Títeres y titiriteros

* Aunque los periodistas tienen memoria muy frágil o, de plano son muy olvidadizos, el 11 de mayo de 2012, en plena campaña presidencial, se descubrió que durante el sexenio de Peña Nieto la gubernatura mexiquense gastó más de 32 millones de pesos en “apoyos informativos” especiales. Con nombre y apellidos se mencionó a Óscar Mario Beteta y Joaquín López Dóriga. Este es un extracto tomado del libro “Los Golden Boy’s”, del periodista Francisco Cruz, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

El repentino y meteórico ascenso de Enrique Peña Nieto, un católico conservador de mano dura, defensor del neoliberalismo económico, no puede explicarse sin Televisa, cuyas coberturas informativas están lejos de la imparcialidad y objetividad; pero el gobierno del Estado de México se aseguró también, en forma simultánea a los multimillonarios contratos de publicidad, de buscar el apoyo de algunos periodistas a través de generosas derramas de dinero que salieron de los impuestos de los habitantes del estado.

El modelo de campaña que se eligió para que Peña obtuviera la presidencia es el mismo que desde hace 70 años utiliza el PRI. La época electoral es, en realidad, un enorme negocio que mueve miles de millones de pesos, algunos de procedencia ilegal, y que tiene como cereza la obtención del poder y un presupuesto inimaginable que implica la compra de conciencias y, valga decirlo, de las políticas editoriales.

Sus antepasados Isidro Fabela, Alfredo del Mazo Vélez, Salvador Sánchez Colín y Arturo Montiel Rojas compraron, crearon o destruyeron periódicos para evitar críticas y se rodearon de periodistas, articulistas y analistas afines. Carlos Hank González, hijo adoptivo de Atlacomulco, fue más ambicioso y aprobó un arreglo con reporteros para usarlos como “plumas” a su servicio, o, de plano, espías, y el gobierno de Enrique Peña Nieto documentó sus propios deslices.

La extraña forma en la que el Grupo Atlacomulco ve a la prensa se puso en marcha a partir de marzo de 1942: el poder de Fabela se extendió a la prensa y se apropió del semanario El Demócrata. Puso como encargado a su sobrino Gabriel Alfaro. Y con él llegaron los fabelistas, políticos, periodistas y columnistas, Rafael Suárez Ocaña, Santiago Velasco y Manuel López Pérez, junto con José Ángel Aguilar, Rodolfo García y Alejandro Fajardo. Incluso Horacio Zúñiga trabajó para ellos. Las páginas de ese semanario estaban abiertas para los integrantes del grupo, que así oficializaban la cultura de aquella época.

Si bien desde hace dos décadas se registra un cambio, la transformación de la prensa no se ha dado de igual forma. Algunos empresarios usan a los medios como una herramienta de negociación con el poder.

Aunque los periodistas tienen memoria muy frágil o, de plano son muy olvidadizos, el 11 de mayo de 2012, en plena campaña presidencial, se descubrió que durante el sexenio de Peña Nieto la gubernatura mexiquense gastó más de 32 millones de pesos en “apoyos informativos” especiales. Con nombre y apellidos se mencionó a Óscar Mario Beteta y Joaquín López Dóriga.

Enrique Gómez y Arturo Espinosa, del periódico Reforma, fueron generosos en una nota que publicaron aquel día: “además del gasto de 990.6 millones de pesos del programa de Comunicación Pública y Fortalecimiento Informativo que hizo el gobierno del Edomex entre 2005 y 2011, periodo en el que Enrique Peña encabezó la administración estatal, el priista pagó 32.3 millones de pesos para apoyar entrevistas y comentarios que se hicieron sobre él y su gestión.

”La mayoría de los gastos se concentraron en 13 razones sociales y personas físicas, según las facturas que el propio gobierno estatal entregó, tras una solicitud de transparencia hecha en octubre del año pasado. […] Por ejemplo, al conductor Joaquín López Dóriga se le pagaron 9.2 millones de pesos, según facturas a nombre de Astron Publicidad, agencia que contrató el servicio, por comentarios en sus noticiarios de radio.

El pago se dividió en dos ejercicios fiscales, pues la factura con número 1104 corresponde a julio de 2006, y fue por 4.6 millones de pesos. […] La factura 1216 fue de enero de 2007 y representó un gasto de un millón 150 mil pesos, mientras que en diciembre del mismo año se pagó la1481, por 3.4 millones.

Además entre 2005 y 2006 fueron facturados 112 mil 499 pesos para E.L. Producciones por concepto de ‘apoyo información programa Perfiles entrevistas’ (sic). Otra de las razones sociales que más facturaron al gobierno estatal por el concepto de apoyos informativos fue GRC Publicidad-Comunicaciones, a quien la entidad pagó 5 millones 780 mil pesos.

Grupo Acir, a quien el entonces gobernador Peña pagó 5 millones 766 mil pesos, describe que sus servicios consistieron en la transmisión de información relacionada con los programas de las dependencias estatales. A su vez, la radiodifusora Ultra 101.3 facturó 2.4 millones de pesos ‘por difusión y reforzamiento de actividades’ de la administración estatal. […] Según las facturas del gobierno mexiquense, queda claro que estos ‘apoyos informativos’ son comentarios o entrevistas con conductores radiofónicos y no de spots formalmente contratados”.

En tiempos no tan lejanos, los gobiernos priistas y el partido llamaban a esos “apoyos” especiales: “embute”, “entre”, “sobre”, “dádiva” o “chayo”. En cualquiera de sus acepciones el significado real era el de corrupción porque representaba la entrega de dinero a manos llenas, en efectivo, a determinados periodistas afines al régimen, al PRI o al gobierno que para el caso eran lo mismo.

Días antes de la elección, la revista Proceso difundió algunos contratos que ofreció y pagó el gobierno mexiquense a locutores de Televisa, como el de Adela Micha, por 350 mil pesos, para impartir una conferencia de una hora en 2012, escribía el periodista Jenaro Villamil. O los 5 millones 750 mil pesos que cobraron Joaquín López y Óscar Mario Beteta en 2006.

Si bien una parte de la prensa mexicana contribuyó en 2000 a la derrota del candidato presidencial priista Francisco Labastida Ochoa y al ascenso del neopanista guanajuatense Vicente Fox Quesada; el gobierno peñanietista aprovechó la histórica subordinada relación de la prensa con el gobierno, una situación bien aceptada por las élites de poder que a partir de los últimos años de la década de 1930 impusieron los gobiernos priistas.

Los pagos demuestran una relación perversa para comprar líneas editoriales y evitar cuestionamientos al ahora candidato a la Presidencia, alertó el chihuahuense Javier Corral Jurado, especialista en medios. “Ahora está más claro que el agua. Se ha invertido en publicidad, en comprar la postura editorial. Se ha comprado el silencio y la complicidad”.

Las facturas que suman 32.3 millones de pesos se extendieron por los conceptos “transmisión y apoyo a la información”, “apoyo informativo”, “paquete de servicios informativos” y “difusión de actividades”.

Otra factura consigna un pago a Silvia Carolina Faure Vilchis, quien en 2006 cobró 201 mil 250 pesos por ‘apoyo a la información y entrevistas’ en el programa ‘Reflejos de Mujer’, que estuvo al aire en la XEQY-AM, con sede en Toluca. Estos gastos tienen un carácter oficial y omiten lo que ellos llaman la cifra negra; es decir, el gasto oculto o no reportado.

Destinar recursos públicos para pagar ‘comentarios’ sobre gobernantes o sus administraciones representa un engaño a la población y una forma de corromper el ejercicio periodístico, consideró Aleida Calleja, presidenta de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI).

Calleja fue clara cuando habló con Reforma: “es un proceso de corrupción tremendo en términos éticos del derecho de información de la gente (…) se debería decir a la gente que la información es pagada. Eso viola el más mínimo ejercicio ético del derecho a la información porque las personas creen que se recibe una información como parte de un ejercicio periodístico cuando es propaganda gubernamental. El problema, dijo, es que en México se sigue viendo como un asunto normal el que los medios reciban dinero por publicidad gubernamental, cuando esto sí afecta la línea editorial”.

Resalta, pues, que prevalecen las prácticas impuestas por el viejo PRI y que muchos medios —impresos, electrónicos y digitales— no han alcanzado una calidad mínima ni se han preocupado por profesionalizar el ejercicio periodístico. Y Emilio Azcárraga Jean tiene una visión particular de su empresa: “en Televisa a nosotros no nos regalaron nada, nosotros hemos pasado por varias crisis, varios presidentes y varios políticos que sí se han robado muchísimo dinero. Si tenemos el canal 9 es porque el 8 no pudo, y si Sky está solo, es porque DirecTV no pudo. ¿Y ahora me van a castigar porque se ha competido y porque gano?”.

Dicho sea de paso, los peñanietistas aprovecharon la extraña alianza prensa-poder que ha beneficiado a ambos bandos: a unos, los políticos, porque pueden hacer los que les viene en gana, de robar hasta coordinar escandalosos fraudes electorales. Y a los otros, los medios, a procurarse recursos del erario. Por eso, no debe sorprender que “cada semana” estalle un escándalo, y poco a poco, se haga pública esa “extraña” forma de subordinación al poder.

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El Barco Ebrio

El chisme de moda en palacio de Gobierno es la salida del doctor Eruviel. En las dependencias ya no hacen apuestas sobre la separación del gobernador, ahora se dedican a ponerle billete a los nombres de quienes podrían sucederlo.

 

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Y los que van ganando son dos, Luis Miranda Nava y Alfredo del Mazo Maza, aunque no a todos convence. En realidad ninguno convence, pero suponen, al menos, que el dinero público será distribuido de otra forma.

 

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Miranda es la apuesta más segura de Enrique peña, aunque Del Mazo Maza sea su primo. La razón fundamental por la que la Presidencia apoya al ex aspirante a la alcaldía de Toluca y actual subsecretario de Gobernación es que nunca les ha fallado como operador. Como político y funcionario público, Miranda es cuestionado porque no tiene tacto. No hace política, es un muro o un puño y, dependiendo de la situación, se comporta como tales. No tiene miedo para ejecutar y obedece ciegamente, sin preguntar por qué.

 

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A Luisito le han tocado hasta los enfrentamientos de San Salvador Atenco. Entre eso, las acusaciones por testaferro contra él para encubrir a Arturo Montiel y las operaciones que supuesta hizo para Monex, le han dado al hombre fiel al Grupo Atlacomulco el perfil idóneo para gobernar al Estado de México. A pesar de este currículum, impresionante si se toma en cuenta que todo lo que hizo acercaba a Peña un poco más a donde está, no fue postulado desde un inicio porque algunos creen que no tiene capital político. No es nadie, dicen desde Palacio de Gobierno.

 

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De Alfredo del Mazo sobra decir que es heredero de sangre en el GA, y que tiene derechos sucesorios para gobernar en la monarquía mexiquense. Es buena persona, es decir, se sabe conducir en público y la lleva leve con factores desequilibrantes como el crimen organizado y el empresariado, separados en sus actividades por más que muchos no encuentren distingo entre ellos. Pero Del Mazo no es el hombre recio que vino del mar y siempre necesitará de un Luisito para que le haga la tarea.

 

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Sea quien suceda a don Eruviel el hecho es que la ciudadanía pierde, al menos la de a pie, que vota y paga sus impuestos, que se desempeña como puede en esta farsa llamada democracia. Ninguno, incluyendo los otros dos “candidatos”, garantiza nada al electorado que, concediendo que el sistema refleja la voluntad de la mayoría, se llevará al elegido sin que nadie pueda reclamarle nada, al menos el cumplimiento en tiempo y forma de su encargo público.

 

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Eruviel ya no tendrá de qué preocuparse. Unos creen que se va porque peleó con Peña y sus amigos e incumplió los tratos acordados. Otros, porque precisamente ya cumplió y su separación es lo que sigue en el contrato. De cualquier manera que haya sido, al doctor Eruviel se le verá en alguna parte del aparato federal o en una embajada.

 

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Algunos mexiquenses regresarán a la entidad. Se habla de David López, dueño eterno de la Comunicación Social del gobierno estatal y del mismo Humberto Benítez, corrido de la Profeco pero premiado en su estado y reconocido como un gran funcionario. Mientras Peña Nieto habita su México perfecto, rodado de cruzadas contra el hambre o batallas contundentes por el medio ambiente. ¿En qué país vive el presidente de México?

 

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Maritza Díaz Hernández, una pareja sentimental del presidente Peña Nieto y con quien procreó un hijo, llamado Diego, difundió el 3 de junio un video donde exige al priista cumplir como padre con el vástago “Peña Nieto interpuso una demanda en su contra en el Estado de México, lugar donde no tiene su domicilio, aclara. Ella, cuenta, decidió a su vez interponer una demanda contra Enrique Peña en el Distrito Federal, que es donde reside actualmente junto con el menor. En ésta solicita prestaciones, “desde mi punto de vista mínimas, indispensables, como son: la equidad, igualdad, la no discriminación, la filiación, su nombre, sus derechos de la niñez, su estabilidad física y emocional”, dice la mujer, quien aparece elegantemente vestida, en la sala de una casa, y muy desenvuelta para sus peticiones.

 

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“Y a ti Enrique quiero pedirte cinco minutos de tu tiempo para que lo dediques a tu hijo… Llevas 17 meses que no lo ves y Diego te extraña”, dice Maritza, quien continúan la novela particular de Peña Nieto sobre sus relaciones sentimentales, que hasta un libro enterito le generaron.

 

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Y en temas más aldeanos, una serie de señalamientos contra el ayuntamiento de la priista Olga Hernández Martínez, alcaldesa de Zinacantepec, recorre las redes sociales. La acusan de todo. Inepta, corrupta, floja, mentirosa y hasta de brindar protección al crimen organizado. Y es que, dicen, protege al anterior alcalde, el panista Gustavo Vargas, quien le heredó una cuantiosa deuda pública y contratos fantasmas que Hernández estaría empeñada en cumplir. Quien quiera conocer cómo está Zinacantepec, primero debe recordar al presidente municipal anterior.

 

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En Cuexcontitlán los vecinos están hartos. Y la alcaldesa Martha Hilda González Calderón no abona en nada al clima violento que hoy impera en una de las zonas más pobres de Toluca. La última visita de la presidenta terminó en desastre por culpa de ella, pues prometió apoyos para pies de casa, pero los condicionó a quienes no están inscritos en programas federales. Mejor que nadie, la alcaldesa debe saber que en esa región todos están inscritos en algún programa de ayuda, pues llegado el momento se convierte en palanca electoral. Así, el anuncio de Martha Hilda causó decepción pero también furia. Eso, aunado a la reciente elección de autoridades auxiliares, al deseo sempiterno de tener un municipio propio y la inseguridad, propició lo que algunos medios calificaron de “rebelión”. Ahora, mantas con advertencia de linchamiento a ladrones cuelgan por aquella delegación y algunos aseguran que ya se conformó una especie de policía autónoma que se hará pública dentro de unos días. Lo cierto es que los vecinos denuncian plagios contra niñas y robo a establecimientos comerciales, pero también la llegada del narcotráfico, que usa aquella región como dormitorio, pero que al paso del tiempo ha sabido involucrar en esas actividades.

Los patrones

* Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del escritor y periodista Francisco Cruz, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

No fue, por eso, una casualidad que, en el proceso de la candidatura presidencial y más tarde de la sucesión del panista Felipe Calderón, la primera tarea de Peña —y de quienes están atrás de él— tuviera que ver con la creación de un equipo “propio”— los Golden Boy’s peñanietistas—, para tapar fisuras en su administración.

Quienes mueven los hilos del entramado sucesorio, conocidos simplemente como la “enorme red de complicidades” —aunque los viejos se mantengan en su macho y, por costumbre, llamen a eso “el poder tras el trono”— entendieron que el Grupo Atlacomulco es una sociedad de células activas o subgrupos que siguen los lineamientos y las escuelas de Fabela, Del Mazo Vélez, Hank González y Montiel Rojas.

Llegada la hora de la repartición de cuotas, se identificaron cuatro células vivas: una, la primera, encabezada por Montiel, en la que destacan Peña, Luis Videgaray y el ex gobernador César Camacho Quiroz, quien hace poco más de una década le jugó malas pasadas a su mentor Emilio Chuayffet, así como las senadoras María Elena Barrera Tapia y Ana Lilia Herrera Anzaldo, el diputado federal Fernando Zamora Morales, el actual alcalde de Huixquilucan, Carlos Iriarte Mercado, Martha Hilda González Calderón, alcaldesa de Toluca, entre otros.

Los lazos de parentesco con el presidente Peña dieron una bocanada de aire puro para mantener, revitalizar e impulsar al subgrupo atlacomulquense de los Del Mazo, en el que se pudo identificar al ex gobernador Alfredo del Mazo González, tío consentido del primer mandatario, así como a los hijos de éste, Alfredo y Alejandro del Mazo Maza, Gerardo Ruiz Esparza, David López Gutiérrez y Enrique Nieto Enríquez.

Las líneas de investigación sobre el origen real del grupo y sus primeros grandes patriarcas llevan a los últimos años del siglo XIX y a los primeros del XX a través de la alcaldía de Atlacomulco, pero los vínculos familiares y compadrazgos se afianzaron y  multiplicaron a partir de 1940, cuando empezó a circular un rumor que se convirtió en la profecía de la futuróloga del pueblo, doña Francisca Castro Montiel, quien vaticinó que seis gobernadores saldrían de ese lugar y que uno de ellos sería presidente de la República.

La consolidación del grupo tuvo la finalidad de mantener y ampliar el poder político y económico, aunque luego se extendió a la rama empresarial. Frente a la verdad institucional, las genealogías pueden cambiar, desintegrarse y rearticularse, pero la raíz es la misma del siglo XIX: Montiel, Fabela, Velasco, Del Mazo, Vélez, Peña, Sánchez, Colín, Vélez, Flores, Huitrón, Barrios y, más adelante, el adoptado apellido de los Hank, epítome de los abusos del poder durante los años de la República priista.

Isidro Fabela, fundador del “inexistente” Grupo Atlacomulco, aportó al joven Hank y a sus sucesores, algunos de los atributos que servirían para caracterizar a la clase política del Estado de México: el refinamiento, la aparente pulcritud y el reclutamiento de jóvenes prospectos, a los que Hank complementó con dos más: el uso del poder político para procurarse grandes fortunas y la violencia como un medio cuando las primeras virtudes no sean suficientes.

En el subgrupo de los Hank se encuentran los magnates Carlos y Jorge Hank Rhon, cuya fortuna supera 3 mil millones de dólares; así como el tres veces ex procurador —general de la República, del Estado de México y del Distrito Federal— Humberto Benítez Treviño.

Aunque, entre agosto y diciembre de 2005, se internó con paso firme en los  pantanosos terrenos de la política activa para despojar a Peña de la candidatura al gobierno del estado, Carlos Hank Rhon, hijo mayor de Carlos Hank González, mantiene un perfil bajo. A los 28 años de edad le cedieron el control del Grupo Hermes, que incluía las empresas Aralmex (autopartes), Babcock de México (proyectos de manufactura, construcción y energía), Cerrey (calderas y partes), Tabasmi (estructuras de acero) y FAMSA (camiones).

La revista especializada Forbes lo incluyó, en 2012, en la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en mil 400 millones de dólares, derivada de negocios en servicios financieros y el desarrollo de infraestructura.

Según los especialistas del sector, “se dedicó a multiplicar la fortuna familiar, con la ayuda de su padre. Cerró la asociación de FAMSA con Mercedes-Benz, en 1988 puso a volar a la aerolínea Taesa —que años más tarde llevarían al fracaso los hermanos Abed— y fundó la casa de bolsa Interacciones, cuya evolución terminó en grupo financiero. […] Carlos Hank Rhon consolidó el Grupo Financiero Interacciones.

Su banco se encuentra entre los mejor capitalizados y dentro de los 10 con mayores activos del país; cuenta con una aseguradora, una casa de bolsa y una operadora de sociedades de inversión. […] En 1997, el consorcio formado por la trilogía de AES, Nichimen y Hermes ganó la licitación para construir las dos unidades de la planta termoeléctrica Mérida III, proyecto que se realizó bajo el esquema de productor independiente de energía, con una inversión total de 750 millones de dólares, incluyendo un gasoducto. […] De las tres empresas que se unieron para el proyecto Mérida III, sólo Grupo Hermes no tenía experiencia previa en proyectos de energía eléctrica.

En lo que sí se fue especializando el grupo, así como también el propio Carlos Hank Rohn, fue en ganar licitaciones públicas que habían estado teñidas de acusaciones por presunto ‘favoritismo’. Tal fue el caso de MASA, consorcio que ganó la concesión del autotransporte público en la ciudad de México. […] En 2004 el BBVA pagó 850 millones de dólares por el Laredo National Bank, banco que controlaba Carlos Hank Rhon, con 110 mil clientes, 3 mil 400 millones de dólares en activos y 23 por ciento del mercado fronterizo texano”.

En diciembre de 2005 lo obligaron a dejar el camino libre para que Peña llegara a la  gubernatura mexiquense. Desde entonces tiene la mira puesta en el futuro de su vástago, Carlos Hank González, cabeza de los grupos Hermes e Interacciones, ambas en la lista 2010 de las 500 empresas más importantes que clasifica el Grupo Expansión, con ventas netas conjuntas superiores a 10 mil millones de pesos.

Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”.

En agosto de 2004, tres años después de la muerte de su padre, Jorge Hank Rhon irrumpió en la política priista. Ganó la alcaldía de Tijuana, Baja California, a pesar de los señalamientos que lo involucraban en delitos de  homicidio, contrabando y narcotráfico.

La maquinaria hankista dio refugio a sus amigos en la nómina municipal a través de la creación de 170 puestos de altísimo nivel. Gracias a sus influencias en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, desde la alcaldía tijuanense logró imponer a sus allegados en el Consejo Estatal Electoral (CEE).

Contrariamente a lo que se creía, en 2004 se apoderó de la candidatura priista a la gubernatura de Baja California. Lo más sobresaliente de su campaña no fue su exitosa batalla en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por brincarse la llamada “Ley Chapulín”, el artículo 42 de la Constitución estatal, que le impedía ser candidato mientras no terminara su mandato en la alcaldía; ni su posterior derrota en las urnas, ni sus fervientes oraciones al pie del altar en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, sino algunas entrevistas en las que mostraba una estrambótica y caprichosa personalidad.

Durante su llamativa campaña, confirmó que es dueño de 500 pares de botas elaboradas con pieles exóticas, de 700 caballos andaluces, 35 osos negros, 70 avestruces y  de otras especies en peligro de extinción. Para quienes lo dudaran, sus allegados se encargaron de ratificar que su jefe bebe un tequila especial preparado con el miembro de un león, el de un tigre y el de un perro, cuerno de venado, hiel de oso, ocho víboras de cascabel, además de alacranes.

Caprichoso o no, Jorge es cabeza del Grupo Caliente, que controla un centenar de locales de apuestas en 20 estados y tiene filiales en Europa, Centro y Sudamérica, dando empleo —directo e indirecto— a unas 7 mil personas en el que, su lanzamiento hace 13 años, se han invertido, al menos 500 millones de dólares.

Sólo Jorge heredó la excentricidad del papá, dicen quienes conocen a la familia. Los genes resumen la raíz en este hijo cuyo animal favorito es la “domesticada mujer”, aunque, paradójicamente, le gustaría reencarnar en una. Al margen de la veracidad de la idea de patentar cinturones fabricados con la rugosa piel de falo de burro, en 2009 apareció en la casilla 49 de la lista de los 100 empresarios más importantes de México  por la revista Expansión.

Al siguiente año, se dio a conocer que Grupo Caliente ocupaba el lugar 205 en la lista de Las 500 empresas más importantes de México. Su hijo, Jorge Alberto Hank Inzunza, controla Xoloitzcuintles de Tijuana, equipo de Primera División del futbol mexicano.

Dentro del poderoso Grupo Atlacomulco que, a partir del 1 de diciembre de 2012, determinará la hora y el rumbo de todos los mexicanos, el ex gobernador mexiquense Emilio Chuayffet Chemor encabeza, al lado de su ex secretario particular Ernesto Némer Álvarez —actual secretario general de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila Villegas—, Alberto Curi Naime, Juan José Guerra Abud, Carlos Alberto Acra Alva y Carolina Monroy del Mazo de Némer, quienes integran el llamado subgrupo libanés.

Los menos candorosos creen que, a pesar de sus desgracias desde el ascenso de Montiel a la gubernatura mexiquense en 1999, aún sigue vivo el subgrupo, que ocupa el cuarto lugar en la lista, del ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, quien se mantiene cerca de sus ex colaboradores Humberto Lira Mora, José Merino Mañón, además de su hijo el ex diputado federal Ignacio Pichardo Lechuga.

El 10 de octubre de 2005, Televisa dejó al descubierto las andanzas del ex gobernador Arturo Montiel, quien, cobijado por el Grupo Atlacomulco y el poderío económico del gobierno mexiquense, logró convertirse en aspirante presidencial. Aquella mañana de lunes, Víctor Trujillo, en su programa El cristal con que se mira, difundió copias de depósitos bancarios por 35 millones 213 mil 396 pesos a nombre de integrantes de la familia Montiel Yáñez.

Los documentos exhibidos formaban parte de una investigación que el gobierno federal realizaba sobre una serie de 53 depósitos efectuados entre 2000 y 2001 a favor de Juan Pablo Montiel Yáñez, hijo del entonces gobernador Arturo Montiel. La información ampliaba que tan sólo uno de los depósitos, efectuado el 15 de mayo de 2000, acreditaba la entrega de 14 millones de pesos en efectivo al menor de los Montiel. Además se difundía un contrato de compra-venta de un predio de 14 mil metros cuadrados en el exclusivo conjunto residencial La Providencia en Metepec, a favor del mayor de los hijos.

Lo expuesto fue mortal para Montiel, quien vio desvanecerse sus aspiraciones de presidir el país. Sin embargo, el desatino no exterminó las ambiciones de aquel Arturo que logró reponerse y, aún hoy, mantiene vivo su anhelo de gobernar, sólo que ahora a través de su “delfín”, Enrique Peña Nieto.

Desde “el retiro” y para aliviar su depresión, el defenestrado Montiel rearticuló alianzas, movió hilos y acomodó a su grupo. Para septiembre de 2009, los montielistas se habían diseminado por todos los rincones del estado mexiquense y luego Peña los multiplicó en el resto del país, especialmente en el Congreso de la Unión. Sus nombres emergieron como la generación de Montiel. Así pasó  con los diputados y senadores Alfonso Navarrete Prida, Carlos Iriarte Mercado, Miguel Sámano Peralta, Enrique Jacob Rocha, Fernando Zamora Morales, Francisco Fountanet Mange, José Manzur Quiroga, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Luis Videgaray.

Recuperado, Montiel no perdió el tiempo. Tampoco respetó las formas de su partido. Puso en marcha una maquinaria para crearle a su sobrino Peña una enorme e intrincada red de colaboradores que tendrían tres tareas principales. La primera, identificar a los rivales y enemigos priistas del Grupo Atlacomulco. Sólo así tendrían capacidad para enfrentar al grupo del sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera.

La segunda etapa parecía más complicada, pero igual debía cumplirse: tomar por asalto la dirigencia nacional del partido. Montiel —con un equipo al que se integraron los ex gobernadores mexiquenses Alfredo del Mazo González y Emilio Chuayffet Chemor— estaba convencido de que descuidar el control del partido le  había costado, encostó en 2005, la candidatura presidencial que, al final, le comió el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado.

Ese fue el secreto mejor guardado. Cumplidos los dos primeros objetivos, todo fue cuestión de esperar o de amarrar alianzas estratégicas. El punto final fue menos complicado: elaborar un programa para ganar la Presidencia de la República, tomando como base la organización electoral que, a partir de 1969, puso en marcha el profesor Carlos Hank González para desplazar y aplastar a su rival interno Enedino Ramón Macedo, y que luego perfeccionaría Jorge Jiménez Cantú a través de los llamados “Ejércitos del Trabajo”, grupos de individuos a quienes se les habían encomendado ciertas labores organizativas para la producción, pero que terminaron convertidos en “un brazo electoral”.

Los parientes

* Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del periodista Francisco Cruz, a quien edita Planeta.

 

Francisco Cruz

El presupuesto del gobierno del Estado de México siguió su camino: para 2004 la Legislatura estatal autorizó a Montiel un gasto de 87 mil 717 millones 824 mil pesos.  Peña mantuvo el paso: en su primer año de gobierno (2005-2006) recibió 92 mil 152 millones 748 mil 533 pesos; un año más tarde, la suma ascendió a 105 mil 126 millones 29 mil pesos; y para 2008, la Legislatura le autorizó un presupuesto de egresos por 114 mil 555 millones 213 mil 673 pesos.

Entre 2009 y 2011, cuando Televisa, sus especialistas en imagen y los “dueños” del marketing habían consolidado la marca Peña, la oposición interna en el PRI se había reducido a nada y ya estaba bien apuntalada la candidatura presidencial, el gobierno mexiquense recibió cerca de 410 mil millones de pesos.

Como se ve, no se trataba, en este caso por lo menos, de carisma, capacidad o preparación, sino del lado oculto o las arcas públicas, complementadas por un abultado padrón electoral cercano a 10.5 millones de personas —13.1 por ciento del total de México—, contra los 7.2 millones del Distrito Federal, hecho que se sumó a otros aspectos no menos importantes.

“Con semejante fortuna en las manos —comentó alguna vez el analista Jorge Toribio Cruz Montiel— el Grupo Atlacomulco ha procurado colocar en las principales carteras a sus hombres de confianza, pero de verdadera confianza”. Y ese es el caso de los Golden Boy’s: Peña fue secretario de administración, mientras que Miranda Nava no sólo estuvo en Finanzas sino en la Secretaría de Gobierno, responsable de la política interna, y Videgaray controló y operó, al menos en dos ocasiones— una con Montiel en 2004 y otra con Peña en 2008 —, la renegociación de la deuda del Estado de México.

La escuela se puso marcha en marzo de 1942, cuando Isidro Fabela nombró tesorero a su sobrino Alfredo del Mazo Vélez, a quien más tarde haría secretario general de Gobierno e impondría en 1945 como gobernador constitucional del estado de México. Al ascenso de Del Mazo Vélez, Fabela nombró como tesorero a Alberto Vélez Martínez, primo hermano de su sobrino Del Mazo, mientras encargaba a Mario Montiel —familiar de Arturo Montiel— crear la sección de auditoría, para evitar fugas fuera del grupo.

Esa forma de proceder, donde la ambición política se usa para conseguir beneficios económicos familiares, la siguió al pie de la letra Alfredo del Mazo Vélez cuando, el 16 de septiembre de 1945, llegó a gobernar el Estado de México. Con él se inaugurarían los periodos de seis años, pero lo más destacado al inicio de su administración fue el nombramiento del tesorero director de Hacienda: su primo hermano Alberto Vélez Martínez, mientras a su hermano Manuel del Mazo Vélez lo protegió como director del Departamento de Comunicaciones y Obras Públicas. Y muy cerca, allí donde la nómina es generosa, mantuvo a otro pariente como uno de sus principales asesores: Galo del Mazo.

Anécdotas sobre su proceder hay muchas. Para evitar que la fuga de presupuesto público beneficiara a sus rivales, además de apuntalar su futuro, cualquiera que éste fuera, cultivó añejos dares y le dio más a los atlacomulquenses: a la Tesorería, allí donde se manejan los recursos públicos, envió a Teodoro Mendoza Plata, y como titular de egresos de la misma envío a su paisano y amigo Mario Montiel.

“En previsión de que no hubiera desórdenes administrativos y políticos durante su gestión —advierten algunos viejos periodistas—, Del Mazo Vélez tuvo buen cuidado de enviar al interior del Estado, a los municipios, pues, a personal de su confianza o de la absoluta familiaridad de sus colaboradores cercanos, ya sea para desempeñar trabajos administrativos, o bien para asumir cargos de gobierno. Así se estrechó el control y sometimiento de las clases políticas municipales, para que solamente quienes garantizaran lealtad y subordinación a toda prueba accedieran a los principales cargos de las administraciones locales. Si bien es cierto que esta medida protegió los intereses del gobernante, también lo es que castró a generaciones de políticos, principalmente de los municipios del Valle Cuautitlán–Texcoco”, conurbados con el Distrito Federal.

La resonancia de ese comportamiento conocido como “la amistad asegurada en la nómina o amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”, la cumplió Del Mazo Vélez al pie de la letra, se la impuso como un acto de fe. En 1958, cuando llegó a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, en la administración del presidente Adolfo López Mateos, lo primero que hizo fue pagar viejos favores y poner los cimientos para lanzarse, por segunda vez, a la caza de la candidatura presidencial priista.

Para apoyar sus muy amplias miras, incrustó en la nómina de la secretaría a su ahijado Alfredo Colín Cabrera, familiar muy cercano de su amigo, paisano y socio Alfredo Becerril Colín. Y a este último lo llevó, literalmente, pegado a él como asesor. Lo mismo hizo con Malaquías Huitrón Velasco, Ricardo González Velasco —sobrino de Malaquías, de Fabela y de Del Mazo—.

Convencido de que tenía oportunidades reales de ganar la candidatura presidencial priista en 1964, encajó en la nómina a “todo” Atlacomulco: de Trinidad Mercado, a quien hizo jefe de intendencia, a Carlos Vélez Sánchez, Antonio Medrano Flores, Juan Montiel Flores —hijo de Maximino Montiel Olmos—, Luis Galindo Ruiz y Teodoro Mendoza Plata.

La libertad que le dio su amigo Adolfo López Mateos le permitió mantener sus alianzas con el clero, pues, como gobernador y gracias a las generosas limosnas que de las arcas públicas entregó, obró el “milagro” de que el Vaticano impusiera a su primo-hermano Arturo Vélez Martínez como primer obispo de la Diócesis de Toluca.

Las historias sobre cómo se manejaron estos familiares, base del moderno Grupo Atlacomulco, ya no se oirán jamás, pero, además de controlar la nómina estatal, Fabela y Del Mazo, en sociedad con su paisano el ingeniero Alfredo Becerril Colín, quien en el gobierno fabelista fue titular de Juntas Materiales, crearon algunas empresas —entre ellas las constructoras Mexicana de Obras Públicas y Morelos— fachada para apropiarse de recursos públicos.

Como se documentó en el libro editado en 2009 Negocios de familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco—que se sugiere como la primera parte de esta investigación—, se hicieron de contratos de obra pública para caminos de terracería y carreteras, sistemas de agua potable y alcantarillado, así como escuelas. Las dos constructoras, controladas por Becerril Colín, suscribieron acuerdos gubernamentales para construir puentes y hospitales, pero también para introducir drenaje y agua potable.

Ya luego, el profesor Hank González,  el nombre más conocido y el segundo más importante asociado a la palabra Atlacomulco, daría una lección sobre cómo usar, para beneficio propio, los recursos públicos hasta levantar un imperio familiar desde cargos gubernamentales… pero esa es otra historia.

Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009.

Peña no ha ocultado ni disimulado la preferencia por su pariente y aunque la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en el Estado de México prohíbe a los funcionarios la contratación de personas con las que tengan algún parentesco consanguíneo hasta el cuarto grado, ya por afinidad o civil, Peña no dudó en impulsar el proyecto político de su primo, primero nombrándolo titular del Instituto Mexiquense del Emprendedor, más tarde llevándolo a la Secretaría de Turismo, desde donde impulsó el malogrado proyecto “Resplandor Teotihuacano” y luego dotándolo de una candidatura para la alcaldía de Huixquilucan.

Los primos fallidamente intentaron impulsar el proyecto que buscaba convertir la zona arqueológica de Teotihuacán en un espectáculo de luz y sonido. El proyecto que se promocionaba bajo el eslogan de “las noches de Teotihuacán no volverán a ser las mismas”, no sólo enfrentó la oposición de los trabajadores sindicalizados del INAH, recuerda Jenaro Villamil en su libro Si yo Fuera Presidente, sino también a la opinión negativa de varios sectores de la población que veían con preocupación los excesos mediáticos del gobernador mexiquense.

El proyecto multimedia que sería admirado por 520 personas cada 45 minutos fue anunciado con bombo y platillo el 19 de septiembre de 2008 muy lejos del territorio mexiquense. En Monterrey los primos dijeron que con la iluminación contratada a la firma holandesa Phillips se mostraría al amanecer, al atardecer e incluso los eclipses de sol y luna en el mayor centro ceremonial de la cultura prehispánica.

En diciembre de 2008 los trabajadores de la zona arqueológica protestaron porque las obras afectaban los vestigios y acudieron, entre otras instancias, a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y lograron además un dictamen favorable del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, adscrito a la Unesco, organismo que se pronunció por las suspensión de los trabajos y aunque los funcionarios defendieron a capa y espada el proyecto, en medio de la resistencia oficial quedó suspendido.

Del Mazo Maza no se ha librado de los escándalos. En 2002 fue investigado por la Procuraduría General de la República por presuntamente recibir, de manera irregular, una beca de 257 mil pesos de Pemex para estudiar un posgrado en Harvard. En el escándalo se vieron involucrados Juan José Domene Berlanga y Carlos Juarustin Septién, señalados por uso indebido de atribuciones y facultades y acusados más tarde de un desvió de mil 500 millones de pesos junto con su ex jefe, Carlos Montemayor.

Pero en ese entonces Montemayor creó para Del Mazo un puesto especial clasificado como “fuera de cuadro”. Alfredo se hizo acreedor a esa beca apenas tres meses después de haber ingresado a la paraestatal, aunque los estatutos exigían cuando menos tres años de servicio para usar la prestación, Del Mazo tampoco era “profesionista de planta”, otro de los requisitos que exigía la paraestatal, publicó Reforma.

Según la querella de la Contraloría, las autoridades de Pemex violaron numerosas disposiciones internas para favorecer al hijo del ex gobernador que recibió de manera especial la beca. Aunque en su momento también se habló de fincar responsabilidades a Del Mazo por la presunta sospecha de que al momento de recibir la beca no contaba con un título profesional para estudiar un posgrado, Del Mazo recibió más de 250 mil pesos para financiarse aquel posgrado, además de recibir permiso especial con goce de sueldo, prestaciones y sin interrumpir su antigüedad.

Alfredo desciende de una familia acomodada en el poder hace varias décadas. Su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, además de gobernador fue senador de la república y más tarde secretario de Recursos Hidráulicos el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. Su padre, Alfredo del Mazo González, además de gobernar la entidad fue secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal y malogrado candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal. Es el tercero en la dinastía, licenciado en Administración de Empresas por el ITAM, con un postgrado en Administración y Finanzas por la Universidad de Harvard.

En su trayectoria dentro de la iniciativa privada destaca su participación en el Corporativo Banco Azteca y Grupo Financiero Serfín. Fue gerente de Financiamientos y Análisis de Mercados de Pemex. En el estado de México fue director general de Fomento a la Micro y Pequeña Empresa de la Secretaría de Desarrollo Económico en 2005, la cual transformó en el Instituto Mexiquense del Emprendedor y donde se desempeñó como director general hasta mayo del 2008; ese año fue nombrado secretario de Turismo de la entidad, cargo que ocupó hasta el pasado 28 de febrero, cuando se inscribió para contender por la alcaldía de Huixquilucan, que actualmente gobierna.

Del Mazo es uno de los políticos más activos de la red. Maneja cuentas en twitter @alfredodelmazo; en Facebook, http://www.facebook.com/adelmazomaza. Tiene además un canal en Youtube, http://www.youtube.com/user/alfredodelmazo y una página personal en el sitio http://www.alfredodelmazo.com. Otra cuenta la maneja en http://www.myspace.com/alfredo_delmazo.

De acuerdo con el perfil publicado en las redes sociales se dice soltero, con estudios de postgrado y dedicado a la política; no fuma y tampoco bebe, le gusta leer, correr y ver futbol; sus lugares para vacacionar son Ixtapan de la Sal, Palenque y Oaxaca; además administra una cuenta en Hi5. La elegancia y el buen vestir del edil lo hace contar con su club de fans que mantiene una cuenta en Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=76833712094.

Minas de oro

* Isidro Fabela reclutó a sus Golden Boy’s, encabezados por Alfredo del Mazo Vélez y el mismo Hank; este último formó su propio grupo de jóvenes; Chuayffet hizo lo mismo con César Camacho Quiroz a la cabeza, seguido por Ernesto Némer Álvarez —primo político de Peña y secretario de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila Villegas—, y Montiel recurrió a la misma estrategia con Peña, apuntalado por Luis Enrique Miranda Nava, Luis Videgaray Caso, Miguel Sámano Peralta, Carlos Iriarte Mercado, Carlos Rello Lara y Carlos Díaz de León. Este texto es parte del libro “Los Golden Boy’s”, escrito por Cruz y publicado por Planeta.

 

Francisco Cruz Jiménez

En el pintoresco Pastejé, del municipio de Jocotitlán, fronterizo con Atlacomulco, se levanta la Ciudad Industrial Alejo Peralta, sede del emporio del Grupo IUSA, conglomerado de empresas que abarca los sectores de manufactura, sistemas de medición, educación, inmobiliario, editorial, telecomunicaciones, servicios y agropecuario.

Fundado hace casi siete décadas por el ingeniero Alejo Peralta, IUSA es uno de los grupos empresariales más importantes de Latinoamérica. Su carpeta publicitaria dice: “Cuenta con uno de los portafolios de negocios más completos del mercado internacional, ya que maneja más de seis mil productos diversificados en el sector de la construcción. […] IUSA exporta a 33 países en América, Europa y Asia, sin mencionar que contamos con 3 mil distribuidores a nivel mundial.

Y en Toluca nadie disputa a la familia Monroy Cárdenas (originaria de la zona de Atlacomulco y Acambay) la conducción de La Moderna, que desde la década de 1960 es una de las mayores empresas del país para la elaboración de productos alimenticios: pastas, galletas, sopas instantáneas, pastas para frituras y harinas de trigo y de arroz. Además de las dos en la capital del Estado de México, tiene plantas industriales en Guadalajara, Gómez Palacio, Saltillo y Guatemala.

Discretamente, políticos del primer círculo peñanietista hicieron correr versiones de que contaban con el apoyo del empresario Valentín Diez Morodo, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), ex presidente del poderoso y selectivo Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), y propietario del Deportivo Toluca, equipo de Primera División del futbol mexicano.

Para evitar conjeturas, sólo precisaron que los “Diablos Rojos” juegan en un estadio ubicado en el centro —“Nemesio Diez”, mejor conocido como “La Bombonera”—de la capital mexiquense y que, en las ocasiones importantes, Peña aparecía como invitado de honor. Así pasó, por ejemplo, el 23 de mayo de 2010.

Asiduo a las cámaras y espacios públicos de cualquier tipo, a Peña, invitado especial de Nemesio Diez, se le hizo fácil aventurarse a recorrer la famosa “Bombonera”. Y hasta aquella fecha había tenido suerte. Nadie se fijaba en él, excepto quienes trasmitían. Le otorgaban 20 ó 30 segundos de atención y volvían al juego. “Pambolero” al fin y al cabo, el ex gobernador no se aguantó las ganas de festejar un triunfo que sintió suyo y decidió arriesgarse. Así que bajó a la cancha y se acercó a felicitar a los ganadores. Allí los abrazó mientras la tribuna se daba cuenta de su presencia.

Apenas lo reconocieron, los fanáticos de los “Diablos Rojos” lo recibieron con una sonora mentada de madre. En ese momento le pasaron la factura del caso Paulette. En las rechiflas siguientes le recordaron la violenta represión en San Salvador Atenco y en San Antonio la Isla, la criminalización de protestas sociales, el burdo encarcelamiento de líderes comunitarios, la invención de delitos, la matanza de La Marquesa, los más de 600 asesinatos de mujeres, la presencia intermitente de capos del narcotráfico y el escaso avance en la investigación sobre el asesinato de Enrique Salinas de Gortari.

La rechifla y las mentadas alcanzaron a su novia La Gaviota, actriz de Televisa quien, para entonces y como mejor podía, reforzaba la aspiración presidencial. Pero de aquello no hubo “contracrónica”, “color” ni nada en las coberturas televisivas. Eso sí, fueron muy destacados las sonrisas y los acercamientos de Peña al señor empresario don Nemesio Diez.

Ni siquiera los ex presidentes Gustavo Díaz Ordaz en 1968 o Luis Echeverría Álvarez en el estadio de los Pumas resintieron tanto la ira de los fanáticos. Miguel de la Madrid en el mundial de la FIFA de 1986, Carlos Salinas en un acto público del propio Peña, Fox en Los Ángeles y Felipe Calderón en el nuevo escenario de los Santos de Torreón se aguantaron como pudieron; pero no eran Peña Nieto, quien pactó con Televisa que ninguna cámara lo enfocara, aunque ganara el equipo local.

Entre los breves comentarios biográficos que circulan en internet se recuerda que, “en cuanto al Deportivo Toluca Futbol Club, se le otorga el récord Guiness como el único equipo de futbol profesional que por más de 50 años está en control de la misma familia. Y quedó asentado bajo la categoría de dueño de un club de futbol con más años en servicio”. Diez Morodo figuraba como consejero propietario del Grupo Modelo, el séptimo corporativo del mercado bursátil mexicano.

La historia se encargó de desglosar otros puntos finos del “redescubrimiento” del Estado de México, de su Golden Boy, así como del interés de mantener esta plaza para el Grupo Atlacomulco y, por lo tanto, para el PRI. Los menos ingenuos sacaron cuaderno, lápiz, recurrieron a la aritmética y se dispusieron a sumar: en el último año de la administración del profesor Carlos Hank González —quien gobernó del 16 de septiembre de 1969 al 15 del mismo mes, pero de 1975—, el Estado de México recibió un presupuesto federal de 19 mil 812 millones de pesos, presupuesto jamás pensado para esa época donde la cifra común era 3 mil millones.

Considerado el prototipo de la corrupción priista —al lado de personajes como el ex presidente José López Portillo, Arturo “El Negro” Durazo Moreno, el jefe de policía más corrupto que ha tenido la ciudad de México y el cacique potosino Gonzalo Natividad Santos Rivera, conocido por el mote de “Alazán Tostado”—, Carlos Hank González sentó bases para los grandes presupuestos estatales y, de paso, mostró a la clase en el poder cómo usar, para beneficio propio, el capital de las arcas públicas. Él mismo amasó una gran fortuna a través de negocios poco claros.

A propósito de Hank y el presupuesto estatal, Jorge Díaz Navarro escribió en feudalismo político en el Estado México que “al estructurar una reforma administrativa y fiscal elevó el presupuesto estatal de 3 mil 679 millones, que se habían ejercido, a 19 mil 812 millones tan sólo en su sexenio. De ahí que se ganara el mote del Rey Midas. Fundó la Protectora e Industrializadora de Bosques (Protinbos), el Instituto de Acción Urbana e Integración Social del Estado (AURIS), la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS), la Casa de las Artesanías e Industrial Rurales del Estado de México, el Consejo Para el Desarrollo Agrícola y Ganadero, la Constructora del Estado de México y otros organismos más, (pero) muchos sólo sirvieron para dar salida a las generosas partidas presupuestarias que favorecían a sus amigos o que servían para el pago de favores. En el terreno de los hechos no tuvieron acciones de impacto social consignable”.

Díaz Navarro rescató otras políticas hankistas que siguieron lineamientos de su maestro Isidro Fabela Alfaro para “prolongar” su mandato: “Hank entendió que era necesario formar a nuevas generaciones de políticos y, para ello, cooptó a los jóvenes más prometedores, teniendo en la universidad estatal un singular semillero. Se incorporaron al quehacer político Abraham Talavera López, Juan Maccise, Enrique Collado López, Juan Manuel Martínez Nava, Roberto Gómez Collado y Emilio Chuayffet Chemor, aunque este último dice que su afición a la política se lo debe al doctor Gustavo Baz Prada, a quien conoció cuando apenas si tenía 10 años de edad, pero admite que con Hank inició prácticamente su carrera política que lo llevó a la gubernatura.

”Muchos de esa generación llegaron a ser diputados, alcaldes y funcionarios. Uno de los casos muy mencionado fue el de Maccise, quien poseía una inteligencia portentosa y a quien se le auguraba mejor futuro que a Chuayffet. Infortunadamente a Maccise lo sorprendió la muerte poco después de haber sido diputado local”.

En otras palabras, Fabela reclutó a sus Golden Boy’s, encabezados por Alfredo del Mazo Vélez y el mismo Hank; este último formó su propio grupo de jóvenes; Chuayffet hizo lo mismo con César Camacho Quiroz a la cabeza, seguido por Ernesto Némer Álvarez —primo político de Peña y secretario de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila Villegas—, y Montiel recurrió a la misma estrategia con Peña, apuntalado por Luis Enrique Miranda Nava, Luis Videgaray Caso, Miguel Sámano Peralta, Carlos Iriarte Mercado, Carlos Rello Lara y Carlos Díaz de León.

Medio en broma, medio en serio, sarcástico, Díaz Navarro escribió de Hank González cuando terminaba su sexenio: “el hombre de Santiago Tianguistenco tenía ya fama internacional y se codeaba con las personas más ricas del mundo. Destacaban los Rockefeller, los Hughes, los Ford y otros, mientras que en México el mote del Rey Midas lo acreditaba con la bonanza de la economía estatal, a la par que crecían sus empresas. Eran de curso común las versiones de que mezclaba, sin pudor alguno, su quehacer político con el empresarial”.

Conexión vaticana

* Escribió Negocios de Familia y Tierra Narca, dos libros que revelaron las componendas del poder en el Estado de México, el primero entre políticos que creen que los gobiernos se heredan y el segundo sobre los arreglos entre esa misma clase y el narcotráfico, brazo armado de quienes, dicen, nacieron para gobernar. Francisco Cruz, periodista de Metepec, en el Estado de México, documenta ahora al equipo que ayudó al priista Enrique Peña a obtener la presidencia del país. Su libro, Los Golden Boy’s, editado por Planeta, es imprescindible para entender cómo un personaje como el sobrino de Arturo Montiel gobierna a 115 millones de habitantes sin haber leído –dicen los malos oídos- un solo libro, entre otras cosas. Con permiso del autor, este espacio publicará semanalmente un extracto de aquella investigación.

 

Francisco Cruz Jiménez

Otro sacerdote oriundo de Atlacomulco es Abelardo Alvarado Alcántara, emparentado con la familia Del Mazo y los Alcántara, también de aquel municipio, pero dueños de líneas de transportes a nivel nacional y de la terminal de camiones Observatorio, en la ciudad de México.

Pero más allá de pasillos oscurecidos por el rumor, se le conecta con el millonario abad de la Basílica de 1963 a 1996, Guillermo Schulenburg Prado —el cura que negó las apariciones de la Virgen de Guadalupe—, quien había depositado su fortuna y herencia en dos partes. Una, en una cuenta del banco HSBC y otra en un llamado ‘Fideicomiso Guillermo Schulenburg Prado’, creado por un acuerdo de Fideicomiso Inglés, en Merrill Lynch, Trust Services S. A., Ginebra, Suiza.

Muerto el domingo 19 de julio de 2009, Schulenburg había desatado una controversia cuando, el 24 de mayo de 1996, puso en duda la existencia de Juan Diego y, por ende, las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac. En una carta que envió al Vaticano fue muy claro y enfático:

“La existencia del indio Juan Diego no ha sido demostrada, podríamos obtener muchas firmas de eclesiásticos preparados, así como de laicos intelectuales que avalan esta carta, pero no queremos provocar un inútil escándalo, simplemente queremos evitar que disminuya la credibilidad de nuestra Iglesia.

También declaró a la revista italiana 30 Giorni que la existencia de Juan Diego era “un símbolo y no una realidad”, y encendió la controversia y las alarmas de la cúpula religiosa cuando advirtió que la imagen de la Virgen de Guadalupe era “producto de una mano indígena y no de un milagro”.

“Un reportaje de la OEM —precisa el Semanario Nuestro Tiempo de Toluca— informaba en 2010 que la voluntad del abad pudo ser alterada a través de algo llamado ‘repudio de legados’, que ejecutó una asociación civil, Domus Spei, que en lo público tiene como finalidad ayudar a sacerdotes siempre y cuando no padezcan enfermedades mentales. La asociación la integraba el propio Schulenburg, ‘en calidad de presidente, María Isabel Schulenburg Prado, Roberto Quiroz Montero, Abelardo Alvarado Alcántara, Odilón Ramírez Pelayo y el C.P. [contador público] Óscar Philibert Mendoza’.

Alvarado se ha encargado hasta la fecha de recibir el dinero de las donaciones para aquella causa. Domus Spei cobró, en ese entonces, 3 millones de dólares del abad en lo referente a la cuenta HSBC, ‘por una adición posterior a la cláusula séptima del testamento realizada mediante otra escritura pública, fechada el 16 de marzo del 2005, ante la fe del Lic. Javier Correa Field, notario Público número 95, en el Distrito Federal… se instituye un legado por 300 mil pesos, a favor de Abelardo Alvarado Alcántara, a quien el propio Schulenburg relaciona con la asociación civil denominada Domus Spei, mencionándolo como obispo’, puntualiza la OEM.

Si Alvarado, hoy obispo emérito de México, está emparentado con los de Atlacomulco, explica su ferocidad cuando habla del panismo. ‘Los panistas no saben gobernar y su inexperiencia, ineptitud y arrogancia los han llevado a cometer muchos errores… la forma de gobernar de Felipe Calderón es a base de voluntarismos, como si los problemas se solucionaran simplemente por declarar la propia voluntad de resolverlos’, diría en 2010”.

Desde hace años, Toluca ve con perplejidad cómo, anticipándose a la edad de jubilación de Monseñor Alvarado Alcántara, la cúpula peñista se acercó al Excelentísimo obispo Florencio Armando Colín Cruz, encargado de la primera Vicaría episcopal Santa María de Guadalupe, la más importante de México, anclada en el Distrito Federal.

Vicario Episcopal de la primera zona pastoral, Monseñor Colín Cruz nació en Hondigá, Acambay el 27 de octubre de 1950. Según su biografía oficial, es el tercero de cuatro hijos procreados por Jesús Colín Colín y Socorrito Cruz Gómez.

Su formación filosófica y teológica tiene dos alma mater. La primera, el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México; y, la segunda, la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, donde realizó estudios de especialización en el Pontificio Instituto Bíblico (1978-1982), que completó con un semestre en The Hebrew University of Jerusalem (Israel), donde obtuvo la Licenciatura en Ciencias Bíblicas.

El 22 de abril de 1982 recibió en México la ordenación presbiteral de manos del Excelentísimo cardenal Ernesto Corripio Ahumada. De 1988 a 1992 estuvo nuevamente en Italia, donde, además de cursos complementarios a su formación, elaboró y defendió su tesis con la que obtuvo, en la Pontificia Universidad Gregoriana, su doctorado en Teología Bíblica.

Su hoja oficial de vida ofrece algunos datos atractivos para el Grupo Atlacomulco: el 12 de octubre de 1996, bajo las órdenes del Excelentísimo cardenal Norberto Rivera Carrera, dejó la Vicerrectoría del Seminario Conciliar y se hizo cargo de la Parroquia de Capuchinas.

Monseñor Colín “es el tercer canónigo en hacerse responsable tanto de la Parroquia de Capuchinas como de la Capilla de Indios, Capilla del Pocito y del Bautisterio, administradas de manera independiente a la Basílica. Después de dos años, el cardenal lo nombró integrante del Cabildo de Guadalupe, haciéndolo canónigo junto con Monseñor José Luis Guerrero y Monseñor Juan Aranguren”.

En la dimensión de locura en la que entró el Grupo Atlacomulco desde que se confirmó la imposición de Enrique Peña en la Presidencia de la República, hay convencimiento de que monseñor Colín Cruz es el elegido para sustituir a Rivera Carrera como arzobispo primado de México y cabeza de la iglesia católica mexicana.

Futuristas ilusos o videntes precoces, priistas del Estado de México están convencidos de que, con el apoyo sólido del presidente Peña —y sus amistades en el Vaticano—, monseñor Colín Cruz tiene la posibilidad de erigirse en guía moral de todos los mexicanos, influir para que le otorgue la investidura de cardenal que ahora tiene Rivera Carrera y desde allí, iniciar una cruzada por el papado.

Si es una mera vacilada o no, es cuestión de esperar, pero, como dicen los viejos atlacomulquenses, medio en broma y medio en serio: “ya tenemos seis gobernadores, un presidente de la República, un puñado de obispos y estamos en camino de tener un cardenal. Sólo nos hace falta tener un dios propio, nuestro dios”.

Cierre de año

* Eruviel Ávila mantiene extravagancias que cuestan dolores de cabeza a sus colaboradores personales. Debido a que tiene la piel demasiado sensible, el gobernador usa cremas especiales para protegerse de los climas extremos del Estado de México y en la Coordinación de Servicios Aéreos padecen para tener listos los productos, que se facturan por fuera, para preservar la salud del gobernador. Esta Coordinación, cuyos servicios específicos son las “operaciones de transportación aérea en apoyo a servicios de seguridad pública, tránsito vehicular, protección civil, emergencias médicas y traslados del C. Gobernador y gabinete”, cuestan a los mexiquenses 96 millones 705 mil 341 pesos al año.

 

Miguel Alvarado

Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, cierra el peor año de su vida pública. Con un gabinete desmantelado por el llamado desde la Federación a más de 400 funcionarios, enfrenta ahora un equipo totalmente armado desde la perspectiva de Enrique Peña y Ernesto Nemer, quien se perfila como el sucesor del actual Ejecutivo estatal, que mientras tanto entiende el papel secundario que desempeña.

Ávila, un ex alcalde de Ecatepec y militante sumiso del montielismo, tuvo su premio económico cuando ganó las elecciones del Estado de México, que generalmente garantiza una carrera política a la sombra del erario. Ana Lilia Herrera, otra montielista, obtuvo una senaduría pero también proyección pública para contender, dentro de cinco años, por el lugar que ahora ocupa Eruviel. Lo mismo sucede con otros mexiquenses. Alfredo del Mazo Maza, Alfonso Navarrete Pria y hasta Emilio Chuayffet y César Camacho fueron nuevamente resucitados para la actividad nacional. El equipó que se le diseñó a Peña promueve un perfil que pondrá a México en la misma situación de 1994. Mientras eso sucede, el nuevo presidente se placea y luce con quien puede, como ocurre con el boxeador Juan Manuel Márquez, emocionado hasta las lágrimas cuando el presidente le levantó la mano, en una mefistofélica reunión donde hasta el secretario de Educación aparece, todo sonrisas, mientras el vapuleado deportista observa embobado a uno de sus máximos patrocinadores.

Eruviel Ávila hace lo mismo pero no le resulta igual. Aparece en todas las reuniones políticas importantes. Envía mensajes contra la delincuencia y hasta se preocupa por temas sociales como el encendido del árbol de Navidad en el Difem. Nada le resulta. Paga la misma cuota de publicidad que Peña en sus tiempos y aunque lo colocan en primera plana, nada más no luce.  Toma protesta a los alcaldes priistas y se congratula, de vez en cuando, por los aciertos del llamado “jefe de jefes”, como se le conoce al sobrino de Arturo Montiel.

Ávila promueve la economía dese su muy particular estilo peor lo cierto es que el Estado de México no ha experimentado un buen año. La derrama económica llegará, pero tarde y para las micro y medianas empresas tal vez signifique más que atrasarse en pagos. Un ejemplo se encuentra en un negocio propiedad del esposo de la productora de Televisa, Carla Estrada, Óscar del Toro, ubicado en Toluca. Primero se llamó Brothers and Sisters y luego Estrellas B&S, dedicadas a vender artículos por catálogo. Desde el 2010, Del Toro había sido demandado por deudas de hasta 40 millones de pesos con sus proveedores y por impagos con sus trabajadores. Tiene como socios a empleados de Televisa como el presentador Xavier López “Chabelo” o los cómicos Jorge Ortiz y Polo Polo. Desde sus inicios presentó incumplimientos y hasta los mismos empleados la señalan como una empresa estafadora. Señalan a los socios como culpables por no dar la cara. Ellos, por su lado, alegan que Del Toro los ha estafado y ni siquiera la intervención del Grupo Interacciones, que compraría la empresa, ha generado calma en los más de 20 proveedores que no han recibido pagos. Algunos pequeños empresarios han quebrado totalmente, pues las ventas a la empresa del esposo de Estrada representaban el total de sus ingresos. Las empresas de Del Toro carecen de activos fijos y operan mediante terceros. Las demandas no han prosperado porque el empresario presume de amistad con los funcionarios.

El gobierno del Edomex ha dado facilidades a empleados de Televisa y a la misma compañía para establecer empresas en la entidad pero los resultados no son satisfactorios. De hecho, el gobierno del Edomex es el principal consumidor en esos negocios. La derrama, pues, no se cumple.

El caso de Del Toro es apenas uno en una entidad que no reporta huelgas anuales pero oculta las condiciones de obreros y trabajadores de la IP. Eruviel y Peña no tiene nada de qué presumir cuando la mitad de la población mexiquense vive en alguna clase de pobreza. Quienes aplicaron las políticas para que ese panorama se presente en la entidad están hoy al lado del presidente.

Eruviel, por otra parte, mantiene extravagancias que cuestan dolores de cabeza a sus colaboradores personales. Debido a que tiene la piel demasiado sensible, el gobernador usa cremas especiales para protegerse de los climas extremos del Estado de México y en la Coordinación de Servicios Aéreos padecen para tener listos los productos, que se facturan por fuera, para preservar la salud del gobernador. Esta Coordinación, cuyos servicios específicos son las “operaciones de transportación aérea en apoyo a servicios de seguridad pública, tránsito vehicular, protección civil, emergencias médicas y traslados del C. Gobernador y gabinete”, cuestan a los mexiquenses 96 millones 705 mil 341 pesos al año.

Eso, y que en el Estado de México no se paga tenencia pero sí refrendo de placas, es lo más importante del gobernador del Estado de México, un hombre plegado ante las órdenes de la Federación y que ha entendido, todavía por las buenas, que su carrera política no depende de su inteligencia. Las manos de Peña Nieto se verán a partir del próximo año en los presupuestos que experimentará el Estado de México. No en balde sus colaboradores cercanos son también los dueños de las empresas en la entidad y serán ellos quienes manejen los dineros del país. Mientras Jenni Rivera, cantante grupera de Televisa, se calcinaba hasta los huesos en un accidente aéreo y su empresa aprovechaba la ocasión para hacer programas especiales casi inmediatos, Peña proponía recortar 37 por ciento al presupuesto de Conaculta y mandar a volar a los intelectuales orgánicos, pero también a los que trabajan por las actividades y promociones.

La pérdida del sentido común se retrata en las calles de la ciudad cuando los camiones urbanos son secuestrados por asaltantes que además violan a las pasajeras y en la postura de las autoridades de ocultar información, pues la unidad plagiada el 5 de diciembre, con 35 pasajeros a bordo y que por más de cuatro horas transitó por las calles de la ciudad sin que nadie se diera cuenta de nada. El evento no era el único, pues ya se había denunciando tres casos similares sucedidos en menos de un mes.

El Edomex de Peña Nieto no necesita del narcotráfico para desnudar impunidades y desaseos. La experiencia cotidiana es suficiente para entender que el gobierno de Eruviel piensa en grande. Y nada más.

 

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