La biografía no autorizada de Andrés Manuel López Obrador

* Obrador no puede confiar ni siquiera en sí mismo. Y menos cuando, a tres semanas de iniciadas las campañas, un libro de investigación periodística lo desnuda lo más que puede. Si hace tres años hubo una biografía no autorizada sobre el sobrino de Arturo Montiel, hoy es el turno del candidato perredista, quien en la pluma del periodista Francisco Cruz leerá sus propios “Mitos, Mentiras y Secretos: la biografía no autorizada: AMLO”. Cruz, autor además de El Cártel de Juárez, Tierra Narca, Negocios de Familia y las Concesiones del Poder”, se ha convertido en el biógrafo más riguroso de los personajes políticos del país.

 

Miguel Alvarado

El negocio del poder en México encuentra su jauja en las elecciones, donde todo se reactiva. La economía se mueve, los militantes deben cumplir con una cuota de acarreados y hasta los candidatos deben al menos leer o improvisar sus discursos, unos cada vez más parecidos a otros. Una maquinaria que incluye gastos oficiales por 320 millones de pesos en promedio, por partido, y poco más del doble en aportaciones militantes muy discretas y apoyos de amigos y compadres, es puesta a disposición de los interesados. La guerra de descalificaciones ha conseguido, por lo pronto, entretener a algunos que no encuentran lógica ni sinceridad en las propuestas presidenciales ni en los nombramientos para cargos locales. Las propuestas del priista Peña Nieto, de la panista Vázquez y del perredista Obrador no pueden ser menos efectivas, apelar al convencimiento. Y Quadri naufraga en la sombra dentada de la maestra Gordillo, que por hoy se conforma con el 2 por ciento de los votos. De cualquier forma, la lideresa asegura con el que gane un coto de poder imposible de ignorar desde la cúpula del sindicato magisterial.

Los tres principales están en todo y aparecen en todas partes, incluso si no los llaman. Aquella Mesa de la Verdad, convocada para un debate molero encabezado por personajes de segundo cuadro sólo mostró el vacío en el que se desarrollan las actividades mentales primarias de los equipos que cobijan a los aspirantes. Aristegui, la periodista, invitó a Peña Nieto a su programa, pero éste prefirió las preguntas de farándula de Maxime Woodside, una consejera espiritual para amas de casa especializada en la buena vibra y las vidas ajenas. Para el priista, la estancia con Woodside significó una colección de piropos. “El galán de galanes”, como lo llamaron allí, también ha encontrado aliados significativos que lo mismo aparecen en televisión que usan las redes sociales para decir cosas como que “en la SEP, Josefina Vázquez generó un gasto al erario de 11 mmdp”. El autor, el ex procurador mexiquense Alfonso Navarrete Prida, se luce con datos de primera mano y aporta su granito de arena en esa aberración que ellos llaman defensa de la legalidad.

Si la opción de Felipe Calderón es Enrique, sólo el presidente lo sabe. Mientras, su propia abanderada, Josefina Vázquez, debe atenerse al arrojo e inteligencia de su comandante en jefe, el cerebro de su campaña de lodo Antonio Solá, de quien su equipo opina que le sobran capacidades pero que en esta elección le hace falta candidato.

Josefina sufre porque quiere. Sabe que puede usar el arsenal presidencial y dar alcance al de Atlacomulco aunque sea con encuestas pagadas, pero también es paciente aunque poco le ayudan los alcaldes panistas metidos a narcos en sus ratos libres o aspirantes a diputadas federales balconeadas con fotos de desnudos en internet.

El otro, López Obrador, adelanta en las encuestas copeteadas, a pesar de él mismo. María de las Heras le publica muy discreta que ha empatado el segundo lugar, con 23 por ciento y algunos ya le vaticinan que Vázquez caerá, “aiga sido como aiga sido”. Peña, de quien no se sabe si es amigo, enemigo o al menos rival o aliado electoral, puntea cómodamente con 37 por ciento. Mitofsky, la otra agencia encuestadora, señala que nada es como lo pinta la señora María y que peña tiene 50 puntos mientras que Vázquez y Obrador alcanzan 28 y 21 por ciento, respectivamente.

Pero Obrador no puede confiar ni siquiera en sí mismo. Y menos cuando, a tres semanas de iniciadas las campañas, un libro de investigación periodística lo desnuda lo más que puede. Si hace tres años hubo una biografía no autorizada sobre el sobrino de Arturo Montiel, hoy es el turno del candidato perredista, quien en la pluma del periodista Francisco Cruz leerá sus propios “Mitos, Mentiras y Secretos: la biografía no autorizada: AMLO”. Cruz, autor además de El Cártel de Juárez, Tierra Narca, Negocios de Familia y las Concesiones del Poder”, se ha convertido en el biógrafo más riguroso de los personajes políticos del país y bajo el sello de Editorial Planeta y en 320 páginas, apunta para López Obrador que “al margen de la descomposición moral e ideológica del PRD, del canibalismo de las tribus perredistas y de los escándalos relacionados con su primer círculo de colaboradores y con su familia, Andrés Manuel López Obrador tiene, de nueva cuenta, su propio futuro en las manos. Durante casi 15 años ha mantenido ocupados, al punto de desquiciarlos, a los hacedores de opinión; ha irritado a los intelectuales de derecha, ha inquietado profundamente a los dueños del dinero pero también ha cautivado a un gran número de electores. Se simpatiza con AMLO o se le detesta. No hay más. Son las dos caras de una moneda que ya ha sido lanzada al aire y con MORENA se está jugando el todo por el todo. MORENA reprobó su primer gran examen en los comicios del Edomex en 2011: prometió 3 millones de votos t sólo aportó 130 mil. Ocho de cada 10 morenistas eran inventados. Mafias policiacas se consolidaron, se ampliaron y garantizaron su relevo generacional a la llegada de AMLO al gobierno del DF”.

Así es como Cruz presenta su libro, el cual, sin embargo, tiene varios invitados entre las páginas dedicadas al Peje. Uno de ellos es Enrique Peña, a quien se considera el enemigo a vence para el tabasqueño. Sobre el mexiquense, se aborda el tema de los escoltas asesinados en Veracruz, cuya muerte se vincula a una serie de llamadas realizadas entre narcotraficantes del Edomex y policías de la misma PGR en la delegación estatal. Cruz establece una hipótesis sobre los cuatro guardaespaldas muertos, quienes fueron además guardias personales de Mónica Pretelini, la primera esposa de Peña Nieto y muerta en circunstancias trágicas en el 2007.

La historia que concluye Francisco Cruz es asombrosa. La clase política mexicana no es lo que parece, eso ya se sabe, pero más increíble resulta que en el caso de Veracruz se puede atisbar en la penumbra de las historias oficiales que cubrieron aquello con la versión de sicarios despistados. Un extraño panel presentará aquel libro. Alejandro Encinas, aspirante del PRD a la gubernatura del Edomex en el 2011 y ahora candidato a senador, comentará el trabajo junto con Bernardo Barranco, ex consejero electoral del PRD. Brazos derechos e izquierdos de López Obrador se apuntaron.

Fue Humberto Benítez Treviño, el mismo que hoy ataca con acritud el clima de inseguridad en todo el país desde la tribuna de una diputación federal, y que en ese tiempo era el secretario de Gobierno mexiquense, quien informó que “los hijos de Peña Nieto se encuentran fuera de peligro y por la mañana regresaron a Toluca”, y que aquello era una “confusión entre narcotraficantes”.

El candidato mexiquense se empeña, por otro lado, en darle lustre a su vida privada, que resulta demasiado expuesta y que le permite incluso decir que, junto a su actual esposa, la actriz Angélica Rivera, busca un bebé. Los asesores de Peña recomendaron que se filtrara que la pareja acude a la con el experto en infertilidad Alberto Kably Ambe, director de la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Especializado para la Atención de la Mujer en el Hospital Ángeles de las Lomas, pero para darle mayor relevancia, también visitan un consultorio en Nueva York. La vida pública para el candidato transcurre plácida, rodeado de quienes lo necesitan. Las propuestas de gobierno se pierden en la maraña cotidiana de una campaña que todavía no encuentra pies aunque estire la cabeza.

Peña, Vázquez y Obrador han optado por prometer algo que va más allá de lo ambiguo. El priista usa palabras como “nobleza” o “cumplimiento”, pero no se sabe qué significan para él. La panista adoptó la palabra “diferente” y la frase de “los pantalones bien puestos”, que la ubican en el mismo reino de lo indeterminado. Y Obrador se decidió por “AMLOVE”, atractiva, ingeniosa pero hueca porque necesita, como las otras, un contexto para que adquiera matices y profundidad.

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