Cirugía para evadir la justicia

* ¿Es posible que un delincuente cambie de identidad? Los avances en cirugía plástica y reconstructiva suponen que sí es factible, aunque también los ejemplos de quienes han recurrido a esta práctica demuestran que ello no es garantía de total impunidad.

 

Isela Serrano / Luces del Siglo

Cancún. Cuentan que cuando “El Señor de los Cielos”, Amado Carrillo Fuentes, considerado el líder del cártel de Juárez murió en un hospital de la Ciudad de México, fue producto de una extensa cirugía plástica que intentaba cambiarle la apariencia. De boca en boca, al calor de los ánimos y la generosidad de la tinta, se escribieron cientos de historias fantaseando con aquella posibilidad.

Los hechos no pudieron comprobarse. “El rey del oro blanco”, como se le llamó al líder del narco que tomó el control del cártel de Juárez, a la muerte del sanguinario colombiano Pablo Escobar, murió tan trágicamente que las autoridades no pudieron constatar la supuesta intervención quirúrgica, hace ya más de 15 años; sin embargo, se sabe que el capo fue atacado con ácido y cemento para no dejar rastro alguno de su identidad.

Michael Jackson era adicto a las cirugías. Lo que comenzó por una mejoría de mentón, se transformó poco a poco en un adictivo historial de procedimientos quirúrgicos que incluyeron mentón, labios, mejillas, frente y múltiples tratamientos de pigmentación de piel que terminaron provocándole daños severos en su fisonomía.

En Italia, el ex presidente Silvio Berlusconi se ha operado la mandíbula, tiene implantes de dientes, implantes de cabellos, retoque de ojos, cuello y varios liftings; en Francia, el ex mandatario Nicolás Sarkozy usa bótox, tiene operaciones de párpado y papada para lucir más jovial, lo mismo que otros ministros, empresarios y artistas que aparecen en horario estelar.

¿Es posible el cambio de rostro? Aunque las técnicas quirúrgicas médicas sí lo permiten, están en etapa de perfeccionamiento y su implementación y costo son aún muy altos y de gran riesgo, explica a Luces del Siglo, el cirujano plástico Javier López Mendoza, uno de los ocho médicos que en México están capacitados para realizar estos procedimientos.

Entre los ejemplos de delincuentes internacionales más buscados que recurrieron a la cirugía estética para cambiar de imagen, se recuerda al ex asesor peruano Vladimiro Montesinos y al japonés Tatsuya Ichihashi, considerado el asesino de la británica Lindsay Hawker, profesora de inglés en dicho país, a la que acosó hasta matarla.

El primero se sometió a operaciones de cirugía plástica con el fin de cambiar su rostro y no ser capturado. Dichas operaciones transformaron fundamentalmente el eje de los ojos y de la nariz, lo cual le permitió seguir prófugo hasta su detención.

Y el segundo, desapareció sin dejar rastro cuando la policía intentó tomarle la declaración. El presunto asesino de la británica Hawker había pasado varías veces por el quirófano con el fin de variar sus rasgos y evitar ser descubierto.

Entre las operaciones a las que se había sometido destacan una epicantoplastia – con el fin de cambiar la forma de sus ojos–, una rinoplastia, pómulos y labios.

Tras la intervención, su rostro cambio considerablemente y, a pesar de que se ofreciese una recompensa de 10 millones de dólares, nadie le había reconocido, pues además, actuaba con un pasaporte falso.

Sin embargo, el fugitivo levantó sospechas en una clínica de cirugía estética debido a sus extrañas peticiones quirúrgicas, situación que motivó a los dueños a ponerse en contacto con la policía, proporcionando de esta forma fotos actuales del criminal que permitieron que más tarde fuera detenido.

Al filo de la guillotina. A finales del mes de septiembre, un chico de 16 años, cuyo padre enfermó, tomó la decisión de acudir al centro de trabajo de su progenitor para no perder el pago. Ese primer día se amputó una mano. La guillotina de la imprenta le cortó una mano y dos dedos.

El cirujano plástico Javier López Mendoza, médico a cargo de la Clínica de Microcirugía y Extremidad Superior del Hospital General Manuel G. González, en la Ciudad de México, recibió al menor, quien fue trasladado en helicóptero.

Al instante se activó el código rojo, el personal médico corría, preparaba la sala, el instrumental. El chico ingresó al helado quirófano. Se activaron los sistemas para placas y tornillos que permitieron fijar la fractura y los huesos rotos. Tras una intervención de casi 12 horas, el cirujano plástico conectó la arteria, las venas y los nervios, realizó suturas para los tendones y la piel. Sonrió.

A 12 días de los hechos, aquel joven que requirió un injerto de mano y dos dedos se encuentra en “perfecto” estado. “Listo para regresarse y tener una nueva oportunidad en tres meses”, comenta. La factura va en 3 mil 500 pesos; pero en un hospital privado, a estas alturas ya hubiera pagado más de medio millón de pesos, explica.

En el azaroso tablero de la vida, un accidente de trabajo, un error mínimo al volante, al descender la banqueta en el momento no indicado o acelerar una moto puede provocar pérdidas irreparables. Sin embargo, escenas fuertes de dolor, sangre y lágrimas en niños, jóvenes, adultos y ancianos pueden tener un giro de 180 grados gracias a la cirugía plástica.

La semana pasada tuvo lugar en Cancún, el 2º Congreso Mundial de Cirujanos Plásticos de Ascendencia Libanesa, evento auspiciado por la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva y la Sociedad Libanesa de Cirugía Plática Estética y Reconstructiva.

En entrevista, el cirujano plástico Javier López Mendoza comenta que, así como hay ingenieros civiles que construyen puentes, calculan pesos, distancias y con tirantes de fierro hacen sostener grandes cantidades de cemento para edificar vialidades, hay cirujanos plásticos enfocados a crear sustitutos de nervios, cartílagos y arterías.

En la carrera por dotar “refacciones” al cuerpo humano, la reconstrucción facial es posible a través de una disciplina denominada “ingeniería tisular”.

“No hay duda, la ciencia avanza a pasos agigantados. Ya no es como hace 20 años en los que cada año se encontraba un descubrimiento, ahora prácticamente estamos teniendo que renovarnos día a día. En cirugía plástica y reconstructiva los mayores avances se encuentran en transplante de tejidos compuestos: una cara completa, un antebrazo, o una mano completa, a través de un donador vivo compatible genéticamente con el paciente receptor”, expone.

En el año 2012, ya es posible crear cartílago, hueso, nervios; los científicos chinos, siempre un paso delante de sus colegas, están generando arterías. Hay también otras líneas de investigación con células madre para determinar cuál es el verdadero uso y beneficio de éstas y, a niveles clínicos, se utiliza para saber a qué paciente se le puede trasplantar un miembro sin rechazo y determinar qué medicamentos podrán suministrar los especialistas.

La cirugía plástica abarca la reconstructiva y estética. Aunque un cambio de rostro es científicamente viable, y podría ser el único camino para alguien que hubiera perdido parte importante de su fisonomía; y aunque algunos integrantes del crimen organizado pudieran pensar que ésta sería una vía para evadir la justicia, estas cirugías, además de muy costosas y de requerir equipos muy sofisticados, aún están en proceso de perfeccionamiento.

Amén que una transformación de rostro no es sólo un cambio de cara, sino también de hueso, músculo y piel, que requiere análisis profundos de competitividad, adaptación celular, sanguínea, etcétera.

Hablando de la cirugía estética, así como en las tendencias de la ropa, en el cuerpo hay modas. “Los bikinis han cambiado, antes eran muy grandes, ahora son muy pequeños, se volvió una moda”, apunta el médico.

¿Qué pasa en la cirugía plástica? Para algunos es un estigma social “me operé porque tengo el dinero para pagarlo, y lo hice”, dicen algunos de sus pacientes. Hay otro grupo que por sus actividades laborales requieren una mejoría de alguna parte de su cuerpo, ya sea una liposucción, un transplante de senos o glúteos o simple y sencillamente del cuidado de la piel, en este grupo entran artistas, empresarias, comentaristas y sexoservidoras que dependen de su imagen.

En otro grupo se ubican quienes buscan tratar de mejorar aquello que le generó un tipo de estigma, niños que requieren una reconstrucción luego de un incendio, por ejemplo. El apetecible mercado de la vanidad ha sido un pecado difícil de caer para algunos médicos.

Las mujeres son vanidosas por nacimiento, los hombres son más bien “de clóset”. Algunos lo aceptan y otros no, aunque existe mayor apertura y comienzan a preocuparse por conseguir una ayudadita con la papada, el abdomen y las canas.

¿Cuántas cirugías se practican en México anualmente? No hay cifras oficiales. Instituciones como el Seguro Social o el ISSSTE tendrían que llevar la contabilidad pero debido a que la cirugía estética no se practica en ninguna de éstas, los datos disponibles provienen de los médicos particulares. Actualmente, se realiza un censo para generar la estadística en México para conocer estos datos.

– ¿Qué tan quisquillosa es la gente con el resultado?

– Hay de todo. Hay gente que tiene mucho dinero y cuando percibe una cicatriz un poco visible en su rostro no dice absolutamente nada. Hay artistas muy famosas que incluso comentan: “mire doctor, ni se ve, con un poco de maquillaje, me lo oculto”; también hay mujeres que, con un gran esfuerzo ahorraron para realizarse una cirugía y no les gustan los tres milímetros que se pasó la cicatriz y de inmediato reprochan. Creo que la mejor forma de mediar la relación con el paciente es explicarle siempre todo muy claramente. Darle la cara, responderle las llamadas, contestarle el teléfono porque así el paciente no se siente abandonado ni solo; eso hace la diferencia entre volverse quisquilloso o no.

– ¿Cómo hace un médico para ver sangre y tener la frialdad para tomar un bisturí y hacer una incisión?

– Un maestro siempre me decía: “haz tus cosas con pasión, disfruta lo que haces”. Me apasiona lo que hago, un médico que no se apasiona normalmente no es exitoso y empieza a carecer de muchas cosas.

Mientras la ciencia avanza, miles de francesas, brasileñas, judías, colombianas y mexicanas de entre 15 y 20 años se realizan cirugías de nariz; jóvenes de entre 20 a 30 años prefieren implantes de busto y las mayores de 40, lo acompañan con una mejoría de glúteos. Es el siglo del bisturí.

El estigma de la influenza

* El caso de Julieta se remonta a febrero pasado cuando surgió el rumor de que la profesora de la Universidad de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, y también columnista del diario El Financiero, supuestamente padecía influenza AH1N1, diagnóstico que resultó falso tras realizarse exámenes en el sector salud. El hecho provocó que Julieta sufriera atropellos en su lugar de trabajo.

 

Anayeli García Martínez/ CIMAC

Ricardo Bucio, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), rechazó que en el caso de la periodista y profesora Julieta Buendía Hernández –quien argumenta ser víctima de discriminación– el organismo que preside haya sido omiso, y enfatizó que hasta ahora no puede determinar si hubo discriminación o no en ese asunto.

El caso de Julieta se remonta a febrero pasado cuando surgió el rumor de que la profesora de la Universidad de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, y también columnista del diario El Financiero, supuestamente padecía influenza AH1N1, diagnóstico que resultó falso tras realizarse exámenes en el sector salud.

El hecho provocó que Julieta sufriera atropellos en su lugar de trabajo, pues sin explicación alguna fue removida de los grupos donde daba clases y confinada a un cubículo de la biblioteca de la universidad, lo que ella calificó como actos de discriminación en su contra (Cimacnoticias 29 marzo 2012).

En su momento, Buendía aseguró que la supuesta enfermedad no sólo provocó una alarma en la institución educativa –que incluso cerró durante tres días por una posible epidemia de influenza–, sino también el desprecio de autoridades universitarias, padres de familia y conocidos en contra de ella.

El contrato laboral de Julieta no fue renovado, por lo que el pasado 19 de abril fue su último día en la universidad.

Julieta denunció los hechos ante la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y el Conapred –ambas instancias dependientes de la Secretaría de Gobernación–. Las dos se comprometieron a dar seguimiento a su caso.

Tiempo después, Buendía Hernández cuestionó la razón de ser del Conapred, pues lejos del apoyo solicitado, la instancia la excluyó de una reunión de mediación que como quejosa solicitó entre las autoridades universitarias y personal del consejo.

 

Versión oficial

 

En entrevista con Cimacnoticias, Ricardo Bucio sostuvo que no hubo omisión del Conapred en el análisis del expediente de Julieta Buendía, y que hasta ahora no se puede afirmar si hubo o no discriminación contra la profesora y periodista.

Argumentó que esa es una conclusión que se dará a conocer una vez que esté cerrada la investigación, y aseguró que hasta el pasado 22 de mayo –día en que se realizó esta entrevista– el expediente del caso no se había concluido.

“Aún no está cerrado, pero se va a concluir por no sometimiento”, dijo el funcionario, quien explicó que este concepto es una causal de cierre que determina la ley y se refiere a la falta de voluntad y aceptación del particular para conciliar con la o el peticionario que presentó la queja. En este caso, precisó Bucio, no se logró un acuerdo porque la universidad no quiso.

Al cuestionarle si en este caso el Conapred “no pudo” lograr la conciliación entre la quejosa (Julieta Buendía) y el particular (la Universidad de Cuautitlán Izcalli), el funcionario respondió: “No. Eso tal cual es un énfasis equívoco. La institución no quiso conciliar. Es muy distinto. Es distinto decir que el policía no pudo detener al coche que se pasó el alto, a decir el particular se pasó el alto. El responsable no es el policía, el responsable es el particular”.

En su opinión, la institución a su cargo actuó conforme a los lineamientos establecidos en el estudio y trámite de una queja de esta naturaleza, y tomó en cuenta los argumentos de ambas partes. Sin embargo consideró que fueron las autoridades de la universidad quienes no llegaron a un acuerdo con la periodista.

“Conapred habló con las autoridades (universitarias); las autoridades están de acuerdo con unas cosas y no están de acuerdo con otras. Pero al final con lo que no están de acuerdo es con conciliar con la peticionaria”, explicó Ricardo Bucio.

Si bien no se logró la conciliación, se le preguntó al presidente del Conapred si la situación vivida por Julieta en su lugar de trabajo y que se extendió a su vida privada por haber sido estigmatizada de padecer influenza AH1N1, podría ser considerada como discriminación, a lo que respondió: “No lo podemos catalogar antes de (investigar) como ella dice que está sufriendo un acto de discriminación. Nosotros la buscamos para hacer la valoración, no podemos catalogar. Yo creo que eso no lo puede hacer ninguna institución pública responsable a partir de una nota periodística”.

 

Contradicciones

 

Sin embargo, Bucio aclaró que fue el propio Conapred el que buscó a Julieta tras leer la información publicada en algunos diarios sobre el caso de la profesora.

“Nosotros leemos el artículo y nosotros la buscamos. En el artículo ella nombra al consejo –nosotros eso lo monitoreamos–. Yo leo el artículo y le pido al área de Quejas que la busque para ver si quiere presentar una queja por discriminación”, abundó.

Cabe recordar que en recientes declaraciones a Cimacnoticias, Julieta Buendía afirmó que fue ella la que acudió a pedir apoyo al Conapred e interponer una queja por discriminación, en contraste a lo señalado por Ricardo Bucio.

Lo que hace el Conapred –prosiguió el funcionario– “después de llamarle a Buendía” es abrir el expediente de quejas y ponerse en contacto con la universidad. Bucio insistió en que si no hay un convenio de conciliación, es muy complicado determinar si hay o no discriminación.

“Es como decir que el juez determina que alguien es culpable porque alguien lo leyó; puede presuponer que hay un delito, incluso quienes son los responsables, pero no puede determinar que hay un delito”, agregó.

A la pregunta de por qué Julieta fue excluida de la reunión entre abogadas del Conapred y el rector de la Universidad de Cuautitlán Izcalli, Juan Manuel Gutiérrez, Bucio respondió: “no creo que haya sido así. Nosotros tenemos un procedimiento de defensa”.

El funcionario reiteró que el Conapred sólo puede hacer lo que la ley le obliga, y que queda en manos del Legislativo otorgarle más atribuciones. “Por eso queremos que la ley nos permita más, por eso impulsamos esta iniciativa, por eso esperamos que haya una solución favorable”, sostuvo.

“Faltan reformas legales para mejorar las posibilidades de defensa de la ciudadanía”, concluyó Bucio al explicar que la institución recibe todos los casos de discriminación que le llegan, y que no sólo tiene interés en asuntos mediáticos o relacionados con grupos vulnerables.

 

¿Qué dice la ley?

 

El Conapred surgió a raíz de la promulgación el 11 en junio de 2003 de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación. El objetivo del organismo es “contribuir a que toda persona goce sin discriminación de todos los derechos y libertades”.

De acuerdo con la ley, el Conapred debe implementar las acciones de las dependencias y entidades del Poder Ejecutivo federal en materia de prevención y eliminación de la discriminación, y “proteger a todos los ciudadanos de toda distinción o exclusión”.

De acuerdo con el Estatuto Orgánico del Conapred una queja es la denuncia o petición formulada por conductas presuntamente discriminatorias atribuidas a particulares (en el caso de Julieta Buendía, la instancia particular es la Universidad de Cuautitlán Izcalli).

Según la misma normatividad, una reclamación es la denuncia o petición formulada por conductas presuntamente discriminatorias atribuidas a autoridades o servidores públicos.

Sobre los servidores públicos, el artículo 95 del estatuto estipula que si el consejo “comprueba que los servidores públicos o autoridades federales denunciadas cometieron alguna conducta discriminatoria, formulará la correspondiente resolución por disposición (recomendación)”.

Respecto a los particulares que cometan actos de discriminación, la  Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en su artículo 81 establece que si cualquiera de las partes en conflicto o ambas no aceptan el procedimiento conciliatorio del Conapred, éste “atenderá la queja correspondiente y brindará orientación al quejoso para que acuda ante las instancias judiciales o administrativas correspondientes”.

A propósito de panteones

* Hasta el año pasado, la esperanza de vida para los mexiquenses estaba estacionada en los 76 años, una edad que se ha ido incrementado cada año, aunque no la calidad de vida, que es otra cosa. Hasta 1990, el Consejo Nacional de Población (Conapo) registraba un promedio de 72 años y apuntaba que las mujeres vivían más, pues ellas alcanzan 75 años mientras que los hombres apenas 69. El año pasado, con cuatro años más de esperanza de vida, las mujeres pueden esperar por estadística los 79 años y los hombres aspiran a 74.

 

Nuestro Tiempo

Cuentos de deudos se acurrucan entre las tumbas y hacen de cruces y lápidas las confortables almohadas por una noche. Después de todo, si hay suerte, algunas de ésas recordarán por un tiempo dónde están los despojos. Luego, el polvo y los subterráneos animales se encargarán de reintegrarnos al mundo. En el panteón de San Cristóbal Huichochitlán, al norte de Toluca en el Estado de México, no hace falta que nadie reflexione sobre la muerte. Cada año, el primero de noviembre, el panteón local se enciende en una pira de miles de velas y veladoras que, a medianoche, forman una espesa pared que oculta en aquella niebla de cebo las caras y el cielo alunado en la noche turca. Más de un kilómetro a pie deben recorrer los deudos para llevar a los que vienen una vez luego de muertos las flores y la compañía. Nadie que se precie de morir puede olvidar ese día, aunque se prefiera la noche. En Huichochitlán la velación decora el lugar de una veladura prehispánica pero nada tiene que ver en ello que casi todos los asistentes, mortales y espíritus, sean otomís y que desde 1626 estén asentados en aquel valle en el que ahora las fraccionadoras y constructoras de casas de interés social han transformado en un campo de concreto donde Toluca pondrá a su moderna clase media los próximos años.

Ese lugar, donde abunda el huizache, era uno de los menos favorecidos por el municipio pero casi por sí solo, por inercia, se tuvo que insertar en la ilusoria economía estatal y jugar las reglas de los dueños del mercado. Casi todo ha cambiado y el idioma, que antes se cuidaba más o menos, ahora es mera curiosidad para quienes tienen en casa un conocedor. Los pueblos cambian y las costumbres con ellos. Ni siquiera el Día de Muertos se salva pero no hay nada que permanezca inmóvil.

Afuera, la muerte sabrosa de tacos y fritangas se ofrece a cualquiera que pueda pagarlo y resistirlo. Pero las costumbres cambias. Ahora la sopa Maruchan es un alimento indispensable de la canasta básica en Huichochitlán, que se vende junto a las quesadillas, las máscaras del Halloween y los músicos que también viven de esta noche y cobran 50 pesos por dos canciones, cantadas a la cabeza del difunto.

Hasta el año pasado, la esperanza de vida para los mexiquenses estaba estacionada en los 76 años, una edad que se ha ido incrementado cada año, aunque no la calidad de vida, que es otra cosa. Hasta 1990, el Consejo Nacional de Población (Conapo) registraba un promedio de 72 años y apuntaba que las mujeres vivían más, pues ellas alcanzan 75 años mientras que los hombres apenas 69. El año pasado, con cuatro años más de esperanza de vida, las mujeres pueden esperar por estadística los 79 años y los hombres aspiran a 74.

El Conapo explica que las mujeres pueden vivir más debido a que la exposición de riesgos no es la misma que en el hombre y apunta como variables a las actividades laborales y los espacios donde se trabaja, además de las costumbres de unos y otros.

La población mexiquense no muere de cualquier cosa. Así, en el 2009 hubo 65 mil 822 defunciones en la entidad pero 55 de cada 100 incidieron en la población de más de 60 años; 28 de cada 100 estaban entre los 30 y 59 y la población infantil fallecida de 0 a 14 años representó el 10 por ciento del total, mientras que los jóvenes de hasta 30 años son el 6.7 por ciento, según datos del INEGI. Otro hecho curioso es que por cada 100 mujeres que fallecen, 123 hombres encuentran la misma suerte y es la edad de entre 25 y 34 donde más se concentra la estadística, pues por cada 250 hombres fallecen 100 mujeres.

Las causas de las muertes son otra cosa y el Conapo advierte que la diabetes mellitus, los tumores y las enfermedades isquémicas del corazón son las principales causas de muerte de la población, éstas ocasionan cuatro de cada diez decesos.

Pero los hombres mueren también de enfermedades del hígado, el corazón y las cerebrovasculares mientras que las mujeres observan enfermedades cerebrovasculares y enfermedades hipertensivas.

Entre los 15 y 29 las agresiones se han convertido en la principal causa de defunción en ese segmento, pero también es la edad en la que se adquieren hábitos que luego inciden en las causas de muerte. La segunda causa de defunción entre los jóvenes son los accidentes viales pero también las autolesiones. En el caso de las mujeres, el 10.5 muere por accidentes de transporte y el 6.9 por agresiones.

Entre los varones que tienen de 25 a 29 años los tumores y el SIDA ocupan los primeros lugares. En las mujeres, los tumores son la segunda causa de muerte pero le siguen las complicaciones en el embarazo.

En México en el 2009 se registraron 2 mil 450 muertes en mujeres de 15 a 19 años de edad, de las cuales el 2.7 por ciento fueron por suicidio y 2.1 por homicidio, colocándose en la segunda y quinta causa de defunciones en este grupo de edad, respectivamente, según el Sistema Nacional de Información en Salud y un reporte de la Agencia Cimac.

La proporción de decesos de las adolescentes y las jóvenes por agresiones coincide con la investigación del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), el cual señala a las mujeres menores de 30 años como las principales víctimas de violencia de género en todo el país.

En su informe “Una mirada al feminicidio en México 2009-2010”, el OCNF indica que de enero de 2009 a junio de 2010 se reportaron 890 homicidios dolosos de mujeres en 11 estados de la República.

El 17.98 por ciento de las víctimas tenía entre 10 y 20 años de edad y el 32.13 por ciento entre 21 y 30 años; estas mujeres –entre niñas, adolescentes y jóvenes– suman más de la mitad de los casos registrados de feminicidio.

Aunque el INEGI reconoció que las principales causas de muerte en las adolescentes y las jóvenes se deben a la violencia (agresiones, suicidios y accidentes de transporte), aclaró que “éstas representan sólo la cuarta parte de sus defunciones totales”.

El espejismo del Seguro Popular

* En 2010 por cada familia el SP aportó 13.7 por ciento de un salario mínimo, proporción inferior al 15 por ciento que recibió desde su creación en 2004 hasta antes de la reforma a la LGS. En 2010 el seguro recibió más de 48 mil millones de pesos y para este año se le asignaron más de 56 mil millones.

 

Guadalupe Cruz Jaimes/ Cimac

Doña Celia Mendiola Torres tiene 82 años de edad y vive en Almoloya de Alquisiras, municipio rural del Estado de México. Ella sufrió un derrame cerebral hace tres años. Desde entonces requiere revisiones médicas constantes y tomar al menos dos medicamentos al día.

Se afilió al Seguro Popular (SP), programa creado por la Secretaría de Salud federal (Ss) en 2004, creyendo que tendría la atención adecuada para su padecimiento. Pero “de nada le ha servido”, dice Margarita, hija de doña Celia.

La adulta mayor forma parte de las 46 millones de personas afiliadas al SP hasta junio de este año; las mujeres representan 54.2 por ciento del total (24 millones), reporta la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, instancia rectora de este programa de atención.

Al cierre de 2010, la cifra de personas afiliadas era de 43 millones 518 mil 719. El año pasado la afiliación se triplicó respecto al número de personas que se registraron al seguro en 2009.

El viacrucis de Celia es tan sólo un ejemplo de lo que todos los días padecen millones de mexicanas que buscan satisfacer el derecho a la salud, garantía estipulada en el artículo cuarto constitucional, pero que ha sido negada para la inmensa mayoría de la población en cinco años de la gestión de Felipe Calderón, señalan especialistas.

 

Una tortura

 

Celia tiene que llegar a la unidad médica de la Ss a las 6 de la mañana para “alcanzar ficha” y pasar a consulta. Para llegar a esa hora “salimos a las 4:30 de la mañana y tenemos que tomar un taxi que nos lleve a la clínica”, a dos horas de distancia de Almoloya. Gasta en pasaje 300 pesos “sólo en el viaje de ida”.

Una vez en la unidad, la espera parece eterna. “Vamos pasando a consulta hasta la 1 o 2 de la tarde” y la calidad de la atención “deja mucho que desear”, porque después de tantas horas “el doctor medio la revisa y no le da las medicinas que necesita, sólo le dieron hierro y otras vitaminas”, narra Margarita.

La hija de doña Celia considera que acudir al SP es muy desgastante para su mamá por el tiempo de espera y porque además le representa un gasto que “no vale la pena”, ya que de cualquier forma ella y su familia tienen que comprar cada mes dos cajas de medicamentos, de un costo de 400 y 600 pesos cada una.

Entre las disposiciones del SP se encuentra el otorgamiento gratuito de medicamentos, sin embargo por el desabasto de fármacos esa medida en muchos casos no se aplica.

 

Más afiliadas, menos derechos

 

A pesar del aumento en la afiliación al SP, tras la reforma a la Ley General de Salud (LGS) en 2009, la Ss disminuyó hasta en 40 por ciento el recurso destinado a la atención de cada mujer usuaria de este servicio.

A decir de organizaciones expertas en el tema, este hecho se tradujo en servicios deficientes por falta de personal e insumos para garantizar el derecho constitucional a la salud.

A su vez, de 2005 a 2010 el número de médicos familiares o generales en el SP pasó de 20 mil 571 a 29 mil 137, según un análisis del Observatorio de Política Social y Derechos Humanos.

La organización civil calcula que 5 millones de afiliados y afiliadas al seguro viven en municipios que tienen menos de un médico por cada 100 mil habitantes afiliados al SP.

 

Disminución de recursos

 

Con la reforma a la LGS, cambió el “indicador de cobertura, pasando de familias a personas”, se explica en la investigación “Seguro Popular: afiliación y presupuesto”, realizada por Briseida Lavielle, de Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

Según los impulsores de la reforma, con la modificación se otorgarían “mayores recursos hacia aquellas entidades federativas que tienen un mayor número de miembros por familia”; pero en 2010 se redujo el presupuesto destinado a la atención de cada persona afiliada en 31 estados de la República.

Sólo aumentó el subsidio para las personas afiliadas en San Luis Potosí, de 700 a 800 pesos para ese año.

Otra de las justificaciones del cambio a la LGS era que permitiría “avanzar hacia la cobertura universal de la salud, ya que con los mismos recursos asignados será posible afiliar a una mayor cantidad de personas”, refiere el análisis de Fundar.

En efecto, se incrementó el número de personas con SP, pero significó menos recursos para la atención médica de cada una de ellas. Por ejemplo, Baja California en 2009  recibió un subsidio de mil 500 pesos por persona afiliada, el cual disminuyó a 800 pesos en 2010, un recorte de más de 40 por ciento.

En una situación similar está Veracruz que en 2009 recibió mil 400 pesos y el año pasado 800; seguido del Distrito Federal, donde se redujo de mil 400 a mil pesos en el mismo periodo, detalla la investigadora de Fundar.

Otras entidades como Durango y Colima, que en 2009 recibieron 700 y 800 pesos, respectivamente, en 2010 sólo se les otorgaron 500 pesos.

Lavielle apunta que la disminución del gasto va en perjuicio de la población más marginada, en particular las mujeres, ya que ejercer el derecho a la salud “implica mucho más que estar afiliado a un esquema de financiamiento” como el SP.

 

Pesadilla sin fin

 

Carmen de la Cruz también está afiliada al SP. Padece diabetes, enfermedad que cada vez deteriora más su estado de salud sin que tenga opciones para recibir atención de calidad, ya que sus ingresos apenas le permiten subsistir.

“Soy costurera y me mantengo con los trabajos que me traen a la casa”, cuenta la señora de 53 años, residente de Tlalnepantla, Estado de México. Ella intentó conseguir una cita en el centro de salud más cercano a su casa en más de tres ocasiones, “pero ni llegando a las 5 de la mañana alcancé ficha”.

No le quedó de otra que ir a los servicios de salud ubicados a una hora de distancia de su hogar. “De todas formas hay que llegar temprano, pero es más seguro que me atiendan”, explica.

El primer día Carmen llegó a las 6:30 de la mañana. “Dieron las fichas a las 9 y pasé a consulta a las 1:30 de la tarde”, platica. Le tocó el turno 19 de los 23 que se reparten todos los días. “La atención no es buena, no revisan bien, pasan rápido un paciente tras otro porque siempre hay mucha gente”.

En 2010 por cada familia el SP aportó 13.7 por ciento de un salario mínimo, proporción inferior al 15 por ciento que recibió desde su creación en 2004 hasta antes de la reforma a la LGS. En 2010 el seguro recibió más de 48 mil millones de pesos y para este año se le asignaron más de 56 mil millones.

De acuerdo con Briseida Lavielle es necesario que se evalúe y rindan cuentas sobre la suficiencia presupuestaria del SP, para hacer sostenible la atención integral de la salud de las personas afiliadas “que haga posible el ejercicio efectivo de su derecho a la salud”.

La triple batalla

* En Angola, cuyo número de habitantes es similar al del Estado de México, unos 15 millones, hay alrededor de 160 mil niños infectados, mientras que en Edomex 6 niños con el virus. “Allá no tienen medicamento, muchos de los médicos que atienden viven también con VIH. Cuando los médicos vinieron y vieron los antirretrovirales en las farmacias de nuestros servicios, hubo médicos angoleños que lloraron”, explica la doctora Beatriz Ramírez Amador, jefa del departamento de VIH/SIDA/ITS del Instituto de Salud (ISEM).

 

Elizabeth Bañuelos, Mercedes Escalera, Karla Martínez, Andrés Villarreal, Yanet Sánchez

El SIDA ha dejado de ser una enfermedad mortal para ser considerada crónico degenerativa. Sin embargo, desde su aparición los pacientes han tenido que luchar una triple batalla: contra la ignorancia, el estigma social y contra la enfermedad misma.

Corrían los años cincuenta. La Segunda Guerra Mundial había terminado dejando una etapa de paz para los ciudadanos del mundo, perturbada por algunos conflictos bélicos como la revolución cubana, la guerra de EU contra Corea, así como la segunda guerra árabe-israelí pero nada se compararía con lo que estaba por suceder. Un enemigo invisible que a la postre se convertiría en una amenaza global, “La Peste Rosa”, caracterizada por la aparición de manchas de color rosado en la piel, conocida como “Sarcoma Kaposi”, aparecería.

El cinco de junio de 1981 el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos informaba de la aparición de cinco casos de neumonía ocasionados por el hongo identificado como Pneumocystis carinii y el “Sarcoma Kaposi”, un tipo de cáncer de piel. El resultado de dichas investigaciones dio con el descubrimiento de un nuevo virus conocido como VIH, causante de la enfermedad del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), que para 1984 ya era considerado una epidemia.

La mayoría los pacientes que sufrían ambas enfermedades eran hombres homosexuales, sexualmente activos, por eso la prensa bautizó a esta enfermedad como “La Peste Rosa”. Muchos también sufrían de otras enfermedades crónicas y se les hicieron pruebas sanguíneas demostrando que carecían del número adecuado de un tipo de células llamadas T CD4+. La mayoría murieron en pocos meses.

En un inicio se le conoció como “la enfermedad de los homosexuales”, aunque pronto se descubrió que también padecían este mal los inmigrantes haitianos en Estados Unidos, los usuarios de drogas inyectables, los receptores de transfusiones sanguíneas y mujeres heterosexuales. Esto llevó a hablar de un club de las cuatro haches: homosexuales, hemofílicos, haitianos y heroinómanos (en inglés: haitians, homosexuals, hemophiliacs and heroin users.)

El VIH/SIDA era considerado una enfermedad nueva para todo el mundo, no obstante algunos estudios permitieron identificar casos esporádicos desde 1959 en África y en Norteamérica desde 1968. Además, estimaciones hechas en 1996 por la OMS muestran que su propagación comenzó a fines de la década de los setenta y comienzos de los ochentas, entre mujeres y hombres sexualmente promiscuos en África oriental y central;  homosexuales y bisexuales en determinadas zonas urbanas de América, Europa Occidental, Australia y Nueva Zelanda, extendiéndose rápidamente a todos los países.

En 1982 la nueva enfermedad fue bautizada oficialmente con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que sustituyó a otros propuestos como Gay-related immune deficiency (GRID) (en español: inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad).

 

Pero… ¿qué es el SIDA?

 

La Organización Mundial de la Salud define al SIDA como una enfermedad infectocontagiosa de carácter grave, con una gran heterogeneidad de síntomas y signos clínicos debido a la acción de un virus que, una vez ingresado al organismo, ataca fundamentalmente su aparato inmunitario disminuyendo sus defensas orgánicas, dejando vulnerable al individuo infectado a múltiples agentes infecciosos que pueden provocar su muerte.

Fabiola Manjarrez Reyes, sicóloga encargada de Prevención y Capacitación del departamento de VIH/SIDA, explica la diferencia entre el VIH y el SIDA. “El VIH es el virus, pero el SIDA es el síndrome que se da una vez que el virus se reproduce y baja nuestras defensas, es decir, disminuye la cantidad de células que se llaman CD4, lo que permite la entrada de enfermedades ‘oportunistas’ que son infecciones que atacan fácilmente al organismo porque no hay defensas contra ellas, pero dependiendo de la calidad de vida es el avance del virus”. Se estima que es en un periodo de 8 a 10 años cuando ya se desarrolla la etapa de SIDA, si no se emplea un tratamiento adecuado.

Hasta 1984 se sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del SIDA. La teoría más reconocida actualmente sostiene que el VIH proviene de un virus llamado «virus de inmunodeficiencia en simios» (SIV, en inglés), el cual es similar al VIH y causa síntomas parecidos al sida en primates.

La “Teoría de los monos verdes” detalla la transmisión del virus a través del contacto de los monos verdes con humanos del África central al existir trato sexual entre ambos, aunado al consumo de carne de mono por parte de los humanos. A pesar de que el VIH sólo atacaba a los simios, se considera que hubo cambios genéticos en el virus que ataca a los monos derivando el causante del SIDA para los humanos.

Otra teoría habla acerca de la sospecha que tienen algunos científicos sobre una inadecuada manipulación de un virus de laboratorio que ocasionó la contaminación de quienes participaron en estos estudios y después, a través de sus contactos sexuales, se fue propagando a los demás

La explicación del origen del SIDA de Hans Jager (1988), hace referencia a la existencia del virus en apartadas “tribus indias” de Sudamérica, las cuales no se vieron atacadas por los síntomas  como los habitantes del mundo civilizado que tuvo contacto con ellos a través del turismo. Esta misma idea manifiesta que el virus siempre ha formado parte de la humanidad y que la promiscuidad de las nuevas generaciones fue la que propagó el virus.

Finalmente, la última de las hipótesis que presumen el origen de la enfermedad afirma, aún cuando no existe registro bibliográfico, que el VIH fue creado por la CIA o la KGB como un arma biológica más eficaz que cualquiera de fuego o la misma guerra. Con respecto a esto, también se dice que un prisionero destinado a muerte fue infectado con este virus prometiéndole su libertad si llegaba a sobrevivir.

 

La más grande epidemia del siglo XX

 

En el mundo diariamente se infectan de VIH alrededor de 11 mil personas, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas (ONUSIDA). México es clasificado como un país con una epidemia de SIDA concentrada en los grupos que mantienen prácticas de riesgo.

En Angola, cuyo número de habitantes es similar al del estado de México, unos 15 millones, hay alrededor de 160 mil niños infectados, mientras que en Edomex 6 niños con el virus. “Allá no tienen medicamento, muchos de los médicos que atienden viven también con VIH. Cuando los médicos vinieron y vieron los antirretrovirales en las farmacias de nuestros servicios, hubo médicos angoleños que lloraron”, explica la doctora Beatriz Ramírez Amador, jefa del departamento de VIH/SIDA/ITS del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

La diferencia es que “en nuestro país ha habido un gran movimiento ciudadano en la lucha contra el SIDA y existen organizaciones de la sociedad civil desde hace muchos años, por ejemplo, todavía quedan células en Guerrero del Frente Nacional de Personas Afectadas por el VIH-SIDA y lo que estos chavos hacían era política pública en salud, iban y les bailaban jarabe tapatío en los escritorios a los diputados, a la legislación, al secretario de Salud en turno, a los directores del IMSS y el ISSSTE para tener acceso a los medicamentos. Muchos de ellos fallecieron sin medicamento pero dejaron a futuro que la gente que ahora da positivo en la prueba se le pueda atender con los medicamentos y eso es algo raro en nuestro país, pero aquí la gente se organizó. Todavía queda algo de este movimiento y el gobierno tiene miedo de que si no nos manda los medicamentos, todo el movimiento se vuelva a prender”, afirma Ramírez.

“Aunque los medicamentos antirretrovirales son muy costosos, en promedio, el gobierno del Estado invierte entre 130 y 150 millones de pesos al año para atender a los enfermos de SIDA”, afirmaba en público el doctor Víctor Torres Meza, director del Centro Estatal de Epidemiología y Control de Enfermedades del Instituto de Salud del Estado de México. Algunos pacientes tienen tratamientos cuyo costo oscila entre siete y doce mil pesos anuales. Son los más baratos aunque existe un medicamento que se llama Fusión, un inhibidor de la fusión que cuesta 24 mil pesos al mes. Combinado con otros medicamentos el tratamiento de esa persona cuesta, aproximadamente, 32 mil pesos mensuales.

El  gobierno mexiquense ha creado cinco Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención de SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), en los cuales se otorga el medicamento antirretroviral completamente gratis, lo cual ha permitido que la tasa de mortalidad por SIDA se haya reducido en un 80 por ciento. Las personas tratadas en estos centros están afiliados al Seguro Popular, sin embargo “aquí no le negamos el servicio a nadie. Cuando alguien nos menciona que cuenta con algún tipo de seguridad social (IMSS, ISSSTE, ISSEMyM), se les da la recomendación de que acudan a sus hospitales porque ahí también cuentan con el servicio. Sin embargo, no se les niega la atención para la detección o cualquier servicio que soliciten”, afirma el doctor Alejandro Fabela, director del CAPASITS Toluca. “Aunque también hay algunas instituciones privadas que tienen médicos especiales que atienden VIH, los tratamientos son muy caros, por eso la mayoría de los pacientes acuden a los centros de salud pública”.

Con respecto al costo, “lo hablamos con el paciente porque en México tenemos este sentido de que la gratuidad no sirve, es decir, si me llevo un medicamento y el frasco está costando 17 mil 500 pesos y a mí me lo están regalando, igual y son sólo aspirinas, entonces no cuido mi medicamento, no tengo adherencia al tratamiento, para qué me lo tomo si no sirve y es carísimo, pero hay que llevar la adherencia al tratamiento como lo indica el médico, no por el costo, sino porque si hay adherencia hay mayor calidad de vida”, indica Ramírez.

Actualmente se atienden a 3 mil 474 pacientes con VIH en los 5 CAPASITS del ISEM, los cuales se encuentran ubicados en Ecatepec, en el Hospital “Las Américas”, Naucalpan en el Hospital “Maximiliano Ruiz Castañeda”, Netzahualcóyotl en el Hospital General “La Perla”, Tlalnepantla en el Hospital “Valle Ceylán”, Toluca en el Centro Médico “Adolfo López Mateos” y los 2 SAI en Cuautitlán y Atizapán. El número de pacientes se encuentra distribuido de la siguiente manera: Ecatepec con 566 pacientes, Naucalpan 257, Tlalnepantla 221, Netzahualcóyotl mil 36, Toluca 849, Cuautitlán 297 y Atizapán 248.

 

SIDA mexicano

 

En 1983 se diagnosticó el primer caso de SIDA en México. Para 1986 ya se habían notificado 250 casos. Al igual que en la mayoría de los países occidentales, un porcentaje muy elevado se había infectado por vía sexual. En el resto, el factor de riesgo identificado fue la sangre debido a las condiciones que caracterizaban a la donación.

En el Estado de México los primeros casos fueron registrados en 1986, según datos proporcionados por Beatriz Ramírez Amador. “El Edomex es la segunda entidad con mayor número de personas infectadas del país, después del Distrito Federal. Son las entidades que concentran la mayor masa poblacional y, por lo tanto, al medirlo con base en la tasa poblacional (que es por cada 100 mil habitantes) el estado mexiquense se encuentra en lugar 17 epidemiológicamente. Así se tiene que ver”.

El Panorama Epidemiológico que muestra la presencia del VIH/SIDA en territorio mexiquense señala en un acumulado histórico que desde 1986 hasta mayo de 2011 se han detectado 16 mil 538 personas que viven –y vivieron- con VIH. Este panorama se maneja por orientación sexual, pero “lo que nos pone en riesgo de contraer VIH no es la orientación sexual de cada uno de nosotros, si somos bisexuales, heterosexuales u homosexuales. Lo que si nos pone en riesgo es la práctica, lo que hacemos con nuestra sexualidad”, resuelve la doctora Beatriz.

De los 16 mil 538 casos registrados, 2 mil 902 son del sexo femenino y 13 mil  636 del masculino. El rango de edad en donde más casos se presentan es en el de 25-34 años, con un total de 6 mil 715.

 En los factores de riesgo se manejan 10 categorías y el número de personas infectadas está repartido así: hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), 3 mil 171; personas bisexuales, mil 832; personas heterosexuales, 3 mil 936; trabajadoras y trabajadores sexuales, 881; personas que utilizan drogas intravenosas, 32; ex donadores remunerados (personas a las que les pagaron por donar sangre), 36; bebés que nacieron con el virus, 180; personas que recibieron transfusiones de sangre, 287; hemofílicos, 44 y personas expuestas debido a su ocupación, 3.

Con respecto a la categoría HSH, Ramírez afirma que “es muy fácil confundirse y pensar en la comunidad gay, pero hay hombres que tienen sexo con otros hombres y no son homosexuales. Está el ejemplo de las cárceles, los seminarios y el ejército. Ahí tienen sexo y eso no los hace gay. Hace muchos años tuve pacientes que eran sacerdotes, incluso llegaron a hablarme de las arquidiócesis del DF para pedirme nombres, no se los di porque era obvio que los expulsarían de la Iglesia”.

Las instituciones que han tratado –y tratan- a estos 16 mil 538 enfermos son la Secretaría de Salud (a través del ISEM), 9 mil 781; el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 5 mil 28; el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 591; hospitales privados, 84; otras, 906; la Secretaría de la Defensa Nacional, 142 y Petróleos Mexicanos (Pemex), 6.

En lo que va de este año se han descubierto 204 casos de personas infectadas con VIH y tres personas han muerto de esto.

 

¿Cómo se transmite el virus VIH/SIDA?

 

El VIH se puede transmitir solamente por tres vías:

Sexual: por contacto sexual no protegido (pene-ano, pene-vagina, pene-boca) con una persona con VIH, esto debido a que en los fluidos y secreciones genitales  es donde el virus se encuentra más concentrado.

Para evitar la transmisión del VIH por medio esta vía hay que utilizar preservativo en todas las prácticas sexuales que impliquen el intercambio de fluidos, ya sea sexo vaginal, sexo anal o sexo oral. Se debe tener en cuenta la fecha de caducidad del condón y retirar con cuidado el envoltorio en el que viene. No se debe olvidar que sólo se puede utilizar una vez.

Sanguínea: por transfusiones de sangre o sus derivados (plasma, plaquetas), por el trasplante de órganos con VIH y por compartir jeringas, a veces en este instrumento puede quedarse una pequeña cantidad de sangre y al utilizarse por segunda vez ésta  pasa a la corriente sanguínea del siguiente usuario.

Este tipo de transmisión es fácilmente evitable. Siempre hay que utilizar agujas y jeringas desechables. También hay que tener cuidado de no recibir ninguna sesión de acupuntura ni realizarse ningún tatuaje si las condiciones de esterilidad del material empleado ofrece pocas garantías.

Perinatal: cuando una mujer embarazada es portadora del virus puede transmitírselo a su hijo en el último trimestre de embarazo, durante el parto, a través del canal vaginal por el contacto del bebé con las secreciones vaginales o por medio de la leche materna.

La transmisión de madre a hijo se puede evitar si la madre se hace una prueba al principio del embarazo. En el caso de ser portadora, existen tratamientos que permiten disminuir la carga viral que la mujer transmite a su hijo durante el embarazo. El parto tiene que ser por cesárea y al nacer se administra al bebé un medicamento que hace que el riesgo sea prácticamente nulo. Después se alimenta al bebé con fórmula en lugar de leche materna.

Para comprobar que el bebé no tiene VIH, se tienen que esperar 18 meses, ya que es a esta edad cuando el niño comienza a producir sus propios anticuerpos. Si la prueba se hace antes lo más seguro es que salga positiva.

Al no existir  ninguna manifestación clínica que sea característica de la infección del VIH o del SIDA no es posible establecer un diagnóstico clínico de la enfermedad, por lo que solo se puede establecer de un modo definitivo por técnicas de laboratorio.

Elisa (enzima-linked immuno sorbent assay), es el nombre de la prueba más común, la cual identifica anticuerpos para varios virus, entre ellos el VIH. Si el resultado es positivo se lleva a cabo una segunda prueba, denominada Western Blot, diseñada para detectar los anticuerpos que buscan combatir el VIH.

En el Estado de México existen varias instituciones en las cuales se realizan las pruebas de detección de VIH, entre ellas el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

Para una prueba de detección de VIH en el ISEM no es necesario ir en ayunas, no se tiene que identificar, no es necesario tener ningún tipo de seguridad social y no se necesita ninguna documentación. “Lo único que necesitas es firmar una autorización, el hecho de que alguien te obligue a hacerte la prueba es una violación a tus derechos”, señala la psicóloga Fabiola Manjarrez Reyes, encargada de Prevención y Capacitación del Departamento de VIH/SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual.

Actualmente en los CAPASITS se realizan “pruebas rápidas de detección de VIH” que en 15 minutos dan el resultado. “Se decidió hacer este tipo de pruebas porque el tener que esperar dos o tres semanas para el resultado genera mucha ansiedad  y a veces, por el tiempo de espera, las personas no regresaban por sus resultados”, explica la psicóloga.

Todo el servicio es gratuito y en caso de dar positivo se hace la prueba confirmatoria, si ésta también es positiva se canaliza a la personas para que comience a recibir el tratamiento.

Un factor que puede alterar los resultados es el ‘periodo de ventana’, que va desde el último contacto de riesgo hasta tres meses después de éste. Es en este lapso de tiempo cuando el organismo genera los anticuerpos con los que se puede detectar el VIH. “Si  alguien está en periodo de ventana y se realiza la prueba su resultado seguramente será negativo, pero no será confiable”, detalló la experta.

 

Enemigo fácil de controlar

 

“Los medicamentos antirretrovirales son los únicos que ayudan a combatir el VIH, existen más, pero para cualquier otra infección. Para el VIH sólo esos”, afirma Fabela.

Todos los antirretrovirales que maneja el ISEM son de importación, no hay copia porque no han perdido la patente. “Si se trata un paciente con nosotros, en promedio al año, sale en 56 mil pesos, si se trata en forma particular cuesta 150 mil pesos porque en algunas farmacias, por ejemplo, llegas y pides un frasco de Lamibudina y te dicen cómo no, te cuesta 6 mil pesos, no 2 mil 500, que es precio de gobierno”, comenta Ramírez. 

Esta enfermedad es para toda la vida y “eso ocasiona una especie de crisis y al ver el diagnóstico entran en una especie de shock. Entonces es cuando el psicólogo les da consejería y asesoría con las técnicas propias de su profesión. Posteriormente, a lo largo del tratamiento, pueden tener citas con el psicólogo porque también se les dan pláticas de adherencia al tratamiento, de apego a los medicamentos, pues a veces se deprimen, a veces no están muy bien pero siempre requieren la visita del psicólogo”, afirma el doctor Alejandro.

Para lograr la adherencia al tratamiento lo ideal es tomar la menor cantidad de pastillas posibles. “Va a salir un fármaco, que es tres medicinas en una y va a ser una maravilla porque sólo es una pastilla en la noche y ya”, menciona Beatriz.

La misma doctora afirma que “los medicamentos tienen efectos secundarios, como todos los fármacos. Principalmente el páncreas y el hígado se ven afectados. Yo hablo mucho de adherencia y calidad de vida, y lo digo porque lo he visto. Me he encontrado chavos en el antro que se toman el medicamento y se lo bajan con una chela. Si es un medicamento que de alguna manera tiene un efecto colateral en el páncreas y en el hígado, métetelo con alcohol y seguramente no te vas a morir de SIDA, te vas a morir de una pancreatitis o de un problema del hígado. Nosotros tenemos la obligación de decirles las consecuencias de tomarlo con alcohol, no lo prohibimos porque decir no es como decir hazlo”.

Al respecto, Fabela Maldonado menciona que no hay riesgo de muerte por los efectos colaterales de los medicamentos porque cuando presentan algún efecto colateral, acuden inmediatamente a solicitar atención médica. “El tiempo que llevo aquí nunca he sabido de un caso de algún paciente que haya puesto en riesgo su vida a causa de un medicamento, ya que de presentar algún problema se suspende automáticamente el medicamento”. No obstante, algunos se han retirado del mercado a nivel mundial porque han demostrado tener un alto grado de toxicidad.

 

SIDA social = miedo, desinformación, desinterés y discriminación

 

 “No importa que estés infectado de VIH, porque todos en algún momento vamos a morir de algo. Ahora valoremos nuestra vida porque la misma te está dando esta lección de que te valores como ser humano. No importa lo que tengas, valórate”, comenta  Celestina Romero, trabajadora Social del CAPASITS Toluca al ver las conductas de desvaloracion que tienen las personas con respecto a los infectados por el virus VIH, e incluso por  los mismos pacientes. 

En la investigación titulada “Información, miedo y discriminación en la pandemia por VIH/SIDA”, los autores Bayés, Comellas y Viladrich definen el “SIDA social” como “uno de los aspectos que produce mayor sufrimiento en muchas de las personas infectadas por el VIH es el denominado “SIDA social”, consistente en la marginación o discriminación que sufren por parte de miembros de la población no infectada debido al temor que sienten estos últimos por una supuesta transmisión del virus a través de comportamientos habituales en la vida cotidiana: estrechar la mano, dar un abrazo, besar, compartir cigarrillos, cubiertos o ropa. Numerosos autores han señalado que la información es una condición necesaria pero no suficiente para conseguir cambios de comportamiento. Por ello, debemos preguntarnos hasta qué punto se encuentran relacionados la información, el miedo y los comportamientos de discriminación”.

Manjarrez aclara que “los únicos fluidos corporales que pueden transmitir el VIH son la sangre, el semen, líquido pre-eyaculatorio, fluidos vaginales y leche materna. La orina, las lágrimas, el sudor y la saliva no son transmisores”.

Sin embargo, debido a que en sus inicios el VIH no tenía manera de contrarrestarse y se consideraba irremediablemente mortal, se creó una paranoia generalizada que la información repetitiva sobre los métodos de prevención no detuvo, y que más bien desembocó en la restricción total del contacto por parte de muchas personas hacia los afectados.

Rise y Jakobsen muestran en un estudio realizado en 1995, que las creencias sobre la transmisión del SIDA a través de situaciones que escapan al control de la persona, favorecen sus actitudes discriminatorias, ya que los marginadores desean restaurar su control introduciendo medidas restrictivas. Si la amenaza de transmisión se percibe como controlable, genera menos temor porque la preocupación parece tener mayor peso que la información.

Manjarrez sabe que no hay transmisión de VIH por compartir el mismo espacio debido a que el virus no se clasifica como volátil, es decir, no está en el ambiente y no puede sobrevivir mucho tiempo fuera del organismo que lo posee.

“No hay ningún riesgo si se corta la persona que tiene VIH y después te agarra porque sobre piel sana el virus no puede entrar. Para eso nos tuvimos que haber cortado los dos y nos tuvimos que haber tomado de las heridas inmediatamente después, aunque el riesgo en ese caso es mínimo. El VIH no puede vivir fuera del organismo mucho tiempo, es cuestión de segundos porque al momento que entra en contacto con el ambiente se oxigena y muere… también ocurre esto en espacios acuáticos, recordemos que el agua tiene una molécula de oxígeno y desactiva al virus”.

El hecho de que haya riesgo o no, depende solo del método de prevención utilizado en el momento en que se puede presentar un intercambio de cualquiera de los cinco fluidos mencionados. Beatriz Ramírez Amador cree que la discriminación afecta principalmente la detección temprana del virus, pues la gente llega muy grave a atenderse por ocultar que vive con VIH, tratando de evitar el estigma.

Países desarrollados, gobiernos e instituciones de salud desatienden e incluso obstaculizan avances hacia la cura de esta enfermedad, primero porque el contexto capitalista en el que vivimos es benefactor económico de las farmacéuticas que poseen la patente de los antirretrovirales; y en segundo lugar porque las personas más afectadas son grupos vulnerables que se discriminan desde antes de la aparición del VIH por motivos de racismo, homofobia y conservadurismo.

“No creo que se llegue a erradicar el VIH/SIDA. Hay muchos intereses por parte de las farmacéuticas… y por el lado del estigma y la discriminación, ¿quién se muere de SIDA?: ‘las putas, los putos, los negros, los latinos y los pobres… ¡que se mueran!’ ¿Quiénes son los grupos más vulnerables?: los hombres que tienen sexo con otros hombres, los trabajadores y trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas inyectadas ‘¡que se mueran, pinches drogadictos!’; en África, ‘que se mueran… son negros y son pobres ¿para qué los quiere el mundo?’”.

Así resume Ramírez el pensamiento estigmatizador hacia las personas con VIH o SIDA, pero considera que a nivel interpersonal la mejor manera de combatir el miedo extremo a contagiarse y las absurdas medidas restrictivas que a veces toma la gente es iniciar cambiando el lenguaje en torno a la enfermedad porque “no son personas que están muriendo de SIDA, son personas que están viviendo con VIH/SIDA, así como vivimos con amibas, y no vamos por la vida diciendo que ‘yo vivo con amibas’. El VIH no siempre se convierte en SIDA, al contrario, hay personas que han llegado con SIDA, empiezas a darle el medicamento y viven con VIH, es decir, con el medicamento sí echas  pa’trás la película”.

La directora de COESIDA argumenta también que “si en el Estado de México se le discrimina a alguien, se debe poner una queja al Conapred, por lo menos así se le dice al Estado que ‘ojo, aquí hay alguien que está discriminando’. En el DF la defensa está más avanzada, ahí sí te meten a la cárcel si discriminas… puedes llegar al ministerio público y poner una demanda si te sientes discriminado o no te dan el medicamento”.

En la Comisión de Derechos Humanos de Estado de México (Codhem), ante una queja de omisión, negación de servicios, maltrato y daño físico o moral hay dos vertientes de respuesta: la de prevención y la de corrección.

Antes de levantar una queja por discriminación en esta institución se debe tomar en cuenta que su injerencia es solo en organismos públicos estatales o municipales. Para afectaciones provocadas por privados o de carácter federal, se puede acudir solo para ser canalizado a la institución capacitada para dar la atención necesaria.

 “Lo máximo que se tiene es una recomendación, que no es de carácter coercitivo. El proceso que se sigue es levantar la queja, se hace una investigación en la institución, se le manda el oficio para que explique los motivos de la acción y se cita tanto al afectado como al representante de la institución… antes de las reformas a la ley en 2010, si se emitía una recomendación a alguna institución, si no la querían atender no pasaba nada; sin embargo, ahora se puede incluso destituir al servidor público, es decir, aunque a mí me hubiese atendido la secretaria no van por la cabeza de la secretaria sino por la del director, a quien llaman a comparecer a la Legislatura y se destituye, incluso se le puede inhabilitar para volver a ejercer como servidor público en cualquier área, no solo en la que se destituyó”, afirma Alejandra Carmona, encargada del Departamento de Atención a Grupos Vulnerables de la Codhem.

 

Día mundial

 

El día mundial de la Lucha Contra el Sida se celebra cada primero de diciembre. Esta idea surgió de la Conferencia Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del SIDA, celebrada en Londres en enero de 1988, en la que delegados de más de 140 naciones declararon unánimemente a 1988 como un año de comunicación sobre el SIDA. La Organización Mundial de la Salud  propuso que los programas de prevención terminaran el primero de diciembre de 1988 recibiendo el apoyo de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de ese año y más tarde de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta celebración forma parte del esfuerzo global para encarar el reto del SIDA. Cada año se enfatizan las actividades de Prevención y Control del SIDA que vienen realizando y se aportan nuevos canales de comunicación sobre el Síndrome.

En el Estado de México se realiza una marcha que reúne un aproximado de mil 500 personas y parte de la Plaza Gonzáles Arratia, ubicada en la capital de la entidad.

La cinta roja es un símbolo visual utilizado en la lucha contra el SIDA. Se utiliza principalmente para aumentar la conciencia pública en su prevención y tratamiento.

Las personas que llevan la cinta puesta pretenden demostrar su ambición de compartir y reconocer que el VIH o SIDA no las hace peor persona, es un símbolo de recuerdos continuos y la solidaridad con los enfermos y las personas que vivieron con él.

 

Directorio

 

INFORMES SOBRE VIH SIDA

Consejo Estatal para la prevención del Sida (COESIDA)

Mariano C. Olvera N°100 esq. Isidro Fabela, Col. Reforma

Tel.: (01 722) 214 82 64 o 2 13 25 75

edomex_sida@hotmail.com

sorbetty@hotmail.com

 

PREVENCIÓN, DETECCIÓN Y ATENCIÓN GRATUITA

Centros Ambulatorios de Prevención y Atención en SIDA e ITS (CAPASITS)

Toluca

DR. ALEJANDRO FABELA MALDONADO

capasitstoluca@gmail.com

famak4@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 20:00 hrs, sábados de 07:00 a 19:00 hrs. y días festivos.

AV. NICOLAS SAN JUAN, COL. RANCHO CUAUHTÉMOC C.P. 500010 (por hospital A. López Mateos).

01 (722) 2 72 50 89

Naucalpan

DRA. JUANA  ARREDONDO FUENTES 

jjaa666@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

FERROCARRIL ACAMBARO S/N ESQ. PRIMERO DE MAYO COL. SAN ANDRES ATOTO. C.P. 53510

21 66 60 82

Tlalnepantla

DR. JUAN ARMANDO PEREZ ALONSO

capasits_tlalnepantla@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

VILLHERMOSA Y COLIMA  S/N COL. FRACC. VALLE CEILAN. C.P. 54150

53 67 01 75

Netzahualcóyotl

DR. HÉCTOR CARRILLO MARTINEZ

shikamaro@prodigy.met.mx

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

AV. ALAMOS S/N ESQUINA CON PONIENTE 25, REFERENCIA HOSPITAL DE LA PERLA 

57 42 09 60

51 13 19 20 DIRECTO

Ecatepec

DR. JOSÉ LUIS CENTENO PEDROZA

centenojluis@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

SIMON BOLEVAR ESQ. LIBERTADORES DE AMERICA S/N COL. FRACC. LAS AMERICAS C.P. 55075

58 38 37 84

QUEJAS POR DISCRIMINACIÓN, MALTRATO U OMISIÓN

Comisión Estatal de Derechos Humanos

Dr. Nicolás San Juan N° 113, esquina Vaquerías, Col. Cuauhtémoc. Toluca, Estado de México.

Lunes a Viernes de 9:00 a 18:00 hrs.

Tel.: (01 722) 236 05 60 ext. 105

http://www.codhem.org.mx

 

Instituto de la Defensoría Pública del Estado de México

República de Belice N° 109, Colonia Américas. Toluca, Estado de México.

Tel.:  (722) 2804484 o 2808613     

defensoria@edomex.gob.mx

 

Comisión Nacional de Derechos Humanos

Periférico Sur 3469, Col. San Jerónimo Lídice, Delegación Magdalena Contreras,  México D.F.

Tel.:  (55) 56 81 81 25 y 54 90 74 00, Lada sin costo 01800 715 2000

http://www.cndh.org.mx

Petróleo, fertilizantes y tabaco radiactivos

* En México se fuman 2 mil  500 millones de paquetes de 20 cigarrillos al año, y unos 11 millones de fumadores, en un país de 112 millones de habitantes, consumen un promedio diario de 5,4 unidades, según el informe de 2010 “La economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México”, elaborado por expertos estadounidenses y mexicanos.

 

Emilio Godoy/ IPS

La emisión de materia radiactiva por la quema de combustibles fósiles y la producción de fertilizantes químicos es un motivo más para buscar alternativas sustentables, indican expertos.

Hay materias primas que contienen radiactividad natural. Su tratamiento a gran escala puede concentrar esa radiactividad en productos o desechos. Eso sucede con la elaboración de fertilizantes fosfatados artificiales y con la explotación de petróleo y gas.

El desastre atómico que se desarrolla en Japón desde que el tsunami de marzo hizo colapsar la central de Fukushima ha generado un alerta mundial por los peligros de la generación electronuclear y, en general, una renovada atención a todas las fuentes de radiación.

Pero para el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, las Naciones Unidas decidieron poner sobre la mesa otro asunto: la protección de los bosques.

La extracción y quema de crudo, gas y carbón ‒principales fuentes mexicanas de energía‒ liberan a la atmósfera radón 220 y 222, plomo 210, polonio 210, radio 226 y 228, torio 232 y uranio 238. Pero no hay estudios sobre los efectos de esos radionúclidos en el ambiente y la salud humana.

“Se sabe poco sobre el efecto de esas emisiones. El carbón es el más fuerte. Quitarle el uranio es casi imposible”, dijo a IPS el miembro de la Academia de Ingeniería de México, Miguel Medina.

En este país, 93 por ciento de la energía generada procede de combustibles como el gas y el carbón.

Además, México lanza a la atmósfera unas 710 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, procedentes sobre todo de la generación de energía y el transporte. La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) extrae diariamente 2,5 millones de barriles de crudo y 6,8 millones de pies cúbicos de gas natural.

La también estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) opera tres centrales eléctricas a carbón que generan 678 de los 52 mil megavatios que se producen en el país.

La generación de un gigavatio eléctrico quemando carbón libera al ambiente mundial unas 5 mil toneladas de uranio y 8 mil de torio, según el científico Murdoch Baxter, quien dirigió entre 1990 y 1997 el Laboratorio del Medio Ambiente Marino de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

“La contribución de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) al incremento de la radiactividad natural es la que mejor se conoce, aunque quizás no se aprecie aún en toda su magnitud”, escribió en 1993 Baxter, fundador del Journal of Environmental Radioactivity, en un artículo titulado “Contribuciones de la industria a la radiactividad ambiental”.

El gobierno mexicano del conservador Felipe Calderón asumió la meta voluntaria de reducir las emisiones contaminantes en 50 millones de toneladas para 2012, en la cual Pemex y la CFE juegan un rol preponderante.

Pero el monopolio eléctrico demandará unos 25,6 millones de toneladas de carbón en 2024, y las tres generadoras térmicas descargan unos 20 millones de toneladas de dióxido de carbono por año.

“La solución es disminuir el consumo de combustibles fósiles. No basta con el desarrollo tecnológico para reducir las emisiones”, planteó Medina.

La producción y uso de fertilizantes químicos libera al ambiente polonio 210, muy radiactivo y tóxico y que se fija, por ejemplo, a las hojas de la planta de tabaco y culmina ingresando a los pulmones de los fumadores en el humo de los cigarrillos.

La presencia de ese radionúclido en el tabaco es bien conocida por la industria y los expertos desde 1960. El polonio 210, muy volátil y de manejo peligroso, aparece en los fertilizantes fosfatados aplicados en las plantaciones de tabaco, sobrevive al secado y procesamiento y, cuando es inhalado, permanece en los bronquios.

Este isótopo ganó notoriedad en noviembre de 2006, cuando el ex oficial de la KGB soviética Alexander Litvinenko cayó enfermo y murió en Londres. Los exámenes que se le practicaron demostraron presencia de polonio 210.

“El tabaco tiene pequeñas dosis de polonio 210. La ley obliga a los fabricantes a incluir todos los componentes del cigarrillo cuando solicitan una licencia sanitaria. Estamos ante un producto químico que contiene muchas cosas”, dijo a IPS Gustavo Soñora, asesor legal en México de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias.

La Ley General para el Control del Tabaco estipula en México que los productores, fabricantes o importadores de tabaco, deben anexar, al solicitar la licencia sanitaria, la información sobre componentes, aditivos, residuos y otras sustancias utilizadas en su fabricación, así como los límites permitidos y los riesgos conocidos o potenciales.

México produce casi un millón de toneladas de fertilizantes, especialmente de fosfatos y potasio, y consume aproximadamente cuatro millones. La diferencia se cubre con importaciones, sobre todo de nitrogenados, según los gubernamentales Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura.

Además, produce unas 7 mil 800 toneladas de tabaco en casi 4 mil 300 hectáreas, con fertilizantes de nitrógeno y potasio, según la Secretaría (ministerio) de Agricultura. Los principales estados cosechadores son Nayarit, Veracruz y Chiapas.

En México se fuman 2 mil  500 millones de paquetes de 20 cigarrillos al año, y unos 11 millones de fumadores, en un país de 112 millones de habitantes, consumen un promedio diario de 5,4 unidades, según el informe de 2010 “La economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México”, elaborado por expertos estadounidenses y mexicanos.

Los envases contienen mensajes de advertencia sobre la presencia de polonio 210 y cadmio, un metal nocivo. Fumar cuesta la vida a entre 25 mil y 60 mil mexicanos por año.

“Los más grandes productores de tabaco descubrieron que el polonio era parte del tabaco y su humo hace más de 40 años e intentaron, pero fallaron, remover esa sustancia radioactiva de sus productos”, afirma la investigación “Despertando al gigante dormido: la respuesta de la industria del tabaco al tema del polonio-210”, publicada en septiembre de 2008 en la revista estadounidense American Journal of Public Health.

Los científicos estadounidenses Monique Muggli, Jon Ebbert, Channing Robertson y Richard Hurt concluyeron que “documentos internos de la industria revelan que las compañías suprimieron la publicación de su propia investigación interna para impedir el fortalecimiento de la conciencia del público de la radiactividad en los cigarrillos”.

Las transnacionales Philip Morris y British American Tobacco, que monopolizan el mercado del tabaco mexicano, no respondieron a la consulta de IPS.

 

Decisiones

* ¿El aborto es legal en el Estado de México? ¿Cuáles fueron las razones por las que se legalizó en el DF? ¿Es peligroso? ¿Es un problema de salud o un problema de moral? ¿Cuánto cuesta? ¿Cuántas mexiquenses utilizan la opción de la capital mexicana? ¿En dónde se hace? ¿Cuáles son las clínicas más socorridas?

 

Elpidio Hernández

El 24 de abril del 2007 fue aprobada la reforma para despenalizar el aborto en el Distrito Federal con el único requisito de que se practicara dentro de las primeras doce semanas de gestación. Los impulsores de la reforma, entre ellos el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, tuvieron que enfrentar la rabiosa oposición de personas e instituciones que con un discurso religioso se resistían a que la capital del país tuviera una ley que garantizara a las mujeres el derecho a tomar decisiones.    

A cuatro años de aprobadas las reformas, la Secretaría de Salud del Distrito Federal reportó que hasta al 24 de abril de 2011 se habían realizado 56 mil 610 abortos; y que dos de cada diez mujeres que han interrumpido su embarazo estaban domiciliadas en el Estado de México, donde esa práctica aún es tipificada como delito. Esta cifra podría ser mayor, pues sólo contempla las interrupciones realizadas en hospitales y centros de salud del Distrito Federal, y no las que se practican en clínicas y hospitales particulares. 

La clínica privada Profem, dedicada de lleno a la interrupción de embarazos, informa en la página de internet http://www.profem.com.mx que legalmente cualquier mujer puede acudir a las clínicas y hospitales del Distrito Federal para interrumpir su embarazo, incluso si se vive en el extranjero. Según datos de la Secretaría de Salud capitalina, de los 56 mil 610 abortos que se tienen censados el 74 por ciento (42 mil 294) se le practicó a mujeres de la Ciudad de México, el 22 por ciento (12 mil 529) a mujeres avecindadas en el Estado de México y el 4 por ciento restante (mil 787) a mujeres de otras entidades del país como Jalisco,  Puebla, Hidalgo y Querétaro.

Los requisitos para abortar en la capital del país son sumamente accesibles para cualquier embarazada. Para la interrupción del embarazo por método hormonal las clínicas privadas sólo piden que la paciente tenga entre 18 y 35 años de edad, no tener enfermedades importantes como diabetes, anemia, padecimientos renales o cardiacos, baja presión o problemas de coagulación; no estar bajo tratamiento médico, no fumar más de siete cigarros al día, tener como máximo seis semanas de gestación y no tener colocado el dispositivo intrauterino.

Los requisitos para la interrupción del embarazo por el método quirúrgico o aspiración uterina son que la paciente tenga menos de doce semanas de gestación, credencial oficial con fotografía y en caso de ser menor de edad deberá presentarse acompañada de su padre, madre o tutor quien deberá presentar una identificación oficial en original y copia. Para evitar cualquier desaguisado las clínicas exigen que las embarazadas acudan con al menos ocho horas de ayuno incluidos líquidos, acudir con ropa cómoda, zapatos bajos y previo aseos personal.

Para confort de quienes asisten, las clínicas privadas advierten que todo el personal médico que interviene en la atención es femenino, y que se le tratará con respeto, además de mantener en total confidencialidad el expediente y cualquier otra información personal que les proporciones,

Los precios se ajustan a prácticamente todos los bolsillos, aunque dependen del método y el tiempo de gestación. En Profem Vértiz, una de las dos sucursales con que cuenta ese nosocomio, el aborto hormonal se cotiza en cuatro mil pesos; mientras que por el método quirúrgico cuando se tienen de una a ocho semanas de gestación, lo cobran en cuatro mil pesos. Cuando se tienen diez semanas lo cotizan en cuatro mil 800 pesos, mientras que a las doce semanas alcanza seis mil pesos.

En Profem Platinum los precios alcanzan el doble de valor pues la interrupción por método hormonal se cotiza en cinco mil pesos; mientras que por el método quirúrgico o aspiración uterina, cuando se tienen de una a ocho semanas, se cotiza en ocho mil pesos; a las diez semanas alcanza los diez mil pesos y a las doce semanas se cotiza en doce mil.

Los hospitales públicos del Distrito Federal en su menú ofertan la interrupción del embarazo, aunque sin costo alguno para las mujeres avecindadas en el Distrito Federal, siempre y cuando no estén afiliadas a ningún instituto de seguridad social como el IMSS o ISSSTE. Las afiliadas a esas instituciones y las mujeres que no tengan su residencia en el Distrito Federal o la tengan en el extranjero, deben pagar una módica cuota de recuperación, determinada por medio del estudio socioeconómico.

En la capital del país son catorce los hospitales públicos que fueron habilitados para dar cauce a ese tipo de prácticas, entre ellos el Centro de Salud Beatriz Velasco de Alemán, el Hospital Materno Infantil Xochimilco, el Hospital General Milpa Alta, el Hospital General Ticomán y el Hospital Materno Infantil Cuautepec. Con un protocolo similar al que solicitan las clínicas privadas. 

El carácter de ilegal hace que en el Estado de México no se tenga una cifra exacta del número de abortos que cada año se practican en la entidad. No hay ni siquiera una cifra preliminar que pueda ser considerada como confiable. Las únicas cifras más o menos reales las tiene la Secretaría de Salud federal, que revela que el número de mujeres atendidas por aborto en unidades médicas en 1989 fueron 92 mil 430 a nivel nacional de las cuales siete mil 242 se atendieron en el Estado de México; en 1995 fueron 153 mil 455 las que se trataron de las cuales 16 mil 900 eran de la entidad, mientras que para el 2000 fueron 153 mil 4 de las cuales 16 mil 179 estaban domiciliadas en el Edomex.    

De acuerdo al código penal mexiquense el aborto –con sus salvedades- es considerado un delito en el Estado de México. En el artículo 248 del capítulo quinto se estipula que al que provoque la muerte del producto de la concepción en cualquier momento del embarazo intrauterino, se le impondrán de tres a ocho años de prisión y de cincuenta a cuatrocientos días multa si se obra sin consentimiento de la mujer embarazada. De uno a cinco años de prisión y de treinta a doscientos días multa, si es con el consentimiento de la mujer; y de tres a ocho años de prisión y de cincuenta a trescientos días multa si se emplea violencia física o moral.

En el Artículo 249 se estipula que si el aborto lo causa un médico cirujano o una partera, además de las sanciones que le correspondan conforme al anterior artículo, se le suspenderá de tres a seis años en el ejercicio de su profesión, en caso de reincidencia la suspensión será de veinte años. Mientras que el Artículo 250 establece que a la mujer que diere muerte al producto de su propia concepción o consintiere en que otro se la diere, se le impondrán de uno a tres años de prisión.

De acuerdo con el Código penal en el Estado de México el aborto sólo es permitido cuando sea resultado de una acción culposa de la mujer embarazada; cuando el embarazo sea resultado de un delito de violación; cuando de no provocarse el aborto, la mujer embarazada corra peligro de muerte; y cuando a juicio de dos médicos exista prueba suficiente para diagnosticar que el producto sufre alteraciones genéticas o congénitas que puedan dar por resultado el nacimiento de un ser con trastornos físicos o mentales graves, siempre y cuando se cuente con el consentimiento de la madre.

En el primer año de aprobada la despenalización del aborto los hospitales públicos del Distrito Federal atendieron cuatro mil 799 casos; en 2009 la cifra se triplicó para llegar a trece mil 404 prácticas realizadas, y en 2010 creció casi en un trescientos por ciento para alcanzar los 38 mil 126 abortos, mientras que hasta el 24 de abril pasado ya se contabilizaban 56 mil 610 abortos, tres mil de los cuales se practicaron a menores de edad, según datos del secretario de Salud capitalino.

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