Cazas alemanes en Toluca

* Luis Fernando Narváez Ramírez es uno de los modelistas más reconocidos de la capital mexiquense y cree que su afición por el modelismo surgió desde los cinco años pero se acrecentó en su juventud. En su largo periplo ha dado cuenta de su trabajo con el diseño de aviones de la Segunda Guerra Mundial, donde destaca la construcción de cazas alemanes que en 2010 le valieron el Campeonato Nacional de la especialidad.

 

Elpidio Hernández

El modelismo es una actividad que a primera mano pareciera robar tiempo y dinero a quienes la practican, pero ellos afirman que es una técnica muy completa y relativamente barata. Laboriosa actividad a la que consagran gran parte de sus vidas con tal de ver rodar sobre las pistas o surcando los aires de los parques los prototipos a escala de los autos, trenes y aviones más hermosos del mundo. 

Aunque para muchos el modelismo pareciera terapia contra el aburrimiento, para otros es más que un hobbie que se ha popularizado al paso de los años. Tiene su origen en los artesanos de siglos pasados, quienes construían  prototipos en pequeña escala de sus productos para poder exhibirlo a sus clientes sin la necesidad de construirlos en su tamaño real antes de recibir el encargo.

Luis Fernando Narváez Ramírez es uno de los modelistas más reconocidos de la capital mexiquense y cree que su afición por el modelismo surgió desde los cinco años pero se acrecentó en su juventud. En su largo periplo ha dado cuenta de su trabajo con el diseño de aviones de la Segunda Guerra Mundial, donde destaca la construcción de cazas alemanes que en 2010 le valieron el Campeonato Nacional de la especialidad. Luis Fernando comparte su afición con estudios de posgrado.

– ¿Cómo podemos entender el modelismo?

– Si lo tuviéramos que resumir, no lo definiría como un arte pero sí como un quehacer humano especializado que intenta recrear productos materiales a escala. Una actividad que no solamente se maneja en el nivel lúdico, sino también en el desarrollo tecnológico; casi todo lo que vemos, como ese auto o estas mesas en algún momento pasaron por un diseño de maqueta, casi todos los que se dedican al diseño de espacios o industrial tienen que hacer maquetas para hacer pruebas. Ese es un aspecto del modalismo. El otro es lúdico, donde se intenta recrear algún producto material de este momento histórico o anterior. Se pueden reproducir autos, aviones, motocicletas, equipo militar, civil, escenas de batalla.

– ¿Por qué no es arte?

– Lo definiría más bien como técnica, no como arte porque intentas reproducir un objeto. Si hablamos desde el aspecto artístico nos acercaríamos más al movimiento del hiperrealismo porque intentas reproducir lo más fielmente un aspecto de la realidad. El modelismo es un aprendizaje que se da de manera lúdica, no es académico, como cuando vas a un curso de ingeniería.

– ¿De dónde surge tu interés por el modelismo?

– Soy modelista de primera generación. En mi familia no hay nadie que se dedicara a esto. Lo que me llamó la atención fue la curiosidad. Cuando te enfocas en un proyecto debes preguntarte cómo está hecho, y no sólo implica la apariencia exterior. De un auto sólo ves la carrocería pero no tienes un conocimiento pleno de cómo está estructurado el chasis, el motor, la suspensión; el armar un proyecto a escala te lleva a encontrar la respuesta de cómo funciona y cómo está hecho. El primer modelo a escala lo armé cuando tenía cinco o seis años y el primer modelo a escala, ya más grande, lo compré cuando tenía siete años y fue un avión inglés. 

– ¿Cuál es tu especialidad dentro del modelismo?

– Aviación, Segunda Guerra Mundial, cazas alemanes, monoplazas, monomotores, así de específico debes ser cuando te defines en el modelismo. Hay personas que te pueden decir que arman de todo: motos, carros, barcos, aviones, pero cuando quieres tener un nivel competitivo tienes que ser muy especifico. Es muy difícil que seas todólogo porque generar un proyecto no sólo implica comprar las piezas y armar un proyecto, implica también documentarte y tienes que ser muy específico. Quiero armar un avión, ¿Qué tipo de avión, civil o militar? porque hay mucha diferencia. Quiero un avión militar, ¿de qué época? En mi caso la Segunda Guerra Mundial ¿Qué tipo de avión: bombardero, de carga, utilitario, de caza, interceptor? De caza ¿de qué nacionalidad? 

– ¿Compras tu kit para armarlo o construyes tus propias piezas?

– Hay dos posibilidades y entre ellas una intermedia. El modelismo de hobbie, que es comprar tu kit y armarlo con el instructivo y lo que viene en la caja, determinadas cosas dependiendo de la complejidad y el costo; están diseñados para que cualquier persona con ciertas habilidades pueda concluir el proyecto y ponerlo arriba de una televisión. Cuando estás más metido, lo que viene en la caja no es suficiente. Hay empresas que se dedican a fabricar piezas after maker, que agregas a un modelo que compras en una caja. Te ofrecen cabinas más detalladas con paneles, asientos, soportes, algo más cercano al producto real. Luego viene otra fase, el scratch Guild, cuando lo armas tú mismo. Implica tener los planos y a partir de cálculos matemáticos y manejo de materiales genera las piezas y armas el modelo; los hay que pueden durar hasta seis años y generan piezas con calidad de museo.

– ¿Es cara esta actividad?

– Relativamente es barato, desde el punto de vista del hobbie. Antes, uno de mis vicios era el motociclismo y necesitaba una inversión mínima de 200 mil pesos. Para el modalismo, haciendo un estimado, se necesitan 10 mil pesos para hacer un taller. 

– Si quieres armar un avión, ¿cuánto gastas?

– Dependiendo la calidad del kit; el último proyecto que armé fue un Mitsubishi Zero A 6M5, avión caza de la Segunda Guerra Mundial, el kit me costó mil 800 pesos. Utilicé piezas after maker fotocortados de la marca Edwards, que los hacen en República Checa. Fue una inversión de dos mil 800 pesos. La información bibliográfica me la proporcionaron algunos amigos, si hubiera comprado libros hubieran sido otros quinientos pesos, más la pintura donde cada solvente cuesta 40 pesos. En total es una inversión de tres mil pesos.

– ¿Cuánto tiempo se le invierte a un modelo?

– Todo depende de las características. Cuando hablo de una maqueta completa que incluya interior y todo el exterior, nueve meses. Habrá quien diga que lo arma con lo que viene en la caja en un fin de semana, habrá quien te diga tres años, porque hace todas las piezas.          

¿Qué pasa cuando terminas un proyecto? ¿Es para la colección, se regala, se vende?

– El modelismo es amateur, no hay los grandes premios ni las grandes bolsas; la mayoría de los modelistas tenemos nuestras cavas con objetos por armar y nuestra colección de objetos armados y muy difícilmente llegamos a vender uno porque implica un momento de tu vida; no por una carga sentimental pero sí por una emotiva.  

– ¿Se puede ver como un negocio?

– Por supuesto que no, es sólo por amor al arte. Gastas más de lo que ganas porque no hay el premio de cien mil pesos. Más que una competencia, es una referencia de ver donde estás, que tu próximo proyecto sea mejor que el anterior. Más allá del reconocimiento de otros modelistas es darte cuenta de que vas superándote y que puedes generar otras opciones que ni siquiera te imaginabas. En cuanto a premios materiales tu trofeo, un diploma, el aplauso del público y muchos amigos.     

– ¿Dónde se reúnen los modelistas, hay un club?

– Todos empezamos en nuestras casas con el referente de mamá que te dice que está bonito o tu hermana que te dice “pónlo arriba de la televisión”. En Toluca sólo identifico dos clubes, uno es con el señor Salvador, en la calle Francisco Villa, donde nos reunimos cada quince días. Lo que hacemos es llevar información, avances de nuestros proyectos, información de los nuevos kits que están saliendo al mercado, nos solucionamos nuestras dudas y compartimos técnicas. Otro es un club que por situaciones de orden personal desapareció y apenas se está reintegrando. Se reúnen el primer jueves de cada mes en el restaurante California de Tollocan, de las siete a las diez de las noche.     

– ¿Hay modelistas mujeres?

– Hay algunas, pero se enfocan a dos situaciones diferentes: a la recreación de figuras, porque hay una categoría de recreación de figuras históricas: soldados, caballeros, mujeres lavando ropa de 1800 y otras que se dedican a reproducir ciencia ficción de películas gringas. Tengo conocimiento de una o dos chicas que arman milicia: aviones y tanques de guerra.  

– ¿Cuál es el promedio de edad de los modelistas?

– En un concurso está arriba de los 35 y entre los 60 años. No es un hobbie que esté abierto para niños y adolescentes; los medios electrónicos, los videojuegos están generando un corte generacional. Los que nos dedicamos en esto estamos en una cultura ajena a la tecnología, no tenemos videojuegos. Nuestras fantasías las recreamos de forma material.

 

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