El hombre sin cumpleaños

* Una anécdota que le gusta contar es de cuando jugaba en la Selección Mayor. En una gira a Australia se subió al avión un 23 de agosto y aterrizó en Sidney un 25 del mismo mes debido al cambio de horario, por lo que perdió su cumpleaños, que era el 24, considerándose desde ese entonces un año más joven.

 

Marco Damián García

Se retiró hace catorce años pero su nombre sigue vigente a pesar del tiempo. Originario de Veracruz, fue jugador de Selección Nacional, versátil, siempre bien ubicado y con decente golpeo en las dos piernas, como se definía él mismo. Sus mejores años los dejó en el equipo que lo debutó, el Futbol Club Tampico-Madero y con ellos grabó en letras de oro su nombre en tres trofeos al mejor goleador de la campaña, que no son poca cosa y que lo incluyen sin duda en el selecto club de grandes goleadores. Con ustedes Sergio Lira Gallardo.

 

¿Quién era?

 

Un delantero veracruzano de la provincia de Tamiahua, activo desde los últimos años de los setentas hasta mediados de los noventas.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

Por ser estandarte de la Jaiba Brava de Tampico Madero, que hoy vive en divisiones inferiores. También por sus juegos en el Tricolor y sus títulos de goleador.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La comenzó en las fuerzas básicas del que en ese entonces era únicamente el Club Deportivo Tampico, ahí logró debutar en la 78/79 y lo hizo marcando 4 goles. Al año siguiente se ganó más partidos como titular y respondió con más goles, que ayudaron al equipo a llegar a la liguilla. El siguiente torneo continuó su ascenso anotando más, llamando la atención del Atlante. Con los Potros no jugó tanto como quisiera y se quedó en la banca detrás del mítico Cabinho. En la 82/83 fue llevado al recién ascendido a Primera División, el Club Oaxtepec, con la intención de que recuperara su nivel de juego. Lo logró luego de dos temporadas en Morelos y para la 84/85 regresó a casa con el Tampico Madero, que hacía dos ligas había renacido luego de comprar a los Atletas Campesinos de Querétaro.

Allá comenzó lento su camino a volverse la máxima figura de los Petroleros, jugando un torneo regular pero al siguiente, el llamado PRODE 85, se volvió pieza clave, máximo anotador con 12 dianas y figura del subcampeonato conseguido. Repitió en el siguiente torneo corto (fueron diseñados así por el Mundial) de México ’86, también el equipo quedaría a un paso del campeonato. Continuó jugando como pieza fundamental de su club y en la 88/89 consiguió de nuevo el título de goleo, con 29 anotaciones más otras 3 en liguilla. Al siguiente campeonato bajó su productividad y al finalizar decidió partir a Monterrey, con los Tigres de la UANL. Allá no volvió a ser máximo anotador, pero tuvo dos campañas de buen rendimiento.

En la 92/93 recaló en el que sería su último equipo de Primera División, el Puebla, en donde estuvo un año y fue cedido al Tampico Madero en Primera A por la 93/94, allá consiguió el ascenso pero la 94/95, tuvo que regresar a la Franja, sin dejar de marcar goles. Aunque su retiro se venía anunciado para aquella última temporada, encontró un poco más de aire en sus pulmones y jugó el Invierno ’96 y el Verano ’97 en la Primera A, con los Jaibos de Tampico (que habían durado un año en Primera), a quienes llevó a la liguilla por el ascenso. Al finalizar ese último torneo, tras no conseguir la máxima categoría, anunció su retiro.

 

¿Qué fue de él?

 

Desde sus últimos días en activo preparó su carrera de técnico y ha dirigido en las divisiones menores a Jaguares de Tapachula, Cajeteros de Celaya, Delfines de Coatzacoalco, Guerreros de Tabasco, Ángeles de Comsbmra, Tampico Madero, Zorros de Reynosa y actualmente al Ébano FC, con el que espera disputar el ascenso de la Segunda División este año.

 

Algunos datos

 

Cuando consiguió su primer título de goleo, en el PRODE ’85, se discutía en los medios si valía lo mismo que uno de torneo largo y para callar bocas consiguió el siguiente, el México ’86, volviéndose también el máximo artillero de la nunca jugada 85/86.

Otro de los récords que mantuvo en esos días fue el de más partidos jugados sin contar liguilla, con 566, que luego rompió Benjamín Galindo en el ’97 y siguió engrosando la cifra hasta llegar a 697 antes del retiro.

Una anécdota que le gusta contar es de cuando jugaba en la Selección Mayor. En una gira a Australia se subió al avión un 23 de agosto y aterrizó en Sidney un 25 del mismo mes debido al cambio de horario, por lo que perdió su cumpleaños, que era el 24, considerándose desde ese entonces un año más joven. En el torneo México ’86 compartió su trofeo con otro grande de la historia mexicana, Francisco Javier El Abuelo Cruz.

Cuando jugaba en Puebla la directiva planeaba hacerle un homenaje en el último partido de la jornada contra Tigres en su última campaña. Por un error de dedo, dicen, la prensa publicó el mensaje del club que afirmaba, se trataba de una despedida. El jugador, enfadado, rechazó la ceremonia. Finalmente después de un año se retiró en el Tampico-Madero, justamente contra Tigres. Más tarde, ese año, se le hizo un homenaje/despedida en un juego amistoso de Amigos de Lira contra Necaxa. Anotó dos goles, hubo un apagón planeado y la gente iluminó la cancha con velas, al final del partido salió de cambio y entró su hijo, que entonces tenía apenas 13 años.

Ese mismo hijo, José Sergio Lira o Lirita, ha jugado como delantero en equipos como Jaguares de Tapachula y Acapulco, Altamira, Rayados de Monterrey e incluso apareció como auxiliar técnico de Ángeles de Comsbmra, aunque no ha logrado debutar en Primera División.

En su debut contra Coyotes Neza, en la 78/79, Sergio aún no estaba debidamente registrado ante la FMF, por lo que la Federación les quitó los puntos de la victoria (dos, entonces) y se ganó de por vida el apodo de El Cachirul, que luego alternaría con el de Jaibo Mayor. Es aún uno de los 20 mejores goleadores de la historia de la liga.

 

Estadísticas

 

Jugó 566 partidos en Primera División y logró 190 goles. Clubes: 78/79 a 80/81 Tampico FC; 81/82, Atlante; 82/83 y 83/84, Club Oaxtepec; 84/85 a 89/90, Tampico-Madero; 90/91 y 91/92, Tigres UANL; 92/93, Puebla; 93/94 Tampico Madero; 94/95 y 95/96, Puebla; Invierno ’96 y Verano ’97, Tampico-Madero.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México, actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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El dueño del Monterrey

* Se le recuerda por sus años en los Potros de Hierro del Atlante, cuando su generación se acercó al estilo del futbol total, que injustamente llamarían lavolpista. También por ser uno de esos delanteros desesperantes en la selección y otros equipos, pues aunque hacía goles se ganó abucheos en todos los equipos donde militó.

 

Marco Damián García

El otro día un buen lector hacía una pregunta interesante: ¿por qué la mayoría de nuestros jugadores fracasaron o acabaron pobres? Tengo que decir que la intención del blog no es dejar fuera a los triunfadores, sino darle espacio a los olvidados, cuya gran mayoría son relegados porque sencillamente fracasaron o no llegaron al estrellato y además, siendo honesto, generan más entradas al blog. Por ejemplo, nuestro jugador más buscado es Filiberto Fulgencio. Pero sí hay casos distintos. El de hoy fue un rematador con suerte y olfato de gol que ganó una liga, tuvo cuatro torneos a gran nivel, jugó en selección, fue a un Mundial y lleva varios años como directivo de uno de los clubes más regulares y exitosos de nuestra liga. Con ustedes, Luis Miguel Salvador López.

 

¿Quién era?

 

Un delantero espigado, chilango, activo profesionalmente durante los noventas.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

Por sus años en los Potros de Hierro del Atlante, cuando su generación se acercó al estilo del futbol total, que injustamente llamarían lavolpista. También por ser uno de esos delanteros desesperantes en la selección y otros equipos, pues aunque hacía goles se ganó abucheos en todos los equipos donde militó.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

Como gran parte de su generación, empezó su carrera en Potros Cuautla (o simplemente Cuautla), que jugaba en Segunda B bajo las riendas de Víctor Manuel Vucetich como parte del sistema de reservas del Atlante. De ahí viajó a la recientemente adquirida franquicia de Potros Neza en la 88/89, que jugaría en lugar de los Correcaminos UAT en Segunda División. Junto a otros azulganas como Roberto Andrade, fue campeón en su primera temporada, dirigido también por el Vuce, aunque no llegó con Neza a Primera División porque la franquicia fue vendida a Veracruz. Así, se quedó en la banca de Atlante y debutó en la 89/90, aunque aquel equipo, que tenía a figuras como Carlos Alberto Seixas, terminó por descender ese mismo año.

En la 90/91 los Potros confiaron en sus jóvenes campeones y de la mano de ellos obtuvieron una vez más el campeonato de Segunda contra Pachuca y regresaron al máximo circuito. La directiva buscó a Ricardo Lavolpe para su regreso y la experiencia de Rubén Omar Romano en la media y de Daniel Guzmán para la delantera, aunque Luis Miguel empezó a ganarse su lugar y marcó 11 tantos para olvidarse del descenso y alcanzar los Cuartos de Final. La 92/93 fue donde todo cuajó. Salvador cobraba los penales y hacía goles, luchó por el campeonato y cerró su cuenta en 25 tantos, aunque se perdió varios partidos al principio y final de la temporada. Aportó dos más en Cuartos de Final y jugó los 180 minutos de la final contra Monterrey.

Tras conseguir el campeonato superó su marca de goles con 27 tantos, aunque también perdió encuentros por las eliminatorias del Mundial de USA ’94, en las que marcó 8 goles en 13 partidos. Llegó a la Copa del Mundo y disputó únicamente 10 minutos contra Irlanda, pues los titulares eran Hermosillo, Zague y Luis García, además de que en la banca estaba Hugo Sánchez. Tras la temporada 94/95 salió de Atlante como gran contratación a Monterrey. Allá su rendimiento no fue el esperado y aunque su primera temporada fue el segundo mejor artillero, por detrás de Sergio Verdirame, en los primeros dos torneos cortos marcó sólo 6 tantos y se fue al Atlético Celaya para el Invierno ’97. Ahí fue una vez más el segundo mejor, aunque fuera con 4 goles por 6 de Emilio Butragueño. Continuó en Toros hasta el Invierno ’99, cada vez con menos goles y menos minutos, por lo que el Verano ’00 regresó a Atlante, jugó casi como titular y como al final no fue requerido para continuar se despidió del equipo de sus amores con dos goles.

 

¿Qué fue de él?

 

No duró más de un año sin trabajo y para el 2001 ya era vicepresidente del Club Monterrey. En Rayados ha estado detrás del título de Clausura ’03, con Daniel Pasarella, los dos subcampeonatos de Miguel Herrera y ahora como Presidente Deportivo los dos campeonatos de Vucetich en los torneos de Apertura ’09 y ’10.

 

Algunos datos

 

Como les decía, a pesar de sus goles lograba desesperar a la afición, especialmente al final de su carrera. De vez en cuando le gritaban desde la tribuna: ¡Luis Miguel Fallador! Cuando Atlante fue campeón, Rubén Omar Romano ya había salido de Atlante pero se reencontraría con Luis Miguel en una segunda etapa en Potros y más tarde en Celaya, ahora como su técnico, aunque ahí tampoco ganaron nada. Finalmente se toparían dos veces más, ya como directivo Salvador y Romano como entrenador, en dos finales: una frente a Morelia y otra contra Santos. Ambas las perdió el argentino, que realmente parece estar salado.

Es parte del Club de los 100, como se le llama a la lista de jugadores que rebasan los 100 goles en nuestra liga que es de unos 102 futbolistas.

En algún momento de su carrera, cuando militaba en Monterrey, fue pretendido por la MLS en la época que Jorge Campos era estrella del Galaxy de Los Ángeles.

Ya como directivo tuvo varios problemas con quienes también fueran delanteros estrella de Rayados; el mexicano Antonio de Nigris (QEPD) y el brasileño Alex Fernandes, de quien pronto tendremos post en Glorias Pasadas. En la temporada 93/94 se quedó a un gol del campeón de goleo, Carlos Hermosillo. El trofeo se definió en la última jornada, en la que el Grandote de Cerro Azul sí logró marcar.

Su esposa, María Isabel Garza, es nieta de Eugenio Garza, miembro de la familia Garza Sada que fundó en Monterrey pequeños negocios como la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, Oxxo y actualmente controla FEMSA, que curiosamente es dueña de, justamente, Rayados.

Su carrera pareciera estar ligada al Edomex; su primer campeonato fue con Potros Neza, su primer gol contra Toluca y el último se lo hizo a Toros Neza. Anotó en un clásico regiomontano muy recordado, de 1996, cuando Monterrey mandó a los Tigres a Primera División A tras ganar 2-1 con goles de Salvador y Verdirame. En la Copa de Campeones de Concacaf del 94/95, Luis Miguel anotó otros 7 goles que sirvieron para llegar a la final del torneo, aunque el título lo ganó el C.S. Cartaginés de Costa Rica, en el que fuera el título más importante de la historia de aquel club tico.

Cuando aún jugaba en Potros Neza, el equipo se enfrentó al Real Zaragoza de España en Querétaro, que entonces andaba en media tabla del torneo europeo. Un gol suyo venció al cuadro maño en los últimos minutos.

 

Estadísticas

 

En Primera División anotó 110 goles, jugó 252 partidos y completó 195, salió expulsado 3 veces y se ganó 26 amarillas.

 

Clubes

 

87/88, Cuautla; 88/89, Potros Neza; 89/90 a 94/95, Atlante; 95/96 a Verano ’97, Monterrey; Invierno ’97 a Invierno ’99, Celaya; Verano ’00, Atlante.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México, actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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Las glorias de Alejandro

* Aunque dejó mal sabor de boca a muchas aficiones, cuando quiso o pudo, demostró fuerza y rapidez en la chancha, suficientes para marcar goles importantes y ser un delantero que preocupaba a la defensa rival.

 

Marco Damián García

A veces, uno sólo necesita un día de suerte para cambiar la vida. Nuestro protagonista de hoy lo tuvo, hizo un gol que en Pachuca jamás se va a olvidar, de rebote, con la entrepierna o con los güevos, pero lo hizo. Estaba en el momento justo, en el lugar preciso. Se trata de un jugador que a pesar de su larga trayectoria y un sinfín de camisetas sólo rindió a tope durante unos cinco torneos cortos, acá en México. Aunque dejó mal sabor de boca a muchas aficiones, cuando quiso o pudo, demostró fuerza y rapidez en la chancha, suficientes para marcar goles importantes y ser un delantero que preocupaba a la defensa rival. Con ustedes, Alejandro Rubén Glaría González.

 

¿Quién era?

 

Un atacante nacido en Argentina, en Bella Vista, Buenos Aires. Activo desde principios de los noventas hasta mediados de la década pasada.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

Más que nada por el título en Pachuca, en Gol de Oro y otros dos tantos en la ida.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La empezó probándose en las fuerzas básicas de San Lorenzo de Almagro sin suerte. Lo dejaron fuera porque le faltaba físico y no logró quedarse. Tras esa decepción se probó en el Club Atlético San Miguel, que disputaba el torneo de Primera B Nacional (2nda). Allá logró quedarse y debutar a los 17 años, en la 89/90. Tras ese año y algunos goles decidió probar suerte en el futbol andino y en tres años estuvo jugando con Santiago Wanderers, Universidad Católica, Alianza de Lima y Coquimbo Unido, un torneo con cada uno, sin consolidarse en ningún lado pero dejando cierta impresión para seguir consiguiendo contratos. Para la 94/95 llegó a Cobreloa y tuvo su mejor actuación, quedando tercero de la tabla de goleo (el campeón fue el Matador, Marcelo Salas) y renovó contrato. Tras otro año en Chile decidió regresar a Argentina para jugar en CD Banfield, con el que descendió a Primera B Nacional en su primer año, casi siempre como suplente.

Decidió quedarse tras el descenso en la 97/98 y se convirtió en referente de la delantera. Ese logro fue suficiente para que Pachuca decidiera contratarlo esperando de él un delantero capaz que les ayudara a alejarse del descenso. El Invierno ’98 debutó entrando de cambio y poco a poco se fue ganando el puesto titular, al cual respondió con 11 goles que alejaron por fin al fantasma de Primera A del equipo tuzo. El Verano ’99 empezó con el mismo ímpetu y alcanzó a ligar ocho encuentros anotando, sin embargo las lesiones y los problemas musculares empezaron a afectar su rendimiento y se perdió varios partidos. En Invierno ’99 tuvo una temporada regular, entró de cambio en varias ocasiones y en la liguilla fue sustituido en todos los encuentros, sin embargo eso no le impidió anotar los dos goles de la ida con los que Pachuca empató a Cruz Azul en el Hidalgo. Los Tuzos lograron mantener el empate en el Estadio Azul, Glaría entró en el segundo tiempo y justo antes de los dos minutos de tiempo extra marcó el Gol de Oro y Pachuca fue campeón por primera vez.

Luego de aquel gran momento tuvo una mala racha el siguiente torneo y anotó sólo 2 goles, por lo que buscó un cambio de aires en Puebla, donde hizo algunos goles para ayudar a mejorar el porcentaje del equipo poblano, pero no renovó por falta de compromiso. De ahí pasó a Pumas y aunque aportó otros 8 goles en el Verano ’01 en su segunda temporada volvió a rendir poco y tuvo problemas con la directiva, por lo que se quedó sin equipo. Así que el Verano ’02 solamente reforzó a Morelia para la Libertadores, en la que marcó algunos tantos y ayudó a Monarcas a llegar hasta Cuartos de Final, donde perdería contra América. En Apertura ’02 se ganó la confianza de Jaguares, pero tras anotar poco y ganarse una severa expulsión, recaló en la filial de Tapachula para el Clausura ’03.  Luego de ese último torneo en México intentó resurgir en Talleres de Córdoba, pero vio la banca todo el torneo y optó por retirarse.

 

¿Qué fue de él?

 

Tras el retiro jugó un par de años para el Náutico Escobar en el torneo Intercountry de Futbol del Norte de Argentina, una división amateur bastante organizada, donde incluso fue goleador del campeonato y obtuvo un ascenso de categoría. Luego de aquello se le ha visto en los drafts como promotor de jugadores argentinos.

 

Algunos datos

 

Es hijo de un ídolo de San Lorenzo, Rubén Óscar Glaría, quien jugó con Argentina la Copa del Mundo de Alemania ’74 y que luego de algunos años se retiró en Racing de Avellaneda.

Su apodo, El Hueso, en realidad era El Huesito porque el original pertenecía a su padre. El San Miguel, donde debutó, alguna vez fue entrenado por Óscar Glaría aunque no en ese año. El único campeonato de goleo que ganó durante su trayectoria lo obtuvo el año de Primera B con Banfield, cuando marcó 30 goles. Aunque también fue máximo goleador de Copa Chile con Cobreloa. En Jaguares sufrió una expulsión muy sonada, luego de que el árbitro Paul Delgadillo le mostrara la tarjeta roja fue a encararlo dándole pechazos al silbante. Eso, aunado a los insultos le ganó seis partidos fuera. Luego de retirarse trató de jugar en el Kimberly de Mar de Plata en la Tercera División Argentina (regionales) pero no vio acción ni un minuto.

En 1993, durante su paso por Coquimbo hizo el gol del año de la liga cuando anotó de tacón, de escorpión, bombeado, por arriba del portero, al ángulo. En entrevista comentó sobre aquel gol: “lo puedo hacer mil veces más, que no va a salir” (La Nación, 2005).

Antes del partido de vuelta de la final el jugador aceptó (más tarde) estar enojadísimo con el entrenador Javier Aguirre, que lo sentó para la vuelta y lo metió después, como revulsivo. Luego del título las rencillas se olvidaron pues resultó la técnica arriesgada del Vasco, que hoy en día ya no haría por nada del mundo, según yo. Mucho antes de debutar, era mascota del Club San Lorenzo de Almargo, cuando niño. Cuando estuvo en Lima sólo duró cuatro meses jugando y rescindió su contrato regresando todo el dinero que había cobrado, pues la violencia del país y los atentados con bombas del partido comunista Sendero Luminoso lo sacaron de sus casillas.

En su carrera previa a México se topó con algunos jugadores que más tarde serían estrellas en nuestra liga, entre ellos José Saturnino Cardozo en la U. Católica y Mauro Camoranessi en Banfield.

 

Estadísticas

 

En México participó en 132 juegos, anotando 50 tantos. De esos partidos, completó 45 únicamente, consiguió 24 tarjetas amarillas y 2 rojas.

 

Clubes

 

89/90 San Miguel, 90/91; Santiago Wanderers, 91/92; U. Católica, 1992; Alianza de Lima, 1993; Coquimbo Unido, 1994 a 1996; Cobreloa, 96/97 y 97/98; Banfield, Invierno ’98 a Verano ’00; Pachuca, Invierno ’00; Puebla, Verano e Invierno ’01; Pumas, Verano ’02; Morelia (Libertadores), Apertura ’02; Jaguares de Chiapas, Clausura ’03; Jaguares de Tapachula; 2003, Talleres de Córdoba.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México, actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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Vergara por un día

* A la fecha no dejan de confundirlo. El año pasado en Chivas, ya como coordinador, fue presentado durante una reunión de Conmebol como presidente del Club Guadalajara, según el orador de la velada, que tuvo que corregir al momento. La prensa registró el momento chusco como “Vergara por un día”.

 

Marco Damián García

Hoy me acordé de un eterno suplente, que sin embargo vivió muchos torneos en Primera División respondiendo con trabajo respetable en los momentos que se le requería. Nuestro protagonista era mediocampista ofensivo, que es la posición más difícil de cubrir en la banca, pues usualmente los equipos mexicanos no tienen futbolistas demasiado dotados en esa zona y si los tienen, entonces siempre será muy difícil competirles. Este jugador, que vivió casi toda su carrera en las listas de transferibles, estuvo en la órbita del Espanyol de Barcelona luego de un torneo en el que no había jugado ni un minuto, a los 29 años, por error de un periodista. Con ustedes Juan Mariano Varela Garza.

 

¿Quien era?

 

Un mediocentro mexicano originario de Tampico, Tamaulipas. Activo durante los noventas y hasta principios de los dosmiles.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

En Tigres y Chivas por estar casi siempre en la banca y no hacerlo mal de cambio. En Barcelona, a lo mejor, por el susto.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La comenzó en su natal Tamaulipas, allá le llegó la oportunidad de debutar con el Tampico cuando Carlos Reynoso llegó a la dirección de la Jaiba, durante la 89/90. Al siguiente año Reynoso cambió de equipo a Tigres y como Mariano Varela era dueño de su propia carta, le consiguió la oportunidad de defender la camiseta de la UANL para la 90/91, con apenas algunos juegos en Primera. Aquella liga jugó apenas un partido y la siguiente tres, mientras alternaba en Tigrillos. En la 92/93 empezó a entrar de cambio constantemente y acumuló 15 partidos aunque sólo comenzó dos y en uno de ellos marcó su primer gol en liga, contra Morelia. Los siguientes dos años mantuvo el mismo ritmo y en la recta final de la 95/96 parecía haberse ganado la titularidad, por lo que llamó la atención de la Promotora de Guadalajara que buscaba opciones jóvenes y económicas para reforzar a las Chivas, de cara al primer torneo corto.

Desde que llegó en el Invierno ’96 jugó poco, fue campeón en Verano ’97 pero sólo estuvo en un partido de la liguilla, sin jugar. Al finalizar ese torneo estuvo disponible en el Draft, pero continuó en el equipo. En el Verano ’98 también formó parte de la lista de transferibles, pero aunque contabilizaba pocos minutos se quedó. El siguiente torneo jugó un poco más y hasta tuvo unos minutos en la liguilla que llegó a la final con Necaxa. Para el Verano ’99, luego de cuatro temporadas, debutó como titular para Chivas. Esa campaña jugó más y era cambio habitual del Tuca Ferreti, aunque al final intentaron venderle una vez más sin cerrar operación alguna. Así continuó su trayectoria y el Verano ’00 marcó su primer gol oficial. La siguiente jornada otro y luego nunca más, pero para el Invierno ’00 ya era titular, durante la era de Hugo Hernández y Jesús Bracamontes.

Jugó dos temporadas más con continuidad, pero para el Verano ’02 una lesión lo regresó a la banca. En el Apertura ’02 tuvo algunos partidos como titular pero seguía entrando de cambio únicamente en los últimos minutos. Al finalizar ese torneo volvió a aparecer entre los transferibles y aunque se rumoreaba un interés del León, salió de Chivas luego de 6 años para reforzar a Lagartos de Tabasco, donde se reencontró con Javier El Pastor Lozano, entre otros futbolistas con experiencia. Luego de ese torneo en el que anotó algunos goles, llegó a Dorados de Culiacán, que recién había comprado la franquicia de Chihuatlán y buscaba gente de experiencia para encarar su primer torneo. El equipo alcanzó el título del Apertura ’03 de Primera A, pero Mariano no vio actividad y finalmente se retiró tras ese torneo.

 

¿Qué fue de él?

 

Luego de su retiro estuvo en algunos eventos de Chivas USA en la MLS, regresó a Guadalajara para ser secretario técnico del club, luego pasó al Saprissa de Costa Rica como gerente, donde ganó tres campeonatos, hizo apuestas con los rivales al estilo Omnilife y actualmente está de vuelta en Chivas, fungiendo como coordinador deportivo.

 

Algunos datos

 

Su padre, Mariano Varela Delgado, fue jugador profesional, jugó en el Celeste de Tampico en los sesentas y actualmente es vicepresidente de la Jaiba Brava de Tampico Madero de la Liga Premier de Ascenso de Segunda División. Su hermano, Roberto Carlos Varela también jugó en la Tercera División, con los extintos Halcones de Pueblo Viejo Veracruz y ha fungido como auxiliar técnico en Tampico Madero.

Como les decía, a principios del Verano ’02 estuvo por un día en la órbita del Espanyol de Barcelona, según declaraciones del programa de radio Mundo Deportivo de Barcelona, pues el conductor lo confundió con Gustavo Varela, que jugó la Libertadores con El Nacional de Uruguay. El jugador lo tomó a broma desde el principio, pues conocía al delantero charrúa que se había enfrentado a Morelia en el campeonato sudamericano y además él nunca tuvo representante, por lo que parecía imposible aquel contacto. Aunque alcanzó la respetable cifra de 157 encuentros oficiales de Primera División, sólo completó los noventa minutos en 38 de ellos.

Cuando llegó a Chivas lo hizo acompañado de otros tigres jóvenes que no habían alcanzado la titularidad en Monterrey: Gustavo El Gusano Nápoles y Martín El Pulpo Zúñiga. En ese entonces la Promotora pagó 300 mil pesos por cada uno y luego se tardó un año, ante las continuas demandas de Tigres, para pagar aquella deuda.

En un amistoso del Clásico Nacional en 1997, contra América en San Diego, Varela metió un golazo bombeando el balón a la salida de Oswaldo Sánchez, que en ese entonces militaba con las Águilas. Aquel partido quedó empatado a uno y se resolvió en penales a favor de los Cremas.

En otra ocasión de Clásico, pero esta vez oficial, Varela también fue definitivo para el empate a uno contra América, esta vez cuando cometió un claro penal contra Braulio Luna que convirtió Iván Zamorano en el torneo de Verano ’01.

A la fecha no dejan de confundirlo. El año pasado en Chivas, ya como coordinador, fue presentado durante una reunión de Conmebol como presidente del Club Guadalajara, según el orador de la velada, que tuvo que corregir al momento. La prensa registró el momento chusco como “Vergara por un día”.

 

Estadísticas

 

Jugó 157 partidos en Primera División, 83 como titular. Marcó 5 goles en liga más 3 en Primera A. Acumuló 25 amarillas y una expulsión.

 

Clubes

 

89/90 con Tampico; 90/91 a 95/96, Tigres (Tigrillos); Invierno ’96 a Apertura ’02, Chivas; Clausura ’03, Lagartos de Tabasco; Apertura ’03 Dorados de Culiacán.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México, actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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El más feo de todos

* En alguna ocasión El Gráfico, una publicación argentina de futbol, lo propuso a votación como uno de los jugadores más feos del campeonato pampero. Y “Carucha” ganó la encuesta.

 

Marco Damián García

Su paso en este país fue errante, un torneo por equipo y tres en total. Con apenas año y medio en México el delantero de hoy logró hacerse de nombre a pesar de su rendimiento o más bien ya lo traía consigo cuando llegó. Recordado por su apodo, por ese apellido alemán que comparte con uno de los más grandes de todos los tiempos o por su físico rudo, poco estético, adornado de una cabellera larga con bandita, nuestro protagonista nunca dejó de correr y defender los colores de sus equipos. Si bien su esfuerzo no siempre era traducido en goles logró algunos, que acá todavía suenan. Con ustedes, Víctor Javier Muller El Carucha.

¿Quién era?

 

Un atacante argentino originario de la región ché de Paraná, Entre Ríos. Activo en México durante breves periodos a principios de este siglo.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

En Argentina, por ser considerado uno de los más feos jugadores y en México también, pero además en Pumas fue una especie de talismán de los segundos tiempos.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La comenzó desde niño jugando para el club local Paraná, de ahí encontró su camino para jugar profesionalmente con el Club Atlético Patronato, también de Paraná, con el que disputó desde 1993 el Torneo Regional y el Argentino A, que es uno de los dos campeonatos de Tercera División de aquel país. Ese equipo le dio proyección para llegar a la Primera División con el C.A. Colón de Santa Fe en ’95. Allá estuvo dos años y se fue ganando un lugar en la delantera titular, incluso en el Clausura ’97, en el que alcanzaron el subcampeonato, lo más cerca que ha estado Colón del título.

Luego de aquella temporada pasó a Newell’s Old Boys un torneo, regresó a Colón por otro y se fue dos temporadas a Chacarita Juniors, donde se convirtió en su delantero estrella. Con ese currículo el Monterrey se fijó en él para remplazar a Pedro Pineda que recién había dejado al equipo y adquirió su carta. En Rayados jugó casi toda la temporada, usualmente de cambio, pero sólo pudo anotar un gol, por lo que el técnico Benito Floro pidió su salida. Después de ese paso en nuestro país, jugó en Vélez Sarsfield y disputó la Libertadores, luego anduvo bien en Chacarita otra vez, por lo que Pumas se interesó en sus servicios y lo obtuvo a préstamo para el Verano ’02. Con la UNAM empezó con el pie derecho y marcó 4 goles en sus primeros 4 partidos como revulsivo, por lo que se fue ganando la titularidad y acabó marcando 8 tantos, incluidos 2 de liguilla que llevaron a los universitarios hasta las semifinales de aquel torneo.

Sin embargo su buen rendimiento no le valió la continuidad y aunque había arreglado un año más de contrato, un extraño error en el draft no le permitió ser registrado, por lo que tuvo que volver a Argentina a jugar en Gimnasia y Esgrima de la Plata y tras actuar incluso en la Copa Sudamericana regresó por última vez a México, esta vez con Pachuca. Con los Tuzos jugó 12 partidos y marcó 6 goles, también alternando con la banca, pero una vez más aquello no sería suficiente para convencer a los directivos y salió a préstamo una vez más al Chacarita por un año. Luego encontró lugar en Municipal de Guatemala y allá estuvo dos años, en los que ganó cuatro campeonatos, antes de salir con destino final al club que lo vio nacer, el Patronato de Paraná. Allá ayudó a conseguir el ascenso de Cuarta a Tercera División y el último que logró el club, a Segunda, para retirarse antes de jugar ese primer torneo en Nacional B, el año pasado.

 

¿Qué fue de él?

 

No se ha hecho a la idea del retiro y a principios de este año se hablaba de que estaba interesado en volver al Club Atlético Patronato de los Jóvenes Católicos, para ayudarlos a buscar el ascenso a Primera.

 

Algunos datos

 

Su apodo, Carucha, viene de un cierto parecido con un jugador de River, Ernesto Carucha Corti, pero más bien se refiere a que ambos jugadores tienen la cara muy grande y por eso el término. Otro apodo que sostuvo fue El Diablo, según él acuñado por un entrenador de juveniles que decía que Víctor aparecía de la nada para marcar goles cuando su equipo lo necesitaba. A pesar de la anécdota y un tatuaje que se hizo en el brazo -de un demonio- no logró que el mote pegara. En total, en Argentina marcó 72 tantos, una cifra bastante razonable.

Estando en Municipal de Guatemala se enfrentó a su viejo equipo en la Copa de Campeones CONCACAF, Monterrey, al que les marcó un gol en una apretada victoria 2-1 sobre los guatemaltecos. Al final Carucha acabó como tercer mejor delantero de la competición. En alguna ocasión El Gráfico, una publicación argentina de futbol, lo propuso a votación como uno de los jugadores más feos del campeonato pampero, siendo el ganador de la encuesta. Acerca de aquel incidente con la revista comentó: “salí y dije, no importa cómo es uno por fuera, lo lindo lo traes por dentro y cuando uno conoce a la persona ya no lo hace por la cara, sino por lo que es uno. (Periódico Reforma, 2002).

En Pumas, como les decía, se volvió talismán, era el favorito de Hugo Sánchez para entrar de cambio. Ese año sólo anotó dos cuando entró de titular. El origen de su apellido y su familia es efectivamente, alemán, aunque no guarda relación con Gerd Bomber der Nation Müller, el octavo goleador de todos los tiempos según la FIFA.

Monterrey nunca logró vender su carta, estuvo a préstamo desde el 2000 hasta que finalmente ganó su libertad como jugador al entrar al Torneo Argentino B (Cuarta División).

Logró anotar en todos los grandes torneos continentales; Copa Sudamericana, Copa Mercosur/Merconorte, Copa Libertadores y Copa CONCACAF. Incluso anotó en la Copa UNCAF con Municipal, que es un torneo interclubes de Centroamérica, donde fue campeón en 2004. Antes de llegar a Guatemala también vio la posibilidad de ir a Emiratos Árabes, aunque en realidad quería regresar a México.

 

Estadísticas

 

En México acumuló 13 amarillas en 47 partidos y marcó 15 goles, siendo únicamente 16 veces titular. En 1993-1995, estuvo en C.A. Patronato de Paraná; 1995-1997, Colón de Santa Fe; 1997, Newell’s Old Boys; 1998, Colón de Santa Fe; 1998-1999, Chacarita Juniors; Verano ’00, Monterrey; 2000-2001, Vélez Sarsfield; Verano ’02, Pumas; 2002, Gimnasia y Esgrima de la Plata; Clausura ’03, Pachuca; 2003-2004, Chacarita Jrs,; 2004-2006, Municipal de Guatemala; 2007-2010, C.A. Patronato de Paraná.

 

Especialista en descensos

* ¿Puede un golpe en un ojo terminar con la carrera de un futbolista? ¿Por qué algunos jugadores están condenados a repetir los dramas del descenso en los equipos donde participan? ¿Cómo puede alguien ser expulsado a los 38 segundos de iniciado un partido? ¿Y qué fue de Francisco Uribe?

 

Marco Damián García

El de ahora tuvo una carrera larga a través de muchas camisetas y muchas ciudades, a veces en malos momentos, a veces rozando la gloria. Sin embargo, a pesar de participar en tres descensos supo salir con el balance a favor de haber sido el mejor goleador de nuestra selección en una eliminatoria mundialista y pieza clave del último campeonato que se celebró en León, Guanajuato. Recomendado al blog vía Facebook por Diego, nuestro protagonista jugó siempre en el último tramo de la cancha con cierta habilidad, desmarque y un buen cabeceo que le valieron para conseguir una cantidad respetable de goles en la liga. Con ustedes Juan Francisco Uribe Ronquillo, Paco.

 

¿Quién era?

 

Un delantero nacido en Tehuacán, Puebla. Activo desde mediados de los ochentas hasta principios de los dosmiles.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

Especialmente por el pico que alcanzó su carrera durante su primera época con León, a la par de selección nacional.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La comenzó jugando en el pueblo, en el campo. De chico se mudó a un rancho en Camargo, Chihuahua y más tarde llegaría a México para estudiar la Universidad. Ahí entró a las reservas de la UNAM y logró su ascenso por las inferiores hasta debutar en el torneo corto de México ’86 contra Guadalajara y anotar su primer gol al Tampico-Madero. Aún así su destino cambió tan pronto como la siguiente temporada, cuando reforzó a Neza para la 86/87. Tras dos años en Coyotes, luego de haberse ganado varios minutos y partidos como titular, Paco pasó una buena temporada por el Atlético Potosino en 88/89 en la que anotó 11 goles. Tras ese año en San Luis se mudó de regreso a México para jugar en Atlante y aunque aportó goles como titular, no pudo evitar la debacle de los Potros comandados por Rafael Puente, que ese año terminaron en el descenso.

Aún así su currícula fue suficiente para llevarlo a León, con la esperanza de convertirse en el delantero estrella de los Esmeraldas. Desde su llegada, en la 90/91, mostró buen desempeño y firmó la temporada más prolífica de su carrera con 13 tantos. Al siguiente año la escuadra de Víctor Vucetich mejoró su funcionamiento y con la experiencia de Milton Queiroz, más la delantera formada por Uribe y Zé Roberto llegaron a la final contra Puebla. Aunque Francisco no anotó en esa liguilla, suyo fue el desvío con la cabeza que Carlos Turrubiates convirtió para sellar la victoria con un 2-0 global. Ese papel le ganó la convocatoria al Tri, con el que disputó 15 encuentros de las eliminatorias de 1992 y marcó 9 goles. Durante ese proceso mundialista recibió un terrible golpe en el ojo lo alejó de las canchas por medio año y no volvió a la lista final de EU ’94.

Tras ese golpe anímico y enrolado en América después de obtener el título de liga, regresó a la titularidad en la 93/94 y aportó 10 goles, sin embargo la llegada de Leo Beenhakker, que presentó un América engalanado por el futbol vertiginoso de Biyik y Kalusha, lo relegó a la banca en la que estuvo dos temporadas. Para el Invierno ’96 se libró de desgarres y lesiones por lo que jugó más, pero siempre como relevo y su producción fue nula. Al siguiente torneo buscó suerte con los Tigres de Primera A que buscaban el ascenso. Allá jugó varios encuentros y fue titular, pero al final de la temporada se lesionó una vez más el pómulo y se perdió la recta final del torneo que devolvió a la UANL al máximo circuito.

Probó suerte entonces en Veracruz, donde estuvo un año y se reencontró con el gol, pero aún siendo el máximo anotador escualo no fue suficiente para encarar el problema de porcentaje que hundió finalmente a los Tiburones. Tras el trago amargo Uribe se entrenó en América, que era dueño de su carta, sin embargo no encontró lugar y partió a la MLS en donde jugó medio año para San José Clash y anotó 2 goles. Regresó a México para reforzar a Puebla en Verano ’99 y una vez más su camino lo llevó al descenso. Luego de aquel torneo no se quedó en el Nuevo Puebla (ex-Curtidores) y viajó de vuelta a León, donde no alineó, no anotó y luego de un torneo paró 6 meses. Tras recuperar su carta de la MLS volvió a León en Invierno ’01, durante tres torneos jugó allá e incluso volvió a anotar, ayudando a conservar la categoría en el Verano ’01. Después de salir en el Invierno ’01 vistió de nuevo la camiseta de Veracruz en Primera A por 6 meses, en los que contribuyó al ascenso y finalmente se retiró.

 

¿Qué fue de él?

 

El Invierno ’02 debutó como director técnico interino en el León de Primera A, allá fue también director de juveniles y luego continuó esa profesión en San José California. Luego de algunos años en EU regresó a México y formó el Inter de Tehuacán, en la Segunda División. Ha dirigido a su propio equipo y ahora funge como presidente del Atlético Zamora, donde mudó su franquicia.

 

Algunos Datos

 

Cursó la carrera completa de médico veterinario en la UNAM, pero nunca obtuvo su título porque tuvo que elegir entre el futbol profesional y el servicio social.

Su apodo es Paco porque… bueno, es obvio, por Francisco. Otros le decían Borrego por el pelo chino. En aquella eliminatoria a USA ’94, sus 9 goles lo convirtieron justamente en el noveno mejor goleador del mundo, según la FIFA en 1992.

La lesión que lo alejó de las canchas la recibió en un partido contra El Salvador como visitantes, aquel partido lo ganaron los centroamericanos 2-1 entre furia y patadas. De ese campo salieron lesionados Uribe, con fracturas múltiples en el pómulo; Benjamín Galindo, quien recibió un codazo en la boca y Alejandro Nava, con esguince de tobillo.

Durante aquel paso en la selección nacional en 1992, ayudó a organizar a los jugadores del representativo para negarse a viajar a una gira europea hasta que todos los integrantes tuvieran contrato firmado con sus equipos. La Federación se dio el lujo de sancionarlos por exigir sus derechos.

Jugó en el Mundial Juvenil URSS ’85, en un partido en el que México venció a Inglaterra 1 por cero. Esa primera ronda fue brutal por parte del Tri. Alberto García Aspe fue el principal goleador y México ganó todos los encuentros aunque en Cuartos perdió 2 a 1 contra Nigeria, que acabó tercera.

Su primer gol fue en el México ’86, con Pumas, contra Tampico-Madero. El último que hizo fue para Veracruz, el Verano ’02 en la Primera A, justamente contra Tampico-Madero. En un partido de León contra Toluca, se ganó una amonestación a los 38 segundos del juego.

En la 93/94, a pesar de jugar poco, anotó dos tantos en liguilla. Uno para eliminar a Cruz Azul y otro para empatar el marcador contra Tecos, aunque no fue suficiente para llevar a las Águilas a la final. En un partido de México contra San Vicente, anotó tres goles. Ese día Carlos Hermosillo también se despachó con cuatro y el marcador quedó 11 por cero. A botepronto creo que hasta Campos se subió al ataque, tamaño paseo.

Según una entrevista que le dio a un blog de aficionados de León, se negó a jugar el partido de promoción contra su antiguo club por amor a la camiseta (aunque por las fechas fueron varios los jugadores del Verano ’02 que ya no vieron acción en ambas escuadras).

 

Estadísticas

 

En Primera División jugó 335 partidos y marcó 70 goles, se fue expulsado 7 veces y acumuló 21 preventivas. Clubes. México ’86, Pumas, 86/87 y 87/88 Coyotes Neza; 88/89, Atlético Potosino; 89/90, Atlante, 90/91 y 91/92 León; 92/93 a Invierno ’96 América; Verano ’97, Tigres; Invierno ’97 y Verano ’98, Veracruz; 1998, San José Clash (MLS, ahora se llaman Earthquakes); Verano ’99 Puebla; Invierno ’99, León; Invierno ’00 a Invierno ’01, León; Verano ’02, Veracruz.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México. Actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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¿Qué fue de Gustavo Echaniz?

* ¿Por qué el América tiene tan mala puntería para contratar jugadores? ¿Qué ha sucedido con los troncos que han vestido la camiseta de las Águilas? ¿Cuál ha sido el más recordado? ¿Y qué fue de Gustavo Pedro Echaniz?

 

Marco Damián García

Aún cuando los cremas han tenido muy buenos jugadores (algunos de ellos ya han estado por acá), siempre han ostentado una habilidad especial para contratar jugadores troncos, a muy alto precio, con pocos dividendos, que simplemente no podemos olvidar tan fácil. El protagonista de este espacio tuvo un paso casi fugaz por tierras mexicanas y sin embargo se encuentra fresco en la mente de los aficionados como una de las peores contrataciones de los ya lejanos ochentas. Se trata de un argentino delgado, de gran maraña rizada, güero, alto y con una gran sonrisa que pocas veces compartían los que le veían jugar. Con ustedes, Gustavo Pedro Echaniz Conchez.

 

¿Quién fue?

 

Un centro delantero originario de San Nicolás, Argentina. Activo durante los ochentas y en México a principios de esa década.

 

¿Por qué se le recuerda?

 

En México, por malo nada más. En Argentina también, aunque algunos equipos chicos allá le recuerdan goles importantes.

 

¿Cómo fue su carrera?

 

La empezó en Santa Fe, Buenos Aires. Allá jugó en varios equipos de las divisiones inferiores argentinas y en la temporada ’81 de la Nacional C de Argentina (la Tercera División) colaboró en el ascenso del Chacarita Juniors a Nacional B o Segunda. La temporada ’82 la continuó en el club con un buen desempeño. En ese año uno de los grandes equipos de Primera, San Lorenzo de Almagro, había descendido a la B por lo que la atención de la liga aumentó considerablemente. Muchos jóvenes encontraron cabida en equipos de Primera División, Huracán contrató a Echaniz de 23 años.

Tras esa temporada en Huracán de Parques Patricios en la que metió no muchos goles y tampoco se consolidó en el once titular, algún gran visor de talentos lo colocó en el América de México, con tan sólo un año en la Primera División Argentina. Las Águilas acababan de desprenderse del máximo goleador del torneo anterior, Norberto Outes, por lo que requerían de un extranjero con gran capacidad de gol. Como era fácil de predecir, Echaniz no fue la solución y aunque terminó la temporada como el mayor anotador del equipo con 13 goles, falló una gran cantidad de oportunidades y no convenció a nadie. Además, a la mitad de la temporada apreció un delantero mexicano joven, Carlos Hermosillo, quien se fue ganando la preferencia de la afición.

Finalmente esa temporada América sería campeón contra Chivas, en la única final de Clásico Nacional de la que se tiene memoria. Gustavo jugó casi toda la liguilla pero no aportó ningún gol. El equipo salió adelante porque tenía un gran equipo en la defensa y la media, con jugadores como Alfredo Tena, el Ruso Brailovsky, el Cabezón Luna, Javier Aguirre, Armando Manzo o Cristóbal Ortega. Al final de la temporada fue el único titular que salió del equipo. Se fue de Coapa con destino a Puebla y en los entonces Ejecutivos jugó la 84/85 y el PRODE ’85 y anotó únicamente 2 tantos en ambos torneos, pues el equipo no andaba bien y sus deficiencias eran más notables. Luego de aquello se fue a préstamo a San Lorenzo de Almagro para la 85/86 argentina, donde marcó únicamente 3 goles.

Al finalizar esa temporada regresó a México, esta vez para probar suerte en Cobras de Querétaro, que recién había sido fundado por Televisa la temporada anterior y había logrado el ascenso a Primera División ese mismo año. Ahí se reencontró con varios ex americanistas veteranos y jóvenes que no tenían cabida en Águilas. Sus 6 goles en 33 encuentros sólo ayudaron al equipo benjamín a empobrecer los números de una campaña desastrosa y volver a la Segunda División.

Terminó su aventura en México y regresó a su país. En la temporada 88/89 militó con el Club Unión de Santa Fe y un gol suyo consiguió el ascenso de Nacional B a Primera, así que para la temporada 90/91 volvió a convencer a directivos foráneos de su valía y se fue a la Bundesliga de Austria a jugar con el VSE Sankt Pölten. Su aventura europea duró solo un año y con pocos goles. Regresó a Argentina una vez más y siguió jugando en Nacional B, en equipos como Colón, Almirante Brown y All Boys, de donde se retiró en la 93/94.

 

¿Qué fue de él?

 

Sigue en las divisiones inferiores argentinas, que es donde más a gusto ha estado, aunque ahora dirigiendo a equipos como Olimpo de Bahía Blanca, Deportivo Madryn y Jorge Newbery. Actualmente acaba de firmar contrato con el Club Sarmiento Pigüe, de la Nacional C.

 

Algunos datos

 

Aquella temporada, cuando Hermosillo debutó, lo hizo con 2 goles contra Atlas. Por lo tanto el técnico Carlos Reinoso tuvo que defender a Echaniz de los medios y la afición que pedían que el Grandote de Cerro Azul fuera titular, en una decisión que no me explico.

Es de los jugadores que han militado tanto en San Lorenzo como en Huracán, que allá en Argentina es una cosa no bien vista, como cambiar de América a Chivas.

En esa temporada, la 83/84, América tenía cuatro extranjeros argentinos, que es una situación que no se había dado y no se ha repetido. La legión albiazul estaba compuesta por Héctor Miguel Zelada, Eduardo Bacas, Daniel Alberto Brailovsky y Gustavo Echaniz.

Ese mismo año el campeón de goleo fue por segundo año consecutivo Norberto Outes, quien le había cedido su lugar a Gustavo para irse a Necaxa. Su salida de América también se dio porque ese año se redujo de 5 a 4 extranjeros, de no ser así tal vez hubiera estado una temporada más.

En argentina le apodaban el Potro. En México había quien -sin muchas ganas y casi por no dejar- le decía Che.

Antes de esa final que América ganó a Chivas se habían enfrentado el torneo anterior en semifinales, con victoria de Guadalajara, cuando lo hecho a lo largo del campeonato parecía favorecer a los

cremas, por lo que aquella victoria fue con sabor a revancha. Aunque no creo que el Potro se haya enterado, por cierto. Su porcentaje de gol en México fue de un tanto cada cuatro juegos, buenos números para un mediocampista. En América y Puebla portaba el 9.

 

Estadísticas

 

En México marcó 21 goles en 87 encuentros. Se ganó cinco cartones amarillos y dos rojos. Clubes en México: 83/84, América; 84/85 y PRODE ’85 Puebla; 86/87 Cobras de Querétaro. Clubes en Argentina (sin orden): Huracán de Parque Patricios, San Lorenzo de Almagro, Unión de Santa Fe, Colón, Lanús, Chacarita Juniors, All Boys y Almirante Brown. Clubes en Europa: VSE Sankt Pölten 90/91.

 

* Aviador de profesión y estudiante de Gestión Cultural. Nací en 1984 en la Ciudad de México, actualmente resido en algún lugar entre la misma y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Mi afición declarada al futbol data de la final del Verano ’97, desde entonces veo todos los partidos que puedo, hasta los del balonmano por el parecido. Me dedico a desempolvar nuestra liga, en búsqueda de jugadores y momentos que, lejos de los reflectores, viven en la memoria del aficionado.

 

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