El otro precandidato del PRI para Toluca

* Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

 

Luis Zamora Calzada

“…Dile a la gente que no hay candidato del PRI para el ayuntamiento (de Toluca), la convención es hasta el 23 de marzo, es mentira que ya sea el diputado federal con licencia, el de San Cristóbal, él quiere engañar, hombre, pero no es cierto…”, dice el otro precandidato a la presidencia municipal, mientras pasa una a una las hojas de la convocatoria de fecha 19 de febrero de 2015.

Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

El documento que enseña, de cuarenta páginas, contiene procedimientos y fundamentos del Consejo Político Nacional; llama la atención el apartado que hace hincapié en las “medidas para blindar al partido, sus aspirantes, precandidatos y candidatos en contra de la delincuencia organizada y del uso de recursos de procedencia ilícita en los procesos electorales federales y locales…”, así como la fecha de la convención y su lógica de desarrollo.

El otro precandidato, durante la entrega de documentos en el Comité Municipal de dicho partido, comenta: “me acompañé de dos notarios públicos para dar fe de los hechos. El elemento legal no puede hacerse a un lado, sobre todo cuando mi participación rompe el esquema del candidato único, que quiso hacer creer a la gente el presidente estatal del partido. ¡Qué unidad ni qué unidad, están equivocados! Si no querían que hubiera más participante, ¿para qué sacaron la convocatoria? Ahora se tienen que ajustar a lo que marca la Ley”.

Señala que “no hay candidato aún, lo que se realizó el 3 de marzo fue la simple entrega de documentos, eso da el carácter de precandidato, jamás de candidato, para ello se tiene que cumplir con las otras etapas que marca la convocatoria”.

Con el rostro serio, indica que superará los candados que le han impuesto, la presentación de 16 mil firmas el diecisiete de marzo, no serán un impedimento, por lo que hace un llamado a sus amigos, simpatizantes, ex clientes, entre otros, para que le sigan ayudando y, seguro, reta: “vamos a llegar con más firmas”.

 

Tareas inmediatas

 

El recién nombrado secretario de Educación del Estado de México, Simón Iván Villar Martínez, tiene un contexto complicado inmediato. El panorama educativo de la entidad requiere del cumplimiento de mandatos nacionales diversos, que a la fecha quienes administran a las escuelas públicas han sido omisos en realizar. Incluso, en algunos casos, son quienes provocan con sus acciones que no se lleven  a cabo.

Es del conocimiento de padres de familia y alumnos que el último viernes de cada mes no hay clases, porque los maestros asisten a los llamados Consejos Técnicos Escolares, reuniones con una agenda rígida, con escasas aportaciones a los estilos de docencia de las aulas escolares de las instituciones educativas.

Lo más novedoso de estos consejos ha sido la llamada Normalidad Mínima, enfocada a la parte operativa de la escuela con ocho obligaciones que llaman rasgos, y son, entre otros, cumplir con el servicio educativo durante todos los días establecidos en el calendario escolar, iniciando puntualmente los maestros sus actividades, ocupando todo el tiempo en actos de aprendizaje, garantizando además que todos los grupos cuenten con sus maestros todos los días.

En abierta contradicción a los rasgos señalados, el director general de Educación Básica de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de México, en  actividades que no son de su competencia desde lo establecido en la Ley Orgánica de la Administración Pública Estatal y del Reglamento interior de la Secretaría en comento, viene realizando tareas con su grupo político impidiendo el cumplimiento de lo señalado en el párrafo que antecede.

Ocupando tiempo del horario laboral, hay una estructura de maestros que han llamado “Reparte-despensas”, pertenecientes al grupo citado -con la anuencia, por supuesto, de directores escolares, supervisores, así como subdirectores regionales participantes, dependientes de la dirección general de Educación Básica- quienes con un estatus de “intocables”, abandonan a los alumnos a su cargo para recoger, organizar y entregar a las personas de sus listados, los enseres encomendados.

Nadie puede ni debe oponerse a estas salidas, tienen el respaldo de los “jefes”, sin importar que vulneren con su actuar la organización y administración escolar, se sienten protegidos pero no son los mejores maestros, aseguran muchos docentes que se han negado a incorporarse en estas tareas.

Esta es una de las primeras tareas que tendrá que resolver el actual secretario de Educación a menos que no esté en disposición de cumplir con la política educativa nacional y no tenga mayor interés en el asunto educativo.

Tormentas inesperadas

* La elección de autoridades municipales en Toluca podría depender de un río. El Verdiguel y su bóveda, que cobraron una víctima fatal, evidencian el trabajo de las autoridades y el compromiso que tienen con la ciudadanía.

 

Luis Zamora Calzada

Toluca, México; 23 de febrero del 2015. Una tormenta inesperada en pleno mes de febrero, para ser precisos el día 11, colapsó la bóveda del río Verdiguel, entre Lerdo y Quintana Roo en la ciudad de Toluca, cobrando una víctima fatal, quien literalmente se hundió y su cuerpo fue localizados días después.

Hecho lamentable que dejó al descubierto algo muy simple: quienes realizaron la obra no tomaron en cuenta las determinaciones naturales al entubar el agua, se cerraron filtraciones que le daban su propio cauce y evitaban desgracias como la que ocurrió.

En términos de una ecología política, la fuerza natural ha alcanzado el mapa partidista y a sus actores, de quienes se hablan linduras extremas. Entre las menores, encontramos que muchos residentes de las calles citadas, sin uso de medios de información escritos o televisivos, pero sí de voz en voz, han descalificado a la administración municipal actual sin importar el nombre del titular en turno, ampliando la crítica a otras obras como la Ciclopista o la Alameda, entre otros.

Las quejas son crecientes. A manera de ejemplo, las dificultades que aseguran enfrentar hasta para sacar los autos de los domicilios ubicados en esta calle, dicen, han obligado a mucha gente a cambiar de domicilio. Queda claro que manifiestan enojo en contra del partido que postuló a la actual administración municipal.

Para colmo de males de la capital de nuestra entidad, una tormenta sin agua cayó en la Universidad Autónoma del Estado de México, en la denuncia presentada por la Secretaría de Educación Federal (SEP) ante la Procuraduría General de la República (PGR) por probables actos de corrupción.

En comunicado difundido por la SEP, señala que “como consecuencia de los trabajos realizados por la Auditoria Superior de la Federación respecto a la cuenta pública 2013, la Secretaría de Educación Pública presentó desde hace varios días, denuncia ante la Procuraduría General de la República, haciendo de su conocimiento diversos hechos que pudieran ser constitutivos de delito.

La denuncia de la dependencia promueve la intervención de la PGR, a efecto de que investigue a fondo y ejerza en caso de que proceda, las acciones penales correspondientes…”.

En días previos a la difusión del comunicado, un conocido medio nacional publicó en su primera plana, que la SEP había gastado de forma irregular 312 millones de pesos en cuatro contratos para digitalizar y ordenar documentación.

El problema torrencial, con caudales no precisamente acuáticos, consiste en el señalamiento de que tres de esos contratos se adjudicaron de forma directa, nada más ni nada menos, que a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), institución que será la responsable de los análisis que dictaminen las condiciones de la bóveda del Río Verdiguel, según notas periodísticas locales.

Lo anterior parece anticipar verdaderos colapsos electorales, las aguas se ponen bravas, no será fácil volverlas a su caudal normal.

 

Incertidumbres locales

 

La gente habla y murmura. El cambio de administración local es tema diario. Hay incertidumbres en los habitantes del municipio de Toluca y entre los más recurrentes se encuentra la falta de certeza del partido que gobernará en el próximo periodo municipal.

El asunto no es fácil a decir de los habitantes.

Algunos opinan que para Toluca se puede estar gestando un esquema visible a nivel nacional, por ejemplo el caso de Michoacán se asegura es ilustrativo y puede utilizarse para el análisis. Se dice que en ese estado se ve con toda claridad que no es importante quién encabece la candidatura del PRI, porque van a perder las elecciones, la gubernatura será para Silvano Aureoles, el del PRD, mencionan.

“Es una especie de acuerdos y pagos no escritos, los grupos así se mueven, no es casual que no le hayan dado una diputación plurinominal a Marcelo Ebrad, quien hubiera representado una piedra en el zapato hasta con el propio presidente de la república, si le hubieran permitido llegar a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; el grupo de los llamados Chuchos simplemente cumplieron con no dejarlo entrar a cambio de la gubernatura del estado de Michoacán, esta es la moda, lo vimos en el Pacto por México… en Toluca puede darse la misma estrategia”, señala un militante del PRD en Toluca.

“El gran desgaste del partido que gobierna el municipio es palpable. En una campaña proselitista de poco tiempo no se pueden revertir asuntos graves como los que son de conocimiento público. Imagínese, la definición del candidato o candidata del PRI por el municipio de Toluca debe salir a más tardar el 3 de marzo. La elección será el 7 de junio, es muy corto el tiempo para olvidar el tema del río Verdiguel, por mencionar un asunto, pero agreguemos a quienes serán los seleccionados para las dos diputaciones locales y federales. Si su imagen no es aceptada, empeoran las percepciones y harán perder votos…”, se asegura.

Se afirma que ante este probable escenario, lo más fácil es aplicar algo similar a la estrategia que se tiene en Michoacán, es decir, será suficiente con mandar como candidato del PRI al más débil de los aspirantes para garantizar que triunfe el de otro partido, con quien probablemente se tenga ya algún acuerdo, no público, por supuesto, que puede ser de pago de facturas políticas o de algunas otras diversas. Las respuestas para interpretaciones y análisis se tendrán en una semana, si en que los calendarios no cambian.

¡Vaya panorama! Lo previsible para el ámbito local parece encaminarse al ejercicio del voto diferenciado. El voto nulo que promueven algunos o no ir a las urnas no beneficia a nadie, mucho menos al municipio. Es necesario salir a votar.

El Barco Ebrio

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Las elecciones para diputados estatales, federales y alcaldes se acercan en el Estado de México. Dos de los municipios más importantes, Toluca y Ecatepec, estarán en manos, probablemente del PRI. Esto lo dicen encuestas de los propios partidos políticos, que ubican en la capital mexiquense al tricolor como ganador de la alcaldía, pero también de los dos distritos electorales que lo componen. Pero no contaban que en Toluca, luego de que una sección de la bóveda del río Verdiguel se derrumbara, llevándose a un hombre que apareció dos días después en el municipio de Lerma, el panista Juan Rodolfo Sánchez, ya una vez alcalde, ve crecer sus posibilidades. Incluso, por el lado de las mujeres, la perredistas Ana Leyva también se puede colar.

 

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Cuestionada por su incapacidad política, la alcaldesa con permiso Martha Hilda González es la principal responsable de que su partido entregue la alcaldía. En términos reales, todos los partidos son iguales, no hay diferencias fundamentales entre unos y otros, ni siquiera en los accidentes que ocasionan. Todos remodelan los parques. Todos arreglan el Verdiguel. Todos combaten la delincuencia y la inseguridad es un tema de “percepción”. Todos hacen obras que no se necesitan y generan sus propios conflictos de interés. A todos les falla, al final, la obra emblemática.

 

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Si se culpa a la administración de la priista González Calderón por la muerte del hombre caído al Verdiguel, ¿por qué entonces aventaja el PRI en la intención de votos para la municipalidad, incluso sin un candidato definido hasta esta fecha? La respuesta o una de ellas, es el voto duro y la enorme necesidad, mezclada con ignorancia, de algunos.

 

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Pero Toluca siempre ha sido priista, incluso cuando el PAN gobernó. Juan Rodolfo Sánchez Gómez, amigo entrañable de Peña Nieto, es un ejemplo. Ahora el propio JuanRo prepara su campaña para asegurar el regreso del PAN, luego de seis años, a Toluca.

 

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Por el PRD está por hacerse oficial la candidatura de la diputada Ana Leyva, una de las más combativas en ese partido. Históricamente, no tendría oportunidad de no ser el descontento de los tolucos por las gestiones anteriores. Hasta narcotraficantes hubo en las administraciones, como le sucedió a la senadora María Elena Barrera, quien contrató al M1, Germán Reyes Figueroa, jefe de plaza de la Familia Michoacana en el 2012, como director de Inteligencia de la policía municipal, con un sueldo de 30 mil pesos mensuales.

 

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Las campañas comienzan ya y los únicos perdedores serán los ciudadanos si no se encuentra a un candidato idóneo. La clase política y sus aliados generan las condiciones para una revuelta social, pero esta vez en serio, con el ejemplo de Ayotzinapa y Tlatlaya en el fondo de una violencia que alcanza todos los niveles. Porque una revuelta social significa una ciudadanía altamente masacrada.

 

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Por Morena se perfila Fermín Carreño, investigador de la UAEM, eterno competidor y habitual perdedor de los procesos. Si antes no tuvo oportunidad, ahora menos podrá encontrarla. Sin embargo, alguien que puede colarse a una regiduría es la simpática Esmeralda de Luna, una de las mujeres más oscuras en la historia de la ciudad. Esposa de Gerardo Sotelo, líder ambulante conocido como “Alma Grande”, fue involucrada en su asesinato, hace pocos años. Liberada y exonerada, ahora Esmeralda, con el apoyo de algunos sectores del ambulantaje, podría hacerse de esa regiduría.

 

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Y es que el promedio sobre las intenciones del voto que recaban desde los partidos no miente. De antemano, se podrían adelantar algunos resultados. Para Toluca, por ejemplo, el 40 por ciento de los electores se inclinaba, a principios del 2015, por el PRI, con 40 por ciento. El PAN estaba en el segundo lugar, con 16 por ciento mientras que el PRD rondaba los 7 puntos.

 

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Luego seguía un reparto de miseria. Para el PVEM, 0.4 por ciento. Para el PT, 0.6 por ciento. Para el Movimiento Ciudadano, 0.4 por ciento mientras que al panal se le adjudican 0.10 por ciento y a Morena apenas 0.5 por ciento. La abstención, en eso coinciden todos los partidos, rondará el 30 por ciento y quienes no saben por cuál votar estará entre 7 y 8 por ciento.

 

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Pero si el electorado se inclina por el PRI, también hay otro sector que lo repudia de manera sistemática. Y ese sector representa 23 por ciento del electorado que declara nunca votará por los aliados de Peña Nieto y el candidato que se imponga para la capital mexiquense.  El PAN tampoco la tiene tan fácil, pues 12 por ciento nunca votaría por ellos. El PRD no es tan popular como pareciera, pues 20 por ciento les dará la espalda. Por Morena, no votaría jamás el 6.1 por ciento. Trece por ciento no sabe por cual nunca votaría y otro tanto igual no votaría nunca por ninguno.

 

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Malinalco, donde el secretario federal de Hacienda, Luis Videharay mantiene una casa de 7.5 millones de pesos, más un terreno que eleva el costo de la propiedad a 10 millones es un lugar paradisiaco, destino de cientos de defeños y tolucos que optan por pasear y vivir en aquellas tierras. Pero Malinalco, con sus casas campiranas, su convento y artesanías, tiene para todos, como sucedió a mediados de febrero del 2015, cuando un grupo de encapuchados, durante un asalto a turistas, mató al uno en las inmediaciones de la zona arqueológica y a otros los atacaron a balazos. El fallecido, identificado como Jesús, es oriundo de Malinalco, no un turista, dicen en redes sociales los propios vecinos de aquel Pueblo Mágico. También denuncian que no es la primera vez que aquello sucede y que la zona arqueológica ha sido saqueada. En fin, el paraíso donde Videgaray va a descansar está inmerso en una ola de asaltos, asesinatos, robos de casas, secuestros y violaciones. Incluso se pueden mapear las zonas más peligrosas, como Los Diablitos, el camino a Tenancingo o Chalmita. Todos lo saben, excepto las autoridades, como de costumbre. Mientras Videgaray disfruta de su casa, el resto debe enfrentar como pueda el terror ya cotidiano.

 

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Las redes sociales por fin funcionan en Toluca. Un presunto pedófilo fue denunciado por facebook en una filmación donde se mostraba a un hombre identificado como Marcial Navarrete acompañado de niños pequeños. Quienes postearon el video también dieron direcciones y ubicación, Lago de Petén, Primera Sección 602, colonia Seminario, aunque se quejaban de que la policía, teniendo material de investigación, no había hecho nada. Esa filmación sirvió para que, días después, el responsable fuera capturado. Cuatro de sus víctimas lo han identificado.

Historias que dañan: el caso del diputado federal otomí

* El diputado Fernando Zamora se tomó una foto en el 2008 empuñando un “cuerno de Chivo”. A pesar de ello, que él califica como una foto inocente, y de quien aparece con él es el narcotraficante Albert González Peña, Zamora ha podido establecer una carrera política y hoy se le menciona como aspirante del PRI a la alcaldía de Toluca. Nadie, por otro lado, quiere un caso Iguala en el Estado de México, aunque el fantasma de Tlatlaya se aparezca cotidianamente.  

 

 

Luis Zamora Calzada

El caso Ayotzinapa, lejos de quedar en el olvido, está más presente que nunca en la sociedad, las organizaciones civiles, culturales, partidistas y en el ciudadano de carne y hueso; tal asunto influye en la vida educativa, económica y por supuesto política del país.

La ubicación del ex presidente municipal de Iguala como personaje proveniente de la delincuencia organizada, con ligas con grupos actuantes en dicha actividad, desprestigiaron y colocaron en crisis al partido político que lo candidateó y condujo a ese puesto de representación popular.

Abarca, en ejercicio de sus funciones y como se asegura, contraviniendo la voluntad popular, convirtió al ayuntamiento en centro de operaciones para sus actividades ilícitas. La acusación de ser autor material de la muerte de un líder social de su municipio por exigir abono para la gente lo tiene en la cárcel. Hecho lamentable que habla por sí mismo de los grandes riesgos a los que se expone a la población cuando un partido comete el error de elegir como candidato a un personaje con este perfil.

Ante este lamentable hecho, los partidos políticos han realizado diferentes pronunciamientos, todos aseguran medidas precautorias para no equivocarse, algunos han llegado al extremo de reducir sus métodos de prevención a pruebas antidoping. Allá ellos.

En el caso del municipio de Toluca es de conocimiento público y sobre todo de lo que dicen los enterados en el PRI, que no permitirán un escándalo de esta índole en su partido por el daño que causaría a su propia institución, pero también a la imagen presidencial. Un candidato a la presidencia municipal con probables vínculos con la delincuencia sería catastrófico, según los propios cálculos del partido. Afectaría tanto al entorno municipal, estatal y federal, tal como le pasó al PRD.

Frente a esta realidad que se vive, se dice que en la historia del diputado federal otomí nuevamente resurgen sus probables vínculos de esta naturaleza. La causa, una foto tomada en el año 2005 publicada por el periódico “El Economista”, dada a conocer por Rubén Torres, reportero del medio de comunicación que en la parte que interesa escribió:

“… Pero hay un lado más privado de este líder sindical: el que capta la foto que publicamos en la portada de nuestra edición de hoy. Igualmente sonriente, Zamora (Fernando) monta a caballo, en un rancho del municipio de Luvianos. Lleva puesta ropa informal y, en la cabeza, un sombrero calentano. Una veintena de personas tiene la vista fija en él, incluido un caballerango que lleva el animal por la rienda. Nada tendría de raro la imagen, de no ser por el arma larga, un cuerno de chivo, que empuña el personaje. En el contexto social de Tierra Caliente no es extraño ver ese tipo de armas en convivios, e incluso que las disparen al aire en señal de algarabía. Pero Zamora es el líder del Sindicato de Maestros… y ahora aspira a una diputación por Toluca”.

El entreparéntesis resaltado es de quien esto escribe. Continuando la historia, esta se agravó cuando en mayo de 2008 y como muchos recordarán, algunos periódicos de Toluca dieron a conocer  que la ASE, respecto a dicha foto, determinó que el caballerango que sostenía las riendas era Albert González Peña, apodado “El Coronel” o “El Tigre”, supuesto líder del grupo criminal denominado “La Familia Michoacana”.

Ante este escenario, el hoy diputado federal otomí guardó silencio, a pesar de que actores políticos diversos solicitaron su pronunciamiento al respecto, siendo omiso en dar a conocer su postura, construir alguna aclaración o emitir señalamiento que explicara el contexto de la imagen.

El ex secretario general sindical dejó pasar todo, otorgando con su silencio, que los rumores de probable involucramiento crecieran exponencialmente a grado tal que hoy en día existen versiones que aseguran que el señalado diputado federal cuenta con algunas bodegas (no se especifica su uso) en aquella parte del Estado de México, generando rumores diversos en la gente que en nada benefician su imagen.

Muchas voces del PRI señalan los riesgos que esto implicaría de llegar a postular al mencionado diputado federal otomí para la presidencia municipal de Toluca, incluso se asegura que por esta razón no es viable proponerlo ni como precandidato, independientemente de que las encuestas muestren la baja aceptación que tiene entre la población y la caída porcentual que experimenta a partir de agosto del año pasado, que pasó de 30 a 20 por ciento, perdiendo el 10 por ciento en los sondeos de diciembre del año pasado y lo que va de enero del presente, siendo rebasado en datos del 26 de enero por otra opción, que ya llegó a 24.5 por ciento.

Un candidato con probables vínculos con la delincuencia. ¿Lo apoyarían los maestros estatales? El profesorado consciente seguramente tiene su respuesta.

Es casi seguro que en Toluca nadie en su sano juicio aceptaría una candidatura de esta naturaleza, la inseguridad estaría garantizada y la población en riesgo permanente. Amable lector, quizá usted coincida con esta reflexión. No queremos otro caso iguala en Toluca.

Diputado federal a la baja

* El magisterio estatal ha sido convocado por la Secretaría de Educación mexiquense para apoyar a los aspirantes priistas a la alcaldía de Toluca y las curules, en las elecciones del 2015. Cambiar votos o ayuda por una cobija ha sido repudiado por algunos docentes.

 

Luis Zamora Calzada.

“Con una pinche cobijita nos quiere comprar, para que sea candidato a la presidencia municipal por el PRI, nos ve necesitados y pen…, pero no le vamos a seguir el juego, cómo está eso de que nos piden nuestra credencial (de elector), a cambio de una cobija barata, que se deshilacha sola…”, decía molesto Benjamín, de Pueblo Nuevo, municipio de Toluca, por la entrega de cobijas que realiza desde hace un par de semanas la gente del profesor y diputado federal otomí (Fernando Zamora) que busca revertir el palpable rechazo de los habitantes de muchos pueblos del municipio citado.

La estrategia simplemente no le está funcionando. Los dos tráileres de cobijas, que su propia gente asegura les ordenaron repartir para lograr ser el candidato, no tiene buenos resultados, simplemente las encuestas ya no le favorecen, las reacciones de enojo manifestadas por muchas personas, en su gran mayoría en situación de pobreza extrema, muestran que se le está revirtiendo la percepción de los ciudadanos.

De acuerdo con datos que publica el “Centro de Planeación Estratégica y Prospectiva Política” (Ceplan), visible en su página la semana pasada, las preferencias para la candidatura a la presidencia municipal de Toluca por el PRI, lo ubican en segundo lugar y no a la cabeza de las preferencias ciudadanas; desde las últimas semanas del mes de diciembre ha sido rebasado. Lamentablemente para las aspiraciones del diputado federal otomí, va en caída libre en los sondeos y ni sus cobijas le calientan.

Si bien es cierto que el multicitado diputado federal en el mes de agosto del año pasado, con los datos de medición obtenidos en ese entonces, contaba con un 30% de aceptación, sus errores y el maltrato de su gente a la población, a partir de que hace públicas sus pretensiones de obtener la candidatura a la presidencia municipal, aceleran su caída y la tendencia a la baja en las percepciones es continua, ubicándose en lo que va del mes de enero en tan solo 22.6%, perdiendo más de siete puntos porcentuales en menos de tres meses y con escenarios de rechazo manifiesto en las poblaciones del municipio.

La información publicada en la misma fuente ubica a otra opción, con un 23.4%, en vías de acenso en las aceptaciones. Su éxito inicial radica en no pretender ser un “chapulín” (brincar de un puesto de elección popular a otro, para seguir viviendo del presupuesto), como el caso del diputado, que al parecer considera a los ciudadanos y maestros simples objetos deshilachados y desechables en lo que duran las elecciones o en su caso la etapa de encuestas.

 

Casa llena

 

En reunión “cerrada”, con tono autoritario, les dijo  a los presentes: “quien ya esté en otra estructura, que se retire, lo vamos a detectar en menos de tres días. Los que se van a quedar, será la primera vez que se integren al equipo, si ya están en otra lista y trabajan, lo vamos a saber, sobre resultados ya se verá cómo los van a compensar…”, señalaba el secretario particular de Luis Ángel Jiménez Huerta, director general de Educación Básica, de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de México.

Muchos profesores se retiraron de la Sala de Directores Generales de la Dirección General de Educación Básica, ubicada en Plaza Toluca, en el centro de la ciudad, que se encontraba llena de docentes el lunes 12 de enero, a las siete de la noche, lugar al que habían sido citados sin saber a ciencia cierta el motivo, aun cuando algunos esperaban conocer los probables resultados de sus diferentes trámites.

De los asistentes, en su mayoría pertenecientes a educación básica, algunos aseguraron que entre ellos bastantes ya se conocían, pero acudían al llamado del director general para encontrar alguna solución a sus peticiones e integrarse a las estructuras del trabajo político partidista.

“Tú ya perteneces al equipo del diputado federal (en referencia al diputado federal otomí), ya no debes estar aquí”, le decían a una supervisora de primarias asistente, que había participado en el trienio sindical del citado diputado, que entre sorprendida y molesta, contestó: “no, yo ya no trabajo con él, eso fue en otros tiempos, es más, con él ni a la esquina…”, aseguró la aludida. “¡Que se salga, que se salga!”, gritaron varios, sin lograr que la maestra se retirara de la sala.

Como en ocasiones anteriores, uno de los maestros que permaneció en la reunión señala que el tema tratado fue referente al apoyo que se brindará a los precandidatos del PRI para las diputaciones en disputa y la presidencia municipal de Toluca, les aseguraron que si hacen el trabajo como se les indique, seguramente obtendrán algún beneficio en recompensa.

“Es la única forma de lograr un ascenso o más horas-clase, uno se tiene que aguantar lo que dicen los jefes, no hay de otra, qué le vamos hacer, aunque tengas estudios, no valen si no te sometes, todos lo saben”, señala resignado otro de los maestros que acudió a la convocatoria.

Lo anterior ha sido una práctica constante por causa del ilegal acuerdo del 4 de diciembre del 2000, firmado por el secretario de Educación en turno y la representación sindical de ese entonces, que ha conducido a la corrupción y a la baja calidad educativa con acciones fuera de la ley, tal y como se asegura en diferentes partes del estado, entre los que destacan la venta de plazas, causando perjuicio a la escuela pública.

La actuación institucional mostrada por el director general de Educación Básica en los hechos narrados no es del ámbito de su competencia. De iniciar los procedimientos legales, incluso se podría tipificar un probable delito federal; lo que sí queda claro es el abandono en el cumplimiento de lo establecido en la reforma educativa y sus leyes secundarias, la normalidad mínima tan pregonada entre los profesores queda en el discurso para esta dirección. Los hechos así lo demuestran.

Calles repletas

* Ayotzinapa, en Guerrero, tiene 43 muertos recientes. El Estado de México, donde hay una ciudad que se llama Toluca, tiene 46, recientes, en un pedacito de agua, un kilómetro apenas, el canal de Los Remedios, tumba movediza que parte, desintegra el valle de México, ese que asusta a los extranjeros porque nunca se acaba. De esos 46 muertos no se habla mucho, aunque se sabe. Porque algunos dicen que son sesenta.

Miguel Alvarado

Marcharon por todo el país gritando y de verdad indignados, unos llorosos, otros riéndose, de la mano de las novias porque también la proximidad de la muerte es un buen lugar para quererse. Y llegaban a las plazas públicas donde el miedo y el cansancio se encargaban de apretujarlos, sacarles de encima las mantas pintadas de rojo, las consignas que los demás, los que son viejos, llevaron cuando les tocó lo mismo. Y que ahora ven mientras callan porque saben.

Ayotzinapa, en Guerrero, tiene 43 muertos recientes. El Estado de México, donde hay una ciudad que se llama Toluca, tiene 46, recientes, en un pedacito de agua, un kilómetro apenas, el canal de Los Remedios, tumba movediza que parte, desintegra el valle de México, ese que asusta a los extranjeros porque nunca se acaba. De esos 46 muertos no se habla mucho, aunque se sabe.

Porque algunos dicen que son sesenta.

Otras vez los hoyos, esas bocas retorcidas donde dios está enterrando.

Ahora dicen que les disparan a los estudiantes de Toluca, allí donde nos sentamos la tarde en que leíste tus poemas. Que están los militares y que disparan. Que está la policía y que dispara. En este minuto nadie sabe si es verdad y nadie se mueve mientras los que marchan envían los mensajes.

Estamos bien, son policías los que nos llenan de rumores, de falsa metralla, dicen los estudiantes.

Han pasado cuatro minutos y las calles del centro de Toluca, llenas de miedo, se han vaciado.

Vuelvo a tu carta, a tus poemas.

Mientras leo, lloro.

II

El taxi atraviesa el centro de Toluca.

A Metepec.

¿A Metepec, a las once de la mañana? ¿Por dónde quiere que me vaya?

Muertos azucarados exhiben en los portales sus sonrisas enhebradas de brillante caries, sus ropas como luciérnagas. Son los preludios de Día de Muertos y todos los años, a la misma hora toneladas de azúcar adquieren la misteriosa forma de los fantasmas. Espantos de chocolate y amaranto los acompañan en los estantes y las brujas norteamericanas les hacen los mandados entre pedacitos de turrón y papel picado de todos los colores.

En otros lados venden la sangre, envasada y debidamente tratada para la marcha zombi. Pero este año esa caminata por la ciudad no ha sido la única ni la más numerosa. Por ahora parece una frivolidad aquel maquillaje y la prolija elección de las heridas, abiertas con papel servilleta en el simulacro ideal para un día de sol y viento, sin lluvia, pero mucho silencio. Los monstruos, los de verdad, aguardan esperando el momento, la atroz llamada que los desplaza.

No hay nada, sólo miedo.

Y odio. Y miedo.

Y odio.

Los muertos, todos jóvenes, toman las calles y se apretujan. Las caras, todas sus caras representan la ola, el pacífico mar de una tarde de octubre enrojecido, escurrido en el tranquilo calor. Y si entonces uno pudiera decirles, mientras ellos hacen citas para el cine, que no se disfracen solamente, que no se siente sólo en el cine y coman sus palomas o se besen, que no sólo salgan ni solamente vean el futbol, armen la fiesta alcohólica.

Algunas cosas o casi todas ya no se pueden, solamente.

Esa misma fecha estudiantes de la escuela rural de Tenería avanzaban por la tarde por las mismas calles en protesta por las desapariciones de Ayotzinapa. Los comercios cerraron porque algunos dijeron que habría saqueos. Luego, llegando al centro, algunos dijeron que había balaceras. Nada era cierto.

Ese día el taxista iba por el centro de Toluca. Tomaba la avenida Morelos, la más grande de la ciudad y sintonizaba el noticiero para enterarse de los cortes del tráfico, los bloqueos. Pero en ese informativo sólo anunciaban la alineación del Barcelona, la injusta derrota de los Reales de Kansas City, el estado del tiempo, pretexto para otras cosas, para entablar la plática buscada ¿Hace frío en Nueva York? ¿Se inunda el metro en Times Square, sobre la Calle 42? Dices que las excusas sobre viento y marejadas son la peor manera de iniciar conversación y te creo.

¿Tiene prisa por llegar a Metepec?

Alguien saca una mano y la ventana del auto al lado refleja las caras de los que esperan el paso. No hay prisa porque en realidad no hay camino. Todo está aquí y todo llega, de pronto, a este centro de tiempo ajeno.

Es que tengo que ver por dónde nos vamos, porque van a cerrar las calles, por los estudiantes.

¿Vienen de Texcoco?

No, vienen de Tenango.

Hace meses los de Tenería marchaban con los ambulantes, sacados a golpes de las calles por la alcaldesa Martha González. Los esperaba la policía en un retén demasiado obvio que los vendedores de fruta habían anticipado y comunicaban a dulceros y semilleros. Al fin, hace meses, la marcha aquella avanzó elongándose como animal multicolor de escamas frutales y en los ojos los higos oscuros de la mañana.

Y en el vientre las semillas y los dulces.

Nadie los detuvo. No había policías, ni siquiera halcones, informantes en penumbras.

Los de Tenería enviaron apenas a 20 jóvenes, que cantaron desanimados mientras portaban sus pancartas, al Ché arrugado ya pero siempre allí, como excusa ni pretexto. Nadie preguntó por qué eran tan pocos.

Luego, una hora más tarde se supo que el resto de los de esa escuela habían llegado a la Terminal de la ciudad y allí se enfrentaban a la policía en un motín creado, sí, por ellos, pero que abriría el paso para que los comerciantes pudieran llegar. A ellos los madrearon antes de que se llevaran un camión para volver a Tenango mientras el resto podía sentarse a platicar lo que no se negocia con las autoridades locales.

Por fin el taxista encuentra una frecuencia con la información que busca. El inicio de la marcha será a las seis de la tarde.

Y es que vienen de Tenango y siempre vienen. Y siempre marchan y no arreglan nada.

El conductor vislumbra la avenida que busca, atestada de autos y que no permite el paso. Se mete adrede, se empantana solo en ese atasco de metales y silbidos justificándose para darle la razón al noticiero.

En el Estado de México hay mil 800 desaparecidos a la fecha.

– Por eso a los estudiantes se los madrean –dice de pronto, mientras sube el volumen al radio.

Encerrado en mí, no dejo de verte.

Polvo en el silencio

* Libros así, Polvo en el Silencio, de Juan Carlos Barreto (Toluca, IMC, 2014) y luego las cosas afuera y las que pasan adentro prologan una eternidad que termina por suceder y sucede pero de otra manera, como si el dictado de eso que ordena experimentara interferencias, como una canción escuchada al paso, por la calle, en la tienda de las televisiones.

 

Miguel Alvarado

Paisajes así, sacados de una serie de televisión que retrata la mexicana miseria, casi siempre en ciudades agigantadas de suciedad y pena, con hombres y mujeres y a veces niños caminando por allí vestidos de Dior o calzando Panam, de mano limosnera entre el tráfico de audis o camiones atestados o vacíos y las ventanas abiertas, algunas que no existen, por donde se mete el viento, los árboles.

Fosas así, tan de moda porque hay para todos.

Vistas así, palabras de todas maneras ruidosas como un desgarro de nubes o cenizas, cigarros a medias a las cuatro de la noche y la urgencia por alargar, terminar nunca de “nombrar lo que corresponde y deje aullar el silencio”.

Libros así, Polvo en el Silencio, de Juan Carlos Barreto (Toluca, IMC, 2014) y luego las cosas afuera y las que pasan adentro prologan una eternidad que termina por suceder y sucede pero de otra manera, como si el dictado de eso que ordena experimentara interferencias, como una canción escuchada al paso, por la calle, en la tienda de las televisiones.

O las que no las dices, como si eso estuviera permitido, como una tristeza que gusta.

Palabras así apenas se hallan en un tiempo donde la mayoría se ocupa porque sí y porque así debe ser, de sí misma. Que entienden liberadas del yugo de quien las dijo, las escribe y entonces… ¿qué, entonces? El entorno está allí, el polvo y el silencio.

O por ejemplo las que viven en un soplo del tiempo, observadas casi de reojo “como contemplaste el río en que bañaste los pies de tu infancia y veas, María de la Luz, la luz del agua”. Entonces observamos y fumamos. Fumo yo, porque tal vez ya no fumes y sigas ocupando cacharros electrónicos comprados en Sanborn’s que ningún bien te hacen.

O el poso de los días, caminata semanal a las entrañas de una ciudad que no expele. Dices mierda, como si rezaras porque sabes que al final es lo mismo, que “da igual, sobreviene el naufragio”.

Ruidos así, circulares.

Paisajes así, sacados de retratos de millares de rostros, unos sonrientes porque a veces se vale la risa y otros como si no pudieran imprimirse ni siquiera en la serigrafía de tarjetas de presentación o camisetas arrebatadas como un capricho.

“No hago nada, pienso”. Yo también pienso que no hago nada.

Uno se hunde pero luego sale, hasta desdeñoso y se agarra. Naufragios como esos de lluvias o soles o las hojas secas o blancas de árboles y libretas. Hojas, pues. Ojas, pues.

Esos como hundimientos, ruidos así, circulares.

No hay nada qué decir porque ya lo dijiste todo.

 

* Juan Carlos Barreto.

Polvo en el Silencio.

IMC, Toluca, México; 2014.

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