La autopista del licenciado Peña Nieto

* Xochicuautla, un pueblo de 5 mil habitantes en el municipio de Lerma, a 40 minutos de Toluca, está a punto de cambiar para siempre. Una supervía, construida por el empresario Juan Armado Hinojosa, atravesará parte del lugar y arrasará con una forma de entender la vida, construida al paso de los siglos por la nación otomí. El gobierno del mexiquense Eruviel Ávila comenzó un proceso de expropiación que por ahora ha sido detenido por amparos interpuestos por los afectados, pero la activación de las obras del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, con el cual se conecta la autopista, podría cambiar todo llegado septiembre del 2015.

 

Miguel Alvarado

Xochicuautla, Lerma; 17 de febrero del 2015. Ignacia y su familia juegan con las flores cortadas al paso, nacidas al pie de su propia altura y se abrazan, afuera de su casa, junto a una varilla metálica envuelta en plástico que fosforesce, clavada en el césped. Muy juntos, se acompañan mientras apuntan sus dedos a la señal, límite de la carretera que pasará por allí, descifrado el mensaje que envía desde el óxido el gobierno administrado por el Grupo Atlacomulco. Para la familia ésos qué, ésos no eran nadie, ni siquiera cuando llegaron, hace ocho años, montados en la ola del confuso progreso que dictaba que encima de propiedades de la nación otomí habrá una autopista con centro comercial y de negocios como Santa Fe, en el Distrito Federal. Ésos no eran nadie hasta que en Xochicuautla se enteraron de que les quitarían sus casas, los llevarían a vivir a otro lado, arrasando de paso 960 mil metros cuadrados del Gran Bosque de Agua, parte de las 235 mil hectáreas que proveen de agua a los valles de Toluca y México. Según estudios de la UNAM, cada año se pierden 2 mil 400 hectáreas de ese bosque, “equivalente a nueve campos de futbol, diariamente”.

Los policías estatales, enviados por la administración del gobernador priista Eruviel Ávila, dicen a los vecinos que “si no se quitan los vamos a quitar”. La amenaza no se ha cumplido pero las varas amarillas permanecen encajadas como señal del futuro. Lo que se avecina es un centro comercial de primer mundo para que la autopista la autopista Aeropuerto Toluca-Interlomas Naucalpan- Nuevo Aeropuerto Ciudad de México tenga razón de ser, y un superfraccionamiento en Atarasquillo, Lerma, llamado Reserva Santa Fe, descrito por sus constructores, Taller de Operaciones Ambientales (TOA), como un “plan maestro diseñado dentro de una reserva ecológica, integrando zonas de conservación y restauración del bosque con un desarrollo residencial de bajo impacto ambiental. Fueron incluidas estrategias de restauración, captura y reutilización de agua, producción de energía, producción de alimento e integración comunitaria; así como un monitoreo del desempeño ecológico del sitio buscando generar prácticas de diseño y estilo de vida en México para comunidades de bajo impacto”.

Resbalosa y verde, en esa ladera escuchamos niños cantando y pensamos que allí había amor y odio y caminamos hacia ellos, cuidándonos de no caer. Se ocultaban en la maleza y los árboles que yacen. Los niños, tragados por las yerbas, cantaban lo mismo que se oye en la Tierra Colorada de Guerrero. Su “Zapata vive…” no tenía fecha de ayer ni era artilugio de protestas multitudinarias. Sólo cantaban porque sí.

Los que andan se detienen, prestan atención y observan. El canto parece que nace de los troncos.

Zapata vive. Xochicuautla sigue.

El Taller de Operaciones Ambientales no le ha preguntado a nadie en Atarasquillo si quieren ese superdesarrollo sustentable, pero en su página web fotos de los escenarios vislumbran lo que será ese proyecto. El perfil de TOA incluye el diseño del Parque Bicentenario de Metepec, en el 2008, para el gobierno del Estado de México, que se disfrazó como un triunfo ecologista de los vecinos de la zona, pero que en realidad representó un primer paso para la privatización de un predio público.

“Esta es la autopista del licenciado Peña Nieto”, les dicen a los vecinos los granaderos, cuya ausencia es más siniestra que sus patrullajes en los límites de un cerro condenado a la extinción por el trazo de la carretera, a cargo de Autovan desde el 2007, una empresa de Juan Armando Hinojosa, quien mantiene contratos vigentes en todo el país por casi 50 mil millones de pesos y que para esta carretera obtuvo 2 mil millones del erario público mexiquense, en el 2013. Y es que la obra era una promesa de campaña de Peña, cuando buscaba la gubernatura mexiquense.

Para que los comuneros aceptaran el plan, que arrasa ya con un ecosistema que sustenta a la región de una forma para entender la vida, Hinojosa les ofreció hasta 50 mil pesos a cada uno para conciliar y otras prebendas que, en conjunto, representaban cerca de 13 millones de pesos, en el marco de asambleas simuladas, forzadas para obtener la aprobación. Pero las denuncias y resistencia de los directamente afectados al final surtieron efecto, cuando “el 15 de mayo (del 2014) el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito anuló la asamblea general de comuneros de San Francisco Xochicuautla”, recuerda el semanario Proceso.

Los gobiernos apoyan de manera incondicional a la empresa de Hinojosa Cantú. La alcaldía de Lerma, por ejemplo, publicaba en el 2012 una resolución donde afirmaba que la región “carece de algún valor histórico, social o cultural” Eso se usó como punta de lanza para que, en el 2012, el gobernador Eruviel Ávila recurriera a la expropiación directa de tierras, como publicó la Gaceta de Gobierno del Estado de México el jueves 4 de octubre del 2012, en el número 66. En ese decreto, el gobierno mexiquense justifica que es “un factor determinante para el desarrollo económico y social de la Entidad, la consolidación ampliación y modernización de la red de autopistas de altas especificaciones que hagan más segura, económica y confortable la interconexión de polos de desarrollo industrial, turístico, comercial y en general el transporte de bienes y personas; destacando que esta obra carretera, enlaza directamente con el Aeropuerto Internacional de Toluca, a toda la zona norte y noreste de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, lo que significa una enorme aportación al desarrollo socioeconómico no solo para el Estado de México, sino para todo el centro del país”.

Los amparos, para los afectados, sólo funcionaron en el papel. La obra, iniciada hace ocho años sin existir todavía un decreto, es un ejemplo de impunidad. El bosque, detrás de las casas, es devorado por talamontes nocturnos que ganan, silenciosos, metros para Autovan.

Para el gobierno federal, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México no puede quedar incomunicado en la intrincación de pistas de cuota que marginan a quienes no puedan pagar los peajes y que cortan el paso común. Modernas fronteras internas, esas vías, construidas sobre propiedades comunales o privadas, usan dinero público para un negocio privado cuyos beneficiarios están relacionados con las familias en el poder.

La paciencia está de parte de los contratistas. El nuevo aeropuerto de la ciudad de México debió esperar quince años luego de que los comuneros de San Salvador Atenco defendieran sus tierras en el 2001 y en el 2006 sufrieran una de las peores represiones de parte del gobierno de Enrique Peña, entonces Ejecutivo mexiquense. Si las tierras del ex vaso de Texcoco no se vendieron por las malas, la Conagua montó una campaña silenciosa para comprarlas con otra excusa: la recuperación del entorno. Hace un año, ya había tierra suficiente para el aeropuerto y casi nadie se dio cuenta. Ahora, anunciadas las inversiones por 169 mil millones de pesos, es cuestión de tiempo para que todo cambie de manera radical.

En Xochicuautla, los afectados por Hinojosa denuncian que una compañía, Di Terra Consultores Ambientales, con sede en Metepec, Edomex, ha capturado y se ha llevado a los animales cuyo hábitat eran esos cerros, contratada por el gobierno estatal. Ese bosque es un silencio que desde la ceguera empresarial lanza una alerta que por lo pronto advierte que, además de Xochicuautla, otros poblados como Huizapa están en la mira. Los sitios emblemáticos de la nación otomí ya están afectados. La Cañada de Alférez está cercada, privatizada. La Campana, lugar donde se cree se originó la vida; La Palmita; la Piedra China; el Cerro de la Verónica o El Llanito, donde aparece la Virgen de Guadalupe, serán arrasados y se prepara el desvío de manantiales y ríos subterráneos hacia el DF.

“Con la construcción de la autopista se verá truncada la ruta sagrada Ndañu-Donikjä, en la cual se realizan diversas festividades ñhañhus milenarias, entre ellas la ceremonia del Fuego Nuevo. Esta ruta sagrada se hace anualmente desde la comunidad indígena de San Lorenzo Huitzizilapan hasta el punto más alto del municipio de Lerma. También quedarían cortados de tajo los senderos sagrados que conducen desde el lado norte hacia el santuario de Nacelagua, el cual, además, ha sido privatizado en 99 por ciento al venderse para la construcción de un fraccionamiento privado de lujo denominado Reserva Santa Fe, en lo que son parte de los terrenos de Santa María Atarasquillo, que fue el primer ejido en privatizar parte de sus tierras tras la reforma agraria impulsada por Carlos Salinas de Gortari”, apunta el Frente de Pueblos.

San Francisco Xochicuautla es una población de Lerma, a 40 minutos del centro de Toluca y separada de la cabecera municipal por un tramo carretero donde puede verse el trazo de la autopista, que espera imperturbable. Con unos 5 mil habitantes, el 14 por ciento hablante de alguna lengua indígena, conserva todavía tradiciones prehispánicas iniciadas por las comunidades ñhato, otomíes del Alto Lerma, protegidas por convenios internacionales y avaladas por el gobierno mexiquense y federal en su momento, y que ahora niegan, para que allí pase, por 300 hectáreas de bosque, la autopista.

Xochicuautla comparte el mismo destino carretero con los poblados de Huitzizilapan y Santa Cruz Ayotuxco, involucrados también en el trazo que Autovan presentó, y que tiene un costo estimado de 3 mil millones de pesos. Incluso, en septiembre del 2013, el propio presidente de México, Enrique Peña, firmaba ante la ONU documentos que garantizan respetar a la nación otomí, recuerda el periodista David Galeano.

Francisco Reyes Flores, de 25 años, es uno de los vecinos afectados. Campesino de la comunidad, fue detenido por la policía del Estado de México el 3 de noviembre del 2014, al mediodía, cuando los pobladores se dieron cuenta de que la empresa Autovan reanudaba las obras. Encabezados por el doctor Armando García Salazar, delegado y representante, presentaron amparos y argumentos que demostraban a los empleados de Hinojosa que no tenían derecho a reactivar los trabajos.

Cuando llegaron, ya había granaderos para proteger a los de Autovan. Una multitud presenciaba aquello y el Consejo Supremo, del lado de los colonos, decidió formar un comité de cinco personas para dialogar. La llegada de medios de comunicación no ayudó en nada y ese primer intento de acuerdo se rompería. Los dichos de los comuneros son grabados por las cámaras: los de Autovan permanecieron silenciosos, no respondieron a las peticiones para mostrar documentos que les permitieran continuar las obras. Finalmente, los medios se retiraron y en ese momento Autovan reaccionaría.

Los granaderos, en fila, esperaron la orden del comandante mientras los de Autovan regresaban a trabajar. La gente volvió a oponerse y esta vez ocho personas formaron una valla para impedir el avance.

-Nosotros traemos la autoridad –les decía el encargado de la obra.

Acto seguido, los granaderos apresaron a los colonos.

– ¿¡¡¡No que muy cabrón!!!? – increparon los gendarmes a Francisco Reyes, mientras lo arrastraban, aunque todavía alcanzaba a preguntarles qué había hecho.

La respuesta  viene en una patrulla. Francisco se ve levantado en vilo, aventado boca abajo y aunque se queja diciendo que ha sido lastimado, sólo obtiene un “¡cállate o aquí te rompemos la madre!”.

Luego, junto con otras siete personas, fue llevado a la Procuraduría, donde permaneció detenido 48 horas, en espera de que alguien los denunciara por algún delito. Nadie acudió y los colonos fueron liberados.

– ¿Te han amenazado después?

Los árboles crujieron y el silencio se recargó, escurriéndose en lo oscuro.

– No, no soy delincuente para que me anden amenazando, pero si llegara a pasar lo voy a publicar. Aquella vez nos quisieron interrogar antes de que declaráramos, pero nos negamos. La gente nos apoyó, nos defendió, junto con un abogado particular.

Luego voltea a ver el bosque, donde se observa el avance de los talamontes que atestigua árboles arrancados, abandonados en las brechas.

– Siembro maíz, el haba. A mi patrimonio se lo va a llevar la autopista. Los de Autovan alegan que una asamblea, la del 30 de abril del 2012, les da el poder de entrar a las tierras y trabajar en la obra. Pero todas las asambleas se han caído porque nosotros obtuvimos amparos que las anulan.

Esas reuniones fueron custodiadas por hasta 800 granaderos, estatales y municipales. En 1951 un decreto presidencial otorgaba a los otomíes la posesión comunal de mil 902 hectáreas. La Federación, ahora, desconoce esos tratados. El amparo 647/2011, emitido por el Tribunal Colegiado de Toluca y que mandataba al magistrado del Tribunal Unitario Agrario con Distrito Nueve, fue obtenido el 14 de agosto del 2012 y ordenaba una sentencia en la cual se comprueba que no hay ninguna causa que perseguir, ningún acuerdo realizado era válido y que las obras se debían detener. Desde esa fecha Autovan ha manejado todo de otra manera y eso incluye la intimidación con granaderos, la ocupación de calles y caminos con agentes de la policía que han comenzado por molestar a quienes pasan por allí, acosando a las jovencitas o solamente hablando a gritos sobre los que les va a pasar a quienes no se vayan. Otro amparo, el 503-2013 del 27 de mayo del 2013, ordenaba la suspensión provisional de las obras.

Pero esos documentos no le importan a Autovan. Con 109 comuneros a favor de la autopista y aprovechando que el resto -en total son 442- abandonara las asambleas, Autovan consiguió autorización para una ocupación previa. Así, la compañía comenzó a abrir brechas y establecer trazos para la autopista, de 22 kilómetros de largo, violando aquel amparo. Incluso la empresa ya ha realizado un pago –a los cuatro comisariados- para ejecutar el trabajo.

La autopista tiene la forma de una luna, la luna de una uña. El pueblo queda dentro pero las propiedades de los afectados son atravesadas por ese trazo, que invade primero la casa del delegado Armando Martínez, pero además destruye uno de los lugares de reunión para los otomíes, considerado como sagrado, la Primera Capilla, que marca el inicio de un camino de peregrinos. El trazo continúa hasta el Cerro de la Campana, cerrando el paso a los celebrantes.

El objetivo fundamental de pasar la carretera precisamente por estos puntos es quedarse con afluentes de agua y que riegan una gran parte de Lerma y Toluca. El trazo carretero reducirá en 250 millones de litros la producción de agua. Los mantos apenas contienen 30 por ciento del agua que un día acumularon. Actualmente, en la región hay el triple de pozos autorizados por la Comisión Nacional del Agua, operando sin control alguno. La carretera pasará entre las ciénegas de Chignahuapan y Chimaliapan, pertenecientes al Lerma, según datos del Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra.

Porque en Atarasquillo estará el nuevo complejo Santa Fe, en un llano llamado La Sabanilla, que ya se eligió para zonas residenciales, un complejo de la Coca-Cola, otro de la Nestlé y un club de golf. A los actuales dueños se les ha ofrecido mil 500 pesos por metro cuadrado y ya hay inversiones chinas y francesas para esos procesos. La construcción del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México comenzará en septiembre del 2015 y eso también afectará a las obras que lo complementan.

En la casa del delgado Armando Martínez, médico de profesión, un hombre trabaja sentado frente al enorme ventanal que domina Xochicuautla. Inmóvil, sólo sus manos se mueven en el oficio que practica y que alumbra el sol que entra. Xochicuautla a lo lejos, un valle desde esa altura, no parece, todavía, una población a punto de cambiar para siempre. Pero Martínez borra de inmediato esa idea y sostiene que el ecosistema será diferente porque un segmento del bosque y sus afluentes dejarán de existir. Los animales serán arrancados de sus hábitats y las tradiciones otomíes enterradas para siempre, a pesar de estar protegidas por tratados internacionales.

Pasaron los perros cruzando, regresando o gruñendo por brechas todavía más largas.

Debimos ver al sol puliendo el bosque, creciendo sobre cimientos de concreto, deshojándose en los ojos que nos seguían, pero no lo hicimos.

Y aunque algunos voltean y miran, no dicen qué, qué habrían de decir cuando sobrevuela un helicóptero de la policía del Estado de México destellando su ojo único de vidrio. Los ruidos del bosque fueron borrados por las hélices y las sombras dispersadas en el aspaviento.

Lo esperábamos.

Después llegaron los granaderos, a rondar por ahí.

Ignacia abraza los árboles mientras sus hijos la abrazan a ella.

El guión es este: no vayas todavía: está oscuro y las luces aún no se encienden en Xochicuautla.

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Fuerzas armadas: la advertencia

* Recibe la Marina reconocimiento del gobierno eruvielista y desde el Congreso del Estado de México advierte a quienes “desestabilizan al país”.

 

Jorge Hernández

El almirante secretario de Marina del gobierno federal, Vidal Francisco Soberón Sanz, reiteró la “advertencia”  a los grupos “violentos” de combatirlos por atentar contra la seguridad y tranquilidad de la población, durante su participación en la sesión solemne de la LVIII Legislatura mexiquense para llevar a cabo la develación en los “Muros de Honor” del recinto legislativo, de la leyenda con letras de oro “A la Armada de México en el Centenario de la Gesta Heroica del Puerto de Veracruz el  21 de abril de 1914”.

Tras las intervenciones del presidente de la Directiva en este 7º Periodo Ordinario de Sesiones, el panista Alonso Adrián Juárez Jiménez, y el gobernador Eruviel Ávila Villegas, quien hizo a la Legislatura la propuesta de realizar esta inscripción, el secretario de Marina señaló que “debemos unir esfuerzos   y sumar voluntades para combatir juntos todo aquello que atente contra los intereses supremos de la nación, todo aquello que lastime las aspiraciones legítimas de un pueblo que se esfuerza dignamente por tener un mejor futuro”.

La inscripción de esta leyenda fue presentada por el Congreso estatal apenas la semana pasada, y votada sin trámite de análisis y dictamen en comisiones legislativas. En esa ocasión el legislador Octavio Martínez Vargas, quien se opuso a su aprobación, denunció que se trataba de una provocación del Ejecutivo, ya que la participación de las fuerzas armadas del país en la lucha contra la delincuencia ha generado violaciones a los derechos humanos y múltiples agravios a la población.

Este diputado y los del PT, Óscar González Yáñez y Norberto Morales Poblete, así como el de Movimiento Ciudadano Higinio Martínez Miranda no asistieron a dicha sesión solemne.

En la ceremonia, Ávila Villegas se sumó a las expresiones de un día anterior del almirante, en la ceremonia oficial por el 193 Aniversario de la Armada que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto, cuando condenó la violencia de algunos manifestantes que demandan la aparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y la renuncia de Peña Nieto.

Entonces condenó también los actos “mezquinos” de quienes “enmascarados y en grupos minoritarios laceran a la sociedad”. En esta ceremonia en Toluca advirtió además que “mantendremos la guardia en alto y seguiremos dando lo mejor de nosotros mismos en cada operación que realicemos”.

De manera sorpresiva, el panista Juárez Jiménez reconoció el trabajo de las fuerzas armadas en el combate a la inseguridad, pero también demandó justicia en el caso Ayotzinapa: “Esta soberanía, dijo, no es ni ciega ni sorda, por eso desde la trinchera de la paz, el diálogo y la institucionalidad nos sumamos a las voces que demandan paz, respeto y principalmente que exigen justicia, porque ¡todos somos Ayotzinapa, todos somos México!”.

Votos para Eruviel

* En el 2011, la profesora Elba Esther Gordillo y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

En cuestión de aprendizaje e inteligencia, no hay quien le gane a Elba Esther Gordillo, salió demasiado lista. Ni siquiera Carlos Salinas, que fue quien la impuso en el sindicato y la quería en la Secretaría de Educación, lo hubiera imaginado. Estaba “por encima” de la marca. Desde un principio entendió que la clave de las diferentes posiciones políticas es “negociar”. Alguna vez un profesor cercano a ella dijo: “No hay nadie en el sindicato que no le deba nada a La Maestra, al igual que los políticos”.

En esta intrincada red de “favores”, Elba Esther consolidó un poder que se pudo demostrar, lo mismo en sus eventos de festejo, que en momentos de duelo. Un ejemplo de esto último se pudo apreciar en el funeral de la profesora Estela Morales Ochoa, madre de Elba Esther Gordillo Morales, ocurrido en junio de 2009.En palabras del extinto Miguel Ángel Granados Chapa: “El funeral […] sirvió para mostrar el poder, los intereses y la presencia de Elba Esther Gordillo. En el velatorio estuvieron presentes el propio presidente Felipe Calderón, aliado político de la doliente, y los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens, de Salud, José Ángel Córdova, y Educación, Alonso Lujambio (que además hizo publicar una esquela de condolencias al día siguiente); el rector de la UNAM, doctor José Narro Robles, la presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar; el director del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, y el de la Lotería Nacional, Benjamín González Roaro (que forman parte de la porción gordillista del gabinete presidencial ampliado); Roberto González Barrera, presidente de Grupo Maseca, que incluye a Banorte.

El líder de la bancada tricolor que está por concluir sus tareas, Emilio Gamboa, estuvo presente en el velatorio, lo mismo que el gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que además hizo publicar la esquela consabida. Hicieron esto último los gobernadores Jorge Carlos Hurtado, de Campeche; Humberto Moreira, de Coahuila; Ismael Hernández Deras, de Durango; Miguel Ángel Osorio Chong, de Hidalgo; Enrique Peña Nieto, de México; Ney González, de Nayarit; José Natividad González Parás, de Nuevo León; Mario Marín, de Puebla; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Fidel Herrera Beltrán, de Veracruz”.

Considerada como la política más repudiada del país, a Elba Esther la persigue un sinfín de etiquetas e insultos callejeros—corrupta, déspota, traidora, monstruo, mapacha electoral, ratera, asesina—, pero nada ofende a La Maestra que supo adornarse con otras credenciales oficiales como haber sido tres veces diputada federal y titular de la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal, secretaria general del PRI, secretaria general del SNTE, líder moral vitalicia del sindicato y presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. Éste último le otorgaba el control del SNTE hasta 2018, pero se atravesó su destitución.

La sagacidad fue uno de los atributos que le sirvieron para convertirse en pieza clave del ajedrez político nacional, así como para hacer que los estatutos del sindicato favorecieran su permanencia. Fue de esta manera como, en 2004, logró el derecho a la reelección, con lo que extendió su periodo como líder sindical. Tres años después, en un congreso extraordinario del SNTE, la Gordillo fue designada por los suyos como líder vitalicia del SNTE “por el tiempo que sea necesario”.

Todavía no concluía 2012 cuando propuso a los profesores votar “libremente” por la planilla única Innovación que tenía por lema “unidad y renovación”, y de la que ella era la presidenta. En realidad, estaba disfrazando su reelección o renovando su dirigencia vitalicia. Le seguían Juan Díaz de la Torre como secretario general; Carlos Moreira Valdés —hermano del actual gobernador de Coahuila y de Humberto Moreira, que se propuso en el Colegiado Nacional de Seguridad y Derechos Sociales—; Francisco Arreola Urbina, ex esposo de Elba Esther, en el Comité de Vigilancia, Transparencia y Rendición de Cuentas; y René Fujiwara, nieto de Elba, en Colegiado de Formación Sindical, por mencionar algunos. En fin, nueva estructura con los mismos nombres.

El voto de los 3 mil 500 delegados provenientes de las 56 secciones del SNTE se les pidió en un lujoso evento que tuvo lugar en el hotel Barceló de la Riviera Maya ubicado en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo. Los invitados de La Maestra llegaron con tres días de anticipación para hospedarse en el lujoso resort categoría Premium, un complejo con cinco edificios de estilo tropical, playero, caribeño, colonial y de palacio cuyos servicios ya habían sido pagados, de tal forma que los huéspedes podían hacer uso de ellos sin costo alguno. Ese día también tuvieron la oportunidad de cambiar su vieja computadora por una laptop Hewlett-Packard, cuyo costo fue financiado por su sindicato.

Fue así como, el 20 de octubre de 2012, Elba Esther fue electa “democráticamente” por los suyos como presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. El resultado de la elección fue contundente y quedará en la historia. Ningún delegado votó en contra de los cambios estatutarios. En medio de gritos de alegría, porras y canciones, Juan Díaz de la Torre se encargó de dar a conocer el veredicto final: “El SNTE, el sindicato de maestros más grande y más poderoso de América Latina confirmó a una mujer, la maestra Elba Esther Gordillo, como su líder”, exclamó. A su lado, La Maestra sonreía. Y ese mismo día le dijo a los sindicalistas que no debían admitir traidores en el SNTE ni personajes que crearan lazos de compromisos con el gobierno para que se respetara la autonomía sindical. Ya se enteraría que Judas mismo le había levantado la mano del triunfo.

Al hacer la toma de posesión de su nuevo nombramiento, Elba Esther Gordillo —la poderosa maestra que profesa creencias de santería, una religión cubana que practica el sacrificio de animales— declaró: “Asumo esta responsabilidad consciente de los tiempos. Sé que no estoy sola, que nunca lo he estado, porque permítanme decirlo, hoy hay un espíritu cerca de mí que me enseñó a amar lo que soy y que me enseñó como madre a ser mejor. El espíritu de una maestra está en mi ser” Y aunque unos meses antes de esta elección asombró a varios con la noticia de que en octubre se iba porque se sentía cansada y deseaba “salir por la puerta de la sala, no la de la cocina”, hubo quienes no le creyeron. Y razón de sobra tenían para hacerlo, debido a que Elba Esther ya estaba integrando la planilla con la que planeaba extender, por seis años más, su cacicazgo.

Pero si alguien supo cómo pagar los favores, esa fue ella, que tuvo muy claro: “Para los leales todo, para los disidentes nada”, frase con la que instauró una dirigencia de prebendas pagado con las cuotas sindicales que son, como se diría coloquialmente, “el sombrero ajeno con que la Golden Queen saludaba y mantenía contenta a toda su comarca”. Mas, como bien reza el dicho, no dio paso sin guarache. Quería a los maestros incondicionales a sus intereses para que, cuando se tratara de concretar un “compromiso” adquirido con la clase política, ellos estuvieran siempre unidos y dispuestos.

La Maestra demostró que,  cuando se trataba de consentir a sus más allegados, no escatimaba recursos para premiar el trabajo político y de gestión que realizaban sus dirigentes sindicales durante todo el año. Como ejemplo están los cruceros que, ni trabajando tiempo extra, un profesor alcanzaría a pagar. De acuerdo con una nota del periódico El Universal, publicada el 13 de diciembre de 2012 tan sólo en ese año “los poco más de 50 integrantes del comité ejecutivo y comisionados en la dirigencia nacional, además de los 54 secretarios generales de cada una de las secciones de la organización en los estados, más un acompañante, están incluidos en la lista de quienes partirán […] rumbo a Miami, en Estados Unidos”.

El viaje se realizaría en medio de todos los lujos y comodidades: “albercas, jacuzzis, servicios completos de salón de belleza, áreas de masaje, aromaterapia, aplicación de mascarillas, clases de baile, espectáculos de animación, entrenamiento para buceo o asistencia a salas de juegos y en algunos casos hasta casinos.” Pero lo mejor sería que todo estaría financiado con las cuotas que obtuvo la organización sindical a través de sus agremiados quienes dejan, aproximadamente, 6 millones de pesos por día—declaró Francisco Arriola, ex esposo de Elba Esther Gordillo, para El Universal.

Sólo por hacer una aproximación, se estima que este crucero tenía un costo de 558 euros o 9 mil 500 pesos por persona si se ocupaba un camarote standard, y hasta mil 661 euros o 27 mil pesos por una suite. Aunque este viaje fue cancelado de último minuto por la entonces lideresa sindical, se sabe que un año antes su recorrido fue por la isla de Puerto Rico y, en 2010, se les deleitó con el paisaje de Hawai. Definitivamente, ni pensionados hubieran estado mejor.

Y es que, por todo el trabajo que realizaban como aviadores electorales, los profesores se merecían eso y mucho más, pues su actividad fue evidente en cada elección en que La Maestra tuvo puestos sus intereses. Por ejemplo, en 2011, ella y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista.

No por nada, la mayoría de la sociedad mexicana la tiene en tan poco afecto, acusándola de haber secuestrado la educación para usarla de acuerdo a sus intereses. Aunque, a decir verdad, esta idea se vio seriamente arraigada en el colectivo después del documental titulado De Panzazo, de Carlos Loret de Mola, que la señalaba a ella y a su sindicato como los responsables del rezago educativo que enfrenta el país. En su momento, La Maestra supo defenderse argumentando que la intención del documental era la de apoyar la iniciativa privada de la educación, valiéndose de una campaña sucia y desmedida contra su persona. No tenía ninguna razón.

Explicaciones

* Ecatepec es el quinto municipio más violento del país.

El ex presidente de México, el panista Felipe Calderón, lamenta la muerte de su mascota, el perro Laster, el 4 de noviembre del 2014.

A Eruviel Ávila todavía le falta explicar Tlatlaya. Todavía le falta explicar las muertas del río de Los Remedios. Todavía le falta explicar las torturas de su Procuraduría. Todavía le falta explicar que en Ecatepec se comete genocidio.

 

Miguel Alvarado

Busca en su computadora. ¿Hacia dónde va México? ¿Dónde está México? ¿En qué se ha convertido? Como si una edad geológica cambiara en el instante de chasquear los dedos, la mueca desdeñosa del hombre a cargo, el abrazo amoroso del dios ausente, en todo caso los números del INEGI, la jeringoza pendenciera de los habitantes de Harvard que luego enseñan su cátedra de sangre y cerveza desde las secretarías de Estado. Las mexicanas. Como si un límite geopolítico de veras cambiara en todo caso una Cámara de Diputados, un Consejo Tutelar para Menores y México dejara de ser aquella Tenochtitlán de barro y paja, polvo y caminos, tumbas líquidas como ahora los canales del río de Los Remedios que atraviesa Ecatepec, el sacrosanto valle de México, la fosa viviente más grande del mundo.

El que busca en su computadora halla por fin una carpeta en los profundos ventanales de Windows, una raíz crecida, meticulosa en las esquinas del lenguaje binario. Pero aquí no hay cartas de amor ni disfraces del Día de Muertos. En todo caso, nada es la broma ni la risa, el vaso alzado, el brindis ni la sangre azucarada, los huesos de papel picado. Y ese lenguaje, dos unos, un cero, otro más y las combinaciones que a nadie le asombran, son la sucesión del horror cotidiano, los azares de un cuchillo donde Ecatepec cimenta la cotidianeidad de su mala compañía.

Ok. Abre una foto. Esa es la vida. La muerte de noche. Y es así. Un hombre con los ojos cerrados descansa sobre una camilla. Primero están sus piernas. Luego sus brazos. Los pares muy juntos, abrazados en una danza que, podría decirse, llueve indefinidamente, detrás de un cristal. Enseguida el tronco, tatuado en tonos verdes, presenta araños algunos y los dedos de sus manos tocan los dedos de sus pies. Se tocan, moviéndose en ese cuadro estático aletargado que no impresiona porque ha sido meticulosamente reproducido en la escenografía de lo repetido, premiado incluso en el despojo de la crudeza. El infierno, por ejemplo, ni siquiera es tan complicado como la profundidad de la cabeza cercenada, sus ojos cerrados, separados del cuerpo por una motosierra. La frase tan manida de la precisión quirúrgica pierde toda proporción pero también se desvanece la docta seriedad de la sabiduría del aula, la investigación tan chafa, tan meticulosamente inútil del infierno de las averiguaciones previas.

Es la sangre, ese mareo. Ese dolor.

Eso, dice el investigador, es lo más suavecito.

Este es trabajo negro, olvidado, el que estrella de lleno, de cabeza contra la realidad, el que no se adorna con el dato ni siquiera duro, el estómago vomitado.

La cabeza descansa, olvidada del resto, el regazo resignado de la muerte a pedazos. No hay una gota de sangre en esa infamia en la que se convierte aquel depósito de cadáveres. Pero no hay tiempo. Quién se quiere detener a escuchar la historia, cuál historia si afuera ondea un trapo, un águila negra, la bandera hecha jirones, en todo caso un puto bote de basura.

El dolor pierde sentido. Causar dolor pierde sentido. El sacrificio humano no es levantarse a trabajar, ordenar los instrumentos de labor a las cinco de la mañana, romperse la madre dieciséis horas diarias. Esas imágenes tienen que ver con algo más, con palabras aparejadas al inframundo, al entierro, a la idea de una masacre que no se anuncia pero que sucede, imparable en el deshuesadero que resulta el hogar, la casa para algunos, por debajo, por lo invisible, como en guerras de exterminio.

A otro le quitaron 300 pesos. Se los quitaron, al final de cuentas, pero no se dejó. Muerto, pero no se llevaron la morralla. Le dejaron sus pesos en el pantalón, fotografiado como prueba o evidencia de que así quedaron sus despojos. El contraste con la realidad oficial es un ojo putrefacto. La frivolidad del gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas cuesta 24 millones de pesos pero no la paga de bolsa. Sus fiestas patrias bien lo valen, documenta el periodista Elpidio Hernández y dispone del erario público para entretener y entretenerse

El de los 300 pesos es nadie. Fue nadie. Un perro tirado, vestido de mezclilla. Una foto para la diligencia. Un pormenor. Aquí no apareció José Luis Abarca o una emperatriz de Iguala, la mafia de Guerrero, peñanietos empoderados detrás del telepromter. Tampoco el gobernador priista que piensa en grande y que en grande calla cuando se trata de la seguridad pública, del narcotráfico, de los 22 ejecutados en Tlatlaya, sur mexiquense de las torturas en la Procuraduría, de los 922 feminicidios sin esclarecer en el Estado de México, de los mil 500 desaparecidos, de las 138 jóvenes de entre 11 y 19 años que no pueden ser rastreadas desde el 2011.

El carrusel de fotos incluye a un hombre tirado junto a un niño. Lo mataron -explica el dueño de la computadora, investigador privado- cuando retiraba cinco mil pesos de un banco. Click. A esta chica por no querer tener cópula con varios. Click. Maniatado sobre la mesa. Click. El tener. Es un país donde se castiga todo. Click. El no tener. Donde ser pobre es sinónimo de ser delincuente y tener miedo es sinónimo de ser un blanco ambulante en cualquier lugar. Click. Por ejemplo, a esta muchacha la mataron porque al vecino le gustaba. Click. Una cosa tan estúpida. Una cópula. Así de güey.

Los chicos salen a manifestarse en las ciudades de México.

Ayotzinapa es Ecatepec.

Es Toluca.

El Seminario. La colonia que uno quiera.

 

Un hombre que no dejaba de reír

 

A ese hombre lo mataron por sus alhajas. El Sonrick´s fue el asesino. Un hombre que no podía dejar de sonreír, ni siquiera matando. A la víctima, secuestrada, la hincó, con los ojos vendados mientras le decía que contara hasta cien, para dejarla ir. El asesino con la pistola en la mano, la miraba curioso.

– ¡Cuéntale, ándale!

– U- uno, do-do-s, dos, tres…

El Sonrick’s guardó silencio y dejó que su víctima llegara a 22. Ésta, creyendo que ya se encontraba sola, se incorporó.

– ¿A dónde vas? Todavía no nos vamos –dijo El Sonrick´s burlón, mientras le ponía otra vez la pistola, una pequeña .22 en la cabeza al asustado hombre, que volvía a hincarse.

– Eeeh, sí. Veintitrés. Veinticuatro. Veinticinco.

– ¡No, nooo, no! ¡Oootra vez! ¡Desde el principio!

– Uno. Dos. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang.

Uno. Dos. Principios numéricos de la eternidad. Es un agujero la palabra, la boca retorcida de una fosa donde dios está enterrando.

“Tenemos los videos del Monte de Piedad del centro del DF. Les dieron 77 mil pesos por las joyas”, apunta el investigador.

Luego se supo la historia completa. La mamá de El Sonrick´s trabajaba en las cercanías del aeropuerto capitalino, en un congal. Allí se conocieron y juntos enfrentaron por un tiempo las cosas que se pudren en el corazón. “El Sonrick’s era un estúpido” y arreglaba su vida y la de los demás en las maquinitas de la esquina de su colonia. Un día, jugando con sus amigos, les comentó, con su cara de hacha, que “el güey de mi mamá viene cargado”.

La madre, la solidaria amante fue convencida de participar. Total, sólo le quitarían los valores y quizás habría algún golpe de por medio. Lo asustarían, eso sí, y deberían huir, pero valdría la pena, ¿Cuánto habría calculado en ese golpe el hijo sin miedo? Nadie lo sabría, pero él y la madre acudirían por la víctima al aeropuerto, lo encañonarían incluso antes de que bajara del auto, un Mercedes, con la pequeña calibre 22 y se lo llevarían a Amecameca, donde lo despojaron de las tarjetas de crédito. Agotadas éstas, lo llevaron al canal de La Compañía, para variar y allí lo mataron. Así resume el investigador las últimas horas del desafortunado hombre.

Le disparó siete Ayotzinapan, a quemarropa, pero sólo le pudo meter cinco balas.

El ex presidente de México, Ernesto Zedillo, critica la ausencia del Estado de Derecho.

“Y cómo se vanagloriaba ella del hijo. Y todavía ella nos contaba cómo le decían los amigos de El Sonrick’s cuando regresaron, luego de tirar al hombre: nooo, sheñora, su hijo, su hijo, noooo, señora, su hijo, shuhijo tiene unos güevototes. Lo mató así, sin temblar”, dice el investigador mientras repasa la ficha de aquella familia. Este asunto tiene tres años.

El ex presidente de México, Vicente Fox, critica la ausencia del Estado de Derecho.

Los desaparecidos de Ayotzinapa son 43.

Los desaparecidos en México son 25 mil.

Los ejecutados en México ascienden a 36 mil 718, durante el sexenio del presidente priista Enrique Peña, según procuradurías y fiscalías estatales.

Ecatepec es el quinto municipio más violento del país.

El ex presidente de México, el panista Felipe Calderón, lamenta la muerte de su mascota, el perro Laster, el 4 de noviembre del 2014.

A Eruviel Ávila todavía le falta explicar Tlatlaya. Todavía le falta explicar las muertas del río de Los Remedios. Todavía le falta explicar las torturas de su Procuraduría. Todavía le falta explicar que en Ecatepec se comete genocidio.

Todavía le falta explicar por qué es gobernador del Estado de México.

 

* Este artículo no podría haberse escrito sin la ayuda del abogado CMM, a quien le agradecemos sus precisiones e inteligencia para encarar sus casos, su lucha cotidiana para cambiar el entorno en el que se desarrolla sin esperar nada, ni siquiera las gracias. Vaya nuestro reconocimiento.

Calaverita para Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México

Nuestro Tiempo

 

Eruviel, en los puros huesos nos dejaste,

gritaba la Calaca al mandatario mexiquense

mientras nadaba en el río buscando una hija doliente.

 

La Calaca no encontró nada más a sus parientes,

y flotando en los Remedios había 46 ausentes.

De ésas no conozco a nadie, rezongó Ávila, solemne

mientras alguien le pintaba sus chapitas con colores ecatepenses.

 

Ya lo llevan al panteón, ya la Muerte lo ha alcanzado

pero no se lo puede llevar porque habla demasiado.

 

Después llegó su amigo Manzur a decir

que la Muerte se equivoca, que las muertas

no son mujeres sino el viejo truco de un faquir.

 

Ora, Muerte, no te rajes, mejor vete por tu Frutsi y tu despensa

ya sabes que Eruviel, en grande, siempre piensa.

 

Tú lo quieres putrefacto, que te mate el gober de risa,

pero no te lo llevarás porque está asociado a Televisa.

 

Glosa para el olvido

* Aunque se adelantó que la glosa se haría bajo un nuevo formato, en realidad se usó el de siempre, es decir una participación de los funcionarios para exponer los resultados de la gestión estatal en cada uno de sus rubros, y dos más para responder a las preguntas de los diputados. Por parte de los diputados dos rondas para preguntas y cuestionamientos varios con la participación de un diputado por cada partido político.

Jorge Hernández

Con la misma urgencia y ausencia de debate que ha caracterizado la aprobación de prácticamente la totalidad de iniciativas de reformas legales o nuevas leyes recibidas durante dos años de gestión, la LVIII Legislatura del Estado de México dio cuenta del “análisis” y calificación del Tercer Informe de gobierno de Eruviel Ávila Villegas, ejercicio pomposamente conocido como “glosa”.

Tal como fue anunciado, comparecieron ante comisiones legislativas los secretarios de  Seguridad Ciudadana, Agua y Obra Pública, Comunicaciones, Desarrollo Social, Salud y Educación, además del procurador. También asistieron como “chaperones” el secretario general de Gobierno, José Sergio Manzur Quiroga y el de Finanzas, Erasto Martínez, quienes al final de cuentas sí tuvieron participaciones.

Aunque se adelantó que la glosa se haría bajo un nuevo formato, en realidad se usó el de siempre, es decir una participación de los funcionarios para exponer los resultados de la gestión estatal en cada uno de sus rubros, y dos más para responder a las preguntas de los diputados. Por parte de los diputados dos rondas para preguntas y cuestionamientos varios con la participación de un diputado por cada partido político.

La novedad estuvo en que las comparecencias fueron dobles, es decir, dos funcionarios en cada una. Iniciaron la jornada el procurador Alejandro Gómez Sánchez junto con el secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Canales Mena, bajo la mirada vigilante de Manzur Quiroga.

Como en años anteriores, los tiempos fueron marcados pero no respetados. Se asignaron 10 minutos de exposición a los funcionarios, mientras que los legisladores tres minutos en cada participación. Ninguno respetó este tiempo, unos y otros se tomaron hasta veinte minutos por intervención, de tal manera que las comparecencias se tomaron hasta cinco horas cada una. El ejercicio, que empezó alrededor de la una y media de la tarde, terminó poco antes de la medianoche.

Como cabía esperar, una glosa bajo estas condiciones no podía ser ni profunda ni objetiva ni fundada. Prevalecieron las improvisaciones, las reiteraciones, las declaraciones al paso, las acusaciones coyunturales, las ingenuidades, las lamentaciones, los reconocimientos obligados, las nuevas promesas y renovados compromisos pero nada más. Y al final sólo se dieron por cumplidas dando a entender que con ellas se daba por atendida la glosa, el “análisis” del informe.

El único momento que pudo trascender fue cuando el secretario Damián Canales ofreció su renuncia si en un plazo determinado no lograba los resultados esperados. Le tomó la palabra el petista Óscar González, quién le pidió ponerlo (por escrito), aunque al final no insistió.

De Eruviel y otros demonios

* Aparece Eruviel Ávila en el centro de un círculo muy rojo, quizás alfombra o efecto televisivo, en un escenario adaptado para que hable de pie, ante un público heterogéneo, iluminado por una azul fosforescencia que apenas permite distinguir ese interior como una fábrica automotriz. A Eruviel eso no le importa. Ha cumplido tres años administrando la heredad presidencial, la nación chiquita de Peña Nieto y debería responder. El juego de la comparecencia pública ya ni siquiera es perverso. Sólo TV Mexiquense trasmite aquel hecho y, por lo que se observa, se trata de un programa pregrabado por lo que el mandatario se conduce desde el desparpajo, con el desenfado de quien cursa por el terreno de lo cumplido pero con creces, sin contrapesos.

Miguel Alvarado

I

Todavía no lo alcanza la denominación de progreso. Por eso es un campo de flores amarillas, moradas y rosas sin fin crecidas entre los cultivos y terrenos bardeados a medias, que aún no han sido vendidos y donde luego habrá otra clase de plantas, éstas de concreto, diseñadas por manos alarifes copiadoras de fachadas, reproductoras ergonómicas a la buena de dios. Porque el progreso para San Pablo Autopan, un pueblo de Toluca a 15 minutos del centro de la capital mexiquense, siempre estará relacionado con el ecosistema de las castas y el mestizaje toluqueño que impone, incluso por las buenas, una dirección, formas definidas aunque impropias.

II

El pueblo reproduce desde la abstracción de miles de casas, edificios, calles trazadas por una mano desatinada, servicios apenas suficientes, siempre pensados a futuro desde el ahora destructor. Autopan, pueblo otomí, no necesita 30 millones de pesos “para dignificar el mercado de la colonia Aviación”, que anuncia la alcaldía como una de sus magnas obras y que hasta la fecha es sólo un hato de intenciones deschavetadas porque ese tianguis, que funciona sólo los viernes de cada semana, es regenteado por el narcomenudeo en un tercio de sus instalaciones. Detrás de aquella plaza las castas emergen, palpables en su latinoamericana luminiscencia y prueban, a su manera, que el abismo social en México es tan insondable como las razones que lo hacen posible. Allí, por ejemplo, pueden convivir sin enojarse las propiedades de la familia Manzur, uno de cuyos integrantes es José Manzur, actual secretario de Gobierno en el Edomex y docto postulante para suceder como mandatario a Eruviel Ávila. También, de la nada, crece la casona blanca y fantasmal del diputado local priista Fernando Zamora, un antiguo líder sindical del magisterio, figura única al frente de 80 mil profesores y que luego cabalgó en solitario, llanero de bajo perfil, por cargos populares que terminaron por encumbrarlo aunque nada más en lo económico. Es aceptado que ayuda a los vecinos. Que pavimenta la calle. Que se ocupa de drenajes y acerbos eléctricos y vela por la seguridad en la cuadra aunque no puede abarcar mucho y se limita al territorio que su casa implica. Así todos, incluso él, estarán satisfechos. Esos políticos cuya riqueza no alcanzan a disimular en la Nación Peña Nieto escogieron Autopan porque un día los ejidos serán valorados de otra manera. Allá, en esa extensión tornasolada, campesina pero fragmento también de una ciudad que desde ahora se declara perdida, habrá un estadio de futbol de primer mundo, una red vial que reduce cualquier distancia a precios razonables, pagaderos en casetas de peaje y transporte público y, en fin, una hilera filosa de centros comerciales que sustituirán al comercio local.

Fernando Zamora y José Manzur viven tranquilos, tutankamónicos porque han cumplido sus deberes, dado a sus familias, disfrutado y pagado por vivir como eligieron. Más allá de los muros donde habitan se dibuja otro México, aterrizado como por casualidad en la colonia Aviación.

Otro México. Así, luvianizado.

III

Sucede que llueve y las calles de Autopan se reducen, espejeadas en la suma del fragmento, a trazos determinados desde un principio por la primera casa levantada al estilo Toluca y que sustituye de golpe el barro ancestral por ladrillos o los convenientes materiales prefabricados. Uno busca, dicen allí, la seguridad de los montes o la cercanía de los ríos. Nada de eso existe pero sí laderas, verdes como jamás un cerro han visto los ojos. Y entre el polvo que se mete por la ventanillas del auto, endomingado y soleado después del agua, se desenrolla como una serpiente el asentamiento de El Canal, una calle larga de 7 kilómetros o más que un decreto municipal la ha convertido en colonia. No hay nada, sólo casas seriadas a lo largo del barrial, a lo largo del cerro, que en sus faldas cobija las flores, una estación de gas, veredas que aparcan al término de un auto listo para la chatarra.

La entrada a El Canal está pavimentada en los primeros 100 metros. Después todo es polvo, los cultivos ordenados, como dicen los creyentes, sobre la uña de dios o el dedo de Tezcatlipoca, Nuestro Señor el Desollado señalando algo, como se ve en la iglesia del pueblo, donde un cristo negro –ése puro, ése reverenciado- es la transubstanciación del hijo trino. Pero ese espejo que humea no alcanza para reflejar el caserío desordenado. Nada es más simple que una hilera de casas. No son las mansiones al estilo Manzur ni existen puertas de 7 metros de altura como le gustan a Fernando Zamora. El pobre le copia al rico pero siempre pervive la escala humana. Las que destacan lo hacen porque su pequeñez de castillo o fortaleza no alcanza para mayores reducciones o ridículos. Humanas, sí, pero barrocas con torres innecesarias para el sol o puertas semi-redondas que se deben pasar agachado. Apenas se trazan proyectos de tiendas, una peluquería, una tintorería, dos misceláneas, una de vinos y licores. Aquí no hay espacio para el Oxxo, no por ahora. En ese Canal el cerro verdea entre algunos árboles, incluso cuando los muertos comenzaron a aparecer, en septiembre del 2014.

IV

No quieren que vean que son invisibles.

Mientras Servando Gómez “La Tuta”, gobierna Michoacán apuntalado con asesorías desde la Federación, en Autopan la realidad es miserable a veces, como cuando se cuentan los cadáveres porque en dos años, al menos, han desaparecido 20 personas. Las dos últimas regresaron hace días, pero son las que más se recordarán porque no volvieron solas ni tampoco completas. Llegaron, nadie sabe cómo, a la calle larguísima de El Canal y allí los hallaron los que trabajan temprano.

Un joven. Jorge. Otros dicen que Pedro. Otros que no tiene nombre. Porque nadie sabe, ni la policía ni cuando llega la ambulancia, cuando recoge el cuerpo. La realidad es lo que es en esos dos metros que ocupa el cuerpo de Jorge o Pedro, porque tiene los brazos estirados, los zapatos fuera del pie, como anunciando algo, porque alguien los aventó. Jorge o Pedro no tiene nombre, nadie lo conoce, nadie quiere o lo puede identificar. Apareció a principios de septiembre del 2014 tirado, al pie del cerro ése y fue hasta que un vecino lo movió para ver si estaba vivo que se dieron cuenta de que esa muerte era algo más que alguien allí. Porque nada más darle vuelta apareció el charco oscuro de la sangre como una gelatina. Y nada más darle vuelta algo salió de su cuerpo, vestido, eso sí, pero con la camisa abierta. Despeinado, hinchado, Jorge o Pedro presentaba una herida en el pecho, una irónica abierta como en canal y desde allí un relleno de papel periódico, anticlimático menaje de anuncios y noticias hecho pelotas para rellenar el hueco de una carne ya absurda porque nada había dentro. Algo faltaba pero no una nota.

“Gracias”, decía la nota. Gracias por los órganos, pues. Sí, le faltan, dijeron los de la ambulancia, “pero no sabemos cuáles”.

Entre el papel periódico algunos billetes también aparecieron, hechos bolas y pues ya secos, firmes gracias a la sangre que se coaguló durante horas.

Todos son jóvenes, esos 20 desaparecidos.

Arriba, por el cerro, como que sí, como que las nubes se erizan.

V

Huichochitlán es uno de los 17 puntos en Toluca donde se consume más drogas, según estudios del Centro de Integración Juvenil municipal. Esas drogas son la mota, la coca, las metanfetaminas y los inhalables.

“Ven, vamos a caminar”, le dijeron a la joven que estaba recluida en un centro de desintoxicación en ese pueblo. Ella no quería estar y había amenazado con escaparse. Aunque para ella ya no, siempre existirá alguien, algunos que deban ejercer de muros, puertas encadenadas. En San Cristóbal observa los ladrillos, la arañada pared y piensa que afuera estaría mejor, escuchando incluso los cohetes, lo que supone libertad cada quince de septiembre.

– No quiero ir a caminar, pero me voy a ir.

Los custodios entonces la molieron a golpes, para que no se fuera. Luego tiraron el cuerpo al canal de aguas negras, donde fue hallada días después porque los perros ladraban, histerizados por el olor.

Ella tenía cafés los ojos, la boca abierta como una iglesia.

VI

Esta vez un árbol es usado para amarrar un cuerpo. Allí permanece días hasta que los animales lo localizan. El hombre tampoco tiene nombre y también le faltan las entrañas. Al ejecutado le extirparon algunos órganos y lo rellenaron con piedras. Los homicidas intentan ser educados y en la misiva que pende del cuerpo se puede leer “gracias por cooperar. Nosotros lo necesitábamos más que tú”.

No hay dinero esta vez y sólo los de El Canal constatan el levantamiento. Oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana dicen -sólo eso- que “lo del tráfico de órganos está bien duro”. En el Edomex aumentaron 14 por ciento las ejecuciones en tres años. Uno cree que sería un fracaso de las políticas públicas del gobierno de Eruviel Ávila pero no es así. La seguridad, al menos la pública, nunca ha estado en la agenda del gobernador priista, a quien ahora guiñan con la posibilidad de una campaña para las elecciones presidenciales, dentro de algunos años. La constante promesa de abatir los índices jamás se ha cumplido. Una mujer hallada en un canal de aguas negras y dos jóvenes sin órganos no cambiará nada porque su valor, para el gobierno, radicaba en el voto y el pago de impuestos. Muertos, a menos de que se incluyan en el padrón electoral, son polvo de cualquier denominación.

IX

Aparece Eruviel Ávila en el centro de un círculo muy rojo, quizás alfombra o efecto televisivo, en un escenario adaptado para que hable de pie, ante un público heterogéneo, iluminado por una azul fosforescencia que apenas permite distinguir ese interior como una fábrica automotriz. A Eruviel eso no le importa. Ha cumplido tres años administrando la heredad presidencial, la nación chiquita de Peña Nieto y debería responder. El juego de la comparecencia pública ya ni siquiera es perverso. Sólo TV Mexiquense trasmite aquel hecho y, por lo que se observa, se trata de un programa pregrabado por lo que el mandatario se conduce desde el desparpajo, con el desenfado de quien cursa por el terreno de lo cumplido pero con creces, sin contrapesos. Al mismo tiempo, las redes sociales se llenan de halagos y parabienes. Ávila, porque piensa en grande, renta aplausos desde la web.

El público, al que se hace pasar por espontáneo, aparece convenientemente disfrazado. El auditorio de Eruviel es una pasarela cosplay donde niñas disfrazadas de escolares conviven frente a tipos con cascos de obrero, operarios bien comidos de máquinas de última generación que lo mismo pueden ser ingenieros en plan de irse a trabajar nada más terminado aquel aquelarre o pacientes expertos en el arte de la caravana. Allí están las chicas de la tercera edad, los profesores, los burócratas, las castas, pues, en las que un gobierno como el de Eruviel fundamenta su administración: reúne indígenas, criollos, mestizos, rubios, morenos, niños, mujeres, hombres para convivir en la definición de la individualidad. Los mismos pero distintos: escuchados, aplaudidos, representantes de 15 millones de habitantes.

Nadie tiene derecho a réplica. Nadie se mueve, sólo aplauden, agitan sus manos.

El gobernador luce impecable. No tiene un solo titubeo. Su memoria es elefantiásica y los datos brotan de él como un Google, Fire Fox de carne y hueso y aborda los temas más escabrosos desde su mesianato. Se adelanta. Tiene la respuesta a preguntas que no le podrán hacer en este falso vivo de su Tercer Informe.

De pronto Tlatlaya y sus 22 ejecutados luce lejano, alquimia mediática en la tierra prometida de Ávila Villegas donde sólo caben los parques públicos y robóticos avances en medicina, guardianes de la clase media, quizás menos; donde el aeropuerto es amplia carretera para un supermundo que apenas él mismo se imagina; donde Atenco no existe o lo hace de otra manera, más esclavo pero feliz, somatizado entre la turbosina y los lagos artificiales.

Actor, el Ejecutivo domina su pequeño círculo rojo, de no más de un metro de diámetro y parece que es él quien opera las cámaras, que giran a voluntad siempre apuntando a la cara del señor. Acaricia con su voz de ex diputado pero también amenaza como sólo un estadista puede hacerlo.

Y es que la inseguridad es el tema fundamental y señala, con la precisión de un cirujano, que los delitos de alto impacto han bajado 18 por ciento. Ese gesto de Tercer Mundo, de categórica seguridad de pepenador, lo obliga a recoger los restos que su propia administración ha barrido y ocultado debajo ni siquiera de la alfombra: “pero no estoy satisfecho”, dice como al azar y se estrecha las manos él mismo, a falta de que incluso ni él crea lo pronunciado mientras gira la cabeza hacia la cámara, emperejilado, y su bien peinado cabello reluzca como en un comercial del mejor de los champús.

“Pero no estoy satisfecho” suena a demasiado, incluso para la Televisión Mexiquense cuyo programa con mayor rating tiene que ver con videos de música ranchera y banda norteña: dos puntos, equivalente a los infomerciales de Televisa o TV Azteca.

Pero no está satisfecho, remata casi homérico, sonriendo de oreja a oreja: “y a los delincuentes les digo que vamos por ustedes”.

Ávila se habrá enterado de su pifia demasiado tarde. El resto de la velada es puro show, video-adornos, selecta participación ciudadana, los lugares comunes. ¿Qué se cree Eruviel? ¿Un conductor de Televisa?

A los delincuentes les digo que vamos por ustedes.

Por ustedes o por ellos, no importa demasiado. Es el Tercer Informe de Gobierno.

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