Transitorio octavo

* La Ley aprobada la noche del primero de septiembre del 2013, en estos términos el transitorio octavo, se convierte en la propia contrarreforma que impuso el Congreso de la Unión y el poder Ejecutivo, al parecer “no leer” tiene algunas ventajas para el caso concreto de muchos legisladores, no así del pueblo y mucho menos de los maestros.

 

 

Luis Zamora Calzada

El desastre educativo de la nación no es responsabilidad de los maestros, los culpables directos son quienes han diseñado las políticas educativas estatales y federales, con sus administradores del sistema; en la imposición de normatividades y leyes que rigen o regirán a las escuelas públicas nada tiene que ver el docente, es determinación en el ámbito de su competencia de quien las emite.

Las movilizaciones de maestros que hoy se satanizan y exhiben tienen su origen en el carácter autoritario para imponer reformas y nuevas leyes sin escuchar a nadie, marco jurídico en donde se puede encontrar artículos y transitorios para la defensa de los mismos, por ejemplo, la Ley General del Servicio Profesional Docente, ubicada en el ojo del huracán, en su transitorio octavo establece:

“El personal que a la entrada en vigor de la presente Ley se encuentre en servicio y cuente con Nombramiento Definitivo, con funciones de docencia, de dirección o de supervisión en la Educación Básica o Media Superior impartida por el Estado y sus Organismos Descentralizados, se ajustará a los procedimientos evaluatorios y actividades de regularización a que se refiere el Título Segundo, Capítulo VII de esta Ley. El personal que no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación a que se refiere el artículo 48 de la Ley, no será separado del servicio público y será readscrito para continuar en otras tareas dentro de dicho servicio, conforme a lo que determine la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado correspondiente, o bien, se le ofrecerá incorporarse a los programas de retiro que se autoricen.

“El personal que no se sujete a las evaluaciones o no se incorpore a los programas de regularización del artículo 48 de la Ley, será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según corresponda”.

La Ley aprobada la noche del primero de septiembre del 2013, en estos términos el transitorio octavo, se convierte en la propia contrarreforma que impuso el Congreso de la Unión y el poder Ejecutivo, al parecer “no leer” tiene algunas ventajas para el caso concreto de muchos legisladores, no así del pueblo y mucho menos de los maestros.

 

 

Carrera magisterial

 

 

El programa de carrera magisterial, con significado centrado en el recurso económico que recibe el maestro no corre ningún riesgo, la Ley General del Servicio Profesional Docente aprobada por 390 votos provenientes del PRI, PAN, PVEM, Nueva Alianza y una fracción del PRD, 69 votos en contra y 4 abstenciones, en su transitorio décimo primero es claro al señalar que “el programa de Carrera Magisterial continuará en funcionamiento hasta en tanto entre en vigor el programa a que se refiere el artículo 34 de esta Ley, cuya publicación deberá hacerse a más tardar el 31 de mayo del año 2015.

“Lo anterior, sin perjuicio de que antes de esa fecha la Secretaría ajuste los factores, puntajes e instrumentos de evaluación de Carrera Magisterial y, en general, realice las acciones que determine necesarias para transitar al programa a que se refiere el artículo 34 de esta Ley.

“Los beneficios adquiridos por el personal que participa en Carrera Magisterial no podrán ser afectados en el tránsito al programa a que se refiere el artículo 34 de esta Ley.

“La XXII etapa de Carrera Magisterial para los docentes de Educación Básica se desahogará en los términos señalados por la convocatoria correspondiente a dicha etapa”.

Las leyes en materia laboral garantizan que los derechos que otorgan son irrenunciables, no se puede reducir carga horaria, salario, asignar funciones diferentes a las determinadas en un nombramiento, entre otros, cualquier afectación al respecto llevaría a demandas laborales, judicializando el asunto educativo.

Los docentes en activo interinos tampoco corren riesgo, se establece que continuarán en la función en que se vienen desempeñando, con la salvedad de que serán sometidos a la evaluación y en caso de obtener resultados “suficientes”, recibirán el nombramiento definitivo o indeterminado como se conoce en nuestra entidad.

Queda claro que la gran desventaja en este momento en el profesorado, es la falta de una cultura de la legalidad, en donde se puede aprender rápidamente para vencer los obstáculos y vicios de una secuela procesal impuesta.

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LVIII Legislatura: legistitis y sumisión

* Miguel Carbonell, investigador y docente en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en una ponencia titulada “Calidad de la Ley y Técnica Legislativa” advierte de este mal, legislar y legislar sin considerar la oportunidad y valor de las nuevas normas. Acusa que es un defecto de nuestro parlamentarismo y nuestros diputados responder a cada necesidad con una nueva norma, como si al solo conjuro de la ley resolviéramos en este país nuestros problemas. Y critica además que las nuevas normas y leyes carezcan de la calidad necesaria para hacerla no sólo válida sino práctica.

 

Jorge Hernández

En el primer año de gestión la actual LVIII Legislatura mexiquense mantiene con el Ejecutivo del Estado la misma relación de sumisión que, a pesar de su integración política e ideológica supuestamente plural, siempre la ha distinguido. A esta vergonzosa y lamentable condición hay que agregar ahora una desmedida e injustificable inclinación por crear a diestra y siniestra nuevas normas y leyes: una debilidad que el especialista en Derecho Constitucional Miguel Carbonell, entre otros, califica como “legistitis”.

Lo primero es casi un axioma: no necesita demostración. Desde los orígenes de nuestro modelo político, tanto en el ámbito nacional como en el estatal, el Ejecutivo siempre ha sido la figura dominante. Con la alternancia, sin embargo, aunque el presidente de la República ha visto disminuir un poco sus facultades formales y reales, en las entidades las de los gobernadores se han fortalecido constituyéndose en poco menos que señores feudales.

Nuestra experiencia, por lo demás, es significativa. Arturo Montiel en primerísimo lugar alcanzó tal relieve y poder que incluso, ya sabemos, quiso ser presidente. Su sobrino, merced a ese poder y proyección mediática, lo es. El ahora gobernador mexiquense parece empeñado en superar esas formas y poderes reales para mantener postrado al que se supone debería ser su contrapeso.

Nada más démosle seguimiento y recordemos los modos del actual mandamás en el Congreso, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Aarón Urbina Bedolla, quien no destaca por sus escasas virtudes cívicas, intelectuales o de estadista – que el área de Comunicación Social del poder Legislativo se esfuerza, por cierto sin conseguirlo, en maximizar-, sino por sus modos harto sumisos y zalameros.

Nada más veámoslo y oigámoslo en alguna de sus giras dizque sociales –de las que alguien debería llevar la cuenta en dinero, pues se ve que gasta pero en serio- para corroborar esa voluntad de sumisión al Ejecutivo.

Entre sus dichos destacan dos. En principio, siempre asegura sin rubor alguno que sale de gira porque el gobernador se lo ha ordenado, que salga a corroborar que los diputados están “trabajando” en sus comunidades y distritos entregando apoyos en despensas, materiales de construcción y ahora tabletas electrónicas para niños y jóvenes estudiantes. Afirma que va con otros diputados para eso y después informárselo a Eruviel Ávila.

Dice también que el mérito de esos apoyos no es de los diputados, que tan sonrientes los entregan, sino del mismísimo gobernador. No importa, sigue, si son del PRI, o del PAN o del PRD o de cualquiera otro partido los diputados que los entregan, esas despensas, esos bultos de cemento, esas tabletas las manda Ávila Villegas. Sólo le falta decir que si Eruviel no quisiera no los mandaba. Poco importa que haya un Programa de Apoyo a la Comunidad (PAC) a disposición de los legisladores –que les aporta dos y medio millones de pesos por año-, si el mandatario no quiere no se los libera. Y ha de ser, porque hay que ver las cantidades que manejan los diputados del PRI y sus aliados, mientras que los pocos opositores apenas para cubrir las apariencias.

Esta es una de las caras de esa sumisión, la que convierte en poco menos que otra dependencia del Ejecutivo  al que debería ser uno de los poderes constitutivos del Estado.

La segunda característica que permea esta Legislatura, la legistitis, se refleja en las poco más de doscientas iniciativas de reforma legislativa aprobadas  en este primer año. De éstas, 6 son nuevas leyes. A este ritmo, al término de la gestión serán más de 600 reformas y 18 nuevas leyes. Esto sin mencionar que para su aprobación tres periodos ordinarios de sesiones no ha sido suficiente, sino que ha tenido que convocar a ¡seis periodos extraordinarios!

Miguel Carbonell, investigador y docente en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en una ponencia titulada “Calidad de la Ley y Técnica Legislativa” advierte de este mal, legislar y legislar sin considerar la oportunidad y valor de las nuevas normas. Acusa que es un defecto de nuestro parlamentarismo y nuestros diputados responder a cada necesidad con una nueva norma, como si al solo conjuro de la ley resolviéramos en este país nuestros problemas. Y critica además que las nuevas normas y leyes carezcan de la calidad necesaria para hacerla no sólo válida sino práctica.

Entre los principales defectos que le apunta a las normas aprobadas sin la debida atención, señala la falta de análisis y estudio para dictaminarlas primero y someterlas al pleno después, pero sobre todo para justificar su oportunidad social; su falta de sustento financiero, es decir que nunca se acompañan de la debida proyección para su puesta en práctica, y la falta del debido análisis jurídico para evitar que choquen o se opongan a otra legislación.

En este contexto haya que apuntar que las recientemente aprobadas Ley para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia con Participación Ciudadana, Ley que Crea el Organismo Público Descentralizado Denominado Inspección General de las Instituciones de Seguridad Pública, Ley de Voluntad Anticipada, Ley del Agua para el Estado de México y Municipios, Ley de Contratación Pública del Estado de México y Municipios y Ley que Regula las Casas de Empeño ya se encontraban perfiladas en el marco jurídico estatal, por lo que quizás sólo había que precisar algunos temas como el de las casas de empeño.

Pero caso significativo es el de la nueva Ley del Agua, pues apenas la Legislatura anterior había aprobado una, la anterior y primera, y la actual la abrogó para pasar aquella. ¿Era necesario eliminar la primera y expedir esta nueva? La pregunta vale porque una rápida mirada de ambas dejan ver numerosas similitudes. Hubiera bastado su actualización y mejoramiento, pero abrogarla y expedir una nueva no es más que un exceso y un afán legislador injustificado.

La ley de contratación pública es caso similar. Los códigos administrativo y financiero regulaban el tema, ¿qué caso tiene sacarlo de ellos para armar una sola ley? Legistitis sin más.

Lo mismo puede decirse de algunas reformas, como la que implementa la cárcel de por vida para ciertos delitos, aprobada hace un año y ahora ampliada a más delitos. Durante su modificación no hace ni un mes, el diputado Armado Portuguez acusó primero que era un instrumento para criminalizar la pobreza, pero además una norma inútil porque al final de cuentas en un año de vigencia sólo había conseguido sentenciar a esa pena a dos delincuentes.

Ante esto cabe recordar a Montesquieu, quien advertía precisamente contra el afán de legislar por legislar, de crear leyes innecesarias que sólo terminan por debilitar a las buenas.

Pero esta es la regla en nuestro Congreso, acatar la voluntad del gobernador tenga o no razón.

Pemex, para empezar

* En el Edomex el gobernador Eriviel Ávila aplaude donde puede la reforma energética y la llama “nueva etapa en la que los consensos serán indispensables para lograr las reformas estructurales que transformarán al país, y reviviendo el espíritu de los Tratados de Teoloyucan, los mexiquenses decimos al unísono: sí a la unidad, sí a la modernización, sí a los consensos, sí a mover a México”. Extraña forma tiene el mandatario de interpretar públicamente el proyecto del Grupo Atlacomulco si se tiene en cuenta los niveles de inoperancia en los que mantiene a su administración. Para alguien que combate a la inseguridad con más policías, arengas y deslindes, el tema de Pemex no puede significar mucho y un poco de populismo puede resolverlo.

 

Miguel Alvarado

México está en venta, aunque hace mucho que sus principales activos están en manos privadas. La “apertura de Pemex y el sector energético es nada más el paso legal que da la administración de Enrique Peña y su Grupo Atlacomulco para de una vez dejarse de simulaciones. ¿Quién gana con todo esto? El ciudadano promedio, no. En todo caso, la industria mexicana en poder de quienes gobiernan y han gobernado el país por décadas. Habrá derrama y habrá oasis de riquezas. Algunos de los que ahora no ven bonanza la encontrarán y quizás por un tiempo se experimente una suerte de impulso económico. Pero el problema no es la privatización, sino la impunidad y corrupción de quienes hacen la operación y de hecho manejan los sectores en cuestión.

En realidad no s ele puede creer a Peña Nieto que busque un beneficio común si se examinan los seis años que pasó al frente del Estado de México, una entidad que ahora es una de las 10 más endeudadas del país, pero que curiosamente no observa esa crisis como su mayor problema. La participación privada en Pemex no garantiza que los ciudadanos se beneficien. Las cosas seguirán igual, en un escenario sin movimientos profundos. Los ricos, más ricos, el resto trabajando para ellos. Algunos ubican ya a Emilio Azcárraga como uno de los nuevos dueños de la energía eléctrica y señalan que la propuesta de Peña Nieto sobre el petróleo reproduce letra por letra a Lázaro Cárdenas, cuando nacionalizó aquella industria, como medida para ganarse el consenso popular. Peña, cuestionado por la forma en que llegó a la presidencia de México, no necesita del apoyo ciudadano, que además puede comprarlo. Las utilidades compartidas significan que el Estado vende el crudo pero debe entregar parte de las ganancias a la empresa que lo extrajo o lo procesó, casi lo mismo que se hace ahora pero con el sindicato de Romero Deschamps. La desigualdad en el país permite esto y más. La trampa consiste en hacer creer que el mexicano promedio tiene capacidad de decisión. Así, se le entrega el poder de protestar, disfrazado de derecho, de hacer marchas o mítines, de organizarse hasta en partidos políticos y de expresarse públicamente. Pero eso no incide en nada. Nunca ha sucedido que el consenso popular, si no es apadrinado por un político o un militar, llegue a obtener lo que reclama, más si es éste es razonable.

En el Edomex el gobernador Eriviel Ávila aplaude donde puede la reforma energética y la llama “nueva etapa en la que los consensos serán indispensables para lograr las reformas estructurales que transformarán al país, y reviviendo el espíritu de los Tratados de Teoloyucan, los mexiquenses decimos al unísono: sí a la unidad, sí a la modernización, sí a los consensos, sí a mover a México”. Extraña forma tiene el mandatario de interpretar públicamente el proyecto del Grupo Atlacomulco si se tiene en cuenta los niveles de inoperancia en los que mantiene a su administración. Para alguien que combate a la inseguridad con más policías, arengas y deslindes, el tema de Pemex no puede significar mucho y un poco de populismo puede resolverlo.

Para el ciudadano común, la privatización de Pemex es un ente abstracto que significa vender un bien del cual nunca ha participado, salvo para pagar las enormes deudas que la paraestatal representa, como los 100 mil millones de dólares para jubilaciones o los 60 mil millones que se gastan en operaciones que generalmente no llegan a nada. El hito más importante en la modernización del país tiene sin cuidado a José Alberto Pérez, un vendedor de paletas en los camiones urbanos de Toluca. Según él, su situación no cambiaría porque “no hay un trabajo que garantice que no me van a despedir. Soy obrero y a veces consigo un lugar en alguna fábrica pero no duro ni tres meses porque son temporales. El dinero del petróleo nunca lo he visto. Nadie lega y te dice que ahí está lo que te toca, y sé que es así, que hay un procedimiento pero si los gobiernos reciben esos apoyos primero, nada garantiza que lleguen a donde dicen que llegarán. El problema no es la venta, es la corrupción, pues ésa seguirá existiendo con empresas privadas o sin ellas de por medio. Vendo paletas, pero no soy tonto. Ignoro muchas cosas pero veo los años que llevo trabando. No tengo nada”. ¿Cómo se le explica a los 50 millones de pobres una reforma energética? O la educativa, que nadie pela salvo por la detención de Elba Esther Gordillo. La construcción de un país apto para el engaño ha costado tiempo, dinero y sangre pero al final se ha conseguido. A nombre de la globalidad o la modernización cualquiera puede ser presidente, sin importar preparación o intenciones y puede disponer de bienes públicos para beneficios poco claros.

El espectáculo de Peña no se reduce a las reformas energéticas. También cuela, de una vez, la posibilidad de legalizar la mariguana de una vez por todas. El tema terminará por convertirse en una de las cortinas de humo de su administración para los momentos cruciales, aunque uno sería muy ingenuo si pensara que la privatización del petróleo no está pactada todavía y se tiene el asentimiento de quienes deciden. No pasaría nada sin el apoyo del empresariado norteamericano, y las cúpulas políticas del país. Compartir Pemex y lo que resulte es una decisión tomada incluso desde antes de las elecciones, pues este apartado era uno de los aspectos fundamentales que llevaron al poder al sobrino de Arturo Montiel. Pemex estaba pactado en la agenda presidencial y se ofrecería a la iniciativa privada. No es una ocurrencia, pues, la privatización. Hace años que la agenda del priismo y sus aliados en otros partidos la diseñan.

 

Las pirámides olvidadas

* Huamango, pues, se ufana de proteger estas y aquellas cosas, que en ciertos momentos políticos pudieron causar algún desencuentro, también político, claro, porque al resto le importa un poco menos que un bledo que las calles se llamen de tal forma. Huamango domina, además, el Valle de los Espejos, llamado así por la cantidad de ojos de agua que, dicho sea de paso, ya no son tantos. Eso y la tradicional migración a Estados Unidos forman el pintoresco panorama de lo que se puede ver nada más al paso. El Acambay de peñascos y profundidades queda para lugareños y curiosos.

 

Miguel Alvarado

La zona arqueológica de Humanago es una de las más abandonadas de la entidad. Pero no por descuidada o por sus ruinas al borde del desmoronamiento. Es nada más porque nadie va, a nadie se le ocurre que en la cima del cerro más alto de Acambay pueda haber algo más que árboles o magueyes. Y es así. El acceso gratuito a nadie engatusa. Al fin y al cabo son ruinas las que uno tiene enfrente y no hay acceso a internet ni vale la pena comentar en redes sociales. “Estoy parado frente a una base de piedra que, dicen, es de la época de los aztecas. Pero nada más contiene pasto”, podría poner alguien que de pronto rondara aquel terreno, de unas dos hectáreas, una de las fortalezas últimas de matlazincas y aztecas en el límite de los revoltosos purépechas, invencibles hasta la llegada de Cortés.

Ahora sin taximaroas ni soldadesca, la región norte del Edomex enfrenta, sin embargo, otros desafíos, unos menos sangrantes que otros. Según algunos, Acambay es la tierra donde nació Enrique Peña, minucia pasada por alto cuando se revisa el historial de presidentes municipales. Algunos Peña. No. Muchos más de lo deseado aparecen sin vacilación en casi todos los trienios. Peñas por aquí, por allá. Acambay, aparte la mala leche, significa “Peñasco de Dios”. La cabecera municipal, al pie de Huamango, tiene también sus curiosidades y allí es bien fácil encontrar una calle que se llame Alfonso Navarrete Prida, en honor del secretario federal del Trabajo del mismo nombre, exonerador del ex gobernador Arturo Montiel, quien también recibe homenaje en un andador que ostenta una bonita placa metálica aunque, no se sabe por qué, su patronímico aparece rayado con ingenua vergüenza o lo contrario. Pero clarito se lee, a pesar de las lluvias y los bienintencionados, que fue él quien inauguró y bautizó semejante avenida.

Huamango, pues, se ufana de proteger estas y aquellas cosas, que en ciertos momentos políticos pudieron causar algún desencuentro, también político, claro, porque al resto le importa poco menos que un bledo que las calles se llamen de tal forma. Huamango domina, además, el Valle de los Espejos, llamado así por la cantidad de ojos de agua que hay aunque, dicho sea de paso, ya no son tantos. Eso y la tradicional migración a Estados Unidos forman el pintoresco panorama de lo que se puede ver nada más al paso. El Acambay de peñascos y profundidades queda para lugareños y curiosos.

La actual frontera michoacana queda todavía a una hora y media de trayecto y la arancela el municipio de El Oro, una especie de set de pueblo minero disfrazado para un duelo de pistoleros, un desfile de bailarinas de can-can. El Oro maquilla bien su mexiquense miseria porque le apuesta al turismo, que en realidad deja bien poquito. Pueblo mágico, entre comillas, porque así aparece en el enorme anuncio de bienvenida, es más bien la resonancia de tiempos mejores y una desesperanza por lo que no ha llegado y tal vez nunca ocurra. Alguna vez una de las ciudades más ricas de América Latina, El Oro se conforma en el 2013 con un vagón-cafetería, donde ofrecen Nestea del más rancio abolengo a 30 pesos más hielo y pan francés con enanismo por casi 70. Eso, y algunas bocas de mina le hacen al teatro en esos lindes a los que sucede el límite michoacano, por cierto uno de los más amables que le tocan al Estado de México.

Nada más salir de El Oro, el buen viajante se topa de frente con un espectacular a pie de carretera que anuncia la polvareda de los tiempos actuales. Un enorme retrato de los tres narcotraficantes más buscados se da de topes con los pasajeros. Allí, debajo de una línea donde se ofrecen 30 millones de pesos de recompensa, hay tres caras ya azuladas por el aire, el sol y el sentido común. Nadie acierta a hablar y revelar paraderos o andanzas. Ese, el verdadero border, es el significado de un país quebrado por una guerra que sucede justo delante de nuestros ojos, pero que nadie ve.

El Oro es un mal pretexto para encontrar Maravatío y Tlalpujahua, esta última sede moderna de un festival de cine de terror pero también hogar invaluable de Santa Clos. Y es que justo allí se localiza uno de los comercios más florecientes de esferas de Navidad y artículos relacionados, que son cientos de miles, elaborados por manos expertas obligadas a cambiar el sentido de sus creaciones. Así, extraños y gigantescos árboles verdes, rosas y dorados crecen sembrados por mágicas virtudes de duendes de oropel, que perviven entre cajas de esferas de todos tamaños y materiales mientras una pequeña horda de fanáticos de las campanas de Belén aprovecha para hacer pedidos en 13 de agosto. Total, ya están allí, y qué más da. La Casa de Santa Claus, fundada en 1975, da fe de lo anterior y además oferta un restorán para que los compradores restablezcan bríos y chequen estados de cuenta. Afuera, el mercado más tradicional hace mala pareja con la Casa de Santa, iglesia de plástico que sirve, sin embargo, para derramar dinero que de otra forma nunca llegaría. Exportan, dicen, hasta a algunas partes de Estados Unidos, en el colmo de las buenas intenciones.

Tlalpujahua no es territorio narco, pero sí una puerta que adentra. En El Oro, militares y federales hacen guardia efectiva en los límites de la paz. Nadie más relajados que ellos, pero tal vez eso cambie. Lo mismo se decía de Tuxpan, un pequeño municipio junto a Zitácuaro, al cual llegaron los desplazados de Luvianos, solo para encontrar la muerte a manos de un comando mexiquense que de inmediato se devolvió al Triángulo de la Brecha. Pocas veces se han contabilizados tantas muertes inútiles aunque, eso sí, muy ejemplares. Desde Huamango se observa todo, incluso lo que está por suceder.

El Barco Ebrio

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Nunca antes en la historia de la humanidad, un hombre tan poco destacado había generado tanta cantidad de información en torno a él. Y es que el ex gobernador del Estado de México, Enrique Peña, actual presidente mexicano, tiene en su haber al menos 5 libros sobre su persona y cientos de miles de notas y reportajes, de todas las índoles, que algo dicen acerca suyo. Un pequeño análisis de sus actividades y propuestas, más allá de ser presidente, dicen a esta columna que realmente hay muy poco que resaltar como logro o simple propuesta, que sus habilidades no exceden a las de un ciudadano común y que incluso están por debajo de ellas y que su única gracia, por vida y obra de su apellido y relaciones familiares, hasta el momento, es pertenecer al Grupo Atlacomulco, esa fantasmal organización que nada más no existe, no se ubica en ninguna parte y no tiene control sobre nada que sea político o empresarial en México. Ni siquiera deportistas de mediano talento han levantado tal ámpula, aunque también, en el caso de Peña, ha costado al Edomex sus buenos 800 millones de pesos anuales para el pago de publicidades. Según la Secretaría de Gobernación, a Peña le costó 8.5 millones de pesos dar su primer mensaje, el 1 de diciembre del 2012.

 

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Uno que sale con nuevo libro es Rafael Loret, padre del conductor de Televisa, Carlos Loret, con un escrito llamado Despeñaderos. No se sabe bien a bien de qué vaya, aunque es claro que habla sobre lo que siempre ha redactado el autor, y aunque el presidente aparece en la portada, parte de su contenido abarca diversos periodos de la política en el país.

 

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Rafael Loret es recordad porque en su última entrega publicó una supuesta llamada telefónica del Chapo Guzmán, que contestó Peña Nieto, todavía gobernador, en la que le advertía que no llegaría  a la presidencia mexicana. La versión de Loret se recuerda en el marco de la guerra que se libra en Michoacán, donde hasta al gobernador interino, Jesús Reyna García, lo ligan con el cártel de Los Caballeros Templarios. Ese Reyna es originario de Huetamo, uno de los municipios más importantes en el trasiego y siembra de droga, ubicado dentro del Triángulo de la Brecha, en la Tierra Caliente que comparten Guerrero, el Edomex y Michoacán mismo. Quienes conocen Huetamo saben que aquel municipio no representa poca cosa en esas ligas.

 

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En Toluca la Organización Ciudadana para la Renovación Social, que dirigen Efrén Ricardo Villegas López y Hedilberto Domínguez, apunta que la Federación ha cancelado, aunque de manera extraoficial, los apoyos oficiales para 43 proyectos emprendedores que esperaba resolución, y que se tramitan ante la delegación del Instituto Nacional de la Economía Social. Según ellos, han organizado manifestaciones para exigir explicación, por lo menos, acerca de aquella decisión y han buscado la intervención del presidente Peña para que no deje que Toluca se cierre a estos patrocinios o programas, que anteriormente los tramitaba la actualizada dependencia del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas en Solidaridad Servidos, Fonaes, Servidos.

 

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Miguel Ángel Contreras Nieto, procurador de Justicia del Edomex, sabía en lo que se metía cuando aceptó la invitación de Eruviel Ávila para encabezar la PGJEM, que había tenido como jefes a los más polémicos y cuestionados procuradores en los últimos años, como Alberto Bazbaz y Alfredo Castillo, a quienes el caso de la niña Paulette debió enterrarlos políticamente para siempre. Ellos, como muchos otros, se cayeron para arriba, pero Contreras no encontró una silla lo suficientemente cómoda. Así, el Inegi le hace algunas cuentas al Estado de México y le señala que hay 14 mil 63 asesinatos desde el 2006. Parce que para un estado con 15 millones de habitantes, la cifra queda corta. Se trata sólo de los denunciados, la llamada cifra negra que dicen las mismas autoridades, es apenas el 25 por ciento del estimado total. Si hacemos caso, una simple operación arroja la cantidad de 56 mil 252 homicidios.

 

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A Contreras debe preocuparle, no hay duda, pero también debe responder sobre la capacidad de su dependencia, que nada más no da visos de inteligencia en los casos sensibles. El secuestro del alumno del colegio Montessori, el asesinato del poeta Guillermo Fernández, por mencionar sólo dos de tantos cientos, son ejemplos que están allí, en espera de respuestas. La entidad es un territorio fuera de control, donde la ley ni la justicia importan un bledo. Es de todos sabida la penetración e influencia del narcotráfico en el Edomex y la inoperancia que ante los cárteles presentan las dependencias obligadas a enfrentarlos. Si a eso se le suma lo cotidiano –como si los cárteles no lo fueran ya-, a Contreras le toca bailar con el más feo.

 

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A Eruviel Ávila le quedaría un mes y medio en el poder mexiquense. Si se va, el acomodo ya se lo encontraron como asesor de la Presidencia. Y eso y nada es prácticamente lo mismo para un tipo cuya aspiración personal es tan grande como la de su jefe. Si no se va, el resto de su gestión será como lo que ya cursó. Atado de manos, de pies y de cartera, al hombre que empezó en la política como vidriero no se le auguran buenos tiempos, salvo que decida hacerse cargo de su propia historia, cualquiera que sea la que elija. L alista de sustitutos existe, a pesar de todo, aunque se ha reducido considerablemente. Luis Miranda y María Elena Barrera llevarían una ventaja sobre los demás.

Si quieres, vamos

* San Pablo Autopan y San Cristóbal Huichochitlán son dos de las 24 delegaciones que forman Toluca. Ubicados en una de las áreas más pobres del municipio, están habitados por pueblos otomíes que con el paso de los años encontraron allá un refugio último. Algunos líderes y delegados promueven la idea de separarse, junto con otras dos delegaciones, de Toluca, y formar su propio municipio. Este proyecto no es nuevo y nunca ha prosperado. Los siguientes textos son una recopilación de comentarios de los habitantes de esos lugares. No pretenden ser una muestra ni representar nada.

 

Miguel Alvarado

En Autopan hay un mercado de usado los fines de semana. Los pobladores utilizan un campo de futbol, ubicado a espaldas de la iglesia principal, para exponer sus mercancías, que a veces no son más que objetos de desecho. Para unos, los que tiran a la basura aquellas cosas, representan estorbosas melancolías, sin uso práctico. Para otros, es la diferencia entre comer algo o nada. El Piojo al estilo de Autopan alberga desde licuadoras usadas hasta retretes rotos, pasando por desmembrados muñecos y revistas casi pulverizadas. Casi todo se vende o intercambia y la mayoría se felicita por asistir, aunque algunos deben recoger sus tendidos tal y como los colocaron, sin haber obtenido nada.

 

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Cerca, a 500 metros, un pequeño tianguis de legumbres se coloca cada semana, a las afueras de la iglesia. Mientras unos compran, los jóvenes se reúnen en la pequeña plaza central, donde presumen los celulares. Vestidos como cualquier adolescente de Toluca, los de Autopan todavía pueden pasar un buen rato sin consultar la tecnología cada minuto y medio. Docenas de perros hambrientos deambulan pacientes a que alguien tire un pedazo de comida. El agua encharcada duplica a Autopan, que se mira en el espejo pero no se alcanza a ver.

 

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“Esa es la casa de los Manzur, tienen en esa bodega una colección de Mustang, de los coches. Yo la vi porque una vez me pidieron unas cosas y tuve que pasar por allí. Nomás les eché un ojo, porque me sacaron bien rápido”.

 

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“Para qué quiere las fotos de las casas. No le veo ninguna utilidad para usted. Luego las usan para robarse a las muchachas. Dicen que así le hacen, porque aquí se han robado a muchas. Yo uso este terreno como estacionamiento porque nadie me quiere dar trabajo y aprovecho los días que viene la gente al mercado, aquí en Huichochitlán. Pero la cosa es que hay que buscarle. Yo trabajaba en Toluca pero luego me despidieron. Los de allá creen que somos diferentes y hasta nos ven distintos”.

 

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“Aquí en Huichochitlán hay pintores y poetas. Hasta hay uno que escribe cosas en otomí, y le publicaban los del ayuntamiento, pero un día se metió de delegado y se clavó lo que le dieron, si es que le dieron algo. Por ahí anda organizado festivales de danza pero la gente no le cree ya mucho, porque cuando fue delegado nada más se gastó el dinero en cosas que nadie sabe para qué fueron. Pero hay otros que son serios y pintan y es criben las cosas de aquí, nada más que no hay dónde ver sus cosas, solamente que se vaya hasta sus casas”.

 

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“En Autopan hay sicarios, pero nomás vienen los fines de semana. Aquí viven y los vemos cada 8 días en las fiestas, porque luego se salen a echar balazos entre ellos o para asustar a alguien. Luego, el lunes, se paran tempranito y se van. Tienen que chambear”.

 

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“Luego pescamos, pero son puros acociles los que hay por estas fechas. Puro pescado chico, que apenas no da para completar. Más bien es para comerlo nosotros, porque pescamos pocos y nadie compra de a poco, ni en los mercados, que es donde quieren más. También está lo de los patos, pero es por un rato, y también nos los comemos nosotros aunque a veces vendemos la carne. Eso mientras estamos preparando para la siembra”.

 

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“Pero ya la mayoría de nosotros trabaja en las fábricas de Toluca o de Lerma, porque es donde hay empleo seguro. Vienen del ayuntamiento a invitarnos a las ferias del empleo pero luego vamos y piden por un tiempo… pues de veladores o guardias o para vender. A veces duramos, a veces ni nos acercamos porque es una perdedera de tiempo. Los hijos estudian lo que quieren. Los míos todos tienen carrera pero ya no viven aquí. Ahí tienen sus terrenos y vienen cada 8 días. Sí… los están vendiendo por ese lado”.

 

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“Nos dedicamos a la tienda y a lo que nos ayuden los hijos. Vamos al mercado y allí compramos lo que se vende, o a la Central de Abastos. Pues no hay nada más. Unos se quieren separar de Toluca que porque no nos ayuda en nada, pero nunca nos ha ayudado en nada. O a mí no me ha tocado ni los he visto. Ahí está la casa del maestro Fernando, ése sí ayuda… pues puso un poste de luz y allí empezó a llegar bien la luz, pero ya llegaba antes de que él estuviera de maestro. Y era jefe de los maestros. O eso decía él. Luego llegaron a pintar las bardas, que iba para diputado. Es el único que ha hecho algo. Yo creo que ha hecho más, porque un poste de luz pues no es nada. A lo mejor ni era poste y puso ahí un palo”.

 

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“Hay unos que se quiere separar pero es porque no les ha tocado nada del ayuntamiento. Son los que quieren ser delegados y andan ahí con ellos. Pero eso lo han dicho desde hace mucho tiempo. Luego nomás les dan algo y ya se quedan contentos, hasta que hay otras elecciones y así se la llevan”.

 

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En San Cristóbal había un campo de futbol rápido. Allí hasta se hizo una liga, que se jugaba los fines de semana. Pero los dueños se cansaron pronto y cerraron. Un día sacaron el estadio, bueno, el miniestadio en partes y se lo llevaron a otro lado. Sí, aquí en Huichochitlán hay buenos jugadores, nomás que están chaparros. Había uno al que le decían El Pelé, porque era tan bueno como el de verdad. Jugaba en los equipos de por aquí y le pagaban para que los hiciera campeones. Pero luego se fue haciendo grande. Ah, y también le entró al chupe. Pero es una leyenda de por acá”.

 

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“Pues a mí la verdad me da igual que esté en Toluca o que haya un municipio nuevo. Nomás porque no tendría que ir a los trámites, pero esos los hace mi esposa o el que esté en la casa, desocupado. Porque quienes van a querer ser autoridad son los mismos que estuvieron de delegados y van a hacer lo mismo que hicieron… pues nada”.

 

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“Yo no sabía que se quieren separar los de aquí. Porque mis vecinos no me han dicho nada ni los que viven por acá atrás. Nada más leí una noticia, pero no le presté mucha atención. Orita vamos a ver el fut y luego a la fiesta, acá atrás. Si quieres, vamos”.

Cuestión de tiempo

* En el Estado de México, más de 120 ejecutados, contabilizados por las autoridades, ponen las cosas en su verdadera dimensión. Aquellos que se hacen de la vista gorda deberán afrontar las consecuencias. Hablar, mostrar, reflexionar, encontrar es un ejercicio de valor que puede costar la vida pero callar es condena segura porque durará para siempre. Y así, nada puede ser más urgente, valioso, ni siquiera interesante. Antonio Naelson, maestro brasileño de la pompa y circunstancia lo ha entendido como si en ello le fuera esa muerte.

 

Miguel Alvarado

Toluca. A lo lejos destaca la catedral, inhumana construcción que ya desde la puerta venera la miserable riqueza que la construyó y que refleja sombría las luces entrando por los ventanales. Más allá, los cerros asisten pétreos, quemados, al juego del hombre, aunque hace mucho ha dejado de serlo y conserva apenas un cajón gigante, congelado, donde el pasto sobrevive porque a veces le pega el sol. El estadio de la Bombonera, construido con alcohólico dinero, es un monumento al ego empresarial que no encuentra otra forma de perpetuarse que poner sus nombres a calles y construcciones. No es el Camp Nou aunque lo iguala en precios. En Toluca, un partido nocturno de futbol cuesta trescientos pesos en la sección de Sol. Este chiste le costó al equipo la mitad de las entradas en el último partido de Copa Libertadores, contra los uruguayos de Nacional pero también descubrieron que la historia la hacen los hombres, no las instituciones, como se pregona desde el poder, incapaz en México de poner artificio aunque sea en las redes sociales, donde Youtube es capaz de mostrar una ejecución y que nada suceda.

El 21 de febrero un hombre que supuestamente pertenece al grupo de administradores de la página de Facebook, Valor por Tamaulipas, moría en esa cosa llamada internet. La escena es conmovedora. El joven, arrodillado frente a una cámara, en el campo, conmina a los usuarios de las redes que se abstengan de publicar o comentar información relacionada con los cárteles de la droga. A estas alturas la actuación es notoria. No hay miedo ni gesto alguno en el condenado. Mal patiño, se prepara para morir mientras a su lado un hombre uniformado como militar extrae una pistola y le dispara en la cabeza. El cuerpo se desploma como en película.

No hay sangre.

No hay nada. No hay muerte. No hay país en un lugar donde incapaces actrices seducen a juniors políticos para conservar el poder. Cada cuerpo es vendido o subastado sin el menor asomo de remordimiento. El video de una ejecución no penetra en nadie, aunque es un simulacro para desalentar el levantamiento desde la sociedad. El miedo, dicen, es el arma más eficaz, aunque también uno de los motivadores más primitivos desde que se nace. Aquellos esfuerzos, planeados como una campaña de Televisa contra algún político o a favor del Teletón, indican también el grado de impunidad, la nueva ley, el México gobernado por estúpidos. El hombre del video muere casi en cámara lenta pero no es suficiente para impedir que el verdadero administrador de Valor Por Tamaulipas siga publicando. “Les he dicho también que no me rindo si ustedes no se rinden, así que probablemente puede incrementarse la presión, pero de la misma forma que se intente hacer daño a los esfuerzos ciudadanos, la respuesta de la ciudadanía empezará a hacer su aparición”, posteó en su espacio luego de ver la escena.

En el Estado de México, más de 120 ejecutados, contabilizados por las autoridades, ponen las cosas en su verdadera dimensión. Aquellos que se hacen de la vista gorda deberán afrontar las consecuencias. Hablar, mostrar, reflexionar, encontrar es un ejercicio de valor que puede costar la vida pero callar es condena segura porque durará para siempre. Y así, nada puede ser más urgente, valioso, ni siquiera interesante. Antonio Naelson, maestro brasileño de la pompa y circunstancia lo ha entendido como si en ello le fuera esa muerte. Apenas se mueve y desde su budismo pambolero controla el mundo, al menos el de la media cancha de su equipo, el Toluca, una suerte de vitrina para el Grupo Atlacomulco pero también un negocio cervecero que ha conseguido campeonatos nacionales, algunos con todas las de la ley.

Sinha es un hombre bueno pero si no lo fuera aquello que le quedara le alcanzaría para jugar al futbol. Poca cosa si se compara con el salario mínimo o las elecciones presidenciales mexicanas, pero demasiado para una ciudad que registra 60 asesinatos por mes y el desarreglo patibulario de una pobreza cada vez más cercana al sci-fi.

Shina se hizo viejo en los campos de México. No supo cuándo olvidó Saltillo y Monterrey o el desastroso Mundial del 2006, donde era el más pequeño de todos. Un día, sin sentirlo, se encontró en el centro del estadio y comenzó a vivir porque entendió que la única verdad no tenía relación con la pelota. Así, cariacortado, trazó una carta astral de portería a portería y con ella leyó los libros que nunca abrirá en su vida. El golpe de gracia le llegó demasiado tarde, aunque pocos se vuelven sabios a los 37. Naelson es artista diminuto de la gambeta y el mal aliento, y todos saben que no es el mismo si no hay en medio un Voit o de perdida un Garcís, aunque tenga la imagen del Teletón.

“La pelota no se mancha”, habría dicho Maradona en plena desintegración cósmica, en el aciago 1994, cuando buscaba restregarle a la FIFA los sucios shorts con los que lavan la conciencia del Tercer Mundo. Y del primero y del segundo, aunque Cuba y Norcorea sean los únicos sobrevivientes de las enseñanzas de Marx. Maradona, más guerrillero que el Ché, se perdió en su propia retórica y tuvo que aceptar que también él podía fallar. De nada sirvieron amuletos ni groserías napolitanas cuando dio positivo de cocaína. Un año después, en 1995, Sinha debutaba en el América Mineiro, un club perdido en la inmensidad del Amazonas. Brasileño y todo, al héroe no le alcanzaba el apodo en su país pero alguien le contó de México, donde todos juegan pero casi nadie sobresale. Emigró con la esperanza de largarse a Europa pero aquí se adaptó como un pájaro pequeño. Quedado, la Iluminación era cuestión de tiempo.

Sinha, el maestro diminuto, no tiene mucho en el centro de la luz. Apenas contra Boca Juniors confirmaba su nuevo grado en la negra Bombonera, el Alberto Jacinto Armando de la más ríspida Argentina. Boca, el villano tradicional de América Latina, recibía a los diablos con cierta somnolencia y hasta hastío, porque ellos mandan de punta a punta, pese a periodos de crisis y dictaduras, que sobreviven incluso disfrazadas de democracia. Dos trazos ejecutó este moderno Da Vinci y con ellos enterró el pusilánime orgullo de los multicampeones continentales. Luego, de vuelta en México, terminó por aleccionar al pedante americanismo y su monstruoso, innecesario Azteca. Sinha, más allá de Nietzsche, encontró luego dos semanas sin dios, sin balón, sin futbol.

El caso es que un brasileño en México puede jugar casi con los ojos cerrados, pero si pretende volver a su país o pedir que lo convoquen al Scratch, corre el riesgo de recibir la sensata respuesta que se le dio a Evanivaldo Castro Cabinho, goleador indispensable en Pumas, Atlante y León, cuando solicitó la venia de sus compatriotas, allá en los comienzos de los años 80. “Cuando el Mundial se juegue con puros mexicanos, tendremos el gusto de convocarlo al equipo nacional”.

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