La Tinta Chinga

* Una voz cavernosa pero culta, con cierto acento alemán brotó de aquella garganta imposible. Primero carraspeó un poco, se sacudió el polvo de ultratumba, algunos gusanos juguetones y luego nos miró con aquellos ojos dulces que alguna vez despacharon en la oficina que ocupa Enrique Peña.

 

Pasó el día de Muertos y la mayoría olvidó a uno de nuestros ilustres descarnados. Pero desde el Más Allá se contactó con esta Redacción y exigió una entrevista para dar a conocer sus puntos de vista acerca de la actualidad del Estado de México. Así, esta asustada pluma se dio a la tarea de buscar un médium para contactar a nuestro herrumbroso personaje y lo encontró precisamente en palacio de gobierno, donde un sonriente secretario general de Gobierno, Luis Miranda, enterado de la pesquisa, reveló que desde pequeño él practica la nigromancia. Comenzaba a hablar el sesudo funcionario de sus experiencias con el mundo de los espíritus cuando se dio cuenta de que iban a dar las 12 de la noche. “Es el momento”, dijo, para, acto seguido colocarse un turbante muy hindú y un collar magnético e iniciar la sesión allí, en la intimidad de su faraónico escritorio. “Esta indumentaria me la regaló mi gran amigo Guillermo Cano, meses antes de adelantársenos. Era secretario de Comunicaciones y también lo nombramos, post-mortem, representante de nuestro gobierno en la tierra de la Santa Muerte. Ah, también me regaló un celular por si todo lo demás fallaba, pero hasta el momento no lo he necesitado. Vamos tan bien que pronto tendremos la primera línea de transporte a la tierra de los no vivos. Se llama Flecha Roja, para que vean qué adelantados estamos. Pero vamos, vamos a empezar”. Miranda se sentó en su sillón de piel, se puso su traje y nos tomó de las manos. Algo desconfiados, accedimos a dárselas pero nos tranquilizamos al ver que era en buena onda. El lúgubre secretario entró pronto en trance y para ello sólo necesitó leer un oficio que le enviaba el gobernador Peña donde le solicitaba mayor vigilancia para los electricistas y le anunciaba un descuento en su quincena por llegar tarde todos los días. Puso los ojos en blanco y la cabeza se le fue para atrás. Luego, un pequeño estremecimiento que asustó a sus guaruras, afuera de sus aposentos, indicaba que todo estaba listo y la invocación comenzó.

– ¡Espíritu de Isidro Fabela, yo te convoco para que la Tinta Chin(g)a te entreviste, tal como lo solicitaste! ¡Amigo, qué digo amigo… hermano, protector, benefactor, Chilo, te pido que acudas a este habitáculo para intercambiar ideas!

No teníamos idea del nivel cultural de nuestro médium pero el llamado surtió efecto. Una bruma verdosa comenzó a materializarse y pronto tomó forma de una sábana sucia sin cabeza. Miranda se concentró aún más y un rostro comenzó a dibujarse, una sonrisa, un cabello aislado, un diente medio podrido, una lengua retorcida. Finalmente una cosa humana, bastante sólida estuvo frente a nosotros. Pero cosa, al fin y al cabo.

– ¿Es usted, don Isidro? Porque está en los puros huesos.

Una voz cavernosa pero culta, con cierto acento alemán brotó de aquella garganta imposible. Primero carraspeó un poco, se sacudió el polvo de ultratumba, algunos gusanos juguetones y luego nos miró con aquellos ojos dulces que alguna vez despacharon en la oficina que ocupa Enrique Peña.

– Sí, soy yo. Tienen razón, es que acá la comida no es muy abundante y no soy un fantasma, son un zombie y necesito cerebros para comer. Lo malo es que aquí Luis tiene muy poco, igual que mis amigos del Grupo Atlacomulco.

– Entonces existe el Grupo Atlacomulco…

– Bueno, así como existir, existir, no. Yo siempre he dicho que presenten pruebas, que me digan dónde hay un acta que lo constituye o una asamblea como las que ahora hace Arturo allá en su casa de Ixtapan. Primero que lo prueben y luego les digo.

– Tiene razón, es un tema que ni en ultratumba se puede tratar. ¿A usted no le han apagado la luz?

– Sí, cómo no. No he podido terminar la segunda parte de mis memorias. Allí cuento la mera neta del planeta, como dicen ahora. Esos del SME me han retrasado y allá en la editorial ya me están presionando. Debo decir que hace decenios que no pago la luz, tampoco me llegaban los recibos pero en el banco me dijeron que no me espantara.

– ¿Entonces no apoya la postura de Enrique Peña?

– ¿Quién es Enrique Peña?

– El actual gobernador del Edomex.

– Aaah, ya lo recuerdo. Es uno muy guapo. Ya me acordé. Lo he visto en Zombie Novelas, la revista que le compro a mi esposa. Y a veces sale en Fantasmavisa. ¿Es uno que anda con una actriz? Porque por acá he platicado con su… bueno, ya para qué digo.

– Sí, ése mismo.

– Bueno, pues yo creo que los debería defender aunque sea un poquito, porque tengo entendido que quiere ser presidente. De todas maneras no habrá marcha atrás.

– ¿Será presidente?

– Psss… yo creo que sí. Es un muchacho muy dispuesto y tiene además el apoyo de Arturo Montiel.

– ¿Lo conoce?

– Cómo no. Siempre me hacía mis homenajes y le piso mi nombre a muchísimas calles allá en el norte del estado. Es un buen hombre, muy parecido a mi gran amigo Carlos.

– ¿Por qué perdió el PAN las anteriores elecciones?

– La cuestión fue que se les apareció el muerto y no supieron cómo reaccionar. Ahora tienen que revivir cadáveres. Yo podría darles algunos cursos pero no me pueden ver ni en mi tumba.

– ¿Conoció usted a aquella vidente de Atlacomulco?

– Claro, mi gran amiga Francisca. Ella vendía chicles en el ayuntamiento de Atlacomulco y no me lo van a creer pero siempre le atinaba a lo que uno compraba. “Aquí están sus chicles de menta, licenciado”. “Le traje su agüita para la cruda, licenciado”. “Hoy tengo sus cacahuates garapiñados, licenciado”. Se la pasaba echando la broma y luego la perdí de vista. Una vez me invitó a comer pero no pude adivinar dónde vivía.

– ¿Qué le preocupa del Edomex?

– Pues la verdad la cosa del narco.

– ¿La violencia?

– Nooooo, bueno fuera. Me preocupa que nos estén sacando del negocio.

– ¿Y usted qué haría?, como dijo la canción…

– Pues una comida. Todo se arregla con comidas. Eso me recuerda a mi admirado Alfredo Zárate. Con él todo se arregló en una comilona y quedó muy en paz. No sé si contento, pero muy apaciguado.

– ¿Le afectó la subida de los impuestos, licenciado?

– Por supuesto, por supuesto. Ya no puedo comprar sábanas, por eso hoy vengo de zombie, porque las sábanas están por las nubes. Uno ya no puede asustar decentemente. Es inconcebible, de verdad. Le digo a mi general Carranza que deberíamos hacer una revolución pero nomás se ríe.

– ¿Quién va a ser el próximo gobernador?

– Pues aquí Luis Miranda no, porque primero pone el muerto y luego se asusta.

– ¿Quién le gusta?

– Cuidado con lo que preguntas. A lo mejor contesto la verdad. Pero ya en serio, me gusta Luis Videgaray. Es un hombre atractivo pero preparado. Se sabe las tablas de multiplicar y divide sin errores. Ya quisiera que en mis tiempos hubiera alguien como él. Pero mis informantes me dicen que puede ser un panista el próximo. Así que mucho ojo.

– ¿Planea regresar a la política?

– Lo he meditado mucho y la entidad necesita un hombre de mi categoría. Estoy esperando los tiempos correctos, que serán dentro de unos 100 años, cuando todos ustedes estén muertos. Acá los espero para que voten por mí.

– ¿Le faltó algo por hacer durante su etapa como vivo?

– Por supuesto. Quise construirme una casa en Acapulco, comprarme un Bentely, casarme con una francesa o de perdida con una actriz o actor, no importa. También me faltó sembrar un árbol y nombrar obispo a algún familiar mío.

– ¿Qué le recomienda a Peña para que concrete su sueño presidencial?

– Pues que le eche ganas. Que se consiga un reality si puede, ahora que otra vez están de moda. Se puede llamar Si Yo Fuera Presidente.

Repentinamente don Fabela se desvaneció. Un gutural estertor despertó a nuestro médium, Luis Miranda, quien para reanimarse pidió una cuba libre, que se tomó de un jalón. Luego, ya menos pálido se metió al baño y reapareció con su habitual traje Armani. Preguntó cómo había estado la entrevista y pidió un número del semanario para enterarse. Lo dejamos muy preocupado, a punto de entrar otra vez en trance porque se acordó de aquel oficio que el gobernador le enviara. Nosotros nos dirigimos a la Redacción por la avenida Isidro Fabela, aunque siempre atentos por si al prócer se le ocurría regresar para comerse unos taquitos al pastor.

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Impuestos

* Más allá de las barrabasadas cometidas por los actuales diputados federales, esta Tinta ofrece un terrorífico paseo por descerebrados paisajes pero todos ellos históricos y verdaderos que demuestran que Santa Anna y Calderón son hijos de la misma madre.

 

El aumento de impuestos en México y la creación de algunos otros no son nuevos en la vida del país. La historia de este sufrido aunque poco pagador pueblo está plagada de ejemplos en los que las administraciones en el poder inventan increíbles cobros para hacerse de más dinero. Más allá de las barrabasadas cometidas por los actuales diputados federales, esta Tinta ofrece un terrorífico paseo por descerebrados paisajes pero todos ellos históricos y verdaderos que demuestran que Santa Anna y Calderón son hijos de la misma madre.

Todo comienza una bonita tarde del siglo XIV, cuando los aztecas celebraban el pase al Mundial de Pelota Prehispánica, a celebrarse en Macchu Picchu, del glorioso seleccionado nacional dirigido por Javiertuzoma “El Maya” Aguirrecóatl, quien había derrotado en un hexagonal a los poderosos combinados del Viracocha Atlethic Club, el Club Deportivo Olmeca, el Mayab FC, las Serpientes Emplumadas del Quetzalcóatl Racing Team, el Tlahuica Speed y el Atlético Tenancingo. Luego de un sufrido torneo, los aztecas se habían congregado desde hacía días en la explanada del Templo Mayor para bañarse en espuma, beber cerveza Indio y proponer a su ídolo, Cuauhtémoc Blanconallinitzi, para emperador del imperio, cuando los tenebrosos tlatoani les dejaron caer redonditos los dos primeros impuestos o tributos, que podían ser pagado en especie o mercancía. La queja fue general pero los dioses no escucharon a los ciudadanos quienes, un año después, veían caer a su equipo en los octavos de final de aquel mundial a manos de los multicampeones incas del Atahualpa Soccer Club.

Afortunadamente llegaron los españoles y nos conquistaron con canicas y espejos. Todos pensaban que los impuestos serían menos. Craso error. En 1501 nos aplicaron el pago de diezmos y primicias, autorizadas por el Santo Padre Alejandro VI desde Roma y tres años después, los reyes expidieron el llamado quinto real, que obligaba a los mineros a entregar sin preguntar la quinta parte de los metales preciosos hallados.

Los pobres indígenas se refugiaron entonces en el sagrado pulque. Peor no les podía ir, decían sumamente decepcionados todavía de aquella selección y de sus nuevos amos. Pero estaban equivocados. Muy pronto hasta el pulque debió pagar impuestos pero los ancestros de Enrique Peña ya tenían preparado un nuevo golpe a la economía, pues inventaban el peaje, es decir, el derecho de paso, además de la alcabala, un equivalente al IVA de nuestros días.

Allá en el lejano 1829, tiempo de paz y prosperidad para el país si no se tomaban en cuenta las 400 mil guerrillas que se libraban en todo el territorio, a los chilangos se les cargaba la mano cuando se estableció un impuesto del 5 por ciento por tener alguna propiedad en el DF, terrenos, casas o edificios. Pero nada más lo pagarían quienes acreditaran la nacionalidad chilanga y que además no vivieran en el DF. La mayoría se hizo pato pues casi nadie era localizable y quienes tenían mala suerte pagaban una pequeña mordida para evadir la verdadera cantidad.

Luego, en 1832 se dieron cuenta de que cada vez había más carruajes y caballos con sillas y decidieron que se debía pagar por aquellos lujos con un impuesto por esa tenencia.

En 1841 los jóvenes de México estaban dispuestos a trabajar para sacar adelante a su patria, pero alguien del gobierno se dio cuenta y dispuso que los mayores de 18 años que tuvieran bienes y pudieran laborar debían pagar por ello, lo que promovió la pereza de una manera alarmante.

En 1853 Santa Anna estaba al mando pero México no tenía ni para respirar. Así que su Alteza Serenísima decidió crear el Impuesto del Aire, que gravaba la posesión de puertas y ventanas, así como el tener por mascotas a perros, callejeros o de raza.

Ya en la Revolución se inventaron impuestos sobre el uso del ferrocarril, botellas cerradas, avisos y anuncios, además del consumo de luz y teléfono.

Este pequeño recuento de la historia de los impuestos más absurdos en México no tiene comparación con lo sucedido hace días en el Congreso federal y con las explicaciones que los diputados balbucearon en cadena nacional en todos los medios de comunicación.

Los premios Nobel

La popularidad del gobernador mexiquense Enrique Peña traspasa desde hace mucho las fronteras del país. Y aunque al principio su nombre sólo sonaba en foros muy menores como Davos, hoy por fin la comunidad mundial le reconoce sus dotes de Estadista y de próximo presidente de una papa bien caliente llamada México. Gracias a los afanes del escritor y periodista independiente Humberto Musacchio, autor entre otros mamotretos del Diccionario Enciclopédico del Estado de México en 1999, donde ejerció sus dotes de nigromante al ubicar a Arturo Montiel Rojas como gobernador del Estado de México cuando éste no había ganado las elecciones, los apellidos Peña Nieto comenzaron a escucharse en los pasillos de la capital sueca, Estocolmo pues Beto, como le dice Montiel cariñosamente, propuso a los miembros de la Fundación Nobel analizaran la ascendente trayectoria de Enrique. Ellos, luego de firmar un convenio perenne de publicidad con el coordinador de Comunicación Social del Edomex, Epifanio López, decidieron otorgar al gobernador la categoría de miembro de su exclusivo club filantrópico y dejar, como una muestra de confianza absoluta en la sabiduría del de Atlacomulco, que eligiera a los ganadores del Premio Nobel 2009. Peña, sonrojado ad nauseam, no tuvo más remedio que aceptar luego de hacerse diplomáticamente del rogar y envió recientemente las propuestas que le pidieron. “Déjame decirte, Lucero… digo, ciudadano mexiquense, que en estricto apego a la legalidad envié las propuestas a Estocolmo basado exclusivamente en mi buen corazón e impulsos más humanos. No le pedí consejo a Televisa para que nadie pensara mal y me dejaran la libertad absoluta de reconocer a quienes considero que han aportado a la humanidad un poco de su sabiduría”, decía emocionado Peña horas después de chatear en sueco con el mismísimo Alfredo Nobel, aunque luego le dijeron que había muerto en 1896. Sea como fuere, he aquí la lista de los nuevos Premio Nobel, escogidos por su excelencia, el joven príncipe de Davos.

 

Química

Una mujer será la que recoja en Estocolmo este premio. Y es mexiquense. Su nombre es Guadalupe Monter Flores, quien tiene en su meritoria trayectoria haber sido seleccionada de basquetbol en la primaria donde estudiaba. Su calidad era tanta que cronistas deportivos y prensa especializada de la época como el Perro Bermúdez, Christian Martinolli, Luis Pantoja Ríos y el gran Juan Dosal llegaron a opinar que era la sucesora de Michael Jordan. Allí nació el cariñoso apodo que lleva hasta la fecha con orgullo. Air Flowers por supuesto siguió preparándose y cultivando la amistad con las poderosas familias de Atlacomulco a las que pertenece y se aprendió de memoria todos los escritos del intelectual de izquierda y padre moral del Ché Guevara, Isidro Fabela. Tan prodigiosa memoria la llevó a foros escolares de secundaria, pero de alto nivel pues todas puntuaron en la prueba ENLACE, para foguearse en el difícil arte de la oratoria. Allí aprendió cómo dirigirse a difíciles públicos como los maestros del SMSEM, que siempre terminaban ovacionándola, sobre todo luego de que les entregara bonos y prebendas cuando de la nada, como el héroe Jordan, surgió para dirigir los destinos de la Secretaría de Educación estatal. Hoy, desde la Secretaría de Turismo, Air Flowers tiene la singular responsabilidad de dar a conocer las bondades del Edomex sin mencionar pero ni por error que también hay destinos, muy turísticos todos, como San Salvador Atenco, San Juan de las Huertas, el Altiplano, Luvianos, Narcotepec y Narcoacalco entre los más destacados. Felicidades a Air Flowers por esta nominación. Con ello demostró que con el gobernador Peña efectivamente hay mucha química.

 

Medicina

Es un contumaz e incansable luchador bacteriológico. Entre sus mayores logros destaca el haber descubierto que no se necesita ser médico para dirigir el Instituto de Salud del Estado de México pero tampoco saber de administración, aunque estudiara en Harvard ambas especialidades. Basta sólo con las ganas y el empuje de la juventud, aunque medio pachiche, para conseguir lo que se desea en esta vida. El ganador para la categoría de Medicina es Franklin Libenson Violante, secretario de Salud de esta tierra del chorizo. Otro mexiquense más en obtener el Nobel, Franky Boy destacó muy pero muy joven cuando ejercía como el curandero oficial de su pueblo y ponía curitas en los curtidos pies de los futbolistas de barrio que le conocían. Luego se fue de indocumentado a EU pero logró ingresar a Harvard, donde combinó la medicina tradicional y el peyote con la moderna ciencia. Fue una de las figuras más destacadas durante la primera aparición de la influenza en territorio estatal y se le recuerda afectuosamente por no saber qué hacer ante tal problema, dudar en su primera conferencia de prensa como secretario, no saber nada sobre vacunas y programas de contención y obstruir información sobre la gravedad del caso. Pero hoy todo vuelve a la normalidad y estará en Suecia para recibir su premio.

 

Literatura

Por primera vez en la historia el premio lo compartirán tres personas. Jenaro Villamil, Francisco Cruz y Jorge Toribio por sus obras prosísticas Si Yo Fuera Presidente y Negocios de Familia, en las cuales analizan a fondo la figura del varonil gobernador del Edomex. Él, lector contumaz y avezado, por supuesto que hojeó aquellas investigaciones de las que en su momento declaró que en su contenido no estaba muy de acuerdo pero que respetaría la libertad de expresión, como si eso hiciera falta. Sin embargo, quedó enamorado de las tres plumas y no pierde ocasión para comentar y regalar el libro donde quiera que va. Se le ha visto llevando a Ignacio del Valle, un líder social en desgracia preso en el Altiplano, tomos enteros de estas obras para que aquél las regale a sus amigos y familiares que le hacen compañía en aquella famosa pero acogedora cárcel. Musacchio quedó fuera de la propuesta por obvias razones, dirían los redactores de las notas rojas.

 

De la Paz

Fue la categoría que más trabajo le costó a Enrique y es que todos sus conocidos trabajan en pro de la libertad, la esperanza y por supuesto la paz de su medio entorno. Elaboró primero una lista con más de 200 prospectos pero con todo el dolor de su corazón la redujo poco a poco. “Qué más quisiera yo dárselo a todos mis allegados, pues sé de primera mano la labor que desempeñan siguiendo mis instrucciones”, dijo el atribulado mandatario cuando no tenía decidido el sitio de honor. Luego de una intensa cavilación y por fin tachando los últimos nombres, decidió que sólo había una persona digna de tal mérito: él mismo. Y vaya que fue celebrada su inclusión en Estocolmo, previo a la firma de otro convenio publicitario con la Fundación Nobel, pues es muy conocida su participación como mediador, aunque con garrote, en los conflictos de San Salvador Atenco, donde decidió como todo un Estadista la encarcelación de por vida de aquellos cabecillas que tuvieron acceso a manuales terroristas para desestabilizar la sociedad. También es recordado por la captura del guerrillero Santiago Pérez Alvarado, un luchador social que defendía los chuecos derechos de campesinos en el sur de la entidad y que gracias a la oportuna intervención del gobernador desistió de molestar a las grandes fraccionadoras que habían abusado de los ejidatarios. Recordamos también la paliza que les puso a los rijosos de San Juan de las Huertas, donde un puñado de neuróticos no dejaba funcionar un relleno sanitario con la endeble excusa de que enfermaría a toda la población. Los ejemplos resultan infinitos, así que mejor saludamos que nuestro prócer reciba su distinción lo más en paz que pueda, aunque ya prepara un vuelo especial con 400 agentes de policía para que lo cuiden. No vaya a ser la de malas.

 

Economía

Este rubro lo decidió casi de inmediato. Soñador como es, el Ejecutivo estatal supo que quien más sabe de economía no es Luis Miranda ni el tal Videgaray, mucho menos las amas de casa o los obreros y campesinos. Aunque tuvo un momento de duda, siempre se decidió y ratificó en su momento que la ganadora del Nobel será Lucero Hogaza León, mejor conocida como Lucerito o la esposa de Manuel Mijares. Ella sabe mejor que nadie cómo conseguir 68 millones de pesos en menos de 30 segundos; conoce a fondo la cantidad de hospitales en el Edomex, qué hacen y cómo funcionan. Les pasa la receta a sus amigas actrices para que apliquen su fórmula para hacerse millonarias con el menor esfuerzo. Lucero, una Master of Economy por la Universidad Emilio Azcárraga, comenzó a despuntar en este renglón cuando vio que no le alcanzaba lo que ganaba en una telenovela y que su marido vendía cada vez menos discos. Así que decidió jugarse todas sus canicas y presentó al propio Peña un ambicioso programa donde ella recitaría incoherencias sobre el Edomex a cambio de la paga más espectacular que alguien jamás haya recibido. Prepara ya un plan emergente de finanzas para dejar limpias las arcas de la entidad con otra serie de comerciales, esta vez sobre carreteras y el uso indispensable de las corbatas rojas.

La nueva programación de TV Mexiquense

Alejandro Murat, el bebesáurico hijo del ex gobernador oaxaqueño José Murat, asumió la dirección de Radio y Televisión Mexiquense en medio de vítores, aplausos y caravanas, pues es muy conocida su trayectoria en los medios de comunicación controlados por el Estado. Su currículum lo avala. Pasó por el DIF de aquel estado, cuando su padre, muy orgulloso, lo nombró primer amo de casa del Estado de Oaxaca y le hizo prometer que nunca, pero nunca, nunca, abandonaría a los niños de la calle ni dejaría de tomar su lechita pasteurizada que dan en los desayunos de aquella institución. Hoy, con una responsabilidad seria, acorde a su carácter y capacidades, el niño Murat dio a conocer su nueva programación para la televisión del Edomex, que tiene como objetivo pelearle a Televisa y TV Azteca los primeros lugares de popularidad. Enhorabuena por esta clase de servidores públicos, muy comprometidos con sí mismos y con el dinamismo de la actual administración estatal.

 

1

Aroma a Vodka Mexiquense

Para recordar los gustos juveniles de su padre, Alejandro ha planeado el programa Los Caminos del Vodka, conducido precisamente por don José, quien introducirá, sin albur pero a veces con él, al público mexiquense en las delicias de este néctar. Contará la leyenda que lo hizo famoso como un político de aguante y garganta muy profunda, que protagonizó en Varsovia, un lejano mayo de 1977. Las crónicas narran que Muat padre retó a los presentes de un bar en aquella ciudad para ver quién bebía más. El diario La Jornada, colaborador de rebote de esta Tinta, cita el pasaje: “sobra decir que ganó la apuesta. Y será porque después de varias rondas se mantenía en pie o porque su actitud de mando lo identificaba plenamente como jefe del grupo, al final le entregaron la cuenta a él. Las cifras en zlotis, la moneda local, le parecieron exorbitantes. “¡Ni madres!, a mí nadie me hace pendejo”, soltó furibundo al desorientado mesero, antes de romper la nota (entonces no hablaba inglés, que era la lengua en que se habían dado a entender los delegados mexicanos). La escena se repitió con el encargado del bar, a quien de plano Murat le tiró un puñetazo. Así comenzó una gloriosa batalla campal que no pudo ser controlada por la policía local. Cuando llegó el temido Ejército ruso, a los representantes mexicanos se les bajó la borrachera, no así a su jefe, quien, sometido por cuatro militares, no dejaba de vociferar en perfecto castellano: “¡Soy diputado del PRI, cabrones, y todos ustedes van a perder la chamba!”. Ya se imaginan el rating que tendrá este nuevo programa.

 

2

Autoatentado 34 Noticias

Alejandro tiene raíces iraquíes, como le enseñó su padre cuando era chamaco. Vivió en carne propia el famoso atentado que sufrió su padre a manos de sí mismo cuando viajaba en una camioneta, en el 2004. Allí, su padre do muestras del histrionismo que casi lo consagra en la política nacional y que la valió una nominación al Óscar por la cinta El Padrino, al lado de don Robert de Niro, quien después fue contratado como su guarura. En el programa, el hijo pródigo quiere que todos aquellos que se encuentren en la misma situación de su padre tengan ayuda, pues sabe bien que no todos podemos contratar guaruras que baleen nuestros automóviles. “Es un programa de conciencia social. Pondremos a disposición del público una serie de artefactos y tips para que puedan lograr sus cometidos sin que la PGR tenga sospechas. Será un hitazo, pues además nuestro logo será la silueta de la pistola que mi padre disparó contra su propia pierna”.

 

3

Te Desfalca

Un programa explosivo, por lo demás. Aquí Alex, como le dicen sus amigos de La Tinta, explicará cómo se pueden desviar 3 mil 272 millones 880 mil pesos de cualquier cuenta pública estatal, como le enseñó su padre. Lo conducirá el propio bebesaurio y tendrá en su panel de invitados a expertos en el tema como su amigo, el ex mandatario Arturo Montiel, Carlos Salinas, Carlos Hank González, que estará presente con ayuda de una médium y el propio Michael Jackson, aunque su cuello no sea albo natural, en una exclusiva que pondrá los pelos de punta al inocente teleauditorio.

El Asilo Arkham-Teletón del Estado de México

El gobernador del Edomex, Enrique Peña, se mostró muy preocupado por el estado mental de quienes lo ayudan a gobernar la entidad más poblada del país. Por ello, instruyó al secretario estatal de Salud, Franklin Libenson para que de inmediato construyera una casa de rehabilitación para aquellos que la necesitan con urgencia. El mandato se cumplió al pie de la letra y la Casa Estado de México se transformó, de la noche a la mañana, en el nuevo Asilo Arkham-Teletón del Edomex. El primero en ingresar a este lugar fue el propio secretario de Salud, el tal Franklin, para probar en carne propia los adelantos médicos de sicólogos y psiquiatras que allí laboran. Salió tan recuperado que ya aceptó que en el Edomex la temible influenza sí es un problema de salud  y que él no sabe nada de medicina ni de administración. Pero la lista de inscripción engrosó rápidamente, pues muchos son los que aprovecharon este nuevo beneficio del gobernador más guapo del país.

 

Emilio Chuayffet

Sus síntomas eran confundidos con una extrema bondad y bonhomía. Comenzó por ponerle a su palaciega mansión el nombre de Acteal, lo que alertó a sus familiares, quienes consultaron a los más reputados médicos pero nunca encontraron una respuesta adecuada. La condición del licenciado Emilio se agravó todavía más cuando, desnudo en medio de su jardín, comenzó a bailar la canción Thriller, de Michael Jackson, mientras pedía a gritos que alguien le trajera unos niños para que juntos visitaran Neverland. Después negó la existencia del Grupo Atlacomulco, luego de haber leído un libro del investigador Jorge Toribio pero lo peor llegó cuando don Chuayffet confesó, luego del partido de las poderosas Águilas contra el Toluca, que era fan del América y que estaba pensando seriamente invitar a Cuauhtémoc Blanco para que trabajara con él como asesor. Nadie se atrevió a decirle que el Cuau ya no juega en aquel equipo.

Hoy su salud mejora a pasos agigantados y ya no sueña con viajar a Chiapas para disculparse con aquellos que sobrevivieron a sus enfermas decisiones. Le mandamos un abrazo hasta allá y le recordamos que el mundo es de los locos, o de los que se juntan con ellos.

 

Luis Miranda

Enfermó de onanismo, un serio padecimiento que obliga al paciente a mirarse al espejo durante horas y pensar que es el más metrosexual del palacio de gobierno. También presentaba otros síntomas muy preocupantes como pelos en las manos y un persistente olor a minerales agrios. Una de las extrañas condiciones en que se sumió nuestro buen amigo… qué decimos amigo… nuestro hermano del alma, Luisito, era lavarse las manos luego de estrecharlas con quienes visitaban su oficina. Con gesto de asco, como quien ve los comerciales de Lucerito, decía que “yo ya no estoy para baños de pueblo”. Sus ayudantes reportaron a Arkham-Teletón que Miranda se cambiaba de ropa tres veces al día y gastaba toda su quincena en toallitas húmedas, perfumes, páchuli y desodorantes Axe pues se sentía lleno de suciedad. Alguien se atrevió a decirle que era su alma inmortal la que así estaba, pero ignoró el comentario poniéndose una mascarilla de aguacate en sus alicaídos ojos. Todos pensaron que aquello sería pasajero, pero Miranda enloqueció completamente cuando anunció a sus allegados que sería el próximo gobernador del Edomex e incluso mandó a hacerse, en el departamento de Diseño de esta redacción, un fotomontaje con el cuerpo del gobernador. El colmo llegó, dicen sus muy queridos amigos, cuando le dio por pagar todas sus deudas con empresarios y políticos, lo cual lo dejó poco menos que en la ruina. Uno de sus delirios recurrentes era llegar a la oficina de la alcaldesa de Toluca, María Elena Barrera mientras ésta se encontraba en gira, y sentarse en su lugar, mientras repetía tétricamente que “ésta debió ser mi silla, ésta debió ser mi silla”. Hoy mejora lentamente, aunque su caso es muy, pero muy difícil.

 

Ernesto Nemer

Su único triunfo electoral, luego de años de derrotas en las urnas le afectó tanto al diputado del PRI que comenzó a decir que ahora sería judío y comería solamente alimentos kosher y que de los libaneses nada quería saber. Sus cercanos lo tomaron como una medida muy sana, pues con los libaneses que hay en Toluca nadie quiere saber nada de ellos y lo apoyaron inocentemente. Pero Nemer empeoró con el paso de los días. Se declaraba primo político de Enrique Peña y se comprometió con su parentela, cerca de 100 individuos igualitos a él, para que entraran a trabajar en la Cámara de Diputados. Luego llegaron las terribles alucinaciones. Decía que alguien le había robado millones de pesos que desvió desde la Secretaría de Desarrollo Social para su campaña política y que guardaba debajo de su colchón. Fue internado por su esposa, doña Carolina Herrera… perdón… Carolina Monroy, porque no la dejaba trabajar, al grado de que el último mes se metía a los foros de TV Mexiquense para que trasmitieran, en vivo, en directo y a todo color, su agraciada cara durante 24 horas los 7 días de la semana. Su caso es uno de los pocos que no tienen cura, pero los médicos le proporcionaron una videocámara para que se grabe y suba sus imágenes a Youtube.

 

Margarita García-Luna

Era una agraciada mujer, directora del museo Luis Nishizawa en Toluca. Se le conocía por el amable sobrenombre de “Señora de las Copias”, al que hacía honor cuando tenía que publicar algún libro. A últimas fechas, a Margarita se le iba el aliento cada que alguien le mencionaba el nombre de Guadalupe Cárdenas, nombre ficticio por lo demás. Llegó al grado de no mencionar al general Lázaro Cárdenas en su último libro por aquello del apellido, lo cual le acarreó serios disgustos con sus miles de lectores. Pero lo peor de su enfermedad se manifestó repentinamente cuando, un día soleado del mes de septiembre, entregó a un escritor de la ciudad un manuscrito elaborado por el propio Luis Nishizawa y le dijo que se lo fusilara, “al fin que el maestro nada más habla japonés y no se va a dar cuenta de nada”. El doctor Jorge Toribio, eminente loquero de la ciudad, cree que su frágil estado de salud se debe a la sobrecarga de trabajo, pues señala que en el último año Margarita se ha fusilado al menos una veintena de trabajos, que dio a sus amigos y colaboradores y que publicaron en el IMC.

 

Alfonso Navarrete

Al licenciado Poncho le dio un ataque de honestidad, pero fue tan brutal que él mismo acudió a la Procuraduría del Edomex a la medianoche, abrió con su propio juego de llaves las oficinas y él mismo se tomó declaración jurada sobre desfalcos y chanchullos que la historia oficial no registra en ningún lado. Ni siquiera los diarios del sesudo periodista Naim Libién los tienen en sus archivos. Allí mismo se dictó sentencia y se condenó de inmediato. Lo encontraron esposado a uno de los lavabos de la instalación, pues creía que él había lavado algunos billetes. Lo trasladaron de inmediato a Arkham.-Teletón, donde le dieron aceite de ricino y atole de pinole, lo cual ha mejorado su digestión pero no su comportamiento.

El doctor Jekyll y Mister Hayde

* Él, el gobernador mucho tiempo manipulado porque sus jefes de prensa sólo le dejaban leer el TV y Novelas y las columnas de López Dóriga, ha despertado. Accidentalmente, pero lo hizo. Un repentino cambio, justo antes del cuarto informe de gobierno, obligó a que las televisoras trasmitieran la repetición del tercer informe, el de hace un año, para que la gente no entrara en pánico debido al ataque de honestidad que le dio a nuestro mandatario. El propio gobernador, muy apenado y en estricto apego a la legalidad, se ha comunicado a esta Redacción para contar lo que realmente sucedió aquella jornada. He aquí su sorprendente relato.

 

Redacción 

No todo lo que vemos en la tele es realidad. Allí están los casos e Juanito, aquel extraño experimento de López Obrador; el secuestro del avión de Aeroméxico; la muerte de Michael Jackson; el repunte del América, el superliderato de los diablos rojos, el resurgimiento del “Cuau”, la malevolencia de Montiel, Miguel Sámano o Beatriz Paredes. Nada es cierto, pues la televisión, incluso hasta la muy modesta TV Mexiquense, pone su granito de arena para distorsionarlo todo.

Pero hay un hombre que sabe de qué lado masa la iguana, de qué lado ronronea el gato, por dónde suenan las goteras y que antes de cortarse las venas prefiere dejárselas largas. Él, el gobernador mucho tiempo manipulado porque sus jefes de prensa sólo le dejaban leer el TV y Novelas y las columnas de López Dóriga, ha despertado. Accidentalmente, pero lo hizo. Un repentino cambio, justo antes del cuarto informe de gobierno, obligó a que las televisoras trasmitieran la repetición del tercer informe, el de hace un año, para que la gente no entrara en pánico debido al ataque de honestidad que le dio a nuestro mandatario. El propio gobernador, muy apenado y en estricto apego a la legalidad, se ha comunicado a esta Redacción para contar lo que realmente sucedió aquella jornada. He aquí su sorprendente relato.

“Déjenme que les diga que aquella mañana desperté temprano con un extraño zumbido en las orejas, como si muchos estuvieran hablando mal de mí. Tardé un poco en despejarme pero ya que lo conseguí, me puse las babuchas que me regaló Jenaro Villamil cuando coincidimos en una presentación de su libro, que por cierto me gustó mucho y recomiendo ampliamente. Bueno, me las puse y fui al baño. Allí, medio dormido aún, me metí a bañar, todo esto con estricto apego a las leyes que rigen al Estado de México porque luego cómo dan lata y no sé sería el agua fría o mi jabón de La Maja pero de pronto todo se volvió claro, transparente. Me vestí presuroso y fui a mi oficina, donde ya me esperaba Epifanio, qué digo Epifanio, todos sus achichincles pidiendo que les firmara un cheque para pagarle a Lucerito. Comprendí que lo que hacía estaba mal. Bueno, no mal, pero podíamos utilizar ese dinero en otra cosa. Así que firmé el cheque, incluso fue uno personal para que el erario no sufriera, pero no fue para Lucero sino para los vecinos del valle de México, para que se compraran algo. Luego di instrucciones para que a Lucero le pagaran a través de los programas de Desarrollo Social, y de a poquito, porque no hay dinero para frivolidades.

Me asomé a la ventana y vi la Plaza de los Mártires, copada por los cadetes de la policía. Un helicóptero iba y venía arriba, en la azotea de palacio. La gente no se podía acercar a su gobernador y decidí que caminaría los 300 metros que separan el lugar donde estaba de la Cámara local. Me puse mi saco, por cierto muy incómodo, es que es Ermenegildo Zegna y me costó como 30 mil pesos, bueno, a ustedes y me dispuse a atravesar aquella plaza. Epigmenio o Epifanio, como se llame, me recomendó mesura y que no lo hiciera, porque no es propio de una investidura como la mía acercarme con mi pueblo. Pero lo ignoré y cómo está más que robusto, no me pudo alcanzar. Llegué a la primera valla y ordené a la policía que levantara las cercas, que dejaran al pueblo acercarse a mí. Me sentí mesiánico, pero no me importó. Les dije a los policías que se fueran a cuidar las calles y regresaran a patrullar sus zonas. Todos me miraron extrañados, pero les repetí la orden y no les quedó más remedio. La gente comenzó a transitar libremente. El tráfico fluyó por Lerdo y entonces me quité el saco y me dejé la playera del Toluca, que ya traía abajo. Tenía la del América pero me dio algo de pena. La gente me saludaba como si yo fuera de carne y hueso, veía que no les caía gordo, que los que les caía mal era la gente que me rodea porque creen que son pillos. Y allí supe que eran unos pillos. Ese Luis, aquel Ernesto; el otro, el tal Edwing. Pues claro que la gente tenía razón. Así, con mi playera de Mancilla, caminé a la Cámara local. Entré como si nada y los diputados, ninguno, se puso de pie para cumplir el protocolo. No me reconocieron. Pero no me importó porque me acerqué al micro y comencé, ya sabía lo que tenía que decir. De inmediato se hizo el silencio pero les dije, muy serio, que siguieran haciendo lo que estaban, pues a ellos no los necesitaba. Entregué mi informe y ordené que se abrieran las puertas del recinto para que entrara quien quisiera. Entonces la gente me preguntó desde mis relaciones sentimentales, es inevitable, hasta mis aspiraciones por la presidencia. Luego rompí los compromisos que hice en campaña y los cambié por un cheque en blanco, que será usado colonia por colonia, municipio por municipio, para resolver los problemas más importantes. Luego se me acercó el tal Carlos Loret, pues quería sus quincenas atrasadas pero le dije que ahora cobraría sólo si hacía verdadero periodismo. No, pues se puso pálido y, balbuceando, me respondió que no sabía cómo. Lo despaché pronto, prometiendo que lo inscribiera a uno de los teletones en el Edomex. Luego fui al teatro Morelos. La raza ya me seguía y hasta me cargó hasta la entrada. Allí ya no mandé ningún mensaje, más bien ordené que trajeran las viandas que habían preparado dizque para los invitados y nos las comimos allí, con unos refrescos Caballito bien chidos. Los trajeados fueron citados para la próxima semana, para ver si de verdad son útiles al Edomex y desde este momento anuncio que cancelo todos los convenios con Televisa y TV Azteca, y que no me interesan Los Pinos. Y habrá una asamblea popular para decidir qué se hará con el presupuesto. Ora los dejo porque tengo una entrevista con los del Chamuco y luego son re’manchados si uno llega tarde”.

“Perdimos porque no ganamos”: Núñez Armas

* Como somos buena onda, quisimos saber qué opinaban los nacidos para perder y para ello nos trasladamos a la oficina del panista Juan Carlos Núñez Armas, donde infinidad de cajas de Kleenex acompañaba al ex aspirante a la alcaldía por Toluca.

 

Lic. Ana Lilia Herrera Anzaldo/ Lucio Figueroa*

El panismo sufrió una estrepitosa derrota en las últimas elecciones. Ellos pensaban que al menos conservarían sus bastiones más importantes pero aquello no sucedió. La noche del 5 de julio muchos lloraron a moco tendido cuando contabilizamos, con ayuda de la ASE y en Metepec de mi gordo adorado, Víctor Legorreta, las casillas en los diferentes distritos. Pero como somos buena onda, quisimos saber qué opinaban los nacidos para perder y para ello nos trasladamos a la oficina del panista Juan Carlos Núñez Armas, donde infinidad de cajas de Kleenex acompañaba al ex aspirante a la alcaldía por Toluca. Tomamos asiento y enseguida nos ofrecieron una botellita con agua que llevaba la imagen del ingeniero, sobrante de las despensas que regaló durante su periplo en la capital mexiquense. Yo siempre llevo mi propia botella, a veces de agua, pero para no mostrarme descortés acepté con una sonrisa. Lucio, mi fiel escudero, decidió que tenía sed y él sí se sirvió un generoso vaso. Pronto, antes de que a Lucio comenzara a dolerle el estómago apareció Juan Carlos, a quien yo tengo el gusto de conocer aquí en la Cámara de Diputados y sonándose la nariz y enjugándose los ojos se sentó frente a nosotros. Yo hice las preguntas mientras Lucio apuntaba las respuestas. Es que tiene bonita letra, pero además, ¡qué flojera!

– Pues un gusto estar aquí con el licenciado…

– Ingeniero, Anita, ingeniero. Yo sí terminé la carrera.

– Ay, cómo será bromista, ingeniero. Yo también la terminé, pero me faltó un trámite. Además ya estoy por recibirme. Pero díganos, ¿por qué perdió Toluca?

– Bueno, hay que analizar muy bien las cosas. Yo creo que faltó táctica y técnica. Los Indios de Ciudad Juárez venían muy motivados, además Eugui y Gassire conocen a la perfección al plantel y sabían de los puntos débiles. Tuvieron suerte, además. Recuerdo una llegada de Mancilla, que quién sabe cómo tapó el malvado Cirilo Saucedo. Allí firmó Toluca su derrota.

– Es usted muy inteligente. Coincide con lo que dijo el “Perro” Bermúdez en la trasmisión, pero lo que queremos saber es por qué perdió usted en Toluca.

– Ahhhhh. Haberlo dicho antes, Anita. Pues perdimos porque no ganamos.

– O sea… ¿cómo?

– Pues sí. Perdimos porque nomás no ganamos. Es muy sencillo. El que gana, gana y el que pierde, pues…

– ¿Cuál fue su principal error?

– No fue mío. Siempre dije que el principal obstáculo era este señor, ¿cómo se llama?

– Quién, ¿el que está de alcalde en estos momentos?

– Ándale, ese señor. Pues el principal obstáculo era Juan Rodolfo Sánchez. Lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer. En una reunión previa a las campañas, mi equipo me pidió que pensara en una frase para responder a lo que seguramente la gente nos diría en las visitas callejeras sobre la inseguridad. Mi equipo había adelantado que muchos nos reclamarían por asaltos y robos y a mí se me ocurrió enseguida la respuesta. Debo admitir que ya la traía y que la había tomado prestada de mi amigo Toño Huerta.

– ¿Y cuál era aquella respuesta?

– Era muy simple, pero contundente.

– ¿Cuál?

– Encerraba la verdad que siempre he perseguido como político y ser humano.

– ¿Cuál?

– Tenía la virtud de ser incluyente, accesible, para que todos la entendieran.

– ¿Cuál?

– Era “újule, pus ya ni modo. Ojalá le vaya muy bien”.

– Gran frase, señor…

– Sí, lo sé. Yo decía “újule” cuando la gente me increpaba sobre los robos y la violencia y de inmediato veía cómo les cambiaba la mirada. De inmediato soltaba la siguiente, no los dejaba hablar. Yo decía “pus ya ni modo” y volteaba para todos lados, como cuando uno quiere escapar de una situación incómoda, pero en realidad me quedaba allí, mirando nomás. Otra vez notaba la cara de la gente, entre enojada y sorprendida. El chiste era ése, que se sacaran de onda, como dicen mis chavos, para generar distracción. Eso lo aprendí en “El Encantador de Perros”, es un programa del Discovery Channel muy bueno que ya estamos pensando en aplicar en lo que me resta de diputado, para que al final nadie nos diga que dónde quedó la lana, que si tantos bonos, que si Jaime Adán, que si ustedes, que si Erivuiel, que si yo. Y al final ya les decía que “ojalá le vaya muy bien”. No sabes la respuesta que tuvimos. La gente se volcó para reclamarme y yo nada más decía aquellas palabras mágicas y se quedaban encantados. Uno de mis ayudantes me dijo que parecía que la gente se quedaba pasmada ante la respuesta.

– ¿Gastó mucho en sus campañas?

– Lo mismo que tú, Anita, pero la diferencia fue que Juan Rodolfo nos daba cheques sin fondos. Luego teníamos que esperar hasta tres días para cobrarlos porque el ayuntamiento no tenía disponible y se nos iba el tiempo. Tú no tuviste ese problema, me imagino.

– No, Enrique siempre tenía sus cuentas al corriente. Pero díganos, ingeniero y abusando un poco de su sinceridad. ¿Qué esperaba del 5 de julio?

– Iba a haber una megafiesta. Ya teníamos todo tres días antes, como ustedes y Julio Lujambio le hicieron. Esperaba que llegaran las carnitas, la champaña, los mariachis, el avión que contratamos para vocear mi nombre por las mañanas. Eso esperaba. Pero nada más llegó el chupe y ni modo de dejarlo.

– Ya para terminar, ingeniero, es que cómo se nos va el tiempo, ¿verdad? Y yo tengo que ir al IEEM para que me den mi constancia de ganadora. Luego le cuento cómo es eso, dicen que es la neta del planeta. Pero ya para terminar, inge, dígame, ¿qué va a pasar con su carrera política?

– La verdad, la mera verdad, Anita, es que terminé por hundirme, como el Titanic, como el América con Chucho Ramírez, como la selección con Eriksson, como los de Chalco con sus grietas, como…

– Ya, ya. Nos quedó bastante claro. Pues muchas gracias, inge, por su valioso tiempo. Si quiere lo volvemos a entrevistar en el 2011, cuando yo sea candidata a la gubernatura y usted… bueno, usted puede entrevistarme.

 

* Ana Lilia Herrera es egres… pasante de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Comenzó como reportera en la Cámara de Diputados federal y después de conocer Nueva York fue hasta dirigente estatal del PRI. Hoy gobernará Metepec los próximos tres años.

 

* Lucio Figueroa es… bueno, siempre ha tenido la letra más bonita que Ana y le hace los boletines de prensa sin cobrarle un solo centavo. Él cobra de los impuestos que nosotros pagamos.

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