rhon, Tradeco de Federico Martínez y Marhnos de Nicolás Mariscal. Existe un comité encargado del proyecto. Es encabezado por el ex gobernador de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez Soto, y lo asesoran el ex director de la CFE, Alfredo Elías Ayub, el exsubsecretario de Transportes Aarón Dychter y el ex director del Fonadin, Federico Patiño”, dice el columnista Darío Celis.

Gustavo Lipkau, uno de los arquitectos que encabeza aquel proyecto, es socio fundador de Futura Desarrollo Urbano y se le describe llanamente: “en el Estado de México, sin embargo, Lipkau no sólo es conocido por su labor de difusión del proyecto ´México, Ciudad Futura´, sino de la negociación fina para adquirir terrenos con ubicaciones estratégicas y cercanas a vías de acceso como el Circuito Exterior Mexiquense”, apunta la columnista Claudia Villegas.

Lipkau ganó el concurso para construir la Biblioteca Vasconcelos en el 2004. Nació en Caracas, Venezuela, el 1972, aunque es mexicano y él mismo se ubica como nacido en la colonia Roma en el DF y es el vocero para Ciudad Futura, aunque siempre ha sido cuidadoso. El “staff” completo de arquitectos está encabezado por los mencionados Teodoro González de León, Alberto Kalach, quien tiene en Valle de Bravo muestras de su arquitectura, y José Manuel Castillo Olea. “Lipkau es sólo uno de los arquitectos –ligados con empresas constructoras e inmobiliarias– que, con una renovada promesa de recuperar y conservar el último reducto lacustre en el Valle de México”, informa El Colegio de Ingenieros Civiles, que además menciona a la empresa constructora ICA como otra de las interesadas en las obras y al ex candidato presidencial por el Verde Ecologista, Gabriel Quadri, relacionado con la profesora Elba Esther Gordillo, como uno de los asesores.

En Chimalhuacán, por ejemplo, los vendedores de tierras identifican a Lipkau como el negociador encargado por ICA de la adquisición de terrenos en puntos estratégicos.

Mientras tanto, el FPDT en San Salvador Atenco se declara listo para evitar despojos, los mismos que se pretendieron legalizar en el 2001, sólo que esta vez con nueva estrategia.

Se sabe que priistas de Atenco promueven la venta de terrenos diciendo a los interesados que de concretarse la operación, ellos se convertirían en accionistas. Reparten volantes con frases como “es hora de construir el nuevo aeropuerto” pero el único obstáculo siguen siendo los campesinos, a quienes se castiga quitando el agua como manera de presión.

Las bestias

* Desde el viernes 14 de febrero policías de toda la entidad llegaron a Toluca. Allí pernoctaron pero los hicieron dormir en calles y parques o donde se pudiera. No había razón para alquilar hoteles o casas. El día del Amor y la Amistad fue para unos la noche más incómoda de sus vidas. La visita de Barak Obama no beneficia a nadie. La ciudadanía, traducida para la clase política y gobernante como una mancha infame que se mueve en mítines y protestas, debe cuidar, apostar a la vigilancia. El Excelentísimo presidente Barak Obama es inalcanzable pero aunque no lo fuera la única manera de contribuir que él tiene ya la aplicó. Su solo nombre bastó para que las autoridades, luego de años de peticiones, se decidieran por solamente limpiar las calles, adoquinar, cambiar las flores, lavar las ventanas.  

Miguel Alvarado/ Nadia Estrada

Barak Obama apareció como una exhalación por Toluca. En nueve horas arregló el tema energético y de paso el centro de la capital mexiquense. El presidente norteamericano representa un imperio económico basado en la guerra y viaja como conquistador. Su séquito rebasa las mil personas y moviliza efectivos militares propios y de los países que visita. La estancia en Toluca se trató en realidad de una pequeña inspección, una revisión del negocio encargado al PRI y a Enrique Peña Nieto. La entrega de cuentas no debía tardar demasiado. La agenda norteamericana apenas marcaba a la ciudad como una escala en la interminable colonia que representa el mundo para la política norteamericana. Aquí, la ciudad del Grupo Atlacomulco, la más protegida y donde es casi imposible manifestarse, donde los medios de comunicación parcializan hasta los anuncios de ocasión, se montó un enorme teatro con resultados exactos. El protocolo mexicano no pudo ser más sensato, coherente. El gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, sometido al arbitrio de la etiqueta y las importancias, fue borrado de un plumazo de sus oficinas, y su papel consistió en recibir en el aeropuerto a Barak. Cien millones de pesos después, se puede concluir que su aparición como extra en el melodrama político mexicano le garantiza un siguiente papel, al menos en el gabinete de Relaciones Exteriores.

Y Toluca, siempre fría, apenas participativa, aceptó casi sin moverse la impostura. Una ciudad falsificada recibió la Cumbre de Líderes, que incluyó al canadiense Stephen Harper, de quien se supo de él porque apareció en algunas fotos. La escenografía incluyó lugares comunes como espectaculares con la frase de Bienvenido Welcome, sobre Paseo Tollocan o minúsculas manifestaciones de altermundistas y defensores del Nevado de Toluca, un conato contra policías estatales en la explanada del mercado Juárez y decenas de discursos antiyanquis. El inconformismo de chorizo fue comparable a asistir a la Bombonera una mañana de futbol. No sirvió de nada y a estas alturas ni siquiera funciona que les den espacio en televisión y radio, que las redes sociales hagan sus propias editoriales. El disgusto tomó forma de ausentismo laboral y suspensión de clases, convenientemente pasados por alto porque el tráfico, a pesar del cierre de media ciudad, no causó los estragos profetizados. Y es que cada esquina, por callejón que fuera, contaba con un policía galanamente uniformado y extraordinariamente eficaz a la hora de desanudar nudos viales. Casi de noche pasó la noticia sobre el asesinato de un estudiante de la universidad estatal en un campus de Ecatepec, para robarle 80 mil pesos. Masacrado por ladrones que lo despojaron del dinero que usaría para comprar un auto, Javier Gabino Álvarez Pliego, de 22 años, representa la cotidianidad del México sin Obama, del Edomex desaparecido en el discurso de Peña Nieto, de la entidad que no existe en el palacio de Lerdo o en las giras de trabajo de Ávila Villegas.

Obama llegó a Toluca con todo pactado. Hasta los boletines, difundidos horas después, ya estaban redactados. El semanario Proceso recopila el desinterés de los medios gringos por la Cumbre: “Obama estuvo poco más de 8 horas en México, una menos que las 9 horas que duró el vuelo redondo de Washington –a Toluca-, y mucho menos tiempo al que le dedicó el presidente el fin de semana a su juego de golf en California”, publicó el Washington Post en una breve nota en páginas interiores y sin fotografía”. Barak encontró tiempo para atender sus frentes. La crisis siria, la venezolana, la ucraniana y aumentos salariales a obreros norteamericanos fueron abordados por teléfono, con la mano en la cintura, sonriendo comedido o seriamente concentrado, según el caso. Para México, narcotráfico, migración y petróleo, los puntos fuertes de la agenda en Toluca, estarán pendientes otros 200 años, como en cada reunión que se realiza, donde las buenas intenciones son ya un cúmulo de despachos diplomáticos, frases de mermelada que enmarcan ejercicios mentales de primero de primaria, perversas por deficientes. “Seremos la región más competitiva del mundo”, nos merecemos esta visita porque hemos trabajado”, “a Toluca se le reconoce a nivel mundial” o “la democracia en México se percibe” representan el fantasmario político que al otro día aparecería en los periódicos locales.

La revista norteamericana Time cobró 576 mil pesos por un reportaje sobre Peña, a mediados de febrero del 2014. Un tarifario de la publicación establece un precio para la portada de casi 10 millones de pesos, 759 mil 400 dólares. Si fuera cierto el costo, al equipo de Peña, acostumbrado a pagar 700 millones de pesos al año sólo en publicidad desde el 2005, sólo le haría cosquillas. El encabezado, “Salvando México”, que acompaña a la foto del mexiquense, actuada para que sugiera un estadista, es en realidad el detonante que colocó la publicación en el centro de un linchamiento en redes sociales. Es muy común hablar sobre Peña, lo difícil es hablar bien de él. El reportaje norteamericano encontró, sin embargo, la forma de hacerlo. Michael Crowley, el redactor, se apoyó en una escena fotográfica protagonizada por Peña, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, secretarios federales de Finanzas y Gobernación, donde aparecen como héroes de cine. Peña está en primer cuadro, flanqueado por los otros dos, en una gráfica cuyo fondo es un blanco inexcusable, listo para ser llenado ante cualquier idea. Somos nosotros, parece decir la foto, y nadie más.

El texto recuenta el paso del priista por la presidencia y comienza de la manera más coloquial: “a las 9 en punto en una noche de febrero, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto trabaja en Los Pinos, su residencia oficial en la ciudad de México, donde soldados camuflados con rifles de asalto lo cuidan desde afuera. Para el presidente, de 47 años de edad, es un recordatorio de que la presidencia es un negocio mortalmente serio –especialmente en este momento clave en la historia de México-”.

Luego, lo de siempre. Una revisión sobre la vuelta del priismo al poder Ejecutivo y el encomio de las reformas impulsadas por el Grupo Atlacomulco, incluida la energética. Peña queda bien, efectivamente, como un salvador de su patria ante el resto del mundo. Ni eficiente o malo, sólo un trabajador que cambia el país que gobierna. Time, la revista, no tiene empacho en hacer arte a partir de un boletín de prensa escrupulosamente redactado. Por 10 millones, cualquiera lo haría. Ellos lo hicieron por medio millón de pesos. El artículo, una versión en correcto español, está disponible en http://world.time.com/2014/02/16/la-nueva-mision-de-mexico/?iid=obnetwork.

Peña, mientras tanto, atiende lo más urgente, aunque no lo importante. Toluca, la ciudad de sus afectos, porque aquí vivió más de 12 años, 6 de ellos como gobernador, fue elegida para albergar una cumbre regional para México, Estados Unidos y Canadá. Las calles de la pequeña ciudad fueron maquilladas y las fachadas recompuestas. Una inversión federal por más de 100 millones de pesos se aplicó desde hace un mes. El centro de la capital mexiquense deslumbró, aunque la magia no durara ni siquiera un día. Más de 600 reporteros de la fuente presidencial se esperaban en Toluca, provenientes de los tres países. Los extranjeros fueron confinados a la modesta zona hotelera. Pocos se aventuraron más allá. No había para qué. Si al menos uno de ellos hubiera dado la vuelta al Hotel del Rey, en Paseo Tollocan y asomado en la colonia de Santa Ana Tlapaltiltán, habría visto cómo vivieron contingentes policiacos movilizados para cuida a un solo hombre, ni siquiera mexicano, el más poderos del mundo hasta donde alcanza la información.

Desde el viernes 14 de febrero policías de toda la entidad llegaron a Toluca. Allí pernoctaron pero los hicieron dormir en calles y parques o donde se pudiera. No había razón para alquilar hoteles o casas. El día del Amor y la Amistad fue para unos la noche más incómoda de sus vidas. La visita de Barak Obama no beneficia a nadie. La ciudadanía, traducida para la clase política y gobernante como una mancha infame que se mueve en mítines y protestas, debe cuidar, apostar a la vigilancia. El Excelentísimo presidente Barak Obama es inalcanzable pero aunque no lo fuera la única manera de contribuir que él tiene ya la aplicó. Su solo nombre bastó para que las autoridades, luego de años de peticiones, se decidieran por solamente limpiar las calles, adoquinar, cambiar las flores, lavar las ventanas.

Pero a los policías, al menos los que vinieron desde Coacalco, no les importaban los días de caramelo y miel. Eran cientos y cubrían las aceras de tres cuadras de Santa Ana. Sólo algunos alcanzaban la comodidad de magras tiendas de campaña, delgados hules que apenas los ayudaban a recuperar fuerzas.

Las vísperas de Obama

“Viernes  14 de febrero, 11:30 de la noche. Cientos de personas dormían en las aceras o debajo de autobuses. No eran peregrinos con destino a la ciudad de México, eran policías que cubrían las aceras de tres cuadras en la colonia de Santa Ana Tlapaltitlán.

“Toluca, el centro del mundo durante 8 horas por una Cumbre donde se trataron, en menos de 120 minutos, temas como la migración, reforma energética, los tratados comerciales regionales y la Iniciativa Mérida y Michoacán, observaba con una semana de anticipo los sobrevuelos de helicópteros y pequeños aviones-patrulla, como sucedería en una ciudad afgana. Barak llegaría a las 12 y 10 de la mañana, según el protocolo oficial, y desde el aeropuerto recorrería unos 5 kilómetros en auto blindado, La Bestia, con un peso de 10 toneladas, hasta el palacio de Gobierno. Allí, Peña lo recibiría, sonriente y apurado, manojo de nervios que ni el entrenamiento teatral al que ha sido sometido los últimos 8 años, maquillaría.

“Nunca se tuvo tanta seguridad en Tlapaltitlán, pero los guardias no cuidaban las casas ni a los vecinos. ¿Entonces? La razón exacta no la sabía pero mi sentir ciudadano me hizo preparar, con la familia, café, pan y galletas que teníamos a la mano para compartir. Tristeza, enojo, indignación, coraje, tantos sentimientos que no podría describir una fotografía del momento. Salimos y ofrecimos el café, que pudimos dar a quienes aún se encontraban despiertos, porque a otros el viaje desde Chalco, lugar de donde los trajeron, los había agotado.

“Uno que otro empezó a salir de su tienda, a bajar del autobús, donde, para mi sorpresa también dormían. Sus palabras de agradecimiento demostraban que no habían ingerido alimento.

“Ellos mismo pidieron que se les ofreciera a compañeros de otras cuadras. Observamos que había más policías durmiendo en una zona catalogada como insegura. Qué ironía, tantas imágenes en mi mente de policías golpeando a mis compañeros maestros y destrozando sus casas de campaña. Vino a mi mente Atento, cuántas familias destrozadas y mujeres violadas. Muchos los llaman perros del gobierno por el trabajo sucio que hacen, porque, ¿a cuánta gente maltratan estos policías estatales? Y yo aquí dándoles hoy la mano, pero a final de cuentas son humanos, también son padres de familia, hermanos, hijos, esposos, madres de familia y esposas, porque también hay mujeres.

“Así transcurrió la noche. Por la mañana tampoco se les podía dejar, al menos mi conciencia no y con lo poco que se tenía se ofreció un desayuno y permiso para poder asearse dentro de mi hogar. Entre sus carteras y bolsas, los policías hacían “coperacha” para pagar lo que se les estaba ofreciendo, juntando 80 pesos que no se recibieron, el desayuno no era negociable.

“Mi casa era un cuartel para aquellos que, ahora agradecidos y humanos, mencionaban que la situación para ellos ha sido siempre la misma. A cualquier parte donde los llevan siempre se les ha tratado de la misma forma o hasta peor. Ganan 3 mil 500 pesos a la quincena. Esta vez les ofrecieron lugar para dormir, tres comidas al día y lugar para asearse, pero al llegar les informaron que debían acomodarse donde pudieran, pues estarían hasta el 20 de febrero, cuando terminara la Cumbre. Cuántas veces he escuchado eso en el magisterio, cuando pago materiales y cursos de mi sueldo y no cumplen lo que prometen.

“Por fin, hoy pudo sentarse a convivir una maestra con un policía cuando ahora la situación era al revés. Hoy pudimos dialogar y no replegar, expresar el trabajo que nos toca hacer en este país. El policía, al escuchar que era maestra mencionó que ‘a nosotros nos dan la orden: que no pasen, y aguantamos pero no falta el maestro que nos agreda y es cuando tenemos que reaccionar, pero no todos somos malos, tenemos compañeros que golpean pero por ellos nos catalogan a todos los demás por igual. Al final de cuentas soy humano, padre de familia y me interesa saber qué va a pasar con mis hijos en este país, traer el uniforme de gobierno no quiere decir que esté a favor de lo que hace, pero es mi trabajo y lo hago por mi familia y finalmente soy pueblo y si todos pensáramos así, seríamos unidos y no estaríamos como estamos, pero lamentablemente no todos pensamos de esa forma’.

“- ¿Por qué hacen esto? Han sido muy amables al ofrecer su casa.

“- Nos indignó ver la situación en la que los tienen. ¿Por qué no les rentan el hotel que está a unos cuantos metros para todos los policías?

“Todos rieron.

“- Qué buen chiste. Los camiones que nos trajeron no traen ni vidrios, los asientos son tablitas que cada que saltaba el camión se zafan. Llegamos y ya ve dónde nos dijeron que durmiéramos”.

El episodio, narrado por una maestra de la ciudad, Nadia Estrada, es sólo parte de un mosaico que decora los caprichos políticos. Obama no necesitaba venir a México. Los acuerdos energéticos y comerciales han sido pactados con antelación. La lección al mundo sobre el poder norteamericano se imparte todos los días con cualquier pretexto. Una entidad con 7 millones de pobres asiste, desde afuera, detrás de las cortinas, a una ceremonia de simulación que ha logrado institucionalizarse y utiliza sin empacho los recursos públicos para hacer negocios privados. La derrama económica llegará, es inevitable, a cambio de una economía que dependerá en absoluto de voluntades ajenas. Y el trabajo florecerá pero la mayor parte de esté será esclavizante, porque así son las reglas del juego.

Los políticos de Toluca celebran todo. Al menos las autoridades lo hacen. A horas de la Cumbre, la alcaldesa priista Martha Hilda González, con un renovado espíritu de comunicación social, anunciaba por todos los medios los importantes acuerdos que había alcanzado con norteamericanos y canadienses. Una máquina simuladora será instalada en El Calvario, por ejemplo, decía en su novedoso muro de face. Mientras, los helicópteros, estatales, militares y policiacos sobrevolaban la ciudad marcando perímetros. El imaginario popular especula con cierta esperanza un atentado. “¿Te imaginas? Nos borran del mapa”. Pero los números son más elocuentes. “Ocho helicópteros tiene el gobierno del Edomex, las naves que también le han servido de taxis aéreos a la señorita Laura tienen un costo total de casi 39 millones de dólares. En un solo mes realizaron 236 operaciones aéreas y el costo promedio por hora de vuelo fue de alrededor de ocho mil 705 pesos”, recuerda el periodista Elpidio Hernández, mientras un equipo de 300 jóvenes trilingües, que hablan español, inglés y canadiense, como se informó en el noticiero local de TV Azteca es distribuido para apoyar a los 5 mil visitantes. Planear para prever. Mejor que sobre y no que falte y si están equipados, mejor. Porque hasta un kit, publicitado días antes, estaba a disposición de los asistentes. Una playera roja que decía “¿Le puedo ayudar? y “Bienvenidos”, mostraba lo trilingües que podían ser los toluqueños, que de paso serviría como promotores turísticos porque entregaban folletos con descripciones artesanales y atractivos locales. Todavía, “Aída Fernanda López Vences, estudiante del Colegio Niños de México, expresó su agradecimiento a la alcaldesa por la oportunidad de participar en un evento de gran magnitud”.

Pero repartir folletos sin cobrar está bien. Son servicios ciudadanos que alguna vez casi todos han realizado. Los folletos, sin embargo, no describen que hasta el 18 de febrero del 2014, el Edomex contabilizaba 49 ejecutados, un aumento del 37 por ciento en relación al año pasado, y que hasta el 17 de febrero había 2 muertos y 11 heridos por ataque de comandos a bares de Neza.

“Por eso no podemos quedarnos tanto como quisiéramos. Por ejemplo, no he tenido oportunidad de probar el chorizo legendario de Toluca, ojalá la próxima vez que venga pueda probarlo”, dijo al final Obama, en su discurso de conclusiones.

Chorizo hay en todas partes pero Barak, por supuesto, nunca volverá.

A dos horas de distancia

* La Toluca de Obama no ganará nada con su visita, aunque grupos sociales adheridos al gobierno propugnan por ser invitados para “pedirle” al norteamericano que abogue por sus causas. Los acarreados, si los permiten, están listos para vitorear a los presidentes.

 

Miguel Alvarado

Toluca se prepara para recibir a Barak Obama, presidente de Estados Unidos, en una cumbre que a nadie le sirve, excepto al simbólico histrionismo de los participantes. Enrique Peña, mandatario mexicano y Sthepen Harper, canadiense, flanquean al nacido en Hawai, en 1961. Ellos estarán unas horas pero el gobierno estatal ha invertido 100 millones de pesos en el remozamiento de calles, nada más para que se vean bien. La alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González y el secretario de Gobierno estatal, Efrén Rojas Dávila, afirmaban que no habrá “estado de sitio” y que todo transcurrirá con normalidad en la capital mexiquense, sede política del Grupo Atlacomulco, al que pertenece Peña Nieto.

Pero la visita -histórica en el contexto político de la ciudad- del presidente norteamericano parece avivar el peor de los problemas que padece el Estado de México. La inseguridad, una constante que arrojaba 7 ejecutados en un día -2 de febrero-, se reflejaba en los 82 asesinados que en el 2014 se han presentado, donde casi todos están relacionados con el narcotráfico. La entidad fue gobernada por Peña Nieto en el sexenio del 2005 al 2011 y se ha convertido en un modelo de probabilidades ahora que es presidente de México. Cualquiera puede revisar los números mexiquenses: aquí se registra el mayor número de vehículos, con 133 por cada 100 mil habitantes, pero también de extorsiones, con mil 688. Ocupa el segundo lugar nacional en homicidios intencionales, después de Guerrero. Siete de cada diez personas creen que el Edomex identifican la inseguridad como su principal preocupación y el propio departamento de Estado de EU advertía a sus ciudadanos que la entidad era uno de os destinos turísticos más inseguros “por la amenaza que representan las organizaciones involucradas en el crimen organizado”.

Alejandro Encinas, senador de la república, apuntaba las cifras anteriores y señalaba además que en la entidad había ya grupos de autodefensas o policías comunitarias. “Ocho mil transportistas con presencia en Ecatepec, Coacalco y Neza crearon su propia autodefensa, “Águilas Vigilantes”. En la colonia Tolotzin I, también de Ecatepec, se crearon patrullas de vigilancia. En la delegación de San Mateo Tezoquiapan Miraflores de Chalco, vecinos se organizaron para vigilar armados la entrada y salida de la delegación. Se ha reportado brotes de autodefensas, guardias comunitarias o civiles armados en los municipios de Melchor Ocampo, Otzolotepec, San José del Rincón, Tejupilco, Luvianos, Amatepec y Tlatlaya, algunas de ellas subvencionadas por ganaderos, empresarios, comerciantes, terratenientes y agricultores”, dijo el político.

En Melchor Ocampo la idea de defenderse es reciente y saltó a la palestra pública a mediados de enero, cuando el pueblo de Tenopalco sufrió el asalto a una de sus casas con toda violencia. Un grupo de cuatro personas armadas equipados con hachas y equipos para soldar y derribar puertas, sometió a una familia entera por media hora mientras robaba. Al otro día, 50 colonos exigían a su presidencia que trabajara en seguridad. La respuesta fue que se organizaran como vigilantes, no como policías.

Luego, el gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, dio la versión oficial, desde la perspectiva de las autoridades, y dio a entender que eran ciudadanos armados, enojados a quienes con mucho gusto se les capacitaría para que hicieran mejor su trabajo. De autodefensas, nada. Y es que grupos armados en la entidad donde Arturo Montiel y Peña Nieto mantuvieron el control total por 12 años representa algo. El estado más próspero del país no puede mostrar así como así su lado oscuro. Y es que una cosa es que ejecuten a siete en 24 horas y otra que algunos se levanten en armas y reemplacen policías.

La revista del corazón, Caras, que dita Televisa y especializada en el jet-set mexicano se encarga por otra parte de mostrar el lado divertido de los actores políticos y empresariales mexiquenses. Apenas el 30 de enero Jorge Hank Rhon cumplía 58 años y los celebraba a lo grande. Un jolgorio apenas discreto se montaba en un escenario donde concurrían actores y cantantes como Emmanuel, políticos como Roberto Madrazo, toreros como Óscar San Román o “El Juli” que daban parabienes al hijo del profesor Jorge Hank González, uno de los pilares del Grupo Atlacomulco. Corridas de toros y un galerón para convidar a los asistentes dieron forma a la fiesta, que contrasta en extremo con las fiestas populares que se vive en Michoacán.

La revista Proceso narra que el 2 de febrero “el Pabellón Don Vasco de Morelia estaba que no cabía en sí. Los de la A levantaban el ánimo de los miles de asistentes con sus narcocorridos, y con gritos los invitaban a “ponerse bien locos” y a enrolarse para defender su tierra, Apatzingán, llena de policías y soldados. El espectáculo parecía una fiesta. Los invitados especiales eran los Caballeros Templarios”. En esa fiesta popular, custodiada por policías municipales, asistía también El Komander, otro artista popular artista que pedía ayuda “para ir a echar putazos” a la Tierra Caliente. Diez hora duró aquello, dicen Proceso y el diario Reforma. El presidente Peña llegaría dos días después a la misma ciudad y anunciaría una inversión por 45 mil millones de pesos para rescatar Michoacán. Esto ya había pasado antes, cuando el ex presidente panista Felipe Calderón y en cuyo sexenio ejecutaron a 60 mil personas, destinaba poco más d e3 mil millones de pesos. Eso, dice el representante de las Autodefensas, José Manuel Mireles, es un fracaso, porque los apoyos son desviados hasta en 25 por ciento a otros menesteres, incluidos los Caballeros Templarios.

El último mes, el gobernador Manuel Velasco, gastó 10 millones de dólares en una campaña publicitaria que llevó su imagen por todo el país, a pesar de que su entidad, Chiapas, es el último lugar nacional en crecimiento. En el Edomex, el periodista Elpidio Hernández publicaba que hasta enero del 2014 Eruviel Ávila había gastado 249 millones de pesos en promoción. “Sólo en 2013 el gasto publicitario del gobernador fue de 127 millones 644 mil pesos; un año antes, el derroche había sido de 121 millones 634 mil 867 pesos. La adicción a las pantallas de Ávila Villegas se pulsó una vez más con el reparto de los contratos publicitarios, casi el 50 por ciento de los contratos los puso en manos de los dos principales emporios televisivos”, apunta Hernández.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social, el Edomex, “pasó de 6 millones 712 mil ciudadanos en condiciones de pobreza a 7 millones 328 mil, ubicándose como la entidad con más población pobre del país”, señala Alejandro Encinas. “De acuerdo con “la Encuesta Nacional de Ocupación Económica del 2013, el Edomex es la entidad con más desempleo en el país con 441 mil 991 desocupados y 2 millones 268 mil 312 trabajan en el sector informal”.

La Toluca de Obama no ganará nada con su visita, aunque grupos sociales adheridos al gobierno propugnan por ser invitados para “pedirle” al norteamericano que abogue por sus causas. Los acarreados, si los permiten, están listos para vitorear a los presidentes.

Un escenario más realista incluye, además, 21 muertos y 300 casos por la influenza tipos AH1N1, H3N2 y estacional, además de un millón 200 mil personas que no pueden adquirir la canasta básica.  El presidente de EU encontrará un escenario parecido a la decoración de un pastel. La Cumbre de las tres naciones tiene objetivos más simbólicos que prácticos, y tendrá repercusiones en una guerra que se libra sin miramientos a dos horas de distancia.

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