Votos para Eruviel

* En el 2011, la profesora Elba Esther Gordillo y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

En cuestión de aprendizaje e inteligencia, no hay quien le gane a Elba Esther Gordillo, salió demasiado lista. Ni siquiera Carlos Salinas, que fue quien la impuso en el sindicato y la quería en la Secretaría de Educación, lo hubiera imaginado. Estaba “por encima” de la marca. Desde un principio entendió que la clave de las diferentes posiciones políticas es “negociar”. Alguna vez un profesor cercano a ella dijo: “No hay nadie en el sindicato que no le deba nada a La Maestra, al igual que los políticos”.

En esta intrincada red de “favores”, Elba Esther consolidó un poder que se pudo demostrar, lo mismo en sus eventos de festejo, que en momentos de duelo. Un ejemplo de esto último se pudo apreciar en el funeral de la profesora Estela Morales Ochoa, madre de Elba Esther Gordillo Morales, ocurrido en junio de 2009.En palabras del extinto Miguel Ángel Granados Chapa: “El funeral […] sirvió para mostrar el poder, los intereses y la presencia de Elba Esther Gordillo. En el velatorio estuvieron presentes el propio presidente Felipe Calderón, aliado político de la doliente, y los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens, de Salud, José Ángel Córdova, y Educación, Alonso Lujambio (que además hizo publicar una esquela de condolencias al día siguiente); el rector de la UNAM, doctor José Narro Robles, la presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar; el director del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, y el de la Lotería Nacional, Benjamín González Roaro (que forman parte de la porción gordillista del gabinete presidencial ampliado); Roberto González Barrera, presidente de Grupo Maseca, que incluye a Banorte.

El líder de la bancada tricolor que está por concluir sus tareas, Emilio Gamboa, estuvo presente en el velatorio, lo mismo que el gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que además hizo publicar la esquela consabida. Hicieron esto último los gobernadores Jorge Carlos Hurtado, de Campeche; Humberto Moreira, de Coahuila; Ismael Hernández Deras, de Durango; Miguel Ángel Osorio Chong, de Hidalgo; Enrique Peña Nieto, de México; Ney González, de Nayarit; José Natividad González Parás, de Nuevo León; Mario Marín, de Puebla; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Fidel Herrera Beltrán, de Veracruz”.

Considerada como la política más repudiada del país, a Elba Esther la persigue un sinfín de etiquetas e insultos callejeros—corrupta, déspota, traidora, monstruo, mapacha electoral, ratera, asesina—, pero nada ofende a La Maestra que supo adornarse con otras credenciales oficiales como haber sido tres veces diputada federal y titular de la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal, secretaria general del PRI, secretaria general del SNTE, líder moral vitalicia del sindicato y presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. Éste último le otorgaba el control del SNTE hasta 2018, pero se atravesó su destitución.

La sagacidad fue uno de los atributos que le sirvieron para convertirse en pieza clave del ajedrez político nacional, así como para hacer que los estatutos del sindicato favorecieran su permanencia. Fue de esta manera como, en 2004, logró el derecho a la reelección, con lo que extendió su periodo como líder sindical. Tres años después, en un congreso extraordinario del SNTE, la Gordillo fue designada por los suyos como líder vitalicia del SNTE “por el tiempo que sea necesario”.

Todavía no concluía 2012 cuando propuso a los profesores votar “libremente” por la planilla única Innovación que tenía por lema “unidad y renovación”, y de la que ella era la presidenta. En realidad, estaba disfrazando su reelección o renovando su dirigencia vitalicia. Le seguían Juan Díaz de la Torre como secretario general; Carlos Moreira Valdés —hermano del actual gobernador de Coahuila y de Humberto Moreira, que se propuso en el Colegiado Nacional de Seguridad y Derechos Sociales—; Francisco Arreola Urbina, ex esposo de Elba Esther, en el Comité de Vigilancia, Transparencia y Rendición de Cuentas; y René Fujiwara, nieto de Elba, en Colegiado de Formación Sindical, por mencionar algunos. En fin, nueva estructura con los mismos nombres.

El voto de los 3 mil 500 delegados provenientes de las 56 secciones del SNTE se les pidió en un lujoso evento que tuvo lugar en el hotel Barceló de la Riviera Maya ubicado en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo. Los invitados de La Maestra llegaron con tres días de anticipación para hospedarse en el lujoso resort categoría Premium, un complejo con cinco edificios de estilo tropical, playero, caribeño, colonial y de palacio cuyos servicios ya habían sido pagados, de tal forma que los huéspedes podían hacer uso de ellos sin costo alguno. Ese día también tuvieron la oportunidad de cambiar su vieja computadora por una laptop Hewlett-Packard, cuyo costo fue financiado por su sindicato.

Fue así como, el 20 de octubre de 2012, Elba Esther fue electa “democráticamente” por los suyos como presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. El resultado de la elección fue contundente y quedará en la historia. Ningún delegado votó en contra de los cambios estatutarios. En medio de gritos de alegría, porras y canciones, Juan Díaz de la Torre se encargó de dar a conocer el veredicto final: “El SNTE, el sindicato de maestros más grande y más poderoso de América Latina confirmó a una mujer, la maestra Elba Esther Gordillo, como su líder”, exclamó. A su lado, La Maestra sonreía. Y ese mismo día le dijo a los sindicalistas que no debían admitir traidores en el SNTE ni personajes que crearan lazos de compromisos con el gobierno para que se respetara la autonomía sindical. Ya se enteraría que Judas mismo le había levantado la mano del triunfo.

Al hacer la toma de posesión de su nuevo nombramiento, Elba Esther Gordillo —la poderosa maestra que profesa creencias de santería, una religión cubana que practica el sacrificio de animales— declaró: “Asumo esta responsabilidad consciente de los tiempos. Sé que no estoy sola, que nunca lo he estado, porque permítanme decirlo, hoy hay un espíritu cerca de mí que me enseñó a amar lo que soy y que me enseñó como madre a ser mejor. El espíritu de una maestra está en mi ser” Y aunque unos meses antes de esta elección asombró a varios con la noticia de que en octubre se iba porque se sentía cansada y deseaba “salir por la puerta de la sala, no la de la cocina”, hubo quienes no le creyeron. Y razón de sobra tenían para hacerlo, debido a que Elba Esther ya estaba integrando la planilla con la que planeaba extender, por seis años más, su cacicazgo.

Pero si alguien supo cómo pagar los favores, esa fue ella, que tuvo muy claro: “Para los leales todo, para los disidentes nada”, frase con la que instauró una dirigencia de prebendas pagado con las cuotas sindicales que son, como se diría coloquialmente, “el sombrero ajeno con que la Golden Queen saludaba y mantenía contenta a toda su comarca”. Mas, como bien reza el dicho, no dio paso sin guarache. Quería a los maestros incondicionales a sus intereses para que, cuando se tratara de concretar un “compromiso” adquirido con la clase política, ellos estuvieran siempre unidos y dispuestos.

La Maestra demostró que,  cuando se trataba de consentir a sus más allegados, no escatimaba recursos para premiar el trabajo político y de gestión que realizaban sus dirigentes sindicales durante todo el año. Como ejemplo están los cruceros que, ni trabajando tiempo extra, un profesor alcanzaría a pagar. De acuerdo con una nota del periódico El Universal, publicada el 13 de diciembre de 2012 tan sólo en ese año “los poco más de 50 integrantes del comité ejecutivo y comisionados en la dirigencia nacional, además de los 54 secretarios generales de cada una de las secciones de la organización en los estados, más un acompañante, están incluidos en la lista de quienes partirán […] rumbo a Miami, en Estados Unidos”.

El viaje se realizaría en medio de todos los lujos y comodidades: “albercas, jacuzzis, servicios completos de salón de belleza, áreas de masaje, aromaterapia, aplicación de mascarillas, clases de baile, espectáculos de animación, entrenamiento para buceo o asistencia a salas de juegos y en algunos casos hasta casinos.” Pero lo mejor sería que todo estaría financiado con las cuotas que obtuvo la organización sindical a través de sus agremiados quienes dejan, aproximadamente, 6 millones de pesos por día—declaró Francisco Arriola, ex esposo de Elba Esther Gordillo, para El Universal.

Sólo por hacer una aproximación, se estima que este crucero tenía un costo de 558 euros o 9 mil 500 pesos por persona si se ocupaba un camarote standard, y hasta mil 661 euros o 27 mil pesos por una suite. Aunque este viaje fue cancelado de último minuto por la entonces lideresa sindical, se sabe que un año antes su recorrido fue por la isla de Puerto Rico y, en 2010, se les deleitó con el paisaje de Hawai. Definitivamente, ni pensionados hubieran estado mejor.

Y es que, por todo el trabajo que realizaban como aviadores electorales, los profesores se merecían eso y mucho más, pues su actividad fue evidente en cada elección en que La Maestra tuvo puestos sus intereses. Por ejemplo, en 2011, ella y sus “pupilos” se dedicaron a cooptar votos a favor de Eruviel Ávila Villegas en la elección para gobernador del Estado de México, en la que salió elegido. Su jornada fue todavía más intensa en 2012, pues con un metódico plan que denominaron Ágora lograron la milagrosa suma de 5 millones de votos a favor de Enrique Peña Nieto, con lo que se restableció un nuevo periodo presidencial priista.

No por nada, la mayoría de la sociedad mexicana la tiene en tan poco afecto, acusándola de haber secuestrado la educación para usarla de acuerdo a sus intereses. Aunque, a decir verdad, esta idea se vio seriamente arraigada en el colectivo después del documental titulado De Panzazo, de Carlos Loret de Mola, que la señalaba a ella y a su sindicato como los responsables del rezago educativo que enfrenta el país. En su momento, La Maestra supo defenderse argumentando que la intención del documental era la de apoyar la iniciativa privada de la educación, valiéndose de una campaña sucia y desmedida contra su persona. No tenía ninguna razón.

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Lecciones

* “Carlos Salinas de la mano de Elba Esther Gordillo puso en marcha su proyecto neoliberal con el que pretendía modernizar a la educación pública, a la enseñanza y mejorar las condiciones, tanto formativas como laborales, de los profesores en servicio.  En este sentido, el periodo de Fox fue más lejos, puesto que creyó que el sistema educativo se debía modernizar con el apoyo de la iniciativa privada y otras organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia y la Fundación Vamos México. Todo bajo el supuesto de que así garantizaba la calidad educativa”, escribe el periodista Francisco Cruz Jiménez en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

Y, aunque en los últimos años de su mandato (el ex presidente Felipe) Calderón se mostró preocupado por pedir transparencia en el sindicato y, en apariencia, le restó poder a La Maestra despidiendo a su gente de algunos cargos que él había cedido, no fue porque quisiera enmendar su camino de fracaso, sino porque Elba Esther—caracterizada por ser de lealtades cambiantes— no apoyó a su hermana Luisa María Calderón en su camino a la gubernatura de Michoacán en 2011, en el que ganó el priista Fausto Vallejo.

Esta derrota panista fue, sin duda, la corona de fracaso que acompañará hasta su sepultura a la familia Calderón Hinojosa. Sin embargo, cuando esto sucedió y la furia del entonces Presidente quiso alcanzar a Elba Esther, ésta ya había dado muchos pasos adelante negociando con personajes del Partido Revolucionario Institucional.

A principios de 2013 Enrique Peña Nieto lanzó una iniciativa de reforma educativa que gira en torno a “novedades” para mejorar el sistema de enseñanza y el magisterio: se propone, por ejemplo, evaluar constantemente a los profesores para determinar si son aptos para dar clases. La realidad parece la imagen engañosa de un espejo que refleja pasado. “Lo nuevo” son ahora los viejos modelos que se sacuden el polvo y resurgen en un tiempo diferente al que los vio nacer. Y eso lo saben ella y sus agremiados. Tantos años protagonizando la misma historia otorgaron a La Maestra una actuación impecable, fue así como, mientras en entrevistas alegaba que la Reforma contenía una palabra —permanencia— que atentaba contra la dignidad y los derechos de los profesores, en varios puntos estratégicos del país se podía ver a pequeños grupos de sus sindicalizados argumentando que ésta debía ser aprobada porque elevaría la calidad educativa con escuelas de tiempo completo equipadas con la mejor tecnología y porque respetaba los derechos de los maestros.

Se tiene registro, por ejemplo, de una decena de profesores pertenecientes a la Sección 10 del SNTE, liderados por el profesor Jaime León Navarrete—fiel seguidor de Elba Esther Gordillo—, que se plantaron el 20 de enero de 2013 en el monumento a la Revolución, ubicado en el Distrito Federal, con la intención de promover la reforma educativa: “señores padres de familia, nosotros somos los maestros que estamos a favor de la educación de sus hijos, somos quienes luchamos junto con sus hijos en las aulas de la escuela para construir un mejor futuro, no en marchas y plantones como lo hacen “otros” que sólo piensan en conseguir prestaciones y prestaciones”.

A cambio de una firma, regalaban un libro del escritor Fernando Savater—El valor de educar, editado por el Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA), prologado por Elba Esther Gordillo—, un folleto de mano que contenía un sí rotundo a la Reforma porque “promueve la excelencia educativa, la evaluación para mejorar, escuelas de tiempo completo, programas de superación profesional, pero, sobre todo, porque dignifica la figura del maestro”.

Dignidad, un tema para la discusión… Desde que el sindicato existe como SNTE, “dignidad” y “calidad” son las palabras frecuentes en el discurso educativo. Desde el sexenio de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) se dio por sentado que, para dignificar la figura del maestro, se tenía que reconocer a su sindicato. La clave estaba en el lema “unidad” para una mejor educación. Pero ésta tenía como trasfondo, claro está, el control absoluto del gobierno federal sobre los profesores que, a partir de ese momento, se vieron comprometidos por su líder sindical a servir a los intereses del partido oficial—PRI—.

Jesús Robles Martínez es el responsable de charrificar la organización magisterial. Luego vino Jonguitud, quien mantuvo la campaña de represión que había aplicado su antecesor para calmar a los disidentes. Hasta aquí, el discurso oficial señalaba a la educación como prioridad; en la práctica era más bien una forma de control, una manera de concentrar el poder en una sola persona: el líder sindical, cuya permanencia se debía al Estado. Carlos Salinas de la mano de Elba Esther Gordillo puso en marcha su proyecto neoliberal con el que pretendía modernizar a la educación pública, a la enseñanza y mejorar las condiciones, tanto formativas como laborales, de los profesores en servicio.  En este sentido, el periodo de Fox fue más lejos, puesto que creyó que el sistema educativo se debía modernizar con el apoyo de la iniciativa privada y otras organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia y la Fundación Vamos México. Todo bajo el supuesto de que así garantizaba la calidad educativa.

En materia de calidad y dignidad magisterial, el gobierno de Calderón constituye un paradigma con su Alianza por la Calidad Educativa, que llegó acompañada de exámenes, pero también con mucho dinero y puestos burocráticos para la cúpula sindical. Lejos de subrayar que la Reforma Educativa de Peña tiene su modelo en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica impulsado por Carlos Salinas, surge una pregunta obligada: ¿Dignidad de quién?, ¿de los profesores comisionados o la de quienes contribuyen cada quincena con su cuota sindical?, ¿la de los docentes que en cada elección fungen como “aviadores” electorales?, ¿la de los comisionados que mantiene la Secretaría de Educación Pública como interinos en puestos directivos, pero con el mismo sueldo de su plaza?, ¿la de los maestros entreguistas que permiten que el gobierno federal disponga de su derecho a defender su patrimonio sindical?

Sin duda alguna, tanto “dignidad” como “calidad” son dos palabras protocolarias que se han vaciado de sentido y que, por su carácter subjetivo—porque estadísticamente no son cuantificables—, se usan indistintamente en discursos reiterados sobre educación que tampoco dicen nada o, al menos, no tienen el impacto de competitividad que prometen. Las cifras sobre los niveles de deserción escolar en educación básica, media superior, así como de los que ingresan al nivel superior y no terminan su carrera no necesariamente son el reflejo de la falta de calidad, sino la suma de diversos factores sociales, políticos y económicos. Por ejemplo, la pobreza, de parte de los niños, aunada a la mala remuneración de los profesores, a quienes el sistema obliga a cubrir hasta dos o tres turnos —o de plano dedicarse a otras actividades al término de su horario normal— para tener un ingreso medianamente digno, sin contar la falta de materiales ni malas condiciones de las escuelas en las que imparten clases.

Frente a esta “nueva” Reforma, la realidad educativa se torna cada vez más dramática por los grupos de poder que la controlan: gobiernos aliados con un sindicato corrupto y profesores que han encontrado en el servilismo la mejor manera de ganarse la vida. Como bien dijo Jonguitud en una entrevista hecha por el periódico La Jornada en 2002: “El maestro ha aprendido que su presencia en el sindicato significa sumisión, aceptación de todo lo que venga, y que los canales sindicales dejen de trabajar en beneficio del maestro”. Con toda certeza, esta lección la aprendió muy bien Elba Esther.

La más fiel

* “A pesar de que sus agremiados no estaban muy convencidos, la Gordillo los comprometió a someter a concurso las plazas de docentes, directores y supervisores. Ya en la práctica, esta medida sólo fue aplicada a quienes aspiraban a cargos directivos. Lo otro; es decir, el objetivo del gobierno federal de eliminar la vieja práctica en que los maestros heredan, venden o compran su plaza quedó sólo en papel”, escribe el periodista Francisco Cruz Jiménez en el libre Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

Su instinto le dictó A Elba Esther Gordillo estar siempre del lado de los vencedores, aunque esto implicara cambiarse de bando. Así, mientras se posicionó en el poder y afianzó lo aprendido con su “mentor”, era la más fiel e incondicional priista. Cuando se percató de que el PRI se iría, inevitablemente, a un receso fuera de Los Pinos, no dudó ni un instante en saltar de la barca y aliarse con el Partido Acción Nacional (PAN). Astuta como es, no le costó trabajo adaptarse a los intereses del gobierno federal. Su estrategia: la negociación a través de favores, concesiones y privilegios. Su facilidad para “moverse” lo mismo en aguas termales que en terrenos pantanosos le aseguró por un buen tiempo su permanencia en el sindicato.

Elba Esther tenía muy claro que negociar sin rubores y sin más bandera que sus propios intereses era la clave para mantenerse a flote. Así, por la vía pacífica, pasó por pactos y alianzas que aparentemente la debilitaban. Cómo olvidar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, que firmó junto con Carlos Salinas en 1992, y cuyos objetivos principales, destinados a poner en marcha su proyecto neoliberal, consistían “volver a crecer la educación pública; modernizar la enseñanza y los contenidos educativos; mejorar la formación de los maestros es servicio; destinar mayores recursos a la educación pública; y pasar de la ‘desconcentración’ a la ´descentralización’ educativa, otorgando control sobre las operaciones diarias de la educación básica a los estados”.

Otro ejemplo de su capacidad para adaptarse lo protagonizó con el ex presidente Vicente Fox Quesada, a quien aplaudió las iniciativas Enciclomedia, el Acuerdo Social para la Calidad de la Educación y el Programa Escuelas de Calidad. La “química” entre Fox y Elba Esther fue tan buena que ella recuerda ese sexenio como su edad dorada. Ambos coincidieron en que a la educación le hacía falta un orden moral y entonces elaboraron una Guía de padres de familia, así como la creación de Consejo Escolares de Participación Social que incluían, no sólo su visto bueno, sino también el del sector empresarial.

A pesar de que sus agremiados no estaban muy convencidos, la Gordillo los comprometió a someter a concurso las plazas de docentes, directores y supervisores. Ya en la práctica, esta medida sólo fue aplicada a quienes aspiraban a cargos directivos. Lo otro; es decir, el objetivo del gobierno federal de eliminar la vieja práctica en que los maestros heredan, venden o compran su plaza quedó sólo en papel. Ya luego Fox se encargaría de pagar la lealtad de Gordillo colocando a sus más cercanos en puestos importantes como la Subsecretaría de Educación del DF, el ISSSTE y la Lotería Nacional.

Fox, como luego pasaría con Felipe Calderón Hinojosa, se negó a ver las evidencias de desvíos millonarios de fondos públicos. Y le dio todavía el control de más programas del gobierno federal. Se sabe que fueron 100 mil millones de pesos la cantidad que le depositaron al sindicato, por ejemplo, para un solo programa.

Pasada la prueba con Fox, éste no dudó ni un instante en recomendarla ampliamente con Calderón Hinojosa, quien era el candidato del PAN a la presidencia en las elecciones de 2006 y andaba muy abajo en las encuestas. Según cuentan Alberto Aguirre y Arturo Cano en su libro Doña Perpetua: El poder y opulencia de Elba Esther Gordillo, La Maestra pretendía negociar su apoyo con el entonces candidato por el PRD Andrés Manuel López Obrador. Convencida de que éste ganaría la elección de 2006, Elba imaginó el bienestar que devendría de su unión con la Coalición por el Bien de Todos: planeaba reacomodar a sus más fieles servidores sindicales como candidatos a diputados federales, procurarse concesiones y privilegios, pero, sobre todo, erigir al SNTE por encima de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). A cambio, proponía, no sólo financiar la campaña electoral con el dinero del sindicato, sino también el apoyo incondicional de ella y sus operadores electorales. Al no encontrar respuesta del candidato, La Maestra decidió cambiar de rumbo.

Estaba claro que, con esta decisión, no sólo ponía en riesgo su militancia en el PRI, sino que le estaba haciendo efectiva su amenaza a Roberto Madrazo Pintado—candidato presidencial priista—. Arturo Cano y Alberto Aguirre cuentan que, en un encuentro que sostuvieron en los Pinos, Madrazo la desafió: “Te dices leal, pero eres una hipócrita. En público hablas de respaldarme y a los tuyos les dices que me vas a romper la madre.” A lo que ella contestó: “Eso no es verdad. He dicho, y lo sostengo, que ya me tienes hasta la madre [y] desde ahora te lo digo: haré hasta lo imposible para que no llegues aquí. Tú no te lo mereces y los mexicanos tampoco…”. La guerra estaba más que declarada. Una vez que se pudo demostrar su participación en el triunfo de Calderón, lo único que pudo argumentar a su favor fue: “Yo soy una ciudadana también y tengo derecho a elegir libremente”. Sus compañeros de partido no lo vieron desde esa perspectiva y, sin más, la expulsaron.

Como en el mito del ángel caído —en el que Luzbel eligió rechazar, radical e irrevocablemente a Dios y su reino, razón por la que fue expulsado a los infiernos, sin derecho al arrepentimiento—, La Maestra también cayó de pie cuando fue expulsada del reino priista. El tiempo y los hechos se encargarían de confirmarlo. Gordillo inició el periodo presidencial de Calderón con sus intereses asegurados, como lo mostró el “regalo” que se procuró el día de su cumpleaños —6 de febrero—, en una reunión concertada en los Pinos, donde Felipe Calderón no sólo aceptó su reforma educativa, sino también hizo el juramento de que nada se le negaría.

Tal como explico en mi libro Los Golden Boys, “Calderón favoreció (a La Maestra y sus allegados), sólo en los primeros meses de su gobierno, con 41 mil millones de pesos para la rezonificación salarial, así como puestos importantes para sus allegados—a Francisco Yáñez lo pusieron a cargo de la Lotería Nacional; al yerno de Elba, Fernando González, lo hicieron subsecretario de Educación Básica, a Miguel Ángel Yunes le dieron el ISSSTE y, finalmente, Roberto Campa recibió el nombramiento de secretario técnico del gabinete de Seguridad Pública”.

Al igual que sus antecesores, Felipe Calderón también firmó con Elba Esther Gordillo la Alianza por la Calidad Educativa—2010—, pues cuando estuvo en campaña no se cansó de repetir que la educación, pero de calidad, sería la puerta grande para salir de la pobreza. El programa, convenido entre el sindicato y la Secretaría de Educación Pública incluía la aplicación de un examen de aptitud o evaluación universal. Como siempre, La Maestra hizo lo propio, aplaudió y tranquilizó a sus agremiados con el argumento de que el examen era un asunto para el papel. Y ciertamente, decenas de miles de maestros no lo hicieron. Por ejemplo, en 2012, la secretaría evaluó a 264 mil 379 docentes y directivos de escuelas de nivel primaria, pero ese número sólo representó 52.5 por ciento de los 503 mil 170 que estaban programados en todo México. Hubo estados como  Colima, Veracruz, Hidalgo, Aguascalientes y Tlaxcala donde la participación fue inferior al 5 por ciento. En otros —Chiapas, Michoacán y Oaxaca— de plano no hubo respuesta.

Elba Esther logró que un educador con formación universitaria deficiente y poca aptitud tuviera las mismas condiciones y salario que aquel que dominaba la materia y sabía enseñarla. Pero, de entre quienes si presentaron el examen, el resultado fue sumamente escandaloso: 73.2 por ciento de los profesores evaluados reprobaron. Tal resultado, más que evidenciar a los maestros, dio muestra de lo mal que anda el sistema educativo en general, amparado en su Secretaría y sindicato. Sin embargo, la cifra quedó para la historia como simple protocolo, al igual que las propuestas que se hacen en campaña.

Sí, señor

* “La respuesta al llamado de Osorio Chong fue un rotundo “sí, señor”. Díaz de la Torre regresó con su rebaño magisterial para hacerles saber que debían elegirlo como el sucesor de su mentora, no sin antes reiterar su amistad a la Maestra en la espera de que se haga justicia. Este fue el “beso de Judas”, como se diría coloquialmente. Quién le va a creer que no fue él quien dio a conocer que ese día—26 de febrero de 2013—, que ella viajaría a Guadalajara, Jalisco, para tener una reunión con diversos líderes seccionales y decidir cómo se iba actuar frente a la Reforma Educativa. Quién le puede creer que no había considerado ya ocupar el puesto de La Maestra”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, publicado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

El 4 de marzo de 2013, una nota de Leticia Robles en Excélsior aclaró algunos puntos sobre las acusaciones de nepotismo que le hace CNTE: “De acuerdo con la Coordinación de Administración de la Secretaría de Educación del estado de Jalisco, Juan Díaz de la Torre, junto con su hermano Gabriel Díaz de la Torre y su hijo, Juan Óscar Alejandro Díaz Medina, forman parte de los poco más de 300 maestros que están comisionados a labores del SNTE. […] Además, su hijo Juan Óscar comenzó su propia carrera política de la mano de su padre, quien lo convirtió en trabajador de la Sección 16 del sindicato, en Jalisco, mientras ejerció la Secretaría General, entre 2000 y 2003, posición que ocupó gracias al respaldo de Elba Esther Gordillo. […] Y a su hijo también lo convirtió en el primer presidente del Partido Nueva Alianza (Panal) en Jalisco, en 2005; fue diputado local y hasta hace un año subdelegado de Prestaciones y secretario técnico del ISSSTE en Jalisco; el ISSSTE era conducido por el grupo afín a la maestra que hoy está presa. […] El año pasado impuso a su hijo como candidato plurinominal a la Cámara de Diputados, pero los votos no le alcanzaron y su heredero no pudo convertirse en legislador federal.

”Según los relatos de los maestros de Jalisco, Díaz de la Torre mostró una gran habilidad económica con el apuntalamiento del Fideicomiso Global del SNTE 16, operado por los maestros de Jalisco, junto con un banco, desde el cual hacen préstamos a los maestros, manejan una caja de ahorros y les ayudan a abonar para una mejor pensión, entre otros servicios financieros. […] Fue esa habilidad la que acrecentó la filia de la maestra Gordillo por él, al grado que en 2010, cuando el entonces secretario general del sindicato, Rafael Ochoa Guzmán, cae de las estimaciones y es destituido, una vez que hizo pública su intención de regresar a su escaño en el Senado de la República, la presidenta vitalicia del magisterio lo nombra (a Díaz de la Torre) encargado de esa vacante y en junio del 2011 lo convierte formalmente en el secretario general. […] Los maestros de la CNTE aseguran que Juan Díaz de la Torre tiene un historial de corrupción y abuso en el manejo de las cuotas sindicales, igual que Elba Esther Gordillo; pero sus amigos del SNTE lo consideran un hombre honesto, que ha trabajado por el magisterio y con una trayectoria limpia.

Maestros de la CNTE también aseguran que si la maestra tuvo amores platónicos secretos con el extinto Adolfo Aguilar Zinzer, quien de 2000 a 2002 fue consejero presidencial de seguridad nacional y embajador de México ante la ONU de 2002 a 2003, donde se desempeñó como presidente del Consejo de Seguridad; el ex canciller Jorge Castañeda Gutman, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard Casaubón, y el ex secretario de Gobernación Esteban Moctezuma Barragán, sólo Díaz de la Torre lo puede saber, porque, además de su protegido, era también su confidente. Por esa confianza, ella le confió en 2010 el operativo electoral que, al año siguiente, llevaría a la gubernatura de Puebla al panista Rafael Moreno Valle-Rosas.

Sobre el fideicomiso que atrajo las miradas de Elba Esther, el opositor Movimiento de Bases Magisteriales en Jalisco ha señalado: “El período del comité seccional que encabezó Díaz de la Torre fue gris, pero implementó el FIGLOSNTE para hacerse de recursos que pudiera manejar a su antojo sin depender de la cuotas sindicales y que actualmente es la caja chica de los secretarios seccionales en turno”.

La respuesta al llamado de Osorio Chong fue un rotundo “sí, señor”. Díaz de la Torre regresó con su rebaño magisterial para hacerles saber que debían elegirlo como el sucesor de su mentora, no sin antes reiterar su amistad a la Maestra en la espera de que se haga justicia. Este fue el “beso de Judas”, como se diría coloquialmente. Quién le va a creer que no fue él quien dio a conocer que ese día—26 de febrero de 2013—, que ella viajaría a Guadalajara, Jalisco, para tener una reunión con diversos líderes seccionales y decidir cómo se iba actuar frente a la Reforma Educativa. Quién le puede creer que no había considerado ya ocupar el puesto de La Maestra.

Tras haber sido electo por unanimidad en reemplazo de su antigua jefa, amiga y confidente, conociendo el poder pleno, Juan Díaz de La Torre —el maestro de carácter fuerte, autoritario o gris, como lo ven sus detractores, pegado siempre a las faldas de La Maestra— no se atrevió a hacer ninguna proyección sobre su futuro, excepto que permanecerá en el cargo “hasta que los compañeros lo decidan. Eso yo no lo puedo determinar”.

Por otra parte, la detención de Elba Esther vino a confirmar las especulaciones que se hicieron en torno a lo que haría Enrique Peña Nieto con el liderazgo de Elba Esther Gordillo una vez que asumiera el cargo como presidente de la República: ya la veían caer aunque, a decir verdad, el gabinete peñista hizo cualquier cantidad de esfuerzos para integrarla al equipo. Terca Elba Esther, pronto llegarían las señales de su caída. En primera instancia es necesario tomar en cuenta el juego de espejos y especulaciones con que se manejó la propuesta de la Reforma Educativa: su reunión privada antes de presentarla, la aceptación de Gordillo, el nombramiento de Emilio Chuayffet— viejo enemigo de Elba Esther— como secretario de Educación Pública y las declaraciones ambiguas de La Maestra sobre la Reforma Educativa. Estos fueron indicadores claros de que, inevitablemente, el fin estaba cerca. En segundo lugar, pocos políticos de todos los partidos pasaron por alto el 15 de enero de 2013, cuando el gobernador panista de Puebla, Rafael Moreno Valle, no escatimó elogios para quien llaman su madrina política: Elba Esther Gordillo Morales.

“En el marco de su II Informe de Gobierno, se les vio juntos y sonrientes”, reseñaron las crónicas de prensa. “Ella apareció al lado de Moreno usando un vestido color oro —uno de tantos de su extenso y costoso guardarropa—. Estaba feliz, dijo entonces, de estar con el gobernador, quien ahora se dice panista —pero que era priista— y quien sonaba como el candidato de La Maestra a la Presidencia de la República para 2018”.

Para rematar, se tiene el mensaje de guerra que La Maestra pronunció ante más de 5 mil agremiados que el 6 de febrero se reunieron junto con el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas para festejar el XXXVI aniversario de la sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación: “Que nadie nos amenace, no podemos bajo amenazas actuar. Sabemos ser suaves, tersos, amorosos, pero también firmes, dispuestos como guerreros. Buen trato, buen trato, la lealtad obliga”. La respuesta fue un estruendoso aplauso de sus seguidores que no sólo coreaban su nombre, sino también aprovecharon la ocasión para entonar las mañanitas a su Maestra quien, justo ese día, estaba cumpliendo 68 años de edad.

Ya entrada en calor, aprovechó para subir el tono y enviar un mensaje a quienes venían pronosticando su caída: “Si Elba se va, hay otros que pueden dar la pelea y el SNTE no se cae. Me voy cuando los maestros lo pidan, las amenazas no me quitan”; por último, envió un mensaje claro al presidente Peña Nieto: “Los maestros somos sus amigos”. Si esto último es verdad, sólo ellos lo saben.

Por los términos en que se presentó Elba Esther al aniversario de la sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación; es decir, como invitada de honor del gobernador mexiquense Ávila Villegas, se supuso que la relación de la Maestra con el presidente y su partido estaba en orden, pero no fue así. El mensaje de Elba Esther se entendió como un acto de soberbia e insurrección, que se sumó a otras declaraciones hechas por ella en el VI Congreso Nacional del sindicato: “Nunca he pensado ser secretaria de Educación ni sirvienta de nadie, más que del SNTE”, a lo que agregó una exhortación a sus agremiados a no estar “arrodillados ante nadie” y, como colofón, envió un mensaje nada diplomático a Enrique Peña Nieto que, para esos tiempos—octubre de 2012—, ya era presidente electo: “Le decimos al que anda por Europa que tendrá en este gremio, un gremio de compromiso, sin rubores, por un mejoramiento de México”.

Esta vez, la estrategia de estar bien con el Presidente de la República y peleada con su gabinete no dio resultado. Y es que ellos, Peña y quienes lo rodean, son un selecto grupo, los Golden Boys, que no actúan solos, sino en coordinación. Se puede decir que con el discurso pronunciado el 6 de febrero, La Maestra compró su boleto para ingresar al penal de Santa Martha. Veinte días después, Elba Esther Gordillo Morales padecía su caída.

Aunque desde la presidencia se insiste en que la detención es un proceso estrictamente legal en defensa del patrimonio del sindicato, y no a una cuestión política, esta declaración ha sembrado la desconfianza: ¿Por qué el gobierno federal hace una defensa que corresponde al SNTE? ¿Es producto de la coincidencia que el encarcelamiento de Gordillo coincida con el pronunciamiento de asuntos nacionales de importancia como la Reforma Energética y un eventual aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA)?

Lo que sí es un hecho es que la realidad del sindicato es un eterno retorno a lo mismo: obediencia absoluta al gobierno. Es una mentira que estén “volviendo a renacer”. La prueba está en que su “nuevo” líder es un aprendiz de brujo de Elba Esther. Un “guerrero” que se sirve de la institucionalidad como pretexto para conservarse. Debido a las circunstancias que rodean a La Maestra, bien se le puede comparar con un ángel caído, una mujer poderosa que se encuentra en condiciones de precariedad en comparación con la vida que llevaba cuando el poder era suyo. Tras las rejas, no sólo su enfermedad es visible, también la edad. Pero esto ya es el final, hubo tiempo de gloria.

Traición institucional

* “Al tomar la llamada de Osorio Chong, Díaz de la Torre sólo siguió una línea que hizo tradición la cúpula magisterial para entronizar el charrismo y la traición. No hubo sorpresas, maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lo han descrito como un líder muy inclinado a favorecer las viejas prácticas del nepotismo e insisten que las prácticas corruptas al lado de la profesora Elba Esther lo transformaron de un modesto maestro de escuela primaria a sucesor de su protectora, amiga y maestra Elba Esther Gordillo”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

(Carlos Jonguitud) con el correr de los años, saberse influyente en los terrenos de la educación, incluso por encima de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y mantener el control de sus agremiados a través de su campaña de miedo, pero también de “favores”, lo llevó a perderse en la confianza y, desde luego, cometer varios errores estratégicos. En plena campaña presidencial salinista, para ejemplificar, Jonguitud no sólo se tomó el atrevimiento de regatear apoyos electorales sino hasta puso en duda la legitimidad del presidente electo Carlos Salinas de Gortari cuando lo declararon ganador de los comicios de 1988. Dos años antes, cuando Salinas estaba a cargo de la Secretaría de Programación y Presupuesto —hoy desaparecida—, Jonguitud lo acusó de haber retenido 10 mil millones de cuotas sindicales.

Amparado en el cargo de líder vitalicio del SNTE—invento suyo para alargar su mandato—, juraba y perjuraba que nadie, excepto los maestros, lo podría destituir. Y así había controlado al magisterio a través de José Luis Andrade Ibarra, Ramón Martínez Martín, Alberto Miranda Castro, Antonio Jaimes Aguilar y Refugio Araujo. A todos los hizo “elegir” secretario general del SNTE. Pero como “origen es destino”, Carlos Salinas de Gortari no tardó en saldar las cuentas pendientes con Carlos Jonguitud Barrios. En una reunión concertada en la residencia oficial de Los Pinos le exigió su renuncia para imponer como su sucesora a Elba Esther Gordillo Morales. Se sabe que la “Güerita”—como la llamaba de cariño Jonguitud— fue una recomendación de Manuel Camacho Solís, quien en esos tiempos tenía el cargo de Jefe del Departamento del Distrito Federal y era el hombre más cercano a Salinas.

Al aceptar la dirigencia del sindicato en esas condiciones, Elba Esther hacía lo que Bruto a César—senador romano que creció al cuidado de Julio César. Pero cuando a éste lo nombraron dictador perpetuo, Bruto empezó a planear la muerte de su protector y junto con un grupo lo asesinaron en Pompeya. Shakespeare, en su obra “Julio César”, hace decir al dictador: “tú también, Bruto, hijo mío” (Tu quoque, Brute, filimi)—: dio la puñalada de muerte a su mentor. Se rumora que cuando Jonguitud vio a Elba Esther, lo primero que le dijo fue “para eso me gustabas”. Del álbum de los recuerdos, Jesusa Cervantes, de la revista Proceso, rescató la reacción de Jonguitud cuando se enteró de quién lo había traicionado: “¡Esa puta, esa ignorante… no puede ser! ¡Traidora!”.

“El arribo de Gordillo” no fue institucional, “no de acuerdo con las fuerzas políticas que se mueven alrededor del sindicato”. Fue “una imposición del Presidente de la República”, advirtió en su momento el investigador y escritor Gerardo Peláez Ramos.

A tan sólo dos meses de que Elba Esther —conocida también como Elba de Troya o la Macbeth de Polanco— cumpliera 24 años a cargo del SNTE, autoproclamada lideresa vitalicia, las piezas del tablero se vuelven a mover, pero esta vez para destituirla. Terminaba la tarde del 26 de febrero, dos días antes de que se festejara a San Judas Tadeo, el santo de su devoción, cuando la noticia de su captura en el aeropuerto de Toluca tomó por sorpresa a todos. El motivo aparente: un presunto desvío de 2 mil 600 millones de pesos procedentes del sindicato que fueron destinados por Elba para uso personal. Al menos esa fue la primera información que dio a conocer el procurador general de la República, el hidalguense Jesús Murillo Karam.

Sin duda alguna, ese mismo día La Maestra vio de frente a la traición y vivió una de las noches más oscuras de su vida: el maestro jalisciense Juan Díaz de la Torre, su discípulo más cercano en los últimos tres lustros, ese que siempre le había mostrado fidelidad y obediencia, al que ella había elegido como su delfín, su sucesor, la había entregado a cambio de ocupar su lugar. Con esta acción, Juan Díaz se convirtió en el nuevo Judas sindical. Como pasó con Jonguitud y Elba Esther, Díaz de la Torre fue más motivado por los placeres que ofrecía la dirigencia nacional absoluta que por la lealtad.

Las pistas de este acontecimiento llegan hasta Los Pinos, pasando por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a cargo de Luis Videgaray Caso, y la Procuraduría General de la República, aunque fue, por sus dotes de orador, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong —quien se convirtió en su más fiel colaborador cuando ella fue depuesta como coordinadora de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, en noviembre de 2003— el responsable de negociar el ascenso definitivo de Juan Díaz de la Torre.

Una nota publicada por el periódico Reforma el 1 de marzo de 2013 aclaró algunas dudas: “La elección de Díaz de la Torre fue negociada a presión, pues por primera vez en 24 años el SNTE no se había enfrentado con una decisión del gobierno federal, la destitución de su líder y, en este caso, el encarcelamiento de Gordillo. […] Ante la falta de diálogo que prevaleció en los tres primeros meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, la madrugada del miércoles entró una llamada al celular de Díaz de la Torre. Fuentes cercanas a la cúpula magisterial confirmaron que fue el propio secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, quien estaba al teléfono”.

El mensaje decía que, cuanto antes, Díaz tenía que presentarse en Gobernación para negociar. El ultimátum fue muy claro: marchar junto al gobierno federal o caminar sin la institucionalidad que reconoce al sindicato como único. A lo que se agregó la amenaza de hacer una investigación sobre las propiedades y complicidades de los líderes del sindicato con Elba Esther Gordillo.

Díaz de la Torre, un ayudante de todo y oficial de nada, como él mismo se autodefinió alguna vez, conocía las reglas del juego: durante 15 años, la profesora lo llevó de la mano en los entretelones del poder sindical y lo preparó para ser su sucesor cuando ella, por fin, tomara la decisión de retirarse. Era su sombra y operador lo mismo en cuestiones políticas, sindicales y salariales que financieras. Estaba con ella desde que, en abril de 1989, asumió la dirigencia del SNTE para sustituir a Jonguitud. Ambos se habían conocido y trabado amistad en Vanguardia Revolucionaria. Al lado de Elba Esther, Díaz de la Torre comenzó a conocer los entretelones del poder. Por esa época, cuando todavía el PRI gobernaba el DF, por recomendaciones de La Maestra, lo nombraron subdelegado de participación ciudadana, y de servicios urbanos, en Coyoacán, además de coordinador para la elección de consejeros ciudadanos.

En su edición del viernes 1 de marzo de 2013, El Universal recordó: “Tras su ascenso en el PRI, Gordillo le pide (a Díaz de la Torre) que se sume a su grupo como su secretario particular, cuando ella lideraba la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, en 1996. Luego —por órdenes de ella— fue impuesto como secretario general de la sección 16 del SNTE en Jalisco y, por su desempeño de ‘eficiente operador’ y cercanía con Gordillo lo convocaron al Comité Ejecutivo como miembro colegiado de administración y finanzas del sindicato, y como encargado de logística de eventos de la profesora. […] La maestra lo fue formando y acercando a los actores políticos con los que ella se relacionaba. […] en septiembre de 2011, Elba Esther se decidió por él, lo designó su brazo derecho, como secretario general del SNTE. El alumno estaba listo”. En palabras claras, el conocía de los manejos financieros y era el responsable de la agenda de Elba Esther Gordillo Morales. Él le conocía sus secretos, los más oscuros. Acaso sólo él supo, en verdad, si la maestra ganaba sólo 80 mil pesos al mes.

Al tomar la llamada de Osorio Chong, Díaz de la Torre sólo siguió una línea que hizo tradición la cúpula magisterial para entronizar el charrismo y la traición. No hubo sorpresas, maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lo han descrito como un líder muy inclinado a favorecer las viejas prácticas del nepotismo e insisten que las prácticas corruptas al lado de la profesora Elba Esther lo transformaron de un modesto maestro de escuela primaria a sucesor de su protectora, amiga y maestra Elba Esther Gordillo. En Jalisco, su estado natal, el grupo político-magisterial de Díaz de la Torre cobró notoriedad en la década de los ochenta cuando brotaron denuncias públicas por venta de plazas y cobros sexuales por algunos favores especiales.

Días de gloria

* Antes de ser arrestada, la figura de Elba Esther Gordillo fue analizada por el periodista mexiquense Francisco Cruz, en un texto que se publicó en el libro “Los Golden Boy’s”, editado por Planeta en el 2012. En la investigación, Cruz dice que “la maestra invierte, según el informe  de la Asociación Ciudadana Magisterial (ACM), 51 millones de pesos mensuales para tener a su disposición una estructura de 357 incondicionales, que reciben un sueldo estimado entre los 65 mil y 95 mil pesos”.

 

Francisco Cruz Jiménez

La especialidad de Elba Esther no es el transporte de almas, sino más bien de mentes corrompidas por el deseo de poder. Así de chiquita como se ve, la maestra ya ha logrado acomodar a muchos en diferentes puestos importantes, incluida su familia. Pero lo que más sobresale es el periodo presidencial que ayudó a conseguir a Vicente Fox Quezada— un encantador de víboras prietas y tepocatas— o el de Felipe Calderón Hinojosa— autor de la doctrina filosófica “haiga sido como haiga sido”—, sin mencionar el caso reciente del Golden Boy que ocupa la silla presidencial de 2012 a 2018, a quien no sólo por su linda cara, la maestra le consiguió, en coordinación con su sindicato, 5 millones de votos.

Según se ha escrito, es propietaria de al menos 61 inmuebles, entre los que se encuentran departamentos en Polanco, Lomas de Chapultepec y casas de descanso en San Diego, California, donde se documentó un inmueble con un costo de más de un millón 692 mil dólares; usa ropa de diseñadores y se consiente con detalles a los que ni el profesor más capacitado del país puede acceder.

Pero, como se ha explicado más de una vez, “en el ánimo de no generar suspicacias sobre el origen de su riqueza, la propia maestra se ha encargado de ventilar que es rica, pero asegura que ‘nunca he robado ni matado’ y que su fortuna tiene como sustento una herencia dejada por su abuelo, Rubén Morales Trujillo; explica que nunca ha tocado un solo centavo de los 80 mil millones de pesos que ha recibido de fondos federales y 13 mil millones de pesos que, según cifras extraoficiales, había recaudado hasta 2009 por concepto de cuotas sindicales y que ha manejado discrecionalmente desde que tomó posesión de su cargo en abril de 1989”.

Devota de embrujos y santería, la maestra supo labrar una trayectoria exitosa hasta llegar a ser considerada la mujer más poderosa de la política nacional; los más de un millón 700 mil agremiados que representa en todo el país le han dado un lugar preponderante en el sistema político mexicano y la han convertido en pieza fundamental en términos electorales, señaló en julio de 2010 el politólogo y catedrático de la facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), Eduardo Rodríguez Manzanares.

Aunque muchos la han dado por muerta más de una vez, la maestra sigue tan vigente como nunca. Ni siquiera la acusación de Carlos Jongitud Barrios en 2002, quien la señalaba como la autora intelectual del asesinato del maestro Misael Núñez Acosta, ni la demanda presentada por la CNTE donde se pedía que se abriera el caso del asesinato del maestro, mucho menos el frente anti- elbista han logrado desviarla de su largo camino.

En 2004, tras los descalabros que venía acumulando tanto en el SNTE —protestas e inconformidades por la manera en que se manejaba en el poder—como en su partido —, traicionada por Roberto Madrazo y Emilio Chuayffet para quitarle la coordinación de los legisladores del PRI en la Cámara de Diputados—, José Gil Olmos, en la revista Proceso del 25 de enero de 2004, hablaba del desgaste de la figura de la maestra, pronosticando que el principio del fin de su cacicazgo  había comenzado.

Al igual que José Gil, los dirigentes de la disidencia creyeron fervientemente en la posibilidad y esperaban con buen humor el acontecimiento.

La realidad era otra, nadie esperó que la suerte le sonriera, de nuevo, a Elba Esther. De todo cuanto se le acusó salió ilesa y libre de culpas. La demanda de sus enemigos le ayudó a deshacerse de dos de sus peores sombras: Misael Núñez y Carlos Jongitud.

También el 25 de enero Jesusa Cervantes comentó en la revista Proceso: “la Procuraduría General de la República exoneró a Elba Esther Gordillo en el asesinato del maestro Misael Núñez Acosta y archivó el asunto a pesar de existir elementos para mantenerlo abierto, según se desprende del documento ‘de autorización de la consulta de no ejercicio de acción penal’, de 24 cuartillas, firmado por el subprocurador de Procedimientos Penales ‘A’, Gilberto Higuera Bernal”.

La Procuraduría encontró la manera de declarar culpable a Clemente Villegas, asesor de Ramón Martínez Martín, entonces secretario general del SNTE, que de acuerdo con los sicarios, les había pagado 300 mil pesos por el asesinato; con la salvedad de que Villegas nunca fue capturado y tampoco se presentó a desmentir la acusación.

Terminado el numerito jurídico, la misma Procuraduría hizo el favor a la maestra de mandar a Jongitud al sótano valiéndose de un estudio neuropsicológico practicado por la neuropsicóloga Cecilia Frías Gómez en el que diagnosticaba a Jongitud como un paciente con demencia factorial, lo que impedía que éste distinguiera entre un juicio propio y el del exterior.

Al quedar todo en rumores, las cosas se volvieron a enturbiar para todos, excepto para Elba Esther Gordillo, quien ya preparaba a su grupo de maestros para incidir en las elecciones de 2006, no sólo como testigos, sino también como participantes. La estrategia: vender sus servicios al mejor postor, pero sobre todo, el registro de su propio partido. Así fue como, a través de la Asociación Ciudadana del Magisterio, que tiene su origen en 2003 en Tijuana, Baja California, se organizó un desplegado de reuniones por todo el país, en el que participaron alrededor de 152 mil maestros con el objetivo de obtener el registro del partido político Nueva Alianza. El 30 de julio de 2004, el Instituto Federal Electoral colocó en la nómina de partidos al de Elba Esther Gordillo.

Aunque a simple vista este registro se logró de común acuerdo, los hechos están muy lejos de acreditarlo. En realidad, la incursión de Nueva Alianza en los terrenos electorales fue un insulto a la poca inteligencia de muchos maestros que cayeron en la treta de la rifa de varias camionetas, donde el primer requisito ni siquiera fue comprar un boleto, sino entregar una copia de la credencial de elector. Del dinero se encargó la Asociación Ciudadana del Magisterio, que desembolsó varios millones de pesos para su proyecto.

Con o sin engaño, la única ganadora de la rifa fue Elba Esther, a quien poco le importó hacerse de nuevos enemigos que la empezaron a detestar. Ciertamente, la maestra no se ha caracterizado nunca por procurar una gran cantidad de adeptos, sino más bien de súbditos y uno que otro Presidente de la República. Y en este gusto, la maestra invierte, según el informe  de la Asociación Ciudadana Magisterial (ACM), 51 millones de pesos mensuales para tener a su disposición una estructura de 357 incondicionales, que reciben un sueldo estimado entre los 65 mil y 95 mil pesos.

Acostumbrada a los apapachos presidenciales, la maestra buscó en 2006, no sólo que su partido estuviera en la boleta electoral, sino también asegurar su cacicazgo en el periodo presidencial 2006-2012. Para ello estaba dispuesta a negociar con el apoyo de su sindicato y el de su nuevo partido a cambio de conseguir “manga ancha” para el SNTE.

De acuerdo con la versión de Arturo Cano y Alberto Aguirre en “Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo”, la maestra buscó a través de varias celestinas —Ignacio Marván Laborde, José María Pérez Gay, Marcelo Ebrard Casaubón y Manuel Camacho Solís— concertar una cita con el entonces candidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador: “No le pido otra cosa, más que cinco minutos con Andrés Manuel… a solas”, encargó a Manuel Camacho.

Convencida de que Obrador ganaría la presidencia, la maestra buscaba la posibilidad de reacomodar sus intereses en la Coalición por el bien de todos, con la intensión de erigir al SNTE por encima de la Coordinadora  Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y colocar a líderes sindicales como candidatos a diputados federales —planteamiento que hizo el presidente del Panal, Miguel Ángel Jiménez, a Leonel Cota Montaño, dirigente nacional del PRD, en una reunión informal—.

La oferta: financiar las campañas a través del SNTE, así como el incondicional apoyo operativo para la jornada electoral. Sin embargo, esto no pudo concretarse, pues Andrés Manuel decidió rechazar tal ofrecimiento, sin imaginar que con esto no sólo obligaba a la maestra a cambiar su mirada hacia otros senderos, sino el mismo rumbo de las elecciones.

Como bien lo dijo ella en una reunión con sus dirigentes: “Poder es poder, señores. Poder es poder”. Y con eso fue suficiente para enderezar el camino de fracaso por el que andaba Felipe Calderón.

Empezaba a anochecer, cuando Juan Camilo Mouriño, coordinador de campaña  de Felipe Calderón, recibió una llamada donde se enteró por el propio Felipe de que la maestra se había decidido por ellos, por lo que urgía que se coordinaran con su equipo   lo más pronto posible. “Ni un cuarto de hora pasa cuando —precisan Cano y Aguirre— el presidente nacional del Panal, Miguel Ángel Jiménez, y el entonces director general de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Fernando González Sánchez se apersonan en el lujoso departamento”.

El despliegue estratégico fue el siguiente: dentro del sindicato se tenían órdenes precisas de votar por el PAN para la presidencia, mientras que la maestra se tomaba el tiempo para convencer a varios gobernadores de su partido para que dieran su voto a favor de Calderón y no por Roberto Madrazo, candidato presidencial del PRI, con quien tenía diferencias.

Para muchos, ya no es un secreto de estado que Calderón llegó a la presidencia endeudado con Elba Esther. Que, si bien el fraude de 2006 se gestó desde diferentes bandos —televisivo, empresarial, político— la maestra fue la partera.

Aunque cuando estaba en campaña, Felipe Calderón no dijo que expulsaría a ninguna víbora tepocata, como el presidente Vicente Fox, sí prometió acabar con las complicidades y la impunidad. Sin embargo, olvidó aclarar que a través de ellas tenía planeado llegar a la presidencia.

Una vez que asumió el poder, los acreedores del mandatario hicieron acto de presencia, de entre ellos sobresale la figura de Elba Esther, a quien Calderón favoreció, sólo en los primeros meses de su gobierno, con 41 mil millones de pesos para la rezonificación salarial, así como puestos importantes para sus allegados —a Francisco Yáñez lo pusieron a cargo de la Lotería Nacional; al yerno de Elba, Fernando González, lo hicieron subsecretario de Educación Básica, a Miguel Ángel Yunes le dieron el ISSSTE y, finalmente, Roberto Campa recibió el nombramiento de secretario técnico del gabinete de Seguridad Pública—.

En el olvido quedaron sus aparentes intensiones de “alcanzar una educación de calidad y superar el marasmo de intereses a fin de que la educación sea la puerta grande para salir de la pobreza.” Al pactar con Elba Esther Gordillo, Felipe Calderón dejó en claro que lo más importante no era terminar con las complicidades, la opulencia y la corrupción, sino convertirlas en el andamio de su gobierno. Así, la educación se convirtió en la puerta grande, pero para los intereses del sindicato.

Si bien la deuda con Gordillo la adquirió la noche anterior a la jornada electoral, no fue hasta el 6 de febrero de 2006 cuando Calderón juró en una reunión concertada en Los Pinos que apoyaría y aceptaría los lineamientos de su “reforma educativa”. Desde ese momento, nada se le negó a la maestra, ni siquiera el aumento del 15 por ciento de compensaciones laborales que Felipe prometió a los maestros en el IV Congreso Nacional del SNTE.

No sorprenden las declaraciones para confesar el negocio que Elba Esther hizo con el inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón. Las cifras lo dicen por sí solas. Según datos estadísticos, en los niveles de aprendizaje de educación básica, México ocupa el lugar número 31 de los 32 países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), sitio ganado gracias a su nivel de deserción de 50 por ciento en educación media superior, y a que sólo tres de cada diez estudiantes que ingresan al sistema escolar logran terminar una carrera.

El legado que deja a la educación el gobierno incompetente y fracasado de Calderón es un conjunto de políticos que la han mercantilizado, que hicieron de ella un medio para encumbrarse en el poder, que han impedido a toda costa las reformas necesarias para la formación de “una ciudadanía moderna y participativa”, tal y como lo propone Axel Didrikson en su artículo “Jóvenes sin proyecto de vida” publicado en la revista Proceso.

Lo que sí han sabido hacer muy bien es atiborrarla de reformas mañosas, es el caso del programa por competencias, cuyo objetivo es crear una educación que promueva la obediencia antes que la competencia. Así, al educando se le ha forjado para que memorice ideas —las que da la historia oficial—, nunca para que sea capaz de crearlas por sí mismo a partir de un razonamiento crítico. Demagogia pura, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se ha convertido en una fuerza que vela por sus intereses políticos, pero no por la educación.

Finalmente, de qué sirvió “que la droga no llegue a los hijos de la familia mexicana”— eslogan de campaña de Felipe Calderón— si dejó a la educación —el único medio para evitarlo y no la violencia— en manos de una política corrupta cuyo primer mandamiento es entender a los acuerdos demagógicos como una práctica democrática.

Los 30 minutos de Elba Esther

* Sobre esta línea de olvidos, pocos son quienes caen en la cuenta de que  Gordillo es una invención del propio sistema. Que si ahora se le colocan varios calificativos como corrupta, implacable y maquiavélica, se debe recordar que esas fueron las primeras virtudes que en ella vieron sus mentores para empezarla a forjar. Tal es el caso de Carlos Jongitud Barrios, quien fue su guía  más importante, recuerda el periodista Francisco Cruz sobre la maestra, en el libro Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012 y al cual pertenece este extracto.

 

Francisco Cruz Jiménez

Con una estatura más bien baja, la maestra Elba Esther Gordillo Morales ha demostrado que es chiquita, pero de muy buena altura. Suficiente para obtener las concesiones políticas que mejor se acomoden a sus propios intereses. Las cualidades que la distinguen en definitiva no son físicas, pues tanto su rostro como su complexión han dado lugar a varios apodos que apuntan hacia la monstruosidad. Sus mejores atributos están en su buen ojo para saber negociar, como ya lo ha demostrado.

Nacida en Comitán de Domínguez, Chiapas, el 6 de febrero de 1945, Elba Esther ha sabido mover muy bien los hilos del poder, circunstancia que la ha consolidado en la cúpula del gremio sindical.

Al escuchar su nombre, la asociación de la memoria es inmediata: la líder del sindicato más importante de América Latina, una mujer de poder, a quien muchos temen y evitan, el monstruo que ha secuestrado a la educación, la mapacha electoral. Sin embargo, pocos recuerdan a la Elba Esther flaquita que llegó a Ciudad Nezahualcóyotl a ocupar una plaza de maestra, después de que Víctor Gallo Martínez —director del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM)— pidiera a Adrián Ortega Monroy —director de Educación Pública del Estado de México— una plaza para apoyar a Elba Esther, quien en esos tiempos enfrentaba la desgracia de ser la viuda ilegítima de Arturo Montelongo, cuya verdadera esposa apareció tras su muerte para reclamar  sus derechos.

Agotada por el largo tiempo que estuvo al cuidado del finado Arturo Montelongo, quien fue internado en el área de urgencias del hospital “20 de noviembre” por una insuficiencia renal terminal; débil por el fallido trasplante, pues su riñón no resultó compatible con el de su esposo; y corrida del sepelio por la cónyuge legal de Montelongo, a Elba Esther no le quedó más que buscar los medios para sobreponerse. Fue así como llegó a Nezahualcóyotl en 1964, cuando todavía era una ranchería llena de porquerizas y lomas, a dar clases en una primaria nueva, ubicada en la colonia El Porvenir, constituida por casas en obra negra y caminos polvosos.

Arturo Cano y Alberto Aguirre, autores del libro Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo, recogen varios testimonios de algunas madres de Neza que evocan a una maestra ‘muy movida’ para “buscar padrinos entre los políticos locales para sus alumnos que salían de sexto grado.” También recuerdan que, por las tardes, la maestra era una mesera menudita en un hotel de Sullivan e Insurgentes  en la ciudad de México.

Sobre esta línea de olvidos, pocos son quienes caen en la cuenta de que  Gordillo es una invención del propio sistema. Que si ahora se le colocan varios calificativos como corrupta, implacable y maquiavélica, se debe recordar que esas fueron las primeras virtudes que en ella vieron sus mentores para empezarla a forjar. Tal es el caso de Carlos Jongitud Barrios, quien fue su guía  más importante.

Cuando Elba Esther conoce a Jongitud en 1973, éste llevaba apenas un año de haber sido impuesto por el presidente Luis Echeverría como líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). De la mano de éste, el ascenso de  Gordillo se aceleró, pues de ser una maestra de una primaria polvosa y una meserita de hotel, pasó a ocupar el cargo mayor de la secretaría general de la sección 36 del Valle de México (1977), de donde escaló al Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, al mismo tiempo que empezaba a hacer sus primeras demostraciones en el PRI para quedarse en sus filas y ser postulada como candidata a diputada federal por uno de los seis distritos electorales de Ciudad Nezahualcóyotl, elección que ganó con el ciento por ciento de votos —en los tiempos del PRI, la dictadura perfecta, esto era lo común—.

Por su sagacidad, Jongitud vio en Gordillo a la aliada perfecta —se sabe, por la propia Elba Esther, que el maestro fue un amante a quien ella quiso mucho—. Ella era su incondicional cuando iniciaron las presiones fuertes por parte de la disidencia, pero el momento más crítico llegó con el asesinato de Misael Núñez Acosta, uno de los opositores más importantes que preocupaba al sindicato. La historia del maestro Misael terminó la tarde del 30 de enero de 1981, después de que le dispararon desde un auto en movimiento. El o los pistoleros le dieron cuatro balazos por la espalda. Misael, el líder magisterial opositor cayó muerto fuera de la escuela Héroes de Churubusco, ubicada en la colonia La Loma, del municipio de Tulpetlac, Estado de México.

Curiosamente este asesinato ocurre cuando están a punto de iniciar un conjunto de movilizaciones y paros magisteriales, razón por la que se especuló que la orden venía de Jongitud en complicidad con Gordillo.

Tiempo después, esta amistad se terminó, pues Jongitud frenó la intensión de su amiga de ocupar la Secretaría General del SNTE. El criterio que se usó para borrarla de la lista fue un dicho muy socorrido: “A las mujeres, ni todo el amor ni todo el poder”. Pero al maestro se le olvidó una regla de oro: “El alumno debe superar al maestro”. Y en efecto, con el apoyo del presidente Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther no sólo aventajó a Jongitud en inteligencia, sino también en mañas.

En esta etapa, cuando era ya militante activa de Vanguardia Revolucionaria—organización sindical creada por Carlos Jongitud—, se instruyó en el arte del engaño y el negocio. Le gustaba “poner una vela a dios y otra al demonio”, jugaba a protagonizar el papel de amiga de la disidencia, y entonces les pasaba información de su propio bando. Fue ella, quien, en una reunión con los dirigentes de la disidencia de la sección 36, les advirtió: “Cuídense, la línea viene dura”. Semanas después, el asesinato de Núñez Acosta daría la razón a Gordillo.

Así pues, mientras el líder vitalicio del SNTE, Carlos Jongitud Barrios ponía en práctica su campaña de miedo y represión, Elba Esther recibía las últimas clases de política en el PRI. Nunca imaginó el maestro que su pupila chiapaneca estaba lista para ocupar su lugar. El 23 de abril de 1989, cuando Carlos Salinas de Gortari llevaba apenas cuatro meses de haber llegado a Los Pinos, decidió terminar con el cacicazgo del SNTE, para colocar a la “alumna” Elba Esther Gordillo Morales como su dirigente.

Después de 17 años en el poder del SNTE, varios enfrentamientos con los disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y malas relaciones con algunos secretarios de Educación Pública, Carlos Jongitud estaba seguro de su poder y presumía que los únicos que podrían destituirlo eran los órganos del sindicato —confiado en que no lo harían nunca—.

Sin embargo, de nada sirvieron todos estos argumentos. Una llamada del secretario particular del presidente Carlos Salinas de Gortari, Andrés Massieu, para avisarle que era requerido en Los Pinos y una “plática” de media hora en la oficina presidencial fueron suficientes para destituirlo.

La orden era precisa, Jongitud debía presentar su renuncia e informar a sus seguidores que se iba por voluntad propia. Pero, esto no ocurrió. Homero Campa de la revista Proceso publicó el 1 de mayo de 1989: “Fue la Dirección de Comunicación de la Presidencia la que, a las 13:30 horas, emitió el comunicado 225, en el que informó:

El presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, concedió esta mañana audiencia al profesor y licenciado Carlos Jongitud Barrios en la residencia oficial de Los Pinos.

Al final de dicha audiencia, y después de comentar una resolución del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, el senador Carlos Jongitud Barrios informó su decisión de renunciar hoy a los cargos sindicales que ocupa como presidente nacional de Vanguardia Revolucionaria y como asesor permanente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)”.

Ahora sí que “la línea venía dura”. Ese 23 de abril fue un día turbulento, el Presidente había dado la orden de controlar cualquier manifestación y para eso ordenó arraigar y trasladar a los secretarios generales de las secciones sindicales del SNTE, así como desplegar un gran dispositivo de seguridad tanto en el edificio sindical del Distrito Federal como en la casa de Jongitud. Sin embargo, la mayoría de ellos ya estaban reunidos en la capital del país decidiendo lo que harían.

Mientras esto sucedía, en el auditorio “Che Guevara” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, más de 2 mil voces eufóricas de la Coordinadora de Nacional de Trabajadores de la Educación festejaban la destitución.

Pocos sabían cuál era el objetivo de la disposición federal, la noticia había tomado a todos por sorpresa, por lo que no se dieron tiempo para pensar con malicia. Los primeros en descubrir de qué se trataba fueron los integrantes de la Coordinadora, pues Pablo Enríquez, colaborador cercano de Elba Esther le hizo saber a Ramón Couoh, dirigente de la CNTE, que la maestra era la siguiente secretaria general del sindicato.

Los rumores y especulaciones no se hicieron esperar, todos trataban de imaginar lo que había de trasfondo en el nombramiento. Lo que sí se sabía era que con Jongitud se iba su séquito más importante. Resaltaba la figura de Refugio Araujo del Ángel, secretario general del sindicato, de quien la Dirección de Comunicación Social del SNTE, dio a conocer que había pedido una “licencia ilimitada”. La razón: el bien del sindicato. El criterio persuasivo y “acertado” del presidente Salinas lo había hecho entender que era tiempo de tomar vacaciones sin fecha de caducidad.

Por su parte, Elba Esther Gordillo Morales —cual Cenicienta—, subió a su Corsar rojo la madrugada del lunes 24 de abril rumbo al SNTE, para dar inicio al XVI Consejo Nacional Extraordinario y convencer a los secretarios de la secciones del CEN del SNTE que iniciaba una nueva etapa para la organización, sin represalias. Pero para esto se requería unidad. Fue en este momento donde los 30 minutos que tardó en caer Carlos Jongitud Barrios se hicieron efectivos para la Gordillo. Si bien, no tenía muchos amigos, contaba con uno, uno solo que ya le estaba haciendo sentir su amistad: el presidente Carlos Salinas de Gortari.

No se sabe a ciencia cuál era la deuda del presidente con Elba Esther, ni cómo se  ganó su confianza. Lo que cierto es que Salinas cobraba al líder vitalicio Carlos Jongitud una deuda, pues en 1987, éste acusó al titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto de haber retenido 10 mil millones de cuotas sindicales. Nunca imaginó que, dos años después, ese secretario iba a ser el Presidente de la República.

Arropada por Salinas, Elba Esther empezó a controlar las marchas y plantones magisteriales que habían iniciado en 1980, al mismo tiempo que asentaba las bases para mantener el control de su propio gremio. La estrategia: una cadena de favores y concesiones que comprendían desde el apoyo para una fiesta familiar, el pago de la hospitalización de un familiar, el apoyo para una casa, hasta bonos para viajar. Nadie podía quedar sin deber algo al sindicato, pero sobre todo a la Gordillo, y para ello consiguió que el presidente Salinas de Gortari destinara para el SNTE 25 mil 503 millones de pesos, durante su sexenio.

Atrás quedaron los tiempos de pobreza, que hoy se recuerdan como los episodios que la maestra cuenta para presumir de su origen humilde, del hecho de que, al igual que muchos, empezó desde abajo. Tiempos que no han de volver, pues ha sabido procurarse varios bienes, pero sobre todo, favores pendientes con las élites del poder que todavía no se han cobrado. Y es que a la Gordillo bien se le puede comparar con Caronte, criatura mitológica que se encargaba de transportar  las sombras de los muertos de un lado a otro del río Aqueronte, pero sólo a quienes llevaban una moneda bajo la lengua para pagar.

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