Futuro negro

* Los senadores votaron y decidieron pronto. Unas horas bastaron para que todo cambiara, al menos en lo legal, sobre los recursos petroleros. Desde afuera, el ciudadano promedio percibe apenas los beneficios del Pemex mexicano. Nadie le dice que aporta aproximadamente el 40 por ciento del ingreso nacional, y que supera incluso al dinero generado por el narco, unos 40 mil millones de dólares al año. Sin el petróleo, la economía nacional no podría entenderse, aunque deba lidiar con la corrupción e impunidad en el camino que recorre aquel dinero y otros.

 

Miguel Alvarado

Toluca despierta con Mañanitas y cohetes. Todo el día, un día antes, los pueblos comenzaron los festejos en la Basílica Metropolitana, símbolo católico inentendible por complejo pero oportuno, ahora como nunca, para la reforma energética, que le ha valido al presidente Peña Nieto hasta menciones como uno de los cien pensadores más influyentes del mundo en revistas progubernamentales. El Ejecutivo, mientras tanto, asistía a los funerales de Nelson Mandela en Sudáfrica y estrechaba las manos del cantante Bono y la actriz Charlize Theron mientras “se postran mexicanos ante la Guadalupana”, como titulaban algunos diarios locales.

Ese mismo 12 de diciembre era el día de la final del futbol mexicano. Los equipos León y América desataban un duelo todavía más interesante desde lo empresarial. El primero, con capital de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y el segundo, propiedad de la tiendita de los sueños de Emilio Azcárraga, se embarraban amistosamente del lodo mediático por el derecho del pueblo a una trasmisión abierta del deporte más popular en el mundo. Hipócritas ambos, pero millonarios y con salud pudieron disfrutar de su velada futbolera como preámbulo de un mundial que, dice la inquina, les genera a ellos 600 millones de dólares. La Virgen de Guadalupe, como en 1531, calmará cualquier ánimo de revuelta porque ahora hasta programa de televisión tiene.

Y Toluca protesta, en su inmovilidad milenaria, en el silencio de siempre. Apenas el 12, todo cierra, se paraliza. La educación laica propone contrición, horas de arrepentimiento, sesiones de rosario y reflexión. Para desgracia del creyente, la acción celestial no puede todavía evitar que La Familia michoacana ejecute a algunos en Neza, la víspera del cumpleaños, o que en Michoacán una suerte de ejército trigarante ponga orden a punta de bala y ejecuciones. La alcaldesa de Toluca, la priista Martha Hilda González, dice el diario local Alfa, presume sin recato 180 obras sin terminar o que no existen mientras espera paciente los nuevos recursos para deslumbrar con un desfile de elefantes blancos. En el marco, una reforma hacendaria lo más parecida al sistema del Gran Hermano aplicará a partir del primer minuto del 2014. La retribución golpeará, implacable, pero no a todos, por lo menos no a Slim ni a Emilio, protegidos por el manto guadalupano de un poder que se ubica más allá de la ley.

La noche del 11 de diciembre, en espera del futbol y el triunfo sobre la virgen de los Remedios, se aprobó la reforma energética en medio de un circo político que registró hasta un diputado desnudo, desinhibido y más preocupado por el despojo a la nación que por la salud mental de los asistentes. El perredista Antonio García Conejo utilizó el estrado como table de lujo para ejemplificar el despojo a la patria. Las escenas eran dantescas pero enmarcadas en una pista del circo Atayde. Nadie quería perderse este paseo por la histeria que ubicará para siempre  senadores y diputados en la escala más baja del servicio público. Y es que demasiado tarde llega el estiptis a la reforma, ya nada podía hacerse y la toma de la tribuna tampoco significó nada. La venta de Pemex, que no se vende pero sí se abre a la inversión privada se consumó de la forma más sencilla, menos dolorosa para todos.

Los senadores votaron y decidieron pronto. Unas horas bastaron para que todo cambiara, al menos en lo legal, sobre los recursos petroleros. Desde afuera, el ciudadano promedio percibe apenas los beneficios del Pemex mexicano. Nadie le dice que aporta aproximadamente el 40 por ciento del ingreso nacional, y que supera incluso al dinero generado por el narco, unos 40 mil millones de dólares al año. Sin el petróleo, la economía nacional no podría entenderse, aunque deba lidiar con la corrupción e impunidad en el camino que recorre aquel dinero y otros.

El columnista Gerardo Fernández Casanova recuerda aquel espectáculo: “esta sesión, al igual que la previa de las comisiones dictaminadoras, no fue más que una pantomima –muy dramática, por cierto- en la que un grupo de aguerridas y aguerridos patriotas defendía a la Nación con argumentos válidos y comprobaciones documentales, en tanto que otro grupo la vendía sin más argumento que la búsqueda de la modernidad y la competitividad. Diálogo con sordos que hizo a la senadora Sansores recordar la conclusión del Premio Nobel José Saramago: “si quieren privatizar, privaticen el amor, privaticen la justicia y el agua… Privaticen hasta la puta que los parió”… y así lo hicieron, la dignidad devino en simple mercancía en subasta al mejor postor, la privatizaron y prostituyeron”.

De aguerridos, los perredistas tuvieron poco, quizás la actitud de Conan, desesperado guerrero que al final resuelve todo en batalla cuerpo a cuerpo. Pero en este país nadie podría detener una reforma a golpes, con piquetes de ojos, a pellizcos. La oportunidad de la izquierda por ejercer con autoridad se perdió hace años y ellos mismos enterraron su capital. Nadie supo encontrar la fórmula de la resurrección y hasta López Obrador los abandonó. La izquierda, pero no todos los que la componen, simula y se une al final a la fiesta de los vendedores, pues todo se comparte en esos niveles.

La reforma energética, sin embargo, es concreta hasta en la confusión. Toda riqueza que esté en el subsuelo es de los mexicanos. El chiste es que la extraigan. Como se considera imposible, ese servicio o actividad se oferta al capital privado, que la saca. Una vez fuera, deja de estar en el subsuelo. Aquella ley se anula naturalmente porque suelo y subsuelo no es lo mismo. En lo formal, los números dicen que “la mayoría de los senadores aprobó –con 81 votos a favor y 20 en contra– cambios al artículo 4° transitorio, y definió el esquema de contratación que se turnará a los particulares para explorar y explotar el sector petrolero, que es amplio y en cuatro modalidades: de servicios, de utilidad compartida, de producción compartida, de licencia y/o la combinación de algunos de ellos”, reseña el portal electrónico sin embargo.mx.

Por el Estado de México, la senadora priista Ana Lilia Herrera votó a favor. Era lo esperado. Ex dirigente estatal del PRI, ex presidenta municipal de Metepec y aspirante firme a la gubernatura del Edomex, tejió su carrera en torno al Grupo Atlacomulco y la figura de Arturo Montiel Rojas. Era reportera y trabajaba en el Senado, hace muchos años. Luego coordinó la campaña de 1999 que llevó al tío de Peña a la gubernatura y su panorama cambió. Siempre popular, siempre presente, posteó en su twitter, el 11 de diciembre, que “#HoyGanóMéxico”. Por su parte, esa ha sido hasta el 12 de diciembre la explicación más concreta para el sentido de su voto.

Otra que imitó a Herrera fue la senadora María Elena Barrera Tapia, ex secretaria particular de Peña cuando gobernador y secretaria estatal de Salud, además de ex alcaldesa de Toluca y continuamente mencionada como posible relevo para el actual gobernador mexiquense, Eruviel Ávila Villegas.

Armando Neyra Chávez, dirigente de la CTM, no se quedó atrás. Señalado porque sólo estudió hasta la primaria, pero también porque ha ocupado cuatro veces una diputación federal y una local y porque en Toluca hay una colonia con su nombre, opinó con su voto que la reforma energética convenía. Una más, la panista Laura Rojas, votó a favor. Rojas posteó en su twitter que “Tengo grabada la alarma de votación en la memoria. ¡La escucho todo el tiempo!” y complementó sus comentarios con críticas al comportamiento de la izquierda. Ninguno explicó la reforma energética.

Los diputados federales, el 12 de diciembre, aprobaron los cambios con 354 votos a favor, 134 en contra y ninguna abstención.

El optimista mensaje del presidente de México en redes sociales, “mi felicitación y reconocimiento a los diputados federales por la aprobación de la ‪#‎ReformaEnergética, una transformación fundamental que impulsará el crecimiento económico y la generación de empleos en nuestro país. Una Reforma que apoyará al medio ambiente y a la economía nacional. Ahora es tiempo de que las legislaturas estatales hagan de esto, una realidad. Es tiempo de mover a México. ¡Felicidades!”, no alcanza a explicar de ninguna manera qué significa ésta y cómo afectará la vida en el país.

Entre otras cosas, los cambios aprueban que Pemex y la Comisión Federal de Electricidad operen durante los dos próximos años antes de que se transformen. “El Artículo 27 Constitucional modificado por los senadores del Partido de la Revolución Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN) convierte a la Comisión Federal de Electricidad en distribuidor de energía eléctrica y le permite celebrar contratos con empresas particulares”, dice el portal sin embargo.mx.

Esto significa que se les aplicarán distintos criterios de operación que tiene que ver con la eficacia, honradez y eficiencia, como si no los hubieran tenido antes. Mientras sucede el cambio, las dos empresas podrán gestionar contratos con particulares. El mote de empresas productivas quiere decir que serán sólo un puente entre el Estado y los intereses particulares que llegarán a invertir. También el sindicato de Pemex ha sido excluido del Consejo de Administración que incluye cinco consejeros del gobierno federal y cinco independientes. Además, Pemex podrá transferir sólo 4.7 por ciento de sus ganancias al presupuesto federal.

Las empresas privadas explotarán mediante permisos el tratamiento y refinación, así como el procesamiento del gas natural. La trampa, según el PRD, radica en que una vez extraído el producto del subsuelo, puede ser vendido por quien lo haya sacado.

Habrá una Comisión Nacional de Hidrocarburos, que se encargará de asesorías técnicas, al mismo tiempo que una Comisión Reguladora de Energía dará permiso para utilizar estructura e infraestructura de los recursos.

El nuevo Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo recibirá y administrará el dinero, y lo repartirá de la siguiente manera: “10 por ciento al Sistema de Pensión Universal, de 30 por ciento para las inversiones en infraestructura y hasta de 10 por ciento para la formación de capital humano en universidades y postgrados. El fideicomiso se constituirá en 2014 para comenzar a operar en 2015. Será un fideicomiso público con el Banco de México como fiduciario”, apunta el Centro de Investigación para el Desarrollo, CIDAC. La energía eléctrica podrá ser contratada para que empresas privadas la generen y comercialicen.

En realidad nadie sabe si el plan funcionará correctamente porque se ha pensando en todos los procesos técnicos y legales, pero no en el contexto en el que se aplicarán, que es la misma burocracia de corrupción e impunidad en la que se mueve el gobierno mexicano. Nunca ha sido diferente y a pesar de comparativos con los sistemas noruegos y norteamericanos, nada puede garantizar que suceda lo mismo que en esos países. Pemex, sin la reforma, es la empresa número 13 del mundo y siempre ha operado con subsidios y préstamos.

Los perredistas afirman que aplicarán una encuesta pública que preguntará a los ciudadanos sobre la reforma, similar a la que se hizo para aumentar el precio del transporte del Metro, pero estará lista hasta el 2015, año de elecciones.

La guerra oculta del petróleo mexicano

* No hay una sola parte de la historia moderna que no se refiera a la nacionalización de la industria petrolera. Y no es para menos. Si uno se atiene al presupuesto anual, Pemex provee 38 por ciento de los ingresos del gobierno federal. En otras palabras, de la venta de crudo depende más de una tercera parte de los ingresos de la Federación.

 

*Francisco Cruz/ **Marco A. Durán

Es, si se quiere, obra de la fatalidad o consecuencia de la mala suerte. Una u otra palabra, los mexicanos pagan los platos rotos de las incapacidades, las ambiciones desmedidas y las mentiras sobre el petróleo mientras políticos, empresarios y líderes sindicales, a veces hasta en forma abierta y francamente ofensiva, se llenan los bolsillos y engordan sus ya abultadas cuentas bancarias o encaminan sus carreras como inversionistas.

La historia reciente del petróleo mexicano parece una trama de conspiraciones, verdades a medias y secretos, muchos enterrados para siempre y otros a flor de piel. A partir de 1938, los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) vendieron la idea de que el petróleo es de los mexicanos. Durante casi 75 años, su discurso varió muy poco: los recursos de Petróleos Mexicanos (Pemex) pertenecen a los mexicanos. El modelo les funcionó.

No hay una sola parte de la historia moderna que no se refiera a la nacionalización de la industria petrolera. Y no es para menos. Si uno se atiene al presupuesto anual, Pemex provee 38 por ciento de los ingresos del gobierno federal. En otras palabras, de la venta de crudo depende más de una tercera parte de los ingresos de la Federación.

Contrario a los informes alarmistas del gobierno de Enrique Peña Nieto, la situación tiene otra lectura y la Reforma Energética parece tener una dedicatoria a las ambiciones depredadoras de algunas empresas y políticos peñistas. Veamos: informes internos de la empresa fechados en julio de 2012 y entregados para la elaboración de este análisis muestran que Pemex ocupa, desde 2008, el cuarto lugar como productor de crudo a nivel mundial. Y México se coloca en el tercer sitio como proveedor de petróleo a Estados Unidos.

Los ingresos anuales de la empresa rondan los 125 mil millones de dólares y representan casi el 5 por ciento como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) o la riqueza total del país. Y en 2011, Pemex se ubicó en la quinta posición como la empresa con mayores ventas. Si ha de confiarse en las estadísticas: Pemex es la segunda petrolera con la utilidad más alta, antes de impuestos, con un monto cercano a 77 mil millones de dólares. Y es una de las petroleras con la mayor cantidad de activos fijos en el mundo.

Para cambiar el esquema, el gobierno aduce que Pemex carece de tecnología y de recursos para modernizarse e ir a buscar el petróleo en aguas profundas y someras —aquellas de 3 mil a 5 mil metros de profundidad—, que no hay dinero para apuntalar a la empresa e impulsar una decadente producción y que ahora lo más importante es el gas.

Esa es una verdad a medias o una gran mentira, según se le quiera ver. Ciertamente los yacimientos están en declive. Es notorio: la producción pasó de 3.2 millones de barriles diarios —su nivel más alto en 2006— a 2.3 millones en 2012. Verdad a medias también es que Pemex no cuenta con recursos para invertir.

La realidad: la empresa carece de recursos porque el régimen fiscal le quita demasiado. Según los libros internos, Pemex destina para impuestos siete de cada 10 pesos que obtiene. En el primer semestre 2013, por ejemplo, entregó a la Secretaria de Hacienda gravámenes por 369 mil 918 millones de pesos —equivalentes al 64 por ciento— y se quedó con 211 mil millones o 36 por ciento. Desglosadas, esas cantidades revelan que los impuestos como porcentaje de la utilidad neta representan 90 por ciento.

Lo ideal, pues, es buscarle un nuevo régimen fiscal y cuidarle la mano a los funcionarios. Pemex requiere funcionarios no sólo honestos y honorables, sino que rindan cuentas.

Valga el señalamiento porque otro problema lo representa la carga de sus trabajadores. Y, de nueva cuenta, es necesario recurrir a sus documentos: las ventas por empleado representan 841 dólares, contra los 6 mil 272 de la multinacional Exxon, mientras la utilidad por trabajador se ubica en mil 33 dólares, frente a los 944 mil, también por empleado, de Ecopetrol. Alguien, por lo tanto, está haciendo trampa o negocia en forma deliberada con el sindicato para mantener una gran plantilla de trabajadores —150 mil en estos momentos— y funcionarios con elevadísimos salarios. Todos se hacen de la vista gorda.

Antes de privatizar algunas operaciones, el gobierno debería otorgarle autonomía a Pemex, para reinventarse y lanzarse a la búsqueda de mayores recursos. A Peña y compañía tampoco los caería mal recordar que, hasta antes de la década de 1980, la economía mexicana caminaba, en algunas ocasiones bien, sin el petróleo como eje de financiamiento.

Los especialistas dirían que es necesario despetrolizar las finanzas públicas y buscar ingresos en otros lados, como eliminar regímenes especiales e impuestos diferenciados, abatir la condonación, las exenciones, los créditos, las deducciones, y la consolidación, además de evitar la evasión y la elusión fiscal e incorporar la informalidad —en su gran mayoría vendedores ambulantes— a la economía formal.

Carentes de creatividad o con una previsión de “negocios” personales que sólo ellos conocen, a Peña, Emilio Lozoya Austin —director general de Pemex—, Francisco Rojas Gutiérrez —titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)— y Pedro Joaquín Coldwell —secretario de Energía—, así como algunos legisladores les es más fácil privatizar que diseñar políticas propias de desarrollo y de recaudación.

Y valga otra revisada a las estadísticas oficiales: como proporción del PIB, la Secretaría de Hacienda apenas recauda el 19 por ciento como proporción del PIB. Ese porcentaje representa el más bajo de los países afiliados a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Pero si se eliminan los impuestos petroleros, la recaudación llega apenas al 10 por ciento.

Eventuales cambios a los artículos 27 y 28 constitucionales evidencian que el gobierno pretende una privatización simulada del petróleo. Y no es que los mexicanos rechacen de forma sistemática la privatización. La experiencia demuestra, una y otra vez, que no es la solución. Destaca, por ejemplo, la privatización y posterior extranjerización de la banca, así como la venta de Teléfonos de México (Telmex) a Carlos Slim.

En la actualidad, los mexicanos pagan el servicio de telefonía más caro del mundo. El monopolio telefónico ha propiciado que el servicio de internet sea caro y de mala calidad. De su lado, en la llamada banca “mexicana” la experiencia es peor: Vicente Fox cambió la Constitución y la Ley de Instituciones de Crédito para admitir el capital extranjero. Prometió, entonces, un cambio verdadero, mayores créditos, una baja en las tasas de interés y creación de empleos. ¿El resultado? Un oneroso rescate, con cargo al erario, que tardará muchos años para pagarse. Por cierto, esa deuda se ha consolidado ya como deuda pública, con cargo a los contribuyentes mexicanos.

La nueva propuesta priista habla de reformas a la estructura de la paraestatal y de “contratos compartidos”. ¿Significa eso compartir las ganancias o los ingresos de Pemex? ¿Aceptaría alguien —en pleno uso del sentido común— compartir las ganancias de su negocio con un extraño a cambio de nada?

¿Cómo aceptar una propuesta tan desigual a cambio de nada? El desastre económico parece inminente, a menos que Hacienda cuente ya con planes secretos para cubrir un faltante de impuestos —que dejaría de pagar Pemex—, a través de aumentos respectivos en dos gravámenes al consumo: Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuesto Sobre la Renta (ISR) y quizás, porque eso está obligado a pensar cualquier ciudadanos común, crear nuevos impuestos especiales.

Si sirve como un espejo a futuro, habría que echar una mirada a los banqueros actuales: compraron bancos a precios de regalo e hicieron el negocio de su vida. Las utilidades de ellos, los bancos extranjeros —BBVA Bancomer, HSBC, Santander, Bank of America de México y Scotiabank, por mencionar algunos— multiplican como pan con levadura, enriqueciendo, valga la repetición, a los banqueros con la complacencia del gobierno mexicano.

Sin temor a la equivocación, puede advertirse que los banqueros extranjeros se han convertido los principales “saca dólares” del país. Mes con mes, envían a la controladora respectiva millones dólares obtenidos con el esfuerzo y trabajo de los mexicanos.

 

*Autor de Los amos de la mafia sindical; AMLO, mitos, mentiras y secretos, y Negocios de familia, biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto.

 

**Maestro en Economía por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con especialidad en Finanzas Públicas.

Repsol, explotadora privilegiada del gas mexicano

* El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, fue uno de los primeros en apoyar el duro cuestionamiento del gobierno español a la decisión de Argentina de tomar el control de la empresa YPF, cuyas acciones son en su mayoría propiedad de Repsol.

 

Emilio Godoy/ IPS

La firma transnacional de origen español Repsol, sacudida por la pérdida del control accionario de la petrolera argentina YPF, ha recibido un trato preferencial en México, reflejado en dos grandes contratos para explotación y abastecimiento de gas.

Una de esas concesiones la obtuvo en 2003 como única postulante, para explorar y perforar un yacimiento de gas en la Cuenca de Burgos. El concurso fue convocado por la firma estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), que, a su vez, posee hoy 9,49 por ciento de las acciones del consorcio español.

El otro contrato es el acordado en 2007 con la empresa estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) (http://www.cfe.gob.mx/QuienesSomos/Paginas/QuienesSomos.aspx) para proveer de gas natural licuado a sus plantas de las zonas centro y oeste de México.

“Esta penetración relativa de capitales españoles en México tiene que analizarse en un contexto más amplio de la relación comercial entre ambos países”, advirtió el académico Benjamín García, de la Facultad de Economía de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.

“Repsol ha tenido un trato privilegiado, al igual que otras compañías de la industria eléctrica”, aseguró a IPS.

A pesar de ello, “los resultados de Repsol, evaluados por su efecto productivo y ventajas macroeconómicas, son marginales y han estado puestos bajo la lupa por su bajo rendimiento, sus altos costos y la falta de transparencia”, criticó.

La Cuenca de Burgos es el mayor reservorio de gas del país no asociado directamente al petróleo. Involucra una cadena de municipios en los nororientales estados de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila.

En ese gran yacimiento, en el que operan Repsol y otras firmas, están operativos 2 mil 879 pozos de gas, con una producción promedio de mil 344 millones de pies cúbicos diarios en 2011. Esto muestra un marcado descenso respecto de 2010, cuando se extrajeron mil 478 millones, y de 2009, con mil 515 millones, según datos de Pemex.

La zona asignada a Repsol, a cambio de 2 mil 437 millones de dólares, abarca más de 3 mil 500 kilómetros cuadrados y tendría una reserva de 57 mil millones de pies cúbicos de gas.

En tanto, el contrato transacción con CFE, por un valor de 15 mil millones de dólares y un periodo de 15 años, consiste en el suministro de más de 67 mil 500 millones de metros cúbicos de gas que se transporta de la planta de licuefacción de Camisea, ubicada en el sur de Perú y propiedad de Repsol.

El compromiso contempla la provisión a CFE de 180 millones de pies cúbicos diarios este año, 360 millones en 2013, otros 400 millones al año siguiente y 500 millones fijos a partir de 2015.

“El gobierno mexicano sigue una línea de pensamiento económico que supone que la inversión extranjera dinamiza la economía, pero en realidad ha dado resultados catastróficos”, señaló a IPS el secretario de investigaciones del no gubernamental Comité Nacional de Estudios de la Energía, Heberto Barrios.

“Esos negocios no tienen racionalidad económica, porque no se ha generado valor”, sentenció este experto, cuya organización ha analizado la concesión de contratos de exploración y explotación de Pemex a empresas privadas tanto en el área gasífera como petrolera y de energía eléctrica.

 

En defensa de Repsol

 

El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, fue uno de los primeros en apoyar el duro cuestionamiento del gobierno español a la decisión de Argentina de tomar el control de la empresa YPF, cuyas acciones son en su mayoría propiedad de Repsol.

El anuncio hecho el 15 de este mes por la presidenta de Argentina, la centroizquierdista Cristina Fernández, implica expropiar 51 por ciento de las acciones de YPF, en manos de Repsol, y otras acciones colaterales, con el argumento de que los hidrocarburos son de interés nacional.

La medida, que requiere aprobación parlamentaria en un proceso que marcha con viento a favor, volverá a poner bajo control del Estado a esta petrolera, que es la principal productora del país y que fue propiedad pública desde su fundación en 1922 y hasta los años 90 cuando fue vendida en dos etapas a Repsol.

Entre las principales razones esgrimidas por Fernández se cuenta la merma en las inversiones exploratorias y en la producción en Argentina de Repsol.

Expertos también critican las concesiones gaseras hechas en México a firmas transnacionales, entre ellas Repsol, pues aseguran que no han tenido mayor impacto en el mercado doméstico. Datos de Pemex indican que las importaciones de gas subieron de 450,9 millones de pies cúbicos diarios en 2006 a 790,8 millones en 2011 y se calcula que este año llegará a 2 mil millones.

“Hay una paradoja. La Cuenca de Burgos sería la gran explotación de gas para atender el mercado nacional y la exportación, pero se importa el recurso caro de Perú. Por eso se tiene que revisar la viabilidad financiera de estas alianzas”, planteó García.

Las relaciones de Pemex con la transnacional de origen español también han tenido problemas. La estatal mexicana desembolsó mil 122 millones de euros (casi mil 500 millones de dólares) en agosto de 2011 para aumentar su participación accionaría en Repsol de 4,8 a 9,49 por ciento y buscó sin éxito, en alianza con la española Sacyr, llegar a 29 por ciento.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el gobierno de España lanzaron entonces una campaña para frenar ese avance en Repsol, por considerarlo atentatorio contra los intereses de ese país europeo.

Sin embargo, la conformación societaria actual de la firma, además de Pemex, incluye a fondos de inversión extranjeros, con 42 por ciento, la banca española CaixaBank con 12,83, Sacyr con 10,01 por ciento, capitales locales con 9,9 por ciento, minoristas que suman 10,8 por ciento, y el resto son acciones de Repsol como tal.

El gobierno de Calderón, a diferencia de lo ocurrido ahora con la expropiación en Argentina, no se inmiscuyó en esa disputa empresarial y dejó a Pemex librado a su suerte.

En enero pasado, Pemex y Repsol suscribieron un acuerdo de intenciones para una alianza comercial e industrial que aún no se materializa.

“Había mejores formas de inversión y el trabajo que hace Repsol en este país lo podría hacer Pemex u otras empresas”, señaló Barrios.

Es que la transnacional española aparece también cuestionada en Cuba y Venezuela, donde habría abandonado prospecciones por falta de capacidad operativa, según se lee en cables diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, revelados en enero de 2011 por la organización Wikileaks.

El Síndrome de la Mano Oculta

* La demonización de Irán parece a veces preparar el terreno para un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán. La propaganda acumulada es muy similar a la dirigida contra el Iraq de Sadam Husein en 2002. En ambos casos, un Estado aislado con recursos limitados se presenta como un peligro real para la región y para el mundo.

 

Patrick Cockburn/ Red Voltaire

Irán ha sido denunciado en Washington como la fuente de donde procede buena parte del mal en Oriente Próximo. Arabia Saudí y sus aliados suníes ven la mano de Teherán en las protestas de Bahréin y en las de la Provincia Oriental rica en petróleo de Arabia Saudí. Ante la salida de las últimas fuerzas estadounidenses de Iraq a finales de año se están produciendo nefastas advertencias al respecto de que Iraq se está convirtiendo en un peón de Irán.

Esta demonización de Irán parece a veces preparar el terreno para un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán. La propaganda acumulada es muy similar a la dirigida contra el Iraq de Sadam Husein en 2002. En ambos casos, un Estado aislado con recursos limitados se presenta como un peligro real para la región y para el mundo. Se da crédito oficial a teorías de la conspiración, poco probables y a veces cómicas, como el supuesto complot de un concesionario de automóviles usados iraní-estadounidense en Texas en equipo con la Guardia Revolucionaria iraní para asesinar al embajador saudí en Washington. El programa nuclear de Irán se identifica como una amenaza en la misma medida y del mismo modo que las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

Por ello, resultó un golpe duro que el distinguido abogado egipcio-estadounidense Cherif Bassiuni, quien dirigió la Comisión de Investigación Independiente de Bahréin sobre los disturbios de este año, afirmara rotundamente en sus 500 páginas del informe la semana pasada que no hay pruebas de la participación iraní en los acontecimientos de Bahréin. Esa había sido la convicción esencial de la familia real de Bahréin y de los monarcas del Golfo. El temor a una intervención armada iraní fue la justificación para que Bahréin solicitara una contundente fuerza militar de mil 500 miembros dirigida por Arabia Saudí el 14 de marzo de este año antes de sacar a los manifestantes de las calles. Bahréin contó incluso con buques de guerra kuwaitíes para patrullar las costas de la isla en el caso de que Irán tratara de entregar armas a los manifestantes chiíes partidarios de la democracia.

Sin duda, los reyes y emires del Golfo se creen de verdad sus propias teorías de la conspiración. Muchos de los torturados durante la brutal represión de Bahréin han dado pruebas desde entonces de que sus torturadores en repetidas ocasiones les preguntaron sobre sus vínculos con Irán. Pacientes hospitalarios de mediana edad fueron obligados a firmar confesiones en las que admitían ser miembros de un complot revolucionario iraní. Después de aceptar el informe Bassiuni, el rey Hamad bin Isa al-Jalifa dijo que, aunque su gobierno no podía presentar pruebas claras, el papel de Teherán se hizo evidente para “todo el que tenga ojos y oídos”.

La misma paranoia sobre Irán se encuentra profundamente entre los suníes de Oriente Próximo. Un disidente de Bahréin que huyó a Qatar a principios de este año, me dijo que “la gente en Qatar me preguntaba si había un túnel que conduce desde la plaza de la Perla [el punto de reunión de los manifestantes] a Irán. Lo decían solo medio en broma”.

La identificación del activismo político chií con Irán ha calado demasiado profundo en la mente de los suníes como para borrarla. La semana pasada presencié un resurgimiento de las protestas entre los dos millones de chiíes de Arabia Saudí, en su mayoría en la Provincia Oriental. Los disturbios comenzaron cuando un hombre de 19 años, llamado Nasser al-Mheishi, fue asesinado en uno de los muchos puestos de control en Qatif, de acuerdo con Hamza al-Hassan, un activista de la oposición. Él dice que lo que alimentó la ira popular fue la negativa de las autoridades durante varias horas a permitir que su familia se llevara el cadáver. Al igual que en el pasado, el Ministerio del Interior saudí dijo que los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes fueron “ordenados por patrones extranjeros”, que es siempre la forma en que el Estado saudí se refiere a Irán.

La oposición dice que los comentarios en Twitter y en Internet de saudíes no chiíes muestran que la política del gobierno de culpar de todo a Irán puede que ya no convenza tanto como antes. “Estamos al borde de un estallido” comentaba una mujer de forma gráfica.

Las protestas en la Provincia Oriental probablemente se intensificarán. Como en otros lugares del mundo árabe, la juventud ya no obedece a los líderes tradicionales. El monarca saudí y el bahreiní podrán culpar a la televisión iraní de inflamar la situación pero lo que realmente enciende la ira chií es lo que ven en YouTube o lo que leen en Twitter y en Internet. Lo que influye en los manifestantes no es tanto Irán como el ejemplo de jóvenes manifestantes similares a ellos que exigen derechos políticos y civiles en El Cairo y Siria.

En el año del Despertar Árabe, el medio tradicional saudí de conseguir que los notables locales calmen las cosas ya no funciona. La semana pasada, aquellos se quejaron ante el gobernador de la Provincia Oriental, el príncipe Mohammad bin Fahd, (quien les había pedido que asistieran a una reunión en la capital provincial, Dammam) de que ya no podían convencer a su gente de que pusieran fin a las protestas porque sus llamadas a la moderación a comienzos de año no habían producido ninguna concesión del gobierno saudí con respecto a la discriminación contra los chiíes. Los prisioneros chiíes detenidos sin juicio desde 1996 no han sido liberados.

En Arabia Saudí y Bahréin la creencia de que la mano oculta de Irán está detrás de las protestas ha conducido a ambos gobiernos a cometer un grave error. Han llegado a creerse que se enfrentan a una amenaza revolucionaria, cuando los chiíes de Bahréin y los saudíes se conformarían con una participación equitativa en los empleos, con cargos oficiales y negocios. Los chiíes quieren unirse al club, no volarlo por los aires. Negándose a ver esto, los monarcas saudí y bahreiní desestabilizan sus propios Estados.

Irán nunca ha sido tan fuerte como sus enemigos lo representan o como le gustaría ser. En muchos sentidos, la satanización de los dirigentes de Irán como una amenaza para la región cumple con la ambición de Irán de presentarse como una potencia regional.

En la práctica, su retórica sedienta de sangre siempre se ha combinado con una política exterior cautelosa y cuidadosamente calculada.

El presidente George W. Bush y Tony Blair siempre se refirieron a Irán como si tuviera el objetivo de desestabilizar al gobierno iraquí. Una estupidez, porque Teherán estuvo encantado de ver el final de su antiguo enemigo Sadam Husein y su reemplazo por un gobierno electo iraquí dominado por partidos religiosos chiíes. El ministro de Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, solía decir que era divertido, en las conferencias donde estaban representados tanto Estados Unidos como Irán, ver a estadounidenses e iraníes denunciándose con furia unos a otros por sus nefastas acciones en Iraq, y luego hacer discursos de apoyo al gobierno iraquí muy similares.

¿Se moverán ahora los iraníes a llenar el vacío dejado por la salida de tropas estadounidenses? Ciertamente, la importancia de Estados Unidos en Iraq caerá porque sus soldados se habrán ido y porque ya está gastando menos dinero en el país. En un momento dado, por ejemplo, la financiación de la mujabarat iraquí [policía secreta] no figuraba en el presupuesto iraquí porque la pagaba en su totalidad la CIA.

Considerar que el dominio de Irán sobre Iraq es inevitable resulta ingenuo: hay demasiados actores poderosos, como Turquía y Arabia Saudí. Los chiíes de Iraq difieren marcadamente en tradición y en creencias con respecto de sus correligionarios iraníes. Y los kurdos y los suníes se opondrán. Si Irán extiende demasiado su mano, como hizo Estados Unidos después de 2003, se convertirá en el blanco de una horda de enemigos diferenciados.

En Bahréin, Arabia Saudí e Iraq el papel de Irán como provocador de los disturbios se ha inventado o se ha exagerado. Sin embargo la misión de tratar a pacíficos manifestantes como revolucionarios que actúan en nombre de Irán se ha cumplido. La próxima vez, puede que los reformistas frustrados busquen ayuda exterior.

* Fuente: CounterPunch

* Traducido por Loles Oliván.

Los cables sobre Petrocaribe y Haití

* Para el gobierno de Haití la ayuda en petróleo de Venezuela fue clave en la satisfacción de las necesidades básicas y los servicios de 10 millones de haitianos, al permitir un suministro garantizado de petróleo a precios estables y sentar las bases para la independencia energética de Haití respecto de Estados Unidos.

 

Dan Coughlin y Kim Ives/ The Nation/ Traducido por S. Seguí/ Rebelión

Cuando René Préval juró el cargo de presidente de Haití en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional de Port-au-Prince el 14 de mayo de 2006 estaba deseoso de disipar los temores de Washington de que no fuera un socio fiable. “El presidente quiere enterrar de una vez por todas la sospecha que existe en Haití de que Estados Unidos no se fía de él”, dijo la embajadora de Estados Unidos, Janet Sanderson, en un cable fechado el 26 de marzo 2006. “Está tratando de mejorar su posición a nivel nacional e internacional con una exitosa visita a Estados Unidos”.

Es tan importante, que Préval “declinó invitaciones para visitar Francia, Cuba y Venezuela con el fin de visitar Washington en primer lugar,” señaló Sanderson. “Préval tiene estrechos vínculos personales con Cuba, donde recibió tratamiento para el cáncer de próstata, pero ha señalado a la Embajada (1) que manejará las relaciones con Cuba y Venezuela únicamente en beneficio del pueblo haitiano, y no basándose en ninguna afinidad ideológica hacia esos gobiernos.”

Pronto, sin embargo, quedó claro que la gestión de sus relaciones con los adversarios de EU “únicamente en beneficio del pueblo haitiano” sería suficiente para atraerse las iras de Washington, especialmente cuando se trata de la delicada cuestión del petróleo.

Inmediatamente después de su ceremonia de inauguración, Préval convocó a la prensa en una sala en el Palacio Nacional, donde firmó un acuerdo con el vicepresidente venezolano José Vicente Rangel para unirse a la alianza petrolera del Caribe promovida por Caracas, Petrocaribe. Con arreglo a los términos del acuerdo, Haití compraría petróleo a Venezuela, pagando sólo el 60 por ciento por adelantado y el resto en más de veinticinco años, a un interés del 1 por ciento anual.

Al mismo tiempo que se celebraba la conferencia de prensa, a sólo un kilómetro de distancia del Palacio Nacional, entraba en la bahía de Port-au-Prince un petrolero de Venezuela que transportaba 100 mil barriles de diesel y combustible sin plomo de Petrocaribe.

Este espectacular inicio de mandato le ganó a Préval la admiración de muchos haitianos, que se habían manifestado en contra altos precios del petróleo y la falta de electricidad. Sin embargo, marcó el comienzo de una batalla geopolítica de varios años entre Caracas, La Habana y Washington, sobre el suministro de petróleo a Haití y a quiénes beneficiaría.

Las revelaciones se han hecho públicas en un paquete de 1.918 del semanario haitiano Haïti Liberté por el grupo transparencia informativa WikiLeaks. Como parte de un acuerdo de colaboración con Haití Liberté, The Nation publica varios artículos en inglés basados en dichos cables.

El Departamento de Estado no respondió a una solicitud de comentarios sobre las revelaciones contenidas en el presente artículo.

Según los cables filtrados de la Embajada estadounidense, Washington y sus aliados, entre ellos grandes las grandes petroleras ExxonMobil y Chevron, maniobraron agresivamente entre bastidores para sabotear el acuerdo de Petrocaribe.

Para el gobierno de Haití la ayuda en petróleo de Venezuela fue clave en la satisfacción de las necesidades básicas y los servicios de 10 millones de haitianos, al permitir un suministro garantizado de petróleo a precios estables y sentar las bases para la independencia energética de Haití respecto de Estados Unidos.

Además, según señalaba la Embajada en un cable de 7 de julio de 2006, “Haití se ahorraría 100 millones de dólares por año con el acuerdo de pago aplazado”. Préval destinó estos fondos para hospitales, escuelas y la cobertura de necesidades de emergencia, tales como la asistencia en caso de desastre. Sin embargo, la Embajada de los EU se opuso al acuerdo.

“El Puesto [la Embajada] continuará la presión sobre Préval para que no se asocie a Petrocaribe”, escribió la embajadora Sanderson en un cable del 19 de abril 2006. “La Embajadora verá hoy al alto asesor de Préval Bob Manuel. En reuniones anteriores, ha reconocido nuestras preocupaciones y es consciente de que un acuerdo con Chávez podría causarles problemas con nosotros.”

En un cable enviado nueve días más tarde, el 28 de abril, Sanderson reconoció que Préval se encontraba bajo “una creciente presión para producir cambios inmediatos y tangibles en la desesperada situación de Haití.” Asimismo, señaló que “Préval ha expresado en privado cierto desdén hacia Chávez en reuniones con funcionarios de esta Embajada (…) Sin embargo, le ha sido imposible dejar pasar la oportunidad de ganar puntos políticos [ante el pueblo haitiano] y generar ingresos que pueda controlar personalmente.” Sanderson, que había sido nombrada embajadora en Haití por el presidente Bush, es ahora subsecretaria adjunta de Estado en el gobierno de Obama.

Para implementar el acuerdo con Petrocaribe, Haití tuvo que cumplir ciertas condiciones y reorganizar su mercado interno del petróleo. Como resultado, deberían pasar casi dos años antes de que el petróleo de Petrocaribe comenzara a fluir en Haití. Los principales obstáculos, sin embargo, siguen siendo la Embajada de Estados Unidos y las grandes petroleras, que controlan las redes de transporte y distribución de petróleo en Haití, según los cables de WikiLeaks.

“Las compañías petroleras internacionales están cada vez más preocupadas –Texaco y Esso se reunirán con la embajadora en un futuro próximo– por la posibilidad de tener que comprar su petróleo al gobierno de Haití”, escribió la embajadora Sanderson en un cable de 17 de mayo 2006, concluyendo que “vamos a seguir planteando nuestras preocupaciones sobre el acuerdo con Petrocaribe a los más altos niveles del gobierno”.

Christian Porter, gerente de ExxonMobil en Haití,”hablando en nombre de ExxonMobil y Chevron, hizo hincapié en que sus compañías no estarían dispuestas a comprar petróleo al gobierno de Haití ya que perderían sus márgenes comerciales off-shore y también debido a la reputación de poca fiabilidad de Petrocaribe en cuanto a la puntualidad de las entregas,” escribió Sanderson, a la vez que llegaba a la conclusión de que era una “propuesta dudosa que ni EU ni las compañías petroleras que operan en Haití, responsables de cerca del 45 por ciento de las importaciones de petróleo del país, ni tampoco Venezuela, para el caso, es probable que acepten”.

La embajadora estaba equivocada acerca de Venezuela, pero no respecto a las compañías petroleras. Un cable de 13 de octubre 2006 explica que ExxonMobil y Texaco/Chevron “se encontraban en estado de shock,” pero que no habían “informado al gobierno de sus preocupaciones”, lo que Sanderson les alentó a hacer.

Sanderson reiteró que a pesar de sus “numerosos intentos de hablar con el gobierno de Haití y tratar de persuadirlo de no seguir adelante con el acuerdo de Petrocaribe, el Gobierno insiste en que el acuerdo, aplicado en su totalidad, se traducirá en un beneficio para Haití”.

El embajadora de EU también detalló cómo las compañías petroleras estaban tratando de sabotear el acuerdo: “Tras la reunión del 27 de septiembre entre Préval y las cuatro compañías de petróleo (…) la asociación de la industria del petróleo (Association des Professionnels du Pétrole – APP) recibió una invitación para reunirse con representantes de la empresa petrolera venezolana que se encontraban de visita en Haití. Las cuatro compañías se negaron a asistir. Además, el 9 de octubre, las empresas recibieron cartas enviadas por el gobierno haitiano solicitando información por separado sobre la importación y distribución de petróleo. Hasta ahora, ninguna ha respondido.”

Sanderson concluye un largo cable, de fecha 13 de octubre, explicando cómo había hecho hincapié en “el mensaje tan negativo que [el acuerdo de Petrocaribe] enviaría a la comunidad internacional [es decir, Washington y sus aliados] en un momento en que el gobierno haitiano está tratando de aumentar la inversión extranjera,” y lamentando que “el presidente Préval y su círculo íntimo hayan caído seducidos por el plan de pago [de Petrocaribe].”

 

Las compañías petroleras y la embajada estadounidense se hacen fuertes

 

Con la ratificación parlamentaria y los detalles técnicos resueltos, a principios de 2007 Préval pensaba que por fin tenía todo a punto para llevar el acuerdo con Petrocaribe a la práctica. Pero las compañías petroleras no habían cejado en sus intentos de socavar el acuerdo.

Michael Lecorps, nombrado por Préval a la cabeza de la Oficina de Monetarización del Gobierno de los programas de Ayuda y Desarrollo (formalmente conocida como Oficina PL-480), a cargo de los asuntos de Petrocaribe, comunicó a las compañías petroleras que tendrían que comprar petróleo de Petrocaribe al gobierno de Haití , pero las empresas estadounidenses se negaron. Rápidamente, se produjo un enfrentamiento.

Lecorps, “aparentemente enfurecido por la falta de cooperación de Chevron con el gobierno haitiano, subrayó que Petrocaribe no era negociable”, informó el encargado de negocios, Thomas C. Tighe, en un cable de 18 de enero 2007. También dijo que “ExxonMobil ha dejado claro que tampoco va a cooperar con el gobierno de Haití en relación con esta propuesta.”

“El gerente de Chevron para Haití, Patryck Peru Dumesnil, confirmó la posición de su compañía contraria a Petrocaribe y dijo que ExxonMobil, la otra compañía petrolera estadounidense que opera en Haití, ha informado al gobierno de que no va a importar productos de Petrocaribe”, escribió Tighe en el mismo cable.

“El agregado político de la embajada informó de que Chevron se niega a seguir adelante con las conversaciones porque sus representantes prefieren importar sus propios productos derivados del petróleo.”

Tighe añadía también que el gobierno haitiano estaba furioso de que una compañía petrolera que controla sólo el 30% de los productos petrolíferos de Haití “tuviera la osadía de tratar de eludir un acuerdo que beneficiaría a la población haitiana.”

El gobierno de Haití hizo hincapié en que “no sería rehén de las ‘actitudes capitalistas’ hacia Petrocaribe, y que si el gobierno de Haití no podía llegar a un compromiso con determinadas empresas petroleras, las empresas pueden tener que salir de Haití”, informó Tighe.

 

Hugo Chávez entra en escena

 

El presidente venezolano Hugo Chávez llegó el 12 de marzo de 2007 a Haití, donde recibió una espontánea bienvenida por decenas de miles de haitianos, que acompañaron a su comitiva desde el aeropuerto hasta el Palacio Nacional a la carrera junto al coche del dignatario. El presidente venezolano llegó con muchos regalos.

“Venezuela ha comprometido fondos para el mejoramiento de los aeropuertos provinciales y las pistas de aterrizaje del país (también anunciado previamente), así como expertos en planificación económica para ayudar a identificar las prioridades de desarrollo. Hay otros compromisos, como el de Cuba de llevar la cobertura médica a todos los municipios de Haití, la dedicación de técnicos en electricidad cubanos y venezolanos para mejorar la generación de energía, y la creación de una oficina de cooperación trilateral en Port-au-Prince,” escribió Sanderson.

En cables posteriores, Sanderson hace referencias cada vez más cínicas sobre la postura amistosa de Préval hacia Chávez, que considera claramente como poco sincera.

“Según el presidente René Préval, la visita del presidente venezolano Hugo Chávez a Haití el 12 de marzo fue una pesadilla logística y un engorro para el gobierno haitiano,” dice Sanderson en el resumen de este cable.

“Préval dijo a la embajadora, el 13 de marzo por la tarde, que Chávez era un huésped difícil” y que “no tenía una invitación del gobierno de Haití, pero insistió en venir a conmemorar el Día de la Bandera venezolana”.

Préval, al parecer, trató de tranquilizar a Sanderson. “En respuesta a la observación de la embajadora de que proporcionar a Chávez una plataforma para lanzar sus consignas antiestadounidenses era difícil de explicar dada nuestra estrecha relación y apoyo a Haití y al gobierno de Préval, en particular, Préval hizo hincapié en que había hecho todo lo posible para limitar al máximo la verborrea de Chávez”, escribe Sanderson. La embajadora informó de que Préval dijo que “el era sólo un pequeño burgués independiente poco favorable al teatro que Chávez practica. Haití necesita la ayuda de todos sus amigos, agregó Préval, y está seguro de que los EE.UU. entiende su difícil situación”.

En tono de frustración, Sanderson llega a la conclusión de que “en ningún momento ha dado Préval ninguna indicación de que esté interesado en asociar a Haití con el amplio programa revolucionario de Chávez”, pero también que “no forma parte de su carácter ni de sus intenciones repudiar Chávez, aunque el venezolano abuse de su hospitalidad en su propia casa”.

 

Los olvidos de Préval

 

A pesar de las reconvenciones de Sanderson y las garantías de Préval, el presidente haitiano siguió enojando a Washington. El 26 de abril de 2007, el alto asesor presidencial Fritz Longchamp comunicó al consejero político de la Embajada que “Préval asistirá a la reunión cumbre de ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas] de Venzuela [sic] como “observador especial” con el propósito específico de finalizar un acuerdo de asistencia trilateral entre Haití, Venezuela y Cuba, por el cual Venezuela financiará la presencia de médicos cubanos y otros técnicos en zonas rurales de Haití,” según un cable de Sanderson de ese mismo día.

Sanderson señaló que la reunión con la Embajada “tenía por objeto específico manifestar nuestro descontento con el viaje de Préval a Venezuela” y que “la reacción de Longchamp probablemente refleja el propio olvido de Préval del impacto y las consecuencias que su acercamiento a Chávez tiene en sus relaciones con nosotros”. Longchamp habría “traicionado un rasgo común de los funcionarios haitianos, al juzgar erróneamente la importancia relativa que los responsables de la política estadounidense conceden a Haití en relación con Venezuela y el impacto regional de Chávez”.

Los haitianos, en otras palabras, estaban excesivamente convencidos de su propia relevancia para comprender que la verdadera preocupación de Estados Unidos era detener la marea chavista. Sanderson sugirió que Estados Unidos “exprese nuestro descontento con las acciones de Préval al nivel más alto posible con ocasión de su próxima visita a Washington”.

Préval, regresó de Caracas con la promesa de Chávez de proporcionar un total de 160 megavatios de electricidad a Haití, “después de que Préval desfilara junto a Chávez ante la galería de villanos [sic] líderes del ALBA”, se lamentó Sanderson en un cable de 4 de mayo 2007.

La embajadora describe la esencia del paquete de ayuda cubano-venezolano: “Los cubanos reemplazarán dos millones de bombillas en todo Port-au-Prince por bombillas de bajo consumo. La iniciativa costará cuatro millones de dólares pero permitirá al país ahorrar 60 megavatios de electricidad, que le cuestan 70 millones de dólares al año. Venezuela se comprometió a reparar la planta de energía de Carrefour, con lo que se generarán 40 megavatios adicionales de electricidad. Además, Venezuela construirá para diciembre de este año nuevas centrales eléctricas en todo el país, para agregar 30 megavatios a la red eléctrica de Port-au-Prince y 15 megavatios adicionales a Gonaïves y otros tantos a Cap Haïtien, para todo lo cual se utilizará fuel pesado venezolano, una alternativa más eficiente y menos costosa que el diesel”.

Mientras este amplio paquete energético tomaba forma, las tensiones sobre Petrocaribe seguían en aumento.

El 4 de mayo, Sanderson envió un segundo cable que explica que “el jefe de la oficina de Petrocaribe en Haití, Michael Lecorps, dio a las cuatro empresas petroleras que operan en Haití un plazo hasta el 1 de julio para firmar el contrato del gobierno haitiano sobre Petrocaribe,” en la esperanza de que “las cuatro empresas firmarán el acuerdo de forma voluntaria, en lugar de aprobar una legislación que obligue a las empresas petroleras que operan en Haití a participar en el acuerdo de Petrocaribe”.

Después de hablar con el gerente de ventas para el Caribe de ExxonMobil Bill Eisner, la Embajada informó de que Eisner “se sorprendió cuando se dio cuenta de que Lecorps esperaba que la industria petrolera coordinara el acuerdo de Petrocaribe en nombre del gobierno de Haití”, lo que “haría prisionera a la industria petrolera de dos gobiernos incompetentes, Haití y Venezuela”.

El presidente Bush abordó la cuestión de la relación de Préval con Chávez durante la visita de primavera de 2007 del presidente de Haití a Washington, después de la cual Sanderson expresó su “esperanza de que el claro mensaje claro del presidente Bush sobre Venezuela haya sido comprendido, pero sólo el tiempo lo dirá”.

Dos semanas después del regreso de Préval, los días 12 y 13 de junio de 2007, una huelga de transporte “se apoderó de las principales ciudades de Haití, y puso de manifiesto la creciente crisis por los precios del combustible, que han aumentado casi un 20 por ciento en sólo dos semanas”, informó Inter Press Service en el momento. Muchos creían que la incorporación de Haití a Petrocaribe aliviaría la pesada factura de la gasolina, y corría el rumor de que las dos grandes empresas petroleras estadounidenses que exportaban a Haití habían bloqueado las negociaciones de aplicación de Petrocaribe. El 1 de julio, fecha límite para la puesta en funcionamiento de Petrocaribe, se acercaba rápidamente.

La disputa sobre Petrocaribe continuaría durante todo 2007, con Chevron como empresa más reticente a operar en el marco de Petrocaribe. Y Haití necesitaba a Chevron para transportar el petróleo desde Venezuela.

“Era una situación ridícula, ya que ellos habían comprado y transportado productos derivados del petróleo de Venezuela durante 25 años”, dijo Lecorps, el funcionario haitiano supervisor de Petrocaribe, al semanario Haïti Liberté. “Ya sabe, Chevron es una empresa estadounidense, así que tal vez haya habido movimientos políticos detrás de todo esto, tal vez por tratarse de Venezuela y Chávez. Pero Chevron nunca dijo nada al respecto”.

Las sospechas de Lecorps de que Chevron tenía reparos políticas estaban justificadas.

A su regreso a Haití el 22 de diciembre de 2007 de una cumbre de Petrocaribe, Préval anunció que las negociaciones con Chevron llegaban a su fin. “Vamos a firmar con Chevron y luego vamos a comenzar a pasar los pedidos de petróleo”, dijo en el aeropuerto, según Associated Press, y añadió que los técnicos de Venezuela visitarían Haití para consultar sobre el proyecto.

Pero, como Sanderson se señala en un cable de 15 de febrero 2008, “la dirección de Chevron en EU no quiere hacer mucho ruido sobre el acuerdo porque no desea que parezca que apoyan a Petrocaribe”.

Sanderson explicó que el acuerdo fue firmado cuando “Chevron obtuvo finalmente las condiciones que exigía al gobierno de Haití,” según los cuales la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) “va a vender petróleo a los operadores privados, que a su vez venderán a las petroleras privadas que operan en Haití, para la distribución (…) Chevron también acordó enviar la gasolina refinada en uno de sus buques. El gobierno de Haití espera recibir un envío de Petrocaribe a finales de febrero o principios de marzo.”

Y efectivamente, los envíos de Petrocaribe, que cubrían todas las necesidades de combustible de Haití, se iniciaron el 8 de marzo de 2008, una victoria para Venezuela y Haití en la superación de los obstáculos planteados por la Embajada de EU y las grandes petroleras.

La extraordinaria historia que los cables de WikiLeaks-Haití nos cuentan de la campaña de la Embajada de EU contra Petrocaribe –que ofrece unos evidentes beneficios a Haití– pone al descubierto las verdaderas prioridades del “socio bilateral más importante y digno de confianza de Haití”, como Sanderson califica a Estados Unidos.

En cuanto a Préval y sus funcionarios, los cables indican que, ante el poderío de Washington, emplearon una de las formas preferidas de resistencia haitiana, que se remonta a los tiempos de la esclavitud, conocida como marronage, según la cual se hace como si se estuviese de acuerdo con algo, para hacer lo contrario. Esta dinámica de la presión de EU y la sutil reacción de Haití se ha mantenido bajo el gobierno Obama, que ha tomado medidas para marginar Inité, el partido político de Préval, en favor del nuevo presidente Michel Martelly y su grupo de hombres de negocios haitianos proestadounidenses.

Bajo la presidencia de Martelly, el destino de Petrocaribe es poco claro. Pero aquellos que aprecian lo que el programa ha hecho por Haití ven motivos de preocupación. Mientras Préval trató de mantener una equidistancia entre Washington y la alianza ALBA, Martelly celebró una reunión previa a la toma de posesión no con el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, sino con el de Colombia, cuyo plan de desarrollo neoliberal ha asegurado que va a imitar.

 

NOTA

 

(1) Cuando en este texto se hable de la Embajada, nos referimos a la estadounidense (N. del t.)

 

Fuente: http://www.thenation.com/article/161056/wikileaks-haiti-Petrocaribe-files

 

 

Petróleo o alimentos

* El presupuesto de 2011 se basa en un barril de petróleo a 65 dólares promedio, mientras el alza de los precios en el mercado internacional por las rebeliones sociales árabes, especialmente en Libia, hizo traspasar los 100 dólares el barril de la mezcla mexicana de exportación, durante la primera semana de marzo.

 

Emilio Godoy/ IPS

Del mercado internacional llegan para México noticias encontradas. Por un lado obtendrá más ingresos por sus exportaciones de petróleo, pero por otro ya ve encarecer sus importaciones hasta el punto de amenazar la situación alimentaria del país.

El presupuesto de 2011 se basa en un barril de petróleo a 65 dólares promedio, mientras el alza de los precios en el mercado internacional por las rebeliones sociales árabes, especialmente en Libia, hizo traspasar los 100 dólares el barril de la mezcla mexicana de exportación, durante la primera semana de marzo.

Analistas calculan que México, segundo productor latinoamericano detrás de Venezuela y delante de Brasil, podría tener este año un ingreso adicional de 11 mil millones de dólares sobre los 27 mil millones pautados en el presupuesto por las ventas del crudo.

“Uno esperaría que estos excedentes fueran destinados a tener un impacto productivo, pero no se ha podido garantizar esto. Además, los gobiernos federal y estadales no han mostrado voluntad de hacerlo”, dijo a IPS José Luís de la Cruz, académico del privado Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

Desde 2003, México incrementó paulatinamente sus “petrodólares”, de 16 mil 676 millones ese año hasta el récord de 43 mil 234 millones en 2008, cuando estalló en Estados Unidos la crisis financiera mundial que hundió los ingresos por estas exportaciones a 25 mil 693 millones un año después, para remontar a 35 mil 918 millones en 2010, según el gubernamental Sistema de Información Energética.

Pero dos organismos del bicameral Congreso legislativo, el Centro de Estudios de Finanzas Públicas y la Auditoría Superior de la Federación , han criticado que esos recursos han abonado el gasto corriente del gobierno, en lugar de canalizarse hacia una mayor inversión social y de infraestructuras.

Legalmente, en México los ingresos petroleros extraordinarios se distribuyen entre diferentes fondos especiales, para los 32 estados en que está dividido el país y para las inversiones de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex). Un esquema sobre el que hay críticas por la dificultad de controlar el manejo de esos recursos.

Pemex informó que la producción petrolera de 2010 se situó en 2,5 millones de barriles por día. Pero de ellos, 60 por ciento se destinaron a abastecer el creciente y subsidiado mercado interno, en un país con 111 millones de habitantes.

Por otro lado, el país debe importar una cantidad equivalente a sus exportaciones de crudo en derivados y productos petroleros, para abastecer sus necesidades internas, lo que neutraliza el impacto fiscal positivo de los petrodólares.

Pero, además, alimentada parcialmente por la propia subida de los valores de la energía, el mercado internacional arroja una noticia muy preocupante para México: los precios de los alimentos han alcanzado niveles de alarma, según alertan organismos financieros y agrícolas multilaterales.

Entre los rubros agrícolas con precios dislocados y oferta escasa, está el maíz, cuyo desborde de precios en 2007 ya condujo al país a la llamada crisis de la tortilla, una fina masa elaborada con ese cereal que representa la mitad del aporte calórico de la población más pobre del país.

Además, el impacto de los distorsionados mercados petrolero y agrícola hacen temer que corte el ritmo de recuperación de la economía mexicana, tras su caída de seis por ciento en 2009, que destruyó unos 900 mil empleos.

El año pasado la economía repuntó en 5,5 por ciento que permitió crear 700 mil nuevos puestos de trabajo, según cifras oficiales, y este año las previsiones eran de un crecimiento positivo de entre 4,2 y 45 por ciento, según diferentes fuentes.

“Avizoramos un panorama difícil. Va a haber más presión sobre los costos de producción y la fabricación de algunos fertilizantes derivados del petróleo”, señaló a IPS Max Correa, secretario general de la no gubernamental Central Campesina Cardenista, que agrupa a productores agrícolas de todo el país.

Desde 2010, los precios internos de los combustibles han escalado una media mensual de unos ocho centavos de dólar, dentro del objetivo del gobierno de reducir el subsidio al sector, actualmente de unos 2 mil millones de dólares anuales.

La nueva crisis de precios de los alimentos resalta la debilidad estructural de la producción agrícola mexicana, dijeron a IPS las fuentes consultadas.

Las heladas ocurridas este año en el norte mexicano devastaron las cosechas del maíz de grano blanco, el usado para consumo humano, por lo cual el gobierno recurrió a un proceso de resiembra de más de 200 mil hectáreas.

El país produce anualmente unos 22 millones de toneladas, según la Secretaría (ministerio) de Agricultura, con lo que satisface en torno a 70 por ciento del consumo interno, y el resto lo importa.

“Uno de los problemas es el modelo productivo a gran escala. ¿Por qué enviamos calabazas a Estados Unidos o traemos papa de China?”, planteó a IPS Ana Medina, coordinadora del autónomo Espacio de Economía Solidaria, una red que aglutina a 10 millones de personas.

Como sucede en los últimos años, la balanza agroalimentaria del país fue deficitaria en 2010, cuando las importaciones totales sumaron 21,7 mil millones de dólares y las exportaciones 18,6 mil millones.

De maíz las compras en los 10 primeros meses de ese año fueron de mil 320 millones de dólares, detalla el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Ineg).

El gasto en importaciones agrícolas es muy similar al presupuesto nacional para el desarrollo del campo mexicano, de unos 22 mil millones de dólares, según el Ineg.

Frente a la compleja coyuntura, nueve organizaciones campesinas pidieron al gobierno y al parlamento la declaratoria de una emergencia agroalimentaria, la creación de una reserva estratégica de alimentos y la aprobación del proyecto de la Ley para la Soberanía y Seguridad Agroalimentaria, en el Senado desde 2006.

“México es dependiente alimentario, perdió capacidad de autosuficiencia y quedó expuesto a la volatilidad internacional, no tiene capacidad para absorber esos choques. Por eso, se debería tener un programa de producción y de abasto para apoyar a los más pobres”, dijo el académico De la Cruz.

Las organizaciones pidieron al gobierno que invite al relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, el belga Olivier de Schutter, para que evalúe la situación del país.

Mientras, grupos de productores buscan alternativas que les permitan enfrentar la tormenta. “No tenemos variaciones de precios, porque tenemos asegurada una forma de producción recíproca y subsidiaria. Producimos, guardamos e intercambiamos semillas”, señaló Medina.

México ha aplicado una política mixta que incluye reducción de aranceles de importación, subsidios a la producción y desarrollo de cadenas de valor agregado.

Diferentes organismos regionales y mundiales han alertado que la volatilidad de los precios de los alimentos van a ser constantes en el futuro próximo.

El último en hacerlo fue el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, que el miércoles 2 difundió su informe sobre la “Volatilidad de precios en los mercados agrícolas (2000-2010): implicaciones para América Latina y opciones de políticas”.

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