Los juegos del hambre: la historia de los comedores comunitarios en el Edomex

* La delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social, encargada de Comedores Comunitarios, adeuda cuatro meses de salarios a todos los coordinadores del programa, desde agosto y lo que va de diciembre del 2014. Los sueldos que los empleados reclaman sin éxito van desde los 6 mil 800 pesos hasta los 18 mil mensuales. Las personas afectadas, de 450 a 500, desde operativos hasta administrativos, repartidas por todo el territorio mexiquense, trabajan hasta la fecha sin contrato alguno y la razón que el delegado de la Sedesol, Edmundo Rafael Ranero Barrera, anteriormente subsecretario de Operación del Transporte estatal, les da para no pagar es la más simple de todas: “no hay dinero”.

 

Miguel Alvarado

El programa federal Comedores Comunitarios que se desarrolla dentro del proyecto Cruzada Contra el Hambre es uno de los más emblemáticos de la administración del presidente mexicano Enrique Peña. El programa ha sido promocionado a nivel nacional como uno de los más exitosos pero al menos en el Edomex la realidad es otra.

Esa batalla contra el hambre es librada con recursos que empleados y voluntarios ponen de su propia bolsa. En todo el país este programa abrió espacios comunitarios para apoyar a los sectores sociales más desprotegidos, pero en tierras mexiquenses ha sido intervenido por autoridades municipales, como sucede en Metepec, donde la alcaldesa priista, Carolina Monroy, esposa de Ernesto Némer, subsecretario federal de Desarrollo Social, justamente la dependencia que desarrolla y opera los comedores, ha involucrado a personas que el ayuntamiento tiene inscritas en otro proyecto municipal, el Programa Metepequense de Seguridad Alimentaria, ProMesa. Monroy es, además, prima de sangre del presidente Peña Nieto.

También, la delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social, encargada de Comedores Comunitarios, adeuda cuatro meses de salarios a todos los coordinadores del programa, desde agosto y lo que va de diciembre del 2014. Los sueldos que los empleados reclaman sin éxito van desde los 6 mil 800 pesos hasta los 18 mil mensuales.

Las personas afectadas, de 450 a 500, desde operativos hasta administrativos, repartidas por todo el territorio mexiquense, trabajan hasta la fecha sin contrato alguno y la razón que el delegado de la Sedesol, Edmundo Rafael Ranero Barrera, anteriormente subsecretario de Operación del Transporte estatal, les da para no pagar es la más simple de todas: “no hay dinero”. Los empleados, sin embargo, deben seguir laborando porque es la única manera que les ofrecen para exigir un pago posterior, que además ha sido condicionado al cumplimiento de exigencias que en un inicio no estaban estipuladas. La delegación de Sedesol tiene recursos económicos que llegan puntuales desde la Federación, pero el rubro destinado a los salarios se pierde en algún lugar de la burocracia que administra el hambre en suelo mexiquense. Los empleados sin salario aseguran que, a estas alturas, pesa ya una amenaza para darlos de baja sin que puedan cobrar los adeudos. Una última reunión entre trabajadores y autoridades apenas pudo esbozar la promesa de un pago entre el 15 y el 18 de diciembre, aunque se les advirtió que solamente noviembre y diciembre serían liquidados.

Ese impago misterioso, llevado a la práctica hasta sus últimas consecuencias, ha generado que los comedores se transformen en cocinas económicas de carácter privado, donde los mismos empleados cobran las comidas hasta en 18 pesos “porque esa es la única manera que tenemos para sobrevivir”. Esa comida, que en los establecimientos del valle de México alcanza hasta 30 pesos por persona, tiene un valor al público, de origen, de 5 pesos, pues es parte de un programa subsidiado. Pero quienes venden la comida, por otra parte no gastan en ella, porque los insumos no han fallado y la Federación los suministra cada 30 días. Así, los salarios retenidos desde la Sedesol pervierten un programa que, dicen los mismos coordinadores, es bondadoso y está perfectamente armado.

Los afectados denuncian un fraude a partir de la retención de sus pagos, primero porque las razones que se les dan para no entregárselos son absurdas y después porque no hay ninguna bancarrota ni anuncio oficial que indique que el programa se haya detenido o perdido los fondos. En el Estado de México existen 957 comedores, coordinados a nivel estatal por Alfredo Sánchez Víquez, quien llegó en octubre del 2014, enviado desde la Subsecretaría del Transporte, donde era jefe de la Unidad de Movilidad Urbana. El cambio para Ranero y Sánchez fue drástico y los afectados entienden que los enviaron a “contener” los reclamos por salarios y otras irregularidades.

“Si negociaba con lo peor de lo peor del transporte público, y les ganaba, ¿qué podemos esperar nosotros?”, apunta uno de los demandantes. La presión es tal que muchos ya se han ido, sin cobrar.

“Yo quiero pagarles, pero…”, les dice Ranero cada vez que hablan del tema.

Los 957 comedores están ubicados en 19 regiones y atienden, de lunes a viernes, un promedio de 240 servicios diarios, la mitad en la mañana y la otra a la hora de comer. Cada servicio, con un costo de 5 a 10 pesos, está dirigido a población con características bien definidas: niños de hasta 11 años, discapacitados, embarazadas, adultos mayores de 65 años y personas en pobreza extrema. Los comedores son atendidos por voluntarios a cambio de comer allí y de que tres de sus familiares acudan también, sin costo. En general, forman equipos de hasta 5 personas que trabajan una semana al mes. Cada comedor, entonces, tiene 4 equipos de hasta cinco elementos aunque eso varía. Las cocineras y los jefes de Comedor tienen un horario de 6 de la mañana a 5 de la tarde, aunque es flexible. Por ser voluntarios, no reciben ningún salario. En total, se reparten 229 mil 680 raciones diarias en toda la entidad.

Unas 500 personas son las que colaboran con Sedesol en los comedores comunitarios, divididas en las cuatro figuras que marca el programa: empleados regionales, municipales promotores y microrregionales. Un promotor, por ejemplo, debe tener 5 comedores para hacer válido su cargo y optar al pago. Pero no todos cumplen ese requisito. Algunos tiene cuatro, y a pesar de que se trabaja, la Sedesol advierte que no pagará. Ese condicionamiento en el pago se deriva también de la desinformación. Los empleados desconocen, a estas alturas, cuáles son los requisitos exactos que exigen en la delegación. Al principio eran 12 los formatos requeridos pero al paso de los meses se “inventaron” otros. La idea estaba establecida: no pagar.

– La instrucción directa es ésa. Así nos dijeron los nuevos administradores, “háganle como quieran”. Eso nos dijo Víctor Calvillo, director general de Participación Social –apunta uno de los afectados.

La delegación de la Sedesol cambió recientemente a sus funcionarios y el programa se vio en apuros. Primero estaba Fernando Alberto García Cuevas, quien asumió su encargo en febrero del 2013. Duró allí 20 meses y su salida obedeció a acuerdos políticos entre el PRI mexiquense, el gobierno estatal y la propia Federación, que preparan ya las elecciones intermedias del 2015.

Una reunión en Zumpango, hace pocos meses, perfilaba ya los problemas que ahora arrastra el programa. García Cuevas todavía estaba al frente de la Sedesol y reclamaba los pagos atrasados.

– Este problema de los comedores se tiene que arreglar y, si no, yo aquí pongo mi renuncia –dijo el ex delegado.

– Si alguna renuncia debía estar aquí, es la de Víctor Calvillo –fue la respuesta de los representantes de Rosario Robles, secretaria federal de Desarrollo Social. Un primer pago llegó en abril del 2014, pero fue el único dinero que han visto los empleados.

Otra reunión desembocó más o menos en lo mismo. “Señores, su pago ya está, pero deben llenar una carpeta con información”. Al final el trámite se convirtió en un laberinto burocrático que en lugar de allanar el camino lo cerró todavía más y obligó a una degradación escalafonaria que algunos aceptaron a cambio de quedarse.

Hubo a quienes sí se les pago. Gente de Ecatepec, Cuautitlán Izcalli, por ejemplo, fueron los primeros y únicos beneficiados. A ellos se les pagó, sí, pero hasta en eso hubo irregularidades porque en Ecatepec no se ha abierto ningún comedor.

– Eso sí, hay pagos para la gente que dice trabajar allá por instrucción del gobernador del Edomex, Eruviel Ávila –aseguran. A ellos les pagaron seis meses. Pero esa estructura, la de Ecatepec, desapareció de inmediato, nada más cobrar, se desintegró.

Los quejosos recibieron un adelanto entre junio y julio del 2014 que se pactó como viáticos y gastos a comprobar. Así se firmaron esas entregas y así están las pólizas. Pero el nuevo delegado argumenta ahora que se trata de un préstamo solamente “y que ahora tenemos que pagar”.

La Sedesol no es cualquier delegación. Desde allí se operan los programas federales para la entidad más poblada del país, que concentra poco más de 15 millones de habitantes, la mitad de ellos, según el INEGI, ubicados en algún tipo de pobreza. En febrero del 2013 la tierra de Peña Nieto se colocaba dentro del grupo de cuatro estados que experimentaron un crecimiento en la pobreza. Oaxaca, Guerrero y Chiapas, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) son los otros socios de este club de la miseria. En el 2012, el Edomex tenía 6.7 millones de pobres y un año más tarde había 7.32 millones. El porcentaje de la población en pobreza para la entidad era, en el 2010, del 42.9 por ciento. En el 2012 fue de 45.3 por ciento.

Según el propio García Cuevas, el presupuesto que la delegación de la Sedesol en el Edomex ejercía, en el 2013, era de 5 mil 300 millones de pesos pero con la inclusión de los 125 municipios al Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social Municipal (FIS), la partida aumentó y en el 2014 se operaron 10 mil millones de pesos “para mover los indicadores de pobreza”, aseguraba García en febrero del 2014. En conjunto, los gobierno del Estado de México y la Federación han invertido más de 6 mil millones de pesos en programas contra el hambre integrados en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, afirmaba Ávila Villegas.

El Edomex, uno de los estados más ricos y productivos del país es, desde los conteos de la Federación, también uno de los más depauperados. Los números, en contraste con los discursos públicos de los tres niveles de gobierno, juegan un papel preponderante para el 2015, cuando haya elecciones en la entidad y el dispendio en campañas alcance, como históricamente lo hace, proporciones de ficción. Ese dinero, el del dispendio, deberá provenir de alguna parte.

Las ecuaciones que mezclan pobreza y comicios en programas sociales son perfectas. Quienes tienen más pobres también obtienen mayores recursos federales y estatales y pueden negociar aumentos. Cuna del Grupo Atlacomulco, enclave político de Peña Nieto, no es casualidad que el Edomex tenga, desde esas estadísticas, a la mitad de la población clasificada como pobre.

En medio de la corrupción imperante, el programa de Comedores Comunitarios toma ya un sesgo electoral, pero las pérdidas son incuantificables y los propios coordinadores saben que ese proyecto se cae por falta de capacitación y porque ha llegado a trabajar allí gente que no tiene idea de cómo operar. Las irregularidades se presentan hasta en la renta de las oficinas de la Sedesol, en realidad una casa-habitación ubicada en la calle Francisco del Paso Castañeda 107, en la colonia Universidad.

– Están pagando, junto con un anexo para estacionamiento que está a tres cuadras, 92 mil pesos al mes. Es una casa, enorme, sí, pero en la zona la renta no pasaría de la mitad. Está en una zona donde el uso de suelo es habitacional pero la usan para oficinas, no está adaptada y eso ya tiene consecuencias pues se ha quemado la acometida de electricidad por no tener la instalación adecuada. La gente que trabaja allí está sentada en un barril de pólvora porque las instalaciones son de tabla-roca. Se puede quemar todo. García Cuevas supo de ese riesgo.

– ¿De quién es esa casa?

– El dueño de la casa se llama Gordillo, Carlos Gordillo. Es un cuate que tiene un auto Lamborghini, el único auto así que anda por aquí.

Los afectados consideran que los nuevos delegados, Ranero y Víquez, hacen, literalmente, lo que se les pega la gana e involucran a un personaje más, Tania Pérez Olguín, sobre quien recae la nueva estructura. Sedesol, dicen, exprime a la gente, que a estas alturas no abre algunos comedores.

El poder de Pérez es absoluto en la nueva administración a pesar de no conocer la estructura. El primer comedor que se abrió se ubicó en Pueblo Nuevo, San José del Rincón, inaugurado por Peña Nieto y atestiguó la incapacidad de Pérez Olguín. Quince días después de inaugurado, fue y se enfrentó con los que allá trabajan.

– Este comedor, si quiero, lo cierro porque yo soy autoridad –dijo la funcionaria de Sedesol.

El conflicto generó deserciones; consta en reportes la conducta de Pérez, a quien califican como el terror del programa.

 

Un botín político

 

El proyecto de los Comedores en el Edomex comenzó sin un techo presupuestal y el testimonio de las propias cocineras de comedores en Metepec lo confirma. “Nosotras llegamos cuando no había nada, sólo el local vacío. No teníamos ni siquiera servilletas. Nosotras compramos cosas, acondicionamos y aguantamos por un tiempo para que esto funcione. Todavía le hacemos así”.

La Sedesol no venía a experimentar pues había registros de aperturas en Guerrero, Chiapas y Michoacán. Aun con eso, ni siquiera había un reglamento. Y si lo hubo, nadie lo leyó. Así, sabían de la importancia de pagar los servicios, por ejemplo, de la Secretaría de la Defensa Nacional o capacitaciones. A ellos sí les pagaron. Eran pagos importantes, de hasta millón y medio de pesos. Pero para las personas no hubo nada, ni siquiera viáticos.

La Sedesol nunca hizo ningún tipo de contrato con los afectados, todos los acuerdos han sido de palabra y podría desconocerlos en cualquier momento. La Secretaría del Trabajo no ayuda porque no hay constancias en papel. A eso se debe que una mayoría haya decidido abandonar el empleo.  La promesa inicial de Peña Nieto era abrir 2 mil comedores. Pero el impago detuvo todo.

– Nos quedamos en 957 comedores –dice otro de los demandantes –pero se empiezan a convertir en botín político. Y hay lugares, como es el caso específico de Toluca y Zincantepec donde no hay ninguna persona de Sedesol. En este último municipio sucede así.

– ¿Sedesol “abandona” o entrega la operación a los municipios?

– En el caso que narro, en Zina, pregunté primero quién era el representante de Sedesol y me dijeron: “nadie, todos somos del municipio”. No podía estar ese tipo de personas administrando el comedor. Y resulta que el jefe de ellos era la directora de Desarrollo Social municipal, Eloísa Contreras Archundia, quien en lo legal es el enlace entre el municipio y el programa Cruzada Contra el Hambre, pero no puede actuar como “administradora”.

Al menos en Toluca y Zinacantepec pusieron algunos comedores en locales donde operaban ya cocinas económicas. De lunes a viernes estaba el programa pero los fines de semana aprovechaban lo que había para venderlo. Y eso siguió creciendo. Hay comedores que ya se volvieron cocinas económicas porque quienes tendrían que supervisar no han cobrado sus salarios.

Los usuarios más frecuentes son los niños, por encima de los adultos y lo que se cobra, 5 ó 10 pesos funciona como cuota de recuperación. Ese precio se decide en una Asamblea. Sin embargo, las cuentas no salen. Los comedores que se volvieron cocinas económicas cobran 18 pesos por comida y usan esa diferencia monetaria para la gente que trabaja, pero nada se aplica para el comedor, que además ya se adapta para todo el público. Si nadie supervisa, nadie se entera, al menos de manera oficial. La mayoría de los comedores ya son negocios personales.

“La idea de los comedores -dice otro de los inconformes- está inspirada en una de Lula da Silva en Brasil, aunque allá eran para todos”. Y es que la gente, aunque no esté en la clasificación de Sedesol, ya reclama. “¿Por qué no voy a comer? Soy mexicano y es mi derecho. Ahí nosotros no podemos echarnos encima a la gente, porque además son nuestros vecinos”.

Luego de casi un año de abiertos los comedores, al menos la mitad en el Edomex está en esas condiciones de “negocios privados” y el esfuerzo que se hizo para levantar el programa ha quedado rebasado. El fenómeno se presentó primero en el valle de México y pronto el ejemplo se extendió. En Atlacomulco, la tierra del presidente Peña, hay denuncias por robo de abasto y cambios de sedes sin previo aviso pero eso no impidió que se abrieran 300 comedores en la región, incluyendo Ixtlahuaca, Acambay, San José, Progreso, entre otros. El valle de Toluca tiene unos 129 comedores. En el valle de México hay más de 200.

Sobre el control del abasto, un tema por el cual los trabajadores han sido amenazados de castigo, la Sedesol no toma en cuenta las raciones que consumen los voluntarios ni los tres familiares que cada uno de ellos tiene derecho a alimentar. Las raciones, por supuesto, aumentan. Los inventarios de la Sedesol no cuadran con sus propias órdenes. Los coordinadores tienen prohibido comer en los comunitarios pero cuando se cumplen cuatro meses de impagos, acuden al servicio por necesidad.

Pero el mensaje que se le envía a la opinión pública es distinto. La delegación escoge “cinco comedores de éxito”, los mejor organizados. Allí se envía a Televisa, por ejemplo, y filmaba para pasar las imágenes, luego, en los noticieros de aquella empresa.

Los empleados sin cobrar ironizan que la Sedesol se preocupa por los desposeídos, pero no por sus trabajadores. “No tenemos seguro social, hacemos recorridos a comunidades lejanas con recursos propios pero no hay respaldo de la delegación, nunca se nos dio”.

 

Triangulas o cuello

 

Todavía una irregularidad más esperaba a quienes aceptaron trabajar el programa y consistía en triangular los pagos. Así, el salario asignado originalmente lo compartieron con sus jefes.

– La estructura de Sedesol consta de 19 regiones y dentro de ellas nos asignaron una categoría, un puesto y un salario. Cada una de las 19 regiones tuvo un coordinador de programa federal, con un sueldo pagado por Sedesol. Ellos trabajaban programas para adultos mayores, para jefas de familia y microrregiones, entre otros. Ya tenían una coordinación, antes de que iniciara Comedores y se les asignó una región con nosotros. Para que ellos pudieran cobrar, primero a nosotros nos dieron un nombramiento como coordinadores regionales, que es nuestro cargo. El dinero que nosotros cobramos se lo tenemos que dar al coordinador de Área. Para esto se consiguieron prestanombres, para que nosotros pudiéramos también cobrar.

– ¿Los servidores públicos que ya trabajaban para Sedesol comenzaron a recibir dos salarios?

– Sí, el que ya tenían por su cargo y responsabilidades originales, y el que venía de nosotros, en el programa de Comedores. Claro que el salario más alto era el que ellos recibían por su trabajo inicial. En algunos casos esos coordinadores nos apoyaban directamente con vehículos o dinero para traslados pero en otras regiones los coordinadores no ayudaron en nada.

– ¿Cuál es la cantidad que se llevan esas personas por el trabajo de ustedes?

– El salario más alto en el programa de Comedores, que es el de coordinador regional, es de 18 mil 200 pesos mensuales. El siguiente salario es de 16 mil 800, netos, sin ninguna prestación. El salario más bajo que tenemos es el de los promotores, de 6 mil 800 pesos mensuales. Trabajamos de lunes a viernes, no tenemos hora de entrada ni de salida. Cuando se abren los comedores llegamos a las seis de la mañana y salimos a las siete u ocho de la noche. Estamos por honorarios.

– ¿Cuáles son las condiciones laborales en las que se encuentran ustedes ahora?

– De incertidumbre. No nos dicen si se nos va a pagar pero sí que sigamos. Y lo hacemos, pero con nuestro dinero.

– ¿Cuántos comedores se han cerrado?

– Ninguno todavía, pero siguen operando con recursos de los propios empleados y de las voluntarias. Nosotros supervisamos sus actividades. Ahora llevamos cuatro meses sin cobro, pero la primera vez fueron seis meses. Seguimos porque tenemos la esperanza de que se nos pague. Las personas que comen y pagan la cuota de recuperación hacen posible que los comedores no se caigan, porque con ese dinero se compran los insumos, el gas. Esto les sucede a todos, en mayor o menor proporción.

Otro ejemplo de fugas de dinero o pagos indebidos son los equipos de trabajo “particulares” de las autoridades encargadas, como sucedió con un mini-staff que armó Alberto García Cuevas y cuyos cheques se obtendrían de los presupuestos de los comedores. También hay administrativos a quienes se les dio la indicación de cobrar de esas partidas. La mayoría de estos “externos”, dicen los afectados, provienen de la estructura estatal del PRI.

– Hubo coordinadores regionales que no tenían promotores, o muy pocos. Entonces les dijeron que juntaran gente, la que fuera, para justificar sus pagos. Si un promotor iba a cobrar 24 mil pesos, debía entregar 14 mil pesos a sus coordinadores de Área –apuntan.

La triangulación del dinero estaba bien proyectada. Se reportaban 10 promotores cuando en realidad había tres, y los siete que faltaban se inventaban. Ni siquiera hay una cifra real de trabajadores porque fueron manipuladas por los coordinadores de Área.

– A cada región se le asignó un coordinador de Área, 19 en total, que funcionaba como enlace, entre otras cosas, con autoridades locales. Ellos cobraron con la triangulación del dinero.

 

Los comedores

 

Dos de los comedores en Metepec están ubicados dentro de parques públicos, en pequeños salones de no más de 4 por 7 metros cuadrados. Lonas rojas o blancas anuncian el programa. Tres mesas de plástico para 18 lugares esperan la hora de la comida. En el centro de ellas, un pequeño letrero recuerda a los asistentes los buenos modales. “Es desagradable comer en mesa y silla sucias. Limpia por favor cuando termines de tomar tus alimentos”. El único adorno de ese comedor es la foto de la alcaldesa de Metepec, Carolina Monroy, que observa desde su marco la llegada de los beneficiados.

En el saloncito debe caber todo, desde la cocina hasta las mesas para los usuarios. Las cocineras, son tres, son voluntarias y acuden sin salario alguno desde las seis de la mañana en jornadas de 11 horas, una semana de cada mes. Otras dos personas, administrativas, completan ese equipo. A pesar de no tener pagos, pueden llevar a comer a tres de sus familiares diariamente y ellas mismas comer allí, además de juntar una despensa con los sobrantes del abasto. En esa sede trabajan 31 voluntarias.

– En general atendemos a todo tipo de personas, además de las que se marcan en el programa. Vienen por algún motivo. No podemos dejar de atenderlas y se les cobra lo mismo. Aquí servimos unas 220 raciones diarias –señala una de las voluntarias, quien acepta que a estas alturas se necesita una “motivación para las cocineras, no un pago pero sí apoyo”.

Ese equipo trabaja en una cocina que no está totalmente adecuada y que debe hacer espacio incluso para tanque de gas, que no encuentran un lugar afuera. Las mujeres se han adaptado y entre los alimentos y las enormes ollas se organizan eficazmente.

– Para el desayuno damos leche, pan, algún tipo de guisado y en la tarde se ofrece arroz, otro guisado y agua.

– ¿Tienen algún tipo de desabasto?

– No, nunca. Estamos funcionando desde julio del 2014. La tesorera recaba el dinero y ella compra verduras, fruta, pan.

Los usuarios no caben en el local y optan por comer afuera, en las bancas que se encuentran en el mismo parque.

Otro testimonio afirma que los equipos de comedores se van apenas se dan cuenta de la dureza del trabajo. Las cocineras, incluso, deben ayudar a descargar los camiones que transportan el abasto. Los encargados de los comedores consideran que el gobierno no sabe cómo se está trabajando, que desde un principio no capacitó a la mayoría y también que ha faltado a los acuerdos previos, como apoyarlos con otro de tipo de programas. Incluso pidieron papeles para Mujeres que Logran en Grande, del gobierno mexiquense, pero nada se ha concretado, ni siquiera un curso de primeros auxilios.

– El programa es bueno, muy bueno, pero sin un marco de operación adecuado. Ya se están cerrando algunos comedores, como sucede en la comunidad de San Lucas Tunco, también en Metepec. Hay comedores que no tienen ni siquiera una tarja, como sucede en el del Hípico, (una colonia de Toluca). Es increíble que la gente que nos coordina no tenga salario. Si a ellos, que son los jefes, no les apoyan, nosotros no podemos esperar nada –dice una de las encargadas.

– ¿Cómo inició la operación del comedor que atiende?

– Como voluntarias hicimos una cooperación de 100 pesos cada una, para echarlo a andar. Juntamos 700 pesos y con ese dinero se compró verdura, tortillas… compramos el gas, cada tanque cuesta 700 pesos; escobas, jergas, trapos, jabón, eso no viene en el suministro.

– ¿Ustedes abrieron el programa federal con su dinero?

– Sí, con nuestro dinero, que recuperamos después pero de las mismas cuotas o pagos por la comida, de los cinco pesos. Y se sigue comprando. Nosotras tenemos cuotas de recuperación muy bajas. A veces sólo podemos dar de comer huevo en salsa verde. Incluso pongo mi coche para traer algunas cosas.

– Entonces la comida no alcanza…

– Así es. Las raciones completas servidas, al día, son unas sesenta.

– ¿Por qué trabaja en el comedor?

– Primero tuve tiempo pero después porque vi la problemática de la gente. El comedor funciona por la gente, no tanto por el apoyo del Estado.

Las opiniones de encargadas de otros comedores no varían. Pero uno de ellos, también en Metepec, revela que el ayuntamiento de ese lugar se involucra en el manejo del programa federal.

– La presidencia municipal de Metepec nos prometió apoyos –dice una de las encargadas del comedor –pero no se nos ha dado nada. Sabemos que a otros comedores les han dado utensilios. Afirman que el ayuntamiento debe ser informado hasta de la falta de tazas e incluso sobre quién se encarga de abrir el local, que prestó Metepec previo acuerdo con la Sedesol.

– ¿Por qué el ayuntamiento se involucró en un programa federal?

– Una vez vinieron al comedor y organizaron una junta. Argumentan que el salón es propiedad municipal. La persona que lo cuida está designada por el ayuntamiento de Carolina Monroy. Aquí el ayuntamiento mueve todo y colocó a su gente. Hay un programa llamado ProMesa, donde se reparten despensas y las vocales de ese programa fueron impuestas en Comedores por la alcaldía. Algo tan simple como poner una puerta para cuidar los insumos debe pasar por el ayuntamiento pero lo peor es que no lo hacen. Nos ponen trabas para que operemos un proyecto federal. Ellos no cobran desde Comedores pero no les hace falta, aunque se crea un conflicto de intereses. Como el ayuntamiento maneja el comedor, no quiere pedir apoyos a Sedesol o reportar carencias. Les dirían algo. Pero esas personas involucradas con el ayuntamiento reciben apoyos desde el ProMesa. Tampoco nosotras podemos arreglar nuestro lugar porque hasta de que ponemos un clavo toman registros fotográficos. Esas personas nos abandonan. Ahorita no están porque se fueron al Informe de Monroy (2 de diciembre). Si no van, les quitan sus apoyos. Están desintegrando el proyecto del presidente de la república.

– ¿Han hablado con Carolina Monroy?

– La presidenta nos pone trabas para hablar con Sedesol. Dice que no se puede. Pero hablamos con un encargado de Sedesol directamente y nos dijo que nos la saltemos. Y es que el ayuntamiento dio la orden de recoger el dinero de las ventas por comida. Eso se denunció a Sedesol, que dijo que no entregáramos ese dinero. El ayuntamiento nos pide oficios para todo, así que todo debe estar registrado.

– ¿El ayuntamiento interviene en el resto de los comedores de Metepec?

– Sí, en todos interviene. Mi hija, de ocho años, de pronto pregunta que por qué no se invita a Carolina “para venga a comer soya con nosotros”.

La versión de que beneficiarios del programa municipal ProMesa están involucrados en el manejo de los comedores la confirman ellos mismos, que operan un tercer establecimiento en Metepec.

– Somos de ProMesa y apoyamos porque desde ahí nos envían, nos pidieron apoyo para que se echara a andar el comedor.

– ¿Ustedes tienen salario?

– No tenemos ninguna ayuda, pero de todas maneras prestamos dinero para comprar verduras y lo que se ocupe. Luego lo recuperamos, pero no debería ser así. Siempre hay abasto pero ahora ha bajado. Traen menor cantidades, pues dicen que es para 21 días cuando al principio Sedesol decía que era para 30. Nosotros terminamos poniendo lo que falta –relata otra encargada- quien afirma que han estado cambiando también las marcas de los proveedores. “La leche era Alpura y ahora es de Liconsa. Los atunes eran Herdez en aceite y ahora son de marca libre, de agua”.

La intervención de los comedores por el ayuntamiento de Carolina Monroy, esposa de Ernesto Nemer, es un ejemplo de cómo un programa federal es echado a pique. La batalla contra el hambre, diseñada desde la peor de las ópticas y luego tomada como botín, es el ejemplo de una guerra perdida que ni siquiera ha librado sus batallas.

Errores y omisiones

* Sin dolores de cabeza y después de las desastrosas administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, los priistas brillaban con fulgor inacabable. Ha sido una ilusión pasajera o un sueño guajiro. La víspera del 1 de septiembre, cuando el atlacomulquense Peña está obligado a entregar, rendir o presentar a la nación su Primer Informe de Gobierno, el balance económico, político, social, educativo y de seguridad es un desastre, por escribir una palabra amable.

 

Francisco Cruz/ Marco A. Durán

Fue cosa del momento. A partir del 1 de diciembre de 2012 los priistas se sentaron a esperar el milagroso resurgimiento económico de México. De la mano de Enrique Peña Nieto; Luis Videgaray Caso, Jesús Murillo Karam, Miguel Ángel Osorio Chong, Rosario Robles Berlanga y Emilio Chuayffet Chemor, muchos, muchísimos —Televisa, por ejemplo, y casi todos los dueños de los medios— se aprestaron a presenciar el encauzamiento de la política nacional al camino de la rectitud y la honorabilidad.

Gozaba el país de una “halagadora” realidad. Sin dolores de cabeza y después de las desastrosas administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, los priistas brillaban con fulgor inacabable. Ha sido una ilusión pasajera o un sueño guajiro. La víspera del 1 de septiembre, cuando el atlacomulquense Peña está obligado a entregar, rendir o presentar a la nación su Primer Informe de Gobierno, el balance económico, político, social, educativo y de seguridad es un desastre, por escribir una palabra amable.

Horrorizados por los plantones y marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los ciudadanos se niegan a ver incluso que los informes oficiales revelan que, por las incapacidades de Videgaray, el país entró en una espiral descendente, una economía en franca desaceleración; mientras Osorio, en Gobernación, se hace de la vista gorda para permitir al PRI hacer uso de sus viejas trampas electorales, y la Procuraduría General de la República, la de Karam, pese a la maquillada de números fue incapaz de ocultar que, desde el 1 de diciembre de 2012, se han reportada casi 14 mil asesinatos.

La administración peñista sufrió tamaña descalabrada cuando la Secretaría de Desarrollo Social, la de Rosario Robles Berlanga —la mujer que prostituyó al PRD—, no pudo ocultar más que 60 millones de mexicanos, la mitad de la población, viven en condiciones de pobreza, y a la de Educación, la de Chuayffet, se le cayó el teatro con la llamada reforma educativa, que plantea más una enmienda laboral punitiva para someter al magisterio disidente, meterlo al redil del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), una organización que nació en la década de 1940 para estar al servicio de la Presidencia de la República.

La pobre actuación en casi nueve meses echó leña a la hoguera de los escándalos. A nivel internacional se acabaron los halagos, México no es ya más el país con el potencial de crecimiento que esperaba el mundo. El “mexican moment” vislumbrado y promocionado, con bombo y platillos, por economistas y consultorías nacionales y extranjeras, pasó. Ha dado paso a la sombra de la duda. Incapaz de aceptar culpas, Videgaray siguió la escuela de los panistas y encontró sus culpables: el bajo ritmo económico de países europeos y asiáticos, así como de Estados Unidos, y el desastre en el que el panismo hundió al país, como si la campaña de 2012 la hubiera pasado con los ojos cerrados.

Ni Peña, ni Videgaray, ni sus panegíricos insertos en los grandes medios —impresos y electrónicos— explican que la mayor responsabilidad del magro crecimiento recae en el manejo inadecuado de las políticas económicas y la mala administración pública de los recursos. Peña y sus funcionarios en Hacienda, Gobernación, Banco de México, la PGR, Desarrollo Social o Educación han sido incapaces de detectar a tiempo los problemas, para tomar, según el caso, medidas anti-cíclicas.

Ejemplos sobran: al inicio del actual gobierno, un sobrado y triunfalista Videgaray estimó un crecimiento económico de 3.5 por ciento —con posibilidades de llegar al 4 por ciento— para 2013. Obligado por las circunstancias, pero todavía altivo, aceptó recortar la expectativa a 3.1 por ciento. Falló de nueva cuenta. El lento dinamismo interno lo obligó una segunda ocasión a morderse la lengua para ajustar sus proyecciones hasta 1.8 por ciento, con la probabilidad de que el Producto Interno Bruto (PIB) cierre del año con un avance mínimo de entre 1 y 1.3 por ciento.

La sorpresa de que la economía del país no puede manejarse tan en secreto y con tanta especulación como lo hizo con la del Estado de México —donde fue bautizado como el Harry Potter de las finanzas; por cierto, más por cábula—, dejó mudo a Videgaray. Mudo porque no ha sido capaz de reconocer que la industria maquiladora —ese extraño sector de producción dividida— es un desastre, ligando a México, siempre, al ciclo económico de Estados Unidos.

En términos prácticos, ha olvidado, o de plano no ha querido explicar, que la maquiladora es el motor más importante de la economía mexicana, en cuanto a exportaciones no petroleras se refiere. Tampoco ha señalado que ese flojo comportamiento de la maquiladora es reflejo de los problemas estructurales de un país que nunca ha logrado encontrar un proyecto propio de desarrollo.

Y la curva de aprendizaje del actual secretario de Hacienda se refleja en un subejercicio presupuestal, hasta el primer semestre, superior a 19 mil millones de pesos, sumado a una menor participación del sector privado. El resultado, valga la repetición, menor inversión fija bruta (por ejemplo, maquinaria y equipo) por la poca certidumbre que ofrece el nuevo gobierno priista. Llanamente, eso significa que los empresarios no confían en Peña ni en Videgaray.

La desconfianza se resiente más allá de las fronteras. Ya es inocultable la baja entrada de la inversión extranjera, la caída en las remesas y un sector turístico que, pese a la intensa promoción, no repunta. Todo eso afecta directamente el consumo de los hogares. Números del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) muestran que las ventas al menudeo —las de los hogares— apenas han crecido 2 por ciento en el año. Y aunque el Banco de México (Banxico) documenta que la inflación ha sido baja, la situación obedece más a la menor demanda interna de productos y a que no hay ingresos —por falta y/o pérdida de empleo—, que al buen manejo de la política monetaria.

Perdido el gobierno o metido más en crear burbujas informativas para desviar la atención a fin de ocultar sus incapacidades y los verdaderos problemas, pocos en el gobierno quieren ver la caída, por 10 meses consecutivos, del sector de la construcción, atribuida al vuelco de la política que dio el actual gobierno en la edificación de casas. Poco se habla de baja inversión gubernamental en infraestructura que encabeza, por cierto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) al dejar de ejercer mil 500 millones de pesos en los primeros seis meses del año.

A estas alturas, las malas noticias se suceden una tras otra. Y una es consecuencia de la otra o de las otras. La tasa de desocupación por ejemplo, va en aumento; según el INEGI, en julio se ubicó en 5.12 por ciento y sigue en aumento. La enorme distancia entre las promesas, las proyecciones y las expectativas de los albores de la administración peñista no la puede ocultar ni el encarcelamiento de la profesora Elba Esther Gordillo Morales. Sólo los ciegos —el gobierno y los apoyos renacidos en el pequeño priista que cada comunicador lleva dentro— ocultan lo inocultable: de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), manejado por el salinista José Antonio González Anaya, en todo el año se han creado apenas 300 mil nuevos empleos. De ellos, 274 mil son permanentes y el resto eventuales.

Con todo y su Reforma Laboral, el gobierno ha sido incapaz de crear las plazas prometidas. Apenas 14 mil 759 entre mayo, junio y julio. Haciendo sumas y restas en aritmética simple, eso significa que, en esos meses, se crearon 163 diarios, cuando el país requiere, por lo menos, 4 mil 167 nuevos puestos por día: 1.5 millones al año o 125 mil mensuales, para dar cabida a la fuerza de trabajo o jóvenes que se incorporan al sector laboral.

Un descalabro, pues, de tamañas proporciones arroja otros resultados desalentadores para una población empobrecida. Y le complica la vida a Peña, Videgaray, Karam, Osorio, Robles, Chuayffet y el resto del equipo presidencial. La trimestral Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) es elocuente: entre enero y julio de este año 500 mil mexicanos se sumaron a las filas de la informalidad. En otras palabras, medio millón de mexicanos en edad de trabajar engrosaron los abultados números del ambulantaje.

Si de evaluaciones se trata, Peña, Videgaray y compañía fallaron. Empobrecieron, todavía más, a un país empobrecido. ¿Tendrán el valor… o les vale?

(Algunas) mujeres del presidente

* Ni en el mejor de sus sueños, Rosario Robles Berlanga pudo imaginar que, a su vergonzosa y humillante renuncia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) la segunda semana de agosto de 2004, cuestionada y señalada por presuntos actos de corrupción y tráfico de influencia, estaba cayéndose para arriba. El texto, escrito por Francisco Cruz, es parte del libro Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

Antes de terminar febrero de 2012, cuando perfilaba como candidata al Senado de la República, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) denunció a María Elena Barrera Tapia ante la Contraloría del Poder Legislativo, por el delito de omisión, al no ejecutar acciones de control de confianza a los policías.

Si bien fue desechada por tratarse de un personaje muy cercano a Peña, la demanda tenía una base sólida: antes de tomar posesión como alcaldesa autorizó la contratación de Germán Reyes Figueroa como titular de Inteligencia de la Policía Municipal de Toluca. En enero de 2012, un mes antes de que Barrera solicitara permiso de abandonar la alcaldía en forma definitiva para buscar la candidatura a un puesto de elección, se dio a conocer que Reyes controlaba el Valle de Toluca para el cártel de La Familia Michoacana.

Conocido por su alias de “M1”, a Reyes se le vinculó con, al menos, 25 homicidios, entre ellos el de un policía municipal de Zinacantepec, además de la desaparición de cinco personas, cuyos restos fueron localizados en una fosa clandestina en el municipio de Almoloya de Juárez. Como responsable de inteligencia en la policía municipal, Reyes operó con libertad por 18 meses en la capital del Estado de México.

Según las autoridades mexiquenses, el “M1” tenía la instrucción de eliminar a los grupos rivales y ordenar a los narcomenudistas en Toluca, así como extenderse a otras regiones del Valle de México, principalmente los millonarios municipios de Naucalpan y Huixquilucan, colindantes con el territorio mexiquense.

Además de operar la venta y distribución de droga, Reyes Munguía estaba relacionado con secuestros, delitos de extorsión,  contra la salud y portación ilegal de armas de fuego. En 2009, cuando Barrera llegó a la alcaldía, ingresó a la policía municipal de Toluca como subdirector de Policía Criminal, cuyas funciones eran recopilar información estadística y diseñar, junto con otros mandos de la corporación, planes operativos contra las células delictivas.

En junio de 2012, Enrique Gómez, del periódico Reforma escribió: “Quien despache los próximos tres años en la alcaldía toluqueña tendrá mil 95 días para revertir la sensación de los vecinos de que la capital mexiquense es una plaza ‘cómoda’ para la operación del narcotráfico, sin olvidar que el crecimiento urbano sin control podría colapsar los servicios públicos.

”De acuerdo con distintos líderes vecinales, en los últimos años han visto como la ciudad se ha convertido en un espacio inseguro, con la infiltración del crimen organizado en los cuerpos policíacos y la poca efectividad de las autoridades para revertir la tendencia delictiva.

”La principal preocupación estriba en dormir con el enemigo, como afirma Ernesto Carbajal, representante de la delegación de Capultitlán, quien lamentó que Toluca tenga una problemática similar a la de ciudades fronterizas, donde el narcotráfico ha sentado sus reales. En la capital del Estado (de México) era impensable que los grupos delictivos asumieran el control, pero con profundo temor nos enteramos del caso de Germán Reyes, alias “M1”, identificado como uno de los líderes de La Familia Michoacana, y quien durante año y medio fue el encargado de acciones especiales en la Policía municipal.

”Josué Tapia, presidente de colonos de la Colonia Isidro Fabela, también recordó que en el último trienio aumentó el delito de robo. Los vecinos hemos sido testigos y víctimas de todas las variantes que han adoptado los delincuentes para robar en vía pública y transporte público, ahora subirse a un taxi es un verdadero riesgo, a veces hasta más que en el Distrito Federal.

”Y no son los únicos problemas de los habitantes de Toluca, quienes ahora ven peligrar su calidad de vida con el asentamiento de nuevos fraccionamientos, lo cual detona una serie de problemas como caos vial, escasez de agua, contaminación ambiental y la pérdida de áreas verdes. […] En los últimos 12 años en Toluca fueron autorizados nuevos fraccionamientos que implican la construcción de 30 mil 167 viviendas, con una población nueva de al menos 130 mil habitantes, la pregunta es si existe la factibilidad de servicios para todos ellos, cuestionó José Mendiola, de la agrupación Hábitat Urbano”.

El 1 de septiembre de 2012, mientras Los Caballeros Templarios—una célula del crimen organizado perteneciente al Estado de México—, se disputaban a sangre y fuego la plaza de Toluca que controlada por el cártel de La Familia Michoacana, María Elena Barrera Tapia dejó atrás todo su pasado, se olvidó de su fracasada administración y, con toda la confianza que le dispensa ser la decana de las Golden Queens, tomó posesión de su escaño en el Senado.

 

“Víctima” del desamor

 

Ni en el mejor de sus sueños, Rosario Robles Berlanga pudo imaginar que, a su vergonzosa y humillante renuncia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) la segunda semana de agosto de 2004, cuestionada y señalada por presuntos actos de corrupción y tráfico de influencia, estaba cayéndose para arriba.

Poco después de abandonar las filas perredistas —cuya dirigencia había puesto en marcha un proceso para expulsarla del PRD, después de 15 años de militancia —la rescató el gobierno del Estado de México. Primero se la vio en el programa “Mujeres en el Risco”, que se transmite a través de Televisión Mexiquense, un canal propiedad del Estado.

Luego se hizo familiar, hasta que el 3 de septiembre de 2012, Peña oficializó su nombramiento en el equipo de transición presidencial. Robles fue la comidilla del día, y de muchos días, la mayor “pecadora” de México después de que Peña Nieto la confirmó como vicecoordinadora de Política Social — uno de los tres pilares en que se basó la mudanza de gobierno—, aunque, en esencia, tuvo otro significado: su cambio de camiseta o su paso al PRI.

Rosario es un caso paradigmático. Su vida dio un giro de 180 grados cuando se ganó la confianza de Cuauhtémoc Cárdenas; eso es incuestionable, pese a que cayó políticamente en desgracia en 2003, después de hacerse público el desaseo con el que administró el PRD.

Luego, en 2004, pasó por la vergüenza de ver salir a la luz sus relaciones amorosas extramaritales con el empresario argentino-mexicano Carlos Ahumada Kurtz, el mismo que produjo e hizo llegar a Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos y Televisa, los videos en los que algunos connotados perredistas —allegados todos a Rosario— recibían o entregaban cuantiosas sumas de dinero.

La exitosa carrera de Rosario alcanzó la cúspide en 1997, cuando la nombraron secretaria de Gobierno del Distrito Federal. Tres años más tarde, en 2000, justo el día en que su jefe Cuauhtémoc Cárdenas solicitó licencia para convertirse, por tercera ocasión, en candidato presidencial, ella lo sustituyó como jefa de Gobierno de la capital mexicana. Luego, en 2002, de la mano del mismo personaje, ganó unas cuestionadas y sucias elecciones internas para convertirse en la dirigente nacional del partido.

Su labor controversial dejó atrás su historia, que inició en la década de los años de 1970 con su vinculación a las corrientes maoístas, su acercamiento a las organizaciones sociales y la posterior militancia en la Organización de Izquierda Revolucionaria Línea de Masas, que tenía presencia en colonias populares y sindicatos como la magisterial Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el STUNAM, donde, en 1988, Rosario alcanzó uno de los puestos otorgados a las corrientes minoritarias.

El 17 de mayo de 2001 se conoció que Ahumada fungió como anfitrión en un encuentro entre Rosario Robles, ya ex jefa de Gobierno del Distrito Federal, y los tres contadores mayores de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. El objetivo de esa reunión parecía claro: frenar un informe de auditorías.

Una investigación del periódico Reforma encontró que “el Grupo Quart financió al PRD durante las elecciones extraordinarias para gobernador de Tabasco del 5 de agosto del 2001. Y durante la jornada electoral Quart puso a disposición del partido vehículos, personal, apoyo logístico, teléfonos celulares y equipo de radiocomunicación, por medio del Plan de Apoyo a Tabasco. El grupo encabezado por Ahumada, había obtenido hasta octubre del 2001 al menos 70 contratos en obra pública para el Gobierno del DF, por 480 millones de pesos”.

Ahumada también había financiado campañas en las delegaciones Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Azcapotzalco, Tláhuac, Xochimilco y Coyoacán. Ramón Sosamontes, el operador personal de Rosario Robles y uno de los protagonistas de los videos, declaró: el empresario argentino-mexicano se convirtió en el Frankenstein de la izquierda mexicana.

Ahumada colocó al partido, como lo advirtieron los mismos perredistas, “en una debilidad extrema. Ninguno de los líderes de las Corrientes Nueva Izquierda, Izquierda Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol, Cívicos y Red de Izquierda Democrática son ajenos a la relación con Ahumada. Cada uno de ellos y de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en su momento acudieron a las fiestas que organizaba Ahumada y también a las que Robles los invitaba y asistía acompañada de Ahumada”.

En un perfil que escribió en marzo de 2004 el investigador y especialista en medios Raúl Trejo Delarbre recordó: “Adherida a causas tan radicales que en más de una ocasión la condujeron a ella y sus compañeros a comportamientos destemplados e incluso violentos, formó parte de la corriente que permanentemente disputaba la dirección del STUNAM a los líderes que fundaron ese sindicato. […] A grupos como la OIR-LM los definía, de manera obsesiva, su antagonismo con el Partido Comunista Mexicano. Los procedimientos no siempre democráticos de ese partido, su proclividad a los acuerdos con el poder y la hegemonía que conservaba en organismos como el STUNAM, irritaban constantemente a los militantes de origen trotskista o maoísta.

Robles simpatizaba con grupos que desconfiaban de la política electoral. Sin embargo en 1989, después de los controvertidos resultados electorales [presidenciales] del año anterior, se incorporó a la fundación del PRD, en donde más tarde sería secretaria de Movimientos Sociales y de Organización. Pronto, se ganó la confianza de Cuauhtémoc Cárdenas, quien en 1997 la nombró secretaria general del Gobierno de la ciudad de México. En 1994 había sido diputada federal. […] Si no hubiera renunciado [al PRD], a Rosario la habrían expulsado debido a su participación en los negocios del corruptor empresario Carlos Ahumada”.

Deslegitimada, con una errática conducción del partido, una guerra sucia para desprestigiar su administración y ataques constantes a su liderazgo, Rosario Robles fue obligada a renunciar en agosto de 2003. Un año después, cuando aún no se recuperaba, le estallaron en pleno los escándalos por la divulgación de los videos que filmó Carlos Ahumada, ya conocido como el empresario corruptor.

En 2009, en su libro Derecho de Réplica, Ahumada exhibiría aún más esa cara oculta y deshonrosa de los dirigentes perredistas y de su ex pareja sentimental Rosario Robles. En el segundo párrafo de la página 158 ratifica que de sus cuentas bancarias salieron recursos para cubrir parte de la abultada deuda del partido, calculada en unos 600 millones. Y afirma que él, personalmente, rescató un pagaré por 200 millones de pesos que Andrés Manuel firmó con Televisa.

Esos 200 millones nunca aparecieron en la contabilidad del partido ni en la auditoría que luego practicó un equipo encabezado por Ricardo García Sáinz. Pero en declaraciones posteriores a la prensa, éste admitió que, en ocasiones, los partidos políticos manejan dineros “por fuera” de la contabilidad, que no tienen soporte documental y, por eso, no se registran. “La diferencia se debe haber dado en términos de que eran recursos que estaban fuera de los ingresos y de los egresos presupuestales del partido”. En la filosofía práctica de la Chimoltrufia nada puede darse por cierto, ni negase, como se dice una cosa, se dice otra.

Limitar la presencia de Carlos Ahumada a esos pequeños fragmentos sería un error. Las incógnitas de la relación con Rosario Robles se levantaron con los videoescándalos, aunque el acercamiento entre ambos puede documentarse al 3 de mayo de 2000, durante la presentación del plan para remodelar el monumento Cabeza de Juárez, en Iztapalapa, el cual sería conocido como Alameda Cabeza de Juárez, a cargo del Grupo Quart.

La ocasión era especial por varias razones, pero destacaba una: Iztapalapa se vestía de gala porque nunca antes una mujer había ocupado la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Además, era una mujer de izquierda, vieja luchadora comunista. Y el proyecto fue impulsado por el jefe delegacional Ramón Sosamontes Herreramoro, el perredista en camino de convertirse en el operador político de Rosario Robles.

Tenía otras peculiaridades, como describió el periodista Héctor Zamarrón: “Después de todo se trataba de la presentación de un proyecto impulsado por Sosamontes, hijo de un viejo comunista, a cargo de otro izquierdista, el crítico de arte Alberto Híjar, y el objetivo era restaurar la gigantesca cabeza erigida por un comunista más, el escultor Luis Arenal”.

Fue ese el primer encuentro. “Cuatros de los asistentes a ese acto —escribió Zamarrón— confirmaron que ahí también fue donde se conocieron Ahumada y Robles. Y ahí también comenzó una relación de casi cuatro años que, tras la revelación de los videos en [los] que Ahumada entrega bolsas con dinero a Carlos Ímaz y René Bejarano, terminó por hundirlos.

”Ese día se presentaban los trabajos hechos por Quart en una laguna de regulación aledaña a la Cabeza de Juárez —bordos de contención para evitar inundaciones—, del mismo monumento y, además, un proyecto para transformar la imagen urbana de la zona. […] Con sus 25 metros de altura y seis toneladas de peso, la escultura se encontraba para entonces oxidada y en el abandono. ‘Las obras incluían un museo que nunca funcionó’, relata Híjar, quien también participó en un libro conmemorativo que se editó para la ocasión. [E] incluyó un texto de Ahumada que ahora podría leerse con una intención completamente distinta a la que quiso su autor: ‘El afortunado encuentro entre el Gobierno del Distrito Federal y el Grupo Quart ha fructificado en importantes obras de beneficio social. Con estos trabajos, Grupo Quart colabora en beneficio de la transición a la democracia como derecho ejercido en la transformación de los espacios habituales para los usuarios del oriente de la ciudad’.

”La fotografía incluida en el libro conmemorativo muestra a Robles y Ahumada separados sólo por [Adolfo] Llubere —coordinador de logística de Rosario—. Unos minutos después del acto oficial, ambos volaban juntos en el helicóptero que trasladó al constructor a la zona y en el cual, galantemente, ofreció llevar a la gobernante hacia el siguiente punto de su agenda. […] Otra mañana de mayo, un año después, aparecieron juntos una vez más. Al despuntar el mes, el día 3, ambos acudieron a la presentación que la jefa delegacional de Coyoacán, María Rojo, hizo del periódico La Rosita [(…]) la imagen que de ellos captó el fotógrafo Francisco Olvera es contundente: ella se inclina hacia el empresario por encima de las piernas de Rojo. […] Rosario vestía ese día una falda corta, varios centímetros por encima de la rodilla, como empezó a hacerlo particularmente ese año”.

Héctor hace un recuento preciso: “Ese mes tuvieron al menos cuatro encuentros y en el último de ellos nació el romance. Apenas diez días más tarde coincidieron en el cierre de campaña por la gubernatura de Tabasco del perredista César Ojeda Zubieta, en Villahermosa, al que también asistieron la mayoría de los dirigentes del PRD: Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Carlos Ímaz.

El 17 comieron juntos en la casa de Ahumada en el barrio residencial de San Ángel, al sur de la Ciudad de México, en el que éste fungió como anfitrión de una insólita ‘reunión’ de amigos —como la calificó uno de los asistentes, Ramón Sosamontes— a la que también acudieron Armando Quintero, el procurador fiscal capitalino Eugenio Robles y los contadores mayores de la Asamblea Legislativa, María de la Luz Mijangos, Carlos Nava y Luis Humberto Sanguino, quienes para entonces revisaban las finanzas del gobierno de la ciudad desde 1999 y estaban a punto de entregar resultados de la gestión Robles.

Fue entonces cuando salió a la luz pública el nombre de Carlos Ahumada Kurtz. Tres días después de realizada la comida, la contadora María de la Luz Mijangos se atrevió a denunciar que el objetivo de aquella ‘comida de amigos’ había sido para pedirles que retrasaran la entrega de resultados de las auditorías para no afectar a Rosario Robles. Ese fue el primero de los escándalos que después caerían en cascada sobre Rosario y Carlos. […] para fin de ese mes ambos desayunaban juntos en Berlín, Alemania, a donde Rosario viajó del 28 al 31 invitada por la Fundación Friedrich Ebert”.

El 27 de abril de 2012 hizo público lo que no hacía falta: encabezó en Acapulco, Guerrero, reuniones con la Red de Mujeres de la Sociedad Civil, en donde anunció el apoyo incondicional al entonces candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto, de quien dijo ganaría las elecciones.

Después de los comicios presidenciales, cuando arreciaban y se endurecían los cuestionamientos lopezobradoristas, salió en defensa de Peña y advirtió: “Que AMLO no se venga a dar golpes de pecho, el PRD también compra los votos en el DF, sino pregunten en Iztapalapa”.

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