Los parientes

* Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del periodista Francisco Cruz, a quien edita Planeta.

 

Francisco Cruz

El presupuesto del gobierno del Estado de México siguió su camino: para 2004 la Legislatura estatal autorizó a Montiel un gasto de 87 mil 717 millones 824 mil pesos.  Peña mantuvo el paso: en su primer año de gobierno (2005-2006) recibió 92 mil 152 millones 748 mil 533 pesos; un año más tarde, la suma ascendió a 105 mil 126 millones 29 mil pesos; y para 2008, la Legislatura le autorizó un presupuesto de egresos por 114 mil 555 millones 213 mil 673 pesos.

Entre 2009 y 2011, cuando Televisa, sus especialistas en imagen y los “dueños” del marketing habían consolidado la marca Peña, la oposición interna en el PRI se había reducido a nada y ya estaba bien apuntalada la candidatura presidencial, el gobierno mexiquense recibió cerca de 410 mil millones de pesos.

Como se ve, no se trataba, en este caso por lo menos, de carisma, capacidad o preparación, sino del lado oculto o las arcas públicas, complementadas por un abultado padrón electoral cercano a 10.5 millones de personas —13.1 por ciento del total de México—, contra los 7.2 millones del Distrito Federal, hecho que se sumó a otros aspectos no menos importantes.

“Con semejante fortuna en las manos —comentó alguna vez el analista Jorge Toribio Cruz Montiel— el Grupo Atlacomulco ha procurado colocar en las principales carteras a sus hombres de confianza, pero de verdadera confianza”. Y ese es el caso de los Golden Boy’s: Peña fue secretario de administración, mientras que Miranda Nava no sólo estuvo en Finanzas sino en la Secretaría de Gobierno, responsable de la política interna, y Videgaray controló y operó, al menos en dos ocasiones— una con Montiel en 2004 y otra con Peña en 2008 —, la renegociación de la deuda del Estado de México.

La escuela se puso marcha en marzo de 1942, cuando Isidro Fabela nombró tesorero a su sobrino Alfredo del Mazo Vélez, a quien más tarde haría secretario general de Gobierno e impondría en 1945 como gobernador constitucional del estado de México. Al ascenso de Del Mazo Vélez, Fabela nombró como tesorero a Alberto Vélez Martínez, primo hermano de su sobrino Del Mazo, mientras encargaba a Mario Montiel —familiar de Arturo Montiel— crear la sección de auditoría, para evitar fugas fuera del grupo.

Esa forma de proceder, donde la ambición política se usa para conseguir beneficios económicos familiares, la siguió al pie de la letra Alfredo del Mazo Vélez cuando, el 16 de septiembre de 1945, llegó a gobernar el Estado de México. Con él se inaugurarían los periodos de seis años, pero lo más destacado al inicio de su administración fue el nombramiento del tesorero director de Hacienda: su primo hermano Alberto Vélez Martínez, mientras a su hermano Manuel del Mazo Vélez lo protegió como director del Departamento de Comunicaciones y Obras Públicas. Y muy cerca, allí donde la nómina es generosa, mantuvo a otro pariente como uno de sus principales asesores: Galo del Mazo.

Anécdotas sobre su proceder hay muchas. Para evitar que la fuga de presupuesto público beneficiara a sus rivales, además de apuntalar su futuro, cualquiera que éste fuera, cultivó añejos dares y le dio más a los atlacomulquenses: a la Tesorería, allí donde se manejan los recursos públicos, envió a Teodoro Mendoza Plata, y como titular de egresos de la misma envío a su paisano y amigo Mario Montiel.

“En previsión de que no hubiera desórdenes administrativos y políticos durante su gestión —advierten algunos viejos periodistas—, Del Mazo Vélez tuvo buen cuidado de enviar al interior del Estado, a los municipios, pues, a personal de su confianza o de la absoluta familiaridad de sus colaboradores cercanos, ya sea para desempeñar trabajos administrativos, o bien para asumir cargos de gobierno. Así se estrechó el control y sometimiento de las clases políticas municipales, para que solamente quienes garantizaran lealtad y subordinación a toda prueba accedieran a los principales cargos de las administraciones locales. Si bien es cierto que esta medida protegió los intereses del gobernante, también lo es que castró a generaciones de políticos, principalmente de los municipios del Valle Cuautitlán–Texcoco”, conurbados con el Distrito Federal.

La resonancia de ese comportamiento conocido como “la amistad asegurada en la nómina o amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”, la cumplió Del Mazo Vélez al pie de la letra, se la impuso como un acto de fe. En 1958, cuando llegó a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, en la administración del presidente Adolfo López Mateos, lo primero que hizo fue pagar viejos favores y poner los cimientos para lanzarse, por segunda vez, a la caza de la candidatura presidencial priista.

Para apoyar sus muy amplias miras, incrustó en la nómina de la secretaría a su ahijado Alfredo Colín Cabrera, familiar muy cercano de su amigo, paisano y socio Alfredo Becerril Colín. Y a este último lo llevó, literalmente, pegado a él como asesor. Lo mismo hizo con Malaquías Huitrón Velasco, Ricardo González Velasco —sobrino de Malaquías, de Fabela y de Del Mazo—.

Convencido de que tenía oportunidades reales de ganar la candidatura presidencial priista en 1964, encajó en la nómina a “todo” Atlacomulco: de Trinidad Mercado, a quien hizo jefe de intendencia, a Carlos Vélez Sánchez, Antonio Medrano Flores, Juan Montiel Flores —hijo de Maximino Montiel Olmos—, Luis Galindo Ruiz y Teodoro Mendoza Plata.

La libertad que le dio su amigo Adolfo López Mateos le permitió mantener sus alianzas con el clero, pues, como gobernador y gracias a las generosas limosnas que de las arcas públicas entregó, obró el “milagro” de que el Vaticano impusiera a su primo-hermano Arturo Vélez Martínez como primer obispo de la Diócesis de Toluca.

Las historias sobre cómo se manejaron estos familiares, base del moderno Grupo Atlacomulco, ya no se oirán jamás, pero, además de controlar la nómina estatal, Fabela y Del Mazo, en sociedad con su paisano el ingeniero Alfredo Becerril Colín, quien en el gobierno fabelista fue titular de Juntas Materiales, crearon algunas empresas —entre ellas las constructoras Mexicana de Obras Públicas y Morelos— fachada para apropiarse de recursos públicos.

Como se documentó en el libro editado en 2009 Negocios de familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco—que se sugiere como la primera parte de esta investigación—, se hicieron de contratos de obra pública para caminos de terracería y carreteras, sistemas de agua potable y alcantarillado, así como escuelas. Las dos constructoras, controladas por Becerril Colín, suscribieron acuerdos gubernamentales para construir puentes y hospitales, pero también para introducir drenaje y agua potable.

Ya luego, el profesor Hank González,  el nombre más conocido y el segundo más importante asociado a la palabra Atlacomulco, daría una lección sobre cómo usar, para beneficio propio, los recursos públicos hasta levantar un imperio familiar desde cargos gubernamentales… pero esa es otra historia.

Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009.

Peña no ha ocultado ni disimulado la preferencia por su pariente y aunque la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en el Estado de México prohíbe a los funcionarios la contratación de personas con las que tengan algún parentesco consanguíneo hasta el cuarto grado, ya por afinidad o civil, Peña no dudó en impulsar el proyecto político de su primo, primero nombrándolo titular del Instituto Mexiquense del Emprendedor, más tarde llevándolo a la Secretaría de Turismo, desde donde impulsó el malogrado proyecto “Resplandor Teotihuacano” y luego dotándolo de una candidatura para la alcaldía de Huixquilucan.

Los primos fallidamente intentaron impulsar el proyecto que buscaba convertir la zona arqueológica de Teotihuacán en un espectáculo de luz y sonido. El proyecto que se promocionaba bajo el eslogan de “las noches de Teotihuacán no volverán a ser las mismas”, no sólo enfrentó la oposición de los trabajadores sindicalizados del INAH, recuerda Jenaro Villamil en su libro Si yo Fuera Presidente, sino también a la opinión negativa de varios sectores de la población que veían con preocupación los excesos mediáticos del gobernador mexiquense.

El proyecto multimedia que sería admirado por 520 personas cada 45 minutos fue anunciado con bombo y platillo el 19 de septiembre de 2008 muy lejos del territorio mexiquense. En Monterrey los primos dijeron que con la iluminación contratada a la firma holandesa Phillips se mostraría al amanecer, al atardecer e incluso los eclipses de sol y luna en el mayor centro ceremonial de la cultura prehispánica.

En diciembre de 2008 los trabajadores de la zona arqueológica protestaron porque las obras afectaban los vestigios y acudieron, entre otras instancias, a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y lograron además un dictamen favorable del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, adscrito a la Unesco, organismo que se pronunció por las suspensión de los trabajos y aunque los funcionarios defendieron a capa y espada el proyecto, en medio de la resistencia oficial quedó suspendido.

Del Mazo Maza no se ha librado de los escándalos. En 2002 fue investigado por la Procuraduría General de la República por presuntamente recibir, de manera irregular, una beca de 257 mil pesos de Pemex para estudiar un posgrado en Harvard. En el escándalo se vieron involucrados Juan José Domene Berlanga y Carlos Juarustin Septién, señalados por uso indebido de atribuciones y facultades y acusados más tarde de un desvió de mil 500 millones de pesos junto con su ex jefe, Carlos Montemayor.

Pero en ese entonces Montemayor creó para Del Mazo un puesto especial clasificado como “fuera de cuadro”. Alfredo se hizo acreedor a esa beca apenas tres meses después de haber ingresado a la paraestatal, aunque los estatutos exigían cuando menos tres años de servicio para usar la prestación, Del Mazo tampoco era “profesionista de planta”, otro de los requisitos que exigía la paraestatal, publicó Reforma.

Según la querella de la Contraloría, las autoridades de Pemex violaron numerosas disposiciones internas para favorecer al hijo del ex gobernador que recibió de manera especial la beca. Aunque en su momento también se habló de fincar responsabilidades a Del Mazo por la presunta sospecha de que al momento de recibir la beca no contaba con un título profesional para estudiar un posgrado, Del Mazo recibió más de 250 mil pesos para financiarse aquel posgrado, además de recibir permiso especial con goce de sueldo, prestaciones y sin interrumpir su antigüedad.

Alfredo desciende de una familia acomodada en el poder hace varias décadas. Su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, además de gobernador fue senador de la república y más tarde secretario de Recursos Hidráulicos el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. Su padre, Alfredo del Mazo González, además de gobernar la entidad fue secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal y malogrado candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal. Es el tercero en la dinastía, licenciado en Administración de Empresas por el ITAM, con un postgrado en Administración y Finanzas por la Universidad de Harvard.

En su trayectoria dentro de la iniciativa privada destaca su participación en el Corporativo Banco Azteca y Grupo Financiero Serfín. Fue gerente de Financiamientos y Análisis de Mercados de Pemex. En el estado de México fue director general de Fomento a la Micro y Pequeña Empresa de la Secretaría de Desarrollo Económico en 2005, la cual transformó en el Instituto Mexiquense del Emprendedor y donde se desempeñó como director general hasta mayo del 2008; ese año fue nombrado secretario de Turismo de la entidad, cargo que ocupó hasta el pasado 28 de febrero, cuando se inscribió para contender por la alcaldía de Huixquilucan, que actualmente gobierna.

Del Mazo es uno de los políticos más activos de la red. Maneja cuentas en twitter @alfredodelmazo; en Facebook, http://www.facebook.com/adelmazomaza. Tiene además un canal en Youtube, http://www.youtube.com/user/alfredodelmazo y una página personal en el sitio http://www.alfredodelmazo.com. Otra cuenta la maneja en http://www.myspace.com/alfredo_delmazo.

De acuerdo con el perfil publicado en las redes sociales se dice soltero, con estudios de postgrado y dedicado a la política; no fuma y tampoco bebe, le gusta leer, correr y ver futbol; sus lugares para vacacionar son Ixtapan de la Sal, Palenque y Oaxaca; además administra una cuenta en Hi5. La elegancia y el buen vestir del edil lo hace contar con su club de fans que mantiene una cuenta en Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=76833712094.

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“El PRI es una máquina demagógica”

* “La demagogia del PRI tiene horizontes insondables. Es una máquina demagógica, promete y promete simplemente para seguir generando espejismo e ilusiones. El cometido de Peña Nieto, ordenado por Estados Unidos, es revivir el ALCA, la frustrada Área de Libre Comercio de las Américas. Que no nos sorprenda que, de ganar la presidencia, proponga un nuevo modelo de liderazgo continental al impulsar un nuevo sistema de mercado latinoamericano. Ello, en contra de la tarea que vienen haciendo organismos como el Alba, la Unasur o la Celac. Entonces, si los priistas no hacen un nuevo pacto con el narcotráfico simplemente no van a caminar sus proyectos. Necesitan en un corto plazo generar un escenario de paz y legitimarse en el poder”, afirma el analista Fernando Buen Abad.

 

Cecilia Escudero/ Revista Debate

A veinte días de celebradas las elecciones, México carece de presidente electo. Andrés Manuel López Obrador, la figura política más importante de la centroizquierda local, acopia y presenta nuevas pruebas para que el Tribunal Electoral tenga mayores elementos a la hora de tomar la decisión final: es decir, declarar quién gobernará el país en los próximos seis años. Así, AMLO tramita la impugnación de los comicios presidenciales, que lo posicionaron en el segundo lugar, con un supuesto 31 por ciento de los votos. El político acusa que las elecciones no fueron libres ni equitativas porque el Partido Revolucionario Institucional (PRI) incurrió en irregularidades, como la compra de cinco millones de votos. Entretanto, el supuesto triunfador, Enrique Peña Nieto, se desmarca del debate e, inmutable, actúa como el consagrado sucesor del presidente Felipe Calderón.

Doctor en Filosofía, escritor y reconocido analista mexicano, Fernando Buen Abad habla con Debate sobre el crónico padecimiento de los fraudes electorales que vive su país, y además analiza las fortalezas y debilidades de las fuerzas progresistas.

– En México, las movilizaciones y las acusaciones de fraude se multiplican. ¿Qué expresa esta situación?

– Se trata de un conjunto de cosas. Primero, aunque muchas veces se considere que Peña Nieto ya ganó las elecciones, hay que recalcar que todavía no tenemos presidente. El Tribunal Electoral y el IFE (Instituto Federal Electoral) deben entregar la constancia de mayoría. Se sabe que fue una elección viciada de origen y hay una impugnación política y jurídica en tránsito. Por otra parte, hay una movilización social que está acompañando el reclamo, y cualquiera que tenga voluntad democrática sabe que un pueblo movilizado exige coherencia y cautela. Con todo, México es un país con un problema de fraude serial. Es más, a partir de 1994, cuando se firmó el Tratado de Libro Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, el país empezó a cualificar los fraudes como neoliberales.

– ¿En qué forma?

– Desde 1988, cuando se produjo la estafa electoral que llevó a la presidencia a Carlos Salinas de Gortari, en perjuicio del candidato Cuauhtémoc Cárdenas, todos los fraudes que hemos vivido fueron los del TLC, incluido el del actual presidente Felipe Calderón. Esto en el sentido de que estaban en función de esa política económica. No hay que perder de vista eso. De hecho, hoy, palabras más o menos, Peña Nieto es el Carlos Menem de la historia política de México. Por eso, es el candidato que impulsa Estados Unidos. El eventual triunfo de Peña Nieto implicaría una profundización en el modelo de privatización de los recursos naturales del país. El agua, la petrolera estatal Pemex y toda la riqueza energética están en juego. Entonces, las movilizaciones son simplemente la respuesta pacífica de un pueblo indignado.

– Usted dice, entonces, que detrás del fraude electoral se encuentra la mano de Estados Unidos…

– Sí, claro. Porque está interesado en que México entregue su petróleo. Tenemos un vecino incómodo, avasallante, narcoadicto. No es fácil. Es el consumidor de drogas más grande del planeta, el más violento también, fabricante de armas y de guerras. Ahora, tiene sed de petróleo. Y se sabe que cuando olfatea petróleo se vuelve criminal.

– ¿En qué medida López Obrador representa un freno a estos intereses?

– Por lo menos, parte del programa del MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) por primera vez concita la unidad de todas las izquierdas, antes divididas, muchas veces sectarias, en algún sentido, puramente decorativas. Hoy, entienden que tienen que caminar juntas. De lo contrario, lo que sigue es la debacle. El impulso progresista por fuera del partido vino de parte del movimiento de jóvenes Yo soy 132, que fue la gran expresión del hartazgo que la población siente en contra del fraude político y la hegemonía mediática que ejerce el grupo Televisa, que históricamente se dedicó a fabricar candidatos.

– En México, se vive una generalizada crisis de representación política. En ese contexto, ¿cómo se interpreta el regreso a la presidencia de un partido histórico como el PRI?

– El PRI ha perdido espacios políticos, pero, en realidad, nunca se ha ido. Actualmente, la diferencia entre el PRI y el PAN es prácticamente ninguna. Al punto de que ya se creó el concepto de PRIAN. Ocurre que ambos partidos fueron los encargados de profundizar el neoliberalismo en el país. Es más, pretenden jugar al bipartidismo, al estilo de Estados Unidos, y pasarse la pelota para ver quién es el mejor gerente. Asimismo, el PRI tiene dirigentes de base honestos, gente que todavía reivindica las ideas de Lázaro Cárdenas, que mantienen el original ideario nacional, que tiene un pensamiento popular sincero. Esas bases interpretan el ascenso de Peña Nieto como un secuestro del partido. Es decir que al interior del PRI hay corrientes que no comparten el modelo neoliberal sino que reivindican aquellas luchas que vinieron a completar la labor de Emiliano Zapata. También hay un sector en el Ejército profundamente cardenista. Entonces, hay que entender al monstruo de PRI con su propia fractura interna. Ahora, este partido pretende instalarse con un mensaje mesiánico para salvar a México de lo que ellos precisamente crearon.

– En este sentido, Peña Nieto representaría al Grupo Atlacomulco, el ala más conservadora de esas corrientes…

– Sí, conservadores en el sentido ideológico, pero se trata de una de las vanguardias del neoliberalismo. Es decir, son los más osados y aventureros entreguistas. Se trata de una estructura política mafiosa que está signada por el sello indeleble de la corrupción. La alianza vivificante para ellos fue con Televisa, que creó a una suerte de títere, al candidato de la televisión.

– Durante la campaña electoral pareció instalarse la idea de que el PRI de nuevo en el poder podría establecer un clima de paz en el país, ya que se los considera capaces de pactar y entenderse con los cárteles…

– La demagogia del PRI tiene horizontes insondables. Es una máquina demagógica, promete y promete simplemente para seguir generando espejismo e ilusiones. El cometido de Peña Nieto, ordenado por Estados Unidos, es revivir el ALCA, la frustrada Área de Libre Comercio de las Américas. Que no nos sorprenda que, de ganar la presidencia, proponga un nuevo modelo de liderazgo continental al impulsar un nuevo sistema de mercado latinoamericano. Ello, en contra de la tarea que vienen haciendo organismos como el Alba, la Unasur o la Celac. Entonces, si los priistas no hacen un nuevo pacto con el narcotráfico simplemente no van a caminar sus proyectos. Necesitan en un corto plazo generar un escenario de paz y legitimarse en el poder.

– “Televisa apuesta por el Triple Play”. Se entiende el poder de Televisa, pero ¿se puede afirmar que “impuso” un candidato?

– Bueno, tenemos muchas coordenadas para probarlo. En primer lugar, se trata de un negocio monopólico muy fuerte. Tanto es así que Clarín parece un juego de niños comparado con el monstruo de Televisa. Pero, además, el grupo quiere ingresar en el negocio del Triple Play, que lo proveería de grandes ganancias en un país que tiene 115 millones de habitantes.

– ¿Peña Nieto le garantizaría ese negocio?

– Se lo tiene más que prometido. Pero, además, el triunfo del candidato del PRI supondría la entrega a este grupo del espacio radioeléctrico sin restricciones, con los permisos indefinidos. Pero ante la pregunta de: ¿Televisa realmente construye gobierno? La respuesta es que sí. Trabaja para ello porque representa la posibilidad de que pueda invertir en cualquier negocio con la bendición del Estado. Televisa necesita colocar de modo urgente sus crecientes ganancias. Porque, ¿dónde más va a invertir? ¿En más canales? ¿Va a competir contra sí mismo? En este marco precisa abrir el juego.

 

* Fuente: http://www.revistadebate.com.ar//2012/07/20/5671.php

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