Hablar en grande

* A Eruviel le tocó sustituir al mandatario más visto de todo México, el más publicitado, el más mediático y quien tuvo la oportunidad de ejercer el presupuesto público a su entero antojo. A fuerza de inserciones pagadas en medios electrónicos y prensa escrita, Peña fue considerado por su grupo para la presidencia nacional. La consiguió, finalmente, pero Eruviel no ha podido sacudirse el peso moral y político del sobrino de Arturo Montiel Rojas.

 

Miguel Alvarado

El 16 de mayo del 2011, Eruviel Ávila aseguraba que firmaría 6 mil compromisos para una campaña que eventualmente lo llevaría a la gubernatura del Estado de México. Contagiado por la táctica de Enrique Peña y el “te lo firmo y te lo cumplo” que tan bien le sirvió en el 2005, el político de Ecatepec no midió lo que decía. “En esta campaña habremos de firmar los compromisos, tal y como lo hiciera nuestro hoy gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, siguiendo su ejemplo e innovando en esa forma también vamos a firmar ante notario público los compromisos. De hecho en estos primeros minutos estaríamos firmando el compromiso número uno”, afirmaba sonriente al pie de las Torres Bicentenario. Dos años después y en medio de rumores que lo colocan fuera del cargo, Ávila rinde su Segundo Informe de actividades, en una entidad donde ha ocurrido de todo, excepto el plan de trabajo del gobernador.

A Eruviel le tocó sustituir al mandatario más visto de todo México, el más publicitado, el más mediático y quien tuvo la oportunidad de ejercer el presupuesto público a su entero antojo. A fuerza de inserciones pagadas en medios electrónicos y prensa escrita, Peña fue considerado por su grupo para la presidencia nacional. La consiguió, finalmente, pero Eruviel no ha podido sacudirse el peso moral y político del sobrino de Arturo Montiel Rojas.

El primer año de Ávila administrando al Edomex se entendió como una etapa de ajuste, en la que además le tocaba sostener una campaña política presidencial que costó, oficialmente, 336 millones pero que otros análisis la ubican en 4 mil 599 millones de pesos. Eso, y que literalmente les debiera la gubernatura a Montiel y Peña, justificaron un año de nulo crecimiento, inversiones y derramas por debajo de los estándares anuales y un perfil público suscrito a empujar la campaña tricolor y condenar lo que desde allí se condenaba.

Pero que el Ejecutivo mexiquense estuviera entrampado en una parálisis explicable sólo así, no significaba que la vida en la entidad se detuviera. Continuaba sometida a una inercia que permitía lo suficiente y que contrastaba violentamente con las principales promesas de campaña que todavía algunos se permitían concederles el beneficio de la duda.

Así, aquella frase pronunciada con toda puntualidad en las giras de campaña, “cero tolerancia a la delincuencia”, se convirtió, a partir del 16 de septiembre del 2011 en el espejo negro del gobernador, donde se han reflejado hasta hoy los niveles de eficacia que guarda su administración.

Pero esa “cero tolerancia” destila cifras y anécdotas. Tres de ellas, las más crueles ubican a jóvenes mexiquenses desaparecidos por más de un año y que finalmente fueron hallados en morgues estatales, luego de secuestrados y buscados por todos los medios. Los familiares, incluso, debieron resolver esos casos. Paralelo a esto, 256 secuestros han sido denunciados en los últimos 21 meses, según un recuento del diario local Alfa.

El combate a la inseguridad no se puede entender si o se conoce a las cabezas que dirigen estos programas. Una de las primeras acciones de Ávila Villegas fue depurar lo policiaco. Así, tan fácil como un plumazo, decidió que la Agencia de Seguridad Estatal desaparecía. Aquello fu consumado el 2 de noviembre del 2011 y en su lugar nacía la Secretaría de Seguridad Ciudadana. En su momento, Peña Nieto había creado aquella ASE exponiendo las mismas razones que Ávila y Salvador Neme Sastré se convertiría en su nuevo titular. Neme duró poco, casi nada y a finales de agosto del 2013 anunciaba su renuncia e inmediata incorporación al gabinete federal, donde terminó perdiéndose de vista en algún lugar de la llamada Gendarmería Nacional. Estuvo 713 días al frente de la SSC, durante los cuales perdieron la vida 65 elementos y la tolerancia se transformó, más bien, en impunidad. Entre julio del 2012 y junio del 2013, cifras de la Asociación mexicana de Instituciones de Seguros, hubo 22 mil 130 robos de automotores en la entidad, la número uno a nivel nacional. En los primeros seis meses del 2013 hubo 287 asesinatos y 101 homicidios dolosos. La sucesora de Neme, Rocío Alonso Ríos, es considerada una sustituta provisional, en espera de que Ávila se fortalezca o definitivamente se enrole al gabinete de Peña Nieto.

La presencia del narcotráfico en la entidad se confirmó de la peor de las formas. Al sur mexiquense, nuevos municipios se sumaron a los ya controlados por La Familia Michoacana y disputados por Zetas, Templarios y Guerreros Unidos. Valle de Bravo, el destino turístico más importante en el Edomex, es uno de ellos. El narcotráfico en los valles de México y Toluca, más de 70 municipios en conjunto, también reportó actividad. Al menos mil 500 elementos mantiene el ejército en la entidad, que suman 2 mil 500 junto a federales y marinos.

De los trenes que circularían entre Toluca el DF y una línea del Metro en Neza, Chimalhuacán, los Reyes y Valle de Chalco, nada se sabe. Anunciados en el 2011, en la campaña, dieron pie a la utilización del “piensa en grande”, lema que también se convirtió en el de su gobierno.

En aquella entrega de cheques de fe, en el 2011, propuso eliminar la tenencia vehicular y el IETU. Sobre el primero, Peña Nieto había formalizado desde el 2012 la acción, en base a una resolución del Congreso federal. Eruviel Ávila la hizo suya y la incluyó en lo que él dio en llamar “decálogo”. Sobre el IETU, la nueva reforma hacendaria del peñismo propone su eliminación a partir del 2014. Eruviel, una vez más, tendría la mesa lista.

La radiografía política del actual gobernador mexiquense no podría interpretarse sin las rendiciones de cuentas. A pesar de que el sistema de Transparencia está activado desde hace años, la opacidad de los datos resulta incomprensible. Un lenguaje ni siquiera técnico y que impide al usuario común acceder a los datos que necesita es el primer escollo para quien lo necesita. La transparencia sobre bienes públicos, salarios y uso de presupuestos es una de las grandes fantasías del gobierno mexiquense. El sistema se alimenta con datos elegidos a discreción y los temas públicos se protegen impúdicamente, pues dicen los administradores, “implican o se trata de una parte de la vida privada del funcionario público”.

Eruviel mismo llegó a la candidatura priista envuelto en un halo que por misterioso se volvió vulgar. Las versiones señalan que el PRD tuvo un acercamiento con el entonces alcalde de Ecatepec y que le propuso la candidatura. Aquella “ventanita” la mantuvo abierta Eruvuiel hasta el final, cuando en los minutos finales de un cónclave-cena del priismo se decidió hacer a un lado a Alfredo del Mazo Maza y ofrecer un trato al del valle de México. Eruviel, que no pertenece al grupo de peña, aceptó y pactó con el poder. Uno de los tratos no escritos era su separación de la silla de Lerdo, luego de dos años, para que se impusiera a alguien más afín. Pero el actual gobernador ha cumplido. Ha mantenido la promesa de “no estorbar”. Las consecuencias inciden directamente en la población. La derrama económica no llega. Los pequeños comercios han cerrado. La llegada de Peña a la presidencia ha beneficiado sólo a sus amigos más cercanos. El gobernador no tiene respuestas adecuadas para explicar los niveles de inseguridad ni tampoco las inversiones estatales, salvo cifras que perfilan entregas de despensas, lap tops, libretas y becas escolares, y por qué su gobierno no es austero, como también había prometido. Un ejemplo es la compra de tapetes de yoga por 12 millones de pesos desde la Secretaría de Educación, el mes pasado.  Si Ávila anticipara, habría escogido mejores palabras que las de aquella campaña: “durante mi sexenio habremos de apretarnos el cinturón para poder gastar menos en el aparato burocrático y destinar más recursos en beneficio de la gente. Hay que pensar en grande, hay que actuar en grande”.

Batallas por el poder

* ¿Quién gobierna México? ¿Quién dirige el Estado de México? El presupuesto público de Egresos mexiquense es de 174 mil millones de pesos, cuyo destino determina la Cámara de Diputados local, formada por políticos que responden a un interés mayor. Fuera de la legalidad, ese poder lo representa el gobernador estatal, un intermediario entre la Cámara y el empresariado, que finalmente ejecutará las obras públicas y proveerá sobre las necesidades expresadas por cada instancia. La adjudicación de los presupuestos se hace desde la gubernatura o las presidencias municipales, que aunque no tienen esa facultad, la ejercen porque ese es precisamente el negocio que significa ganar una elección. Que las obras elegidas beneficien a nadie o a uno cuantos es tema menor. En años recientes ese equilibrio ha sido complementado por el narcotráfico o el crimen organizado, ente poderoso con el dinero suficiente para comprar espacios políticos.

 

Miguel Alvarado

Enrique Peña no preside México. No representa a ningún partido político y su deber es actuar como la imagen de un grupo que controla los medios de producción, el comercio y las comunicaciones. Eruviel Ávila no gobierna el Estado de México. Es también un subproducto de consorcios empresariales y políticos.

Según un estudio de la Universidad de Zurich, apenas 147 grandes corporaciones trasnacionales controlan la economía mundial mediante las relaciones entre ellas y otras más pequeñas. Esta red incluye o protege a un pequeño segmento de la población que, dice la Universidad, apenas alcanza el uno por ciento. La investigación analiza ejemplos mundiales, pero asegura que son reflejos de las economías locales y replican sus estructuras. Sin embargo, no pueden representar un poder político porque aglutinan muchos intereses, pero su intención tampoco es formar un partido político. No es necesario. La UZ identifica cuatro categorías dentro de la clase dominante: “dueños y reguladores y sus afiliados locales; burócratas y políticos de la globalización; profesionales de la globalización y elites del consumismo (comerciantes y medios), que se parece a las condiciones propuestas por el investigador Jorge Toribio, quien para justificar la existencia del Grupo Atlacomulco señala las relaciones de sangre, el compadrazgo y los nexos comerciales o empresariales entre los sujetos en el poder.

Pero, ¿quién gobierna México? ¿Quién dirige el Estado de México? El presupuesto público de Egresos mexiquense es de 174 mil millones de pesos, cuyo destino determina la Cámara de Diputados local, formada por políticos que responden a un interés mayor. Fuera de la legalidad, ese poder lo representa el gobernador estatal, un intermediario entre la Cámara y el empresariado, que finalmente ejecutará las obras públicas y proveerá sobre las necesidades expresadas por cada instancia. La adjudicación de los presupuestos se hace desde la gubernatura o las presidencias municipales, que aunque no tienen esa facultad, la ejercen porque ese es precisamente el negocio que significa ganar una elección. Que las obras elegidas beneficien a nadie o a uno cuantos es tema menor. En años recientes ese equilibrio ha sido complementado por el narcotráfico o el crimen organizado, ente poderoso con el dinero suficiente para comprar espacios políticos.

Los proveedores del gobierno estatal suman miles, pero sólo algunos se llevan los beneficios mayores, como la familia Hank, el empresario Juan Armando Hinojosa o la familia Alcántara. De hecho, es la misma familia sanguínea a la que pertenece Enrique Peña, la detentadora del poder empresarial, cuyo principal cliente es, justamente, el gobierno del Estado de México y los municipios. Según el diario local Alfa, la entidad es una de las seis que tienen el 59.3 por ciento de las deudas públicas estatales. En el país hay 16 personas que tienen una fortuna superior a los mil millones de dólares, “252 individuos con más de 100 millones de dólares y 2 mil 272 con más de dos millones de dólares. Lo anterior se traduce en que el 1.2% de la población, posee 43% de la riqueza total del país”, dice la analista Ana Paula de la Torre. En contraparte, hay 52 millones viviendo en algún tipo de miseria o pobreza. El Edomex producía el 9.2 del PIB del país hasta el 2009 y con 16 millones de habitantes, es el estado más preciado cuando se trata de tiempos electorales, pues el padrón alcanza 10.9 millones de habitantes hasta el 2012. Tiene un presupuesto anual de Egresos de 174 mil 408 millones 421 mil 939 pesos. Con estos números, la entidad puede competir con cualquier nación centroamericana pero también lo hace en los rubros de pobreza y desempleo. Quien controla la entidad políticamente, tiene acceso a la llave de recursos que genera. El priismo siempre ha ganado las elecciones en el estado, pero hasta ahora, luego de casi 80 años en el poder, el Grupo Atlacomulco tiene que acudir a alguien que no pertenece a su círculo, aunque esté ligado de todas las formas.

Eruviel Ávila se definió a sí mismo como “un vidriero de oficio, con mucho orgullo y todo corazón”. Sus espots publicitarios incluían grabaciones donde cortaba cristales en mangas de camisa y señalaba, con voz conocedora, que uno puede llegar hasta donde se lo proponga y para eso “basta pensar en grande”. El gobernador mexiquense representa a la clase política del valle de México, que por años ha luchado por el control del poder Ejecutivo en la entidad alegando que sus municipios son más fuertes económicamente y aportan, desde la Zona Metropolitana del Valle de México, la mayoría de sufragios en periodos de elección. Pero una cosa es eso y otra ejercer el poder en realidad. Ávila ganó las elecciones al perredista Alejandro Encinas y al panista Luis Felipe Bravo Mena, a quienes aplastó literalmente, con una ventaja de 62.09 por ciento de los votos. Más allá de las formas en el triunfo, legalmente fue incuestionable, aunque la legalidad la legitimaran sus propios aliados. Gastó más de 500 millones de pesos en menos de mes y medio. Todos obtuvieron algo. Una playera, un sándwich, un contrato publicitario, una promesa, algo.

El apoyo popular no significa gran cosa en un país acostumbrado a las imposiciones y Ávila debía sustituir a Enrique Peña, hijo pródigo de los de Atlacomulco, con todo el poder alrededor suyo. Y luego de sostener charlas con el PRD y quedar fuera en primera instancia de la lista priista, Ávila se encontraba como ganador, aunque habría pactado con el GP su estadía y operaciones. Luego de casi dos años en el gobierno, el de Ecatepec escucha los vientos del cambio y aunque ha desmentido que no dejará su encomienda, ya hay incluso algunos nombres que se apresuran a sucederlo. Pero, ¿qué es lo que no funciona en la entidad? ¿Es el gobernador y su grupo o es que, sencillamente, no lo han dejado trabajar? ¿Cambiará el panorama económico y laboral? Empresarios y ciudadanía en general mantienen la misma percepción, que ya deriva en reclamo. No hay derrama económica, apenas hay dinero para sostener los intercambios comerciales y, lo peor, no hay esperanza porque no hay explicaciones. El gobierno se endurece o, mejor, se cierra.

Al menos en Toluca la partida de Ávila es el secreto peor guardado del gobierno estatal, pero también el más confuso, el más desinformado e incluye a Efrén Rojas, actual secretario de Gobierno, como un relevo que media entre las partes. En palacio de Lerdo se sabe que el pacto por la gubernatura debía salir como se está desarrollando. Algunos, desde la Federación, ya ubicaron a Ávila al lado de Peña, como una especie de consejero particular encargado de los más delicados asuntos. Así, informa subterránea la oficina del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, al todavía gobernador le quitarían de facto el poder público y su capital político sería reducido al tamaño de Ecatepec.

Pero el Estado de México es el resultado inmediato de las últimas administraciones. Arturo Montiel, de 199 al 2005; Enrique Peña, del 2005 al 2011 y Eruviel, desde el 2011, le han dado forma. Un ejemplo del abandono lo da el narcotráfico. Hace 12 años era todavía un fenómeno restringido a ciertas zonas, casi siempre en el sur mexiquense, pero en el 2013 no se puede hablar del tema sin referirse a toda la entidad. Un recuento somero indica la presencia de al menos seis cárteles, aunque el gobierno indique que son dos. Otra cosa son los narcomenudistas, contados por cientos de miles y que realizan el verdadero trabajo del trasiego y la venta. Nadie sabe por qué Luvianos no había sido descubierto como un centro estratégico en el comercio de las drogas antes de Montiel Rojas ni por qué con Peña Nieto la guerra por este pequeño municipio era tan cruenta como toda la violencia en Tamaulipas o Ciudad Juárez. Peña, al mismo tiempo promocionado igual que un galán de cine, era también uno de los principales generadores de pobreza. El discurso de trabajar para el bien común ha sido siempre de dientes para afuera. No hay tal, aunque no es un secreto. Los números hablan de incapacidad, desobligación. Para el caso es lo mismo. Al término del 2011, siete y medio millones de mexiquenses en situación de pobreza; casi un millón de ellos surgidos en la administración peñista.

El futuro político de Peña es nebuloso para la mayoría. No es un hombre capaz de generar un poder político mayúsculo por sí mismo. Siempre estará al servicio del Grupo Atlacomulco y de los intereses del grupo más próximo, el de Arturo Montiel y sus aliados. No tiene capacidad de oratoria ni es un entendido en finanzas o economía. De la enseñanza y la academia, ni hablar. Tampoco la iniciativa privada lo necesitará, luego de seis años. Los espacios televisivos exigen un mínimo de histrionismo y todo el tiempo disponible, pero no va por ahí. Si la presidencia marca el fin de la historia pública de Peña, es algo que debería saberse desde la tasa de desempleo mexiquense, que indica 6 por ciento y que según índices privados supera el medio millón de desempleados. Así como el presidente de México da la impresión de vivir en otro mundo, Eruviel refleja el encono, la lucha del poder sin sentido social y la ambición única de gobernar debido a los faraónicos presupuestos, que pasan por las manos de unos cuantos. El Edomex encara una nueva administración, y aunque logren suavizarse las relaciones con el peñismo, la ciudadanía deberá entender que no habrá nada, o casi nada, para ella.

Puro cuate

* Son mexiquenses. Son amigos, compadres, socios o las tres cosas al mismo tiempo de Enrique Peña, con quien además comparten la responsabilidad, por llamarla de alguna forma, de gobernar México. Llamados por el nuevo presidente, los miembros más destacados del Grupo Atlacomulco cumplen su más codiciado sueño y por seis años tendrán el control de todo un país, luego de experimentar con el Estado de México todo el siglo pasado.

 

Miguel Alvarado/ Primera de dos partes

Todo es reconocimiento para el gobierno federal de Enrique peña Nieto. Hasta el poeta Javier Sicilia, uno de los más ácidos críticos del poder, ha debido aplaudir la iniciativa del presidente de México para desistirse sobre la controversia de la Ley de Víctimas, y que ampara ante el gobierno a familiares de los muertos. De entrada, dicen diarios como La Jornada, el de Peña es un gobierno con un punto de vista diametralmente opuesto al de Felipe Calderón, lo que se considera como una fuerte crítica al sexenio pasado. Peña, priista y cabeza visible del Grupo Atlacomulco, gobernó el Estado de México con mano dura para aquellos que consideraba contrarios a su gobierno, pero fue suave y benevolente con amigos, parientes y asociados, a quienes les dio todo tipo de facilidades para emprender negocios. Para finales del 2012, la administración del mexiquense Eruviel Ávila fue desmantelada cuando peña invitó a más de 400 funcionarios para que lo acompañaran en el inicio de su aventura presidencial. Así, el equipo de Peña es prácticamente el mismo que lo ayudó a gobernar el Edomex, y desde el cual se catapultó al cargo que hoy ocupa. Sobrino de sangre de Arturo Montiel, un ex gobernador que quiso pero nunca pudo acceder a los primeros planos del priismo, Peña supo reunir al poder. Apoyado en una de las máximas del espectáculo televisivo, que señala que quien no muestra no vende, contrató con Televisa un plan por 700 millones de pesos anuales, salidos del presupuesto público, para difundir su imagen. Así y todo, las elecciones del 2012 fueron severamente cuestionadas y el triunfo objetado públicamente hasta el primero de diciembre, cuando Peña tomó posesión.

Las fanfarrias de Sicilia no son gratuitas. En enero del 2013 el número de ejecutados relacionados con el crimen organizado fue superior a 700, comparado con los cerca de 90 que hubo en el primero enero de la administración calderonista.

Según el INEGI, “en el último mes de 2012, el Índice de Percepción sobre la Seguridad Pública (IPSP) aumentó 10.6%, al situarse en 109 puntos (abril de 2009=100) frente al reportado en igual mes de 2011 que se ubicó en 98.6 puntos”. Esto significa que la ciudadanía se siente más segura con respecto a enero del 2011 pues hace un año el 8.97 por ciento se sentía mucho peor en términos de seguridad pública. Hoy, esa cifra bajó, pues el 5.47 por ciento se siente más seguro.

Las diferencias entre percepciones y números crudos son abismales. Las primeras representan, sin embargo, las expectativas que tiene la ciudadanía acerca del nuevo gobierno. Otro dato señala que el 24.37 por ciento espera que la seguridad sea mucho mejor, lo que significa casi 10 puntos sobre el porcentaje del año anterior.

Así, el mismo equipo que cobijó al presidente durante su administración mexiquense se hará cargo de responsabilidades con alcance nacional. Destacados políticos y funcionarios no pudieron, sin embargo, evitar ser arrastrados por el proyecto político del de Atlacomulco. Algunos por convicción y otros porque era una orden, defendieron lo indefendible e hicieron lo impensable con tal de quedar bien y no fracturar el plan presidencial. En su momento fueron crucificados públicamente aunque para el 2013 hallaran reivindicación laboral y mediática a través del propio Peña Nieto.

Uno de ellos, tal vez el funcionario más recordado de la administración peñista, es Alberto Bazbaz Sacal, el ex procurador de Justicia encargado de investigar el asesinato de la niña Paulette Gebara en Huixquilucan, en marzo del 2010. Bazbaz hizo oficial la teoría de la PGJEM sobre el paradero del cuerpo de la niña, y que según él estuvo días atorado entre la base de la cama y el colchón. La niña, asfixiada, habría muerto así, aunque su cuerpo fue encontrado a pesar de que una amiga de la madre había dormido en la misma cama. Bazbaz sostuvo hasta el final esa tesis, la del colchón, y dejó de lado hipótesis que culpaban a los padres, protegiéndolos pues eran financiadores de campañas políticas en la entidad. Bazbaz renunció dos meses después, en mayo del 2010, reconociendo sus errores y achacando su salida al caso de la niña. Estuvo fuera de las actividades públicas hasta que fue llamado por Peña, en diciembre del 2012, para ocupar el cargo de titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, en la Secretaría de Hacienda federal.

También fue llamado el procurador mexiquense Alfredo Cervantes Castillo, quien antes de sustituir a Bazbaz, fue el encargado de conducir las investigaciones de la niña Paulette. Su equipo respaldó la versión de la cama y el colchón y desdeñó declaraciones de los propios padres, que aseguraban saber cómo había muerto la niña. Castillo aceptó sustituir a Bazbaz en el 2011 e hizo esfuerzos por resaltar los esfuerzos de la PGJEM contra la delincuencia. Se convirtió en un procurador mediático que incluso escribía una columna para el diario El Universal. Allí narraba las historias que los policías vivían combatiendo al crimen. Luego de algunos éxitos como la captura del líder de la banda La Mano con Ojos, Óscar Oswaldo García Montoya, la única historia que no quiso contar fue la fuga de El Coqueto, César Armando Librado Legorreta, un asesino serial de mujeres que pudo escapara de una habitación en cuarto piso de la delegación de la Procuraduría en Tlalnepantla y vigilado por tres agentes y que volvió a evidenciar las carencias de su dependencia. Luego de recapturarlo, Castillo renunció al cargo pues Peña Nieto lo integraría como subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR.

En las secretarías de Estado, Peña no tuvo problemas en reclutar a viejos conocidos como Emilio Chuayffet, un ex gobernador mexiquense y ex secretario de Gobernación en 1997, quien dejó la administración de Ernesto Zedillo luego de la matanza de 45 civiles en el poblado de Acteal, Chiapas. A Emilio se le considera parte fundamental del Grupo Atlacomulco y entró al gabinete de Peña para, aparentemente, enfrentar a Elba Esther Gordillo. El papel de ambos fue convincente. Se reformó lo que se tenía que reformar, como parte de una agenda larga que prevé la privatización de la educación y se impidió la fractura del magisterio. Chuayffet sabe lo que hace y cómo conseguirlo. Sin embargo, el fantasma de Acteal seguirá para siempre al funcionario mexiquense, quien comenzó su carrera pública como alcalde de Toluca, recorriendo las calles de esa ciudad en 1982, gracias a su cercanía con la familia Hank y a la familia Del Mazo. Cubrió las espaldas de Alfredo del Mazo cuando éste último dejó la gubernatura mexiquense para dirigir la Sener. Conoce el valor del voto y la valía de quien lo cuenta, pues también fue funcionario del IFE. El semanario Proceso recuerda que “en 1996, cuando hizo su aparición pública el Ejército Popular Revolucionario (EPR), Chuayffet sentenció: “yo no admito que se les llame guerrilla. Fue una pantomima montada para ganar publicidad”. Semanas después esa “pantomima” atacó instalaciones militares y policiacas en cuatro estados del país”. También se le recuerda por pactar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador con Vicente Fox. Ahora, este hombre, a quien se le califica de autoritario, es el secretario de Educación.

Durante el primer año de gobierno de Eruviel Ávila, en el 2011, Chuayffet colocó a un personaje de su entera confianza como secretario de Gobierno, Ernesto Nemer, quien fue el verdadero operador de la administración en tanto pasaban las elecciones. Nemer, a su vez, comenzó su carrera como secretario particular de Chuayffet y casó con Carolina Monroy del Mazo, prima de Enrique Peña y de Alfredo del Mazo, ambos dilectos miembros del Grupo Atlacomulco. Mientras Chuayffet hacía carrera a nivel federal, Nemer, a la sombra y apoyado en nexos familiares, también lo hacía. Consiguió ser diputado local y secretario estatal de Desarrollo Social, aunque perdió las elecciones para la alcaldía de Metepec. Ernesto fue llamado al gobierno federal para desempeñarse como subsecretario de Desarrollo Social y Humano en la Secretaría de Desarrollo Social. Operador al fin y al cabo, estará allí para hacer contrapeso a la perredista más priista de México, Rosario Robles, titular de la dependencia.

Otro ex gobernador encontró nuevo oxigeno en la llegada de Peña al poder. César Camacho, un oscuro secretario de Gobierno mexiquense, había sido mandatario cuando sustituyó a Chuayffet en el poder. Hizo posible la llegada de los Montiel-Peña a la silla de Lerdo en Toluca y sentó las bases para el peñismo. Ahora como líder nacional de PRI, Camacho concitará el poder absoluto de Peña. Su misión es unir al priismo bajo la premisa de una opinión única, que no permite ninguna más. Como gobernador mexiquense, se le recuerda por regalar costosos relojes a los funcionarios de su administración justo cuando terminaba su periodo y por abrir las puertas de su casa a quienes quisieran felicitarlo el día de su cumpleaños, en el poblado de San Miguel Totocuitlapilco.

Humberto Benítez Treviño es un ejemplo más de permanencia en el poder. Ex secretario de Gobierno con Peña, Benítez tiene una larga carrera como duro funcionario, siempre relacionado con los rubros de seguridad y aplicación de justicia. Un ejemplo es el caso de San Salvador Atenco, donde Benítez supervisó el plan de acción del vicealmirante Wilfredo Robledo Madrid, que derivó en detenciones masivas, dos muertos y sentencias individuales por más de 200 años. Benítez es ahora titular de la Profeco, un cargo por el que también Emilio Chuayffet pasó. Relacionado para siempre con el Grupo Atlacomulco, Benítez fue procurador de Justicia de la república en 1994 y fue su administración la encargada de investigar el asesinato del aspirante presidencial Luis Donaldo Colosio y de Fernando Ruiz Massieu. Los lazos de lealtad con ese grupo político pusieron a Benítez siempre en el segundo lugar del poder en el Estado de México y se encargaron de negarle la oportunidad de gobernar la entidad. A Benítez no le importó demasiado, pues de cualquier forma ha estado siempre en cargos claves que le permiten continuar con una agenda política propia.

Luis Videgaray es ahora uno de los políticos más poderosos de México. Coordinador de las campañas de Eruviel Ávila y Peña, demostró su valía como operador cuando triunfó en ambos encargos. Es el único que conoce bien a bien usos y destinos del dinero público mexiquense, pues fue secretario de Finanzas para Arturo Montiel y para el sobrino presidente. Aunque no es un político de carrera, se sabe adaptar a su jefe en turno, lo que le ha colocado en posición de generar su propio bagaje político. Videgaray es uno de los indispensables de la actual Federación y es colocado en la línea sucesoria para el gobierno del Edomex. Ha sido diputado local y federal.

Amigo personal de Enrique Peña, Luis Miranda Nava también está en el gabinete federal. Cuestionado porque fue acusado de ser prestanombres de Arturo Montiel, Luis Miranda fue exonerado de todos los cargos e incrustado en el primer equipo del presidente. Perdió una elección para la alcaldía de Toluca y se le involucró en los escándalos de compra de despensas y votos de Monex y Soriana, el año pasado. Fue secretario de Gobierno en el Edomex y condujo las negociaciones con el SUMAEM, un sindicato independiente de maestros que puso de cabeza al poder sindical, para entorpecerlas. Miranda es un activo operador y no le importa la profundidad en la que tiene que bucear para conseguir lo que necesita. Ha sido la mano negra de los gobiernos donde ha trabajado y ahora está como subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación. Comenzó su carrera gracias al apoyo de su padre, el magistrado Luis Miranda Cardozo, amigo personal de Arturo Montiel Rojas. Fue responsable de interponer denuncias penales a los comuneros de San Salvador Atenco quienes defendían sus tierras ante la construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco, en el año 2000. Ofreció pagar a los comuneros hasta 7 pesos por metro cuadrado. Cuando Miranda era secretario de Administración, contrató al despacho Protego para bursatilizar la deuda pública. Luis Videgaray fue el encargado de tal proyecto.

Llega también al poder federal el ex alcalde de Huixquilucan y ex secretario del Agua en el Edomex, David Korenfeld Federman. Durante su mandato, hace 9 años, el narcotráfico encontró en su municipio una base de operaciones casi inexpugnable y desarrollo un peculiar estilo de operación eligiendo fraccionamientos de lujo para que vivieran los capos y pudieran sobornar a funcionarios públicos. Korenfeld resultó útil para Arturo Montiel y Peña Nieto pues era uno de las conexiones más importantes entre la comunidad judía del valle de México y el gobierno estatal. Ahora es director de la Conagua.

  • Calendario

    • octubre 2018
      L M X J V S D
      « Ago    
      1234567
      891011121314
      15161718192021
      22232425262728
      293031  
  • Buscar