Éxito de Peña en la Ibero, pese a intento orquestado de boicot

* Una bajada aquí, para explicar por qué se usa un titular de El Sol de Toluca, sería demasiado. Mejor no le ponemos nada.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 10 de febrero del 2015. Bueno, sí, nadie se alegra, aunque también nadie está triste, al menos aquí, en esta redacción. La lectura del El Sol de Toluca, de la cadena de los Vázquez Raña es obligada. Todos ojean por sus hojas, anémonas de color diseñadas desde la práctica periodística de uno de los monstruos del oficio, Mario Vázquez Raña, muerto a los 82 años, el despojo en el que está convertido el periodismo en todos sus diarios.

Uno se pregunta si vale la pena hablar de alguien que, él solo, lo ha dicho todo de sí mismo. Un ejemplo, que él mismo se encargó de inmortalizar en su propio periódico, fue el encabezado que reseñó la participación de Peña Nieto en el foro de la Ibero, en plena campaña electoral, un 11 de mayo del 2012. Fruto de la inteligencia de un hombre acostumbrado a cobrar hasta el respiro de los otros, el titular terminó de pintar la vida de Vázquez y sus relaciones con el poder, la explotación laboral, el nulo ejercicio de la ética y su amasiato con el dinero público destinado al deporte nacional. Que a su funeral haya asistido Carlos Salinas de Gortari parece sacado, efectivamente, de una de sus crónicas periodísticas.

Estoy de acuerdo con Salinas. El deceso de Vázquez es una gran pérdida para los amigos, aunque ningún atleta de alto rendimiento acudió a su funeral, apunta la revista Proceso. Salinas, sin embargo, en ese sitio, tuvo para todos. Luego de elogiar a Vázquez, le preguntaron sobre Ayotzinapa. El tipo dio media vuelta y se fue por la puerta de emergencia, por donde tal vez entró. Antes, el cuerpo de Vázquez recibía la bendición de Norberto Rivera.

Pero aquí se lee El Sol de Toluca. ¿Se lee? Bueno. En mi recuerdo siempre estará ese diario, en los peores momentos, para agregar. Se lee, para saber que lo que sucede en la ciudad de Toluca es lo contrario de lo que se publica en esas páginas.

Vázquez ha sido, pues, un maestro inverso del periodismo, pero ni siquiera en esto es indispensable, aunque sí insuperable.

¿Vale la pena hablar de Vázquez? ¿Decir que su falta de ética, su antiprofesionalismo ha lastimado, corrompido a México desde la desinformación? A mí me afectó de manera personal una de sus notas. No es que Vázquez debiera reportear o revisar la información, pero establecía las formas periodísticas de sus amados soles, que una inercia de los directores regionales y sus reporteros siguen, perpetúan. A mí, esa carencia de entrañas me acuchilló de manera profunda e irreversible. Parece inútil decirlo ahora -y además se trata de Vázquez Raña-. En su momento, un reclamo de mi parte habría sido hablar con las piedras. Hoy, efectivamente, lo es.

Luego de muerto, esa simulación, avidez por el poder, permeó entre los amigos que identifica Salinas de Gortari, como Alfonso Navarrete Prida, secretario federal del Trabajo, el propio Peña, quien acudía “a despedir al amigo”. Vázquez es el reflejo de de la narcopolítica mexicana, del arribismo, la incompetencia, el enriquecimiento ilícito sustentado en el dolor de los demás.

Vázquez es el México erróneo, equivocado, macabro, siniestro, que algunos se empeñan en reflejar, en hacer cierto, válido hasta la náusea. Mejor decir que Peña tuvo éxito en la Ibero, pese al boicot. Suena mejor, sobre todo ahora, al borde el país de una guerra civil incomprensible, países de fosas y desaparecidos.

En realidad, no tengo nada bueno para decir de Vázquez.

Mejor, para no desperdiciar la hoja.

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El Barco Ebrio

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México es un país de simulaciones, eso ya se sabe, pero apenas se dibujan esbozos de cómo funciona el Estado y qué significa, en realidad, un Narcoestado. El Estado mexicano es en realidad una forma organizada de la violencia al servicio de un poder. Ese poder es el de los militares. El país transita por una dictadura armada desde el disimulo pero tan vistosa que lo que se deriva de ella son, precisamente, actividades relacionadas con la violencia, con el armado de la guerra. Narcotráfico y crimen organizado hacen simbiosis en ese Estado militarizado cuyo negocio fundamental es fabricar violencia. Drogas, secuestros, corrupción e impunidad sólo son los síntomas.

 

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Hace seis meses, una base de las Fuerzas Especiales del Ejército, los Gafes, que antes se denominaba Grupo Aeromóvil, se instaló con la mayor discreción en el municipio de Lerma. Desde allí operaban en una de las ramificaciones que el negocio de la violencia exige a quien participa. Por un tiempo, esa oficina fantasma de los Gafes justificó a la perfección la razón de estar en Lerma sin ni siquiera echar un vistazo a Xochicuautla, el pueblo por donde pasará la carretera del licenciado Peña Nieto.

 

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Y es que esos Gafes, además de militares, eran avezados agentes de venta y comenzaron a distribuir un catálogo de armas entre quienes, consideraron, pueden necesitar los artefactos. Amparados en esa clandestinidad oficial y legalmente autorizados para el transporte de los calibres de uso exclusivo del Ejército, pronto vieron los frutos.

 

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Hace tres meses, en uno de los barrios de San Mateo Atenco, un soldado de aproximadamente 24 años, se apersonó, a las ocho de la noche, en una de las calles del centro de aquel municipio. Cargaba una pesada bolsa mochilera del Ejército mientras tocaba en una de las casas vecinas. Al abrir, el soldado saludó e identificó a quienes visitaba como “los michoacanos”. Acto seguido, abrió la bolsa y extrajo armas, que estuvo examinando junto a sus clientes. Sin embargo, el soldado iba ebrio y para probar la mercancía, disparaba al aire su metralla. Molestos pero no asustados, los michoacanos le dijeron: “sobrio lo que quieras, pero así no”. Le cerraron la puerta, lo mismo que los vecinos al darse cuenta del descontrol del joven y de la cantidad de armas que traía consigo.

 

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Las armas, propiedad de los militares, fueron guardadas por el joven soldado ebrio, quien caminó unos metros hasta llegar a una esquina. Allí volvió a sacarlas para disparar otra vez. Los vecinos, alarmados, habían llamado ya a la policía municipal. A los poco minutos una patrulla llegó por el joven soldado, quien sin oponer resistencia fue apresado en pocos minutos. Remitido directamente a la delegación de la PGR en Toluca, el soldado confesó que sus superiores, en Lerma, los “Gafe”, lo habían enviado a vender las armas que ellos mismos reciben. Pero llegó ebrio a la transacción y echó a perder el negocio. De paso, reveló la existencia de la base militar en Lerma dedicada al tráfico. Luego de interrogado, una llamada a la 22 Zona Militar lo remitió de manera directa a las manos de los militares, pero antes fue golpeado por los policías, por orden castrense, para que escarmentara y la pensara mejor cuando se trata de echar por la borda los negocios. Los golpes no fueron menores. Fractura de las cuatro extremidades, brazos y piernas, incapacitado por meses. También fue acusado de posesión de drogas.

 

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Al otro día su madre, vecina también de San Mateo Atenco, recorría la calle donde el joven había sido detenido, preguntando a los vecinos por lo ocurrido y tratando de obtener algún video que lo limpiara del delito de las drogas. Tampoco sabía bien a bien su paradero pero cuando lo supo su principal preocupación fue encontrarlo con vida. Pero las cuentas habían sido ajustadas y su vida estaba a salvo, no así su salud. Al final, al soldado le perdonaron todo porque, después de nada, había vendido más armas que nadie desde Lerma. La base “Gafe” desapareció un día después y el soldado aún se recupera de las fracturas múltiples y quienes lo lamentan son los michoacanos, asiduos compradores de armas a las leales instancias del ejército.

 

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El Senado de la República estructura los foros sobre seguridad y mandos únicos, a los que ha convocado a especialistas en los temas para que expliquen las reformas impulsadas por el presidente Peña Nieto, que ya tienen carácter de iniciativas. El periodista Francisco Cruz Jiménez, uno de los conocedores más profundos en temas de narcotráfico en el país, era convocado por el senador Encinas para conocer la opinión del autor de “Tierra Narca”, “La Biografía no Autorizada de Peña Nieto” y “El Cártel de Juárez”, entre otros libros. Al revisar la lista, otros senadores se opusieron a que el periodista participara y por iniciativa de la priista Arely Gómez, ex directora de la Fepade (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales), pero mejor conocida por ser la hermana de Bernardo Gómez, vicepresidente de Noticieros de Televisa. Perteneciente a los senadores de la llamada “telebancada”, la dulce señora Gómez no quitó el dedo del renglón y obligó a eliminar a Cruz de la lista de participantes. Ella, por supuesto, ya leyó los libros que ha publicado el periodista y le gustaron mucho.

 

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Alejandro Encinas rendirá por segunda vez su informe de actividades como senador. Hace un año lo hizo en la Sala Villanueva, en el corazón de Toluca, pero esta vez lo dará en el DF. Pero Encinas dará un anuncio. No abandonará el PRD pero tampoco se unirá con los de Morena. Ninguna de esas opciones le atrae y se ha decidido para hacer una organización que aglutinará a personajes como Cuauhtémoc Cárdenas, quien no termina de acercarse a López Obrador pero tampoco de dejar al PRD. Desde su equipo, cree Encinas, puede concitar. Órales.

El bribón

* Luis Videgaray, actual secretario federal de Hacienda, tenía, antes del 2004, como cualidad principal, la de ser hermano del conductor de Televisa, Eduardo Videgaray. Pero ese brillante doctor en Economía no se conformaría con actuar a la sombra de nadie y comenzó casi en silencio una carrera meteórica al lado, primero, del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel y después con el sobrino, Enrique Peña, quien lo ubicaría en su actual cargo. En el 2014, a Videgaray se le descubrió una propiedad en Malinalco, Estado de México, que compró al Gripo Higa, la empresa constructora preferida de Peña y que tiene contratos en el país cercanos a los 50 mil millones de pesos. Videgaray, como Peña y la primera dama de México, Angélica Rivera, usan el poder que les confieren sus encargos para realizar oscuras transacciones que solamente los benefician a ellos. México apenas descubre a ese Grupo Atlacomulco en sus verdadera dimensión, pero toda esa historia ya estaba investigada y escrita por el periodista Francisco Cruz, quien documentó el paso de Videgaray por el Estado de México en el libro Los Golden Boys, editado por Planeta en el 2012. “Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo”, pronosticaba Cruz hace dos años.

 

Francisco Cruz Jiménez

Consumada la imposición, avalados los resultados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), desechadas las pruebas de compra del voto, ignorada la denuncia del periódico inglés The Guardian sobre la extraña —para evitar la palabra “comprada”— cobertura noticiosa de Televisa para favorecer a Enrique Peña Nieto y 72 años después, la profecía se ha cumplido.

Sobre Peña y su ascenso a la Presidencia se ha levantado toda clase de sospechas, como dudas sobre sus más cercanos colaboradores, Miranda Nava, en terrenos de amistad, y Videgaray, en el manejo de recursos públicos.

El PRI es un hervidero de versiones: que si Miranda es el operador negro, amo y señor de todos los dineros que los priistas usaron de manera irregular para la jornada del 1 de julio, que Videgaray es un triste parapeto. Y que, también, los recelos son parte del karma ineludible que persigue a los que tienen el corazón a la derecha y lo combinan con profundos conocimientos financieros y estómago todoterreno.

Desconfianzas hay para enumerar. De la muerte de su primera esposa Mónica Pretelini Sáenz, en circunstancias extrañas, hasta la muerte de Juan Armando Hinojosa García —hijo del empresario Armando Hinojosa Cantú—, luego de que el helicóptero en el que regresaba de una fiesta se estrellara, la noche del sábado 28 de agosto de 2012 en el municipio de Jiquipilco, al norte de Toluca.

Los saldos negros incluyen la ejecución de cuatro guardaespaldas de la familia Peña Pretelini en el puerto de Veracruz; la desaparición y muerte de Paulette Gebara Farah; la violenta incursión, represión y violación de mujeres en San Salvador Atenco; la criminalización de movimientos sociales y la invención de delitos para encarcelar a líderes sociales.

El manejo mediático hizo que la profecía “seis gobernadores saldrán de Atlacomulco. Y de este grupo compacto, uno llegará a la Presidencia de la República” se convirtiera en un mito fundante, como establece el doctor José Antonio González en su ensayo La profecía de Atlacomulco: rumor, leyenda y mito mágico-político; pero todavía se debe una explicación sobre el escandaloso número de mujeres asesinadas y desaparecidas durante el gobierno de Peña en el Estado de México.

Entre 2005 y 2011, durante el peñismo, en territorio mexiquense fueron asesinadas 922 mujeres, mientras que en 2011 se reportaron 600 desapariciones de niñas y jóvenes de entre diez y 20 años de edad. Pero también destaca la opacidad en la información.

Las cuentas pendientes se acumularon una tras otra: el Estado de México se convirtió, en el sexenio de Peña, en santuario para los grandes capos del crimen organizado, mientras el gobierno daba muestras sobre cómo se debe someter a un gremio: en 2008 torció y violó las leyes laborales —además de perseguir, reprimir y amenazar a un grupo de profesores— para impedir la creación del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México; o las cuatro exoneraciones a su tío Arturo Montiel Rojas.

Las sospechas brotan por donde se mire o donde uno se pare. El miércoles 16 de febrero de 2011 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entregó a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión el informe sobre nueve auditorías practicadas a los recursos federales utilizados por el gobierno del Estado de México en 2009.

Poco alentadores, los resultados mostraron el desaseo con el que manejaba el presupuesto público, debido a que de cada cinco pesos de recursos federales, uno fue malversado, lo que implicaba presuntas violaciones graves a la normatividad, desviaciones, usos ilegales tipificados y posibles daños al erario.

En el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal se observó como presunto desvío la cantidad de 2 mil 349 millones de pesos, de los cuales mil 198 millones no se transfirieron a Servicios Educativos del Estado de México (SEIEM), 331 millones se utilizaron para pagar a 948 personas que no se localizaron en ningún centro de trabajo del SEIEM.

Con 210 millones se realizaron pagos indebidos a 5 mil 642 trabajadores comisionados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, 182 millones de pesos en apoyos indebidos al sindicato, 150 millones en pagos a personas con siete categorías no identificadas en el catálogo de cargos y puestos, 149 millones en pagos a 92 mil 107 trabajadores por 15 conceptos acordados por un convenio estatal con el sindicato y no registrados en las reglas generales del Fondo de aportaciones para la educación y 44 millones de pesos de productos financieros que no fueron transferidos al SEIEM.

Adicionalmente, dentro de los denominados montos menores, se utilizaron 30 millones de pesos en gastos no relacionados con la educación básica, 25 millones en el pago indebido a 262 trabajadores por honorarios, 19 millones gastados en 361 trabajadores de centros clausurados, 5 millones dirigidos a 115 personas que no se localizaron, 4 millones para pagar a 30 trabajadores que pidieron licencia sin goce de sueldo y 102 mil pesos en pagos indebidos a siete trabajadores de la educación.

El resultado de las auditorías observa otros rubros como servicios de salud, infraestructura social, fondo de aportaciones múltiples, fondo para la educación tecnológica y de adultos, seguridad pública, fortalecimiento de entidades federativas, fondo metropolitano del Valle de México, entre otros.

Este sintético reporte evidencia la forma en cómo se utilizaron los recursos públicos en el gobierno encabezado por Peña. La mayor parte de los montos descritos contaba con sus respectivos pliegos de observaciones, que son el antecedente para definir posibles sanciones resarcitorias a los funcionarios públicos implicados.

Junto a Peña siempre estuvo, como consejero principal, su secretario de Finanzas, el doctor Luis Videgaray Caso, un consultor económico de 44 años de edad de quien no se tenían muchas, por no decir ninguna, referencia en el ámbito público, sino hasta que, a finales de su administración, Arturo Montiel lo contrató en 2004, un año antes del término de su encargo, para renegociar la abultada deuda del gobierno del Estado de México.

Tecnócrata formado en el equipo de Pedro Aspe Armella —secretario de Hacienda en el salinato y “jefe” de la tecnocracia moderna—, con quien trabajó durante varios años en la firma especializada Protego Asesores, Videgaray fue responsable de renegociar en aquel 2004 una deuda pública de 30 mil millones de pesos.

La noticia se difundió con todas las de la ley en un boletín del gobierno montielista: “El artífice del milagro cuya negociación se llevó diez meses es la firma Protego, encabezada por Aspe y Videgaray. En tanto, el instrumento será un fideicomiso maestro en el que cabrá la totalidad de la deuda, cuyo respaldo único serán las participaciones del gobierno federal hacia el Estado de México”.

Cuando un reportero preguntó qué pasaría si el futuro gobernador intentaba hacer alguna enmienda, la respuesta fue simple: “El fideicomiso maestro está autorizado para apretar las tuercas, cobrarse a lo chino vía las participaciones federativas; cancelar los beneficios de la tasa fija o reducir los plazos de vencimiento del principal”.

Con esa frase de profeta, impuesto por Montiel, Videgaray llegó al gabinete estatal el 16 de septiembre de 2005. Fue ése el día del inicio del gobierno de Peña. En mayo de 2008, convenció a éste para entrar en otra renegociación: la de 25 mil 175 millones de pesos, u 87 por ciento de la deuda total.

Videgaray está lejos de ser una persona impreparada: según su hoja de vida, cursó dos carreras a la vez —derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM)—. Además, es doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Pues bien, aquello fue un milagro a medias, porque el nuevo gobierno se comprometió a pagar, durante cinco lustros y por concepto de intereses, más de 56 mil millones de pesos, un promedio de 2 mil 270 millones 785 mil pesos anuales.

Los mexiquenses pagarán a los bancos el equivalente a tres deudas públicas en 25 años. Como lo puso en una de sus columnas el periodista local Macario Lozano: “Para liquidar los empréstitos con todo e intereses se necesitará lo que resta del gobierno de Peña, los siguientes cuatro sexenios completos y, al menos, la mitad de un quinto periodo, siempre y cuando no haya más endeudamientos o una nueva renegociación”.

Protego es un nombre clave, por su relación con Aspe Armella. Sobre él, el joven periodista mexiquense escribió en junio de 2010: “El futuro financiero de Televisa es celosamente custodiado por Aspe, presidente del Consejo de Administración y ex secretario de Hacienda, forjador de la célebre frase de que el desempleo en este país era un ‘mito genial’.

”Experto en economía, conocido como ‘el ángel de la dependencia’, Aspe mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con los gobiernos locales. En la administración de Montiel fue el artífice, a través de Protego, dirigida por Videgaray, de la restructuración de la deuda. La influencia de Protego en el manejo de las finanzas públicas mexiquenses se extendió hasta el gobierno de Peña, quien al inicio de su mandato nombró al joven tecnócrata Videgaray como su secretario de Finanzas, cargo al que renunció en el primer trimestre de 2009, cuando fue inscrito en la lista de los diputados federales plurinominales. Y ya en San Lázaro se apropió, nada más, de la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, una de las tres más poderosas.

”La bitácora de Protego revela que ha conseguido para el gobierno de Peña un crédito simple de 160 millones de pesos, un crédito de corto plazo revolvente por 500 millones, además de encargarse del refinanciamiento de Certificados Bursátiles a través del Fideicomiso Maestro, en una operación que representó 570 millones de pesos.

”Protego representó durante años la empresa más exitosa del intelectual de las finanzas; sin embargo, en 2006 la firma fue adquirida por el grupo financiero estadounidense Evercore Partners, en una transacción de 7 millones de dólares, bajo la cláusula de que todo el equipo de Aspe se adhiriera a la nueva estructura que quedó copresidida por el propio ex secretario de Hacienda.

”La firma se promueve en la Red como una empresa líder fundada en 1996 y que ha estructurado más de 100 transacciones de banca de inversión como colocaciones de capital privado, financiamiento de proyectos de energía, restructuraciones financieras, fusiones y adquisiciones y financiamiento a estados y municipios. Y en 2005, antes de ser vendida a Evercore Partners, registró ventas por 19.5 millones de dólares.

”La fortuna amasada por Aspe hoy le permite participar al lado de empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean y la firma centroamericana TACA en la administración de la aerolínea de bajo costo Volaris, que encontró en el Aeropuerto Internacional de Toluca todas las facilidades para establecer su base de operaciones.

”Aspe no sólo preside el Consejo de Administración desde la fundación de la aerolínea, sino que también supervisa 25 por ciento de las acciones a través del fondo de inversión internacional Discovery Americas que fundó en 2003 en sociedad con Discovery Capital Management, pero además se prevé que, con la inminente salida de Grupo Televisa de Azcárraga Jean e Inbursa de Carlos Slim, el fondo capitaneado por Aspe se apodere de otro 25 por ciento de acciones.

”Aspe Armella es también el máximo responsable de la catástrofe económica que estalló en México a finales de 1994, cuando apenas había dejado la titularidad de la SHCP, y también es señalado por enriquecimiento ilegal al amparo del poder que detentó como titular de la dependencia.”

 

Atando cabos

 

Muy tarde, en 2011, cuando Peña se encaminaba a la Presidencia y Videgaray había consolidado su poder, los mexiquense se enteraron de que la deuda real superaba los 52 mil millones de pesos y que, incluida la de los municipios, aumentaba hasta 75 mil millones de pesos.

Carlos Madrazo Limón, diputado local panista en esa época, hizo una precisión el miércoles 30 de noviembre de 2011. La deuda pública se ubica en 75 mil millones de pesos; es decir, 52 mil millones, un “poquito” más, de lo que se debía al 16 de septiembre de 2005, cuando Peña tomó posesión como gobernador.

Presidente de la Comisión de Vigilancia del Órgano Superior de Fiscalización de la Legislatura mexiquense, Madrazo precisó que, del total del adeudo, 52 mil millones 147 mil 329 pesos correspondían al gobierno estatal. El de los ayuntamientos sumaba 14 mil 454 millones; el de los organismos de agua, 8 mil 553, en tanto que los sistemas del DIF municipales tenían un adeudo de 227 millones de pesos.

Ese mismo año, el 11 de marzo, el libro Información programática y rendición de cuentas. Claves para entender el uso indebido de los recursos públicos en el gobierno de Enrique Peña Nieto denunció un desvío por 13 mil 365 millones de pesos ejercidos en 2008.

José Guadalupe Luna, diputado local por el PRD, explicó que esa cantidad se incrementó, en diversos programas públicos, en una proporción que no correspondía con el cumplimiento de las metas de cada uno. Y sugirió que ese dinero habría terminado en la operación electoral en favor de las campañas del PRI en 2009.

El periódico Reforma publicó el 12 de marzo de 2011: “En ese año fueron presupuestados 114 mil millones de pesos, pero el gobierno mexiquense recibió 32 mil millones adicionales de la administración federal.

Oficialmente, dichos recursos fueron aplicados en 64 programas, pero, de acuerdo con el libro, cuyo autor es asesor financiero del PRD, se distribuyeron en forma irregular y violatoria de la Constitución. […]

Del total de excedentes federales, 13 mil 365 millones no impactaron en las metas de los programas a los que fueron destinados”. Atrapado con las manos en la masa, ese mismo día el secretario de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings —quien heredó el puesto de su amigo Videgaray—, negó que haya existido algún desvío de recursos.

Luego cantinfleó un poco. Muchas metas establecidas en el gasto estatal, señaló, son cualitativas y no sólo cuantitativas. Sólo él sabe qué exactamente quiso decir. La duda se quedó para siempre en las páginas del libro, editado por la bancada del PRD en la Legislatura mexiquense.

Aunque en 2004 llegó al Estado de México, todavía se sabe poco sobre Videgaray. Por eso, hay que conocerlo, en parte, a través de lo que las publicaciones dicen de él o de sus acciones, y cómo lo dicen, o hacerlo a través de lo que comentan los periodistas toluqueños, con quienes ha tenido más contacto, o de algunas situaciones extrañas, por llamarlas de una manera generosa.

Por ejemplo, tres semanas antes del 1 de julio de 2012, la sede priista del Estado de México en Toluca decidió hacer remodelaciones en su edificio, ubicado en la avenida Alfredo del Mazo, al norte de la capital. Para ello contrató a un albañil para que tirara una barda interna y ampliara el espacio.

Ese hombre había trabajado anteriormente para los priistas en la construcción de bodegas ubicadas en el valle de México y en el periodo electoral había participado en la construcción de al menos tres de ellas. Pero esta vez era distinto. Laboraría por la madrugada, en una sección que no conocía. Lo haría solo, pero rodeado de al menos 20 policías, que se limitaban a observarlo derrumbar aquella pared.

Finalmente aceptó las condiciones porque le pagaban bien y comenzó su tarea. No tardó mucho en echarla abajo. Detrás de aquella pared encontró un enorme cuarto lleno de bolsas negras, que empaquetaban algo. El escombro había caído cerca de algunas de ellas y le impedían trabajar adecuadamente, por lo que decidió quitarlas, reacomodarlas en otro lugar.

Así, de un puntapié intentó hacerlo pero la bolsa se abrió. El contenido se desbordó y dejó boquiabierto al albañil. Decenas de fajos de billetes se desparramaron por el suelo al mismo tiempo que sonaba una alarma y los policías rodeaban y detenían al desafortunado alarife.

Sin explicar nada, lo retuvieron ahí, amarrado, hasta que llegó El General, el jefe de seguridad de aquella zona fantasma, y lo interrogó más divertido que preocupado.

Como pudo, el trabajador le explicó lo sucedido. El General, con voz suave, ordenó a los policías que lo liberaran, y al asustado hombre, que siguiera su trabajo. “Nomás no digas nada, cabrón”, fue la recomendación final. El albañil terminó la ampliación y se apresuró a salir.

No pudo evitar, por más que quiso, mirar que aquellas bolsas de basura negras, del tamaño de un hombre, eran metidas a camionetas Van negras, con los vidrios polarizados. Luego llegó a su casa, se emborrachó y se lo contó a su mujer.

La sospecha, por decirlo de alguna manera, de que el aspirante priista presidencial Enrique Peña compró las elecciones del primero de julio será imposible de probar a pesar de relatos, testimonios y facturas que se han recabado por todo el país y que demuestran esa ilegalidad.

Las empresas involucradas con ese negocio han sido investigadas periodísticamente y se han encontrado verdades que no necesitan sino la voluntad de las instituciones para hacerlas legales. Televisa, Milenio y TV Azteca son los órganos informativos vinculados con Peña, cuyo equipo supo que aquellos escaparates serían insuficientes. Así, sumó los esfuerzos de Monex, una casa financiera que triangula dinero y se dedica al negocio de los depósitos electrónicos en tarjetas de prepago y los unió al de las tiendas Soriana, cadena de supermercados que trabaja habitualmente con el gobierno del Estado de México, que le ha comprado hasta 4 mil millones de pesos en mercancías los últimos años.

Por complicado que sea, el camino que sigue ese dinero y cuyas cantidades rebasan los topes de campaña autorizados por el IFE, el organismo encargado de organizar las elecciones federales, es rastreable.

Otras compañías se sumaron al esfuerzo priista por ganar la Presidencia de México. Incluso, hubo algunas que surgieron de la nada y cuyos dueños son obreros, albañiles y hasta un muerto. En otros escenarios, los dueños de aquellos negocios tienen nexos con personalidades priistas que operaron en todos los niveles la campaña del sobrino de Arturo Montiel, como sucedió con el Grupo Empresarial Tiguan S.A., involucrado con las tarjetas electrónicas de Monex y que ya en 2011 le vendió al PRI mexiquense 2 millones 554 mil pesos en relojes de mano, cilindros para agua y cubetas, para la campaña del actual gobernador mexiquense Eruviel Ávila.

Coordinador de campaña de Peña, Videgaray fue también jefe de las ansiedades gubernamentales de Ávila. Durante mucho tiempo, el mayor blasón de Videgaray fue ser el hermano inteligente de Eduardo Videgaray Caso, un conductor y humorista de Televisa que salía en programas de concursos o presentando videos musicales.

Estudiante aplicado del ITAM, Luis encontró acomodo en el despacho-negocio de Pedro Aspe Armella, un ex secretario de Hacienda cuyos días de gloria transcurrieron en la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Su firma Protego se dedica a reinventar las deudas públicas de los estados mexicanos, entre otras cosas, y hasta Toluca llegó el joven Videgaray, enviado por Aspe, para que le resolviera a Montiel y a Miranda Nava el embrollo que habían hecho de la cuenta pública mexiquense.

Tan bien le fue a Videgaray que pronto se codeó con la crema y nata del Grupo Atlacomulco y se integró sin dificultades a los Golden Boys, el selecto club formado por Montiel que escogía a lo más granado de la política mexiquense y que exigía ser joven, más o menos guapo, pero muy ambicioso, y que sirviera sin chistar las órdenes de aquel ex gobernador. Ni la inteligencia ni la educación eran necesarias.

En los Golden Boys se fortaleció la carrera pública de muchos políticos como Peña, Miranda, Videgaray, Laura Barrera, los hermanos Del Mazo Maza y una larga lista que incluía, faltaba más, a los parientes dilectos de ese ambicioso Arturo.

Videgaray se hizo de la Secretaría de Finanzas cuando Peña Nieto le encargó de administrar el “negocio familiar” —llamado gubernatura—, desde el palacio de la avenida Lerdo en Toluca. Luego fue diputado federal y desde ese cargo aprendió lo que le faltaba, que fue poco pero que le dio estómago para desprenderse de lo que no necesita la exigencia política.

Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo, aunque Peña envió los primeros guiños en un viaje que hizo a Nueva York, a mediados de noviembre de 2011, durante su precampaña presidencial. Y a propósito de esa visita, el 30 de abril de 2012, David

Luhnow escribió para el diario estadounidense The Wall Street Journal que Videgaray dejó satisfechos a los inversionistas en Estados Unidos. “Peña le dio a los inversionistas de Wall Street una idea de cómo sería su gobierno cuando llegó a Nueva York acompañado de una sola persona.

Mientras la mayoría de políticos mexicanos viajan con una verdadera corte, Peña llegó a finales de 2011 acompañado sólo por Videgaray, su jefe de campaña, asesor más cercano y tal vez el mexicano más influyente cuyo nombre pocos conocen.”

Si bien ambos fueron sometidos a una intensa sesión de preguntas, Luhnow recordó que “Peña es considerado un político fotogénico, pero carente de mucha sustancia; recibió buenos comentarios.

Pero, para algunos, la verdadera estrella fue el economista convertido en político sentado a su lado, quien es visto como el cerebro detrás del candidato”. Las intervenciones de ese hombre al lado de Peña impresionaron no sólo a los inversionistas, sino a algunos especialistas independientes, según los informes de Luhnow. “Un economista de Wall Street que escribe un boletín bisemanal dijo que Videgaray hizo preguntas detalladas sobre temas que él (el economista) había cuestionado durante el último año. Videgaray había hecho su tarea, lo cual no ocurre con muchos funcionarios mexicanos últimamente. […] Peña tiene cuatro asesores importantes: Videgaray, Videgaray, Videgaray y Videgaray, dijo en broma un alto dirigente del PRI.”

 

Recluta con sabor a Salinas

 

De aquel Videgaray que en 2004 llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador, y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto amarrándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco, escribió el 23 de julio de 2012 el periodista Miguel Alvarado, quien se ha convertido en uno de los mayores críticos de la clase gobernante del Estado de México.

Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como Harry Potter por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos.

“La miseria de la cual dice venir —señaló Alvarado— no cuadra con el actual político, comprador delirante de elecciones presidenciales, artista burdo que no pudo mantener en la discreción los tratos que terminaron de deslegitimar a su jefe eterno. Su padre biológico, Luis Videgaray Alzada, murió joven, pero como empleado de la banca cultivó relaciones que años después aprovecharían los hijos. A ese padre le dio tiempo de fundar, el 15 de octubre de 1958, el Instituto Mexicano de Valuación con Antonio Fraga Magaña, alto funcionario de la banca y hermano de Gabino Fraga Magaña, prominente jurista y magistrado de la SCJN que fue siempre destacado representante de las élites posrevolucionarias.”

“La familia Fraga no sólo es priista de toda la vida, como reconoció Gabino Fraga Mouret, propietario del Grupo de Abogacía Profesional (GAP), sino que sus hijos Emilio y Gabino han prestado sus servicios a ese partido. […] Emilio Fraga Hilaire, dueño de la empresa Importadora y Comercializadora Efra que en la campaña presidencial pagó a Monex 91 millones de pesos por el servicio de un programa de monederos electrónicos, presuntamente usados para la compra masiva de votos a favor del PRI, aportó cuotas como militante entre 2000 y 2001. […] Su medio hermano Gabino Fraga Peña fue coordinador regional de compromisos de campaña de Enrique Peña Nieto en Tlaxcala y contratista del gobierno del Estado de México”, escribió Anabel Hernández el 22 de julio de 2012 en una nota para el periódico Reforma.

Nada es casualidad y nadie sabe para quién trabaja ni puede confiar en quienes contratan para contar dinero ajeno. La muerte de Juan Armando Hinojosa García, hijo del empresario mexiquense Armando Hinojosa Cantú, ha levantado toda clase de sospechas luego de que el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Jiquipilco.

En otras fechas, el accidente sería eso, un error de alguien. Pero sucedió cuando el proceso electoral presidencial involucraba una demanda por fraude y compra de votos. Y la familia Hinojosa, que facturó unos 23 mil millones de pesos en la administración mexiquense de

Peña, se veía como parte del entramado que los lopezobradoristas denunciaron como parte del plan priista que tiene a Peña en Los Pinos, advirtió el periodista mexiquense Miguel Alvarado.

Sobre la muerte del hijo del empresario —quien estuvo casado con Rosa Herrera, hija del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera—, se sabe que, antes de su muerte aquella noche del 28 de agosto de 2012, abandonó el hotel Cantalagua, en Contepec, Michoacán, donde se realizaba una fiesta para celebrar el cumpleaños desfasado de Peña. Y ahí estaban, entre otras figuras públicas, Videgaray, Miranda, Elba Esther Gordillo y el propio presidente electo.

Hinojosa García, de 30 años y con domicilio en el Fraccionamiento Providencia de Metepec, abordó, cerca de las 11 de la noche, uno de sus helicópteros de la marca Augusta, modelo 109 y que alquila a funcionarios mexiquenses desde hace años, para volar al aeropuerto de Toluca, a media hora de distancia. Pero en el camino se le atravesaron el mal tiempo y la impericia del piloto, un oficial de primera línea porque tenía que llevar a destino a políticos que no perdonan. Incluso, altísimos árboles fueron involucrados en ese desastre, que comenzó el sábado 28 de julio y terminó el domingo por la mañana, cuando el ejército y la policía encontraron los restos.

La muerte de Hinojosa García sigue sin desviarse un ápice de la línea de intriga y terror que la autollamada política de alto nivel practica desde tiempos de don Porfirio Díaz: quien no sirve a los intereses en turno, a pesar de su foja de servicios, debe ser desarticulado, por el bien de todos. Unos optan por el destierro diplomático. Otros, por la sumisión, el silencio y el retiro de la vida pública. Otros vuelven a obedecer, pero algunos pocos deben sacrificarse.

La barbarie del poder, apuntaló Alvarado, alcanza para todos. Los Colosio, Posadas, Mouriño, Blake, los mismos Salinas, los Ruiz saben de esas historias. A Juan Armando Hinojosa García, el joven entusiasta que se encargó de la logística en la campaña presidencial priista, todavía le alcanzó para estar en Cantalagua, propiedad de la extensa familia de Peña Nieto y que administra Mayolo del Mazo, empresario local enriquecido a la sombra de sus poderosos parientes políticos desde hace años.

A raíz de que Hugo Piña, director general de Seguridad Pública de la entidad, falleciera luego de que su helicóptero cayera sobre el edificio de la Procuraduría mexiquense en 2000, las naves estatales fueron depuradas porque Arturo Montiel era pasajero cotidiano de aquellas veleidades.

No fue sino hasta 2006 cuando la flotilla quedó por fin saneada. Curiosamente, Videgaray, entonces secretario de Finanzas, supervisó la venta de 12 helicópteros a la empresa Augusta, por 8 millones de dólares y que se integraría a un capital total de 13 millones de dólares que la misma Augusta facturó para entregar tres aeronaves nuevas.

El gobierno de Peña gastó 17 millones de pesos al año por mantenimiento y combustible. Luego, el remplazo de Videgaray en la Secretaría de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings, completó compraventas por hasta 15 millones de dólares totales. Otros tres Augusta se agregaban a la flotilla estatal, pero además se adquirían tres helicópteros Koala a la misma empresa, que prometió enviar un último embarque con otras tres unidades.

Hinojosa García era el encargado de Logística de la campaña de Peña. Oficialmente, preparaba la llegada y salidas del entonces candidato priista a las diversas plazas que recorrió en las giras. Le rendía cuentas a varios, entre ellos al encargado de las negociaciones del PRI para obtener fondos y apoyos económicos, Luis Miranda Nava, secretario de Gobierno con Arturo Montiel y el propio Peña.

A Miranda se le ubica como el verdadero operador de la campaña presidencial, con un poder absoluto sobre el coordinador Videgaray, contratado para figurar en público por su aparente récord intachable. El 2 de agosto, el senador petista Ricardo Monreal exhibió públicamente una cuenta bancaria de Videgaray desde donde se habrían triangulado recursos dirigidos a las campañas presidenciales, ahora en el Estado de México. La cuenta, abierta en el Scotiabank a nombre del gobierno estatal, presentaba millonarios depósitos a partir de febrero de 2012, cuando se registró uno por mil 30 millones 724 mil 699 pesos.

Según la denuncia, esa cuenta era administrada por Videgaray, coordinador de las campañas de Peña, y en su momento del ahora gobernador mexiquense Eruviel Ávila, y tiene el número 03800806935. Recibió depósitos desde otra cuenta abierta en BBVA Bancomer. Según los números de Monreal, hubo desde febrero cinco depósitos, que juntos daban la cantidad de 8 mil 600 millones de pesos.

La relación de estados de cuenta —que se hizo pública— número 806935, con número de cliente 123941073, indicó que en marzo de 2012 se depositaron mil 621 millones 304 mil 570 pesos; en abril, se registraron 2 mil 584 millones 595 mil 854 pesos; en mayo hubo en la cuenta 3 mil 195 millones 35 mil 23 pesos, y en junio se realizó un último depósito por 250 millones 73 mil 878 pesos.

Videgaray, por su parte, calificó de “absolutamente falso” el informe del senador. El jueves 6 de septiembre, el todavía secretario de Finanzas del gobierno mexiquense, Raúl Murrieta, aceptó que durante la campaña presidencial, desde su dependencia, se hicieron tres depósitos millonarios a particulares, pero aseguró que se trató de un error.

En una comparecencia ante la Legislatura local en Toluca, admitió que durante y después de la campaña presidencial hubo tres errores en los registros de las cuentas bancarias del gobierno mexiquense.

Uno de esos pagos, explicó, fue reportado en el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), donde el particular Marcos González Pak apareció como beneficiario de 50 millones de pesos. Sin especificar montos ni nombres, mencionó que los otros depósitos se hicieron después de los comicios del 1 de julio.

La mea culpa de Raúl Murrieta cayó como balde de agua fría porque, en su momento, el PRI aseguró que los documentos presentados por Monreal eran falsos.

Durante aquella visita a Nueva York en noviembre de 2011, se hizo hincapié en el sentido de que las huellas de Videgaray ya se notaban con claridad en las propuestas de Peña, que incluían una reforma tributaria y un ambicioso plan para abrir el sector de los hidrocarburos a inversionistas de la iniciativa privada.

Peña, escribió Luhnow en The Economist, “buscará reformar rápidamente la Constitución para permitir que las compañías privadas se asocien al monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en la exploración y producción de crudo, además de invertir abiertamente en refinación. […] El que un candidato del PRI abogue por la apertura del sector energético es histórico. Después de todo, el PRI nacionalizó  la industria petrolera en 1938, un acontecimiento que celebró por décadas como el momento que definió el nacionalismo mexicano. ‘Ya es hora de que nos quitemos estas ataduras ideológicas’, dijo Videgaray.

[…] Debido a su formación técnica, Videgaray es considerado como alguien pragmático y ajeno a los círculos políticos tradicionales. Las críticas en su contra son escasas, incluso entre sus rivales políticos. La cuenta de Twitter del presidente Felipe Calderón muestra que la primera persona fuera de su partido a la cual siguió fue a Videgaray. […] No obstante, los críticos aseguran que la dependencia de Peña en Videgaray subraya sus falencias como candidato. Peña lo necesita ahora, dijo un legislador del opositor Partido de la Revolución Democrática. ¿Pero qué pasará cuando estén en el poder? ¿Y cuánto cambiará el poder a Luis?”

Muchos se preguntaron sobre el significado de la reforma tributaria, el plan para abrir algunos sectores de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la iniciativa privada y algunos señalamientos sobre el sistema de salud.

Sólo encontraron una respuesta: el peñismo intenta crear un sistema universal, de seguridad social, que implica el seguro de desempleo, acceso a la salud, pensión para la vejez y seguro de riesgo de trabajo pero se hará sólo si se aprueba la reforma fiscal integral que eliminará, todavía más, si se puede, impuestos a los empresarios, a cambio de aumentar los gravámenes al resto de la población —en especial el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a medicamentos y alimentos.

En otras palabras, se pondrá en marcha el Seguro Popular de los panistas, pero con un aumento generalizado de impuestos; se busca que prevalezca el actual modelo de economía de libre mercado en beneficio de las grandes empresas que controlan la dinámica económica mexicana, con mano de obra todavía más barata, mientras se concreta abrir Pemex y la generación de energía eléctrica a la inversión privada, aunque ya más del 50 por ciento de la generación está a cargo de empresas privadas, las que se la venden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Dicho sea de paso, quieren legalizar la situación y extenderla.

Si hay razón o no en los señalamientos, ya se verá. Pero de que hay influencias superiores a Videgaray, las hay. Él ya las probó y le dejaron un sabor amargo. En mayo de 2010, el periodista Alberto Aguirre escribió en la columna que publica en El Economista: “Pero no todo es política entre la fuerza mexiquense. Una historia reciente así lo comprueba. Resulta que Videgaray había consultado con el personal de la oficina del gobernador Peña si tendría una fecha disponible, entre marzo y abril. Quería asegurar que su ex jefe —Videgaray ya era diputado federal— estuviera presente en la fiesta que ofrecería, después de la primera comunión de su primogénita. ”Después de las vacaciones de Semana Santa, le respondieron. El segundo sábado de abril, completaron más adelante. Así pues, el legislador y su esposa se abocaron a preparar el banquete, al que Peña y su actual pareja, la actriz Angélica Rivera, serían invitados de honor… no obstante que entre ambas mujeres ha habido una relación ríspida. Belicosa.

”Todo estaba listo. Se giraron las invitaciones. La catedral estaba apartada… pero tres días antes de la fiesta, llegó una llamada de la oficina de Peña, disculpándolo. No podría acompañar a su amigo en tan importante ocasión. El mismo sábado que Videgaray daba su fiesta, Angélica Rivera ofrecía otra, para celebrar la primera comunión de Fernanda, la menor de las hijas que tuvo con Jorge Alberto “El Güero” Castro. El padrino fue Enrique Peña Nieto.

”A esa fiesta sí se presentó el gobernador mexiquense. En la lista de invitados, la mayoría eran actores, productores y cantantes de Televisa. En la mesa de honor; sin embargo, llamó la atención la presencia de dos personajes cercanísimos a la pareja Peña-Rivera: el empresario Juan Armando Hinojosa —propietario de la constructora Teya, a quien le apodan El Rey Midas en territorio mexiquense— y el diputado local Ernesto Némer Álvarez.

”Ya se sabía que Rivera tiene un control casi absoluto sobre la agenda social del mandatario mexiquense. Al grado de que en el último cumpleaños de Peña hubo dos fiestas: una para la clase política y los aliados. Y otra, para el elenco de El Canal de las Estrellas.”

El portazo de La Gaviota hizo poca mella. Videgaray tiene muchas otras cualidades. Sabe, por ejemplo, rodearse de profesionales brillantes. A él y a Aspe se les atribuye el reclutamiento de otro verdadero Golden: el chihuahuense Emilio Lozoya Austin, a quien, de no sufrir un traspié político, se le augura un futuro brillante en la Presidencia de Enrique Peña Nieto.

Licenciado en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), maestro por la Universidad de Harvard y licenciado en derecho por la UNAM, Lozoya Austin es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, un tecnócrata que perteneció al primer grupo de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari —como director general del ISSSTE y luego como secretario de Energía—, al lado de personajes como Manuel Camacho Solís.

En marzo de 2012, Lozoya Austin, de 37 años de edad, y ya integrado plenamente a la campaña peñista como coordinador de Asuntos Internacionales, fue designado uno de los 192 Jóvenes Líderes Mundiales, elegidos de 59 países, por el Foro Económico Mundial de Davos, con sede en Ginebra, Suiza. “Dentro de la comunidad del Foro Económico Mundial, los Jóvenes Líderes Mundiales representan la voz para el futuro y las esperanzas de la nueva generación. Me siento especialmente orgulloso de los honrados de este año y confío en que sabrán abordar los desafíos a los que nos enfrentamos de forma efectiva, mediante nuevas ideas y una verdadera participación”, señaló Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro.

Esa distinción la recibieron 38 jóvenes de Asia Oriental, 19 de Asia Meridional, 46 de Europa, 15 de Oriente Medio y África del Norte, 18 de África Subsahariana, 37 de América del Norte y 19 de América Latina, Lozoya entre ellos.

“La posición de México ante el mundo ha perdido espacios a lo largo de los últimos 12 años. Después de haber gozado de una gran reputación en el ámbito global y diplomático durante más de 40 años, la imagen del país es cuestionada en el concierto internacional debido, principalmente, a los problemas que padece en materia de seguridad”, refirió Lozoya Austin en el amplio ensayo Una visión de México para el futuro, que escribió con Jorge Montaño Martínez, ex representante permanente de México ante la Organización de Naciones Unidas y ex embajador de México en Estados Unidos.

No dejó dudas sobre lo que piensa de los gobiernos panistas: “Tenemos 12 años con una relación deteriorada, desgastada, poco constructiva, y enderezarla deberá ser una de las prioridades del próximo Presidente. Es preocupante que en ningún ámbito —ni comercial ni migratorio ni de seguridad— hayamos tenido el menor avance”.

Integrante del Consejo de Administración de OHL —una de la empresas más beneficiadas por el gobierno de Peña Nieto en el Estado de México—, Lozoya Austin también ha condenado a las administraciones panistas porque han dado malos resultados en seguridad, han generado un incremento de la violencia, una baja inversión en infraestructura y un incremento del poder monopólico de los grupos empresariales hegemónicos.

Videgaray cumplió años el 10 de agosto de 2012. Es un nuevo político que, como lo dicen en Toluca, lo tiene todo. Si bien en privado no tolera a personajes muy cercanos a la profesora Elba Esther Gordillo, como a Mónica Arriola, la hija de ésta, ganó una elección, nadie le puede probar jurídicamente que hizo trampa en los comicios presidenciales y es amigo del “jefe de jefes”.

Además, tiene un hermano que trabaja en Televisa y es muy bueno para hacer cuentas. La vida le sonríe plenamente a un hombre que se gana el sustento con dinero público. La sonrisa, sin embargo, tendrá sus límites. Si el desarrollo político puede ser una primera realidad viciada, a su lado tendrá políticos de viejo cuño que pueden atragantarle el futuro. Ése es el caso de los ex gobernadores hidalguenses Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong.

Como quiera, a Videgaray le haría bien analizar la historia de los priistas de viejo cuño y sus malsanas pasiones políticas. Puede hacerlo con cualquiera, de los sexenios turbios de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas o al taimado de Adolfo Ruiz Cortines, el frívolo de José López Portillo, el oscuro de Miguel de la Madrid o el del “traidor”, como llaman los priistas al de Ernesto Zedillo Ponce de León. En todos, los “elegidos” se quedaron atrás o en el camino, valga decir.

Tanto poder lo tuvieron Gilberto Flores Muñoz, Ernesto P. Uruchurtu, Arsenio Farell Cubillas, Arturo El Negro Durazo Moreno, Manuel Camacho Solís, Alfredo del Mazo González, “el hermano que nunca tuve”, como lo llamaba De la Madrid, y Emilio Chuayffet.

Puede verse también, como buen segundo o segundón, en los zapatos del francés-mexicano José María Córdoba Montoya o en los del chihuahuense Liébano Sáenz Ortiz, marginados hoy de la responsabilidad política de “conducir” a un país.

Los juegos del hambre: la historia de los comedores comunitarios en el Edomex

* La delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social, encargada de Comedores Comunitarios, adeuda cuatro meses de salarios a todos los coordinadores del programa, desde agosto y lo que va de diciembre del 2014. Los sueldos que los empleados reclaman sin éxito van desde los 6 mil 800 pesos hasta los 18 mil mensuales. Las personas afectadas, de 450 a 500, desde operativos hasta administrativos, repartidas por todo el territorio mexiquense, trabajan hasta la fecha sin contrato alguno y la razón que el delegado de la Sedesol, Edmundo Rafael Ranero Barrera, anteriormente subsecretario de Operación del Transporte estatal, les da para no pagar es la más simple de todas: “no hay dinero”.

 

Miguel Alvarado

El programa federal Comedores Comunitarios que se desarrolla dentro del proyecto Cruzada Contra el Hambre es uno de los más emblemáticos de la administración del presidente mexicano Enrique Peña. El programa ha sido promocionado a nivel nacional como uno de los más exitosos pero al menos en el Edomex la realidad es otra.

Esa batalla contra el hambre es librada con recursos que empleados y voluntarios ponen de su propia bolsa. En todo el país este programa abrió espacios comunitarios para apoyar a los sectores sociales más desprotegidos, pero en tierras mexiquenses ha sido intervenido por autoridades municipales, como sucede en Metepec, donde la alcaldesa priista, Carolina Monroy, esposa de Ernesto Némer, subsecretario federal de Desarrollo Social, justamente la dependencia que desarrolla y opera los comedores, ha involucrado a personas que el ayuntamiento tiene inscritas en otro proyecto municipal, el Programa Metepequense de Seguridad Alimentaria, ProMesa. Monroy es, además, prima de sangre del presidente Peña Nieto.

También, la delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social, encargada de Comedores Comunitarios, adeuda cuatro meses de salarios a todos los coordinadores del programa, desde agosto y lo que va de diciembre del 2014. Los sueldos que los empleados reclaman sin éxito van desde los 6 mil 800 pesos hasta los 18 mil mensuales.

Las personas afectadas, de 450 a 500, desde operativos hasta administrativos, repartidas por todo el territorio mexiquense, trabajan hasta la fecha sin contrato alguno y la razón que el delegado de la Sedesol, Edmundo Rafael Ranero Barrera, anteriormente subsecretario de Operación del Transporte estatal, les da para no pagar es la más simple de todas: “no hay dinero”. Los empleados, sin embargo, deben seguir laborando porque es la única manera que les ofrecen para exigir un pago posterior, que además ha sido condicionado al cumplimiento de exigencias que en un inicio no estaban estipuladas. La delegación de Sedesol tiene recursos económicos que llegan puntuales desde la Federación, pero el rubro destinado a los salarios se pierde en algún lugar de la burocracia que administra el hambre en suelo mexiquense. Los empleados sin salario aseguran que, a estas alturas, pesa ya una amenaza para darlos de baja sin que puedan cobrar los adeudos. Una última reunión entre trabajadores y autoridades apenas pudo esbozar la promesa de un pago entre el 15 y el 18 de diciembre, aunque se les advirtió que solamente noviembre y diciembre serían liquidados.

Ese impago misterioso, llevado a la práctica hasta sus últimas consecuencias, ha generado que los comedores se transformen en cocinas económicas de carácter privado, donde los mismos empleados cobran las comidas hasta en 18 pesos “porque esa es la única manera que tenemos para sobrevivir”. Esa comida, que en los establecimientos del valle de México alcanza hasta 30 pesos por persona, tiene un valor al público, de origen, de 5 pesos, pues es parte de un programa subsidiado. Pero quienes venden la comida, por otra parte no gastan en ella, porque los insumos no han fallado y la Federación los suministra cada 30 días. Así, los salarios retenidos desde la Sedesol pervierten un programa que, dicen los mismos coordinadores, es bondadoso y está perfectamente armado.

Los afectados denuncian un fraude a partir de la retención de sus pagos, primero porque las razones que se les dan para no entregárselos son absurdas y después porque no hay ninguna bancarrota ni anuncio oficial que indique que el programa se haya detenido o perdido los fondos. En el Estado de México existen 957 comedores, coordinados a nivel estatal por Alfredo Sánchez Víquez, quien llegó en octubre del 2014, enviado desde la Subsecretaría del Transporte, donde era jefe de la Unidad de Movilidad Urbana. El cambio para Ranero y Sánchez fue drástico y los afectados entienden que los enviaron a “contener” los reclamos por salarios y otras irregularidades.

“Si negociaba con lo peor de lo peor del transporte público, y les ganaba, ¿qué podemos esperar nosotros?”, apunta uno de los demandantes. La presión es tal que muchos ya se han ido, sin cobrar.

“Yo quiero pagarles, pero…”, les dice Ranero cada vez que hablan del tema.

Los 957 comedores están ubicados en 19 regiones y atienden, de lunes a viernes, un promedio de 240 servicios diarios, la mitad en la mañana y la otra a la hora de comer. Cada servicio, con un costo de 5 a 10 pesos, está dirigido a población con características bien definidas: niños de hasta 11 años, discapacitados, embarazadas, adultos mayores de 65 años y personas en pobreza extrema. Los comedores son atendidos por voluntarios a cambio de comer allí y de que tres de sus familiares acudan también, sin costo. En general, forman equipos de hasta 5 personas que trabajan una semana al mes. Cada comedor, entonces, tiene 4 equipos de hasta cinco elementos aunque eso varía. Las cocineras y los jefes de Comedor tienen un horario de 6 de la mañana a 5 de la tarde, aunque es flexible. Por ser voluntarios, no reciben ningún salario. En total, se reparten 229 mil 680 raciones diarias en toda la entidad.

Unas 500 personas son las que colaboran con Sedesol en los comedores comunitarios, divididas en las cuatro figuras que marca el programa: empleados regionales, municipales promotores y microrregionales. Un promotor, por ejemplo, debe tener 5 comedores para hacer válido su cargo y optar al pago. Pero no todos cumplen ese requisito. Algunos tiene cuatro, y a pesar de que se trabaja, la Sedesol advierte que no pagará. Ese condicionamiento en el pago se deriva también de la desinformación. Los empleados desconocen, a estas alturas, cuáles son los requisitos exactos que exigen en la delegación. Al principio eran 12 los formatos requeridos pero al paso de los meses se “inventaron” otros. La idea estaba establecida: no pagar.

– La instrucción directa es ésa. Así nos dijeron los nuevos administradores, “háganle como quieran”. Eso nos dijo Víctor Calvillo, director general de Participación Social –apunta uno de los afectados.

La delegación de la Sedesol cambió recientemente a sus funcionarios y el programa se vio en apuros. Primero estaba Fernando Alberto García Cuevas, quien asumió su encargo en febrero del 2013. Duró allí 20 meses y su salida obedeció a acuerdos políticos entre el PRI mexiquense, el gobierno estatal y la propia Federación, que preparan ya las elecciones intermedias del 2015.

Una reunión en Zumpango, hace pocos meses, perfilaba ya los problemas que ahora arrastra el programa. García Cuevas todavía estaba al frente de la Sedesol y reclamaba los pagos atrasados.

– Este problema de los comedores se tiene que arreglar y, si no, yo aquí pongo mi renuncia –dijo el ex delegado.

– Si alguna renuncia debía estar aquí, es la de Víctor Calvillo –fue la respuesta de los representantes de Rosario Robles, secretaria federal de Desarrollo Social. Un primer pago llegó en abril del 2014, pero fue el único dinero que han visto los empleados.

Otra reunión desembocó más o menos en lo mismo. “Señores, su pago ya está, pero deben llenar una carpeta con información”. Al final el trámite se convirtió en un laberinto burocrático que en lugar de allanar el camino lo cerró todavía más y obligó a una degradación escalafonaria que algunos aceptaron a cambio de quedarse.

Hubo a quienes sí se les pago. Gente de Ecatepec, Cuautitlán Izcalli, por ejemplo, fueron los primeros y únicos beneficiados. A ellos se les pagó, sí, pero hasta en eso hubo irregularidades porque en Ecatepec no se ha abierto ningún comedor.

– Eso sí, hay pagos para la gente que dice trabajar allá por instrucción del gobernador del Edomex, Eruviel Ávila –aseguran. A ellos les pagaron seis meses. Pero esa estructura, la de Ecatepec, desapareció de inmediato, nada más cobrar, se desintegró.

Los quejosos recibieron un adelanto entre junio y julio del 2014 que se pactó como viáticos y gastos a comprobar. Así se firmaron esas entregas y así están las pólizas. Pero el nuevo delegado argumenta ahora que se trata de un préstamo solamente “y que ahora tenemos que pagar”.

La Sedesol no es cualquier delegación. Desde allí se operan los programas federales para la entidad más poblada del país, que concentra poco más de 15 millones de habitantes, la mitad de ellos, según el INEGI, ubicados en algún tipo de pobreza. En febrero del 2013 la tierra de Peña Nieto se colocaba dentro del grupo de cuatro estados que experimentaron un crecimiento en la pobreza. Oaxaca, Guerrero y Chiapas, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) son los otros socios de este club de la miseria. En el 2012, el Edomex tenía 6.7 millones de pobres y un año más tarde había 7.32 millones. El porcentaje de la población en pobreza para la entidad era, en el 2010, del 42.9 por ciento. En el 2012 fue de 45.3 por ciento.

Según el propio García Cuevas, el presupuesto que la delegación de la Sedesol en el Edomex ejercía, en el 2013, era de 5 mil 300 millones de pesos pero con la inclusión de los 125 municipios al Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social Municipal (FIS), la partida aumentó y en el 2014 se operaron 10 mil millones de pesos “para mover los indicadores de pobreza”, aseguraba García en febrero del 2014. En conjunto, los gobierno del Estado de México y la Federación han invertido más de 6 mil millones de pesos en programas contra el hambre integrados en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, afirmaba Ávila Villegas.

El Edomex, uno de los estados más ricos y productivos del país es, desde los conteos de la Federación, también uno de los más depauperados. Los números, en contraste con los discursos públicos de los tres niveles de gobierno, juegan un papel preponderante para el 2015, cuando haya elecciones en la entidad y el dispendio en campañas alcance, como históricamente lo hace, proporciones de ficción. Ese dinero, el del dispendio, deberá provenir de alguna parte.

Las ecuaciones que mezclan pobreza y comicios en programas sociales son perfectas. Quienes tienen más pobres también obtienen mayores recursos federales y estatales y pueden negociar aumentos. Cuna del Grupo Atlacomulco, enclave político de Peña Nieto, no es casualidad que el Edomex tenga, desde esas estadísticas, a la mitad de la población clasificada como pobre.

En medio de la corrupción imperante, el programa de Comedores Comunitarios toma ya un sesgo electoral, pero las pérdidas son incuantificables y los propios coordinadores saben que ese proyecto se cae por falta de capacitación y porque ha llegado a trabajar allí gente que no tiene idea de cómo operar. Las irregularidades se presentan hasta en la renta de las oficinas de la Sedesol, en realidad una casa-habitación ubicada en la calle Francisco del Paso Castañeda 107, en la colonia Universidad.

– Están pagando, junto con un anexo para estacionamiento que está a tres cuadras, 92 mil pesos al mes. Es una casa, enorme, sí, pero en la zona la renta no pasaría de la mitad. Está en una zona donde el uso de suelo es habitacional pero la usan para oficinas, no está adaptada y eso ya tiene consecuencias pues se ha quemado la acometida de electricidad por no tener la instalación adecuada. La gente que trabaja allí está sentada en un barril de pólvora porque las instalaciones son de tabla-roca. Se puede quemar todo. García Cuevas supo de ese riesgo.

– ¿De quién es esa casa?

– El dueño de la casa se llama Gordillo, Carlos Gordillo. Es un cuate que tiene un auto Lamborghini, el único auto así que anda por aquí.

Los afectados consideran que los nuevos delegados, Ranero y Víquez, hacen, literalmente, lo que se les pega la gana e involucran a un personaje más, Tania Pérez Olguín, sobre quien recae la nueva estructura. Sedesol, dicen, exprime a la gente, que a estas alturas no abre algunos comedores.

El poder de Pérez es absoluto en la nueva administración a pesar de no conocer la estructura. El primer comedor que se abrió se ubicó en Pueblo Nuevo, San José del Rincón, inaugurado por Peña Nieto y atestiguó la incapacidad de Pérez Olguín. Quince días después de inaugurado, fue y se enfrentó con los que allá trabajan.

– Este comedor, si quiero, lo cierro porque yo soy autoridad –dijo la funcionaria de Sedesol.

El conflicto generó deserciones; consta en reportes la conducta de Pérez, a quien califican como el terror del programa.

 

Un botín político

 

El proyecto de los Comedores en el Edomex comenzó sin un techo presupuestal y el testimonio de las propias cocineras de comedores en Metepec lo confirma. “Nosotras llegamos cuando no había nada, sólo el local vacío. No teníamos ni siquiera servilletas. Nosotras compramos cosas, acondicionamos y aguantamos por un tiempo para que esto funcione. Todavía le hacemos así”.

La Sedesol no venía a experimentar pues había registros de aperturas en Guerrero, Chiapas y Michoacán. Aun con eso, ni siquiera había un reglamento. Y si lo hubo, nadie lo leyó. Así, sabían de la importancia de pagar los servicios, por ejemplo, de la Secretaría de la Defensa Nacional o capacitaciones. A ellos sí les pagaron. Eran pagos importantes, de hasta millón y medio de pesos. Pero para las personas no hubo nada, ni siquiera viáticos.

La Sedesol nunca hizo ningún tipo de contrato con los afectados, todos los acuerdos han sido de palabra y podría desconocerlos en cualquier momento. La Secretaría del Trabajo no ayuda porque no hay constancias en papel. A eso se debe que una mayoría haya decidido abandonar el empleo.  La promesa inicial de Peña Nieto era abrir 2 mil comedores. Pero el impago detuvo todo.

– Nos quedamos en 957 comedores –dice otro de los demandantes –pero se empiezan a convertir en botín político. Y hay lugares, como es el caso específico de Toluca y Zincantepec donde no hay ninguna persona de Sedesol. En este último municipio sucede así.

– ¿Sedesol “abandona” o entrega la operación a los municipios?

– En el caso que narro, en Zina, pregunté primero quién era el representante de Sedesol y me dijeron: “nadie, todos somos del municipio”. No podía estar ese tipo de personas administrando el comedor. Y resulta que el jefe de ellos era la directora de Desarrollo Social municipal, Eloísa Contreras Archundia, quien en lo legal es el enlace entre el municipio y el programa Cruzada Contra el Hambre, pero no puede actuar como “administradora”.

Al menos en Toluca y Zinacantepec pusieron algunos comedores en locales donde operaban ya cocinas económicas. De lunes a viernes estaba el programa pero los fines de semana aprovechaban lo que había para venderlo. Y eso siguió creciendo. Hay comedores que ya se volvieron cocinas económicas porque quienes tendrían que supervisar no han cobrado sus salarios.

Los usuarios más frecuentes son los niños, por encima de los adultos y lo que se cobra, 5 ó 10 pesos funciona como cuota de recuperación. Ese precio se decide en una Asamblea. Sin embargo, las cuentas no salen. Los comedores que se volvieron cocinas económicas cobran 18 pesos por comida y usan esa diferencia monetaria para la gente que trabaja, pero nada se aplica para el comedor, que además ya se adapta para todo el público. Si nadie supervisa, nadie se entera, al menos de manera oficial. La mayoría de los comedores ya son negocios personales.

“La idea de los comedores -dice otro de los inconformes- está inspirada en una de Lula da Silva en Brasil, aunque allá eran para todos”. Y es que la gente, aunque no esté en la clasificación de Sedesol, ya reclama. “¿Por qué no voy a comer? Soy mexicano y es mi derecho. Ahí nosotros no podemos echarnos encima a la gente, porque además son nuestros vecinos”.

Luego de casi un año de abiertos los comedores, al menos la mitad en el Edomex está en esas condiciones de “negocios privados” y el esfuerzo que se hizo para levantar el programa ha quedado rebasado. El fenómeno se presentó primero en el valle de México y pronto el ejemplo se extendió. En Atlacomulco, la tierra del presidente Peña, hay denuncias por robo de abasto y cambios de sedes sin previo aviso pero eso no impidió que se abrieran 300 comedores en la región, incluyendo Ixtlahuaca, Acambay, San José, Progreso, entre otros. El valle de Toluca tiene unos 129 comedores. En el valle de México hay más de 200.

Sobre el control del abasto, un tema por el cual los trabajadores han sido amenazados de castigo, la Sedesol no toma en cuenta las raciones que consumen los voluntarios ni los tres familiares que cada uno de ellos tiene derecho a alimentar. Las raciones, por supuesto, aumentan. Los inventarios de la Sedesol no cuadran con sus propias órdenes. Los coordinadores tienen prohibido comer en los comunitarios pero cuando se cumplen cuatro meses de impagos, acuden al servicio por necesidad.

Pero el mensaje que se le envía a la opinión pública es distinto. La delegación escoge “cinco comedores de éxito”, los mejor organizados. Allí se envía a Televisa, por ejemplo, y filmaba para pasar las imágenes, luego, en los noticieros de aquella empresa.

Los empleados sin cobrar ironizan que la Sedesol se preocupa por los desposeídos, pero no por sus trabajadores. “No tenemos seguro social, hacemos recorridos a comunidades lejanas con recursos propios pero no hay respaldo de la delegación, nunca se nos dio”.

 

Triangulas o cuello

 

Todavía una irregularidad más esperaba a quienes aceptaron trabajar el programa y consistía en triangular los pagos. Así, el salario asignado originalmente lo compartieron con sus jefes.

– La estructura de Sedesol consta de 19 regiones y dentro de ellas nos asignaron una categoría, un puesto y un salario. Cada una de las 19 regiones tuvo un coordinador de programa federal, con un sueldo pagado por Sedesol. Ellos trabajaban programas para adultos mayores, para jefas de familia y microrregiones, entre otros. Ya tenían una coordinación, antes de que iniciara Comedores y se les asignó una región con nosotros. Para que ellos pudieran cobrar, primero a nosotros nos dieron un nombramiento como coordinadores regionales, que es nuestro cargo. El dinero que nosotros cobramos se lo tenemos que dar al coordinador de Área. Para esto se consiguieron prestanombres, para que nosotros pudiéramos también cobrar.

– ¿Los servidores públicos que ya trabajaban para Sedesol comenzaron a recibir dos salarios?

– Sí, el que ya tenían por su cargo y responsabilidades originales, y el que venía de nosotros, en el programa de Comedores. Claro que el salario más alto era el que ellos recibían por su trabajo inicial. En algunos casos esos coordinadores nos apoyaban directamente con vehículos o dinero para traslados pero en otras regiones los coordinadores no ayudaron en nada.

– ¿Cuál es la cantidad que se llevan esas personas por el trabajo de ustedes?

– El salario más alto en el programa de Comedores, que es el de coordinador regional, es de 18 mil 200 pesos mensuales. El siguiente salario es de 16 mil 800, netos, sin ninguna prestación. El salario más bajo que tenemos es el de los promotores, de 6 mil 800 pesos mensuales. Trabajamos de lunes a viernes, no tenemos hora de entrada ni de salida. Cuando se abren los comedores llegamos a las seis de la mañana y salimos a las siete u ocho de la noche. Estamos por honorarios.

– ¿Cuáles son las condiciones laborales en las que se encuentran ustedes ahora?

– De incertidumbre. No nos dicen si se nos va a pagar pero sí que sigamos. Y lo hacemos, pero con nuestro dinero.

– ¿Cuántos comedores se han cerrado?

– Ninguno todavía, pero siguen operando con recursos de los propios empleados y de las voluntarias. Nosotros supervisamos sus actividades. Ahora llevamos cuatro meses sin cobro, pero la primera vez fueron seis meses. Seguimos porque tenemos la esperanza de que se nos pague. Las personas que comen y pagan la cuota de recuperación hacen posible que los comedores no se caigan, porque con ese dinero se compran los insumos, el gas. Esto les sucede a todos, en mayor o menor proporción.

Otro ejemplo de fugas de dinero o pagos indebidos son los equipos de trabajo “particulares” de las autoridades encargadas, como sucedió con un mini-staff que armó Alberto García Cuevas y cuyos cheques se obtendrían de los presupuestos de los comedores. También hay administrativos a quienes se les dio la indicación de cobrar de esas partidas. La mayoría de estos “externos”, dicen los afectados, provienen de la estructura estatal del PRI.

– Hubo coordinadores regionales que no tenían promotores, o muy pocos. Entonces les dijeron que juntaran gente, la que fuera, para justificar sus pagos. Si un promotor iba a cobrar 24 mil pesos, debía entregar 14 mil pesos a sus coordinadores de Área –apuntan.

La triangulación del dinero estaba bien proyectada. Se reportaban 10 promotores cuando en realidad había tres, y los siete que faltaban se inventaban. Ni siquiera hay una cifra real de trabajadores porque fueron manipuladas por los coordinadores de Área.

– A cada región se le asignó un coordinador de Área, 19 en total, que funcionaba como enlace, entre otras cosas, con autoridades locales. Ellos cobraron con la triangulación del dinero.

 

Los comedores

 

Dos de los comedores en Metepec están ubicados dentro de parques públicos, en pequeños salones de no más de 4 por 7 metros cuadrados. Lonas rojas o blancas anuncian el programa. Tres mesas de plástico para 18 lugares esperan la hora de la comida. En el centro de ellas, un pequeño letrero recuerda a los asistentes los buenos modales. “Es desagradable comer en mesa y silla sucias. Limpia por favor cuando termines de tomar tus alimentos”. El único adorno de ese comedor es la foto de la alcaldesa de Metepec, Carolina Monroy, que observa desde su marco la llegada de los beneficiados.

En el saloncito debe caber todo, desde la cocina hasta las mesas para los usuarios. Las cocineras, son tres, son voluntarias y acuden sin salario alguno desde las seis de la mañana en jornadas de 11 horas, una semana de cada mes. Otras dos personas, administrativas, completan ese equipo. A pesar de no tener pagos, pueden llevar a comer a tres de sus familiares diariamente y ellas mismas comer allí, además de juntar una despensa con los sobrantes del abasto. En esa sede trabajan 31 voluntarias.

– En general atendemos a todo tipo de personas, además de las que se marcan en el programa. Vienen por algún motivo. No podemos dejar de atenderlas y se les cobra lo mismo. Aquí servimos unas 220 raciones diarias –señala una de las voluntarias, quien acepta que a estas alturas se necesita una “motivación para las cocineras, no un pago pero sí apoyo”.

Ese equipo trabaja en una cocina que no está totalmente adecuada y que debe hacer espacio incluso para tanque de gas, que no encuentran un lugar afuera. Las mujeres se han adaptado y entre los alimentos y las enormes ollas se organizan eficazmente.

– Para el desayuno damos leche, pan, algún tipo de guisado y en la tarde se ofrece arroz, otro guisado y agua.

– ¿Tienen algún tipo de desabasto?

– No, nunca. Estamos funcionando desde julio del 2014. La tesorera recaba el dinero y ella compra verduras, fruta, pan.

Los usuarios no caben en el local y optan por comer afuera, en las bancas que se encuentran en el mismo parque.

Otro testimonio afirma que los equipos de comedores se van apenas se dan cuenta de la dureza del trabajo. Las cocineras, incluso, deben ayudar a descargar los camiones que transportan el abasto. Los encargados de los comedores consideran que el gobierno no sabe cómo se está trabajando, que desde un principio no capacitó a la mayoría y también que ha faltado a los acuerdos previos, como apoyarlos con otro de tipo de programas. Incluso pidieron papeles para Mujeres que Logran en Grande, del gobierno mexiquense, pero nada se ha concretado, ni siquiera un curso de primeros auxilios.

– El programa es bueno, muy bueno, pero sin un marco de operación adecuado. Ya se están cerrando algunos comedores, como sucede en la comunidad de San Lucas Tunco, también en Metepec. Hay comedores que no tienen ni siquiera una tarja, como sucede en el del Hípico, (una colonia de Toluca). Es increíble que la gente que nos coordina no tenga salario. Si a ellos, que son los jefes, no les apoyan, nosotros no podemos esperar nada –dice una de las encargadas.

– ¿Cómo inició la operación del comedor que atiende?

– Como voluntarias hicimos una cooperación de 100 pesos cada una, para echarlo a andar. Juntamos 700 pesos y con ese dinero se compró verdura, tortillas… compramos el gas, cada tanque cuesta 700 pesos; escobas, jergas, trapos, jabón, eso no viene en el suministro.

– ¿Ustedes abrieron el programa federal con su dinero?

– Sí, con nuestro dinero, que recuperamos después pero de las mismas cuotas o pagos por la comida, de los cinco pesos. Y se sigue comprando. Nosotras tenemos cuotas de recuperación muy bajas. A veces sólo podemos dar de comer huevo en salsa verde. Incluso pongo mi coche para traer algunas cosas.

– Entonces la comida no alcanza…

– Así es. Las raciones completas servidas, al día, son unas sesenta.

– ¿Por qué trabaja en el comedor?

– Primero tuve tiempo pero después porque vi la problemática de la gente. El comedor funciona por la gente, no tanto por el apoyo del Estado.

Las opiniones de encargadas de otros comedores no varían. Pero uno de ellos, también en Metepec, revela que el ayuntamiento de ese lugar se involucra en el manejo del programa federal.

– La presidencia municipal de Metepec nos prometió apoyos –dice una de las encargadas del comedor –pero no se nos ha dado nada. Sabemos que a otros comedores les han dado utensilios. Afirman que el ayuntamiento debe ser informado hasta de la falta de tazas e incluso sobre quién se encarga de abrir el local, que prestó Metepec previo acuerdo con la Sedesol.

– ¿Por qué el ayuntamiento se involucró en un programa federal?

– Una vez vinieron al comedor y organizaron una junta. Argumentan que el salón es propiedad municipal. La persona que lo cuida está designada por el ayuntamiento de Carolina Monroy. Aquí el ayuntamiento mueve todo y colocó a su gente. Hay un programa llamado ProMesa, donde se reparten despensas y las vocales de ese programa fueron impuestas en Comedores por la alcaldía. Algo tan simple como poner una puerta para cuidar los insumos debe pasar por el ayuntamiento pero lo peor es que no lo hacen. Nos ponen trabas para que operemos un proyecto federal. Ellos no cobran desde Comedores pero no les hace falta, aunque se crea un conflicto de intereses. Como el ayuntamiento maneja el comedor, no quiere pedir apoyos a Sedesol o reportar carencias. Les dirían algo. Pero esas personas involucradas con el ayuntamiento reciben apoyos desde el ProMesa. Tampoco nosotras podemos arreglar nuestro lugar porque hasta de que ponemos un clavo toman registros fotográficos. Esas personas nos abandonan. Ahorita no están porque se fueron al Informe de Monroy (2 de diciembre). Si no van, les quitan sus apoyos. Están desintegrando el proyecto del presidente de la república.

– ¿Han hablado con Carolina Monroy?

– La presidenta nos pone trabas para hablar con Sedesol. Dice que no se puede. Pero hablamos con un encargado de Sedesol directamente y nos dijo que nos la saltemos. Y es que el ayuntamiento dio la orden de recoger el dinero de las ventas por comida. Eso se denunció a Sedesol, que dijo que no entregáramos ese dinero. El ayuntamiento nos pide oficios para todo, así que todo debe estar registrado.

– ¿El ayuntamiento interviene en el resto de los comedores de Metepec?

– Sí, en todos interviene. Mi hija, de ocho años, de pronto pregunta que por qué no se invita a Carolina “para venga a comer soya con nosotros”.

La versión de que beneficiarios del programa municipal ProMesa están involucrados en el manejo de los comedores la confirman ellos mismos, que operan un tercer establecimiento en Metepec.

– Somos de ProMesa y apoyamos porque desde ahí nos envían, nos pidieron apoyo para que se echara a andar el comedor.

– ¿Ustedes tienen salario?

– No tenemos ninguna ayuda, pero de todas maneras prestamos dinero para comprar verduras y lo que se ocupe. Luego lo recuperamos, pero no debería ser así. Siempre hay abasto pero ahora ha bajado. Traen menor cantidades, pues dicen que es para 21 días cuando al principio Sedesol decía que era para 30. Nosotros terminamos poniendo lo que falta –relata otra encargada- quien afirma que han estado cambiando también las marcas de los proveedores. “La leche era Alpura y ahora es de Liconsa. Los atunes eran Herdez en aceite y ahora son de marca libre, de agua”.

La intervención de los comedores por el ayuntamiento de Carolina Monroy, esposa de Ernesto Nemer, es un ejemplo de cómo un programa federal es echado a pique. La batalla contra el hambre, diseñada desde la peor de las ópticas y luego tomada como botín, es el ejemplo de una guerra perdida que ni siquiera ha librado sus batallas.

El Barco Ebrio

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En los pasados segundos informes municipales en el Estado de México, todo fue festinar, como si la Nación Peña Nieto tomara el control del país en una realidad alternativa. Panistas, priistas, perredistas y micro partidos, todos, se unieron en una sola voz. En el Estado de México no pasa nada. No existe Tierra Caliente, no hay tal Tlatlaya, no hay feminicidios ni se prepara una enorme maquinaria para desviar recursos de programas federales hacia las campañas intermedias del 2015. Tampoco hay fuga de capitales y los secuestros, asesinatos y esas cosas horribles sólo pasan en los noticieros de Guerrero y el DF o Veracruz.

 

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Aquí, en la tierra que Peña Nieto administró –porque gobernar es otra cosa- por seis años el espejismo es más que real. Ese espejismo funciona, para lo público, desde los discursos y los montones de premios recibidos por los alcaldes, al menos por las presidentas de Toluca y Metepec, Martha Hilda González y Carolina Monroy, respectivamente.

 

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Priistas las dos, Martha Hilda entregó su misterioso parque de la Alameda como obra emblemática y presumió los premios. Uno bien raro, por ejemplo, Las Palmas de Oro, se lo otorgó una entelequia llamada Círculo Nacional de Periodistas. Ese trofeo o lo que sea se suma a los 42 reconocimientos que durante el año recolectó la alcaldesa. Además, los presumió todos y cada uno. ¿Cómo le hacen para recibir tantos premios con resultados tan pobres? ¿Dónde venden esos reconocimientos?

 

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Martha Hilda hace su esfuerzo hasta donde su capacidad le permite. Emanada del régimen más repudiado en México, el PRI antiquísimo de Peña, el Grupo Atlacomulco, se entienden sus políticas de hacer que se hace. ¿Qué puede hacer una autoridad civil en la Nación Peña Nieto? La respuesta siempre ha sido la misma. Así, Martha Hilda González no sólo presentó una falsa ciudad, donde no hay ni siquiera embotellamientos, menos narcotráfico y la prensa le hizo eco. Nunca como ahora la prensa al servicio del Estado había sido tan ruin, tan canalla, tan irresponsable.

 

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Para darle lustre a ese mensaje de prosperidad, la alcaldesa abrió sus puertas al insigne Arturo Montiel Rojas, un ex nada que además es ex gobernador del Estado de México y ex esposo de Maude Versini. Muy sentado, el afable Montiel, porque nada le quita la sonrisa, se dejó tomar fotos con sus amigos, pues ser tío del presidente de México debe servir para algo, no nada más para evadir una orden de aprehensión de la Interpol por los líos legales que mantiene el mexiquense con su ex pareja francesa, por la custodia de sus hijos. Que Montiel prepara su regreso a la escena política no es un secreto. Que pueda hacerlo, tampoco resulta problema. ¿Influye Montiel en Peña? ¿En serio? En él, tal vez, pero en el grupo en el poder, quién sabe.

 

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En Metepec, Carolina Monroy dio un speech extraordinario, según la opinión de entendidos, que calificaron las palabras de la prima-hermana de Peña y esposa de Ernesto Nemer como “un discurso poderoso y desafiante, lleno de interrogantes y reflexiones, como desafíos a la clase política desde la vista de la ética pública, e invocando el derecho a la felicidad, como aspiración del fruto del quehacer del gobierno”. Digno de análisis, dicen luego.

 

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Monroy se felicita a sí misma por ser quien es. Funcionaria mayor de pequeñas miras, y mínimos recursos, lo mismo dirige la cultura del Grupo Atlacomulco que a uno de los municipios más ricos del país y de paso se encarga de ayudar a su esposo, el licenciado Nemer, con el programa federal de Comedores de la Sedesol, en una extraña intervención municipal que mezcla impulsos municipales como el Programa Metepequense de Seguridad Alimentaria, claro, sin que sea legal y sin que nadie lo sepa. Esos comedores son dignos de ese discurso poderoso y desafiante, nada más para empezar. Luego ya se podrá hablar de lo de siempre: narcofraccionamientos, secuestros, homicidios, cosas menores, claro.

 

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Carolina Monroy sabe que las elecciones por venir serán las menos disputadas, pero aun así se necesita dinero y para eso están los programas federales. Enojada hasta la ira, la rabia, la ciudadanía no acudirá a las urnas, según prevén los propios partidos. Ese supuesto castigo beneficia a los de siempre. El PRI y su voto duro de tortas, refrescos y 500 pesos harán el cotidiano milagro. Ese es su negocio y lo hace funcionar.

 

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Mientras tanto, en una dimensión cercana incluso a Dios –todavía se puede tener otra- el Operativo Especial de Seguridad Tierra Caliente toca apenas con el pétalo de una rosa al Estado de México. Contentísimo porque eso significa que todo está requetebién, el gobernador mexiquense Eruviel Ávila, se ufana de que sólo dos municipios -y aclara que es apenas el 2 por ciento de la entidad- estén involucrados en tan casquivanos proyectos. En realidad son ocho los municipios mexiquenses que patrullarán las fuerzas federales bajo la supervisión de los militares: Ixtapan de la Sal, Amatepec, Sultepec, Tejupilco, Tlatlaya, Tonatico, Zacualpan y Zumpahuacán.

 

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¿Pero qué eso no es lo que estaban haciendo? ¿En Tlatlaya fueron los militares quienes ejecutaron a 22 personas, narcos o no, guerrilleros o no, pero ya rendidos y desarmados? Ese Operativo Tierra Caliente excluye a Luvianos, una capital nacional del narco. Hace años que los militares se pasean por ese sur, incluso con helicópteros Halcón Negro, terror de los terrores en la zona. Entonces, si ya están y no han funcionado, ¿por qué funcionarían ahora? Las detenciones comenzarán pronto y habrá un nuevo panorama. Nuevos gerentes, encargados del negocio de la droga, cuya producción no se ha detenido un solo minuto.

 

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Lo que preocupa en serio a Eruviel Ávila pero también al presidente Peña es que los capitales de inversión se están retirando del Estado de México. El narco es un negocio que han sabido controlar las diferentes administraciones, y aunque su costo tiene que ver directamente con el sufrimiento de la población, funciona, les deja dinero, objetivo fundamental para la clase política, su razón de ser. Pero las inversiones desde lo legal son otro cantar. Los capitales se están retirando alegando la falta de certeza para poner a trabajar el dinero. No es casualidad que el dólar suba al mismo tiempo. En lo económico, para Eruviel y Peña, viene lo peor. No para ellos, ellos nunca carecerán. Los grandes emporios prevén, dentro de un análisis para el 2015, huelgas generales a nivel nacional y un desplome financiero.

Los “Logros” de Angélica

* Los cobros de Angélica Rivera con el gobierno estatal para esa campaña, “Logros”, del año 2009, son claros. Televisa y TV Azteca cobraron 28 millones 260 mil 895 pesos con 60 centavos, pero Angélica Rivera cobró, aparte, 10 millones de pesos. La actriz Lucero, Televisa y TV Azteca cobraron 68 millones 21 mil 752 pesos con 78 centavos por “Logros”, que comenzó de manera oficial el 16 de febrero del 2009 y que terminaría el 30 de abril de ese mismo año. Sólo por esas dos promociones, el gobierno de Peña Nieto pagó unos 96 millones de pesos.

Miguel Alvarado

La actriz de Televisa, Lucero Hogaza, “Lucerito”, era la imagen oficial del gobierno del Estado de México en el año 2009. Gobernaba entonces Enrique Peña Nieto, actual presidente de México. A Lucerito le tocaba la parte de la imagen, los discursos de prosperidad, anunciar las obras públicas, aparecer en espectaculares diseminados por el Edomex. En una palabra, sonreír para el grupo político en el poder, el de Atlacomulco, que echaba en falta una Primera Dama, luego de la muerte de la primera esposa de Peña, Mónica Pretelini, cuya causa oficial fue un diagnóstico de epilepsia, en el año 2007.

Luego del fallecimiento, la imagen de Peña comenzó a difundirse a nivel nacional y uno de los medios usados fue el de las revistas rosas o publicaciones del corazón. Allí, entre los títulos de la publicaciones de “Caras” y “Quién”, a Peña se le comenzó a llamar “El Viudo de Oro” y se le catalogaba como un político prometedor, joven, guapo y además capaz de cambiar a México. Desde esas páginas se prefiguró parte de la campaña presidencial que, efectivamente, lo llevó en el 2012 a ganar una discutida elección.

La actriz Lucerito, sin embargo, se retiró de aquella campaña pronto, pero no tanto como para no cobrar un contrato firmado y debidamente pagado con el gobierno del Estado de México.

Un reportaje de este Semanario recuerda, en abril del 2009, los comerciales de Lucero: “cada mujer, cada niño, cada mexiquense nos ha impulsado a trabajar sin descanso para asegurar su salud. Así, hemos puesto en marcha el hospital de Alta Especialidad Materno-Perinatal y equipamos con alta tecnología 21 hospitales generales en Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan, Tlalnepantla y Chalco entre otros, así como los hospitales Gustavo Baz y La Perla en Nezahualcóyotl y el de Las Américas en Ecatepec… aaay, se me está acabando el tiempo de este mensaje y todavía hay más que se ha hecho por la salud de los mexiquenses… ahorita les digo”.

Esa campaña publicitaria fue llamada “Logros” por el gobierno mexiquense, pero antes de Lucero, hubo otra actriz que había sido contratada y que brevemente apareció en esos comerciales. Luego, debido a un compromiso mayúsculo, Lucero debió sustituirla.

Esa actriz es hoy la Primera Dama de México porque casó con el entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña y se llama Angélica Rivera, quien ha saltado a la opinión pública por poseer una casa de 7 millones de dólares, en la ciudad de México.

Los cobros de Angélica Rivera con el gobierno estatal para esa campaña, “Logros”, del año 2009, son claros. Televisa y TV Azteca cobraron 28 millones 260 mil 895 pesos con 60 centavos, pero Angélica Rivera cobró, aparte, 10 millones de pesos.

La actriz Lucero, Televisa y TV Azteca cobraron 68 millones 21 mil 752 pesos con 78 centavos por “Logros”, que comenzó de manera oficial el 16 de febrero del 2009 y que terminaría el 30 de abril de ese mismo año. Sólo por esas dos promociones, el gobierno de Peña Nieto pagó unos 96 millones de pesos.

Incluso para la transición entre las actrices, se les ocurrió hacer un comercial en el que aparecían juntas. Trasmitido el 19 de diciembre del 2008, Lucero y Rivera deseaban feliz Navidad a los televidentes. En ese tiempo, Lucero actuaba en la novela “Mañana es Para Siempre”, que le daba exposición mediática nacional, por meses. Rivera, vestida de blanco y rojo, decía en el anuncio, repetido en el espacio Primero Noticias de Televisa, que “me despido porque así debe ser…. dejo la comunicación de Logros y Acciones del Estado”, en menos de 36 segundos.

Lucero aparecería sola, el 26 de diciembre del 2008, invitando a los mexiquenses a comprometerse: “en el Gobierno del Estado de México sabemos que el inicio de un nuevo año te llena de sueños e ilusiones; a nosotros nos compromete a trabajar con más ánimo para cumplirlos. Este 2009 más que propósitos, haz compromisos”, decía la actriz en otros 30 segundos.

Lucero también tuvo una opinión sobre su trabajo en los comerciales de Peña y el 23 de diciembre del 2008 aseguraba sentirse feliz en la grabación de los dos primeros comerciales, porque había estado al lado de su amiga, Angélica Rivera.

“Pienso que ella es una representante muy importante del gobierno del Estado de México, a raíz de la campaña que hizo el año pasado (2008). Me halaga mucho que ella me dé la bienvenida”, dijo Hogaza, quien se sintió atraída por la transparencia y logros del gobernador del Edomex.

“Cuando veo resultados y que las promesas son realidad, en cualquier rubro, como mexicana, me entusiasmo mucho. Me gusta que las cosas se hagan, que sean verdad. Cuando me involucro en un concepto es porque es transparente y creo en lo que estoy haciendo”, dijo, mientras aclaraba que fue Televisa la que le propuso hacer los anuncios y no el gobierno de Peña.

Los datos sobre los montos cobrados por esas campañas los entregó el propio gobierno mexiquense a este Semanario, a través de una solicitud de información por Transparencia. Esa solicitud, con el folio No.00014/CGCS/IP/A/2009, fue firmada por el funcionario Marco Antonio Garza Mejía, que en el 2009 era responsable de la Unidad de Información estatal y que años atrás había sido director de Radio y Televisión Mexiquense. Hoy, Garza Mejía trabaja al lado de David Epifanio López, director de Comunicación Social de la Presidencia de la República y apenas en junio del 2014 acompañó a Peña Nieto a la gira europea que lo llevaría a España.

Para el 2009, diversas encuestas ubicaban a Peña como el político más conocido de México, pues lo reconocían 7 de cada 10 personas. Televisa también lo reconocía así y ya le había cobrado al gobierno mexiquense 108 millones 838 mil 24 pesos, según el mismo reporte de Transparencia.

Hasta ese año, el 2009, las empresas y medios de comunicación relacionados con Televisa presentaban los siguientes cobros, que comenzaron el 16 de septiembre, un día después de Peña tomara posesión como gobernador. Cuatro meses más tarde, se reportaban pagos por un millón 474 mil 586 pesos. Ese mismo año, su diario deportivo, Ovaciones, facturó 116 mil 594 pesos.

Para el 2006, W.noticias facturó 11 mil 500 pesos; Televisa cobró 50 millones 11 mil 288 peso; Ovaciones, un millón 959 mil 56 pesos y la división Televisa Editorial, 265 mil pesos.

Para el 2007, Televisa se llevó otros 50 millones de pesos y Televisa Toluca cobró 5 millones de pesos más.

Quien propuso a Peña ese plan de medios fue Alejandro Quintero, un ejecutivo de Televisa  cercano a la administración mexiquense desde que aquel era aspirante a gobernador. En el 2005 le propusieron deslindarse del tío incómodo, Arturo Montiel, que Enrique hizo puntualmente en un programa de Víctor Trujillo.

Quintero era vicepresidente corporativo de Comercialización con Azcárraga, pero además es dueño de TV Promo y Radar Servicios Especializados de Mercadotecnia, que tenía como finalidad “lavar” los espots de los políticos y hacerlos pasar como noticias, que además no se reportan como ganancias de Televisa, sino que se clasifican como mera información y aunque Televisa se ha deslindado de ellas, la revista Proceso comprobó las ligas. TV Promo, por ejemplo, anunciaba desde mucho antes el enfrentamiento entre Montiel y Madrazo, previo a las campañas presidenciales pasadas.

Ese antiguo plan de trabajo propuesto a Peña y comprado por el gobierno incluyó, primeramente, el deslinde de Montiel “para fortalecer su liderazgo a nivel regional y su proyección a nivel nacional e internacional”. Para ello se contrató una campaña de espots para los 100 primeros días de gobierno y tiempo-aire en noticieros y programas de espectáculos. Entre ellos estaban “Hoy” y “Vida TV”, del cual Galilea Montijo era conductora y una entrevista con el conductor Joaquín López y “Lolita” Ayala, en un segmento de noticias.

La principal agente de TV Promo era Jessica de la Madrid, quien negoció los paquetes para el 2005-2006.

Según Proceso, el presupuesto incluía la “compra de 180 notas informativas en noticiarios por un total de 305 millones 688 mil pesos, tres reportajes en la serie Los Reporteros por 5 millones 780 mil pesos, seis entrevistas en “varios noticieros” por 42 millones 858 mil pesos, y tres programas de Zona Abierta, conducido por Héctor Aguilar Camín, quien era identificado ampliamente en Televisa como compadre y muy amigo del propio Alejandro Quintero. El costo de estos programas de debate fue de 10 millones. El total presupuestado fue de 364 millones 326 mil pesos. Además de esta compra de tiempo-aire en segmentos supuestamente informativos, se propuso una estrategia de “espoteo” a lo largo de cuatro trimestres por un total de 327 millones 407 mil 625 pesos. La producción de estos espots tendrá un costo de 10 millones de pesos y se facturarían a nombre de la empresa Radar Servicios Especializados en Mercadotecnia S.A. de C.V. Esta es la misma empresa que contrató con Presidencia de la República la “producción de spots, infomerciales, programas especiales, mensajes presidenciales para radio y televisión” para la campaña publicitaria del V informe de gobierno, por un monto máximo total de 3 millones de pesos, según consta en el contrato abierto. Además, en el caso del Estado de México se proponen 37 publirreportajes a lo largo de un año en revistas que forman parte de Editorial Televisa, como Eres, Furia Musical, Teleguía, TV y Novelas, Caras, Cosmopolitan, Muy Interesante, Conozca Más y Vanidades, con un costo total de 10 millones 781 mil pesos. En esa misma estrategia se menciona que el encargado de operar con TV Promo es el director de Comunicación Social del gobierno del Estado de México, David López, quien cumplió las mismas funciones durante las administraciones de Alfredo del Mazo y de Arturo Montiel”.

En el 2012, Alejandro Quintero era ya un flamante vicepresidente de Televisa pero se le había desarrollado un defecto. Contaba a sus amigos y a quien quisiera escucharlo que él había sido el creador de Peña. Sus historias pronto se difundieron y las publicó el diario norteamericano The Wall Street Journal. Televisa no estaba para tales desplantes y un mes después, ese mismo año, Quintero estaba fuera del círculo que vendía a Peña Nieto, a pesar de que era él quien le aseguraba a la empresa de Emilio Azcárraga el 70 por ciento de sus ventas. Lo sustituyeron con Isaac Lee, presidente de Noticias de Univisión.

Ya nos quitaron todo

Miguel Alvarado

*

Nos toca la guerra

que lame las ciudades después de tragarse el campo.

Nos toca el exterminio, matanza planeada

mientras hay un saqueo

mientras queman las puertas.

*

El 7 de julio en Cocula, Guerrero, 30 niños fueron sacados de su escuela y llevados en autos de la policía, nadie sabe a dónde. El 26 de septiembre del 2014, los 43 estudiantes de Ayotzinapa. En octubre del 2014, unos 20 niños fueron secuestrados por hombres disfrazados de payasos en la ciudad de Zitácuaro, Michoacán, a dos horas de Toluca. Los padres se dieron cuenta y rescataron a algunos. Días después los niños aparecieron muertos en la laguna cercana, abiertos en canal, con las entrañas expuestas, rellenos de billetes. “Gracias”, decían unos papeles desgarrados.

El viento empuja allí las olas, en sus playas grises

donde tirábamos piedras.

*

Amada Fátima

(ya sé

pero y si un día no puedo decirte)

*

Se comienza por el nombre de Uno. Así empieza la cuenta. Uno. Puede ser cualquiera. Hombre o mujer pero en este caso mexicanos. Allí está ese Uno, desparecido, pero allí está, presente mirando desde una foto, el nombre mismo, reclamando con nosotros. Los demás, los otros Uno que no pueden (nosotros podemos) o no saben (nosotros sabemos) expresarse (nosotros debemos expresarnos) de todas maneras están (nosotros estamos). Se miran los zapatos (nos miramos), las arrugas del suelo, las sombras que nos acuchillan.

Esta fue la marcha de un millón de personas, del 20 de noviembre del 2014, en la ciudad de México.

*

Dos

Julio César Mondragón tuvo que morirse para que otros se dieran cuenta de que México es una bandera negra, sin águila. Tuvo que morirse, aguantar que lo desollaran vivo, que le quitaran los ojos. Nadie sabe para qué sirve una marcha de un millón de personas pero casi todos entienden que sin marcha no habrá nada en el porvenir. Julio César Mondragón, normalista de Ayotzinapa, es un muerto confirmado en un cementerio de proporciones inauditas. Nuestros muertos son Julio César y sus rostros son el suyo. Aquí están los tíos de Julio César y su esposa. Ella camina como si no pisara el suelo, ausente, con un niño en brazos. Ella dice que nadie la escucha y se tambalea. De un lado a otro. Como yo lo hacía hace unos años. Como lo hacen muchos que veo ahora que puedo levantar la vista, que me digo que estoy despierto.

*

Tres

Tus muertos, los míos, los nuestros. Los que estamos queremos vivir en paz. A las cinco de la tarde del 20 de noviembre del 2014 apenas hay 10 mil personas reunidas en el Ángel de Reforma. Nadie reclama nada porque nadie es acarreado. Nadie ha recibido ni siquiera un chicle por estar. Nadie encabeza. Nadie organiza. Todo va perfectamente.

Me gustaría comerme contigo un perrito caliente, una paleta de kiwi, hacer un plan para asomarnos a la esquina donde venden los dulces.

Dejar atrás las banderas negras, el Metro helado, por un momento la historia de Blanca Varela.

Mirar atrás, como ese auto que avanza.

*

Cuatro

Por la mañana las redes sociales publicaban fotos de militares vestidos de civil viajando al Zócalo del DF. Un enfrentamiento entre embozados, a los que la televisión llama anarquistas, preocupa. La tele los difunde. “Lolita” Ayala, Milenio, conductores de noticias apegados al gobierno, las cadenas de Televisa y TV Azteca están muy preocupados. “Mejor no vaya a la marcha, es muy peligroso”, dicen los locutores a las dos de la tarde mientras pasan las imágenes. Cientos de granaderos se “defienden” de los violentísimos enmascarados. Al mismo tiempo, ciudadanos publican en redes sociales a soldados en el Zócalo y en los estacionamientos subterráneos del palacio nacional. Es así. Los embozados son policías o militares. O en el último de los casos son contratados, están en la nómina de los gobiernos. La violencia del Estado contra el Estado. Es una inversión al estilo del presidente Peña Nieto. Los anarquistas fabricados son rudos y están entrenados. Tienen acondicionamiento físico y aprovechan los momentos, los paréntesis, para manipular. Ellos son la excusa para criminalizar las protestas, para cargar contra los manifestantes. Son la raíz del miedo en la calle. El Estado golpeándose a sí mismo para poner el ejemplo y justificar lo que viene. Hay fuego, vuelan las bombas Molotov arrojadas con destreza de gendarmería, aunque no dañan a nadie. Es pirotecnia, escenario de una telenovela, como las que le gustan a la Primera Dama, a la tal Gaviota.

*

Cinco

– ¡Nos vemos en la tarde, zorra! –gritaba por la mañana uno de los soldados a una mujer que tomaba fotos de esos camiones repletos de vergonzosa soldadesca.

Yo creo que no hoy, pero sí uno de estos días habrá una masacre

porque los ciudadanos no tienen armas.

Y entonces qué.

Lo que he visto es que eso es lo que buscan los militares y creo que un día eso pasará.

Que estarán las tanquetas y habrá los muertos que necesita esa cosa que llaman Estado.

En México los militares mandan. En México los militares mandan. Lo demás es mentira. Lo demás es mentira. Y nadie se da cuenta.

El objetivo es salir. Escribir si se puede. El objetivo es no pensar porque entonces no podría hacer nada de nada. Que pase la estampida.

*

Seis

El Ángel, sede para ritual de vanidades, frívolo círculo usado para vitorear al América o las más heroicas derrotas de Televisa Deportes, esta vez es lo que debe ser. A los jóvenes nadie les dice que deben llevar cruces, simples, de papel y pararse en las escalinatas. Allí forman, sin querer, un panteón viviente y pujante ni que entonen el pase de lista. Del uno al cuarenta y tres. Entonan, sin gritar. La mayoría de esas cruces de carne no tienen 25 años y los ojos cafés o negros. A esas cruces les alcanza para decir “Fuera PRI”, “Corrupto EPN”, Renuncia EPN” o “Nos faltan 43”.

*

Siete

No es que Peña sea nada más inepto, que lo es. Se le juntó todo. Concediendo que él toma las decisiones, quiere gobernar México como lo hizo desde Toluca. La “colombianización”, la “balcanización”, para México significan, además, otra cosa. Genocidio, limpieza étnica, limpieza social, división de castas. ¿Eso como se llama? El Grupo Atlacomulco, esa entelequia, representa hoy, aquí, ahora, el fracaso de todos los partidos políticos, de todos los políticos. Representa el permanente baño de sangre. Peña es un símbolo y es responsable. Es un hombre que ha dejado que hagan de él un papalote. Pero no es el único.

Y yo me quiero ir pero me quedo.

*

Ocho

Antes de las seis de la tarde la multitud es incontable. Llegan los camiones que transportan a los padres de los normalistas de Ayotzinapa. Llegan sus compañeros. La gente les abre paso. Dos camionetas encabezarán la ruta hasta el Zócalo cuando todavía hay luz. Los padres de los muchachos secuestros se bajan y caminan entre la gente, que los recibe con aplausos. Nadie grita, nadie dice “ése es mi líder” ni compone arengas ingeniosas como “Enrique, bombón te quiero en mi colchón”, que usaba Peña en sus múltiples campañas populacheras.

Nada. Sólo aplausos, una conmoción, un dolor negro, muy negro.

*

Nueve

Pero ellos, los padres, apenas miran. Caminan con sus camisas blancas y sus gorras y sombreros con los ojos como un lago y en los pómulos la dureza de no dormir. A veces miran a uno. Y uno sabe y sí.

Son el reflejo.

*

Diez

Detrás de ellos están los estudiantes. Los normalistas. Desde la televisión dicen las “lolitas”, las “adelas”, los “joaquines”, los conductores pagados por el gobierno, que son vándalos.

*

Once

Los jóvenes sobrevivientes de la normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, en Guerrero, caminan detrás de los padres.

*

Doce

“México huele a muerte. Hijo, mientras no pueda enterrarte, voy a seguir buscándote”, dice la pancarta de una mujer, que despliega cuanto pueden sus brazos. Sus manos tienen las uñas pintadas de rojo y sus aretes, de oscura plata, terminan de bordar el sombrero negro que la cubre.

Por encima de su cabeza, una bandera negra intenta ondear.

Ella está en silla de ruedas y camina por encima del agua.

Pero no hay viento.

*

Trece

“Queridos hijos: el profundo dolor que nos causa su desaparición será transformado en una lucha constante para exigir que nunca más sean silenciadas sus voces, encarcelados sus sueños ni mutilados sus cuerpos. Las mujeres no parimos hijos para que sean asesinados”.

*

Catorce

Selene: no te hubieran gustado las banderas negras ni siquiera porque el águila resalta más y las tunas se ven más verdes o azules, según el modelo usado. Sé que hubieras caminado con los padres de los chicos y gritado las consignas, cantado las canciones, donado la ropa, entregado despensas, destinado dinero. Abrazado. Besado. Llorado. Golpeado.

Ellos ganan si me olvido de ti.

*

Quince

Una gorra del Ché. El 43 trazado con pintura blanca en la cara de algunos. La foto de Miguel Ángel Mendoza Zacarías. Los granaderos representados en una manta blanca, apenas borrones infantiles. Cientos de manos alzadas atravesadas por redes, cardumen humano de extremidades rojas y miles de pancartas blancas. La avanzada está a kilómetros y a su paso quedan las pintas. “Fuera Peña”, dicen casi todas.

*

Dieciséis

A un joven normalista lo acompaña su madre. El muchacho mide casi 1.80 metros y viste una sudadera azul, pantalón de mezclilla. Usa paliacate rojo y las grecas blancas le surcan donde la tela le cubre el rostro. Sólo sus ojos quedan descubiertos. La sudadera tiene una capucha azul. Cubre su cabeza con un casco de ciclista y lleva en la mano un mazo de madera, en el cual ha escrito que “nos faltan 43”.

*

Diecisiete

Hoy, decir cansado, suponerse cansado es referirse de inmediato al minúsculo procurador Jesús Murillo Karam y sus desastrosos desaseos mentales, sus omisiones asesinas. Los ojos descubiertos del muchacho miran la lejanía de la avenida Reforma, la culebra que pronto tendrá 2 millones de patas y respirará epiléptica. La madre le sostiene la mochila y le cuida el flanco. Él debe tener 20 años y su madre unos 40. Ella aprieta la boca por un momento y sonríe. Luego le dice: “órale, cabrón”.

*

Dieciocho

El grito lo lleva abajo, escrito en letras rojas, en un papel café de cuatro metros que le ayudan a llevar. Dice “grito” en letras rojas, claras y lo sostiene con una mano. En la otra lleva una cruz con las fotos de Karen Joanna, Jessica Lucero y Marianne Luna. Están muertas o desaparecidas.

Ella tiene rojas las manos, de tanto gritar con los puños.

*

Diecinueve

Vienen los caballos. Vienen los de Atenco. “A esos los madrearon bien cabrón”, dice alguien a una extranjera que los mira. “No, no recuerdo cómo o por qué. Pero los madrearon y ora quieren poner un aeropuerto en sus tierras”.

El río humano es kilométrico. Una hora después de la partida, todavía no terminan los contingentes de salir del Ángel. Desde arriba ese cárnico río es verde y sus islas son moradas.

*

Veinte

Nueva York sueña todas las noches con taxis amarillos

un canto de sirena

cosas saludables

Lo que más me gusta de ti es

tu mirada que mira como una flor, un grano de café

la cicatriz que tienes en la boca

la mano que extiendes

mientras miras por la ventana, tomándote tu tiempo.

*

Tu casa está intacta

la guerra no la destruirá.

*

Veintiuno

Ella está parada a un lado, en las riberas del agua humana. Llora despacio, vestida de negro, sosteniendo algunos periódicos. Ella aparece en las fotos. El titular dice “Denuncia vecina abuso policiaco”. Llora hasta que alguien la ve. Su pulsera roja, de plástico, se agita mientras cuenta que la policía la quiere matar por haber hablado. Abre la boca, tragada ya por la noche y las luces a sus espaldas. Los corporativos, pétreos, salvajes, salvaguardados por vallas metálicas de tres metros de altura, la miran con sus ojos aventanados, atestiguan el paso de la Nación Peña Nieto.

Ella dice: me quieren matar.

Y dice. Y sigue diciendo mientras llora.

*

Veintidós

Los normalistas de Ayotzinapa marchan en orden. Apenas son unos cuantos, no más de 30 aunque parecen más por la bulla que hacen. Cuatro líneas de siete muchachos, a lo sumo. Llevan los escudos policiacos, esos transparentes que los granaderos ocupan cuando cargan contra uno en las manifestaciones. Todos usan cascos para la cabeza. Algunos, rodilleras y cubren la mitad de sus rostros con paliacates de colores. No se parecen a los que atacan con bombas incendiarias a los policías. No son tan altos. Ni viejos. Sólo estudian y tratan de vivir.

*

Veintitrés

Y claro, tratan de cambiar el país. Pues de eso se trata.

Le gritan de todo a Peña Nieto.

Pero sus ojos. Allí habitan algunas respuestas. Que otros los describan, reproduzcan sus frases. Las mismas fotos los dibujen.

Es un honor caminar a su lado. Uno no podría caminar así al lado de un pelotón policiaco. O de Murillo Karam. O de Peña.

*

Veinticuatro

A la altura de Bellas Artes se unen familias. Aparecen los niños, se desvanecen los colores. Hay rubios y morenos y se mezclan y todo eso. Caminan en calma. No hay un solo empujón. Las pancartas siguen desplegadas y el Zócalo está a la vista aunque las calles se estrechan porque las vallas metálicas las cierran.

*

Veinticinco

El contingente da vuelta en Eje Central. Los muros impiden el paso por la calle de Madero. En ese momento ruidos como mazazos hacen voltear a los caminantes. Las vallas sobre Madero, una a una y en un santiamén, se derrumban.

*

Veintiséis

– ¡No se acerquen, es una provocación! –gritan desde la oscuridad del contingente, que se abre como si un cuchillo la penetrara, aunque una columna ya se dirige al boquete. Allí, hombres a rape terminan de destrozar aquellos muros mientras se aseguran de que se les tome fotos. En cinco minutos los hacen trizas y se incorporan, sin correr y con una bandera blanca pintada con espray morado, sobre Madero, rumbo al Zócalo. Repentinamente, dos o tres jóvenes, pequeños y delgados que han estado allí, observando nada más, arengan porque sí:

– ¡Vénganse por acá, la calle está abierta!

Desde las sombras, también aparece un grupo de personas, que se encadenan entre ellos para impedir el paso.

– ¡No hay paso. Es una provocación! –gritan sobre todo las mujeres, que así impiden que una parte del contingente se desvíe. Por detrás, sin embargo, los mismos jóvenes siguen el griterío. La multitud no se engancha. El milagro sucede y la cadena humana se mantiene firme el tiempo necesario. A los alborotadores se los traga la calle recién abierta. De todas maneras, la avenida Cinco de Mayo parece una ratonera.

*

Veintisiete

Un hombre hace señas con las manos levantas. Ora señala acá. Dos dedos, la vista a la derecha. La mano izquierda en el hombro derecho. Tres dedos. Luego las cambia. Otros le responden de la misma forma y las señales se trasmiten por esa calle abierta. Un joven ondea su bandera negra, pero esta vez los bordes brillan. “Estado Fascista”, se lee pintarrajeado en una de las vallas sobrevivientes.

*

Veintiocho

Calles adelante los que derribaron las vallas se incorporan al grueso de la marcha. Nadie les dice nada pero les hacen el vacío. Su bandera blanca y morada los señala. Una de las torres de la Catedral marca iluminada ese destino que significa el centro de la ciudad más grande del mundo. ¿Nueva York? ¿Tokyo? Hoy, esto es el centro del universo.

*

Veintinueve

En el Zócalo se ha quemado ya la imagen de Peña Nieto y ni siquiera la mitad de la marcha ha podido ingresar. A estas alturas ya calculan un millón de asistentes. Nadie sabe cómo contar, excepto la conductora de Televisa, Adela Micha, quien dice que unos 25 mil manifestantes, sí, se manifiestan. Y luego, estúpidamente, sonríe.

*

Treinta

La que sigue podría ser una hermosa mañana, como esa del 3 de octubre de 1968, soleada y muchas gracias porque algunos sigamos respirando. ¿Verdad, Jacobo Zabludowsky?

*

Treinta y uno

Es Tenochtitlan sitiada, hambreada, diezmada por la peste y los españoles, alumbrada por miles de antorchas y la certeza absoluta de la muerte por lanza. Es esa misma la que ahora, esta noche, observa casi reverente cómo ese títere de Peña es colocado en medio de la plaza a oscuras y alguien le prende fuego. La gente grita y su alarido es gozo pero también es lo otro, porque es inevitable recordar la pira que ardió por 16 horas en el basurero de Cocula en Guerrero y que Murillo Karam vende al mundo como verdad científica. Él, casi analfabeta, un político a lo sumo, dice que los 43 que faltan ardieron hasta las cenizas y que sus dientes se desintegran si se tocan. Qué minúsculo se le recuerda en este otro fuego, en la antigua Tenochtitlan, caída hasta lo último, cuando ya la muerte no tuvo ningún valor.

*

Treinta y dos

Peña arde y se consume pronto. La hoguera primordial lo devora vudú y hasta el Campo Marte, la Zona Militar Número Uno, donde lo cuidan los “guachos”, le llegan los reportes.

Pero qué le dirían los señores soldados, con ese tacto al estilo Tlatlaya.

Lo están quemando, señor.

Pero no se apure. No durará mucho. El suyo es un muñeco de cartón.

Ya se le cayó la cabeza, señor, ahora rueda por la plancha del Zócalo y le toman fotos. También la patean.

¿Un refresco, señor?

Qué le dirían.

No, eso no fue así.

A esta hora México-Tenochtitlan está hasta la madre de sacrificios humanos.

*

Treinta y tres

Algunos llevan veladoras y bailan. Los modernos rituales deben cumplirse porque “el que no brinque es Peña, el que no brinque es Peña” y la calle entonces se ondula por unos segundo y las risas rebotan en los palacios de los tiempos de la Colonia. Los espectros de Jerónimo de Aguilar y su compadre Cortés, a la luz de las irreverencias, se proyectan cada vez más ominosos. El carácter de Peña es inversamente proporcional a la imagen que Televisa le ha construido. Hay que voltear al tenebroso Estado de México. “No se metan con el Estado de México”, les dicen los editores del diario Reforma a sus reporteros.

*

Treinta y cuatro

Y este Narcoestado que no encuentra otro sustento que venderse a sí mismo, está por reventar. Habrá señales. La primera será la huelga generalizada, que se avizora a la vuelta de la esquina. La paralización de la economía, el temible down sistemático, controlado desde la negrura de Obama y sus asesores terminará por derrumbar la nación de Enrique.

A lo lejos, las sirenas rompen el ritmo a los pies estudiantiles que azotan las vallas en Cinco de Mayo.

*

Treinta y cinco

El más temible de los carteles es un “Fuera Peña” con la imagen del presidente y sus ojos arrancados, como comidos por los buitres. Ahora, el nacido en Acambay o la colonia Condesa o Atlacomulco o Toluca, ya no importa, deambula por el Zócalo, enceguecido.

El más temible de los carteles.

El más temible de los cárteles.

*

Treinta y seis

Alguien disfrazado de muerte recorre las calles con un letrero que dice “México”. No va con el contingente pero sí por las banquetas, encapuchado, con la cara pintada de blanco, como una calavera. Apenas se nota porque procura pasar por detrás de quienes ya forman un muro. Se desliza y toca con cuidado las espaldas para que algunos, al menos, sientan ese roce. Eso es México a las ocho de la noche. El roce de un muerto a las espaldas de alguien.

*

Treinta y siete

Los chicos pateaban las murallas y en sus cuerpos asomaban los mensajes.

*

Treinta y ocho

No había nadie que lo defendiera, que dijera, bueno, dénle chance, ya verán cómo no es lo que parece, cómo no es así. No había nadie. Se entiende que en la calle no aparecieran, pero ni siquiera en la comodidad del facebook.

*

Treinta y nueve

“La calle es de quien la trabaja”.

*

Cuarenta

Luego hablaron los padres, los alumnos, llegados ya a las puertas del palacio. Atrás de ellos, del templete instalado, una hilera de policías aguardaba. Allí los descubrió la muchedumbre. La mayoría ni cuenta se dio. Los de Guerrero, los padres sin hijos siguieron hablando. Algunos los escucharon, otros no, porque ese millón que marchaba apenas alcanzaría a llegar antes de las nueve y media de la noche, justo cuando los padres huérfanos terminaban, cuando los policías comenzaban las detenciones.

*

Cuarenta y uno

Una ola humana se desató. Desde arriba se veía una cascada de luces moviéndose por la plancha del Zócalo. Los policías cargaron y golpearon a diestra y siniestra. Les valió madre que hubiera niños. Así, la detención arbitraria de 31 personas, casi todos estudiantes, casi todos menores de 30 años, derivó luego en la consignación de 11 de ellos, acusados de terrorismo contra el Estado.

*

Cuarenta y dos

Ellos, incluido un chileno, fueron enviados a penales de Veracruz y Nayarit. Los nuevos terroristas fueron puestos tras las rejas en menos de 48 horas mientras Murillo no puede encontrar a los 43 normalistas, luego de dos meses de búsqueda. Tampoco puede encontrar ni capturar a todos los culpables y piensa hacer creer a todo un país una versión sólo apta para el Grupo Atlacomulco. Murillo y su PGR confirman el retraso mental sospechado. Su Narcoestado, su Narcoestado Terrorista encarcela ciudadanos parados, que miran una tarima, la noche del 20 de noviembre del 2014.

*

Cuarenta y tres

Enrique Peña es un símbolo, un copete, por así decirlo. En un Estado totalitario como es México, donde el poder militar es el que manda, su caída no representaría nada. Al borde de la guerra civil, México no sabe qué sucederá, excepto que será saqueado o invadido. De todas maneras sus muertos superan ya a cualquier guerra contemporánea en el mundo. Yo sí creo que todavía falta lo peor y pienso en esa frase callejera, repetida por todos los medios.

Ya nos quitaron todo, incluso el miedo.

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