Intercambio epistolar

* A Eruviel lo han peinado y maquillado, lo han entrenado para acercar su imagen a la de la realeza de Atlacomulco y en ese campo, a fuerza de ser sinceros, ha avanzado sustancialmente. Atiende de manera oportuna los protocolos de subordinación jerárquica: en primer lugar a Arturo Montiel y cuando hay oportunidad le toma las llamadas al saliente Peña Nieto.

 

Félix Santana Ángeles

Fieles a su naturaleza, los priistas no cambian sus prácticas y desde que fue designado candidato por el Revolucionario Institucional a la gubernatura del Estado de México, Eruviel se viste, habla en público y camina como gobernador en funciones.

Lo han peinado y maquillado, lo han entrenado para acercar su imagen a la de la realeza de Atlacomulco y en ese campo, a fuerza de ser sinceros, ha avanzado sustancialmente. Atiende de manera oportuna los protocolos de subordinación jerárquica: en primer lugar a Arturo Montiel y cuando hay oportunidad le toma las llamadas al saliente Peña Nieto.

En esta maraña de poses y formas, el pasado lunes convocó a Alejandro Encinas Rodríguez y a Luis Felipe Bravo Mena, a través de una carta en la que les reitera su disposición de ejercer un gobierno incluyente dispuesto al diálogo y al trabajo en equipo.

En su misiva, insiste en que las campañas electorales han quedado atrás y ahora es tiempo de que trabajen todos juntos por la entidad. Por esa razón les expresa su voluntad interés de sostener un encuentro para platicar sobre cómo contribuir en el futuro del estado.

Este hecho no deja de ser un acto simpático en sí mismo, porque la primera parte de la carta se encuentra cargada de demagogia propia de la autonombrada nueva generación de priistas, en un estéril intento por mostrarse abierto a sus adversarios políticos. Es evidente que su capacidad de aprendizaje no es la más rápida, pues nunca entendió el tamaño político e intelectual de su contrincante, Alejandro Encinas.

Por su parte, la contestación que este último le propina a Eruviel echa por la borda su intensión de reunirse debido a la incongruencia de quien lo impugna y que ahora lo invita a sentarse para ejercer un gobierno incluyente.

En la contestación epistolar le hace saber al presunto gobernador electo que el proceso electoral no ha concluido, en virtud de que la coalición Unidos Podemos Más interpuso diversos recursos de impugnación a dicho proceso ante las autoridades electorales correspondientes, los cuales se encuentran en curso.

Además le informó que la coalición del PRI que encabezó en su calidad de candidato, también impugnó el mismo proceso, por lo que en términos estrictos no hay gobernador electo para el estado hasta que los tribunales definan al ganador.

Queda claro que no hay la menor intención de Alejandro Encinas de sentarse a dialogar para construir el gobierno incluyente que tanto anhela Eruviel para darle un aire de legitimidad a su eventual guberbnatura, pues hacerlo sería desconocer la elección de Estado que se orquestó desde el palacio de gobierno y se sirvió de sus subordinados, como los consejeros del Instituto Electoral, para consumarlo.

Ignorar la compra de votos, el acarreo, coacción a los burócratas y utilización de recursos públicos gubernamentales en la elección del 3 de julio pasado, sería consentir al fraude electoral como una práctica común sin posibilidades de cambiar el destino de nuestro estado.

La contestación de Encinas no sorprende, pues quien lo vio ganar todos los debates, ridiculizando a quien se autodefine como ganador, conoció la calidad y capacidad del político, que se encuentra muy lejos de establecer un diálogo constructivo con un político tan inferior, intelectualmente hablando.

 

* Hoja.viento@gmail.com

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Elección de Estado organizada desde el IEEM

* El IEEM permitió la violación a las reglas básicas de competencia al no frenar la difusión de la propaganda gubernamental de los ayuntamientos y del mismo gobierno del Estado de México en beneficio de su propio candidato, además de la intervención directa en el manejo de recursos públicos y programas sociales con los que coaccionaron, compraron y prostituyeron el voto de los mexiquenses.

 

Félix Santana Ángeles

Los resultados finales que se dieron a conocer como oficiales el miércoles 6 de julio en el IEEM son el producto de una minúscula participación ciudadana que no alcanzó a superar el 46%; es decir, de cada 10 mexiquenses con credencial para votar con fotografía, sólo a 4 les interesó participar en la jornada electoral.

El Instituto Electoral del Estado de México, en su calidad de autoridad, no contó con la estatura que el momento histórico le exigía pues fue incapaz de cumplir con los requisitos de equidad, imparcialidad y certeza. Conocimos una autoridad electoral omisa que permitió actos anticipados de campaña, que no tomó en cuenta evidencias flagrantes de la intervención del gobierno del estado en el proceso electoral, que no estableció sanciones a funcionarios que desde el ejercicio de la función pública actuaron como militantes del Partido Revolucionario Institucional.

El IEEM permitió la violación a las reglas básicas de competencia al no frenar la difusión de la propaganda gubernamental de los ayuntamientos y del mismo gobierno del Estado de México en beneficio de su propio candidato, además de la intervención directa en el manejo de recursos públicos y programas sociales con los que coaccionaron, compraron y prostituyeron el voto de los mexiquenses.

Los consejeros electorales perdieron su calidad de autoridad al no resolver sobre las evidencias que mostraban cómo la policía del estado y municipales transportabas despensas o acarreados a los mítines del PRI.

Y así conocimos a verdaderos delincuentes electorales con Bernardo García Cisneros, alias “El Transas”, ejecutando desde la burocracia gubernamental el programa electoral que a la postre beneficiaría al PRI y resultó exonerado por falta de pruebas.

Se dio a conocer a La Mapacha del Sur, Tanya Rellstab Carreto, hoy tristemente célebre presidenta municipal que reduce su papel de gobernante al de una vulgar repartidora de despensas. Por esos actos, presidentes municipales, diputados y servidores públicos se sintieron protegidos por la incapacidad del Instituto Electoral porque saben que el Consejo General carecía de autoridad para retar a delincuentes vestidos de funcionarios privilegiando la impunidad sobre el Estado de Derecho.

Llegaron al denigrante nivel de utilizar a estudiantes de secundaria para manufacturar banderines para los actos proselitistas de Eruviel Ávila.

No fue capaz de frenar los abusos de autoridad al ejecutar detenciones policiacas sistemáticas a líderes y militantes de nuestros partidos políticos en distintos municipios el día de la jornada electoral.

Se mostró servil al no detener el enorme dispendio económico de esta elección, la más cara en la historia del país, la más cara en la historia de los procesos electorales en América Latina y por ello no tomó las medidas precautorias para frenar el rebase del tope de gastos de campaña, cuando hoy se burla de los ciudadanos al hacer una auditoría de la cual no conocerán sus resultados sino hasta después de que el nuevo gobierno asuma su responsabilidad.

Por su parte, el partido que compró la gubernatura iniciará el corte de caja, pues es un secreto a voces que colocar una manta de Eriviel redituaba 500 pesos, conseguir cinco votantes podía valer entre mil  y mil 500 pesos y vigilar las casillas estuvo entre 2 mil y 3 mil pesos y aun así hubo operadores priistas que consiguieron personas que hicieron ese trabajo gratis.

Esa forma de ganar -comprando elecciones- fue la misma de Arturo Montiel en 1999 y Enrique Peña en el 2005. La democracia mexiquense murió cuando la compraron a un bajo precio.

El eventual nuevo gobierno no tiene mucho que celebrar. La violencia que prevalece por la disputa entre bandas del crimen organizado y no combatidas por el gobierno continuará; los asesinatos de mujeres calificados como feminicidios, la corrupción solapada y promovida por las altas esferas del gobierno, las extorsiones a los pequeños empresarios y comerciantes mexiquenses, las inundaciones en las zonas aledañas al bordo de Xochiaca, Canal de La Compañía y el río Lerma, la mala calidad y alto costo del transporte público, la elevada deserción estudiantil y la exclusión de los jóvenes aspirantes a universitarios, serán la huella indeleble de quien firme como gobernador del Estado de México por los próximos seis años.

Seguirán las mismas prácticas, se renovarán los contratos para algunos empresarios y dueños de clientelas electorales, se repartirán plazas para maestros que apoyaron y se darán los “bonos” de productividad electoral, pero en realidad, nada habrá cambiado.

No deja de llamar la atención la “coincidencia” del tracking del Gabinete de Comunicación Estratégica publicado por Milenio Diario durante la campaña electoral con las encuestas de salida de Televisión Azteca, los resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y los resultados del cómputo final del IEEM, lo cual muestra el nivel de efectividad del gobierno del Estado de México en la construcción de realidades que terminaron favoreciendo al candidato de Arturo Montiel.

Lo anterior rompe con el mito de la incapacidad gubernamental para alcanzar eficientemente sus objetivos. Lamentablemente, esa maquinaria burocrática sólo sirve para comprar votos y no para gobernar.

 

* hoja.viento@gmail.com

 

El tendedero

* ¿Quién ganó el debate de los aspirantes a la gubernatura del Estado de México? ¿Por qué maquillaron tan mal a Eruviel Ávila? ¿Qué mensaje envió Bravo a los electores? ¿Por qué reía Alejandro Encinas? ¿Qué tuvo que ver Arturo Montiel en el encuentro?

 

Miguel Alvarado

Nadie cree que a estas alturas la palabra de un político tenga valor. El valor de la democracia se ha perdido en el perfeccionamiento de dictaduras a conveniencia y nadie en México duda que una elección sea limpia pero también sabe que no sirven para nada. El circo electoral que cuesta a los mexiquenses más de mil millones de pesos cumple, sin embargo, las funciones esenciales de quien administra un coso. Los debates, espacios reservados para inteligencias incluso de la política, son ahora ring que disfraza la incapacidad, ejercicio para la mentira y autodeshonra de quienes hacen de la honestidad un traje a la medida exhibido en Berverly Hills. En el Estado de México no se puede debatir porque las ideas no pertenecen al mundo de estos políticos de barbas blancas o mejillas arreboladas. Pero así se ha pactado y los aspirantes locales deben hablar acerca de sus propuestas aunque de paso revelen algo del lado oscuro, muy público además, de sus contrincantes.

Eruviel Ávila estaba tenso a la hora del debate. Nunca supo qué fue lo que pasó en el escenario que el IEEM acondicionó para reunir a los aspirantes a la gubernatura del Estado de México. Desde que llegó, el priista se sintió incómodo. No en balde Ávila y su equipo de colaboradores llegaron escoltados y en camionetas de lujo al lugar de la cita, mientras que el perredista Alejandro Encinas lo hizo a pie, entrando por la puerta principal, dando la cara desde el inicio. Eruviel y el panista Bravo Mena se fueron por las formas del “antiguo PRI”, donde los candidatos se dan baños de pueblo sólo en situaciones controladas, arropados por los amigos.

Al foro del Instituto Electoral mexiquense también llegaron algunos personajes políticos como Dolores Padierna o el diputado priista Ignacio Rubí. Ávila iba con Humberto Moreira, presidene nacional tricolor y presunto aliado político del gobernador local Enrique Peña. Lucía cara de preocupación, contraria a la del senador panista Ulises Ramírez, quien a bordo de una Land Rover apareció en Paseo Tollocan con sus respectivos guardaespaldas.

Encinas llegó bromista y de buen humor. Vaticinó que ganaría el debate 3 a 0 mientras usaba el acceso público del edificio, donde momentos antes Jesús Zambrano, líder perredista, había pasado. En la ciudad el encuentro entre quienes buscan el poder despertó alguna curiosidad pero el canal propiedad del gobierno del Edomex, Televisión Mexiquense, nunca antes tuvo tanto nivel de audiencia.

Una hora es insuficiente para presentar una plataforma de gobierno pero sí basta para que los participantes se exhiban y practiquen malabarismos para defenderse de la manera menos grotesca posible. El pasado alcanza para todos y Ávila, Encinas y Bravo tienen el propio, algunos más cercanos o sospechosos que los otros.

Pero Eruviel tuvo miedo. Contenido y maquillado en exceso, al igual que Bravo Mena. Comenzó por calificarse como el aspirante de las propuestas. Y como nada más prometió firmar y cumplir 6 mil, tuvo para escoger. Falto de palabras y con la conducta lamentable de un estadista de principios del siglo XX, Ávila nunca atinó a defenderse ni armar infantería propia. La sombra de Jorge Hank pudo sentirse ominosa en la sala del IEEM pero también la de Salazar Mendiguchía. Otro fantasma fue la tienda para supermillonarios en Beverly Hills, Bijan, en la cual Peña Nieto presuntamente compra su ajuar. Al otro día el contraataque llegaba vía Radio Fórmula. También López Obrador es cliente asiduo del lujoso establecimiento de Rodeo Drive. Empate declarado. La negra leche alcanza para todos y está bien.

Pero el debate demostró que Eruviel, aun con nombre y apellidos propios, no es Enrique Peña quien con su sola presencia gana puntos. Eruviel nada sabe de mercadotecnia y no es guapo pero tampoco lo compensa. Así, su paso por el ayuntamiento de Ecatepec se convirtió en lugar común aprovechado por sus rivales.

Y Bravo el panista confirmó que perderá por segunda ocasión una elección a la gubernatura. Lo sabe y parece no importarle. Acartonado y predecible jugó como pudo ante el señalamiento de Encinas sobre Jefonte, Guillermo Velasco Arzac. Lo único que se le ocurrió fue tartamudear y temblar discreto en su asiento.

A Encinas se le dijo que en la colonia donde había nacido la inseguridad era incontenible y que López Obrador era amigo y patrocinador. Pero la esgrima del ex gobernador del DF sabe florete y pudo estocar antes.

Eruviel no supo o no lo dejaron y au arrebol era cada vez más intenso. Las luces y el nerviosismo trasmitían caras demasiado rojas que contrastaba con la barba pitufesca de Encinas, quien al responder sobre los orígenes de Ávila, sacó de la chistera un papel doblado y leyó con parsimonia y excelente pronunciación.

“Montiel fue siempre como el árbol, fuerte y frondoso, al que acudimos para protegernos bajo su sombra del inclemente sol. Fue siempre, y sigue siéndolo, árbol lleno de frutos para saciar a los hombres y mujeres con más necesidad. Él es un ejemplo transparente de generosidad. Arturo Montiel brilla con luz propia y con gran intensidad. Pero en su sencillez, en lugar de elevarse e iluminarnos desde lejos como una estrella, prefirió convertirse en antorcha y quedarse entre nosotros para irradiar su luz y su calor a todos los que nos aproximamos a él en busca de más progreso y desarrollo”.

Las palabras anteriores corresponden a la lectura del segundo informe de Gobierno de Ávila en Ecatepec, el 6 de agosto del 2005, donde el tío del actual mandatario fue invitado especial.

Eruviel no tendría de qué enrojecer pues todos los políticos y funcionarios de aquel tiempo que coincidieron con el de Atlacomulco no tuvieron opción, aunque algunos prefirieron el silencio. Y Eruviel no tendría por qué arrebolarse si no hubiera declarado el 27 de marzo del 2011, luego de obtener la precandidatura priista, que “no tengo amistad personal con Arturo Montiel, es un ex gobernador, simplemente lo respeto como tal, colaboré con él cuando fui presidente municipal de Ecatepec”.

Pero todo quedó en el olvido. El electorado ya no recuerda qué se propuso y quién lo dijo. Todo, excepto el maquillaje del priista y de inmediato las redes sociales hicieron mofa de ello. Al otro día había ya una página web hecha y derecha llamada http://www.memaquillocomoeruviel.com/, donde hasta una canción estaba disponible.

Más descalificaciones fueron registradas de los tres bandos, unas más ridículas que otras pero al final Ávila mostró que su mayor debilidad fue pensar en grande y Encinas, con un “cómo me gustan estos debates, de veras”, le pasó por encima sin ningún esfuerzo mental. Bravo está solo, perdido en laberintos y componendas, a la espera de la orden de Felipe.

Muy de tarde, al otro día, la tienda Bijan, aquella de los 2 millones de dólares, exhibía una completísima lista de clientes frecuentes. Los mexicanos que aparecen son Carlos Slim Helú, Carlos Hank Rhon, Carlos Peralta Quintero, “Su Excelencia” Jaime Camil, Miguel Alemán, Luis Miguel, Roberto González, Carlos Hank González, Ricardo Salinas Pliego, Alejandro Fernández y Andrés Manuel López Obrador. De Peña Nieto se han borrado todos los rastros.

 

Dudas razonables

* ¿Cómo miden las encuestas que el priista Erviel Ávila es puntero en las campañas del Estado de México? ¿Quién es el panista Luis Felipe Bravo? ¿De dónde viene? ¿Qué propuesta recibió el perredista Encinas de la presidencia de la república, según López Obrador? ¿Qué gana el electorado con votar por alguien? ¿Ganará otra vez el priismo? ¿Puede el PRD gobernar una entidad tan compleja como el Edomex?

 

Miguel Alvarado

La desconfianza y el desinterés son los principales actores en las campañas por la gubernatura del Estado de México en el 2011. Ninguno de los tres aspirantes, el priista Eruviel Ávila, el panista Luis Felipe Bravo ni el perredista Alejandro Encinas observan simpatías generales en una entidad donde el abstencionismo alcanza hasta 64 por ciento en los procesos y donde 2 de cada 10 electores votaron por el actual gobernador Peña Nieto.

Para algún sector Alejandro Encinas, quien perdió ya una elección para la gubernatura en 1993 ante Emilio Chuayffet en el Edomex, representa la esperanza de que por fin las administraciones en el gobierno logren dejar atrás la corrupción. Pero el partido que cobija a Encinas no es precisamente ejemplo de honradez, honestidad. Para cualquier político en México es prácticamente imposible cambiar el orden de los sistemas burocráticos. Son demasiados los compromisos que se adquieren en campañas o con funcionarios y todos han terminado absorbidos por aquellas inercias. Encinas, sin embargo, está respaldado por lo que realizó en el gobierno del DF en el 2005, cuando sustituyó a Andrés Manuel López Obrador. Otro que ya ha gobernado un territorio es el priista Eruviel Ávila, dos veces alcalde de Ecatepec, el más populoso del Estado de México y fundamental cuando se trata de actividades electorales.

Ávila fue también diputado local y coordinador de los priistas en la Cámara estatal, antes de asumir por segunda ocasión en Ecatepec y conoce de elección. Sabe que es el aspirante más expuesto porque su partido puede pagar una costosa campaña de publicidad y se hablará de él, bien o mal. Sin embargo, no ha perdido en contiendas populares.

El panista Bravo Mena, un yunquista apegado al presidente del país, Felipe Calderón es el único que no tiene oportunidad. En un estado donde el priismo siempre ha gobernado, a Bravo no lo apoyan ni desde su partido. Mientras Ávila y Encinas reúnen hasta 10 mil personas por mitin, pagadas o sinceras, Luis Felipe debe contentarse con 400 ó 500. Ávila y Encinas siguen la misma ruta. Se reúnen con los mismos sectores y proponen situaciones similares. Bravo no sobresale ni siquiera en el terreno de las promesas. La idea generalizada apunta a que declinará a pocos días de terminar las campañas y el perredista sería el más beneficiado.

Hasta el panismo está borrado. Los dos que al menos se ven tienen en sus propios equipos a los principales enemigos. Usos y abusos de priistas y perredistas terminan por completar decepciones que hallan cuerpo en el nombre de los aspirantes. En el caso de Ávila, alcalde con licencia, basta con revisar los números de la administración que encabeza todavía y que maneja un presupuesto de 3 mil 434 millones de pesos para el ejercicio del 2010. Sin embargo, mil 008 millones estaban destinados para el pago de la burocracia y para los llamados gastos personales, mientras que para obra pública sólo había 505 millones de pesos. Para gastos generales se destinó poco más de 491 millones de pesos, olvidando los programas sociales. Una diputada federal, Lizbeth García Coronado, denunció que el informe de gobierno de Eruviel para 2010 no incluía cómo se gastó el presupuesto y que la obra pública era inexistente.

Ecatepec presenta además números alarmantes en cuanto a seguridad se refiere. Es el municipio con más ejecuciones ligadas al narco desde que Calderón asumió la presidencia y 297 asesinatos derivados de aquella actividad. Supera en ejecuciones a

Neza, con 162; Naucalpan con 77 y Tultitlán con 69.

Ávila arrastra también una serie de señalamientos acerca de una propiedad en Veracruz, Antihua Resort Campamento de Aventura, una especie de finca turística que comenzó a construir en 1995 y que está valuada en 50 millones de pesos en una extensión de 7 hectáreas en el poblado de Jalcomulco, a unos 35 kilómetros de Jalapa.

El caso no es nuevo pero involucra a José Luis Flores Gómez, director de Seguridad en el municipio, ex director de Gobierno y alcalde sustituto en el 2006.

Una página web, www.viajesdeaventura.com.mx, anuncia servicios turísticos  que promueven deportes extremos. Las campañas antieruvielistas van más allá de las elecciones. Aquella acusación fue realizada al menos hace varios años e incluía un supuesto nexo con el narco vía José Luis Flores.

Según la Coalición de Consejos y Delegaciones Municipales de Ecatepec (CCDM), Ávila ganaba como alcalde en su primera administración, 130 mil pesos mensuales y Flores percibía 70 mil. “Se presume que la finca fue financiada del préstamo que solicitó el ex presidente municipal al Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras), cuyo monto fue de 750 millones de pesos y que también fue autorizado por el Congreso del Estado de México y publicado en la Gaceta de Gobierno el 21 de junio de 2004”, aclaraba la CCDM.

El acta DGR/C/1676/2009 de la Auditoría Superior de la Federación rechaza un gasto injustificado de 27 millones de los que le perdonaron a Eruviel en el 2006.

Los priistas tampoco se dejan y desarrollan a su manera un frente para desanimar a electores que simpatizan con los rivales. A l término del primer tercio de campaña, el representante tricolor ante el IEEM, César Camacho Quiroz, daba a conocer que al menos seis quejas se habían interpuesto contra la coalición Unidos Podemos Más, de Encinas por, precisamente, descalificaciones que han hecho en medios y redes sociales por internet. Para Camacho, en la plataforma de Twitter se encontraron actitudes y expresiones “de algunas cosas que han aparecido puestas por el abanderado de dicha coalición”.

Camacho tiene razón. Las denuncias o señalamientos contra el priista Eruviel Ávila encuentran eco solamente en internet, aunque es entendible porque medios electrónicos y escritos han establecido convenios para cubrir aquella campaña, pero que en lo práctico también impiden dar a conocer otras versiones. Blogs, Facebook, Twitter y YouTube es lo que les queda y hasta allá llegan los ecos de un supuesto gasto en gasolina por 44 millones de pesos en Ecatepec, excediendo por 13 millones y medio el presupuesto asignado y los aparentes abusos de familiares que disfrutan de los  beneficios de tarjetas para abastecer combustible.

El panista Bravo Mena ha sido ligado al grupo de El Yunque, del cual fue presidente y se considera de ultraderecha. El panismo consideraba incluso que Encinas podría representarlos en la contienda del Edomex, a propuesta del grupo perredista conocido como Los Chuchos, revelaba Andrés Manuel López Obrador, figura principal que respalda las acciones del propio Encinas. Jesús Ortega publicó en su Twitter que “¡Calderón ofreció a Encinas Candidatura, dice AMLO! Gran revelación que obliga una explicación de Alejandro antes del C. Nac. del PRD”.

A Bravo se le señala de buscar adeptos de cualquier manera. El diputado federal petista, Mario di Costanzo, denunció reparto de cerveza entre jóvenes que veían el juego de futbol entre Manchester y Barcelona, pero algo similar sucede con el PRI, pues el día de ese partido, en Lerma se organizó un espectáculo de lucha libre en la plaza pública, patrocinado por el PRI, y que tenía en El Negro Casas a su principal atractivo. Luego, en pantallas gigantes se trasmitió el encuentro mientras los gladiadores se tomaban fotos con el público por 90 pesos cada una.

Igualmente, en la red social de Twitter un usuario subió una foto donde se observa a elementos de la policía municipal, quienes a bordo de patrullas repartían despensa con la condición del voto a favor de Ávila. Las camionetas de la policía también son usadas para transportar acarreados a los mítines tricolores. Las unidades involucradas eran las 232, 213 y 216.

En el IEEM las cosas no son distintas. El diario toluqueño Tres PM documentaba que el presidente de aquel instituto, Jesús Castillo, cobrará 100 mil dólares este año, “mientras los integrantes restantes del Consejo General ganarán, cada uno, unos 80 mil dólares anuales”.

Por qué va a perder el PRI la gubernatura del Estado de México

* Muchos analistas consideran que de no haberse disminuido el periodo de campaña electoral a 45 días, seguramente Encinas ganaría la elección. Sin embargo, sólo circunscriben su reflexión al proceso electoral y es ahí donde se encuentra el problema porque descontextualizan la situación política de una sociedad en su acelerado estado de descomposición.

 

Félix Santana Ángeles

La superioridad política e intelectual de Alejandro Encinas Rodríguez, candidato a gobernador del Estado de México por la coalición electoral “Unidos Podemos Más”, ha puesto en jaque al sistema político mexiquense y en particular a sus principales benefactores, es decir, a la clase política, empresarial y burocrática que se ha enriquecido al amparo del poder.

Muchos analistas consideran que de no haberse disminuido el periodo de campaña electoral a 45 días, seguramente Encinas ganaría la elección. Sin embargo, sólo circunscriben su reflexión al proceso electoral y es ahí donde se encuentra el problema porque descontextualizan la situación política de una sociedad en su acelerado estado de descomposición.

El movimiento social que encabeza Alejandro Encinas Rodríguez en el Estado de México no se limita a la elección de gobernador que culminará durante la jornada del próximo 3 de julio; considerarlo en estas condiciones sería desconocer los orígenes y desarrollo de la izquierda en la entidad y en el país.

El actual proceso electoral es una coyuntura histórica que cuenta con un conjunto de elementos que estadísticamente aumentan las probabilidades para derrotar al PRI. Si bien las elecciones requieren de un representante para jurídicamente contender por la gubernatura, no significa que dicho individuo por sí sólo encarne un proceso social. Por el contrario, es quien sintetiza el conjunto de aspiraciones, ideales y esperanzas de una sociedad que poco a poco alcanza niveles de hartazgo tales que, de no encontrar una vía de transformación pacífica, los hará por métodos diversos, entre los cuales eventualmente la confrontación y violencia podrían convertirse en alternativas.

La aspiración de tener un gobierno honesto, eficiente y que cuide los intereses de la población con la finalidad de garantizar su felicidad se ha convertido en una utopía para los mexiquenses y por el contrario, tener una clase gobernante encabezada por ladrones que se han enriquecido bajo la combinación de negocios-corrupción-impunidad es moneda corriente, siendo ellos quienes arbitrariamente impulsan leyes que agreden a los más desfavorecidos y perversamente utilizan los dineros públicos en beneficio de sus incondicionales. Esta situación se ha convertido en intrascendente, difícilmente asombra y carece de interés público para combatirlo.

Los procesos electorales son el caldo de cultivo ideal para catalizar las transformaciones sociales de mayor urgencia. Y es en este contexto que la izquierda mexiquense cuenta con mayores posibilidades de gobernar la entidad. Se tiene entonces a un buen candidato compitiendo por la gubernatura, pero a una dirigencia y estructura partidaria desorientada que no ha ubicado el momento político por el que atraviesa.

Contrastar visiones de gobierno permitiría al elector tomar una decisión más adecuada y un método para lograrlo es a través de los debates. Sin embargo, la autoridad encargada de organizarlos, el Instituto Electoral del Estado de México, ha obstaculizado por todos los medios posibles su realización ya que el candidato del PRI carece de una formación política de alto nivel que le permita confrontar en el terreno de las ideas a Alejandro Encinas.

De los seis debates que se propusieron sólo se concretarán dos, que se desarrollarán a las 10 de la noche los próximos 8 y 22 de junio con un formato rígido, que parecerá más una pasarela de candidatos que un debate.

Sin lugar a dudas, ni la propaganda disfrazada de encuestas ni la compra de dirigentes de los partidos opositores, muchos de ellos de muy mala calidad como “Juanito” o el ex tesorero de Tlalmanalco, acusado de tener nexos con la banda de secuestradores de la zona de los volcanes, salvarán al candidato del PRI de una nueva derrota en cadena nacional, como sucedió en el debate del programa de televisión “Punto de Partida”.

El cerco informativo se romperá la noche de los debates y observaremos cómo los ciudadanos mexiquenses habrán alcanzado su mayoría de edad política para nunca más dejar humillarse a cambio de una despensa o materiales para construcción y comenzaremos una nueva forma de convivir con nuestros gobernantes, pasando de la cultura del peticionismo, la súplica y humillación a la cultura de la exigencia de un gobierno honesto y eficaz.

 

sub_rojo@yahoo.com.mx

 

 

El negocio del poder

* ¿Hay desbandada panista, apenas a un día de iniciadas las campañas para la gubernatura del Edomex? ¿Extraña el PRI la fuerza mediática de Peña Nieto? ¿Cuál es la diferencia entre aquel y Eruviel Ávila? ¿Qué sucede en el PRD? ¿Dónde está el panista Bravo Mena? ¿Funcionan los debates?

 

Miguel Alvarado

A las 8 de la mañana un enorme dirigible volaba el centro de Toluca. No tenía sentido preguntar de qué se trataba. Una enorme foto del aspirante priista a la gubernatura lucía en sus costados. Indolente pero basto, aquel aparato no sólo representó la fortaleza económica de aquellos cuyo negocio es el poder, sino que ejemplificó uno de los puntos que el filósofo norteamericano Noam Chomsky clasifica  como estrategia de manipulación y que tiene que ver con la distracción. Para aquel, los gobiernos y quienes buscan formar parte de ellos, un aluvión de información insignificante resulta esencial para evitar reflexiones y diálogos inteligentes. La gente, ocupada en mirar, sólo recordará de aquel 16 de mayo del 2011 que una curiosa nave de plástico blanco flotaba en un cielo cuasi-parisino, contaminado y caluroso. Y que abajo, en la Plaza de los Mártires, una estructura de hierro y espacios públicos privatizados por la propia inercia de la democracia, esperaba el arribo de Eruviel Ávila, alcalde con licencia de Ecatepec para prometer, firmar ante notario y recibir a una militancia que necesita de figuras como Jorge Kahwagi, estudioso practicante del spleen mexicano y que su indolencia le permite practicar el boxeo, la farándula y la política y los negocios al mismo tiempo.

Un partido político requiere de estas presencias porque, efectivamente, son los mejores intermediarios para público de poca edad pero ansioso porque algo pase, no importa qué. Las probabilidades de que un escenario así reaccione convenientemente son infinitas y la sugestión es un arma silenciosa en estas apacibles guerras.

El centro imaginario de una ciudad, cuando lo hay, es también la sede poderes e identidades de quienes la habitan. Allí lo mismo caben los de Antorcha Campesina que una marcha por la paz o la diversidad sexual. O una concentración de Enrique Peña o Andrés Manuel López Obrador. El centro es el espacio público preferido, lugar común que individualiza porque nadie sabe de quién es y hasta dónde llega, pero que se sabe libre, independiente. Este centro, sin embargo, es cuidado por la autoridad y quien administra manda. Así, las calles de aquel centro fueron cerradas para que nadie molestara el camino de la democracia. Cientos de ciudadanos, forzados o invitados bajo presión, caminaban hacia allá equipados con playeras rojas y paletas de limón. El dirigible aquel era el faro que señalaba el lugar. No hay pierde en las grandes concentraciones.

Ávila, acostumbrado a otro tipo de presiones, fue sin embargo la guinea pig que demostró que un rostro atractivo no está de más. El poder mediático de Peña Nieto no podrá ser entendido sin antes revisar la subcultura en la que el país se ha desarrollado. Ignorancia y televisora cambiaron el mundo, pero también los valores elementales. Nadie exige que un político o funcionario público deba ser inteligente. No hay instrumentos diseñados para medir su capacidad. Pero está bien. Así funcionan las cosas desde hace años y nadie sabe ya cómo cambiarlo. Finalmente, quien se adapte será calificado de lúcido aunque las consecuencias de servir a las cosas, a las instituciones, sean irreversibles.

Con la ciudad cerrada el resto es sencillo. Habrá que pararse allí, ante grupos amigos que les da lo mismo Eruviel o Del Mazo. Los mítines y campañas son ya ceremonias públicas con un esquema religiosamente respetado. No hay espacio para la improvisación, pues aquello revelaría el carácter insustancial en discursos que prometen pero nunca dicen cómo ni por qué. Eruviel no comete errores. Luce acalorado, despeinado, como alguien que trabajara una jornada dura y difícil. Su sonrisa es sincera. Teme pero confía que los discursos aprendidos resulten al menos para la prensa. No debe haber incomodidades. Por eso el priismo mexiquense tiene de su lado a todos los medios, confundidos en que la venta de espacio es lo mismo que entregar líneas editoriales. Los grandes medios están asegurados. Hasta Hotmail, el gigante del correo electrónico gratuito, muestra la cara del priista cada vez que uno consulta el servicio. ¿Mercadotecnia? Algunos consideran que no existe pero que es necesario estar, verse bien al menos. La oficina de Prensa tricolor decidirá una semana después qué clase de plumas quiere que cubran lo suyo. Algunos no caben pero de toda formas están allí, por si acaso hay algo de aquel presupuesto combinado.

Peña es el referente obligado. A un costado de este aquelarre electoral, el gobernador trabaja en sus oficinas. Tal vez siga la trasmisión por Internet que el PRI se molesta en realizar. El gobernador está allí, a pesar de él mismo y ahora se ha convertido en la figura a superar.  

Eruviel no se empantana. Avanza como puede en el camino de sus dichos. Ha entrenado en las escuelas públicas que los partidos abren cada determinado tiempo en la Cámara de Diputados local y los ayuntamientos. Además de cortar vidrios, Ávila sabe del drenaje profundo y cañerías, donde es buzo experto aunque todavía necesita apuntadores.

Los expertos en las campañas no se esfuerzan demasiado. Conocen los cánones y saben que lo emocional es elegante cortocircuito que siempre surte efecto. Así, la promesa de mejoras y la derogación de impuestos son el sueño guajiro acariciado por la plebe, que no se cansa de portar mantas y comer tortas y refrescos. No habrá IETU, pero tampoco tenencia, suelta repentino, vociferante pero sonriente el doctor en Derecho. Tal vez no haya oportunidad e comprar un auto nuevo, pero no habrá tenencias desde el 2012 y eso significa pagar menos. Hasta allí la lógica electoral no puede fallar. El resto lo resolverá si puede, si quiere, cuando sea el momento, que tal vez nunca llegue. Pero son promesas, con todo y notario público.

Eruviel comete una falla. Firmará seis mil compromisos pero alguien le pregunta que si aquello significa que el gobierno de Peña no ha trabajado. Ávila suda por segundos. Lo han tomado por sorpresa. Pensaba que todos eran amigos pero su equipo de campaña erró al darle palabra sólo a reporteros de medios con convenios. La Jornada, Reforma, El Universal son los únicos con derecho. La tontería mediática debió pagarla el propio Ávila, quien debió hacerse tarugo para evitar las respuestas.

El diario local Alfa recurre a los números y ubica el significado de las elecciones. Apenas la mitad acudirá a votar y quien logre 2 millones 600 mil sufragios podrá considerarse ganador, que significa el 20 por ciento de la aprobación, 2 de cada 15 habitantes.

Pero son números. Estadísticas para consumo de ocios y que los partidos consideran sólo para el regaño intramuros. Si ganan por un voto, el resto se desvanece, nada importa. Eso también lo saben en el PRD, donde Encinas eligió la noche para abrir su cena-campaña pero las plazas públicas de Ecatepec para el resto del día. Y allí estuvieron todos. Si peña no acudió, sí lo hicieron los líderes de la izquierda que, como nunca antes, creen que pueden derrotar al monolítico priismo.

Todo pasa por la decisión de López Obrador, aceptan allí, pero también aseguran que el PAN será la clave en las elecciones. Y es que los cuadros panistas, todavía muy locales, se han acercado a la izquierda para ver la posibilidad de la declinación. Queda poco tiempo pero así será. En el IEEM, los del PRD lo supieron hace tiempo pero regidores de Huixquilucan y Toluca entablan pláticas cerrar lazos. El PAN comienza desmigajado una elección en la que Calderón decidirá el escenario que le convenga. El aspirante panista, Bravo Mena, decidió Zinacantepec para comenzar.

Eruviel aceptó debatir. Confía en su memoria y en que la conducción de aquello no recaiga en Julio Hernández sino en Denisse Maerker o López Dóriga. Encinas es el más inteligente pero el menos político y Bravo asumirá de una vez por todas hacia dónde lo dirigen. Esto apenas comienza. La recta final pasa por Los Pinos.

Por qué son tan especiales las casillas especiales

* Quienes construyen las reglas electorales han calculado hasta cuántos votos podrían obtener por esta tramposa vía de las casillas especiales. Bajo un escenario de alta competitividad entre el primero y segundo lugar, con la ley en la mano, pueden instalar 135 casillas considerando tres especiales en cada uno de los 45 distritos y si en el Consejo General se aprueba un total de 750 boletas por casilla, como sucedió en el 2009, potencialmente alcanzarían hasta 101 mil 250 votos, nada despreciables para un proceso electoral con tanta complejidad.

 

Félix Santana Ángeles

Las reglas electorales en el Estado de México son un entramado legal diseñado para favorecer a quien detenta el poder en turno. Es así como el artículo 167 del Código Electoral establece que el Consejo General, a propuesta del Consejo Distrital, determinará la instalación de casillas especiales para la recepción del voto de aquellos electores que se encuentren en tránsito. Adicionalmente, se agrega que se instalará por lo menos una casilla especial sin que puedan ser más de tres por distrito.

Esta disposición se traduce en una conveniente ventaja en votos a favor del partido político, estructura gubernamental o candidato que moviliza o acarrea ciudadanos, como históricamente se ha documentado en los procesos electorales del 2003, 2005 y 2009.

Dentro de las principales irregularidades electorales registradas, se recuerda la de elementos de Seguridad Pública y Tránsito del Estado de México, quienes son acarreados en autobuses para votar en las casillas especiales; la presencia de los uniformados ha sido recurrente en la mayoría de este tipo de casillas, dispuestas para que sufragaran ciudadanos que se hallaran fuera de su distrito electoral. Sin embargo, la “autoridad”, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) sistemáticamente ha defendido estas conductas ilícitas argumentando que los policías son electores en tránsito “de servicio” y tienen derecho a ejercer su sufragio.

La efectividad de esta estrategia se refleja en los resultados de dichas casillas, pues al contabilizar los datos se ha determinado que, en promedio, el PRI saca una ventaja de seis a uno sobre su más cercano competidor. De la misma forma se ha identificado la asistencia mayoritaria de funcionarios públicos, policías y maestros integrantes del magisterio en esas casillas.

El daño potencial en votos lo define el Consejo General, según la fracción III del artículo 192 del  Código Comicial, el cual indica que el número de boletas para las casillas especiales será de acuerdo a lo aprobado por los integrantes con voto del Consejo General del IEEM.

Con base en este argumento jurídico, para el 2003 se instalaron 52 casillas especiales con 300 boletas y cada una lo que equivalió a 15 mil 600 votos; en el proceso de gobernador 2005, fueron 54 casillas especiales con 150 boletas, alcanzando 8 mil 100 votos pero para la elección de diputados del 2009 se aprobaron 62 casillas especiales con 750 boletas para un total de 46 mil 500 votos. En todos los casos dichas casillas cerraron antes de las 18 horas porque en su totalidad las boletas habían sido utilizadas por “electores en tránsito”.

Es necesario hacer una mención adicional sobre aquellas casillas especiales que se instalan en las zonas militares, como las ubicadas en Temamatla, Naucalpan, Teotihuacán y las recién construidas en Tejupilco y Santa María Rayón, debido a que los resultados no cambiarán con respecto a los procesos electorales anteriores, es decir, 6 y hasta 7 de cada 10 votos serán para el PRI.

Aunque las fuerzas armadas dependen del gobierno federal, los beneficios materiales de las nuevas instalaciones han sido procurados, en buena medida, por el gobierno del Estado de México.

Quienes construyen las reglas electorales han calculado hasta cuántos votos podrían obtener por esta tramposa vía de las casillas especiales. Bajo un escenario de alta competitividad entre el primero y segundo lugar, con la ley en la mano, pueden instalar 135 casillas considerando tres especiales en cada uno de los 45 distritos y si en el Consejo General se aprueba un total de 750 boletas por casilla, como sucedió en el 2009, potencialmente alcanzarían hasta 101 mil 250 votos, nada despreciables para un proceso electoral con tanta complejidad.

Sirvan estos datos para hacer una puntual reflexión sobre la utilización estratégica de estas casillas especiales por parte del gobierno de Peña Nieto a favor de su candidato, pues al contar con los recursos materiales, financieros y humanos no dudarán en presionar a burócratas y policías para garantizar la continuidad del actual gobierno.

  

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