La Ley de Herodes

* El diario El Universal publicaba una edición especial nocturna que encabezó con el titular de “¡Es Enrique Peña!”, y que salió a la calle con apenas 4 por ciento de las casillas computadas. El mismo Peña se autoproclamaba presidente del país en su sitio web, con apenas 10 por ciento de las casillas computadas y una diferencia con AMLO de menos de cuatro puntos. Lo único que faltaba era que Calderón, a las 11:24 de esa noche, saliera al aire y con garbo y desparpajo anunciara que Peña era el nuevo presidente de México, con 13 por ciento de las actas contadas.

 

Miguel Alvarado

El perredista Andrés Manuel López Obrador reunió un millón 200 mil personas en el cierre final de su campaña presidencial, en el zócalo de la ciudad de México. La elección no la resolvió el Distrito Federal, donde Miguel Mancero apabulló a la priista Beatriz Paredes, pero sí el Estado de México, donde el padrón electoral alcanza cerca de 10 millones. Aquí el perredismo no apoya a López Obrador y hace años la simulación de militantes y dirigentes los ha llevado a colaborar con el PRI y con el gobierno en turno, con quienes trabajan para entorpecer los procesos electorales. En el 2006, por ejemplo, en las casillas del valle de Toluca no hubo observadores perredistas, a pesar de estar asignados y pagados. La militancia mexiquense es tan corrupta como la de otros partidos, pero a diferencia de sus contrincantes, no apoya a sus candidatos.

Algo similar pasó la jornada electoral. Si bien la inasistencia perredista fue menor, el priismo pudo comprar funcionarios de casillas como algunos presidentes confesaron. Veinticinco mil pesos para cada uno a cambio de hacerse de la vista gorda en algún punto del proceso. O las movilizaciones para ese día, que costaron 5 mil pesos por cada docena de votantes conseguidos; otros 5 mil pesos para los Vocales; mil 500 pesos para los Jefes de Manzana y hasta 500 pesos por cada sufragio retratado en un celular.

Otros datos aseguraban que los paquetes de pagos priistas eran diseñados de acuerdo a la zona geográfica. En las secciones 17 y 36 del valle de México, movilizar 820 activistas tuvo un costo de 9 millones 72 mil 500 pesos, reportaba el diario La Jornada. También informaba que en general, llegarían al Edomex “477 mil 500 personas, 855 mil contactados y habrá 3 mil 820 activistas”. En Sinaloa, se tenían calculadas 880 mil 250 personas y se movilizarían 530 mil ciudadanos, más 3 mil 841 activistas con un costo de 8 millones 172 mil 375 pesos. En el Distrito Federal, en las secciones 9, 10 y 11, habría 426 mil 500 personas movilizadas pero 853 mil habrían sido contactadas. Esta logística correspondió a un programa llamado Movilización, de cinco fases, que se incluyeron dentro del Plan Ágora, formulado por Elba Esther Gordillo y su sindicato, el SNTE, para garantizar 5 millones de votos con un costo de 151 millones 277 mil 750 pesos, según el documento Sistema Digital de Activismo y Movilización alternativo (Ágora) del SNTE, que filtró el sindicato disidente de la CNTE.

Algunas cifras pueden ejemplificar los 3 meses más sórdidos del año 2012, en los que se escucharon insensateces, mentiras, soluciones fantasmales y propuestas de gobierno sustituyendo a las obligaciones. Así, los 76 millones de pesos que se gastaron diario deberían indicar que la democracia mexicana es cualquier cosa menos un sistema de gobierno justo. Fundaciones Internacionales Electorales para Sistemas apuntaba que el voto mexicano costaría 17.24 dólares cada uno, contra los 41 centavos de dólar que sale en Argentina o los 29 centavos en Brasil. En México, debieron votar 78 millones 345 mil 445 personas.

“Muchos sectores se han ilusionado con un triunfo de la “izquierda”; creen que de esta forma se resolverán sus problemas y sus demandas. Sin embargo, no perciben que al igual que el PT de Lula en Brasil, AMLO desde que proclamó su “República amorosa” —vs. su “república des-amorosa y rijosa del 2006—, ha venido entretejiendo una maraña de alianzas y compromisos con fracciones de la burguesía, la oligarquía y el empresariado a quienes les ha garantizado respetar sus inversiones, incluso de los proyectos ya establecidos en áreas consideradas estratégicas como la industria petrolera y de la electricidad”, apunta el analista Adrián Sotelo.

El periodista Miguel Ángel Ferrer recuerda que los fraudes electorales en México han estado presentes en toda la historia de los comicios. Menciona a Francisco I. Madero y Porfirio Díaz; a Álvaro Obregón, Pascual Ortiz Rubio y José Vasconcelos; Manuel Ávila Camacho y Juan Andreu Almazán; Adolfo Ruiz Cortines y Miguel Enrique Guzmán; Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Salinas y López Obrador y Felipe Calderón. La lista es interminable, así como las modalidades de las trampas.

Para Josefina Vázquez, una ex secretaria de Educación y Desarrollo metida en la contienda por Los Pinos, la trampa consistió en ser parte del partido político de Felipe Calderón, el presidente mexicano más criticado de la historia debido a los 60 mil muertos que arrastró la pretendida guerra contra el narco que su administración promovió.

Calderón había derrotado a López Obrador con menos de un punto porcentual de diferencia. La sospecha nunca podrá ser borrada del imaginario. Vázquez, la mujer que derrotó al delfín de Calderón para el 2012, Ernesto Cordero, comenzó su campaña en el segundo lugar de las preferencias pero terminó tercera aunque la diferencia todavía le permitió pensar en empate técnico. Vázquez fue abandonada por su partido y Calderón, quien había encontrado otra manera de garantizarse que nadie lo perseguiría luego de terminado el mandato, le aconsejó que renunciara a cualquier esperanza a las 8 y media de la noche del primero de julio, apenas apareció la encuesta de salida del diario Mileno.

Antes, no hubo la prometida detención de Joaquín Guzmán, que le hubiera granjeado alguna simpatía final y tal vez algunos miles de votos. En cambio, sí el vacío y una desorganización a propósito que terminaron afectando a la mujer que quiso gobernar con los pantalones bien puestos.

El diario norteamericano The Washington Post señalaba sobre el voto de castigo que recibiría el panismo y la desolación que en algunas entidades ha provocado la presencia del narcotráfico y su total impunidad. “Sabemos lo que está pasando. Con el PRI, usted tiene un montón de falta de honradez, un montón de robo, ¿de acuerdo? Sin embargo, cuando me dirigía a mi rancho, cuando estaba el PRI, no vi cuerpos sin cabezas. Ahora lo hago. ¿Cuántos restaurantes han cerrado? ¿Cuántas tiendas, almacenes, empresas se han ido? La gente en Tampico con todo el dinero se han ido o se está yendo”, decía un poblador de Tamaulipas a aquella publicación.

Pero el primero de julio no era una fecha para futurismos. Lo importante era establecer el cambio, aunque su significado no estuviera claro para nadie, ni siquiera para Obrador, quien supo desde el principio que debería trabajar codo a codo con los poderes fácticos y con los verdaderos dueños del país. Garantizar a los norteamericanos el abasto de narcóticos y otros insumos de primera necesidad influiría de manera determinante en su plan de gobierno. ¿Pactar con el narco cuando forma parte del mismo gobierno? ¿Cambiar de golpe la burocracia y el sindicalismo? El cuento de hadas de alguien que sabe que sólo cuenta con apoyo ciudadano podría resquebrajarse nada más asumir el poder. Los mismos políticos aseguran que existe una base donde todos ellos están de acuerdo, porque la militancia se anula junto con proyectos sociales. Desde allí se deciden cargos y oportunidades, tiempos, ritmos. Que Peña o Vázquez pierdan no significa nada y que Obrador gane tampoco. La generación de los X-Box, del Xperia, de las descargas superveloces desde internet quiere resultados, y los quiere ahora. Eso no se podrá y menos cuando un lápiz fue el instrumento donde se depositó la confianza absoluta de una nación. Pero el lápiz era rosa, muy olvidable y muy pronto quedó atrás la suspicacia.

Hace seis años, AMLO arrasaba en el primer conteo. Luego, en la madrugada, fue rebasado por Calderón y el domingo primero de julio del 2012 las cosas serían distintas. Mientras, el genio maléfico de Luis Videgaray, orquestador público de la campaña de Peña, hacía conjeturas y auguraba diferencias de hasta 5 millones de sufragios antes de las 9 de la noche.

El domingo, Enrique Peña llegaba a votar en helicóptero a su querido Atlacomulco pero hasta allá hicieron presencia los de “Yosoy132”, que obligaron a instalar una valla para que el todavía aspirante pasara junto con su familia. La jornada electoral había comenzado para Enrique 24 horas antes, cuando desde las redes sociales descubrían a Gerardo Ruiz Dosal, hijo del ex secretario mexiquense Gerardo Ruiz Esparza. Joven petimetre, mostraba en fotos los lujos que alguien como él puede tener. Paseos en Ferrari, fiestas en Las Vegas, habitaciones de hotel por 30 mil pesos la noche, vinos Petrus de 34 mil pesos la botella y viajes alrededor del mundo inspiraron al junior para recrearle la pupila a aquella plebe adicta al twitter. La realeza priista no pudo contenerse ni el último día de veda electoral. Ruiz se supo descubierto y borró la evidencia, pero ya era demasiado tarde. Tuvo que disculparse con el Jefe de Jefes, como llama a Peña en una de las fotos que había compartido y ponerle buena cara al mal tiempo.

En general, la jornada electoral transcurrió en calma en la capital mexiquense. La misa dominical en Catedral consiguió casa llena pero no hubo una sola mención para la sucesión. Dios, que en Toluca cobra en la nómina del Grupo Atlacomulco, supo guardar distancias hasta las 8 de la noche. Tres horas antes, todo era especulación y los tres partidos principales se declaraban en ventaja. No podía ser de otra forma en un escenario pasado por un aguacero que ahuyentó a todos los votantes en el centro de la ciudad. Lo bueno vino hasta las 7 de la noche, cuando las primeras filtraciones daban como ganador a Peña Nieto. Encuestadoras como Parametría adelantaban sin recato que el mexiquense obtenía 42 por ciento, AMLO 29 por ciento y Vázquez 23 por ciento. Otra, Mendoza Blanco y Asociados, colocaba al priista con 44 por ciento, al perredista con 30 por ciento y a la del PAN con 30. La réplica llegaba de inmediato y faltando 20 minutos para las 8 de la noche, los perredistas afirmaban que Mitovsky daba ventaja a Obrador con 39 por ciento y colocaba a Peña y Vázquez con 33 y 27 respectivamente. Milenio y Televisa, faltaba más, daban a Peña 42 por ciento. A AMLO 31 y a Vázquez 23. Estos números, de cualquier forma, quedarían atrás, olvidados.

Las 8 de la noche con tres minutos. El primer resultado preliminar del IFE indicó que Vázquez Mota tenía el 19 por ciento, que Peña el 51.71 por ciento y que Obrador el 24 por ciento. Veleidoso como es, el PREP reportaba a las 8:23 de la noche que Josefina adelantaba hasta 32 por ciento y que Peña se estacionaba en 40, mientras que Obrador se ubicaba en 23. La noche sería larga y todavía no había un ganador definitivo. La noche sería larga para algunos pero lo único cierto era que de Quadri ni siquiera Elba Esther se acordaba.

A las 8:30 Josefina reconocería que “las tendencias no me favorecen” y se retiraba a su casa, sin más ni más mientras su grey le aplaudía la sabia decisión, cobijada por los resultados de Milenio y Mitofsky. Roy Campos y la filial de Televisa hacían mientras tanto su papel y daban como ganador absoluto al priista, mientras en la norteamericana cadena de televisión, CNN, se daba a Peña 42 por ciento contra 41 de AMLO. De todas maneras, en la sede nacional del priismo hasta el cantante Julio Preciado conocía lo inevitable y ponía a bailar a la concurrencia con sus ritmos pachangueros que certificaban lo que les pusieran enfrente. Y por si faltara algo, el diario El Universal publicaba una edición especial nocturna que encabezó con el titular de “¡Es Enrique Peña!”, y que salió a la calle con apenas 4 por ciento de las casillas computadas. El mismo Peña se autoproclamaba presidente del país en su sitio web, con apenas 10 por ciento de las casillas computadas y una diferencia con AMLO de menos de cuatro puntos. Lo único que faltaba era que Calderón, a las 11:24 de esa noche, saliera al aire y con garbo y desparpajo anunciara que Peña era el nuevo presidente de México, con 13 por ciento de las actas contadas.

Obrador salió luego a dar la versión de sus hechos. Dijo lo esperado, que mantendría la calma y vería hasta el final los datos que arrojaran los resultados. Peña, ya endiosado y con su Paulina acompañándolo en el estrado, dio las gracias a México por votar por él. El surrealismo mexicano surtía efecto, una vez más, y hasta los paisanos en Estados Unidos hacían ver su adhesión al peñismo en las redes sociales, una especie de filosofía adaptada para un país con los pies al revés.

El PREP, sin embargo, seguía recabando datos. Así, a las 00:53 del 2 de julio, marcaba a Peña como puntero con 36.55 por ciento, mientras que AMLO llegaba a 33.26. La diferencia, luego de que el IFE la hiciera pública, no era de 6 puntos, sino de 3.19, que representaba unos 500 mil votos.

La madrugada estiraría la diferencia y quedaría hasta las 9:30 del 2 de julio, como la había anunciado Leonardo Valdés Zurita, presidente del IFE, antes de la medianoche, y quedaría con 37.79 para Peña Nieto, 31.96 para Obrador, 25.47 para Josefina y 2.33 para Quadri. La mañana del lunes todo estaba consumado certificado y a las primeras felicitaciones de reconocimientos desde otros países llegaba a la mesa del mexiquense cuando Gran Bretaña y España se apresuraban a reconocerlo ganador.

El segundo debate

* El 10 de junio allí estaban Enrique Peña, del PRI; López Obrador, del PRD; Josefina Vázquez, del PAN y Gabriel Quadri, del PANAL, reunidos para debatir sobre el negocio de aproximadamente 274 mil 280 millones de dólares anuales que representa la presidencia mexicana.

 

Miguel Alvarado

Los españoles, todos ellos campeones del mundo, no saben qué hacer con su economía. El euro y sus gobernantes los han paralizado con el elemental miedo y temen perder, incluso, lo que nunca han tenido. Pero para todo hay un consuelo. La futbolera Euro, un minicampeonato continental les sirve para disipar temores. Ahí, desde una ciudad llamada Danzig, autodenominada libre hasta que los nazis le aplicaron un antiguo invento llamado Blitzkrieg, que cayó como relámpago para declarar casi formalmente inaugurada la Segunda Guerra Mundial en 1939, dos príncipes postmodernos, Letizia y Felipe, fueron sentados en las gradas de aquella Arena Báltica para que aplaudieran respetuosamente a esa Furia incapaz del verdadero milagro. Enanos mágicos hicieron trizas a los rudos italianos, que juegan al futbol como si fueran a la guerra pero que cuando les tocó combatir, lo hicieron como si jugaran al futbol. Al final las lecciones del Barrilete Cósmico, un jamón con patas, como siempre describió la prensa española a D10S, no les alcanzó y apenas empataron a un gol. En la península, los Indignados y ahora jodidos ciudadanos voltearon la cabeza y se encontraron de frente con el desempleo y un estado financiero que apenas se compara con el de México.

Acá, del otro lado, las cosas eran similares con la salvedad de que el rival para la selección mexicana era la República Cooperativa de Guyana y en vez de Iniestas o Xavis apenas había chícharos, aunque, eso sí, de exportación. Futbol, conciertos gigantescos y memorables de ambiguas estrellas del pop cimbraron la gran plancha del Zócalo capitalino. Justin Bieber, un canadiense andrógino que enamora más a hombres que a mujeres y sir Paul McCartney, un ex nada que se convirtió en Beatle para siempre, lograron apaciguar los ánimos y copar los espacios de quienes se preparaban para manifestarse, maleducadamente, mientras los aspirantes presidenciales debatían, descafeinados pero edulcorados, por el Canal de las Estrellas y la señal de TV Azteca, una empresa que sabe el valor de las telenovelas y ha construido un multiset multimillonario para múltiples grabaciones que, desafortunadamente, sólo rodará historias de ceniza.

Pero el 10 de junio allí estaban Enrique Peña, del PRI; López Obrador, del PRD; Josefina Vázquez, del PAN y Gabriel Quadri, del PANAL, reunidos para debatir sobre el negocio de aproximadamente 274 mil 280 millones de dólares anuales que representa la presidencia mexicana.

Por su parte, la Federación ha preparado ya el operativo militar que colocará al ejército y los mexicanos marines en las calles de las ciudades más conflictivas del país, el día de la elección general. El 1 de julio todo sucederá como está ya previsto, a pesar de los propios candidatos y prácticamente el país experimentará lo que significa la Ley Marcial, el Toque de Queda.

La revista Etcétera, dirigida por Marco Levario, un maestro de periodismo en la escuela Carlos Septién y funcionario público en la Universidad de Guadalajara que trabajó como comentarista en Televisa y TV Azteca, entre otras ocupaciones, dice que el periodista de Proceso, Jenaro Villamil sólo firmó con su nombre documentos filtrados donde, desde el rencor, se filtraban números sin sustento sobre los supuestos contratos que Televisa le extendió a Peña para construirlo como presidente. Levario levanta argamasa a un tema que escandalizó en su momento a las entrañas del gobierno peñista, y que no puede ser probado con documentación oficial, aunque funcionarios menores de aquellos años, 2006 hasta 2011, recuerdan claramente las cantidades que salían del erario público. Esos pagos fueron revelados por el diario local Alfa, entonces llamado Cambio mucho antes que Etcétera. Ese desencuentro entre periodistas cobra nueva vida justo en el momento en que los partidos políticos obtienen recursos para cerrar con dignidad, como ellos lo llaman, el ciclo de giras que los ha llevado por casi todo el país. Un ejemplo, que puede aplicarse a las tres instituciones políticas grandes, sucedió en Toluca, donde encuentra sede el PRI del Estado de México. Luego de reuniones a puerta cerrada, misteriosos operadores sin rostro ni identificación autorizaron, entre muchas otras compras, las siguientes cantidades, que debieron comprarse en el transcurso de una semana para tenerlas repartidas por todo México y listas para los cierres dignísimos. Treinta millones de pesos para 3 millones de pelotas antiestrés, de las cuales 1.5 millones de ellas eran rojas y la otra mitad, negras. 42 millones de pesos para 3 millones de playeras blancas, de peso mediano. 5 millones de bolsas ecológicas con un costo de 32 millones y medio de pesos. En la lista del mandado también había 25 mil sombrillas rojas y una cantidad indeterminada de encendedores Tokai y lonas con la imagen y el logo de Peña, que los proveedores agotaron en cuestión de minutos cuando se supo que los solicitaban los partidos políticos. Todos los pagos se prometieron en efectivo con el único requerimiento de no recibir factura.

– Fíjate, es algo normal, pasa siempre en las campañas. Y sucede en cada sede del PRI a nivel nacional. No sé de dónde viene el dinero, pero dicen que son aportaciones –dice uno de los intermediarios encargados de surtir aquellos efectos.

Pero el segundo debate se desarrollaba con la rapidez de un dinosaurio. Peña, impecable en corbata verde a rayas, tuvo muy claro que esta vez sería diferente el escenario al de la malhadada FIL. No habría ataques ni libros incómodos, al menos de Obrador, quien también apostaba por lo más apacible. Quadri, el candidato de Gordillo y representante del ala más ambiciosa del PANAL –la única que hay en ese partido- quiso hacerla de líder de proyectos y lanzó preguntas a diestra y siniestra. Inocente, pobre amigo, le recordaron los tres restantes, que ignoraron olímpicamente al alumno de la maestra. Sólo Vázquez arribó belicosa a un foro donde tocaba las puertas el letargo. El debate mexicano, tan disfrazado de cualquier cosa, promete siempre las revelaciones más ditirámbicas, que a veces por extraordinarias nadie las cree. Josefina intentó ese ejercicio y tomó algunas perlas de la historia de cada rival. A Peña le dijo que había dedicado su tesis universitaria a Arturo Montiel. A Obrador le reclamó que se afiliara al PRI luego del “halconazo”. A Quadri, a quien llamó alevosamente “Cuadro”, le recordó para quién trabaja. Ella se regaló un tache azul en la mano izquierda, pobrísima invitación al sufragio. El último debate quedó a deber. La dosis de morbo fue pulverizada y las intrascendentes promesas, que a nadie sirven porque pocos creen, diluyeron las expectativas y el Canal Dos, tan acostumbrado a culebrones como La Rosa de Guadalupe y Tercer Grado, debió soplarse las infames propuestas políticas, fantásticos dibujos que los aspirantes pintaron en dos horas y media de cháchara inaudita.

Josefina, avispa siempre, dejó a medias el aguijón sobre la tesis dedicada a Montiel, que Peña respondió con un seco  pero franco “le dediqué mi tesis a Arturo Montiel como gesto de agradecimiento porque fue el primero que me dio la oportunidad de estudiar y trabajar”. Nadie dijo nada sobre el parentesco, tan familiar entre ellos, que uno le dice tío y el otro le responde sobrino.

La panista sabe, sin embargo, que el submundo de las encuestas encontraría en sus atropellos verbales una constante matemática que se reflejaría necesariamente y una de ellas, la vituperada GEA/ ISA, la ubicó al día siguiente a siete puntos de Peña, en el segundo lugar. Vázquez, con 19 puntos y el priista con 36, dejan atrás a Obrador, con 17 por ciento. Quadri va en el último con uno por ciento.

Horas antes, en la explanada de la glorieta de La Palma, hasta mariachis contrataron algunos ciudadanos del DF, quienes despidieron simbólicamente el poder que representa la mancuerna Televisa-Peña Nieto. La Eurocopa no es para cualquiera. La presidencia de México, tampoco.

El debate

* Peña dejó una nueva imagen al electorado. Demostró que ha estudiado al menos el arte de defenderse a la mexicana. La sensatez dentro del dominio de lo posible dio al mexiquense una nueva estatura. Al menos, dicen, tiene memoria de corto plazo y utiliza un ingenio casi perverso para revirar señalamientos. No tiene que ir muy lejos. Hay demasiadas verdades legales que él mismo se encargó de que lo protegieran cuando fuera el momento.

 

Miguel Alvarado

El debate entre los aspirantes a la presidencia de México dio al traste con el decisivo partido de futbol entre Morelia y los poderosos Tigres del Universitario de Nuevo León, que definiría un lugar en las semifinales del torneo doméstico. Nunca como antes dos equipos tan provincianos habían sido tan mencionados, ni siquiera cuando resultaron campeones o cuando las ciudades donde juegan resultaron blancos de ataques criminales. Morelia, dirigido, por el ex tigre Tomás Boy, partía como ligero favorito sobre los felinos del entrenador brasileño Ferretti. Al menos, se pensaba que vendería cara su eliminación. Pero al final los michoacanos encontraron desolación y miseria en la de por sí miserable liguilla mexicana. Boy, un hombre atrapado por el temperamento de las cosas inútiles, farfullaba la derrota desde su innecesaria banca y el “Tuca” agradecía a Yemanyá, la encantadora de océanos, que sus geniales bodoques supieran navegar, sin pensar casi nada, en la cancha embrujada del estadio Morelos donde el dueño de TV Azteca, un tal Salinas Pliego, apostaba porque los mexicanos no se enteraran si el priista Peña Nieto practicaba sus habituales descensos intelectuales.

Pero ni una ni otra cosa sucedió. Morelia mandó al carajo una temporada doliente y sufrida y ni siquiera el infame ingenio del comentarista Christian Martinoli, un argentino crecido en Toluca pero heredero de acatrinados léperos, evitaron el hundimiento.

Lo mismo pasaba en el encuentro político, donde una organización de opereta simulaba la democracia y tres letras, IFE, dictaban el ominoso oficialismo de la desmemoria. Allí, en un foro forrado de madera o algo que se le parecía, llegaron para permanecer de pie, con la resistencia de Filípides por dos horas, el priista Enrique Peña, el perredista López Obrador, la panista Josefina Vázquez Mota y el panalista Gabriel Quadri. Los cuatro, muy de traje, en la falsa moda que dicta el elegante que parece honrado, abordaron sus respectivos atriles de transparente acrílico y ajustaron los micrófonos a la altura de sus ficciones, mientras el mayor acierto de la noche, una edecán de escotado vestido blanco y entallada cintura, pasaba ante cada uno para reservar los turnos de participación. Aquella aparición resultó, entre tanta formalidad, una especie de hechizo que se apoderó de las redes sociales donde prontamente se encontró la identidad de aquella sexual pasajera de la democracia simulada. Se trataba de Julia Orayen, efectivamente una modelo de la revista Playboy y quien circula en internet una serie de portafolios que cancelan definitivamente cualquier intento de ejercicio electoral. Muy desnuda, aparece explicándose por ella misma por qué el IFE la contrató para esa singularidad sin objeto que resultan dos minutos de réplicas y contrarréplicas.

Pasó el asombro y con Quadri apenas recuperado de aquella Julia de blanco, el priista Peña comenzaba una perorata que compartiría por dos horas con quienes hacen del poder un negocio. Y, como el juego de los Tigres, iniciaba frío, sin ritmo pero muy sonriente. Todo iba. Se daba tiempo de hablarle de tú al fantasmal auditorio que se calculaba en 30 millones de indecisos entre el panbol y el aquelarre ése. Su corbata roja a rayas contrastaba perfectamente con un traje negro de esos cuyas marcas apenas se pueden decir sin contraer deudas por el copyrigth y muy serio ponía sus cartas sobre la mesa. Lo mismo hizo el resto. Tuvieron que pasar 5 minutos para que el primer hachazo se insinuara en aquel foro apenas controlado por una nerviosa Guadalupe Juárez, compañera de conducción de Sergio Sarmiento en Radio Red. Pero ella no importaba. No mucho cuando en un recuadro televisivo aparecía una traductora para que hasta los sordomudos se enteraran y que terminó con la extenuación casi heroica de la intérprete.

Esos cinco minutos sirvieron nada más para medir el ambiente. Nadie, menos Peña, quería entrar al terreno de los ataques, aunque en realidad a eso iban. Josefina encontró luz verde de sus asesores y derramó el primer cáliz enlodado cuando afirmaba con expresión de macaco que el Edomex era uno de los últimos lugares a nivel nacional en competitividad. El silencio se extinguió tan pronto afirmaba aquello y la réplica era de Peña. “Josefina, está equivocada” y tenso pero seguro respondió exitosamente, dentro de su propia intelectualidad. El mexiquense sorprendía. Luego de aquellas taras demasiado voluntarias en Guadalajara, todos esperaban escucharlo en un escenario que no le resultara cómodo, pero nunca perdió compostura. Con gesto exacto, ademán correcto aunque palabra trabada, Peña escalaba en el debate mientras Quadri, un ciudadano que hace política como un político para la maestra Elba Esther Gordillo, lanzaba propuestas como cualquier otro. Encontraba su estilo entre el maestro universitario y el jefe de departamento que traza el plan de la mañana. Pero el debate no era para eso y aunque Quadri lo sabía, no tenía intención de salirse de su papel. Los demás tardaron dos minutos en ignorarlo y hasta ellos lo relegaron al cuarto escaño.

López Obrador, aunque balanceándose epilépticamente en su lugar, se comportó a la altura de quien se sabe arrebatado y opinó, porque no podía probarlo, que priista y panistas eran la misma cosa y que la televisión protegía al del PRI. “La tele no quiere que se sepa quién es Enrique Peña Nieto”, decía con cierta desconfianza, mientras la señal de SKY fallaba repentinamente y pixelaba el rostro muy peinado y limpio del tabasqueño. Hasta Peña se dio cuenta de que Josefina y Obrador unían fuerzas sin querer pero queriendo y comentaba como un niño triste al que le fue mal en el reparto de dulces. “Ellos tiene el doble de tiempo que yo”.

Pronto Enrique se defendió y le recordó a Obrador los mil millones de pesos que se gastó en Comunicación Social cuando era jefe de Gobierno del DF. “No nos dejemos apantallar. Nos pueden llevar al despeñadero”, reviraba Obrador. La cantidad bastó para que el perredista sacara la primera imagen de la noche, una foto de Peña alzando la mano de Arturo Montiel, un ex gobernador al que su sobrino, Enrique, habría perdonado por la acusación de enriquecimiento ilícito pero que ahora lo persigue hasta en los debates del IFE. La foto no fue mostrada a tiempo y la toma televisiva cortaba la intervención del perredista, quien muy conturbado debió esperar a la siguiente tanda para terminar de enseñarla. Pero una distracción del Pejelagarto hacía aparecer aquella toma de cabeza.

– Esto no se va a ver en la televisión –decía muy seguro López Obrador. Y tenía razón. La foto aparecía al revés y hasta Peña, fuera de cuadro y sin micrófono, le gritaba a su acusador:

– No, porque está al revés.

– ¿Eh? Ah – corregía el del PRD, mientras volteaba la imagen.

Así, el debate llegaba a la medianía. No hubo nada más. Nadie reveló secretos o informes confidenciales para terminar de hundir al enemigo. Nadie quiso adelantar vísperas pero dejaron clara una agenda anti-Peña que será explotada los días venideros. Que si la muerte de Paulette, la niña de Huixquilucan; que si la relación con Carlos Salinas, que si los feminicidios, que si el fallido gobierno de Eruviel Ávila y su famosa tarjeta de La Efectiva son la misma cosa, que si un millón 200 mil mexiquenses en pobreza. Y como si de antemano hubieran pactado, el tema del narcotráfico no se mencionó ni por error.

Peña dejó una nueva imagen al electorado. Demostró que ha estudiado al menos el arte de defenderse a la mexicana. La sensatez dentro del dominio de lo posible dio al mexiquense una nueva estatura. Al menos, dicen, tiene memoria de corto plazo y utiliza un ingenio casi perverso para revirar señalamientos. No tiene que ir muy lejos. Hay demasiadas verdades legales que él mismo se encargó de que lo protegieran cuando fuera el momento.

El escritor Eduardo Galeano apunta que “la memoria del poder no recuerda. Bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crímenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educación y los medios de comunicación difunden como única memoria posible, sólo escucha las voces que repiten la aburrida letanía de su propia sacralización. La impunidad exige la desmemoria”. Es verdad, porque hasta Morelia y Tigres habían olvidado aquella reunión de diablos y jugaban todavía en la pérfida Michoacán a las 8 de la noche. Era el minuto 31 del segundo tiempo y Martinoli decía a voz en cuello que “es increíble, Godínez”, mientras el marcador apuntaba el abismo del 3 a cero a favor de los norteños. Minutos después, el artista brasileño Edno dibujaba un cementerio marino donde los purépechas descansarán al menos hasta que inicie la siguiente temporada.

Como colofón, algunos diarios nacionales mostraban, con esa sustancia de lejanía y veracidad anticipada a los designios presidenciales, que la gran ganadora del debate era Josefina Vázquez, pues un sondeo entre los ciberlectores anunciaba 51 por ciento para ella, 28 por ciento para Peña, 25 por ciento para Obrador y 23 por ciento para Quadri. Otros como Excélsior eran menos kamikazes pero de cualquier manera ubicaban a la panista con 56 por ciento, a Obrador con 19 y a Peña y a Quadri con 13.

La realidad es que no hubo ganadores porque no hubo debate. El lugar de las ideas fue tomado por asalto por la edecán de Playboy, quien cortó alientos e ingenios desde el principio, pero la cortedad de quienes quieren ser presientes de México se encargó del resto. Un perdedor sí se puede identificar y hasta Josefina Vázquez sabe que debe cambiar rumbos y apariencias en una campaña que ha comenzado a parecerse mucho a ella misma, a su cara desolada, a sus varoniles pantalones.

Divisiones

* A nivel nacional, al menos el candidato tricolor tiene su propio glosario de explicaciones. Y son tan buenas como las más desatinadas. “La inseguridad se debe a la ubicación geográfica de los estados”, dice mientras firma compromisos para atender a personas de la tercera edad, como si ignorara que en algunos estados han declarado quiebras y bancarrotas en sistemas de pensiones.

 

Miguel Alvarado

Las elecciones se han convertido en mera conversación cuando lo importante, lo interesante se agota. Miles de millones de pesos en propaganda, alguna gratuita, regalada con la intención de ampliar el negocio luego del triunfo del candidato, circulan en todas las formas imaginables pero también así son ignoradas. Meras curiosidades que sólo el tiempo valorará, por lo pronto son basura para todos, incluso para quienes las producen. Enrique Peña, el único aspirante presidencial que aguanta los acercamientos criminales de las cámaras de televisión, entrena como puede para entender las argucias de un debate. Debe estar tranquilo, porque en México esa mesa no significa abordar ideas ni confrontarlas, sino encontrar la forma de un ataque incontestable. Sin errores no hay panelistas. Peña ha sido entrenado para responder todo y tendrá una respuesta muy a la mano cuando los otros tres le recuerden lo elemental.

Mientras, del otro lado de la pantalla, el gobierno priista de Eruviel Ávila intenta parecer activo mientras llega la fecha de la elección. Ha sido una administración golpeada por la figura del presidenciable y la desconfianza absoluta de que algo suceda o se filtre desde el Estado de México. Nada de eso pasará. Ávila se ha blindado, a pesar de él mismo, pero no puede ocultar la realidad. De buenas a primeras, el Edomex no es un retrato estadístico que lo ubica en el primer lugar nacional de feminicidios ni tampoco ya la presencia de los grupos de narcotraficantes en la capital es una nota informativa. En el crimen todos se organizan. La base política se apoya en el negocio cruel que la policía ejecuta sin miramientos sobre quien se deje. Si Peña sufre por no leer, otros sienten sobre sus candidaturas las herencias inmediatas de parientes atrabancados, como el regidor panista de Toluca, Gerardo Lamas, un joven que tentó la alternativa de una curul estatal hasta que su padre, policía en Villa Victoria, fue involucrado con grupos de narcotraficantes que atacó instalaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Lamas, protagonista nato sin más pretensiones que las de todos los políticos, es un ejemplo cercano del optimismo impune. Otro, Leonardo Bravo, aquel amigo de Isidro Pastor que hace años se llevó 90 millones de pesos de la alcaldía de Zinacantepec, encontró foro y coincidencias en el PT, que lo impulsará para que se reivindique. Un alcalde rico pero en ruinas puede más que otro que apenas conoce los alcances de una presidencia municipal.

Y si Lamas Pombo está ocupado con aquel trance en Villa Victoria, en Ecatepec todavía se vive la efervescencia del “Peña Nieto no Cumple”, que hasta para una expo alcanza. Esa reunión de agraviados ha concebido que las promesas incumplidas del mexiquense pueden viajar sin contratiempos por el país para que los que quieran se enteren de la cara menos agraciada del ex gobernador. Nada de lo que hagan será suficiente. Peña aventaja definitivamente en las encuestas, que a estas alturas poco importa que se paguen desde un partido político. Los cambios fundamentales se otorgan al segundo lugar, que el perredista Obrador arrebata sin gracia alguna a la olvidadiza Josefina Vázquez.

La carrera presidencial tiene algo de irreal, de casquivano. Los más de 15 millones de pesos que el IFE reubica en la narcoeconomía nacional parecen insuficientes ante los 70 civiles que a diario mueren asesinados en el país. Y ni uno ni otro aspirante puede con eso, aunque quiera. La biografía no autorizada de López Obrador quizás explica algunas cosas. Al menos lo intrincada que puede ser la corrupción y un caso, el asesinato de los escoltas de la familia Pretelini en Veracruz, es usado como arquetipo general para los oficiantes de la política mexiquense.

Lo de Walmart es otro cabo suelto. Aquella empresa, famosa y respetada entre sus iguales por sus proyectos administrativos de alta gestión se revela como el paradigma de lo que México pide para que los negocios permanezcan. Si pagó 24 millones de dólares, otras de distinto tamaño erogan la proporción sin mayor discusión. Así se acostumbra y no hay otra forma, la mayor parte de las veces, de iniciar algo o de sostenerlo. En el Estado de México es una práctica común que ni la publicidad de Peña ha podido evitar, aunque oficialmente nada sucede.

A nivel nacional, al menos el candidato tricolor tiene su propio glosario de explicaciones. Y son tan buenas como las más desatinadas. “La inseguridad se debe a la ubicación geográfica de los estados”, dice mientras firma compromisos para atender a personas de la tercera edad, como si ignorara que en algunos estados han declarado quiebras y bancarrotas en sistemas de pensiones. Y mientras sonríe como le han enseñado a los más grandes, su equipo lo protege de escenarios difíciles. No a los noticieros en vivo donde el aspirante se ponga nervioso, pero tampoco a los auditorios de las universidades, ni públicas ni privadas porque siempre habrá un desadaptado que comience la gritería. Peña y su gira se han transformado en una especie de convoy de circo estático, al que no entran los que no tienen boleto.

Las sombras de Atenco, cuyo aniversario casi coincide con el debate y el partido de futbol entre Morelia y Tigres; la muerte de la niña Paulette; el querido tío Arturo Montiel, al que incluso Peña le dedicó su tesis; la conexión Tierra Caliente-Veracruz y el crecimiento del narcotráfico serán abordadas como se pueda en un formato que apenas distingue partes humanas. Pero será suficiente para encontrar en el mexiquense un figurín que trasciende los chismes mediáticos contados algunos por él mismo y ubicarlo en una estatura que alcance la intención de sus comerciales tan cuidados.

También se sabrá si Obrador no es un anciano al que se le olvidan las cosas y que se ha cansado del arriba y abajo y de Vázquez Mota se comprobará que apenas inicia su declive, el abandono del hijo desobediente.

Por todos los medios se busca que Peña no envíe el mensaje de la confrontación porque no tiene nada que no se sepa alrededor de los otros candidatos. Su campaña es similar a la de Eruviel Ávila. No responderá ataques pero tampoco su discurso será interesante. La pérdida de puntos y electores está calculada para los debates y aun así se confía en el primer lugar.

Pero si no sabe leer, menos va a dividir.

El perfil de una candidata

* Es su condición de mujer lo que más resalta ella misma en su campaña (ya lo hacía en las primarias del partido). Destaca su forma diferente de afrontar las situaciones, de entender los problemas y de tomar decisiones. Al más puro estilo determinista, vemos aquí a una candidata que dice que cambiará el país basándose, en gran parte, en su sexo.

 

Víctor Martín Gómez/ Rebelión

Josefina Vázquez Mota. Candidata del PAN a la presidencia del país. Representa la candidatura del actual gobierno de Felipe Calderón y si bien su lema principal es “Un México diferente”, no tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que su partido lleva 12 años al frente de la república. ¿Quiere un México diferente al que ha construido su propia formación?

Nacida en el Distrito Federal hace 51 años, economista (Universidad Iberoamericana), ha sido secretaria de Desarrollo Social y secretaria de Educación durante los gobiernos del PAN y ahora, en 2012, es la encargada de representar a la derecha del país. Se considera en contra del aborto y de los matrimonios entre personas del mismo sexo, al mismo tiempo que dice rechazar la criminalización de la mujer. En sus propias palabras, entiende que el matrimonio formado por un padre y una madre “es el único matrimonio que conozco y el único que defenderé”.

Es su condición de mujer lo que más resalta ella misma en su campaña (ya lo hacía en las primarias del partido). Destaca su forma diferente de afrontar las situaciones, de entender los problemas y de tomar decisiones. Al más puro estilo determinista, vemos aquí a una candidata que dice que cambiará el país basándose, en gran parte, en su sexo.

Entre los ciudadanos, no son pocos los que compran este discurso y lo hacen suyo. Sería preciso aclarar para los desconocedores del tema que el hecho de ser mujer no la asemeja ni mucho menos a la argentina Cristina Fernández ni a la brasileña Dilma Rousseff.

En el tema religioso, defiende la libertad de creencias. En lo económico, lo privado sobre lo público (en la línea privatizadora que ha venido llevando su partido), aunque se utilizan expresiones más atractivas como “abrir mercado”, “mejorar competitividad” o “conseguir resultados”.

Otra de sus banderas es la seguridad, campo controvertido desde que su antecesor iniciase la guerra contra el narcotráfico en el último sexenio. La candidata se muestra tajante: hay que endurecer los castigos. Entre ellos, propone la cadena perpetua para los políticos vinculados al narco o el aumento de policías en las calles (más fuertes y más confiables, dice).

El principal problema de Vázquez Mota es precisamente su formación política, el PAN. Es decir, hablamos de una aspirante que no cuenta ni siquiera con el apoyo de todo su partido, el cual en algunas ocasiones le ha dado la espalda. En este sentido, el mismo ex presidente Vicente Fox (también del PAN), reconoció en público y en plena campaña electoral que la victoria de Enrique Peña Nieto, contrincante de Vázquez Mota, estaba prácticamente asegurada. No es, que digamos, un buen espaldarazo a la candidata panista.

No obstante, varias son las voces que se han pronunciado a su favor, como es la del intelectual y escritor Mario Vargas Llosa o el ex presidente español José María Aznar.

Tras derrotar en las primarias de febrero a Ernesto Cordero (delfín de Calderón) y Santiago Creel [4], parecían disipadas las dudas de la unidad del partido. Pero ha sido la campaña electoral la que ha demostrado que en el partido del gobierno aún hay facciones que no se entienden lo suficiente, algo que le puede pasar factura a la defensora del título, una defensora que no ha empezado con buen pie el camino a la presidencia. Las encuestas la situaban en segundo lugar, lejos de Peña Nieto (primero) pero también lejos de Andrés Manuel López Obrador (tercero). No obstante, con el paso de los días, las encuestas están invirtiendo estos datos y algunas incluso ya sitúan a Obrador como segundo por encima de Vázquez Mota.

Esto resulta interesante en tanto la campaña de la panista se basa, entre otras cosas, en dibujar un escenario en la opinión pública del tipo Vázquez Mota vs. Peña Nieto. Tal es el punto que Josefina exigió para la realización de un debate público la presencia de Peña Nieto como condición obligatoria para participar. Es decir, los ataques que se lanzan, las consignas, la exaltación de las diferencias, etc. se centran en lidiar con el candidato del PRI, dejando en un oscuro silencio a López Obrador. Éste no es nombrado ni se plantea como aspirante con posibilidades de gobierno. Parece no existir.

La pregunta es: ¿no se nombra porque realmente no se ve como candidato factible (como es el caso de Quadri) o no se nombra porque en el fondo es el verdadero contrincante a batir y nombrarlo sería situarlo en la escena pública y mediática? Posiblemente el miedo a que la verdadera opción sea la segunda es lo que ha llevado a los directores de campaña de Vázquez Mota a confeccionar el discurso que llevan. No obstante, la realidad es bien diferente. La batalla que los panistas preveían únicamente contra el PRI será más abierta de lo que pensaban.

En esa lucha, la popularidad de Josefina cae en picado, como se refleja de hecho en algunos actos de campaña. Empezando por su toma de protesta en el Estadio Azul de la capital (el cual se vació durante su discurso), a una trifulca en un restaurante de la localidad de Tres Marías (donde los lugareños la increparon por su presencia allí, teniendo que abandonar el lugar), pasando por la casi obligada renovación de su equipo de campaña para dar aires de cambio de estrategia y resurgimiento.

En definitiva, Josefina Vázquez Mota dice representar un cambio (aunque es la opción del gobierno actual) que traiga confianza al país, si bien sus propuestas económicas y de seguridad van en la línea de los últimos doce años de gobierno. ¿Rescatará a los votantes indecisos que se niegan a votar al PRI o éstos recalarán en las urnas de López Obrador? En ellos reside toda su esperanza. ¿Conseguirá levantarse a tiempo de los golpes públicos, políticos y mediáticos que está sufriendo en el camino a la presidencia? Lo cierto es que a Vázquez Mota se le está haciendo muy larga esta campaña electoral (con unos vaivenes muy inestables) y, si sigue como hasta ahora, no tardará en pedirle al árbitro que pite el final del partido para no acabar peor de lo que está yendo.

 

* Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Moneda de cambio

* En busca de la aprobación del alto clero, la y los candidatos presidenciales, ante la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), colocaron como moneda de cambio los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y los derechos civiles de las personas homosexuales en busca del “voto católico”, denunciaron organizaciones civiles.

Guadalupe Cruz Jaimes/ CIMAC

En plena campaña electoral, preocupa que Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, principales aspirantes a la Presidencia se “arrodillen” ante la jerarquía católica para “rendirles cuentas” sobre sus posturas en temas como el derecho al aborto, las uniones de parejas del mismo sexo, y la libertad religiosa.

En busca de la aprobación del alto clero, la y los candidatos presidenciales, ante la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), colocaron como moneda de cambio los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y los derechos civiles de las personas homosexuales en busca del “voto católico”, denunciaron organizaciones civiles.

Ante la “fragilidad del Estado laico” alarma que quienes pretenden gobernar el país “se arrodillen” frente a la cúpula clerical, que insiste en mirar a las mujeres como incapaces de decidir sobre sus cuerpos y vidas para mantenerlas en “cautiverio”, acusó María de la Luz Estrada, coordinadora del Programa de Violencia de Género y Derechos Humanos de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD).

La activista añadió que con sus pronunciamientos en la CEM, Vázquez Mota, Peña Nieto y López Obrador olvidaron que “gobernar va más allá de sus creencias”.

A puerta cerrada, ante más de un centenar de obispos y arzobispos, Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional (PAN), sin tapujos, rechazó el aborto legal, las uniones entre personas del mismo sexo, y se pronunció a favor de la libertad religiosa, coincidiendo plenamente con la agenda moral que pretende imponer la Iglesia como política pública en el país.

En el pleno de la CEM, la panista enunció categórica: “Estoy en contra del aborto” y “yo vengo de un matrimonio conformado por un padre y una madre, por un hombre y una mujer. Es el único matrimonio que conozco y el único que defenderé”.

La imposición de una “moral única” (la católica) en un Estado plural y diverso, como México, representa un acto violatorio a los Derechos Humanos (DH) de la ciudadanía que no comparte tales dogmas religiosos, a pesar de profesar esa religión, advirtió en conferencia de prensa Julián Cruzalta, teólogo asesor de CDD.

Y es que de acuerdo con la Encuesta de Opinión Católica realizada en 2010, el 64 por ciento de la feligresía rechaza la intervención de la Iglesia en políticas públicas, particularmente las relacionadas con los derechos de las mujeres.

Sin embargo, la abanderada del albiazul parece ignorar la opinión de las mayorías y el respeto a los DH. Su posición se asemeja a la que ayer adoptó Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al pronunciarse sobre estos temas en la CEM.

El representante del tricolor, alineado, se pronunció en contra del aborto legal y a favor de la libertad religiosa, y omitió su posición acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Contradicciones

Otra coincidencia fueron los discursos contradictorios de los presidenciables, ya que Vázquez Mota y Peña Nieto luego de rechazar que las mujeres accedan al aborto legal en condiciones seguras, dijeron que se oponían a que fueran criminalizadas.

Su oposición al aborto no sorprende luego de que la mancuerna PRI-PAN posibilitó la penalización del aborto en 17 entidades federativas entre 2008 y 2010, con el argumento de “la defensa de la vida desde la concepción-fecundación”.

Lo inquietante es que simultáneamente rechacen la criminalización de las mujeres, cuando las reformas a las constituciones locales que aprobaron mantienen presas a ciudadanas por interrumpir un embarazo en al menos 11 estados del país, según datos de la organización guanajuatense Las Libres.

“Yo estoy a favor de la vida. Pero eso sí, también estoy en contra de que se criminalice a las mujeres sólo por el hecho de que decidieron interrumpir sus embarazos”, refirió el candidato del tricolor.

Pese a sus divergencias, PRI y PAN nuevamente coincidieron en su apoyo a la libertad religiosa, la cual implicaría cambios constitucionales que permitirían la instrucción religiosa en las escuelas públicas, que la cúpula clerical adquiera medios masivos de comunicación, y que sus representantes ocupen cargos públicos.

Contrario al respaldo expresado por Vázquez Mota y Peña Nieto a esta iniciativa, 70 por ciento de las y los feligreses no están de acuerdo en que ministros de culto ocupen cargos de elección popular, 67 por ciento se opone a que opinen de asuntos políticos, y 66 por ciento rechaza que tengan medios de comunicación.

Izquierda a modo

En tanto, el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, mantuvo una cómoda posición y guardó silencio ante un escenario de violación a los DH de las mujeres y de las parejas del mismo sexo, así como de la transgresión de la laicidad del Estado mediante la “creciente” injerencia de la jerarquía católica en política.

“De convertirme en jefe de Estado yo no voy a ser autoritario, no voy a imponer nada. Estos temas delicados los someteré a consulta popular”, dijo el representante del Movimiento Progresista el miércoles pasado durante su intervención ante la CEM.

Y abundó: “Yo seré muy respetuoso del Poder Legislativo y del marco legal. Para llevar a cabo esas reformas en materia de libertad religiosa es necesario realizar antes las consultas pertinentes”.

Con ello, López Obrador “olvidó” que los DH se reconocen y se respetan, no se ponen a consulta ciudadana, señaló el ex legislador Alfonso Suárez del Real, integrante de la organización República Laica.

Criticó que la comparecencia de la y los candidatos presidenciales ante el Episcopado Mexicano, se da luego de que Felipe Calderón y los aspirantes se postraron ante el Cristo Rey del Cubilete, en Guanajuato, a propósito de la visita del papa Benedicto XVI, a quien también rindieron pleitesía.

Édgar Cortez, investigador del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, llamó a quienes aspiran a gobernar el país a tener presente la reforma constitucional que garantiza en la constitución la progresividad de los DH.

Por lo que su compromiso debe estar encaminado a garantizar plenamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de las parejas del mismo sexo. En este sentido, la y los candidatos a la silla presidencial deben responder “¿Qué van a hacer para cerrar la desventaja que afrontan estos grupos?”, cuestionó el activista.

 

Josefina Vázquez Mota

 

Con un esfuerzo por tratar de colocar en primer lugar dentro de las redes sociales a la candidata de Acción Nacional, su equipo de campaña ha sufrido en los últimos días debido a la proliferación de comentarios negativos dentro de internet.

La ex secretaria de Desarrollo Social cuenta con 412 mil seguidores en Twitter, un millón 466 mil “me gusta” en su página de Facebook.

Tras un periodo de precampañas, donde tuvo que lidiar con la imagen de Santiago Creel y Ernesto Cordero para poder competir por la Presidencia bajo las siglas del PAN, la imagen fortalecida de Josefina Vázquez Mota se ha ido minando debido a toda una serie de acontecimientos que van desde equivocaciones en actos públicos hasta el mismo desprestigio con el que arrastra su partido.

El diseño que utiliza su equipo de campaña es quizás el más llamativo, los colores institucionales son más fuertes, su página de internet conjunta todas las redes y llama a los usuarios a participar activamente.

En cuanto a la retroalimentación con sus seguidores, la candidata panista trata de vez en cuando de contestar los cuestionamientos vía Twitter, y prácticamente repite sus comentarios en Facebook, con las ventajas que esta red le da, pues tiene un contenido más interactivo y al cual le ha sacado muchos dividendos.

Dentro de sus fallas están precisamente la poca efectividad que han mostrado sus campañas vía web y las duras críticas que se ha llevado por parte de los internautas y del PRI. Uno de los más recordados serán sus comentarios en un programa radiofónico en el que su tono y respuestas pueden interpretarse como signo de ebriedad, y aunque ella misma lo achacó al cansancio, el audio fue distribuido y comentado en todas las redes.

Otro paso en falso fue la filtración de una llamada entre Josefina y su coordinador de redes sociales, el diputado Agustín Torres, que le propone subir contenidos, en clara demostración que la candidata está lejos de involucrarse directamente en esa tarea.

Con la salida de los spots que llaman a Peña Nieto mentiroso, la campaña blanquiazul sube de nivel y abre las puertas para comenzar las agresiones dentro de las redes sociales, un terreno que ninguna ley electoral reglamenta

Gabriel Quadri

El competidor que llegó tarde a la contienda, Gabriel Quadri, se coloca muy lejos de los punteros y a pesar del entusiasmo por pretender ser una opción nueva es el candidato con menor presencia en las redes. El contendiente impulsado por el Partido Nueva Alianza (Panal) tiene 25 mil 500 seguidores en Twitter, 3 mil 650 “me gusta” en Facebook y con 64 suscriptores a su canal de YouTube.

El candidato emergente por parte del Panal ha tenido que luchar no sólo con el amplio aparato que manejan los otros candidatos, sino con el desconocimiento de la ciudadanía de su trayectoria y proyecto. A pesar de sus propuestas de privatizar Pemex o legislar a favor de la pena de muerte, los números de Quadri no aumentan en las redes sociales.

Su imagen en Twitter es buena, pues parece el único de los candidatos que escribe por sí mismo, utiliza un lenguaje coloquial y ha llamado a debatir por esta vía a los otros contendientes. Trata de responder a las críticas aunque casi siempre habla de cuestiones globales sin enfocarse a problemas particulares.

La manufactura de sus videos es de buena calidad, aunque se limita sólo a sus presentaciones o conferencias de prensa y con tan poca audiencia es difícil que se puedan difundir de una manera masiva, además, a diferencia de sus contrincantes ha tenido muy poca difusión en los medios tradicionales, lo que no ha permitido que fluyan las críticas buenas o malas a las redes sociales.

Gabriel Quadri al igual que los otros candidatos cuenta con todas las herramientas para promocionarse en internet, aunque su principal enemigo es el poco arraigo que genera, el poco público al que llega y una falta de campaña que posicione su nombre entre los internautas.

Web de la revista Luces del Siglo: http://www.lucesdelsiglo.mx

Blog: http://revistalucesdelsiglo.blogspot.com/

Las redes sociales

* Tras la popularidad que ganaron las redes sociales por internet en los últimos años, políticos de todo el mundo comenzaron a usarlas como otro medio de comunicación cercano a los votantes. En México, este año, las elecciones federales serán la oportunidad de probar el alcance que tienen estas redes en la ciudadanía utilizando todas las posibilidades que permite la web.

 

Hugo David Pérez / Luces del Siglo

Cancún. En México existen 35 millones de usuarios en internet, de los cuales, alrededor de 18 millones son mayores de edad, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI). Lo que significa un universo importante de votantes que los candidatos presidenciales tratarán de ganar por medio de las redes sociales, un escaparate que, al no estar totalmente regulado por el Instituto Federal Electoral (IFE), les permitirá hacer cualquier tipo de campaña.

Según la AMIPCI, en nuestro país 12 millones de personas están conectadas compartiendo información por medio de alguna red social, ya sea Facebook, Twitter y YouTube entre otras; y en su mayoría son mujeres quienes las utilizan. Además, los estados en los que más usuarios se concentran son el Estado de México, el Distrito Federal, Jalisco, Veracruz, Nuevo León, Puebla, Baja California, Guanajuato, Chihuahua y Tamaulipas.

Desde hace dos años se pusieron a prueba estas redes en las elecciones en diversas entidades de nuestro país, siendo el Estado de México el caso más significativo, pues el candidato priista Eruviel Ávila fue quien mejor comprendió el concepto que engloba este nuevo sistema: tenía una cuenta de Facebook, Twitter y hasta se daba tiempo para que sus seguidores (y detractores) lo pudieran observar vía webcam.

De hecho, el poder y alcance de las redes sociales tiene que ver con la inmediatez de los acontecimientos y, sobre todo, la cercanía con los usuarios, quienes pueden interactuar, proponer y comentar las noticias, fotografías, videos y demás contenidos en la red. Así lo entienden los equipos de campaña quienes han montado una gran estrategia alrededor de Andrés Manuel López Obrador (PRD), Enrique Peña Nieto (PRI) y Josefina Vázquez Mota (PAN).

Durante los arranques de campaña se hizo latente el protagonismo que tendrán el internet y las redes sociales, pues desde el primer minuto del 30 de marzo, tanto el candidato priista, como la panista, transmitieron en vivo sus eventos, además de utilizar Twitter para relatar los sucesos. Por su parte, el perredista comenzó hasta las 7 de la mañana de ese mismo día sus actividades, a pesar de que el “hashtag” (frase más comentada en Twitter) #HoyyMañanaconAMLO estuvo toda la noche en los primeros lugares.

Guillermo Pérezbolde, vicepresidente adjunto del comité de marketing de la Asociación Mexicana de Internet, ha señalado en diversas ocasiones que el papel importante de las redes sociales se debe a que cualquier tipo de campaña se puede implementar dado la nula regulación en la red de redes, por lo cual, ahí será donde los candidatos y sus equipos de campaña pondrán el esfuerzo final para lograr la promoción del voto.

 

Peña Nieto

 

El candidato que lleva la delantera en todas las encuestas y con una mejor gestión de redes sociales, también es el candidato con menos aceptación en internet. Entre acusaciones de compra de seguidores, burlas por sus errores en diversos actos y un público más informado, el candidato priista suma 2 millones 37 mil “me gusta” en Facebook, 502 mil seguidores en Twitter y 3 mil 800 suscriptores a su canal de YouTube.

Con una increíble promoción en la red, el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto ha tenido un notable crecimiento en cuestión de redes sociales, volviéndose puntero prácticamente en todas. Un lenguaje coloquial, buena producción en los contenidos multimedia y cientos de repetidores a lo largo del país (entre los que se encuentran funcionarios priistas y hasta gobernadores como Roberto Borge) hacen de cada uno de sus comentarios o acciones una campaña virtual.

En su campaña, el priista también cuenta con la participación de su esposa, la actriz Angélica Rivera, quien realiza una especie de detrás de cámaras, grabando con un celular, titulado “Lo que mis ojos ven y mi corazón siente”, una serie de videos que irán compartiendo a través de YouTube las experiencias del matrimonio durante los 90 días que duren las campañas electorales.

A pesar de los aciertos que han tenido durante el arranque de la competencia electoral, también se acusó al equipo de Peña Nieto de realizar las peores prácticas de gestión en las redes sociales, al no poder parar las críticas y burlas generadas por sus comentarios en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, cuando no supo contestar cuáles eran sus libros favoritos, o cuando se transmitió una entrevista en la que aseguraba no ser “la señora de la casa”, justificando su desconocimiento sobre el precio de los alimentos básicos de una familia mexicana.

Sus miles de detractores en las redes sociales han criticado la cuenta del ex gobernador del estado de México @EPN por ser poco natural y controlada cada una de las palabras que utilizan en esa red. Asimismo, han detectado “bots” es decir, cuentas falsas creadas específicamente para seguir y replicar los mensajes de Peña Nieto, haciendo parecer que es una persona real.

Hay que sumarle que a cualquier “hashtag” que se proponga, los twitteros siempre le reviran el mensaje utilizándolo en su contra, así como una enorme participación de la comunidad dentro de la red en la creación de imágenes. Ejemplo claro fue la campaña en su contra copiando los anuncios de una librería y adaptándolos a su descalabro en la feria del libro.

 

Andrés Manuel

 

Uno de los candidatos más alejados de la tecnología ha logrado allegarse de un grupo que conoce la importancia de los contenidos en la web y la gran máquina de mercadotecnia que significan las redes sociales. El candidato de las izquierdas en México cuenta con 352 mil seguidores en Twitter, 176 mil “me gusta” en su página de Facebook y a través del canal RegeneraciónTV, en YouTube, aglutina a 7 mil 700 suscriptores.

El ex jefe de gobierno de la Ciudad de México dio a conocer en la última semana la puesta en marcha del sitio “amlo.si” un esfuerzo considerable por competir con sus adversarios en el terreno de las redes sociales. Una combinación de colores que identifican a los partidos postulantes, videos en apoyo al candidato (hechos de otros videos en YouTube) y contenidos descargables, dejan atrás la imagen de un candidato ajeno a las tendencias dentro de la web.

Hay que señalar también que el tabasqueño tiene el apoyo de organizaciones que cuentan con sitios alternos y sus propias redes sociales, que finalmente han servido de ayuda para buscar el voto, posicionar la imagen del candidato, destacar sus logros y también hacerle frente a los desprestigios. Organizaciones como Morena, Jóvenes con AMLO, o el mismo, Federico Arreola, periodista y empresario, uno de los impulsores de la campaña de López Obrador desde el 2006, y toda una personalidad en la red del pajarito.

Como en toda campaña siempre hay desaciertos, y quizás uno de los más grandes dentro del equipo del perredista es la poca retroalimentación que hay con el candidato. Su imagen en Twitter es un tanto gris, los comentarios no los hace él mismo y más parece una agenda de eventos que un real sistema de comunicación con sus electores.

En YouTube ha sabido muy bien hacer llegar sus spots e informes durante los últimos seis años, sin embargo, durante lo que va de campaña queda muy por debajo de la calidad y familiaridad que utiliza Peña Nieto. En cuanto al Facebook, es el que con menos “me gusta” cuenta de los tres grandes partidos (PRI, PAN PRD).

 

Josefina Vázquez Mota

 

Con un esfuerzo por tratar de colocar en primer lugar dentro de las redes sociales a la candidata de Acción Nacional, su equipo de campaña ha sufrido en los últimos días debido a la proliferación de comentarios negativos dentro de internet.

La ex secretaria de Desarrollo Social cuenta con 412 mil seguidores en Twitter, un millón 466 mil “me gusta” en su página de Facebook.

Tras un periodo de precampañas, donde tuvo que lidiar con la imagen de Santiago Creel y Ernesto Cordero para poder competir por la Presidencia bajo las siglas del PAN, la imagen fortalecida de Josefina Vázquez Mota se ha ido minando debido a toda una serie de acontecimientos que van desde equivocaciones en actos públicos hasta el mismo desprestigio con el que arrastra su partido.

El diseño que utiliza su equipo de campaña es quizás el más llamativo, los colores institucionales son más fuertes, su página de internet conjunta todas las redes y llama a los usuarios a participar activamente.

En cuanto a la retroalimentación con sus seguidores, la candidata panista trata de vez en cuando de contestar los cuestionamientos vía Twitter, y prácticamente repite sus comentarios en Facebook, con las ventajas que esta red le da, pues tiene un contenido más interactivo y al cual le ha sacado muchos dividendos.

Dentro de sus fallas están precisamente la poca efectividad que han mostrado sus campañas vía web y las duras críticas que se ha llevado por parte de los internautas y del PRI. Uno de los más recordados serán sus comentarios en un programa radiofónico en el que su tono y respuestas pueden interpretarse como signo de ebriedad, y aunque ella misma lo achacó al cansancio, el audio fue distribuido y comentado en todas las redes.

Otro paso en falso fue la filtración de una llamada entre Josefina y su coordinador de redes sociales, el diputado Agustín Torres, que le propone subir contenidos, en clara demostración que la candidata está lejos de involucrarse directamente en esa tarea.

Con la salida de los spots que llaman a Peña Nieto mentiroso, la campaña blanquiazul sube de nivel y abre las puertas para comenzar las agresiones dentro de las redes sociales, un terreno que ninguna ley electoral reglamenta

 

Gabriel Quadri

 

El competidor que llegó tarde a la contienda, Gabriel Quadri, se coloca muy lejos de los punteros y a pesar del entusiasmo por pretender ser una opción nueva es el candidato con menor presencia en las redes. El contendiente impulsado por el Partido Nueva Alianza (Panal) tiene 25 mil 500 seguidores en Twitter, 3 mil 650 “me gusta” en Facebook y con 64 suscriptores a su canal de YouTube.

El candidato emergente por parte del Panal ha tenido que luchar no sólo con el amplio aparato que manejan los otros candidatos, sino con el desconocimiento de la ciudadanía de su trayectoria y proyecto. A pesar de sus propuestas de privatizar Pemex o legislar a favor de la pena de muerte, los números de Quadri no aumentan en las redes sociales.

Su imagen en Twitter es buena, pues parece el único de los candidatos que escribe por sí mismo, utiliza un lenguaje coloquial y ha llamado a debatir por esta vía a los otros contendientes. Trata de responder a las críticas aunque casi siempre habla de cuestiones globales sin enfocarse a problemas particulares.

La manufactura de sus videos es de buena calidad, aunque se limita sólo a sus presentaciones o conferencias de prensa y con tan poca audiencia es difícil que se puedan difundir de una manera masiva, además, a diferencia de sus contrincantes ha tenido muy poca difusión en los medios tradicionales, lo que no ha permitido que fluyan las críticas buenas o malas a las redes sociales.

Gabriel Quadri al igual que los otros candidatos cuenta con todas las herramientas para promocionarse en internet, aunque su principal enemigo es el poco arraigo que genera, el poco público al que llega y una falta de campaña que posicione su nombre entre los internautas.

 

Web de la revista Luces del Siglo: http://www.lucesdelsiglo.mx

Blog: http://revistalucesdelsiglo.blogspot.com/

  • Calendario

    • abril 2017
      L M X J V S D
      « Ago    
       12
      3456789
      10111213141516
      17181920212223
      24252627282930
  • Buscar