La triple batalla

* En Angola, cuyo número de habitantes es similar al del Estado de México, unos 15 millones, hay alrededor de 160 mil niños infectados, mientras que en Edomex 6 niños con el virus. “Allá no tienen medicamento, muchos de los médicos que atienden viven también con VIH. Cuando los médicos vinieron y vieron los antirretrovirales en las farmacias de nuestros servicios, hubo médicos angoleños que lloraron”, explica la doctora Beatriz Ramírez Amador, jefa del departamento de VIH/SIDA/ITS del Instituto de Salud (ISEM).

 

Elizabeth Bañuelos, Mercedes Escalera, Karla Martínez, Andrés Villarreal, Yanet Sánchez

El SIDA ha dejado de ser una enfermedad mortal para ser considerada crónico degenerativa. Sin embargo, desde su aparición los pacientes han tenido que luchar una triple batalla: contra la ignorancia, el estigma social y contra la enfermedad misma.

Corrían los años cincuenta. La Segunda Guerra Mundial había terminado dejando una etapa de paz para los ciudadanos del mundo, perturbada por algunos conflictos bélicos como la revolución cubana, la guerra de EU contra Corea, así como la segunda guerra árabe-israelí pero nada se compararía con lo que estaba por suceder. Un enemigo invisible que a la postre se convertiría en una amenaza global, “La Peste Rosa”, caracterizada por la aparición de manchas de color rosado en la piel, conocida como “Sarcoma Kaposi”, aparecería.

El cinco de junio de 1981 el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos informaba de la aparición de cinco casos de neumonía ocasionados por el hongo identificado como Pneumocystis carinii y el “Sarcoma Kaposi”, un tipo de cáncer de piel. El resultado de dichas investigaciones dio con el descubrimiento de un nuevo virus conocido como VIH, causante de la enfermedad del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), que para 1984 ya era considerado una epidemia.

La mayoría los pacientes que sufrían ambas enfermedades eran hombres homosexuales, sexualmente activos, por eso la prensa bautizó a esta enfermedad como “La Peste Rosa”. Muchos también sufrían de otras enfermedades crónicas y se les hicieron pruebas sanguíneas demostrando que carecían del número adecuado de un tipo de células llamadas T CD4+. La mayoría murieron en pocos meses.

En un inicio se le conoció como “la enfermedad de los homosexuales”, aunque pronto se descubrió que también padecían este mal los inmigrantes haitianos en Estados Unidos, los usuarios de drogas inyectables, los receptores de transfusiones sanguíneas y mujeres heterosexuales. Esto llevó a hablar de un club de las cuatro haches: homosexuales, hemofílicos, haitianos y heroinómanos (en inglés: haitians, homosexuals, hemophiliacs and heroin users.)

El VIH/SIDA era considerado una enfermedad nueva para todo el mundo, no obstante algunos estudios permitieron identificar casos esporádicos desde 1959 en África y en Norteamérica desde 1968. Además, estimaciones hechas en 1996 por la OMS muestran que su propagación comenzó a fines de la década de los setenta y comienzos de los ochentas, entre mujeres y hombres sexualmente promiscuos en África oriental y central;  homosexuales y bisexuales en determinadas zonas urbanas de América, Europa Occidental, Australia y Nueva Zelanda, extendiéndose rápidamente a todos los países.

En 1982 la nueva enfermedad fue bautizada oficialmente con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que sustituyó a otros propuestos como Gay-related immune deficiency (GRID) (en español: inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad).

 

Pero… ¿qué es el SIDA?

 

La Organización Mundial de la Salud define al SIDA como una enfermedad infectocontagiosa de carácter grave, con una gran heterogeneidad de síntomas y signos clínicos debido a la acción de un virus que, una vez ingresado al organismo, ataca fundamentalmente su aparato inmunitario disminuyendo sus defensas orgánicas, dejando vulnerable al individuo infectado a múltiples agentes infecciosos que pueden provocar su muerte.

Fabiola Manjarrez Reyes, sicóloga encargada de Prevención y Capacitación del departamento de VIH/SIDA, explica la diferencia entre el VIH y el SIDA. “El VIH es el virus, pero el SIDA es el síndrome que se da una vez que el virus se reproduce y baja nuestras defensas, es decir, disminuye la cantidad de células que se llaman CD4, lo que permite la entrada de enfermedades ‘oportunistas’ que son infecciones que atacan fácilmente al organismo porque no hay defensas contra ellas, pero dependiendo de la calidad de vida es el avance del virus”. Se estima que es en un periodo de 8 a 10 años cuando ya se desarrolla la etapa de SIDA, si no se emplea un tratamiento adecuado.

Hasta 1984 se sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del SIDA. La teoría más reconocida actualmente sostiene que el VIH proviene de un virus llamado «virus de inmunodeficiencia en simios» (SIV, en inglés), el cual es similar al VIH y causa síntomas parecidos al sida en primates.

La “Teoría de los monos verdes” detalla la transmisión del virus a través del contacto de los monos verdes con humanos del África central al existir trato sexual entre ambos, aunado al consumo de carne de mono por parte de los humanos. A pesar de que el VIH sólo atacaba a los simios, se considera que hubo cambios genéticos en el virus que ataca a los monos derivando el causante del SIDA para los humanos.

Otra teoría habla acerca de la sospecha que tienen algunos científicos sobre una inadecuada manipulación de un virus de laboratorio que ocasionó la contaminación de quienes participaron en estos estudios y después, a través de sus contactos sexuales, se fue propagando a los demás

La explicación del origen del SIDA de Hans Jager (1988), hace referencia a la existencia del virus en apartadas “tribus indias” de Sudamérica, las cuales no se vieron atacadas por los síntomas  como los habitantes del mundo civilizado que tuvo contacto con ellos a través del turismo. Esta misma idea manifiesta que el virus siempre ha formado parte de la humanidad y que la promiscuidad de las nuevas generaciones fue la que propagó el virus.

Finalmente, la última de las hipótesis que presumen el origen de la enfermedad afirma, aún cuando no existe registro bibliográfico, que el VIH fue creado por la CIA o la KGB como un arma biológica más eficaz que cualquiera de fuego o la misma guerra. Con respecto a esto, también se dice que un prisionero destinado a muerte fue infectado con este virus prometiéndole su libertad si llegaba a sobrevivir.

 

La más grande epidemia del siglo XX

 

En el mundo diariamente se infectan de VIH alrededor de 11 mil personas, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas (ONUSIDA). México es clasificado como un país con una epidemia de SIDA concentrada en los grupos que mantienen prácticas de riesgo.

En Angola, cuyo número de habitantes es similar al del estado de México, unos 15 millones, hay alrededor de 160 mil niños infectados, mientras que en Edomex 6 niños con el virus. “Allá no tienen medicamento, muchos de los médicos que atienden viven también con VIH. Cuando los médicos vinieron y vieron los antirretrovirales en las farmacias de nuestros servicios, hubo médicos angoleños que lloraron”, explica la doctora Beatriz Ramírez Amador, jefa del departamento de VIH/SIDA/ITS del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

La diferencia es que “en nuestro país ha habido un gran movimiento ciudadano en la lucha contra el SIDA y existen organizaciones de la sociedad civil desde hace muchos años, por ejemplo, todavía quedan células en Guerrero del Frente Nacional de Personas Afectadas por el VIH-SIDA y lo que estos chavos hacían era política pública en salud, iban y les bailaban jarabe tapatío en los escritorios a los diputados, a la legislación, al secretario de Salud en turno, a los directores del IMSS y el ISSSTE para tener acceso a los medicamentos. Muchos de ellos fallecieron sin medicamento pero dejaron a futuro que la gente que ahora da positivo en la prueba se le pueda atender con los medicamentos y eso es algo raro en nuestro país, pero aquí la gente se organizó. Todavía queda algo de este movimiento y el gobierno tiene miedo de que si no nos manda los medicamentos, todo el movimiento se vuelva a prender”, afirma Ramírez.

“Aunque los medicamentos antirretrovirales son muy costosos, en promedio, el gobierno del Estado invierte entre 130 y 150 millones de pesos al año para atender a los enfermos de SIDA”, afirmaba en público el doctor Víctor Torres Meza, director del Centro Estatal de Epidemiología y Control de Enfermedades del Instituto de Salud del Estado de México. Algunos pacientes tienen tratamientos cuyo costo oscila entre siete y doce mil pesos anuales. Son los más baratos aunque existe un medicamento que se llama Fusión, un inhibidor de la fusión que cuesta 24 mil pesos al mes. Combinado con otros medicamentos el tratamiento de esa persona cuesta, aproximadamente, 32 mil pesos mensuales.

El  gobierno mexiquense ha creado cinco Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención de SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), en los cuales se otorga el medicamento antirretroviral completamente gratis, lo cual ha permitido que la tasa de mortalidad por SIDA se haya reducido en un 80 por ciento. Las personas tratadas en estos centros están afiliados al Seguro Popular, sin embargo “aquí no le negamos el servicio a nadie. Cuando alguien nos menciona que cuenta con algún tipo de seguridad social (IMSS, ISSSTE, ISSEMyM), se les da la recomendación de que acudan a sus hospitales porque ahí también cuentan con el servicio. Sin embargo, no se les niega la atención para la detección o cualquier servicio que soliciten”, afirma el doctor Alejandro Fabela, director del CAPASITS Toluca. “Aunque también hay algunas instituciones privadas que tienen médicos especiales que atienden VIH, los tratamientos son muy caros, por eso la mayoría de los pacientes acuden a los centros de salud pública”.

Con respecto al costo, “lo hablamos con el paciente porque en México tenemos este sentido de que la gratuidad no sirve, es decir, si me llevo un medicamento y el frasco está costando 17 mil 500 pesos y a mí me lo están regalando, igual y son sólo aspirinas, entonces no cuido mi medicamento, no tengo adherencia al tratamiento, para qué me lo tomo si no sirve y es carísimo, pero hay que llevar la adherencia al tratamiento como lo indica el médico, no por el costo, sino porque si hay adherencia hay mayor calidad de vida”, indica Ramírez.

Actualmente se atienden a 3 mil 474 pacientes con VIH en los 5 CAPASITS del ISEM, los cuales se encuentran ubicados en Ecatepec, en el Hospital “Las Américas”, Naucalpan en el Hospital “Maximiliano Ruiz Castañeda”, Netzahualcóyotl en el Hospital General “La Perla”, Tlalnepantla en el Hospital “Valle Ceylán”, Toluca en el Centro Médico “Adolfo López Mateos” y los 2 SAI en Cuautitlán y Atizapán. El número de pacientes se encuentra distribuido de la siguiente manera: Ecatepec con 566 pacientes, Naucalpan 257, Tlalnepantla 221, Netzahualcóyotl mil 36, Toluca 849, Cuautitlán 297 y Atizapán 248.

 

SIDA mexicano

 

En 1983 se diagnosticó el primer caso de SIDA en México. Para 1986 ya se habían notificado 250 casos. Al igual que en la mayoría de los países occidentales, un porcentaje muy elevado se había infectado por vía sexual. En el resto, el factor de riesgo identificado fue la sangre debido a las condiciones que caracterizaban a la donación.

En el Estado de México los primeros casos fueron registrados en 1986, según datos proporcionados por Beatriz Ramírez Amador. “El Edomex es la segunda entidad con mayor número de personas infectadas del país, después del Distrito Federal. Son las entidades que concentran la mayor masa poblacional y, por lo tanto, al medirlo con base en la tasa poblacional (que es por cada 100 mil habitantes) el estado mexiquense se encuentra en lugar 17 epidemiológicamente. Así se tiene que ver”.

El Panorama Epidemiológico que muestra la presencia del VIH/SIDA en territorio mexiquense señala en un acumulado histórico que desde 1986 hasta mayo de 2011 se han detectado 16 mil 538 personas que viven –y vivieron- con VIH. Este panorama se maneja por orientación sexual, pero “lo que nos pone en riesgo de contraer VIH no es la orientación sexual de cada uno de nosotros, si somos bisexuales, heterosexuales u homosexuales. Lo que si nos pone en riesgo es la práctica, lo que hacemos con nuestra sexualidad”, resuelve la doctora Beatriz.

De los 16 mil 538 casos registrados, 2 mil 902 son del sexo femenino y 13 mil  636 del masculino. El rango de edad en donde más casos se presentan es en el de 25-34 años, con un total de 6 mil 715.

 En los factores de riesgo se manejan 10 categorías y el número de personas infectadas está repartido así: hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), 3 mil 171; personas bisexuales, mil 832; personas heterosexuales, 3 mil 936; trabajadoras y trabajadores sexuales, 881; personas que utilizan drogas intravenosas, 32; ex donadores remunerados (personas a las que les pagaron por donar sangre), 36; bebés que nacieron con el virus, 180; personas que recibieron transfusiones de sangre, 287; hemofílicos, 44 y personas expuestas debido a su ocupación, 3.

Con respecto a la categoría HSH, Ramírez afirma que “es muy fácil confundirse y pensar en la comunidad gay, pero hay hombres que tienen sexo con otros hombres y no son homosexuales. Está el ejemplo de las cárceles, los seminarios y el ejército. Ahí tienen sexo y eso no los hace gay. Hace muchos años tuve pacientes que eran sacerdotes, incluso llegaron a hablarme de las arquidiócesis del DF para pedirme nombres, no se los di porque era obvio que los expulsarían de la Iglesia”.

Las instituciones que han tratado –y tratan- a estos 16 mil 538 enfermos son la Secretaría de Salud (a través del ISEM), 9 mil 781; el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 5 mil 28; el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 591; hospitales privados, 84; otras, 906; la Secretaría de la Defensa Nacional, 142 y Petróleos Mexicanos (Pemex), 6.

En lo que va de este año se han descubierto 204 casos de personas infectadas con VIH y tres personas han muerto de esto.

 

¿Cómo se transmite el virus VIH/SIDA?

 

El VIH se puede transmitir solamente por tres vías:

Sexual: por contacto sexual no protegido (pene-ano, pene-vagina, pene-boca) con una persona con VIH, esto debido a que en los fluidos y secreciones genitales  es donde el virus se encuentra más concentrado.

Para evitar la transmisión del VIH por medio esta vía hay que utilizar preservativo en todas las prácticas sexuales que impliquen el intercambio de fluidos, ya sea sexo vaginal, sexo anal o sexo oral. Se debe tener en cuenta la fecha de caducidad del condón y retirar con cuidado el envoltorio en el que viene. No se debe olvidar que sólo se puede utilizar una vez.

Sanguínea: por transfusiones de sangre o sus derivados (plasma, plaquetas), por el trasplante de órganos con VIH y por compartir jeringas, a veces en este instrumento puede quedarse una pequeña cantidad de sangre y al utilizarse por segunda vez ésta  pasa a la corriente sanguínea del siguiente usuario.

Este tipo de transmisión es fácilmente evitable. Siempre hay que utilizar agujas y jeringas desechables. También hay que tener cuidado de no recibir ninguna sesión de acupuntura ni realizarse ningún tatuaje si las condiciones de esterilidad del material empleado ofrece pocas garantías.

Perinatal: cuando una mujer embarazada es portadora del virus puede transmitírselo a su hijo en el último trimestre de embarazo, durante el parto, a través del canal vaginal por el contacto del bebé con las secreciones vaginales o por medio de la leche materna.

La transmisión de madre a hijo se puede evitar si la madre se hace una prueba al principio del embarazo. En el caso de ser portadora, existen tratamientos que permiten disminuir la carga viral que la mujer transmite a su hijo durante el embarazo. El parto tiene que ser por cesárea y al nacer se administra al bebé un medicamento que hace que el riesgo sea prácticamente nulo. Después se alimenta al bebé con fórmula en lugar de leche materna.

Para comprobar que el bebé no tiene VIH, se tienen que esperar 18 meses, ya que es a esta edad cuando el niño comienza a producir sus propios anticuerpos. Si la prueba se hace antes lo más seguro es que salga positiva.

Al no existir  ninguna manifestación clínica que sea característica de la infección del VIH o del SIDA no es posible establecer un diagnóstico clínico de la enfermedad, por lo que solo se puede establecer de un modo definitivo por técnicas de laboratorio.

Elisa (enzima-linked immuno sorbent assay), es el nombre de la prueba más común, la cual identifica anticuerpos para varios virus, entre ellos el VIH. Si el resultado es positivo se lleva a cabo una segunda prueba, denominada Western Blot, diseñada para detectar los anticuerpos que buscan combatir el VIH.

En el Estado de México existen varias instituciones en las cuales se realizan las pruebas de detección de VIH, entre ellas el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

Para una prueba de detección de VIH en el ISEM no es necesario ir en ayunas, no se tiene que identificar, no es necesario tener ningún tipo de seguridad social y no se necesita ninguna documentación. “Lo único que necesitas es firmar una autorización, el hecho de que alguien te obligue a hacerte la prueba es una violación a tus derechos”, señala la psicóloga Fabiola Manjarrez Reyes, encargada de Prevención y Capacitación del Departamento de VIH/SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual.

Actualmente en los CAPASITS se realizan “pruebas rápidas de detección de VIH” que en 15 minutos dan el resultado. “Se decidió hacer este tipo de pruebas porque el tener que esperar dos o tres semanas para el resultado genera mucha ansiedad  y a veces, por el tiempo de espera, las personas no regresaban por sus resultados”, explica la psicóloga.

Todo el servicio es gratuito y en caso de dar positivo se hace la prueba confirmatoria, si ésta también es positiva se canaliza a la personas para que comience a recibir el tratamiento.

Un factor que puede alterar los resultados es el ‘periodo de ventana’, que va desde el último contacto de riesgo hasta tres meses después de éste. Es en este lapso de tiempo cuando el organismo genera los anticuerpos con los que se puede detectar el VIH. “Si  alguien está en periodo de ventana y se realiza la prueba su resultado seguramente será negativo, pero no será confiable”, detalló la experta.

 

Enemigo fácil de controlar

 

“Los medicamentos antirretrovirales son los únicos que ayudan a combatir el VIH, existen más, pero para cualquier otra infección. Para el VIH sólo esos”, afirma Fabela.

Todos los antirretrovirales que maneja el ISEM son de importación, no hay copia porque no han perdido la patente. “Si se trata un paciente con nosotros, en promedio al año, sale en 56 mil pesos, si se trata en forma particular cuesta 150 mil pesos porque en algunas farmacias, por ejemplo, llegas y pides un frasco de Lamibudina y te dicen cómo no, te cuesta 6 mil pesos, no 2 mil 500, que es precio de gobierno”, comenta Ramírez. 

Esta enfermedad es para toda la vida y “eso ocasiona una especie de crisis y al ver el diagnóstico entran en una especie de shock. Entonces es cuando el psicólogo les da consejería y asesoría con las técnicas propias de su profesión. Posteriormente, a lo largo del tratamiento, pueden tener citas con el psicólogo porque también se les dan pláticas de adherencia al tratamiento, de apego a los medicamentos, pues a veces se deprimen, a veces no están muy bien pero siempre requieren la visita del psicólogo”, afirma el doctor Alejandro.

Para lograr la adherencia al tratamiento lo ideal es tomar la menor cantidad de pastillas posibles. “Va a salir un fármaco, que es tres medicinas en una y va a ser una maravilla porque sólo es una pastilla en la noche y ya”, menciona Beatriz.

La misma doctora afirma que “los medicamentos tienen efectos secundarios, como todos los fármacos. Principalmente el páncreas y el hígado se ven afectados. Yo hablo mucho de adherencia y calidad de vida, y lo digo porque lo he visto. Me he encontrado chavos en el antro que se toman el medicamento y se lo bajan con una chela. Si es un medicamento que de alguna manera tiene un efecto colateral en el páncreas y en el hígado, métetelo con alcohol y seguramente no te vas a morir de SIDA, te vas a morir de una pancreatitis o de un problema del hígado. Nosotros tenemos la obligación de decirles las consecuencias de tomarlo con alcohol, no lo prohibimos porque decir no es como decir hazlo”.

Al respecto, Fabela Maldonado menciona que no hay riesgo de muerte por los efectos colaterales de los medicamentos porque cuando presentan algún efecto colateral, acuden inmediatamente a solicitar atención médica. “El tiempo que llevo aquí nunca he sabido de un caso de algún paciente que haya puesto en riesgo su vida a causa de un medicamento, ya que de presentar algún problema se suspende automáticamente el medicamento”. No obstante, algunos se han retirado del mercado a nivel mundial porque han demostrado tener un alto grado de toxicidad.

 

SIDA social = miedo, desinformación, desinterés y discriminación

 

 “No importa que estés infectado de VIH, porque todos en algún momento vamos a morir de algo. Ahora valoremos nuestra vida porque la misma te está dando esta lección de que te valores como ser humano. No importa lo que tengas, valórate”, comenta  Celestina Romero, trabajadora Social del CAPASITS Toluca al ver las conductas de desvaloracion que tienen las personas con respecto a los infectados por el virus VIH, e incluso por  los mismos pacientes. 

En la investigación titulada “Información, miedo y discriminación en la pandemia por VIH/SIDA”, los autores Bayés, Comellas y Viladrich definen el “SIDA social” como “uno de los aspectos que produce mayor sufrimiento en muchas de las personas infectadas por el VIH es el denominado “SIDA social”, consistente en la marginación o discriminación que sufren por parte de miembros de la población no infectada debido al temor que sienten estos últimos por una supuesta transmisión del virus a través de comportamientos habituales en la vida cotidiana: estrechar la mano, dar un abrazo, besar, compartir cigarrillos, cubiertos o ropa. Numerosos autores han señalado que la información es una condición necesaria pero no suficiente para conseguir cambios de comportamiento. Por ello, debemos preguntarnos hasta qué punto se encuentran relacionados la información, el miedo y los comportamientos de discriminación”.

Manjarrez aclara que “los únicos fluidos corporales que pueden transmitir el VIH son la sangre, el semen, líquido pre-eyaculatorio, fluidos vaginales y leche materna. La orina, las lágrimas, el sudor y la saliva no son transmisores”.

Sin embargo, debido a que en sus inicios el VIH no tenía manera de contrarrestarse y se consideraba irremediablemente mortal, se creó una paranoia generalizada que la información repetitiva sobre los métodos de prevención no detuvo, y que más bien desembocó en la restricción total del contacto por parte de muchas personas hacia los afectados.

Rise y Jakobsen muestran en un estudio realizado en 1995, que las creencias sobre la transmisión del SIDA a través de situaciones que escapan al control de la persona, favorecen sus actitudes discriminatorias, ya que los marginadores desean restaurar su control introduciendo medidas restrictivas. Si la amenaza de transmisión se percibe como controlable, genera menos temor porque la preocupación parece tener mayor peso que la información.

Manjarrez sabe que no hay transmisión de VIH por compartir el mismo espacio debido a que el virus no se clasifica como volátil, es decir, no está en el ambiente y no puede sobrevivir mucho tiempo fuera del organismo que lo posee.

“No hay ningún riesgo si se corta la persona que tiene VIH y después te agarra porque sobre piel sana el virus no puede entrar. Para eso nos tuvimos que haber cortado los dos y nos tuvimos que haber tomado de las heridas inmediatamente después, aunque el riesgo en ese caso es mínimo. El VIH no puede vivir fuera del organismo mucho tiempo, es cuestión de segundos porque al momento que entra en contacto con el ambiente se oxigena y muere… también ocurre esto en espacios acuáticos, recordemos que el agua tiene una molécula de oxígeno y desactiva al virus”.

El hecho de que haya riesgo o no, depende solo del método de prevención utilizado en el momento en que se puede presentar un intercambio de cualquiera de los cinco fluidos mencionados. Beatriz Ramírez Amador cree que la discriminación afecta principalmente la detección temprana del virus, pues la gente llega muy grave a atenderse por ocultar que vive con VIH, tratando de evitar el estigma.

Países desarrollados, gobiernos e instituciones de salud desatienden e incluso obstaculizan avances hacia la cura de esta enfermedad, primero porque el contexto capitalista en el que vivimos es benefactor económico de las farmacéuticas que poseen la patente de los antirretrovirales; y en segundo lugar porque las personas más afectadas son grupos vulnerables que se discriminan desde antes de la aparición del VIH por motivos de racismo, homofobia y conservadurismo.

“No creo que se llegue a erradicar el VIH/SIDA. Hay muchos intereses por parte de las farmacéuticas… y por el lado del estigma y la discriminación, ¿quién se muere de SIDA?: ‘las putas, los putos, los negros, los latinos y los pobres… ¡que se mueran!’ ¿Quiénes son los grupos más vulnerables?: los hombres que tienen sexo con otros hombres, los trabajadores y trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas inyectadas ‘¡que se mueran, pinches drogadictos!’; en África, ‘que se mueran… son negros y son pobres ¿para qué los quiere el mundo?’”.

Así resume Ramírez el pensamiento estigmatizador hacia las personas con VIH o SIDA, pero considera que a nivel interpersonal la mejor manera de combatir el miedo extremo a contagiarse y las absurdas medidas restrictivas que a veces toma la gente es iniciar cambiando el lenguaje en torno a la enfermedad porque “no son personas que están muriendo de SIDA, son personas que están viviendo con VIH/SIDA, así como vivimos con amibas, y no vamos por la vida diciendo que ‘yo vivo con amibas’. El VIH no siempre se convierte en SIDA, al contrario, hay personas que han llegado con SIDA, empiezas a darle el medicamento y viven con VIH, es decir, con el medicamento sí echas  pa’trás la película”.

La directora de COESIDA argumenta también que “si en el Estado de México se le discrimina a alguien, se debe poner una queja al Conapred, por lo menos así se le dice al Estado que ‘ojo, aquí hay alguien que está discriminando’. En el DF la defensa está más avanzada, ahí sí te meten a la cárcel si discriminas… puedes llegar al ministerio público y poner una demanda si te sientes discriminado o no te dan el medicamento”.

En la Comisión de Derechos Humanos de Estado de México (Codhem), ante una queja de omisión, negación de servicios, maltrato y daño físico o moral hay dos vertientes de respuesta: la de prevención y la de corrección.

Antes de levantar una queja por discriminación en esta institución se debe tomar en cuenta que su injerencia es solo en organismos públicos estatales o municipales. Para afectaciones provocadas por privados o de carácter federal, se puede acudir solo para ser canalizado a la institución capacitada para dar la atención necesaria.

 “Lo máximo que se tiene es una recomendación, que no es de carácter coercitivo. El proceso que se sigue es levantar la queja, se hace una investigación en la institución, se le manda el oficio para que explique los motivos de la acción y se cita tanto al afectado como al representante de la institución… antes de las reformas a la ley en 2010, si se emitía una recomendación a alguna institución, si no la querían atender no pasaba nada; sin embargo, ahora se puede incluso destituir al servidor público, es decir, aunque a mí me hubiese atendido la secretaria no van por la cabeza de la secretaria sino por la del director, a quien llaman a comparecer a la Legislatura y se destituye, incluso se le puede inhabilitar para volver a ejercer como servidor público en cualquier área, no solo en la que se destituyó”, afirma Alejandra Carmona, encargada del Departamento de Atención a Grupos Vulnerables de la Codhem.

 

Día mundial

 

El día mundial de la Lucha Contra el Sida se celebra cada primero de diciembre. Esta idea surgió de la Conferencia Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del SIDA, celebrada en Londres en enero de 1988, en la que delegados de más de 140 naciones declararon unánimemente a 1988 como un año de comunicación sobre el SIDA. La Organización Mundial de la Salud  propuso que los programas de prevención terminaran el primero de diciembre de 1988 recibiendo el apoyo de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de ese año y más tarde de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta celebración forma parte del esfuerzo global para encarar el reto del SIDA. Cada año se enfatizan las actividades de Prevención y Control del SIDA que vienen realizando y se aportan nuevos canales de comunicación sobre el Síndrome.

En el Estado de México se realiza una marcha que reúne un aproximado de mil 500 personas y parte de la Plaza Gonzáles Arratia, ubicada en la capital de la entidad.

La cinta roja es un símbolo visual utilizado en la lucha contra el SIDA. Se utiliza principalmente para aumentar la conciencia pública en su prevención y tratamiento.

Las personas que llevan la cinta puesta pretenden demostrar su ambición de compartir y reconocer que el VIH o SIDA no las hace peor persona, es un símbolo de recuerdos continuos y la solidaridad con los enfermos y las personas que vivieron con él.

 

Directorio

 

INFORMES SOBRE VIH SIDA

Consejo Estatal para la prevención del Sida (COESIDA)

Mariano C. Olvera N°100 esq. Isidro Fabela, Col. Reforma

Tel.: (01 722) 214 82 64 o 2 13 25 75

edomex_sida@hotmail.com

sorbetty@hotmail.com

 

PREVENCIÓN, DETECCIÓN Y ATENCIÓN GRATUITA

Centros Ambulatorios de Prevención y Atención en SIDA e ITS (CAPASITS)

Toluca

DR. ALEJANDRO FABELA MALDONADO

capasitstoluca@gmail.com

famak4@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 20:00 hrs, sábados de 07:00 a 19:00 hrs. y días festivos.

AV. NICOLAS SAN JUAN, COL. RANCHO CUAUHTÉMOC C.P. 500010 (por hospital A. López Mateos).

01 (722) 2 72 50 89

Naucalpan

DRA. JUANA  ARREDONDO FUENTES 

jjaa666@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

FERROCARRIL ACAMBARO S/N ESQ. PRIMERO DE MAYO COL. SAN ANDRES ATOTO. C.P. 53510

21 66 60 82

Tlalnepantla

DR. JUAN ARMANDO PEREZ ALONSO

capasits_tlalnepantla@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

VILLHERMOSA Y COLIMA  S/N COL. FRACC. VALLE CEILAN. C.P. 54150

53 67 01 75

Netzahualcóyotl

DR. HÉCTOR CARRILLO MARTINEZ

shikamaro@prodigy.met.mx

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

AV. ALAMOS S/N ESQUINA CON PONIENTE 25, REFERENCIA HOSPITAL DE LA PERLA 

57 42 09 60

51 13 19 20 DIRECTO

Ecatepec

DR. JOSÉ LUIS CENTENO PEDROZA

centenojluis@hotmail.com

Lunes a viernes de 8:00 A 16: hrs.

SIMON BOLEVAR ESQ. LIBERTADORES DE AMERICA S/N COL. FRACC. LAS AMERICAS C.P. 55075

58 38 37 84

QUEJAS POR DISCRIMINACIÓN, MALTRATO U OMISIÓN

Comisión Estatal de Derechos Humanos

Dr. Nicolás San Juan N° 113, esquina Vaquerías, Col. Cuauhtémoc. Toluca, Estado de México.

Lunes a Viernes de 9:00 a 18:00 hrs.

Tel.: (01 722) 236 05 60 ext. 105

http://www.codhem.org.mx

 

Instituto de la Defensoría Pública del Estado de México

República de Belice N° 109, Colonia Américas. Toluca, Estado de México.

Tel.:  (722) 2804484 o 2808613     

defensoria@edomex.gob.mx

 

Comisión Nacional de Derechos Humanos

Periférico Sur 3469, Col. San Jerónimo Lídice, Delegación Magdalena Contreras,  México D.F.

Tel.:  (55) 56 81 81 25 y 54 90 74 00, Lada sin costo 01800 715 2000

http://www.cndh.org.mx

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Mujeres con VIH

* ¿Es el SIDA una pandemia? ¿Por qué se multiplicó el número de mujeres infectadas en México? ¿A qué se debe que el Edomex concentra una elevada cantidad de tratamientos?

 

CIMAC

En 30 años el número de mexicanas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se quintuplicó al pasar de 300 casos en la década de los 80 a mil 500 a partir del año 2000, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

En un comunicado de prensa, el INSP informó que en el 99 por ciento de los casos recientes de mujeres con VIH, la vía de infección fue la sexual, ya que se infectaron al sostener relaciones sexuales con hombres seropositivos.

El aumento de mujeres en los nuevos casos de Sida, registrados durante el primer trimestre de 2009, indica que por cada mujer con la enfermedad hay 4 hombres, mientras que hace una década había una mexicana por cada 6 hombres con el virus.

Según el texto Mujeres, adolescentes y niñas mexicanas: una mirada comprensiva en torno al VIH y el Sida, que se presentó este mes durante el 14 Congreso de Investigación en Salud Pública 2011, las más expuestas a adquirir el virus son las jóvenes de entre 15 y 29 años de edad.

En 2009 la edad promedio de la primera relación sexual en México fue de 17.6 en las mujeres y 17.3 en los hombres, en el primer coito sólo 6 de cada 10 mujeres utilizó métodos anticonceptivos frente a 3 de cada 10 hombres.

Aunque esta estadística no señala qué método utilizaron, la investigación señala que el uso de condones es muy bajo, lo que constituye una práctica de riesgo, que se refleja en el aumento de VIH en esta población, superior al de las adultas.

En el país, debido a los roles de género existen “ciertas normas masculinas” que facilitan el sexo con otras mujeres fuera de las relaciones principales, estas prácticas contribuyen a incrementar la vulnerabilidad de las mujeres frente al virus.

De igual modo,  algunos hombres tienen como “parejas principales” a mujeres, pero simultáneamente mantienen relaciones sexuales con otros hombres, generalmente de forma clandestina.

El texto, elaborado por el INSP, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida y el Instituto Nacional de las Mujeres, retoma un estudio realizado en la Ciudad de México que señala que 15 por ciento de los hombres casados o en unión libre tiene relaciones sexuales extramaritales, de ellos sólo 22 por ciento utilizó condón en su última relación sexual con su pareja secundaria y 4 por ciento con la principal.

A pesar de ello, 80 por ciento de los entrevistados dijo no estar en riesgo de contraer VIH y 70 por ciento consideró que su comportamiento sexual no ponía en riesgo a otras personas.

Sin embargo, las estadísticas reflejan que sí existe una afectación que se traduce en la prevalencia de la enfermedad, muestra de ello es que por cada mujer que recibe tratamiento por Sida, existen tres hombres en la misma situación.

Más de la mitad de los tratamientos para VIH (52.4 por ciento) se concentra en el Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Estado de México, Chiapas y Puebla, donde son atendidas pacientes que requieren tratamientos especiales.

 

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