El hombre de los quince segundos

* Cómo decirles que Ana, la valiente Ana, terminó por quedarse en la orilla de los afectos, rebasada por amor a un panista, desperdiciando la primera de sus oportunidades para convertirse en la izquierda victoriosa en una ciudad mustia pero que en política decide en bloque. Para eso falta corazón. Aquí, en Toluca, vivió el “Ché” Guevara. Hank lo cobijó por un tiempo pero lo mismo daría si no hubiera estado. Lo más parecido a la izquierda en la ciudad es una señal de tránsito, amarilla para colmo.

Miguel Alvarado.

Toluca, México; 26 de mayo del 2015. Ana Leyva llega al pequeño auditorio del IEEM. Entra temprano, cuando todavía no hay gente, tanta, y se sienta como una observadora más, en primera fila. Allí, junto a alguien de amarillo, de su equipo de campaña, cambia algunas palabras pero en realidad ha ido en busca de silencio. Se mantiene al margen, como estatua, pero el bullicio la inunda.

Es el tercer debate, el 25 de mayo del 2015, entre aspirantes a la alcaldía de Toluca y Leyva, del PRD, va en tercer lugar, alejada de los punteros, de quienes dicen serlo, Juan Rodolfo Sánchez, del PAN y Fernando Zamora, del PRI. Los candidatos no creen en las encuestas aunque las mandan hacer porque el electorado sí.

Las encuestas son adornos o lo contrario. Porque cómo podrían.

Ana está sentada al frente, donde nadie la ve o sólo su cabellera, recogida en un chongo. Otros contendientes pasean los pasillos de aquel lugar, con olor a elección. Nadie los conoce, y tratan de estar lo mejor que pueden. Nadie les obligó a asistir y luego de días reclamando espacios como éste, al fin se les concede. Se sabe de antemano que las próximas dos horas ni siquiera cambiarán las perspectivas. Nadie espera nada, menos desde la milagrería de la democracia en México.

Ana medita, hundida en el sillón. Gautámica, las piernas muy juntas, repasa el escenario mientras sus manos se unen en un acto de yoga electoral, desacalambrándose, contracturadas. En el regazo, los apuntes que habrán de servirle de guía en ese trayecto infame donde Caronte será aprendiz, apenas, de las orillas más democráticas.

Cinco atriles y ninguna silla. “Está de güevos estar allí de pie nada más para pelearse”, dice un fotógrafo pensando más en él mismo, mirando el reloj, la nariz hurgada. Atrás, justo en la misma línea de Ana está el panista Sánchez, quien aplaca su cansancio ejercitando una cara feliz que lo tiraniza, deformándole el rostro cuando la pierde. Allí, a medio pasillo, platica con quien se le acerca, cruzado de brazos, en control de la situación. Algo dice que se ríen con él. Un abrazo termina el ensueño y camina para encontrarse con Leyva. Saluda de beso, agachándose, mientras ella le muestra la sonrisa que ha cultivado para las campañas. Algo se dicen que los dos se alegran y luego posan para la foto mientras en el otro extremo Guillermo Molina, el del Partido del Trabajo, busca a gritos a Julio Añorve, su coordinador.

A falta de dios, que el IEEM tenga piedad.

Molina recorre los pasillos y el tal Julio no aparece. Los gritos de Molina, sin embargo, duran poco porque ha entendido que en este debate, aunque no se venga a debatir, podría decidirse su bono extra.

Porque los datos del PAN para el abstencionismo indican 50 por ciento.

A Molina le gusta el grito, lo pantagruélico. Viene de traje, porque esto, señores, sí es un debate, dirá más adelante cuando otro aspirante se burle de él diciéndole que no tiene méritos para la alcaldía pero quizás para dirigir la facultad de Derecho. En la esquina de Ana, el ayudante termina por empacar las notas en una bolsa de mandado rotulada con el nombre de Mario Medina, quien busca una diputación local en la ciudad. Allí, como una bolsa-bomba, quedarán hasta el final, cuando Ana por fin estalle cultivada en ira razonable pero tardía, que debió mostrar desde el principio, apoyada desde luego en la congruencia. Pero no lo hizo sino hasta que le recordaron que era pareja sentimental de Roberto Valdez, ex funcionario de Sánchez Gómez. La indignación, esa novia de nadie, ha quedado sólo para la anécdota. Mientras, Ana allí se ve bien, parada y seria, en medio de Sánchez y Molina. A los lados, el resto.

Antes de seguir: ellos enfrente tienen rosas sin buqué compradas para adornar aquella glaciación. Qué confiados, creyéndose gigantes (es que no nos creemos, para qué nos creeríamos).

Hum.

Gustavo González, por el Humanista. Militar y asesor de militares, de agentes federales. No se da cuenta el aspirante, a quien los demás llamarán “mi coronel”, de lo que significa eso en México. No se da cuenta, tampoco, que ser alcalde no es un juego de guerra ni ejercicios conjuntos aire-tierra-mar. Tlatlaya-Ayotzinpa-Tanhuato. No se da cuenta y no lo hará nunca.

Molina por el PT. Ana por el PRD. Sánchez por el PAN.

Aarón Dávila, por Movimiento Ciudadano

Maximino Pérez, por Morena

Sánchez le sonríe a alguien, náufrago en algún punto de la sala ya repleta. Después se entenderá que le toman fotos y es por eso el gesto transversal, casi áurico. Mientras, diremos que alguien lo admira y él acompaña en ese arrobo. Pero hay algunos que no lo tragan. El auditorio, una cuarta parte, está con el PAN. Un tanto igual lleva Ana y el resto, microscópicos pero ruidosos, se reparten. Acarreados hay en todos lados y en el IEEM no tiene por qué haber diferencia.

Esta vez tampoco está Fernando Zamora, el priista, pero esta vez ni siquiera en el rencor de los asistentes.

– No, no es buena opción –murmura una mujer en la primera fila, mientras apunta su pluma, cuando nombran a Sánchez. No, no, no, sigue diciendo, hasta que terminan de leer la ficha.

El humanista González estuvo en Inteligencia. Fue asesor de la PGR, de la Policía Preventiva y de comisiones de Seguridad Pública y Tránsito del gobierno del Edomex. Inicia enojado defendiendo sus blasones, sus encargos desde la inocencia política que demuestra. Enojado, reclama triturando, suprimiendo, dirían los Gafes, su propio tiempo de participación. Le alcanza, a pesar de todo, para balbucear, enérgicamente eso sí, la creación de un frente contra la inseguridad.

El moderador, un locutor local, está atento. También es el hombre del tiempo y de vez en cuando se le escuchará decir una frase que, apenas murmurada, se entiende como el límite. El conductor es el hombre de los 15 segundos. Y por eso viene de traje. Pero es así. Moderar es debatir, dirán en la calle los trasgresores horas después, cuando ejerciten señeros el desprecio a la democracia en general, del estú…

– Quince segundos…

– Yyy tieeempo, candidato.

El coronel se contiene. Todavía no entiende, y no lo hará, porque él mismo es intervalo, paréntesis entre su trabajo de inteligencia y supresión y ésta, la aventura política que lo justifica ante un público en tránsito de camuflaje. Por suerte va Guillermo, el Molina ilustre que ha comprado la impunidad en la memoria de sus ancestros, eso es lo que él dice, y que se nombra en público priista convencido. En política no hay pecado pero sí trasgresores y Guillermo, colorado pero elegante, considera que nada está por encima de la ley.

– Y es qu…

Un golpe en la puerta del acceso principal. Un tumulto, al menos docenas de pies arrastrándose.

– …e nada pu…

Gritos ahora sí, pero apagados, como detrás de los muros. “Miente el IEEM”, se escucha claramente. Pero también miente Eruviel Ávila. Mienten todos allá enfrente. Uno mismo, sometido al debate porque sí, sin escape, menos ahora, que la puerta se halla bloqueada.

– …ede es…

Miente el IEEM, vuelve a escucharse y esa repetición termina por girar algunas cabezas con el poder del aburrimiento. Molina reacciona en superslow motion y también se dan cuenta los demás, que mienten como dice la voz, atrás, mientras los del público murmuran que “allá van los reporteros”.

– … tar po…

Quince segundos, candidato.

Isaac Díaz es indígena y representa al Partido Encuentro Social, PES, que lo ha postulado para la alcaldía de la ciudad. Oriundo de Huichochitlán, hace años escribía poesía en otomí y se dedicaba a actividades culturales. Luego, quién sabe. Esa noche, la del 26 de mayo, ha reaparecido por la puerta principal del auditorio con un montón de gente atrás de él, que reclaman y preguntan por qué no lo invitaron. Por eso el IEEM, para Díaz, es mentiroso. Y lo es, incluso más, sólo que al del PES lo único que le importa en este momento es entrar.

– …r encima de la ley.

Yyyy tieeempo, candidato.

Ana. Es su turno y haba. Y habla mientras se entona, cuando Isaac entremete medio cuerpo.

Qué hará si lo consigue, porque tiene miedo. Tiene más miedo que rabia y con gusto, se le nota, daría la vuelta y regresaría pero no puede quedar mal. Habrá que seguir, cargar con los fajos de papel, La Jornada, quizás, y sus propias anotaciones en las que incrusta uñas y dedos como si fueran el último asidero. Díaz ya está adentro. Ha conseguido que los tres porteros lo dejen pasar porque a fin de cuentas tiene razón y el IEEM es embustero, aunque un joven con identificación de la instancia electoral le interpele. El “tú qué” es suficiente para engancharse contra ése, que, al fin y al cabo, dice que ser apartidista cuando lo enfocan los reporteros. Uno de ellos, frente a Díaz, le increpa porque grita, quizás para hacerse escuchar, en una pregunta que es reclamo y así suena. “Usted fue invitado, aquí hay una firma de recibido, me acaban de informar”. Y, bueno, hay un papel firmado por alguien cuya letra es la de un párvulo, pero Díaz no retrocede. Mal haría, menos ahora, que ya está adentro. Así que aparta a los periodistas mientras los porteros, con un “chigadamadre”, se recargan en las puertas de cristal que, dicen, están por reventar. Díaz avanza por el mismo pasillo que vio las suelas de Juan Rodolfo, los zapatos de aguja de Ana, el fru-frú ametrallado del coronel y como nadie lo detiene se para en seco, solo, porque ahora es la de a deveras.

Ana habla. Y habla. Y sí, habla.

El hombre del cronómetro le dice, porque tiene en sus manos algo que en otro lugar se llama protocolo o reglamento, que no puede pasar porque será muy candidato pero no confirmó la asistencia. Molina interviene, por qué no. Esto es un juego para él y, debemos reconocerlo, tiene razón. Las elecciones son un juego, ni siquiera un fraude, distracción monumental para adultos con vocación de servicio y valores inquebrantables. Y Díaz, el otro candidato otomí, es rechazado por los incluyentes aspirantes porque, sí, hay un reglamento y la inclusión no está por encima de nada. Díaz grita que el PES va arriba mientras baja las escaleras, en una iluminada contradicción que a veces la vida ofrece. El silencio invita y Díaz tiene que irse porque así son las reglas. Porque va arriba mientras baja.

Quince segundos, candidata.

¿A qué hora se fue todo al diablo?

II

Díaz ha llegado tarde pero no solo. Lo escoltan, o algo así, unos cuantos más, enojados aparentemente, que se pegan a las puertas de cristal que aguantan porque son gruesas. Todavía estuvieron así media hora, luego de retirado el aspirante, para ver si se podía hacer algo. Porque había que hacer algo, irse de manera más decorosa. “El que sale ya no entra”, anuncian los de la puerta, que finalmente reciben refuerzos mientras afuera, a pie de calle, se organizan las porras.

-Mi coronel, con todo respeto… –dice Molina una vez más.

Hasta ahora el debate transcurre y sólo eso. El formato permite, sí, la expresión, pero le importa un bledo el contenido y ya el público adivina guiones. Predecibles y desencantados luego de la zarandeada de Díaz, al final de cuentas los aspirantes siguen. Pronto, el desgaste es evidente. Cada uno, por su cuenta, se soba las piernas. Cambio. Ris-rás de zapatos y dobladillos. Cambio. La barbarie de no tener silla, mella. El debate sirve. Expone, ridículos, en el detalle del parado, del sentado, del dicho o de lo no hablado. Por eso Ana se ha guardado para el final y, a pesar de que calza las agujas más punzantes, tiene su as o lo que ella considera su manga de la suerte, agitada por fin, rompiendo el cansancio.

– Les digo a todos los policías corruptos que mejor se vayan. Me voy a ir duro contra ustedes… y el gobernador es cómplice.

Los aretes elegidos por Leyva le dan a su rostro la discreción de la plata, destellando mientras Sánchez, el panista, calza su corbata como un guante y plantea, siempre sonriendo.

Quince segundos, candidato.

No, no son quince segundos sino una monolítica acumulación de frases, disonancias desde facebook posteando las imágenes del candidato favorito. Otra vez, la mitad del auditorio atiende diligente la red social. Porque “en estos momentos el candidato de Morena explica la necesidad de sanear el Verdiguel”. En realidad, en esos momentos el candidato de Morena no aguanta las piernas y se da cuenta de que, a la salida, nadie lo espera.

Las propuestas, reportero.

– …el aeropuerto se nos ha venido abajo.

– …se cae la ciudad…

– …el primero que se hizo la prueba fue su servidor…

– …es el cáncer de la…

– …de… de… de…

– …mi coronel, con todo respeto…

Afuera los tambores, la rebelión que espera y que no es más que gritería, no halla otra expresión que lo gutural.

Quince segundos, reportero. Hasta aquí 2 mil 189 palabras.

Ana dice, citando, que “cuando una mujer entra en política, cambia la mujer, pero cuando…”, le da la razón a ese mundo porque la vida es una cita y esta vez Leyva ha reservado ese encuentro para el final, cuando Juan Rodolfo beba galán el agua que discreta se les entrega a los aspirantes, cuando Molina diga que se ha perdido el piso, cuando el coronel dispare sus orígenes, cuando en la porra del Humanista, en la fila central, haya dos mujeres realmente guapas.

– Aquí ganamos todos por asistir -dice Sánchez como respirando, porque sabe que es el final de la reunión. Alude a Zamora el priista, está bien, no pasa nada y recuerda que lo ha demandado por operar programas federales.

“Estamos ganando”, reflexiona al final, como en ultimátum. “Al candidato del PRI sólo le importan los votos”. Sánchez calla. Ha terminado. La parte que domina de ese estadio rompe en aplausos, en perfecto timing con la sonrisa del que, ahora sí, descansa.

Ana.

– Ya sabemos que hay de dos. Unos, que no vinieron a debatir –dice- elevando la voz mientras Sánchez le sonríe, porque qué más puede hacer.

– Y otros -grita Ana, en pleno desbarranque- ¡que no cumplieron cuando fueron gobierno!

Y saca los papeles donde, una vez más, se exhiben las gratificaciones de Sánchez cuando alcalde. Ahí están, esta vez en el IEEM, desde aquella bolsa amarilla del mandado, rotulada con el nombre de Mario Medina.

A Sánchez se le van los pies y se acerca al micro que le toca para gritar pero contenerse al mismo tiempo que “eso ya está…”. Se controla pero ese gancho a la sonrisa lo sacude, lo pone de malas, lo irrita, le echa a perder la noche. Y todavía tiene que ir y hablar a la gente afuera. Tiene que ir a la fuente del Águila, hablar con la gente.

Ana, eso ya está.

“¡Es grillera, le gritan a la perredista!” cuando a ella todavía le alcanza para sacar fotos de la bóveda del Verdiguel, colapsado y malherido. El auditorio se enerva pero es ya la recta final y no importan unos minutos más. El mundo da una vuelta y Ana, la defensora de los derechos de las mujeres y denunciante de feminicidios, está en el centro.

III

Epilépticos, los simpatizantes cantan afuera, a la entrada del IEEM. Se han formado dos coros, los perredistas y los panistas. La gente, clasemediera o menos, está harta del frío y con la mirada encendida, algunos. Agitan sus banderas, es cierto, pero cualquiera lo haría. Aquel trabajo de agitar el emblema político podría, en una de esas ayudar a ganar porque el triunfo se esconde hasta en la bandera más desgarrada. Ellos, los de los bandos, esperan que ganando alguien sean incluidos, que no los eliminen de los programas, como a Díaz, al pobre Isaac. Que alguien, aunque sea primo lejano, obtenga trabajo y proyecte. Pero allí afuera, a las 11 y media de la noche, esa revoltura azul y amarilla es la misma cara jodida que se repite año con año.

Aquí no es Tlatlaya, aquí está peor.

En esa celebración están los Medina, Mario y su hermano Gabriel, en la orilla del hacinamiento. Los cantos, las porras, el volar de las telas y, por otro lado, la azul provocación de hacer que Sánchez Gómez hable, inhumano como ya resulta, ante un altavoz y convoque al aquelarre, los enerva. Cuál búnker estratégico. Cuál, cuál. Reducidos al amarillo, los Medina se desaforan y mientras Gabriel, quien será regidor -pase lo que pase- en la próxima administración municipal, fuma, el otro comparte su necesidad más inmediata.

– ¡Qué exhibida le pusimos! Braavo, Anaaaa! ¿Vieron su cara? ¡No pudo, no pudo! –festeja el aspirante al lado de Citlalli, asesora de su campaña, quien comparte pero no exterioriza.

Cómo decirles que Ana, la valiente Ana, terminó por quedarse en la orilla de los afectos, rebasada por amor a un panista, desperdiciando la primera de sus oportunidades para convertirse en la izquierda victoriosa en una ciudad mustia pero que en política decide en bloque. Para eso falta corazón. Aquí, en Toluca, vivió el “Ché” Guevara. Hank lo cobijó por un tiempo pero lo mismo daría si no hubiera estado. Lo más parecido a la izquierda en la ciudad es una señal de tránsito, amarilla para colmo. Ana tendrá otra oportunidad, ella y su grupo lo saben (lo saben) pero esta vez deberá ceder. Sánchez, por su lado, hará lo que pueda para bajar las infames predicciones que hacen de Zamora un alcalde imposible, llegado de tierras cercanas, cargado de casas y gorras, de tarjetas de La Efectiva.

– ¿Y cómo viste? –dice Medina luego, más calmado.

– No, no manches.

Mario, por supuesto, no es un epiléptico de verdad.

El aspirante del AK-47 y su foto comprometedora

* Mientras las quejas vienen y, sobre todo, van, Fernando Zamora se decide y su primer discurso es el esperado para un hombre que ha sido fotografiado con un rifle AK-47 o cuerno de chivo, y cuyo caballerango, en aquella imagen posada –dice él- era el líder de Los Zetas en el sur del Estado de México, Albert González Peña, preso ya por narcotráfico. Allí, con Carlos Iriarte, líder del PRI estatal como fantasmal testigo, las abstracciones emergen.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 1 de mayo del 2015.

A las once de la noche del último día de abril algunos camiones alquilados se detienen a dos cuadras del centro de la ciudad. Permanecen allí unos minutos mientras desde adentro se escapa la algarabía de los que han llegado. Justo cuando falta una hora para la medianoche los pasajeros bajan en tropel. Llevan maletas y alimentos. Sus tortas, en bolsas de plástico, son parte de una identidad  inexcusable, como sucede con los guardaespaldas, que en México los ubica del lado de los acarreados. Camisetas rojas y un entusiasmo rayando en el fanatismo –no es cierto, pero en la necesidad sí- los impulsan a hacer algo que casi nadie está dispuesto, aunque mediara un pago. Atraviesan la avenida Morelos de la ciudad de Toluca y se dirigen al portal cantando. Esta vez no son las de Vicente Fernández, sino las porras que ensayaron por días para apoyar al aspirante de PRI a la alcaldía de Toluca, Fernando Zamora, y que mascullan afirmándolas. Se dirigen a la Plaza González Arratia para impulsar al que los va a impulsar, según los términos elementales del acarreo mexiquense, que al final de cada elección se reducen a la entrega de tortas, despensas si hay voluntad y un pago de hasta cinco mil pesos a los líderes de barrio, que siempre se retrasa. No tiene que ser hoy ni aquí, pero al terminar la campaña habrá una protesta masiva en el edificio estatal del PRI. Los movilizados presionarán para que se les pague. Lo harán, sí, luego de un maratón de mentadas y alardes de influyentismo.

Pero, hoy, ese día está todavía lejano, marcado solamente en el calendario de los apuros. Mientras es lo que es, está lo que está. Y en ese flujo que, se sabe y hasta apena, está Fernando Zamora, quien a las doce de la noche arranca su campaña.

¿Qué hace Zamora con un montón de gente a la hora de las brujas? Pero también lo hacen los demás. El panista Juan Rodolfo Sánchez, la perredista Ana Leyva y los candidatos a diputados locales. Cansados ellos mismos, exhaustos porque han planeado, visitado, reunido, hablado, estrechado manos, prometido, negociado, preparado publicidad, pagado, quedado a deber los últimos meses para este momento, por fin ven la hora. Y ese momento en realidad es, precisamente, lo que nadie quiere.

En fin. El aquelarre continúa y nada es verdad. Que el sentido de pertenencia, que la personalidad aplastante del candidato y, ahora sí, los buenos tiempos como con Peña Nieto, están allí. Pero no es cierto, al menos para la mayoría. Para Zamora el triunfo significa el alargue de su carrera pública, de la que nada se puede contar excepto, una vez más, una historia matizada en la tragicomedia. Para los otros, cargos menores aunque también la posibilidad de integrarse o seguir en la burocracia dura, aunque a México se lo cargue la chingada.

Unos, ahí parados, vestidos de rojo, dicen: “va a estar de la chingada”.

Otros, con sus tablets tomando video, dicen: “ya chingamos”.

Ellos, con sus listas en las manos, recorren la muchedumbre y dicen: “¡chínguenle!”.

El otro, ya para cerrar, dice: “¿y si nos chingan?”.

Zamora ni cuenta se da, pero sabe lo que pasa. Lo ha hecho antes, aunque aquella ocasión perdió la elección para una diputación. Cómo cambian las cosas. Hace dos o tres años era el perdedor y ahora podría ser alcalde. ¿Cuál es la diferencia, entonces? ¿Qué hizo para cambiar, al menos esa percepción?

Las elecciones desde el PRI son actos curiosos, actividades extrañísimas de estudio antropológico pero también, dice el periodista Francisco Cruz, autor del libro “Negocios de Familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña”, nos muestra que los priistas están convencidos de que “si nos ponen una vaca como candidato, ustedes votan por ella, pero cómo no”.

Las elecciones desde el PAN y el PRD no se diferencian mucho. Claro, dice el equipo del candidato a diputado local por el distrito I, Mario Medina, que “el gobierno del Estado de México está en campaña permanente desde los gabinetes de Regionalización, que funcionan en un sistema de valores entendidos, donde uno debe el cargo que ocupa, lo debe cuidar y otro, el gobierno, cobra ese premio otorgado porque hay una obligación de activismo electoral por años. Todos los lunes los miembros de este gabinete, que son prácticamente todos los secretarios de Estado y la mayoría de directores y funcionarios de segundo y tercer nivel, acuden a una región del Estado de México, previamente distribuida. Allí, en actos privados, reparten cosas. Pero también convencen. Se avientan sus discursos, apuntan en listas a las personas convocadas, que también son acarreados y comprometen. Todos los lunes de todas las semanas, desde el gobierno de Jorge Jiménez, en los años 70, se viene realizando. Entonces, ¿te das cuenta del monstruo al que se enfrenta la oposición? Porque, ¿cómo le hacemos?”.

En realidad hacen lo mismo, pero con menos recursos y, eso sí, más impericia que en lo privado se traduce, en esta tragicomedia de enredos y palíndromos, como astucia.

Mientras las quejas vienen y, sobre todo, van, Fernando Zamora se decide y su primer discurso es el esperado para un hombre que ha sido fotografiado con un rifle AK-47 o cuerno de chivo, y cuyo caballerango, en aquella imagen posada –dice él- era el líder de Los Zetas, Albert González Peña, preso ya por narcotráfico. Allí, con Carlos Iriarte, líder del PRI estatal como fantasmal testigo, las abstracciones emergen.

– Vamos a hacer una campaña muy positiva y propositiva. No nos vamos a pasar “peliando” con los otros candidatos, sino escuchando, proponiendo y trabajando de la mano con la gente, porque esa es nuestra esencia, esa es la esan… esencia de los priistas”, dice el profesor, categórico, como escriben los reporteros, enfático, seguro de sí mismo. Surrealista, firme y hasta socarrón, y con un vozarrón donde aplica las enseñanzas de aventuras y desventuras, sin trompicones como los de Peña, así, facilito, aquella lectura avanza.

– Habré de presentar las constancias oficiales que prueban mi transparente y honesta trayectoria profesional y política. Y digo esto porque ya me enteré que quieren calumniarme con una foto de hace muchos años. Ya nos dijeron que intentarán hacer campaña negra con una foto choteada. ¡Qué digo choteada! ¡Megachoteda!…”. El calificativo arranca algunas risas. Pero el problema es que aquella imagen es megachoteada pero real. En serio, no puede hacerse una campaña negra con datos reales, con la vida pública de un aspirante, que es lo que ha sido, aunque ya esté choteado, megachoteado.

Zamora, endeble, se defiende antes de que lo ataquen.

– …¡exhibida desde hace más de diez años!”, recalca. Otra andanada de aplausos. Y es que diez años es la eternidad y una foto de hace más de diez años pierde vigencia, se diluye como los procesos judiciales o se empantana como las demandas laborales, los pagos a proveedores desde las dependencias gubernamentales. La gente vitorea, coreografiada como en los programas del Chavo del Ocho. Por qué se ríen, sería una seria pregunta que nadie quiere hacerse. Sólo ríen y de esa multitud se desprende una ovación, aunque abortada al final, que sin embargo impregna aquella sonoridad, el eco de un uuuuuhh cumpleañero o de concierto pop. En todo caso, de apertura de campaña.

¿Cómo se habrá enterado el profesor de las campañas negras que se preparan en su contra? ¿Alguien le avisó, le diría que volteara a San Cristóbal Huichochitlán, a San Pablo Autopan, a la foto del cuerno de chivo que quedará para siempre en el recuerdo? Presentará las constancias de su honrada trayectoria, con sello, oficializadas desde el sistema que lo ha cobijado desde que era un humilde maestro de primaria y que no contemplan que una foto sea delito. No, no es así. Pero las constancias tampoco significan que Zamora sea lo que dice que es.

Carlos Iriarte aplaude y sonríe. El líder estatal del PRI no puede reprimir una sonrisa que ni siquiera es de este mundo y se sumerge en la algarabía de esa actitud, tan peñanietera, tan gaviótica. Y aplaude sonriendo, entonces, porque una foto tan megachoteada con un narcotraficante en México, en Toluca, sólo merece un aplauso. Fernando Zamora toma confianza y arremete sin darse cuenta de que lo hace contra sí mismo. Porque pocos se acuerdan de esa fotografía. La memoria del profesor, fresca, que abarca, es también su propia victimaria. ¿Un narcotraficante? ¿Sólo eso, profesor?

– A la bio, a la bao, a la bimbom bá, Fernando, Fernando, ra ra rá.

Iriarte y Zamora se unen, fraternos, con el brazo semilevantado, el puño en gesto de fuerza, modernos y mexicanos vikingos celebrando en torno al recuerdo de Albert González Peña.

– … exhibida desde hace más de diez años y todavía no le encuentran los tres pies al gato –remata como lo haría un centro delantero en la jugada definitiva. Zamora entrega un fólder a su ayudante. Allí, la película se detiene en un necesario freezze porque, al mismo tiempo, no necesariamente sincronizados, el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez hace lo mismo. El mismo acto, pues, sólo que sin fotos megachoteadas. Tendrá las suyas, muy suyas y la exposición pública para él tendrá el recuerdo del desalojo del mercado Juárez. Dos detenidos que, dicen los comerciantes, no se sabe dónde están, y una relación política con Peña Nieto que no se confirma pero tampoco se niega, serán sus costales por un mes.

Y la escena es similar a la de la Plaza González Arratia. Un espacio cerrado, para menos gente, es mar de banderas blancas y azules. El discurso: la voluntad, la campaña de la gente, la inseguridad y un recorrido inicial, el primero de mayo, por los portales de Toluca.

¿Qué es hacer campaña política en el siglo XXI?

El único ítem que no utiliza es el de la verdad. Nadie dice la verdad. Las posibilidades no son una verdad. Pavimentación, corredor turístico, 20 mil nuevas microempresas, cero tolerancia a la corrupción.

¿Qué es hacer una campaña en el siglo XXI en Toluca?

En realidad, no significa nada cuando se espera que el 50 por ciento del electorado se abstenga, cuando encuestas del CEPLAN, propiedad de un ex consejero del IEEM, Juan Carlos Villarreal, da empatados en primer lugar a Zamora y Sánchez Gómez y en tercero al PRD de Ana Leyva.

Pero Zamora.

El profesor ha seguido hablando en ese espacio-tiempo elongado gracias a la metafísica, a la técnica del video y de la imagen para siempre allí, a pesar de uno mismo.

– Les decimos que se ven muy mal –truena el aspirante priista a la capital del Estado de México, recordando a aquellos que harán campañas negras porque su foto, esa foto, dará la vuelta por las redes sociales y algunos medios.

– Les decimos que se ven muy mal, que mejor ya cambien de rollo y propongan argumentos. Invito a todos los candidatos de todos los partidos que presentemos propuestas para convencer a la gente, pero sobre todo que nos pongamos a trabajar desde el primer día con información veraz. Estoy demostrando quién soy, como candidato a presidente municipal de Toluca. Que se escuche: soy el primero y el único candidato en exhibir públicamente constancia de no antecedentes penales y de no registro de sentencias condenatorias en contra de instancias federales. Desde este día, a todos les digo, con toda seguridad: ¡a mí que me esculquen!

Zamora juega con una fuerza que no controla porque desconoce: la palabra, una herramienta que la política no usa, vitupera, menosprecia. Y se equivoca.

Francisco Cruz recuerda que una de las motivaciones para hacer el libro Negocios de Familia provino del mismo Peña Nieto, en ese entonces gobernador del Edomex. En una entrevista callejera, alguien le preguntó al ahora presidente si era verdad que era pariente de ex gobernadores mexiquenses. Peña contestó que ni sabía ni se acordaba pero que si había alguien, algunos, que quisieran investigar sus raíces familiares, pues adelante, que con mucho gusto.

– Yo –dice Cruz- lo investigué y ahí está su árbol genealógico, mano.

Fernando termina su lectura y con mano temblorosa exhibe los documentos prometidos. “Vamos a ganar, vamos a ganar”, gritan sus acompañantes, con el sueño ahuyentado a las 12 de la noche, a pesar de saberse desplazados de la cama necesaria. Llueven papelitos y parabienes. Iriarte, ay Iriarte, le sostiene solícito el micro al profesor. Desde lejos, los textos sellados con tinta azul son levantados por Zamora como un campeón de goleo, trofeos de caza depredadora. Habrá que creerle, desde los 20 metros que separan al candidato del mundo real, de la muchedumbre choteada que lo apoya.

Pero Zamora tiene razón. Hacer campaña desde fotos con narcotraficantes está choteado. ¡Qué decimos choteado! Choteadísimo!

El otro precandidato del PRI para Toluca

* Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

 

Luis Zamora Calzada

“…Dile a la gente que no hay candidato del PRI para el ayuntamiento (de Toluca), la convención es hasta el 23 de marzo, es mentira que ya sea el diputado federal con licencia, el de San Cristóbal, él quiere engañar, hombre, pero no es cierto…”, dice el otro precandidato a la presidencia municipal, mientras pasa una a una las hojas de la convocatoria de fecha 19 de febrero de 2015.

Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

El documento que enseña, de cuarenta páginas, contiene procedimientos y fundamentos del Consejo Político Nacional; llama la atención el apartado que hace hincapié en las “medidas para blindar al partido, sus aspirantes, precandidatos y candidatos en contra de la delincuencia organizada y del uso de recursos de procedencia ilícita en los procesos electorales federales y locales…”, así como la fecha de la convención y su lógica de desarrollo.

El otro precandidato, durante la entrega de documentos en el Comité Municipal de dicho partido, comenta: “me acompañé de dos notarios públicos para dar fe de los hechos. El elemento legal no puede hacerse a un lado, sobre todo cuando mi participación rompe el esquema del candidato único, que quiso hacer creer a la gente el presidente estatal del partido. ¡Qué unidad ni qué unidad, están equivocados! Si no querían que hubiera más participante, ¿para qué sacaron la convocatoria? Ahora se tienen que ajustar a lo que marca la Ley”.

Señala que “no hay candidato aún, lo que se realizó el 3 de marzo fue la simple entrega de documentos, eso da el carácter de precandidato, jamás de candidato, para ello se tiene que cumplir con las otras etapas que marca la convocatoria”.

Con el rostro serio, indica que superará los candados que le han impuesto, la presentación de 16 mil firmas el diecisiete de marzo, no serán un impedimento, por lo que hace un llamado a sus amigos, simpatizantes, ex clientes, entre otros, para que le sigan ayudando y, seguro, reta: “vamos a llegar con más firmas”.

 

Tareas inmediatas

 

El recién nombrado secretario de Educación del Estado de México, Simón Iván Villar Martínez, tiene un contexto complicado inmediato. El panorama educativo de la entidad requiere del cumplimiento de mandatos nacionales diversos, que a la fecha quienes administran a las escuelas públicas han sido omisos en realizar. Incluso, en algunos casos, son quienes provocan con sus acciones que no se lleven  a cabo.

Es del conocimiento de padres de familia y alumnos que el último viernes de cada mes no hay clases, porque los maestros asisten a los llamados Consejos Técnicos Escolares, reuniones con una agenda rígida, con escasas aportaciones a los estilos de docencia de las aulas escolares de las instituciones educativas.

Lo más novedoso de estos consejos ha sido la llamada Normalidad Mínima, enfocada a la parte operativa de la escuela con ocho obligaciones que llaman rasgos, y son, entre otros, cumplir con el servicio educativo durante todos los días establecidos en el calendario escolar, iniciando puntualmente los maestros sus actividades, ocupando todo el tiempo en actos de aprendizaje, garantizando además que todos los grupos cuenten con sus maestros todos los días.

En abierta contradicción a los rasgos señalados, el director general de Educación Básica de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de México, en  actividades que no son de su competencia desde lo establecido en la Ley Orgánica de la Administración Pública Estatal y del Reglamento interior de la Secretaría en comento, viene realizando tareas con su grupo político impidiendo el cumplimiento de lo señalado en el párrafo que antecede.

Ocupando tiempo del horario laboral, hay una estructura de maestros que han llamado “Reparte-despensas”, pertenecientes al grupo citado -con la anuencia, por supuesto, de directores escolares, supervisores, así como subdirectores regionales participantes, dependientes de la dirección general de Educación Básica- quienes con un estatus de “intocables”, abandonan a los alumnos a su cargo para recoger, organizar y entregar a las personas de sus listados, los enseres encomendados.

Nadie puede ni debe oponerse a estas salidas, tienen el respaldo de los “jefes”, sin importar que vulneren con su actuar la organización y administración escolar, se sienten protegidos pero no son los mejores maestros, aseguran muchos docentes que se han negado a incorporarse en estas tareas.

Esta es una de las primeras tareas que tendrá que resolver el actual secretario de Educación a menos que no esté en disposición de cumplir con la política educativa nacional y no tenga mayor interés en el asunto educativo.

Tormentas inesperadas

* La elección de autoridades municipales en Toluca podría depender de un río. El Verdiguel y su bóveda, que cobraron una víctima fatal, evidencian el trabajo de las autoridades y el compromiso que tienen con la ciudadanía.

 

Luis Zamora Calzada

Toluca, México; 23 de febrero del 2015. Una tormenta inesperada en pleno mes de febrero, para ser precisos el día 11, colapsó la bóveda del río Verdiguel, entre Lerdo y Quintana Roo en la ciudad de Toluca, cobrando una víctima fatal, quien literalmente se hundió y su cuerpo fue localizados días después.

Hecho lamentable que dejó al descubierto algo muy simple: quienes realizaron la obra no tomaron en cuenta las determinaciones naturales al entubar el agua, se cerraron filtraciones que le daban su propio cauce y evitaban desgracias como la que ocurrió.

En términos de una ecología política, la fuerza natural ha alcanzado el mapa partidista y a sus actores, de quienes se hablan linduras extremas. Entre las menores, encontramos que muchos residentes de las calles citadas, sin uso de medios de información escritos o televisivos, pero sí de voz en voz, han descalificado a la administración municipal actual sin importar el nombre del titular en turno, ampliando la crítica a otras obras como la Ciclopista o la Alameda, entre otros.

Las quejas son crecientes. A manera de ejemplo, las dificultades que aseguran enfrentar hasta para sacar los autos de los domicilios ubicados en esta calle, dicen, han obligado a mucha gente a cambiar de domicilio. Queda claro que manifiestan enojo en contra del partido que postuló a la actual administración municipal.

Para colmo de males de la capital de nuestra entidad, una tormenta sin agua cayó en la Universidad Autónoma del Estado de México, en la denuncia presentada por la Secretaría de Educación Federal (SEP) ante la Procuraduría General de la República (PGR) por probables actos de corrupción.

En comunicado difundido por la SEP, señala que “como consecuencia de los trabajos realizados por la Auditoria Superior de la Federación respecto a la cuenta pública 2013, la Secretaría de Educación Pública presentó desde hace varios días, denuncia ante la Procuraduría General de la República, haciendo de su conocimiento diversos hechos que pudieran ser constitutivos de delito.

La denuncia de la dependencia promueve la intervención de la PGR, a efecto de que investigue a fondo y ejerza en caso de que proceda, las acciones penales correspondientes…”.

En días previos a la difusión del comunicado, un conocido medio nacional publicó en su primera plana, que la SEP había gastado de forma irregular 312 millones de pesos en cuatro contratos para digitalizar y ordenar documentación.

El problema torrencial, con caudales no precisamente acuáticos, consiste en el señalamiento de que tres de esos contratos se adjudicaron de forma directa, nada más ni nada menos, que a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), institución que será la responsable de los análisis que dictaminen las condiciones de la bóveda del Río Verdiguel, según notas periodísticas locales.

Lo anterior parece anticipar verdaderos colapsos electorales, las aguas se ponen bravas, no será fácil volverlas a su caudal normal.

 

Incertidumbres locales

 

La gente habla y murmura. El cambio de administración local es tema diario. Hay incertidumbres en los habitantes del municipio de Toluca y entre los más recurrentes se encuentra la falta de certeza del partido que gobernará en el próximo periodo municipal.

El asunto no es fácil a decir de los habitantes.

Algunos opinan que para Toluca se puede estar gestando un esquema visible a nivel nacional, por ejemplo el caso de Michoacán se asegura es ilustrativo y puede utilizarse para el análisis. Se dice que en ese estado se ve con toda claridad que no es importante quién encabece la candidatura del PRI, porque van a perder las elecciones, la gubernatura será para Silvano Aureoles, el del PRD, mencionan.

“Es una especie de acuerdos y pagos no escritos, los grupos así se mueven, no es casual que no le hayan dado una diputación plurinominal a Marcelo Ebrad, quien hubiera representado una piedra en el zapato hasta con el propio presidente de la república, si le hubieran permitido llegar a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; el grupo de los llamados Chuchos simplemente cumplieron con no dejarlo entrar a cambio de la gubernatura del estado de Michoacán, esta es la moda, lo vimos en el Pacto por México… en Toluca puede darse la misma estrategia”, señala un militante del PRD en Toluca.

“El gran desgaste del partido que gobierna el municipio es palpable. En una campaña proselitista de poco tiempo no se pueden revertir asuntos graves como los que son de conocimiento público. Imagínese, la definición del candidato o candidata del PRI por el municipio de Toluca debe salir a más tardar el 3 de marzo. La elección será el 7 de junio, es muy corto el tiempo para olvidar el tema del río Verdiguel, por mencionar un asunto, pero agreguemos a quienes serán los seleccionados para las dos diputaciones locales y federales. Si su imagen no es aceptada, empeoran las percepciones y harán perder votos…”, se asegura.

Se afirma que ante este probable escenario, lo más fácil es aplicar algo similar a la estrategia que se tiene en Michoacán, es decir, será suficiente con mandar como candidato del PRI al más débil de los aspirantes para garantizar que triunfe el de otro partido, con quien probablemente se tenga ya algún acuerdo, no público, por supuesto, que puede ser de pago de facturas políticas o de algunas otras diversas. Las respuestas para interpretaciones y análisis se tendrán en una semana, si en que los calendarios no cambian.

¡Vaya panorama! Lo previsible para el ámbito local parece encaminarse al ejercicio del voto diferenciado. El voto nulo que promueven algunos o no ir a las urnas no beneficia a nadie, mucho menos al municipio. Es necesario salir a votar.

De compras en el PRI

* Juan Armando Hinojosa, el empresario consentido del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, también hizo negocios con el PRI del Estado de México, al que le vendió servicios de aerotaxis durante todo el año 2010 por más de cuatro millones de pesos.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 20 de febrero del 2015. El PRI del Estado de México pagó a la empresa de Juan Armando Hinojosa, Eolo Plus, dedicada a la renta de aerotaxis (aviones y helicópteros), 4 millones 945 mil 416 pesos con 97 centavos por servicios de enero a diciembre del 2010, cuando Ricardo Aguilar Castillo era presidente estatal de ese partido (2006-2011). Actualmente, Aguilar es subsecretario federal de Alimentación y Competitividad en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Las cantidades están asentadas en copias de facturas publicadas por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), en el apartado de Información Pública de Oficio, como respuesta a una petición de información con el folio 00006/IEEM/IP/2014, realizada desde el 2014, y que se puede consultar en la dirección http://www.ipomex.org.mx/ipo/portal/ieem/solicitudes/2014/0/1.web, en la solicitud número seis.

El mes que más facturó la empresa de aviones de Juan Armando Hinojosa fue septiembre, con 724 mil 368.61 pesos. En ese año, el 2010, no hubo ningún mes en el que la empresa Eolo no vendiera servicios al PRI del Estado de México.

Así, en enero cobró 231 mil 955.32 pesos.

En febrero, metió facturas por 102 mil 983.77 pesos.

En marzo el PRI debió pagarles 109 mil 787.04 pesos.

En abril los cobros aumentaron y Eolo pudo facturar 507 mil 851.77 pesos.

Mayo les reportó 524 mil 87.62 pesos, mientras junio les dio 558 mil 176.05 pesos.

En julio los cobros bajaron a 324 mil 781.81 pesos.

Agosto duplicó esa cantidad y facturaron 642 mil 852.20 pesos.

Luego de septiembre, en octubre se facturaron 3242 mil 560.28 pesos.

Noviembre les ingresó 599 mil 215.78 pesos y diciembre les reportó 279 mil 816.90 pesos.

La primera factura de Eolo ingresada al PRI en el año 2010, tiene el folio 1990. Luego de un año, las facturas de Eolo, 52 de ellas para el PRI del Edomex, eran, hasta el 16 de diciembre del 2010, 3 mil 597.

Noviembre fue el mes que más servicios ofreció Hinojosa al partido político de Enrique Peña, con ocho, aunque las facturas no especifican de qué tipo son y sólo los describe, todos, como “Servicios prestados al Partido Revolucionario Institucional los días 16 de enero”, como ejemplifica precisamente la primera factura, la 1990 Tipo “A”, emitida el 21 de enero del 2010 y con un sello que dice “PAGADO”. Todos los cobros se estipularon en una sola exhibición a favor de la aeronáutica, cuyos datos aparecen encabezando las facturas. Allí se lee “Eolo Plus, SA de CV, con Registro Federal de Causantes y la dirección social de la empresa, que pertenece al Grupo Higa”, EPL060619669, y la dirección, José Vicente Villada Sur, número 114, tercer piso, colonia Centro, CP. 50000, en Toluca, México.

Eolo se describe a sí misma como “una empresa de servicios de FBO y taxi aéreo ubicada en la Ciudad de Toluca, Estado de México. Contamos con los más altos estándares de calidad para satisfacer las necesidades de la aviación ejecutiva en México” y dentro de sus servicios ofrece hangar cerrado en una superficie de tres mil metros cuadrados: oficinas corporativas, sala de pasajeros y renta de aulas para conferencias y eventos privados.

Eolo ofrece tres tipos de aviones. El primero, un Challenger para 12 pasajeros para 7 horas y media de vuelo. También está el Hawker 800, para 8 pasajeros, para 5 horas y media de servicio y por último el Learjet, para 10 ocupantes y cinco horas de vuelo.

La flota de helicópteros incluye modelos Agusta Koala para ocho pasajeros, incluidos los pilotos y tres horas y media de vuelo.

También ofrece otro tipo, el Agusta Grand, para los mismos 8 pasajeros y tres horas y media de vuelo.

Castillo dejó el cargo en abril del 2011 y fue sustituido en el PRI mexiquense por Luis Videgaray Caso, actual secretario federal de Hacienda. La gestión de Videgaray al frente del PRI también le dejó al empresario Hinojosa algunos negocios, éstos facturados por la compañía Publicidad y Artículos Creativos (PACSA). Las facturas, publicadas también por el IEEM, son pocas pero se fechan a partir del 9 de junio del 2011 y dan un total de 141 mil 540 pesos.

PACSA cobró al PRI 48 mil 720 pesos por 2 mil lapiceras impresas.

Tres mil 480 pesos por tres mil reglas impresas.

Por mil 500 vasos impresos, 24 mil 380 pesos.

Mil 500 sandwicheras impresas costaron 44 mil 800 pesos y por mil botes dobles impresos, 30 mil 160 pesos.

Ese mismo año, Videgaray también asumió la coordinación general de la campaña para gobernador del Estado de México que eventualmente llevaría al priista Eruviel Ávila al Ejecutivo mexiquense.

Juan Armando Hinojosa hizo en el año 2000 aportaciones económicas al PRI, como consta el 13 de julio de aquel año, cuando depositó 406 mil 940 pesos para apoyar campañas, según un documento del IFE que recababa folios de recibos de aportaciones de simpatizantes y que se encuentra en http://www.ife.org.mx/documentos/PPP/ppp/materiales/aportaciones/pri-simp-esp.pdf.

En el 2011, una nota publicada en la columna del periodista Salvador García Soto, decía que “la PGR integra nuevas acusaciones contra Hank Rhon y en esas indagatorias saldrán a relucir nombres de prominentes políticos del PRI. Uno de los datos que se investigan tiene que ver con las bitácoras del avión de lujo, propiedad del dueño de Grupo Caliente, que realizaba frecuentes viajes a Estados Unidos con políticos y empresarios de primer nivel. Se trata de un Gulfstream 300, más grande y lujoso de los jets privados, con capacidad para 14 personas a bordo, dormitorios y utilizado por los altos ejecutivos del mundo para realizar viajes incluso transatlánticos. En esas bitácoras, proporcionadas por el gobierno de Estados Unidos, aparecen los nombres de varias figuras políticas del PRI que utilizaron el avión en los últimos meses. La aeronave era objeto de un seguimiento especial de la DEA porque cada vez que se avisaba desde el aeropuerto de Toluca, desde donde partía, que iba a aterrizar en territorio estadounidense, se activaba un operativo especial para detectar si viajaba Jorge Hank Rhon, a quien le fue negado el ingreso a EU… gobernadores y sus familias, diputados y senadores, empresarios y líderes de partido estarían en la lista de los favorecidos con el uso del avión de Hank. Pero hay otros datos que tienen en el gobierno sobre esa aeronave. Hasta el jueves pasado, día en que fue movido sospechosamente, el Gulfstream 300 propiedad de Hank estuvo estacionado en el hangar 62 del aeropuerto de Toluca, en la base de operaciones de la empresa Eolo FBO, propiedad de un empresario muy cercano a Enrique Peña Nieto, desde donde salía y aterrizaba con frecuencia. A partir del jueves el avión fue movido a otro lugar, pero ya es rastreado por la PGR”.

Hinojosa está involucrado en prácticamente todas las obras públicas manejadas desde los grupos políticos Hidalgo y Atlacomulco, que encabezan en lo público el propio presidente de México, Enrique Peña y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Hinojosa está envuelto en la construcción de la “casa blanca” de la primera dama de México, Angélica Rivera, y de la casa de Luis Videgaray en Malinalco, Edomex. También construiría el tren México-Querétaro, desde su compañía, Teya, hasta que la propia Federación lo apartó de aquella concesión.

Un país en reversa

* “En los últimos seis años hemos tenido gobiernos que no ven por la gente, sino por sus intereses. Un presupuesto de más de mil millones de pesos tiene considerado un gasto de más de 200 millones para despensas. Es absurda una suma tan elevada en un programa que no genera riqueza, bienestar social, nada, sólo votos para el PRI, que en los últimos años ha logrado que Metepec no sea seguro ni tenga la calidad de vida que lo ubicó en noveno lugar nacional. Provoca que pierda terreno frente a Calimaya, por ejemplo, porque en Metepec el gasto es electorero. ¿Qué podemos esperar en un municipio gobernado por la prima (Carolina Monroy) de Enrique Peña?”, apunta el diputado local panista Alfonso Bravo Álvarez Malo, al hacer un análisis sobre Metepec y el Congreso mexiquense.

 

Miguel Alvarado

Metepec, México; 17 de enero del 2015. Alfonso Bravo Álvarez Malo, diputado panista en la LVIII Legislatura del Estado de México, abogado por la Universidad estatal, está convencido de que el actual gobierno priista ha movido a México, pero en reversa y esa constante se aplica no sólo al país, sino a municipios como Metepec, Toluca y a la propia entidad. De 36 años, comienza por aceptar que el Congreso mexiquense es, prácticamente, una Oficialía de Partes del gobernador Eruviel Ávila y que la oposición está reducida a nada. Sin embargo, confía en que las cosas puedan cambiar luego de las elecciones del 2015 para renovar diputaciones federales, locales y alcaldías. Pero, dice, “eso sólo se logrará si se tienden puentes entre la clase política y los ciudadanos, que por lo pronto nos detestan”.

– ¿Ha sido difícil su gestión desde la Cámara de Diputados?

– Lo importante es cómo me califican los ciudadanos. He buscado ser un diputado activo, no esa imagen del levantadedos, sino alguien que propone, un contrapeso del Ejecutivo. De todas las iniciativas aprobadas en el Congreso, el 90 por ciento tienen una mano mía: las hemos opinado, corregido, propuesto. De repente nos hemos constituido en el Comité de Corrección de Estilo del gobernador (Eruviel Ávila). Tristemente, el Congreso del Edomex es visto por el Ejecutivo como una Oficialía de Partes, como una dependencia más, tolerado por la mayoría absoluta. El PRI, con el Verde y Nueva Alianza tienen 49 de 75 diputados con una oposición tan blanda que el gobernador hace lo que se le pega su gana. Se vale criticar, pero con propuestas. Yo lo he hecho con las políticas de transporte, pésimas, que dañan a la sociedad y he propuesto incorporar autobuses articulados con sistema de andenes para ascensos y descensos, los Metrobus, Mexibus. No importa que en Toluca se llame Chorizobus, pero necesitamos ese sistema. Otra alternativa es el uso de bicis, una Ecobici. Sobre las concesiones, que no se repartan como pagos políticos. Hemos logrado la aprobación de la Ley de Combate a la Trata; tipificar el feminicidio junto con el PRD; fortalecer la autonomía del poder Judicial con la reforma a la ley orgánica para que los magistrados no sean designados por dedazo sino emanados de un examen de oposición, hemos logrado una Reforma Electoral que cambia la manera de hacer política en el Edomex.

– Usted tiene su base de operaciones en Metepec. Pero es un municipio complicado para el PAN, que ha sido gobernado los últimos trienios por el PT y el PRI…

– En los últimos seis años hemos tenido gobiernos que no ven por la gente, sino por sus intereses. Un presupuesto de más de mil millones de pesos tiene considerado un gasto de más de 200 millones para despensas. Es absurda una suma tan elevada en un programa que no genera riqueza, bienestar social, nada, sólo votos para el PRI, que en los últimos años ha logrado que Metepec no sea seguro ni tenga la calidad de vida que lo ubicó en noveno lugar nacional. Provoca que pierda terreno frente a Calimaya, por ejemplo, porque en Metepec el gasto es electorero. ¿Qué podemos esperar en un municipio gobernado por la prima (Carolina Monroy) de Enrique Peña? Gobierna igual que su primo. Lo que vemos a nivel nacional es justamente Metepec. A los que sabían gobernar se les olvidó cómo hacerlo. Tienen a México detenido.

– El PAN gobernó Metepec un buen tiempo, pero algo sucedió. ¿Qué pasó ahí?

– En el 2006 AN no supo procesar sus temas internos y eso es fundamental. El ciudadano percibe la desunión. Fue el principal factor que nos llevó a perder. No hemos podido rearmarnos a pesar de tener buenos candidatos como Javier Mawaad, de amplia trayectoria. Falló la Operación Cicatriz pero los gobiernos del PAN en Metepec, reconocido por otros partidos, fueron mejores que los de ellos.

– ¿Recuperará el PAN este municipio? ¿Qué se necesita para eso?

– No tenemos que inventar el hilo negro. Necesitamos gente que quiera a su municipio, que no se sirva del poder. La gente está hasta el gorro de los políticos, del partido que sean, hay una falta de credibilidad en la autoridad, desconfianza. Ya no nos quieren, no nos ven. Debemos regresar a esa política cercana de autoridades que no se preocupaban por sus proyectos personales. Lo demás lo vamos a construir, pero hay que rescatar ese gobierno del Miércoles Ciudadano, de sesiones públicas con el gabinete; hacer que el presidente acuda a las casas para conocer necesidades y ponga soluciones.

– Una de las actividades más visibles de los gobiernos es la obra pública. En Metepec se optó por embellecer camellones y un teatro al aire libre…

– Hay que saber darle identidad al municipio, que la gente se sienta orgullosa del lugar en donde vive. Para ellos es el desarrollo, la obra pública. El caso de Medellín, en Colombia, es un ejemplo, usa el desarrollo urbano como generador de paz social, bienestar. Lo que me parece reprobable es que obras que pudieran ser buenas terminan siendo carísimas. El camellón en la avenida Pino Suárez da para hacer una obra bonita, que ya habla de identidad y que podría promover a la región. Vale la pena una avenida así. Todas las ciudades importantes del mundo tienen una. Toluca y Metepec se merecen la suya pero tiene que haber un gasto razonable y ahí no hay transparencia. Nos dicen que es una obra de 80 millones de pesos cuando a simple vista no se ven. O sea, no hizo una calle nueva, sólo cambió las plantas, algunas fuentes. El Teatro al Aire Libre es una buena obra para el Festival Quimera y otros espectáculos, puede tener un gran sentido, pero no hay infraestructura. ¿Dónde vamos a poner a los miles de coches para los miles que van a ir? Ese teatro desquiciará el centro de Metepec, habrá que caminar dos kilómetros. Carolina se fue sin terminar su jardín lineal, su teatro ni muchas calles. Los gobiernos del PRI se distinguen por tener alcaldes de a ratitos.

– Si usted compitiera por la alcaldía y ganara, ¿concluiría?

– Sí.

– Se sabe y se vive la inseguridad en Metepec. ¿Qué haría con eso?

– Es un tema de corresponsabilidad social. El gobierno no puede solo hacer las cosas. Si el gobierno crea una policía honesta pero el ciudadano soborna afuera, se va minando a la autoridad. Si el gobierno combate la piratería pero la gente consume y avisa cuando llegan los inspectores, no se logra nada. Necesitamos cuerpos capaces y preparados como en Neza, donde hay una labor real de prevención desde la policía municipal que disminuye la incidencia delictiva.

– ¿Está de acuerdo con los mandos únicos policiacos?

– Para nada. Eso no soluciona ningún problema. En el Edomex hay convenios de mandos únicos desde hace dos años y en Metepec, Naucalpan, Tlalnepantla y Toluca la incidencia sigue subiendo. El gobierno estatal es un inútil en seguridad. El gobernador ha cambiado tres veces el nombre, en lo que va de su gobierno, a la seguridad pública, una por año, como si eso solucionara los problemas. El PRI-gobierno no sabe qué hacer con la inseguridad ni termina de entender que la policía es un instrumento del Estado al servicio de la ciudadanía y la usa para presión política y obtener recursos. El mando único no funciona, no es viable. De los ayuntamientos del Edomex, sólo dos no firmaron el acuerdo del mando único, Texcoco y Neza, y son los que mejores resultados tienen.

– ¿Cuál es la posibilidad real de que gane el PAN en Metepec?

– Lo primero es ser una opción real, para que la gente recuerde los buenos gobiernos del PAN. No podemos ofrecer lo mismo que el PRI. Por supuesto que se puede ganar y gobernaremos Metepec en el 2016. Necesitamos tender puentes, que se hacen desde los dos lados. Pido a la gente que voltee a ver a los políticos y nos cuestionen, pregunten, revisen, vigilen. El gran problema de este país es la lejanía entre la gente y el político. Las decisiones que tomamos influyen en las vidas, las cambian.

– ¿Qué se siente tener poder?

– Es una gran responsabilidad, una sensación de… ¿cómo describirla?… como cuando vas a jugar una cascarita y tienes el balón. ¡Yo puedo meter gol, lanzar el pase! Así es la sensación, saber que puedo cambiar algo.

– El dinero corrompe, pero el poder más…

– Por eso es importante que te observen, estar en la lupa de todo el mundo. Si me vuelvo oscuro y no sabes en qué coche me muevo, soy inaccesible y no me revisas, puedo hacer lo que se me dé la gana. La gente ve a los políticos como una cosa mala y prefiere alejarse de ellos. Es un círculo vicioso donde fácilmente los políticos caen en la corrupción. Si votamos por la despensa, la tele, el político la libra porque ya pagó el voto. ¿Para qué regreso si sé que dentro de tres años con otra despensa votan por mí?

– ¿David López va por el PRI para la alcaldía de Metepec?

– Es la carta visible. Es un buen hombre, me saluda bien. El problema se llama sistema político, es un político del PRI. Hay un chiste o anécdota, no sé. Dicen que Dios estaba creando y decía que a los franceses les tocaba la sensualidad de su idioma y la maravilla de algo más. A los gringos la habilidad del dinero y otra cosa más. Así llegó a México y dijo: “a los mexicanos los vamos a hacer honestos, inteligentes y priistas”. San Pedro protestó airado porque había otorgado tres características y creía que había ventaja sobre los demás. “Está bien -dijo Dios- lo que se da no se quita. Vamos a dejarlas, pero nadie podrá tener las tres características al mismo tiempo”. Entonces habrá un priista honesto, pero no será inteligente. O un priista inteligente pero no será honesto. O un hombre honesto e inteligente pero no será priista.

– ¿Nunca quiso estar en otro partido?

– Muy chico me llamó la atención el PDM, el del gallito colorado, pero no, porque ¿qué partido en México, salvo el PAN, tiene ideólogos de verdad, un fundador creador de instituciones? Manuel Gómez Morín fue rector de la UNAM, creador del Banco de México…

– ¿Cuál es la figura más importante del panismo ahora?

– Hay varios. Ernesto Cordero, un tipo brillante en la economía. Margarita Zavala, gran mujer. Ricardo Anaya, dicen que es El Chico Maravilla, con una claridad para plasmar las ideas. Pero hay más, está el Jefe Diego que siempre será el Jefe Diego…

– Así como está México, ¿a dónde va?

– Al despeñadero. México no está estancado. Va en reversa. Sí están moviendo a México, pero hacia atrás. Espero que en este proceso los mexicanos salgan a votar porque necesitamos… hicimos las reformas que México necesitaba. La de telecomunicaciones, la energética, que no es perder la soberanía, la laboral, la político-electoral. Era para que México estuviera creciendo hasta 7 u 8 por ciento pero la reforma fiscal detiene todo. Estos idiotas… bueno, no son idiotas, son malvados -es que son priistas inteligentes- han demostrado una voracidad nunca vista. El PRI tenía una característica que perdió con este gobierno y es que repartía en un ambiente de “corrupción institucionalizada”, donde alcanzaba a salpicar a la mayoría con dinero y ciertos beneficios. Los asuntos de la casa blanca, de Ixtapan, Malinalco no son un trabajo nada más periodístico, es que otros grupos dentro del PRI no reciben nada y están soltando información. Porque, si miramos bien, el gabinete federal es Atlacomulco e Hidalgo. Y nada más.

– ¿Cuáles son sus referentes políticos?

– Me podría calificar como un panista de cepa que tiene muy clara la visión del partido. Ingreso al PAN porque conozco a Luis Felipe Bravo Mena –que no es mi pariente- siendo yo muy chico. Iba en la misma escuela que sus hijos y allí me nace participar en política. Fui scout y allí enseñan tres principios: Dios, Patria y Hogar. Soy católico practicante, de misa cada ocho días porque si eres fiel en eso, tienes que serlo de verdad y comprometerte. A quien admiro, ejemplo de político verdadero, es a Carlos María Abascal, prudente y sensato. Lo conocí cuando iba yo en primaria, en 1988. También menciono a Carlos Castillo Peraza y más reciente, Juan José Rodríguez Prats, igual que el ex gobernador de Guanajuato, Juan Ramón Oliva. Mis referentes van por ahí.

– Cuatro nombres y usted opina: Andrés Manuel López Obrador.

– El Mesías Tropical. Es un cuate manipulador, un experto y un peligro, realmente, para México.

– Eruviel Ávila…

– Tristemente, pudiendo hacer mucho, ha gobernado el Edomex como si fuera un pueblito.

– Carolina Monroy…

– La prima del presidente.

– Enrique Peña…

– Ha dejado la oportunidad de pasar a la historia como un hombre que podía cambiar a México y en vez de aprovechar nos ha enseñado que en dos años se pueden destruir doce.

– Ayotzinapa…

– El ejemplo de la corrupción y de que cuando los políticos dejan de servir y falta la autoridad, todo se pierde.

– Si no hubiera sido político, ¿qué habría elegido?

– Bueno, estuve en el Seminario, pero sólo aguanté una semana. Luego me aceptaron en la escuela militar pero una cuestión de familia lo impidió.

– Muy pocos conocen la vida privada de Alfonso Bravo…

– Cumplo en el 2015 catorce años de casado con Lupita. Tenemos siete hijos. La más grande tiene 13, el más chico apenas tres y yo digo que en casa hay una fiesta permanente. Mis hijos juegan futbol en Búfalos Toluca y vamos a los partidos todos. Y por eso estoy tan involucrado en política, porque quiero que mis hijos puedan salir a jugar canicas a la calle, a los parques, y hoy no lo pueden hacer. Se trata de que toda la ciudad esté bien.

– ¿Qué hace cuando no está trabajando?

– Sentarme a leer un buen libro, una novela. Los grandes clásicos y los modernos. Alejandro Dumas, por ejemplo o Álvaro Uribe, autor de El Expediente del Atentado. Puedo leer a José Emilio Pacheco, Las Batallas en el Desierto escuchando a Café Tacuba, híjole… me encanta la música. Soy metalero de corazón, desde los grandes clásicos del rock, Led Zeppelin, AC/DC, hasta los contemporáneos, Metallica, me encanta el rock en español y también nuestra música, los corridos, la salsa, que no hay nada mejor para un día en que te está yendo mal porque te reaviva. Ahora ya no lo hago como antes, pero me gustan los videojuegos y claro, convivir con mis amigos, una buena carne asada.

Apapachan diputados al Ejército en Toluca

* Una iniciativa del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, fue aprobada para que, “con letras de oro”, se inscriba en los muros del Congreso una leyenda conmemorativa sobre los cien años de la Fuerza Aérea Mexicana.

 

Jorge Hernández

Toluca, México, 13 de enero del 2015. Como en ocasiones anteriores, la mayoría priista y sus satélites en el Congreso aprobaron inscribir con “letras de oro” en los “muros de honor” de la sede del Poder Legislativo del Estado de México, una leyenda conmemorativa del centenario de las Fuerza Aérea Mexicana.

Corresponderá a la Junta de Coordinación Política que preside el diputado Aarón Urbina Bedolla –a quien Televisa, la televisora aliada del presidente Enrique Peña Nieto, llama “El Cacique de Tecámac”- determinar cuándo realizar la inscripción y a qué altos mandos de la Fuerza Aérea se convidaría.

La iniciativa fue propuesta por el gobernador Eruviel Ávila Villegas en el marco de una intimidante exposición que el Ejercitó montó en las explanadas del zócalo de la capital mexiquense y el Teatro Morelos”, y de permanentes señalamientos contra los militares por violaciones probadas a los derechos humanos.

La leyenda se sumará a otras dos inscritas por esta LVIII Legislatura dedicadas también a las milicias del país: “Centenario del Ejército Mexicano, 1913 – 2013”, de abril de 2013 y “A la Armada de México en el Centenario de la gesta heroica del Puerto de Veracruz el 21 de abril de 2014”, de noviembre de 2014.

Durante la reunión de la Comisión dictaminadora de Gobernación y Puntos Constitucionales que preside el priista Apolinar Escobedo Ildefonso, el diputado del PT, Norberto Morales Poblete solicitó se pospusiera la calificación de la iniciativa debido a que las fuerzas armadas del país en el presente cuentan con diversos señalamientos en torno a presuntas violaciones a los derechos humanos.

En contraparte, el del PRI, Alfonso Arana Castro, defendió la iniciativa que consideró un homenaje y reconocimiento al ejército mexicano, que ha hecho numerosas contribuciones al país y a la paz social.

En la misma sesión se aprobó la propuesta del gobernador para modificar el régimen de concesiones para las autopistas de la entidad, que permite a los actuales concesionarios conservarlas aunque hayan recuperado su inversión original en un plazo menor al de la propia concesión, siempre y cuando acepten una nueva contraprestación para el gobierno estatal.

Los diputados del PRD, Octavio Vargas Martínez y Armando Portuguez Fuentes, así como el petista Norberto Morales se opusieron argumentando que el Estado puede y debe hacerse cargo de estos servicios, mientras que el panista Alfonso Guillermo Bravo la avaló sobre la base de que aquello que el Estado no pueda operar ni administrar debe dejarlo a los particulares.

Los mencionados opositores denunciaron también fallas en las autopistas privadas que no justifican el alto precio que cuesta circular por ellas, pero además advirtieron de tratos ocultos entre los funcionarios del ramo y los empresarios concesionarios.