Los asesinatos

“…El tema murió en noviembre de 2006, cuando un comando criminal emboscó a Vázquez Lagunes y le hizo al menos 12 disparos, tres de ellos en la cabeza. En el atentado murieron tres policías municipales, guardaespaldas de Vázquez y su suegro. Antes, en junio, su hermano Ponciano también había sido asesinado”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

Francisco Cruz Jiménez
Aunque había cubierto la fuente desde 1985, conocido a dirigentes del sindicato y publicado dos ediciones anteriores, su tercera edición le dio a Miranda Servín, por primera vez, presencia entre la élite del sindicato ferrocarrilero porque daba cuenta de la frivolidad, el caciquismo y las arbitrariedades del poder en un gremio histórico. Los trabajadores del riel se sintieron atraídos por algunos señalamientos temerarios, las intrigas y el catálogo de barbaridades de las que eran capaces sus líderes, además de sus negocios sucios. Estaban interesados en la información, así que el libro empezó a circular de mano en mano.
Los meses que prosiguieron a la toma de posesión, Praxedis y sus colaboradores iniciaron y aceleraron una investigación administrativa contra Peralta, Flores y Caso. Estaban por terminarla. Contabilidades internas mostraban malos manejos por al menos 3 mil 500 millones de pesos. Ex maquinista entrón, norteño abierto, muy alto y dueño de un físico que le envidiaban todos los ferrocarrileros, durante un año y casi cinco meses Praxedis sorteó, sin rasguños, todo tipo de dificultades, aunque sobraban versiones de que sus rivales habían puesto el grito en el cielo cuando se enteraron de semejantes propósitos: publicar resultados del arqueo a las finanzas del sindicato y llamar a cuentas. Se lo comerían vivo si no lograban eliminarlo. Y todos sabían quién era Peralta, conocían los alcances de Caso, secretario de Comunicaciones y Transportes —que había pasado por la gerencia de Ferrocarriles Nacionales—, y de las cosas de que era capaz Gómez Zepeda.
Los escándalos de Peralta, Caso y Gómez Zepeda en el sindicato no sólo tuvieron que ver con el pistolerismo. Y aunque a decir verdad ya se había publicado, a finales de agosto de 1993, Francisco Peña Medina, el responsable de Praxedis en la relación con los medios, le dio a la prensa una probada de los alcances de ese grupo: a su toma de posesión como líder sindical, Praxedis preparaba “una denuncia contra Peralta por un fraude cometido con 20 hectáreas de los terrenos denominados La Carcaña, en la localidad de Momoxpan, Cholula, en el estado de Puebla, porque, siendo propiedad del sindicato, los vendió a particulares. Se calcula que el fraude podría llegar a 10 mil millones de pesos”.
Era un tema delicado. Los predios debían destinarse a la construcción de vivienda, claro, para ferrocarrileros. Cuando éstos exigieron el cumplimiento de aquel compromiso descubrieron, con estupor e indignación, otro destino. En septiembre de 1986, siete meses después de su toma de posesión, Peralta constituyó un fideicomiso con la fiduciaria de Banca Serfín en Puebla para desarrollar el programa habitacional ferrocarrilero, pero poco tiempo después cambió de opinión porque los estudios sobre mecánica del suelo arrojaban como resultado que era inhábil para esos fines, sumado a la escasez de créditos por parte del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), por lo que, de un plumazo, extinguió el fideicomiso.
Sintiéndose dueño del sindicato, ordenó adjudicar, en forma clandestina, los terrenos a Judith Fabiola, Sofía y Regina Vázquez Saut, representadas por su madre Judith Saut Niño, hijas y esposa, respectivamente, del infame ganadero veracruzano Cirilo Vázquez Lagunes, conocido más por sus motes de El Cacique del Sur o El Hombre Más Poderoso de Acayucan, a razón de mil pesos por metro cuadrado. Los ferrocarrileros no supieron de los beneficios de esos 200 millones de pesos. El tema murió en noviembre de 2006, cuando un comando criminal emboscó a Vázquez Lagunes y le hizo al menos 12 disparos, tres de ellos en la cabeza. En el atentado murieron tres policías municipales, guardaespaldas de Vázquez y su suegro. Antes, en junio, su hermano Ponciano también había sido asesinado.
En los inventarios financieros, al margen de libros dobles de contabilidad, Peralta también tenía un adeudo de mil millones de pesos con el Banco Obrero, suscrito, desde luego, a nombre del sindicato ferrocarrilero cuando era líder. Aunque muchos documentos fueron eliminados o de plano se los robaron, había intención de presentar cargos para cobrar el adeudo, porque los recursos jamás llegaron a las arcas del gremio.
Praxedis no era tan honrado como quería hacerse creer. Sin embargo, y en contra de los rumores de sus enemigos, muchos y poderosos, es rigurosamente exacto afirmar que tampoco nadie pudo pescarle pillería alguna ni le probó ninguna de las acusaciones que le hicieron en la campaña de 1991 y que culminó con las elecciones internas de febrero de 1992. La gestión de Peralta, de 1986 a 1989, resultó un desastre administrativo, laboral, contable y financiero. Al término de su gestión, el sindicalismo había retrocedido a la época de 1946, cuando ascendió el cacique Gómez Zepeda. El gremio ferrocarrilero quedó acosado por la corrupción. Si se hubiera encargado un estudio académico de la época, se habría encontrado que el STFRM era en realidad una oficina más, u oficinota, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a cargo de Caso. Por alguna de esas circunstancias extrañas de la política priista, Caso y Peralta habían coincidido en Ferronales de 1986 a 1988. El primero era director general de la empresa, y el segundo, secretario nacional del sindicato.
Peralta y su grupo —con Víctor Flores a la cabeza— representaban a los sectores más oscuros del sindicalismo ferrocarrilero, encarnaban la negación de las libertades democráticas y conocían las “bondades” no sólo de eliminar, en los hechos, el derecho de huelga y financiar campañas políticas del PRI con recursos de los trabajadores, sino de delegar el poder pleno al gobierno federal en turno. Así, a mediados de 1991, el grupo Héroe de Nacozari, gente de Caso enviada desde la Secretaría de Comunicaciones y sus partidarios, pusieron en marcha una intensa campaña para mostrar a Peralta como un hombre capaz, íntegro, de férrea voluntad, ético, disciplinado, con una personalidad definida, a quien le gustaba asumir riesgos y que se había levantado desde su humilde puesto de boletero en la estación del puerto de Veracruz para llegar a la Secretaría Nacional del sindicato.
Como es habitual en esa clase de contiendas con tantos intereses, en una actitud arrogante los coordinadores de la campaña peraltista pasaron por alto pequeños detalles aquel 1991. La biografía oficial, por ejemplo, ignoró deliberadamente que, a finales de la década de 1960, Mario Vargas Saldaña, el sabio de la política veracruzana, había recurrido a las autoridades judiciales del estado de Veracruz para que perdonaran y excarcelaran a su primo Jorge Peralta Vargas, convicto por el homicidio del atleta Carlos Serdán Reyes.
También ocultaron que, al margen del manejo de las cuotas de los 100 mil obreros, de los recursos de miles de pensionados, la conocida venta de plazas, el control del escalafón y los consecuentes beneficios políticos traducidos en cargos de elección popular a través del PRI, los peraltistas conocían al dedillo otros temas ignorados por el común de los obreros. Destacaba en aquella época un ambicioso proyecto de vivienda. Peña Medina lo resumió en agosto de 1993: “Me tocó acompañar [a Praxedis] a un desayuno con un funcionario de San Luis Potosí, quien comentó: ‘No sabes Praxedis que tienes una minita de oro ahí, con la vivienda’. Y era cierto, pues había dos aspectos importantes: el económico, que tenía que ver con los créditos enormes por autorizar —desde la Presidencia de la República—, y el político, que, en vísperas de la sucesión presidencial —Salinas concluiría su mandato el 1 de diciembre de 1994, por lo que se aprestaban comicios para julio de ese año—, representaba [el sector ferrocarrilero] miles de votos para el candidato en turno. Tenía muchos proyectos de vivienda que ya había dado a conocer la empresa”.

Un imperio propio

* “La otra cara del líder no es sólo la sumatoria de problemas espectaculares en el sindicato, ni de las ambiciones de sus líderes o la connivencia con funcionarios del gobierno federal; en efecto, hasta finales de 1985, Flores prefería parecer invisible. Era un hombre misterioso. Su personalidad todavía constituía un enigma. Su mayor virtud: vivir a la sombra de su maestro Jorge Peralta Vargas, en ese entonces líder del sindicato ferrocarrilero”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, publicado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

“Miranda Servín ha denunciado las amenazas que contra su padre, Fernando Miranda Martínez, habría proferido el ex líder ferrocarrilero Jorge Peralta Vargas, cuya historia sindical forma parte del tenebroso entramado del que finalmente resultó como producto más conocido el actual dirigente ferroviario Víctor Flores. Miranda es compositor y ha producido de manera independiente el disco Por la avenida Insurgentes, y además ha escrito el libro La otra cara del líder, en el que se relatan las peripecias judiciales y políticas de Peralta. […] Temeroso de que contra él y su familia se pudiesen reproducir los episodios de homicidios sangrientos y actos porriles que caracterizan el actuar de los líderes rieleros actuales, Miranda Servín investigó el quehacer de Peralta y encontró que desde años atrás ocupa una oficina en Cuauhtémoc 1138, en la Ciudad de México, en cuyo teléfono se contestan las llamadas diciendo que allí es la Unidad de Información del secretario de Comunicaciones y Transportes, que en esa fecha era Carlos Ruiz Sacristán. Tal versión ya había sido conocida por esta columna, aunque sin precisión de número de teléfono y de domicilio. En el esquema de cooptaciones, la SCT habría adjudicado oficina, personal y prerrogativas al sombrío personaje que sigue teniendo influencia sustancial en el manejo de los asuntos ferrocarrileros”, escribió el martes 23 de julio de 1998 Julio Hernández López en su columna “Astilleros”, que publica en el periódico La Jornada.

La otra cara del líder no es sólo la sumatoria de problemas espectaculares en el sindicato, ni de las ambiciones de sus líderes o la connivencia con funcionarios del gobierno federal; en efecto, hasta finales de 1985, Flores prefería parecer invisible. Era un hombre misterioso. Su personalidad todavía constituía un enigma. Su mayor virtud: vivir a la sombra de su maestro Jorge Peralta Vargas, en ese entonces líder del sindicato ferrocarrilero. Le profesaba, según recuerdan viejos trabajadores, no sólo lealtad, sino obediencia ciega porque así podía llegar a un puesto mejor, y aguantó continuos actos de humillación de su parte porque a finales de la década de 1960 lo rescató de un puesto degradante o una de las plazas más bajas en el escalafón de Ferrocarriles en Veracruz, lo incorporó a su equipo de colaboradores, lo hizo su hombre de confianza y, finalmente, lo sacó de Veracruz para incorporarlo al comité nacional del sindicato, en el Distrito Federal. Miranda llamó la atención: “Una vez que llegó a la Secretaría Nacional, para cubrir el trienio 1986-1989, Peralta se rodeó de ‘obreros’ incondicionales de pasado dudoso.

”Destacaban León Martínez Pérez, acusado de victimar a un niño; Raúl García Zamudio, del grupo Halcones Ferrocarrileros; Rodolfo Jiménez, especialista en el manejo oscuro de las cuotas sindicales; Gabriel Pedroza, El verdugo de las casas, mote ganado en la dirigencia 1983-1986 por su habilidad para esquilmar trabajadores a través de la entrega de vivienda; Jorge Oropeza Vázquez, con las mismas cualidades que el anterior; José Luis Yáñez Montoya, sobre quien pesaban acusaciones de apropiarse ilegalmente de las cuotas en la Sección 16; y, ‘uno de los favoritos, José Márquez González, de la 15’, a quien se le achacaban habilidades especiales para engañar a los trabajadores.

”Pero el consentido es Víctor Flores, primer vocal del Comité Nacional de Vigilancia, encargado de controlar el ingreso de obreros cuando se abren escalafones […] exigiendo, por plaza, entre 200 mil y 250 mil pesos. […] Por cambio de especialidad pide entre 80 mil y 100 mil pesos, como sucedió en la Sección 12, Jalapa, su natal Veracruz, donde hizo una considerable fortuna, extorsionando. […] Los mismos obreros son testigos del enriquecimiento inexplicable de Peralta y Flores, quienes hacen ostentación de coches último modelo que, antes, estaban lejos de adquirir. […] El 9 de octubre de 1986 se presentó a la casa de mi padre, Fernando Miranda Martínez, una persona —identificada como Roque Lara— para pedirle que sirviera de intermediario conmigo, para convencerme de que no saliera la segunda edición de La otra cara del líder […] a cambio de 25 millones de pesos. […] Argumentó que lo habían enviado Peralta y Flores”.

El tono y las intervenciones de Peralta cambiaron a partir del 3 de febrero de 1986, cuando llegó a la Secretaría Nacional bajo la protección del “líder” vitalicio Gómez Zepeda. Apenas tomó posesión creó un clima de desconfianza y reforzó el apoyo a un grupo interno de choque conocido como Halcones Ferrocarrileros creado por Luis Gómez Zepeda, una mofa del cuerpo paramilitar-policiaco responsable de sofocar movimientos estudiantiles, auspiciado y financiado por el presidente Luis Echeverría Álvarez, en la década de 1970. Peralta tenía sus razones: había pactado una alianza clandestina con el director general de Ferronales, Andrés Caso Lombardo, para fracturar la poderosa corriente de su protector Gómez Zepeda.

Abierto el flanco de la deslealtad gremial o consumada la traición, para 1987 el enfrentamiento Peralta-Gómez Zepeda era evidente. Hasta El Rielero se filtraron en parodia —los ferrocarrileros volvieron la vista a las oficinas de Caso y Peralta— acusaciones contra el líder “vitalicio”: y pensar que una vez en ti creyeron / y un caudal de los charros fuiste tú / y hoy te vemos Gómez Z cómo robas / y hoy los mata de tristeza tu traición / y a qué debo dime entonces tus trinquetes / y a quién compras disimulo pa’ robar / y si dice la verdad viejo ratero / de seguro al frescobote vas a dar. El acuerdo de Peralta con Caso le permitiría al primero levantar un imperio propio, a través de una camarilla que tomaría el nombre de Democracia Sindical. Financiados por la tesorería sindical, los Halcones se encargarían de aplastar a la oposición; además, serían puestos a disposición del Partido Revolucionario Institucional, como sucedió en los hechos, para enfrentar a la disidencia que, en 1987, tomó forma en la Corriente Democrática.

Los Halcones estaban autorizados para espiar cada rincón de las secciones sindicales. Luego, en las luchas intestinas internas se dividirían. Los llamados traidores atenderían a las órdenes de Peralta. Pero siguiendo a unos u otros eran perros custodios que aterrorizaban donde les pedía su líder. Llevaban consigo órdenes concretas: rechazar cualquier negociación pacífica de los conflictos internos; y tenían un lema peculiar o peculiarmente grosero y agresivo: llegar a madrear. Se hizo habitual ver a los líderes sindicales escoltados por un séquito impresionante de Halcones o “ferrocarrileros” armados.

La labor de los golpeadores de Peralta sirvió, pero no tanto. Gómez Zepeda no sólo tenía parte del control sindical. Habría sido un suicidio político ignorar que en 1973 el presidente Luis Echeverría le había entregado Ferronales, nombrándolo gerente general, cargo que se le respetó en el sexenio siguiente de José López Portillo (1976-1982). Todavía lo aguantaron por unos meses de 1983, en el régimen de Miguel de la Madrid. En ese año se reformó el artículo 28 de la Constitución para reconocer el “carácter estratégico” de los ferrocarriles. A la larga demostraría éste ser un cambio inútil. En enero de 1995, con el ascenso presidencial de Zedillo, se aprobaron nuevas reformas al artículo en cuestión para cambiar la palabra “estratégico” a “prioritario”. El cambio tenía un significado: Zedillo abrió la puerta a empresarios, mexicanos y extranjeros, para adueñarse de una actividad histórica para el desarrollo y la seguridad nacionales.

  • Calendario

    • mayo 2019
      L M X J V S D
      « Ago    
       12345
      6789101112
      13141516171819
      20212223242526
      2728293031  
  • Buscar