Caminos errados

* Hasta el 2012, los tramos concesionados eran 11 y la afluencia que manejan es enorme. Según datos del propio gobierno estatal, La Venta – Chamapa, por ejemplo, registra un tránsito promedio diario, anual, de 34 mil 779 autos, pero un cruce diario de 55 mil 920 vehículos para apenas 14 kilómetros. Hace un año, un auto pagaba 58 pesos. Hoy paga 61 pesos. La empresa constructora es Concesionaria de Vías Troncales, S.A. de C.V, que pertenece al Grupo Carso, de Carlos Slim.

 

Miguel Alvarado

Según el gobierno del Estado de México, la red carretera local, que consta de unos 15 mil kilómetros, está en perfectas condiciones, y lo convierten en la entidad mejor comunicada del país. La realidad es otra. Solamente las carreteras concesionadas, o “privadas”, que cobran por peaje, reciben mantenimiento y correcciones adecuadas. Estos tramos han sido concesionados a un reducido grupo de empresarios, antiguos aliados políticos y económicos de gobernadores y funcionarios públicos mexiquenses. El resto, las carreteras secundarias, que en términos concretos forman parte de la red de caminos estatales, se cae a pedazos.

Hasta el 2012, los tramos concesionados eran 11 y la afluencia que manejan es enorme. Según datos del propio gobierno estatal, La Venta – Chamapa, por ejemplo, registra un tránsito promedio diario, anual, de 34 mil 779 autos, pero un cruce diario de 55 mil 920 vehículos para apenas 14 kilómetros. Hace un año, un auto pagaba 58 pesos. Hoy paga 61 pesos. La empresa constructora es Concesionaria de Vías Troncales, S.A. de C.V, que pertenece al Grupo Carso, de Carlos Slim. Quien opera esa carretera es Promotora del Desarrollo de América Latina, S.A. de C.V, de la española OHL (Obrascon Huarte Laín), propiedad a su vez de Juan Miguel Villar Mir,  accionista de Banco Santander y ex ministro franquista. Financiador del Partido Popular en España, Villar se adjudicó contratos por 7 mil 758.21 millones de euros entre el 2002 y el 2009. Sin embargo, es más conocido por su afán de querer dirigir al equipo de futbol Real Madrid, y competir y perder por su presidencia en el 2006.

Otra carretera concesionada es la Toluca – Atlacomulco, construida por Banobras y operada por OATSA, S.A. de C.V. Esta carretera mide 53 kilómetros y tiene una afluencia anual promedio, diario, de 25 mil 743 unidades, con 51 mil 969 cruces diarios. En dos años, la tarifa aumentó dos pesos, de 62 a 66 que ya se cobran en el 2013. Banobras es propiedad del gobierno mexicano y la administración de Enrique Peña puso a administrarlo a Alfredo del Mazo Maza, primo del presidente  e hijo y nieto de Alfredo del Mazo González y Alfredo de Mazo Vélez, ex gobernadores de la entidad. Su familia es pilar del llamado Grupo Atlacomulco y a del Mazo Maza se le menciona como el próximo aspirante del PRI para competir por la gubernatura del Edomex, luego de que perdiera en el último minuto ese nombramiento, frente a Eruviel Ávila Villegas. OATSA pertenece a Hermes, de Carlos Hank Rhon, hijo de Carlos Hank González, el autollamado “Profesor”, ex gobernador del Estado de México y miembro del invisible Grupo Atlacomuclo. Por años, dirigió la política mexicana tras bambalinas y heredó a sus hijos un emporio comercial cuestionado por sus presuntas relaciones con el narcotráfico, sobre todo. OATSA también administra la autopista Lerma – Tenango del Valle, construida por la empresa Lerma – Santiago., también de la familia Hank. Sobre esa construcción, se reportó “la tala de 22 mil árboles de pino, encino y oyamel en 68 hectáreas del Estado de México y en 6.61 de Morelos”.

La autopista Peñón – Texcoco tiene 16 kilómetros y medio de largo. Fue construida por PAC, S.A. de C.V y la administra OPERVITE, S.A. de C.V.  Arroja un promedio diario de circulación, por año, de 29 mil 654 vehículos y cruces diarios de 30 mil 47 unidades. El peaje subió 10 pesos en menos de un año, pues pasó de 28 en el 2012 a 38 pesos en el 2013. PACSA pertenece a Juan Armando Hinojosa, empresario consentido de los sexenios de Arturo Montiel y Enrique Peña. Patrocinador económico de aquellos políticos, a Hinojosa se le recuerda también por perder a su hijo, Armando Hinojosa García, en un accidente aéreo después de que un su helicóptero cayera durante un vuelo desde Atlacomulco, en el 2012, y encontrado entre Jiquipilco y Villa del Carbón. El padre es dueño de la empresa Eolo, cuyos aviones utilizó Peña durante su campaña presidencial. Por su parte, OPERVITE pertenece a David Peñaloza, señalado por beneficiarse en el sexenio de Ernesto Zedillo de sus relaciones políticas y obtener así concesiones carreteras. Controla 900 kilómetros de vialidades en el país y tiene concesiones para 12 autopistas. Peñaloza es cercano a Carlos Salinas de Gortari. Fue acusado por defraudar a Nafinsa 33 millones dólares en 1997. Prófugo, fue encarcelado en España y soltado en el 2003. “El 26 de marzo de 1993… el gobierno del Estado de México obtuvo la concesión por 20 años para operar la autopista Peñón-Texcoco, pero Fox cedió todos los derechos a una subsidiaria de Tribasa, ahora Pinfra, por un plazo de 19 años y 10 meses”, recuerda un artículo de Reporte Índigo. Tribasa y Pinfra son empresas de David Peñaloza.

La autopista Tenango – Ixtapan de la Sal es un tramo de 42.7 kilómetros, construido por Autopista Tenango – Ixtapan de la Sal, S.A. de C.V. y operada por David Peñaloza y su OPERVITE. Al año circulan, en promedio diario, 5 mil 778 unidades pero cruzan esa pista 11 mil 453 unidades. En un año subió su peaje de 71 a 78 pesos en el 2013. Opervite fue denunciada por un arbitrario aumento en esa cuota. “De acuerdo a un análisis de la calificadora Fitch Ratings, hasta julio del año pasado registraba un tráfico promedio diario de 6 mil vehículos que le generaban ingresos por día de 376 mil 858 pesos, 137 millones 553 mil 170 pesos cada año. Con este incremento los ingresos por día serían de 528 mil pesos, es decir, al año PINFRA recibirá 194 millones 720 mil pesos, de los cuales tiene que pagar el 1.5 por ciento al gobierno, lo que se traduce en 2 millones 890 mil 800 pesos”, recuerda el diario local Alfa.

El Libramiento Ruta de la Independencia Bicentenario fue construido por C.F.C. Concesiones, S.A. de C.V, de Carlos Slim, y es operada por Promotora del Desarrollo de América Latina, S.A. de C.V, en un tramo de 30 kilómetros, por OHL. Por ella circulan en promedio anual 12 mil 936 vehículos diarios y la cruzan 15 mil 347 unidades. En un año, aumentó el peaje de 60 a 63 pesos.

La Autopista Toluca – Zitácuaro, Ruta de los Insurgentes Bicentenario mide 40 kilómetros y su cuota, como la de las demás, aumentó de 70 a 81 pesos en menos de un año. Tiene 11 mil 831 cruces diarios y fue construida por Acomex, S.A. de C.V. Es operada por la empresa Operadora de Autopistas, S.A. de C.V.

Acomex, Autovías Concesionadas Mexiquenses, es parte de la empresa Coconal, fundada por Enrique Lona Valenzuela en 1950 y encabezada actualmente por Héctor Ovalle, quien es considerado uno de “los 100 dueños de México”, según la revista Expansión y Operadora de Autopistas es también filial de Coconal.

Coconal y Acomex también construyen y administran la Autopista Circuito Exterior Mexiquense Bicentenario, de 113 kilómetros y con 23 mil 512 unidades circulando diario, en promedio anual. El peaje era hace un año de 206 pesos, aunque hoy se cobra 229.

La Autopista Viaducto Bicentenario es un tramo de 23 kilómetros y 24 mil 403 unidades diarias e circulación. Fue construida por Viaducto Bicentenario, S.A. de C.V y es administrada por Operadora Concesionaria Mexiquense, S.A. de C.V. Viaducto Bicentenario es una concesionaria de los españoles de OHL, lo mismo que Operadora, filial mexicana de los europeos.

La Autopista Naucalpan – Ecatepec Bicentenario fue realizada por Viabilis Infraestructura, S. A. de C. V y es administrada por Operadora Autopista Río de los Remedios, S.A.P.I. de C.V en un tramo de 13.2 kilómetros, con una afluencia anual de 8 mil 67 unidades por día, en promedio.

Farsa mediática

* Un estudio de José Ramón Santillán, llamado “Teatralización política y periodística” analizaba la segunda aparición de Peña en una campaña para un cargo de elección popular, en aquel 2005. El investigador, doctor en Ciencia Política por la Universidad Pompeu Fabra, publicaba para la Universidad de la Ciudad de México que “la selección interna del candidato a gobernador del Estado de México por el PRI, para las elecciones del 2005, es un ejemplo de la construcción del discurso político a través de las prácticas periodísticas. Esta relación descubre a los periódicos como subordinados al poder político”.

 

Miguel Alvarado

La fecha del inicio formal de las campañas presidenciales se acerca. Terminado marzo, las costosas elecciones mexicanas moverán su anquilosada maquinaria para justificar una fantasmal democracia que apenas puede maquillar la realidad nacional. Una dictadura ejercida desde una base común donde participan los partidos políticos, el empresariado, el clero católico y el narcotráfico celebrará el 2 de julio el triunfo inapeable. No habrá rival en la mascarada electoral y cualquiera representará convenientemente el papel presidencial, decidido de antemano.

Pero mientras, cada voto en esta simulación oficializada costará un promedio de 370 pesos y podría alcanzar 550 pesos, dependiendo del abstencionismo que se registre, en un presupuesto que contempla 17 mil 452 millones de pesos. Y en una maraña de campañas políticas que incluyen diputados federales, senadores y en algunos estados diputaciones locales y ayuntamientos, hasta la segunda quincena de marzo las encuestas que miden la aceptación de los tres aspirantes más fuertes ubican al priista Peña Nieto en el primer lugar. Mitosfky le concede 38 por ciento, dos puntos menos que hace tres semanas, aunque la panista Vázquez Mota corre la misma suerte. Las mediciones, que sólo avalan un proceso oscuro y poco entendido por la mayoría del electorado, son tan variadas que se han clasificado en una base que toma en cuenta quién se ubica en el primer lugar. Peña siempre ha sido puntero de Mitofsky pero otras como Covarrubias colocan al perredista López Obrador. La panista siempre aparece en segundo lugar, lo que indicaría que en ningún caso ganaría la presidencia. Peña será primero o último, lo mismo que Obrador. Una situación poco comprensible.

La diferencia también encuentra las redes sociales, donde el priista se ubica en los extremos, pero destaca una impopularidad porque el personaje público que representa el ex gobernador mexiquense parece una caricatura o un diseño para una telenovela en televisión abierta. En esas redes sociales –twitter, facebook- lo que cuenta es la inmediatez y pifias y desaciertos, aunque nimios la mayoría, pesan sobre los contendientes. Vázquez no pudo controlar la asistencia en el Estadio Azul cuando su toma de protesta y Peña leyó un texto, que debió aprenderse, en enormes pantallas que solo reforzaron la imaginación de quienes lo consideran poco apto intelectualmente. Los escollos son tragicómicos pero ninguna información importante se ha filtrado todavía y afecta el desarrollo político hasta ahora.

Vázquez con las preferencias de Mitofsky ubicándolas en 24 por ciento, espera que Obrador, a quien se le otorgan 17 por ciento. Si Mitofsky tuviera la verdad, el abstencionismo sería del 19 por ciento, que haría ganar a la panista si convenciera a ese sector y Peña no perdiera ya más puntos, pero no al perredista, quien necesita que el priista siga en el tobogán. El inicio de las campañas encontrará empatados a Peña y Vázquez en la punta pero también abrirá las puertas para que las campañas negras desempeñen su papel. El más vulnerable será el mexiquense y aunque un nuevo libro sobre López Obrador aparecerá a finales de marzo, Peña sigue siendo el personaje central de los actuales temas políticos. La desmesura de su imagen, que comenzó a publicitarse en las elecciones estatales del 2005 cuando el sobrino de Arturo Montiel derrotó al panista Rubén Mendoza y a la perredista Yeidkol Polenvsky. Un director de cátedra del Tec. de Monterrey campus Edomex, Octavio Islas, recordaba del 2005 que “el nivel de debate y argumentación política que exhibieron los tres candidatos a suceder a Arturo Montiel, actual gobernador de la entidad y activo suspirante en campaña, sin duda alguna admite ser considerado decepcionante. Las acciones comunicativas que en Internet emprendieron Rubén Mendoza Ayala y Yeidckol Polevnsky Gurwitz, definitivamente no representan contribución significativa alguna a la creación de una cultura ciudadana de la información. Enrique Peña Nieto publicó en su sitio web información relativa al ejercicio de sus gastos de campaña. Ese simple hecho establece un importante precedente que en lo sucesivo deberían observar todos los candidatos a puestos de elección popular: informar a la ciudadanía escrupulosa y oportunamente el monto de los gastos de sus campañas”. El PRI mexiquense de aquellos años tenía para esa campaña 89 millones 114 mil 483 pesos, que sumados a los 25 millones 713 mil 694 de su aliado, el Verde Ecologista, le daban a Peña la cantidad de 114 millones 828 mil 178 pesos que lograron subir hasta 125 millones con aportaciones de simpatizantes y militantes pero que al final se redondeó en 209 millones 103 mil 620 pesos, que se gastaron hasta el último centavo.

Los gastos de televisión para Peña encontraron cifras récord en la entidad. La transparencia del entonces gobernador no llegaba a tanto y se limitaba a informar que para ese tipo de medio había erogado 98 millones 859 mil 983 pesos; para radio la cuenta sumó 34 millones 264 mil 211 pesos; para la prensa escrita, 2 millones 792 mil 438 pesos y para cines un millón 740 mil pesos. Aquella campaña estatal tuvo gastos en boletos de autopista, parabuses, espectaculares, tarjetas telefónicas, publicidad móvil, discos, actores y acarreados por 26 millones 262 mil 685 pesos.

Estas cantidades serán las que, dicen panistas y perredistas, se destinarán para apoyar la campaña nacional. Al menos una parte. Y las cuotas que, hoy se sabe son por 25 millones de pesos, que los gobiernos priistas entregan con cargo al erario público, a la organización nacional. Si Peña perdiera, de todas maneras habría tenido la posibilidad de hacer negocio. “Las campañas en el Estado de México parecen destinadas a consumidores de la sociedad del espectáculo y no a electores sensibles. La imaginación y credibilidad de los principales partidos políticos parece agotada”, concluye Islas.

En el Edomex, el priismo encuentra en los distintos medios de comunicación a sus principales aliados propagandísticos. El PRI ha formado, a lo largo de los años, una especie de grupo de fieles que acapara la mayor parte del presupuesto destinado pero que debe entregar su línea editorial casi por completo. Lo mismo hacen los otros partidos con su propio grupo de interés.

Un estudio de José Ramón Santillán, llamado “Teatralización política y periodística” analizaba la segunda aparición de Peña en una campaña para un cargo de elección popular, en aquel 2005. El investigador, doctor en Ciencia Política por la Universidad Pompeu Fabra, publicaba para la Universidad de la Ciudad de México que “la selección interna del candidato a gobernador del Estado de México por el PRI, para las elecciones del 2005, es un ejemplo de la construcción del discurso político a través de las prácticas periodísticas. Esta relación descubre a los periódicos como subordinados al poder político”.

Santillán desglosa entonces las publicaciones de tres diarios de la capital mexiquense, El Sol de Toluca, Portal y 8 Columnas. De los tres, apunta que mantienen una “clara tendencia editorial progubernamental… representan los distintos grupos políticos existentes. El sol de Toluca es un diario más afín al gobernador; 8 Columnas a la clase priista y Portal tiene una orientación política de cambio e intenta representar a un sector progresista del PRI”.

Luego, contabiliza cuántas notas, pagadas o no, aparecieron en primera plana desde la convocatoria de aspirantes hasta la postulación del candidato y concluye que 8 Columnas publicó 53 noticias en aquel espacio; El Sol imprimió 44 y Portal mandó 36. De esos 133 insertos, 79 de ellas eran la noticia principal, 68 por ciento del total. El Sol, por ejemplo, mandó 34 veces una nota de este tipo como información principal. Las actividades del precandidatos priistas era lo más importante, pero en segundo lugar aparecía la figura del gobernador, en ese entonces Arturo Montiel y, en tercero, el propio PRI. Pero los temas que impulsaron esos periódicos fueron también contabilizados y se encontró una agenda fabricada para los medios de comunicación desde un partido político y un gobierno. Así, la transparencia en el proceso interno, la rebeldía de Isidro Pastor, la prohibición para que Montiel apoyara a determinado candidato, la democratización del partido y escuchar a la militancia se transformaron en una historia que los diarios contaron sin contrapesos.

“La subordinación y simulación son quizá las principales características en los contenidos periodísticos aportados por los tres diarios que, por lo general, asumen explícitamente los dictados y los ritmos de la política local, en especial centrándose en el respeto a las figuras políticas priistas… los tres periódicos actuaron a partir de su dependencia y complicidad con las estrategias políticas. El PRI simuló una competencia política, de división interna y crítica a las formas de elegir al candidato para difundir que estaba cambiando. Pero al final el gobernador Arturo Montiel impuso a su delfín, Enrique Peña Nieto, como candidato de unidad…”, determina el investigador.

Quienes contendieron para suceder a Montiel en el PRI han sido considerados comparsas políticas. Carlos Hank Rhon, hijo del profesor Carlos Hank González, entró y se retiró cuanto antes al amarrar negocios con el nuevo gobierno. Isidro Pastor mantuvo una especie de odio público hacia Peña y Montiel pero en lo privado negociaba con ellos como operador político y hoy se ocupa de una parte de la campaña presidencial de su “odiado rival”. Incluso acudió a otros partidos donde todos sus proyectos políticos fracasaron. Gustavo Cárdenas es hoy delegado político en el CEN del partido en el DF, pero también fue coordinador de la campaña de Peña, secretario de Administración, diputado local y coordinador de Concertación Política y presidente de la Comisión de Estrategia y Prospectiva del PRI mexiquense. Jaime Vázquez es notario pero fue diputado y muchas veces aspirante a cargos públicos. Enrique Jacob se encargó luego de negociar en la misma campaña del 2005 con el panista Rubén Mendoza y el propio Peña. Fue diputado y secretario de Estado. Participa hoy en la campaña presidencial y Fernando García Cuevas es secretario mexiquense y recientemente sufrió un accidente en helicóptero que lo ha mantenido en el bajo perfil.

Así, Peña iniciaba la escalada que lo llevaría a gobernar el Edomex por seis años y luego, ubicarse donde está, en la antesala de una competencia que guarda exactas similitudes con aquella pachanga que resultó ser el proceso interno priista del 2005.

Jorge y El Gato

* A casi 25 años del crimen, el expediente del caso Félix está en espera de ser reabierto donde Jorge Hank Rhon es señalado como el autor intelectual del abominable crimen que pesa como una mancha en la justicia mexicana.

 

José Martínez

Un 20 de abril de hace 24 años, el periodista Héctor Félix Miranda –al que popularmente se le conocía como “El Gato” Félix– fue asesinado por órdenes de Jorge Hank Rhon. Los autores materiales se encuentran en prisión cumpliendo una condena de 27 años, pero el autor intelectual aún se encuentra libre. Ya es hora de que la justicia haga algo porque todo parece apuntar a que el autor intelectual se salga con la suya, pues es evidente que de triunfar en las elecciones presidenciales el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ofrezca protección a su amigo Jorge Hank.

Es de sobra conocido que como gobernador del Estado de México, Peña Nieto autorizó a la Procuraduría de Justicia de esa entidad para que fuera la instancia que proporcionara armas y “charolas” de policías judiciales a los escoltas de Jorge Hank.

El presidente Carlos Salinas de Gortari debería ser llamado a rendir cuentas por la justicia mexicana porque él, directamente, se encargó de proteger al hijo del profesor Carlos Hank González, quien fue una estrella rutilante en el gabinete de Salinas. El ex presidente Salinas usó la fuerza del Estado para que el crimen de Félix Miranda no “manchara” el “honor” de los Hank, cuando todo México sabe que los Hank son los Carleone mexicanos.

En los últimos días, un ex reportero del semanario Zeta, Antonio Heras, y el equipo editorial de esa publicación, que encabeza la periodista Adela Navarro han recibido amenazas provenientes de las mafias del narcotráfico. El semanario Zeta de Tijuana ha pasado desde su fundación un calvario de ataques sistemáticos. Hoy atraviesa una de esas crisis, por lo que un número indeterminado de organizaciones defensoras de la libertad de expresión y de los derechos humanos se han solidarizado con los periodistas de Zeta y han exigido del gobierno mexicano su intervención.

Zeta es el ejemplo emblemático de los ataques a la libertad de expresión en nuestro país. Tal vez ningún medio ha padecido las consecuencias que este semanario ha sufrido por mantener su política editorial aún a costa de la vida de dos de sus editores y un atentado que casi le cuesta la vida a Jesús Blancornelas, el director fundador de esta publicación, cuyo lema se resume en las siguientes palabras: “Libre como el viento”.

Después de cinco lustros, Zeta sigue esperando que se haga justicia en el caso de Héctor Félix Miranda y otro tanto en el caso del artero crimen del editor Francisco Ortiz Franco. En efecto, el 11 de marzo de 1997, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), recibió una denuncia presentada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en la que imputa responsabilidad internacional a los Estados Unidos Mexicanos por la falta de una investigación exhaustiva en el caso del asesinato del periodista Héctor Félix Miranda, ocurrido el 20 de abril de 1988.

Los peticionarios denuncian la violación de varios derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos: a la vida (artículo 4); a la integridad personal (artículo 5); a las garantías judiciales (artículo 8); a la igualdad ante la ley (artículo 24); y a la protección judicial (artículo 25).

El Estado argumentó inicialmente que la petición se había presentado fuera del plazo de seis meses establecido en el artículo 46(1)(b) de la Convención Americana, y se refirió en tal sentido a la fecha de las sentencias definitivas en los juicios contra Antonio Vera Palestina (27 de marzo de 1991) y Victoriano Medina Moreno (23 de agosto de 1989).

Igualmente, manifestó el Estado que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH) había abierto un expediente el 10 de septiembre de 1990, y que las conclusiones finales fueron notificadas a los representantes de la víctima el 17 de julio de 1992.

Al respecto, la CIDH observó que la petición no se refiere al castigo de los señores Vera Palestina y Medina Moreno, sino a la falta de investigación por los órganos del Estado mexicano de la existencia de autor o autores intelectuales, a pesar de que –a criterio de los peticionarios– había suficientes elementos para ello. Por otro lado, el Estado indicó en una comunicación posterior que “las autoridades siguen investigando la posibilidad de una tercera persona involucrada”, como parte de su argumento sobre la falta de agotamiento de los recursos internos. En la misma comunicación, que contradice la posición anterior del Estado, éste omitió toda referencia a su argumento sobre la presentación extemporánea de la petición. Por lo tanto, la CIDH desestimó la respectiva objeción del Estado, y concluyó que el artículo 46(1)(b) de la Convención Americana no es aplicable al presente caso.

En su comunicación del 29 de abril de 1998, el Estado sostuvo que la petición no cumplía con el requisito del artículo 46(1)(a) de la Convención Americana sobre agotamiento de los recursos de la jurisdicción interna. Al respecto, indicó: “Debido a la importancia que las autoridades y la sociedad mexicana otorgan al total esclarecimiento de cualquier delito cometido en contra de un periodista, la investigación aún no ha sido cerrada… ante la perspicacia y dudas manifestadas por los peticionarios de que los hoy sentenciados no hayan sido los autores intelectuales de la comisión del citado ilícito [las autoridades] han realizado diversas diligencias y actuaciones con el fin de disipar cualquier duda sobre las conclusiones arrojadas tanto por las investigaciones como por el propio proceso penal respectivo”.

A efecto de precisar la posición de las partes en el presente caso, la Comisión observó que los peticionarios no se han expresado de manera dubitativa, como surge del texto de la denuncia trasladada al Estado mexicano: “El hecho de que la investigación se haya interrumpido luego de la captura de los autores materiales y no se haya investigado la instancia intelectual… significa que hubo ‘tolerancia’ de parte del poder público, hecho que quedó reflejado que en los últimos años (sic), a pesar de que el caso permanece legalmente abierto, no se hicieron mayores avances para esclarecer el crimen”.

Una de las excepciones a la regla del agotamiento de los recursos internos es, precisamente, el retardo injustificado en la decisión sobre los mismos. El asesinato del señor Héctor Félix Miranda se produjo en abril de 1988, y en los tres años posteriores los órganos jurisdiccionales internos procesaron y condenaron a los autores materiales. Sin embargo, el expediente no revela la misma celeridad para establecer la autoría intelectual. El hecho de mantener abierta la investigación durante un plazo tan holgado como el transcurrido desde que ocurrieron los hechos hasta la fecha no demuestra, en sí mismo, la voluntad de establecer de manera plena la responsabilidad, ni de solucionar el caso. Por el contrario, la CIDH considera que si las autoridades mexicanas tienen elementos suficientes para continuar la investigación, en la que no se evidencia complejidad alguna, el plazo de diez años transcurrido desde el asesinato es evidentemente irrazonable. La Comisión determinó en consecuencia que se ha producido un retardo injustificado en la decisión sobre este caso, y le aplica la excepción del artículo 46(2)(c) de la Convención Americana. Esta cuestión deberá ser analizada con mayor detalle en la sección sobre el derecho a las garantías judiciales.

Independientemente de las actuaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso del asesinato de Héctor Félix Miranda, el tema de Jorge Hank Rhon siempre ha estado vinculado con actividades criminales. Ha sido declarado “indeseable” por el gobierno de Estados Unidos, por lo que desde hace tres años le fue cancelada su visa de forma indefinida.

Desde mediados de los noventa la DEA, el FBI, el Departamento del Tesoro, el Servicio de Inmigración y el Servicio de Aduanas abrieron investigaciones conjuntas en la llamada Operación Tigre Blanco, que lo vinculaban a los cárteles de la droga mexicanos, específicamente el clan de los Arellano Félix y el referente al del desaparecido Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como “El Señor de los cielos”.

Sin embargo, la sombra que lo ha seguido en toda su vida ha sido la del periodista Héctor Félix Miranda. De acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sólo con una “falla” en el expediente, es decir, en la integración de la averiguación sobre el asesinato del periodista Héctor Félix Miranda, se podría reabrir el caso de este crimen que fue archivado por decisión política del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. El motivo: Jorge Hank Rhon, hijo menor del que fuera el mítico Carlos Hank González, ha sido permanentemente señalado como autor intelectual.

Después de 16 años, en el 2004, la presión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –dependiente de la Organización de Estados Americanos– a instancias de la Sociedad Interamericana de Prensa había logrado obtener del gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la aprobación para que un grupo independiente de peritos y abogados revisaran el expediente, bajo la única condición de que por el simple hecho de encontrar alguna “falla” en la integración de la averiguación, se permitiría reabrir el caso, mismo que había sido “cerrado” luego de la detención de dos de los autores materiales.

“Todo apunta al hipódromo”, dijo en su momento Ernesto Ruffo, el primer gobernador de extracción panista. El atentado tuvo lugar el 20 de abril de 1988, en el ocaso del gobierno del presidente Miguel de la Madrid, cuatro años después del cobarde crimen de Manuel Buendía.

En el asesinato de “El Gato” Félix, las autoridades estatales sentenciaron a 27 años de prisión a Antonio Vera Palestina, quien había sido celoso guardaespaldas del profesor Hank, quien lo mandó comisionado a Tijuana a resguardar la seguridad de Jorge Hank Rhon. En abril de 2004, un grupo de peritos y abogados de la CIDH se trasladaron a Tijuana para analizar las más de 14 mil hojas del expediente, aunque la revisión que presumiblemente se llevaría una semana en la que revisarían los documentos, al final resultaría una tarea que requeriría de varios años.

Para los editores del semanario Zeta, el crimen de “El Gato” Félix debe reabrirse porque aún están libres los autores intelectuales. Así, bajo el encabezado de la que fuera la columna periodística de “El Gato” Félix, Un Poco de Algo, sus compañeros de Zeta dedican semana a semana una página en señal de luto donde exponen lo siguiente:

“Jorge Hank Rhon: ¿Por qué me asesinó tu guardaespaldas Antonio Vera Palestina? Lic. José Guadalupe Osuna Millán. Los ex gobernadores Lic. Xicoténcatl Leyva, Ing. Óscar Baylón Chacón, Lic. Héctor Terán Terán y Lic. Alejandro González Alcocer, no quisieron ordenar la captura de los que planearon asesinarme.

“El Lic. Ernesto Ruffo Appel sí pudo encarcelar al que me mató, y dijo que en este caso ‘todos los caminos conducen al Hipódromo de Agua Caliente’. ¿Podrá su gobierno capturar a los que ordenaron mi crimen? Héctor ‘Gato’ Félix Miranda.

“Esta plana aparecerá cada semana hasta que se aclare y detenga a los autores del asesinato de Héctor Félix Miranda”.

Como se recordará, Jesús Blancornelas y Héctor “El Gato” Félix formaron una mancuerna explosiva. Los dos trabajaron juntos en el periódico ABC, donde protagonizaron uno de los episodios más combativos del periodismo de las últimas décadas, al confrontar los excesos del poder, el centralismo del gobierno, la subordinación de los gobernantes a Estados Unidos, el nepotismo, la corrupción política y empresarial, además de que denunciaron a los grupos de presión y enarbolaron la defensa de las causas populares, hasta llegar a convertirse en los verdaderos voceros de la sociedad civil.

Cuando llegó a Tijuana, Jorge Hank Rhon era un ilustre desconocido y buscó a “El Gato” Félix que era el periodista más leído en esa parte de la frontera, para que lo hiciera un personaje popular. Gracias a las columnas de “El Gato” Félix dejó de ser “el hijo del profesor” para convertirse, ahora sí, en el ingeniero Jorge Hank Rhon.

Contaba el periodista Jesús Blancornelas que “las fiestas de Jorge eran famosas y Héctor se encargó de hacerlas más; bautizó al joven Hank Rhon como “El Pirrurris” y le llamó ‘el hijo de papi’; y así como lo escribía lo entendía el hijo del profesor: era pura buena onda. Por eso, la amistad entre los dos creció y se afianzó”.

Blancornelas afirmaba que en el proyecto periodístico que ambos compartían jamás le pidió cuentas de lo que escribía, ni tampoco “El Gato” a él. “Cuando me decían que ‘El Gato’ era grosero, que no gustaba lo que escribía, a los quejosos les sugería que se lo dijeran a él mismo.

“Y era muy leído. A las señoronas de sociedad les encantaba; ellas, igual que los pobretones, le hablaban para contarle lo mismo chismes de fulanita o zutanita, que para mentarle la madre a cierto policía que se distinguía por transa; le hablaban para compartirle chistes acerca del gobernador o del Presidente.

“Félix escribía lo que muchos querían decir y no podían. De ser una simple columnita, la suya pasó a ser una plana, y el día menos pensado hasta dos.

“Funcionarios y gente conocida condenaron que era muy ‘mandado’, que se le debía quitar del periódico. Pero todos lo leían, y cuando no se publicaba la columna, ellos eran los que reclamaban”.

Y fue justamente por eso que la historia del crimen del periodista Héctor Félix Miranda está ligada al Hipódromo de Agua Caliente. Antonio Vera Palestina, jefe de guardaespaldas de Jorge Hank perteneció al escuadrón del Grupo Jaguar, adscrito a la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, la temible DIPD que comandaba el sanguinario Francisco Sahagún Baca, incondicional del “general” Arturo Durazo Moreno, cuyo jefe inmediato era el profesor en su calidad de regente del Distrito Federal, durante el sexenio de José López Portillo.

Al servicio de Jorge Hank Rhon, del que era como su sombra, Vera Palestina creó un cuerpo especial de seguridad integrado por agentes de varias corporaciones, cuyo rasgo en común era estar adiestrados para matar –ante la más mínima provocación–, para proteger a su jefe.

Las enseñanzas

* Fuera del poder, el PRI no ha cambiado ni cambiará. Los priistas tienen en su ADN el gen de la corrupción. ¿Cuántos gobernadores se han hecho inmensamente ricos al amparo del poder? Lucen sin recato su riqueza. Eso lo sabe bien Peña Nieto. Sin ir más lejos, su ex jefe y padrino político Arturo Montiel es un símbolo de la corrupción.

 

José Martínez

Ahora que se descubrió un desvío de 25 millones de pesos del gobierno de Veracruz para la campaña de Enrique Peña Nieto, recuerdo un hecho que desató un escándalo internacional, que llevó incluso a confrontar a los gobiernos de México y Costa Rica, cuando el entonces embajador José Castelazo, al pretender defender la “honra” del profesor Carlos Hank González, lanzó imputaciones temerarias a los gobernantes de ese país: los acusó de ser representantes de la oligarquía en el poder. Castelazo fue cesado y Hank González exhibido como un depredador.

Los hechos se registraron hace un poco más de 15 años, la víspera de la derrota histórica del PRI, entonces yo investigaba las andanzas del profesor Hank por Costa Rica y descubrí una enorme red de complicidades del mítico jefe del Grupo Atlacomulco con la clase política de ese país centroamericano. El profesor había aportado ilícitamente un millón de dólares a la campaña del entonces candidato presidencial del Partido de la Unidad Social Cristiana, Miguel Ángel Rodríguez. El dinero había salido de Santiago Tianguistenco. Ese escándalo era apenas la punta de un iceberg que estaba por emerger de las cañerías de la política costarricense.

Finalmente Miguel Ángel Rodríguez concluyó su mandato y se fue a Washington como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) pero no terminó su encargo. Fue detenido por el FBI como un vil criminal y entregado a la justicia de su país bajo cargos de corrupción. En la historia de la OEA jamás se había dado un caso así de bochornoso.

Lo mismo ocurrió con uno de sus antecesores, Rafael Calderón Fournier, al que llamaban el “mexicano”. El ex presidente Calderón Fournier también acabó en la cárcel por sus antecedentes criminales. El “mexicano” estaba ligado al cártel de su tocayo Rafael Caro Quintero, e incluso como canciller protegió a un fugitivo de la justicia mexicana, al ex gobernador de Morelos Armando León Bejarano. Fue un acto de amor, diría la prensa rosa, pues Calderón Fournier estaba casado con Alicia, la hija del ex gobernante morelense quien era perseguido por la justicia mexicana tras haber saqueado las arcas públicas de su entidad cuando la “gobernó” –si se puede decir así.

Fuera del poder, el PRI no ha cambiado ni cambiará. Los priistas tienen en su ADN el gen de la corrupción. ¿Cuántos gobernadores se han hecho inmensamente ricos al amparo del poder? Lucen sin recato su riqueza. Eso lo sabe bien Peña Nieto. Sin ir más lejos, su ex jefe y padrino político Arturo Montiel es un símbolo de la corrupción. Peña Nieto no se puede sustraer al enriquecimiento de Montiel. Peña Nieto fue el encargado de las finanzas del gobierno de Montiel. Y Peña Nieto como gobernador también hizo su “guardadito” y aún más a sabiendas de que ambicionaba la candidatura presidencial.

Si algo le aprendió Peña Nieto a Hank fue seguir a pie puntillas la máxima del profesor: “un político pobre es un pobre político”.

Todo cuanto rodea a Peña Nieto tiene un tufo a corrupción. ¿Quién se atreve a meter las manos al fuego por los ex gobernadores de Tamaulipas? Es innegable la cadena de pifias en las que ha incurrido el gobierno de Felipe Calderón. Los medios hablan de que la persecución contra los tamaulipecos huele a “michoacanazo”. Así ocurrió con Jorge Hank Rhon en Tijuana, quien finalmente terminó libre de cargos y vacunado con la potente vitamina de la “impunidad”. Es evidente que Calderón está dando palos de ciego y para variar falta que en este caso la PGR termine con su batea de baba.

Ejemplos de impunidad sobran: allí está el propio Arturo Montiel, el Góber Precioso (Mario Marín), Humberto Moreira, Félix González Canto y un largo etcétera de políticos que rodean a Peña Nieto y que esperan ser palomeados en algún cargo de elección popular para continuar impunes.

Como Pilatos, Peña Nieto se quiere lavar las manos y grita “al ladrón, al ladrón” para tratar de desviar la atención.

En Tlaxcala Peña Nieto hizo un berrinche al pretender descalificar en un mitin la investigación de la PGR contra los ex gobernadores tamaulipecos y el desvío de los 25 millones de pesos del gobierno de Veracruz a su campaña. “Pareciera que todo lo que ocurre es culpa mía y del PRI”.

Ese es el Peña Nieto que cada día se exhibe en los medios. El candidato soberbio que desprecia a la cultura y quien en realidad es un desconocido para los mexicanos. No es popular pero es conocido por la magia de la televisión y que es visto más como un producto de la mercadotecnia que como una persona. Por eso promueve entrevistas a modo, complacientes y demagógicas. (¿Y usted, señora, quiere ser rica o ser pobre?) Peña Nieto es producto de la mediocracia y es el candidato de la corrupción, el aspirante que representa a una clase política que no acepta la nueva realidad política del país, el país de la transición, el país cuya sociedad reclama un sistema democrático, no un estado patrimonialista, donde sus gobernantes se enriquecen y hacen gala de su nepotismo. Los que asaltan el erario y aseguran el futuro (de sus generaciones).

Tiene razón Peña Nieto al asegurar que la Biblia es uno de los “tres libros” que “marcaron” su vida, pues como en el santo Evangelio en el pasaje de San Juan, “el que no tenga pecado tire la primera piedra”.

Lo malo es que Peña Nieto de tantas piedras ya ha formado un cerro de señalamientos de corrupción. La campaña del PRI está más sucia y cochambrosa que un albañal.

Lo que sí es un “pecado” es que Peña Nieto cada que se habla de corrupción o que su campaña se ve impregnada o involucrada en ese tipo de señalamientos, voltea a otro lado y se hace el indignado. Peña Nieto sabe bien a bien que el PRI es un monumento a la corrupción y que él no puede sustraerse a esa condición hasta que no demuestre lo contrario.

Su campaña está contaminada y no hay remedio, ni las fumigaciones del IFE ni del Tribunal Electoral han podido limpiar al PRI.

Ese es el partido y ese es uno de los candidatos que sueña con gobernar a México. El candidato que hace berrinches y que en su descargo se lamenta: “pareciera que todo lo que ocurre es culpa mía y del PRI”.

El cachorro

* El Grupo Atlacomulco desde su creación ha operado subrepticiamente y, a lo largo de décadas, ha mantenido los lazos internos que le han dado cohesión política, de tal forma que ahora está a punto de llegar a la cúspide. Los integrantes del grupo siempre han estado en distintas partes del poder y sus lazos son evidentes, aunque muchos de ellos suelen negarlo y responden con ironía cuando son cuestionados.

 

José Martínez/ Luces del Siglo

Cancún, Q. Roo. Enrique Peña Nieto podría ser el primer presidente de México surgido del Grupo Atlacomulco. Antes, hace 30 años en 1982, el profesor Carlos Hank González lo intentó, pero por razones jurídicas no lo logró. El padrino del Grupo Atlacomulco ni siquiera pudo ser postulado porque el artículo 82 de la Constitución impedía que hijos de extranjeros pudieran gobernar el país. Ahora Peña Nieto es visto como el hijo pródigo de esta nomenklatura con la que el PRI espera arrebatar el poder al aún gobernante Partido Acción Nacional.

Tan pronto como Peña Nieto fue registrado el pasado 27 de noviembre como precandidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, con miras a las elecciones presidenciales del 2012, el PRI fue tomado por asalto por sus huestes, las cuales han comenzado a repartirse los cargos partidistas para asumir el control del tricolor.

El Grupo Atlacomulco desde su creación ha operado subrepticiamente y, a lo largo de décadas, ha mantenido los lazos internos que le han dado cohesión política, de tal forma que ahora está a punto de llegar a la cúspide. Los integrantes del grupo siempre han estado en distintas partes del poder y sus lazos son evidentes, aunque muchos de ellos suelen negarlo y responden con ironía cuando son cuestionados.

Este grupo extiende sus ramas mediante lazos familiares y va más allá de los simples negocios, hechos al amparo del poder, sin que las autoridades del país muchas veces se molesten en investigarlos, como ocurrió recientemente con Jorge Hank Rhon, en Tijuana, quien mantiene una cercanía muy estrecha con Enrique Peña Nieto.

El aspirante del PRI a suceder a Felipe Calderón en la Presidencia de la República es descendiente de un afamado cacique del Estado de México: Severiano Peña, quien fue presidente municipal de Acambay, durante cuatro periodos (1914, 1916, 1921 y 1923).

Enrique Peña Nieto es familiar, tanto por parte de su madre como por la de su padre, de dos ex gobernadores: por su padre, Gilberto Enrique Peña del Mazo, quien era pariente de Alfredo del Mazo González, el consentido del jerarca Fidel Velázquez, y su madre, María del Perpetuo Socorro

Ofelia Nieto Sánchez, era hija de Constantino Enrique Nieto Montiel, familiar del ex gobernador Arturo Montiel Rojas, quien le disputó la candidatura presidencial a Roberto Madrazo, otro miembro de ese grupo fáctico y quien lo exhibió como un depredador del erario durante su gestión como gobernador.

Con Enrique Peña Nieto, el PRI espera recuperar el poder. Sería esta la primera ocasión, de ganar las elecciones presidenciales de 2012, que el Grupo Atlacomulco tuviera un presidente surgido de sus entrañas, con todo lo que ello representa.

 

La historia

 

Cuando surgió el Grupo Atlacomulco se vivían los últimos resquicios del México bronco. Era el año de 1942 y a pesar de la retórica del discurso oficial de que se había pasado de la época de los caudillos a un país de instituciones, la política a nivel local seguía siendo manejada por algunos caciques. Tan fue así que el fundador de ese grupo, Isidro Fabela, asumió el cargo en medio de una feroz disputa por el poder tras el asesinato del gobernador del Estado de México, Alfredo Zárate Albarrán a manos del diputado Fernando Ortiz Rubio, líder de la XXXV Legislatura local.

El asesino era sobrino del michoacano Pascual Ortiz Rubio, impuesto por el jefe máximo Plutarco Elías Calles como presidente provisional en 1929, tras el asesinato de Álvaro Obregón, mientras se convocaba a nuevas elecciones donde el Partido Nacional Revolucionario (PNR) hizo su primera aparición.

Tierra de hombres broncos, el Estado de México incubó la violencia como parte de las pugnas y las alianzas políticas. El internacionalista Isidro Fabela vivía en Europa, representando al país. Era un jurista connotado que estaba más allá del bien y del mal; pero su amigo, el presidente Manuel Ávila Camacho, reclamaba su presencia en México. Era urgente que Fabela ayudara a su jefe, ya que el Estado de México se encontraba dividido entre los diferentes grupos políticos que amenazaban con la desaparición de poderes en el estado, lo que afectaba la estabilidad del país.

El gobernador Zárate Albarrán – de origen humilde, que fue vigilante de cantina, pero cuyos méritos revolucionarios en las filas zapatistas lo llevaron al poder – fue asesinado por un descendiente de los Cachorros de la Revolución. De alguna forma la víctima y el asesino compartían intereses políticos y económicos, hasta los unían lazos familiares.

Pero la disputa por el poder los enfrentó. En la fiesta del cumpleaños del gobernador Zárate Albarrán, su socio, Fernando Ortiz Rubio, líder del Congreso local, se metió la mano a su cintura, sacó una pistola y le disparó a bocajarro. Tres días después falleció Zárate Albarrán, que había sido electo por el Partido Socialista del Trabajo del Estado de México para el periodo 1941-1945 y apenas duró algunos meses como gobernador.

El partido que impulsó a Zárate Albarrán fue fundado antes que el PNR y prevaleció como una organización relativamente independiente hasta la transformación del Partido de la Revolución Mexicana en el sexenio de Lázaro Cárdenas, el PRM después se transformaría en el PRI.

Albarrán fue sustituido por Isidro Fabela dando paso a una nueva etapa, la del Grupo Atlacomulco. Fabela fue convencido de asumir el cargo por Ávila Camacho y recibió el apoyo incondicional del secretario de Gobernación, Miguel Alemán Valdés, para apaciguar a los grupos y meterlos al orden. El diplomático fue “escogido” por su distanciamiento y porque representaba a otra clase y no comprometía la política con los grupos locales.

Como la Constitución del estado exigía que en caso de que hubiera un gobernador interino éste tenía que convocar a nuevas elecciones, Fabela le puso como condición al presidente Ávila Camacho que lo apoyara para continuar los cuatro años que le correspondían a su antecesor. La petición le fue concedida.

El patriarca del Grupo Atlacomulco impuso sus reglas, recurriendo a la mano dura para apaciguar a los inconformes. Después de tomar posesión como gobernador sustituto, el 16 de marzo de 1942, Fabela, a los ocho días de su incipiente mandato, dio un “fabelazo” al liquidar a los miembros del Tribunal Superior de Justicia, pasando por encima del Poder Legislativo.

La víspera, Fabela había pactado con los diputados para que lo apoyaran mediante un acuerdo fast track y lo ratificaran como gobernador. Los legisladores modificaron la Constitución local a cambio de canonjías y prebendas.

Ya con el nombramiento en el bolsillo, Fabela incumplió con el pacto. Surgió el descontento. Los diputados le reclamaron su “palabra de honor” y al sentirse burlados se presentaron armados a las sesiones del Congreso para hacer valer los acuerdos por la vía de la fuerza. No hubo arreglo. Fabela recurrió a la policía para controlarlos. A los diputados más radicales los desaforó.

Los estudiantes que cuestionaron la mano dura del gobernador interino también sufrieron las consecuencias. Fabela los encarceló. No fue el caso del joven Carlos Hank González, que se ganó el afecto y el padrinazgo del gobernador, al que había deslumbrado con sus apasionadas dotes de orador.

Para justificar su “mano dura”, Fabela argumentó que era víctima de una “conspiración” de los grupos inconformes, especialmente de los diputados que inútilmente buscaron fincarle un juicio político por los excesos en que estaba incurriendo. El apoyo presidencial – mediante– y toda la fuerza del aparato del Estado proyectaron a Isidro Fabela como un político aliado al nuevo estilo de gobernar. Su posición se consolidó con la asunción de Miguel Alemán Valdés a la Presidencia y alcanzó incluso al gobierno de Adolfo López Mateos, su coterráneo.

Ésos fueron los pilares que dieron origen al ahora mítico Grupo Atlacomulco con algunas fisuras y disputas nternas.

 

Las disputas

 

El nombre de Grupo Atlacomulco fue impuesto a mediados de los 50 por el periodista Gregorio Ortega, basado en la prolongación en que se mantuvieron tres conspicuos políticos oriundos de ese lugar y que mediaron su influencia sucesivamente, entre 1942 y 1957: Fabela, Alfredo del Mazo Vélez y Salvador Sánchez Colín. Antes se les conocía como “los hombres de Atlacomulco”.

El Grupo Atlacomulco se convirtió en una leyenda y el Estado de México siguió siendo escenario de disputas entre los grupos políticos. Han sido tres los grupos más poderosos, los que conformaron Fabela, Gustavo Baz Prada y Carlos Hank González. El Grupo de Gustavo Baz alcanzó el poder con el apoyo del presidente Adolfo Ruiz Cortines, al acceder a la gubernatura en 1957. Baz quiso ser el sucesor de Zárate Albarrán cuando era miembro del gabinete de Ávila Camacho, pero éste no lo apoyó en sus aspiraciones porque temía un mayor enfrentamiento con los grupos.

Ruiz Cortines tomó la decisión de designar a Baz para evitar que resurgiera el Grupo Atlacomulco, que alcanzó su máximo esplendor en el alemanismo. Baz lucía credenciales importantes para hacerle contrapeso a Fabela ya que había sido rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y tenía a su favor la experiencia y el prestigio necesarios para contrarrestar cualquier cacicazgo.

Así, Baz, que ya había sido gobernador en 1914 a los 20 años, en representación de las fuerzas zapatistas, con el apoyo de Ruiz Cortines, se convirtió en el gran liquidador del Grupo Atlacomulco.

En su segunda oportunidad, la tentación del poder terminó por apoderarse de Baz, que quiso imitar a Fabela tratando de imponer a uno de los suyos, a Jorge Jiménez Cantú, secretario general de su gobierno. Sin embargo, el gobierno federal no convalidó la propuesta de Baz, por lo que al concluir su mandato en 1963, el presidente Adolfo López Mateos optó por entregar la estafeta del Estado de México a Juan Fernández Albarrán que estaba alejado de los grupos locales y a los que tenía bien identificados, pues en su gabinete había dos conspicuos fabelistas: Alfredo del Mazo Vélez, como titular de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, y Roberto Barrios, jefe del Departamento de Asuntos Agrarios.

El gobierno de Fernández Albarrán fue de transición, pues perteneció al equipo del gobernador Wenceslao Labra, que en la década de los 30 llegó, con el apoyo de Lázaro Cárdenas, antes de que Fabela sentara sus reales.

Los mayores méritos de Fernández Albarrán – que gobernó de 1963 a 1969 – en la política local fueron los de ocupar el cargo de alcalde de Toluca y secretario general de Gobierno, ambos en el mandato de Wenceslao Labra. Cuando fue destapado para gobernador se desempeñaba como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

A mediados de los sesenta se avecinaban nuevos tiempos y el país empezaba a cambiar. México experimentaba una creciente tensión social en busca de una apertura política. Gustavo Díaz Ordaz se preparaba para asumir la presidencia de la República cuando el 12 de agosto de 1964 moría el patriarca del Grupo Atlacomulco, Isidro Fabela.

A su muerte, Hank se perfiló como el continuador de la obra del fundador del Grupo Atlacomulco. Un lustro después de la desaparición del patriarca, Hank González asumió la gubernatura. El antecesor de Hank, Fernández Albarrán, murió cuando éste apenas despuntaba en la gubernatura y, en 1975, cuando el profesor se encontraba en la cúspide de su carrera, otro miembro prominente del Grupo Atlacomulco, Alfredo del Mazo Vélez falleció y el viejo Gustavo Baz era recompensado con un escaño en la Cámara de Senadores. Había iniciado la nueva leyenda.

 

El grupo Hank

 

El Grupo Hank nació de la recomposición de fuerzas y grupos. El desaparecido profesor Carlos Hank González era un aspirante a político cuando Isidro Fabela fue gobernador. Se ganó la confianza y la simpatía de éste, por lo que contó mucho su recomendación para que lo cobijaran los continuadores de su obra.

En esos tiempos como el joven Hank era un inexperto, empezó a colocarse en algunos trabajos burocráticos y aprovechó algunos contactos para conseguir el cargo de jefe del Departamento de Secundarias, después lo rescató el gobernador Salvador Sánchez Colín quien le dio su primera encomienda en la Oficina de Juntas de Mejoramiento Cívico y Material para pasar a la Tesorería de Toluca. Después de cuatro años de fogueo en la burocracia, Hank recibió su primera oportunidad política al ser electo, en 1955, presidente municipal de la capital mexiquense, empezando a tejer sus relaciones a nivel local. Al concluir su gestión como alcalde, en 1958, el candidato a la Presidencia, Adolfo López Mateos, lo incluyó en las listas para diputado federal. Hank allí trabó nuevas relaciones que luego se consolidarían en su ambición por escalar la cúspide del poder. Integrante de la XLIV Legislatura de la Cámara de Diputados, compartió gustos y afinidades con el hidrocálido Enrique Olivares Santana, el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou y el sinaloense Leopoldo Sánchez Celis. En ese lapso (1958-1961) fue su mecenas Mariano López Mateos, hermano del Presidente, Adolfo López Mateos. La relación entre Hank y Mariano fueron los negocios que los vinculaban a Fabela.

Hank como diputado fue ambicioso, pero aún no alcanzaba a despegar como un político influyente. No fue un legislador que aglutinara simpatizantes. Fue uno más entre los priístas de nuevo cuño que se entrenaban en las ligas mayores de la política nacional, aunque su ambición era pasar al cargo de senador y luego a gobernador.

Su paso sin gloria por el Congreso no lo desanimó. Sus aspiraciones de convertirse en senador de la República no prosperaron y con dificultades logró obtener en 1961 –a la mitad de sexenio lopezmateísta– un puesto en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) como subgerente de ventas.

“El Profesor”, como se le llegó a conocer a Hank González, descubrió que la CONASUPO era una auténtica mina de oro. Desde ese cargo trabó relaciones con industriales como Chito Longoria, con el que realizó pingües negocios, mediante operaciones trianguladas con materias primas, especialmente con el maíz, sorgo y cártamo que se utilizan para la industrialización del aceite.

A punto de concluir el sexenio de Adolfo López Mateos, su hermano Mariano le solicitó al candidato Gustavo Díaz Ordaz que apoyara a Hank en sus aspiraciones para llegar a senador. No fue cumplido el capricho pero Hank fue compensado con un ascenso. El 4 de diciembre de 1964 – tres días después de que Díaz Ordaz asumiera su mandato – lo designó como director general de Conasupo.

“En Conasupo – contaría Hank – aprendí mucho más que si hubiera sido senador, pero pensé que allí terminaría mi carrera política. Las circunstancias me permitieron tener otras invitaciones a actuar en el servicio público. Acepté y lo hice con un gran gusto y enorme deseo de seguir adelante”.

Conasupo que fue su primer cargo que lo proyectó como funcionario de alto nivel pudo haber sido la tumba política de Hank. Sin embargo, más que tener planeado llegar a ser gobernador, Hank contempló la posibilidad de llegar a ocupar un cargo en el gabinete de su amigo Emilio Martínez Manatou, al que apoyó abiertamente como precandidato presidencial, pero Hank se confundió con las señales de Díaz Ordaz, quien impulsó a Luis Echeverría como sucesor.

Hank le apostó al candidato equivocado, quien había sido su compañero de curul años atrás. Echeverría le tenía preparado un expediente sobre sus manejos en Conasupo. Como jefe de seguridad nacional, Echeverría Álvarez estuvo al tanto del teje y maneje de los funcionarios, pero en un acto de amistad, hasta paternalista, Díaz Ordaz protegió a Hank al que destapó como candidato a gobernador.

Las disputas de Echeverría con Hank no eran meras elucubraciones. Se llegó a correr el rumor de que iba a “renunciarlo” tras el escándalo de Avándaro, pero su buena suerte y sus amigos Jiménez Cantú y López Portillo lo rescataron y Hank pudo seguir construyendo su leyenda.

 

De Fabela a Hank

 

Veintisiete años después de su primer contacto con Isidro Fabela, Hank vio cristalizar su sueño: ser gobernador del Estado de México. El primer contacto de Hank con Fabela fue impactante. Hank era un chiquillo que apenas había concluido sus estudios de secundaria gracias a una beca del gobierno. Fabela era el invitado de honor del pueblo de Atlacomulco, que le festejaba con una comida su designación como gobernador sustituto. El joven Hank fue escogido para pronunciar el discurso oficial que conmovió al político y diplomático.

El encuentro selló un pacto de amistad. Para Hank la amistad, la eficiencia y la lealtad siempre fueron el eje de su filosofía como político y empresario: “Para mí, la amistad es casi una religión” – dijo Hank cuando le preguntaron los periodistas sobre sus relaciones con amplias redes de políticos. La amistad era tan valiosa para él que logró establecerla con enemigos irreconciliables.

Así, cuando asumió su mandato como gobernador, hizo un reconocimiento a todos los grupos que lo antecedieron y formó un equipo híbrido con representantes de distintas tendencias. Incluyó lo mismo a fabelistas que bacistas y albarranistas, extendió sus redes a otros grupos ajenos a la entidad, dando cabida a políticos jóvenes y viejos colaboradores que de alguna forma pertenecieron a otras corrientes.

En la plenitud de su vida asumió el liderazgo local, cuando la influencia de sus antecesores estaba en declive y algunos habían renunciado a seguir en la política.

En efecto, la enemistad con Luis Echeverría lo obligó a fortalecer su grupo. Durante su mandato, Echeverría Álvarez se abstuvo de acudir a los informes del gobernador Hank y envió en un par de ocasiones al entonces secretario de Hacienda, José López Portillo. La relación Hank-José López Portillo no era en términos estrictos de amistad. Ambos se conocieron en el sexenio de Díaz Ordaz. López Portillo se desempeñaba como jefe del Departamento Jurídico de la Secretaría de la Presidencia, de la que era titular Martínez Manatou, ex compañero del profesor en la Cámara de Diputados.

A López Portillo le tocó asesorar y supervisar la transformación de Ceimsa en Conasupo. A eso se restringía su relación que al paso del tiempo sería significativa, pues cuando Hank concluía su mandato como gobernador, José López Portillo era destapado como candidato presidencial.

El choque con Echeverría no fue determinante para que Hank dejara de crecer. Más bien lo fortaleció, porque armó un grupo que le fue leal y le entregó resultados políticos que después contaron para impulsarlo a la regencia del Distrito Federal.

Un personaje clave en su relación frente a Echeverría fue Jorge Jiménez Cantú con el que había cosechado una relación de amistad, pues cuando Gustavo Baz Prada fue gobernador, Hank fungía como su subordinado directo. Jiménez Cantú ocupaba la Secretaría General de Gobierno y “El Profesor” la dirección general.

Al asumir la gubernatura, “El Profesor” designó a Jiménez Cantú como secretario general de su gobierno, aprovechando que éste era amigo personal de Echeverría y, mejor que nadie, su interlocutor ante el presidente. Sólo un año duró al lado de Hank el doctor Jiménez Cantú. Luis Echeverría Álvarez lo llamó para incorporarse a su gabinete como secretario de Salubridad y Asistencia, desde ahí el funcionario era el enlace y el “amortiguador” entre el gobernador y el presidente.

Hank cohesionó a un importante grupo de jóvenes políticos que ya apuntaban como prospectos de la alta política, entre ellos a Ignacio Pichardo Pagaza, que empezó con él como encargado de Finanzas, después lo nombraría como secretario general de Gobierno, lo mismo que a Emilio Chuayffet, como delegado del PRI, al que designó después como uno de sus colaboradores en el Departamento del Distrito Federal con el cargo de delegado político en la demarcación Benito Juárez. También apoyó la carrera de Humberto Benítez Treviño, que había sido dirigente juvenil del PRI y funcionario del Instituto de Acción Urbana e Integración Social.

Al mismo tiempo, Hank estrechaba sus relaciones con otros políticos, fortaleciendo su grupo. Entre ellos el ex gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis, vinculado al equipo de Díaz Ordaz y al que designó como coordinador general del Consejo de Desarrollo Agrícola y Ganadero; y a Pedro Ramírez Vázquez en la Coordinación de Obras Públicas.

Al terminar su mandato como gobernador en 1975, Hank ya tenía las bases para consolidar a su grupo. El mismo López Portillo al asumir el poder a finales de 1976, reconoció la fuerza del grupo de Hank que sin haber sido su partidario lo tomó en cuenta, aunque lo hizo a última hora.

Echeverría sostuvo un encuentro ríspido con su sucesor al advertirle a José López Portillo la víspera del cambio de mando en el poder sobre las vinculaciones políticas del “Profesor” y los negocios al amparo del poder, por lo que le exigía que Hank no ocupara ningún cargo en el futuro gabinete.

 

La fuerza de Hank era innegable

 

En el sexenio de López Portillo, Hank desplegó toda su fuerza como líder y extendió sus redes políticas, recurriendo a la prensa para desarrollar una estrategia que lo proyectara a la cúspide del poder entrando en conflicto con otros grupos.

Después de sus discrepancias con el presidente Miguel de la Madrid, fue el presidente Carlos Salinas de Gortari quien lo sacó del ostracismo, lo incorporó a su gabinete como secretario de Turismo y luego lo transfirió a la titularidad de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, desde donde Hank hizo suculentos negocios “fuera de programa”.

Después, en la Secretaría de Agricultura Hank pretendió apoyar la designación de Ernesto Zedillo como candidato sustituto a la Presidencia de la República, recopiló 57 firmas de ex secretarios de Estado, algunos de ellos en funciones en el gabinete de Salinas o en cargos intermedios de la administración pública.

Finalmente “El Profesor” quedó fuera del equipo del doctor Zedillo e incluso, del departamento de Estado, por instrucciones de la Casa Blanca, que ordenó influir desde su embajada para que Zedillo no incluyera a Hank en su gabinete presidencial ante las denuncias de estar involucrado en negocios turbios.

Allí terminó la carrera del “Profesor”, quien falleció poco después, en agosto de 2001, pero el Grupo Atlacomulco se mantuvo latente, con disputas y reencuentros.

 

El regreso

 

En la última década, el Grupo Atlacomulco comenzó su reorganización tras el arribo del PAN al poder. Así, en los últimos seis años, desde la llegada de Enrique Peña Nieto a la gubernatura del Estado de México, comenzó la gestación de un nuevo proyecto político para el PRI desde las entrañas del Grupo Atlacomulco, quien de ganar las próximas elecciones presidenciales podría convertirse en el nuevo jefe de esa nomenklatura, dando paso a un relevo generacional de ese grupo que hasta ahora acapara las preferencias electorales, de acuerdo a las encuestas.

 

El perfil de Peña

 

Nació en Atlacomulco, Estado de México, el 20 de julio de 1966. Estudió Derecho en la Universidad Panamericana y una maestría en Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. A la edad de 18 años, es decir, en 1984, se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Entre 1986 y 1990 trabajó en un despacho jurídico y en la Notaría Pública Número 96 del Distrito Federal.

En 1990 fue secretario del Movimiento Ciudadano de la Zona I del Comité Directivo Estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).

En 1991 fue nombrado delegado del Frente de Organizaciones y Ciudadanos en diversos municipios del estado de México y fue también instructor del Centro de Capacitación Electoral del PRI.

En 1993 se desempeñó como tesorero del Comité de Financiamiento del Comité Directivo Estatal del PRI en la campaña del candidato a gobernador Emilio Chuayffet Chemor.

En 1999 fue designado subcoordinador financiero de la campaña de Arturo Montiel Rojas.

Entre 1993 y 1998, durante la gestión de Emilio Chuayffet, fue secretario particular del secretario de Desarrollo Económico del gobierno del Estado de México, Juan José Guerra Abud, y posteriormente fue subsecretario de Gobierno del Estado de México de 1999 a 2000.

Buena parte de su desempeño como funcionario se dio durante la gestión de Arturo Montiel Rojas, ocupando los siguientes cargos: secretario de Administración del Gobierno del Estado de México; presidente del Consejo Directivo del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios; presidente del Consejo Interno del Instituto de Salud del Estado de México y vicepresidente de la Junta de Gobierno del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del Estado de México.

Apoyado por Arturo Montiel Rojas, fue nominado candidato a diputado local para la LV Legislatura por el Distrito XIII, con cabecera en Atlacomulco. Entre septiembre de 2003 y septiembre de 2004 fue coordinador del grupo parlamentario del PRI en la LV Legislatura en la Cámara de Diputados del Estado de México, presidiendo la Junta de Coordinación Política del Congreso Local.

El 3 de julio de 2005 fue electo gobernador del Estado de México, pero las impugnaciones hicieron que hasta el 12 de agosto Peña Nieto recibiera la constancia de mayoría que lo acreditaba como gobernador electo, cargo que desempeñó entre 2005 y 2011.

El 27 de noviembre de 2011, el PRI lo registró como precandidato presidencial para los comicios de 2012.

 

(*) José Martínez, periodista y escritor, es autor de Las Enseñanzas del Profesor, Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, Impunidad y Corrupción, publicado por Editorial Océano.

* Web de la revista Luces del Siglo: http://www.lucesdelsiglo.net

El biógrafo de los intocables

* José Martínez es un periodista y escritor incómodo para los poderosos pues ha desnudado a personajes tan polémicos como Carlos Hank González, Elba Esther Gordillo y, ahora, Carlos Slim.

 

Luciano Núñez/ Revista Luces del Siglo

Cancún, Q. Roo. Retratar a los personajes de la vida política y empresarial de México fue una tarea no menor que se impuso el periodista y escritor José Martínez, quien acaba de editar su libro Carlos Slim: Los Secretos del Hombre Más Rico del Mundo. Antes, se adentró a la vida de Elba Esther Gordillo y del profesor Hank González, personajes que siguen (ellos o sus descendientes) gravitando en las órbitas del poder y los destinos del país.

Su escrupuloso trabajo de investigación le valió un honroso título: Estados Unidos lo puso entre la lista de los escritores más asediados en el mundo. Por eso también estuvo seis años bajo custodia de la Agencia Federal de Investigación (AFI). No lo dice para alimentar el ego: “El periodista que quiera ser famoso que se dedique al cine o la televisión”, lanza de entrada.

“Esta profesión es para quienes les gusta escribir y están comprometidos con la verdad y el trabajo, eso lo tuve claro siempre”, declara en la Ciudad de México. Directo, sin pelos en la lengua, por momentos mordaz, Martínez destila ácido cuando aborda la política actual y revela los entresijos de las escabrosas vidas de personajes enquistados en la historia contemporánea.

– ¿Cuándo se da cuenta de su profesión como periodista y escritor?

– Desde los 18 años, mientras estudiaba me tocó una transición importante en los medios, yo era un principiante cuando el golpe a Excélsior, aunque trabajaba en la revista Mañana en el 76, por allí pasó una buena generación de periodistas exiliados de Argentina, de Uruguay, de Chile, y allí conocí a varios que me marcaron. Tuve la fortuna de trabajar en el Unomasuno, de Manuel Becerra Acosta, aquel periódico que fue muy importante para la izquierda mexicana. Y fui uno de los miembros fundadores de El Financiero en aquellos años.

En El Financiero, Martínez desarrolló varios proyectos, entre ellos, el de corresponsalías, coberturas de política y asuntos especiales que le permitieron conformar su archivo, sus contactos y su biblioteca. Fue en ese ámbito en el que comenzó a trazar sus trabajos sobre personales relevantes; por esos años se adentró al universo del profesor Hank González (fallecido en el año 2001) y de Elba Esther Gordillo.

Pero ya en 1987 había participado en el libro de Carlos Salinas de Gortari, al alimón, con Carlos Ramírez y Alejandro Ramos: Salinas de Gortari, candidato de la Crisis. “Advertíamos quién era (Salinas de Gortari) y qué podía ocurrir. Pasamos cosas difíciles por publicar un libro de uno de los presidentes más terribles en décadas”, recuerda.

Después siguió la investigación sobre Hank González, que se desarrolló por varios años y lo llevó por varios países; Las Enseñanzas del Profesor fue el único libro que se publicó sobre él estando vivo. “Era muy poderoso, intocable”, rememora.

– Dentro de sus personajes retratados, Elba sigue teniendo una gran vigencia en la política mexicana.

– A Elba Esther hubo una época en que nadie la tocaba. Le quise poner al libro: La Maestra Nostra, pero no me dejaron en la editorial (risas). Por la publicación de ese libro (La Maestra: Vida y hechos de Elba Esther Gordillo) sufrí muchas presiones, fue una situación terrible, enfrentarse a la mafia de una mujer muy perversa. Ella era la amante de un líder sindical y llega al poder por instrucciones de Salinas de Gortari. Se fortalece en el gobierno de Fox (Vicente) y Calderón (Felipe). Se manejó siempre con mucha impunidad, y el chiste de esa publicación era abrir un camino; ahora salieron otros libros sobre la maestra.

Mientras Martínez seguía vinculado con los medios, al trabajo sobre Elba Esther le siguieron un par de libros sobre la corrupción durante el gobierno de Vicente Fox Quezada: Corrupción de Estado. Conaliteg-Vamos México. El Peón de la Reina, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y La corrupción foxista en Conaliteg: mar de engaños y testimonio de impunidad. “Fueron publicaciones estando ellos en el poder, lo cual, me dio mucha satisfacción, pero también hubo muchos problemas”.

A raíz de su trabajo, Martínez contó con custodia personal de la AFI por más de seis años, recibió el apoyo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del ex secretario federal, Alejandro Gertz Manero (“fue generoso conmigo, quería darme protección”, diría de él), y también de la Procuraduría General de la República (PGR), debido a las fuertes amenazas que recibió por su trabajo de investigación.

 

Recuerdos de la infancia, influencias

 

A su hermano mayor Ismael (ya fallecido), “Pepe”, como lo llaman sus amigos, le debe el haberse metido al maravilloso mundo de los libros, del arte y del cine. “Me llevó de la mano en esa inquietud por ver el arte, me llevó a las primeras exposiciones”, dirá con un tono de voz distinto con el que repetirá cuatro veces la palabra hermano. Por la época que le tocó vivir, afirma que creció bajo la influencia literaria de Julio Cortázar, de Jorge Luis Borges, Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, a quienes admira gradualmente en el orden anterior.

También es un apasionado de la Revolución Mexicana y por eso llegó a destinar un alto porcentaje de su sueldo a libros, viajar e investigar; porque aclara, no tiene beca. “Trabajo solo, tuve dos asistentes, pero por la crisis tuve que dejarlos. Ahora me ayuda en algunas cosas un sobrino que está apasionado con la escritura”, cuenta.

– ¿Cómo hacer este trabajo de manera independiente?

– Tardo mucho, porque trabajo con mis propios recursos. Se paga dura la independencia, pero no me puedo quejar, disfruto mucho de mi trabajo, es sagrado. También trabajo dando conferencias (en varios países de América), y participo en una fundación para la libertad de expresión.

– Indudablemente sus libros sobre Slim son los que más se han vendido.

– Los de Slim se han vendido todos, ha sido importante y le gusta a la gente, es muy morbosa: quieren saber cómo hizo su dinero, pero el Ingeniero (como se refiere a Slim) tiene más que dinero, no es fortuito que los intelectuales sean sus amigos, premios Nobel como Vargas Llosa, García Márquez, personalidades como Larry King, Bill Gates, el ex presidente de España Felipe González… pero todos los personajes sobre los que he escrito me han apasionado, sean buenos o malos, me gusta proyectar su imagen.

– De Elba Esther, ¿qué fue lo que más le impactó?

– Elba Esther tiene cosas que me tocaron, una infancia terrible, humillada; pero se convierte en una mujer perversa que nunca podrá explicar el origen de su fortuna.

– ¿Cómo elige a sus personajes?

– Debe ser alguien fuera de serie, Elba Esther es muy poderosa, no hay otra, ni Marta Sahagún. Es una mujer seductora, perversa, terrible; si no, sería difícil que se mantenga desde el 89.

Enemigo público de las lap tops (“las detesto”, aclara. Es de los escriben en PC, a mano, en cuadernos y hasta en servilletas), cuenta que en su casa construyó un pequeño estudio que es su búnker, el universo en el que se aísla para escribir, donde están sus libros, archivos y donde encuentra la soledad para teclear de corrido, a veces, desde que anochece hasta que tiene que llevar a sus hijos a la escuela. Allí, para relajarse acaricia el pelambre de La Peque, una pastor alemán, ya vieja, que recogió de la calle.

Padre de cinco hijos, ya con título de abuelo por su primera nieta, el escritor se autodefine como disciplinado, obsesivo, riguroso y hasta maníaco a la hora del trabajo. “Me gusta el orden”, sintetiza. Pese a que sus libros sobre Slim han vendido miles de ejemplares y son material de consulta en el extranjero, afirma que las regalías no son suficientes para mantener su economía familiar y el desarrollo de sus proyectos: “No puedo vivir de mis libros, tengo que compensarlo con mi trabajo con la academia, con conferencias, proyectos”, aclara. Y para finalizar, revela que cada vez que sale un libro a la calle, lo asaltan las ganas de rehacerlo, de corregirlo, “pero ya no me pertenecen, son de la gente, y generalmente ya estoy trabajando en otro”, cierra.

 

Fragmentos del libro Carlos Slim: Los Secretos del Hombre Más Rico del Mundo

“…su padre Julián Slim Haddad – cuenta Carlos Slim – era una persona de carácter cariñoso y de valores muy sólidos, que siempre le brindó a la unión familiar un lugar fundamental en su vida, así logró establecer una grata armonía. A sus hijos les dio una educación basada en valores bien definidos donde tenían prioridad los principios de honradez, sinceridad y una honda preocupación por México. Al fallecer don Julián no sólo les dejó un patrimonio a valores actuales de alrededor de 100 millones de dólares. Su padre, dice Carlos Slim, le dejó, además, muchas enseñanzas…”

“…a los 17 años se matriculó en la Universidad Nacional Autónoma de México donde cursó la carrera de ingeniería. Andes de concluir sus estudios, ya impartía en la misma institución la cátedra de álgebra…”

“…concluidos sus estudios, emprendió un largo viaje por Europa y Estados Unidos… aprovechó su tiempo para sumergirse durante días completos en múltiples lecturas en la Biblioteca de New York Stoch Exchange, donde revisó una buena cantidad de libros y archivos sobre temas financieros, actividad que complementó con sus habituales lecturas de literatura e historia…”

“…En torno a Carlos Slim Helú existe un creciente interés en el mundo entero y provoca críticas, envidias y alabanzas, en especial porque ha roto con los estereotipos de pereza y nada de educación con los que se suele identificar a los mexicanos…”

“…en su juventud su afición a la lectura de la revista Playboy lo nutrió de sus ideas de Getty (Jean

Paul), quien decía que había una fórmula segura de alcanzar el éxito financiero: levantarse temprano, trabajar duro y extraer petróleo… Slim siguió al pie de la letra sus postulados como el de Warren Buffett: no vale la pena hacer bien lo que, para empezar, no vale la pena hacer”.

 

Los presidenciables, según José Martínez

 

Ante la inminencia del año electoral, se le consulta al escritor José Martínez su opinión sobre los tres candidatos que llegarían a las elecciones en 2012 por el PAN, PRD y el PRI, partidos que ya han movido sus fichas para la contienda. “No me gusta ninguno de los tres”, dice de entrada.

Peña Nieto: “es el regreso de un grupo mafioso vinculado al estado de México de Hank Rhon, son los viejos grupos del priismo. Antes la gente estaba hasta el gorro de ellos, pero ahora los extraña, nunca los he votado y he sido crítico de ese proceso. Es el candidato del marketing”.

Andrés Manuel López Obrador: “tampoco me gustan los fanfarrones, incultos y mesiánicos. Me genera mucha aversión, lo conozco antes de la política y es un oportunista inculto”.

Josefina Vázquez Mota: “Pobrecitos los del PAN, me dan lástima como llegó Fox, Calderón, no tenemos líderes”.

– ¿Qué tipo de líder necesita México?

– Necesitamos alguien que esté comprometido, que ame su país, que se comprometa con la gente, que tenga el valor de darle un golpe de timón para enderezar el país que ha pagado un alto costo de esta partidocracia, los saqueos, Fobaproa, políticas populistas. Tenemos congresos locales incapaces, alcaldes que están rebasados por el narco, en ningún país han matado tantos como en México. Gobernadores que llegan a vivir como virreyes y se enriquecen, presidentes acotados… no soy anarquista, hemos perdido la fe y la confianza en la política, y Carlos Fuentes y Octavio Paz lo han sabido retratar.

 

“Quintana Roo es tierra de nadie”

 

La visión de José Martínez sobre Quintana Roo es contundente: “Me preocupa mucho porque es un desastre”. Para respaldar su calificativo, dice que abonan a esto el crecimiento del narcotráfico, la corrupción, la prensa servil al poder. “Por eso necesitamos buenos políticos, buenos periodistas… lo lamentable es que la gente emigra mucho, mucho movimiento genera una falta de arraigo, de identidad”, explica. Eso, afirma el escritor, ha provocado que muchos improvisen en la política, “es tierra de nadie, tierra de conquista. Por eso gente como el “Niño Verde” se enquista y actúa impunemente”, explica.

Sobre el gobernador, Roberto Borge, dice que está mal asesorado. “Creo que es el gobernador más joven del país, con buenas intenciones, pero creo que le falta ejercer su liderazgo: sucumbe ante la crítica, cuando los medios lo acusan se descontrola”, afirma. “Ojalá puedan los quintanarroenses presionar para que le cumplan a uno de los estados más ricos del país, bellísimo, que ha tenido la mala suerte de tener malos gobernantes”.

Para el periodista, hace falta una generación de políticos jóvenes que no se contaminen. “Falta una refundación, necesitamos que vuelva la confianza en las instituciones, la decencia política, pero es un problema de cultura, de educación, donde hay poca inversión”, subraya.

Cuando el destino nos alcance

* Veamos cómo empezó esta historia. Durante el gobierno de Luis Echeverría, el empresario Fernando González Díaz Lombardo –de los fundadores y dueños del periódico Ovaciones– recibió el 17 de agosto de 1973, mediante el oficio 03923, la concesión por 25 años del Hipódromo de Agua Caliente, pero Díaz Lombardo la cedió ilícitamente en 1981, durante el gobierno de López Portillo, a cambio de 25 millones de dólares a Jorge Hank Rhon.

 

José Martínez

Esto no es un ejercicio de “futurismo” político ni un relato de ficción, pero debemos estar prevenidos para que no nos ocurra como en el cuento de Pedro y el Lobo. No me quiero imaginar lo que pudiera suceder con el ingeniero Jorge Hank Rhon si el todavía gobernador Enrique Peña Nieto gana las elecciones presidenciales de 2012. Si ese fuera el caso, indudablemente el zar de las apuestas se fortalecería y, peor aún, seguirían sus fechorías al amparo del poder.

Si un grupo político ha cobijado a Peña Nieto, ése ha sido el grupo de los Hank y por lo tanto el Grupo Atlacomulco. No es fortuito que las “escoltas” –si se le puede llamar así a los pistoleros de Jorge Hank Rhon, porten armas gracias a los “permisos especiales” del gobierno de Peña Nieto desde que éste asumió la gubernatura del Estado de México. Por eso el escándalo de las armas encontradas en la casa de Hank Rhon, fue como pelillos a la mar porque en realidad la amistad entre los Hank Rhon (Jorge y Carlos) con Peña Nieto está a partir un piñón.

Si Peña Nieto llega a Los Pinos –como insisten las encuestas y la nodriza de todas estas, que es Televisa–, Jorge Hank Rhon no tendrá un arsenal como el que le fue confiscado, sino tanques y metrallas a su disposición. Ya verá Peña Nieto cómo le hace su gobierno para otorgarle los permisos, como lo ha hecho con los escoltas de Hank que portan pistolas, rifles y metralletas gracias a las bondades de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.

En las fuerzas armadas hay malestar por el escándalo de Tijuana. Están molestos e indignados por el pésimo manejo en las altas esferas del gobierno del presidente Felipe Calderón con los militares, a los que usan según convengan sus intereses políticos. Algunos generales del más alto rango saben la calaña de la que está hecho Jorge Hank Rhon y tres amigos de ellos nos han confiado que existen elementos para llevarlo a juicio por las vías judiciales.

Pero sigamos con el tema de los Hank Rhon y Peña Nieto. Para empezar, en octubre del año 2014 –cuando Peña Nieto tenga ya dos años en el poder– vencerá la concesión del Hipódromo de Agua Caliente que le otorgó de manera irregular la Secretaría de Gobernación durante el gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Es de esperarse que Peña refrende dicha concesión a Jorge Hank Rhon. De eso no cabe la menor duda, pues amistad que no se refleja en concesiones y permisos para portar armas no es amistad.

Vayamos a los antecedentes. Dos ex presidentes fueron claves en la concesión del Hipódromo de Agua Caliente: José López Portillo y Carlos Salinas de Gortari.

Veamos cómo empezó esta historia. Durante el gobierno de Luis Echeverría, el empresario Fernando González Díaz Lombardo –de los fundadores y dueños del periódico Ovaciones– recibió el 17 de agosto de 1973, mediante el oficio 03923, la concesión por 25 años del Hipódromo de Agua Caliente, pero Díaz Lombardo la cedió ilícitamente en 1981, durante el gobierno de López Portillo, a cambio de 25 millones de dólares a Jorge Hank Rhon, quien entonces contaba apenas con 25 años de edad. ¿De dónde sacó el dinero Jorge Hank? Desde luego que fue un regalo de su padre el Profesor. Ya sabemos cuál fue la relación de Carlos Hank González y el ex presidente López Portillo, que terminó con el obsequio de la mansión de la Colina del Perro.

La concesión inicial de 1973 finiquitaría en agosto de 1998, pero Jorge Hank Rhon recurrió a una serie de subterfugios para conseguir una “prórroga”, a todas luces ilegal, en octubre de 1989 cuando el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cumplía sus primeros once meses. Seguramente ustedes ya saben quién estuvo detrás de este cochinero. Pues ni más ni menos que el célebre hermano incómodo, “Mister diez por ciento”.

Fue así que nueve años antes de que caducara la famosa concesión de 1973, Jorge Hank Rhon obtuvo del gobierno de Salinas de Gortari, en octubre de 1989, una “renovación” por otros 25 años.

Los terrenos del hipódromo no son cualquier cosa. Comprenden 80 hectáreas, terrenos que debían haber pasado al dominio de la nación después de vencerse el plazo de la primera concesión.

En todo este tiempo se han dado muchísimas irregularidades, como cercenarle 20 hectáreas a los terrenos del hipódromo para construir una zona residencial debido a que la empresa de Jorge Hank Rhon atravesaba “una precaria situación económica”, que estaba “afectando sus costos de operación”. El gobierno de López Portillo le autorizó a vender esa superficie.

Después de tantos años el Hipódromo de Agua Caliente dejó de funcionar. Jorge Hank Rhon se ha apropiado de los terrenos, tiene en ellos su propio zoológico y otros negocios y hasta su ostentosa residencia.

Todos estos años los diputados han estado cruzados de brazos. Vendrán las elecciones del 2012 y Enrique Peña Nieto llegará a Los Pinos y en octubre del 2014 se vencerá la concesión de hipódromo y seguramente volverán a renovar el permiso.

Sólo cabe concluir cómo Jorge Hank Rhon le ha sacado jugo a su empresa del hipódromo. No obstante, desde mucho antes de que en 1990 en el hipódromo se suspendieran indefinidamente las carreras, obtuvo créditos del Banco Unión –de su amigo Carlos Cabal Peniche– por un monto de 46 millones 74 mil pesos para “invertir” supuestamente en el hipódromo, ese dinero finalmente apareció en la lista de los préstamos que fueron a parar al Fobaproa bajo la clasificación “C”, lo que significa que sólo 20% del dinero es recuperable. Y por si eso no bastara Jorge Hank negoció 22 millones de dólares a nombre del hipódromo, ofreciendo como aval otra de sus empresas, Libros Foráneos, como consta en la escritura 61215 registrada en octubre de 1992 ante la notaría número 74 del Distrito Federal, y en la 84457 con fecha del 27 de septiembre de 1991, ante la notaría 15 del Distrito Federal.

Queda claro que los terrenos del dominio de la nación que son los del hipódromo, son los verdaderos dominios de Jorge Hank Rhon y que seguramente una vez en el poder Enrique Peña Nieto le refrendará.

 

* Periodista y escritor. Es autor, entre otras obras, del libro Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, impunidad y corrupción, editorial Océano.

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