Mentiras y secretos del nuevo aeropuerto

* El tamaño del costo del nuevo aeropuerto de la ciudad de México es inimaginable. Ni siquiera la cifra redondeada que ofrece la Federación -165 mil millones de pesos, casi 40 mil millones de pesos más de lo previsto- representa algo concreto. Es algo así como el presupuesto total del DF para el 2015; unos 700 mil desayunos escolares diarios y la pensión de casi 500 mil adultos mayores, además de los salarios de los 100 mil empleados.

 

Francisco Cruz Jiménez

El destino del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ya está definido: desarrollos inmobiliarios de gran envergadura, una vez concluida y en marcha el nuevo, que se levantará en una superficie de 12 mil 500 hectáreas —4 mil 430 para la terminal aérea y el resto para otros desarrollos inmobiliarios Triple A— de los municipios mexiquenses de San Salvador Atenco, Texcoco, Ecatepec y Chimalhuacán.

Las encuestas de opinión pública muestran que cada día menos mexicanos creen en la capacidad del presidente de México, Enrique Peña Nieto para sacar adelante al país y muchos incluso están convencidos de que su ciclo político terminó después de los escándalos que involucraron a su esposa, Angélica Rivera y a su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, así como por las sospechas de corrupción que se filtran por cada rincón del gobierno federal, pero la piel se le ha hecho más gruesa: nada entra. Las quejas y las denuncias caen al vacío, por lo que el nuevo aeropuerto va, contra viento y marea. O, como dicen los políticos priistas, pésele a quien le pese.

Los graves sucesos que sacuden al país, enmarcados por una ola de protestas masivas pacíficas en las que se exige la renuncia de Peña, han propiciado incluso que muchos de los tradicionalmente prudentes analistas se hayan convencido de que se acabó el apasionado noviazgo con el electorado que en julio de 2012 votó por los peñistas, y que sus proyectos más sofisticados tiene que ver con la corrupción y las intenciones de hacer negocios “personales”, a través del uso de recursos públicos, con los empresarios más poderosos del país, como el magnate Carlos Slim y la familia Hank. Y justamente, el yerno del primero se encargará de la terminal aérea.

Peña y su equipo, que se anunciaban como los únicos políticos con capacidad para sacar al país del atolladero en el que lo dejaron los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, parecen hoy los nostálgicos dinosaurios del antiguo régimen empeñados en hacer realidad uno de sus grandes proyectos: el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, que, curiosamente, estará en suelo mexiquense y no en el Distrito Federal. Un viejo sueño que acariciaba no sólo Arturo Montiel Rojas, tío de Peña, sino el Grupo Atlacomulco en su conjunto.

Aunque en la llamada gran prensa se ha dado poca —casi nada— voz y cobertura a los cuestionamientos y acusaciones, a su gestión, Peña no encuentra la manera de convencer. Con el nuevo aeropuerto, advierte el senador Alejandro Encinas Rodríguez, “culminará una estrategia diseñada por distintos gobiernos del Estado de México que, retomando las experiencias fallidas de las administraciones de Fox y Calderón, se fue implementando sigilosamente a lo largo de mucho años”.

En su libro El nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, Política, negocios y poder, que se entregará a la prensa la última semana de enero, el también ex diputado federal y ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, advierte que a ese proyecto se sumaron dependencias del sector público y organismos del sector privado, “que de manera silenciosa fueron operando un proceso de especulación inmobiliaria, mediante el cual adquirieron propiedades y elaboraron distintos proyectos que acompañarán” a la nueva terminal aérea y el proyecto inmobiliario “del actual aeropuerto Benito Juárez”.

Todo parece indicar que aunque el nuevo aeropuerto sólo beneficiará unos cuantos y que será mínimo el número de empleos permanentes reales que creará —no más de 14 mil, o casi uno por cada 12 mil millones de pesos que se invertirán en la primera etapa—, la administración peñista se saldrá con la suya y este año pondrá en marcha su programa de obras con una inversión inicial superior a mil 500 millones de dólares.

Los arquitectos Fernando Romero —un mexicano entre cuyas obras se encuentran los complejos Plaza Carso y Plaza Mariana, así como el Museo Soumaya en la capital mexicana, además de ser yerno del magnate Carlos Slim Helú— y el británico Norman Foster, premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009 y entre cuyos trabajos destacan los aeropuertos de Hong Kong y Pekín, así como el Centro de Artes Visuales de Sainsbury en Norwich, serán los responsables del nuevo aeropuerto, para el que se anuncian inversiones por nueve mil 167 millones de dólares o 120 mil millones de pesos mexicanos.

Listo el proyecto —que al final permitirá el tránsito de 120 millones de pasajeros anuales, un consorcio que encabeza la empresa holandesa Netherlands Airport Consultants se encargará del diseño y planificación de las pistas—, Encinas ofrece en su nuevo libro una serie de respuestas a interrogantes sobre las características del ambicioso programa en su conjunto, su formación y los antecedentes históricos que permitieron la acumulación-despojo de tierras en esa zona.

El nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, Política, negocios y poder, un libro de 101 páginas, responde, pues, a una serie de interrogantes cuando el país se encuentra prácticamente estancado —con 49 millones de personas ocupadas o un millón menos que en 2013, según las estadísticas oficiales—, ninguna de sus llamadas “reformas” estructurales ha dado resultados y la violencia se enmarca con la ejecución extrajudicial, vía fusilamiento, de 22 jóvenes en el municipio mexiquense de Tlatlaya y la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural guerrerense de Ayotzinapa.

Flota en el ambiente que los peñistas han llegado a un acuerdo para ocultar los peligros que conlleva levantar la terminal área en aquella zona entre San Salvador Atenco, Texcoco, Ecatepec y Chimalhuacán. Y los secretarios de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y Hacienda, Videgaray, están tan ensoberbecidos que han pasado por alto que una inversión de esa naturaleza representa un peligro para la ciudad de México y su zona conurbada.

“En primer término —alerta Encinas—, el proyecto representa un error en cuanto a la planeación para el desarrollo regional equilibrado en el país, en virtud de que una inversión que alcanzará en su primera fase al 2020 el monto de 169 mil millones de pesos, en cualquier zona deprimida del país, generaría un nuevo polo de desarrollo económico. Más aún cuando la mayor parte de esta inversión, 75.4 por ciento (127 mil 400 millones de pesos), se canalizará a solventar los elevados costos de construcción de las instalaciones aeroportuarias, dadas las características de los suelos, susceptibles de hundimientos diferenciales”.

Este panorama sombrío se hace todavía más descorazonador cuando el mismo libro añade otros elementos al análisis de Encinas, quien conoce la problemática de fondo y se recuerda que como jefe de Gobierno del Distrito Federal, y como estudioso, conoce las entrañas del gran monstruo que representan los presupuestos gubernamentales. Conoce y ha vivido los acontecimientos que han conmocionado la vida política y económica de los mexicanos.

Sus aportaciones en el libro son sustanciales. A las obras de manejo hidráulico para evitar inundaciones en el nuevo aeropuerto se destinarán 16 mil 400 millones de pesos o diez por ciento del proyecto.

Para dimensionar los dineros totales que se destinarán al nuevo aeropuerto al 2010, Encinas recuerda que “será equivalente al presupuesto total que se destinará en 2015 para el Gobierno del Distrito Federal y que ascenderá a 165 mil millones de pesos, que, además de salarios, deberá utilizar para mantenimiento de los sistemas de transporte colectivo Metro, Metrobús, trolebús, tranvías, red de transporte de pasajeros, abastecimiento de agua potable, pago de alumbrado público, operación y mantenimiento de la red hospitalaria, más de 700 mil desayunos escolares diarios y la pensión de casi 500 mil adultos mayores, además de los salarios de los 100 mil empleados.

El legislador pone de nueva cuenta los puntos sobre la mesa de discusión y precisa: “es a la vez un error de planeación para el desarrollo urbano sustentable y para el ordenamiento de la región centro del país, ya que un proyecto de esa magnitud en el corazón de la megalópolis favorecerá de nueva cuenta un proceso de centralización política y económica que alentará una mayor concentración poblacional y la demanda de mayores servicios en una de las regiones del país con mayor sobrecarga e impactos negativos sobre los recurso naturales y el ecosistema”.

Encinas echa mano a las estadísticas oficiales para mostrar lo dramático de la situación: la región centro del país —los estados de México, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos y el Distrito Federal— concentra a 35.4 millones de habitantes o un tercio de la población mexicana total.

Pero eso, en el fondo, es todavía un poco peor si se toma en cuenta que la llamada zona megalopolitana —o las siete zona metropolitanas de las ciudades de Puebla, Tlaxcala, Cuernavaca, Cuautla, Querétaro, Pachuca y la Ciudad de México— está habitada por 29.4 millones de personas. Si sólo se considera la Zona Metropolitana del Valle de México —las 16 delegaciones del Distrito Federal más 59 municipios mexiquenses y uno del estado de Hidalgo—, en ésta hay censadas 20.1 millones de habitantes. Y las proyecciones oficiales ubican ese último número en 26.3 millones para 2020.

Para “vender” su ambicioso proyecto del siglo XXI, funcionarios del gobierno peñista han llegado a estimar que se crearán cerca de 140 mil empleos; sin embargo, cuidadosamente han ocultado que, al final, serán menos de 15 mil porque la mayoría de los empleados del viejo aeropuerto, el AICM o Benito Juárez, serán despedidos y varias decenas de miles de puesto de trabajo serán temporales y en el sector de la construcción.

“La Primera etapa del proyecto —precisa Encinas— comenzará a construirse en 2015 y se espera que para 2020 cuente con tres pistas de operación simultánea, de las cuales dos se adecuarán para operaciones de largo alcance y tráfico comercial (…) un edificio terminal de 550 mil operaciones, lo que lo colocaría, considerando el movimiento de personas de 2013, en la vigésima posición a nivel mundial.

”La inversión proyectada resulta sorprendente, más aún cuando (…) se destinará principalmente a asumir los elevados costos de construcción derivados de las características topográficas de un sitio inadecuado para una obra de esa magnitud y naturaleza, así como del desarrollo urbano que lo pretende acompañar, ya que la mayor parte de los presupuestos se usará para obras hidráulicas para evitar inundaciones, así como costear los pilotes y cimientos que permitan asentar un aeropuerto de tal magnitud en zonas cenegosas que registran acelerados ritmos de hundimiento”.

El trabajo se da en tres vertientes: planeación regional, ordenamiento territorial e impactos ambientales del proyecto. Pero el gobierno ya ha marcado las reglas del juego y está decidido a gastar. De los 169 mil millones de pesos que se invertirán en la primera etapa a 2020: 58 por ciento o 98 mil millones serán de origen público y el restante 42 por ciento o 71 mil millones de la iniciativa privada. “El proyecto establece la necesidad de un fondo inicial de mil millones de dólares de financiamientos bancarios en la primera fase y de mil 500 millones de dólares de fondeo adicional con la comunidad financiera”.

Tirada la casa por la ventana, el libro descubre otras “pequeñas” trampas o letras chiquitas en las que poco se ha prestado atención: “El proyecto afirma de manera engañosa que no se incurrirá en deuda pública y que se logrará el apalancamiento financiero, a través de la banca y de inversionista nacionales y extranjeros, garantizando los préstamos e inversiones a través de bonos gubernamentales emitidos contra futuros operativos del propio aeropuerto. Es decir, el proyecto se financiará en el corto plazo con endeudamiento público garantizando una tasa de retorno acelerada”.

Peña logró engañar a los mexicanos durante los dos primeros años de gobierno. La euforia de las reformas quedó enterrada en el pasado y casi nadie se acuerda del fracaso que representó para su tío Alfredo del Mazo González la construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Toluca. Visto así, pues, el nuevo aeropuerto se construirá para renovar la esperanza de unos cuantos, políticos y empresarios, y la incertidumbre del resto de la población, pero ésta nada puede decir.

El bribón

* Luis Videgaray, actual secretario federal de Hacienda, tenía, antes del 2004, como cualidad principal, la de ser hermano del conductor de Televisa, Eduardo Videgaray. Pero ese brillante doctor en Economía no se conformaría con actuar a la sombra de nadie y comenzó casi en silencio una carrera meteórica al lado, primero, del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel y después con el sobrino, Enrique Peña, quien lo ubicaría en su actual cargo. En el 2014, a Videgaray se le descubrió una propiedad en Malinalco, Estado de México, que compró al Gripo Higa, la empresa constructora preferida de Peña y que tiene contratos en el país cercanos a los 50 mil millones de pesos. Videgaray, como Peña y la primera dama de México, Angélica Rivera, usan el poder que les confieren sus encargos para realizar oscuras transacciones que solamente los benefician a ellos. México apenas descubre a ese Grupo Atlacomulco en sus verdadera dimensión, pero toda esa historia ya estaba investigada y escrita por el periodista Francisco Cruz, quien documentó el paso de Videgaray por el Estado de México en el libro Los Golden Boys, editado por Planeta en el 2012. “Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo”, pronosticaba Cruz hace dos años.

 

Francisco Cruz Jiménez

Consumada la imposición, avalados los resultados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), desechadas las pruebas de compra del voto, ignorada la denuncia del periódico inglés The Guardian sobre la extraña —para evitar la palabra “comprada”— cobertura noticiosa de Televisa para favorecer a Enrique Peña Nieto y 72 años después, la profecía se ha cumplido.

Sobre Peña y su ascenso a la Presidencia se ha levantado toda clase de sospechas, como dudas sobre sus más cercanos colaboradores, Miranda Nava, en terrenos de amistad, y Videgaray, en el manejo de recursos públicos.

El PRI es un hervidero de versiones: que si Miranda es el operador negro, amo y señor de todos los dineros que los priistas usaron de manera irregular para la jornada del 1 de julio, que Videgaray es un triste parapeto. Y que, también, los recelos son parte del karma ineludible que persigue a los que tienen el corazón a la derecha y lo combinan con profundos conocimientos financieros y estómago todoterreno.

Desconfianzas hay para enumerar. De la muerte de su primera esposa Mónica Pretelini Sáenz, en circunstancias extrañas, hasta la muerte de Juan Armando Hinojosa García —hijo del empresario Armando Hinojosa Cantú—, luego de que el helicóptero en el que regresaba de una fiesta se estrellara, la noche del sábado 28 de agosto de 2012 en el municipio de Jiquipilco, al norte de Toluca.

Los saldos negros incluyen la ejecución de cuatro guardaespaldas de la familia Peña Pretelini en el puerto de Veracruz; la desaparición y muerte de Paulette Gebara Farah; la violenta incursión, represión y violación de mujeres en San Salvador Atenco; la criminalización de movimientos sociales y la invención de delitos para encarcelar a líderes sociales.

El manejo mediático hizo que la profecía “seis gobernadores saldrán de Atlacomulco. Y de este grupo compacto, uno llegará a la Presidencia de la República” se convirtiera en un mito fundante, como establece el doctor José Antonio González en su ensayo La profecía de Atlacomulco: rumor, leyenda y mito mágico-político; pero todavía se debe una explicación sobre el escandaloso número de mujeres asesinadas y desaparecidas durante el gobierno de Peña en el Estado de México.

Entre 2005 y 2011, durante el peñismo, en territorio mexiquense fueron asesinadas 922 mujeres, mientras que en 2011 se reportaron 600 desapariciones de niñas y jóvenes de entre diez y 20 años de edad. Pero también destaca la opacidad en la información.

Las cuentas pendientes se acumularon una tras otra: el Estado de México se convirtió, en el sexenio de Peña, en santuario para los grandes capos del crimen organizado, mientras el gobierno daba muestras sobre cómo se debe someter a un gremio: en 2008 torció y violó las leyes laborales —además de perseguir, reprimir y amenazar a un grupo de profesores— para impedir la creación del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México; o las cuatro exoneraciones a su tío Arturo Montiel Rojas.

Las sospechas brotan por donde se mire o donde uno se pare. El miércoles 16 de febrero de 2011 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entregó a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión el informe sobre nueve auditorías practicadas a los recursos federales utilizados por el gobierno del Estado de México en 2009.

Poco alentadores, los resultados mostraron el desaseo con el que manejaba el presupuesto público, debido a que de cada cinco pesos de recursos federales, uno fue malversado, lo que implicaba presuntas violaciones graves a la normatividad, desviaciones, usos ilegales tipificados y posibles daños al erario.

En el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal se observó como presunto desvío la cantidad de 2 mil 349 millones de pesos, de los cuales mil 198 millones no se transfirieron a Servicios Educativos del Estado de México (SEIEM), 331 millones se utilizaron para pagar a 948 personas que no se localizaron en ningún centro de trabajo del SEIEM.

Con 210 millones se realizaron pagos indebidos a 5 mil 642 trabajadores comisionados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, 182 millones de pesos en apoyos indebidos al sindicato, 150 millones en pagos a personas con siete categorías no identificadas en el catálogo de cargos y puestos, 149 millones en pagos a 92 mil 107 trabajadores por 15 conceptos acordados por un convenio estatal con el sindicato y no registrados en las reglas generales del Fondo de aportaciones para la educación y 44 millones de pesos de productos financieros que no fueron transferidos al SEIEM.

Adicionalmente, dentro de los denominados montos menores, se utilizaron 30 millones de pesos en gastos no relacionados con la educación básica, 25 millones en el pago indebido a 262 trabajadores por honorarios, 19 millones gastados en 361 trabajadores de centros clausurados, 5 millones dirigidos a 115 personas que no se localizaron, 4 millones para pagar a 30 trabajadores que pidieron licencia sin goce de sueldo y 102 mil pesos en pagos indebidos a siete trabajadores de la educación.

El resultado de las auditorías observa otros rubros como servicios de salud, infraestructura social, fondo de aportaciones múltiples, fondo para la educación tecnológica y de adultos, seguridad pública, fortalecimiento de entidades federativas, fondo metropolitano del Valle de México, entre otros.

Este sintético reporte evidencia la forma en cómo se utilizaron los recursos públicos en el gobierno encabezado por Peña. La mayor parte de los montos descritos contaba con sus respectivos pliegos de observaciones, que son el antecedente para definir posibles sanciones resarcitorias a los funcionarios públicos implicados.

Junto a Peña siempre estuvo, como consejero principal, su secretario de Finanzas, el doctor Luis Videgaray Caso, un consultor económico de 44 años de edad de quien no se tenían muchas, por no decir ninguna, referencia en el ámbito público, sino hasta que, a finales de su administración, Arturo Montiel lo contrató en 2004, un año antes del término de su encargo, para renegociar la abultada deuda del gobierno del Estado de México.

Tecnócrata formado en el equipo de Pedro Aspe Armella —secretario de Hacienda en el salinato y “jefe” de la tecnocracia moderna—, con quien trabajó durante varios años en la firma especializada Protego Asesores, Videgaray fue responsable de renegociar en aquel 2004 una deuda pública de 30 mil millones de pesos.

La noticia se difundió con todas las de la ley en un boletín del gobierno montielista: “El artífice del milagro cuya negociación se llevó diez meses es la firma Protego, encabezada por Aspe y Videgaray. En tanto, el instrumento será un fideicomiso maestro en el que cabrá la totalidad de la deuda, cuyo respaldo único serán las participaciones del gobierno federal hacia el Estado de México”.

Cuando un reportero preguntó qué pasaría si el futuro gobernador intentaba hacer alguna enmienda, la respuesta fue simple: “El fideicomiso maestro está autorizado para apretar las tuercas, cobrarse a lo chino vía las participaciones federativas; cancelar los beneficios de la tasa fija o reducir los plazos de vencimiento del principal”.

Con esa frase de profeta, impuesto por Montiel, Videgaray llegó al gabinete estatal el 16 de septiembre de 2005. Fue ése el día del inicio del gobierno de Peña. En mayo de 2008, convenció a éste para entrar en otra renegociación: la de 25 mil 175 millones de pesos, u 87 por ciento de la deuda total.

Videgaray está lejos de ser una persona impreparada: según su hoja de vida, cursó dos carreras a la vez —derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM)—. Además, es doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Pues bien, aquello fue un milagro a medias, porque el nuevo gobierno se comprometió a pagar, durante cinco lustros y por concepto de intereses, más de 56 mil millones de pesos, un promedio de 2 mil 270 millones 785 mil pesos anuales.

Los mexiquenses pagarán a los bancos el equivalente a tres deudas públicas en 25 años. Como lo puso en una de sus columnas el periodista local Macario Lozano: “Para liquidar los empréstitos con todo e intereses se necesitará lo que resta del gobierno de Peña, los siguientes cuatro sexenios completos y, al menos, la mitad de un quinto periodo, siempre y cuando no haya más endeudamientos o una nueva renegociación”.

Protego es un nombre clave, por su relación con Aspe Armella. Sobre él, el joven periodista mexiquense escribió en junio de 2010: “El futuro financiero de Televisa es celosamente custodiado por Aspe, presidente del Consejo de Administración y ex secretario de Hacienda, forjador de la célebre frase de que el desempleo en este país era un ‘mito genial’.

”Experto en economía, conocido como ‘el ángel de la dependencia’, Aspe mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con los gobiernos locales. En la administración de Montiel fue el artífice, a través de Protego, dirigida por Videgaray, de la restructuración de la deuda. La influencia de Protego en el manejo de las finanzas públicas mexiquenses se extendió hasta el gobierno de Peña, quien al inicio de su mandato nombró al joven tecnócrata Videgaray como su secretario de Finanzas, cargo al que renunció en el primer trimestre de 2009, cuando fue inscrito en la lista de los diputados federales plurinominales. Y ya en San Lázaro se apropió, nada más, de la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, una de las tres más poderosas.

”La bitácora de Protego revela que ha conseguido para el gobierno de Peña un crédito simple de 160 millones de pesos, un crédito de corto plazo revolvente por 500 millones, además de encargarse del refinanciamiento de Certificados Bursátiles a través del Fideicomiso Maestro, en una operación que representó 570 millones de pesos.

”Protego representó durante años la empresa más exitosa del intelectual de las finanzas; sin embargo, en 2006 la firma fue adquirida por el grupo financiero estadounidense Evercore Partners, en una transacción de 7 millones de dólares, bajo la cláusula de que todo el equipo de Aspe se adhiriera a la nueva estructura que quedó copresidida por el propio ex secretario de Hacienda.

”La firma se promueve en la Red como una empresa líder fundada en 1996 y que ha estructurado más de 100 transacciones de banca de inversión como colocaciones de capital privado, financiamiento de proyectos de energía, restructuraciones financieras, fusiones y adquisiciones y financiamiento a estados y municipios. Y en 2005, antes de ser vendida a Evercore Partners, registró ventas por 19.5 millones de dólares.

”La fortuna amasada por Aspe hoy le permite participar al lado de empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean y la firma centroamericana TACA en la administración de la aerolínea de bajo costo Volaris, que encontró en el Aeropuerto Internacional de Toluca todas las facilidades para establecer su base de operaciones.

”Aspe no sólo preside el Consejo de Administración desde la fundación de la aerolínea, sino que también supervisa 25 por ciento de las acciones a través del fondo de inversión internacional Discovery Americas que fundó en 2003 en sociedad con Discovery Capital Management, pero además se prevé que, con la inminente salida de Grupo Televisa de Azcárraga Jean e Inbursa de Carlos Slim, el fondo capitaneado por Aspe se apodere de otro 25 por ciento de acciones.

”Aspe Armella es también el máximo responsable de la catástrofe económica que estalló en México a finales de 1994, cuando apenas había dejado la titularidad de la SHCP, y también es señalado por enriquecimiento ilegal al amparo del poder que detentó como titular de la dependencia.”

 

Atando cabos

 

Muy tarde, en 2011, cuando Peña se encaminaba a la Presidencia y Videgaray había consolidado su poder, los mexiquense se enteraron de que la deuda real superaba los 52 mil millones de pesos y que, incluida la de los municipios, aumentaba hasta 75 mil millones de pesos.

Carlos Madrazo Limón, diputado local panista en esa época, hizo una precisión el miércoles 30 de noviembre de 2011. La deuda pública se ubica en 75 mil millones de pesos; es decir, 52 mil millones, un “poquito” más, de lo que se debía al 16 de septiembre de 2005, cuando Peña tomó posesión como gobernador.

Presidente de la Comisión de Vigilancia del Órgano Superior de Fiscalización de la Legislatura mexiquense, Madrazo precisó que, del total del adeudo, 52 mil millones 147 mil 329 pesos correspondían al gobierno estatal. El de los ayuntamientos sumaba 14 mil 454 millones; el de los organismos de agua, 8 mil 553, en tanto que los sistemas del DIF municipales tenían un adeudo de 227 millones de pesos.

Ese mismo año, el 11 de marzo, el libro Información programática y rendición de cuentas. Claves para entender el uso indebido de los recursos públicos en el gobierno de Enrique Peña Nieto denunció un desvío por 13 mil 365 millones de pesos ejercidos en 2008.

José Guadalupe Luna, diputado local por el PRD, explicó que esa cantidad se incrementó, en diversos programas públicos, en una proporción que no correspondía con el cumplimiento de las metas de cada uno. Y sugirió que ese dinero habría terminado en la operación electoral en favor de las campañas del PRI en 2009.

El periódico Reforma publicó el 12 de marzo de 2011: “En ese año fueron presupuestados 114 mil millones de pesos, pero el gobierno mexiquense recibió 32 mil millones adicionales de la administración federal.

Oficialmente, dichos recursos fueron aplicados en 64 programas, pero, de acuerdo con el libro, cuyo autor es asesor financiero del PRD, se distribuyeron en forma irregular y violatoria de la Constitución. […]

Del total de excedentes federales, 13 mil 365 millones no impactaron en las metas de los programas a los que fueron destinados”. Atrapado con las manos en la masa, ese mismo día el secretario de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings —quien heredó el puesto de su amigo Videgaray—, negó que haya existido algún desvío de recursos.

Luego cantinfleó un poco. Muchas metas establecidas en el gasto estatal, señaló, son cualitativas y no sólo cuantitativas. Sólo él sabe qué exactamente quiso decir. La duda se quedó para siempre en las páginas del libro, editado por la bancada del PRD en la Legislatura mexiquense.

Aunque en 2004 llegó al Estado de México, todavía se sabe poco sobre Videgaray. Por eso, hay que conocerlo, en parte, a través de lo que las publicaciones dicen de él o de sus acciones, y cómo lo dicen, o hacerlo a través de lo que comentan los periodistas toluqueños, con quienes ha tenido más contacto, o de algunas situaciones extrañas, por llamarlas de una manera generosa.

Por ejemplo, tres semanas antes del 1 de julio de 2012, la sede priista del Estado de México en Toluca decidió hacer remodelaciones en su edificio, ubicado en la avenida Alfredo del Mazo, al norte de la capital. Para ello contrató a un albañil para que tirara una barda interna y ampliara el espacio.

Ese hombre había trabajado anteriormente para los priistas en la construcción de bodegas ubicadas en el valle de México y en el periodo electoral había participado en la construcción de al menos tres de ellas. Pero esta vez era distinto. Laboraría por la madrugada, en una sección que no conocía. Lo haría solo, pero rodeado de al menos 20 policías, que se limitaban a observarlo derrumbar aquella pared.

Finalmente aceptó las condiciones porque le pagaban bien y comenzó su tarea. No tardó mucho en echarla abajo. Detrás de aquella pared encontró un enorme cuarto lleno de bolsas negras, que empaquetaban algo. El escombro había caído cerca de algunas de ellas y le impedían trabajar adecuadamente, por lo que decidió quitarlas, reacomodarlas en otro lugar.

Así, de un puntapié intentó hacerlo pero la bolsa se abrió. El contenido se desbordó y dejó boquiabierto al albañil. Decenas de fajos de billetes se desparramaron por el suelo al mismo tiempo que sonaba una alarma y los policías rodeaban y detenían al desafortunado alarife.

Sin explicar nada, lo retuvieron ahí, amarrado, hasta que llegó El General, el jefe de seguridad de aquella zona fantasma, y lo interrogó más divertido que preocupado.

Como pudo, el trabajador le explicó lo sucedido. El General, con voz suave, ordenó a los policías que lo liberaran, y al asustado hombre, que siguiera su trabajo. “Nomás no digas nada, cabrón”, fue la recomendación final. El albañil terminó la ampliación y se apresuró a salir.

No pudo evitar, por más que quiso, mirar que aquellas bolsas de basura negras, del tamaño de un hombre, eran metidas a camionetas Van negras, con los vidrios polarizados. Luego llegó a su casa, se emborrachó y se lo contó a su mujer.

La sospecha, por decirlo de alguna manera, de que el aspirante priista presidencial Enrique Peña compró las elecciones del primero de julio será imposible de probar a pesar de relatos, testimonios y facturas que se han recabado por todo el país y que demuestran esa ilegalidad.

Las empresas involucradas con ese negocio han sido investigadas periodísticamente y se han encontrado verdades que no necesitan sino la voluntad de las instituciones para hacerlas legales. Televisa, Milenio y TV Azteca son los órganos informativos vinculados con Peña, cuyo equipo supo que aquellos escaparates serían insuficientes. Así, sumó los esfuerzos de Monex, una casa financiera que triangula dinero y se dedica al negocio de los depósitos electrónicos en tarjetas de prepago y los unió al de las tiendas Soriana, cadena de supermercados que trabaja habitualmente con el gobierno del Estado de México, que le ha comprado hasta 4 mil millones de pesos en mercancías los últimos años.

Por complicado que sea, el camino que sigue ese dinero y cuyas cantidades rebasan los topes de campaña autorizados por el IFE, el organismo encargado de organizar las elecciones federales, es rastreable.

Otras compañías se sumaron al esfuerzo priista por ganar la Presidencia de México. Incluso, hubo algunas que surgieron de la nada y cuyos dueños son obreros, albañiles y hasta un muerto. En otros escenarios, los dueños de aquellos negocios tienen nexos con personalidades priistas que operaron en todos los niveles la campaña del sobrino de Arturo Montiel, como sucedió con el Grupo Empresarial Tiguan S.A., involucrado con las tarjetas electrónicas de Monex y que ya en 2011 le vendió al PRI mexiquense 2 millones 554 mil pesos en relojes de mano, cilindros para agua y cubetas, para la campaña del actual gobernador mexiquense Eruviel Ávila.

Coordinador de campaña de Peña, Videgaray fue también jefe de las ansiedades gubernamentales de Ávila. Durante mucho tiempo, el mayor blasón de Videgaray fue ser el hermano inteligente de Eduardo Videgaray Caso, un conductor y humorista de Televisa que salía en programas de concursos o presentando videos musicales.

Estudiante aplicado del ITAM, Luis encontró acomodo en el despacho-negocio de Pedro Aspe Armella, un ex secretario de Hacienda cuyos días de gloria transcurrieron en la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Su firma Protego se dedica a reinventar las deudas públicas de los estados mexicanos, entre otras cosas, y hasta Toluca llegó el joven Videgaray, enviado por Aspe, para que le resolviera a Montiel y a Miranda Nava el embrollo que habían hecho de la cuenta pública mexiquense.

Tan bien le fue a Videgaray que pronto se codeó con la crema y nata del Grupo Atlacomulco y se integró sin dificultades a los Golden Boys, el selecto club formado por Montiel que escogía a lo más granado de la política mexiquense y que exigía ser joven, más o menos guapo, pero muy ambicioso, y que sirviera sin chistar las órdenes de aquel ex gobernador. Ni la inteligencia ni la educación eran necesarias.

En los Golden Boys se fortaleció la carrera pública de muchos políticos como Peña, Miranda, Videgaray, Laura Barrera, los hermanos Del Mazo Maza y una larga lista que incluía, faltaba más, a los parientes dilectos de ese ambicioso Arturo.

Videgaray se hizo de la Secretaría de Finanzas cuando Peña Nieto le encargó de administrar el “negocio familiar” —llamado gubernatura—, desde el palacio de la avenida Lerdo en Toluca. Luego fue diputado federal y desde ese cargo aprendió lo que le faltaba, que fue poco pero que le dio estómago para desprenderse de lo que no necesita la exigencia política.

Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo, aunque Peña envió los primeros guiños en un viaje que hizo a Nueva York, a mediados de noviembre de 2011, durante su precampaña presidencial. Y a propósito de esa visita, el 30 de abril de 2012, David

Luhnow escribió para el diario estadounidense The Wall Street Journal que Videgaray dejó satisfechos a los inversionistas en Estados Unidos. “Peña le dio a los inversionistas de Wall Street una idea de cómo sería su gobierno cuando llegó a Nueva York acompañado de una sola persona.

Mientras la mayoría de políticos mexicanos viajan con una verdadera corte, Peña llegó a finales de 2011 acompañado sólo por Videgaray, su jefe de campaña, asesor más cercano y tal vez el mexicano más influyente cuyo nombre pocos conocen.”

Si bien ambos fueron sometidos a una intensa sesión de preguntas, Luhnow recordó que “Peña es considerado un político fotogénico, pero carente de mucha sustancia; recibió buenos comentarios.

Pero, para algunos, la verdadera estrella fue el economista convertido en político sentado a su lado, quien es visto como el cerebro detrás del candidato”. Las intervenciones de ese hombre al lado de Peña impresionaron no sólo a los inversionistas, sino a algunos especialistas independientes, según los informes de Luhnow. “Un economista de Wall Street que escribe un boletín bisemanal dijo que Videgaray hizo preguntas detalladas sobre temas que él (el economista) había cuestionado durante el último año. Videgaray había hecho su tarea, lo cual no ocurre con muchos funcionarios mexicanos últimamente. […] Peña tiene cuatro asesores importantes: Videgaray, Videgaray, Videgaray y Videgaray, dijo en broma un alto dirigente del PRI.”

 

Recluta con sabor a Salinas

 

De aquel Videgaray que en 2004 llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador, y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto amarrándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco, escribió el 23 de julio de 2012 el periodista Miguel Alvarado, quien se ha convertido en uno de los mayores críticos de la clase gobernante del Estado de México.

Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como Harry Potter por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos.

“La miseria de la cual dice venir —señaló Alvarado— no cuadra con el actual político, comprador delirante de elecciones presidenciales, artista burdo que no pudo mantener en la discreción los tratos que terminaron de deslegitimar a su jefe eterno. Su padre biológico, Luis Videgaray Alzada, murió joven, pero como empleado de la banca cultivó relaciones que años después aprovecharían los hijos. A ese padre le dio tiempo de fundar, el 15 de octubre de 1958, el Instituto Mexicano de Valuación con Antonio Fraga Magaña, alto funcionario de la banca y hermano de Gabino Fraga Magaña, prominente jurista y magistrado de la SCJN que fue siempre destacado representante de las élites posrevolucionarias.”

“La familia Fraga no sólo es priista de toda la vida, como reconoció Gabino Fraga Mouret, propietario del Grupo de Abogacía Profesional (GAP), sino que sus hijos Emilio y Gabino han prestado sus servicios a ese partido. […] Emilio Fraga Hilaire, dueño de la empresa Importadora y Comercializadora Efra que en la campaña presidencial pagó a Monex 91 millones de pesos por el servicio de un programa de monederos electrónicos, presuntamente usados para la compra masiva de votos a favor del PRI, aportó cuotas como militante entre 2000 y 2001. […] Su medio hermano Gabino Fraga Peña fue coordinador regional de compromisos de campaña de Enrique Peña Nieto en Tlaxcala y contratista del gobierno del Estado de México”, escribió Anabel Hernández el 22 de julio de 2012 en una nota para el periódico Reforma.

Nada es casualidad y nadie sabe para quién trabaja ni puede confiar en quienes contratan para contar dinero ajeno. La muerte de Juan Armando Hinojosa García, hijo del empresario mexiquense Armando Hinojosa Cantú, ha levantado toda clase de sospechas luego de que el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Jiquipilco.

En otras fechas, el accidente sería eso, un error de alguien. Pero sucedió cuando el proceso electoral presidencial involucraba una demanda por fraude y compra de votos. Y la familia Hinojosa, que facturó unos 23 mil millones de pesos en la administración mexiquense de

Peña, se veía como parte del entramado que los lopezobradoristas denunciaron como parte del plan priista que tiene a Peña en Los Pinos, advirtió el periodista mexiquense Miguel Alvarado.

Sobre la muerte del hijo del empresario —quien estuvo casado con Rosa Herrera, hija del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera—, se sabe que, antes de su muerte aquella noche del 28 de agosto de 2012, abandonó el hotel Cantalagua, en Contepec, Michoacán, donde se realizaba una fiesta para celebrar el cumpleaños desfasado de Peña. Y ahí estaban, entre otras figuras públicas, Videgaray, Miranda, Elba Esther Gordillo y el propio presidente electo.

Hinojosa García, de 30 años y con domicilio en el Fraccionamiento Providencia de Metepec, abordó, cerca de las 11 de la noche, uno de sus helicópteros de la marca Augusta, modelo 109 y que alquila a funcionarios mexiquenses desde hace años, para volar al aeropuerto de Toluca, a media hora de distancia. Pero en el camino se le atravesaron el mal tiempo y la impericia del piloto, un oficial de primera línea porque tenía que llevar a destino a políticos que no perdonan. Incluso, altísimos árboles fueron involucrados en ese desastre, que comenzó el sábado 28 de julio y terminó el domingo por la mañana, cuando el ejército y la policía encontraron los restos.

La muerte de Hinojosa García sigue sin desviarse un ápice de la línea de intriga y terror que la autollamada política de alto nivel practica desde tiempos de don Porfirio Díaz: quien no sirve a los intereses en turno, a pesar de su foja de servicios, debe ser desarticulado, por el bien de todos. Unos optan por el destierro diplomático. Otros, por la sumisión, el silencio y el retiro de la vida pública. Otros vuelven a obedecer, pero algunos pocos deben sacrificarse.

La barbarie del poder, apuntaló Alvarado, alcanza para todos. Los Colosio, Posadas, Mouriño, Blake, los mismos Salinas, los Ruiz saben de esas historias. A Juan Armando Hinojosa García, el joven entusiasta que se encargó de la logística en la campaña presidencial priista, todavía le alcanzó para estar en Cantalagua, propiedad de la extensa familia de Peña Nieto y que administra Mayolo del Mazo, empresario local enriquecido a la sombra de sus poderosos parientes políticos desde hace años.

A raíz de que Hugo Piña, director general de Seguridad Pública de la entidad, falleciera luego de que su helicóptero cayera sobre el edificio de la Procuraduría mexiquense en 2000, las naves estatales fueron depuradas porque Arturo Montiel era pasajero cotidiano de aquellas veleidades.

No fue sino hasta 2006 cuando la flotilla quedó por fin saneada. Curiosamente, Videgaray, entonces secretario de Finanzas, supervisó la venta de 12 helicópteros a la empresa Augusta, por 8 millones de dólares y que se integraría a un capital total de 13 millones de dólares que la misma Augusta facturó para entregar tres aeronaves nuevas.

El gobierno de Peña gastó 17 millones de pesos al año por mantenimiento y combustible. Luego, el remplazo de Videgaray en la Secretaría de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings, completó compraventas por hasta 15 millones de dólares totales. Otros tres Augusta se agregaban a la flotilla estatal, pero además se adquirían tres helicópteros Koala a la misma empresa, que prometió enviar un último embarque con otras tres unidades.

Hinojosa García era el encargado de Logística de la campaña de Peña. Oficialmente, preparaba la llegada y salidas del entonces candidato priista a las diversas plazas que recorrió en las giras. Le rendía cuentas a varios, entre ellos al encargado de las negociaciones del PRI para obtener fondos y apoyos económicos, Luis Miranda Nava, secretario de Gobierno con Arturo Montiel y el propio Peña.

A Miranda se le ubica como el verdadero operador de la campaña presidencial, con un poder absoluto sobre el coordinador Videgaray, contratado para figurar en público por su aparente récord intachable. El 2 de agosto, el senador petista Ricardo Monreal exhibió públicamente una cuenta bancaria de Videgaray desde donde se habrían triangulado recursos dirigidos a las campañas presidenciales, ahora en el Estado de México. La cuenta, abierta en el Scotiabank a nombre del gobierno estatal, presentaba millonarios depósitos a partir de febrero de 2012, cuando se registró uno por mil 30 millones 724 mil 699 pesos.

Según la denuncia, esa cuenta era administrada por Videgaray, coordinador de las campañas de Peña, y en su momento del ahora gobernador mexiquense Eruviel Ávila, y tiene el número 03800806935. Recibió depósitos desde otra cuenta abierta en BBVA Bancomer. Según los números de Monreal, hubo desde febrero cinco depósitos, que juntos daban la cantidad de 8 mil 600 millones de pesos.

La relación de estados de cuenta —que se hizo pública— número 806935, con número de cliente 123941073, indicó que en marzo de 2012 se depositaron mil 621 millones 304 mil 570 pesos; en abril, se registraron 2 mil 584 millones 595 mil 854 pesos; en mayo hubo en la cuenta 3 mil 195 millones 35 mil 23 pesos, y en junio se realizó un último depósito por 250 millones 73 mil 878 pesos.

Videgaray, por su parte, calificó de “absolutamente falso” el informe del senador. El jueves 6 de septiembre, el todavía secretario de Finanzas del gobierno mexiquense, Raúl Murrieta, aceptó que durante la campaña presidencial, desde su dependencia, se hicieron tres depósitos millonarios a particulares, pero aseguró que se trató de un error.

En una comparecencia ante la Legislatura local en Toluca, admitió que durante y después de la campaña presidencial hubo tres errores en los registros de las cuentas bancarias del gobierno mexiquense.

Uno de esos pagos, explicó, fue reportado en el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), donde el particular Marcos González Pak apareció como beneficiario de 50 millones de pesos. Sin especificar montos ni nombres, mencionó que los otros depósitos se hicieron después de los comicios del 1 de julio.

La mea culpa de Raúl Murrieta cayó como balde de agua fría porque, en su momento, el PRI aseguró que los documentos presentados por Monreal eran falsos.

Durante aquella visita a Nueva York en noviembre de 2011, se hizo hincapié en el sentido de que las huellas de Videgaray ya se notaban con claridad en las propuestas de Peña, que incluían una reforma tributaria y un ambicioso plan para abrir el sector de los hidrocarburos a inversionistas de la iniciativa privada.

Peña, escribió Luhnow en The Economist, “buscará reformar rápidamente la Constitución para permitir que las compañías privadas se asocien al monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en la exploración y producción de crudo, además de invertir abiertamente en refinación. […] El que un candidato del PRI abogue por la apertura del sector energético es histórico. Después de todo, el PRI nacionalizó  la industria petrolera en 1938, un acontecimiento que celebró por décadas como el momento que definió el nacionalismo mexicano. ‘Ya es hora de que nos quitemos estas ataduras ideológicas’, dijo Videgaray.

[…] Debido a su formación técnica, Videgaray es considerado como alguien pragmático y ajeno a los círculos políticos tradicionales. Las críticas en su contra son escasas, incluso entre sus rivales políticos. La cuenta de Twitter del presidente Felipe Calderón muestra que la primera persona fuera de su partido a la cual siguió fue a Videgaray. […] No obstante, los críticos aseguran que la dependencia de Peña en Videgaray subraya sus falencias como candidato. Peña lo necesita ahora, dijo un legislador del opositor Partido de la Revolución Democrática. ¿Pero qué pasará cuando estén en el poder? ¿Y cuánto cambiará el poder a Luis?”

Muchos se preguntaron sobre el significado de la reforma tributaria, el plan para abrir algunos sectores de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la iniciativa privada y algunos señalamientos sobre el sistema de salud.

Sólo encontraron una respuesta: el peñismo intenta crear un sistema universal, de seguridad social, que implica el seguro de desempleo, acceso a la salud, pensión para la vejez y seguro de riesgo de trabajo pero se hará sólo si se aprueba la reforma fiscal integral que eliminará, todavía más, si se puede, impuestos a los empresarios, a cambio de aumentar los gravámenes al resto de la población —en especial el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a medicamentos y alimentos.

En otras palabras, se pondrá en marcha el Seguro Popular de los panistas, pero con un aumento generalizado de impuestos; se busca que prevalezca el actual modelo de economía de libre mercado en beneficio de las grandes empresas que controlan la dinámica económica mexicana, con mano de obra todavía más barata, mientras se concreta abrir Pemex y la generación de energía eléctrica a la inversión privada, aunque ya más del 50 por ciento de la generación está a cargo de empresas privadas, las que se la venden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Dicho sea de paso, quieren legalizar la situación y extenderla.

Si hay razón o no en los señalamientos, ya se verá. Pero de que hay influencias superiores a Videgaray, las hay. Él ya las probó y le dejaron un sabor amargo. En mayo de 2010, el periodista Alberto Aguirre escribió en la columna que publica en El Economista: “Pero no todo es política entre la fuerza mexiquense. Una historia reciente así lo comprueba. Resulta que Videgaray había consultado con el personal de la oficina del gobernador Peña si tendría una fecha disponible, entre marzo y abril. Quería asegurar que su ex jefe —Videgaray ya era diputado federal— estuviera presente en la fiesta que ofrecería, después de la primera comunión de su primogénita. ”Después de las vacaciones de Semana Santa, le respondieron. El segundo sábado de abril, completaron más adelante. Así pues, el legislador y su esposa se abocaron a preparar el banquete, al que Peña y su actual pareja, la actriz Angélica Rivera, serían invitados de honor… no obstante que entre ambas mujeres ha habido una relación ríspida. Belicosa.

”Todo estaba listo. Se giraron las invitaciones. La catedral estaba apartada… pero tres días antes de la fiesta, llegó una llamada de la oficina de Peña, disculpándolo. No podría acompañar a su amigo en tan importante ocasión. El mismo sábado que Videgaray daba su fiesta, Angélica Rivera ofrecía otra, para celebrar la primera comunión de Fernanda, la menor de las hijas que tuvo con Jorge Alberto “El Güero” Castro. El padrino fue Enrique Peña Nieto.

”A esa fiesta sí se presentó el gobernador mexiquense. En la lista de invitados, la mayoría eran actores, productores y cantantes de Televisa. En la mesa de honor; sin embargo, llamó la atención la presencia de dos personajes cercanísimos a la pareja Peña-Rivera: el empresario Juan Armando Hinojosa —propietario de la constructora Teya, a quien le apodan El Rey Midas en territorio mexiquense— y el diputado local Ernesto Némer Álvarez.

”Ya se sabía que Rivera tiene un control casi absoluto sobre la agenda social del mandatario mexiquense. Al grado de que en el último cumpleaños de Peña hubo dos fiestas: una para la clase política y los aliados. Y otra, para el elenco de El Canal de las Estrellas.”

El portazo de La Gaviota hizo poca mella. Videgaray tiene muchas otras cualidades. Sabe, por ejemplo, rodearse de profesionales brillantes. A él y a Aspe se les atribuye el reclutamiento de otro verdadero Golden: el chihuahuense Emilio Lozoya Austin, a quien, de no sufrir un traspié político, se le augura un futuro brillante en la Presidencia de Enrique Peña Nieto.

Licenciado en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), maestro por la Universidad de Harvard y licenciado en derecho por la UNAM, Lozoya Austin es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, un tecnócrata que perteneció al primer grupo de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari —como director general del ISSSTE y luego como secretario de Energía—, al lado de personajes como Manuel Camacho Solís.

En marzo de 2012, Lozoya Austin, de 37 años de edad, y ya integrado plenamente a la campaña peñista como coordinador de Asuntos Internacionales, fue designado uno de los 192 Jóvenes Líderes Mundiales, elegidos de 59 países, por el Foro Económico Mundial de Davos, con sede en Ginebra, Suiza. “Dentro de la comunidad del Foro Económico Mundial, los Jóvenes Líderes Mundiales representan la voz para el futuro y las esperanzas de la nueva generación. Me siento especialmente orgulloso de los honrados de este año y confío en que sabrán abordar los desafíos a los que nos enfrentamos de forma efectiva, mediante nuevas ideas y una verdadera participación”, señaló Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro.

Esa distinción la recibieron 38 jóvenes de Asia Oriental, 19 de Asia Meridional, 46 de Europa, 15 de Oriente Medio y África del Norte, 18 de África Subsahariana, 37 de América del Norte y 19 de América Latina, Lozoya entre ellos.

“La posición de México ante el mundo ha perdido espacios a lo largo de los últimos 12 años. Después de haber gozado de una gran reputación en el ámbito global y diplomático durante más de 40 años, la imagen del país es cuestionada en el concierto internacional debido, principalmente, a los problemas que padece en materia de seguridad”, refirió Lozoya Austin en el amplio ensayo Una visión de México para el futuro, que escribió con Jorge Montaño Martínez, ex representante permanente de México ante la Organización de Naciones Unidas y ex embajador de México en Estados Unidos.

No dejó dudas sobre lo que piensa de los gobiernos panistas: “Tenemos 12 años con una relación deteriorada, desgastada, poco constructiva, y enderezarla deberá ser una de las prioridades del próximo Presidente. Es preocupante que en ningún ámbito —ni comercial ni migratorio ni de seguridad— hayamos tenido el menor avance”.

Integrante del Consejo de Administración de OHL —una de la empresas más beneficiadas por el gobierno de Peña Nieto en el Estado de México—, Lozoya Austin también ha condenado a las administraciones panistas porque han dado malos resultados en seguridad, han generado un incremento de la violencia, una baja inversión en infraestructura y un incremento del poder monopólico de los grupos empresariales hegemónicos.

Videgaray cumplió años el 10 de agosto de 2012. Es un nuevo político que, como lo dicen en Toluca, lo tiene todo. Si bien en privado no tolera a personajes muy cercanos a la profesora Elba Esther Gordillo, como a Mónica Arriola, la hija de ésta, ganó una elección, nadie le puede probar jurídicamente que hizo trampa en los comicios presidenciales y es amigo del “jefe de jefes”.

Además, tiene un hermano que trabaja en Televisa y es muy bueno para hacer cuentas. La vida le sonríe plenamente a un hombre que se gana el sustento con dinero público. La sonrisa, sin embargo, tendrá sus límites. Si el desarrollo político puede ser una primera realidad viciada, a su lado tendrá políticos de viejo cuño que pueden atragantarle el futuro. Ése es el caso de los ex gobernadores hidalguenses Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong.

Como quiera, a Videgaray le haría bien analizar la historia de los priistas de viejo cuño y sus malsanas pasiones políticas. Puede hacerlo con cualquiera, de los sexenios turbios de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas o al taimado de Adolfo Ruiz Cortines, el frívolo de José López Portillo, el oscuro de Miguel de la Madrid o el del “traidor”, como llaman los priistas al de Ernesto Zedillo Ponce de León. En todos, los “elegidos” se quedaron atrás o en el camino, valga decir.

Tanto poder lo tuvieron Gilberto Flores Muñoz, Ernesto P. Uruchurtu, Arsenio Farell Cubillas, Arturo El Negro Durazo Moreno, Manuel Camacho Solís, Alfredo del Mazo González, “el hermano que nunca tuve”, como lo llamaba De la Madrid, y Emilio Chuayffet.

Puede verse también, como buen segundo o segundón, en los zapatos del francés-mexicano José María Córdoba Montoya o en los del chihuahuense Liébano Sáenz Ortiz, marginados hoy de la responsabilidad política de “conducir” a un país.

La justicia del miedo

* “Pedir justicia es como caminar a ciegas en un terreno desconocido; nadie te explica a dónde tienes qué acudir o cuáles son tus derechos como víctima. Al contrario, siempre te recuerdan que el agresor tiene derechos”, contó el padre de una joven asesinada en el municipio de Atizapán de Zaragoza.

 

Anaiz Zamora Márquez/ Cimacnoticias

El Sistema Nacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SNPSEVM) aún no logra concluir la investigación sobre violencia feminicida en el Estado de México, que le ordenó un Juez de Distrito desde abril pasado, mientras que grupos civiles aseguran que las desapariciones de mujeres se incrementan a la par del temor de las familias por denunciar los delitos.

En diversos recorridos que Cimacnoticias realizó a municipios del Edomex, anteriormente gobernada por Enrique Peña Nieto –ahora titular del Ejecutivo federal–, se pudo constatar que el temor de las familias a represalias (por parte de autoridades o grupos criminales) ha acallado las denuncias de desapariciones y asesinatos de mujeres en la entidad.

Madres de víctimas de feminicidio y desaparición, que pidieron el anonimato por razones de seguridad, aseguraron tener temor de acudir a los Centros de Justicia, ministerios públicos (MP) o procuradurías locales debido a los malos tratos del personal judicial, y a que se han registrado agresiones a quienes exigen respuestas.

Algunas más dijeron que consideran “una pérdida de tiempo y de recursos económicos” acudir a las instancias de justicia, pues cuando lo hacen la respuesta común es que “no existe ningún avance en su caso”.

Las mujeres coincidieron en que debido a que muchas personas deciden no denunciar, las autoridades aseguran en los medios de comunicación que el feminicidio “no es tan grave”, pero la realidad es que hay un temor constante de las familias para alzar la voz.

Tal es el caso de las familias de tres jóvenes desaparecidas en el municipio de Tecámac, quienes en un primer momento denunciaron, pero ante amenazas recibidas desistieron y aunque organizaciones civiles mexiquenses exigen la ubicación con vida de las jóvenes, las familias decidieron no ejercer más presión.

“Un día fui a pedir informes sobre el avance en la investigación del caso de mi hija (a quien asesinaron a unas cuadras de mi casa); (pero) por la noche se metieron a mi casa y me golpearon; quiero justicia pero reclamarla es arriesgar mi vida”, contó una de las madres a Cimacnoticias.

Otra de ellas aseguró que acudir a los MP o a la procuraduría mexiquense “es revivir de la manera más cruda el dolor de la ausencia (de su hija)”, pues ha sido cuestionada por las autoridades sobre la forma en que “educó a su hija”, o la posibilidad de que ella haya sido responsable de su desaparición.

“Yo me tuve que conformar con que pusieran la foto y el nombre de mi hija (de 14 años de edad) en la lista de personas extraviadas y ausentes; me ayudaron con unas copias y yo saqué otras más, que pegué en todas las estaciones del Metro por las que ella pasaba”, relató otra de ellas.

Organizaciones mexiquenses aseguran que debido a la complejidad del Edomex ha sido muy complicado crear redes de apoyo entre las familias de las víctimas, por lo que mucha de la información que obtienen es con base en los diarios y con personas que de repente les cuentan los casos y les presentan a las familias.

“Pedir justicia es como caminar a ciegas en un terreno desconocido; nadie te explica a dónde tienes qué acudir o cuáles son tus derechos como víctima. Al contrario, siempre te recuerdan que el agresor tiene derechos”, contó el padre de una joven asesinada en el municipio de Atizapán de Zaragoza.

En días recientes se reportó que al drenar el canal de aguas negras conocido como Río de los Remedios (ubicado en una avenida sumamente solitaria y poco iluminada en los límites entre los municipios de Nezahualcóyotl y Ecatepec) fueron localizados los restos de personas desaparecidas.

De acuerdo con la información difundida por el diputado local por el PRD, Octavio Martínez, el total de cuerpos encontrados es de 21, mientras que la organización Solidaridad por las Familias asegura que los cuerpos ubicados en el Río de los Remedios no son los únicos, y que en total se han localizado los restos de 46 personas.

Según ambas fuentes, la mayoría de los cadáveres corresponden a mujeres.

En un comunicado, el gobierno del Edomex encabezado por Eruviel Ávila Villegas –quien se ha negado a recibir al Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), organización que pugna por la activación de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en el estado– se limitó a confirmar que se habían localizado restos, pero que aún se desconocía si “eran humanos”.

Desde diciembre de 2010, el OCNF y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) señalaron la extrema violencia que enfrentaban las mexiquenses, y solicitaron la activación de la AVG al SNPASEVM ante los 922 asesinatos de mujeres ocurridos entre 2005 y 2010, durante la gestión de Peña Nieto.

Ante la negativa del Sistema por investigar la violencia feminicida y eventualmente declarar la AVG, ambas organizaciones interpusieron un amparo, que finalmente y luego de varios intentos del gobierno federal por dar “carpetazo” al asunto, en abril pasado el Juez Noveno de Distrito mandató realizar la investigación.

Pese a que han transcurrido seis meses y las activistas han sido constantes en su demanda de una investigación urgente, hasta ahora no se conocen los resultados de la misma, que cabe mencionar realizan representantes de instancias gubernamentales.

En septiembre pasado Yuridia Rodríguez, asesora jurídica del OCNF, informó que las autoridades encargadas del informe se estaban limitando a pedir información al gobierno del estado y a  enviar cuestionarios a las víctimas y las organizaciones civiles.

Advirtió que por tanto el informe no implicaría ninguna sanción a las y los funcionarios que hayan incurrido en anomalías.

Debido a que el informe se realiza con base en el pasado Reglamento de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, no existe un plazo para que se presenten las conclusiones.

Feliz cumpleaños

* Al final, o al principio, si uno comienza a caminar desde el otro extremo, una playera de Peña Nieto, al estilo de Warhol recibe al visitante. El local es como todos, sólo que entendió las leyes del mercado –del tianguis, pues- y por menos de 15 dólares uno se puede llevar a su casa un bonito recuerdo del presidente de México. No son las letras con su nombre, en fondo rojo o blanco, como las 15 millones de camisetas que se repartieron en las elecciones del 2012. Es su cara bañada en color, mirando hacia arriba, hasta la victoria siempre, la del Grupo Atlacomulco, le diría al Ché si viviera.

 

Miguel Alvarado

Uno. Enrique Peña cumplió 48 años el 20 de julio. Su vida ha sido plena. Nadie como él ha conocido el éxito o lo que en México, se considera, es. En 1999 participaba en la campaña para la gubernatura del Estado de México que llevaría al priista Arturo Montiel a ganar aquellas elecciones. Lo hizo por poco. Apenas por una diferencia de 150 mil votos sobre el panista José Luis Durán Reveles, quien como nunca antes podía arrebatar el poder al PRI en el Edomex. Caro anhelo pero, como casi todas las oposiciones políticas, ilusorio. Peña fue llamado al gabinete de aquel Montiel que no se cansaba de señalar que los derechos humanos eran para los hombres, no para las ratas, para administrar la entidad. Pronto fue evidente la liviandad en aquel nuevo funcionario, extraído de la nada ante los ojos de la opinión pública, por otra parte desmemoriada y preocupada por lo inmediato, la comida diaria, no perder el trabajo.

 

Dos. Peña daba entrevistas a todo mundo. En la banqueta, preferentemente y cotorreaba con la prensa local, que le preguntaba sin ganas por números que nunca tenía a la mano. A nadie extrañaba la desmemoria de un secretario estatal pues casi todos eran así, se comportaban de la misma manera. El trabajo real descansaba en el equipo de asesores, que presentaban reportes y preparaban las comparecencias ante los diputados, teatro al aire libre que no significaba otra cosa que pérdida, pasatiempo de acrobacias. ¿Trabajo real?

 

Tres. Peña escaló pronto los limbos de la política. Dejaba uno para adentrase en otro, todavía más confuso pero lleno de esperanzas para el joven a quien la vida le ofrecía todo lo que una chica Cosmo cataloga como trendy, necesario o de perdida deseable. Parecía un hombre despreocupado y pronto trascendió su fama de galán de altos vuelos. Coqueto, tenía en público una sonrisa para todos, al menos la mano estirada y encantaba sin ambages porque tenía ese aire de novela de Televisa que después sería una de sus bazas portentosas, a falta de una propuesta intelectual o administrativa. Todavía no existían los tabloides rosas, tan importantes en la vida de Peña en los años por venir y que le darían un impulso electoral sin precedente a cambio de 800 millones de pesos en menos de seis años. Ese negocio, el mejor de su vida, lo ha llevado ahora a romper paradigmas. Las ventas de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, una paraestatal que provee, corrupta y todo, inmanejable y todo, la mayor parte de los recursos para subsidios y excedentes a estados y municipios. No está mal por 8 millones de pesos.

 

Tres. La foto del Ché, la más famosa, la de Korda, se pierde en un mar de camisetas en el mercado de la terminal en Toluca. Icónica, atravesó tres generaciones para todavía confundir al que la mira. Casi todos conocen el nombre del Ché y algunos la historia de aquella foto, pero son los menos los que lo miran sin asociarlo a Benicio del Toro, a Gael García. Ni modo, son los peligros del cine de calidad hecho en Estados Unidos y vendido como contestatario, como si la maquinaria ésa pudiera apuntarse a sí misma, destructora, sin alma. Nunca lo haría. Las torres neoyorquinas mataron a los empleados, no a los dueños del espanto. En la terminal los textiles se han apropiado del alma de otros, incluso de la virgen de Guadalupe, milagrosa y exigente y gracias a dios la han modificado hasta la saciedad. Virgen delgada, no morena sino rubia, porta lentes al estilo de Katie Perry y enseña los muslos, redondos, casi modelados por las pantagruélicas cremas Goicochea, quitando várices y arrugas en un dos por tres que conquista la indignación pero también el apapacho popular. El fervor católico también es risueño y se burla de sí mismo, so pena de perder la eternidad en un instante de pecador derroche y se arriesga a llevarse la playera, con fondo azul o negro, cómo lo prefiere la damita, porque ser virgen en los tiempos del Ché, de las camisetas del Ché, es más un estorbo que una virtud a negociar. Lo impreso, impreso está y no hay nada que pueda retractarlo. Después de Perry las imágenes son cualquier cosa. Carlos Santana, la mota, el Komander, Los Tigres del Norte, El Chapulín Colorado, Oribe Peralta y Memo Ochoa enseñorean los pasillos, ente calcetines -a 3 por 20 varos- y los cigarros chinos, ambulantes pero con la digna marca del Marlboro en sus profundidades cancerígenas. Al final, o al principio, si uno comienza a caminar desde el otro extremo, una playera de Peña Nieto, al estilo de Warhol recibe al visitante. El local es como todos, sólo que entendió las leyes del mercado –del tianguis, pues- y por menos de 15 dólares uno se puede llevar a su casa un bonito recuerdo del presidente de México. No son las letras con su nombre, en fondo rojo o blanco, como las 15 millones de camisetas que se repartieron en las elecciones del 2012. Es su cara bañada en color, mirando hacia arriba, hasta la victoria siempre, la del Grupo Atlacomulco, le diría al Ché si viviera. Son pocas las que hay porque vuelan y además hay cierto resquemor para venderlas. La imagen de Peña en una prenda se asocia a la falta de respeto, a hacer bisne sin su consentimiento. Porque al fin y al cabo es su cara y no recibe regalía ninguna. También pesa aquella parte bien sabida de la impunidad del poderoso. ¿Y si me rompen la madre? ¿Y si me cancelan el contrato? ¿Y si me clausuran el local? Porque el Ché vale más muerto que vivo y con Peña, de este lado de la tarima, todo es pirata, pirateable. El mensaje se ha recibido. Todo se vende. Lo malo es que no tenemos nada. Y nadie se pone su camiseta.

 

Cuatro. No le quedó de otra que aprender las artes del diablo. O las de dios, que a la hora de hacer las cuentas entrega los mismos números, y hacerse de tripas, corazón. Aprendió que el poder no es cuestión de capacidad sino de pertenecer a la familia adecuada y hacer valer derechos tan arraigados en la conducta humana que gustosa acepta la esclavitud siempre y cuando se respeten horarios de oficina, fines de semana futboleros y para los más chidos su dosis de Joe Division, los aullidos de Morrison o del profeta post-apocalíptico Justin Bieber. El poder no se comparte. O sí, si conviene. O no, si no conviene. Lo que sí se comparte es el pastel y los parabienes y las salutaciones públicas. Las privadas no, porque no se sabe lo que pueda suceder. Ese oficio de simulaciones arrincona sin miramientos lo indeseable, inapropiado. De vez en cuando permite un vistazo a lo inútil que resulta la presidencia, la figura del Ejecutivo, realeza de cuento chino que al mexicano le cuesta la mitad del presupuesto federado.

 

Cinco. El cumpleaños 48 del presidente se destacó por su sobriedad. Pública, al menos. No hubo festejos para recordar, como cuando era más joven y era menos temerario, no tenía miedo. Casi toda la corte política realizó su propio ensayo cumpleañero. Eruviel Ávila, por ejemplo, le llevó pastel y mariachis. Lo felicitó y de pasada hizo las paces consigo mismo. Lo que un pastel de chocolate puede llegar a significar en los tiempos de la señorita Laura se confunde con La Higuera del Ché en esa otra historia, la que pudo ser, la que le que falta un paso, cinco minutos, una llamada. El pastel, dedicado también a la plebe, trasmitió la felicidad de un pueblo jodido que mira a su jerarca darle la cara, aunque sea por el Canal de las Estrellas, explicar hasta con manzanas los beneficios de sus políticas económicas y otras lindezas. Peña Nieto es, en verdad, un gestor revolucionario y al paso que va algo hará estallar. Algo.

 

Seis. Eruviel festina. Está de plácemes y lo demuestra con una sonrisa. Un impasse apenas perceptible en su trabajo cotidiano, que consiste en mantener la calma, la neutralidad y aceptar el vasallaje desde la Federación. No hay mal que por bien no venga y sabe que si cumple con eso que sólo puede palparse desde la perspectiva de un negocio privado con el dinero público, está del otro lado. Eso significa continuar su carrera política, que se entiende por obtener presupuesto para sus necesidades personalísimas. Es un hombre bueno metido en una actividad que todo lo pudre. Sólo puede decir que sí o que no, como lo ha demostrado, pero elige decir que sí cuando debe decir que no. La diferencia para él es poco significativa cuando, estadista, ofrece 3 millones de pesos por la captura de seis criminales. Y otros tres millones por un grupo de 12 personas. No hay ningún político o líder sindical. Ni siquiera golpeadores o guardias blancas. Todos malos, eso sí, malos como la ley lo dicta. Como los 23 muertos en Tlatlaya, ejecutados por el ejército combatiendo o formados en el paredón. Porque al final de cuentas nadie se mete al narco sabiendo que lo más probable es que se muera, que se muera pronto y que mejor prefiere eso a vivir jodido, ineducado, explotado. En estos temas todos tienen razón, incluso los que opinan que el narco también trabaja para el gobierno.

 

Siete. Cinco asesinatos diarios en el Estado de México. El índice criminal ha bajado, dice el presidente Peña.

 

Ocho. Después se supo que Arturo Montiel Rojas era tío de sangre de Enrique Peña Nieto. Todavía lo es. De los cinco crímenes, quién sabe.

La cifra negra

* “Un análisis elaborado en mayo de 2005 con estadísticas de la Procuraduría estatal sorprendió al propio gobierno de Montiel porque encontró que de 2000 a ese 2005 se habían cometido más de un millón 220 mil 142 delitos, o unos 637 por día, un crimen cada dos minutos. Las proyecciones más confiables estiman que el Estado de México tuvo en 2005 un subregistro de 2 millones de delitos. La cifra negra o delitos no denunciados se ubica desde entonces en 85 por ciento”, dice el periodista Francisco Cruz. El siguiente texto es la ponencia presentada por el autor de Negocios de Familia y Los Amos d la Mafia Sindical durante el foro “Inseguridad y Violencia en el Estado de México.

 

Francisco Cruz Jiménez

Con 15 millones de habitantes, el Estado de México es la entidad más poblada del país. Su presupuesto cercano a 200 mil millones de pesos anuales y el asentamiento de dos de las tres zonas industriales más importantes de la nación la hacen la más acaudalada; y esas condiciones la han convertido en un atractivo botín político y empresarial, pero su riqueza, su ubicación geográfica y su colindancia con Guerrero, Michoacán, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Querétaro y la Ciudad de México la hicieron también uno de los estados más inseguros y un refugio para los grandes cabecillas del crimen organizado.

Crímenes como la ejecución de 24 humildes albañiles el viernes 12 de septiembre de 2008, la primera gran matanza masiva en el país a partir del 1 de diciembre de 2006, así como la primera ejecución del alcalde de un municipio mayor —Salvador Vergara Cruz, de Ixtapan de la Sal, el 4 de octubre de 2008— exhiben desde entonces a una entidad en la que coexisten todos los tipos de violencia a través de pandillas o cárteles que movilizan fuentes inagotables de recursos ilícitos.

La penetración de la violencia ha puesto en peligro a las familias y su patrimonio. Y desde la economía hay lecturas provocadoras, el crimen en sus dos modalidades —federal y del fuero común— afecta desde hace mucho a las pequeñas empresas y comercios, ya no se diga la agricultura y la ganadería; la inseguridad se manifiesta abiertamente en las calles y pone en peligro la integridad en las escuelas.

Ciertamente, los actuales niveles de violencia nunca se habían visto, pero, valga decir, esa violencia se fue gestando a través de varios gobiernos omisos y tolerantes, de gobernantes y políticos incapaces, preocupados solamente por conservar sus privilegios, promocionar su imagen y ascender en la escalera del poder, hasta llegar al actual estado de descomposición en el que es necesaria la intervención de las Fuerzas Armadas para tratar de contener el fenómeno. Y eso de contener es un decir porque ahora la población quedó entre la espada de los matones de los grupos criminales y la espada de los militares y la policía. Los tres, igualmente peligrosos.

Un informe de la Policía Federal del 17 de febrero de 2011, cuando el gobernador Enrique Peña Nieto estaba en la cúspide de su poder local, enlistaba 38 municipios donde tenían presencia de una a cinco organizaciones que traficaban, distribuían y vendían droga; secuestraban y asesinaban, controlaban la prostitución, la extorsión o venta de seguridad, la trata de blancas y el tráfico de personas. Esas demarcaciones representaban y representan la tercera parte de los 125 ayuntamientos que conforman el Estado de México, allí viven 11 millones 578 mil personas.

Pero el crimen organizado se asentó también en pequeñas poblaciones como Tejupilco, Tlatlaya y Luvianos; Ixtapan de la Sal, Valle de Bravo, Coacalco y Atizapán de Zaragoza en el valle de México, o Metepec en el valle de Toluca, que primero sirvió de refugio a familiares, abogados, operadores, pistoleros y contadores de los capos históricos del narcotráfico y luego a La Familia Michoacana.

Si bien el gobierno de Eruviel Ávila carga con sus culpas, muchas por cierto, y no tiene defensa porque sus políticas, si las hay, para contener el crimen han sido ineficaces en el mejor de los casos o desastrosas, vale decir que igual de culpables son Peña Nieto, Arturo Montiel Rojas, César Camacho Quiroz y Emilio Chuayffet Chemor.

El primero, Peña, porque su administración a través de personajes de apellidos de abolengo permitió que el Estado de México se convirtiera en refugio de los grandes capos del narcotráfico; mientras Montiel, Camacho y Chuayffet ignoraron deliberadamente las señales, se dedicaron a la promoción personal para posicionarse en la candidatura presidencial, dejaron crecer la violencia e hicieron oídos sordos cuando se habló de crimen organizado.

Estadísticas de las procuradurías General de la República y estatal sobre asesinatos con características de ejecución o ligados al crimen organizado —cuerpos con señales de tortura, maniatados, mutilados, con los ojos vendados y con el tiro de gracia— arrojan que en el estado de México las muertes violentas por arma de fuego aumentaron de 111 en 2007 a 623, en 2010.

Pero se puede caminar un poco más hacia atrás y recordar, por ejemplo, que Carlos Hank González y Jorge Jiménez Cantú fomentaron y protegieron al Batallón de Radio-patrullas del Estado de México, el temido Barapem, la mayor organización criminal que, hasta entonces, hubiera conocido la entidad. Ya luego se conocería el talante de Hank, cuando protegió al criminal Arturo “El Negro” Durazo.

Un análisis elaborado en mayo de 2005 con estadísticas de la Procuraduría estatal sorprendió al propio gobierno de Montiel porque encontró que de 2000 a ese 2005 se habían cometido más de un millón 220 mil 142 delitos, o unos 637 por día, un crimen cada dos minutos.

Las proyecciones más confiables estiman que el Estado de México tuvo en 2005 un subregistro de 2 millones de delitos. La cifra negra o delitos no denunciados se ubica desde entonces en 85 por ciento.

Encuestas del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre Inseguridad (ICESI) destacan que el Estado de México tiene el peor desempeño en averiguaciones sobre homicidios. Mientras a nivel nacional la eficiencia es de 21 sentencias condenatorias por cada 100 homicidios denunciados, en la entidad sólo se castigan ocho de cada 100.

En 2010, Gobernación publicó una lista con los 206 municipios de mayor peligrosidad en el país por su nivel de violencia. Incluyó a 22 mexiquenses entre los que destacaron Metepec, Huixquilucan y Coacalco, Toluca y Ecatepec.

Ello ratificó una situación que se presentó dos años atrás: el miércoles 16 de enero de 2008, el Diario Oficial dio a conocer que, por primera vez en la historia de los ayuntamientos, el gobierno federal destinaría 3 mil 589 millones de pesos para distribuir a los 150 municipios más violentos, tomando en cuenta la población penitenciaria, el número de habitantes y el índice de criminalidad. Del Estado de México se incluyeron 18 —o 12 por ciento—, entre ellos Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Toluca, Tlalnepantla, Tultitlán, Texcoco, Huixquilucan, Coacalco y Atizapán.

Hay evidencias sólidas de que en su último informe de gobierno, Peña manipuló la metodología para bajar el número de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes pasando de 16.5 en 2005 a 7.6 en 2010, cuando en realidad aumentó de 10.6 a 21.9.

En medio de un panorama tan poco alentador, en esta entidad poco a poco se define gran parte del destino del narcotráfico. Además, aquí operan oficialmente seis bandas de secuestradores, aunque en los sub-registros contabilizan al menos 100. Y en el estado de México se encuentran cinco de los 15 municipios más peligrosos del país: Ciudad Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Naucalpan, Cuautitlán y Ecatepec.

Por eso no es una casualidad que el estado se encuentre entre los primeros lugares de inseguridad, y que entre septiembre de 2011, cuando Eruviel tomó posesión y febrero de 2014, se hayan reportado diez mil 868 homicidios; 438 secuestros; 305 mil 465 robos; siete mil 938 delitos sexuales, no otro sino el de violación, y 61 mil 69 delitos patrimoniales.

El Barco Ebrio

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Luis Miranda Nava, el activo subsecretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto, anda paseando por la ciudad que lo vio nacer políticamente. Y es que a Luis se le menciona constantemente como el relevo de Eruviel Ávila en la gubernatura del Estado de México. Pero mientras también atiende su vida privada en Toluca, dicen los vecinos de la colonia Granjas, mandó cerrar los baños Grand Vía para apapacharse él solo, como Dios manda y hacerse todo tipo de manicura.

 

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El hombre comparte gustos obsesivos por la exclusividad, aunque aquellos baños, remodelados y todo, de exclusivo sólo tienen el calendario personalizado que regala la gerencia cada Año Nuevo. Esta columna considera que si Luis Miranda será el nuevo gobernador del Edomex, haiga sido como haiga sido, deberá cuidar esos pequeños detalles porque eso lo ubicará en metas más elevadas, como suceder a Peña Nieto, por ejemplo.

 

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La historia chusca de los funcionarios del Edomex que gustan de alquilar todo un centro comercial para ellos y sus egos enormes, indica que el ahora secretario de Hacienda, Luis Videgaray, iba al Sport City en Metepec, cuando trabajaba para el gobierno del Edomex, a hacer sus matinales ejercicios junto con su cohorte de guaruras y también ordenaba que el exclusivo gimnasio colocara en sus puertas el letrero de “ocupado”. Bueno, sí, parecía un baño, como esos del Grand Vía.

 

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Que los funcionarios se bañen en el Grand Vía o hagan ejercicio en las bicis coloradas del Sport City a la ciudadanía le tiene sin cuidado. Es más, como dicen los testigos de aquellos aquelarres de autocomplacencia, deberían bañarse y hacer deporte más seguido. Lo que verdaderamente importa es su conducta y razonamientos en cuestiones públicas. Nadie los quiere porque no trabajan para la ciudanía sino para un personalísimo proyecto político que encabeza su jefe -¿será el jefe?- el presidente Peña.

 

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Uno de los que se menciona como sucesor de Eruviel Ávila, no se sabe quién, se presentó en Ixtapan de la Sal, en tiempos de cuando los hermanos Beltrán Leyva, conocidos narcotraficantes, eran despedazados por las fuerzas del bien y la justicia, hace algunos ayeres. Este funcionario, muy adepto al fraccionamiento Grand Reserva, donde las grandes personalidades políticas del país tienen una casa, chica o grande, dio instrucciones para que la propiedad que mantenían allí los Beltrán le fueran adjudicados a él y nada más que a él. Siguió todo un trámite legal para que no hubiera problemas, pero al final consiguió su objetivo y dejó sentir el “power”. La casa o lo que fuera debe de estar reluciente de bonita.

 

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La privatización del agua es un hecho consumado, aunque las letras pequeñitas todavía no las aprueban las camarillas en las cámaras. El proyecto, encargado al ex alcalde de Huixquilucan, David Korenfeld, y actual titular de la Conagua, circula ya en los partidos y en algunos sectores de la prensa. El formato es el mismo. México no puede hacerse cargo del agua, etcétera, como si fuera petróleo, etcétera, así que se otorgarán contratos o concesiones, etcétera, a quienes puedan hacerse cargo de la extracción y el reparto, etcétera, pero eso no significa que se privatice el vital líquido, como le dicen los reporteros de Toluca al agua.

 

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Las obras del tren que unirá Toluca al DF no serán fáciles. No por el trazo, que ya está más que planeado, o por la inversión, destinada también desde antes, sino por las compras de terrenos que deberán hacer, convenciendo a los dueños de que el progreso ha llegado. Un plan de desarrollo inmobiliario de ha gestado por años en torno a la carretera México-Toluca, donde han invertido las familias de siempre, las dueñas del dinero en México, específicamente por el rumbo de Axapusco. Allí los Hank, por ejemplo, han ido comprando por años pequeños pedazos de tierra que a la fecha, reunidos, forman todo un latifundio. ¿Por esos terrenos pasarán el tren, o están destinados para otra cosa?

 

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Óscar González, casi el único miembro del Partido del Trabajo en el Estado de México, quiere ser alcalde de su querido Metepec por segunda ocasión y para ello aprovecha cualquier cosa para salir en los medios locales. Por cierto, desde el PRD se menciona que González no ve con buenos ojos  a López Obrador y cuando se lo comentaron a AMLO, muy preocupado se limitó a preguntar que quién es Óscar González y que en qué equipo juega.

 

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López Obrador estuvo recientemente en el Senado, donde fue recibido por casi toda la bancada del PRD, incluyendo al senador Miguel Barbosa, coordinador de los amarillos. Fuera de micrófonos, le externó a AMLO su más cara admiración. Morena comienza a funcionar de otra manera, más visible y observado ya como partido político que espera recibir una desbandada de militantes de otras organizaciones que buscarán cobijo para sus proyectos y afinidades.

 

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Y como Óscar González quiere ser alcalde, deberá enterarse de que la administración de Carolina Monroy trae pleito casado con sus policías municipales. La esposa de Ernesto Nemer y alcaldesa de aquel lugar ha pedido agentes de Cusaem para encargarse de la seguridad pública, aunque le salga más caro. Y es que a la fecha sólo tiene cinco policías adscritos a la nómina del ayuntamiento. Las razones sólo ella las sabe pero pronto saldrán a la luz.

 

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Es evidente que el presidente de México, Enrique Peña, ha perdido peso. Nunca se le vio tan delgado como ahora, ni siquiera en la durísima campaña política que lo llevó a Los Pinos. Es tan extrema su condición que hasta las revistas rosas como Caras le dedica un artículo a su pérdida asegurando que se encuentra en perfecto estado de salud y que no pasa nada. Hace años se mencionaba en Toluca que Peña padecía un cáncer que se trataba con éxito. Nunca se comprobó aquello, aunque desde el propio PRI estatal juraran y perjuraran que Enrique sí estaba enfermo. Pobres, nadie les creyó. A ver ahora qué inventan.

Las bestias

* Desde el viernes 14 de febrero policías de toda la entidad llegaron a Toluca. Allí pernoctaron pero los hicieron dormir en calles y parques o donde se pudiera. No había razón para alquilar hoteles o casas. El día del Amor y la Amistad fue para unos la noche más incómoda de sus vidas. La visita de Barak Obama no beneficia a nadie. La ciudadanía, traducida para la clase política y gobernante como una mancha infame que se mueve en mítines y protestas, debe cuidar, apostar a la vigilancia. El Excelentísimo presidente Barak Obama es inalcanzable pero aunque no lo fuera la única manera de contribuir que él tiene ya la aplicó. Su solo nombre bastó para que las autoridades, luego de años de peticiones, se decidieran por solamente limpiar las calles, adoquinar, cambiar las flores, lavar las ventanas.  

Miguel Alvarado/ Nadia Estrada

Barak Obama apareció como una exhalación por Toluca. En nueve horas arregló el tema energético y de paso el centro de la capital mexiquense. El presidente norteamericano representa un imperio económico basado en la guerra y viaja como conquistador. Su séquito rebasa las mil personas y moviliza efectivos militares propios y de los países que visita. La estancia en Toluca se trató en realidad de una pequeña inspección, una revisión del negocio encargado al PRI y a Enrique Peña Nieto. La entrega de cuentas no debía tardar demasiado. La agenda norteamericana apenas marcaba a la ciudad como una escala en la interminable colonia que representa el mundo para la política norteamericana. Aquí, la ciudad del Grupo Atlacomulco, la más protegida y donde es casi imposible manifestarse, donde los medios de comunicación parcializan hasta los anuncios de ocasión, se montó un enorme teatro con resultados exactos. El protocolo mexicano no pudo ser más sensato, coherente. El gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, sometido al arbitrio de la etiqueta y las importancias, fue borrado de un plumazo de sus oficinas, y su papel consistió en recibir en el aeropuerto a Barak. Cien millones de pesos después, se puede concluir que su aparición como extra en el melodrama político mexicano le garantiza un siguiente papel, al menos en el gabinete de Relaciones Exteriores.

Y Toluca, siempre fría, apenas participativa, aceptó casi sin moverse la impostura. Una ciudad falsificada recibió la Cumbre de Líderes, que incluyó al canadiense Stephen Harper, de quien se supo de él porque apareció en algunas fotos. La escenografía incluyó lugares comunes como espectaculares con la frase de Bienvenido Welcome, sobre Paseo Tollocan o minúsculas manifestaciones de altermundistas y defensores del Nevado de Toluca, un conato contra policías estatales en la explanada del mercado Juárez y decenas de discursos antiyanquis. El inconformismo de chorizo fue comparable a asistir a la Bombonera una mañana de futbol. No sirvió de nada y a estas alturas ni siquiera funciona que les den espacio en televisión y radio, que las redes sociales hagan sus propias editoriales. El disgusto tomó forma de ausentismo laboral y suspensión de clases, convenientemente pasados por alto porque el tráfico, a pesar del cierre de media ciudad, no causó los estragos profetizados. Y es que cada esquina, por callejón que fuera, contaba con un policía galanamente uniformado y extraordinariamente eficaz a la hora de desanudar nudos viales. Casi de noche pasó la noticia sobre el asesinato de un estudiante de la universidad estatal en un campus de Ecatepec, para robarle 80 mil pesos. Masacrado por ladrones que lo despojaron del dinero que usaría para comprar un auto, Javier Gabino Álvarez Pliego, de 22 años, representa la cotidianidad del México sin Obama, del Edomex desaparecido en el discurso de Peña Nieto, de la entidad que no existe en el palacio de Lerdo o en las giras de trabajo de Ávila Villegas.

Obama llegó a Toluca con todo pactado. Hasta los boletines, difundidos horas después, ya estaban redactados. El semanario Proceso recopila el desinterés de los medios gringos por la Cumbre: “Obama estuvo poco más de 8 horas en México, una menos que las 9 horas que duró el vuelo redondo de Washington –a Toluca-, y mucho menos tiempo al que le dedicó el presidente el fin de semana a su juego de golf en California”, publicó el Washington Post en una breve nota en páginas interiores y sin fotografía”. Barak encontró tiempo para atender sus frentes. La crisis siria, la venezolana, la ucraniana y aumentos salariales a obreros norteamericanos fueron abordados por teléfono, con la mano en la cintura, sonriendo comedido o seriamente concentrado, según el caso. Para México, narcotráfico, migración y petróleo, los puntos fuertes de la agenda en Toluca, estarán pendientes otros 200 años, como en cada reunión que se realiza, donde las buenas intenciones son ya un cúmulo de despachos diplomáticos, frases de mermelada que enmarcan ejercicios mentales de primero de primaria, perversas por deficientes. “Seremos la región más competitiva del mundo”, nos merecemos esta visita porque hemos trabajado”, “a Toluca se le reconoce a nivel mundial” o “la democracia en México se percibe” representan el fantasmario político que al otro día aparecería en los periódicos locales.

La revista norteamericana Time cobró 576 mil pesos por un reportaje sobre Peña, a mediados de febrero del 2014. Un tarifario de la publicación establece un precio para la portada de casi 10 millones de pesos, 759 mil 400 dólares. Si fuera cierto el costo, al equipo de Peña, acostumbrado a pagar 700 millones de pesos al año sólo en publicidad desde el 2005, sólo le haría cosquillas. El encabezado, “Salvando México”, que acompaña a la foto del mexiquense, actuada para que sugiera un estadista, es en realidad el detonante que colocó la publicación en el centro de un linchamiento en redes sociales. Es muy común hablar sobre Peña, lo difícil es hablar bien de él. El reportaje norteamericano encontró, sin embargo, la forma de hacerlo. Michael Crowley, el redactor, se apoyó en una escena fotográfica protagonizada por Peña, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, secretarios federales de Finanzas y Gobernación, donde aparecen como héroes de cine. Peña está en primer cuadro, flanqueado por los otros dos, en una gráfica cuyo fondo es un blanco inexcusable, listo para ser llenado ante cualquier idea. Somos nosotros, parece decir la foto, y nadie más.

El texto recuenta el paso del priista por la presidencia y comienza de la manera más coloquial: “a las 9 en punto en una noche de febrero, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto trabaja en Los Pinos, su residencia oficial en la ciudad de México, donde soldados camuflados con rifles de asalto lo cuidan desde afuera. Para el presidente, de 47 años de edad, es un recordatorio de que la presidencia es un negocio mortalmente serio –especialmente en este momento clave en la historia de México-”.

Luego, lo de siempre. Una revisión sobre la vuelta del priismo al poder Ejecutivo y el encomio de las reformas impulsadas por el Grupo Atlacomulco, incluida la energética. Peña queda bien, efectivamente, como un salvador de su patria ante el resto del mundo. Ni eficiente o malo, sólo un trabajador que cambia el país que gobierna. Time, la revista, no tiene empacho en hacer arte a partir de un boletín de prensa escrupulosamente redactado. Por 10 millones, cualquiera lo haría. Ellos lo hicieron por medio millón de pesos. El artículo, una versión en correcto español, está disponible en http://world.time.com/2014/02/16/la-nueva-mision-de-mexico/?iid=obnetwork.

Peña, mientras tanto, atiende lo más urgente, aunque no lo importante. Toluca, la ciudad de sus afectos, porque aquí vivió más de 12 años, 6 de ellos como gobernador, fue elegida para albergar una cumbre regional para México, Estados Unidos y Canadá. Las calles de la pequeña ciudad fueron maquilladas y las fachadas recompuestas. Una inversión federal por más de 100 millones de pesos se aplicó desde hace un mes. El centro de la capital mexiquense deslumbró, aunque la magia no durara ni siquiera un día. Más de 600 reporteros de la fuente presidencial se esperaban en Toluca, provenientes de los tres países. Los extranjeros fueron confinados a la modesta zona hotelera. Pocos se aventuraron más allá. No había para qué. Si al menos uno de ellos hubiera dado la vuelta al Hotel del Rey, en Paseo Tollocan y asomado en la colonia de Santa Ana Tlapaltiltán, habría visto cómo vivieron contingentes policiacos movilizados para cuida a un solo hombre, ni siquiera mexicano, el más poderos del mundo hasta donde alcanza la información.

Desde el viernes 14 de febrero policías de toda la entidad llegaron a Toluca. Allí pernoctaron pero los hicieron dormir en calles y parques o donde se pudiera. No había razón para alquilar hoteles o casas. El día del Amor y la Amistad fue para unos la noche más incómoda de sus vidas. La visita de Barak Obama no beneficia a nadie. La ciudadanía, traducida para la clase política y gobernante como una mancha infame que se mueve en mítines y protestas, debe cuidar, apostar a la vigilancia. El Excelentísimo presidente Barak Obama es inalcanzable pero aunque no lo fuera la única manera de contribuir que él tiene ya la aplicó. Su solo nombre bastó para que las autoridades, luego de años de peticiones, se decidieran por solamente limpiar las calles, adoquinar, cambiar las flores, lavar las ventanas.

Pero a los policías, al menos los que vinieron desde Coacalco, no les importaban los días de caramelo y miel. Eran cientos y cubrían las aceras de tres cuadras de Santa Ana. Sólo algunos alcanzaban la comodidad de magras tiendas de campaña, delgados hules que apenas los ayudaban a recuperar fuerzas.

Las vísperas de Obama

“Viernes  14 de febrero, 11:30 de la noche. Cientos de personas dormían en las aceras o debajo de autobuses. No eran peregrinos con destino a la ciudad de México, eran policías que cubrían las aceras de tres cuadras en la colonia de Santa Ana Tlapaltitlán.

“Toluca, el centro del mundo durante 8 horas por una Cumbre donde se trataron, en menos de 120 minutos, temas como la migración, reforma energética, los tratados comerciales regionales y la Iniciativa Mérida y Michoacán, observaba con una semana de anticipo los sobrevuelos de helicópteros y pequeños aviones-patrulla, como sucedería en una ciudad afgana. Barak llegaría a las 12 y 10 de la mañana, según el protocolo oficial, y desde el aeropuerto recorrería unos 5 kilómetros en auto blindado, La Bestia, con un peso de 10 toneladas, hasta el palacio de Gobierno. Allí, Peña lo recibiría, sonriente y apurado, manojo de nervios que ni el entrenamiento teatral al que ha sido sometido los últimos 8 años, maquillaría.

“Nunca se tuvo tanta seguridad en Tlapaltitlán, pero los guardias no cuidaban las casas ni a los vecinos. ¿Entonces? La razón exacta no la sabía pero mi sentir ciudadano me hizo preparar, con la familia, café, pan y galletas que teníamos a la mano para compartir. Tristeza, enojo, indignación, coraje, tantos sentimientos que no podría describir una fotografía del momento. Salimos y ofrecimos el café, que pudimos dar a quienes aún se encontraban despiertos, porque a otros el viaje desde Chalco, lugar de donde los trajeron, los había agotado.

“Uno que otro empezó a salir de su tienda, a bajar del autobús, donde, para mi sorpresa también dormían. Sus palabras de agradecimiento demostraban que no habían ingerido alimento.

“Ellos mismo pidieron que se les ofreciera a compañeros de otras cuadras. Observamos que había más policías durmiendo en una zona catalogada como insegura. Qué ironía, tantas imágenes en mi mente de policías golpeando a mis compañeros maestros y destrozando sus casas de campaña. Vino a mi mente Atento, cuántas familias destrozadas y mujeres violadas. Muchos los llaman perros del gobierno por el trabajo sucio que hacen, porque, ¿a cuánta gente maltratan estos policías estatales? Y yo aquí dándoles hoy la mano, pero a final de cuentas son humanos, también son padres de familia, hermanos, hijos, esposos, madres de familia y esposas, porque también hay mujeres.

“Así transcurrió la noche. Por la mañana tampoco se les podía dejar, al menos mi conciencia no y con lo poco que se tenía se ofreció un desayuno y permiso para poder asearse dentro de mi hogar. Entre sus carteras y bolsas, los policías hacían “coperacha” para pagar lo que se les estaba ofreciendo, juntando 80 pesos que no se recibieron, el desayuno no era negociable.

“Mi casa era un cuartel para aquellos que, ahora agradecidos y humanos, mencionaban que la situación para ellos ha sido siempre la misma. A cualquier parte donde los llevan siempre se les ha tratado de la misma forma o hasta peor. Ganan 3 mil 500 pesos a la quincena. Esta vez les ofrecieron lugar para dormir, tres comidas al día y lugar para asearse, pero al llegar les informaron que debían acomodarse donde pudieran, pues estarían hasta el 20 de febrero, cuando terminara la Cumbre. Cuántas veces he escuchado eso en el magisterio, cuando pago materiales y cursos de mi sueldo y no cumplen lo que prometen.

“Por fin, hoy pudo sentarse a convivir una maestra con un policía cuando ahora la situación era al revés. Hoy pudimos dialogar y no replegar, expresar el trabajo que nos toca hacer en este país. El policía, al escuchar que era maestra mencionó que ‘a nosotros nos dan la orden: que no pasen, y aguantamos pero no falta el maestro que nos agreda y es cuando tenemos que reaccionar, pero no todos somos malos, tenemos compañeros que golpean pero por ellos nos catalogan a todos los demás por igual. Al final de cuentas soy humano, padre de familia y me interesa saber qué va a pasar con mis hijos en este país, traer el uniforme de gobierno no quiere decir que esté a favor de lo que hace, pero es mi trabajo y lo hago por mi familia y finalmente soy pueblo y si todos pensáramos así, seríamos unidos y no estaríamos como estamos, pero lamentablemente no todos pensamos de esa forma’.

“- ¿Por qué hacen esto? Han sido muy amables al ofrecer su casa.

“- Nos indignó ver la situación en la que los tienen. ¿Por qué no les rentan el hotel que está a unos cuantos metros para todos los policías?

“Todos rieron.

“- Qué buen chiste. Los camiones que nos trajeron no traen ni vidrios, los asientos son tablitas que cada que saltaba el camión se zafan. Llegamos y ya ve dónde nos dijeron que durmiéramos”.

El episodio, narrado por una maestra de la ciudad, Nadia Estrada, es sólo parte de un mosaico que decora los caprichos políticos. Obama no necesitaba venir a México. Los acuerdos energéticos y comerciales han sido pactados con antelación. La lección al mundo sobre el poder norteamericano se imparte todos los días con cualquier pretexto. Una entidad con 7 millones de pobres asiste, desde afuera, detrás de las cortinas, a una ceremonia de simulación que ha logrado institucionalizarse y utiliza sin empacho los recursos públicos para hacer negocios privados. La derrama económica llegará, es inevitable, a cambio de una economía que dependerá en absoluto de voluntades ajenas. Y el trabajo florecerá pero la mayor parte de esté será esclavizante, porque así son las reglas del juego.

Los políticos de Toluca celebran todo. Al menos las autoridades lo hacen. A horas de la Cumbre, la alcaldesa priista Martha Hilda González, con un renovado espíritu de comunicación social, anunciaba por todos los medios los importantes acuerdos que había alcanzado con norteamericanos y canadienses. Una máquina simuladora será instalada en El Calvario, por ejemplo, decía en su novedoso muro de face. Mientras, los helicópteros, estatales, militares y policiacos sobrevolaban la ciudad marcando perímetros. El imaginario popular especula con cierta esperanza un atentado. “¿Te imaginas? Nos borran del mapa”. Pero los números son más elocuentes. “Ocho helicópteros tiene el gobierno del Edomex, las naves que también le han servido de taxis aéreos a la señorita Laura tienen un costo total de casi 39 millones de dólares. En un solo mes realizaron 236 operaciones aéreas y el costo promedio por hora de vuelo fue de alrededor de ocho mil 705 pesos”, recuerda el periodista Elpidio Hernández, mientras un equipo de 300 jóvenes trilingües, que hablan español, inglés y canadiense, como se informó en el noticiero local de TV Azteca es distribuido para apoyar a los 5 mil visitantes. Planear para prever. Mejor que sobre y no que falte y si están equipados, mejor. Porque hasta un kit, publicitado días antes, estaba a disposición de los asistentes. Una playera roja que decía “¿Le puedo ayudar? y “Bienvenidos”, mostraba lo trilingües que podían ser los toluqueños, que de paso serviría como promotores turísticos porque entregaban folletos con descripciones artesanales y atractivos locales. Todavía, “Aída Fernanda López Vences, estudiante del Colegio Niños de México, expresó su agradecimiento a la alcaldesa por la oportunidad de participar en un evento de gran magnitud”.

Pero repartir folletos sin cobrar está bien. Son servicios ciudadanos que alguna vez casi todos han realizado. Los folletos, sin embargo, no describen que hasta el 18 de febrero del 2014, el Edomex contabilizaba 49 ejecutados, un aumento del 37 por ciento en relación al año pasado, y que hasta el 17 de febrero había 2 muertos y 11 heridos por ataque de comandos a bares de Neza.

“Por eso no podemos quedarnos tanto como quisiéramos. Por ejemplo, no he tenido oportunidad de probar el chorizo legendario de Toluca, ojalá la próxima vez que venga pueda probarlo”, dijo al final Obama, en su discurso de conclusiones.

Chorizo hay en todas partes pero Barak, por supuesto, nunca volverá.

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